CENA TERCERA DEL SEGUNDO ACTO.En que estando solos Selvago y Flerinardo, por haber allí estado Rosiana se viene á descubrir el engaño que Flerinardo tenía en nombrarse por amador de Isabela. De que, rescibiendo gran mejoría Selvago en su enfermedad del cuerpo, buscando otra tal para las pasiones del ánima, por causa de Flerinardo, á Escalion se da cargo que llame una famosa alcagüeta á quien se cometa el negocio. Introdúcense:FLERINARDO. — SELVAGO. — ESCALION.
En que estando solos Selvago y Flerinardo, por haber allí estado Rosiana se viene á descubrir el engaño que Flerinardo tenía en nombrarse por amador de Isabela. De que, rescibiendo gran mejoría Selvago en su enfermedad del cuerpo, buscando otra tal para las pasiones del ánima, por causa de Flerinardo, á Escalion se da cargo que llame una famosa alcagüeta á quien se cometa el negocio. Introdúcense:
FLERINARDO. — SELVAGO. — ESCALION.
Fler.¡Cómo, señor Selvago! ¿que esta gentil dama que aquí agora se partió es vuestra hermana?
Selv.Es de cierto; mas ¿por qué lo decis?
Fler.Porque me siento por el más bienaventurado de los nacidos.
Selv.¡Oh mi verdadero amigo! pídoos por el firme vínculo de amistad que entre nosotros está, que la causa de vuestras razones del todo me declarés.
Fler.Sabed, mi buen señor, que la señora por quien mi vida muriendo vive es ella, y gocéme porque siendo hermana vuestra, y vos tanto mi señor, en yugo matrimonial no me será negada.
Selv.¡Oh poderoso Dios y Señor, cómo son grandes tus maravillas y no ménos tus secretos infalibles! Sabed, mi buen señor, que no sólo vuestras razones me han vuelto la vida, mas mi espíritu de muy grande y rabiosa pena han librado.
Fler.Pues, señor, pídoos que la causa del todo me denunciés, que de vuestro contento no poca parte me puede caber.
Selv.Es, pues, desta forma: que, como acaso este dia viese en una fenestra de su aposento á Isabela, hija de Polibio, abrasado mi corazon de su fermosura, pensando que de vos fuese amada, los estremos que habés visto me forzó á que mostrase, donde si por vos no fuera, ciertamente mi vida trabajosa en trabajos al presente perdiera su sér, no por verme de amor desesperado, mas por lo que á vuestra verdadera amistad era deudor.
Fler.Maravillas, señor, me habeis dicho; mas en ninguna manera puedo pensar de dó procedió el engaño de me tener por captivo de Isabela.
Selv.Yo os diré, señor, lo que en eso entiendo: ya habréis sabido que mi hermana tiene con Isabela grande conocimiento, pues acaso, como otras veces suele, este otro dia se fué á se holgar con ella, donde,estando en la fenestra de su aposento, de vos fué vista, y vos della enamorado, de do se sucedió ser cosa verisímil pensar que por Isabela era vuestra pena, por ser la tal fenestra de su aposento, y su persona tan digna de ser amada.
Fler.Verdaderamente, señor Selvago, creo lo que habés dicho, y no tengo por ello otro pesar sino la carta que Risdeño de mi parte le llevó, que me tendrá de hoy más por burlador, y en vuestro partido no viene dello algun provecho.
Selv.Aunque sea bien de estimar lo que decis, no por eso quiero interrumpir la gloria que he recibido con algun pesar de su memoria, que, pues de la angustia pasada así soy librado, en lo venidero no debo temer; que, como dicen, Dios no hizo á quien desampare.
Fler.Así es verdad; mas pídoos que dexado esto aparte me digais si tenés memoria del sueño que este dia os manifesté, que cierto al presente se ha cumplido, que dicie, si bien me acuerdo, que el mono mofador, que sois vos, por lo que contra mí sustentastes del amor, perderia su sér y en manso unicornio sería convertido, esto es, ser preso del amor de Isabela por la propiedad del unicornio; ansimesmo que por el casosería puesto en peligro de muerte, como aquí se ha visto, del qual sería librado por quien lo causára, que soy yo, pues de mí vuestra pena procedia, y por mis palabras fué del todo quitada.
Selv.Cierto, así es, señor, como decis, y muchas veces acaesce por arte diabólica salir algunos sueños verdaderos, porque á los demas se dé crédito, lo que por la sacra religion es vedado.
Fler.Bien es verdad lo que, señor, decis; mas ¿qué será que por la mayor parte en sueños se nos representa lo que el cuerpo de dia intentó?
Selv.Eso procede por parte de otros cinco sentidos, fuera de los esteriores, que el ánima posee, y como ella de su sér no esté sujeta á las pasiones actuales, del mesmo privilegio todas sus potencias gozan; de do se sigue que durmiendo el cuerpo, los sentidos del ánima velan, que causan los sueños; y lo mesmo á los irracionales es concedido, que el caballo y el can y todos los semejantes, como qualquier hombre, sueñan, y de aquí vemos que los canes estando durmiendo ladran y se revuelven entre sí.
Fler.Holgado he, señor, con lo que habés dicho, aunque en algo dello no estaba ajeno; mas trocando razones, dicidme, ¿quésentis al presente del amor? ¿por ventura habés ya mudado vuestro parecer antiguo?
Selv.Señor, áun no, ni Dios lo quiera, que si contra vos este dia argüí en su ofensa, no fué sino contra uno de tres que el sabio señala, conviene á saber: uno divino, el qual es santo y bueno; otro comun, como el que un amigo con otro tiene, y éste tiene el medio de todos. El ultimo llaman velvino ó bestial, pues semejante es quien en él se pone, por ser malo y puesto en el carnal apetito, del qual dixo el anciano Séneca que si de los dioses tuviese el perdon, y de las gentes ningun vituperio ni afrenta, sólo por la suciedad que consigo tiene, con todas sus fuerzas le habia de evitar y huir. Contra éste, pues, fué mi intento de incusar por malo, como de verdad lo es, de donde por lo dicho podemos sacar que si uno con nombre de amador es baptizado, no por eso ha de ser reprendido hasta que su intento demuestre, conforme al qual, ó de dado á la virtud, ó de vicioso, puede adquirir renombre; pues claramente hemos visto que de tres partes en que se divide el amor, las dos son buenas y la una mala, aunque, si bien se mira, más son los que por la mala van, aunque sola, que por las dos buenas caminan, y por esto, tomado el amor absolutamente por el malo ántes que por el bueno entendemos.
Fler.Aunque eso así sea, no dexais por lo pasado de tener culpa, pues mi intencion ignorábades; mas dexando esto, al presente procuremos en dar remedio á vuestra enfermedad.
Selv.En la pasion del ánima, señor, os le pido, que para la del cuerpo ya no es necesario, pues del todo le he ya conseguido.
Fler.Huelgo que por vuestra boca la nombreis pasion, mas sabed que para todo hay su contrario, y ansí le habrá en vuestro mal.
Selv.¡Oh mi verdadero señor y leal amigo! ¿y cómo pensais hacer tanto bien?
Fler.Agora lo sabréis; mas cumple que se le dé parte en ello á mi criado Escalion.
Selv.Señor Flerinardo, no sé qué me diga, que mal concepto tengo dél, que cumple más de palabra que de hecho.
Fler.¡Oh, cómo de cierto estais engañado en pensar tal, por ser muy al contrario de su condicion! quanto más que en esto no ha de servir sino de ser intérprete entre vos y una dueña honrada deste pueblo, cuyas maravillosas hazañas y tratos ingeniosos á quantos los han oido tiene hiantes y fuera de juicio, por ser en gran manera no creibles.
Selv.Pues, señor, hacelde llamar, si pensais ser ése buen camino.
Fler.¡Escalion, Escalion!
Esc.¿Qué me mandas, señor, que aparejado como siempre estoy en tu servicio?
Fler.Buen amigo, es menester que en presencia del señor Selvago cuentes lo que estotro dia de aquella buena vieja me comenzaste á decir, porque al caso nos sería al presente necesaria.
Esc.¡Cómo! ¿y ansí pensais que tan manualmente los hechos no pensados de aquella famosa hechicera se han de relatar? Pues yo juro por lo que á ley de quien soy debo, que si Livio otra vez al mundo volviera, con su arpada lengua y limada policía, mayor materia en la vida desta hallára para escrebir que quando los hechos de todo el pueblo romano por décadas relató; mas por ser á vuestro mandamiento obediente, bien en suma quién ella sea y sus manuales tratos demostraré. Habeis, pues, de notar que quando la famosa Claudina vivió, tuvo una hija por nombre llamada Parmenia, que, despues de la muerte de su madre, ni gualtería dexó por correr, ni meson por arrastrar, ni áun muladar ni establo que no probase; pasando, pues, su bellaca vida desta forma, una hija le dió la venturamás abundosa de padres propios que mozo de convento apelativos. Ésta, pues, es la que entre manos tenemos, que siendo nacida, su madre la baptizó con nombre de Dolosina, conveniéndola para la vejez tanto quanto sus obras dan por testimonio; dexo de contar que la madre, viéndose algun tanto en dias, procuró de mudar el oficio y volverse al que de generacion y avolorio le viene, en el qual se dió tan buena industria como en el pasado habia tenido maña, aprovechándose de la inocente hija en lo que le salia á pelo, que, como asaz de fermosura tuviese, no poco de necios era requestada, donde, con industria de su madre, ella hacia para sí mangas y para la vieja faldillas. Pues como ninguna cosa en su sér permanezca, no se haciendo ya tanta cuenta della, acordó la buena madre de sacar á la pequeña hija á volar, trayéndola por diversas partes y regiones, hasta que teniendo su asiento en Milan, la buena vieja dió fin á sus dias, quedando la hija huérfana y en estraña tierra, aunque no por eso perdió la realeza de su ánimo, que con lo que al presente de hacienda tenía, dió consigo en París, abriendo su tienda y mostrando sus mercaderías á la córte francesa. Tomando, pues, allí conocimiento con cierto nigromántico, su arte muy por entero la enseñó, saliendo en él tan famosa maestra, quanto el delicado entendimiento de una mujer es bastante. No contenta mucho con tal nacion, en España pretende tornar, y visitando las principales ciudades della, aquí en su propia tierra fué tornada; donde habiendo salido muy niña y fermosa, vieja y disforme volvió. Fué, pues, desde poco aquí casada con un panfarron llamado Hetorino, mi amigo especial, con quien agora bien contenta y gozosa vive. Tienen allá cerca el rio una casa con dos puertas y dos moradas, donde él enseña á esgrimir algunos gentiles hombres en la una, y ella á labrar mozas en la otra, ordenándose entre las dos casas de discípulos, no pocos (ántes muchos y muy grandes) malos recaudos entre dia. Es asimesmo la vieja la más subtil y taimada alcagüeta hechicera que en nuestros tiempos, ni áun creo que en los pasados, se hallára; porque, no sólo con sus palabras y conjuros ablanda los muy duros corazones, mas áun con su meneo y visaje os hace venir las manos atadas á conceder su propósito y voluntad; muchas veces, como su marido (de quien yo he sabido) me ha dicho, que con el arte de nigromancia que aprendió, delante dellos se torna invisible, y desde algun tiempo da señas verdaderas de lo que pasa en muy diversas tierras; tiene tambien poder de convertirse en animales y aves, con que no sólo hace sus hechos, mas áun se defiende de quien su mal procura, porque, como dicen, o demo á los suyos quiere. Es fama que tiene muy gran tesoro, aunque el lugar está celado, mas por ello la insaciable hambre de la codicia nunca olvida, ántes siempre, confesándose por pobre, por una moneda de plata hará, como dicen, ciribones. Tiene á la contínua en su casa dos mozas de buen parecer para alivio de cuitados que sus aventuras buscan, que tan bien amaestradas la dueña honrada las tiene, aunque de pocos dias, que al triste que en sus manos cae, no sólo con sus fingidos halagos lo que encima tiene les da, mas áun la palabra por prenda de más les dexa empeñada. Ésta, pues, de quien, señores, habeis oido, es la dueña por quien me habeis preguntado, de quien con razon se podria decir que lo que en la leche mamó, en la mortaja mostrará; por tanto ved si en algun caso á su oficio tocante la habeis menester, que yo salgo fiador, si morralla bulle en ella, halleis muy cierto remedio y refugio apacible.
Selv.Señor Flerinardo, en dubda estoyde poner este negocio en manos de mujer tan nefanda, que cierto, por sólo ella ser en él participante, qualquier infortunio que acaezca tenemos bien merecido.
Fler.No mirés, señor, eso, que tambien hemos visto por mano de personas indignas haberse obras excelentes efectuado; por tanto, si á vos os parece, pues agora es ya noche, hacelda venir en la mañana ante vos, que si muy á vuestro propósito no se profiere concluir este hecho, poco se habrá perdido.
Selv.Pues, señor, así os parece, así se haga; no resta sino quién será el mensajero.
Esc.Señor Selvago, por vuestro amor, yo lo quiero ser; mas hágovos saber que si alguna cosa de paga no ve, no la sacarán de casa con garabatos, fundándose en que dicen que, lodo seco mal se pega.
Selv.Por eso no quede, que ves aquí diez escudos que le puedes dar de mi parte, prometiéndole grandes mercedes si en ella halláre remedio mi fatiga.
Esc.Desa manera yo digo que teneis el pleito de vuestra parte.
Fler.Pues, señor Selvago, porque se hace tarde, bien de mañana será mi vuelta; pídoos que os esforceis, que mal parece tanta flaqueza en edad tan floreciente, y adios, que me voy.
Selv.Con él vais, mi señor, que yo haré por cumplir vuestro mandamiento.