Almuerzos

Cenefa de adornoAlmuerzos

Cenefa de adorno

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Elalmuerzo tiene muchas ventajas, pues permite a la señora de la casa agasajar a los amigos y conocidos sin molestas ceremonias y con escaso dispendio.

Para los almuerzos familiares se convida solamente verbalmente; mas para los que toman el aspecto de un verdadero convite,al que han de concurrir muchas personas, se hacen invitaciones formales por medio de tarjetas.

La hora que suele señalarse es la de doce y media a una.

Los invitados llegan dentro de los diez minutos siguientes, considerándose de buen tono la puntualidad.

Así como los caballeros dejan los sombreros en la antesala, las señoras no se quitan ni sombreros ni abrigos, a menos que sean de invierno, en cuyo caso se los quitan en el ante-comedor. Las señoras no quedan sin guantes sino al sentarse a la mesa.

Al llegar una persona invitada la acompaña un criado a la sala, donde la recibirá la dueña de la casa, la cual hace una especie demutua presentación entre los convidados desconocidos, durante los diez minutos que suelen transcurrir hasta que se presenta el criado diciendo: «El almuerzo está servido».

Entonces la dueña de la casa se dirige hacia la puerta en compañía del dueño, si está presente, y seguido de las demás señoras en aproximado orden de rango, las cuales pasan al comedor, yendo tras ellas la dueña, que les ha cedido la delantera.

En pos de esta van los caballeros.

El dueño puede reunirse a los convidados bien en la sala, bien en el mismo comedor, puesto que no se entra en él por parejas.

Los caballeros procurarán sentarse entre dos señoras sin otra consideración que la de colocarse el de rango superior junto a la huéspeda, y el anfitrión, inmediato a la señora de más categoría.

Generalmente los dueños ocupan, como en las comidas, los centros de la mesa.

No es costumbre aguardar a un convidado tardío.

Si llega durante el almuerzo, se le introduce directamente hasta el comedor, donde pasa en seguida a saludar a la huéspeda, excusando su tardanza; y esta corresponde con su saludo, pero sin darle la mano, ni levantarse, a menos que la persona recién llegada sea una señora.

Elchampagnese suele servir a todo pasto en la forma llamada tisana, que consiste en ponerlo en hielo en jarros o botellas de diferente forma de las de agua; queda así bastante aguado para que se puedan beber algunos vasos.

El almuerzo suele durar, como mínimum, de 30 a 35 minutos.

La dueña de la casa procurará que la conversación sea general. A ella corresponde, como en una comida, dar la señal de levantarse, haciendo una ligera inclinación de cabeza a la señora de más rango al tiempo de ponerse en pie.

El anfitrión o el caballero más próximo a la puerta, la abre para dar paso a las señoras, que vuelven a la sala en el mismo orden con que salieron de ella, siendo la última, la dueña de la casa.

Siguen inmediatamente los caballeros, si el dueño está ausente, de lo contrario, suelen permanecer unos minutos más en el comedor, antes de pasar al salón a dar conversación a las señoras.

Unos veinte minutos después de terminado el almuerzo, se despiden los convidados.

Después del almuerzo se sirve el café y té en una pieza separada, tomándolo las señoras sentadas y los caballeros de pie, sirviéndolo las señoritas de la casa, que es lo más propio, o bien la dueña. Una vez tomado el té o café, los caballeros recogen las tazas de las señoras, y no los criados. Del licor que se sirve después del café solo ha de tomarse una copa.

Es contrario a todas las reglas de la galantería y a la consideración que merecen las señoras, el fumar mientras estas estén presentes, si no media mucha intimidad con la dueña de la casa y esta insiste para que se fume. En cambio, las señoras corresponden a esta deferencia no prolongando su permanencia en la sala para dejar a los hombres en libertad de fumar.

Viñeta de adorno


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