Cenefa de adornoPeticiones
Cenefa de adorno
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Laspeticiones, por lo mismo que en ellas se solicita algo, han de ser muy respetuosas, sobresaliendo la modestia, pues el orgullo y vanidad sientan mal en todas ocasiones, y más en quien pide. Ha de cuidarse de que la modestia no degenere en afectada humildad, porque esta puede confundirse con la bajeza. La letra ha de ser clara, pues la letra mala indica que no se guarda a la persona a quien la petición se dirige toda la consideración que se merece, ya que no se ha cuidado de que hubiese belleza en la escritura. También son irrespetuosos los borrones, raspaduras y enmendados, que equivalenen los escritos a la falta de aseo en las personas. Al redactarse, hay que tener en cuenta que el laconismo y la claridad son dos grandes cualidades que distinguen al que las posee.
El espacio que se deja al principiar y al terminar cada página, es igualmente prueba de respeto, pues el llenar la hoja revela mal gusto y mezquindad. También la supresión de la rúbrica es señal de respeto.
Las peticiones deben escribirse en la columna derecha de una hoja grande de papel satinado, llamada papel ministro, doblada a lo largo por su mitad.
Si se dirigen al Papa, se encabezan con la expresión «Santísimo Padre».
Si a un soberano o soberana, con la palabra «Señor» o «Señora».
En el cuerpo del escrito se da el tratamiento de «Vuestra Beatitud» o «Vuestra Santidad» al Papa, y de «Vuestra Majestad» al monarca.
A un miembro de la familia real se le titula «Señor» o «Señora» en el encabezamiento, y «Vuestra alteza» en lo sucesivo.
El tratamiento de un ministro es «Excelentísimo Señor»; el de los cardenales «Eminentísimo Señor»; el de un cardenal príncipe «Alteza Eminentísima», y el de un obispo «Ilustrísimo Señor», debiendo darle además el tratamiento de Excelencia si lo tiene, en cuyo caso se escribirá «Excelentísimo e Ilustrísimo Señor».
Se empieza la petición en el último tercio de la página, o después del principio de la segunda mitad. El escrito no ha de llegar hasta el extremo inferior, debiendo quedar en él un blanco.
Se continúa en la columna derecha del reverso, dejando también en la parte superior de este un blanco análogo al del pie del anverso, y se termina diciendo:
Cuando la petición va dirigida al Papa,
Santísimo Padre:Besa el pie de Vuestra Beatitud.
Santísimo Padre:
Besa el pie de Vuestra Beatitud.
Cuando se dirige a un cardenal,
Eminentísimo y Reverendísimo Señor:Besa el anillo de V. Em.ª Reverendísima.
Eminentísimo y Reverendísimo Señor:
Besa el anillo de V. Em.ª Reverendísima.
Igual, solo cambiando el tratamiento, cuando se dirige a un arzobispo u obispo.
Cuando se dirige al Rey:
Señor:A los Reales Pies de V. M.
Señor:
A los Reales Pies de V. M.
Igual para los Infantes, variando el tratamiento.
Se firma sin rúbrica cuando la petición se dirige al Papa o al Rey.
La fecha se pone antes de la fórmula que precede a la firma.
La petición ha de ser respetuosa, clara, lacónica y exenta de borrones o raspaduras.
No es costumbre que una mujer mande directamente una petición al Papa. En su nombre la formula el marido, el pariente más próximo u otra persona.
Se envían las peticiones dobladas en cuatro partes, metidas en un sobre grande cerrado, no con oblea, sino con lacre, y sellado con las iniciales o armas del remitente.
En el sobre se pondrá sin abreviatura el título de la persona a quien se dirige, o el más honorífico, con un etc., si tiene varios.
Si la petición queda sin respuesta, hay que dejar transcurrir un mes antes de remitir la segunda, que deberá ser la repetición de la primera.
La recomendación de una petición a ministros, etc., se hará en carta separada.
Una mujer no recomienda la petición de un hombre que no sea su inferior.
Viñeta de adorno