VIII.SABEISMO Y ASTROLOGÃA.Es probable que los ilocanos hayan rendido culto al sol y la luna, á los que hasta ahora dan el tratamiento deApo(Señor). Aseveran que las manchas de la luna son un árbol, bajo cuya sombra está durmiendo San José, recordando su huida á Egipto14. Se observan aquà dos noticias de diferente procedencia, curiosamente enlazadas: una conseja ó tradición fabulosa y otra verdad evangélica, como el sueño de S. José en su huida á Egipto. En vista de ésto, ¿no se puede opinar que el hoy durmiente S. José, era antes de la introducción del catolicismo en Ilocos, el Dios Superior de la teogonÃa ilocana primitiva? Es decir, que los ilocanos adoraban á la luna, no como divinidad, sino morada del Bathala, esto es, como cielo.Según el P. Villaverde en suInformepublicado en elCorreo Sino-Annamitaen 1879, los igorrotes del Kiangan entienden por lugar de los dioses, las estrellas y planetas, especialmente el sol.Hay un canto popular, del vulgo no ilustrado, que he oido en dialecto ilocano, tagalo y pangasinan, de músicapuramente filipina. Este canto reseña un banquete celebrado en eljardin del cielo(¿Paraiso?), diciendo que un manco tocaba la vihuela, (es histórico que los filipinos tuvieron una especie de vihuela de cincocuerdas, que los ilocanos llamabankotibeng), cantaba un mudo, bailaba un cojo, contemplaban un ciego, un tuerto y un bizco, reÃa uno sin dientes, tocaba la flauta un mellado, palmoteaba un débil y otros cuyos defectos fÃsicos eran contrarios á sus instrumentos; de modo que al tocar ellos, provocaban la risa. Es de advertir que este canto curioso es antiguo y muy popular y no se conoce su autor. Ahora nos preguntamos: si es cierto que los cantares filipinos por lo regular eransus antiguallas y fábulas, como dice un historiador antiguo, ¿no podremos deducir del citadodal-lot(canto) que el cielo de los filipinos ó al menos de los ilocanos, era un jardin, donde se riera á mandÃbula batiente?Respecto á los cometas, podemos copiar literalmente lo que un autor habÃa escrito, refiriéndose á la astronomÃa china. Según los chinos, como los ilocanos, «los cometas son precursores de hambre y miseria y pronostican casi siempre pestes, guerras, caidas de reyes, derrumbamiento de imperios.»Los astros fugaces venÃan á ser su estrella del amor (los ilocanos creen que semudan de lugary se llamanlayáplos aerolitos, cuando caen cerca), y el vulgo de Ilocos cree que si se hace nudo en un pañuelo, cuandopasa el layáp(cuando cae un aerólito,) se consigue encerrar en el nudo elbabató(piedra milagrosa) del amor. Pero también en Ilocos se comparan los frenéticos amantes á un ser fabuloso llamadoDongguial, que según el vulgo ilocano «se ahogó de amor en un pantano, donde no pudiera ahogarse una mosca por su poca agua.» ¿EsDongguialuna especie de Cupido? En lanomenclaturade dioses filipinos, que trae elDiccionariode Buzeta y Bravo, seencuentra uno ó una, (no se sabe), llamadaSehat, palabra ilocana que significahermosura; y los ilocanos como los tagalos invocan casi siempre en sus cartas amorosas áVenus. ¿Hubo quizá antiguamente una especie de Venus, que se llamaraSehat?
VIII.SABEISMO Y ASTROLOGÃA.Es probable que los ilocanos hayan rendido culto al sol y la luna, á los que hasta ahora dan el tratamiento deApo(Señor). Aseveran que las manchas de la luna son un árbol, bajo cuya sombra está durmiendo San José, recordando su huida á Egipto14. Se observan aquà dos noticias de diferente procedencia, curiosamente enlazadas: una conseja ó tradición fabulosa y otra verdad evangélica, como el sueño de S. José en su huida á Egipto. En vista de ésto, ¿no se puede opinar que el hoy durmiente S. José, era antes de la introducción del catolicismo en Ilocos, el Dios Superior de la teogonÃa ilocana primitiva? Es decir, que los ilocanos adoraban á la luna, no como divinidad, sino morada del Bathala, esto es, como cielo.Según el P. Villaverde en suInformepublicado en elCorreo Sino-Annamitaen 1879, los igorrotes del Kiangan entienden por lugar de los dioses, las estrellas y planetas, especialmente el sol.Hay un canto popular, del vulgo no ilustrado, que he oido en dialecto ilocano, tagalo y pangasinan, de músicapuramente filipina. Este canto reseña un banquete celebrado en eljardin del cielo(¿Paraiso?), diciendo que un manco tocaba la vihuela, (es histórico que los filipinos tuvieron una especie de vihuela de cincocuerdas, que los ilocanos llamabankotibeng), cantaba un mudo, bailaba un cojo, contemplaban un ciego, un tuerto y un bizco, reÃa uno sin dientes, tocaba la flauta un mellado, palmoteaba un débil y otros cuyos defectos fÃsicos eran contrarios á sus instrumentos; de modo que al tocar ellos, provocaban la risa. Es de advertir que este canto curioso es antiguo y muy popular y no se conoce su autor. Ahora nos preguntamos: si es cierto que los cantares filipinos por lo regular eransus antiguallas y fábulas, como dice un historiador antiguo, ¿no podremos deducir del citadodal-lot(canto) que el cielo de los filipinos ó al menos de los ilocanos, era un jardin, donde se riera á mandÃbula batiente?Respecto á los cometas, podemos copiar literalmente lo que un autor habÃa escrito, refiriéndose á la astronomÃa china. Según los chinos, como los ilocanos, «los cometas son precursores de hambre y miseria y pronostican casi siempre pestes, guerras, caidas de reyes, derrumbamiento de imperios.»Los astros fugaces venÃan á ser su estrella del amor (los ilocanos creen que semudan de lugary se llamanlayáplos aerolitos, cuando caen cerca), y el vulgo de Ilocos cree que si se hace nudo en un pañuelo, cuandopasa el layáp(cuando cae un aerólito,) se consigue encerrar en el nudo elbabató(piedra milagrosa) del amor. Pero también en Ilocos se comparan los frenéticos amantes á un ser fabuloso llamadoDongguial, que según el vulgo ilocano «se ahogó de amor en un pantano, donde no pudiera ahogarse una mosca por su poca agua.» ¿EsDongguialuna especie de Cupido? En lanomenclaturade dioses filipinos, que trae elDiccionariode Buzeta y Bravo, seencuentra uno ó una, (no se sabe), llamadaSehat, palabra ilocana que significahermosura; y los ilocanos como los tagalos invocan casi siempre en sus cartas amorosas áVenus. ¿Hubo quizá antiguamente una especie de Venus, que se llamaraSehat?
VIII.SABEISMO Y ASTROLOGÃA.Es probable que los ilocanos hayan rendido culto al sol y la luna, á los que hasta ahora dan el tratamiento deApo(Señor). Aseveran que las manchas de la luna son un árbol, bajo cuya sombra está durmiendo San José, recordando su huida á Egipto14. Se observan aquà dos noticias de diferente procedencia, curiosamente enlazadas: una conseja ó tradición fabulosa y otra verdad evangélica, como el sueño de S. José en su huida á Egipto. En vista de ésto, ¿no se puede opinar que el hoy durmiente S. José, era antes de la introducción del catolicismo en Ilocos, el Dios Superior de la teogonÃa ilocana primitiva? Es decir, que los ilocanos adoraban á la luna, no como divinidad, sino morada del Bathala, esto es, como cielo.Según el P. Villaverde en suInformepublicado en elCorreo Sino-Annamitaen 1879, los igorrotes del Kiangan entienden por lugar de los dioses, las estrellas y planetas, especialmente el sol.Hay un canto popular, del vulgo no ilustrado, que he oido en dialecto ilocano, tagalo y pangasinan, de músicapuramente filipina. Este canto reseña un banquete celebrado en eljardin del cielo(¿Paraiso?), diciendo que un manco tocaba la vihuela, (es histórico que los filipinos tuvieron una especie de vihuela de cincocuerdas, que los ilocanos llamabankotibeng), cantaba un mudo, bailaba un cojo, contemplaban un ciego, un tuerto y un bizco, reÃa uno sin dientes, tocaba la flauta un mellado, palmoteaba un débil y otros cuyos defectos fÃsicos eran contrarios á sus instrumentos; de modo que al tocar ellos, provocaban la risa. Es de advertir que este canto curioso es antiguo y muy popular y no se conoce su autor. Ahora nos preguntamos: si es cierto que los cantares filipinos por lo regular eransus antiguallas y fábulas, como dice un historiador antiguo, ¿no podremos deducir del citadodal-lot(canto) que el cielo de los filipinos ó al menos de los ilocanos, era un jardin, donde se riera á mandÃbula batiente?Respecto á los cometas, podemos copiar literalmente lo que un autor habÃa escrito, refiriéndose á la astronomÃa china. Según los chinos, como los ilocanos, «los cometas son precursores de hambre y miseria y pronostican casi siempre pestes, guerras, caidas de reyes, derrumbamiento de imperios.»Los astros fugaces venÃan á ser su estrella del amor (los ilocanos creen que semudan de lugary se llamanlayáplos aerolitos, cuando caen cerca), y el vulgo de Ilocos cree que si se hace nudo en un pañuelo, cuandopasa el layáp(cuando cae un aerólito,) se consigue encerrar en el nudo elbabató(piedra milagrosa) del amor. Pero también en Ilocos se comparan los frenéticos amantes á un ser fabuloso llamadoDongguial, que según el vulgo ilocano «se ahogó de amor en un pantano, donde no pudiera ahogarse una mosca por su poca agua.» ¿EsDongguialuna especie de Cupido? En lanomenclaturade dioses filipinos, que trae elDiccionariode Buzeta y Bravo, seencuentra uno ó una, (no se sabe), llamadaSehat, palabra ilocana que significahermosura; y los ilocanos como los tagalos invocan casi siempre en sus cartas amorosas áVenus. ¿Hubo quizá antiguamente una especie de Venus, que se llamaraSehat?
VIII.SABEISMO Y ASTROLOGÃA.Es probable que los ilocanos hayan rendido culto al sol y la luna, á los que hasta ahora dan el tratamiento deApo(Señor). Aseveran que las manchas de la luna son un árbol, bajo cuya sombra está durmiendo San José, recordando su huida á Egipto14. Se observan aquà dos noticias de diferente procedencia, curiosamente enlazadas: una conseja ó tradición fabulosa y otra verdad evangélica, como el sueño de S. José en su huida á Egipto. En vista de ésto, ¿no se puede opinar que el hoy durmiente S. José, era antes de la introducción del catolicismo en Ilocos, el Dios Superior de la teogonÃa ilocana primitiva? Es decir, que los ilocanos adoraban á la luna, no como divinidad, sino morada del Bathala, esto es, como cielo.Según el P. Villaverde en suInformepublicado en elCorreo Sino-Annamitaen 1879, los igorrotes del Kiangan entienden por lugar de los dioses, las estrellas y planetas, especialmente el sol.Hay un canto popular, del vulgo no ilustrado, que he oido en dialecto ilocano, tagalo y pangasinan, de músicapuramente filipina. Este canto reseña un banquete celebrado en eljardin del cielo(¿Paraiso?), diciendo que un manco tocaba la vihuela, (es histórico que los filipinos tuvieron una especie de vihuela de cincocuerdas, que los ilocanos llamabankotibeng), cantaba un mudo, bailaba un cojo, contemplaban un ciego, un tuerto y un bizco, reÃa uno sin dientes, tocaba la flauta un mellado, palmoteaba un débil y otros cuyos defectos fÃsicos eran contrarios á sus instrumentos; de modo que al tocar ellos, provocaban la risa. Es de advertir que este canto curioso es antiguo y muy popular y no se conoce su autor. Ahora nos preguntamos: si es cierto que los cantares filipinos por lo regular eransus antiguallas y fábulas, como dice un historiador antiguo, ¿no podremos deducir del citadodal-lot(canto) que el cielo de los filipinos ó al menos de los ilocanos, era un jardin, donde se riera á mandÃbula batiente?Respecto á los cometas, podemos copiar literalmente lo que un autor habÃa escrito, refiriéndose á la astronomÃa china. Según los chinos, como los ilocanos, «los cometas son precursores de hambre y miseria y pronostican casi siempre pestes, guerras, caidas de reyes, derrumbamiento de imperios.»Los astros fugaces venÃan á ser su estrella del amor (los ilocanos creen que semudan de lugary se llamanlayáplos aerolitos, cuando caen cerca), y el vulgo de Ilocos cree que si se hace nudo en un pañuelo, cuandopasa el layáp(cuando cae un aerólito,) se consigue encerrar en el nudo elbabató(piedra milagrosa) del amor. Pero también en Ilocos se comparan los frenéticos amantes á un ser fabuloso llamadoDongguial, que según el vulgo ilocano «se ahogó de amor en un pantano, donde no pudiera ahogarse una mosca por su poca agua.» ¿EsDongguialuna especie de Cupido? En lanomenclaturade dioses filipinos, que trae elDiccionariode Buzeta y Bravo, seencuentra uno ó una, (no se sabe), llamadaSehat, palabra ilocana que significahermosura; y los ilocanos como los tagalos invocan casi siempre en sus cartas amorosas áVenus. ¿Hubo quizá antiguamente una especie de Venus, que se llamaraSehat?
VIII.SABEISMO Y ASTROLOGÃA.
Es probable que los ilocanos hayan rendido culto al sol y la luna, á los que hasta ahora dan el tratamiento deApo(Señor). Aseveran que las manchas de la luna son un árbol, bajo cuya sombra está durmiendo San José, recordando su huida á Egipto14. Se observan aquà dos noticias de diferente procedencia, curiosamente enlazadas: una conseja ó tradición fabulosa y otra verdad evangélica, como el sueño de S. José en su huida á Egipto. En vista de ésto, ¿no se puede opinar que el hoy durmiente S. José, era antes de la introducción del catolicismo en Ilocos, el Dios Superior de la teogonÃa ilocana primitiva? Es decir, que los ilocanos adoraban á la luna, no como divinidad, sino morada del Bathala, esto es, como cielo.Según el P. Villaverde en suInformepublicado en elCorreo Sino-Annamitaen 1879, los igorrotes del Kiangan entienden por lugar de los dioses, las estrellas y planetas, especialmente el sol.Hay un canto popular, del vulgo no ilustrado, que he oido en dialecto ilocano, tagalo y pangasinan, de músicapuramente filipina. Este canto reseña un banquete celebrado en eljardin del cielo(¿Paraiso?), diciendo que un manco tocaba la vihuela, (es histórico que los filipinos tuvieron una especie de vihuela de cincocuerdas, que los ilocanos llamabankotibeng), cantaba un mudo, bailaba un cojo, contemplaban un ciego, un tuerto y un bizco, reÃa uno sin dientes, tocaba la flauta un mellado, palmoteaba un débil y otros cuyos defectos fÃsicos eran contrarios á sus instrumentos; de modo que al tocar ellos, provocaban la risa. Es de advertir que este canto curioso es antiguo y muy popular y no se conoce su autor. Ahora nos preguntamos: si es cierto que los cantares filipinos por lo regular eransus antiguallas y fábulas, como dice un historiador antiguo, ¿no podremos deducir del citadodal-lot(canto) que el cielo de los filipinos ó al menos de los ilocanos, era un jardin, donde se riera á mandÃbula batiente?Respecto á los cometas, podemos copiar literalmente lo que un autor habÃa escrito, refiriéndose á la astronomÃa china. Según los chinos, como los ilocanos, «los cometas son precursores de hambre y miseria y pronostican casi siempre pestes, guerras, caidas de reyes, derrumbamiento de imperios.»Los astros fugaces venÃan á ser su estrella del amor (los ilocanos creen que semudan de lugary se llamanlayáplos aerolitos, cuando caen cerca), y el vulgo de Ilocos cree que si se hace nudo en un pañuelo, cuandopasa el layáp(cuando cae un aerólito,) se consigue encerrar en el nudo elbabató(piedra milagrosa) del amor. Pero también en Ilocos se comparan los frenéticos amantes á un ser fabuloso llamadoDongguial, que según el vulgo ilocano «se ahogó de amor en un pantano, donde no pudiera ahogarse una mosca por su poca agua.» ¿EsDongguialuna especie de Cupido? En lanomenclaturade dioses filipinos, que trae elDiccionariode Buzeta y Bravo, seencuentra uno ó una, (no se sabe), llamadaSehat, palabra ilocana que significahermosura; y los ilocanos como los tagalos invocan casi siempre en sus cartas amorosas áVenus. ¿Hubo quizá antiguamente una especie de Venus, que se llamaraSehat?
Es probable que los ilocanos hayan rendido culto al sol y la luna, á los que hasta ahora dan el tratamiento deApo(Señor). Aseveran que las manchas de la luna son un árbol, bajo cuya sombra está durmiendo San José, recordando su huida á Egipto14. Se observan aquà dos noticias de diferente procedencia, curiosamente enlazadas: una conseja ó tradición fabulosa y otra verdad evangélica, como el sueño de S. José en su huida á Egipto. En vista de ésto, ¿no se puede opinar que el hoy durmiente S. José, era antes de la introducción del catolicismo en Ilocos, el Dios Superior de la teogonÃa ilocana primitiva? Es decir, que los ilocanos adoraban á la luna, no como divinidad, sino morada del Bathala, esto es, como cielo.
Según el P. Villaverde en suInformepublicado en elCorreo Sino-Annamitaen 1879, los igorrotes del Kiangan entienden por lugar de los dioses, las estrellas y planetas, especialmente el sol.
Hay un canto popular, del vulgo no ilustrado, que he oido en dialecto ilocano, tagalo y pangasinan, de músicapuramente filipina. Este canto reseña un banquete celebrado en eljardin del cielo(¿Paraiso?), diciendo que un manco tocaba la vihuela, (es histórico que los filipinos tuvieron una especie de vihuela de cincocuerdas, que los ilocanos llamabankotibeng), cantaba un mudo, bailaba un cojo, contemplaban un ciego, un tuerto y un bizco, reÃa uno sin dientes, tocaba la flauta un mellado, palmoteaba un débil y otros cuyos defectos fÃsicos eran contrarios á sus instrumentos; de modo que al tocar ellos, provocaban la risa. Es de advertir que este canto curioso es antiguo y muy popular y no se conoce su autor. Ahora nos preguntamos: si es cierto que los cantares filipinos por lo regular eransus antiguallas y fábulas, como dice un historiador antiguo, ¿no podremos deducir del citadodal-lot(canto) que el cielo de los filipinos ó al menos de los ilocanos, era un jardin, donde se riera á mandÃbula batiente?
Respecto á los cometas, podemos copiar literalmente lo que un autor habÃa escrito, refiriéndose á la astronomÃa china. Según los chinos, como los ilocanos, «los cometas son precursores de hambre y miseria y pronostican casi siempre pestes, guerras, caidas de reyes, derrumbamiento de imperios.»
Los astros fugaces venÃan á ser su estrella del amor (los ilocanos creen que semudan de lugary se llamanlayáplos aerolitos, cuando caen cerca), y el vulgo de Ilocos cree que si se hace nudo en un pañuelo, cuandopasa el layáp(cuando cae un aerólito,) se consigue encerrar en el nudo elbabató(piedra milagrosa) del amor. Pero también en Ilocos se comparan los frenéticos amantes á un ser fabuloso llamadoDongguial, que según el vulgo ilocano «se ahogó de amor en un pantano, donde no pudiera ahogarse una mosca por su poca agua.» ¿EsDongguialuna especie de Cupido? En lanomenclaturade dioses filipinos, que trae elDiccionariode Buzeta y Bravo, seencuentra uno ó una, (no se sabe), llamadaSehat, palabra ilocana que significahermosura; y los ilocanos como los tagalos invocan casi siempre en sus cartas amorosas áVenus. ¿Hubo quizá antiguamente una especie de Venus, que se llamaraSehat?