XVIIIEl "Bar-room."—Su genealogía y trasformaciones.—Voracidad femenina.—"Soda watter."—Dulcerías y sus trasformaciones.—Escenas de mi cuarto.—Un aviso en el "Herald."—Perfiles femeninos.—La Quinta Avenida.—Monumento al general Scott.—Academia de dibujo.—Teatro de Booth.—Iglesia de la Transfiguracion.—Casa de Steward.—Tradicion.—Varios edificios.
El "Bar-room."—Su genealogía y trasformaciones.—Voracidad femenina.—"Soda watter."—Dulcerías y sus trasformaciones.—Escenas de mi cuarto.—Un aviso en el "Herald."—Perfiles femeninos.—La Quinta Avenida.—Monumento al general Scott.—Academia de dibujo.—Teatro de Booth.—Iglesia de la Transfiguracion.—Casa de Steward.—Tradicion.—Varios edificios.
Aquí no se conoce el café á nuestra manera. Elbar-roomtiene su tipo especial.—Nosotros nos figuramos el café, ó de poca fortuna comoEl InfiernitoóManrique, ó de cierta elegancia comoLa Concordia,La Bella Union,La Gran SociedadyVeroly, hoyEl Progreso.
Es decir, mesillas pequeñas, y á su frente, tomadores de chocolate y café con leche, ó jugadores de dominó ó ajedrez, ó politiqueros leyendo periódicos, ó chicos apurando copas, ó solterones haciéndose servir almuerzos ó cenas.
Elbar-room-pelones el expendio de cerveza en todas sus variedades, y por supuesto anunciada competentemente, ya por un monarca trepado sobre un tonel tirado por vigorosos chivos, ya por un pozo brotante delager bier, que rebosa de espuma.
Un mostrador, unos cuantos vasos, un cajon lleno de trozos de hielo, porque aquí para todo lo que se bebe y se come se usa el hielo, es el componente de la taberna de baja ralea.
Pero ese aparato es pobrísimo; es, como si dijéramos, la infancia del arte.
A la cerveza acompaña elwhiskey, alwhiskeyelrom, y á guisa de bello sexo, coloniza la bebeduría la soda y la limonada, y se ingiere el vino Jerez en la contienda, y jarabes, copas ycoptailsse miran al espejo, y provocan desde el mármol, entre limones, sus ramitos de yerbabuena.
Vean mis lectores el cuadro al natural de unbar-room, para que se formen exacta idea:
(ROMANCE.)Miéntras devoro, esperandoMinutos y más minutos,Para no dar á mi caraEl triste aspecto del bruto,Pondré mi daguerreotipoPara sacar un trasuntoDe este despacho-cantina,Porque como es este, hay muchosAlrestaurantadheridosY al hotel de órden segundo.——Es una pieza cuadradaCon su alumbrado de lujo,Papeles en las paredes,Sin marcos sueltos dibujos,O son marcos con figurasQue representan absurdos;Que á ser verdad esos maresY esos montes, y el conjunto,Se moria de vergüenzaEl arquitecto del mundo.En dos grandes mostradoresDespegados de los muros,El comercio tiene asiento:Aquí hay cerveza, allá números;Estos son para los huéspedes,La otra provoca al consumoDelager bierycoptailsQue desparecen por cubos;En un mostrador se ostentanLibros, cigarros y puros;En otro, como en las gradasDe un altar, hay vasos muchosY Champaña entre la nieveY elwhiskey, que me espeluznoAl recordar que á la llamaRemeda su beso inmundo.Limones yyerbabuena,Pimienta y otros productos,Sazonan unas bebidasQue se toman por cañutosY se suerben, no se beben,Que así es de la tierra el uso;Pero en la tarde, son tristesDe esta vinata los grupos.En la mañana es divino;Es el combate, es el lujoDel hombre-locomotoraQue está fatigando al mundo;Es el infierno delLunche,Con sus comas y sus puntos.Sobre el mostrador con mármolHay soperas, vasos, truscosDe pan, y sendas botellasDe menjurjes, que con unoPuede hipar una ballenaY un lobo sufrir insulto.Ya es de la negra mostazaLa municion; ya los zumosDe limones agresivos;Ya chiltipiquin en crudo;Ya cayena que los labiosDejan en forma de embudo;Ya son discos de cebollas;Ya tomates, ya un conjuntoDe miel, de huevos y lardoQue resucita difuntos.Al frente de aquel pesebreEstán al caer en un tumbo,Tripiés en que se sostieneCon el pié en el suelo el busto.Llega el yankee sofocado,Empuja, gruñe, y al puntoPone en accion las botellas,Llueve polvo, troza el unto,Trincha, engulle, paga, corre,Y desparece cual humo.En la noche, más holgadosY fumando luengos purosO mascando de tabacoUn asqueroso mendrugo,Elwhiskeylos acaricia,Y graves como los turcosPorque tienen una turcaQue todo lo ven oscuro,Se retiran á sus casasPero con silencio sumo;Que está probado que elwhiskeyEs untrinquistaciturno.Fidel.Julio 14 de 1877.
(ROMANCE.)Miéntras devoro, esperandoMinutos y más minutos,Para no dar á mi caraEl triste aspecto del bruto,Pondré mi daguerreotipoPara sacar un trasuntoDe este despacho-cantina,Porque como es este, hay muchosAlrestaurantadheridosY al hotel de órden segundo.——Es una pieza cuadradaCon su alumbrado de lujo,Papeles en las paredes,Sin marcos sueltos dibujos,O son marcos con figurasQue representan absurdos;Que á ser verdad esos maresY esos montes, y el conjunto,Se moria de vergüenzaEl arquitecto del mundo.En dos grandes mostradoresDespegados de los muros,El comercio tiene asiento:Aquí hay cerveza, allá números;Estos son para los huéspedes,La otra provoca al consumoDelager bierycoptailsQue desparecen por cubos;En un mostrador se ostentanLibros, cigarros y puros;En otro, como en las gradasDe un altar, hay vasos muchosY Champaña entre la nieveY elwhiskey, que me espeluznoAl recordar que á la llamaRemeda su beso inmundo.Limones yyerbabuena,Pimienta y otros productos,Sazonan unas bebidasQue se toman por cañutosY se suerben, no se beben,Que así es de la tierra el uso;Pero en la tarde, son tristesDe esta vinata los grupos.En la mañana es divino;Es el combate, es el lujoDel hombre-locomotoraQue está fatigando al mundo;Es el infierno delLunche,Con sus comas y sus puntos.Sobre el mostrador con mármolHay soperas, vasos, truscosDe pan, y sendas botellasDe menjurjes, que con unoPuede hipar una ballenaY un lobo sufrir insulto.Ya es de la negra mostazaLa municion; ya los zumosDe limones agresivos;Ya chiltipiquin en crudo;Ya cayena que los labiosDejan en forma de embudo;Ya son discos de cebollas;Ya tomates, ya un conjuntoDe miel, de huevos y lardoQue resucita difuntos.Al frente de aquel pesebreEstán al caer en un tumbo,Tripiés en que se sostieneCon el pié en el suelo el busto.Llega el yankee sofocado,Empuja, gruñe, y al puntoPone en accion las botellas,Llueve polvo, troza el unto,Trincha, engulle, paga, corre,Y desparece cual humo.En la noche, más holgadosY fumando luengos purosO mascando de tabacoUn asqueroso mendrugo,Elwhiskeylos acaricia,Y graves como los turcosPorque tienen una turcaQue todo lo ven oscuro,Se retiran á sus casasPero con silencio sumo;Que está probado que elwhiskeyEs untrinquistaciturno.Fidel.Julio 14 de 1877.
(ROMANCE.)Miéntras devoro, esperandoMinutos y más minutos,Para no dar á mi caraEl triste aspecto del bruto,Pondré mi daguerreotipoPara sacar un trasuntoDe este despacho-cantina,Porque como es este, hay muchosAlrestaurantadheridosY al hotel de órden segundo.——Es una pieza cuadradaCon su alumbrado de lujo,Papeles en las paredes,Sin marcos sueltos dibujos,O son marcos con figurasQue representan absurdos;Que á ser verdad esos maresY esos montes, y el conjunto,Se moria de vergüenzaEl arquitecto del mundo.En dos grandes mostradoresDespegados de los muros,El comercio tiene asiento:Aquí hay cerveza, allá números;Estos son para los huéspedes,La otra provoca al consumoDelager bierycoptailsQue desparecen por cubos;En un mostrador se ostentanLibros, cigarros y puros;En otro, como en las gradasDe un altar, hay vasos muchosY Champaña entre la nieveY elwhiskey, que me espeluznoAl recordar que á la llamaRemeda su beso inmundo.Limones yyerbabuena,Pimienta y otros productos,Sazonan unas bebidasQue se toman por cañutosY se suerben, no se beben,Que así es de la tierra el uso;Pero en la tarde, son tristesDe esta vinata los grupos.En la mañana es divino;Es el combate, es el lujoDel hombre-locomotoraQue está fatigando al mundo;Es el infierno delLunche,Con sus comas y sus puntos.Sobre el mostrador con mármolHay soperas, vasos, truscosDe pan, y sendas botellasDe menjurjes, que con unoPuede hipar una ballenaY un lobo sufrir insulto.Ya es de la negra mostazaLa municion; ya los zumosDe limones agresivos;Ya chiltipiquin en crudo;Ya cayena que los labiosDejan en forma de embudo;Ya son discos de cebollas;Ya tomates, ya un conjuntoDe miel, de huevos y lardoQue resucita difuntos.Al frente de aquel pesebreEstán al caer en un tumbo,Tripiés en que se sostieneCon el pié en el suelo el busto.Llega el yankee sofocado,Empuja, gruñe, y al puntoPone en accion las botellas,Llueve polvo, troza el unto,Trincha, engulle, paga, corre,Y desparece cual humo.En la noche, más holgadosY fumando luengos purosO mascando de tabacoUn asqueroso mendrugo,Elwhiskeylos acaricia,Y graves como los turcosPorque tienen una turcaQue todo lo ven oscuro,Se retiran á sus casasPero con silencio sumo;Que está probado que elwhiskeyEs untrinquistaciturno.Fidel.Julio 14 de 1877.
(ROMANCE.)
Miéntras devoro, esperando
Minutos y más minutos,
Para no dar á mi cara
El triste aspecto del bruto,
Pondré mi daguerreotipo
Para sacar un trasunto
De este despacho-cantina,
Porque como es este, hay muchos
Alrestaurantadheridos
Y al hotel de órden segundo.
——
Es una pieza cuadrada
Con su alumbrado de lujo,
Papeles en las paredes,
Sin marcos sueltos dibujos,
O son marcos con figuras
Que representan absurdos;
Que á ser verdad esos mares
Y esos montes, y el conjunto,
Se moria de vergüenza
El arquitecto del mundo.
En dos grandes mostradores
Despegados de los muros,
El comercio tiene asiento:
Aquí hay cerveza, allá números;
Estos son para los huéspedes,
La otra provoca al consumo
Delager bierycoptails
Que desparecen por cubos;
En un mostrador se ostentan
Libros, cigarros y puros;
En otro, como en las gradas
De un altar, hay vasos muchos
Y Champaña entre la nieve
Y elwhiskey, que me espeluzno
Al recordar que á la llama
Remeda su beso inmundo.
Limones yyerbabuena,
Pimienta y otros productos,
Sazonan unas bebidas
Que se toman por cañutos
Y se suerben, no se beben,
Que así es de la tierra el uso;
Pero en la tarde, son tristes
De esta vinata los grupos.
En la mañana es divino;
Es el combate, es el lujo
Del hombre-locomotora
Que está fatigando al mundo;
Es el infierno delLunche,
Con sus comas y sus puntos.
Sobre el mostrador con mármol
Hay soperas, vasos, truscos
De pan, y sendas botellas
De menjurjes, que con uno
Puede hipar una ballena
Y un lobo sufrir insulto.
Ya es de la negra mostaza
La municion; ya los zumos
De limones agresivos;
Ya chiltipiquin en crudo;
Ya cayena que los labios
Dejan en forma de embudo;
Ya son discos de cebollas;
Ya tomates, ya un conjunto
De miel, de huevos y lardo
Que resucita difuntos.
Al frente de aquel pesebre
Están al caer en un tumbo,
Tripiés en que se sostiene
Con el pié en el suelo el busto.
Llega el yankee sofocado,
Empuja, gruñe, y al punto
Pone en accion las botellas,
Llueve polvo, troza el unto,
Trincha, engulle, paga, corre,
Y desparece cual humo.
En la noche, más holgados
Y fumando luengos puros
O mascando de tabaco
Un asqueroso mendrugo,
Elwhiskeylos acaricia,
Y graves como los turcos
Porque tienen una turca
Que todo lo ven oscuro,
Se retiran á sus casas
Pero con silencio sumo;
Que está probado que elwhiskey
Es untrinquistaciturno.
Fidel.
Julio 14 de 1877.
El horizonte de la especulacion se extiende, florecen sobre sus tallos de fierro las mesitas de mármol; el mostrador, para no ponerse en ridículo, se adorna con charolas y platones con carnes frias, lengua de cíbolo y jamones; llega tirante como un inglés el queso de Chester ó de Hamburgo, y se apiñan como familia infantil, soletas llamadas dedos de dama, pasteles con crema, bizcochos ycakes, que son como música de alegres.
Todavía se alargan los horizontes. El arca santa del refresco se instala en el mostrador.
Es una caja de mármol blanco con sendas llaves de plata alemana, y toda una maquinaria, un aparato como un órgano.
De las llaves brota la soda que alienta, y elVichy digestivo, la agua de Saratoga y la de Seltz. Una escolta de botellones, que ostentan los más vivos colores, suministra jarabes de limon y fresas, de guindas y durazno, y aquella es como la fuente de Juvencio, con la diferencia de que sin mojar refresca y vivifica.
En semejante estado de cosas ya, las alfombras y los espejos y sillones llegaron preguntando por lasladies; en efecto, las esperan elIce-cream, es decir, los helados, en un gabinete privado en que no se fuma, sonríe el amor y tiembla el bolsillo.
Antes de llegar á la realizacion de ese ensueño, suele ocurrir al afortunado padre de los bebedores detenerlos en su marcha fugaz. Entónces la música, como una Sirena, canta sobre los escollos.
Ya es la orquesta en toda forma con músicos briosos, ya un órgano valioso hasta en treinta mil pesos, que llamanorquestiva, que toca sonatas como los de San Francisco y Orleans, y ya los bailes y las representaciones teatrales.
Varios de estos especuladores procuran el entretenimiento inocente, haciendo que sirvan despabiladas muchachas, que está probado que despiertan la sed, más que el queso y que las castañas.
Corren en todos sentidos descotadas chicas, vestidas de modo que parecen desnudas, con la pierna acariciada directamente por el viento, y el viajero ignorante tiene sus primeras nociones de inglés por una especie de Olendorff práctico con el que muchos aprenden, y jamás se ha podido imprimir.
Pero eso es como si dijéramos la desviacion y el torcer rumbo: mi amigo y yo penetramos albar-roommixto de comer y beber.
Sirviónos el criado amantecado con soletas.
Apénas acabábamos de sentarnos, llegó una despiertaladycon su túnico de percal claro, su sombrerillo con su pluma encarnada, su paraguas y su portamonedas de badana roja en la mano.
Pidióostras: trajéronle una escudilla de sopa de ostiones, con cantidad sobrada para cuatro personas; salpicó con puñados de pimienta su escudilla, vertió aceite, hizo chorrear el vinagre, desbarató en aquel océano quince ó veinte galletitas, y aquello fué una gloria.
La beldad, impasible, vió el fondo de la escudilla y pidió una patita de puerco; trajeron una especie de bracito de niño, así son las patas de estos marranos: yo empecé á alarmarme: aquella criatura se queria suicidar.... nada de eso; mondó la osamenta y pidió una copa de cerveza, larga y de la hechura de un clarin.... ¡Jesus te ampare! dije, sin poderme contener. La bella apuró la copa, dejándome espantado. Yo la ví abrir su portamonedas, pagar y salir muy oronda.
A las dos horas de esta escena, contemplaba yo á la hermosa vestida de fantasía en un teatrito, cantando de la manera más ideal, como si la maldita no tuviese en el estómago el bastimento de un cuerpo de caballería.
Volviendo á las casas de refrigerio, la soda, con el mueble de mármol descrito, se presta á varias combinaciones.
Constituye un comercio aislado con su mostrador, sus banquillos de tres piés y sus vasos, no botes de jarabes, porque el armatoste los contiene.
Forman el artículo de fondo de la dulcería y la pastelería, golosinas que tienen increible consumo.
La dulcería es el lazo que une á la mujer y al niño. Los dulces son de imitacion francesa; pero imitacion en cristal de roca, en cuarzo, en granito y bronce.
Son pequeños dados de un caramelo que necesita un yunque para partirse; es la melcocha capaz de pegar una contra otra la quijada, sin que poder humano la pueda dividir; es la almendra forrada de vidrio, y hecho grumo el cacahuate; es la panela y el piloncillo; es la charamusca de guante blanco, que lo mismo provoca en un cesto ambulante que en un cajon callejero; bajo cristales y en diáfanos botes, que en unrestaurantde alta importancia.
Erigido elrestaurant, desplega frecuentemente lujo deslumbrador.
Suelos de mármol blanco y azul, espejos entre las puertas, en las paredes y en las columnas que cubren el espacio del pavimento al techo, profusos cortinajes de seda y más frecuentemente de punto, con trofeos divinos, estatuas, relojes, bronces y cuanto puede imaginarse de más espléndido.
El hielo se sirve en todo: en el agua, en el vino, en la cerveza, entre las fresas, en las tajadas del melon, en los tomates rebanados, que han dado estos en que es fruta, y el servicio de mesa no deja que desear en cuanto á riqueza y propiedad.
Muy frecuentemente, en el centro de esos salones hay fuentes de delgados chorros que en amplios tazones mantienen peces de colores; al rededor de ellas, ó cubriéndolas, desplegan sus ramajes las acacias, levantan los plúmbagos sus tallos, la enredadera tiende sus cortinas, y las rosas, violetas y pensamientos, matizan el grupo.
Hay quien observe que á ese ornato falta el soplo poético del buen gusto; que adolece de cierta tiesura desairada que lo desluce á nuestros ojos, educados á la francesa; que se ve, á la reverberacion del gas, á la aldeana tosca, cargada de encajes y joyas, ménos aérea y avasalladora del alma, que la jovencita vestida de blanco, con una sola flor durmiendo al casto vaiven del seno de alabastro.
Yo digo que la riqueza de algunos de estos salones es extraordinaria; que no pude formar cálculo siquiera del de Brunswick, con sus paredes barnizadas con pintura valiosa, con sus frescos de estilo pompeyano, representando á Héctor y á Andrómaca, y con sus ventanas de cristales que parecen comunicar mayor intensidad á la luz.
Al regresar una noche de una de mis excursiones, mi cuarto era una verdadera torre de Babel.
Al rededor de la mesita de mármol que se halla bajo la lámpara, que tenia todas las bombillas iluminadas, estaban agolpados chicos alegres y sedientos de aventuras; llevaba la palabra el único que sabia con perfeccion inglés, y que, por supuesto, se hace tan menesteroso y esquivo como todos los intérpretes grátis.
Es el caso que dos de estos jóvenes habian remitido con toda seriedad alHerald, periódicoad hocpara todo lo que es chisme y escándalo, dos avisos anónimos, solicitándose en uno una jóven profesora de inglés, y en el otro la mano de una jóven.
Merced á la puntualidad y baratura del correo, diez ynueve contestaciones tuvo la primera invitacion, y veintidos ó veintitres la segunda.
Entre las contestaciones de las profesoras, las habia que enviaban sus certificados, proponian precios ínfimos, salpicando de delicadas coqueterías el programa de enseñanza.
Decia una carta:
"No solo inglés, sino las ciencias y las artes concurrirán á ilustrar por mi enseñanza la inteligencia de vd. Le advierto que mi enseñanza es cara, pero que no se olvida fácilmente.
"Me apodero del corazon y de la inteligencia de mi discípulo, haciéndole conjugar el verboamaren todos sus tiempos, reduciendo á dos las personas; cursaremos la geografía por un método práctico, en deliciosos paseos en carruaje ó en barca, alumbrando el dia ó con la luz de la luna. Nos iniciarán en los misterios de la botánica los ramilletes con que vd. me obsequie, y respecto de la lógica, de vd. serán las consecuencias, aunque establezcamos de comun acuerdo las premisas."
No sé por qué en estas cartas de inglés se mencionaba la juventud, el desamparo y el corazon sensible de las maestras.
Lo curioso de esta aventura es, que miéntras Manuel leia, y Pablo, que era el interesado, se fingia un mundo de aventuras, Othon, al soslayo, me mostraba el borrador de una de las cartas, que se referia á misteriosa cita, y me decia que se la habia dictado una preciosalady, para divertirse con el ocioso.
Las cartas conyugales tenian más pompa y majestad.
La mayor parte de las que escribian eran viudas: yo no atino á descifrar por qué las viudas pululan por aquí contanta abundancia. Sin duda hay epidemia peculiar de maridos muy frecuentemente; parece que todos los que murieron en la última guerra eran casados con muchachas buenas mozas.
A muchas de esas cartas acompañaban hermosos retratos, ó mejor dicho, retratos de hermosas.
Otras cartas, y eran las más, contenian retratos á la pluma curiosísimos.
Porque es de advertir que, generalmente hablando, entre las mil señoras, mujeres y niñas con quienes he hablado, la mujer en lo general tiene una educacion más esmerada que el hombre. Escribe con soltura y hace uso admirable de su lápiz para todo lo que se le ofrece: las citaciones históricas, las curiosidades geográficas, las críticas sobre autores notables, les son familiares, son acertadas, y hacen amena su conversacion.
En los retratos á la pluma se mencionaba la color, la tez y la mirada, el carácter y las propensiones, y carta habia con detalles de peso y medida, capaz de dejar satisfecho al más curioso. Una carta decia que tenia la interesada 165 libras. ¡Esa era una ballena!
Una señorita adjuntaba á su carta la fotografía de una manecita preciosa, con señales evidentes de querer asir una buena presa.
Como debe suponerse, la jácara, las alusiones, las exclamaciones y los comentarios sobre las costumbres, llovian, y solia recordarse lo hecho con Othon, disminuyendo mucho la importancia de la aventura.
Mi compañero vespertino cuando recorria la Quinta Avenida, era Manuel, nombre del otro de mis hijos.
Es Manuel nativo de Guadalajara, con lo que podria decirse, sin exagerar, que está hecha la apología de su entendimiento y su corazon.
Delgado y pequeño de cuerpo, de ojos negros y rasgados, ensortijado cabello, nariz roma. Su razon porfía por llevarlo á los buenos estudios y á las cosas de provecho; pero su sangre hierve, y por ahora la sed de los goces le subyuga, quedando en buen estado el áncora de la moralidad y la excelente educacion.
Manuel es muy apasionado patriota, y léjos de admirar exageradamente, suele ser injusto deprimiendo la patria de Washington.
Manuel habla con fuego, y como es chiquitin, en sus arrebatos casi me intercepta el paso, poniéndose á mi frente.
—Antes de que entremos en la Quinta Avenida, como si dijéramos, el barrio de la opulencia, vea vd. tenderse la ciudad de uno y otro lado, á su frente y su espalda, en amplísimas y regulares calles; vea vd. que las esquinas con picos y semicírculos, esto es, irregulares, forman plazas ó corrientes de seis y más calles, cruzadas en su mayor parte por ferrocarriles y transitadas por hileras de wagones; fíjese vd. en la profusion de árboles que formando calzadas hasta perderse de vista, bordan, sombrean y dan hermosura á las calles. Observe vd., por último, los muchos parques con frondosas arboledas, asientos y fuentes, lugares perpétuos de recreo que alegran la opulentísima ciudad.
Estamos al fin en la Quinta Avenida: al Sur la limitan unaplaza que es la de Washington y corre hácia el Norte al lado del Parque Central, más allá de la calle 59.
—No quiera vd. detenerse, me decia Manuel, en contemplar cada uno de esos gigantescos edificios que nos salen al encuentro en tropel, porque eso seria cuento de nunca acabar. Aquel es el Hotel Delmónico, ese otro edificio el Manatan-Club.... más allá está vd. viendo Union-Club.
—No quieras llevarme por ese lado, Manuel, yo no quiero ir por ese lado ni ver ese gran monumento frente á Hoffman-House, ni nada; me han dicho que ese monumento es levantado contra mi patria; y mira, quisiera morirme ántes que pisar esta tierra; me quema las plantas, me parece que esas barras que tiene la bandera americana están hechas con nuestra sangre, y que sus estrellas son la impresion de sus heridas abiertas, y entónces....
—Es un gran monumento al general Worth.
—¿Cómo en la patria de Washington se levantan monumentos al robo y á la brutal ostentacion de la fuerza? ¿Cómo se enseña la inviolabilidad del derecho y se construyen columnas de honor á la más villana de todas las violaciones?
—Pero, señor, el monumento no es á la conquista de México ni á su mutilacion, es á un general que cumplió con su deber.
—Pues mira, quédate en tu plaza y resígnate, y déjame á mí con mis pelados maldecir hasta la quinta generacion á todos los piratas y á todos los conquistadores....
Yo no sé cuántas cosas seguí diciendo, hasta tocar casi en la Academia de música.
La Quinta Avenida se extendia entónces á mis ojos en toda su hermosura.
La calle de ese nombre corta la ciudad en su más amplia extension. El pavimento corvo es de adoquines, y las banquetas de seis á siete varas de ancho, de losas tersas de color de pizarra, que parecen bruñidas, y algunas tienen de largo el ancho de la banqueta.
La banqueta no pega en la pared sino que deja trecho en ella al piso que corre debajo de la calle, con intersticios que guarnecen á veces pulidos barandales de hierro: vense al través de ellas las ventanas delbassementó último piso, con sus cortinas blancas, sus macetas y muebles lujosos.
Las casas todas, uniformemente, sin una excepcion, por donde yo estaba, son de esa piedra morena, entre morado oscuro y carmesí, tersa como el fierro que llamanbrown-stone(piedra morena).
La parte superior de la fachada la componen ventanas con cornisas y grandes cristales, ó arcos y columnas; pero el primero y segundo piso tienen balconería corrida, más bien citarilla ó cenefa de hierro ó de piedra con sus columnas, y en ellas macetones con flores.
De la banqueta asciende entre pasamanos calados de piedra, la escalera que da á la entrada, donde la recibe elegante pórtico de dos ó cuatro columnas estriadas, remedos del órden gótico ó corintio, y sobre el pórtico se alza un balcon de la propia figura.
Y esas escaleras son tan iguales, y tan uniformes ventanas y pórticos, que parece que un propio molde los hizo á todos, ó que todos se calcaron y tornearon en máquina especial.
Ese pavimento, esas casas, esos cristales, corren por una legua, sin más interrupcion que la de las iglesias de la misma piedra, cantería ó mármol, con sus grandes ventanas ojivas, sus arcos góticos y sus torres piramidales, rematando en delgadas agujas que penetran el horizonte, coronadas con veletas, cruces ó pararrayos.
Es una calle opulenta y aristocrática; pero calle de frac negro y silenciosa, como para asistir á los honores fúnebres de la opulencia. A mí me pareció la gran penitenciaría de los millonarios. Es el banquero taciturno, bebiendo en copa de oro y al lado de una mujer indiferente, su Jerez delicioso.
Tiene de particular esta calle que no ha podido llevarse por ella ninguno de los ferrocarriles urbanos, porque el empeño de los especuladores no ha podido vencer la resistencia tenaz de los propietarios de fincas.
Ya hemos dicho que la Quinta Avenida está interrumpida por opulentos edificios, que son como excepciones de su monotonía. Salimos de la Quinta Avenida por Madisson, y vagamos al acaso. Me iba diciendo Manuel:
—Vea vd. la Academia de Dibujo, que costó 175,000 pesos, obra del arquitecto White: es un mal remedo de uno de los palacios venecianos de la plaza de San Márcos; tiene el edificio 175 piés de frente; contiene 25 salones espaciosos de piedra y ornamento de mármol amarillento del Ohio sobre la fachada.
—La arquitectura de ese teatro de Booth, me dijo mi compañero, entrando en la Sexta Avenida, es como conato de renacimiento; su altura se calcula en 70 piés: tres puertas al frente y varias á los costados, dan entrada al público y se utilizan en servicio del teatro. En los intercolumnios de la fachada se ven colosales estatuas representando las notabilidades del arte dramático.
Dejamos á un lado el Teatro de la Opera, en la Octava Avenida y calle 23, para fijarnos en la Iglesia de la Transfiguracion, que con sus accesorios presenta detrás de su enverjado de hierro, el aspecto de una aldea tapizada de verde césped bajo las altas copas de los árboles.
—Ya vd. lo ve, decia Manuel, aquí puede aplicarse lo que vd. decia sobre la total falta de idea, sobre la regularidad y la forma: esa iglesia está hecha á pedazos, por secciones; ya adicionando la iglesia, ya sembrando capillas á diestro y á siniestro, y sin embargo, es de construccion moderna.
—He leido, dije, que tendrá unos catorce años, que se construyó siendo rector el Reverendo Houghton, que dejó veneranda memoria.
—Unas veces parece en las calles, como decia Lancaster del Hotel de San Cárlos de Orleans, que las obras comienzan de arriba para abajo; otras, que ya se traen piezas hechas como cajones, y que amontonándose unas sobre otras, se sale del paso; y otras, que se empieza la obra con espacio y formalidad, bajo un órden severo de arquitectura, y despues se acaba como se puede, como esos elegantes que vemos pasar correctamente vestidos, y en materia de peinado y sombrero, son de lo más descuidado del mundo. Vea vd. si no, me hizo observar, volviendo por la Quinta Avenida, esa casa larga y angosta que tenemos al frente. Es de mármol blanco; el primer cuerpo conserva las mejores reglas arquitectónicas; esas columnas estriadas son de purísimo órden corintio; los chapiteles están primorosamente cincelados. Esa es la casa de T. Steward, el comerciante millonario: se llama la habitacion-palacio, tanto así eclipsa álas demás su lujo; el edificio costó, segun dice el vulgo, más de dos millones de pesos.
Cuenta la tradicion que despues de concluida la casa de régios salones, de corredores espléndidos, de alcobas voluptuosas y de todo lo que la lisonja ó la riqueza puede imaginar, quedó la casa inhabitada porque una hechicera le habia dicho al dueño que moriria luego que se mudase á ella. Nadie creyó en la brujería, excepto el amor, que es supersticioso, y la casa estuvo sin habitarse. Al fin, mudáronse los dueños: murió Steward á poco tiempo, y tomó proporciones de profecía el cuento de la vieja, que en último resultado es una verdad de Pero Grullo.
—Manuel, Manuel! esas son invenciones de vd.
—Será mentira, yo no lo niego, pero invencion no; porque como me lo contaron os lo cuento.
No hubo forma de detener á Manuel en el Parque; no en la Catedral Católica Romana, á medio hacer, que es un ensueño europeo como la Catedral de Colonia, despertando los más poéticos romances de los siglos XIII y XIV; no me atendió cuando al frente de la Sinagoga y á su vista morisca, recitaba con entusiasmo trozos delMoro Expósito; no me dió aliento frente al Instituto de Señoritas (Rutger Female Colege), tan digno de estudio: quiso que nos detuviésemos frente al soberbio y levantado muro que forma el depósito de aguas que surte la ciudad, llamadoDepósito de Crottom, porque en él desembocan los acueductos que parten desde el Parque Central, distante seis millas.