EJEMPLO XLVII

EJEMPLO XLVIIDe lo que contesció a un moro con una su hermana que daba a entender que era muy medrosa.

De lo que contesció a un moro con una su hermana que daba a entender que era muy medrosa.

Un día fablaba el conde Lucanor con Patronio, su consejero en esta guisa:

—Patronio, sabet que yo he un hermano que es mayor que yo, et somos fijos de un padre et de una madre, et porque es mayor que yo, tengo que lo he de tener en logar de padre et seerle a mandado. Et él ha fama que es muy buen cristiano et muy cuerdo, pero guisolo Dios así; que yo so más rico et más poderoso que él, et comoquier que él non lo da a entender, so cierto que ha ende envidia, et cada que yo he mester su ayuda et que faga por mi alguna cosa, dame a entender que lo deja de facer porque sería pecado et estráñamelo tanto fasta que lo parte por estamanera. Et algunas veces que ha mester mi ayuda dame a entender que aunque todo el mundo se perdiese que non debo dejar de aventurar el cuerpo et cuanto he porque se faga lo que a él cumple. Et porque yo paso con él en esta guisa, ruégovos que me consejedes lo que viéredes que debo en esto facer et lo que más me cumple.

—Señor conde—dijo Patronio—a mi paresce que la manera que este vuestro hermano trae con vusco, semeja mucho a lo que dijo un moro a una su hermana.

E el conde le preguntó como fuera aquello.

—Señor conde Lucanor—dijo Patronio—un moro había una hermana que era tan regalada que de quequier que veíe o la facién, que de todo daba a entender que tomaba recelo et se espantaba. Et tanto había esta manera, que, cuando bebía del agua en unas tarrazuelas con que la suelen beber los moros, que suena el agua cuando beben, cuando aquella mora oyó aquel sueno que facía el agua en aquella tarrazuela, daba a entender que tan grant miedo había daquel sueno que se quería amortecer.

Et aquel su hermano era muy buen mancebo, mas era muy pobre et porque la grant pobreza faz a homne facer lo que non querría, non podía escusar aquel mancebo de buscar la vida muy vergonzosamente. Et facíalo así, que cada que moría algún homne iba de noche et tomábale la mortaja et lo que enterraban con él, et desto mantenía a si et a su hermana et a su compaña. E su hermana sabía esto.

Et acaesció que murió un homne muy rico, et enterraron con él muy ricos paños et otras cosas que valían mucho. E cuando la hermana esto sopo, dijo a su hermano que ella quería ir con él aquella noche para traer aquello con que aquel homne habían enterrado.

E desque la noche vino, fueron el mancebo et su hermana a la fuesa del muerto, et abriéronla, et cuando le cuidaron tirar aquellos paños muy preciados que tenía vestidos non pudieron sinón rompiendo los paños et crebando las cervices del muerto.

E cuando la hermana vió que si non quebrantasen el pescuezo del muerto, que habrían de romper los paños et que perderían mucho de lo que valían, fué tomar con las manos muy sin duelo, et sin piedat la cabeza del muerto et desconjuntolo todo, et sacó los paños que tenía vestidos, et tomaron cuanto y estaba, et fuéronse con ello.

Et luego, otro día, cuando se asentaron a comer, desque comenzaron a beber, cuando la tarrazuela comenzó a sonar dió a entender que se quería amortecer de miedo de aquel sueno que facía la tarrazuela. E cuando el hermano aquello vió, et se acordó cuanto sin miedo et sin duelo desconjuntara la cabeza del muerto, dijol en algaravía:

—Aha yâ uchti, tafza min bakki, vala tafza min fatr onkí.

Et esto quiere decir: «Aha, hermana despantádesvos del sueno de la tarrazuela que face boc, boc, et non vos espantades del desconjuntamiento del pescuezo.»

Et este proverbio es agora muy retraido entre los moros.

Et vos señor conde Lucanor, si aquel vuestro hermano mayor veedes que en lo que a vos cumple se escusa por la manera que habedes dicha, dando a entender que tiene por grand pecado lo que vos querríades que ficiese por vos, non seyendo tanto como él dice, et tiene que es guisado, et dice que fagades vos lo que a él cumple aunque sea mayor pecado et muy grand vuestro daño; entendet, que es de la manera de la mora que se espantaba del sueno de la tarrazuela et non se espantaba de desconjuntar la cabeza del muerto. Et pues él quiere que fagades vos por él lo que él face a vos: desilde buenas palabras, et mostradle muy buen talante et en lo que vos non empeesciere, faced por él todo lo que cumpliere, mas en lo que fuer vuestro daño partitlo siempre con la más apuesta manera que pudiéredes et en cabo por una guisa o por otra guardatvos de facer vuestro daño.

E el conde tovo este por buen consejo et fízolo así et fallose ende muy bien.

Et teniendo don Johán este ejiemplo por bueno, fízolo escribir en este libro et fizo estos viesos que dicen así:

Porque non quiere lo que te cumple facer,Et tu non quieras lo tuyo por él perder[47].

Porque non quiere lo que te cumple facer,Et tu non quieras lo tuyo por él perder[47].

Porque non quiere lo que te cumple facer,Et tu non quieras lo tuyo por él perder[47].

Porque non quiere lo que te cumple facer,

Et tu non quieras lo tuyo por él perder[47].

[47]Según Gayangos (Rivadeneyra, t. LI, pág. XXI), «está conocidamente tomado de un libro arábigo, o cuando menos Don Juan lo oyó de boca de algún moro granadino.» Puibusque anota una versión francesa en losFabliaux et Contes; París, 1866.

[47]Según Gayangos (Rivadeneyra, t. LI, pág. XXI), «está conocidamente tomado de un libro arábigo, o cuando menos Don Juan lo oyó de boca de algún moro granadino.» Puibusque anota una versión francesa en losFabliaux et Contes; París, 1866.


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