CXV.

Veste aérea y gentil fisonomíaPoniendo la Deidad, la frente ancianaDe Beroe usurpó, que, esposa un diaDel ismario Doriclo, andaba ufanaCon su nombre, su prole y su hidalguía;Y, entre ancianas ilustres falsa anciana,«¿Qué aguardamos, ah míseras!» les dice:«¡Pobre generacion! ¡suerte infelice!

Veste aérea y gentil fisonomíaPoniendo la Deidad, la frente ancianaDe Beroe usurpó, que, esposa un diaDel ismario Doriclo, andaba ufanaCon su nombre, su prole y su hidalguía;Y, entre ancianas ilustres falsa anciana,«¿Qué aguardamos, ah míseras!» les dice:«¡Pobre generacion! ¡suerte infelice!

Veste aérea y gentil fisonomíaPoniendo la Deidad, la frente ancianaDe Beroe usurpó, que, esposa un diaDel ismario Doriclo, andaba ufanaCon su nombre, su prole y su hidalguía;Y, entre ancianas ilustres falsa anciana,«¿Qué aguardamos, ah míseras!» les dice:«¡Pobre generacion! ¡suerte infelice!

»Fortuna impía del acero griegoNos reservó para mayores males:Cumplidos van, desde que á Troya el fuegoDevoró, siete círculos añales:La tierra hemos corrido, el ponto ciego,Y medido los cercos siderales;Y áun vamos por el mar, nao combatida,A Italia que burlando nos convida.

»Fortuna impía del acero griegoNos reservó para mayores males:Cumplidos van, desde que á Troya el fuegoDevoró, siete círculos añales:La tierra hemos corrido, el ponto ciego,Y medido los cercos siderales;Y áun vamos por el mar, nao combatida,A Italia que burlando nos convida.

»Fortuna impía del acero griegoNos reservó para mayores males:Cumplidos van, desde que á Troya el fuegoDevoró, siete círculos añales:La tierra hemos corrido, el ponto ciego,Y medido los cercos siderales;Y áun vamos por el mar, nao combatida,A Italia que burlando nos convida.

»Érice fraternal está presente;Aquí Acéstes bondoso nos ampara;Y podemos en base permanenteLa Patria restaurar. ¡Oh Patria cara!¡Oh Dioses rescatados vanamente!¡Qué! ¿y nunca el patrio muro, nunca un araTroyana hemos de ver, ni un Janto amigo?¡Venid! ¡Las naves incendiad conmigo!

»Érice fraternal está presente;Aquí Acéstes bondoso nos ampara;Y podemos en base permanenteLa Patria restaurar. ¡Oh Patria cara!¡Oh Dioses rescatados vanamente!¡Qué! ¿y nunca el patrio muro, nunca un araTroyana hemos de ver, ni un Janto amigo?¡Venid! ¡Las naves incendiad conmigo!

»Érice fraternal está presente;Aquí Acéstes bondoso nos ampara;Y podemos en base permanenteLa Patria restaurar. ¡Oh Patria cara!¡Oh Dioses rescatados vanamente!¡Qué! ¿y nunca el patrio muro, nunca un araTroyana hemos de ver, ni un Janto amigo?¡Venid! ¡Las naves incendiad conmigo!

»Yo en sueños ví que antorchas esgrimiaLa sombra ilustre de Casandra fiera,Y, «A Troya aquí reedificad!» decia:«Ésta, ésta es nuestra patria verdadera.»No consiente demoras, á fe mia,Tan gran vision, ni la ocasion da espera.Hé aquí ofrezco á Neptuno cuatro altares:¡Hachas dános y ardor, Dios de los mares!»

»Yo en sueños ví que antorchas esgrimiaLa sombra ilustre de Casandra fiera,Y, «A Troya aquí reedificad!» decia:«Ésta, ésta es nuestra patria verdadera.»No consiente demoras, á fe mia,Tan gran vision, ni la ocasion da espera.Hé aquí ofrezco á Neptuno cuatro altares:¡Hachas dános y ardor, Dios de los mares!»

»Yo en sueños ví que antorchas esgrimiaLa sombra ilustre de Casandra fiera,Y, «A Troya aquí reedificad!» decia:«Ésta, ésta es nuestra patria verdadera.»No consiente demoras, á fe mia,Tan gran vision, ni la ocasion da espera.Hé aquí ofrezco á Neptuno cuatro altares:¡Hachas dános y ardor, Dios de los mares!»

Dice, y de fuego resplandece armada;Alza la mano, y de piedad desnudoFlamígero tizon lanza á la armada;Pásmanse todas con asombro mudo.Pirgo, entre ellas en años avanzada,Que á la prole de Príamo fué escudo,Nodriza á tantos hijos oficiosa,«No es de Doriclo,» dice, «no, la esposa;

Dice, y de fuego resplandece armada;Alza la mano, y de piedad desnudoFlamígero tizon lanza á la armada;Pásmanse todas con asombro mudo.Pirgo, entre ellas en años avanzada,Que á la prole de Príamo fué escudo,Nodriza á tantos hijos oficiosa,«No es de Doriclo,» dice, «no, la esposa;

Dice, y de fuego resplandece armada;Alza la mano, y de piedad desnudoFlamígero tizon lanza á la armada;Pásmanse todas con asombro mudo.Pirgo, entre ellas en años avanzada,Que á la prole de Príamo fué escudo,Nodriza á tantos hijos oficiosa,«No es de Doriclo,» dice, «no, la esposa;

»Ni es sér mortal, matronas, lo que veo:Notad de insigne majestad señales,El porte, de la vista el centelleo,Voz divina y fragancias celestiales.La retea Beroe su deseoDe hacer á Anquíses honras funeralesCon nosotras aquí, distante ahora(Yo enferma la dejé) frustrado llora,»

»Ni es sér mortal, matronas, lo que veo:Notad de insigne majestad señales,El porte, de la vista el centelleo,Voz divina y fragancias celestiales.La retea Beroe su deseoDe hacer á Anquíses honras funeralesCon nosotras aquí, distante ahora(Yo enferma la dejé) frustrado llora,»

»Ni es sér mortal, matronas, lo que veo:Notad de insigne majestad señales,El porte, de la vista el centelleo,Voz divina y fragancias celestiales.La retea Beroe su deseoDe hacer á Anquíses honras funeralesCon nosotras aquí, distante ahora(Yo enferma la dejé) frustrado llora,»

Ellas perplejas á la flota en tantoRevuelven maliciosas las miradas:El interpuesto mar les causa espanto,Mas las llaman regiones anunciadas.Oscilan entre amor y deber santo,Cuando Íris de repente á sus miradasToma vuelo, y una ala y otra ala,Trazando un arco inmenso, abre é iguala.

Ellas perplejas á la flota en tantoRevuelven maliciosas las miradas:El interpuesto mar les causa espanto,Mas las llaman regiones anunciadas.Oscilan entre amor y deber santo,Cuando Íris de repente á sus miradasToma vuelo, y una ala y otra ala,Trazando un arco inmenso, abre é iguala.

Ellas perplejas á la flota en tantoRevuelven maliciosas las miradas:El interpuesto mar les causa espanto,Mas las llaman regiones anunciadas.Oscilan entre amor y deber santo,Cuando Íris de repente á sus miradasToma vuelo, y una ala y otra ala,Trazando un arco inmenso, abre é iguala.

En frenesí convierten sus arrojosCon la vision espléndida las damas:Teas clamando lanzan, y, despojosDel consagrado altar, hojas y ramas:Van ministros de estrago los manojos;Y dando rienda á las voraces llamasRemos trepa y escálamos Vulcano,Cruje y las gayas popas lame ufano.

En frenesí convierten sus arrojosCon la vision espléndida las damas:Teas clamando lanzan, y, despojosDel consagrado altar, hojas y ramas:Van ministros de estrago los manojos;Y dando rienda á las voraces llamasRemos trepa y escálamos Vulcano,Cruje y las gayas popas lame ufano.

En frenesí convierten sus arrojosCon la vision espléndida las damas:Teas clamando lanzan, y, despojosDel consagrado altar, hojas y ramas:Van ministros de estrago los manojos;Y dando rienda á las voraces llamasRemos trepa y escálamos Vulcano,Cruje y las gayas popas lame ufano.

Llevó al anfiteatro y sepulturaSanta de Anquíses, la noticia Eumelo;Vuelven luégo á mirar, y en nube oscuraVen trémulas pavesas ir al Cielo.Tuerce al campo de horror y desventuraDe su alegre carrera Ascanio el vuelo;Con vano afan por detenerle, al pasoSalen sus ayos con aliento escaso.

Llevó al anfiteatro y sepulturaSanta de Anquíses, la noticia Eumelo;Vuelven luégo á mirar, y en nube oscuraVen trémulas pavesas ir al Cielo.Tuerce al campo de horror y desventuraDe su alegre carrera Ascanio el vuelo;Con vano afan por detenerle, al pasoSalen sus ayos con aliento escaso.

Llevó al anfiteatro y sepulturaSanta de Anquíses, la noticia Eumelo;Vuelven luégo á mirar, y en nube oscuraVen trémulas pavesas ir al Cielo.Tuerce al campo de horror y desventuraDe su alegre carrera Ascanio el vuelo;Con vano afan por detenerle, al pasoSalen sus ayos con aliento escaso.

Y él, «¡Desgraciadas! ¿qué furor extraño,Qué error,» les dice, «os precipita ciego?¿Pensais que á argivos campos haceis daño?¡Oh, á vuestras esperanzas pegais fuego!Yo vuestro Ascanio soy: ved si os engaño.»Dice, y el morrïon, disfraz del juego,Deposita á sus plantas, y les muestraLa faz amiga y la inocente diestra.

Y él, «¡Desgraciadas! ¿qué furor extraño,Qué error,» les dice, «os precipita ciego?¿Pensais que á argivos campos haceis daño?¡Oh, á vuestras esperanzas pegais fuego!Yo vuestro Ascanio soy: ved si os engaño.»Dice, y el morrïon, disfraz del juego,Deposita á sus plantas, y les muestraLa faz amiga y la inocente diestra.

Y él, «¡Desgraciadas! ¿qué furor extraño,Qué error,» les dice, «os precipita ciego?¿Pensais que á argivos campos haceis daño?¡Oh, á vuestras esperanzas pegais fuego!Yo vuestro Ascanio soy: ved si os engaño.»Dice, y el morrïon, disfraz del juego,Deposita á sus plantas, y les muestraLa faz amiga y la inocente diestra.

En pos de Ascanio presurosos tiranSu padre mismo y los demas Troyanos.Mas ya las tristes en lo que hacen miran,Y á ocultar su vergüenza, por los llanosQue extiende la ribera, mustias giranHuecas peñas buscando: á sus hermanos,Vueltas en sí conocen, y les pesa,Libres de Juno, de la aleve empresa.

En pos de Ascanio presurosos tiranSu padre mismo y los demas Troyanos.Mas ya las tristes en lo que hacen miran,Y á ocultar su vergüenza, por los llanosQue extiende la ribera, mustias giranHuecas peñas buscando: á sus hermanos,Vueltas en sí conocen, y les pesa,Libres de Juno, de la aleve empresa.

En pos de Ascanio presurosos tiranSu padre mismo y los demas Troyanos.Mas ya las tristes en lo que hacen miran,Y á ocultar su vergüenza, por los llanosQue extiende la ribera, mustias giranHuecas peñas buscando: á sus hermanos,Vueltas en sí conocen, y les pesa,Libres de Juno, de la aleve empresa.

Pero el voraz incendio, áun no contento,Sus indómitos ímpetus no afloja:De las húmedas tablas el asientoArde estoposo, y grueso humo arroja:Consume las carenas fuego lento:Vana es la onda esparcida que las moja,Ni hay ya luchar con la arraigada llama,Cuando hé aquí suplicante el Rey exclama:

Pero el voraz incendio, áun no contento,Sus indómitos ímpetus no afloja:De las húmedas tablas el asientoArde estoposo, y grueso humo arroja:Consume las carenas fuego lento:Vana es la onda esparcida que las moja,Ni hay ya luchar con la arraigada llama,Cuando hé aquí suplicante el Rey exclama:

Pero el voraz incendio, áun no contento,Sus indómitos ímpetus no afloja:De las húmedas tablas el asientoArde estoposo, y grueso humo arroja:Consume las carenas fuego lento:Vana es la onda esparcida que las moja,Ni hay ya luchar con la arraigada llama,Cuando hé aquí suplicante el Rey exclama:

«¡Oh Júpiter supremo! Si de humanosMales, cual usas, áun piedad hoy tienes;Si no en uno maldices los Troyanos,Esta última porcion de nuestros bienesSalva de azar cruel, fuegos insanos:Mas si á muerte merezco me condenes,Destruye de una vez nuestra esperanza,Y húndame el rayo aquí de tu venganza!»

«¡Oh Júpiter supremo! Si de humanosMales, cual usas, áun piedad hoy tienes;Si no en uno maldices los Troyanos,Esta última porcion de nuestros bienesSalva de azar cruel, fuegos insanos:Mas si á muerte merezco me condenes,Destruye de una vez nuestra esperanza,Y húndame el rayo aquí de tu venganza!»

«¡Oh Júpiter supremo! Si de humanosMales, cual usas, áun piedad hoy tienes;Si no en uno maldices los Troyanos,Esta última porcion de nuestros bienesSalva de azar cruel, fuegos insanos:Mas si á muerte merezco me condenes,Destruye de una vez nuestra esperanza,Y húndame el rayo aquí de tu venganza!»

Rasgado de sus hombros el vestidoY ambas las manos extendiendo al Cielo,Así Enéas con férvido alarido,O muerte ó salvacion pide en su duelo;Y áun bien no hablara, cuando nublos vidoCon que el aire oprimir amaga al suelo;La esfera en un momento se ennegrece,Ronco trueno las cumbres estremece.

Rasgado de sus hombros el vestidoY ambas las manos extendiendo al Cielo,Así Enéas con férvido alarido,O muerte ó salvacion pide en su duelo;Y áun bien no hablara, cuando nublos vidoCon que el aire oprimir amaga al suelo;La esfera en un momento se ennegrece,Ronco trueno las cumbres estremece.

Rasgado de sus hombros el vestidoY ambas las manos extendiendo al Cielo,Así Enéas con férvido alarido,O muerte ó salvacion pide en su duelo;Y áun bien no hablara, cuando nublos vidoCon que el aire oprimir amaga al suelo;La esfera en un momento se ennegrece,Ronco trueno las cumbres estremece.

Y ya sin más tardar, de los collados,Acompañados del fragor del vientoRios descienden á inundar los pradosFuriosos con hinchado movimiento:Ciego á los buques va medio abrasados,Las popas cubre el rápido elemento,Y oprimiendo el vapor, que al fin apaga,Libra las naves de la peste aciaga.

Y ya sin más tardar, de los collados,Acompañados del fragor del vientoRios descienden á inundar los pradosFuriosos con hinchado movimiento:Ciego á los buques va medio abrasados,Las popas cubre el rápido elemento,Y oprimiendo el vapor, que al fin apaga,Libra las naves de la peste aciaga.

Y ya sin más tardar, de los collados,Acompañados del fragor del vientoRios descienden á inundar los pradosFuriosos con hinchado movimiento:Ciego á los buques va medio abrasados,Las popas cubre el rápido elemento,Y oprimiendo el vapor, que al fin apaga,Libra las naves de la peste aciaga.

Cuatro habia el incendio devorado;Con cuyo acerbo caso que intimida,Enéas vacilante, acobardado,No sabe por cuál rumbo se decida:Si en Sicilia su nido asiente, al hadoMal sumiso, que léjos le convida,O si á Italia persiga, al hado atento;Y la duda tenaz le da tormento.

Cuatro habia el incendio devorado;Con cuyo acerbo caso que intimida,Enéas vacilante, acobardado,No sabe por cuál rumbo se decida:Si en Sicilia su nido asiente, al hadoMal sumiso, que léjos le convida,O si á Italia persiga, al hado atento;Y la duda tenaz le da tormento.

Cuatro habia el incendio devorado;Con cuyo acerbo caso que intimida,Enéas vacilante, acobardado,No sabe por cuál rumbo se decida:Si en Sicilia su nido asiente, al hadoMal sumiso, que léjos le convida,O si á Italia persiga, al hado atento;Y la duda tenaz le da tormento.

Náutes entónces, venerable ancianoPor la tritonia Pálas adivino,A quien ella dotó con larga manoDe ingenio insigne y de infalible tino,Interrogado respondió, no en vano,Ya sobre muestras del furor divino,Ya lo que el hado inevitable ordena,Y al héroe hablando, su inquietud serena:

Náutes entónces, venerable ancianoPor la tritonia Pálas adivino,A quien ella dotó con larga manoDe ingenio insigne y de infalible tino,Interrogado respondió, no en vano,Ya sobre muestras del furor divino,Ya lo que el hado inevitable ordena,Y al héroe hablando, su inquietud serena:

Náutes entónces, venerable ancianoPor la tritonia Pálas adivino,A quien ella dotó con larga manoDe ingenio insigne y de infalible tino,Interrogado respondió, no en vano,Ya sobre muestras del furor divino,Ya lo que el hado inevitable ordena,Y al héroe hablando, su inquietud serena:

«¡Hijo de Diosa! al fin llegar porfíaQue una vez y otra vez marcó tu síno:Tenaz luchando un dia y otro dia,Vencerás los rigores del destino.Ahí Acéstes está que se gloríaDe su orígen superno: en tu caminoTe dé su luz, y á su favor sinceroLos restos fia del estrago fiero.

«¡Hijo de Diosa! al fin llegar porfíaQue una vez y otra vez marcó tu síno:Tenaz luchando un dia y otro dia,Vencerás los rigores del destino.Ahí Acéstes está que se gloríaDe su orígen superno: en tu caminoTe dé su luz, y á su favor sinceroLos restos fia del estrago fiero.

«¡Hijo de Diosa! al fin llegar porfíaQue una vez y otra vez marcó tu síno:Tenaz luchando un dia y otro dia,Vencerás los rigores del destino.Ahí Acéstes está que se gloríaDe su orígen superno: en tu caminoTe dé su luz, y á su favor sinceroLos restos fia del estrago fiero.

»Quienquier de tu alta empresa lleve enfado,Las matronas, cansadas de los mares,Los ancianos; en fin, cuanto á tu ladoMezquino, flojo, inválido notares,Quede todo de Acéstes al cuidado:Funden ellos aquí muros y altares,Y de Acéstes merced, de Acesta el nombreAl nido que afiancen, grato asombre.»

»Quienquier de tu alta empresa lleve enfado,Las matronas, cansadas de los mares,Los ancianos; en fin, cuanto á tu ladoMezquino, flojo, inválido notares,Quede todo de Acéstes al cuidado:Funden ellos aquí muros y altares,Y de Acéstes merced, de Acesta el nombreAl nido que afiancen, grato asombre.»

»Quienquier de tu alta empresa lleve enfado,Las matronas, cansadas de los mares,Los ancianos; en fin, cuanto á tu ladoMezquino, flojo, inválido notares,Quede todo de Acéstes al cuidado:Funden ellos aquí muros y altares,Y de Acéstes merced, de Acesta el nombreAl nido que afiancen, grato asombre.»

Alentó el sabio al Rey; mas le destrozaCon nuevas dudas que á su mente inspira.Y ya la húmida Noche en su carrozaQue negra copia de caballos tira,Ocupa el firmamento. En esto gozaEnsueño seductor el héroe, y miraLa apariencia bajar del padre amadoQue á hablarle empieza con benigno agrado:

Alentó el sabio al Rey; mas le destrozaCon nuevas dudas que á su mente inspira.Y ya la húmida Noche en su carrozaQue negra copia de caballos tira,Ocupa el firmamento. En esto gozaEnsueño seductor el héroe, y miraLa apariencia bajar del padre amadoQue á hablarle empieza con benigno agrado:

Alentó el sabio al Rey; mas le destrozaCon nuevas dudas que á su mente inspira.Y ya la húmida Noche en su carrozaQue negra copia de caballos tira,Ocupa el firmamento. En esto gozaEnsueño seductor el héroe, y miraLa apariencia bajar del padre amadoQue á hablarle empieza con benigno agrado:

«Hijo, más caro que mi propia vidaMiéntras las auras respiré vitales;Tú, á quien prueba Fortuna encrudecida,A partir de Ilïon, con tantos males!Jove en tu auxilio de enviarme cuida;Jove, que de las sedes celestialesDel afan se conduele que te aqueja,Y el voraz fuego de la flota aleja.

«Hijo, más caro que mi propia vidaMiéntras las auras respiré vitales;Tú, á quien prueba Fortuna encrudecida,A partir de Ilïon, con tantos males!Jove en tu auxilio de enviarme cuida;Jove, que de las sedes celestialesDel afan se conduele que te aqueja,Y el voraz fuego de la flota aleja.

«Hijo, más caro que mi propia vidaMiéntras las auras respiré vitales;Tú, á quien prueba Fortuna encrudecida,A partir de Ilïon, con tantos males!Jove en tu auxilio de enviarme cuida;Jove, que de las sedes celestialesDel afan se conduele que te aqueja,Y el voraz fuego de la flota aleja.

»Vé, y cumple sin temblar las prevencionesQue anciano consultor te hace sinceras:Flor de mancebos, recios corazonesLlevar debes de Italia á las riberas:Allí con tus valientes campeonesGentes has de postrar duras, guerreras.Mas ántes avendrá que te regalesBajando á las moradas infernales.

»Vé, y cumple sin temblar las prevencionesQue anciano consultor te hace sinceras:Flor de mancebos, recios corazonesLlevar debes de Italia á las riberas:Allí con tus valientes campeonesGentes has de postrar duras, guerreras.Mas ántes avendrá que te regalesBajando á las moradas infernales.

»Vé, y cumple sin temblar las prevencionesQue anciano consultor te hace sinceras:Flor de mancebos, recios corazonesLlevar debes de Italia á las riberas:Allí con tus valientes campeonesGentes has de postrar duras, guerreras.Mas ántes avendrá que te regalesBajando á las moradas infernales.

»Harás, en pos de mí yendo, hijo mio,Cruzando el hondo Averno, oficio gratoQue yo no habito el Tártaro sombrío,Mas los campos Elíseos moro y trato,Deliciosa comarca, gremio pio:Una maga de púdico recato,Si hartas víctimas negras inmolares,Te llevará á los místicos lugares.

»Harás, en pos de mí yendo, hijo mio,Cruzando el hondo Averno, oficio gratoQue yo no habito el Tártaro sombrío,Mas los campos Elíseos moro y trato,Deliciosa comarca, gremio pio:Una maga de púdico recato,Si hartas víctimas negras inmolares,Te llevará á los místicos lugares.

»Harás, en pos de mí yendo, hijo mio,Cruzando el hondo Averno, oficio gratoQue yo no habito el Tártaro sombrío,Mas los campos Elíseos moro y trato,Deliciosa comarca, gremio pio:Una maga de púdico recato,Si hartas víctimas negras inmolares,Te llevará á los místicos lugares.

»Y la prole y ciudad que te destinaFortuna, entónces mirarás presente.Mas ahora, adios: la Noche ya declinaY con soplos me acosa el OrïenteDe sus potros fogosos, que avecina.»Así hablaba la sombra, y de repenteHúrtase al hijo y á su amante empeñoCual humo vano ó fábrica de un sueño.

»Y la prole y ciudad que te destinaFortuna, entónces mirarás presente.Mas ahora, adios: la Noche ya declinaY con soplos me acosa el OrïenteDe sus potros fogosos, que avecina.»Así hablaba la sombra, y de repenteHúrtase al hijo y á su amante empeñoCual humo vano ó fábrica de un sueño.

»Y la prole y ciudad que te destinaFortuna, entónces mirarás presente.Mas ahora, adios: la Noche ya declinaY con soplos me acosa el OrïenteDe sus potros fogosos, que avecina.»Así hablaba la sombra, y de repenteHúrtase al hijo y á su amante empeñoCual humo vano ó fábrica de un sueño.

Y él, «¿Por qué de mis brazos se deslizaTu imágen? ¿no te curas de mi ruego?¿Huyes? ¿me dejas?» clama; y la cenizaResucitando incontinente, el fuegoQue aletargado dormitaba, atiza:Sacra masa y colmado incienso luégoAl Dios ofrece que á su pueblo ampara,Y humilde á la alma Vesta honra en el ara.

Y él, «¿Por qué de mis brazos se deslizaTu imágen? ¿no te curas de mi ruego?¿Huyes? ¿me dejas?» clama; y la cenizaResucitando incontinente, el fuegoQue aletargado dormitaba, atiza:Sacra masa y colmado incienso luégoAl Dios ofrece que á su pueblo ampara,Y humilde á la alma Vesta honra en el ara.

Y él, «¿Por qué de mis brazos se deslizaTu imágen? ¿no te curas de mi ruego?¿Huyes? ¿me dejas?» clama; y la cenizaResucitando incontinente, el fuegoQue aletargado dormitaba, atiza:Sacra masa y colmado incienso luégoAl Dios ofrece que á su pueblo ampara,Y humilde á la alma Vesta honra en el ara.

Consumó el sacrificio, y convocadosSus amigos, Acéstes el primero,Repite los oráculos sagradosDe su padre, de Jove mensajero;La voluntad pronuncia de los hadosY su propia intencion franco y sincero:No hay á sus planes quien demoras teja;Acéstes coronarlos aconseja.

Consumó el sacrificio, y convocadosSus amigos, Acéstes el primero,Repite los oráculos sagradosDe su padre, de Jove mensajero;La voluntad pronuncia de los hadosY su propia intencion franco y sincero:No hay á sus planes quien demoras teja;Acéstes coronarlos aconseja.

Consumó el sacrificio, y convocadosSus amigos, Acéstes el primero,Repite los oráculos sagradosDe su padre, de Jove mensajero;La voluntad pronuncia de los hadosY su propia intencion franco y sincero:No hay á sus planes quien demoras teja;Acéstes coronarlos aconseja.

Madres se alistan que en los nuevos techosFundar asientos de familias deban:Quédanse á par cuantos vulgares pechosDe grandes cosas ambicion no llevan.Tostados bancos, mástiles deshechos,Vuelan los otros á mudar; renuevanRemos, jarcias, con mano diligente;Número escaso, mas resuelta gente.

Madres se alistan que en los nuevos techosFundar asientos de familias deban:Quédanse á par cuantos vulgares pechosDe grandes cosas ambicion no llevan.Tostados bancos, mástiles deshechos,Vuelan los otros á mudar; renuevanRemos, jarcias, con mano diligente;Número escaso, mas resuelta gente.

Madres se alistan que en los nuevos techosFundar asientos de familias deban:Quédanse á par cuantos vulgares pechosDe grandes cosas ambicion no llevan.Tostados bancos, mástiles deshechos,Vuelan los otros á mudar; renuevanRemos, jarcias, con mano diligente;Número escaso, mas resuelta gente.

Marca el troyano Rey con el aradoDe la ciudad el ámbito; sorteaLos solares del campo rodeadoPara edificios, y esto manda seaTroya, y eso Ilïon. Alborozado,Cordial troyano, Acéstes, á la ideaDel nuevo reino, tribunal y plazaDesigna, y al Senado fueros traza.

Marca el troyano Rey con el aradoDe la ciudad el ámbito; sorteaLos solares del campo rodeadoPara edificios, y esto manda seaTroya, y eso Ilïon. Alborozado,Cordial troyano, Acéstes, á la ideaDel nuevo reino, tribunal y plazaDesigna, y al Senado fueros traza.

Marca el troyano Rey con el aradoDe la ciudad el ámbito; sorteaLos solares del campo rodeadoPara edificios, y esto manda seaTroya, y eso Ilïon. Alborozado,Cordial troyano, Acéstes, á la ideaDel nuevo reino, tribunal y plazaDesigna, y al Senado fueros traza.

Luégo á Vénus Idalia, veneradaDe su pueblo, en el vértice EricinoDedica, por pacífica morada,Un templo de los astros convecino:De Anquíses al sepulcro hace se añadaCulto, y ministro, y bosque peregrino;Y banquetes ordena, y alegrías,Y piadosos oficios nueve dias.

Luégo á Vénus Idalia, veneradaDe su pueblo, en el vértice EricinoDedica, por pacífica morada,Un templo de los astros convecino:De Anquíses al sepulcro hace se añadaCulto, y ministro, y bosque peregrino;Y banquetes ordena, y alegrías,Y piadosos oficios nueve dias.

Luégo á Vénus Idalia, veneradaDe su pueblo, en el vértice EricinoDedica, por pacífica morada,Un templo de los astros convecino:De Anquíses al sepulcro hace se añadaCulto, y ministro, y bosque peregrino;Y banquetes ordena, y alegrías,Y piadosos oficios nueve dias.

Ya llegaba el momento: el Austro insisteConvidando á la mar blanda y serena:Alzase lloro femenil, y tristeLa corva playa con lamentos suena:En el abrazo último resisteAmor á desatar dulce cadena:Las madres mismas que la mar temian,Ni áun la osaban nombrar, partir querrian.

Ya llegaba el momento: el Austro insisteConvidando á la mar blanda y serena:Alzase lloro femenil, y tristeLa corva playa con lamentos suena:En el abrazo último resisteAmor á desatar dulce cadena:Las madres mismas que la mar temian,Ni áun la osaban nombrar, partir querrian.

Ya llegaba el momento: el Austro insisteConvidando á la mar blanda y serena:Alzase lloro femenil, y tristeLa corva playa con lamentos suena:En el abrazo último resisteAmor á desatar dulce cadena:Las madres mismas que la mar temian,Ni áun la osaban nombrar, partir querrian.

Cuantos han de quedarse, en sus fatigasParte al troyano Rey piden ahora:El con palabras los consuela amigas,Hijos á Acéstes los entrega, y llora.Manda á las Tempestades enemigasMatar una cordera; á Érice adora;Tres becerros tambien manda le maten,Y que en órden los cables se desaten.

Cuantos han de quedarse, en sus fatigasParte al troyano Rey piden ahora:El con palabras los consuela amigas,Hijos á Acéstes los entrega, y llora.Manda á las Tempestades enemigasMatar una cordera; á Érice adora;Tres becerros tambien manda le maten,Y que en órden los cables se desaten.

Cuantos han de quedarse, en sus fatigasParte al troyano Rey piden ahora:El con palabras los consuela amigas,Hijos á Acéstes los entrega, y llora.Manda á las Tempestades enemigasMatar una cordera; á Érice adora;Tres becerros tambien manda le maten,Y que en órden los cables se desaten.

Yérguese él en la prora, coronadoDe hojas menudas de sagrada oliva:Un vaso empuña, al piélago saladoIntestinos arroja, y néctar liba.En popa aura terral hiere de gradoAlejando las naves de la riba;Bogan el remo, y al batir continoCubren de espuma el líquido camino.

Yérguese él en la prora, coronadoDe hojas menudas de sagrada oliva:Un vaso empuña, al piélago saladoIntestinos arroja, y néctar liba.En popa aura terral hiere de gradoAlejando las naves de la riba;Bogan el remo, y al batir continoCubren de espuma el líquido camino.

Yérguese él en la prora, coronadoDe hojas menudas de sagrada oliva:Un vaso empuña, al piélago saladoIntestinos arroja, y néctar liba.En popa aura terral hiere de gradoAlejando las naves de la riba;Bogan el remo, y al batir continoCubren de espuma el líquido camino.

No halla en tanto á su afan Vénus sosiego;Vuela á Neptuno, y «El que Juno abrigaOdio irreconciliable,» gime, «al ruego,Neptuno ilustre, á descender me obliga;Que no su ira cruel, su rencor ciegoAmansan años ni piedad mitiga,Ni lo que ordena el hado ó Jove mandaSu indómita ambicion quiebra ni ablanda.

No halla en tanto á su afan Vénus sosiego;Vuela á Neptuno, y «El que Juno abrigaOdio irreconciliable,» gime, «al ruego,Neptuno ilustre, á descender me obliga;Que no su ira cruel, su rencor ciegoAmansan años ni piedad mitiga,Ni lo que ordena el hado ó Jove mandaSu indómita ambicion quiebra ni ablanda.

No halla en tanto á su afan Vénus sosiego;Vuela á Neptuno, y «El que Juno abrigaOdio irreconciliable,» gime, «al ruego,Neptuno ilustre, á descender me obliga;Que no su ira cruel, su rencor ciegoAmansan años ni piedad mitiga,Ni lo que ordena el hado ó Jove mandaSu indómita ambicion quiebra ni ablanda.

»Eterno es el furor que su alma siente;Que no bastó á su cólera sombríaHaber talado la ciudad potenteQue en la ancha Frigia dominaba un dia,Ni arrastrar las reliquias de su gentePor senda de martirio. TodavíaAl pueblo hundido en perseguir no cesaEn sus huesos nadantes y pavesa!

»Eterno es el furor que su alma siente;Que no bastó á su cólera sombríaHaber talado la ciudad potenteQue en la ancha Frigia dominaba un dia,Ni arrastrar las reliquias de su gentePor senda de martirio. TodavíaAl pueblo hundido en perseguir no cesaEn sus huesos nadantes y pavesa!

»Eterno es el furor que su alma siente;Que no bastó á su cólera sombríaHaber talado la ciudad potenteQue en la ancha Frigia dominaba un dia,Ni arrastrar las reliquias de su gentePor senda de martirio. TodavíaAl pueblo hundido en perseguir no cesaEn sus huesos nadantes y pavesa!

»La causa ella sabrá de tanta saña:Yo sé, y las ondas líbicas tú mismoViste cómo á manera de montañaEncrespó amenazando cataclismo;De Eolo en el favor fió; se engaña;Mas era su intencion cielo y abismoEn uno confundir; y así la impíaInsolente tus reinos invadia.

»La causa ella sabrá de tanta saña:Yo sé, y las ondas líbicas tú mismoViste cómo á manera de montañaEncrespó amenazando cataclismo;De Eolo en el favor fió; se engaña;Mas era su intencion cielo y abismoEn uno confundir; y así la impíaInsolente tus reinos invadia.

»La causa ella sabrá de tanta saña:Yo sé, y las ondas líbicas tú mismoViste cómo á manera de montañaEncrespó amenazando cataclismo;De Eolo en el favor fió; se engaña;Mas era su intencion cielo y abismoEn uno confundir; y así la impíaInsolente tus reinos invadia.

«Hoy, ¡qué horror! á las hembras roba el tino,Y las naves ardiendo á los Troyanos,Fuerza á Enéas, cerrándole el camino,A dejar en destierro á sus hermanos.Haz siquiera que al Tibre laurentinoEstos últimos restos lleguen sanos,Si ya al muro las Parcas prometidoNo han de negarles; si lo justo pido.»

«Hoy, ¡qué horror! á las hembras roba el tino,Y las naves ardiendo á los Troyanos,Fuerza á Enéas, cerrándole el camino,A dejar en destierro á sus hermanos.Haz siquiera que al Tibre laurentinoEstos últimos restos lleguen sanos,Si ya al muro las Parcas prometidoNo han de negarles; si lo justo pido.»

«Hoy, ¡qué horror! á las hembras roba el tino,Y las naves ardiendo á los Troyanos,Fuerza á Enéas, cerrándole el camino,A dejar en destierro á sus hermanos.Haz siquiera que al Tibre laurentinoEstos últimos restos lleguen sanos,Si ya al muro las Parcas prometidoNo han de negarles; si lo justo pido.»

Respondió el Dios que el ponto señorea:«Pon confianza en el imperio mio,Que en mis reinos naciste, Citerea,Y ya á Enéas mostré mi afecto pio:Yo mil veces, por él, si el mar ondeaLas nubes conjurando á estrago impío,Serené la amenaza; y no hice ménosEn tierra que del piélago en los senos.

Respondió el Dios que el ponto señorea:«Pon confianza en el imperio mio,Que en mis reinos naciste, Citerea,Y ya á Enéas mostré mi afecto pio:Yo mil veces, por él, si el mar ondeaLas nubes conjurando á estrago impío,Serené la amenaza; y no hice ménosEn tierra que del piélago en los senos.

Respondió el Dios que el ponto señorea:«Pon confianza en el imperio mio,Que en mis reinos naciste, Citerea,Y ya á Enéas mostré mi afecto pio:Yo mil veces, por él, si el mar ondeaLas nubes conjurando á estrago impío,Serené la amenaza; y no hice ménosEn tierra que del piélago en los senos.

»Janto y Símois me saquen verdadero:Cuando Aquíles con furia impetüosaPor la espada inmoló tanto guerreroQue contra el muro de Ilïon acosa;Cuando, enfrenando su ímpetu ligeroEl álveo, que en cadáveres rebosa,El Janto por las márgenes gemiaNi hallar lograba hácia mis reinos via.

»Janto y Símois me saquen verdadero:Cuando Aquíles con furia impetüosaPor la espada inmoló tanto guerreroQue contra el muro de Ilïon acosa;Cuando, enfrenando su ímpetu ligeroEl álveo, que en cadáveres rebosa,El Janto por las márgenes gemiaNi hallar lograba hácia mis reinos via.

»Janto y Símois me saquen verdadero:Cuando Aquíles con furia impetüosaPor la espada inmoló tanto guerreroQue contra el muro de Ilïon acosa;Cuando, enfrenando su ímpetu ligeroEl álveo, que en cadáveres rebosa,El Janto por las márgenes gemiaNi hallar lograba hácia mis reinos via.

»Yo á tu hijo entónces arranqué á la muerteEn nube con que entorno le rodeo,Viéndole ménos bienhadado y fuerteCombatir con el hijo de Peleo;Ni vacilé en librarle de esa suerteA pesar del furor de mi deseo,Que hundir yo ansiaba la ciudad perjura,Ya (¡mal pecado!) de mi mano hechura.

»Yo á tu hijo entónces arranqué á la muerteEn nube con que entorno le rodeo,Viéndole ménos bienhadado y fuerteCombatir con el hijo de Peleo;Ni vacilé en librarle de esa suerteA pesar del furor de mi deseo,Que hundir yo ansiaba la ciudad perjura,Ya (¡mal pecado!) de mi mano hechura.

»Yo á tu hijo entónces arranqué á la muerteEn nube con que entorno le rodeo,Viéndole ménos bienhadado y fuerteCombatir con el hijo de Peleo;Ni vacilé en librarle de esa suerteA pesar del furor de mi deseo,Que hundir yo ansiaba la ciudad perjura,Ya (¡mal pecado!) de mi mano hechura.

»¿Qué dudas, pues? ¿qué temes por Enéas?Yo lo mismo que entónces, ahora siento:El al puerto de Averno que deseasLlegará con su gente á salvamento:Habrá sólo uno que anegarse veas,Escogido holocausto.» Así el alientoNeptuno á Vénus vuelve; y ya bizarroCon arreos de oro orna su carro.

»¿Qué dudas, pues? ¿qué temes por Enéas?Yo lo mismo que entónces, ahora siento:El al puerto de Averno que deseasLlegará con su gente á salvamento:Habrá sólo uno que anegarse veas,Escogido holocausto.» Así el alientoNeptuno á Vénus vuelve; y ya bizarroCon arreos de oro orna su carro.

»¿Qué dudas, pues? ¿qué temes por Enéas?Yo lo mismo que entónces, ahora siento:El al puerto de Averno que deseasLlegará con su gente á salvamento:Habrá sólo uno que anegarse veas,Escogido holocausto.» Así el alientoNeptuno á Vénus vuelve; y ya bizarroCon arreos de oro orna su carro.

Pone á los brutos el bañado freno,Dales con fácil mano suelta brida,Y por el mar, magnífico y sereno,En su carroza va de azul teñida:Tiéndese igual sobre el materno senoBajo el eje tonante la onda erguida,Y cuanto nublo encapotó la esferaSu fuga por los aires acelera.

Pone á los brutos el bañado freno,Dales con fácil mano suelta brida,Y por el mar, magnífico y sereno,En su carroza va de azul teñida:Tiéndese igual sobre el materno senoBajo el eje tonante la onda erguida,Y cuanto nublo encapotó la esferaSu fuga por los aires acelera.

Pone á los brutos el bañado freno,Dales con fácil mano suelta brida,Y por el mar, magnífico y sereno,En su carroza va de azul teñida:Tiéndese igual sobre el materno senoBajo el eje tonante la onda erguida,Y cuanto nublo encapotó la esferaSu fuga por los aires acelera.

Acompañan en torno al Dios marinoGrandes cetos y rápidos tritones;Glauco y su coro, y Palemon de Ino,Y Forco y sus revueltos escuadrones:Hienden á izquierda el reino cristalinoLas hijas de sus húmidas mansiones:Talía allí, Cimódoce campea,Tétis, Melite, y blanda Panopea.

Acompañan en torno al Dios marinoGrandes cetos y rápidos tritones;Glauco y su coro, y Palemon de Ino,Y Forco y sus revueltos escuadrones:Hienden á izquierda el reino cristalinoLas hijas de sus húmidas mansiones:Talía allí, Cimódoce campea,Tétis, Melite, y blanda Panopea.

Acompañan en torno al Dios marinoGrandes cetos y rápidos tritones;Glauco y su coro, y Palemon de Ino,Y Forco y sus revueltos escuadrones:Hienden á izquierda el reino cristalinoLas hijas de sus húmidas mansiones:Talía allí, Cimódoce campea,Tétis, Melite, y blanda Panopea.

En la mente de Enéas indecisaBullen en tanto imágenes amenas:Manda arbolar los mástiles aprisaY las velas tender por la entenas:No hay, lonas al izar, mano remisa;Ya á este lado, ya á aquél las sueltan llenas;Tuercen cabos, retuércenlos á una;Mueve miéntras la escuadra aura oportuna.

En la mente de Enéas indecisaBullen en tanto imágenes amenas:Manda arbolar los mástiles aprisaY las velas tender por la entenas:No hay, lonas al izar, mano remisa;Ya á este lado, ya á aquél las sueltan llenas;Tuercen cabos, retuércenlos á una;Mueve miéntras la escuadra aura oportuna.

En la mente de Enéas indecisaBullen en tanto imágenes amenas:Manda arbolar los mástiles aprisaY las velas tender por la entenas:No hay, lonas al izar, mano remisa;Ya á este lado, ya á aquél las sueltan llenas;Tuercen cabos, retuércenlos á una;Mueve miéntras la escuadra aura oportuna.

Palinuro adelante firme guiaLa flota, que á su espalda se aglomera:Marchan, y á la órden obediente, fiaCada nave en la nave delantera.Casi la vaporosa Noche habiaTocado á la mitad de su carrera;Y al pié del remo, de temor seguros,Duermen los nautas en los bancos duros.

Palinuro adelante firme guiaLa flota, que á su espalda se aglomera:Marchan, y á la órden obediente, fiaCada nave en la nave delantera.Casi la vaporosa Noche habiaTocado á la mitad de su carrera;Y al pié del remo, de temor seguros,Duermen los nautas en los bancos duros.

Palinuro adelante firme guiaLa flota, que á su espalda se aglomera:Marchan, y á la órden obediente, fiaCada nave en la nave delantera.Casi la vaporosa Noche habiaTocado á la mitad de su carrera;Y al pié del remo, de temor seguros,Duermen los nautas en los bancos duros.

Dejó en esto las célicas regionesLigero un Sueño que las sombras hiende;Mudo vuela, y fatídicas visionesTrayendo, ¡oh Palinuro! á tí desciende:Sentado en la alta popa, las faccionesDe Fórbas toma, y seducirte emprende:¡Mísero! que con voces de dulzuraYa el falso diosecillo te conjura:

Dejó en esto las célicas regionesLigero un Sueño que las sombras hiende;Mudo vuela, y fatídicas visionesTrayendo, ¡oh Palinuro! á tí desciende:Sentado en la alta popa, las faccionesDe Fórbas toma, y seducirte emprende:¡Mísero! que con voces de dulzuraYa el falso diosecillo te conjura:

Dejó en esto las célicas regionesLigero un Sueño que las sombras hiende;Mudo vuela, y fatídicas visionesTrayendo, ¡oh Palinuro! á tí desciende:Sentado en la alta popa, las faccionesDe Fórbas toma, y seducirte emprende:¡Mísero! que con voces de dulzuraYa el falso diosecillo te conjura:

«¡Hijo de Yasio, Palinuro mio!Mira cómo resbala blandamenteLlevado de las ondas el navío;¡Qué propicio que espira el manso ambiente!Un rato al soporífero rocíoInclina ya la fatigada frente;Hora es de descansar: duerme sin miedo,Que yo en tanto por tí velando quedo.»

«¡Hijo de Yasio, Palinuro mio!Mira cómo resbala blandamenteLlevado de las ondas el navío;¡Qué propicio que espira el manso ambiente!Un rato al soporífero rocíoInclina ya la fatigada frente;Hora es de descansar: duerme sin miedo,Que yo en tanto por tí velando quedo.»

«¡Hijo de Yasio, Palinuro mio!Mira cómo resbala blandamenteLlevado de las ondas el navío;¡Qué propicio que espira el manso ambiente!Un rato al soporífero rocíoInclina ya la fatigada frente;Hora es de descansar: duerme sin miedo,Que yo en tanto por tí velando quedo.»

Alzó el otro los párpados apénasY dijo: «¿Lo que vale la semblanza,Quieres que olvide yo, de olas serenas?¿Que ponga en monstruo aleve confianzaPretendes por ventura? ¿Me encadenasPorque entregue mi Rey á la mudanzaDe mar y viento, de quien tantas vecesProbé las veleidades y dobleces?»

Alzó el otro los párpados apénasY dijo: «¿Lo que vale la semblanza,Quieres que olvide yo, de olas serenas?¿Que ponga en monstruo aleve confianzaPretendes por ventura? ¿Me encadenasPorque entregue mi Rey á la mudanzaDe mar y viento, de quien tantas vecesProbé las veleidades y dobleces?»

Alzó el otro los párpados apénasY dijo: «¿Lo que vale la semblanza,Quieres que olvide yo, de olas serenas?¿Que ponga en monstruo aleve confianzaPretendes por ventura? ¿Me encadenasPorque entregue mi Rey á la mudanzaDe mar y viento, de quien tantas vecesProbé las veleidades y dobleces?»

Dice, é inmóvil se afianza, y trabaDel gobernalle con ahincado empeño;Mira á los astros, y en los astros clavaLos mustios ojos resistiendo al sueño.Mas ya una y otra sien le golpeabaEl Dios con su balsámico beleñoEn las aguas del Lete humedecido,Y los ojos le anega en alto olvido.

Dice, é inmóvil se afianza, y trabaDel gobernalle con ahincado empeño;Mira á los astros, y en los astros clavaLos mustios ojos resistiendo al sueño.Mas ya una y otra sien le golpeabaEl Dios con su balsámico beleñoEn las aguas del Lete humedecido,Y los ojos le anega en alto olvido.

Dice, é inmóvil se afianza, y trabaDel gobernalle con ahincado empeño;Mira á los astros, y en los astros clavaLos mustios ojos resistiendo al sueño.Mas ya una y otra sien le golpeabaEl Dios con su balsámico beleñoEn las aguas del Lete humedecido,Y los ojos le anega en alto olvido.

No bien los miembros el sopor le aflojaCuando el sueño sobre él se precipita;Mas no del gobernalle le despojaNi de su asida posicion le quita,Antes al mar con el timon le arrojaY áun parte de la popa: llama, gritaCayendo el triste; nadie oyó su acento;Y el Dios aleteando huye en el viento.

No bien los miembros el sopor le aflojaCuando el sueño sobre él se precipita;Mas no del gobernalle le despojaNi de su asida posicion le quita,Antes al mar con el timon le arrojaY áun parte de la popa: llama, gritaCayendo el triste; nadie oyó su acento;Y el Dios aleteando huye en el viento.

No bien los miembros el sopor le aflojaCuando el sueño sobre él se precipita;Mas no del gobernalle le despojaNi de su asida posicion le quita,Antes al mar con el timon le arrojaY áun parte de la popa: llama, gritaCayendo el triste; nadie oyó su acento;Y el Dios aleteando huye en el viento.

Segura, empero, prosiguió la flotaDel favor de Neptuno protegida.Mas hé aquí ya se acerca en su derrotaA la roca, otro tiempo tan temida,De las Sirenas, que la mar azota,De albos huesos de náufragos guarida;Y léjos con monótonos bramidosResuenan los escollos combatidos.

Segura, empero, prosiguió la flotaDel favor de Neptuno protegida.Mas hé aquí ya se acerca en su derrotaA la roca, otro tiempo tan temida,De las Sirenas, que la mar azota,De albos huesos de náufragos guarida;Y léjos con monótonos bramidosResuenan los escollos combatidos.

Segura, empero, prosiguió la flotaDel favor de Neptuno protegida.Mas hé aquí ya se acerca en su derrotaA la roca, otro tiempo tan temida,De las Sirenas, que la mar azota,De albos huesos de náufragos guarida;Y léjos con monótonos bramidosResuenan los escollos combatidos.

Notó Enéas entónces que á la armadaFalta el piloto y perecer podria;Y con mano acudiendo aceleradaLa noche toda él mismo el timon guía;Y entónces exclamó con voz ahogada:«¡Pobre amigo! ¡fiaste en demasíaDe cielo bonancible y mar serena;Yacerás insepulto en triste arena!»

Notó Enéas entónces que á la armadaFalta el piloto y perecer podria;Y con mano acudiendo aceleradaLa noche toda él mismo el timon guía;Y entónces exclamó con voz ahogada:«¡Pobre amigo! ¡fiaste en demasíaDe cielo bonancible y mar serena;Yacerás insepulto en triste arena!»

Notó Enéas entónces que á la armadaFalta el piloto y perecer podria;Y con mano acudiendo aceleradaLa noche toda él mismo el timon guía;Y entónces exclamó con voz ahogada:«¡Pobre amigo! ¡fiaste en demasíaDe cielo bonancible y mar serena;Yacerás insepulto en triste arena!»

Así hablaba y lloraba juntamente.Ya, riendas dando, por el mar navegan,Y á las costas de Cúmas (cuya genteDe Eubea vino) sin tardanza llegan.Tornan proas al mar: con tenaz dienteLa ancla fija el bajel, y á tierra apeganLas corvas popas, que en la orilla alzadasLa bordan de colores varïadas.

Así hablaba y lloraba juntamente.Ya, riendas dando, por el mar navegan,Y á las costas de Cúmas (cuya genteDe Eubea vino) sin tardanza llegan.Tornan proas al mar: con tenaz dienteLa ancla fija el bajel, y á tierra apeganLas corvas popas, que en la orilla alzadasLa bordan de colores varïadas.

Así hablaba y lloraba juntamente.Ya, riendas dando, por el mar navegan,Y á las costas de Cúmas (cuya genteDe Eubea vino) sin tardanza llegan.Tornan proas al mar: con tenaz dienteLa ancla fija el bajel, y á tierra apeganLas corvas popas, que en la orilla alzadasLa bordan de colores varïadas.

Ledos embisten en hesperia tierra:Quién hiere el pedernal, que en sus entrañasDe la llama los gérmenes encierra;Quién penetra las ásperas montañasY leños corta, ó por su seno yerra,Intrincada guarida de alimañas,Y vuelve, y dando de placer señalesEnseña los hallados manantiales.

Ledos embisten en hesperia tierra:Quién hiere el pedernal, que en sus entrañasDe la llama los gérmenes encierra;Quién penetra las ásperas montañasY leños corta, ó por su seno yerra,Intrincada guarida de alimañas,Y vuelve, y dando de placer señalesEnseña los hallados manantiales.

Ledos embisten en hesperia tierra:Quién hiere el pedernal, que en sus entrañasDe la llama los gérmenes encierra;Quién penetra las ásperas montañasY leños corta, ó por su seno yerra,Intrincada guarida de alimañas,Y vuelve, y dando de placer señalesEnseña los hallados manantiales.

Mas Enéas piadoso á las alturasEn que Apolo descuella, se encamina,Y las cuevas recónditas, oscuras,Busca de la terrífica adivinaQue, inflamada del Dios, cosas futurasEn estro rebosando vaticina:¿Veisle? entrando con otros va derechoOra el bosque avernal, ya el áureo techo.

Mas Enéas piadoso á las alturasEn que Apolo descuella, se encamina,Y las cuevas recónditas, oscuras,Busca de la terrífica adivinaQue, inflamada del Dios, cosas futurasEn estro rebosando vaticina:¿Veisle? entrando con otros va derechoOra el bosque avernal, ya el áureo techo.

Mas Enéas piadoso á las alturasEn que Apolo descuella, se encamina,Y las cuevas recónditas, oscuras,Busca de la terrífica adivinaQue, inflamada del Dios, cosas futurasEn estro rebosando vaticina:¿Veisle? entrando con otros va derechoOra el bosque avernal, ya el áureo techo.

Dédalo de comarcas sanguinosasHuyendo, es fama, y del furor de Mínos,Fiarse osó con alas vagarosasA los reinos del aura cristalinos:A la region helada de las OsasSu vuelo por insólitos caminosTendió, y moviendo las nadantes plumas,Fué en el alcázar á parar de Cúmas.

Dédalo de comarcas sanguinosasHuyendo, es fama, y del furor de Mínos,Fiarse osó con alas vagarosasA los reinos del aura cristalinos:A la region helada de las OsasSu vuelo por insólitos caminosTendió, y moviendo las nadantes plumas,Fué en el alcázar á parar de Cúmas.

Dédalo de comarcas sanguinosasHuyendo, es fama, y del furor de Mínos,Fiarse osó con alas vagarosasA los reinos del aura cristalinos:A la region helada de las OsasSu vuelo por insólitos caminosTendió, y moviendo las nadantes plumas,Fué en el alcázar á parar de Cúmas.

Por vez primera allí devuelto al suelo,Grato, Apolo, al favor, logró ofrecerteSanas las alas que bogó en su vueloY un templo dedicarte hermoso y fuerte.En las puertas, de Andrógeo el fin, el dueloGrabó de los Cecrópidas, que á muerteSiete hijos tributaban cada un año;La urna ciega allí está do sale el daño.

Por vez primera allí devuelto al suelo,Grato, Apolo, al favor, logró ofrecerteSanas las alas que bogó en su vueloY un templo dedicarte hermoso y fuerte.En las puertas, de Andrógeo el fin, el dueloGrabó de los Cecrópidas, que á muerteSiete hijos tributaban cada un año;La urna ciega allí está do sale el daño.

Por vez primera allí devuelto al suelo,Grato, Apolo, al favor, logró ofrecerteSanas las alas que bogó en su vueloY un templo dedicarte hermoso y fuerte.En las puertas, de Andrógeo el fin, el dueloGrabó de los Cecrópidas, que á muerteSiete hijos tributaban cada un año;La urna ciega allí está do sale el daño.

En frente, en medio al mar, se representaCreta: allí lo cruel de sus amores,Del toro esclava, Pasifae ostenta;Monumento de estúpidos furoresAllí el biforme Minotauro asientaLa planta; con sus vueltas, sus errores,Incierto entorno el laberinto gira,Y á la amante princesa horror inspira.

En frente, en medio al mar, se representaCreta: allí lo cruel de sus amores,Del toro esclava, Pasifae ostenta;Monumento de estúpidos furoresAllí el biforme Minotauro asientaLa planta; con sus vueltas, sus errores,Incierto entorno el laberinto gira,Y á la amante princesa horror inspira.

En frente, en medio al mar, se representaCreta: allí lo cruel de sus amores,Del toro esclava, Pasifae ostenta;Monumento de estúpidos furoresAllí el biforme Minotauro asientaLa planta; con sus vueltas, sus errores,Incierto entorno el laberinto gira,Y á la amante princesa horror inspira.

Cediendo de la triste á la porfía,Allí Dédalo mismo de TeseoEl paso indocto con el hilo guia:Ícaro, y tú tambien lograras, creo,Insigne asiento en la áurea galería;Mas de padre el dolor ganó al deseoDel artífice audaz, que, el brazo alzando,Caer dos veces le dejó, llorando.

Cediendo de la triste á la porfía,Allí Dédalo mismo de TeseoEl paso indocto con el hilo guia:Ícaro, y tú tambien lograras, creo,Insigne asiento en la áurea galería;Mas de padre el dolor ganó al deseoDel artífice audaz, que, el brazo alzando,Caer dos veces le dejó, llorando.

Cediendo de la triste á la porfía,Allí Dédalo mismo de TeseoEl paso indocto con el hilo guia:Ícaro, y tú tambien lograras, creo,Insigne asiento en la áurea galería;Mas de padre el dolor ganó al deseoDel artífice audaz, que, el brazo alzando,Caer dos veces le dejó, llorando.

Enéas con su gente asaz tuvieraEn cada cuadro la mirada fija,Si, enviado adelante, no volvieraTurbando Acátes su atencion prolija:Con Acátes, graciosa compañera,Deífobe llegó, de Glauco hija,Intérprete de Apolo y de Dïana;Que vuelta al Rey de la nacion troyana.

Enéas con su gente asaz tuvieraEn cada cuadro la mirada fija,Si, enviado adelante, no volvieraTurbando Acátes su atencion prolija:Con Acátes, graciosa compañera,Deífobe llegó, de Glauco hija,Intérprete de Apolo y de Dïana;Que vuelta al Rey de la nacion troyana.

Enéas con su gente asaz tuvieraEn cada cuadro la mirada fija,Si, enviado adelante, no volvieraTurbando Acátes su atencion prolija:Con Acátes, graciosa compañera,Deífobe llegó, de Glauco hija,Intérprete de Apolo y de Dïana;Que vuelta al Rey de la nacion troyana.

«No es sazon de admirar primores tales.»Le dice: «importa que inmolar decidasDe grey vacuna siete recentalesY á par siete ovejuelas escogidas.»Esto dijo: Troyanos principalesVan á cumplir las órdenes oidas;Y mostrándoles sigue ella el caminoAl elevado templo Sibilino.

«No es sazon de admirar primores tales.»Le dice: «importa que inmolar decidasDe grey vacuna siete recentalesY á par siete ovejuelas escogidas.»Esto dijo: Troyanos principalesVan á cumplir las órdenes oidas;Y mostrándoles sigue ella el caminoAl elevado templo Sibilino.

«No es sazon de admirar primores tales.»Le dice: «importa que inmolar decidasDe grey vacuna siete recentalesY á par siete ovejuelas escogidas.»Esto dijo: Troyanos principalesVan á cumplir las órdenes oidas;Y mostrándoles sigue ella el caminoAl elevado templo Sibilino.

Hay en la roca eubea un lado hendido,Antro de cien entradas y cien puertasQue cien voces arrojan con rüido,De la oculta Deidad respuestas ciertas.Cuando llegaban al umbral temido,«¡Tiempo es que el ruego á consultar conviertasTus hados, huésped!» la doncella exclama;Hé aquí el Dios, hé aquí el Dios! mi mente inflama.»

Hay en la roca eubea un lado hendido,Antro de cien entradas y cien puertasQue cien voces arrojan con rüido,De la oculta Deidad respuestas ciertas.Cuando llegaban al umbral temido,«¡Tiempo es que el ruego á consultar conviertasTus hados, huésped!» la doncella exclama;Hé aquí el Dios, hé aquí el Dios! mi mente inflama.»

Hay en la roca eubea un lado hendido,Antro de cien entradas y cien puertasQue cien voces arrojan con rüido,De la oculta Deidad respuestas ciertas.Cuando llegaban al umbral temido,«¡Tiempo es que el ruego á consultar conviertasTus hados, huésped!» la doncella exclama;Hé aquí el Dios, hé aquí el Dios! mi mente inflama.»

Esto la vírgen pronunció en la entradaDe la inmensa caverna: en ese instanteTartamudea, la color mudada,Crespo el cabello, atónito el semblante:Enfurecida, aérea, agigantada,Hínchale el Dios el seno jadeante,Y ya llena del númen soberano,Vibró puro su acento áun más que humano:

Esto la vírgen pronunció en la entradaDe la inmensa caverna: en ese instanteTartamudea, la color mudada,Crespo el cabello, atónito el semblante:Enfurecida, aérea, agigantada,Hínchale el Dios el seno jadeante,Y ya llena del númen soberano,Vibró puro su acento áun más que humano:

Esto la vírgen pronunció en la entradaDe la inmensa caverna: en ese instanteTartamudea, la color mudada,Crespo el cabello, atónito el semblante:Enfurecida, aérea, agigantada,Hínchale el Dios el seno jadeante,Y ya llena del númen soberano,Vibró puro su acento áun más que humano:

«¡Eneas! ¿no será que al Númen santoCon tus votos y súplicas regales?No han de abrirse á tus pasos entretantoDel pavoroso templo los umbrales.»Calló: los Teucros con glacial espantoOyeron resonar palabras tales,Y postrándose el Rey, con hondo acentoOró así en religioso arrobamiento:

«¡Eneas! ¿no será que al Númen santoCon tus votos y súplicas regales?No han de abrirse á tus pasos entretantoDel pavoroso templo los umbrales.»Calló: los Teucros con glacial espantoOyeron resonar palabras tales,Y postrándose el Rey, con hondo acentoOró así en religioso arrobamiento:

«¡Eneas! ¿no será que al Númen santoCon tus votos y súplicas regales?No han de abrirse á tus pasos entretantoDel pavoroso templo los umbrales.»Calló: los Teucros con glacial espantoOyeron resonar palabras tales,Y postrándose el Rey, con hondo acentoOró así en religioso arrobamiento:

«Febo, que de infortunios y pesaresDe los hijos de Troya te apïadas;Tú que al cuerpo del de Éaco, de PárisLas flechas dirigiste enherboladas:Salvo, merced es tuya, hendí anchos maresQue á ceñir van regiones apartadas;Yo he cruzado las costas africanas;Yo las hórridas sirtes vi cercanas.

«Febo, que de infortunios y pesaresDe los hijos de Troya te apïadas;Tú que al cuerpo del de Éaco, de PárisLas flechas dirigiste enherboladas:Salvo, merced es tuya, hendí anchos maresQue á ceñir van regiones apartadas;Yo he cruzado las costas africanas;Yo las hórridas sirtes vi cercanas.

«Febo, que de infortunios y pesaresDe los hijos de Troya te apïadas;Tú que al cuerpo del de Éaco, de PárisLas flechas dirigiste enherboladas:Salvo, merced es tuya, hendí anchos maresQue á ceñir van regiones apartadas;Yo he cruzado las costas africanas;Yo las hórridas sirtes vi cercanas.

»Hoy piso en fin el límite italiano,Tierra de promision que ántes huia;¡Así el signo maléfico troyanoHaya hasta aquí llegado en su porfía!Y ¡oh cuantos con furor visteis insanoCrecer la gloria de mi patria un dia!¡Dioses todos y diosas! sin enojosVolved ya en fin á Troya vuestros ojos!

»Hoy piso en fin el límite italiano,Tierra de promision que ántes huia;¡Así el signo maléfico troyanoHaya hasta aquí llegado en su porfía!Y ¡oh cuantos con furor visteis insanoCrecer la gloria de mi patria un dia!¡Dioses todos y diosas! sin enojosVolved ya en fin á Troya vuestros ojos!

»Hoy piso en fin el límite italiano,Tierra de promision que ántes huia;¡Así el signo maléfico troyanoHaya hasta aquí llegado en su porfía!Y ¡oh cuantos con furor visteis insanoCrecer la gloria de mi patria un dia!¡Dioses todos y diosas! sin enojosVolved ya en fin á Troya vuestros ojos!

»Y ¡oh tú que en siglos ves áun no llegados,Santa sacerdotisa! (yo no pidoImperio no ofrecido por mis hados)Da á mis Teucros gozar reposo y nidoCon los Dioses de Troya fatigados;Y á Hécate y á Apolo, agradecido,De mármol fundaré templo y altaresY fiestas en su honor apolinares.

»Y ¡oh tú que en siglos ves áun no llegados,Santa sacerdotisa! (yo no pidoImperio no ofrecido por mis hados)Da á mis Teucros gozar reposo y nidoCon los Dioses de Troya fatigados;Y á Hécate y á Apolo, agradecido,De mármol fundaré templo y altaresY fiestas en su honor apolinares.

»Y ¡oh tú que en siglos ves áun no llegados,Santa sacerdotisa! (yo no pidoImperio no ofrecido por mis hados)Da á mis Teucros gozar reposo y nidoCon los Dioses de Troya fatigados;Y á Hécate y á Apolo, agradecido,De mármol fundaré templo y altaresY fiestas en su honor apolinares.

»Tú en mi reino tambien ilustre asientoTendrás, y tus sagradas prediccionesGuardando con solemne acatamiento,Tu culto servirán dignos varones.Mas oye: á la merced irán del vientoTus palabras si en hojas las dispones;Canta tú misma lo que cierto veas.»Aquí dió fin á su oracion Enéas.

»Tú en mi reino tambien ilustre asientoTendrás, y tus sagradas prediccionesGuardando con solemne acatamiento,Tu culto servirán dignos varones.Mas oye: á la merced irán del vientoTus palabras si en hojas las dispones;Canta tú misma lo que cierto veas.»Aquí dió fin á su oracion Enéas.

»Tú en mi reino tambien ilustre asientoTendrás, y tus sagradas prediccionesGuardando con solemne acatamiento,Tu culto servirán dignos varones.Mas oye: á la merced irán del vientoTus palabras si en hojas las dispones;Canta tú misma lo que cierto veas.»Aquí dió fin á su oracion Enéas.

En tanto la Sibila áun se sublevaPor sacudir el númen que la oprime,Y feroz se revuelve en la ancha cueva:Fogoso corazon, labio que gimeEl Dios le doma, que sobre ellos llevaHasta grabarla, inspiracion sublime;Y dan su voz en ecos las cien puertasTodas á un tiempo sin esfuerzo abiertas.

En tanto la Sibila áun se sublevaPor sacudir el númen que la oprime,Y feroz se revuelve en la ancha cueva:Fogoso corazon, labio que gimeEl Dios le doma, que sobre ellos llevaHasta grabarla, inspiracion sublime;Y dan su voz en ecos las cien puertasTodas á un tiempo sin esfuerzo abiertas.

En tanto la Sibila áun se sublevaPor sacudir el númen que la oprime,Y feroz se revuelve en la ancha cueva:Fogoso corazon, labio que gimeEl Dios le doma, que sobre ellos llevaHasta grabarla, inspiracion sublime;Y dan su voz en ecos las cien puertasTodas á un tiempo sin esfuerzo abiertas.


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