CENA SEGUNDA DEL QUINTO ACTO.

CENA SEGUNDA DEL QUINTO ACTO.En que Polibio habla con su mujer Senesta, en que será bien dar compañía á su única hija Isabela. Senesta despues de razones viene en ello; conciértanse que le vendrá bien Selvago; queda en que por un primo del mesmo Polibio se le hable. Introdúcense:POLIBIO. — SENESTA.

En que Polibio habla con su mujer Senesta, en que será bien dar compañía á su única hija Isabela. Senesta despues de razones viene en ello; conciértanse que le vendrá bien Selvago; queda en que por un primo del mesmo Polibio se le hable. Introdúcense:

POLIBIO. — SENESTA.

Pol.Señora y mi amada compañera Senesta, pues que Dios por su infinita misericordia tuvo por bien de juntarnos á los dos en matrimonio, y ansimesmo darnos de sus bienes tan largamente con mucha honra de linaje; y lo que más se ha de estimar, un dón tan excelente, que fué el fruto de bendicion con que gran consuelo y descanso siempre hemos tenido en nuestra hija Isabela, tan cumplida de gracias interiores como de exteriores adornada; yo tengo en mí determinado, si en ello juntamente vuestra voluntad viene, porque la fortuna con algun mal reves no tenga lugar (soltándose del palo de Bocacio) contra nosotros, de que se le dé una compañía tal qual su noble linaje demanda y su agraciada persona merece, porque dado caso que hasta hoy no se ha visto en ella causa de algun mal indicio, sólo porque, como dicen, quien quita la causa quita el pecado, me parece ser éste buen acuerdo para que nuestra fama y honra se adelante de contino; y si miramos á los antiguos, que tinien por costumbre no poner esta carga en sus hijos hasta que ya en perfecta edad los veian llegados, sufríese por la simplicidad y buenas maneras de aquel dorado siglo lo que agora no ha lugar por la mucha malicia del nuestro; tenemos exemplo y cada dia lo vemos por experiencia que muchas nobles y generosas personas, por la confianza que de sus hijos tenian, los vinieron á perder, hallándolos clandestinamente, no á su honra, desposados, de que los míseros padres, viendo su fama perdida, no sólo de la hacienda en casos que se recrecen, mas de la vida son privados y miserablemente destruidos; por lo qual claramente se demuestra que no pequeño cuidado han de tener los padres en poner estado con tiempo á sus hijos, y más si fueren hijas, y muy mayor si las tales de hermosura son adornadas; porque dificultosamente se puede guardar lo que por muchos es cobdiciado, y pues para que no las pierdan, deben temprano ponellas en cuidado de contentar marido y regir familia, lo que se aprueba con aquel verdadero y vulgar proverbio que dice que aquélla fué mejor doncella que más temprano fué casada, porque con la carga del matrimonio acesoria, no sólo pierden todas y cualesquier liviandades que la juventud en sí tiene, mas con grande castidad y virtud procuran gobernar sábiamente aquello en que de tan niñas fueron impuestas.

Senesta.Mi señor Polibio, la sentencia de vuestras sábias y discretas razones en su principio demuestra lo que qualquier agradecido christiano con su Dios ha de tener, que es darle soberanas gracias por los bienes que dél tiene recebidos, en lo qual digo que, en lo que á mí toca, yo cumplo, aunque no por entero, mas con todo aquello á que mis fuerzas son bastantes. Decis más, mi señor, que por quitar toda ocasion á nuestra hija Isabela en alguna liviandad que perjudique á nuestra honra, determinais de ponella en estado perfeto de vivir; cierto si no conociese bien á quien he criado, no habrie dubda, sino que en eso habie de tener grande recatamiento; mas dígoos de cierto, mi señor, que podeis bien dormir á sueño suelto en ese caso y con mucha seguridad, porque, si me decis de muchas nobles doncellas que han degenerado á su linaje, cometiendo algun mal exceso en su fama, á lo ménos no quiero que mi Isabela ser de las tales se presuma; porque, si consideramos su mucha virtud, su grande castidad, su contínuo recogimiento, su extraña gravedad, su cumplido saber, su gravedosa presuncion, no sólo semejantes escrúpulos os quitará, mas qualquier cuidado en su guarda nos hará perder; por tanto, mi señor, considerando lo dicho, no cures tan presto ponella en tantos cuidados y trabajosos desabrimientos como la carga del matrimonio en sí tiene, sino dexalda, señor, goce enteramente parte de su juventud en sosiego y descanso, que, teniendo con más perfeta edad mayor experiencia en los tratos de tal estado, cumpliéndose lo que decis ella en ello, más sábiamente se regirá, y nosotros, entre tanto, de su presencia agradable y linda conversacion gozar podrémos.

Pol.No quiero, señora, que penseis que todas las cosas tienen dentro de sí la aparencia que de fuera muestran, pues se ve ser muy al contrario; especialmente en este animal tan no conocido que racionalmente por miembro diviso, cuya condicion atestiguan todos los sabios que por entero imposiblemente se puede conocer, lo que se vemanifiesto en lo que nosotros cada dia más nuevamente en nosotros descubrimos; por lo qual no es razon que tanta confianza en vuestra hija acumuleis, pues de cierto entónces la conoceréis ménos quando más pensais que la teneis conocida, y si de sus virtudes y linaje decis, digo que no es justo que dello tanto caudal se haga, pues vemos muchas veces en el buen paño caer raza; y pues esto y lo dicho tan claro se muestra, ruegos, mi señora, que en mi voluntad vengais, porque en ello sólo se hace lo que al provecho de todos conviene.

Sen.Pues, señor mio, ésa es vuestra voluntad, aunque verme quitada de tal hija lo sienta en el alma, yo lo tendré por muy bueno, y si con mis palabras habeis recibido enojo, pídoos que me perdoneis, porque dello no fué causa querer seros inobediente, sino la fuerza que al amor filial me forzaba me fuerza á ser contra la vuestra fuerza; mas con la instancia que puedo os demando, mi señor, que me digais qué causa más agora que nunca para tratar en esto se os ha ofrecido.

Pol.Mi señora, yo os tengo en señalada gracia en que vuestra voluntad en este caso á la mia subjetés, y en lo que decis que por qual razon más agora que otra vez en estoos hablé, os quiero demostrar. Habeis de saber que pensando en mi pensamiento muchas veces quién más de los desta ciudad á ser nuestro yerno sea perteneciente, entre otros he hallado dos que igualmente á nosotros son convenientes, de los quales, el uno se llama Flerinardo y el otro Selvago; pues teniendo yo de contino ojo alerto en estos que tengo dicho, hame sido hoy manifestado que Flerinardo está ya prometido en casamiento y hechos sus contratos con Rosiana, hija de vuestra gran amiga Funebra, y ansimesmo hermana de Selvago, el otro que yo digo; por lo qual, atento á que otro tanto no haga el mesmo ya nombrado Selvago, lo que si así fuese faltaria en toda la ciudad quien á nosotros convenga, yo determino este dia en todo caso enviarle al comendador, mi primo, á que sobre el negocio le hable y su voluntad enteramente descubra.

Sen.¡Oh señor, y cuán por dichosa me podria tener si lo que decis se efectuase! porque á la verdad, de la mesma manera que habeis dicho pasa, en efecto, que esa doncella que habeis dicho tiene con nuestra hija muy firme amistad, y luégo que allá se ordenó, le envió su mensaje á se lo facer saber, y de cierto que en lo que de Selvago decis, sería caso bien acertado, porque no sólo por el conocimiento tan antiguo que con su madre tengo lo deseo, mas, entendiendo bien sus virtudes y buenas maneras, en estremo lo querria ya ver concluido.

Pol.Pues, señora, en esto por el presente no haya más, que yo tendré cargo en que hoy se ponga por obra; y si por ventura se confirma, todos en ello recebirémos entero contentamiento, y si acaso por la parte dél faltáre no debemos recebir pena por ello, que, como dicen, quando una puerta se cierra otra se abre; solamente vos, señora, lo encomendad al eterno Dios, que, si para su servicio ha de ser, él lo ordene, y si al contrario, él prestamente lo confunda y deshaga.


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