XIX.

Diciendo: «¡Oh tú hasta ahora libertadoDe los riesgos del piélago marino,Hoy de riesgos de tierra amenazado!Vendrá tu gente al reino de Lavino(No temas, no, que lo revoque el hado);Mas tiempo habrá que llore porque vino;Guerras, ásperas guerras estoy viendo;Miro al Tibre ondear, de sangre horrendo.

Diciendo: «¡Oh tú hasta ahora libertadoDe los riesgos del piélago marino,Hoy de riesgos de tierra amenazado!Vendrá tu gente al reino de Lavino(No temas, no, que lo revoque el hado);Mas tiempo habrá que llore porque vino;Guerras, ásperas guerras estoy viendo;Miro al Tibre ondear, de sangre horrendo.

Diciendo: «¡Oh tú hasta ahora libertadoDe los riesgos del piélago marino,Hoy de riesgos de tierra amenazado!Vendrá tu gente al reino de Lavino(No temas, no, que lo revoque el hado);Mas tiempo habrá que llore porque vino;Guerras, ásperas guerras estoy viendo;Miro al Tibre ondear, de sangre horrendo.

»Otro Janto, otro Símois, y otra hogañoCampaña cual la griega rigurosaVerás, que el Lacio cria ya en tu dañoOtro Aquíles feroz hijo de Diosa;Ni faltará á tu gente en suelo extrañoDe Juno el odio que jamas reposa;Y en tanto, ¿qué ciudades, ni qué playasHabrá, infeliz, donde á rogar no vayas?

»Otro Janto, otro Símois, y otra hogañoCampaña cual la griega rigurosaVerás, que el Lacio cria ya en tu dañoOtro Aquíles feroz hijo de Diosa;Ni faltará á tu gente en suelo extrañoDe Juno el odio que jamas reposa;Y en tanto, ¿qué ciudades, ni qué playasHabrá, infeliz, donde á rogar no vayas?

»Otro Janto, otro Símois, y otra hogañoCampaña cual la griega rigurosaVerás, que el Lacio cria ya en tu dañoOtro Aquíles feroz hijo de Diosa;Ni faltará á tu gente en suelo extrañoDe Juno el odio que jamas reposa;Y en tanto, ¿qué ciudades, ni qué playasHabrá, infeliz, donde á rogar no vayas?

»Y otra vez bodas en foráneo sueloLlorarán los Troyanos; y esa esposa¡Cuánto traerá de afan! ¡cuánto de duelo!¡A ti y á tus vasallos cuán costosa!Tú, hasta do el hado sufra, insta en tu anhelo,Y lograrás, mudanza milagrosa,Que ántes que no otra, á próspero destinoUna griega ciudad te abra camino.»

»Y otra vez bodas en foráneo sueloLlorarán los Troyanos; y esa esposa¡Cuánto traerá de afan! ¡cuánto de duelo!¡A ti y á tus vasallos cuán costosa!Tú, hasta do el hado sufra, insta en tu anhelo,Y lograrás, mudanza milagrosa,Que ántes que no otra, á próspero destinoUna griega ciudad te abra camino.»

»Y otra vez bodas en foráneo sueloLlorarán los Troyanos; y esa esposa¡Cuánto traerá de afan! ¡cuánto de duelo!¡A ti y á tus vasallos cuán costosa!Tú, hasta do el hado sufra, insta en tu anhelo,Y lograrás, mudanza milagrosa,Que ántes que no otra, á próspero destinoUna griega ciudad te abra camino.»

Tal desde su antro la Sibila fiera,Con voz que infunde admiracion y espanto,Hechos desvuelve, edades acelera,Y en sombras la verdad brilla en su canto;Tal de su labio el ímpetu moderaEl Dios que el corazon le aguija en tanto;Mas serenada al fin su ira espumante,A hablarle torna el héroe suplicante:

Tal desde su antro la Sibila fiera,Con voz que infunde admiracion y espanto,Hechos desvuelve, edades acelera,Y en sombras la verdad brilla en su canto;Tal de su labio el ímpetu moderaEl Dios que el corazon le aguija en tanto;Mas serenada al fin su ira espumante,A hablarle torna el héroe suplicante:

Tal desde su antro la Sibila fiera,Con voz que infunde admiracion y espanto,Hechos desvuelve, edades acelera,Y en sombras la verdad brilla en su canto;Tal de su labio el ímpetu moderaEl Dios que el corazon le aguija en tanto;Mas serenada al fin su ira espumante,A hablarle torna el héroe suplicante:

«Áun no me has anunciado ¡oh vírgen! nadaÓ nuevo ó imprevisto de mi vida.Mas oye: si hay aquí al Averno entrada,Si aquí está la laguna tan temida,Con sobras de Aqueronte sustentada,Concede que un favor solo te pida:Mi padre anhelo ver; guia mi planta,Y dígnate de abrir la puerta santa.

«Áun no me has anunciado ¡oh vírgen! nadaÓ nuevo ó imprevisto de mi vida.Mas oye: si hay aquí al Averno entrada,Si aquí está la laguna tan temida,Con sobras de Aqueronte sustentada,Concede que un favor solo te pida:Mi padre anhelo ver; guia mi planta,Y dígnate de abrir la puerta santa.

«Áun no me has anunciado ¡oh vírgen! nadaÓ nuevo ó imprevisto de mi vida.Mas oye: si hay aquí al Averno entrada,Si aquí está la laguna tan temida,Con sobras de Aqueronte sustentada,Concede que un favor solo te pida:Mi padre anhelo ver; guia mi planta,Y dígnate de abrir la puerta santa.

»¡Mi padre! Yo de en medio al enemigoEntre llamas y dardos libertélo;Yo le puse en mis hombros, y él conmigoFué dándome doquier fuerza y consuelo:El fué en mis viajes mi mejor amigo;El los rigores de la mar y el cieloCon generosas muestras de osadía,Milagrosa en su edad, llevar solia.

»¡Mi padre! Yo de en medio al enemigoEntre llamas y dardos libertélo;Yo le puse en mis hombros, y él conmigoFué dándome doquier fuerza y consuelo:El fué en mis viajes mi mejor amigo;El los rigores de la mar y el cieloCon generosas muestras de osadía,Milagrosa en su edad, llevar solia.

»¡Mi padre! Yo de en medio al enemigoEntre llamas y dardos libertélo;Yo le puse en mis hombros, y él conmigoFué dándome doquier fuerza y consuelo:El fué en mis viajes mi mejor amigo;El los rigores de la mar y el cieloCon generosas muestras de osadía,Milagrosa en su edad, llevar solia.

»Y él, él me persuadió que reverenteLlegase, y suplicante, á tus umbrales:¡Oh! del padre y del hijo juntamenteTe apiaden los trabajos inmortales;Que tú eres, vírgen santa, omnipotente,Y de los negros bosques infernalesLa pavorosa Hécate no en vanoEl cetro aterrador puso en tu mano.

»Y él, él me persuadió que reverenteLlegase, y suplicante, á tus umbrales:¡Oh! del padre y del hijo juntamenteTe apiaden los trabajos inmortales;Que tú eres, vírgen santa, omnipotente,Y de los negros bosques infernalesLa pavorosa Hécate no en vanoEl cetro aterrador puso en tu mano.

»Y él, él me persuadió que reverenteLlegase, y suplicante, á tus umbrales:¡Oh! del padre y del hijo juntamenteTe apiaden los trabajos inmortales;Que tú eres, vírgen santa, omnipotente,Y de los negros bosques infernalesLa pavorosa Hécate no en vanoEl cetro aterrador puso en tu mano.

»La prenda de su amor el tracio Orfeo,Luégo que hondo el Erebo la devora,A salvar acertó, felice empleoHaciendo de su cítara sonora:Pólux, merced de enérgico deseo,Librar logró al hermano á quien adora,Y partiendo con él su sér divinoPasa y repasa el lóbrego camino.

»La prenda de su amor el tracio Orfeo,Luégo que hondo el Erebo la devora,A salvar acertó, felice empleoHaciendo de su cítara sonora:Pólux, merced de enérgico deseo,Librar logró al hermano á quien adora,Y partiendo con él su sér divinoPasa y repasa el lóbrego camino.

»La prenda de su amor el tracio Orfeo,Luégo que hondo el Erebo la devora,A salvar acertó, felice empleoHaciendo de su cítara sonora:Pólux, merced de enérgico deseo,Librar logró al hermano á quien adora,Y partiendo con él su sér divinoPasa y repasa el lóbrego camino.

»Callaré de Teseo; del tremendoAlcídes callo y su potente maza:¡Yo, yo tambien de Júpiter desciendo!»Pronuncia el héroe, y al altar se abraza.Otra vez la adivina respondiendo,«Troyano hijo de Anquíses, de la razaDe los supernos Dioses procedente,Oyeme,» dice, «y grábalo en tu mente:

»Callaré de Teseo; del tremendoAlcídes callo y su potente maza:¡Yo, yo tambien de Júpiter desciendo!»Pronuncia el héroe, y al altar se abraza.Otra vez la adivina respondiendo,«Troyano hijo de Anquíses, de la razaDe los supernos Dioses procedente,Oyeme,» dice, «y grábalo en tu mente:

»Callaré de Teseo; del tremendoAlcídes callo y su potente maza:¡Yo, yo tambien de Júpiter desciendo!»Pronuncia el héroe, y al altar se abraza.Otra vez la adivina respondiendo,«Troyano hijo de Anquíses, de la razaDe los supernos Dioses procedente,Oyeme,» dice, «y grábalo en tu mente:

»Fácil es del Averno la bajada;De dia y noche á la region oscuraPatente está la pavorosa entrada;Mas volver y elevarse al aura pura,Esa es la parte trabajosa, osada:Muy pocos á quien Jove con ternuraVió, ó que ardiente virtud al Cielo eleva,Vencieron, raza de héroes, la ardua prueba.

»Fácil es del Averno la bajada;De dia y noche á la region oscuraPatente está la pavorosa entrada;Mas volver y elevarse al aura pura,Esa es la parte trabajosa, osada:Muy pocos á quien Jove con ternuraVió, ó que ardiente virtud al Cielo eleva,Vencieron, raza de héroes, la ardua prueba.

»Fácil es del Averno la bajada;De dia y noche á la region oscuraPatente está la pavorosa entrada;Mas volver y elevarse al aura pura,Esa es la parte trabajosa, osada:Muy pocos á quien Jove con ternuraVió, ó que ardiente virtud al Cielo eleva,Vencieron, raza de héroes, la ardua prueba.

»Cubren selvas espesas y sombríasEl centro del Averno; á la redondaCarcomiendo el Cocito ciegas viasCon su torpe caudal callado ronda.Mas si forzar el Tártaro porfíasY dos veces cruzar la estigia onda,Si en esto gozas que á otros acobarda,Cómo has de comenzar escucha y guarda.

»Cubren selvas espesas y sombríasEl centro del Averno; á la redondaCarcomiendo el Cocito ciegas viasCon su torpe caudal callado ronda.Mas si forzar el Tártaro porfíasY dos veces cruzar la estigia onda,Si en esto gozas que á otros acobarda,Cómo has de comenzar escucha y guarda.

»Cubren selvas espesas y sombríasEl centro del Averno; á la redondaCarcomiendo el Cocito ciegas viasCon su torpe caudal callado ronda.Mas si forzar el Tártaro porfíasY dos veces cruzar la estigia onda,Si en esto gozas que á otros acobarda,Cómo has de comenzar escucha y guarda.

»En medio de estas selvas donde moroOculto un ramo está que el tallo tiernoTiene, y las hojas trémulas, de oro,Consagrado á la Juno del Infierno:Cierra en su seno el fúlgido tesoroHojoso un árbol entre el bosque eterno,Y de valles en torno guarnecido,La amiga lobreguez le hurta al sentido.

»En medio de estas selvas donde moroOculto un ramo está que el tallo tiernoTiene, y las hojas trémulas, de oro,Consagrado á la Juno del Infierno:Cierra en su seno el fúlgido tesoroHojoso un árbol entre el bosque eterno,Y de valles en torno guarnecido,La amiga lobreguez le hurta al sentido.

»En medio de estas selvas donde moroOculto un ramo está que el tallo tiernoTiene, y las hojas trémulas, de oro,Consagrado á la Juno del Infierno:Cierra en su seno el fúlgido tesoroHojoso un árbol entre el bosque eterno,Y de valles en torno guarnecido,La amiga lobreguez le hurta al sentido.

»Y nadie ya la subterránea rutaPudo emprender á do el amor te llama,Si ántes no desgajó la rica fruta:La hermosa Proserpina esa áurea ramaApropiada á su gloria la reputa,Y es el obsequio que entre todos ama:Segado el tallo, el gérmen no perece;Retoña, y la áurea yema amarillece.

»Y nadie ya la subterránea rutaPudo emprender á do el amor te llama,Si ántes no desgajó la rica fruta:La hermosa Proserpina esa áurea ramaApropiada á su gloria la reputa,Y es el obsequio que entre todos ama:Segado el tallo, el gérmen no perece;Retoña, y la áurea yema amarillece.

»Y nadie ya la subterránea rutaPudo emprender á do el amor te llama,Si ántes no desgajó la rica fruta:La hermosa Proserpina esa áurea ramaApropiada á su gloria la reputa,Y es el obsequio que entre todos ama:Segado el tallo, el gérmen no perece;Retoña, y la áurea yema amarillece.

»Vé, y de alto en torno el árbol investigaCon atenta mirada, y avistado,Allá tiende la mano; que si amigaLa suerte rie, con sensible agradoAl punto hará que el vástago te siga;Pero si adusto te rechaza el hado,No habrá fuerte segur ni ahincado empeñoQue el ramo aparte del materno leño.

»Vé, y de alto en torno el árbol investigaCon atenta mirada, y avistado,Allá tiende la mano; que si amigaLa suerte rie, con sensible agradoAl punto hará que el vástago te siga;Pero si adusto te rechaza el hado,No habrá fuerte segur ni ahincado empeñoQue el ramo aparte del materno leño.

»Vé, y de alto en torno el árbol investigaCon atenta mirada, y avistado,Allá tiende la mano; que si amigaLa suerte rie, con sensible agradoAl punto hará que el vástago te siga;Pero si adusto te rechaza el hado,No habrá fuerte segur ni ahincado empeñoQue el ramo aparte del materno leño.

»Mas ¡ah! miéntras al sacro umbral se inclinaTu oido, atento al deseado indulto,Un cadáver tus tropas contamina;Fué tu amigo y le ignoras insepulto:A honrarle ovejas negras vé y destina;Su cuerpo vé á librar de odioso insulto;Y así, en fin, á estas lóbregas moradasBajarás, no á vivientes franqueadas.»

»Mas ¡ah! miéntras al sacro umbral se inclinaTu oido, atento al deseado indulto,Un cadáver tus tropas contamina;Fué tu amigo y le ignoras insepulto:A honrarle ovejas negras vé y destina;Su cuerpo vé á librar de odioso insulto;Y así, en fin, á estas lóbregas moradasBajarás, no á vivientes franqueadas.»

»Mas ¡ah! miéntras al sacro umbral se inclinaTu oido, atento al deseado indulto,Un cadáver tus tropas contamina;Fué tu amigo y le ignoras insepulto:A honrarle ovejas negras vé y destina;Su cuerpo vé á librar de odioso insulto;Y así, en fin, á estas lóbregas moradasBajarás, no á vivientes franqueadas.»

Cesó, y quedóse la adivina muda.La medrosa caverna el héroe deja;Mirando al suelo va, y acerba dudaLe roe el corazon. Con él se alejaAcátes, fiel amigo: igual la agudaPena que á Enéas, al andar le aqueja:¿Quién será, cada cual finge y cavila,El que muerto nos canta la Sibila?

Cesó, y quedóse la adivina muda.La medrosa caverna el héroe deja;Mirando al suelo va, y acerba dudaLe roe el corazon. Con él se alejaAcátes, fiel amigo: igual la agudaPena que á Enéas, al andar le aqueja:¿Quién será, cada cual finge y cavila,El que muerto nos canta la Sibila?

Cesó, y quedóse la adivina muda.La medrosa caverna el héroe deja;Mirando al suelo va, y acerba dudaLe roe el corazon. Con él se alejaAcátes, fiel amigo: igual la agudaPena que á Enéas, al andar le aqueja:¿Quién será, cada cual finge y cavila,El que muerto nos canta la Sibila?

Hablando, pues, del mal que les espera,De dolor y ansiedad el pecho lleno,Allá tirado en la árida riberaCadáver infeliz ven á Miseno:Miseno, hijo de Eolo, á quien dieraNatura el arte de excitar al buenoA los combates, y el guerrero bandoLlenar de fuego, su clarin tocando.

Hablando, pues, del mal que les espera,De dolor y ansiedad el pecho lleno,Allá tirado en la árida riberaCadáver infeliz ven á Miseno:Miseno, hijo de Eolo, á quien dieraNatura el arte de excitar al buenoA los combates, y el guerrero bandoLlenar de fuego, su clarin tocando.

Hablando, pues, del mal que les espera,De dolor y ansiedad el pecho lleno,Allá tirado en la árida riberaCadáver infeliz ven á Miseno:Miseno, hijo de Eolo, á quien dieraNatura el arte de excitar al buenoA los combates, y el guerrero bandoLlenar de fuego, su clarin tocando.

Él, cuando Troya, acompañado habiaÁ Héctor: los campos él, de Héctor al lado,Con su trompa y su lanza recorriaEn la lanza y la trompa ejercitado;Despues, cuando de la alma luz del diaHéctor fué por Aquíles despojado,De Enéas al mandar el fiel guerrero(Partido no inferior) puso su acero.

Él, cuando Troya, acompañado habiaÁ Héctor: los campos él, de Héctor al lado,Con su trompa y su lanza recorriaEn la lanza y la trompa ejercitado;Despues, cuando de la alma luz del diaHéctor fué por Aquíles despojado,De Enéas al mandar el fiel guerrero(Partido no inferior) puso su acero.

Él, cuando Troya, acompañado habiaÁ Héctor: los campos él, de Héctor al lado,Con su trompa y su lanza recorriaEn la lanza y la trompa ejercitado;Despues, cuando de la alma luz del diaHéctor fué por Aquíles despojado,De Enéas al mandar el fiel guerrero(Partido no inferior) puso su acero.

Mas ahora que insensato en la riberaRetaba al són de cóncava bocinaAl númen que á emularle se atreviera,Envidiando Titon su arte divina(Si no miente la fama vocinglera)Ahogóle en la espumosa onda marina.Cercándole los suyos danle en tanto,Enéas sobre todo, amargo llanto.

Mas ahora que insensato en la riberaRetaba al són de cóncava bocinaAl númen que á emularle se atreviera,Envidiando Titon su arte divina(Si no miente la fama vocinglera)Ahogóle en la espumosa onda marina.Cercándole los suyos danle en tanto,Enéas sobre todo, amargo llanto.

Mas ahora que insensato en la riberaRetaba al són de cóncava bocinaAl númen que á emularle se atreviera,Envidiando Titon su arte divina(Si no miente la fama vocinglera)Ahogóle en la espumosa onda marina.Cercándole los suyos danle en tanto,Enéas sobre todo, amargo llanto.

Y llorando, el sagrado mandamientoA cumplir van, y fúnebres altaresCon árboles á alzar al firmamento:Van á una antigua selva, hondos hogaresDe fieras: al herir de hachas violento,Los fresnos y los pinos secularesVacilan, los hendibles robles gimen,Y los olmos rodando el bosque oprimen.

Y llorando, el sagrado mandamientoA cumplir van, y fúnebres altaresCon árboles á alzar al firmamento:Van á una antigua selva, hondos hogaresDe fieras: al herir de hachas violento,Los fresnos y los pinos secularesVacilan, los hendibles robles gimen,Y los olmos rodando el bosque oprimen.

Y llorando, el sagrado mandamientoA cumplir van, y fúnebres altaresCon árboles á alzar al firmamento:Van á una antigua selva, hondos hogaresDe fieras: al herir de hachas violento,Los fresnos y los pinos secularesVacilan, los hendibles robles gimen,Y los olmos rodando el bosque oprimen.

A los suyos el héroe, apercibidoDe iguales armas, guia en la faenaCon la voz y el ejemplo, y con gemidoDice, el gran bosque al ver que en torno suena:«Ya el presagio cruel está cumplidoEn tí, amigo infeliz, ¡oh cruda pena!¡Así á mis ojos se mostrase ahoraEl árbol que áureos frutos atesora!»

A los suyos el héroe, apercibidoDe iguales armas, guia en la faenaCon la voz y el ejemplo, y con gemidoDice, el gran bosque al ver que en torno suena:«Ya el presagio cruel está cumplidoEn tí, amigo infeliz, ¡oh cruda pena!¡Así á mis ojos se mostrase ahoraEl árbol que áureos frutos atesora!»

A los suyos el héroe, apercibidoDe iguales armas, guia en la faenaCon la voz y el ejemplo, y con gemidoDice, el gran bosque al ver que en torno suena:«Ya el presagio cruel está cumplidoEn tí, amigo infeliz, ¡oh cruda pena!¡Así á mis ojos se mostrase ahoraEl árbol que áureos frutos atesora!»

Así exhala plegarias y querellas,Cuando á su vista, sobre el manso viento,Llegan iguales dos palomas bellasAbatiendo el süave movimientoA posarse en el césped verde. En ellasMira Enéas atónito y atentoLas mensajeras de su madre, y clamaCon el acento del que espera y ama:

Así exhala plegarias y querellas,Cuando á su vista, sobre el manso viento,Llegan iguales dos palomas bellasAbatiendo el süave movimientoA posarse en el césped verde. En ellasMira Enéas atónito y atentoLas mensajeras de su madre, y clamaCon el acento del que espera y ama:

Así exhala plegarias y querellas,Cuando á su vista, sobre el manso viento,Llegan iguales dos palomas bellasAbatiendo el süave movimientoA posarse en el césped verde. En ellasMira Enéas atónito y atentoLas mensajeras de su madre, y clamaCon el acento del que espera y ama:

«¡Oh aves misteriosas! si caminoAbre el hado, marcadle con el vuelo;Id al ramo que en torno peregrinoCon rica sombra ampara el fértil suelo!Y tú en esta sazon, felice tinoConcede, ¡oh madre! y el favor que anhelo.»Calla; y qué auguren al picar la hierba,O á dó tiendan las aves, fijo observa.

«¡Oh aves misteriosas! si caminoAbre el hado, marcadle con el vuelo;Id al ramo que en torno peregrinoCon rica sombra ampara el fértil suelo!Y tú en esta sazon, felice tinoConcede, ¡oh madre! y el favor que anhelo.»Calla; y qué auguren al picar la hierba,O á dó tiendan las aves, fijo observa.

«¡Oh aves misteriosas! si caminoAbre el hado, marcadle con el vuelo;Id al ramo que en torno peregrinoCon rica sombra ampara el fértil suelo!Y tú en esta sazon, felice tinoConcede, ¡oh madre! y el favor que anhelo.»Calla; y qué auguren al picar la hierba,O á dó tiendan las aves, fijo observa.

Hasta do el ojo va, la copia aladaSigue el volar, sigue el volar rastrero;Mas asomando á la hedïonda entradaDe Averno, se alza en ímpetu ligero:Buscan las dos la copa deseada,Y á un tiempo ocupan el feliz madero,Do entre pardos verdores amarilloEl ramo desigual muestra su brillo.

Hasta do el ojo va, la copia aladaSigue el volar, sigue el volar rastrero;Mas asomando á la hedïonda entradaDe Averno, se alza en ímpetu ligero:Buscan las dos la copa deseada,Y á un tiempo ocupan el feliz madero,Do entre pardos verdores amarilloEl ramo desigual muestra su brillo.

Hasta do el ojo va, la copia aladaSigue el volar, sigue el volar rastrero;Mas asomando á la hedïonda entradaDe Averno, se alza en ímpetu ligero:Buscan las dos la copa deseada,Y á un tiempo ocupan el feliz madero,Do entre pardos verdores amarilloEl ramo desigual muestra su brillo.

Como en bosques que invierno heló, enverdeceEl visco, y con la prole de que abunda,No hija del árbol á que asido crece,El tronco protector blondo circunda;Tal la ráfaga de oro resplandece;Tal, herida del aura vagabunda,Treme y cruje la lámina divinaEn medio allá de la copuda encina.

Como en bosques que invierno heló, enverdeceEl visco, y con la prole de que abunda,No hija del árbol á que asido crece,El tronco protector blondo circunda;Tal la ráfaga de oro resplandece;Tal, herida del aura vagabunda,Treme y cruje la lámina divinaEn medio allá de la copuda encina.

Como en bosques que invierno heló, enverdeceEl visco, y con la prole de que abunda,No hija del árbol á que asido crece,El tronco protector blondo circunda;Tal la ráfaga de oro resplandece;Tal, herida del aura vagabunda,Treme y cruje la lámina divinaEn medio allá de la copuda encina.

Del ramo inerte el Rey ase impacienteY vuela á la mansion de la adivina.Sigue entretanto la llorosa genteTristes honras haciendo en la marinaA la insensible víctima presente:De maderas copiosas en resina,Y duros troncos de que rajas llevan,Ingente pira desde luégo elevan.

Del ramo inerte el Rey ase impacienteY vuela á la mansion de la adivina.Sigue entretanto la llorosa genteTristes honras haciendo en la marinaA la insensible víctima presente:De maderas copiosas en resina,Y duros troncos de que rajas llevan,Ingente pira desde luégo elevan.

Del ramo inerte el Rey ase impacienteY vuela á la mansion de la adivina.Sigue entretanto la llorosa genteTristes honras haciendo en la marinaA la insensible víctima presente:De maderas copiosas en resina,Y duros troncos de que rajas llevan,Ingente pira desde luégo elevan.

Y de mustias guirnaldas guarnecidaY de rectos cipreses custodiada,De adorno sobrepónenle en seguidaEl limpio arnes y la desnuda espada.En calderas de bronce recogidaLlegan agua á la lumbre aderezada,Y ántes de que las llamas lo consuman,El cuerpo helado lavan y perfuman.

Y de mustias guirnaldas guarnecidaY de rectos cipreses custodiada,De adorno sobrepónenle en seguidaEl limpio arnes y la desnuda espada.En calderas de bronce recogidaLlegan agua á la lumbre aderezada,Y ántes de que las llamas lo consuman,El cuerpo helado lavan y perfuman.

Y de mustias guirnaldas guarnecidaY de rectos cipreses custodiada,De adorno sobrepónenle en seguidaEl limpio arnes y la desnuda espada.En calderas de bronce recogidaLlegan agua á la lumbre aderezada,Y ántes de que las llamas lo consuman,El cuerpo helado lavan y perfuman.

Unos, en medio del comun gemido,Le extienden sobre el fúnebre tablado,De su lujosa púrpura ceñido;Otros (¡penoso ministerio!) á un ladoVuelto el rostro, por rito establecido,Pegan la antorcha al féretro enlutado:Viandas, incienso, aceite rebosante,Todo el fuego lo envuelve en un instante.

Unos, en medio del comun gemido,Le extienden sobre el fúnebre tablado,De su lujosa púrpura ceñido;Otros (¡penoso ministerio!) á un ladoVuelto el rostro, por rito establecido,Pegan la antorcha al féretro enlutado:Viandas, incienso, aceite rebosante,Todo el fuego lo envuelve en un instante.

Unos, en medio del comun gemido,Le extienden sobre el fúnebre tablado,De su lujosa púrpura ceñido;Otros (¡penoso ministerio!) á un ladoVuelto el rostro, por rito establecido,Pegan la antorcha al féretro enlutado:Viandas, incienso, aceite rebosante,Todo el fuego lo envuelve en un instante.

Cuando en pavesas descansó la llama,Corineo balsámica ambrosíaEn las reliquias cálidas derrama,Y á una urna de metal los huesos fia:De noble olivo consagrada ramaBlandiendo leve, á los demas rocíaCon lustral aspersion que hace tres veces;Llora, y pronuncia las finales preces.

Cuando en pavesas descansó la llama,Corineo balsámica ambrosíaEn las reliquias cálidas derrama,Y á una urna de metal los huesos fia:De noble olivo consagrada ramaBlandiendo leve, á los demas rocíaCon lustral aspersion que hace tres veces;Llora, y pronuncia las finales preces.

Cuando en pavesas descansó la llama,Corineo balsámica ambrosíaEn las reliquias cálidas derrama,Y á una urna de metal los huesos fia:De noble olivo consagrada ramaBlandiendo leve, á los demas rocíaCon lustral aspersion que hace tres veces;Llora, y pronuncia las finales preces.

El Rey, de gratitud y piedad lleno,Manda erigir soberbia sepultura;Y, «Al túmulo fijar,» les dice, «ordenoSu clarin y su remo y su armadura.»Se hizo al pié de un peñon, que de MisenoRecibió el nombre que inmortal le dura.Enéas á cumplir vuela, tras eso,El sagrado mandato en su alma impreso.

El Rey, de gratitud y piedad lleno,Manda erigir soberbia sepultura;Y, «Al túmulo fijar,» les dice, «ordenoSu clarin y su remo y su armadura.»Se hizo al pié de un peñon, que de MisenoRecibió el nombre que inmortal le dura.Enéas á cumplir vuela, tras eso,El sagrado mandato en su alma impreso.

El Rey, de gratitud y piedad lleno,Manda erigir soberbia sepultura;Y, «Al túmulo fijar,» les dice, «ordenoSu clarin y su remo y su armadura.»Se hizo al pié de un peñon, que de MisenoRecibió el nombre que inmortal le dura.Enéas á cumplir vuela, tras eso,El sagrado mandato en su alma impreso.

Hay en aquel confin una honda sima,Vasta caverna de escabrosa roca:Negro bosque, que en torno se arracima,Guarda, y medroso lago, la gran boca.No impune el ave que revuele encimaEl torpe aire con sus alas tocaQue en columna de fétidos vaporesSale á infestar los cercos superiores.

Hay en aquel confin una honda sima,Vasta caverna de escabrosa roca:Negro bosque, que en torno se arracima,Guarda, y medroso lago, la gran boca.No impune el ave que revuele encimaEl torpe aire con sus alas tocaQue en columna de fétidos vaporesSale á infestar los cercos superiores.

Hay en aquel confin una honda sima,Vasta caverna de escabrosa roca:Negro bosque, que en torno se arracima,Guarda, y medroso lago, la gran boca.No impune el ave que revuele encimaEl torpe aire con sus alas tocaQue en columna de fétidos vaporesSale á infestar los cercos superiores.

Trajo allí el Rey de la troyana genteCuatro negros novillos, á quien riegaCon vino la Sibila la alta frente;Entre las astas elegido siegaVellon cerdoso, que á la llama ardiente,Dón primerizo y breve pasto, entrega;Y á Hécate á grandes voces llama, DiosaEn Cielo y en Averno poderosa.

Trajo allí el Rey de la troyana genteCuatro negros novillos, á quien riegaCon vino la Sibila la alta frente;Entre las astas elegido siegaVellon cerdoso, que á la llama ardiente,Dón primerizo y breve pasto, entrega;Y á Hécate á grandes voces llama, DiosaEn Cielo y en Averno poderosa.

Trajo allí el Rey de la troyana genteCuatro negros novillos, á quien riegaCon vino la Sibila la alta frente;Entre las astas elegido siegaVellon cerdoso, que á la llama ardiente,Dón primerizo y breve pasto, entrega;Y á Hécate á grandes voces llama, DiosaEn Cielo y en Averno poderosa.

Quién apresta al degüello la cuchilla;Quién vasos llena en sangre que chorrea:Enéas mismo con su espada humillaLúcia cordera cuya piel negrea,Porque la Noche, de furial cuadrillaMadre, y su hermana al par, fácil le sea;Inmolando despues estéril vaca,Tu númen, Proserpina, honra y aplaca.

Quién apresta al degüello la cuchilla;Quién vasos llena en sangre que chorrea:Enéas mismo con su espada humillaLúcia cordera cuya piel negrea,Porque la Noche, de furial cuadrillaMadre, y su hermana al par, fácil le sea;Inmolando despues estéril vaca,Tu númen, Proserpina, honra y aplaca.

Quién apresta al degüello la cuchilla;Quién vasos llena en sangre que chorrea:Enéas mismo con su espada humillaLúcia cordera cuya piel negrea,Porque la Noche, de furial cuadrillaMadre, y su hermana al par, fácil le sea;Inmolando despues estéril vaca,Tu númen, Proserpina, honra y aplaca.

Nocturnas aras en seguida elevaAl Rey estigio: enteras á la llamaDe los novillos las entrañas lleva,Y encima óleo abundante les derrama.Y hé aquí, ántes de rayar aurora nueva,Treme la tierra, su hondo seno brama,Oscilan selvas y vecinos cerros,Y en la sombra ulular se oyen los perros.

Nocturnas aras en seguida elevaAl Rey estigio: enteras á la llamaDe los novillos las entrañas lleva,Y encima óleo abundante les derrama.Y hé aquí, ántes de rayar aurora nueva,Treme la tierra, su hondo seno brama,Oscilan selvas y vecinos cerros,Y en la sombra ulular se oyen los perros.

Nocturnas aras en seguida elevaAl Rey estigio: enteras á la llamaDe los novillos las entrañas lleva,Y encima óleo abundante les derrama.Y hé aquí, ántes de rayar aurora nueva,Treme la tierra, su hondo seno brama,Oscilan selvas y vecinos cerros,Y en la sombra ulular se oyen los perros.

Ya llega la Deidad. Con voz sonoraGrita la profetisa: «¡Huid, profanos!Desamparad la selva; y solo ahoraVén tú conmigo, ¡oh Rey de los Troyanos!¡Vén, desnuda la espada vencedora,Rodeado de alientos sobrehumanos!»Dijo y hundióse: á su furente guiaEnéas con pié intrépido seguia.

Ya llega la Deidad. Con voz sonoraGrita la profetisa: «¡Huid, profanos!Desamparad la selva; y solo ahoraVén tú conmigo, ¡oh Rey de los Troyanos!¡Vén, desnuda la espada vencedora,Rodeado de alientos sobrehumanos!»Dijo y hundióse: á su furente guiaEnéas con pié intrépido seguia.

Ya llega la Deidad. Con voz sonoraGrita la profetisa: «¡Huid, profanos!Desamparad la selva; y solo ahoraVén tú conmigo, ¡oh Rey de los Troyanos!¡Vén, desnuda la espada vencedora,Rodeado de alientos sobrehumanos!»Dijo y hundióse: á su furente guiaEnéas con pié intrépido seguia.

¡Oh los que de las almas inmortalesTeneis, Dioses, el cetro y monarquía!¡Cáos! ¡Flegeton! ¡Tinieblas sepulcrales!¡Lugares de silencio y noche umbría!¡Concededme salvar vuestros umbrales,Y que al orbe revele la voz miaLo que vi, lo que oí, cuanto misterioGuarda vuestro hondo, funeral imperio!

¡Oh los que de las almas inmortalesTeneis, Dioses, el cetro y monarquía!¡Cáos! ¡Flegeton! ¡Tinieblas sepulcrales!¡Lugares de silencio y noche umbría!¡Concededme salvar vuestros umbrales,Y que al orbe revele la voz miaLo que vi, lo que oí, cuanto misterioGuarda vuestro hondo, funeral imperio!

¡Oh los que de las almas inmortalesTeneis, Dioses, el cetro y monarquía!¡Cáos! ¡Flegeton! ¡Tinieblas sepulcrales!¡Lugares de silencio y noche umbría!¡Concededme salvar vuestros umbrales,Y que al orbe revele la voz miaLo que vi, lo que oí, cuanto misterioGuarda vuestro hondo, funeral imperio!

Opacos bajo noche alta y desierta,Cruzando iban, los dos, reinos vacíosQue allende yacen de la odiosa puerta:Tal en bosques callados y sombríosAl viajero señala senda inciertaMaligna luna con sus rayos frios,Cuando atristan el Cielo alas nublosasY hosca el color la noche hurta á las cosas.

Opacos bajo noche alta y desierta,Cruzando iban, los dos, reinos vacíosQue allende yacen de la odiosa puerta:Tal en bosques callados y sombríosAl viajero señala senda inciertaMaligna luna con sus rayos frios,Cuando atristan el Cielo alas nublosasY hosca el color la noche hurta á las cosas.

Opacos bajo noche alta y desierta,Cruzando iban, los dos, reinos vacíosQue allende yacen de la odiosa puerta:Tal en bosques callados y sombríosAl viajero señala senda inciertaMaligna luna con sus rayos frios,Cuando atristan el Cielo alas nublosasY hosca el color la noche hurta á las cosas.

Ante el mismo vestíbulo, manidaHicieron las Congojas vengadoras,Las Dolencias de faz descolorida,Y tú, arada Vejez con ellas moras:Dolor, Terror, Necesidad raida,Hambre, que induce á criminales horas:Todos ellos, terríficas figuras,Guardan las fauces del Averno oscuras.

Ante el mismo vestíbulo, manidaHicieron las Congojas vengadoras,Las Dolencias de faz descolorida,Y tú, arada Vejez con ellas moras:Dolor, Terror, Necesidad raida,Hambre, que induce á criminales horas:Todos ellos, terríficas figuras,Guardan las fauces del Averno oscuras.

Ante el mismo vestíbulo, manidaHicieron las Congojas vengadoras,Las Dolencias de faz descolorida,Y tú, arada Vejez con ellas moras:Dolor, Terror, Necesidad raida,Hambre, que induce á criminales horas:Todos ellos, terríficas figuras,Guardan las fauces del Averno oscuras.

Y el Trabajo, y la Muerte, y compañeroEl Sueño de la Muerte, su impía hermana,Vense, avanzando hácia el umbral frontero,Y malos Goces de la mente humana:De las Furias los tálamos de aceroAllá están, Guerra atroz, Discordia insana:Esta (¡qué horror!) con sanguinosas hebrasCrina en torno su frente de culebras.

Y el Trabajo, y la Muerte, y compañeroEl Sueño de la Muerte, su impía hermana,Vense, avanzando hácia el umbral frontero,Y malos Goces de la mente humana:De las Furias los tálamos de aceroAllá están, Guerra atroz, Discordia insana:Esta (¡qué horror!) con sanguinosas hebrasCrina en torno su frente de culebras.

Y el Trabajo, y la Muerte, y compañeroEl Sueño de la Muerte, su impía hermana,Vense, avanzando hácia el umbral frontero,Y malos Goces de la mente humana:De las Furias los tálamos de aceroAllá están, Guerra atroz, Discordia insana:Esta (¡qué horror!) con sanguinosas hebrasCrina en torno su frente de culebras.

Lleno de años, con sombras halagüeñoConvida un olmo en la mitad; y es famaQue acude en derredor del firme leñoAerio enjambre que el silencio ama:Subsiste asido un mentiroso ensueñoEn cada hoja fugaz de cada rama;Y en torno hórridas fieras, monstruos vilesTienen cabe las puertas sus cubiles.

Lleno de años, con sombras halagüeñoConvida un olmo en la mitad; y es famaQue acude en derredor del firme leñoAerio enjambre que el silencio ama:Subsiste asido un mentiroso ensueñoEn cada hoja fugaz de cada rama;Y en torno hórridas fieras, monstruos vilesTienen cabe las puertas sus cubiles.

Lleno de años, con sombras halagüeñoConvida un olmo en la mitad; y es famaQue acude en derredor del firme leñoAerio enjambre que el silencio ama:Subsiste asido un mentiroso ensueñoEn cada hoja fugaz de cada rama;Y en torno hórridas fieras, monstruos vilesTienen cabe las puertas sus cubiles.

Centauros hay allí; silbante y fieraHidra; Scilas biformes que el mar cria;Briareo, el de cien brazos; la QuimeraQue de llamas armada desafía;Con sus hermanas Górgona guerrera,Con sus iguales pestilente Arpía,Con tres cabezas Gerïon gigante:¿Quién habrá que los mire y no se aspante?

Centauros hay allí; silbante y fieraHidra; Scilas biformes que el mar cria;Briareo, el de cien brazos; la QuimeraQue de llamas armada desafía;Con sus hermanas Górgona guerrera,Con sus iguales pestilente Arpía,Con tres cabezas Gerïon gigante:¿Quién habrá que los mire y no se aspante?

Centauros hay allí; silbante y fieraHidra; Scilas biformes que el mar cria;Briareo, el de cien brazos; la QuimeraQue de llamas armada desafía;Con sus hermanas Górgona guerrera,Con sus iguales pestilente Arpía,Con tres cabezas Gerïon gigante:¿Quién habrá que los mire y no se aspante?

Sintió Enéas pavor: el fuerte aceroEsgrime osado, y con su punta amagaAl escuadron de monstruos, que severoLlega delante ó revolando vaga:Que sombras son sin cuerpo verdaderoPrudente á tiempo le advirtió la maga;Él, á no detener la voz su bríoHiriera ciego el ámbito vacío.

Sintió Enéas pavor: el fuerte aceroEsgrime osado, y con su punta amagaAl escuadron de monstruos, que severoLlega delante ó revolando vaga:Que sombras son sin cuerpo verdaderoPrudente á tiempo le advirtió la maga;Él, á no detener la voz su bríoHiriera ciego el ámbito vacío.

Sintió Enéas pavor: el fuerte aceroEsgrime osado, y con su punta amagaAl escuadron de monstruos, que severoLlega delante ó revolando vaga:Que sombras son sin cuerpo verdaderoPrudente á tiempo le advirtió la maga;Él, á no detener la voz su bríoHiriera ciego el ámbito vacío.

Parte de allí para Aqueron camino:Vasto abismo que en lecho hondo de cienoHierve, y en el Cocito de continoEl arena descarga de su seno.Guardian del territorio convecino,El mustio rio y márgen inamenoEl barquero Caron adusto cuidaCon ceño horrible y faz descolorida.

Parte de allí para Aqueron camino:Vasto abismo que en lecho hondo de cienoHierve, y en el Cocito de continoEl arena descarga de su seno.Guardian del territorio convecino,El mustio rio y márgen inamenoEl barquero Caron adusto cuidaCon ceño horrible y faz descolorida.

Parte de allí para Aqueron camino:Vasto abismo que en lecho hondo de cienoHierve, y en el Cocito de continoEl arena descarga de su seno.Guardian del territorio convecino,El mustio rio y márgen inamenoEl barquero Caron adusto cuidaCon ceño horrible y faz descolorida.

El cual sucia caer al pecho dejaLa blanca barba; es fuego su mirada;Cuélgale de los hombros rota y viejaCon un nudo su túnica enlazada;Con tardas velas y un varal manejaEl ferrugíneo barco en que trasladaLos muertos: es su edad, si bien anciana,Vejez propia de un Dios, recia y lozana.

El cual sucia caer al pecho dejaLa blanca barba; es fuego su mirada;Cuélgale de los hombros rota y viejaCon un nudo su túnica enlazada;Con tardas velas y un varal manejaEl ferrugíneo barco en que trasladaLos muertos: es su edad, si bien anciana,Vejez propia de un Dios, recia y lozana.

El cual sucia caer al pecho dejaLa blanca barba; es fuego su mirada;Cuélgale de los hombros rota y viejaCon un nudo su túnica enlazada;Con tardas velas y un varal manejaEl ferrugíneo barco en que trasladaLos muertos: es su edad, si bien anciana,Vejez propia de un Dios, recia y lozana.

Allí, nube de imágenes ligera,Cuantos dejan del suelo las mansionesVuelan sobre la fúnebre ribera:Austeras madres; nobles campeones;Vírgenes que en su dulce primaveraSegadas fueron; cándidos garzonesA quienes ya cabe la alzada piraLloró el padre infeliz que arder les mira.

Allí, nube de imágenes ligera,Cuantos dejan del suelo las mansionesVuelan sobre la fúnebre ribera:Austeras madres; nobles campeones;Vírgenes que en su dulce primaveraSegadas fueron; cándidos garzonesA quienes ya cabe la alzada piraLloró el padre infeliz que arder les mira.

Allí, nube de imágenes ligera,Cuantos dejan del suelo las mansionesVuelan sobre la fúnebre ribera:Austeras madres; nobles campeones;Vírgenes que en su dulce primaveraSegadas fueron; cándidos garzonesA quienes ya cabe la alzada piraLloró el padre infeliz que arder les mira.

Tantos van los espíritus y talesComo las hojas que en la selva, al hieloDe los últimos dias otoñalesRuedan precipitadas por el suelo;O cual, climas buscando más geniales,A traves de la mar en largo vuelo,Del tiránico invierno desterradas,Huir vemos las aves en bandadas.

Tantos van los espíritus y talesComo las hojas que en la selva, al hieloDe los últimos dias otoñalesRuedan precipitadas por el suelo;O cual, climas buscando más geniales,A traves de la mar en largo vuelo,Del tiránico invierno desterradas,Huir vemos las aves en bandadas.

Tantos van los espíritus y talesComo las hojas que en la selva, al hieloDe los últimos dias otoñalesRuedan precipitadas por el suelo;O cual, climas buscando más geniales,A traves de la mar en largo vuelo,Del tiránico invierno desterradas,Huir vemos las aves en bandadas.

Y hé aquí la turba que llegó primeraPasar quiere, ántes que otros, lago allende;Con vivo amor de la ulterior riberaEsfuerza ruegos y las palmas tiende.Caron, de tanta multitud que espera,Ya á éste toma, ya á aquél; á nadie atiende;Mas á muchos tambien, ¡desventurados!Léjos rechaza de los tristes vados.

Y hé aquí la turba que llegó primeraPasar quiere, ántes que otros, lago allende;Con vivo amor de la ulterior riberaEsfuerza ruegos y las palmas tiende.Caron, de tanta multitud que espera,Ya á éste toma, ya á aquél; á nadie atiende;Mas á muchos tambien, ¡desventurados!Léjos rechaza de los tristes vados.

Y hé aquí la turba que llegó primeraPasar quiere, ántes que otros, lago allende;Con vivo amor de la ulterior riberaEsfuerza ruegos y las palmas tiende.Caron, de tanta multitud que espera,Ya á éste toma, ya á aquél; á nadie atiende;Mas á muchos tambien, ¡desventurados!Léjos rechaza de los tristes vados.

Viendo el tropel, «¡Oh vírgen veneranda!»Dice asombrado Enéas; «¿á qué lleganA este rio las almas? ¿Qué demandaEsa gran multitud? ¿Por qué naveganLedos los unos hácia la otra banda,Y éstos, exclusos, en dolor se anegan?¿Qué los distingue? di.» Y así de prisaRespondió la senil sacerdotisa:

Viendo el tropel, «¡Oh vírgen veneranda!»Dice asombrado Enéas; «¿á qué lleganA este rio las almas? ¿Qué demandaEsa gran multitud? ¿Por qué naveganLedos los unos hácia la otra banda,Y éstos, exclusos, en dolor se anegan?¿Qué los distingue? di.» Y así de prisaRespondió la senil sacerdotisa:

Viendo el tropel, «¡Oh vírgen veneranda!»Dice asombrado Enéas; «¿á qué lleganA este rio las almas? ¿Qué demandaEsa gran multitud? ¿Por qué naveganLedos los unos hácia la otra banda,Y éstos, exclusos, en dolor se anegan?¿Qué los distingue? di.» Y así de prisaRespondió la senil sacerdotisa:

«Hijo de Anquíses, semidios troyano!El lago Estigio y lóbrego CocitoMirando estás, por quien jurar en vanoTemen los Dioses como gran delito.A éstos no honró, al morir, piadosa mano,Turba doliente en número infinito:Ese es Caron; trasporta á opuestos ladosLos que fueron en muerte sepultados.

«Hijo de Anquíses, semidios troyano!El lago Estigio y lóbrego CocitoMirando estás, por quien jurar en vanoTemen los Dioses como gran delito.A éstos no honró, al morir, piadosa mano,Turba doliente en número infinito:Ese es Caron; trasporta á opuestos ladosLos que fueron en muerte sepultados.

«Hijo de Anquíses, semidios troyano!El lago Estigio y lóbrego CocitoMirando estás, por quien jurar en vanoTemen los Dioses como gran delito.A éstos no honró, al morir, piadosa mano,Turba doliente en número infinito:Ese es Caron; trasporta á opuestos ladosLos que fueron en muerte sepultados.

»Ni el linde ingrato y aguas murmurantesLogran salvar las ánimas que vaganDesprovistas de honores, sin que ántesEnterrados en paz sus huesos yagan;O cien años arreo andando errantesSobre esta zona, su esperanza halagan;Y al cabo de ellos admitidas, vuelanA ver, en fin, los sitios por que anhelan.»

»Ni el linde ingrato y aguas murmurantesLogran salvar las ánimas que vaganDesprovistas de honores, sin que ántesEnterrados en paz sus huesos yagan;O cien años arreo andando errantesSobre esta zona, su esperanza halagan;Y al cabo de ellos admitidas, vuelanA ver, en fin, los sitios por que anhelan.»

»Ni el linde ingrato y aguas murmurantesLogran salvar las ánimas que vaganDesprovistas de honores, sin que ántesEnterrados en paz sus huesos yagan;O cien años arreo andando errantesSobre esta zona, su esperanza halagan;Y al cabo de ellos admitidas, vuelanA ver, en fin, los sitios por que anhelan.»

Paróse con doliente fantasiaEnéas, y en la gente desechadaVe á Leucáspis, ve á Oronte, antiguo guiaDel bajel licio en la troyana armada:Con él salieron de Ilïon un dia,Y bogando á par de él, á su miradaLos hundió en crespas ondas Austro impíoQue al nauta sacudió, volcó el navío.

Paróse con doliente fantasiaEnéas, y en la gente desechadaVe á Leucáspis, ve á Oronte, antiguo guiaDel bajel licio en la troyana armada:Con él salieron de Ilïon un dia,Y bogando á par de él, á su miradaLos hundió en crespas ondas Austro impíoQue al nauta sacudió, volcó el navío.

Paróse con doliente fantasiaEnéas, y en la gente desechadaVe á Leucáspis, ve á Oronte, antiguo guiaDel bajel licio en la troyana armada:Con él salieron de Ilïon un dia,Y bogando á par de él, á su miradaLos hundió en crespas ondas Austro impíoQue al nauta sacudió, volcó el navío.

Hé aquí de entre éstos viene Palinuro,Aquel que en la reciente travesíaPor el líbico golfo, al mar oscuroCayó, cuando en mirar se embebeciaLos altos astros de temor seguro.Así que Enéas en la niebla umbríaReconoció al llorado compañero,Tornóse á condoler, y habló él primero.

Hé aquí de entre éstos viene Palinuro,Aquel que en la reciente travesíaPor el líbico golfo, al mar oscuroCayó, cuando en mirar se embebeciaLos altos astros de temor seguro.Así que Enéas en la niebla umbríaReconoció al llorado compañero,Tornóse á condoler, y habló él primero.

Hé aquí de entre éstos viene Palinuro,Aquel que en la reciente travesíaPor el líbico golfo, al mar oscuroCayó, cuando en mirar se embebeciaLos altos astros de temor seguro.Así que Enéas en la niebla umbríaReconoció al llorado compañero,Tornóse á condoler, y habló él primero.

«¿Cuál Dios,» le dice, «Palinuro amado,Ahogándote con mano traicioneraTe vino á arrebatar de nuestro lado?Faltóme en cuanto á ti, por vez primera,Fiel ántes siempre Apolo á lo anunciado,Prometiendo que salvo á la riberaDeseada de Italia tocarias:Mal coronó las esperanzas mias!»

«¿Cuál Dios,» le dice, «Palinuro amado,Ahogándote con mano traicioneraTe vino á arrebatar de nuestro lado?Faltóme en cuanto á ti, por vez primera,Fiel ántes siempre Apolo á lo anunciado,Prometiendo que salvo á la riberaDeseada de Italia tocarias:Mal coronó las esperanzas mias!»

«¿Cuál Dios,» le dice, «Palinuro amado,Ahogándote con mano traicioneraTe vino á arrebatar de nuestro lado?Faltóme en cuanto á ti, por vez primera,Fiel ántes siempre Apolo á lo anunciado,Prometiendo que salvo á la riberaDeseada de Italia tocarias:Mal coronó las esperanzas mias!»

La sombra respondió: «Ni fraudulentoFué contigo el oráculo divino,¡Oh hijo de Anquíses! ni en el mar sedientoNúmen odioso á sepultarme vino.Yendo yo, en vela, á mi deber atento,Casual golpe en la popa sobrevino,Y en medio de las ondas, sin soltalle,Caí con el fiado gobernalle.

La sombra respondió: «Ni fraudulentoFué contigo el oráculo divino,¡Oh hijo de Anquíses! ni en el mar sedientoNúmen odioso á sepultarme vino.Yendo yo, en vela, á mi deber atento,Casual golpe en la popa sobrevino,Y en medio de las ondas, sin soltalle,Caí con el fiado gobernalle.

La sombra respondió: «Ni fraudulentoFué contigo el oráculo divino,¡Oh hijo de Anquíses! ni en el mar sedientoNúmen odioso á sepultarme vino.Yendo yo, en vela, á mi deber atento,Casual golpe en la popa sobrevino,Y en medio de las ondas, sin soltalle,Caí con el fiado gobernalle.

»Y juro por la negra mar, Rey mio,Que, perdido el asiento, el timon roto,Más que por mí cuidé que tu navio,Privado de defensa y de piloto,Mal pudiese del piélago bravíoLos golpes contrastar. Violento NotoTres noches borrascosas de ardua bregaMe arrastró léjos sobre la onda ciega.

»Y juro por la negra mar, Rey mio,Que, perdido el asiento, el timon roto,Más que por mí cuidé que tu navio,Privado de defensa y de piloto,Mal pudiese del piélago bravíoLos golpes contrastar. Violento NotoTres noches borrascosas de ardua bregaMe arrastró léjos sobre la onda ciega.

»Y juro por la negra mar, Rey mio,Que, perdido el asiento, el timon roto,Más que por mí cuidé que tu navio,Privado de defensa y de piloto,Mal pudiese del piélago bravíoLos golpes contrastar. Violento NotoTres noches borrascosas de ardua bregaMe arrastró léjos sobre la onda ciega.

»Vi las costas de Italia al cuarto dia,Encumbrado por hórrida oleada:Poco á poco nadaba, y salvo habriaHollado, en fin, la playa deseada;Mas, ¡triste! como á presa de valíaMe embiste horda feroz blandiendo espadaNo bien de húmedas ropas agobiadoTrepaba, uñas hincando, agrio collado.

»Vi las costas de Italia al cuarto dia,Encumbrado por hórrida oleada:Poco á poco nadaba, y salvo habriaHollado, en fin, la playa deseada;Mas, ¡triste! como á presa de valíaMe embiste horda feroz blandiendo espadaNo bien de húmedas ropas agobiadoTrepaba, uñas hincando, agrio collado.

»Vi las costas de Italia al cuarto dia,Encumbrado por hórrida oleada:Poco á poco nadaba, y salvo habriaHollado, en fin, la playa deseada;Mas, ¡triste! como á presa de valíaMe embiste horda feroz blandiendo espadaNo bien de húmedas ropas agobiadoTrepaba, uñas hincando, agrio collado.

»Hoy, desecho del mar, en sus riberasVientos me azotan. Por la luz del cieloY las auras que áun gozas placenteras,Por tu hijo amado, y por su ilustre abuelo,Si á éste das honras que de aquél esperas,Tu invicta mano de tan grande dueloEn el puerto de Velia me redimaPiadosa arena derramando encima.

»Hoy, desecho del mar, en sus riberasVientos me azotan. Por la luz del cieloY las auras que áun gozas placenteras,Por tu hijo amado, y por su ilustre abuelo,Si á éste das honras que de aquél esperas,Tu invicta mano de tan grande dueloEn el puerto de Velia me redimaPiadosa arena derramando encima.

»Hoy, desecho del mar, en sus riberasVientos me azotan. Por la luz del cieloY las auras que áun gozas placenteras,Por tu hijo amado, y por su ilustre abuelo,Si á éste das honras que de aquél esperas,Tu invicta mano de tan grande dueloEn el puerto de Velia me redimaPiadosa arena derramando encima.

»Ó ya, supuesto que, de Olimpo santoPor favor especial, bajado hayasA visitar los reinos del espantoY de tu madre encaminado vayas,La diestra alarga, si merezco tanto,Y arrástrame contigo á opuestas playas,Porque al cabo, rendido de fatiga,En muerte al ménos reposar consiga.»

»Ó ya, supuesto que, de Olimpo santoPor favor especial, bajado hayasA visitar los reinos del espantoY de tu madre encaminado vayas,La diestra alarga, si merezco tanto,Y arrástrame contigo á opuestas playas,Porque al cabo, rendido de fatiga,En muerte al ménos reposar consiga.»

»Ó ya, supuesto que, de Olimpo santoPor favor especial, bajado hayasA visitar los reinos del espantoY de tu madre encaminado vayas,La diestra alarga, si merezco tanto,Y arrástrame contigo á opuestas playas,Porque al cabo, rendido de fatiga,En muerte al ménos reposar consiga.»

Y dijo la adivina: «¿Estás demente,Oh sombra temeraria? ¿Por venturaQuerrás el lago Estigio, la corrientePasar de las Euménides oscura,Tú que no ostentas divinal presenteNi gozas en la tierra sepultura?¡Triste! no esperes á poder de ruegosLos hados ablandar sordos y ciegos.

Y dijo la adivina: «¿Estás demente,Oh sombra temeraria? ¿Por venturaQuerrás el lago Estigio, la corrientePasar de las Euménides oscura,Tú que no ostentas divinal presenteNi gozas en la tierra sepultura?¡Triste! no esperes á poder de ruegosLos hados ablandar sordos y ciegos.

Y dijo la adivina: «¿Estás demente,Oh sombra temeraria? ¿Por venturaQuerrás el lago Estigio, la corrientePasar de las Euménides oscura,Tú que no ostentas divinal presenteNi gozas en la tierra sepultura?¡Triste! no esperes á poder de ruegosLos hados ablandar sordos y ciegos.

»Mas escucha mi voz, y tus doloresConsuela recordando anuncios tales:Habrá de ancha region habitadoresQue, en fuerza de prodigios celestiales,Tu sombra aplacarán, daránte honores,Te alzarán monumentos sepulcrales;Y el sitio, Palinuro, que te guardeHará por siglos de tu nombre alarde.»

»Mas escucha mi voz, y tus doloresConsuela recordando anuncios tales:Habrá de ancha region habitadoresQue, en fuerza de prodigios celestiales,Tu sombra aplacarán, daránte honores,Te alzarán monumentos sepulcrales;Y el sitio, Palinuro, que te guardeHará por siglos de tu nombre alarde.»

»Mas escucha mi voz, y tus doloresConsuela recordando anuncios tales:Habrá de ancha region habitadoresQue, en fuerza de prodigios celestiales,Tu sombra aplacarán, daránte honores,Te alzarán monumentos sepulcrales;Y el sitio, Palinuro, que te guardeHará por siglos de tu nombre alarde.»

Al són de estas palabras, un momentoMitigó Palinuro su agonía,Y fuése, revolviendo el pensamientoQue un país de su nombre se gloría.Ellos siguen en tanto á paso lento.Caron su barca á la sazon movia,Y de en medio del lago divisólosLa muda selva atravesando solos.

Al són de estas palabras, un momentoMitigó Palinuro su agonía,Y fuése, revolviendo el pensamientoQue un país de su nombre se gloría.Ellos siguen en tanto á paso lento.Caron su barca á la sazon movia,Y de en medio del lago divisólosLa muda selva atravesando solos.

Al són de estas palabras, un momentoMitigó Palinuro su agonía,Y fuése, revolviendo el pensamientoQue un país de su nombre se gloría.Ellos siguen en tanto á paso lento.Caron su barca á la sazon movia,Y de en medio del lago divisólosLa muda selva atravesando solos.

Y en recia voz prorumpe: «Tú, quienquieraQue armado invades mis dominios, tente,Y qué quieres, dí luégo, en mi ribera.Aquí en horror profundo eternamenteMoran los Sueños y la Noche impera:No admite el bote estigio alma viviente;Ni de atinado, si exenté, me loo,Ya á Alcídes, ya á Teseo y Piritoo.

Y en recia voz prorumpe: «Tú, quienquieraQue armado invades mis dominios, tente,Y qué quieres, dí luégo, en mi ribera.Aquí en horror profundo eternamenteMoran los Sueños y la Noche impera:No admite el bote estigio alma viviente;Ni de atinado, si exenté, me loo,Ya á Alcídes, ya á Teseo y Piritoo.

Y en recia voz prorumpe: «Tú, quienquieraQue armado invades mis dominios, tente,Y qué quieres, dí luégo, en mi ribera.Aquí en horror profundo eternamenteMoran los Sueños y la Noche impera:No admite el bote estigio alma viviente;Ni de atinado, si exenté, me loo,Ya á Alcídes, ya á Teseo y Piritoo.

»En su abono, su orígen sobrehumanoMostraban, cierto, y generoso brío:¡Ah, y aquél ante el trono del tiranoFué el guarda á encadenar del reino umbrío,Y temblando arrastróle con su mano;Y estotros en furioso desvaríoPor robar nuestra Reina, ¿quién tal osa?El tálamo invadieron de la Diosa!»

»En su abono, su orígen sobrehumanoMostraban, cierto, y generoso brío:¡Ah, y aquél ante el trono del tiranoFué el guarda á encadenar del reino umbrío,Y temblando arrastróle con su mano;Y estotros en furioso desvaríoPor robar nuestra Reina, ¿quién tal osa?El tálamo invadieron de la Diosa!»

»En su abono, su orígen sobrehumanoMostraban, cierto, y generoso brío:¡Ah, y aquél ante el trono del tiranoFué el guarda á encadenar del reino umbrío,Y temblando arrastróle con su mano;Y estotros en furioso desvaríoPor robar nuestra Reina, ¿quién tal osa?El tálamo invadieron de la Diosa!»

En breves frases respondió prudenteLa inspirada de Anfriso: «Insidias vilesNo temas, no, que anide nuestra mente,Ni armas contemplas á tu imperio hostiles:El encovado can salvo amedrenteCon eternos baladros sombras miles:Hécate, sin temor de agravio impío,Casta guarde el umbral del regio tio.

En breves frases respondió prudenteLa inspirada de Anfriso: «Insidias vilesNo temas, no, que anide nuestra mente,Ni armas contemplas á tu imperio hostiles:El encovado can salvo amedrenteCon eternos baladros sombras miles:Hécate, sin temor de agravio impío,Casta guarde el umbral del regio tio.

En breves frases respondió prudenteLa inspirada de Anfriso: «Insidias vilesNo temas, no, que anide nuestra mente,Ni armas contemplas á tu imperio hostiles:El encovado can salvo amedrenteCon eternos baladros sombras miles:Hécate, sin temor de agravio impío,Casta guarde el umbral del regio tio.

»Y es que Enéas de Troya, á quien la famaEn piedad, en valor, no dió segundo,Tan sólo el padre á ver que tanto amaViene al riñon del Érebo profundo:Si eres sordo á tan bello amor, la ramaMira en que justas esperanzas fundo.»Y diciendo y haciendo, el tallo santoSacaba de los pliegues de su manto.

»Y es que Enéas de Troya, á quien la famaEn piedad, en valor, no dió segundo,Tan sólo el padre á ver que tanto amaViene al riñon del Érebo profundo:Si eres sordo á tan bello amor, la ramaMira en que justas esperanzas fundo.»Y diciendo y haciendo, el tallo santoSacaba de los pliegues de su manto.

»Y es que Enéas de Troya, á quien la famaEn piedad, en valor, no dió segundo,Tan sólo el padre á ver que tanto amaViene al riñon del Érebo profundo:Si eres sordo á tan bello amor, la ramaMira en que justas esperanzas fundo.»Y diciendo y haciendo, el tallo santoSacaba de los pliegues de su manto.

Al ver, tras largos años, que áureo brillaEl dón que misterioso el labio nombra,Manso el barquero su altivez humilla,Cesa el debate, y con placer se asombra:Tuerce el batel cerúleo, y á la orillaVuelto ya, do saliera el fondo escombra,Las tenues almas arrojando fueraQue sentadas bogaban en hilera.

Al ver, tras largos años, que áureo brillaEl dón que misterioso el labio nombra,Manso el barquero su altivez humilla,Cesa el debate, y con placer se asombra:Tuerce el batel cerúleo, y á la orillaVuelto ya, do saliera el fondo escombra,Las tenues almas arrojando fueraQue sentadas bogaban en hilera.

Al ver, tras largos años, que áureo brillaEl dón que misterioso el labio nombra,Manso el barquero su altivez humilla,Cesa el debate, y con placer se asombra:Tuerce el batel cerúleo, y á la orillaVuelto ya, do saliera el fondo escombra,Las tenues almas arrojando fueraQue sentadas bogaban en hilera.

Recibe, en fin, la cavidad vacíaAl fuerte huésped. Rechinando opreso,Ya anchas grietas al agua negra abriaFlaco el esquife para humano peso.Mas el barquero con tenaz porfíaA par que á la Sibila, al héroe ilesoTrasporta, y abordando, le enajenaSobre ovas verdes y movible arena.

Recibe, en fin, la cavidad vacíaAl fuerte huésped. Rechinando opreso,Ya anchas grietas al agua negra abriaFlaco el esquife para humano peso.Mas el barquero con tenaz porfíaA par que á la Sibila, al héroe ilesoTrasporta, y abordando, le enajenaSobre ovas verdes y movible arena.

Recibe, en fin, la cavidad vacíaAl fuerte huésped. Rechinando opreso,Ya anchas grietas al agua negra abriaFlaco el esquife para humano peso.Mas el barquero con tenaz porfíaA par que á la Sibila, al héroe ilesoTrasporta, y abordando, le enajenaSobre ovas verdes y movible arena.

Enfrente á do saltaron, guarecidoEn la ancha gruta en que á placer se extiende,El can trifauce con feroz ladridoLos ámbitos atruena que defiende:Viéndole que de víboras ceñidoSacude el cuello y ya en furor se enciende,Narcótico manjar con miel doradoEcha la maga al monstruo espeluznado.

Enfrente á do saltaron, guarecidoEn la ancha gruta en que á placer se extiende,El can trifauce con feroz ladridoLos ámbitos atruena que defiende:Viéndole que de víboras ceñidoSacude el cuello y ya en furor se enciende,Narcótico manjar con miel doradoEcha la maga al monstruo espeluznado.

Enfrente á do saltaron, guarecidoEn la ancha gruta en que á placer se extiende,El can trifauce con feroz ladridoLos ámbitos atruena que defiende:Viéndole que de víboras ceñidoSacude el cuello y ya en furor se enciende,Narcótico manjar con miel doradoEcha la maga al monstruo espeluznado.


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