CENA TERCERA DEL QUARTO ACTO.En que Funebra viene á ver á su hijo Selvago, el qual con ella trata sobre el casamiento de Flerinardo con Rosiana; queda en que se sepa la voluntad de las partes; desde á poco viene Flerinardo, con quien Selvago tiene razones sobre lo concertado; ansimismo viene la vieja con Escalion, y dando la carta, con las alegres nuevas de sus albricias, lleva dos ricas joyas con que á su casa torna muy placentera; entre tanto Selvago y Flerinardo se aparejan para el concierto. Introdúcense:FUNEBRA. — RISDEÑO. — SELVAGO. — FLERINARDO. — ESCALION. — DOLOSINA.
En que Funebra viene á ver á su hijo Selvago, el qual con ella trata sobre el casamiento de Flerinardo con Rosiana; queda en que se sepa la voluntad de las partes; desde á poco viene Flerinardo, con quien Selvago tiene razones sobre lo concertado; ansimismo viene la vieja con Escalion, y dando la carta, con las alegres nuevas de sus albricias, lleva dos ricas joyas con que á su casa torna muy placentera; entre tanto Selvago y Flerinardo se aparejan para el concierto. Introdúcense:
FUNEBRA. — RISDEÑO. — SELVAGO. — FLERINARDO. — ESCALION. — DOLOSINA.
Fun.Dime, Risdeño, ¿cómo ha estado tu señor esta noche? ¿hale venido algun desmayo despues que yo y su hermana le dexamos?
Risd.Señora, con ayuda de Dios, mejor se ha sentido.
Fun.Dios sea bendito por siempre jamas, amén, que cierto de cuidado en toda la noche no he dormido sueño; entra, por tu fe, hijo Risdeño, y mira si duerme ó qué hace, que le quiero ver.
Risd.Señora, ya voy; hablando está entre sí, ¡ay Dios! y ¿qué dice?
Selv.
Pues mi fuerza se ve fuerte,Forzando siendo forzada,Con fuerzas fuerce la muerteY será beatificada.
Pues mi fuerza se ve fuerte,Forzando siendo forzada,Con fuerzas fuerce la muerteY será beatificada.
Pues mi fuerza se ve fuerte,
Forzando siendo forzada,
Con fuerzas fuerce la muerte
Y será beatificada.
Risd.¡Gran Dios, y que sentenciosa cancion temporalmente fabricada! de cierto que las muy famosas del poeta castellano de nuestros tiempos no la igualan, ni áun llegan á ella con cien azotes; quiero callar, que parece que prosigue en su propósito.
Selv.
Levántate, corazon,Por esos aires y vuela;Y descubre tu pasionA tu muy dulce Isabela.
Levántate, corazon,Por esos aires y vuela;Y descubre tu pasionA tu muy dulce Isabela.
Levántate, corazon,
Por esos aires y vuela;
Y descubre tu pasion
A tu muy dulce Isabela.
Risd.En eso habias de parar, que es lo que más te duele; agora bien, quiero decirle á lo que vengo, no le tome la venida de su madre inopinadamente. ¿Señor, señor? dexa por agora tus elevamientos, mira que tu madre Funebra te viene á visitar.
Selv.Dame, pues, de vestir, Risdeño, no me halle á tal hora en la cama y barrunte algo de mi dolencia.
Risd.Donoso estás, por mi fe, con haberte ya llorado por muerto.
Selv.¿Qué me dices? ¡cómo! ¿y mi mal le fué manifiesto?
Risd.Bien parece que todos tus sentidos tienes ocupados en la contemplacion de Isabela; pues ¿no te acuerdas de anoche quando con la venida de Flerinardo estuviste sin sentido?
Selv.Ya caigo en lo que dices, vé, pues, mira si saldré yo allí fuera.
Risd.No será menester, señor, que ya viene.
Selv.Pues iráste de aquí tú, que quiero comunicar con ella algunos secretos.
Fun.Mi hijo, en buena hora esteis, pláceme que os veo levantado y fuera del peligro de anoche.
Selv.Mi señora, por ello doy muchas gracias á Dios, que de vuestras lágrimas se dolió, no mirando mi grave malicia, de mayor castigo merecedora; mas si, señora, tuviéredes por bien, os querria dar parte de un pensamiento que tengo, que no poco me tiene cuidoso por lo mucho que á vos y á mí toca.
Fun.Pues, hijo, luégo me le declarad; que siendo como decís, razones que en él sea yo certificada, porque si fuere cosa en que consejo quadre, especialmente el mio, en ello está bien aparejado.
Selv.Madre señora, dexados los preámbulos y largos razonamientos que en tales casos suelen ser traidos, pues al presente para con vos no son necesarios, considerandoen el trance que ayer mi vida se vido puesta, y que sería gran dolor para mí, si la muerte me llamase, dexar vuestra persona junto con la de Rosiana desmamparadas, yo determino, si dello fuéredes contenta, á vos un buen hijo, y á ella un honrado y noble marido dexar, con quien no sólo nuestro claro linaje será ennoblecido, mas en muy sublime gloria ensalzado, habiendo al presente en ella oportunidad bastante; lo que si de las manos se dexa agora, dubdo que tan presto otro semejante caso se nos ofrezca.
Fun.Mi hijo y mi buen señor, bien sabes que despues de la muerte de vuestro buen padre, en vos ella y yo toda nuestra esperanza hemos tenido, pues esto claramente se nos muestra; en lo que á mí toca, yo lo dexo en vuestras manos, porque sé que seréis tan celoso en mirar lo que á vuestra hermana conviene, como el cercano parentesco lo demanda; solamente quiero de vos saber quién la parte sea, porque mas, habiéndose ordenado por vos, sabiéndolo, me goce.
Selv.Sabed, señora, que con quien yo tengo pensado que este negocio se execute, es con el generoso y muy noble caballero Flerinardo, íntimo de mis amigos, cuyas virtudes y magnificencias si hobiese por entero de mostrar, ántes tiempo que materia me faltaria; solamente quiero que sepais que él solo es el que á mi hermana meresce, y si él no, pienso que otro que más que él sea áun no ha nascido, y pues esto tan á la clara se demuestra, lo que falta es que della su intencion y postrera voluntad sepais, porque más en contento de las partes se ponga por obra, quedándome á mi cargo de lo mesmo de Flerinardo saber, para que más presto se confirme.
Fun.Hijo mio, en estremo soy gozosa de vuestras palabras, por tanto yo quiero luégo poner por obra lo que por vos me es encargado, y con lo que hobiere tornaré á vos.
Selv.Mi señora, así os lo encomiendo, rogándoos que con gran vigilancia colijais si Rosiana dello es contenta, porque, sin su voluntad, no quiera Dios que yo haga cosa contra ella.
Fun.Así lo haré, hijo mio, y agora esforzaos y comed, pues se hace tiempo que yo voy á lo poner por obra.
Risd.¿Señor, señor? Flerinardo viene.
Selv.A mejor tiempo no podia ser su venida.
Risd.Vesle, ya entra.
Fler.¡Oh mi señor Selvago! eso sí queme contenta, y no mostrar la flaqueza de ayer.
Selv.Mi señor Flerinardo, á ira de Dios, como dicen, no hay casa fuerte; mas pues de mí, poco más ó ménos, podréis conocer como en mi pena me ha pasado, resta que cómo en vuestra fatiga os ha contescido me declarés.
Fler.Por lo que vos sentis, mi señor, quiero que eso conozcais; pues la dolencia es tal, que más por esperiencia se puede devisar que por palabras ajenas entender.
Selv.Pues sabed, señor, que no puse en olvido lo que me dixistes; ca sabed que lo comuniqué con mi señora Funebra, y viene bien en ello.
Fler.¡Oh mi señor Selvago! ¿y es verdad lo que decis, ó haceislo por me conhortar?
Selv.Cierto, señor, así pasa; por tanto sed alegre, que si tan seguro estuviese yo en mi pena como vos en vuestro deseo, no me sería trabajosa, porque desde aquí os doy por vuestra á mi hermana, y yo por tal os recibo.
Fler.Mi señor Selvago, si las mercedes que de vos contino he recebido por entero hobiese de gratificar ó servir, muy más grande habia de ser mi valor; solamentecon esto os pienso de pagar, que es ponerme en vuestro poder para que de mí y de lo que poseo podais enteramente á vuestra voluntad disponer; pues no sólo hoy con vuestro prometimiento me habés dado la vida, mas de muy cruda muerte redemido.
Selv.Señor Flerinardo, más que eso merece vuestra generosa persona; mas decidme, ¿habeis visto á vuestro criado Escalion?
Fler.Agora en el camino me vido, y pienso que se vino tras de mí.
Selv.Risdeño, mira si está Escalion en la posada.
Risd.Con el señor Flerinardo vino, y díxome que le diese de comer, que estaba ayuno por andar en vuestro servicio.
Selv.Él tiene mucha razon; vé tú, mira si se le dió, y en habiendo comido, dile que se allegue aquí.
Risd.Luégo se hará.
Fler.Decidme, señor Selvago, ¿y qué concertastes con aquella buena vieja?
Selv.No más de que tomó, al parecer, muy á pechos el negocio, y á eso quiero enviar á Escalion para que sepa si se ha negociado algo.
Fler.Bien me parece; sea pues luégo, que veisle viene.
Esc.Señor Selvago, ¿qué me quereis mandar, que presto soy?
Selv.Que reciba de tí tanta gracia, que te llegues en casa de Dolosina á ver lo que ha negociado.
Esc.¡Oh señor, y cómo soy afligido en no poder cumplir vuestro mandamiento!
Selv.¿Cómo así?
Esc.Mandé ayer once varas de anascote á una su criada con protestacion de se las llevar hoy, y no sólo no las tengo, mas ni áun de qué comprallas, que por la santa letanía más pobre estoy que puta en cuaresma; no sé si la moneda ha tomado miedo de mí, como los hombres, que así huye de verse en mis manos.
Selv.Pues por eso no quede, que si de anascote se las mandastes, á fin de que vaya adelante tu palabra, yo te las daré de carisea para que se las dés.
Esc.Señor, bésote las manos por la merced, que por venir á tal tiempo la estimo en más.
Selv.Pues anda, Risdeño, á mi recámara y dáselas, y otras tantas para él, con que se vista, que más le debo yo por andar tan de buena gana en mi servicio.
Esc.¡Oh señor Selvago! agora digo que me has puesto en tanta obligacion que, porlas encendidas brasas de San Lorenzo, si Dolosina no trae buen recaudo de ir yo con mano armada á casa de Polibio, y á pesar de quien me lo quisiere estorbar, sacar á su hija Isabela, y la poner en tu poderío, mamparándote de todo el mundo que sobre el caso te quiera dañar; pues sólo con saber que soy yo de tu parte, no habrá alguno tan fuera de sentido que contra tí quiera ser, por no desmamparar su cabeza.
Selv.Bien se cree de tí, Escalion, que harias como dices; mas agora, como te hayan proveido, irás donde te tengo dicho.
Esc.Señor, pues así lo quieres, así sea; mas mejor fuera de una vez echar á un cabo estos negocios. Alto, señor Risdeño, agora se verá vuestra amistad, que, pues está en vuestro poder, no sea la carisea de lo peor, no se diga por vos, bueno os lo dan; ¿entendéisme?
Risd.Por mi fe, Escalion, que es de lo mejor que alza cola en esta tierra; veis aquí veinte y dos varas en dos partes.
Esc.Bien es como dicis; mas lo uno se me quede aquí hasta la vuelta, y quedaos á Dios, que voy de priesa. Mi fe, Escalion, á muchas destas pedradas podria ser que te echasen los sesos de fuera, mas por mi fe, bien mirando en ello, que es gran liberalidad para mí ésta, que dé carisea por anascote, y tanto en quantidad á la coxita de Livina: cierto que será mejor tramontallo sin dalle cosa, que seguro estoy que no me pida delante el alcalde la palabra: mas ¡qué digo yo! ¿no es aquélla Dolosina? ella es, que aldear trae. ¡Oh señora Dolosina! vengas en buen hora, que bien has sido deseada, y á buscarte iba á tu casa, y á cumplir mi palabra con Livina y darla por anascote carisea, porque sienta á quién hizo placer.
Dol.Hijo Escalion, placer he que cumplas lo que con ella pusiste, por ser de hombre de bien; mas si te parece, porque no trabajes tanto, déxalo en aquella casa á guardar hasta la vuelta.
Esc.Bien será, así lo quiero hacer.
Dol.Y áun de estos bobos son los que yo he menester, que por hacerse liberales y ser tenidos por generosos, hinchen mi casa, y dejan la suya vacía.
Esc.Madre, ya lo dejé, vamos presto á la posada, que si has negociado bien, yo te mando por tus albricias doscientos pesantes de oro.
Dol.Lo que fuese sonará, y allá lo sabrás.
Risd.Señor Selvago, ya viene Escalion y la vieja.
Selv.¿Qué me dices, Risdeño? ¿es posible?
Risd.Sí, por cierto, que ya llegan cerca.
Selv.¿Miraste qué rostro traien, alegre ó triste?
Risd.Bien placentero á lo que parece.
Fler.Señor Selvago, salgamos á la recebir, que estos que poco pueden, tienen en mucho cuando alguno de nosotros les hace alguna vénia, que para ellos sea grande.
Selv.Bien decis, señor, así se haga.
Esc.¿No ves, madre, á Selvago y á mi señor cómo nos salen á recebir?
Dol.Así me parece.
Selv.¿Qué me dices, madre? ¿no me pides albricias? Mira que lo tendré por mala señal.
Dol.Áun tiempo hay para todo, entremos allá dentro, que si no las he pedido, no es porque no hay de qué, sino porque estoy segura que otro venga á me las ganar.
Selv.¿Qué me dices, madre? Mira que saldré de sentido. Por Dios que me digas en una palabra si me traes buen recaudo, ó por el contrario, porque de una gran congoxa en que estoy pueda ser libre.
Dol.¿Y qué tendries, señor, por buena nueva?
Selv.Que hobiese mi señora con algun engaño recebido mi carta.
Dol.¿Y si la hobiese recebido sabiendo ser tuya?
Selv.No lo creo.
Dol.Luego ménos tendrás por verdad lo restante, quando en eso pones dubda; mas si te diese yo un testimonio firmado de su mano, ¿daríesle crédito?
Selv.Entónces sí; mas porque eso es imposible, por tal esto otro tengo.
Dol.Si yo te lo diese aquí, luégo ¿qué mercedes me daries?
Selv.Ningunas serien bastantes.
Dol.¿A lo ménos?
Selv.Lo que mi posibilidad pudiese.
Dol.Pues agora quiero ver en tus mercedes quánto la nueva estimas, y cómo galardonas á quien en el filo de la muerte se ha visto hoy por tu causa; mas dejadas razones por escusadas, sábete que Isabela te ama cordialmente.
Selv.¡Oh santo Dios, y qué oigo! ¿Y es esto posible? Por tu te, madre y señora, dime la verdad, y no quieras por darme alguna pequeña esperanza al presente, hacer que en lo venidero reciba muerte cruda y dolorosa.
Dol.Pues más te hago saber, que esta noche has de ir por su mandado á la hablar por la fenestra de su aposento, al punto de la media noche.
Selv.Ya, ya, ya, agora digo que es ficcion todo lo que me has dicho; pues eso es tan imposible como sería posible baxar los planetas y signos celestes á tomar asiento acá en la tierra.
Fler.Señor Selvago, no tengais tan poca confianza en esta noble dueña, que en sus palabras pongais dubda, quanto más que cosa es virisímil, si Isabela os ama, daros este favor, mereciéndole vos tan bien.
Selv.¡Oh mi señor Flerinardo, no me digais tal, que no puede ser que mi señora tantas mercedes, siendo tan pequeño mi valor, me quiera conceder!
Dol.Pues sabe, señor, que así es verdad, como tengo dicho, y por esta carta escrita por su mano lo podrás fácilmente conocer.
Selv.¡Oh mi buena señora! ahora os creo, agora siento que decis verdad, agora bien conozco mi mucha infidelidad y engaño manifiesto.
Dol.Toma, señor, léela, y siendo certificado de mis palabras, veré en quánto la nueva, para tí tan dichosa, estimas.
Selv.¡Oh papel bienaventurado, pues fuiste merecedor de tocar aquellas diafanas y ebúrneas manos de mi seráfica dea! dime, yo te ruego, en un punto, por aquella grangloria que en aquel tiempo recebiste, el secreto que en tí viene esculpido; porque más presto mi fin ó mi vida gloriosa se cumpla.
Fler.Señor, mirad lo que dentro viene y dejaos de palabras, que traen poco fruto.
Selv.¡Oh mi señor! dejadme gozar por entero de tan gran bienaventuranza como tengo presente, pues con ello solo mi vida bienaventurada consiste.
Fler.Lugar habrá para todo, haced agora esto.
Selv.Quiero, pues, hacer vuestro mandado.
CARTA.
Si los muy famosos romanos concedian gloria de triunfo á sus fuertes caudillos, que tales contra alguna gente, aunque rústica y bárbara, se mostraron, de quánta mayor gloria tu presuntuoso corazon es digno en no sólo haber tenido atrevimiento de gozar de pensamientos nocibles á mi soberano valor, mas áun por tu boca en mi presencia manifestallos; bienaventurado tú, pues que ya, sin te poder ser quitado, de la gloria de tal atrevimiento gozaste, forzando á que mi fuerza su rigor contra tí aplacase, y no sólo constreñirme á que por entero tus lamentablesquerellas oyese, mas áun acerca dellas mi piadosa clemencia su sér en alguna manera demostrase; con razon te puedes contar entre los del todo beatificados, pues lo que á todo el mundo fuera vedado, en tí solo hubo suficiencia para que se concediese, que es gozar de tales pensamientos como gozas, hallándose en tí valor bastante para lo tal; no debes tomar presumpcion ni soberbia con esto, pues que quien tuvo atrevimiento para en lo que tuviste, de lo tal, bien es merecedor; á lo que el mensajero te dijere darás crédito, y si vieres que te cumple, pondrás por obra.
Selv.¿Qué os parece desto, señor Flerinardo? ¿y con qué podré yo pagar á quien dello ha sido la causa?
Fler.Cierto, señor, que vos os podeis tener por bienaventurado, y de las mercedes que á esta noble dueña hiciérdes es bien merecedora, pues en tan poco espacio de tiempo, lo que fuera mucho concluirse en diez años, acabó.
Selv.Madre mia, estas dos fuentes de mi aparador recibe agora de mi parte, y ruega á Dios que esto tenga buen suceso, que no perderás los pasos que por mí has dado.
Dol.¡Oh mi señor, y cómo verdaderamente por sólo vuestra magnificencia y liberal condicion, de grande realeza acompañada, mereceis que todo el mundo os sea subjeto, quanto más esta pobre vieja con la obligacion que por lo pasado de servir os tiene! mas porque no penseis que os quiero ser desagradecida, os quiero dar una joya que la estimarés en más que las que vos á mí me habés dado, que es esta sortija, que de parte de vuestra señora me fué dada por cierta afrenta que con ella me pasó, ántes que supiese que de vuestra parte era enviada.
Selv.Verdaderamente, madre señora, que la tengo en más de lo que dices, y la quiero pagar bien á vuestro contento, y será de enviaros á vuestra posada una pieza de contray para que os vistais vos y vuestra gente.
Esc.¿No ves, Risdeño, qué lance ha la vieja echado?
Risd.Sí, que fuera de las dos fuentes, que por mi fe, con la hechura, valen más de quatrocientos ducados, quiso echar aguja para sacar reja, aunque de verdad que de todo es merecedora, que mucho en tan poco tiempo ha negociado.
Esc.Así me parece.
Dol.Señor Selvago, bien parece que á nadie quieres deber, bien en ello se parece tu generoso ánimo y noble condicion, que no se contenta con no deber á alguno, mas quiere que todos le sean obligados; mas, pues aquí no hay qué hacer, yo me quiero tornar á mi casa, tú, señor, tendrás cuidado de ser al punto de las doce á la fenestra de su aposento, que así me fué mandado que te lo dijese.
Selv.Bien lo tengo en cargo, madre mia, mira quién quieres que te acompañe.
Dol.Escalion me hará la merced, como suele; sús, pues, el Criador de todas las cosas quede en vuestra compañía, mis señores.
Selv.Él vaya contigo, madre.
Fler.Escalion, dexando á la madre te volverás, porque te habrémos menester esta noche.
Esc.Bien, señor, no tomes ménos de cinta de plata.
Fler.Señor Selvago, si sois servido, esta noche os quiero acompañar.
Selv.Mi buen hermano y señor, no es justo que tomeis tanto trabajo, que asaz tengo de gente que me acompañe.
Fler.Todavía quiero ir con vos, que no sabemos lo que puede suceder.
Selv.Pues así lo quereis, sea, señor, como fuéredes servido; mas miéntras se hace hora, podemos un rato reposar y tomar la refeccion quotidiana; tú, Risdeño, tendrás cuidado de nos aparejar las armas que vieres ser necesarias, y en siendo tiempo avisarnos.
Risd.Señor, sed seguro que yo lo haré todo.