XXIHábitos íntimos.—Los niños.—La muñeca.—Artistas.—Compañías de buques.—Tráfico marítimo.—Escuela de ciegos y sordo-mudos.AUNQUE mis relaciones, en su mayor parte, adolecian de una novedad muy poco á propósito para interiorizarme en las costumbres íntimas de las casas, no obstante, procuraba observar con la mayor atencion las costumbres, y expongo mis impresiones, sin poder asegurar si bosquejo retratos ó trazo particulares cuadros.La configuracion de las casas, el espacio limitado que ocupan y su falta de patio, hacen que los niños vivan en la calle, y yo no sé si en ella recogen sus primeras semillas de independencia, si allí adquieren el hábito de la vida exterior y vagamunda, y si esa separacion del hogar contribuye á laxar los vínculos de familia que positivamente son muy débiles.Dan no solo los americanos, sino todos los habitantes de los Estados-Unidos, grande importancia á los ejercicios corporales; la quietud preceptiva del niño se veria como un atentado contra su salud.En los juegos, en las conversaciones, en las reprimendas, se cuida mucho de no humillar al niño ni familiarizarlo con dictados infamantes, como ladron, sin vergüenza, holgazan, come de balde, tragon, etc., como hace entre nosotros gente que se tiene por bien educada.Cuando un niño aprende casualmente una palabra inconveniente, no se fija en ello la atencion, se deja correr sin reprension y así se consigue que la olvide.Tampoco se hacen otras correcciones á título de honestidad, y acaso este es el secreto de que niñas mayores, bien educadas, conserven su pureza.En los juegos se cuida mucho de la imitacion del trabajo: acarreo de tercios en carros, exportaciones de efectos, importaciones, son objetos de su divertimiento.Multitud de juguetes no son sino lecciones disfrazadas, sobre ferrocarriles, telégrafos, teléfonos, mecánica, etc., etc.Abundan en cantidades asombrosas los cuentos morales ilustrados, fábulas, máximas, y cuanto puede hacer amable la sólida moral. En este punto, creemos no sobresale ningun pueblo al lado de los Estados-Unidos.En las tertulias familiares, en la vida íntima, casi nunca se rechaza ni se expulsa á un niño, creyendo los padres que precisamente es bueno asistan al centro de las buenas maneras, de la educacion esmerada y del puro y correcto lenguaje.En las grandes procesiones los niños ocupan el primerlugar. En los buques los niños son los primeros llamados á la mesa. En las líneas de ferrocarriles, un niño está seguro de tener todo género de consideraciones.Desde la edad más temprana, el niño asume la responsabilidad de sus acciones; se le deja el desarrollo de sus fuerzas y su inteligencia; se le enseña el ahorro, siendo muy comunes las alcancías, y en algunas casas labra su tierra y goza del fruto de su trabajo.Luego que tiene siete años, se lava por sí mismo, cepilla su ropa y va y viene solo á su escuela ó su quehacer.Respecto de las niñas, la dedicacion es más esmerada. La cuerda, el arco, los ejercicios gimnásticos de salon, desarrollan y embellecen sus formas.La muñeca grande es digna de estudio.Una muñeca grande es un instrumento de enseñanzas.Ella sirve de figurin: el túnico, el gorro, el entallar, el bien parecer, son ejercicios á que se habitúa la niña cuidando á su muñeca.La muñeca grande se sienta en alto, remeda la visita, alecciona á la niña en los hábitos de buena sociedad, al andar, sentarse y mantener la debida compostura.La muñeca chica busca el suelo, el vestido es el frunzon, y el bodrio y la tertulia que provoca, es el escondrijo y las maneras degradantes é impropias.El sentimiento de la dignidad se inculca en la última niña con el mayor cuidado, y la ciencia y las artes se hacen niñas para que los niños y niñas las llamen á sus juegos y obtengan su conocimiento benéfico.La esmerada pulcritud en el vestir de los niños, hace que se convierta en ellos en hábito la elegancia en años másentrados, y que se relegue la suciedad, como corteza del vicio, á las clases realmente abandonadas.La mentira, el ocio, la degradacion, se combaten desde que el niño abre los ojos, dando suma importancia á todo lo que nos parecen á nosotros pequeñeces en materia de educacion.El niño, aun para sus juegos, se enseña á buscar el ahorro del trabajo, utilizando la maquinaria y la mecánica; por esta razon, al frente de un obstáculo cualquiera recurren á su navaja, que es su sexto dedo, ó á una palanca, ó á una polea.Al frente de un tercio, para removerlo un mexicano se lanzará sobre él, le meterá los puños, se doblará para alzarlo y ponerlo en sus hombros: el yankee correrá en busca de un morillo ó de unos rodillos, ó rodará ó hará girar el tercio, sin pensar, sino en último extremo, en cargarlo.Más que el trabajo, el negocio es lo que seduce al americano, siendo para él la misma vida una especie de juego de azar.Volviendo al niño, su ideal desde la escuela, es depender de sí mismo y ser dueño de sus acciones; esa responsabilidad individual le cria el instinto del propio gobierno y reduce la accion del poder público, sin interrumpir sus legítimas funciones. De todas maneras, los grandes principios conservadores de la sociedad, están en la escuela.Constantemente se ha hecho la observacion, mejor dicho, se ha convertido en una tradicion de rutina, la de que los americanos tienen poca aptitud y mal gusto para las bellas artes. Yo carezco de datos para asegurar cuál sea el estado de las artes en California, pero en general, se me han ocurrido las siguientes consideraciones.La poblacion heterogénea de California, es de gente que va en busca de fortuna: en los dias del descubrimiento del oro, como se ha visto, se buscaban con ahinco los elementos de subsistencia, los artículos de primera necesidad, y en aquel tragin y en aquella existencia agitada, hubiera sido un positivo estorbo una estatua ó un cuadro precioso.Pudo el capitalista ostentoso, despues de establecido, adquirir un milagro del arte; pero no educado, y solo por fátuo, ha preferido la compra de un original de cualquiera pintor ó estatuario de reconocida reputacion; y de esto hay ejemplos.El americano no se provee de cosas de lujo hasta que no posee todo lo necesario: de ahí es que en materia de útiles domésticos, dudamos que tenga competidores un americano.Los cuidados higiénicos en la habitacion, las bombas ventiladoras y caloríferos, los lechos, los medios de la purificacion del aire y del agua, y hasta lo más imperceptible, está atendido con esmerada delicadeza.La prosperidad de los Estados-Unidos está manifestada, ménos en los opulentos capitales que en la subdivision inmensa de fortunas, y entre esta mayoría se conoce mucho la movilizacion del dinero: ellos juzgarian una locura, tener inactivo su dinero en una famosa galería de pinturas.La generalidad de la demanda es la verdadera proteccion del arte, y en los Estados-Unidos los hábitos se oponen á esta cultura.Figuras llenas de oropeles en actitudes provocativas cromolitográficas más ó ménos vergonzosas, fotografías excelentes, suplen á las necesidades reducidas de esos negociantes.No obstante, en la pintura de paisajes cuentan los californios artistas de gran mérito.Acuerda el voto público la palma á M. Hill, decano de los pintores, quien más que pintar calca con vehemente colorido las vistas de los tendidos valles, los gigantescos árboles y los torrentes impetuosos.El valle de “Yosemita,” tan célebre por su hermosura apasionada, ha sido la mina inagotable de su inspiracion. En sus cuadros se ve suplantada, sorprendida la naturaleza; no atraviesa sus horizontes el aura vivificadora del arte. La parte mecánica no deja que desear; parece que distingue uno á la naturaleza por una cámara oscura.Kecth, paisajista, tambien tiene mayor intencion poética: hay algun celaje que recoge las sonrisas del sol; hay una rama que se inclina enamorada á verse en la corriente; hay una ave que tiende su vuelo al infinito de las sombras y que dora sus alas un furtivo rayo de sol.Aunque sobresaliente el mérito de Mr. Virgilio Williams, parte de su celebridad la debe á su carácter fino y caballeroso, á su buen gusto y al empeño de fomentar la escuela de dibujo, de que es digno maestro.Marple, Rosenthal, Jobe-Irwing, son retratistas notables, lo mismo que Tojetti, retratista italiano muy jóven, que hace grandes progresos.Entre estos artistas, que un dia elevarán al rango que merece su escuela, merecen especial mencion Couller y Books, el primero pintor de marina, el segundo de costumbres.Y á fé que cada uno en su género necesita muy especial aptitud.Esos grandes espectáculos que todos tenemos la facultad de asimilárnoslos y engrandecerlos con nuestros propios sentimientos, con nuestro modo peculiar de concebir lo grande y lo bello, son de dificultad extrema; porque siempre hay más poesía en el alma que la que puede verter la palabra y remedar el pincel; siempre lo más sublime de esos espectáculos queda dentro del espíritu del que los admira.El pájaro perdido que vuela sobre las olas; el celaje que flota perdido en el horizonte tempestuoso; la barquilla solitaria alumbrada en la inmensidad de las aguas por los últimos rayos de la luz; la feria alegre; la querida que espera ansiosa la llegada de aquella barca que viene en lucha con las olas enfurecidas, todo necesita por intérprete un gran poeta, para que florezca un pintor excelente.¿Y el cuadro de costumbres? ese Fígaro del colorido, ese pincel proteo que travesea con el muchacho, cuchichea con la vieja, y sabe reir malicioso con el viejo caricato y su cuidadora gazmoña, pintores son estos que confunden al filósofo y al poeta y merecen doble corona cuando logran el acierto.Por lo demás, el establecimiento de la sociedad artística y de la escuela de dibujo, cuenta con pocos años de existencia, y en esos pocos años ha producido ópimos frutos.Obra de la iniciativa particular, se instaló bajo la direccion de Mr. Brunel, con solos veinte mil pesos: asociáronse al pensamiento benéfico cuatro ó cinco mil personas con suscriciones de á uno y dos pesos, y en seis años es un establecimiento que no desdice de los mejores de los Estados-Unidos.Ocupábame en mis anteriores apuntaciones, cuando se entróde rondon en mi cuarto Joaquin Alcalde, vibrante aún de la expedicion que habia hecho á Oakland y su visita á la escuela de sordo-mudos y ciegos.Iba y volvia del uno al otro extremo de la pieza, hacia el ciego, gesticulaba como los sordo-mudos; en una palabra, su rica imaginacion, su sensibilidad y su facultad mímica inimitable, estaban en accion por las poderosas impresiones que acababa de recibir.—Cuénteme vd. en órden, refiérame por partes lo que ha visto.—¿Vd. conoce el muelle de Oakland? me preguntó.—Le he visto de léjos, contesté; me parece muy grande.—Sépase vd., continuó, que como muelle de madera acaso es el primero del mundo; tiene capacidad para cargar y descargar á la vez ocho buques, mantiene en depósito constantemente veintiuna locomotoras, y además, transitan por él constantemente un sinnúmero de carruajes.—¿Y esa es la causa de la admiracion de vd.?—No, señor, ese es un incidente; mis impresiones han sido en el colegio de sordo-mudos y ciegos de Oakland.—Por eso digo á vd. que me haga favor de imponerme en órden.—Como vd. sabe, la Sra. Ramirez, tan servicial, tan generosa y buena con todos nosotros, se dignó invitarnos para este paseo.Atravesamos el muelle de Oakland, cruzamos la bahía y tomamos el ferrocarril. Nuestra primera sorpresa al entrar en los wagones, atravesar en toda su extension la naciente ciudad, llena en sus alrededores de ricas sementeras, viñedos y jardines, fué no pagar por nuestro trasporte.—¡Eso es una ganga!—Sí, señor; los propietarios de las tierras, para valorizarlas y crear la necesidad del tránsito, dan por ahora grátis el pasaje, y es uno de los grandes estímulos que ha tenido para su pronto desarrollo la poblacion.Caminamos sobre cuatro millas y me fijé en las ruinas que habia dejado el incendio entre unos campos, los más risueños y mejor cultivados de la comarca.—“Esa era la escuela, me dijo la señora que nos conducia; esos altos muros surcados por la llama; esas ventanas sin objeto como los huecos de una calavera, eran grandes salones, animados talleres y lugares de instruccion y recreo.“La noche del 17 de Junio de 1875, durante una espantosa tempestad, se declaró el fuego en torrentes de llamas con una voracidad inextinguible.“Antes que todo, amigos, vecinos y transeuntes acudieron al lugar del siniestro, y sin distincion de personas, abrieron sus puertas y pusieron en salvo á los niños en poco más de diez minutos.“Humeantes aún esas ruinas, la caridad pública acudia al desastre y se reunian cerca de cien mil pesos para la reparacion de la obra.”Corria el coche por entre sombrías arboledas, con jardines de uno al otro lado del camino; los que fungian de peones eran jóvenes sordo-mudos, sencilla, pero decentemente vestidos, que suspendian sus tareas para saludar á la Sra. Ramirez, con alegría y con amor, como que es de las bienhechoras más asíduas de la escuela.Detúvose al fin el carruaje y entramos al edificio provisional que está sirviendo de escuela, en donde, como es desuponerse, no hay la amplitud y propiedad que habia en el edificio incendiado. Algunas cátedras están unidas, en otras no se completan los muebles y todas se resienten de lo transitorio de su situacion.M. Warrin Wilkson, que es el director de la escuela, y que nos hizo con exquisita finura los honores de la casa, nos mostró sus departamentos, en que unidas á la limpieza y al buen órden, se percibian las atenciones de un padre solícito y amante.En el establecimiento, y acomodándose á las necesidades especiales de los alumnos, se dan la educacion elemental y la que se comprende en lo que se llamagrammar schools, no echándose de ménos ningunos de los sagaces procedimientos que se emplean en ese género de educacion, en los establecimientos de Lóndres y Paris.En uno de los salones de estudio hicimos conocimiento con los alumnos sordo-mudos.Aseados, despiertos, destrísimos en su lenguaje de signos, y con aquella mirada centellante, indagadora, maliciosa del sordo-mudo, nos examinaban atentos.Hicimos á algunos niños preguntas sobre la historia de México, y contestaban escribiendo en el pizarron, con tal certidumbre, exactitud y aplomo, que quedamos sobremanera complacidos.Por sus propias inspiraciones, una de las alumnas, al hablar de la historia contemporánea, concluyó deseando paz y prosperidad á esta tierra mexicana, bendecida por el cielo.Los ciegos, con aquellas fisonomías de exhumados, con aquellos rostros dejados á guardar en la tierra, miéntras susalmas vagan en lo desconocido; los ciegos, digo, mostraron adelantos sorprendentes.Entre todos los que se educan en la escuela, llamó mi atencion y captó mis simpatías una jóven sordo-muda como de diez y seis años.—Vd. no tiene idea de una fisonomía más expansiva, de una alegría más ingénua y de facciones más movibles y elocuentes.Preguntáronle á qué nacion habia pertenecido California, y con su manecita primorosa escribió “México,” no sin dirigirnos una mirada llena de expresion delicadísima.Deseando alguno de los concurrentes borrar alguna nube sombría que acaso creyó percibir en nuestros semblantes, invitó á la preciosa criatura á que imitase con la fisonomía á algunos de los animales que conocia: yo no puedo decir á vd. cómo se verificó la trasformacion aquella; con el cabello fingió las orejas hácia atrás, aguzó su boquita, hizo saltones sus ojos, tendió el cuello, encogió las piernas.... yo no sé, era un perro perseguido que huia alebrestado y se volvia.... y se embarraba en la pared temblando.... despues imitó una liebre, luego un zorro, atisbando y persiguiendo gallinas: aquella fisonomía era todo un espectáculo encantador, cómico, lleno de gracia.... por último, le dijeron se despidiera de nosotros remedando á un jorobado, y no puedo decir á vd. cómo desquició su pecho, levantó su espalda, hundió entre los hombros el cuello y dió á su fisonomía el mirar malicioso, la sonrisa irónica y el conjunto sarcástico de los jorobados. Divina muchacha.... y tan pura y tan infantil, que aplaudimos todos y ella se pavoneaba, andando en las puntas de los piés y representando unguajoloteque hacia la pompa y cimbraba sus alas, arrancando nuevos aplausos.Preguntamos al fin el nombre de la adorable suplantadora del arca de Noé, y con la máquina de escribir puso en varios papelitos: “Mi nombre es MAGGIE AITKEN.”En el establecimiento de ciegos, poco llamó nuestra atencion, porque el de México está á la altura de los adelantos que allí se notan, aunque siempre en inferior escala.A nuestro regreso encontramos sola en su pequeñovogueá la directora, que venia por aquellos caminos, como haciendo alarde de la envidiable seguridad que se disfruta en aquella comarca.La escuela cuenta con ciento cincuenta discípulos, y es una de las más florecientes, y que dan mejores frutos en los Estados-Unidos.
XXIHábitos íntimos.—Los niños.—La muñeca.—Artistas.—Compañías de buques.—Tráfico marítimo.—Escuela de ciegos y sordo-mudos.AUNQUE mis relaciones, en su mayor parte, adolecian de una novedad muy poco á propósito para interiorizarme en las costumbres íntimas de las casas, no obstante, procuraba observar con la mayor atencion las costumbres, y expongo mis impresiones, sin poder asegurar si bosquejo retratos ó trazo particulares cuadros.La configuracion de las casas, el espacio limitado que ocupan y su falta de patio, hacen que los niños vivan en la calle, y yo no sé si en ella recogen sus primeras semillas de independencia, si allí adquieren el hábito de la vida exterior y vagamunda, y si esa separacion del hogar contribuye á laxar los vínculos de familia que positivamente son muy débiles.Dan no solo los americanos, sino todos los habitantes de los Estados-Unidos, grande importancia á los ejercicios corporales; la quietud preceptiva del niño se veria como un atentado contra su salud.En los juegos, en las conversaciones, en las reprimendas, se cuida mucho de no humillar al niño ni familiarizarlo con dictados infamantes, como ladron, sin vergüenza, holgazan, come de balde, tragon, etc., como hace entre nosotros gente que se tiene por bien educada.Cuando un niño aprende casualmente una palabra inconveniente, no se fija en ello la atencion, se deja correr sin reprension y así se consigue que la olvide.Tampoco se hacen otras correcciones á título de honestidad, y acaso este es el secreto de que niñas mayores, bien educadas, conserven su pureza.En los juegos se cuida mucho de la imitacion del trabajo: acarreo de tercios en carros, exportaciones de efectos, importaciones, son objetos de su divertimiento.Multitud de juguetes no son sino lecciones disfrazadas, sobre ferrocarriles, telégrafos, teléfonos, mecánica, etc., etc.Abundan en cantidades asombrosas los cuentos morales ilustrados, fábulas, máximas, y cuanto puede hacer amable la sólida moral. En este punto, creemos no sobresale ningun pueblo al lado de los Estados-Unidos.En las tertulias familiares, en la vida íntima, casi nunca se rechaza ni se expulsa á un niño, creyendo los padres que precisamente es bueno asistan al centro de las buenas maneras, de la educacion esmerada y del puro y correcto lenguaje.En las grandes procesiones los niños ocupan el primerlugar. En los buques los niños son los primeros llamados á la mesa. En las líneas de ferrocarriles, un niño está seguro de tener todo género de consideraciones.Desde la edad más temprana, el niño asume la responsabilidad de sus acciones; se le deja el desarrollo de sus fuerzas y su inteligencia; se le enseña el ahorro, siendo muy comunes las alcancías, y en algunas casas labra su tierra y goza del fruto de su trabajo.Luego que tiene siete años, se lava por sí mismo, cepilla su ropa y va y viene solo á su escuela ó su quehacer.Respecto de las niñas, la dedicacion es más esmerada. La cuerda, el arco, los ejercicios gimnásticos de salon, desarrollan y embellecen sus formas.La muñeca grande es digna de estudio.Una muñeca grande es un instrumento de enseñanzas.Ella sirve de figurin: el túnico, el gorro, el entallar, el bien parecer, son ejercicios á que se habitúa la niña cuidando á su muñeca.La muñeca grande se sienta en alto, remeda la visita, alecciona á la niña en los hábitos de buena sociedad, al andar, sentarse y mantener la debida compostura.La muñeca chica busca el suelo, el vestido es el frunzon, y el bodrio y la tertulia que provoca, es el escondrijo y las maneras degradantes é impropias.El sentimiento de la dignidad se inculca en la última niña con el mayor cuidado, y la ciencia y las artes se hacen niñas para que los niños y niñas las llamen á sus juegos y obtengan su conocimiento benéfico.La esmerada pulcritud en el vestir de los niños, hace que se convierta en ellos en hábito la elegancia en años másentrados, y que se relegue la suciedad, como corteza del vicio, á las clases realmente abandonadas.La mentira, el ocio, la degradacion, se combaten desde que el niño abre los ojos, dando suma importancia á todo lo que nos parecen á nosotros pequeñeces en materia de educacion.El niño, aun para sus juegos, se enseña á buscar el ahorro del trabajo, utilizando la maquinaria y la mecánica; por esta razon, al frente de un obstáculo cualquiera recurren á su navaja, que es su sexto dedo, ó á una palanca, ó á una polea.Al frente de un tercio, para removerlo un mexicano se lanzará sobre él, le meterá los puños, se doblará para alzarlo y ponerlo en sus hombros: el yankee correrá en busca de un morillo ó de unos rodillos, ó rodará ó hará girar el tercio, sin pensar, sino en último extremo, en cargarlo.Más que el trabajo, el negocio es lo que seduce al americano, siendo para él la misma vida una especie de juego de azar.Volviendo al niño, su ideal desde la escuela, es depender de sí mismo y ser dueño de sus acciones; esa responsabilidad individual le cria el instinto del propio gobierno y reduce la accion del poder público, sin interrumpir sus legítimas funciones. De todas maneras, los grandes principios conservadores de la sociedad, están en la escuela.Constantemente se ha hecho la observacion, mejor dicho, se ha convertido en una tradicion de rutina, la de que los americanos tienen poca aptitud y mal gusto para las bellas artes. Yo carezco de datos para asegurar cuál sea el estado de las artes en California, pero en general, se me han ocurrido las siguientes consideraciones.La poblacion heterogénea de California, es de gente que va en busca de fortuna: en los dias del descubrimiento del oro, como se ha visto, se buscaban con ahinco los elementos de subsistencia, los artículos de primera necesidad, y en aquel tragin y en aquella existencia agitada, hubiera sido un positivo estorbo una estatua ó un cuadro precioso.Pudo el capitalista ostentoso, despues de establecido, adquirir un milagro del arte; pero no educado, y solo por fátuo, ha preferido la compra de un original de cualquiera pintor ó estatuario de reconocida reputacion; y de esto hay ejemplos.El americano no se provee de cosas de lujo hasta que no posee todo lo necesario: de ahí es que en materia de útiles domésticos, dudamos que tenga competidores un americano.Los cuidados higiénicos en la habitacion, las bombas ventiladoras y caloríferos, los lechos, los medios de la purificacion del aire y del agua, y hasta lo más imperceptible, está atendido con esmerada delicadeza.La prosperidad de los Estados-Unidos está manifestada, ménos en los opulentos capitales que en la subdivision inmensa de fortunas, y entre esta mayoría se conoce mucho la movilizacion del dinero: ellos juzgarian una locura, tener inactivo su dinero en una famosa galería de pinturas.La generalidad de la demanda es la verdadera proteccion del arte, y en los Estados-Unidos los hábitos se oponen á esta cultura.Figuras llenas de oropeles en actitudes provocativas cromolitográficas más ó ménos vergonzosas, fotografías excelentes, suplen á las necesidades reducidas de esos negociantes.No obstante, en la pintura de paisajes cuentan los californios artistas de gran mérito.Acuerda el voto público la palma á M. Hill, decano de los pintores, quien más que pintar calca con vehemente colorido las vistas de los tendidos valles, los gigantescos árboles y los torrentes impetuosos.El valle de “Yosemita,” tan célebre por su hermosura apasionada, ha sido la mina inagotable de su inspiracion. En sus cuadros se ve suplantada, sorprendida la naturaleza; no atraviesa sus horizontes el aura vivificadora del arte. La parte mecánica no deja que desear; parece que distingue uno á la naturaleza por una cámara oscura.Kecth, paisajista, tambien tiene mayor intencion poética: hay algun celaje que recoge las sonrisas del sol; hay una rama que se inclina enamorada á verse en la corriente; hay una ave que tiende su vuelo al infinito de las sombras y que dora sus alas un furtivo rayo de sol.Aunque sobresaliente el mérito de Mr. Virgilio Williams, parte de su celebridad la debe á su carácter fino y caballeroso, á su buen gusto y al empeño de fomentar la escuela de dibujo, de que es digno maestro.Marple, Rosenthal, Jobe-Irwing, son retratistas notables, lo mismo que Tojetti, retratista italiano muy jóven, que hace grandes progresos.Entre estos artistas, que un dia elevarán al rango que merece su escuela, merecen especial mencion Couller y Books, el primero pintor de marina, el segundo de costumbres.Y á fé que cada uno en su género necesita muy especial aptitud.Esos grandes espectáculos que todos tenemos la facultad de asimilárnoslos y engrandecerlos con nuestros propios sentimientos, con nuestro modo peculiar de concebir lo grande y lo bello, son de dificultad extrema; porque siempre hay más poesía en el alma que la que puede verter la palabra y remedar el pincel; siempre lo más sublime de esos espectáculos queda dentro del espíritu del que los admira.El pájaro perdido que vuela sobre las olas; el celaje que flota perdido en el horizonte tempestuoso; la barquilla solitaria alumbrada en la inmensidad de las aguas por los últimos rayos de la luz; la feria alegre; la querida que espera ansiosa la llegada de aquella barca que viene en lucha con las olas enfurecidas, todo necesita por intérprete un gran poeta, para que florezca un pintor excelente.¿Y el cuadro de costumbres? ese Fígaro del colorido, ese pincel proteo que travesea con el muchacho, cuchichea con la vieja, y sabe reir malicioso con el viejo caricato y su cuidadora gazmoña, pintores son estos que confunden al filósofo y al poeta y merecen doble corona cuando logran el acierto.Por lo demás, el establecimiento de la sociedad artística y de la escuela de dibujo, cuenta con pocos años de existencia, y en esos pocos años ha producido ópimos frutos.Obra de la iniciativa particular, se instaló bajo la direccion de Mr. Brunel, con solos veinte mil pesos: asociáronse al pensamiento benéfico cuatro ó cinco mil personas con suscriciones de á uno y dos pesos, y en seis años es un establecimiento que no desdice de los mejores de los Estados-Unidos.Ocupábame en mis anteriores apuntaciones, cuando se entróde rondon en mi cuarto Joaquin Alcalde, vibrante aún de la expedicion que habia hecho á Oakland y su visita á la escuela de sordo-mudos y ciegos.Iba y volvia del uno al otro extremo de la pieza, hacia el ciego, gesticulaba como los sordo-mudos; en una palabra, su rica imaginacion, su sensibilidad y su facultad mímica inimitable, estaban en accion por las poderosas impresiones que acababa de recibir.—Cuénteme vd. en órden, refiérame por partes lo que ha visto.—¿Vd. conoce el muelle de Oakland? me preguntó.—Le he visto de léjos, contesté; me parece muy grande.—Sépase vd., continuó, que como muelle de madera acaso es el primero del mundo; tiene capacidad para cargar y descargar á la vez ocho buques, mantiene en depósito constantemente veintiuna locomotoras, y además, transitan por él constantemente un sinnúmero de carruajes.—¿Y esa es la causa de la admiracion de vd.?—No, señor, ese es un incidente; mis impresiones han sido en el colegio de sordo-mudos y ciegos de Oakland.—Por eso digo á vd. que me haga favor de imponerme en órden.—Como vd. sabe, la Sra. Ramirez, tan servicial, tan generosa y buena con todos nosotros, se dignó invitarnos para este paseo.Atravesamos el muelle de Oakland, cruzamos la bahía y tomamos el ferrocarril. Nuestra primera sorpresa al entrar en los wagones, atravesar en toda su extension la naciente ciudad, llena en sus alrededores de ricas sementeras, viñedos y jardines, fué no pagar por nuestro trasporte.—¡Eso es una ganga!—Sí, señor; los propietarios de las tierras, para valorizarlas y crear la necesidad del tránsito, dan por ahora grátis el pasaje, y es uno de los grandes estímulos que ha tenido para su pronto desarrollo la poblacion.Caminamos sobre cuatro millas y me fijé en las ruinas que habia dejado el incendio entre unos campos, los más risueños y mejor cultivados de la comarca.—“Esa era la escuela, me dijo la señora que nos conducia; esos altos muros surcados por la llama; esas ventanas sin objeto como los huecos de una calavera, eran grandes salones, animados talleres y lugares de instruccion y recreo.“La noche del 17 de Junio de 1875, durante una espantosa tempestad, se declaró el fuego en torrentes de llamas con una voracidad inextinguible.“Antes que todo, amigos, vecinos y transeuntes acudieron al lugar del siniestro, y sin distincion de personas, abrieron sus puertas y pusieron en salvo á los niños en poco más de diez minutos.“Humeantes aún esas ruinas, la caridad pública acudia al desastre y se reunian cerca de cien mil pesos para la reparacion de la obra.”Corria el coche por entre sombrías arboledas, con jardines de uno al otro lado del camino; los que fungian de peones eran jóvenes sordo-mudos, sencilla, pero decentemente vestidos, que suspendian sus tareas para saludar á la Sra. Ramirez, con alegría y con amor, como que es de las bienhechoras más asíduas de la escuela.Detúvose al fin el carruaje y entramos al edificio provisional que está sirviendo de escuela, en donde, como es desuponerse, no hay la amplitud y propiedad que habia en el edificio incendiado. Algunas cátedras están unidas, en otras no se completan los muebles y todas se resienten de lo transitorio de su situacion.M. Warrin Wilkson, que es el director de la escuela, y que nos hizo con exquisita finura los honores de la casa, nos mostró sus departamentos, en que unidas á la limpieza y al buen órden, se percibian las atenciones de un padre solícito y amante.En el establecimiento, y acomodándose á las necesidades especiales de los alumnos, se dan la educacion elemental y la que se comprende en lo que se llamagrammar schools, no echándose de ménos ningunos de los sagaces procedimientos que se emplean en ese género de educacion, en los establecimientos de Lóndres y Paris.En uno de los salones de estudio hicimos conocimiento con los alumnos sordo-mudos.Aseados, despiertos, destrísimos en su lenguaje de signos, y con aquella mirada centellante, indagadora, maliciosa del sordo-mudo, nos examinaban atentos.Hicimos á algunos niños preguntas sobre la historia de México, y contestaban escribiendo en el pizarron, con tal certidumbre, exactitud y aplomo, que quedamos sobremanera complacidos.Por sus propias inspiraciones, una de las alumnas, al hablar de la historia contemporánea, concluyó deseando paz y prosperidad á esta tierra mexicana, bendecida por el cielo.Los ciegos, con aquellas fisonomías de exhumados, con aquellos rostros dejados á guardar en la tierra, miéntras susalmas vagan en lo desconocido; los ciegos, digo, mostraron adelantos sorprendentes.Entre todos los que se educan en la escuela, llamó mi atencion y captó mis simpatías una jóven sordo-muda como de diez y seis años.—Vd. no tiene idea de una fisonomía más expansiva, de una alegría más ingénua y de facciones más movibles y elocuentes.Preguntáronle á qué nacion habia pertenecido California, y con su manecita primorosa escribió “México,” no sin dirigirnos una mirada llena de expresion delicadísima.Deseando alguno de los concurrentes borrar alguna nube sombría que acaso creyó percibir en nuestros semblantes, invitó á la preciosa criatura á que imitase con la fisonomía á algunos de los animales que conocia: yo no puedo decir á vd. cómo se verificó la trasformacion aquella; con el cabello fingió las orejas hácia atrás, aguzó su boquita, hizo saltones sus ojos, tendió el cuello, encogió las piernas.... yo no sé, era un perro perseguido que huia alebrestado y se volvia.... y se embarraba en la pared temblando.... despues imitó una liebre, luego un zorro, atisbando y persiguiendo gallinas: aquella fisonomía era todo un espectáculo encantador, cómico, lleno de gracia.... por último, le dijeron se despidiera de nosotros remedando á un jorobado, y no puedo decir á vd. cómo desquició su pecho, levantó su espalda, hundió entre los hombros el cuello y dió á su fisonomía el mirar malicioso, la sonrisa irónica y el conjunto sarcástico de los jorobados. Divina muchacha.... y tan pura y tan infantil, que aplaudimos todos y ella se pavoneaba, andando en las puntas de los piés y representando unguajoloteque hacia la pompa y cimbraba sus alas, arrancando nuevos aplausos.Preguntamos al fin el nombre de la adorable suplantadora del arca de Noé, y con la máquina de escribir puso en varios papelitos: “Mi nombre es MAGGIE AITKEN.”En el establecimiento de ciegos, poco llamó nuestra atencion, porque el de México está á la altura de los adelantos que allí se notan, aunque siempre en inferior escala.A nuestro regreso encontramos sola en su pequeñovogueá la directora, que venia por aquellos caminos, como haciendo alarde de la envidiable seguridad que se disfruta en aquella comarca.La escuela cuenta con ciento cincuenta discípulos, y es una de las más florecientes, y que dan mejores frutos en los Estados-Unidos.
Hábitos íntimos.—Los niños.—La muñeca.—Artistas.—Compañías de buques.—Tráfico marítimo.—Escuela de ciegos y sordo-mudos.
AUNQUE mis relaciones, en su mayor parte, adolecian de una novedad muy poco á propósito para interiorizarme en las costumbres íntimas de las casas, no obstante, procuraba observar con la mayor atencion las costumbres, y expongo mis impresiones, sin poder asegurar si bosquejo retratos ó trazo particulares cuadros.
La configuracion de las casas, el espacio limitado que ocupan y su falta de patio, hacen que los niños vivan en la calle, y yo no sé si en ella recogen sus primeras semillas de independencia, si allí adquieren el hábito de la vida exterior y vagamunda, y si esa separacion del hogar contribuye á laxar los vínculos de familia que positivamente son muy débiles.
Dan no solo los americanos, sino todos los habitantes de los Estados-Unidos, grande importancia á los ejercicios corporales; la quietud preceptiva del niño se veria como un atentado contra su salud.
En los juegos, en las conversaciones, en las reprimendas, se cuida mucho de no humillar al niño ni familiarizarlo con dictados infamantes, como ladron, sin vergüenza, holgazan, come de balde, tragon, etc., como hace entre nosotros gente que se tiene por bien educada.
Cuando un niño aprende casualmente una palabra inconveniente, no se fija en ello la atencion, se deja correr sin reprension y así se consigue que la olvide.
Tampoco se hacen otras correcciones á título de honestidad, y acaso este es el secreto de que niñas mayores, bien educadas, conserven su pureza.
En los juegos se cuida mucho de la imitacion del trabajo: acarreo de tercios en carros, exportaciones de efectos, importaciones, son objetos de su divertimiento.
Multitud de juguetes no son sino lecciones disfrazadas, sobre ferrocarriles, telégrafos, teléfonos, mecánica, etc., etc.
Abundan en cantidades asombrosas los cuentos morales ilustrados, fábulas, máximas, y cuanto puede hacer amable la sólida moral. En este punto, creemos no sobresale ningun pueblo al lado de los Estados-Unidos.
En las tertulias familiares, en la vida íntima, casi nunca se rechaza ni se expulsa á un niño, creyendo los padres que precisamente es bueno asistan al centro de las buenas maneras, de la educacion esmerada y del puro y correcto lenguaje.
En las grandes procesiones los niños ocupan el primerlugar. En los buques los niños son los primeros llamados á la mesa. En las líneas de ferrocarriles, un niño está seguro de tener todo género de consideraciones.
Desde la edad más temprana, el niño asume la responsabilidad de sus acciones; se le deja el desarrollo de sus fuerzas y su inteligencia; se le enseña el ahorro, siendo muy comunes las alcancías, y en algunas casas labra su tierra y goza del fruto de su trabajo.
Luego que tiene siete años, se lava por sí mismo, cepilla su ropa y va y viene solo á su escuela ó su quehacer.
Respecto de las niñas, la dedicacion es más esmerada. La cuerda, el arco, los ejercicios gimnásticos de salon, desarrollan y embellecen sus formas.
La muñeca grande es digna de estudio.
Una muñeca grande es un instrumento de enseñanzas.
Ella sirve de figurin: el túnico, el gorro, el entallar, el bien parecer, son ejercicios á que se habitúa la niña cuidando á su muñeca.
La muñeca grande se sienta en alto, remeda la visita, alecciona á la niña en los hábitos de buena sociedad, al andar, sentarse y mantener la debida compostura.
La muñeca chica busca el suelo, el vestido es el frunzon, y el bodrio y la tertulia que provoca, es el escondrijo y las maneras degradantes é impropias.
El sentimiento de la dignidad se inculca en la última niña con el mayor cuidado, y la ciencia y las artes se hacen niñas para que los niños y niñas las llamen á sus juegos y obtengan su conocimiento benéfico.
La esmerada pulcritud en el vestir de los niños, hace que se convierta en ellos en hábito la elegancia en años másentrados, y que se relegue la suciedad, como corteza del vicio, á las clases realmente abandonadas.
La mentira, el ocio, la degradacion, se combaten desde que el niño abre los ojos, dando suma importancia á todo lo que nos parecen á nosotros pequeñeces en materia de educacion.
El niño, aun para sus juegos, se enseña á buscar el ahorro del trabajo, utilizando la maquinaria y la mecánica; por esta razon, al frente de un obstáculo cualquiera recurren á su navaja, que es su sexto dedo, ó á una palanca, ó á una polea.
Al frente de un tercio, para removerlo un mexicano se lanzará sobre él, le meterá los puños, se doblará para alzarlo y ponerlo en sus hombros: el yankee correrá en busca de un morillo ó de unos rodillos, ó rodará ó hará girar el tercio, sin pensar, sino en último extremo, en cargarlo.
Más que el trabajo, el negocio es lo que seduce al americano, siendo para él la misma vida una especie de juego de azar.
Volviendo al niño, su ideal desde la escuela, es depender de sí mismo y ser dueño de sus acciones; esa responsabilidad individual le cria el instinto del propio gobierno y reduce la accion del poder público, sin interrumpir sus legítimas funciones. De todas maneras, los grandes principios conservadores de la sociedad, están en la escuela.
Constantemente se ha hecho la observacion, mejor dicho, se ha convertido en una tradicion de rutina, la de que los americanos tienen poca aptitud y mal gusto para las bellas artes. Yo carezco de datos para asegurar cuál sea el estado de las artes en California, pero en general, se me han ocurrido las siguientes consideraciones.
La poblacion heterogénea de California, es de gente que va en busca de fortuna: en los dias del descubrimiento del oro, como se ha visto, se buscaban con ahinco los elementos de subsistencia, los artículos de primera necesidad, y en aquel tragin y en aquella existencia agitada, hubiera sido un positivo estorbo una estatua ó un cuadro precioso.
Pudo el capitalista ostentoso, despues de establecido, adquirir un milagro del arte; pero no educado, y solo por fátuo, ha preferido la compra de un original de cualquiera pintor ó estatuario de reconocida reputacion; y de esto hay ejemplos.
El americano no se provee de cosas de lujo hasta que no posee todo lo necesario: de ahí es que en materia de útiles domésticos, dudamos que tenga competidores un americano.
Los cuidados higiénicos en la habitacion, las bombas ventiladoras y caloríferos, los lechos, los medios de la purificacion del aire y del agua, y hasta lo más imperceptible, está atendido con esmerada delicadeza.
La prosperidad de los Estados-Unidos está manifestada, ménos en los opulentos capitales que en la subdivision inmensa de fortunas, y entre esta mayoría se conoce mucho la movilizacion del dinero: ellos juzgarian una locura, tener inactivo su dinero en una famosa galería de pinturas.
La generalidad de la demanda es la verdadera proteccion del arte, y en los Estados-Unidos los hábitos se oponen á esta cultura.
Figuras llenas de oropeles en actitudes provocativas cromolitográficas más ó ménos vergonzosas, fotografías excelentes, suplen á las necesidades reducidas de esos negociantes.
No obstante, en la pintura de paisajes cuentan los californios artistas de gran mérito.
Acuerda el voto público la palma á M. Hill, decano de los pintores, quien más que pintar calca con vehemente colorido las vistas de los tendidos valles, los gigantescos árboles y los torrentes impetuosos.
El valle de “Yosemita,” tan célebre por su hermosura apasionada, ha sido la mina inagotable de su inspiracion. En sus cuadros se ve suplantada, sorprendida la naturaleza; no atraviesa sus horizontes el aura vivificadora del arte. La parte mecánica no deja que desear; parece que distingue uno á la naturaleza por una cámara oscura.
Kecth, paisajista, tambien tiene mayor intencion poética: hay algun celaje que recoge las sonrisas del sol; hay una rama que se inclina enamorada á verse en la corriente; hay una ave que tiende su vuelo al infinito de las sombras y que dora sus alas un furtivo rayo de sol.
Aunque sobresaliente el mérito de Mr. Virgilio Williams, parte de su celebridad la debe á su carácter fino y caballeroso, á su buen gusto y al empeño de fomentar la escuela de dibujo, de que es digno maestro.
Marple, Rosenthal, Jobe-Irwing, son retratistas notables, lo mismo que Tojetti, retratista italiano muy jóven, que hace grandes progresos.
Entre estos artistas, que un dia elevarán al rango que merece su escuela, merecen especial mencion Couller y Books, el primero pintor de marina, el segundo de costumbres.
Y á fé que cada uno en su género necesita muy especial aptitud.
Esos grandes espectáculos que todos tenemos la facultad de asimilárnoslos y engrandecerlos con nuestros propios sentimientos, con nuestro modo peculiar de concebir lo grande y lo bello, son de dificultad extrema; porque siempre hay más poesía en el alma que la que puede verter la palabra y remedar el pincel; siempre lo más sublime de esos espectáculos queda dentro del espíritu del que los admira.
El pájaro perdido que vuela sobre las olas; el celaje que flota perdido en el horizonte tempestuoso; la barquilla solitaria alumbrada en la inmensidad de las aguas por los últimos rayos de la luz; la feria alegre; la querida que espera ansiosa la llegada de aquella barca que viene en lucha con las olas enfurecidas, todo necesita por intérprete un gran poeta, para que florezca un pintor excelente.
¿Y el cuadro de costumbres? ese Fígaro del colorido, ese pincel proteo que travesea con el muchacho, cuchichea con la vieja, y sabe reir malicioso con el viejo caricato y su cuidadora gazmoña, pintores son estos que confunden al filósofo y al poeta y merecen doble corona cuando logran el acierto.
Por lo demás, el establecimiento de la sociedad artística y de la escuela de dibujo, cuenta con pocos años de existencia, y en esos pocos años ha producido ópimos frutos.
Obra de la iniciativa particular, se instaló bajo la direccion de Mr. Brunel, con solos veinte mil pesos: asociáronse al pensamiento benéfico cuatro ó cinco mil personas con suscriciones de á uno y dos pesos, y en seis años es un establecimiento que no desdice de los mejores de los Estados-Unidos.
Ocupábame en mis anteriores apuntaciones, cuando se entróde rondon en mi cuarto Joaquin Alcalde, vibrante aún de la expedicion que habia hecho á Oakland y su visita á la escuela de sordo-mudos y ciegos.
Iba y volvia del uno al otro extremo de la pieza, hacia el ciego, gesticulaba como los sordo-mudos; en una palabra, su rica imaginacion, su sensibilidad y su facultad mímica inimitable, estaban en accion por las poderosas impresiones que acababa de recibir.
—Cuénteme vd. en órden, refiérame por partes lo que ha visto.
—¿Vd. conoce el muelle de Oakland? me preguntó.
—Le he visto de léjos, contesté; me parece muy grande.
—Sépase vd., continuó, que como muelle de madera acaso es el primero del mundo; tiene capacidad para cargar y descargar á la vez ocho buques, mantiene en depósito constantemente veintiuna locomotoras, y además, transitan por él constantemente un sinnúmero de carruajes.
—¿Y esa es la causa de la admiracion de vd.?
—No, señor, ese es un incidente; mis impresiones han sido en el colegio de sordo-mudos y ciegos de Oakland.
—Por eso digo á vd. que me haga favor de imponerme en órden.
—Como vd. sabe, la Sra. Ramirez, tan servicial, tan generosa y buena con todos nosotros, se dignó invitarnos para este paseo.
Atravesamos el muelle de Oakland, cruzamos la bahía y tomamos el ferrocarril. Nuestra primera sorpresa al entrar en los wagones, atravesar en toda su extension la naciente ciudad, llena en sus alrededores de ricas sementeras, viñedos y jardines, fué no pagar por nuestro trasporte.
—¡Eso es una ganga!
—Sí, señor; los propietarios de las tierras, para valorizarlas y crear la necesidad del tránsito, dan por ahora grátis el pasaje, y es uno de los grandes estímulos que ha tenido para su pronto desarrollo la poblacion.
Caminamos sobre cuatro millas y me fijé en las ruinas que habia dejado el incendio entre unos campos, los más risueños y mejor cultivados de la comarca.
—“Esa era la escuela, me dijo la señora que nos conducia; esos altos muros surcados por la llama; esas ventanas sin objeto como los huecos de una calavera, eran grandes salones, animados talleres y lugares de instruccion y recreo.
“La noche del 17 de Junio de 1875, durante una espantosa tempestad, se declaró el fuego en torrentes de llamas con una voracidad inextinguible.
“Antes que todo, amigos, vecinos y transeuntes acudieron al lugar del siniestro, y sin distincion de personas, abrieron sus puertas y pusieron en salvo á los niños en poco más de diez minutos.
“Humeantes aún esas ruinas, la caridad pública acudia al desastre y se reunian cerca de cien mil pesos para la reparacion de la obra.”
Corria el coche por entre sombrías arboledas, con jardines de uno al otro lado del camino; los que fungian de peones eran jóvenes sordo-mudos, sencilla, pero decentemente vestidos, que suspendian sus tareas para saludar á la Sra. Ramirez, con alegría y con amor, como que es de las bienhechoras más asíduas de la escuela.
Detúvose al fin el carruaje y entramos al edificio provisional que está sirviendo de escuela, en donde, como es desuponerse, no hay la amplitud y propiedad que habia en el edificio incendiado. Algunas cátedras están unidas, en otras no se completan los muebles y todas se resienten de lo transitorio de su situacion.
M. Warrin Wilkson, que es el director de la escuela, y que nos hizo con exquisita finura los honores de la casa, nos mostró sus departamentos, en que unidas á la limpieza y al buen órden, se percibian las atenciones de un padre solícito y amante.
En el establecimiento, y acomodándose á las necesidades especiales de los alumnos, se dan la educacion elemental y la que se comprende en lo que se llamagrammar schools, no echándose de ménos ningunos de los sagaces procedimientos que se emplean en ese género de educacion, en los establecimientos de Lóndres y Paris.
En uno de los salones de estudio hicimos conocimiento con los alumnos sordo-mudos.
Aseados, despiertos, destrísimos en su lenguaje de signos, y con aquella mirada centellante, indagadora, maliciosa del sordo-mudo, nos examinaban atentos.
Hicimos á algunos niños preguntas sobre la historia de México, y contestaban escribiendo en el pizarron, con tal certidumbre, exactitud y aplomo, que quedamos sobremanera complacidos.
Por sus propias inspiraciones, una de las alumnas, al hablar de la historia contemporánea, concluyó deseando paz y prosperidad á esta tierra mexicana, bendecida por el cielo.
Los ciegos, con aquellas fisonomías de exhumados, con aquellos rostros dejados á guardar en la tierra, miéntras susalmas vagan en lo desconocido; los ciegos, digo, mostraron adelantos sorprendentes.
Entre todos los que se educan en la escuela, llamó mi atencion y captó mis simpatías una jóven sordo-muda como de diez y seis años.
—Vd. no tiene idea de una fisonomía más expansiva, de una alegría más ingénua y de facciones más movibles y elocuentes.
Preguntáronle á qué nacion habia pertenecido California, y con su manecita primorosa escribió “México,” no sin dirigirnos una mirada llena de expresion delicadísima.
Deseando alguno de los concurrentes borrar alguna nube sombría que acaso creyó percibir en nuestros semblantes, invitó á la preciosa criatura á que imitase con la fisonomía á algunos de los animales que conocia: yo no puedo decir á vd. cómo se verificó la trasformacion aquella; con el cabello fingió las orejas hácia atrás, aguzó su boquita, hizo saltones sus ojos, tendió el cuello, encogió las piernas.... yo no sé, era un perro perseguido que huia alebrestado y se volvia.... y se embarraba en la pared temblando.... despues imitó una liebre, luego un zorro, atisbando y persiguiendo gallinas: aquella fisonomía era todo un espectáculo encantador, cómico, lleno de gracia.... por último, le dijeron se despidiera de nosotros remedando á un jorobado, y no puedo decir á vd. cómo desquició su pecho, levantó su espalda, hundió entre los hombros el cuello y dió á su fisonomía el mirar malicioso, la sonrisa irónica y el conjunto sarcástico de los jorobados. Divina muchacha.... y tan pura y tan infantil, que aplaudimos todos y ella se pavoneaba, andando en las puntas de los piés y representando unguajoloteque hacia la pompa y cimbraba sus alas, arrancando nuevos aplausos.
Preguntamos al fin el nombre de la adorable suplantadora del arca de Noé, y con la máquina de escribir puso en varios papelitos: “Mi nombre es MAGGIE AITKEN.”
En el establecimiento de ciegos, poco llamó nuestra atencion, porque el de México está á la altura de los adelantos que allí se notan, aunque siempre en inferior escala.
A nuestro regreso encontramos sola en su pequeñovogueá la directora, que venia por aquellos caminos, como haciendo alarde de la envidiable seguridad que se disfruta en aquella comarca.
La escuela cuenta con ciento cincuenta discípulos, y es una de las más florecientes, y que dan mejores frutos en los Estados-Unidos.