DIARIO DE ARIAS.

[12]Para completar las noticias del Chaco, que hemos procurado reunir en nuestros discursos, nos hemos resuelto á publicar anticipadamente la lista de los documentos impresos é inéditos sobre esta provincia, extractándola de la que tenemos preparada para nuestraBibliografia General del Rio de la Plata. Las obras que llevan un * son las únicas que faltan á nuestra coleccion particular.[13]Pinelo escribe equivocadamenteQuiranguis.[14]Los Mbayás son originarios del Chaco, de donde fueron trasladados á la costa oriental del rio Paraguay para formar la reduccion de Belen.[15]Indios fronterizos de la provincia de Santa Fé.[16]Indios del Bermejo, y del Pilcomayo arriba.[17]Indios de las bocas del Pilcomayo, cerca de la Asuncion.[18]Indios de las antiguas reducciones del Salado, en las fronteras de Salta y Tucuman.[19]Lengua del Paraguay y de una gran parte del Brasil.[20]Lengua del Perú, y de Quito, á la que llaman tambienLengua del Inca.[21]Lengua de Chile, y de los indios Pampas, ó del sud de Buenos Aires.[22]Lengua de algunas provincias del Alto Perú ó Bolivia, como la Paz y Chuquito.

[12]Para completar las noticias del Chaco, que hemos procurado reunir en nuestros discursos, nos hemos resuelto á publicar anticipadamente la lista de los documentos impresos é inéditos sobre esta provincia, extractándola de la que tenemos preparada para nuestraBibliografia General del Rio de la Plata. Las obras que llevan un * son las únicas que faltan á nuestra coleccion particular.

[12]Para completar las noticias del Chaco, que hemos procurado reunir en nuestros discursos, nos hemos resuelto á publicar anticipadamente la lista de los documentos impresos é inéditos sobre esta provincia, extractándola de la que tenemos preparada para nuestraBibliografia General del Rio de la Plata. Las obras que llevan un * son las únicas que faltan á nuestra coleccion particular.

[13]Pinelo escribe equivocadamenteQuiranguis.

[13]Pinelo escribe equivocadamenteQuiranguis.

[14]Los Mbayás son originarios del Chaco, de donde fueron trasladados á la costa oriental del rio Paraguay para formar la reduccion de Belen.

[14]Los Mbayás son originarios del Chaco, de donde fueron trasladados á la costa oriental del rio Paraguay para formar la reduccion de Belen.

[15]Indios fronterizos de la provincia de Santa Fé.

[15]Indios fronterizos de la provincia de Santa Fé.

[16]Indios del Bermejo, y del Pilcomayo arriba.

[16]Indios del Bermejo, y del Pilcomayo arriba.

[17]Indios de las bocas del Pilcomayo, cerca de la Asuncion.

[17]Indios de las bocas del Pilcomayo, cerca de la Asuncion.

[18]Indios de las antiguas reducciones del Salado, en las fronteras de Salta y Tucuman.

[18]Indios de las antiguas reducciones del Salado, en las fronteras de Salta y Tucuman.

[19]Lengua del Paraguay y de una gran parte del Brasil.

[19]Lengua del Paraguay y de una gran parte del Brasil.

[20]Lengua del Perú, y de Quito, á la que llaman tambienLengua del Inca.

[20]Lengua del Perú, y de Quito, á la que llaman tambienLengua del Inca.

[21]Lengua de Chile, y de los indios Pampas, ó del sud de Buenos Aires.

[21]Lengua de Chile, y de los indios Pampas, ó del sud de Buenos Aires.

[22]Lengua de algunas provincias del Alto Perú ó Bolivia, como la Paz y Chuquito.

[22]Lengua de algunas provincias del Alto Perú ó Bolivia, como la Paz y Chuquito.

En el año 1780, à 25 de Marzo, recibiò el Sr. Coronel D. Francisco Gavino de Arias, en su hacienda deVista Alegre, el superior despacho de V. E., su fecha 2 de Marzo, cuya substancia era encomendarle la verificacion de las dos reducciones que se van à efectuar en el centro del pais enemigo, confiriéndole título de Comandante General de dicha expedicion, y al Dr. D. Lorenzo Suarez de Cantillana, Arcediano de Còrdoba, el título de Superior y Visitador general de todas las reducciones, y que, asociado con el expresado Comandante, procediese al fin indicado: acompañando á esta providencia libranza de 15,000 pesos, dada por el Sr. Intendente de Egèrcito y Real Hacienda contra las cajas matrices de Jujuy, à disposicion del expresado Coronel, con el gravámen de reintegro que debe hacer la ciudad à cuya jurisdiccion se acumulen dichas reducciones, y con la precision de rendir cuenta de su distribucion el sugeto que los administre.

Y como à la sazon se hallaba enCórdobael Sr. Arcediano, por el correo de Abril le dirigió el Sr. Arias un testimonio del superior despacho, con carta instructiva del tiempo en que habian de verificar dicho ingreso, para que se pudiera aprestar y venir al Real Presidio de San Fernando para donde le citaba; por deberse allí juntar, con motivo de que por el citado despacho debia sacar de allí los cincuenta hombres regulados para su convoy, carruages y labor de las capillas.

Y hallando el Sr. Arias por conveniente nombrar un sugeto, que recibiéndose de dicho dinero corriese con su distribucion y aplicacion en los efectos necesarios y aparentes, hizo nombramiento en D. Diego Angel de Leiva, vecino da Salta, para que en calidad de Proveedor desempeñase estos encargos, documentando sus inversiones y empleos en debida forma.

Enterado este del nombramiento y obligaciones de su cargo, prestando su consenso, procedió al juramento de fidelidad que lo hizoante S. S. y testigos de asistencia, y fué prevenido de formar un libro de caja jurado, en el que debia sentar por menor todas las aplicaciones, documentando las de mayor cuenta con sus competentes recibos, y las de menor por formal cuenta jurada.

En esta virtud el 19 de Abril le dió S. S. libramiento de 13,000 pesos, que debia recibir en las cajas reales de Jujuy, acompañando esta órden con la minuta de los efectos en que debian distribuirse: dejando en dichas cajas el residuo de 2,000 pesos para las futuras ocurrencias, reservando para su tiempo cotejar y reconocer los efectos aprestados, con los documentos de su respectiva inversion.

A consecuencia recibíose dicho Proveedor de la cantidad librada, y desde el dia 20 de Abril hasta el 10 de Mayo, puntualizó todos los efectos de su cargo, con lo que desde el 12 de Mayo empezaron à caminar deVista Alegrepara el Real Presidio los carros y carruages en que venian todos los víveres, vituallas, abalorios, efectos y miniestras necesarias: de modo que el 26 de Mayo llegó todo el tren, el Sr. Comandante con su Auditor, y el Dr. D. José Antonio Arias Hidalgo, à esta fortaleza del Rio del Valle, y mandò se acampàra todo el tren en el parajede los Corrales, distante como una legua del presidio, quedando en él S. S. y su Auditor para aprestar los cincuenta partidarios.

No puede omitirse que los milicianos del regimiento del Sr. Coronel Arias han coadyuvado hasta aquí en el arreo de ganado y mensages, con tanta exactitud y empeño, que desde las fronteras de Salta hasta este lugar no han perdido una cabeza, desempeñando sus fatigas con la mayor puntualidad y vigilancia: por lo que S. S. diò à los cabos principales las debidas gracias, haciendo igual oficio por medio de estos con los milicianos. Y por tan distinguido servicio los relevó S. S. por escrito de las pensiones del socorro que habian de prestar personalmente á este real presidio, durante la expedicion presente, en turno con las demas compañias, contemplando estar enteramente compensadas sus fatigas con las que se refieren.

Y acordando S. S. que el R. P. Fray José Bernardo deSenahabia perecido en una travesía, caminando en calidad de misionero, precursor de la presente expedicion, al paraje de Lacangayé, y que con su fallecimiento habia dejado en el paraje del Salado, jurisdiccion de Santiago del Estero, varias miniestras y abalorios con que le aviò S. S. para que gratificàra á los infieles, dàndole en varios efectos el valor de 500 pesos; dió òrden, que el 29 de Mayo caminasepor aquella via D. Juan Santos de Zea con el partidario Antonio Burgueño, à recojer los expolios y sacar el cadáver de dicho P., para darle competente sepulcro.

Con efecto, caminaron los nominados el dia prefijo, llevando òrden de salir al paraje de Lacangayè; cuyas resultas se colocarán en su lugar respectivo, con la noticia que estos trajesen de aquel camino, que siendo idòneo podrá traficarse en lo futuro: y àmbos van encargados de que, si llegan primero à su destino, informen á los indios del fin de nuestro ingreso, y que procuren descubrir terreno aparente para las reducciones.

Practicadas estas diligencias, el día 30 de Mayo puntualizò el Comandante del Presidio 50 partidarios y reclutados, que pertrechados y amunicionados, los entregò á disposicion de nuestro General, quien les advirtió que para el dia 2 de Junio estuvieran prontos en el paraje de los Corrales para seguir la marcha. Igualmente entregó algunos presidarios, para que ayudasen á las faenas, desmontes y demas que fuese necesario, por providencia que para ello tuvo del Justicia Mayor de Salta, quien prometió indultarles á su regreso, siempre que fieles desempeñasen sus fatigas.

Y contemplando S. S. necesario el nombramiento de Secretario, para autorizar las actas de la presente campaña, y coordinar los papeles concernientes, hizo eleccion en el Capitan de milicias urbanas D. Gerònimo Tomas de Matorras, Escribano público y Real Hacienda que fué de la ciudad de Salta: à cuyo favor despachó S. S. el competente título, tomàndole el juramento acostumbrado, y asignàndole el honorario de 200 pesos, que se le entregaron.

Comandante General de ella, D. Francisco Gavino de Arias, Coronel del Regimiento de Caballería nombradoSan Fernando.

El Dr. D. Lorenzo Suarez de Cantillana, Dignidad de Arcediano dela catedral de Córdoba, Superior y Visitador general de todas las reducciones.

Capellan y Misionero, el R. P. Fray Antonio Lapa, del órden seráfico.

Auditor, el Dr. D. José Antonio Arias Hidalgo, Abogado de la Real Audiencia del distrito.

Secretario, el Capitan D. Gerónimo Tomas de Matorras.

El Capitan de Forasteros D. Jayme Nadal y Guarda, General Mayor de órdenes.

Inspector, D. José de Plazaola, Comandante reformado.

Proveedor, que hace de Intendente de Egèrcito, D. Diego Angel de Leiva.

Guarda Mayor de almacenes, el Sargento D. Miguel Losada.

Protector de indios, que hace de asistente, el Capitan reformado D. Juan Antonio Caro.

Ayudante Mayor, D. Juan Crisostomo Sardina.

Capitan Comandante de Migueletes, D. Juan José Acevedo.

Teniente de Batidores, D. Bartolomé Paez.

Alferez, D. Miguel Texerina.

Sargentos, Manuel Astigueta.

—— Pedro Juan Ibacachi.

Cabo de escuadra, Domingo Ramos.

50 partidarios del Real Presidio y sus piquetes, inclusos los oficiales nominados y reclutas; cuyos nombres constan del estado ó planilla formada por el Comandante del Presidio.

Médico y Cirujano, D. Antonio Gutierrez del Castillo.

Panadero, D. Juan Rodriguez y su hijo.

Maestro de zapateria, Miguel del Castillo.

Maestro de albañil, Miguel Burgos.

Maestro sastre, Ascencio Enojos.

Herrero, José Manuel Moreno.

Con 3 carpinteros.

4 conchabados para la conduccion de las cargas.

16 peones conchabados para picar carretas y arreos de ganados.

12 presidarios del fuerte y sus piquetes.

6 esclavos de S. S. y una cocinera.

8 indios ladinos Mataguayos, que voluntariamente van guiando la marcha y ayudando en las faenas; que con sus familias, y los suyos serán como 200.

35 trabucos, 37 pares de pistolas, 9 fusíles, 583 cartuchos y un sable, que se han entregado á los partidarios.

3 esmeriles, 3 trabucos, 4 lanzas españolas, 8 contrahechas, un par de pistolas, una bayoneta, un machete y un trabuco, que se llevan de reten, y á cargo del Guarda Mayor de almacenes.

4 palas, 24 achas, 24 asadones, 2½ quintales de fierro, 6 azuelas, 2 achuelas de albañil, que todo viene al cargo de dicho Guarda, y á mano, para la labor del camino y desmonte.

Víveres y vituallas con los demas aprestos que se llevan en 5 carretas, un carreton y 40 cargas de mula, se especificarán en su lugar, cuando el Proveedor haya manifestado la cuenta de su cargo, y se haga formal cotejo y reconocimiento de todos los efectos aprestados: cuya diligencia se reserva, para que se efectúe con asistencia del Sr. Canónigo (que aun no ha llegado) y de mis oficiales.

150 mulas mansas para la conduccion de las 40 cargas.

800 vacas para la manutencion de la marcha, fuera de las que ha puesto de su parte el Sr. Comandante General.

50 bueyes para los carros.

Y no deberán estrañarse en una reduccional expedicion las armas y pertrechos de guerra que se conducen contra lo prevenido en novísima real cédula del año de 76; porque, aunque el objeto de esta marcha es reduccional, tambien es constante que las naciones Toba y Mocobí se hallan en el centro del Chaco, y para llegar allí tenemos que pasar por medio de cinco, no menos numerosas que belicosas naciones: como son, la Mataguaya, Chunupí, Malbalá, Vilela y Signipè, y de estas las últimas nominadas están unidas y confederadas.

Por lo que parece prudente precaucion caminar abroquelados, así por el riesgo de las vidas como por asegurar cuanto se lleva; sirviendo las armas solo de respeto para contener el bárbaro orgullo con que otras veces han asaltado traicioneros nuestras marchas, quitando cuando menos las caballadas y ganados. Pero todos caminamos advertidos que estos pertrechos no son armas ofensivas sino defensivas.

(4 leguas.) Con estos preparativos, el 2 de Junio salió la marcha de los Corrales, como á las 12 del dia, y tomando su giro por las márgenes del Rio del Valle, (asì llamado porque riega y fertiliza con sus cristales el famoso valle en que esté colocado el Real Presidio) caminando á la parte del N, vino á acamparse nuestro tren en el parajede las Sepulturas, distante cuatro leguas del tren pasado. En cuanto al orígen de este rio, y los demas que bañan esta dilatada provincia del Gran Chaco, se dirá lo conveniente en la descripcion geográfica con que se ha de cerrar este diario.

Y aunque caminó el tren, como se ha dicho, quedó S. S. en el Real Presidio, asaltado de un cólico accidental, hasta mejorarse. Lo que dió mérito á mandar que caminase todo el carruage y los animales sin pèrdida de tiempo, pero con lentitud hasta las resultas, yendo todo á cargo del Proveedor D. Diego Angel de Leiva, del Ayudante Sardina y del Guarda Mayor de almacenes, á quien el Auditor, por mandato de S. S., impartió órden de que con pausa siguiesen sus jornadas hasta el Rio del Dorado, y que allí se acampasen, por la comodidad de los pastos y agua, hasta segunda órden: dando órden al Proveedor de que subministrase á toda la gente diariamente carne, y semanal racion de bizcocho, yerba y tabaco.

(2 leguas.) El 3, como á las 11 del dia, caminó la marcha siguiendo las vegas y márgenes del Rio del Valle por el rumbo del N, y vino á parar en laCruz del Chañar, que dista dos leguasde las Sepulturas: escapándose de este real por la noche dos presidarios, que buscados con toda diligencia, no se pudieron encontrar.

(1½ leguas.) El 4, como á las 11 del dia, caminó la marcha, siguiendo las vegas y márgenes del Rio del Valle por el rumbo del N, y vino á parar en un paraje nominado laCabeza del Toro, que dista como legua y media del pasado, sin que se pudiera avanzar mas camino, por lo penoso y guadaloso de este plano.

(2 leguas.) El 5, saliendo como à las 9 del dia, por el mismo rumbo y vegas, vino à parar á la ramadita, llamada delSr. Matorras, porque en ella se acampó el finado Sr. Gobernador en el año de 1774, dando principio à esta reduccional expedicion; acompañado del actual nuestro Comandante General, que en calidad de tal le acompañó: y dista este dos leguas del pasado tren.

(2 leguas.) El 6, saliendo la marcha de este real, como à la 1 de la tarde, vino á parar en elPozo Verde, distante dos leguas del pasado tren. Este pozo dicen se ceba de los derrames del Rio del Valle, y que por todo el año mantiene agua, aun en las mayores secas. Su situacion es dentro de un bosque, á un lado del camino, á la parte del S. Hasta aquì ha seguido la marcha el camino antiguo, parando en este tren dos dias, por dar tiempo à un desmonte que de órden de S. S. está allanando el Ayudante Sardinas con los partidarios, presidarios, peones é indios voluntarios, para abrir nuevo carril, por estar informado S. S. ser este mejor y mas recto que el antiguo.

(2 leguas.) El 9, saliendo del Pozo Verde, tomó la marcha el rumbo al naciente, y traspasó un gran bosque desmontado, pasando tambien el Rio del Valle, que ya habia quedado à mano derecha, y un copioso madrejon, que pudieron pasarle solo por un puente que se formó. Y habiendo caminado como dos leguas, volviò á inclinarse este carril hàcia el N, cuya direccion siguió la marcha, y vino à parar en un lugar llamadoSan Antonio, distante tres leguas y media del Pozo Verde: y aquí parò tres dias, dando treguas al desmonte que se estaba haciendo mas adelante.

(4 leguas.) El 10 saliò de este tren la marcha, y siguiendo el rumbo al N por la comodidad del agua, se acercó à las vegas delDorado, y se acampò en frente deSan Simon, distante cuatro leguas del pasado tren, donde parò hasta el dia 14, esperando òrdenes de S. S.

El 11, convalecido nuestro General de su dolencia, habia salido del Real Presidio como à las 9 del dia, en compañìa de su Auditor, su Secretario, del Mayor General de órdenes que llegò el dia 10, del Inspector y del mèdico, y vinieron à dormir en la Ramadita, distante doce leguas del Presidio.

De allì salieron el 12 bien temprano, y vinieron á alcanzar el tren, acampado en el lugar referido, sin que hasta aquí haya llegado el Sr. Arcediano, que suponemos le hayan atajado las crecientes de los rios, porque hasta hoy ni noticias hay de S. S., sin embargo de habérsele dirigido cartas del Real Presidio.

Acordò S. S. con el R. P. Lapa, que el año de 1774 se hallaron en el mismo sitio acampados, dia del glorioso San Antonio de Padua, por lo que mandó S. S. que en honor de este ilustre taumaturgo se celebrase el santo sacrificio de la misa, y que à este real acompañamiento se titulaseel Tren de San Antonio. Hízose así, y en él paramos todo el dia 13, por objetarse una montaña que era preciso allanar para seguir el carril nuevo. Este dia nuestro General, asociado de toda la oficialidad, paseó aquellas amenas campiñas y màrgenes del Dorado, haciendo ver á todos lo cómodo y aparente del lugar para mudar allí el Real Presidio de San Fernando. Reconocimos todos lo idoneo de aquel plano, por los pastos, por el agua, por la leña y maderas; finalmente, por ser precisa puerta y transito de todas las naciones, que no pueden traficar por otra parte: porque al naciente lo embaraza una dilatada travesia, y por el poniente la eminente Sierra del Alumbre (aliasSanta Bárbara), avanzàndose sobre 20 leguas de terreno à favor de la provincia. Todo pareció consentaneo; y asì acordes todos aprobaron por justo y útil el pensamiento, presenciando tambien esta diligencia el R. P. Misionero.

(6 leguas.) El 14 salimos de este tren, y traspasando un bosque desmontado, de mas de dos leguas, vinimos por el rumbo del N à acamparnos en distancia de 6 leguas á las márgenes del Dorado, en una còmoda y deleitosa isleta, que tiene un famoso potrerillo para la seguridad de las bestias sin el subsidio de ronda: y como aquí nos asaltase una deshecha tormenta de viento y agua, que principiando con la noche terminò con la luz del dia siguiente, le titulamos elTren de la lluvia, donde paramos dos dias, asì por la general inundacion de los campos que causó pesados lodazales, como por ofrecerse delante nuevo desmonte.

Con este motivo acordó nuestro General sería conveniente, que el R. P. Misionero fuese instruyendo los párvulos de la nacion Mataguaya en algunos ritos de nuestra Santa Fé: y ejecutàndolo con gusto dicho P., insinuò á los ladinos que al toque de la campanilla ocurriesen los pequeños, y los adultos que gustasen instruirse: y con efecto principió el R. P. el dia 15 esta espiritual tarea, enseñándoles á persignarse y repetirAve María purísima &c..... Viva Jesus.... muera el pecado: lo que repetian con gusto y claridad, aunque con alguna torpeza: no siendo menor la complacencia de dicho P., de nuestro General y de toda la marcha, al ver exaltado el santo nombre de Dios en estos remotos laberintos, como feliz exordio de la conversion de estos gentiles, por quienes incesantemente pide nuestra piadosa Madre la Iglesia.

El 16 continuó el P. Misionero su doctrina, enseñándoles elPadre Nuestroy elAve María; y este dia se publicaron á usanza militar, los tìtulos de los oficiales de plana mayor y menor, dándose posesion del empleo à cada titulado, mandando S. S. que el Auditor llevase la formacion de este diario.

(2½ leguas.) El 17, como á las 12 del dia, salió nuestra marcha de este tren, y traspasando con gran trabajo un grande monte pantanoso, con las cargas, mensages y ganado vacuno, sin que pudieran traspasarle los carros hasta el dia siguiente à boca de noche, se perdieron 25 vacas en la estrechura, de las que solamente se pudieron hallar tres, y vinimos à parar en un descampado distante, dos leguas y media del pasado tren.

El 18 se paró todo el dia, esperando las carretas, y de este tren se principiaron á poner centinelas, pasar el santo, é impartir órdenes para la distribucion de cuantos oficios y ministerios, en que se habian de egercitar todos y cada uno: encargàndoles S. S. el desempeño de sus destinos y el cuidado y vigilancia en las rondas y custodia de ganados y mensages, continuando el P. su enseñanza.

(1 legua.) El 19, como á las 3 de la tarde, salimos de este escampado, y siguiendo al N las màrgenes del Dorado, llegamos en distancia de una legua á un vistoso campo de palmares, donde se nos acopiò tanta multitud de Mataguayos, que en número serian como 500, y todos pidiendo reduccion, y ofreciéndose à guiar la marcha y ayudar en los desmontes: por lo que mandó S. S. que diariamente se les repartiese carne.

Dió mérito à esta prudente disposicion; lo primero, venir estos infelices acompañando la marcha, y ayudando en las fatigas; lo segundo, presentarse en calidad de amigos, y pidiendo reduccion; lo tercero, vernos precisados à transitar por su territorio, y necesitar su consenso; lo cuarto, asegurar el todo sacrificando la parte, y finalmente no pedir estos desdichados otro premio por su personal trabajo, que la carne que en su idioma llamanguaséta, que aprecian en mas que el oro y la plata, por la miseria y hambre con que siempre viven.

(4 leguas.) El 20, como à las 11 del dia, salimos de este lugar, y en distancia de cuatro leguas al rumbo del N, vinimos á parar sobre el Dorado, en una amenísima ensenada, y valle de palmares eminentes, que medidos tenian veinte varas de altura: y aquí, recogido el Dorado en un estrecho canal, corre por algun trecho, y en caso preciso seria fácil transitarle por puente que se formàra à poco costo.

Aquí parò la marcha hasta el 22, esperando el aviso del Ayudante Sardinas, que nos lleva cuatro dias de delantera, explorando camino, y el P. continuò su espiritual tarea.

(3½ leguas.) El 23, como á las 10 del dia, caminamos, siguiendo el rumbo al N, las vegas de un dilatado y pantanososaladilloque forman los derrames del Dorado, y por ser abundante de patos, habiendo parado en un extremo de dicho saladillo, le titulamosel Tren de los patillos, que dista como tres leguas y media del real pasado.

El 24, dia de San Juan Bautista, parò la marcha todo el dia, y se celebró el santo sacrificio de la misa.

(2 leguas.) El 25 traspasamos con gran molestia las cargas, trastes y ganado, por un gran monte desmontado y pantanoso, por la lluvia que cayó la noche antecedente, y los carros no pudieron dar un paso y se quedaron allí: la marcha se acampò en un estrecho escampado, distante dos leguas del anterior.

El 26 paramos aquì, y mandò S. S. se llevaran treinta mulas aparejadas para aliviar el peso de los carros y facilitar su caminata: las mulas volvieron por la tarde cargadas, pero ni por esto pudieron pasar las carretas, por ser inusitado el camino y haber ocurrido la lluvia casual.

El 27 con gran trabajo salieron à boca de noche.

El 28 paramos todavia, dando treguas á un desmonte y puente que se estaba fabricando, como tambien por esperar al Sr. Canònigo que aun no ha llegado. Y en esta sazon llegó el dia de hoy el indio Josengo con carta de S. S., en respuesta de otra que le dirigiò nuestro General del camino; y en ella avisa estar cerca, y la causa de su demora.

El 30 paramos esperando al Sr. Arcediano, que llegó como à las 11 del dia, y por no haber llegado su carruage, paramos aquí hasta el dia siguiente. Trajo S. S. consigo 2 carros, 13 mulas, 32 vacas, 27 caballos, 2 soldados partidarios y 6 del regimiento de nuestro General, 3 negros y 2 negras, esclavos suyos, y 2 indios Tobas, el uno de la reduccion de Ledesma con un mulato mas esclavo.

Estos suplicaron à nuestro General, recabase de los Mataguayos la libertad de algunos indios cautivos de su nacion, que en las pasadas hostilidades les habian quitado. Hizo este oficio S. S. con buen fruto, porque los Mataguayos, defiriendo al punto, entregaron cuatro cautivos, de que S. S. les mostró grande agrado, y los Tobas no menor al sugeto interpuesto.

El mismo dia practicaron los indígenas otra accion no menos generosa que la pasada, y fuè dar á nuestro General cuatro hijos suyos, para que S. S. los hiciese catequizar, trayéndolos consigo: para que, ladinos è impuestos en el rezo y demas necesario para cristianarse, pudiesen estos enseñar á los suyos con el mismo objeto à que con anhelo aspiran: pasando de punto en su resolucion convenirse dos gandules, espontaneamente resueltos à servir en cuanto se les mande, y acompañar la marcha hasta su regreso, con tal de que se les rudimente y catequice.

(3 leguas.) El 1.º de Julio, como à las 10 del dia, salimos del real antecedente, y pasando un dilatado bosque desmontado, de mas de dos leguas y media, pasamos un puente para salvar un cuantioso madrejon que viene como del S, y se junta con el Dorado, ignoràndose su orígen, y à poco trecho en unas cañadas que estàn á las màrgenes del Dorado: en distancia de tres leguas del pasado tren vinimos à parar. En este transito se perdieron 15 cabezas de ganado vacuno, y porque se tuvo razon que seis de ellas habian aprovechado los indios, mandó S. S. que en tres dias no les diesen racion.

De aquí se volvieron las reclutas que habian conducido al Sr.Canónigo, y con ellos se volvieron 16 caballos por flacos, con carta para que los entregaran á D. Josè Chaves, y 7 mulas. Y este dia, que fué el 2, paró la marcha, y el General de òrdenes pasó con el Inspector y Capitan de Migueletes al Rio Grande, à explorar el mejor plano para sacar camino hasta la Esquina: y con la razon que estos trajeron, el dia 3 pasó el Ayudante con los de su cargo à desmontar, parando la marcha todo este dia.

(3½ leguas.) El 4, como à las 11½, salimos de estas cañadas, y siguiendo el rumbo al N por las costas del Dorado, venimos à parar al Tren de la Esquina, que dista del pasado como tres y media leguas. En las estrechuras del monte se perdieron 30 vacas, sin que pudiera S. S. remediar este desgreño, ni con haberse venido con los vaqueros, ni con haber duplicado gente: y de todas estas reses solamente una se logrò, porque hallada la mataron y cargaron, y con ella se arracionò la gente. Aquí se junta el nuevo con el antiguo carril.

Entre otras utilidades que nos presenta el nuevo camino, es la una habernos manifestado con la evidencia, en obsequio de la verdad, que los planes antiguos han errado el concepto en cuanto á la direccion del Rio Dorado, y en cuanto á su desague, y el del Rio del Valle: porque el primero se incorpora con el segundo poco mas arriba delTren de las lluvias, y ambos en un cuerpo, con el madrejon del S, se precian de tributarios del Bermejo, con quien se incorporan en este paraje, contribuyéndole no pequeño caudal.

De que se evidencia el errado computo de los que figuran uno y otro rio terminando su cauce en una gran laguna, llamada de losCaimanes, cerca de un grande palmar: siendo uno de estos el R. P. Pedro Lozano de la extinguida Compañía, quien en el pàrrafo 3 de su Descripcion Corogràfica, al folio 19, asì lo asienta. Padeciendo igual equívoco en cuanto à figurarlos corriendo del E à O, siendo asì que con la aguja en mano hemos caminado las riberas de uno y otro, y giran sin disputa de S á N, desde que se desprenden de las ùltimas serranias que estàn al poniente.

En este paraje de la Esquina paró la marcha el dia 5, para que se refaccionáran las bestias en un potrerillo tan seguro como abundante de pastos. Y teniendo noticia S. S. de que habian pasado de la otra banda gran multitud de indios Mataguayos confinantes con los Chiriguanos, con ánimo de invadir el ganado ymenages, mandó al General de órdenes doblase la gente y ronda, previniendo à todos el peligro y encargando la vigilancia; con lo que no hemos experimentado lesion alguna.

Hasta aquì los indios Mataguayos han acompañado nuestra marcha, ayudando y sirviendo con fineza y lealtad: y tratando de volverse, mandò S. S. se les diesen seis reses. Repartióles cuchillos, tabaco y gorros, dando á los principales poncho y sombrero para distinguirlos, con lo que se volvieron muy contentos; y mucho mas, por haberles prometido S. S. informar al Sr. Virey acerca de su reduccion.

(2 leguas.) El 6, como á las 12 del dia, salimos de este tren, y siguiendo las márgenes del Rio Grande, caminamos ya por el rumbo del naciente, y venimos á parar en distancia de dos leguas en el tren que titulamos de laConversion, porque en èl uno de los indios gandules Matacos, que dijimos venian de sirvientes, y se llamaLorenzo, pidió se le bautizára. Prometióselo S. S. siempre que se rudimentase, y para animarlo principiò S. S. á enseñarle à rezar, insinuándole que siempre que en él conociese constancia en su propósito él mismo lo apadrinaria. La descripcion de este famoso rio, que es el mayor que se halla en esta vereda, y por eso se titulael Grande, se reserva colocar en la descripcion Geogràfica.

(4 leguas.) De aquí salimos el 7 á las 12½ del dia, y siguiendo las màrgenes del Bermejo al oriente, venimos à parar en distancia de cuatro leguas en el tren llamado deMillan; hasta donde alcanzan las rancherías de los Mataguayos por esta vereda.

Esta nacion es numerosa, dòcil, sencilla, valiente y aplicada al trabajo. Su situacion la tienen á las màrgenes de los rios del Valle, Dorado, Bermejo, Centa y Pilcomayo; y principiando sus rancherìas desde el Rio del Valle, terminan en este paraje, ocupando de S à N como 80 leguas, y de oriente á poniente 150 leguas, desde las cercanias del curato de Humaguaca.

Es utilísima á las ciudades de Salta, Jujuy, Tucuman y Santiago del Estero, porque colocados en el terreno que se refiere, siendo como son hà mas de 30 años amigos y confederados nuestros, están de fronterizos de dichas ciudades, estorbando el transito á las innumerables naciones que ocupan este vastísimo continente. A mas de esto, bajan por familias à servir conchabados en las obras pùblicas y particulares de Salta, sirviendo à los partidarios de los presidios y sus mugeres en calidad de criadas.

Y si en nuestros dias vieramos verificada su reduccion en el paraje de San Simon sobre el Dorado, que es en donde estos la procuran, se lograria su perpetuidad, tanto por la aptitud del terreno,cuanto por tener à mano el Real Presidio de San Fernando, cuyo respeto los habia de traer á raya: y mucho mas si el presidio se avanzaba à colocarse sobre el Dorado; cuya traslacion daria sin disputa mucho ser á esta reduccion, y mucho terreno à la provincia, estando, como está ya, casi inútil en el sitio donde hoy se mantiene.

Y aunque esta nacion es innumerable, los que estàn en esta nuestra vereda son en número como de 1,000 indios de àmbos sexos, entre adultos y pequeños, y piden todos reduccion: siendo los principales ladinos los mandones que los gobiernan, y estos son 10, à saber: Josengo cristiano, Cayetano, Tineo, Lopez Grande, Lopez Chico, Amaya cristiano, Ignacio el grande, Ignacio el mozo, Luis y Francisco, sin otros que mandan, y por no ser ladinos son incognitos.

(2 leguas.) El 8, saliendo del tren referido, como á las 10 del dia, se adelantò de la marcha el Sr. Canónigo, y à poco de haber caminado, encontró un indio jòven de la nacion Chunupí, à quien los suyos habian mandado á explorar los movimientos de la marcha: y S. S. recibièndole con mucho cariño, le asegurò ser vanos sus recelos, porque lejos de querer ofenderles buscabamos su amistad y conversion, á cuyo fin se dirijia esta campaña. Con lo que, viniéndose con S. S., topó la marcha, y nuestro General le recibió con mucho agrado, practicando iguales oficios que el Canónigo: y venimos á parar en compañía del jòven en elTren de Yuchan, que dista dos leguas del pasado.

(2 leguas.) En este tren nos detuvimos el dia 9 hasta las 3 de la tarde, dando tiempo à un desmonte, por haber obstruido la rapidez del rio el cauce del antiguo carril. Y saliendo à la hora citada venimos á parar en una vistosa vega, que dista del Yuchan como dos leguas.

En este tren nos salieron dos jòvenes Chunupìes, hermanos del referido, quienes dijeron venian mandados por los suyos à saber la causa de la tardanza del hermano. Con este motivo descubrieron haber venido recelosos por la otra banda del rio, y que preguntando por su hermano à algunos Mataguayos que toparon, les avisaron como venia en nuestra marcha con mucha paz y amistad: con lo que se habian resuelto à pasar el rio, y presentarse en nuestro real.

Inquiriendo S. S. la distancia de sus rancherias, y movimiento de los suyos, á lo primero dijeron, que estaban de allí como diez leguas sus poblaciones, y en cuanto à lo segundo dijeron, que los suyos estaban sobresaltados, y que decian que, para que se pudiesen presentar à nosotros sin recelo, fuera á sacarlos el R. P. Lapa.

Resolvió nuestro General y el Sr. Arcediano, que caminase el P. á convoyarlos. Propúsosele á este, que con la prontitud que siempre, y con el celo acostumbrado dispuso caminar el dia siguiente con el interprete Corro, los tres indios y dos Sinipés que consigo traia.

Con efecto, el 10 marchó por la mañana, encargado de satisfacer apostólicamente á aquellas naciones, asegurándoles nuestra amistad.

Este dia paró la marcha, por haberse quebrado dos carretas, y ser preciso refaccionarlas. Trabóse reñida contienda entre algunos Mataguayos de arriba con los de abajo, acerca de cobrar un caballo que habian robado los unos de los otros: pero, menos bárbaros que atentos, pidieron vénia para ello á nuestro General, quien apreciando la atencion, les afeó el hecho de estimar en mas sus bestias que sus paisanos, y que como amigos del español debian imitarle en la paz y en la union, no esgrimiendo sus armas por cosas tan ridiculas; y que él prometia darles un caballo á su satisfaccion, á fin de que no pasasen en su contienda. Con lo cual conformes, y como avergonzados cesaron, dejando la riña solo en desafio.

En este real, por acaso, descubrimos tener estas selvas la caña dulce de que se forma el azúcar, miel y alfeñiques; lo que descubrió el Ayudante Sardina, que aislado en busca de camino, topó con un cañaveral. Y trayendo á nuestro real una, por el zumo, por la hoja, por el peso y por el gusto, conocimos ser caña dulce, aunque no era muy fino el sabor; lo que talvez proviene del jugo inepto, por ser el terreno salitroso, ó por la ninguna cultura que le asiste. Los indios dicen que hay mucha en los montes, pero no la comen, porque, no sé porque motivo, la titulanflecha del Diablo. De aquí se escapó un presidario.

(4 leguas.) El 11, como á las 9 del dia, salimos de este tren y venimos á parar en distancia de cuatro leguas, en undilatadoescampado á las márgenes del rio, siguiendo el mismo rumbo al naciente: de aquí empiezan las rancherias de los indios Sinipés, y nuestro P. Capellan hasta hoy no ha parecido. Titulamos esteel Tren del Yelo, por el excesivo que tuvimos esta noche, en que se perdieron 8 vacas y 2 caballos.

Estos indios Sinipés en la expedicion pasada prometieron al Sr. Matorras sugetarse á reduccion, quien así les prometió egecutarlo en mas oportuno tiempo.

(3 leguas.) Del Tren del Yelo salimos el 12, como á las 12 del dia, y vinimos á parar en distancia de 3 leguas, en una cañada de muchos pastos y trebol: y aquí topamos el R. P. Lapa con 40 bizarros indios Sinipés y un Malbalá, y segun la relacion de dicho P. le toparon los indios con bastante recelo. Y enterándoles su R. del fin de nuestra entrada (por medio del faraute), se entregaron y resolvieron á venir; y segun se han explicado, adoptan siempre el proyecto de su reduccion, y de salir (en su caso) á discrecion de los superiores. El cacique no vino por enfermo, pero mandó recado á nuestro General, que se esforzaria á salir en su distrito, donde trataria lo conveniente en cuanto á capítulos de paz y reduccion: por lo que para allí se reserva estampar lo que ocurriese.

Esta noche hospedamos en nuestro real á estos indios, y mandó S. S. se les aviase de carne: repartíoles gorros, cuchillos y otras baraterias de que quedaron muy agradecidos. Esta noche nos cayó otra helada mucho mas rigurosa que la pasada. Titulamos á esteel Tren del Apio, por abundar sobremanera esta yerba en estos bajios.

(3 leguas.) El 13, como á las 9 del dia, caminamos siguiendo el propio rumbo, y llegamos al parage deSanta Rosa, en distancia de tres leguas. Y como se adelantase de la marcha nuestro General y el Sr. Arcediano, con el P. Capellan é indios advenedizos, llegaron á una eminente barranca del Rio Bermejo, al frente de las rancherias de los indios Chunupíes: y pasándole aviso S. S. al principal caciqueAtecampibáp(famoso caudillo, y poderoso por las naciones que comanda), apenas recibió el recado político que se le pasó, se puso en camino, y metido en una balsa de cuero, acompañado de un lucido y numeroso convoy, á pesar del sanguineo Bermejo, surcando sus corrientes en este alado aunque tosco bajel, llegó con presteza á nuestra banda, y sacándole en brazos los suyos, saltó á tierra.

A penas se aproximó à nuestro General, le echó este los brazos, y lo recibió con suma gratitud, haciéndole entender por medio del faraute, cuanto se complacia de verle, conocerle y tenerle por amigo. Igual diligencia practicó el Sr. Arcediano y Capellan, y á todos respondió el cacique con iguales expresiones de cariño, vertiendo en este acto copiosas lágrimas de regocijo.

Acompañaban á este caudillo, á mas de las chusmas yguardias de corps, 3 capitanes como cortesanos suyos: el primero Chinchin, mandon de la nacion Malbalá; Dupulem, cacique de los Sinipés, con Guanchil, capitan de los Chunupíes; cuyas naciones confederadas hacenun cuerpo, siendo su principal cabeza el expresado Atecampibáp, caudillo nunca visto ni comunicado de los españoles: y serian por todos en número los aparecidos, como 200 indios de ámbos sexos, quedando los demas en sus habitaciones.

Y como el principal cacique se hallase indispuesto con una cerrazon de pecho que apenas se le apercibia lo que hablaba, convidóle S. S. á nuestro real, para que allí pasase la noche con los suyos, y que con este motivo podria medicinarle el médico de la expedicion. Aceptó gustoso, y se vino á nuestro acampamento, donde à este y los suyos mandó S. S. proveer de carne y bizcocho para aquella noche, y el médico le curó.

El 14 amaneció mejorado de sus dolencias, y por ser dia del Seráfico Dr. San Buenaventura, celebróse el santo sacrificio de la misa, y luego se formó consejo para parlamentar á estas naciones. Hízose conclave de toda la oficialidad, presidiendo S. S. y el Sr. Canónigo. Juntamente por su órden se sentaron todos los mandones, y por medio del faraute, Silvestre Corro, hizo nuestro General se les hiciera preguntar ¿si querían reducirse al catolicismo, y ponerse en reduccion? Y que determinasen el tiempo oportuno y lugar que elegian para su pueblo, para dar cuenta de todo al Superior Gobierno, cuyo subdito era y comisionado para dar reduccion á los Tobas y Mocobíes: y que aunque por sí no podia resolver en el particular, confiado en la piedad del Soberano, y de su Virey de Buenos Aires, les aseguraba que serian atendidos en esta parte.

Respondió el principal, y á su egemplo todos, que deseaban con anhelo reducirse, y que sin novedad se sugetarian á reduccion, con tal que nuestro General corriese con la erreccion de su pueblo, y los arreglase sus temporalidades: á quien desde luego elegian por su Protector por el afecto que le tenian, conociendo que ninguno los habia de mirar con mas amor y caridad; y que al mismo tiempo pedian que el R. P. Lapa los viniera á sacar á su tiempo, con quien saldrian á su disposicion sin recelo alguno. Que en cuanto al tiempo, seria para el año próximo venidero á nuestro regreso, por estar en el dia muy mal de caballos para conducir sus chusmas. Que en cuanto al lugar, elegian desde luego laCañada del P. Roque(que es un sitio constituido sobre el Rio del Pasage, ó el Algarrobo, aliasRamada), que está sita en medio del Piquete de Pitos, y Real Presidio de San Fernando, y en medio de 6 reducciones establecidas en nuestra jurisdiccion.

El Sr. Arcediano hízoles presente, que venia de superior detodas las reducciones, y que dejando sus comodidades, venia sin otro objeto que reducir almas y procurarles á los conversos todo alivio: que por lo mismo viviesen ciertos de que los habia de proteger en lo posible, dándoles curas doctrineros escogidos, para que con amor y cariño los enseñasen; y que cuando así no lo cumpliesen, con su aviso estaría pronto á mudarles pastor, dándoles un sugeto aparente.

Agradecieron muy deveras este oficio, y suplicaron á S. S. que así lo cumpliese para que pudiesen subsistir en su conversion, estando ciertos que de su parte no se haria novedad en lo tratado.

Y repitiendo la súplica á nuestro General, que les protegiese y acompañase en calidad de protector para su fundacion, le respondió S. S., que con sus bienes y con su persona, coadyuvaría gustoso al intento; estando ciertos de que daria cuenta de todo al Superior Gobierno, y que cuando S. E. confiase de otro sugeto esta comision, no por eso dejaria de cooperar en cuanto le fuese posible y condugese á su alivio: pues sin otro objeto, dejando sus negocios pendientes, y postergando el adelantamiento de sus intereses, venia á fundar las dos reducciones que se refieren. Quedaron gustosos y satisfechos, firmando los capitulos de concordia S. S. y demas oficiales, por ante el Secretario de la expedicion. El Capitan D. Juan Antonio Caro, que hace de protector, lo firmó, haciendo personeria por los indios y el intérprete Silvestre Corro: dióseles á los ladinos sombreros, ponchos, gorros y cuchillos, repartiendo á las mugeres agujas, gualcas y bizcochos. Concluyóse esta funcion con vivas y abrazos, no siendo pequeña nuestra complacencia: batíose la real bandera, y repitiendo todosViva el Rey, cerróse esta funcion, titulando esteel Tren de la Buenaventura, por no ser pequeña la que hemos logrado en la conversion de estas no menos numerosas que belicosas naciones: y todo este dia se paró, por dar lugar al desmonte que se está allanando.

(½ legua.) El 15, como á las 8 del dia, nos despedimos de los indios, y mandó S. S. se les dejaran en pie ocho reses, y una para que entregasen al Coronel Cornejo, que esperamos venga por el rio: á quien por el mismo conducto dejó S. S. carta instructiva, y venimos á parar en distancia de media legua en la ceja de una espesísima montaña.

No pasamos este dia mas adelante por obstar este monte, y haber robado el rio el fulcro del antiguo carril; y S. S., para estimular al trabajo á los partidarios, peones y presidarios, tomó el hacha en la mano y empezó á trabajar con gran calor: siguió al Generalel Sr. Canónigo, y á este toda la oficialidad, á estos toda la gente, con tanto empeño y ardor, que en menos de tres horas se traspasó con la tala todo el bosque que tenia mas de legua; no siendo los operarios mas que 46 en número, inclusive nuestro General y gente voluntaria: de modo que pudieron pasar los carros á dormir al otro lado, quedando de este la marcha con todo el resto del tren, y titulamos esta jornadael Tren de las fatigas.

(6 leguas.) El 16 salimos de este tren, y á las 3 leguas de camino, atajándonos igual tropiezo de monte, aunque no tan espeso ni tan largo como el pasado. Estimulando S. S. á los subalternos con su egemplo, consiguió en dos horas allanarle, de modo que tuvimos tiempo de pasar con todo el tren, ganados y mensages: y caminando otras tres leguas, anduvimos seis en aquel dia, y venimos á parar en un escampado grande, compuesto de unos eminentes palmares, y titulamos esteel Tren del Càrmen, por haber llegado á él la vispera de Nuestra Señora. Esta noche se perdieron del pastoreo 36 reses, que no se pudieron hallar por mas que se buscaron: por lo que se presume las hayan robado los Mataguayos que andan por acá dispersos.

(2 leguas.) El 16, saliendo de este tren, venimos à parar en distancia de dos leguas en un grande palmar y simbolar: y no pudimos avanzar mas camino por estorbarlo una montaña espesa de mas de legua. Pero repitiendo S. S. el mismo afán que en el pasado desmonte, siguiendo la oficialidad y demas concurrentes, se logró traspasarle en menos de cuatro horas, y hubo tiempo para que pasasen las carretas á dormir al otro lado, quedando de esta banda el resto del tráfago, ganados y mensages, por la comodidad de los pastos y agua. Esta noche se perdieron 9 caballos.

Teniendo noticia nuestro General, que los indios Mataguayos dispersos los habian robado, significólo á los Chunupíes amigos, que por via de convoy venian con la marcha, y al punto se volvieron en pos de los ladrones: cuyas resultas se colocarán en su lugar.

(4 leguas.) El 17, como à las 11 del dia, siguiendo el mismo rumbo y direccion del rio, venimos á parar en una loma, que dista del pasado tren cuatro leguas, y está poco mas adelante delReal de los Tucumanos(así llamado por el levantamiento que estos suscitaron allí el año de 74 en la pasada expedicion). Aquí se juntò en un cuerpo todo el congreso de la presente campaña, y le titulamosla Congregacion de San Alejo, por haber llegado aquí la vispera del santo.

Correspondió la denominacion al denominado, porque á las cinco de la tarde, despues de haber parado, se presentó en nuestro real el Capitan de Sinipés, Dupulem, con mas de 50 indios de su nacion, y un inmenso número de mugeres ypárvulos. Mandó S. S. se hospedáran en nuestro real aquella noche, y que se les proveyera de carne y bizcocho: y al siguiente dia, parlamentados acerca de su ratificacion, no hicieron novedad, y antes dijeron, que para pruebas de estar firmes en su proposito, salian trayendo suschusmas, como por género de política y subordinacion. Pero que suplicaban á S. S. protegiese su reduccion, y les formalizase sus temporalidades. Prometíoles para su consuelo, que si posible fuese vendria con su muger é hijos á vivir con ellos cuando se tratase de su poblacion: con lo que quedaron satisfechos; y mandó se les repartieran gorros y cuchillos á los varones, dando poncho al principal, y á las mugeres rosarios, gualcas y agujas; á todos bizcocho y carne, haciéndoles dejar en pié 6 reses, de que quedaron muy agradecidos y se despidieron con estrechos abrazos.

(3 leguas.) Este mismo dia, que fué el 18, como á las 9 de la mañana, salimos de este tren y venimos á parar en distancia de tres leguas, á las márgenes de una gran laguna, que titulamosdel Cayman, porque herido uno de un balazo se ocultó en el agua.

De este tren dista como legua y media la Puerta de Macomita (alias laEncrucijada), así llamada, porque allí se junta este nuestro carril con el de Macomita que descubrió el General finado D. José Arias Rengél, padre de nuestro General, en la entrada que hizo el año de 1759 en el gobierno del Sr. Espinosa Davalos.

Este camino, aunque montuoso y escaso de agua, es tan recto, que por él se ahorran sobre 40 leguas de camino, segun la relacion de los indios, y de los sujetos prácticos que le han traficado. A mas de esto, es camino sin riesgo de enemigos ni esteros; y siendo el único embarazo para que le trafiquen las marchas, el agua y el monte, podrian removerse estos obstáculos, el primero con quemazones y talas, y el segundo cavando fosas y tajamares: y con este alivio en todas las estaciones del año habria paso franco, así para la entradas, como para sufragar socorros á las reducciones que van á crearse en el centro del Gran Chaco.

(2 leguas.) El 19 salimos de la laguna, y vinimos á parar en distancia de dos leguas al pié de la barranca del rio, donde, aunque las crecientes habian robado el antiguo fulcro, habian formado un cómodo potrerillo, en que se aseguraron todas las bestias esta noche.

(2 leguas.) Y porque robado el antiguo carril era preciso peinar la eminente barranca que se objeta, y allanar un retazo de monte que subsigue, el 20 repitió S. S. y oficiales la fatiga de los pasados desmontes, y con igual ardimiento talaron mas de media legua de montaña, y concluyendo temprano, tuvimos tiempo de pasar al otro lado con todo el tráfago, y en distancia de dos leguas venimos á acamparnos en una cañada.

El 21, como á las 7 del dia, nos alcanzaron 8 indios Sinipés con el capitan Dupulem, trayendo los caballos que se robaron los Mataguayos. Agradecíoles S. S. accion tan bizarra, y para estimularlos á continuar en operaciones tan recomendables, les mandó repartir carne, ropa, yerba, tabaco y bizcocho. Con estos indios llegó el Sr. Canónigo, que por haberle tomado la noche con sus carros, en distancia de media legua mas atras, paró allí á dormir: y titulamos à esteel Tren de los caballos.

(3 leguas.) Del que salimos el propio dia, como á las 12, y vinimos á parar en el totoralcito que dista tres leguas de aquel tren.

Aquí paramos todo el 22, dando tiempo á la apertura de un dilatado bosque, que fué preciso romper por haber faltado el plano del antiguo carril.

Y teniendo noticia nuestro General que las dos naciones que son el objeto de estaexpedicionse hallaban turbulentas, y maquinando temores y recelos, por los maléficos influjos que les habian prestado contra nuestro intento la gente de la parte del Paraguay; en tanto grado que les habian hecho creer veniamos á pasarlos á cuchillo con capa de paz y reduccion, confederándonos con los de Santa Fé para tomarlos en medio y hacer seguro el sacrificio; por lo que intentaban ponerse en fuga cuanto antes: deseando nuestro General poner remedio en tan pernicioso cisma, acordó seria conveniente despachar adelante al P. Misionero, para que este apostolicamente les satisfaciese, y quitase los recelos, informándoles de la realidad del suceso.

Significó nuestro General al Sr. Arcediano este pensamiento, y adoptándolo S. S., resolvieron hacerlo como lo pensaron. Propusiéronle al R. P. Lapa; y conociendo en su religiosa prontitud no haber embarazo, aviándole de lo preciso, le despacharon á las tres de la tarde para Lacangayé, en consorcio de Silvestre Corro el intérprete, de tres indios Tobas y dos Pasaynes: y como distan estas rancheriassobre 70 leguas de este acampamento, las resultas se colocarán en su lugar.

(5 leguas.) El 23 celebró misa el Sr. Canónigo al romper el dia, y salimos de este real como á las 7 de la mañana; y siguiendo siempre el rumbo al naciente, venimos á parar en distancia de cinco leguas sobre la barranca del rio en un monte ralo.

(6 leguas.) Aquí el 24, en honor del glorioso Apóstol del Chaco,San Francisco Solano, celebró misa al alba el Sr. Canónigo, y le titulamosel Real de San Solano: del que salimos como á las 7 del dia, y venimos á parar en elTren del Sr. Espinosa, por haber llegado hasta allí dicho Gobernador en la campaña que hizo el año de 1759.

El 25, dia del glorioso ApóstolSantiago, mandó S. S. se enarbolase la real bandera con la salva acostumbrada, y que formada la gente partidaria, asistieran al santo sacrificio de la misa, que se celebró con la posible celebridad, llenàndose los árboles de diversos gallardetes, y haciendo las competentes descargas. El Sr. Arcediano oró una erúdita oracion, parando la marcha todo el dia por dar descanso á las bestias, y porque toda la gente se lavára, para cuyo efecto se les mandó repartir jabon.

(4 leguas.) El 26, saliendo de este tren, venimos á parar al paraje nominadoLataruec, que dista como cuatro leguas del pasado.

Aquí encontramos algunos indios Vilelas, que venian de Lacangayé para Petacas, de cuya reduccion dicen que son. Preguntados por los Mocobíes y Tobas, dicen se han retirado tres dias de camino mas abajo de Lacangayé. Del P. Lapa no dan razon alguna, y solo dicen que viene á toparnos el indio Lachiquitin, Mocobí, con algunos de su nacion. Y como estos pasasen á su destino, dirigió S. S. por este conducto letras al Gobierno de Salta, dándole noticia de los sucesos hasta aquí acaecidos.

(5 leguas.) El 27, como á las 8 de la mañana, salimos de Lataruec, y vinimos á parar en los zanjones que distan 5 leguas. Y aqui topó S. S. algunos Tobas que trageron cartas del P. Lapa, quien expone vá caminando en pos de los Mocobíes; y que los que deja atras estàn muy conformes esperando nuestra marcha.

(4 leguas.) De aquí salimos el 28, y vinimos á parar en laCañada de la Princesa, distante 4 leguas: se intitula asi por el encuentroque en ella tuvo la pasada expedicion con la hermana del famoso Paikin.

(3½ leguas.) El 29, como á las 11 del dia, salimos de esta Cañada, y vinimos á parar en otra igual, que dista de aquella tres leguas y media.

Aquí nos encontró el R. P. Lapa, de regreso con el cacique Lachiquitin, y otros indios Tobas que le acompañaban: dió razon dicho Padre haber encontrado estos indios bien cerca de Lacangayé, y que, anoticiándoles del fin de nuestra marcha, tuvieron por conveniente venirse con el Padre á toparla: y porque los suyos estaban abajo convocados para presentar batalla á los Abipones sus enemigos, tuvieron á bien hacerles chasque, para que, noticiosos de la marcha, omitieran aquella perniciosa hostilidad, tratando solo de disponerse para reducirse: con lo que suponemos se haya deshecho la conspiracion. Y habiendo llegado á nuestro real, recibió S. S. y el Sr. Canónigo al cacique referido y sus acompañados con mucho júbilo, abrazos y cariño, mandándoles repartir carne para aquel dia.

(5 leguas.) El 30, salimos de este tren como á las 10 del dia, acompañados de los dos caciques é indios de su comitiva: venimos á parar en distancia de cinco leguas en elTren de Lachiriquin, así nominado, por el encuentro que con él tuvo la marcha de la pasada expedicion, tan feliz como deseada, por la alianza que con este famoso caudillo de los Mocobíes se consiguió, de que resultó todo el alivio de los concurrentes.

(5 leguas.) El 31, salimos de este tren como á las 10 del dia, y venimos á parar en la Laguna de las Perlas, que casi formadas en su seno matriz se encontraron en la expedicion pasada, pegadas en algunas, semejantes á las que se encuentran en las ferias y pesquerias: confrontando con esta relacion lo que en el particular escribió el R. P. Lozano de la extinguida Compañía, quien al párrafo 2.º fòlio 11 de su Descripcion Corográfica, afirma haberlas en algunas lagunas de este vasto continente, citando diversos autores que lo apoyan. Cuya profundidad, y el ningun tráfico de los españoles por estos lugares, hasta hoy no han descubierto su formal existencia, y en la presente campaña esperamos averiguar su realidad. Dista este tren del pasado cinco leguas.

(4 leguas.) El primero de Agosto, como á las tres de la tarde,salimos de este tren, por haberse ofrecido un desmonte y venimos à parar en distancia de cuatro leguas, en una ceja de monte, donde llegamos de noche, y por lo tenebroso de ella le titulamosel Real de las tinieblas.

(7 leguas.) De donde salimos el 2, como á las 8 de la mañana, y vinimos á parar en distancia de siete leguas à las márgenes de una hermosisima laguna que forma un semicírculo, en la que se tomaron tres caimanes pequeños, por lo que se le titulòla Laguna de los caimancitos.

(4 leguas.) De esta salimos el 3, como à las 11 del dia, y à poca distancia topò á nuestro General el cacique Ketaydí, à quien recibiò con mucho agrado: y tratándole de su reduccion, dijo que la diesen á los Tobas de adelante, que luego se le daria á él: repugnándole bastante la situacion de Lacangayé para pueblo, por justas razones que alegò; siendo la principal el ser pavimento que frecuentemente lo inunda el Rio Grande. Despidíose de nuestro Comandante, y por ir de camino solo se le dieron tres reses en pié, y se fué à su rancheria. Vinimos à parar à las márgenes del rio en unos algarrobos, donde està situada una rancheria desierta, y dista del pasado real como cuatro leguas, distando cuatro de Lacangayè. Aquí paramos todo el dia 4, por haber comodidad de pastos y aguas, respecto de estar todo el campo quemado: hallandose por ahora indeciso S. S. en cuanto al sitio de nuestra residencia, y plano de las dos reducciones.

El mismo dia, como à las 5 de la tarde, se presentaron en nuestro real el cacique Keyabirí con cerca de 20 indios, y con ellos D. Juan Zea y el partidario Antonio Burgueño, (que como se dijo atras, los mandó S. S. por el Salado á que sacasen los huesos del finado P.Senay su carruage). Recibiò S. S. à los indios con toque de tambor, y formada la gente miliciana, díoles estrechos abrazos nuestro General, el Sr. Canònigo, P. Capellan y toda la oficialidad. Dándoles á entender por el intèrprete el fin de nuestra entrada, contentos respondieron unánimes, eran muy gustosos, y que siempre estaban en lo que prometieron. Por lo que S. S. con particular jubilo les mandò batir la real bandera, que traia por hasta una cruz; y á voces claras se proclamò diciendo,Viva el Rey.

Nuestro General mandòles sentar, y que les dieran refrescos. Significòles la piedad, gratitud y amor con que el Rey su Amo y Sr. natural, estaba empeñado en buscarles por todos medios su bien yalivio, deseoso de que se reunieran al gremio del catolicismo, para cuyo fin generoso habia franqueado sus reales arcas; y que si posible le fuera buscarlos en persona lo haria, segun el amor y caridad con que los miraba, ampliándoles todas las leyes à su favor, y llenándolos de privilegios, sin otro mérito que ser conversos, pobres, míseros y desvalidos, hasta colocarlos bajo su real proteccion y patronato: y por no poder emprender estas empresas personalmente, las confiaba á sus Ministros. Oyeron todo con grande atencion, y luego respondieron estar ciertos de todo, sin embargo de que lo contrario les habian informado, á lo que no habian querido dar crédito.

Concluida la oracion, pidieron que gustarian de ver hacer el ejercicio de armas, y mandó S. S. se hiciera sin fuego. Mandólo el sargento Losada, Guarda Mayor de almacenes, y efectuado integramente con todos sus movimientos, conversiones y evoluciones, quedaron estos como pasmados de verle: con lo que mandò S. S. se retirasen á descansar y acomodar sus bestias, y luego se les proveyò de carne y bizcocho para que cenáran. Por la noche para divertirlos se dispusieron varios fuegos y dansas, que efectuaron los partidarios con grande gusto y complacencia de todos: y concluido à la retreta, se recogieron à dormir, celebrando nuestro General la satisfaccion con que los indios asistieron á la diversion.

(3 leguas.) El 5, como á las 9 del dia, celebròse el santo sacrificio de la misa en honor deNuestra Señora de las Nieves, dia en que tambien los hijos de Salta veneran el prodigioso milagrode las lágrimas. Salimos de los Algarrobos, y venimos à parar en una ensenada sobre el mismo rio, donde habia una rancheria despoblada, distante tres leguas de la pasada, y aquì estaban alojados D. Juan Zea, y Burgueño con algunas cargas, mulas y caballos: y como sacasen el respetable cadáver del R. P.Sena, se le cantò un responso por el Sr. Arcediano y P. Capellan, acomodando los huesos para darles competente urna. Y deseando nuestro General elegir sitio para el destacamento y poblaciones, se pasó en consorcio de los caciques, de su Ayudante Sardina y del Capitan de Migueletes, D. Juan José Acevedo, á Lacangayé: y habiendo encontrado lugar aparente y de comun consenso de los indios, se regresó à nuestro real, y el dia de mañana pasaremos al lugar prefijo con el favor divino.

(1 legua.) El 6, despues de haber celebrado el Sr. Arcediano y el P. Lapa, que aplicò el sufragio por el finado P.Sena, salimos de esta ensenada como à las 12 del dia, y vinimos á parar en Lacangayé, ó Canaganayé, que en idioma Mocobí diceTragadora degentes, por la sumersion que cuentan hubo muchos años há en estas inmediaciones, pereciendo sepultados muchos indios de ámbos sexos que ocupaban una numerosa rancheria. Antes de llegar al lugar prefijo, encontramos grabada en un algarrobo, con letras claras, una inscripcion, que dice:Julio á 25, año de 1774. †Aquí estuvo en este lugar el Sr. Gobernador del Tucuman Matorras, con 196 hombres, y el Comandante D. Francisco Gavino Arias.Llegamos al lugar destinado, que dista del pasado tren como una legua, sin novedad considerable: de que damos incesantemente las gracias al Dios de los Egércitos, y pedimos nos acompañe, y aliente hasta la perfeccion de tan piadosa obra.

El 7 compareció en nuestro real el cacique Keyabirí con algunos indios de su nacion, y despues de haberles parlamentado S. S. por los interpretes, acerca de hallarse pronto à erigir la capilla y reduccion, respondiò este y los suyos, prestando su consenso, pero con alguna tibieza, siendo el motivo de esta inquietud, la guerra que estos actualmente mantienen con los Abipones. Imaginando nuestro General ser estos efectos de la genial veleidad de estos bárbaros, les significò con energia y resolucion, que si acaso no eran gustosos nada habia perdido: que S. S. solo venia mandado de sus superiores á cumplirles la promesa, porque viesen que el español siempre guardaba su palabra sin los resabios y novedades que ellos; y que se volveria con la misma facilidad con que habia venido, y que solo sentiria su perdicion, y el tiempo inutilmente gastado en buscarlos, con tanto costo y dispendio del real haber.

Oyeron ellos esta relacion con grande atencion y no sin fruto; porque entonces, corriendo el velo á sus cautelosos resabios, digeron que no habria novedad, y que S. S. empezase su labor cuando gustase: que si ellos callaban en muchas cosas, era porque de genio son taciturnos, y que todavia no habian perdido el miedo al español, y que poco á poco se irian entregado conforme les fuesen tratando y comunicando. Mostró S. S. quedar satisfecho de ellos, y les mandó tragesen sin recelo sus familias para vestirlos y darles raciones de carne: y al punto mandò poner una camisa al cacique, un uniforme y calzones; diósele sombrero y cuchillo, con otras gratificaciones para que llevára á la muger, y les mandó matar dos reses. Vistíose á los demas, dandoles chupa, camisa, calzon, cuchillo y sombrero: con lo que se fueron á traer sus familias.

El 8, à las 5 de la tarde, cayó de la esfera un globo igneo que causò un terrible estruendo y consternacion en los indios, cuyoestallido todos percibimos, y algunos le vieron caer en una laguna fétida y sulfúrea, que dista de nuestro real como seis leguas.

El mismo dia vino el cacique Lachequitin con los principales de su rancheria; con quienes se practicò igual diligencia que con los referidos, y tras estos vino un cristiano, natural de Salta, que se apellida Ibacachi, de madura edad, cuyo nombre aun el mismo ignora, por haberlo cautivado muy pequeño. Vive enteramente connaturalizado con los gentiles, y està casado con una india Mocobí: tiene en ella algunos hijos, y enteramente olvidado del castellano, solo habla Mocobí; y conociendo en nuestra marcha algunos parientes suyos, los ha mirado con mucho cariño. Tratòle S. S. acerca de la reduccion, y está muy gustoso en recibirla y hacer cristianos à los suyos: habiendo gastado todo este dia los partidarios en fabricar su cuartel, y vestir las indias y pàrvulos de àmbos sexos.

Por la noche vino el indio Agustin Toba, de quien antes dijimos se adelantó con el P. Lapa, y habiendo corrido hasta el Rio Pilcomayo, trajo la noticia de que por el dia 8 ò 9 de este mes, estarian con nosotros los caciques de su nacion, con los principales indios, à tratar de su reduccion que la deseaban sin novedad. A cuyo fin se le dejó venir, trayéndolo el Sr. Arcediano de su reduccion de Ledesma para este fin, como instrumento proporcionado: y efectivamente ha correspondido al concepto de su conducta.

A todo esto es digna de notarse la fineza del cacique Lachequitin, anciano Mocobí, el cual desde que salió à toparnos en el Real de los Correntinos hasta hoy, nos acompaña con mucha fineza y cariño: siendo al mismo tiempo grave y circunspecto, tan hallado con los españoles, que, abandonando su casa è hijos, no se separa de nuestro real, y cuando lo hace, pide venia à nuestro General, y tan pronto como vá se vuelve. Por lo que presumimos sea este uno de los escogidos, entre tantos llamados à nuestra Santa Fè: y cuando se le avisa de las novedades de los suyos, satisface, diciendo que no les hagan caso, que como muchachos son unos locos y bandoleros, pero que èl los ha de reducir: con lo que tenemos en este indio no pequeña columna para el intento.

Este dia tambien llegaron los Atalaláes como à las 4 de la tarde, pidiendo á S. S. los reuniese à su antigua reduccion de Macapillo, ofreciéndose para trabajar en la fabrica de las capillas, con tal que se les diese carne, y de vestir. Consolò S. S. al ladino Estevan, aceptando su propuesta, y mandó se alojáran inmediatos à nuestro real, como lo han hecho.

El dia 9 llegò tras estos el cacique Keyabirí, con Lachepí, Nachinquin capitan, y otros 20 indios Mocobíes, trayendo sus familias, las que se mandaron vestir, y se les proveyò de carne y bizcocho.

Nuestro General ha pensado conciliar estas dos naciones con la Abipona, á fin de que subsistan estas reducciones, y aquella no padezca las irrupciones que hasta hoy. Y contemplando medio proporcionado para el premeditado fin avistarse con su cura doctrinero, ha pensado así practicarlo, cuyas resultas, y la concordia ó discordia, se colocarà en la parte que corresponda.

Desde el dia 10 se empezaron los preparativos de adobes y cortes de madera para la construccion de la capilla y demas oficinas, dàndose órden de los sugetos que habian de custodiar los ganados y mensages: y los Atalaláes van desempeñando su promesa, sin que el 11 haya ocurrido novedad alguna, ni el dia 12.

El 13 llegaron ya los Tobas, cuyos principales son, Asakairí, Kigrí, Naponarí, Cuniquirí, con 11 capitanes: y parlamentados acerca de suratificacion, dijeron no haber en ello novedad, y en cuanto al sitio para su reduccion, aunque intentaron fuera en la otra banda del Rio Grande, à persuasion de S. S. y del Sr. Arcediano, que les hicieron ver por el faraute los inconvenientes que tenia dicha eleccion, y persuadidos enteramente, eligieron por sitio un plano, cuya situacion queda á la parte del poniente, à un lado del carril que hemos traido, llamadoTren de Concha, cerca de Lataruec: terreno por cierto muy adecuado, en que quedaron acordes con nuestro General, sin que el 14 ni el 15 hasta el 18 haya ocurrido novedad considerable.

El 19 hízoles S. S. largo parlamento, que tambien presenciaron los Mocobìes; en el que por exordio les significó el excesivo amor que les tenia el Todo Poderoso, que á costa de su vida y de su sangre les habia facilitado su conversion, para que pudiesen por la puerta del bautismo entrar en el grémio de los fieles, en vida y en muerte, á gozar las eternas delicias de su gloria, que no han de acabarse jamas. Hízoles presente el Sr. Arcediano la inmortalidad del alma, las penas del infierno preparadas para los malos, y el prèmio de la gloria para los buenos: que bautizados serian nuestros hermanos, y de Jesú-Cristo segun la carne, quien encarnó por amor suyo y nuestro, padeciendo y muriendo en una cruz: que eran hijos de la iglesia, y por consiguiente participantes del infierno, tesoro de las gracias, indulgencias, remisiones y perdones: que bautizados se trocaban de esclavos de Satanàs en hijos de Dios y herederos de su gloria.


Back to IndexNext