III.Oficio del Intendente al Virey.
Oficio del Intendente al Virey.
Exmo. Señor:—
Muy Señor mio. Llegó, á Dios gracias, la hora de poder conseguir de D. Basilio Villarino el plano y diario del reconocimiento que ha hecho en este rio, y de lograr yo el poder cumplir las superiores órdenes deV. E., pasándolo á sus manos, como lo egecuto con la mayor veneracion y respeto.
Igualmente acompaño la instrucción que dí á este piloto para dicho reconocimiento, y todos los oficios, suyos y mios, concernientes á este importante asunto, con las notas que V. E. verá, para que con mayor facilidad pueda hacerse cargo aun de la misma circunstancia que ha precedido, y de los motivos de no haberse conseguido este reconocimiento, con otros adelantos y ventajas á las intenciones del Rey: y ruego á V. E. se sirva leer con cuidado el oficio que me escribe Villarino, con fecha de 16 de Diciembre del año próximo anterior, desde el Choelechel, que es el último que vá unido á la instruccion; cuyo estilo me parece no corresponde al decoro con que debe tratarme, aunque le asista la mayor justicia: pues esta se debe hacer presente á los superiores con aquel respeto y moderacion que el Rey manda.
Tambien notará V. E. que en su diario se excede en las expresiones con que le parece puede herirme particularmente, sobre la última galleta que se le mandó en el Choelechel, ponderándola de lo peor que podia darse.
Teniendo yo ya alguna experiencia del modo de pensar de este piloto, dispute que, antes que se cargára dicha galleta, fuese reconocida por cuatro sugetos los mas inteligentes que en aquel entonces habia en este destino, para separar la que fuese de mala calidad: y á este fin nombré al patron de laPiedad, Juan Bautista de Acosta; á su contramaestre, Estevan Suarez; al capitan de la zumacaMercante, D. Antonio Rodriguez, y á Juan de Baqueriza; los cuales conformes me informaron,que por su construccion y calidad toda ella era para aguantarse bastante tiempo, y por no haberles tomado certificacion por escrito de esta diligencia en aquel entonces, visto las expresiones de Villarino que ván citadas, les mandé á los tres sugetos que solo existian en el establecimiento, lo certificasen.
Aunque es constante que esta última galleta no fué como la primera, es la causa que aquella se tardó tres meses en hacerla: se cernieron las harinas, y pusieron de forma, que puede decirse, que era un bizcocho de dieta, exquisito para enfermos: y por no oir á Villarino, (aun teniendo mas costos al Rey, que lo que debiera permitirse, pues hecha la tazmia de esta galleta, resultó de mermas un 25 por ciento) dí órden se hiciese á su gusto, costára lo que costára. En la que recibió en el Choelechel no huvo tiempo á esta proligidad, ni las pocas harinas que en aquella ocasion habia en el establecimiento, daban arbitrio al mas mínimo desperdicio: y puede V. E. creer con toda verdad, que me expuse á no tener pan con que mantener la gente. Esta escasez bien la sabia Villarino, y en lugar de contenerle, le impelia su imposibilidad á pedir mayor número de bizcocho; y por haberle conocido su intencion, atropellé por todo para enviarle estos auxilios, y que no tuviese disculpa de volverse.
Aunque dá por consumido todo el pan, no habia de perecer su gente en dos meses con los que le quedaban, y mas de 20 á 25,000 manzanas que desembarcó, para esperar por lo menos en el Rio Diamante las crecientes, las cuales han sido tan continuadas desde el dia 10 de Junio, que ha tomado este rio tanta agua, y mas que cuando emprendió su reconocimiento. Y ciertamente que, cuando reflexiono en estos asuntos, viendo la facilidad de Villarino con que se ofreció á esta comision: la mofa que hizo á D. Juan Pascual Calleja por lo mucho que pedia, y otras circunstancias de que puede informar á V. E. el ingeniero extraordinario, D. José Perez Brito, y el alferez de dragones, D. Francisco Javier Piera, con lo que ha hecho, y pudieramos haber adelantado, salgo fuera de mí, porque soy muy amante de la sinceridad y verdad, particularmente en materias tan graves como estas, que es hacer ridiculo el servicio del Rey, y tener muy poco respeto á los superiores.
Por si V. E. encuentra que es conveniente repetir el reconocimiento á descubrir lo mucho que falta, pasé la órden á Villarino, para que mee informase por escrito, y con la experiencia adquirida, de lo que juzgase necesario á esta importancia: y me responde con el oficio que remito original; en el cual se echa fuera en los términos que V. E. notará. Y es de admirar que, habiendo experimentado lo que es el rio,este piloto con la descubierta que acaba de hacer, se conozca de poco talento para dar el informe que se le pide, habiéndolo tenido tan superior para contrarestar á Callejas, Zizúr y Bruñel. Pero, como solo con el diario es bastante á la elevada comprension de V. E., para determinar los auxilios y disposiciones que deben tomarse, particularmente habiendo en Buenos Aires y Montevideo hombres de inteligencia, juicio y madurez, que con vista de dicho diario y plano podrán exponer su dictámen con otra solidez; y mas si media el del capitan de navio, D. José Varela, de quien tengo noticias que su talento, instruccion y juicio, es gloria de nuestra nacion, no es necesario el de Villarino.
Como no me considero capaz de exponer el mio, por no ser facultativo, cumplo con mi obligacion y amor al real servicio, ofreciéndome á ir con la expedicion que se destine, que, como tenga los auxilios correspondientes, y esté sostenido para que no se me falte en un punto á la obediencia, puede V. E. creer que la imposibilidad, ó la muerte rendirá mi constancia. En este supuesto, si vé V. E. que interesa el que yo vaya mandando la expedicion, mas que el que permanezca en este establecimiento, espero se sirva enviar sugeto á quien le pueda entregar el puesto, y que egerza en el todo mis funciones, interin mi ausencia, que no la juzgo menos que de dos años, si se ha de desempeñar la comision perfectamente y sus sábias instrucciones, para que sean cumplidas con toda puntualidad.
Dios guarde la importante vida de V. E. muchos años.—Fuerte de Nuestra Señora del Carmen, en el Rio Negro, 19 de Agosto de 1783.
Exmo. Señor.
B. L. M. de V. E., su mas rendido servidor—
FRANCISCO DE VIEDMA.
Exmo. Señor D. Juan José de Vertiz.