XXIV

XXIVViaje á Roslin.—Mr. William C. Bryant.

Viaje á Roslin.—Mr. William C. Bryant.

Roslin, Mayo 29 de 1877.

Pancho querido:

"Te estoy viendo frente de mí, con tu cachucha cubriendo tus ojos indagadores y penetrantes, tu gran saco traicionando tu camiseta, y tus pantuflas holgadas denunciando tu pereza, miéntras yo, tendido en el sofá, descanso del ruido y de la celeridad del vapor.

"Ya voy á empezar la relacion del viaje; no te impacientes, déjame encender un cigarro.

"Pues, como iba yo diciendo, salí del hotel con mi sombrero con más arrugas que de ordinario, mi sobretodo al brazo, mi paraguas en mi mano, cubierta del indispensableguante, á obsequiar la invitacion del gran poeta y del caballeroso amigo.

"En dos trancos me trasportó el wagon frente al Correo, y en tres pasos me tienes en el despacho delEvening Post, calle de Broadway; pregunté por Mr. Bryant, le subieron el aviso al quinto cielo y vino un jovencito á conducirme.

"Penetré entónces en el despacho, que es una oficina en toda forma, con sus cajeros, tenedores de libros y los dependientes varios de la parte mercantil del periódico.

"Cada seccion, como en todas partes, está marcada con una ventanilla de cristales, y la parte de contacto con el público es tambien un grueso cristal aislado ó incrustado en la tabla.

"Mi pequeño guía se introdujo conmigo en el elevador, y aquello fué subir hasta sentir hambre en el camino.

"Ascendimos ocho pisos, teniendo cuidado el conductor de anunciar:—primero, segundo, tercer piso, etc.,—recogiendo en ellos ó dejando pasajeros.

"Llegamos al octavo piso, y desembarcamos en un laberinto de pequeños cuartitos, que son destinados á los redactores. En uno de esos cuartitos, que con cuatro ruedas podria fungir de coche en cualquiera parte, sin aparato ni distincion, pegado á una angosta y plebeya mesa, estaba Mr. William C. Bryant, justamente proclamado como el gran poeta americano.

"El H. Bryant peina en sus cabellos y su barba cana, ochenta y un años.

"Es blanco y enjuto de carnes, frente calva abriendo horizonte en su cima y dejando caer sobre sus sienes hilos de plata en que se han trasformado sus cabellos.

"Las cejas, espesas y salientes, sombrean sus ojos pequeños, de rara inteligencia y dulzura, nariz prominente y acaballetada, y la boca perdida, como sus carrillos, en las caidas de su barba profusa como de polvo de nieve, que toca hasta sobre su pecho.

"Cambiados los saludos, quiso que ántes de partir viese yo la prensa delEvening Post.

"Descendimos varias escaleras, penetramos á las regiones de la luz artificial, y allí, como suspendido en los aires, vimos girar el inmenso cilindro que abre dos poderosas alas, y de cada una de ellas, en opuestas direcciones, lanza de diez en diez los ejemplares del periódico bisemanal.

"No me detengo á describir el mecanismo de la gran prensa, porque ya le conoces; pero acaso no conozcas la máquina de doblar los periódicos.

"Es un cilindro tambien, pero á su pié hay unas líneas de fierro horizontales.

"El periódico cae á una de aquellas hendeduras, y por debajo unos dedos de acero tiran del pliego dándole el primer doblez; la refriega del papel bajo la parrilla que te describo, es furibunda y momentánea; cuando vuelves la cara, cae á una pequeña artesa el periódico, listo para empacarse, y la sucesion es tan rápida, que más me he tardado en escribir, que en hacerse un paquete de muchos ejemplares.

"Mr. Bryant envió á buscar unos periódicos españoles para que tuviese yo que leer en el camino.

"Mr. Bryant conoce el español bastante bien, pero tiene muy poco ejercicio; yo ya sabes cuánta y cuán estupenda es mi ignorancia en el inglés, sobre todo hablado; pero áfuerza de desear comunicarnos, echábamos mano alternativamente de palabras francesas, latinas, españolas, inglesas y no sé cuántas más, que nos hacian forjar á duo escenas que no se habrian desdeñado en la mismísima torre de Babel.

"Salimos rompiendo procelosas corrientes de gentío, buscando el embarcadero del Este; pero ántes de pisar el vapor, quisimos detenernos en el mercado de Fulton.

"Propiamente hablando, este mercado, como el de las calles del Sur, no marca un destino especial á primera vista, sino que es la interrupcion brusca de las banquetas, con puestos de frutas, semillas, pescados y flores, viéndose puertas que dan al interior de la manzana, en donde colosales clavijeros y multiplicados mostradores, indican la venta de las carnes, sin el mejor aseo ni el olor más grato.

"La parte de las banquetas que recorriamos bajo grandes toldos de lona, estaban obstruidas con cajones, tercios y barriles, entre los que se escurre y salta el gentío inmenso, despues de chocar y filtrarse por entre carretillas, carros, wagones, coches y ómnibus, que giran en encontradas direcciones con ruido que marea y aturde.

"—Vea vd. qué profusion de frutas; esas piñas, como los plátanos, son importaciones de la Habana. ¿Vdes. las cultivan?

"—Sí, señor, y tengo entendido que las de Tlahua, las de Córdoba, y las de la parte del Sur de México, son mejores. Creo que de plátanos no tenemos la riqueza y variedad de la Habana; pero los nuestros son excelentes, así como las naranjas.

"—Aquí, como habrá vd. notado, se hace cuantioso consumo de frutas, y las que tienen algun ácido se toman en bebidas, en jaleas, y hasta la cáscara, como la del limon y la naranja, se utilizan.

"—¿Vdes. son muy afectos á las fresas?

"—Mucho, y me parecen las nuestras mejores que las que se brindan en esos graciosos canastillos, que aunque muy grandes, son desabridas ó demasiado ácidas.

"La conversacion de Bryant es dulce, sencilla, sin ningun género de pretensiones, y solo el observador puede distinguir en una que otra palabra, como por la rotura casual de un velo, horizontes dilatados de talento y de sabiduría. Cuando ménos lo esperaba, y creyéndome aún en tierra firme, estaba dentro del espacioso vapor que nos iba á conducir, y que en la parte inferior tenia caballos, puestos con carnes y tráfico como en la plaza.

"Subimos la escalera á la vez que niños, damas y caballeros, que en són de fiesta y como á dia de campo llegaban, disimulando maletas y encargos en sus envolturas de papel.

"La parte superior del buque la forma un amplio y elegantísimo salon con asientos laterales de terciopelo, grandes sofás circulares y colosales espejos, que multiplican los salones y como que introducen al barco aguas, paisajes y toda la animacion de las orillas.

"La popa y la proa del barco forman miradores con asientos, y circuyen el exterior cómodos corredores con sus balaustrados alegres.

"Los niños corren armando bulla sobre las alfombras, las señoritas conversan, forman grupos los hombres, y algunos, así como algunas, se aislan con sus periódicos colosales, de los que cada quien lleva abundante provision.

"Desdoblamos nuestros periódicos el Sr. Bryant y yo; pero á cada momento se interrumpia la lectura.

"—Ahí tiene vd. á Broklyn; esos son los famosos pilares de que vd. me hablaba.

"—Sí, señor, y que me parecian torres gigantescas.

"—Esos cables enormes son de fierro; vea vd. cómo volando sobre ellos pasa la gente.

"—Los veo, y veo sombrillas de señoras que están quitando á los pájaros el monopolio del aire.

"Las mil casas de Broklyn parece vienen en procesion con sus torres, sus miradores, sus almenas y pirámides en alto, á recibir á la ciudad, que desde la opuesta orilla de las aguas, les tiende los brazos de sus muelles y les envía sus mensajeros en las mil barcas, botes, naves de vela y vapores, que como que convierten en movibles salones las aguas.

"Este no es un rio, es el mar invadiendo las lomas, ó más propiamente, las lomas capturando al mar.

"Llevábamos á un lado la orilla de la ciudad con sus muelles, sus casas y sus quintas, y del opuesto lado fracciones de terreno con sus casas campestres diseminadas entre los árboles, entre los ganados; los carros y las gentes ocupadas en la labranza.

"—Esa es otra poblacion, me decia micicerone, es Long Island, que alza sus colinas y sus arboledas entre mil habitaciones primorosas.

"—¡Triste aspecto el de esa tierra! ¡grandes edificios aislados!

"—Es Blakwell's Seland, lugar de prisiones, establecimientos de beneficencia, casas de dementes; merecen que les haga vd. visita especial.

"—Edificios colosales sobre despejados y verdes valles, Blakwell's es como la prision de esos palacios del infortunio.

"A nuestra izquierda, es decir, del lado que dejamos Nueva-York, se iban desplegando alegres serranías, prominencias de colinas y hondos valles decorados por mansiones campestres de esmerado cultivo y singular belleza.

"De trecho en trecho suspendia su marcha el vapor para dar salida en amplios muelles á parte de nuestros pasajeros.

"Allí eran los trasportes en carros y coches, el acarreo de tercios y la espera de los transeuntes por los deudos, escoltados por los criados y por los perros encargados de festejar más estrepitosamente la recepcion.

"Viendo mi guía que fijaba los ojos en unas eminencias de que no me podia dar cuenta, eminencias seguidas de grandes jacalones, me dijo:

"—Esos son los fuertes de que hacen detallada mencion los viajeros. Vuelva vd. la cara: del opuesto lado hay otro fuerte guarnecido tambien por gruesa artillería.

"En efecto, recordé la descripcion de esos fuertes formidables, y creo que no hay exageracion alguna.

"Con este motivo, la conversacion recayó sobre generalidades de la guerra y cuestiones políticas.

"Aunque el eminente personaje con quien hablaba tiene vastísima instruccion como hombre de Estado, noté con sentimiento profundo que respecto de nuestro país, carece, como la mayor parte de sus distinguidos compatriotas, de ideas exactas.

"Bryant, como muchos americanos ilustres, está muydistante de las ideas deldestino manifiesto, de la usurpacion y la violencia; pero nuestra historia les es poco conocida, el movimiento intelectual de México, los elementos componentes de nuestra sociedad, los perciben como al acaso; ni la literatura, ni las profesiones, ni el estado de la industria, ni nada, se conoce exactamente, juzgando con sinceridad que nos hallamos en un atraso de que estamos muy distantes.

"Yo combatia las ideas que me parecian erróneas, con osada independencia, y el noble anciano sonreia con bondad y me concedia en mucho la razon.

"—Pudiera probar á vd., le decia, que si en México fluctuamos entre el fanatismo clerical y la carencia de ideas religiosas, entre vdes. abundan las fábricas de fanáticos, que ponen distintos rubros á las adulteradas mercancías que sacan de la Biblia y el Evangelio. Las prensas son almacenes que tienen su surtido de ideas al gusto de los consumidores. En la administracion hay más corrupcion que en otras partes; pero cuando de un árbol gigantesco se quitan ramas, nadie lo echa de ver, y una hojita arrancada á una planta pequeña la desnuda y afea. El sistema proteccionista que aquí se proclama, no es más que la explotacion de unos cuantos que sacrifican al país....

"Bryant es libre-cambista, y yo hubiera querido conservar letra por letra sus opiniones, para vergüenza de esa gente de México que quiere galvanizar doctrinas que son ludibrio y afrenta de la filosofía....

"Interrumpí bruscamente la conversacion, porque me pareció distinguir entre macizos de árboles una poblacion.

"Por entre los claros del bosque creia percibir casas ytemplos y blanquear quintas diseminadas, cuya belleza encarecia la misma confusion con que se distinguian.

"—Esa es, me dijo Bryant, una poblacion Metodista: vea vd. el muelle.

"Realmente tocábamos el muelle. Sobre él, en letras gordas, decia: "Los domingos no se toca en tierra."

"—¡Que viva la libertad! dije para mis adentros.

"Eran las siete: habia aún luz vivísima; á poco andar llegamos á Roslin, que es nuestro destino.

"Estábamos como en una selva: una amplia calzada culebrea por entre altas lomas, elevadísimos pinos, castaños y sauces de tupidas y colgantes ramas.

"De trecho en trecho, aprovechando risueñas eminencias, se levantan las estancias de campos, de figuras rústicas, en realidad disfraces del lujo y el bienestar.

"Torcimos en un recodo del camino, empujamos una puertecita excusada, y dijo mi guía, con el acento de la generosa hospitalidad sajona:

"—Estamos en nuestra casa.

"Apénas tuve tiempo de dirigir una mirada al aterciopelado césped del frente de la casa, á las callecitas simétricas del jardin y los claros de las aguas, que tienden á trechos como despedazados espejos que duplican los encantos de la agreste mansion.

"La tarde estaba fria: nos recibió amoroso un saloncito, que es un camarin de primores: preciosos cuadros, ricos espejos y candelabros, unas elegantes alacenas con escogidos libros, una y la otra con chucherías de marfil y de oro, de porcelana y concha, recogidas en los diversos viajes del poeta, grandes sillones, elegante piano.

"Bryant es viudo, tiene una hija casada y otra que vive con él, quien, en union de una sobrina, nos hicieron, con exquisita finura, los honores de la casa.

"Mi hospedador diligente encendió, como por mágia, la chimenea del fondo del salon, y saltando la llama, nos envió caricias en el viento.

"Despues de unos instantes de reposo, me tomó de la mano mi amigo, subimos una escalera, y mostrándome una alcoba primorosa con dos grandes ventanas al jardin y al rio que clarea entre las ramas de los grandes árboles, me dijo:

"—Esta es la habitacion de vd.

"Allí estaban representadas las atenciones del amigo, con toda la delicada prevision de la mujer.

"No hay un grabado, ni un cuadro, ni un mueble, que no sea una belleza, un capricho artístico, un ensueño.

"Colon dominando el mar, es el cuadro que preside mi alcoba. El génio interrogando lo desconocido. La grandeza casi divina del hombre, la grandeza casi humana de esa alma, remedo del infinito, que se llama el Océano.

"Apénas tomaba posesion de mi preciosa alcoba, cuando la voz del Sr. Bryant me invitó á la mesa.

"El comedor da al jardin, adornándolo muebles adecuados de la más perfecta elegancia, y las paredes están materialmente tapizadas de cuadros, entre los que distinguí paisajes de raro mérito.

"—Son cuadros, me dijo Mr. Bryant, con que me obsequian algunos artistas el dia de mi cumpleaños.

"Entónces quise afrontar la conversacion sobre las distinciones mil de que ha sido objeto el poeta; recordéle sus cartas sobre España, sus himnos y sus traducciones, entreellas la soberbia de la Iliada, de la Odisea, y su sentida elegía á la muerte de Lincoln.

"Pero en esta vez, como en todas, Bryant no se acordaba de sí mismo: en él el sentimiento poético se revela cuando hace la apología de los demás; es no solo modesto, sino humilde y suave como un niño.

"Sentámonos á la mesa; el patriarca ocupó la cabecera; sirviónos la hija del Sr. Bryant elthé.

"Yo aprendia; la falta de cuchillo me embarazaba; la ausencia de mantel era una extrañeza; temia cometer alguna barbaridad.

"—Una vez por todas diré á vd., hice notar á M. Bryant, que si cometo alguna inconveniencia; que si alguno de mis hábitos me desvía de los de vdes., no es culpa sino de mi novedad en este país y en estas costumbres; pero pido mil perdones por todo.

"Y mi disculpa fué tan cariñosamente aceptada, que estableció cierta confianza y me animó á decir:

"—Si vd. ha notado tal vez poca modestia y acaso mucha exaltacion en encarecer las bellezas de mi país y sus hombres eminentes, es porque me preocupa la idea de que vdes. nos juzgan como en la barbarie, como que necesitamos de aprender en inglés los primeros rudimentos de la civilizacion......

"—No, no, de ningun modo, señor, me dijo el poeta; y aunque no conozco á México, porque solo dos meses estuve allí, conocí personas muy distinguidas: me acuerdo de un caballero abogado que sabia de memoria el "Paraíso perdido" de Milton.

"Vueltos alParlor, le leí mis versos al Niágara, que interrumpió varias veces con señales de calurosa aprobacion.

"Trájome en seguida sus retratos.

"—Este es un mal retrato, esta nariz es un guarda canton: han pegado su rostro de vd. á un pico de tucán, y le han llamado nariz.

"Reia el poeta como un muchacho.

"Serian poco ménos de las diez de la noche cuando nos retiramos á nuestras habitaciones. Los demás á dormir, yo á platicar contigo, Francisco; y ya ves que la charla no es escasa, y que si suelto la pluma, es porque se me están cerrando los ojos de sueño.

Mayo 30.—En Roslin.

"Van á dar las doce y trepo de dos en dos los escalones de mi cuarto, porque me parece que en él me esperas con tus pasos inquietos y tu tosecilla destemplada, para que siga contándote mis impresiones.

"Desperté, como de costumbre, á las cuatro.

"Una de las ventanas de mi alcoba ve al Sur, la otra al Occidente; desde dentro de la pieza me parece que estoy entre las ramas de la copa de un solo árbol.

"Dí unos pasos al Occidente.

"La casa está como en la cima de una colina, y como que la tiene suspendida en sus brazos un robusto pino y un frondosísimo castaño de Indias, que es un bosque de ramas y follaje.

"En el descenso de la colina está formado el jardin, con sus senderos de arena formados entre el césped, y de céspedtambien un círculo, que es como un gran canasto de flores descansando en la verdura.

VIAJE DE FIDELLIT. H. IRIARTEBroadway.

VIAJE DE FIDELLIT. H. IRIARTEBroadway.

VIAJE DE FIDELLIT. H. IRIARTEBroadway.

"Siempre descendiendo, el terreno quiebra en los cristales de un extenso invernáculo que reverbera con el sol.

"Por entre las ramas de los árboles, y entre los arbustos y las flores, percibo en semicírculo un inmenso lago en que se rompen en rieles y corrientes los rayos de sol y las nubes de púrpura de la aurora, y en la opuesta orilla, entre cortinajes de delgados árboles que clarean, un césped como un terciopelo verde, casitas de madera con sus balaustrados al pié, sus balcones al frente y sus altas chimeneas, arrojando humo sobre las delgadas puntas de los pinos.

"Al Sur sonríe el bosque, dando paso á la luz altos y robustos árboles.

"De la orilla del camino se descuelga el terreno y se interrumpe, abriéndose para dar paso á las aguas que serpean como en una barranca, estancadas y aparentemente inmóviles como un espejo.

"Sobre ellas atraviesa un puente que camina buscando el caserío, en un recodo se pierden las aguas y en la barranca de verde césped se ven sembrados, aquí y allá, los techos de habitaciones rústicas, hasta el pié de una elevadísima loma por donde se asoma el espacio con su manto de luz y de zafiro reflejándose en el mar.

"—Sr. Prieto, me dijo una voz llena de cariño y respeto, ¿ha dormido vd. bien? ¿Se ofrece algo?

"—Pase vd., señor, pase vd.

"El Sr. Bryant rehusó penetrar en mi habitacion; á mí me tenian conmovido tantas atenciones.

"Salimos á paseo. El extenso parque de esta casa contiene tres ó cuatro casitas igualmente alegres, tambien de la propiedad del Sr. Bryant.

"El terreno está lleno de acueductos, y en ellos, dócil el arte, ha seguido con destreza suma las indicaciones de la naturaleza.

"Alturas ondeantes, bruscas hondonadas, bóvedas y crestas, picos y hundiciones se han respetado, sembrando árboles, regando flores, colgando enredaderas profusas, donde parece lo pedia el romancesco paisaje.

"La maquinaria oculta subia en un punto las aguas, las dirigia en otras, en otras las dejaba en libertad, haciendo sensible su influencia.

"Tomamos á las siete nuestro desayuno, acompañados de las adorables señoras de la familia, y fuimos á visitar la librería llena de estantes, con obras escogidas en todos los idiomas, que posee el poeta.

"En su mesa de escribir le acompañaba Petrarca, á que es muy afecto Bryant, y cuyo idioma conoce perfectamente.

"Oyó con gusto los nombres de nuestros escritores, de nuestras verdaderas glorias; ¡qué orondo y qué planchao le referia los triunfos de nuestros historiadores, de nuestros naturalistas, de nuestros astrónomos y poetas! Ni un avaro sus tesoros, ni una dama vanidosa sus joyas y tocados, ni un niño sus juguetes queridos, muestran con mayor alegría, que lo que yo, los nombres de nuestros hombres eminentes.

"Y cuando recordaba nuestras envidias, y cuando tenia presentes nobles inteligencias, teniendo que hacerse perdonar con el destierro ó la miseria su superioridad, y cuando veia el galardon de respeto, la consagracion de amor que tienen hombres como Bryant, entónces.... daba otro giroá mis ideas, para que no invadiesen las sombras mi espíritu.

"Un carruaje precioso nos esperaba para dar un paseo.

"Mr. Bryant subió al pescante junto al cochero, yo quedé con su amable hija en los asientos de respeto.

"La hija de Mr. Bryant es de encantadora dulzura, conoce perfectamente el frances, comprende el español y tiene un fondo de instruccion notable, aunque encubierto con la sencilla modestia que es, como quien dice, el patrimonio de esta venerable familia.

"El pueblo está naciente, como entre una serranía, gira amplio y fácil el camino, en excelente estado. Así, naciente, tiene sus templos, su gabinete de lectura, su galería de pinturas y su oficina de correos.

"Dos veces al dia le visita el vapor que nos condujo, cuatro el ferrocarril, y el telégrafo tiene abierto el oido para acudir á las necesidades del pueblo niño.

"Nuestro paseo duró dos horas por entre las calles del pueblo y los muchos cercados de fincas de campo perfectamente cultivados. Desde el seno de esas ricas sementeras veiamos á veces el mar, y como nadando en el éter, barcos como colosales aves acuáticas, con sus blancas alas luciendo con el sol.

"Déjame fumar este cigarro que tengo hace una hora en la mano sin haberlo encendido."......

No pude seguir la carta de Bryant. Mi visita á su casa ha dejado mi alma llena de agradable recuerdo, y mi corazon empeñado en sincera gratitud.

La visita del Sr. Bryant, mejor dicho, mi inesperada iniciacion en la vida íntima de un grande hombre, fué para mi alma un acontecimiento.

Y no porque algo de desusado ó extraordinario sorprendiese mí espíritu; no porque me hiciese revelaciones un talento elevado, sino por la presencia, por el contacto con la sencilla majestad de la virtud.

El interior del alma de este hombre es cristalina, diáfana como el éter de nuestro México en sus serenos dias de primavera.

Tiene algo de infantil aquella palabra, algo de inocente aquella mirada, y tanto de dulzura aquellas costumbres, que enamoran, infundiendo á la vez veneracion.

Sale de su estancia con su sombrerillo de paja, sin apoyarse y desembarazado, cuida por sí las plantas en union del jardinero, las mima y les prodiga cuidados, atraviesa los puentecillos que están sobre los arroyos, y cuando llega al departamento de los animales domésticos, le rodean y le saludan, y les dirige el poeta la palabra, celebrando sus gracias y monerías.

Las gentes que atraviesan por el exterior de la cerca, llevan la mano á sus sombreros, las niñas le saludan y corren á él, en solicitud de su mano y su palabra, y los muchachos juguetones le gritan de léjos y le saludan como á un viejo conocido.

Su existencia corre purísima, y refleja todo lo que el talento tiene de esplendores, todo lo que la ternura tiene de encantos y de aromas, el amor al bien, mecido en las auras de una conciencia imperturbablemente limpia.

En sus relaciones con la vida pública, Bryant está persuadido en lo más íntimo de sus convicciones, de la mision augusta de la prensa.

Cree que ésta es un sacerdocio de progreso y verdad, elevado sobre todas las miserias y sobre todas las pasiones, fijo en los principios de la civilizacion y de la confraternidad universal; así, en las luchas de México con los Estados-Unidos, se ha alistado entre los enemigos de la usurpacion, de la violencia y de esedestino manifiesto, que no es sino la brutal ostentacion de la ley del más fuerte.

Para llenar su mision el grande hombre, jamás ha admitido distincion, ni empleo, ni lucro, que lo desvíe de su carácter de periodista imparcial, así es que el pueblo le ve como una alta personificacion de la virtud y un paladin sublime de la verdad.

Con conocimiento profundo del idioma, con posesion perfecta del espíritu de la literatura de su país y de su época, será juzgado Bryant como poeta: yo solo expondré mis impresiones.

Bryant no inicia, no combate, no lanza su inspiracion en barca atrevida para descubrir los mares desconocidos del ideal; Bryant abre su alma y nos deja conocer un espectáculo como con bosques augustos, con montañas pensativas, con lagos extensos, reflejando los últimos destellos del sol que muere.... y como que revela el infinito.

La lectura de sus versos es como la entrada á una basílica, en que se siente el creyente en contacto con el espíritu de Dios.

La inspiracion es íntima, se revela como el fuego de las entrañas del volcan, por una nubecilla de humo que parece flotar como un velo en el azul purísimo de los cielos.

Todo se engrandece en él, y por la vivificacion de su génio poderoso, el átomo reluce como polvo de oro, y el insecto, como piedra preciosa, cintila bajo la yerbecilla que borda la márgen del arroyo. En sus éxtasis le sonríe y se convierte en maternal la muerte, y en sus creaciones reverbera con luz inefable la majestad del Sér Supremo. Es su corazon una copa de oro cuyo fondo contiene la deliciosa ambrosía de la inmortalidad. Con razon se proclama á Bryant el primer poeta de su patria y uno de los primeros del mundo.

Este es el hombre para los demás.

Yo, me siento enaltecido y como purificado con la contemplacion de su espíritu.

Yo, no tengo voces con que significar mi gratitud á este monarca de la inteligencia, que me concedió generosa hospitalidad cuando estaban abiertas todas mis heridas de desengaño, de desamparo y de miseria.

¡Cómo me presentaba á sus amigos diciendo de mí cosas que se resiste á escribir mi pluma, pero que revelaban su ternura hácia mí! ¡Cómo me refrescaba el ánima cuando mostraba ingénua admiracion por mis pobres versos!

Encerrados en su cuartito, atizando él mismo la chimenea, yo leia, él comprendia con dificultad; me hacia repetir dos y tres veces un verso y se lo traducia á su modo, exclamando: "¿Cómo hace vd. tan linda, Sr. de Prieto?".... ó bien exclamaba: "¿Vd. quiere vivir en esta por mí, Sr. de Prieto...... No se parece vd. con eso tan priciosa, Sr. de Prieto...." (No parece que sea de vd. eso tan bueno). Y yo tenia las lágrimas en los ojos...... no porque creyera en los elogios, que bien sé que valgo muypoco.... sino por sentirme amado de tan grande hombre......

Tenia conmigo la solicitud de tina querida.... se le figuraba que alojaba á un príncipe.

Bryant nació en Masachutes en 1796, viajó por Inglaterra, Francia y el Egipto; posee varios idiomas, entre ellos el griego, con tal perfeccion, que su traduccion de la Odisea de Homero, está considerada como la primera del mundo.

Si entre los rayos de luz indeficiente que coronan aquella cabeza augusta; si entre las hojas de laurel que caen sobre aquella frente olímpica, percibís con dificultad una humilde violeta, esa flor la puso allí, como en un altar, mi mano agradecida y reverente.

Bryant es en medio del pueblo de los Estados-Unidos una Majestad, que debe sus títulos de universal respeto á la consideracion pública; parece que el pueblo honra en él el legítimo orgullo de verse embellecido por el génio y perfeccionado por la virtud.

El nombre del gran poeta se asocia siempre á todas las empresas gloriosas; Bryant figura como presidente de todas las instituciones de beneficencia y caridad; creen los americanos que como que las legitiman, como que las ennoblecen y les auguran buen éxito.

Para mí este rasgo de los Estados-Unidos, habla mucho muy alto en favor de la civilizacion de este pueblo.

Debo al favor de mi amigo el Sr. D. Ignacio Mariscal, dos traducciones de composiciones notables del Sr. Bryant: las coloco aquí como un tributo de admiracion al gran poeta, y como un título de orgullo para las letras mexicanas, porque las traducciones son magníficas:

(TRADUCIDO POR IGNACIO MARISCAL).

Para el mortal que reverente admiraLa creacion, á su visible formaEl entusiasta corazon uniendoCon vínculos de amor, vário lenguajeNatura emplea. En horas de alegríaEcos le brinda de ventura y gozo,Y en las amargas horasQue emponzoña la fúnebre tristeza,Blandamente en el ánima insinúaDe su doliente amigoUna voz melancólica, suave,Que, la profunda agitacion calmando,En corriente apacible sus ideasPlácida mueve.—Cuando el pensamientoDe los instantes últimos del hombreEn tu agobiado espíritu cayere,Como la escarcha en débil florecilla,Y el sombrío ataud, y la agoníaCongojosa, y el hórrido sepulcroEn negra perspectiva te amenacen,Y temblando de horror ya desfallezcas;Sal pronto á la campiña, bajo el anchoPabellon de los cielos, y allí escuchaLa misteriosa voz que se desprendeDe la tierra y las aguas, del abismoDe los aires sin fin."En breve plazo(Dirá la voz oculta) el sol radianteQue alumbra todo en su triunfal carrera,Ya no te alumbrará: bajo el heladoTerruño en que tu forma se escondierePor pocos años, ó en la mar salobreQue un momento la abrigue, al fin tu imágenSe perderá tambien. La madre tierraQue alimentó tu vida, sus derechosReclamará; los elementos mismosCon que el ser material te dió en el mundoVolverán á su seno; y ya perdidaTu identidad, con el peñasco rudo,O el terron insensible que el labriegoPisa y rompe tal vez con el arado,Se irán á confundir. La añosa encinaCon su bronca raíz irá esparciendoEl vano polvo en que estribó tu hechura."Mas no sin numerosa compañíaAl vasto lecho de eternal reposoDescenderás, ni un tálamo más régioPudieras concebir. En él descansoLograrás en union de los patriarcasDe la edad primitiva, de los reyesY grandes de la tierra, de los sabios,Los héroes que los hombres divinizan,Y las beldades que su pecho encienden;Los poderosos y los buenos, todosEn un sepulcro inmenso confundidos.Los montes de granítico esqueleto,Antiguos como el sol; los anchos vallesQue yacen pensativos á su falda;Los bosques venerandos; lentos riosQue fluyen majestosos; arroyuelosTriscando leves por el verde prado,Que esmaltan en mil flores; y en contornoDerramado, infinito allá en la bruma,Del hondo mar el lúgubre desierto—Hé aquí la gran decoracion, el cuadroSolemne, inspirador de vuestra tumba.El astro cuya luz engendra el dia,Los luceros que brillan en la noche,Clara hueste sin número del cielo,Ardiendo están cuál fúnebres antorchasEn los vastos dominios de la Muerte,Y en tanto vuelan sin rumor los siglos."¿Qué son sino un puñado,Qué son los que se agitan en la tierra,Al lado de las tribus incontablesQue duermen en su seno? A la mañanaPedid sus alas de oro, y vuestra menteVuele atrevida el arenal cruzandoDe Barca, ó bien divague en las florestasQue baña el Oregon, rumor ningunoEscuchando, á no ser el de sus ondas,Y allí, en aquellos páramos, los muertosTambien encontrareis; miles, millones,En esas hoy profundas soledades,De edad remota entre la opaca niebla,Cansados de vivir la sien doblaronAl sueño entenebrido y sin memoriaQue duermen todavía. Los difuntosAllí ocultan su reino solitario,Y allí reposan. A tu vez inmóvilCon ellos dormirás, de los vivientesSilencioso alejándote (¿quién sabeSi aun falto de un amigo que te llore?)Y todo cuanto alienta, cuanto viveAl fin se te unirá. Los venturososContinuarán su risa cuando mueras,Los míseros su llanto; cada unoCorriendo seguirá tras el fantasmaFavorito; á su turno empero todos,La ilusion ó el capricho abandonando,Contigo irán para ocupar su lecho."En larga procesion los canos siglosPasarán, y los hijos de los hombres—El jóven de la vida en la mañana,El que toca al zenit de la existencia,Doncellas y matronas, tierno infante,O ya caduco y tembloroso anciano—Sin faltar uno solo,Tendidos á tu lado iránse viendoPor otros y otros más que al fin sucumban."Vive, pues, de tal modo que al llamarteDios á seguir la caravana inmensaQue va incesante al reino de las sombras,Donde cada viajero encuentra listaSu alcoba en los palacios de la Muerte,No llegues ay! cual llega á su mazmorraDe noche, por el cómitre azotado,Criminal infeliz; y en calma, erguido,De la esperanza con el dulce apoyo,Desciendas á la tumba, cual se miraRendido labrador que llega ufanoA su lecho, tranquilo en él se arropa,Y duérmese al instanteOlvidado entre plácidos ensueños."Washington.—1867.

Para el mortal que reverente admiraLa creacion, á su visible formaEl entusiasta corazon uniendoCon vínculos de amor, vário lenguajeNatura emplea. En horas de alegríaEcos le brinda de ventura y gozo,Y en las amargas horasQue emponzoña la fúnebre tristeza,Blandamente en el ánima insinúaDe su doliente amigoUna voz melancólica, suave,Que, la profunda agitacion calmando,En corriente apacible sus ideasPlácida mueve.—Cuando el pensamientoDe los instantes últimos del hombreEn tu agobiado espíritu cayere,Como la escarcha en débil florecilla,Y el sombrío ataud, y la agoníaCongojosa, y el hórrido sepulcroEn negra perspectiva te amenacen,Y temblando de horror ya desfallezcas;Sal pronto á la campiña, bajo el anchoPabellon de los cielos, y allí escuchaLa misteriosa voz que se desprendeDe la tierra y las aguas, del abismoDe los aires sin fin."En breve plazo(Dirá la voz oculta) el sol radianteQue alumbra todo en su triunfal carrera,Ya no te alumbrará: bajo el heladoTerruño en que tu forma se escondierePor pocos años, ó en la mar salobreQue un momento la abrigue, al fin tu imágenSe perderá tambien. La madre tierraQue alimentó tu vida, sus derechosReclamará; los elementos mismosCon que el ser material te dió en el mundoVolverán á su seno; y ya perdidaTu identidad, con el peñasco rudo,O el terron insensible que el labriegoPisa y rompe tal vez con el arado,Se irán á confundir. La añosa encinaCon su bronca raíz irá esparciendoEl vano polvo en que estribó tu hechura."Mas no sin numerosa compañíaAl vasto lecho de eternal reposoDescenderás, ni un tálamo más régioPudieras concebir. En él descansoLograrás en union de los patriarcasDe la edad primitiva, de los reyesY grandes de la tierra, de los sabios,Los héroes que los hombres divinizan,Y las beldades que su pecho encienden;Los poderosos y los buenos, todosEn un sepulcro inmenso confundidos.Los montes de granítico esqueleto,Antiguos como el sol; los anchos vallesQue yacen pensativos á su falda;Los bosques venerandos; lentos riosQue fluyen majestosos; arroyuelosTriscando leves por el verde prado,Que esmaltan en mil flores; y en contornoDerramado, infinito allá en la bruma,Del hondo mar el lúgubre desierto—Hé aquí la gran decoracion, el cuadroSolemne, inspirador de vuestra tumba.El astro cuya luz engendra el dia,Los luceros que brillan en la noche,Clara hueste sin número del cielo,Ardiendo están cuál fúnebres antorchasEn los vastos dominios de la Muerte,Y en tanto vuelan sin rumor los siglos."¿Qué son sino un puñado,Qué son los que se agitan en la tierra,Al lado de las tribus incontablesQue duermen en su seno? A la mañanaPedid sus alas de oro, y vuestra menteVuele atrevida el arenal cruzandoDe Barca, ó bien divague en las florestasQue baña el Oregon, rumor ningunoEscuchando, á no ser el de sus ondas,Y allí, en aquellos páramos, los muertosTambien encontrareis; miles, millones,En esas hoy profundas soledades,De edad remota entre la opaca niebla,Cansados de vivir la sien doblaronAl sueño entenebrido y sin memoriaQue duermen todavía. Los difuntosAllí ocultan su reino solitario,Y allí reposan. A tu vez inmóvilCon ellos dormirás, de los vivientesSilencioso alejándote (¿quién sabeSi aun falto de un amigo que te llore?)Y todo cuanto alienta, cuanto viveAl fin se te unirá. Los venturososContinuarán su risa cuando mueras,Los míseros su llanto; cada unoCorriendo seguirá tras el fantasmaFavorito; á su turno empero todos,La ilusion ó el capricho abandonando,Contigo irán para ocupar su lecho."En larga procesion los canos siglosPasarán, y los hijos de los hombres—El jóven de la vida en la mañana,El que toca al zenit de la existencia,Doncellas y matronas, tierno infante,O ya caduco y tembloroso anciano—Sin faltar uno solo,Tendidos á tu lado iránse viendoPor otros y otros más que al fin sucumban."Vive, pues, de tal modo que al llamarteDios á seguir la caravana inmensaQue va incesante al reino de las sombras,Donde cada viajero encuentra listaSu alcoba en los palacios de la Muerte,No llegues ay! cual llega á su mazmorraDe noche, por el cómitre azotado,Criminal infeliz; y en calma, erguido,De la esperanza con el dulce apoyo,Desciendas á la tumba, cual se miraRendido labrador que llega ufanoA su lecho, tranquilo en él se arropa,Y duérmese al instanteOlvidado entre plácidos ensueños."Washington.—1867.

Para el mortal que reverente admiraLa creacion, á su visible formaEl entusiasta corazon uniendoCon vínculos de amor, vário lenguajeNatura emplea. En horas de alegríaEcos le brinda de ventura y gozo,Y en las amargas horasQue emponzoña la fúnebre tristeza,Blandamente en el ánima insinúaDe su doliente amigoUna voz melancólica, suave,Que, la profunda agitacion calmando,En corriente apacible sus ideasPlácida mueve.—Cuando el pensamientoDe los instantes últimos del hombreEn tu agobiado espíritu cayere,Como la escarcha en débil florecilla,Y el sombrío ataud, y la agoníaCongojosa, y el hórrido sepulcroEn negra perspectiva te amenacen,Y temblando de horror ya desfallezcas;Sal pronto á la campiña, bajo el anchoPabellon de los cielos, y allí escuchaLa misteriosa voz que se desprendeDe la tierra y las aguas, del abismoDe los aires sin fin.

Para el mortal que reverente admira

La creacion, á su visible forma

El entusiasta corazon uniendo

Con vínculos de amor, vário lenguaje

Natura emplea. En horas de alegría

Ecos le brinda de ventura y gozo,

Y en las amargas horas

Que emponzoña la fúnebre tristeza,

Blandamente en el ánima insinúa

De su doliente amigo

Una voz melancólica, suave,

Que, la profunda agitacion calmando,

En corriente apacible sus ideas

Plácida mueve.—Cuando el pensamiento

De los instantes últimos del hombre

En tu agobiado espíritu cayere,

Como la escarcha en débil florecilla,

Y el sombrío ataud, y la agonía

Congojosa, y el hórrido sepulcro

En negra perspectiva te amenacen,

Y temblando de horror ya desfallezcas;

Sal pronto á la campiña, bajo el ancho

Pabellon de los cielos, y allí escucha

La misteriosa voz que se desprende

De la tierra y las aguas, del abismo

De los aires sin fin.

"En breve plazo(Dirá la voz oculta) el sol radianteQue alumbra todo en su triunfal carrera,Ya no te alumbrará: bajo el heladoTerruño en que tu forma se escondierePor pocos años, ó en la mar salobreQue un momento la abrigue, al fin tu imágenSe perderá tambien. La madre tierraQue alimentó tu vida, sus derechosReclamará; los elementos mismosCon que el ser material te dió en el mundoVolverán á su seno; y ya perdidaTu identidad, con el peñasco rudo,O el terron insensible que el labriegoPisa y rompe tal vez con el arado,Se irán á confundir. La añosa encinaCon su bronca raíz irá esparciendoEl vano polvo en que estribó tu hechura."Mas no sin numerosa compañíaAl vasto lecho de eternal reposoDescenderás, ni un tálamo más régioPudieras concebir. En él descansoLograrás en union de los patriarcasDe la edad primitiva, de los reyesY grandes de la tierra, de los sabios,Los héroes que los hombres divinizan,Y las beldades que su pecho encienden;Los poderosos y los buenos, todosEn un sepulcro inmenso confundidos.Los montes de granítico esqueleto,Antiguos como el sol; los anchos vallesQue yacen pensativos á su falda;Los bosques venerandos; lentos riosQue fluyen majestosos; arroyuelosTriscando leves por el verde prado,Que esmaltan en mil flores; y en contornoDerramado, infinito allá en la bruma,Del hondo mar el lúgubre desierto—Hé aquí la gran decoracion, el cuadroSolemne, inspirador de vuestra tumba.El astro cuya luz engendra el dia,Los luceros que brillan en la noche,Clara hueste sin número del cielo,Ardiendo están cuál fúnebres antorchasEn los vastos dominios de la Muerte,Y en tanto vuelan sin rumor los siglos."¿Qué son sino un puñado,Qué son los que se agitan en la tierra,Al lado de las tribus incontablesQue duermen en su seno? A la mañanaPedid sus alas de oro, y vuestra menteVuele atrevida el arenal cruzandoDe Barca, ó bien divague en las florestasQue baña el Oregon, rumor ningunoEscuchando, á no ser el de sus ondas,Y allí, en aquellos páramos, los muertosTambien encontrareis; miles, millones,En esas hoy profundas soledades,De edad remota entre la opaca niebla,Cansados de vivir la sien doblaronAl sueño entenebrido y sin memoriaQue duermen todavía. Los difuntosAllí ocultan su reino solitario,Y allí reposan. A tu vez inmóvilCon ellos dormirás, de los vivientesSilencioso alejándote (¿quién sabeSi aun falto de un amigo que te llore?)Y todo cuanto alienta, cuanto viveAl fin se te unirá. Los venturososContinuarán su risa cuando mueras,Los míseros su llanto; cada unoCorriendo seguirá tras el fantasmaFavorito; á su turno empero todos,La ilusion ó el capricho abandonando,Contigo irán para ocupar su lecho."En larga procesion los canos siglosPasarán, y los hijos de los hombres—El jóven de la vida en la mañana,El que toca al zenit de la existencia,Doncellas y matronas, tierno infante,O ya caduco y tembloroso anciano—Sin faltar uno solo,Tendidos á tu lado iránse viendoPor otros y otros más que al fin sucumban."Vive, pues, de tal modo que al llamarteDios á seguir la caravana inmensaQue va incesante al reino de las sombras,Donde cada viajero encuentra listaSu alcoba en los palacios de la Muerte,No llegues ay! cual llega á su mazmorraDe noche, por el cómitre azotado,Criminal infeliz; y en calma, erguido,De la esperanza con el dulce apoyo,Desciendas á la tumba, cual se miraRendido labrador que llega ufanoA su lecho, tranquilo en él se arropa,Y duérmese al instanteOlvidado entre plácidos ensueños."Washington.—1867.

"En breve plazo

(Dirá la voz oculta) el sol radiante

Que alumbra todo en su triunfal carrera,

Ya no te alumbrará: bajo el helado

Terruño en que tu forma se escondiere

Por pocos años, ó en la mar salobre

Que un momento la abrigue, al fin tu imágen

Se perderá tambien. La madre tierra

Que alimentó tu vida, sus derechos

Reclamará; los elementos mismos

Con que el ser material te dió en el mundo

Volverán á su seno; y ya perdida

Tu identidad, con el peñasco rudo,

O el terron insensible que el labriego

Pisa y rompe tal vez con el arado,

Se irán á confundir. La añosa encina

Con su bronca raíz irá esparciendo

El vano polvo en que estribó tu hechura.

"Mas no sin numerosa compañía

Al vasto lecho de eternal reposo

Descenderás, ni un tálamo más régio

Pudieras concebir. En él descanso

Lograrás en union de los patriarcas

De la edad primitiva, de los reyes

Y grandes de la tierra, de los sabios,

Los héroes que los hombres divinizan,

Y las beldades que su pecho encienden;

Los poderosos y los buenos, todos

En un sepulcro inmenso confundidos.

Los montes de granítico esqueleto,

Antiguos como el sol; los anchos valles

Que yacen pensativos á su falda;

Los bosques venerandos; lentos rios

Que fluyen majestosos; arroyuelos

Triscando leves por el verde prado,

Que esmaltan en mil flores; y en contorno

Derramado, infinito allá en la bruma,

Del hondo mar el lúgubre desierto—

Hé aquí la gran decoracion, el cuadro

Solemne, inspirador de vuestra tumba.

El astro cuya luz engendra el dia,

Los luceros que brillan en la noche,

Clara hueste sin número del cielo,

Ardiendo están cuál fúnebres antorchas

En los vastos dominios de la Muerte,

Y en tanto vuelan sin rumor los siglos.

"¿Qué son sino un puñado,

Qué son los que se agitan en la tierra,

Al lado de las tribus incontables

Que duermen en su seno? A la mañana

Pedid sus alas de oro, y vuestra mente

Vuele atrevida el arenal cruzando

De Barca, ó bien divague en las florestas

Que baña el Oregon, rumor ninguno

Escuchando, á no ser el de sus ondas,

Y allí, en aquellos páramos, los muertos

Tambien encontrareis; miles, millones,

En esas hoy profundas soledades,

De edad remota entre la opaca niebla,

Cansados de vivir la sien doblaron

Al sueño entenebrido y sin memoria

Que duermen todavía. Los difuntos

Allí ocultan su reino solitario,

Y allí reposan. A tu vez inmóvil

Con ellos dormirás, de los vivientes

Silencioso alejándote (¿quién sabe

Si aun falto de un amigo que te llore?)

Y todo cuanto alienta, cuanto vive

Al fin se te unirá. Los venturosos

Continuarán su risa cuando mueras,

Los míseros su llanto; cada uno

Corriendo seguirá tras el fantasma

Favorito; á su turno empero todos,

La ilusion ó el capricho abandonando,

Contigo irán para ocupar su lecho.

"En larga procesion los canos siglos

Pasarán, y los hijos de los hombres—

El jóven de la vida en la mañana,

El que toca al zenit de la existencia,

Doncellas y matronas, tierno infante,

O ya caduco y tembloroso anciano—

Sin faltar uno solo,

Tendidos á tu lado iránse viendo

Por otros y otros más que al fin sucumban.

"Vive, pues, de tal modo que al llamarte

Dios á seguir la caravana inmensa

Que va incesante al reino de las sombras,

Donde cada viajero encuentra lista

Su alcoba en los palacios de la Muerte,

No llegues ay! cual llega á su mazmorra

De noche, por el cómitre azotado,

Criminal infeliz; y en calma, erguido,

De la esperanza con el dulce apoyo,

Desciendas á la tumba, cual se mira

Rendido labrador que llega ufano

A su lecho, tranquilo en él se arropa,

Y duérmese al instante

Olvidado entre plácidos ensueños."

Washington.—1867.


Back to IndexNext