Las aceras moviblesEl Jurado
Las aceras movibles
Las aceras movibles
Comprendo la ansiedad de los expositores españoles producida por las dificultades y desavenencias surgidas entre europeos y americanos, en la cuestión del Jurado de la Exposición de Chicago, y porque la comprendo querría dar á mis lectores la grata noticia de haberse orillado todas las dificultades y vencido todos los rozamientos. Por desgracia, el conflicto subsiste hasta ahora, y las naciones europeas y sudamericanas continúan creyendo que es cuestión de decoro cerrar las instalaciones á la inspección y al juicio del Jurado, mientras se mantengapor la Dirección del Certamen el criterio cerrado de nombrar jueces peritos, y únicos, que se encarguen de juzgar el mérito de los productos, y conceder ó negar el premio único que podrá otorgarse á los productos expuestos en laWorld’s Fairde Chicago.
He creído, durante algunos días, que sería fácil hallar una fórmula de concordia; hoy temo que el camino emprendido, halagando á determinada potencia para dividir y quebrantar fuerzas, ha de conducir fatalmente á resistencias invencibles que sostendrán con tesón Francia, Alemania, Inglaterra, España y otras naciones que opinan que vale más el mantenimiento de principios fundados en la justicia y la equidad que una medalla conseguida á expensas de concesiones que no se compadecen con nuestro modo de ser, pensar y sentir.
El asunto reviste, sin embargo, tanta importancia, que se me resiste el creer que no se ha de llegar á una avenencia que comunicaré inmediatamente á los lectores deLa Vanguardiainteresados en la buena solución de este conflicto.
Y aquí podría decirse: bien venido seas mal, si vienes solo; porque son tantas y de tal índole las dificultades con que tropieza la Dirección del Certamen, que dudo se halle cosa parecida en la ya larga y azarosa historia de las Exposiciones universales del mundo entero.
La subvención concedida á la Exposición de Chicago por las Cámaras de la gran federación norte-americana se dió en concepto de indemnización por los perjuicios que sufriría sujetándose á la ley que prohibe terminantemente abrir la Exposición en día festivo.
La Directiva, ansiosa de recabar recursos para atender á los enormes gastos que ocasiona este gran Certamen y convencida de que, en días de labor, los hombres no dejan aquí susbusinesspara estudiar ó visitar la Exposición, poco favorecida hasta ahora de forasteros y extranjeros, procuró con gran empeño la apertura de la Exposición en día festivo, pero se levantó tal cruzada contra este proyecto, que hasta ayer no consiguió abrir las puertas, sobreponiéndose á la ley, á la opinión pública y á la protesta de católicos y protestantes resueltamente contrarios á la infracción del precepto dominical. A pesar de esto, la Directiva, que recibía á las seis de la mañana de Washington la orden terminante de mantener cerradas las puertas de la Exposición, se atrevió á abrirlas, ya sea que se creyera amparada por la ley, ó que intentara apoyarse en la acción poderosa del sufragio popular, si, como se creía, invadía la ciudad en masa los palacios de la Exposición y demostraba así que la opinión estaba con la Directiva y no con las Cámaras, y el criterio restrictivo de los cristianos, dictado por los que tienen ó creen tener el derecho de dirigir las conciencias y recordar á los fieles el cumplimiento de los preceptos del Señor.
La prueba se ha hecho, con escaso éxito por parte de los infractores de la ley; los jefes de la Exposición creían que pasarían por los torniquetes, de 250 á 300,000 personas de pago, y los contadores, con sentida sorpresa de los agentes de tan colosal empresa, no acusaron mayor entrada que la de 180,000 almas.
La prueba ha sido, pues, un fracaso; la ciudad no responde á los deseos de la Directiva; los Estados de la Unión muestran su inquina y sus simpatías con arreglo á sus ya antiguos resentimientos, ó sea, del Este contra el Oeste, pues 18 estados han abierto sus palacios, los demás se han abstenido de ello en nombre de la ley del Señor y de la nación, y mientras los guardias colombinos, barrenderos y el numeroso personal de la Exposición reniega del acuerdo, pensando en el ocio y el whiskey que no pudo beber con la tranquilidad de mejores días, el Juez ha sentenciado hoy á la Compañía, condenándola al pago de 5,000 dollars de multa, sin perjuicio del que pueda ocasionarle el quebrantamiento de la ley, que puede costarle 2.500,000 dollars que deberá, según opinan algunos, devolver integralmente á la nación, que subvencionó el Certamen con la condición estricta de no abrir las puertas, al público, en día festivo.
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Por fin; se ha dado con la solución del Jurado, puesto que, excepto Francia y Dinamarca, que noquieren aceptar las condiciones americanas, las demás naciones entran nuevamente en concurso. A España nos dan 20 jurados peritos, que formarán parte de las 13 agrupaciones en que se divide el Jurado. En estos grupos formarán por igual, americanos de esta república y extranjeros que oirán en alzada las reclamaciones de los agraviados, exceptuando los de agricultura y ganadería, en que los primeros tendrán mayoría.
A los jurados peritos se les darán 750 dollars de indemnización, 250 en primero de agosto y los 500 restantes en septiembre, si el gobierno de los Estados Unidos aprueba y ordena el pago. Esto es tan vago, según opinión general, que muchos creen que no cobrará nadie un centavo.
No quiero hacer comentarios acerca de la seriedad de estos acuerdos, tanto por lo que á los americanos se refiere como á lo que á los extranjeros toca; hágalos á su gusto el piadoso lector, y hágalos, si puede, con espíritu de benevolencia.