VSegundo romance á Xarifa.—Paseos nocturnos.—Pick-nick.—Los templos.—Calle de Dumain.—Poesía.
Segundo romance á Xarifa.—Paseos nocturnos.—Pick-nick.—Los templos.—Calle de Dumain.—Poesía.
Hacia en mi cuarto una mañana mi ejercicio de fiera, como apellida con gracia Martinez de Castro á los paseos entre cuatro paredes, cuando me llamaron de parte de Gomez del Palacio.
Este habia recibido la visita de M. Townsed, esposo de Xarifa y padre de una familia finísima que á Gomez y á mí nos colmó despues de atenciones.
Cora, la señorita mayor de la familia, habia estado en México, juntos habiamos admirado á la Ristori y habiamos visitado algunos lugares de los alrededores de México, de que hacia recuerdos deliciosos.
M. Townsed es un hombre muy perito en materias mercantiles, franco, generoso, finísimo yankee y de una conversacion de hombre de mundo, que entretiene é instruye.
Quedaron establecidas y ratificadas las bases de visitas y paseos, y yo envié á Xarifa la siguiente misiva, contestacion á una perfumada cartita que recibí de la lindísima Cora, en que me decia que con cualquiera de las aves que pasaban por la alta region en que yo habitaba, le enviara mis mensajes....
Y para que conste.... ahí suelto la copla, tal y como brotó de mi pluma:
Avecilla pasajera,Deten tu vuelo fugaz,Que voy á darte un mensaje,Para una dulce beldad,Más hermosa que los campos,Por donde contenta vas,Y más blanca que la espumaDe las olas de la mar.Sus cabellos, rayos de oro,De gacela su mirar:Y manando sus sonrisasDe las perlas y el coral.Y el pajarito detieneSu vuelo.... y oyendo está:"Dile que un bardo que lloraPenas del hado fatal,Pidió á su lira concentos,Y la lira muda está;Que se lacsaron sus cuerdasCon su contínuo llorar:Pidió una flor á los camposDe la juvenil edad,Y de su vejez los hielos,Malezas y espinas dan.Entónces confió á tus graciasLos ecos de su cantar,Como el que quiere, aunque en sueño,Llevar al cielo su afan;Como quien busca un arrimo,Como quien pide un disfraz,Para besar una manoCon respetuosa amistad,Ya que hacerlo no le es dadoAl tímido original."——Esto dije al pajaritoQue tú conoces, señora,Para tu preciosa Cora,Y le dí el mensaje escrito.——Es muy cierto, verdad esQue el mensaje cortesano,Como nopicoel inglés,Se lo dije en castellanoY él calló sin deciryes....——Entónces con desconsueloMi voz atraerlo pretende....Pero él exclamó:no entende,Y alzando rápido vuelo,El giro al espacio emprende.——Quedo yo expiando el delitoDe mi ignorancia traidora:Haz tú, Xarifa, con CoraLas veces del pajarito.Nueva-Orleans, Abril 9 de 1877.Guillermo Prieto.
Avecilla pasajera,Deten tu vuelo fugaz,Que voy á darte un mensaje,Para una dulce beldad,Más hermosa que los campos,Por donde contenta vas,Y más blanca que la espumaDe las olas de la mar.Sus cabellos, rayos de oro,De gacela su mirar:Y manando sus sonrisasDe las perlas y el coral.Y el pajarito detieneSu vuelo.... y oyendo está:"Dile que un bardo que lloraPenas del hado fatal,Pidió á su lira concentos,Y la lira muda está;Que se lacsaron sus cuerdasCon su contínuo llorar:Pidió una flor á los camposDe la juvenil edad,Y de su vejez los hielos,Malezas y espinas dan.Entónces confió á tus graciasLos ecos de su cantar,Como el que quiere, aunque en sueño,Llevar al cielo su afan;Como quien busca un arrimo,Como quien pide un disfraz,Para besar una manoCon respetuosa amistad,Ya que hacerlo no le es dadoAl tímido original."——Esto dije al pajaritoQue tú conoces, señora,Para tu preciosa Cora,Y le dí el mensaje escrito.——Es muy cierto, verdad esQue el mensaje cortesano,Como nopicoel inglés,Se lo dije en castellanoY él calló sin deciryes....——Entónces con desconsueloMi voz atraerlo pretende....Pero él exclamó:no entende,Y alzando rápido vuelo,El giro al espacio emprende.——Quedo yo expiando el delitoDe mi ignorancia traidora:Haz tú, Xarifa, con CoraLas veces del pajarito.Nueva-Orleans, Abril 9 de 1877.Guillermo Prieto.
Avecilla pasajera,Deten tu vuelo fugaz,Que voy á darte un mensaje,Para una dulce beldad,Más hermosa que los campos,Por donde contenta vas,Y más blanca que la espumaDe las olas de la mar.Sus cabellos, rayos de oro,De gacela su mirar:Y manando sus sonrisasDe las perlas y el coral.Y el pajarito detieneSu vuelo.... y oyendo está:"Dile que un bardo que lloraPenas del hado fatal,Pidió á su lira concentos,Y la lira muda está;Que se lacsaron sus cuerdasCon su contínuo llorar:Pidió una flor á los camposDe la juvenil edad,Y de su vejez los hielos,Malezas y espinas dan.Entónces confió á tus graciasLos ecos de su cantar,Como el que quiere, aunque en sueño,Llevar al cielo su afan;Como quien busca un arrimo,Como quien pide un disfraz,Para besar una manoCon respetuosa amistad,Ya que hacerlo no le es dadoAl tímido original."——Esto dije al pajaritoQue tú conoces, señora,Para tu preciosa Cora,Y le dí el mensaje escrito.——Es muy cierto, verdad esQue el mensaje cortesano,Como nopicoel inglés,Se lo dije en castellanoY él calló sin deciryes....——Entónces con desconsueloMi voz atraerlo pretende....Pero él exclamó:no entende,Y alzando rápido vuelo,El giro al espacio emprende.——Quedo yo expiando el delitoDe mi ignorancia traidora:Haz tú, Xarifa, con CoraLas veces del pajarito.Nueva-Orleans, Abril 9 de 1877.Guillermo Prieto.
Avecilla pasajera,
Deten tu vuelo fugaz,
Que voy á darte un mensaje,
Para una dulce beldad,
Más hermosa que los campos,
Por donde contenta vas,
Y más blanca que la espuma
De las olas de la mar.
Sus cabellos, rayos de oro,
De gacela su mirar:
Y manando sus sonrisas
De las perlas y el coral.
Y el pajarito detiene
Su vuelo.... y oyendo está:
"Dile que un bardo que llora
Penas del hado fatal,
Pidió á su lira concentos,
Y la lira muda está;
Que se lacsaron sus cuerdas
Con su contínuo llorar:
Pidió una flor á los campos
De la juvenil edad,
Y de su vejez los hielos,
Malezas y espinas dan.
Entónces confió á tus gracias
Los ecos de su cantar,
Como el que quiere, aunque en sueño,
Llevar al cielo su afan;
Como quien busca un arrimo,
Como quien pide un disfraz,
Para besar una mano
Con respetuosa amistad,
Ya que hacerlo no le es dado
Al tímido original."
——
Esto dije al pajarito
Que tú conoces, señora,
Para tu preciosa Cora,
Y le dí el mensaje escrito.
——
Es muy cierto, verdad es
Que el mensaje cortesano,
Como nopicoel inglés,
Se lo dije en castellano
Y él calló sin deciryes....
——
Entónces con desconsuelo
Mi voz atraerlo pretende....
Pero él exclamó:no entende,
Y alzando rápido vuelo,
El giro al espacio emprende.
——
Quedo yo expiando el delito
De mi ignorancia traidora:
Haz tú, Xarifa, con Cora
Las veces del pajarito.
Nueva-Orleans, Abril 9 de 1877.
Guillermo Prieto.
A este y otros versitos juguetones contestaban Xarifa y Cora con chistes y con gracias de tan buen tono y tan llenas de delicadeza, que extendian mi cariño, criaban mi gratitud y convertian cada dia en más profundo mi respeto á la familia entera.
La vida del hotel nos aburria, la comida nos tenia con la bílis en los labios: en una palabra, caia en nuestras almas la sombra de la nostalgia, encerrándose cada cual con sus penas íntimas temiendo molestar á los demás.
Entónces emprendió mi naturaleza descomunal batalla para no dejarse dominar y rendir por mi situacion dolorosa.
Para los hombres concentrados; para esos para quienes el dolor encuentra en sus almas el silencio de la meditacion, las ruinas del desengaño entre el hielo del pasado y la indiferencia por el porvenir, esa visita delsplinse pasea como una tempestad sobre un arenal, como cae un rayo en el abismo de las aguas; pero cuando el dolor sorprende nuestro sér; cuando aun viven algunas ilusiones; cuando aun florecen algunos afectos; cuando aspiramos recuerdos en las flores de la tumba y cintilan estrellas en nuestro ocaso, esas invasiones del dolor nos quebrantan; esos relámpagos de desengaño nos deslumbran; ese desamparo estremece nuestros miembros, como las húmedas paredes de un sepulcro en que se nos enterrase vivos.
Yo me amaba con el amor de los que mi gratitud ó mi vanidad me hacian creer que lloraban por mí, los ecos que á mí llegaban hacian vacío en mi espíritu por su extrañeza, el hospedaje de la tierra era como limosna, el aire que llevaba los cantos del ajeno contento, hacia como sombra á mi espíritu para que volasen furtivos mis suspiros.
¡Cómo me sentia doliente y solo, en el desierto de mi alma!
Mis amigos Lancaster y Alcalde, con bondad infinita, me llenaban de noticias, inventaban visitas y excursiones para alentarme, como quien chiquea á un niño, como quien contempla á un padre.
Un domingo, Alcalde me dijo que le acompañase á un negocio al extremo de la ciudad.
No esperó mi respuesta, sino que me encasquetó el sombrero, y cátenme vdes. en vía de diversion.
Hicimos parada á la orilla del lago Ponchartrain.
¡Qué limpias y tendidas aguas! ¡qué risueñas orillas bordadas con los cortinajes que forman los bosques y los caprichosos accidentes de las lejanas colinas!
¡Qué pintorescas barcas de pescadores! ¡y cuántos vaporcillos, faluchos y buquecillos de vapor atravesando con pintorescas poblaciones en sus cubiertas, sus músicas y su aire de contento.
A la orilla del lago hayrestaurantsy salones espaciosos, tiros de pistola, juegos de bolos y lugares en que se expenden helados, bebidas refrigerantes, bizcochos y dulces.
Y todo esto animado por un gentío inmenso, porque el rasgo más característico de la mujer americana, sea la que fuere su clase, es ser eminentemente portátil.
A pocos pasos del paradero del ferrocarril está el puente de madera: á la entrada del puente un ciego pedia limosna, en tres idiomas alternativamente.
En medio del puente nos detuvimos á contemplar el lago, que es ciertamente magnífico.
La corriente de gente nos empujó á una puertecita de un jardin, á donde llegaban, ó por mejor decir, se descargaban los wagones y se declaraba el imperio de la gresca.
Unos caballeros vestidos con sus fracs negros, corbatas y guantes blancos y en los ojales del frac anchas tiras de liston con sus flecos de plata y oro colgando, nos expidieron los boletos, por cuanto vos se entiende, proclamándose en grandes rótulos que aquel era unPick-nick, cuyos productos se dedicaban á un establecimiento de caridad.
Entramos y nos encontramos en el centro del jardin más bello que se puede imaginar: altísimos árboles, macizos de flores, toldos de enredaderas, fuentes bullidoras.
En toda la extension del jardin habia mesillas ó puestos de vendimias, y aparadores con frutas, dulces, objetos de modas, joyas, etc., como quien dice, tiendas provisionales, cuyo despacho estaba encargado á jóvenes de deslumbradora hermosura, pero como en competencia las razas.
La americana, alta, estrictamente ceñida, con grandes bucles, peinado colosal, ojos de cielo y cútis cristalino, un tanto de anguloso en las formas, algo de varonil en la conformacion de las manos; y la criolla de color apiñonado, de ojos negros como abismos de pasion y de ternura, labios manando besos y sonrisas, cabello encrespado sobre la tersa frente, y un conjunto muy semejante al tipo mexicano en su adorable perfeccion.
En el centro del jardin, en círculo extenso formado de un solo mostrador corrido, imperaba una especie debar-roommixto, porque habia sangrías, rompopes helados y compuestos de aguas de Seltz y Vichy,sandwichsycandís, ó sea dulces de todas clases, con petardos, y con preguntas y respuestas, con declaraciones amorosas, y con dulces disfrazados primorosamente de divertidos juguetes.
La servidumbre del establecimiento era espléndida, deliciosa; eran señoritas de privilegiada hermosura, tan listas, tan alegres, con sus largos delantales de lienzo como de nieve sobre la seda, cuajado el pecho de cadenas y joyas, corriendo, saltando y sirviendo á los marchantes en el mostrador mismo, ó en las mesitas colocadas bajo los árboles, ó entre los camellones de alta yerba y deliciosas flores.
A los extremos del jardin se veia en unoun jacalitoó casita campestre con este rubro:Post-ofice: era una oficina de correos en forma, con su despacho, sus sellos y su cuerpo de carteros. Allí se escribia para cualquiera de los concurrentes y la carta se encaminaba á la direccion, acudiendo los interesados por la respuesta ó esperándola de los carteros.
En el opuesto extremo se extendia amplísimo el salon de baile con sus ventanas rasgadas dando al jardin, y su sobresaliente música de viento.
Pero lo constitutivo de estos espectáculos, ó mejor dicho, lo que es el espectáculo en sí, es la concurrencia, tan bien vestida, tan alegre, tan persuadida de que el órden es una condicion de placer para la gente civilizada.
Los niños en estas reuniones son lo que las aguas á los campos, lo que las aves cantoras á los aires, lo que al rostrohumano la sonrisa, lo que al jarron de alabastro los ramos de flores.
¡Qué gusto en el vestir, qué alegría, qué soltura y libertad, qué correr custodiados por su inocencia y por el respeto y consideracion universales; todas las manos se tienden para acariciarlos, todas las rodillas son su apoyo, en todos los regazos encuentran halagos!
—Esto es lindísimo, me decia Alcalde, satisfecho de haber ahuyentado mi mal humor: haga vd. sus apuntaciones; aquí traje papel; ¿y el lápiz de vd.? porque hay dias que pierde vd. tres y cuatro.
—Estas son nuestrasjamaicasen tafilete, le dije á Joaquin: ¿vd. no recuerda de nuestra tierra?
—Las que he visto, me contestó mi amigo, han sido reminiscencias, en las plazas de toros, en los paseos como la Pradera.
—Pues cuando yo era niño, ví una de esasjamaicasen el bosque de Chapultepec, contiguo á la casa de mis padres, como vd. sabe, que dejó en mí recuerdos imperecederos.
Ya vd. recuerda aquella glorieta del fondo del bosque formada de ahuehuetes gigantescos: ¿la recuerda vd. bien? recuerda su bóveda de ramas, de la que cuelga en chorros el heno y que se abre el centro descubriendo la bóveda del cielo? ¿Recuerda vd. las avenidas de esa glorieta con árboles magníficos, como naves de catedrales de indescribible majestad?
Yo todo lo estoy viendo: por entre los claros que dejan esos árboles, se descubre, ya la fábrica pintoresca del molino, ya la arquería de Anzures con los ojos de sus arcos, ya el castillo con su balconería, su jardin, y su conjunto como elcastillo que describe el Ariosto, accesible al caballo pálido engendrado por el aire y la llama; ya en un claro al Sur-Este, los volcanes, las serranías de Cuernavaca y de Toluca, y el tropel de palacios derramados entre los árboles en las pintorescas lomas de Tacubaya.
En esa lindísima glorieta se dió lajamaicadirigida por los hombres de buen gusto de la época, como Gonzalez Angulo, Gamboa, Olaguibel, el mayorazgo Guerrero, Tornel, Molinos del Campo y otros cumplidos caballeros.
La variedad de trages y lo selecto de la reunion, se prestaban á combinaciones y matices que no son posibles aquí.
Allí habia fruteras, por supuesto señoritas de la más alta sociedad, con sus armadores de seda, sus enaguas de raso y de blonda; pero remedando á nuestras vendedoras.
Ya un grupo de inditas deliciosas vendian flores, procurando remedar loscuatrosy el encogimiento de las Xochiles de Santanita y de Ixtacalco.
Ya bajo un puesto con su desplante aquel, y con su retobeo y su tragin, estaba instalada una fonda para merienda, y las fonderas, cuajadas de perlas y diamantes, servian y regateaban, y hacian su papel como los demás.
Los hombres distinguidos, los pollos, lujo y decoro de los salones, eran allí dulceros, pasteleros, neveros, vendedores de licores.
En cada fonda rumbosa, en cada puesto, habia sus arpas, sus bandolones, sus dulzainas y sus flautas.
Se compraba con escuditos de oro, y la gracia se hacia estribar, en los chistes del comprador, en los fingidos dengues de las vendedoras. Veintimilla, Villaseñor, Mendivil y otros poetas improvisadores, hacian sus compras dirigiéndose enverso á las vendedoras, que eran condesas y marquesas, con los trages de la florista y de la vendedora de tamales cernidos.
Así, platicando, entramos al salon de baile, que era una verdadera torre de Babel.
Americanos, franceses, ingleses, mexicanos, españoles, de todo habia, y el bello sexo, representante de todas estas nacionalidades, entablaba espontánea, no solo una competencia de lujo y de belleza, sino, lo que es más, de gracias, de amabilidad y de buen humor, verdaderamente hechiceros.
La humanidad reia, amaba, danzaba y daba al diablo lo del Valle de lágrimas, convirtiendo la copa del dolor en rebosantes copas de Champaña.
La tiesura de la inglesa, la voluptuosa indolencia de la criolla, la Sal de Jesus de la habanera, todo se ostentaba espléndido, incendiando al criollo, galvanizando al inglés, distrayendo al yankee y enloqueciendo al mexicano y al habanero.
Yo me habia sentado en una de las bancas del salon de baile, á corta distancia de una señora, dije mal, de una verdadera matrona, que por condescendencia con sus niñas estaba en aquel lugar, sin atender ni ocuparse más que de sus hijos.
Morena, de correcto perfil su nariz, boca reducida y discreta, y los ojos más llenos de dulzura y bondad que pueden constituir el ideal del pintor.
Una preciosa niña corria del asiento de la señora, á donde yo estaba, cerca de la música, y como la mamá la llamaba y procuraba sosegarla, hablando en español.... yo encontré el hilo de una relacion que me sugeria mi viva simpatía por aquella modesta familia.
Pero la señora, aunque de muy finas maneras, tenia un aspecto de melancolía y de gravedad, y no obstante mi valor civil, no me permitia contestaciones como con Clarita la de San Francisco California.
En una de las escapadas que se dió la niña del regazo materno, pasó tan cerca de mí, que la retuve para hacerle un cariño.
—¿Cuál es tu nombre, mi vida?
—Julita.... para servir á vd.....
—¿Y tu mamá?
—Julia tambien, y papá chico, Federico Miranda.
La señora llamó á la niña, y yo me quedé á oscuras, aunque resuelto á contraer amistad. Ocurrióme, como si fuera lo más natural, valerme de la estafetaad hocde la entrada; dirigíme allá, pedí papel, esgrimí el lápiz y sobre la rodilla escribí:
Gracias mil te debo á tí,Que halagando al corazon,Me forjas una ilusionDe la tierra en que nací.Te quise, desque te víEn el salon en que brillasCon tu ángel en las rodillas....Una voz dijo: "Española."Yo clamé: "No es una solaLa perla de las Antillas."
Gracias mil te debo á tí,Que halagando al corazon,Me forjas una ilusionDe la tierra en que nací.Te quise, desque te víEn el salon en que brillasCon tu ángel en las rodillas....Una voz dijo: "Española."Yo clamé: "No es una solaLa perla de las Antillas."
Gracias mil te debo á tí,Que halagando al corazon,Me forjas una ilusionDe la tierra en que nací.Te quise, desque te víEn el salon en que brillasCon tu ángel en las rodillas....Una voz dijo: "Española."Yo clamé: "No es una solaLa perla de las Antillas."
Gracias mil te debo á tí,
Que halagando al corazon,
Me forjas una ilusion
De la tierra en que nací.
Te quise, desque te ví
En el salon en que brillas
Con tu ángel en las rodillas....
Una voz dijo: "Española."
Yo clamé: "No es una sola
La perla de las Antillas."
Puse mi firma al calce de ese desatinado verso.... cerré la carta, pagué el porte, dí las señas y me quedé á esperar resultas fuera del salon, con la impaciencia y con las inquietudes de un pollo enamorado. Yo habia dado y tomado que se trataba de una señora habanera, y sin más ni más me vino la idea de que habia de tener noticia de mi nombre, lo que era una solemne fatuidad; pero, bueno.... así pasó.... y así lo quiero consignar.
Esperaba con suma inquietud, repito, la respuesta de mi misiva.... cuando ví á la señora salir del salon.... solo falta, dije, que se me aparezca por aquí un marido como un tigre.... y me dé un rato delicioso......
Pero, no, señor; la señorita se dirigió hácia mí con suma amabilidad, y me dijo sin titubear:
—Señor Prieto: el Sr. Lic. Quintero, que es nuestro amigo y favorecedor, se habia comprometido á presentar á vd. en nuestra humilde casa; si vd. no tiene inconveniente, me anticiparé yo á los deseos de toda mi familia, de quien es vd. muy conocido por sus obras, y por ser el más íntimo de los amigos del Sr. Quintero.
Pero todo esto lo dijo Julia con tal señorío, con tal gravedad y compostura, que yo balbutí algunas palabras, presenté mis excusas, y no hubo remedio, tomé á uno de los niños de la mano y me dispuse á acompañar á la señora.
Antes de partir busqué á Joaquin, que se me habia traspapelado: á poco que entramos al jardin, lo distinguí á lo léjos en un círculo de habaneros y franceses, haciendo uso de la palabra entre palmoteos, copas y regocijo estrepitoso.
Los niños saltaban jugueteando en los prados, las parejasde amantes se paseaban en las calles de árboles, desde donde se distingue el lago; los consumidores de lajamaicaocupaban las mesitas sembradas en todo el jardin, y por la gran puerta y las amplísimas ventanas del salon, se veian, entre olas de seda, de flores y de plumas, torbellinos de jóvenes y mujeres celestiales, como flotando en los raudales de armonía que brotaban de la orquesta magnífica.
Salí con Julia y sus preciosos niños del jardin, y á poco tiempo haciamos pié en una tabaquería de apariencia comun de la calle de Magazine.
La armazon como una escuadra, el mostrador como una gola, la lamparilla ardiendo, el reloj de palo puntual y en las tablas de la armazon un boquete desde donde puede cuidar el mismo que fabrica los tabaquillos.
Cerca de las puertas que forman ángulos, grandes mecedoras de bejuco y en una de ellas sentada una señora de abierta y simpática fisonomía, no obstante las huellas que habian dejado en ella hondos sufrimientos: en la otra, una jóven hermosa; pero tanto tanto, tan pálida é inmóvil, que la habria creido un cadáver si no hubiese tenido abiertos sus lindísimos ojos.
Los niños, ántes de llegar, se desprendieron de Julia y de mí, y á carrera tendida, dando saltos y armando bulla, penetraron á la tabaquería é invadieron las rodillas de la señora, se encaramaron en la silla y la ahogaban á besos y caricias, mostrándole sus dulces y juguetes.
—Federico! Federico! clamó Julia llamando á su hermano: aquí te traigo á una visita....
El caballero á quien hablaban estaba en mangas de camisa haciendo sus puros, y buscaba su levita para salir....
—Ven aprisa, es el amigo de Quintero, el Sr. D. Guillermo Prieto.
A este nombre, la señora rodeada de los niños dejó el asiento, la jóven enferma me saludó como á una persona conocida y Federico vino á echarse á mi cuello como mi hermano.
¡Qué adorable familia! ¡cómo lleva su infortunio como una corona de azucenas!
Ni una alusion á la cruel persecucion política, ni un envanecimiento de la antigua y cómoda fortuna, ni nada que pudiera amenguar la santa resignacion con la desgracia.
El hermano, sostén de la familia, hacia sus puros y mantenia el exíguo comercio de que he dado idea; una de las señoras cosia, otra daba lecciones de inglés, la hermana mayor cuidaba de la casa y todos atendian con tierna solicitud á Angelita, que es el nombre de la interesante enferma.
En algunas costumbres, en la conversacion, en el servicio de determinados muebles, se revelaban las personas de alta distincion: era una familia en ruina; pero esa ruina dejaba percibir las galas destruidas, los rastros de opulencia conservando cierta belleza peculiar é inspirando profundo respeto.
Así las tempestades de la Habana han lanzado á los Estados-Unidos tablazones dispersas de buques náufragos; y si es verdad que se encuentra en aquellas playas el grosero cordaje y los desechos despreciables, tambien es cierto que se ven reliquias de régios salones, cuadros y verdaderas joyas.
En la trastienda de la tabaquería coloqué mi asiento; las señoras me rodeaban, los niños se agruparon en sillitas pequeñas junto á mí; y queriendo y no queriendo, porque así se dispusieron las cosas, como otro Telémaco, hice la relacion de mis aventuras.
Risas, lágrimas, expresiones de ternura sincera, sazonaron mi estéril relacion.
Estaba al mediar la noche, cuando la oscuridad y el silencio de la calle nos advirtió que era hora de separarnos.
La familia á que me refiero me llenó de favores, formó la familia querida de mi corazon; era alivio de mis penas, y al hacerme admirar la virtud y la decencia que en ella resplandecen, servia de bálsamo á las abiertas heridas de mi pecho.
Los chicos espiaban mi llegada y jamás tuvieron compañero más complaciente ni consultor más experto para sus trompos y papelotes; con Federico hablaba de política y comercio, y con las señoras de cuanto me ocurria, saltando de las modas á los mercados, y de éstos á los templos y á los teatros.
Angelita era mi culto poético; aquella naturaleza vaporosa flotaba, por decirlo así, en mis cantos, é iluminaba la niebla de su existencia pronta á desvanecerse en el éter, con furtivos rayos de oro de una alegría que hacia llorar, porque eran los rayos de oro que deja escapar sobre los lagos de Occidente el sol que espira.
Perdonen mis lectores esta digresion impertinente; era para mí imposible no dejar en el altar de mis recuerdos algunas flores para esa familia, que supo conquistarse un lugar tan distinguido en mi corazon.
La familia á que me refiero queria que todo lo mejor fuese para mí; se indignaba con mis chascos, me daba instrucciones sobre mis pequeñas compras y me ayudaba en misestudios, procurándome datos y sugiriéndome excursiones que me fueran útiles.
Julia me decia: despues de haber visto vd. la Catedral, tiene que visitar San Patricio, iglesia católica romana, que habrá vd. visto yendo por todo el canal, y cuya torre tiene más de sesenta varas de altura.
San Juan Bautista, La Trinidad y San Pablo (episcopales), la Iglesia, el templo del Sinaí y las Ursulinas, son edificios que debe vd. ver y á los que debe vd. concurrir.
Al siguiente dia busqué á Quintero en su casa para darle cuenta de mis nuevas relaciones, que mucho le complacieron; me confirmó en la excelente idea que ya yo tenia de la apreciable familia, y quedamos en repetir allí nuestras visitas.
Vive Quintero en pleno barrio frances, es decir, en esa parte de la ciudad que apénas hemos columbrado y que me he resistido hasta ahora á describir, porque creo que no la he conocido suficientemente.
La mayor parte de las calles son poco más anchas que las de la Alcaicería, con sus dos hileras de balcones salientes y tejados negruzcos y de feo aspecto: las calles cercanas al canal están bien enlosadas; pero las banquetas de otras muchas calles, son de ladrillo quebrado y fallo en largos trechos.
A los lados de la calle corren caños pestilentes obstruidos por basuras, papeles, despojos de las fondas y cuanta inmundicia puede imaginarse.
Pero como incrustadas en esas huroneras, como embutidas en ese infierno de suciedades y de mugres, aparecen casas, con sus cercados de fierro, sus jardines preciosos, sus limpias fuentes, sus corredores con enredaderas, macetas yjaulas, que tienen seductora belleza; pero en el confin de ese barrio, es decir, al tocar la espalda del mercado, domina el Josafá de todas las fibras de pita, de todos los cartílagos de cuero, de todos los nervios de cordon y de todas las osamentas de fierro, de palo, de cuerno y de piedra, que compusieron el cuerpo social.
Desde el fango que se confunde con el agua, hasta el que verdeguea y hace arco-íris; desde el tizne que sombrea los perfiles de las casas, hasta el que forma vaina y como corteza al cuerpo humano; desde el intestino de ave que hace rúbrica en el suelo, hasta el cadáver de gato hinchado de vientre y vuelto el rostro al sol, con los ojos vidriosos, sacando agudos dientes, todo se encuentra en ese barrio, en donde, como absurda interrupcion, se tiende á trechos amplia y hermosa banqueta, cuelgan sobre los muros cortinajes deliciosos de enredaderas, y se ven entre los fierros estancias realmente opulentas.
A la puerta de esos pequeños palacios en que las ventanas dan á la calle, disputan esos manojos de negros, que ruborizan por su fealdad al cerdo, á la tortuga y á la lagartija.
Como he dicho, Quintero vive en la calle de Dumain, entre una colonia de italianos disputadores y bravos, herreros, carpinteros, sastres y no sé cuántas gentes más.
Aquellas italianas de los alrededores de su casa me horripilaban; altas, de ojos desafiadores y tremendos, con unos pañuelos colorados en la cabeza, dejando escapar mechones como víboras, y unos zapatos que son la mutilacion de la bota, la fanfarronería delhuarache, la ruina del botin, la florescencia del pellejo humano, que convierte en enigma dónde está el pié y dónde principia el cuero.
La casita de Quintero es preciosa, mejor dicho, Quintero habita la parte superior de una casa cubana en que brilla el aseo y el mujerío, á la usanza de nuestra tierra.
Amplio salon con sillones de brocatel, espejos y alfombras, recámaras elegantes, comedor amplísimo.
Desde la sala del departamento que ocupa Agustin, se domina parte de la ciudad, sobre todo el rio, siempre bello y siempre lleno de poética animacion; esa es una parte del horizonte; la otra, la limita una série de casas de altos pisos, escaleras como tubos, corredores repegados á las paredes, como dobladillos de pañuelo, y una série de tendederos, que hacen bosques en los aires, de figuras grotescas, de forros humanos. Por supuesto, que aquellas figuras desgobernadas que hemos visto en la calle cuando se perciben en esas alturas, adquieren proporciones de fealdad, que ni de léjos remedan las más espantables pesadillas de Hoffman y de Poe.
En el medio del amplio salon de Quintero, rodeado de libros, en soledad profunda pasaba horas enteras, como en mi casa, como sintiendo algo de abrigo paternal en aquella estancia.
En uno de los dias que entré en mi salon, encontré un caballero que escribia afanoso....
—¿En qué se ocupa vd.? le dije, porque ya éramos conocidos.
—Sacaba, me contestó, una noticia del estado que guardaba este comercio ántes de la guerra, para hacer una comparacion......
—Hombre de mi alma, Dios me lo envía á vd.: figure vd. que soy flojísimo para esto de revolver libros y papeles:dicte vd., dicte, yo escribiré y tomaré lo que me convenga de sus notas.
Tomó el amigo posesion de sus papeles, y me dijo: vea vd. lo que llevo escrito.
Tomé el papel que tenia delante y leí:
"El puerto de Nueva-Orleans es un puerto interior; pero en el gran codo que forma frente á la ciudad, el Mississippí ofrece en una extension de dos leguas, más de 70 piés de fondo. En las siete ú ocho bocas que dan á esa parte del rio, hay barras que obligan á los buques grandes á permanecer en Balice, lugar en que se verifica el trasborde y en que hay siempre poderosos remolcadores.
"El Mississippí, en las 3,160 millas de su curso (poco más de 1,053 leguas), es navegable hasta Pittsburgo, Missouri, Napoleonville, etc., en una extension de 17,000 millas, ó sean 5,666 dos tercios de leguas. El comercio de México con Orleans, se calcula en 44,447 toneladas.
"Despues del comercio del algodon, elthées el renglon de más importancia para Nueva-Orleans.
"La caña de azúcar se cultiva con el mejor éxito en la Luisiana, y las mejoras en el cultivo, sobre todo por la introduccion de semilla de Demarara, le ha hecho cobrar suma importancia.
"Por Nueva-Orleans se hacen la mayor parte de las valiosas exportaciones del Sur, consistentes en algodon, tabaco, azúcar, efectos y conservas alimenticias, etc. El conjunto del movimiento mercantil de Nueva-Orleans con los otros países del globo, se calculó, en 1859, con relacion á sus exportaciones, en cerca de 25 millones de pesos.
"Las importaciones consistian en
Sederías.Café.Cobre y bronce.Tejidos de algodon.Vino y vinagre.Porcelana.Cristal y vidrio.Mercería, guantes, botonería.
"Despues del Brasil, que debe su importancia al café, se señala en la categoría mercantil, Inglaterra, Cuba, España y México, quedando en último término las dos Sicilias y la Bélgica."
—Convenga vd., dije á mi amigo, en que necesitan muy largo razonamiento esos datos: por ejemplo, respecto del algodon, vea vd. los que yo poseo y son de últimas fechas.
—Ya he dicho á vd. que yo me refiero al movimiento comercial ántes de la guerra. Siempre me será grato ver los datos de vd. de despues de la guerra.
Yo saqué un papelito que Joaquin Alcalde me facilitó y traduje de no sé qué Guía, que aunque muy manuable, goza de buena reputacion en el comercio.
Dice así:
"Algodon.—Es el artículo de más importancia que tiene entrada en el comercio de Nueva-Orleans.
"La primer mencion del algodon por escritores europeos es de Herodoto, 450 años ántes que J. C: su manufactura parece que habia alcanzado entónces gran perfeccion.
"Es probable que la primera expedicion de algodon enEuropa fué cuando la expedicion de Alejandro, 330 años ántes de J. C.
"No hay noticia de una fábrica de algodon en Europa ántes del siglo X. En España establecieron fábricas los árabes.
"Barcelona fué el primer mercado, y se dice que la planta silvestre crecia á sus inmediaciones.
"La cantidad de algodon que produce la China, es enorme; algunos la hacen subir á doce millones de pacas.
"Varios célebres viajeros que han penetrado al interior del Africa, afirman que el algodon es indígena de aquel continente y se hila y trama como género, usándose para vestidos por toda clase de habitantes.
"Colon encontró á los habitantes de la Isla Española usando el algodon.
"Cortés hace grandes elogios de los tejidos de algodon de los mexicanos.
"Los alemanes usaban efectos de algodon en el siglo XVI.
"En 1536, se descubrieron plantas de algodon, creciendo en tierras de Tejas y á las orillas del Mississippí; pero generalmente se cree que hasta 1621 comenzó el cultivo en los Estados-Unidos.
"La primera mencion de cultivo de algodon en Inglaterra data de 1641, y de manta estampada en 1676.
"En esa época, el establecimiento de factorías en Nueva-Orleans tuvo grande oposicion y se dictaron sobre el particular las más severas leyes prohibitivas.
"La primera exportacion regular se verificó en 1785, y en los seis primeros años alcanzó la suma de 216,150 libras.
"Toca á la Luisiana el honor de haber introducido la primer cabria de algodon.
"En 1742, M. Duhenil, emprendedor colono del Estado, inventó que en la cabria se separase la fibra de la semilla, cosa que préviamente se hacia á mano, lenta y fastidiosamente.
"La primera fábrica de géneros de algodon se estableció en Filadelfia en 1775.
"En 1800, fueron muy notables los destrozos que hizo el gusano en el algodon...."
—Y si á vd. le parece, doblemos la hoja, dije á mi amigo, porque no me habia quedado hueso sano con el viaje desde los tiempos de Herodoto.
Ayudóme eficazmente á cortar la hebra eterna del algodon, la llegada de Pepe Quintero, así le llamamos en familia á José Agustin: llegaba, como siempre, de excelente humor, llevándome de regalo, unos dulces, un vinillo blanco sabrosísimo y creador de pensamientos felices....
—Aquí le tiene vd.... dijo, señalándome, á un elegante jóven que le acompañaba: el señor es el famoso D. Guillermo Prieto, que vd. busca.
—Vengo, me dijo el jóven, poniendo en mis manos un Album, de parte de la Señorita Emma H***, á quien conoció vd. en el "Granada," que sale dentro de unas cuantas horas de esta ciudad, y que suplica á vd. ponga cuatro letras en este Album.
—Caballero, tome vd. asiento y echemos un trago.
Despues de tan sensata introduccion, diré á vd. que yo soy incapaz de negar á una señorita como Emma, á quien debí mil atenciones, un verso; pero á estas horas el hambreme pone rabioso y despues de comer soy un boa que solo se ocupa en dormitar y digerir.
—Cierto, dijo Quintero, me consta: deje vd. su libro y mañana estará listo.
—Oh! no, señor, dijo muy amablemente el jóven, yo no me desprendo del señor sino despues del verso, porque tengo empeñada mi palabra de honor.
—Pues siendo así, repliqué, venga el tintero: el honor de vd. es cosa sagrada.... y librarme de un alguacil, dije para mis adentros, es cosa tambien muy urgente para mí.
En materia de tintero, Pepe es un prodigio, porque siempre escribe con lápiz: el tintero estaba incapaz; refaccionamos la tinta con agua, pedimos á un vecino pluma, y por fin, produje como laborioso alumbramiento, eso sí, en los vivos aires, el versito que sigue:
Es tu gracia de niña, limpio arroyueloQue va saltando alegre sobre las flores,Y al adormirse grato, con sus alboresRetrata al cielo.——Es tu mirar la luna que en limpio lagoDesata los tesoros de su hermosura,Y en éxtasis se pierde con el halagoDe tu ternura.——En tu divina frente ví la alegría,Como en cáliz de rosa limpio rocío,Como lleva el recuerdo del amor mio,El alma mia.——Del carmin de tus labios brota tu acento,Con luz que en lo más hondo penetra el alma,Y haces soñar que gozo de dulce calmaCon tu contento.——Las hebras de cabello sobre tu frenteSon como suelen verse sobre la altura,Rayos de sol dispersos que á nieve puraTornan fulgente.——¿Qué importa que no me hable, tierna paloma,La lengua de mis padres tu dulce acento,Si nadie, cual tú sabes, sabe el idiomaDel sentimiento?——Goza de tu frescura, camelia hermosa,Siendo gloria y adorno de los festines;No llores, que no tienen los querubinesLa faz llorosa.——Sufra las tempestades la dura encinaQue nace entre los montes y los torrentes,Y tenga leves auras y claras fuentesLa clavellina.——Almendro delicado, mece entre floresY en medio á los pensiles tus blandas ramas,Que sé que eres encanto de los amoresDe aquellos que amas.——Vive siendo el reflejo del puro cielo,Y si álguien te recuerda la pena mia,Dile, Emma encantadora, que tu alegríaFué mi consuelo.Nueva-Orleans.—1877.Guillermo Prieto.
Es tu gracia de niña, limpio arroyueloQue va saltando alegre sobre las flores,Y al adormirse grato, con sus alboresRetrata al cielo.——Es tu mirar la luna que en limpio lagoDesata los tesoros de su hermosura,Y en éxtasis se pierde con el halagoDe tu ternura.——En tu divina frente ví la alegría,Como en cáliz de rosa limpio rocío,Como lleva el recuerdo del amor mio,El alma mia.——Del carmin de tus labios brota tu acento,Con luz que en lo más hondo penetra el alma,Y haces soñar que gozo de dulce calmaCon tu contento.——Las hebras de cabello sobre tu frenteSon como suelen verse sobre la altura,Rayos de sol dispersos que á nieve puraTornan fulgente.——¿Qué importa que no me hable, tierna paloma,La lengua de mis padres tu dulce acento,Si nadie, cual tú sabes, sabe el idiomaDel sentimiento?——Goza de tu frescura, camelia hermosa,Siendo gloria y adorno de los festines;No llores, que no tienen los querubinesLa faz llorosa.——Sufra las tempestades la dura encinaQue nace entre los montes y los torrentes,Y tenga leves auras y claras fuentesLa clavellina.——Almendro delicado, mece entre floresY en medio á los pensiles tus blandas ramas,Que sé que eres encanto de los amoresDe aquellos que amas.——Vive siendo el reflejo del puro cielo,Y si álguien te recuerda la pena mia,Dile, Emma encantadora, que tu alegríaFué mi consuelo.Nueva-Orleans.—1877.Guillermo Prieto.
Es tu gracia de niña, limpio arroyueloQue va saltando alegre sobre las flores,Y al adormirse grato, con sus alboresRetrata al cielo.——Es tu mirar la luna que en limpio lagoDesata los tesoros de su hermosura,Y en éxtasis se pierde con el halagoDe tu ternura.——En tu divina frente ví la alegría,Como en cáliz de rosa limpio rocío,Como lleva el recuerdo del amor mio,El alma mia.——Del carmin de tus labios brota tu acento,Con luz que en lo más hondo penetra el alma,Y haces soñar que gozo de dulce calmaCon tu contento.——Las hebras de cabello sobre tu frenteSon como suelen verse sobre la altura,Rayos de sol dispersos que á nieve puraTornan fulgente.——¿Qué importa que no me hable, tierna paloma,La lengua de mis padres tu dulce acento,Si nadie, cual tú sabes, sabe el idiomaDel sentimiento?——Goza de tu frescura, camelia hermosa,Siendo gloria y adorno de los festines;No llores, que no tienen los querubinesLa faz llorosa.——Sufra las tempestades la dura encinaQue nace entre los montes y los torrentes,Y tenga leves auras y claras fuentesLa clavellina.——Almendro delicado, mece entre floresY en medio á los pensiles tus blandas ramas,Que sé que eres encanto de los amoresDe aquellos que amas.——Vive siendo el reflejo del puro cielo,Y si álguien te recuerda la pena mia,Dile, Emma encantadora, que tu alegríaFué mi consuelo.Nueva-Orleans.—1877.Guillermo Prieto.
Es tu gracia de niña, limpio arroyuelo
Que va saltando alegre sobre las flores,
Y al adormirse grato, con sus albores
Retrata al cielo.
——
Es tu mirar la luna que en limpio lago
Desata los tesoros de su hermosura,
Y en éxtasis se pierde con el halago
De tu ternura.
——
En tu divina frente ví la alegría,
Como en cáliz de rosa limpio rocío,
Como lleva el recuerdo del amor mio,
El alma mia.
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Del carmin de tus labios brota tu acento,
Con luz que en lo más hondo penetra el alma,
Y haces soñar que gozo de dulce calma
Con tu contento.
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Las hebras de cabello sobre tu frente
Son como suelen verse sobre la altura,
Rayos de sol dispersos que á nieve pura
Tornan fulgente.
——
¿Qué importa que no me hable, tierna paloma,
La lengua de mis padres tu dulce acento,
Si nadie, cual tú sabes, sabe el idioma
Del sentimiento?
——
Goza de tu frescura, camelia hermosa,
Siendo gloria y adorno de los festines;
No llores, que no tienen los querubines
La faz llorosa.
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Sufra las tempestades la dura encina
Que nace entre los montes y los torrentes,
Y tenga leves auras y claras fuentes
La clavellina.
——
Almendro delicado, mece entre flores
Y en medio á los pensiles tus blandas ramas,
Que sé que eres encanto de los amores
De aquellos que amas.
——
Vive siendo el reflejo del puro cielo,
Y si álguien te recuerda la pena mia,
Dile, Emma encantadora, que tu alegría
Fué mi consuelo.
Nueva-Orleans.—1877.
Guillermo Prieto.
—Anda, maldito, dije al concluir, llévate ese manojo de requiebros, que al fin ni ella, ni tú, ni yo, entendemos palabra de lo que he escrito......
Despidióse el portador del Album, y se oyeron melodiosas y poéticas, á la entrada del salon, estas palabras:
"La sopa está en la mesa."