LXVI.

»Por las ya francas puertas á oleadas»Cuantos vinieron de la gran Micénas»Tantos que entran parece: están tomadas»Las avenidas: de reposo ajenas»Amenazan fulgentes sus espadas:»La primer guarnicion ensaya apénas»Al tropel oponerse que la embiste,»Y en ciega riña desigual resiste.»

»Por las ya francas puertas á oleadas»Cuantos vinieron de la gran Micénas»Tantos que entran parece: están tomadas»Las avenidas: de reposo ajenas»Amenazan fulgentes sus espadas:»La primer guarnicion ensaya apénas»Al tropel oponerse que la embiste,»Y en ciega riña desigual resiste.»

»Por las ya francas puertas á oleadas»Cuantos vinieron de la gran Micénas»Tantos que entran parece: están tomadas»Las avenidas: de reposo ajenas»Amenazan fulgentes sus espadas:»La primer guarnicion ensaya apénas»Al tropel oponerse que la embiste,»Y en ciega riña desigual resiste.»

»Ardo á su voz: el corazon me inflamaNo sé cuál Dios ó aliento sobrehumano:Do la ira impele, do el rumor me llamaCorro el hierro á arrostrar y el fuego insano.Á la luz vaporosa que derramaLa blanca luna, de Ífito el anciano,De Hípanis, de Dímas y Rifeo,Que se me allegan, los semblantes veo.

»Ardo á su voz: el corazon me inflamaNo sé cuál Dios ó aliento sobrehumano:Do la ira impele, do el rumor me llamaCorro el hierro á arrostrar y el fuego insano.Á la luz vaporosa que derramaLa blanca luna, de Ífito el anciano,De Hípanis, de Dímas y Rifeo,Que se me allegan, los semblantes veo.

»Ardo á su voz: el corazon me inflamaNo sé cuál Dios ó aliento sobrehumano:Do la ira impele, do el rumor me llamaCorro el hierro á arrostrar y el fuego insano.Á la luz vaporosa que derramaLa blanca luna, de Ífito el anciano,De Hípanis, de Dímas y Rifeo,Que se me allegan, los semblantes veo.

»Corebo, el hijo de Migdon, partidoTomó tambien, y se nos puso al lado:Estaba en Ilïon recien venido,Con pasion de Casandra enamorado;Y de Príamo yerno prometido,Su espada nos brindó como alïado.¡Ay! ¡cuán diverso su destino fueraSi á la inspirada profetisa oyera!

»Corebo, el hijo de Migdon, partidoTomó tambien, y se nos puso al lado:Estaba en Ilïon recien venido,Con pasion de Casandra enamorado;Y de Príamo yerno prometido,Su espada nos brindó como alïado.¡Ay! ¡cuán diverso su destino fueraSi á la inspirada profetisa oyera!

»Corebo, el hijo de Migdon, partidoTomó tambien, y se nos puso al lado:Estaba en Ilïon recien venido,Con pasion de Casandra enamorado;Y de Príamo yerno prometido,Su espada nos brindó como alïado.¡Ay! ¡cuán diverso su destino fueraSi á la inspirada profetisa oyera!

»Yo así á todos les dije en el momentoQue en órden los vi puestos de pelea:«¡Mancebos de alma grande, que de aliento»Heroico, pero estéril, se rodea!»Si seguir pretendeis mi osado intento,»Igualad el peligro con la idea:»Los Dioses que este reino custodiaran»Hoy altares y templos desamparan.

»Yo así á todos les dije en el momentoQue en órden los vi puestos de pelea:«¡Mancebos de alma grande, que de aliento»Heroico, pero estéril, se rodea!»Si seguir pretendeis mi osado intento,»Igualad el peligro con la idea:»Los Dioses que este reino custodiaran»Hoy altares y templos desamparan.

»Yo así á todos les dije en el momentoQue en órden los vi puestos de pelea:«¡Mancebos de alma grande, que de aliento»Heroico, pero estéril, se rodea!»Si seguir pretendeis mi osado intento,»Igualad el peligro con la idea:»Los Dioses que este reino custodiaran»Hoy altares y templos desamparan.

»Á una ciudad, oh pechos denodados,»Acorreis que en pavesas se convierte:»La muerte, pues, busquemos, y arrojados»Entre enemigos, generosa muerte;»¡Quien con el cielo lucha y con los hados»Sólo desnudo de esperanza es fuerte!»Así exaltado les hablé, y mi acentoSu denuedo redobla y su ardimiento.

»Á una ciudad, oh pechos denodados,»Acorreis que en pavesas se convierte:»La muerte, pues, busquemos, y arrojados»Entre enemigos, generosa muerte;»¡Quien con el cielo lucha y con los hados»Sólo desnudo de esperanza es fuerte!»Así exaltado les hablé, y mi acentoSu denuedo redobla y su ardimiento.

»Á una ciudad, oh pechos denodados,»Acorreis que en pavesas se convierte:»La muerte, pues, busquemos, y arrojados»Entre enemigos, generosa muerte;»¡Quien con el cielo lucha y con los hados»Sólo desnudo de esperanza es fuerte!»Así exaltado les hablé, y mi acentoSu denuedo redobla y su ardimiento.

»Cual del hambre al furor lobos rapaces,Miéntras que los cachorros por su vueltaAnhelan, seca la garganta, audacesCorren en sombras la campaña envuelta;Por medio de los hierros y las hacesEnemigas así la planta suelta,De la muerte lanzados al encuentroTocamos ya de la ciudad al centro.

»Cual del hambre al furor lobos rapaces,Miéntras que los cachorros por su vueltaAnhelan, seca la garganta, audacesCorren en sombras la campaña envuelta;Por medio de los hierros y las hacesEnemigas así la planta suelta,De la muerte lanzados al encuentroTocamos ya de la ciudad al centro.

»Cual del hambre al furor lobos rapaces,Miéntras que los cachorros por su vueltaAnhelan, seca la garganta, audacesCorren en sombras la campaña envuelta;Por medio de los hierros y las hacesEnemigas así la planta suelta,De la muerte lanzados al encuentroTocamos ya de la ciudad al centro.

»La noche miéntras con su negro mantoNos cobijaba. ¡Oh noche de tormentos!¿Quién podrá darte el merecido llantoÓ el número decir de tus lamentos?¡La alta, antigua ciudad, de lauro tantoCoronada, flaquea en sus cimientos!Por calles, plazas, templos invadidos,Cadáveres se ven yacer tendidos.

»La noche miéntras con su negro mantoNos cobijaba. ¡Oh noche de tormentos!¿Quién podrá darte el merecido llantoÓ el número decir de tus lamentos?¡La alta, antigua ciudad, de lauro tantoCoronada, flaquea en sus cimientos!Por calles, plazas, templos invadidos,Cadáveres se ven yacer tendidos.

»La noche miéntras con su negro mantoNos cobijaba. ¡Oh noche de tormentos!¿Quién podrá darte el merecido llantoÓ el número decir de tus lamentos?¡La alta, antigua ciudad, de lauro tantoCoronada, flaquea en sus cimientos!Por calles, plazas, templos invadidos,Cadáveres se ven yacer tendidos.

»Mas no toda la sangre que se vierteSangre es troyana. Amenazante avivaTal vez el ántes abatido; inerteEl vencedor en tanto se derriba.Igual á entrambas partes la ímpia suerteTerror, desolacion sembrando ibaPor acá y por allá: la muerte tomaMiles semblantes, y doquier se asoma.

»Mas no toda la sangre que se vierteSangre es troyana. Amenazante avivaTal vez el ántes abatido; inerteEl vencedor en tanto se derriba.Igual á entrambas partes la ímpia suerteTerror, desolacion sembrando ibaPor acá y por allá: la muerte tomaMiles semblantes, y doquier se asoma.

»Mas no toda la sangre que se vierteSangre es troyana. Amenazante avivaTal vez el ántes abatido; inerteEl vencedor en tanto se derriba.Igual á entrambas partes la ímpia suerteTerror, desolacion sembrando ibaPor acá y por allá: la muerte tomaMiles semblantes, y doquier se asoma.

»Al paso Andrógeo nos salió el primeroCon gente mucha entre la sombra espesa,Y creyéndonos suyos, delantero,«Amigos,» dice, «¿qué indolencia es ésa?»¡Apresurad! Cuando Ilïon entero»Es ya ceniza y dividida presa»Al ímpetu feliz de nuestras tropas,»¿Vos apénas dejais las altas popas?»

»Al paso Andrógeo nos salió el primeroCon gente mucha entre la sombra espesa,Y creyéndonos suyos, delantero,«Amigos,» dice, «¿qué indolencia es ésa?»¡Apresurad! Cuando Ilïon entero»Es ya ceniza y dividida presa»Al ímpetu feliz de nuestras tropas,»¿Vos apénas dejais las altas popas?»

»Al paso Andrógeo nos salió el primeroCon gente mucha entre la sombra espesa,Y creyéndonos suyos, delantero,«Amigos,» dice, «¿qué indolencia es ésa?»¡Apresurad! Cuando Ilïon entero»Es ya ceniza y dividida presa»Al ímpetu feliz de nuestras tropas,»¿Vos apénas dejais las altas popas?»

»Haber caido entre enemiga genteNuestra respuesta adviértele indecisa,Y cortando el discurso de repente,Arredra el pié con azorada prisa;Bien cual trémulo salta el que serpienteInesperada entre malezas pisa,Que se le vuelve enfurecida de elloY enhiesta ensancha el azulino cuello.

»Haber caido entre enemiga genteNuestra respuesta adviértele indecisa,Y cortando el discurso de repente,Arredra el pié con azorada prisa;Bien cual trémulo salta el que serpienteInesperada entre malezas pisa,Que se le vuelve enfurecida de elloY enhiesta ensancha el azulino cuello.

»Haber caido entre enemiga genteNuestra respuesta adviértele indecisa,Y cortando el discurso de repente,Arredra el pié con azorada prisa;Bien cual trémulo salta el que serpienteInesperada entre malezas pisa,Que se le vuelve enfurecida de elloY enhiesta ensancha el azulino cuello.

»Andrógeo así despavorido huia;Y á su tropa nosotros con denuedoCargámos, que el lugar desconocia,Y á más temblaba en vergonzoso miedo:Cargámosla, y en ellos á porfíaMatar pudimos. Animoso y ledoAl aura de fortuna lisonjera,Corebo razonó de esta manera:

»Andrógeo así despavorido huia;Y á su tropa nosotros con denuedoCargámos, que el lugar desconocia,Y á más temblaba en vergonzoso miedo:Cargámosla, y en ellos á porfíaMatar pudimos. Animoso y ledoAl aura de fortuna lisonjera,Corebo razonó de esta manera:

»Andrógeo así despavorido huia;Y á su tropa nosotros con denuedoCargámos, que el lugar desconocia,Y á más temblaba en vergonzoso miedo:Cargámosla, y en ellos á porfíaMatar pudimos. Animoso y ledoAl aura de fortuna lisonjera,Corebo razonó de esta manera:

«Bien la fortuna apunta, amigos; ¡ea!»El camino sigamos que señala:»Con los Griegos cambiemos de librea;»En mal del enemigo, ¿quién no iguala»Fuerza y astucia? ¡El mismo armas provea!»Dice, y ciñe el estoque argivo, y calaEl almete de Andrógeo penachudo,Y ornado de blason prende el escudo.

«Bien la fortuna apunta, amigos; ¡ea!»El camino sigamos que señala:»Con los Griegos cambiemos de librea;»En mal del enemigo, ¿quién no iguala»Fuerza y astucia? ¡El mismo armas provea!»Dice, y ciñe el estoque argivo, y calaEl almete de Andrógeo penachudo,Y ornado de blason prende el escudo.

«Bien la fortuna apunta, amigos; ¡ea!»El camino sigamos que señala:»Con los Griegos cambiemos de librea;»En mal del enemigo, ¿quién no iguala»Fuerza y astucia? ¡El mismo armas provea!»Dice, y ciñe el estoque argivo, y calaEl almete de Andrógeo penachudo,Y ornado de blason prende el escudo.

Rifeo le imitó; ni hacerlo dudanDímas al punto y los demas presentes:Todos en armaduras propias mudanLos trofeos magníficos recientes.Así ajenos auspicios nos escudanY oscuro el aire: á su favor frecuentesChoques de paso aventurando á tiento,Despeñámos al Orco almas sin cuento.

Rifeo le imitó; ni hacerlo dudanDímas al punto y los demas presentes:Todos en armaduras propias mudanLos trofeos magníficos recientes.Así ajenos auspicios nos escudanY oscuro el aire: á su favor frecuentesChoques de paso aventurando á tiento,Despeñámos al Orco almas sin cuento.

Rifeo le imitó; ni hacerlo dudanDímas al punto y los demas presentes:Todos en armaduras propias mudanLos trofeos magníficos recientes.Así ajenos auspicios nos escudanY oscuro el aire: á su favor frecuentesChoques de paso aventurando á tiento,Despeñámos al Orco almas sin cuento.

»Cuáles en tanto, de peligro ajenos,Merced de presta fuga, en la riberaSe acogen á las naves: cuáles llenosDe vil temor, del monstruo de maderaEn los profundos conocidos senosTrepan á guarecerse. Mas ¿qué esperaEl mortal infeliz, ó en qué confía,Si al brazo de los Dioses desafía?

»Cuáles en tanto, de peligro ajenos,Merced de presta fuga, en la riberaSe acogen á las naves: cuáles llenosDe vil temor, del monstruo de maderaEn los profundos conocidos senosTrepan á guarecerse. Mas ¿qué esperaEl mortal infeliz, ó en qué confía,Si al brazo de los Dioses desafía?

»Cuáles en tanto, de peligro ajenos,Merced de presta fuga, en la riberaSe acogen á las naves: cuáles llenosDe vil temor, del monstruo de maderaEn los profundos conocidos senosTrepan á guarecerse. Mas ¿qué esperaEl mortal infeliz, ó en qué confía,Si al brazo de los Dioses desafía?

»Hé aquí entre ásperas puntas, falleciente,Casandra, hija de Príamo, iba envuelta:Del sagrario de Pálas por furenteCiego invasor arrebatada: sueltaLa cabellera; al cielo vanamenteCon vivísimo ardor los ojos vuelta ...¡Los ojos, ay, que las hermosas manosCon cadena oprimieron los villanos!

»Hé aquí entre ásperas puntas, falleciente,Casandra, hija de Príamo, iba envuelta:Del sagrario de Pálas por furenteCiego invasor arrebatada: sueltaLa cabellera; al cielo vanamenteCon vivísimo ardor los ojos vuelta ...¡Los ojos, ay, que las hermosas manosCon cadena oprimieron los villanos!

»Hé aquí entre ásperas puntas, falleciente,Casandra, hija de Príamo, iba envuelta:Del sagrario de Pálas por furenteCiego invasor arrebatada: sueltaLa cabellera; al cielo vanamenteCon vivísimo ardor los ojos vuelta ...¡Los ojos, ay, que las hermosas manosCon cadena oprimieron los villanos!

»No tal sufrió Corebo arrebatado,Y entre el tumulto, de morir sediento,Precipitóse: en escuadron cerradoSeguimos los demas su movimiento.Mas, ¡ay dolor! los nuestros del terradoDel templo, observan en fatal momentoNuestro arreo y crestones, y en su engañoPresto nos hacen lastimoso daño.

»No tal sufrió Corebo arrebatado,Y entre el tumulto, de morir sediento,Precipitóse: en escuadron cerradoSeguimos los demas su movimiento.Mas, ¡ay dolor! los nuestros del terradoDel templo, observan en fatal momentoNuestro arreo y crestones, y en su engañoPresto nos hacen lastimoso daño.

»No tal sufrió Corebo arrebatado,Y entre el tumulto, de morir sediento,Precipitóse: en escuadron cerradoSeguimos los demas su movimiento.Mas, ¡ay dolor! los nuestros del terradoDel templo, observan en fatal momentoNuestro arreo y crestones, y en su engañoPresto nos hacen lastimoso daño.

»Como vientos alígeros que en rotoTorbellino se encuentran frente á frente,Y Zéfiro combate, y Euro, y Noto,—Euro, que en sus bridones del OrienteVa ufano;—y gime estremecido el soto,Y, de espumas cubierto el gran tridente,Nereo en su furor no da reposo,Y mueve desde el fondo el mar undoso:

»Como vientos alígeros que en rotoTorbellino se encuentran frente á frente,Y Zéfiro combate, y Euro, y Noto,—Euro, que en sus bridones del OrienteVa ufano;—y gime estremecido el soto,Y, de espumas cubierto el gran tridente,Nereo en su furor no da reposo,Y mueve desde el fondo el mar undoso:

»Como vientos alígeros que en rotoTorbellino se encuentran frente á frente,Y Zéfiro combate, y Euro, y Noto,—Euro, que en sus bridones del OrienteVa ufano;—y gime estremecido el soto,Y, de espumas cubierto el gran tridente,Nereo en su furor no da reposo,Y mueve desde el fondo el mar undoso:

»Así brama, con fiera arremetidaCorrespondiendo á nuestro audaz embateCaterva que á vengar salta ofendidaDe la doncella el súbito rescate:Ayax violento, y uno y otro Atrida,Y los Dólopes todos. En combateEntran tambien los que esparcido habiaPor la oscura ciudad nuestra artería.

»Así brama, con fiera arremetidaCorrespondiendo á nuestro audaz embateCaterva que á vengar salta ofendidaDe la doncella el súbito rescate:Ayax violento, y uno y otro Atrida,Y los Dólopes todos. En combateEntran tambien los que esparcido habiaPor la oscura ciudad nuestra artería.

»Así brama, con fiera arremetidaCorrespondiendo á nuestro audaz embateCaterva que á vengar salta ofendidaDe la doncella el súbito rescate:Ayax violento, y uno y otro Atrida,Y los Dólopes todos. En combateEntran tambien los que esparcido habiaPor la oscura ciudad nuestra artería.

»Tornan éstos á hallarnos cara á cara,Y el habla que nos oyen diferenteEl disfraz de las armas les declara.Al número sucumbe, en fin, mi gente.Peneleo á Corebo al pié del araInmoló de la Diosa armipotente;¡Ay! de los suyos recibiendo heridasRinden Dímas é Hípanis las vidas.

»Tornan éstos á hallarnos cara á cara,Y el habla que nos oyen diferenteEl disfraz de las armas les declara.Al número sucumbe, en fin, mi gente.Peneleo á Corebo al pié del araInmoló de la Diosa armipotente;¡Ay! de los suyos recibiendo heridasRinden Dímas é Hípanis las vidas.

»Tornan éstos á hallarnos cara á cara,Y el habla que nos oyen diferenteEl disfraz de las armas les declara.Al número sucumbe, en fin, mi gente.Peneleo á Corebo al pié del araInmoló de la Diosa armipotente;¡Ay! de los suyos recibiendo heridasRinden Dímas é Hípanis las vidas.

»Ni tu piedad ni el apolíneo veloTe hurtaron, Panto, á la enemiga hueste;Y el justo, el santo del troyano suelo,Rifeo, cae, sin que amparo presteA su virtud (¡misterio grande!) el Cielo.Conmigo Ífito y Pélias quedan: ésteMal herido de Ulíses, tardo el paso;Esotro por la edad de fuerza escaso.

»Ni tu piedad ni el apolíneo veloTe hurtaron, Panto, á la enemiga hueste;Y el justo, el santo del troyano suelo,Rifeo, cae, sin que amparo presteA su virtud (¡misterio grande!) el Cielo.Conmigo Ífito y Pélias quedan: ésteMal herido de Ulíses, tardo el paso;Esotro por la edad de fuerza escaso.

»Ni tu piedad ni el apolíneo veloTe hurtaron, Panto, á la enemiga hueste;Y el justo, el santo del troyano suelo,Rifeo, cae, sin que amparo presteA su virtud (¡misterio grande!) el Cielo.Conmigo Ífito y Pélias quedan: ésteMal herido de Ulíses, tardo el paso;Esotro por la edad de fuerza escaso.

»Con ellos en forzosa retiradaAbandoné la desigual porfía.¡Oh pira extrema de mi Patria amada,Sacras cenizas de la gente mia!Testigos sed que en la infeliz jornadaTanto arrostré cuanto arrostrar debia,Y, á consentirlo el fallo de la suerte,Ganara por mi mano honrosa muerte.

»Con ellos en forzosa retiradaAbandoné la desigual porfía.¡Oh pira extrema de mi Patria amada,Sacras cenizas de la gente mia!Testigos sed que en la infeliz jornadaTanto arrostré cuanto arrostrar debia,Y, á consentirlo el fallo de la suerte,Ganara por mi mano honrosa muerte.

»Con ellos en forzosa retiradaAbandoné la desigual porfía.¡Oh pira extrema de mi Patria amada,Sacras cenizas de la gente mia!Testigos sed que en la infeliz jornadaTanto arrostré cuanto arrostrar debia,Y, á consentirlo el fallo de la suerte,Ganara por mi mano honrosa muerte.

»Torcemos al estruendo sin tardanzaAl palacio del Rey, do tan horrendaRefriega hallamos, cual si aquella estanzaFuese el único campo á la contienda;¡Tal era el brío y la marcial pujanza!¡Así en masa á los Griegos estupendaPrecipitarse vemos, y la entradaAsediar bajo densa empavesada!

»Torcemos al estruendo sin tardanzaAl palacio del Rey, do tan horrendaRefriega hallamos, cual si aquella estanzaFuese el único campo á la contienda;¡Tal era el brío y la marcial pujanza!¡Así en masa á los Griegos estupendaPrecipitarse vemos, y la entradaAsediar bajo densa empavesada!

»Torcemos al estruendo sin tardanzaAl palacio del Rey, do tan horrendaRefriega hallamos, cual si aquella estanzaFuese el único campo á la contienda;¡Tal era el brío y la marcial pujanza!¡Así en masa á los Griegos estupendaPrecipitarse vemos, y la entradaAsediar bajo densa empavesada!

»De un lado y otro el edificio ascienden.Por pilares y escalas; con los brazos,El escudo al izquierdo, se defiendenDe pedradas sin cuento y saetazos;Suelto el derecho, en el remate prendenDel edificio altísimo. En pedazosEn tanto los troyanos campeonesLas techumbres derruecan y bastiones.

»De un lado y otro el edificio ascienden.Por pilares y escalas; con los brazos,El escudo al izquierdo, se defiendenDe pedradas sin cuento y saetazos;Suelto el derecho, en el remate prendenDel edificio altísimo. En pedazosEn tanto los troyanos campeonesLas techumbres derruecan y bastiones.

»De un lado y otro el edificio ascienden.Por pilares y escalas; con los brazos,El escudo al izquierdo, se defiendenDe pedradas sin cuento y saetazos;Suelto el derecho, en el remate prendenDel edificio altísimo. En pedazosEn tanto los troyanos campeonesLas techumbres derruecan y bastiones.

»De tales armas su defensa fian,Áureas trabes lanzando en su despechoQue de antiguos monarcas dado habianNoble decoro al admirado techo.Otros abajo á resguardar se alíanLas puertas, y tras ellas en estrechoGrupo, puñal en mano, se aglomeran,Y apercibidos la avenida esperan.

»De tales armas su defensa fian,Áureas trabes lanzando en su despechoQue de antiguos monarcas dado habianNoble decoro al admirado techo.Otros abajo á resguardar se alíanLas puertas, y tras ellas en estrechoGrupo, puñal en mano, se aglomeran,Y apercibidos la avenida esperan.

»De tales armas su defensa fian,Áureas trabes lanzando en su despechoQue de antiguos monarcas dado habianNoble decoro al admirado techo.Otros abajo á resguardar se alíanLas puertas, y tras ellas en estrechoGrupo, puñal en mano, se aglomeran,Y apercibidos la avenida esperan.

»Al palacio escalado se convierteMi atencion toda: diligente acudoA esforzar á quienquier se desconcierteY alientos dar contra el asalto crudo.Un portillo hubo atras, que á buena suerteAl ciego sitiador hurtarse pudo;Tras él los tramos del palacio uniaTránsito oscuro, oculta galería.

»Al palacio escalado se convierteMi atencion toda: diligente acudoA esforzar á quienquier se desconcierteY alientos dar contra el asalto crudo.Un portillo hubo atras, que á buena suerteAl ciego sitiador hurtarse pudo;Tras él los tramos del palacio uniaTránsito oscuro, oculta galería.

»Al palacio escalado se convierteMi atencion toda: diligente acudoA esforzar á quienquier se desconcierteY alientos dar contra el asalto crudo.Un portillo hubo atras, que á buena suerteAl ciego sitiador hurtarse pudo;Tras él los tramos del palacio uniaTránsito oscuro, oculta galería.

»Por allí sola Andrómaca en su duelo,Cuando áun cetro empuñaba el Rey anciano,Ir solia á sus suegros, y al abueloLlevaba el hijo tierno de la mano.A entrar por allí mismo ahora yo vuelo;Calo el postigo, y la eminencia gano,Do abajo (¡vano ardor!) los Teucros echanCuanto á la mano ven, cuanto destechan.

»Por allí sola Andrómaca en su duelo,Cuando áun cetro empuñaba el Rey anciano,Ir solia á sus suegros, y al abueloLlevaba el hijo tierno de la mano.A entrar por allí mismo ahora yo vuelo;Calo el postigo, y la eminencia gano,Do abajo (¡vano ardor!) los Teucros echanCuanto á la mano ven, cuanto destechan.

»Por allí sola Andrómaca en su duelo,Cuando áun cetro empuñaba el Rey anciano,Ir solia á sus suegros, y al abueloLlevaba el hijo tierno de la mano.A entrar por allí mismo ahora yo vuelo;Calo el postigo, y la eminencia gano,Do abajo (¡vano ardor!) los Teucros echanCuanto á la mano ven, cuanto destechan.

»Á plomo allí con la pared se erguiaExcelsa torre en la region del viento,Que toda la ciudad mandaba un diaY la enemiga armada y campamento.Por do fácil de herir apareciaBatímosla en redor: del alto asientoAl combinado impulso desprendida,Cede, y precipitamos su caida.

»Á plomo allí con la pared se erguiaExcelsa torre en la region del viento,Que toda la ciudad mandaba un diaY la enemiga armada y campamento.Por do fácil de herir apareciaBatímosla en redor: del alto asientoAl combinado impulso desprendida,Cede, y precipitamos su caida.

»Á plomo allí con la pared se erguiaExcelsa torre en la region del viento,Que toda la ciudad mandaba un diaY la enemiga armada y campamento.Por do fácil de herir apareciaBatímosla en redor: del alto asientoAl combinado impulso desprendida,Cede, y precipitamos su caida.

»Ella rodando con fragoso estruendoEn fragmentos veloz se despedaza,Y abajo ámplio escuadron tapa cayendo,Que otro, cual ola súbita, reemplaza.Sigue sin tregua el combatir tremendo:Ya ante el mismo vestíbulo amenazaPirro animoso, en el umbral primero,Con metálica luz radiante y fiero;

»Ella rodando con fragoso estruendoEn fragmentos veloz se despedaza,Y abajo ámplio escuadron tapa cayendo,Que otro, cual ola súbita, reemplaza.Sigue sin tregua el combatir tremendo:Ya ante el mismo vestíbulo amenazaPirro animoso, en el umbral primero,Con metálica luz radiante y fiero;

»Ella rodando con fragoso estruendoEn fragmentos veloz se despedaza,Y abajo ámplio escuadron tapa cayendo,Que otro, cual ola súbita, reemplaza.Sigue sin tregua el combatir tremendo:Ya ante el mismo vestíbulo amenazaPirro animoso, en el umbral primero,Con metálica luz radiante y fiero;

»Cual dragon que aterido, soterrado,De venenosas hierbas se sustenta,Mas de nuevo arreándose, en el pradoSale á campar cuando el calor le alienta:Voluble el lomo en roscas arrolladoMiles colores con la luz ostenta;Al sol mirando, el cuello al aire libra,Y la trisulca lengua hórrido vibra.

»Cual dragon que aterido, soterrado,De venenosas hierbas se sustenta,Mas de nuevo arreándose, en el pradoSale á campar cuando el calor le alienta:Voluble el lomo en roscas arrolladoMiles colores con la luz ostenta;Al sol mirando, el cuello al aire libra,Y la trisulca lengua hórrido vibra.

»Cual dragon que aterido, soterrado,De venenosas hierbas se sustenta,Mas de nuevo arreándose, en el pradoSale á campar cuando el calor le alienta:Voluble el lomo en roscas arrolladoMiles colores con la luz ostenta;Al sol mirando, el cuello al aire libra,Y la trisulca lengua hórrido vibra.

»Automedonte, que de Aquíles fueraAuriga, ora escudero, y PerifanteCorpulento acomete, y la guerreraEsciria juventud, y á un mismo instanteLlama arrojan que al aire va ligera:Pirro, hacha en mano, abócase adelante,Quiciales estremece, vigas raja,Y las ferradas puertas desencaja.

»Automedonte, que de Aquíles fueraAuriga, ora escudero, y PerifanteCorpulento acomete, y la guerreraEsciria juventud, y á un mismo instanteLlama arrojan que al aire va ligera:Pirro, hacha en mano, abócase adelante,Quiciales estremece, vigas raja,Y las ferradas puertas desencaja.

»Automedonte, que de Aquíles fueraAuriga, ora escudero, y PerifanteCorpulento acomete, y la guerreraEsciria juventud, y á un mismo instanteLlama arrojan que al aire va ligera:Pirro, hacha en mano, abócase adelante,Quiciales estremece, vigas raja,Y las ferradas puertas desencaja.

»Las trabes á su empuje crujen, ruedan;Enorme boqueron dan los tablones,Ni cosa abrigan que ocultarle puedanDentro los vastos atrios y salones:De los antiguos soberanos quedanFrancas y descubiertas las mansiones,Y afuera comparecen los soldadosQue las puertas guardaban atropados.

»Las trabes á su empuje crujen, ruedan;Enorme boqueron dan los tablones,Ni cosa abrigan que ocultarle puedanDentro los vastos atrios y salones:De los antiguos soberanos quedanFrancas y descubiertas las mansiones,Y afuera comparecen los soldadosQue las puertas guardaban atropados.

»Las trabes á su empuje crujen, ruedan;Enorme boqueron dan los tablones,Ni cosa abrigan que ocultarle puedanDentro los vastos atrios y salones:De los antiguos soberanos quedanFrancas y descubiertas las mansiones,Y afuera comparecen los soldadosQue las puertas guardaban atropados.

»¡Oh cuánta turbacion adentro! ¡oh cuántoTerror! Los huecos artesones llenaFemenil alarido, ronco planto,Grita confusa y vária al cielo suena.Cruzan matronas con afan y espantoLas anchas salas que el rumor atruena,Y las colunas á abrazar se arrojan,Las besan, y en sus lágrimas las mojan.

»¡Oh cuánta turbacion adentro! ¡oh cuántoTerror! Los huecos artesones llenaFemenil alarido, ronco planto,Grita confusa y vária al cielo suena.Cruzan matronas con afan y espantoLas anchas salas que el rumor atruena,Y las colunas á abrazar se arrojan,Las besan, y en sus lágrimas las mojan.

»¡Oh cuánta turbacion adentro! ¡oh cuántoTerror! Los huecos artesones llenaFemenil alarido, ronco planto,Grita confusa y vária al cielo suena.Cruzan matronas con afan y espantoLas anchas salas que el rumor atruena,Y las colunas á abrazar se arrojan,Las besan, y en sus lágrimas las mojan.

»Mas Pirro igual al padre se adelanta.¿Qué arma, qué brazo atajará el pujanteHierro esgrimido con braveza tanta?Postes ni cerraduras son bastante;Ferrada maza á golpes los quebranta.Plaza abre á fuerza: á quien le va delanteAtierra, y su cohorte furibundaA la redonda el edificio inunda.

»Mas Pirro igual al padre se adelanta.¿Qué arma, qué brazo atajará el pujanteHierro esgrimido con braveza tanta?Postes ni cerraduras son bastante;Ferrada maza á golpes los quebranta.Plaza abre á fuerza: á quien le va delanteAtierra, y su cohorte furibundaA la redonda el edificio inunda.

»Mas Pirro igual al padre se adelanta.¿Qué arma, qué brazo atajará el pujanteHierro esgrimido con braveza tanta?Postes ni cerraduras son bastante;Ferrada maza á golpes los quebranta.Plaza abre á fuerza: á quien le va delanteAtierra, y su cohorte furibundaA la redonda el edificio inunda.

»Así de altiva cumbre se desataDe pronto hinchado un espumoso rio,Y oleadas horrísonas dilataHundiendo el malecon, creciendo en brío;Y establos y ganados arrebataImpetüoso. Yo, yo vi al impíoCebarse airado en el estrago horrendo;Vi á los Atridas el umbral cubriendo.

»Así de altiva cumbre se desataDe pronto hinchado un espumoso rio,Y oleadas horrísonas dilataHundiendo el malecon, creciendo en brío;Y establos y ganados arrebataImpetüoso. Yo, yo vi al impíoCebarse airado en el estrago horrendo;Vi á los Atridas el umbral cubriendo.

»Así de altiva cumbre se desataDe pronto hinchado un espumoso rio,Y oleadas horrísonas dilataHundiendo el malecon, creciendo en brío;Y establos y ganados arrebataImpetüoso. Yo, yo vi al impíoCebarse airado en el estrago horrendo;Vi á los Atridas el umbral cubriendo.

»Vi á Hécuba y sus hijas, sus amoresVi á Príamo, del ara en el sagrado,El fuego que adoraron sus mayoresMatar en sangre suya mal su grado;Vi los cincuenta lechos, que de floresHabia la esperanza engalanadoEn pro del trono, y las soberbias puertasDe oro y rico botin rodar cubiertas.

»Vi á Hécuba y sus hijas, sus amoresVi á Príamo, del ara en el sagrado,El fuego que adoraron sus mayoresMatar en sangre suya mal su grado;Vi los cincuenta lechos, que de floresHabia la esperanza engalanadoEn pro del trono, y las soberbias puertasDe oro y rico botin rodar cubiertas.

»Vi á Hécuba y sus hijas, sus amoresVi á Príamo, del ara en el sagrado,El fuego que adoraron sus mayoresMatar en sangre suya mal su grado;Vi los cincuenta lechos, que de floresHabia la esperanza engalanadoEn pro del trono, y las soberbias puertasDe oro y rico botin rodar cubiertas.

»Griegos el campo ocupan que áun da el fuego.—Mas ya ansiosa querrás, augusta Dido,De Príamo saber. Príamo, luégoQue de las puertas oye el estallido,Y encima siente al desbordado Griego,Ciñe al endeble cuerpo envejecidoInútil hierro y olvidada malla,Y aguija á perecer en la batalla.

»Griegos el campo ocupan que áun da el fuego.—Mas ya ansiosa querrás, augusta Dido,De Príamo saber. Príamo, luégoQue de las puertas oye el estallido,Y encima siente al desbordado Griego,Ciñe al endeble cuerpo envejecidoInútil hierro y olvidada malla,Y aguija á perecer en la batalla.

»Griegos el campo ocupan que áun da el fuego.—Mas ya ansiosa querrás, augusta Dido,De Príamo saber. Príamo, luégoQue de las puertas oye el estallido,Y encima siente al desbordado Griego,Ciñe al endeble cuerpo envejecidoInútil hierro y olvidada malla,Y aguija á perecer en la batalla.

»Al raso en medio del palacio habiaAncho altar, y por cima un lauro ancianoAsombrando á los Lares, descogiaDenso follaje de verdor lozano.Hécuba en la marmórea graderíaCon sus hijas los Dioses ciñe en vano,Bien cual palomas que en bandada avientaEl repentino són de la tormenta.

»Al raso en medio del palacio habiaAncho altar, y por cima un lauro ancianoAsombrando á los Lares, descogiaDenso follaje de verdor lozano.Hécuba en la marmórea graderíaCon sus hijas los Dioses ciñe en vano,Bien cual palomas que en bandada avientaEl repentino són de la tormenta.

»Al raso en medio del palacio habiaAncho altar, y por cima un lauro ancianoAsombrando á los Lares, descogiaDenso follaje de verdor lozano.Hécuba en la marmórea graderíaCon sus hijas los Dioses ciñe en vano,Bien cual palomas que en bandada avientaEl repentino són de la tormenta.

»Como á recursos el Monarca apeleYa ajenos á su edad, «¿Qué desvarío,»Hécuba clama, «á perdicion te impele?»Hoy de mi Héctor la fuerza y poderío»Fuera en vano; pues ¿qué ese brazo imbele»Hará en el caso extremo? Esposo mio,»Vén: este altar refugio á todos sea,»O á todos juntos sucumbir nos vea.»

»Como á recursos el Monarca apeleYa ajenos á su edad, «¿Qué desvarío,»Hécuba clama, «á perdicion te impele?»Hoy de mi Héctor la fuerza y poderío»Fuera en vano; pues ¿qué ese brazo imbele»Hará en el caso extremo? Esposo mio,»Vén: este altar refugio á todos sea,»O á todos juntos sucumbir nos vea.»

»Como á recursos el Monarca apeleYa ajenos á su edad, «¿Qué desvarío,»Hécuba clama, «á perdicion te impele?»Hoy de mi Héctor la fuerza y poderío»Fuera en vano; pues ¿qué ese brazo imbele»Hará en el caso extremo? Esposo mio,»Vén: este altar refugio á todos sea,»O á todos juntos sucumbir nos vea.»

»Dice; á su lado le reduce, y puestoSobre las losas á ocupar le obliga.Desacordado y jadeante, en ésto,Polítes, de ellos hijo, á quien hostigaPirro desaforado, el pié, tan prestoComo lo sufre su mortal fatiga,Por los vacíos atrios acelera,Y señala con sangre su carrera.

»Dice; á su lado le reduce, y puestoSobre las losas á ocupar le obliga.Desacordado y jadeante, en ésto,Polítes, de ellos hijo, á quien hostigaPirro desaforado, el pié, tan prestoComo lo sufre su mortal fatiga,Por los vacíos atrios acelera,Y señala con sangre su carrera.

»Dice; á su lado le reduce, y puestoSobre las losas á ocupar le obliga.Desacordado y jadeante, en ésto,Polítes, de ellos hijo, á quien hostigaPirro desaforado, el pié, tan prestoComo lo sufre su mortal fatiga,Por los vacíos atrios acelera,Y señala con sangre su carrera.

»Ya con la pica por detras le toca,Ya entre las manos el cruel le mira,Cuando en faz de sus padres desemboca,Y dando en tierra ensangrentado espira.El venerable viejo, á quien provocaEl duro lance á generosa ira,No en lo sumo del riesgo el labio sella,Mas respetos y amagos atropella:

»Ya con la pica por detras le toca,Ya entre las manos el cruel le mira,Cuando en faz de sus padres desemboca,Y dando en tierra ensangrentado espira.El venerable viejo, á quien provocaEl duro lance á generosa ira,No en lo sumo del riesgo el labio sella,Mas respetos y amagos atropella:

»Ya con la pica por detras le toca,Ya entre las manos el cruel le mira,Cuando en faz de sus padres desemboca,Y dando en tierra ensangrentado espira.El venerable viejo, á quien provocaEl duro lance á generosa ira,No en lo sumo del riesgo el labio sella,Mas respetos y amagos atropella:

«Si justo el cielo de los hombres cura»Darános,» dice, «por tamaña ofensa,»A mí venganza á colmo; larga y dura»A tí la merecida recompensa!»Poner te place al padre en angostura»De ver caido al hijo sin defensa,»Y no acatando encanecidas sienes»A darle en rostro con su sangre vienes.

«Si justo el cielo de los hombres cura»Darános,» dice, «por tamaña ofensa,»A mí venganza á colmo; larga y dura»A tí la merecida recompensa!»Poner te place al padre en angostura»De ver caido al hijo sin defensa,»Y no acatando encanecidas sienes»A darle en rostro con su sangre vienes.

«Si justo el cielo de los hombres cura»Darános,» dice, «por tamaña ofensa,»A mí venganza á colmo; larga y dura»A tí la merecida recompensa!»Poner te place al padre en angostura»De ver caido al hijo sin defensa,»Y no acatando encanecidas sienes»A darle en rostro con su sangre vienes.

»Calla de hijo de Aquíles el dictado,»Que le desmiente tu cobarde encono:»Él supo dar la mano al que postrado»Miró á sus piés en mísero abandono;»Tornóme el hijo muerto, que enterrado»Fuese en fúnebre pompa, y á mi trono»Me concedió volver.» Dijo, y con tardo»Aliento el Rey de allí soltóle un dardo

»Calla de hijo de Aquíles el dictado,»Que le desmiente tu cobarde encono:»Él supo dar la mano al que postrado»Miró á sus piés en mísero abandono;»Tornóme el hijo muerto, que enterrado»Fuese en fúnebre pompa, y á mi trono»Me concedió volver.» Dijo, y con tardo»Aliento el Rey de allí soltóle un dardo

»Calla de hijo de Aquíles el dictado,»Que le desmiente tu cobarde encono:»Él supo dar la mano al que postrado»Miró á sus piés en mísero abandono;»Tornóme el hijo muerto, que enterrado»Fuese en fúnebre pompa, y á mi trono»Me concedió volver.» Dijo, y con tardo»Aliento el Rey de allí soltóle un dardo

»Que rebotado al punto con sonidoRonco, al tocar el defendido acero,Quedó en el centro del broquel prendido.Pirro repuso con sarcasmo fiero:«¡Sí, vé á mi padre, y que su ejemplo olvide»Díle; que de su sangre degenero;»Que oprobio eterno de mi porte espere;»Eso y más dile; y por ahora muere!»

»Que rebotado al punto con sonidoRonco, al tocar el defendido acero,Quedó en el centro del broquel prendido.Pirro repuso con sarcasmo fiero:«¡Sí, vé á mi padre, y que su ejemplo olvide»Díle; que de su sangre degenero;»Que oprobio eterno de mi porte espere;»Eso y más dile; y por ahora muere!»

»Que rebotado al punto con sonidoRonco, al tocar el defendido acero,Quedó en el centro del broquel prendido.Pirro repuso con sarcasmo fiero:«¡Sí, vé á mi padre, y que su ejemplo olvide»Díle; que de su sangre degenero;»Que oprobio eterno de mi porte espere;»Eso y más dile; y por ahora muere!»

»Y diciendo y haciendo, el inhumanoAl mismo altar impávido arrastrabaAl noble Rey, que, trémulo de anciano,En la sangre del hijo resbalaba:Le ase del pelo con la izquierda mano,Y con la diestra á su placer le clavaHasta el pomo la daga en el costado,Fúlgida en alto habiéndola vibrado.

»Y diciendo y haciendo, el inhumanoAl mismo altar impávido arrastrabaAl noble Rey, que, trémulo de anciano,En la sangre del hijo resbalaba:Le ase del pelo con la izquierda mano,Y con la diestra á su placer le clavaHasta el pomo la daga en el costado,Fúlgida en alto habiéndola vibrado.

»Y diciendo y haciendo, el inhumanoAl mismo altar impávido arrastrabaAl noble Rey, que, trémulo de anciano,En la sangre del hijo resbalaba:Le ase del pelo con la izquierda mano,Y con la diestra á su placer le clavaHasta el pomo la daga en el costado,Fúlgida en alto habiéndola vibrado.

»Tal rodó su corona refulgente;Tal vino á ver su antigua fortalezaHumo y polvo tornarse de repente,Aquél que al esplendor de su grandezaMiró á cien pueblos inclinar la frente!Su cuerpo, tronco informe, la cabezaCercenada por bárbara cuchilla,Yace sin nombre en solitaria orilla.

»Tal rodó su corona refulgente;Tal vino á ver su antigua fortalezaHumo y polvo tornarse de repente,Aquél que al esplendor de su grandezaMiró á cien pueblos inclinar la frente!Su cuerpo, tronco informe, la cabezaCercenada por bárbara cuchilla,Yace sin nombre en solitaria orilla.

»Tal rodó su corona refulgente;Tal vino á ver su antigua fortalezaHumo y polvo tornarse de repente,Aquél que al esplendor de su grandezaMiró á cien pueblos inclinar la frente!Su cuerpo, tronco informe, la cabezaCercenada por bárbara cuchilla,Yace sin nombre en solitaria orilla.

»Horror profundo allí por vez primeraSobrecogióme, viendo la agoníaPenosa de mi Rey, y la maneraComo el postrero anhélito rendia.Mi padre, que cuanto él anciano era,Delante me fingió la fantasía:La dulce esposa, el hijo tierno, á rudoUltraje abandonados sin escudo.

»Horror profundo allí por vez primeraSobrecogióme, viendo la agoníaPenosa de mi Rey, y la maneraComo el postrero anhélito rendia.Mi padre, que cuanto él anciano era,Delante me fingió la fantasía:La dulce esposa, el hijo tierno, á rudoUltraje abandonados sin escudo.

»Horror profundo allí por vez primeraSobrecogióme, viendo la agoníaPenosa de mi Rey, y la maneraComo el postrero anhélito rendia.Mi padre, que cuanto él anciano era,Delante me fingió la fantasía:La dulce esposa, el hijo tierno, á rudoUltraje abandonados sin escudo.

»Por ver con quiénes cuento, en torno pasoLas miradas; á nadie ya diviso:Dieron unos al fuego el cuerpo laso,Arrojáronse otros de alto piso.Así todo oteándolo de paso,Al claror de las llamas, de improvisoObservo un bulto en el umbral de Vesta;—Erase Elena en lo escondido puesta.

»Por ver con quiénes cuento, en torno pasoLas miradas; á nadie ya diviso:Dieron unos al fuego el cuerpo laso,Arrojáronse otros de alto piso.Así todo oteándolo de paso,Al claror de las llamas, de improvisoObservo un bulto en el umbral de Vesta;—Erase Elena en lo escondido puesta.

»Por ver con quiénes cuento, en torno pasoLas miradas; á nadie ya diviso:Dieron unos al fuego el cuerpo laso,Arrojáronse otros de alto piso.Así todo oteándolo de paso,Al claror de las llamas, de improvisoObservo un bulto en el umbral de Vesta;—Erase Elena en lo escondido puesta.

»Esa ahora á las aras acogida,Furia que al mundo le nació ominosa,De Troyanos y Griegos maldecida,De Griegos y Troyanos temerosa,Salvar tentaba la infelice vidaHuéspeda ingrata, amancillada esposa;Matar pensé la infame advenedizaPor vengar de la Patria la ceniza:

»Esa ahora á las aras acogida,Furia que al mundo le nació ominosa,De Troyanos y Griegos maldecida,De Griegos y Troyanos temerosa,Salvar tentaba la infelice vidaHuéspeda ingrata, amancillada esposa;Matar pensé la infame advenedizaPor vengar de la Patria la ceniza:

»Esa ahora á las aras acogida,Furia que al mundo le nació ominosa,De Troyanos y Griegos maldecida,De Griegos y Troyanos temerosa,Salvar tentaba la infelice vidaHuéspeda ingrata, amancillada esposa;Matar pensé la infame advenedizaPor vengar de la Patria la ceniza:

»¿Cómo? ¿habrá de salvarse la menguada»Rastrándose en oscuros escondrijos?»¿Y en Micénas y Esparta hará su entrada»Reina ella entre marciales regocijos,»De troyanos esclavos acatada»Tornando á ver esposo, padres, hijos?»¿Y Troya en bravas llamas consumida?»¿Y triunfante el acero regicida?

»¿Cómo? ¿habrá de salvarse la menguada»Rastrándose en oscuros escondrijos?»¿Y en Micénas y Esparta hará su entrada»Reina ella entre marciales regocijos,»De troyanos esclavos acatada»Tornando á ver esposo, padres, hijos?»¿Y Troya en bravas llamas consumida?»¿Y triunfante el acero regicida?

»¿Cómo? ¿habrá de salvarse la menguada»Rastrándose en oscuros escondrijos?»¿Y en Micénas y Esparta hará su entrada»Reina ella entre marciales regocijos,»De troyanos esclavos acatada»Tornando á ver esposo, padres, hijos?»¿Y Troya en bravas llamas consumida?»¿Y triunfante el acero regicida?

»¿Y para esto tornada ardiente lago»Tantas veces la playa en sangre nuestra?»¡Oh! ¡no! que si en matar una hembra, no hago»De varonil valor gloriosa muestra,»Dar á tal monstruo el merecido pago»Hazaña es justa y digna de mi diestra:»No ya sedienta al envainar mi espada,»Más de una sombra dejaré vengada!»

»¿Y para esto tornada ardiente lago»Tantas veces la playa en sangre nuestra?»¡Oh! ¡no! que si en matar una hembra, no hago»De varonil valor gloriosa muestra,»Dar á tal monstruo el merecido pago»Hazaña es justa y digna de mi diestra:»No ya sedienta al envainar mi espada,»Más de una sombra dejaré vengada!»

»¿Y para esto tornada ardiente lago»Tantas veces la playa en sangre nuestra?»¡Oh! ¡no! que si en matar una hembra, no hago»De varonil valor gloriosa muestra,»Dar á tal monstruo el merecido pago»Hazaña es justa y digna de mi diestra:»No ya sedienta al envainar mi espada,»Más de una sombra dejaré vengada!»

»Rugia yo con voz tempestüosaCuando espléndida toda de hermosura,Me apareció mi madre bondadosaRadiante entre la sombra de luz pura,Con el encanto y majestad de DiosaCon que se muestra en la celeste altura;Súbito el vengador brazo me toca,Y abre entre aromas la purpúrea boca:

»Rugia yo con voz tempestüosaCuando espléndida toda de hermosura,Me apareció mi madre bondadosaRadiante entre la sombra de luz pura,Con el encanto y majestad de DiosaCon que se muestra en la celeste altura;Súbito el vengador brazo me toca,Y abre entre aromas la purpúrea boca:

»Rugia yo con voz tempestüosaCuando espléndida toda de hermosura,Me apareció mi madre bondadosaRadiante entre la sombra de luz pura,Con el encanto y majestad de DiosaCon que se muestra en la celeste altura;Súbito el vengador brazo me toca,Y abre entre aromas la purpúrea boca:

«¡Cálmate, hijo! ¡tus palabras mide:»Tu pecho hirviente su ímpetu reporte!»Dí, ¿será justo que el rencor te olvide»De la familia nuestra, y no te importe»Saber si el genitor, á quien impide»Vejez cansada, el hijo, la consorte»Vivos están? ¿No ves que los circunda»La multitud que la ciudad inunda?

«¡Cálmate, hijo! ¡tus palabras mide:»Tu pecho hirviente su ímpetu reporte!»Dí, ¿será justo que el rencor te olvide»De la familia nuestra, y no te importe»Saber si el genitor, á quien impide»Vejez cansada, el hijo, la consorte»Vivos están? ¿No ves que los circunda»La multitud que la ciudad inunda?

«¡Cálmate, hijo! ¡tus palabras mide:»Tu pecho hirviente su ímpetu reporte!»Dí, ¿será justo que el rencor te olvide»De la familia nuestra, y no te importe»Saber si el genitor, á quien impide»Vejez cansada, el hijo, la consorte»Vivos están? ¿No ves que los circunda»La multitud que la ciudad inunda?

»Por mí, el hierro su sangre no devora;»Por mí, el fuego sus huesos no calcina.»¿Y á qué la faz baldonas seductora»De esa Lacedemonia que abomina»Tu corazon? Y á Páris á deshora»¿Por qué oprobias? No tiene la rüina»De Troya la opulenta humano orígen:»Airados Dioses son quienes la afligen.

»Por mí, el hierro su sangre no devora;»Por mí, el fuego sus huesos no calcina.»¿Y á qué la faz baldonas seductora»De esa Lacedemonia que abomina»Tu corazon? Y á Páris á deshora»¿Por qué oprobias? No tiene la rüina»De Troya la opulenta humano orígen:»Airados Dioses son quienes la afligen.

»Por mí, el hierro su sangre no devora;»Por mí, el fuego sus huesos no calcina.»¿Y á qué la faz baldonas seductora»De esa Lacedemonia que abomina»Tu corazon? Y á Páris á deshora»¿Por qué oprobias? No tiene la rüina»De Troya la opulenta humano orígen:»Airados Dioses son quienes la afligen.

»Es fuerza superior la que derriba»Sus altos techos. Si cejar te duele,»Yo esa que lenta en derredor te priva»De luz, haré que de tus ojos vuele,»Húmida, opaca niebla, y la cautiva»Vista dilates. Quién, verás, demuele»Aquestos muros, y al materno aviso»La frente inclinarás grato y sumiso.

»Es fuerza superior la que derriba»Sus altos techos. Si cejar te duele,»Yo esa que lenta en derredor te priva»De luz, haré que de tus ojos vuele,»Húmida, opaca niebla, y la cautiva»Vista dilates. Quién, verás, demuele»Aquestos muros, y al materno aviso»La frente inclinarás grato y sumiso.

»Es fuerza superior la que derriba»Sus altos techos. Si cejar te duele,»Yo esa que lenta en derredor te priva»De luz, haré que de tus ojos vuele,»Húmida, opaca niebla, y la cautiva»Vista dilates. Quién, verás, demuele»Aquestos muros, y al materno aviso»La frente inclinarás grato y sumiso.

»Allá, do envuelto en polvo el humo ondea,»Y en pié no hay mole ya ni canto alguno,»La ciudad en su asiento bambalea»A golpes del tridente que Neptuno»Sacude. Acá sobre la puerta Escea»Ante todos sañuda avanza Juno,»Y audaz, cubierta de acerada escama,»La amiga tropa de las naves llama.

»Allá, do envuelto en polvo el humo ondea,»Y en pié no hay mole ya ni canto alguno,»La ciudad en su asiento bambalea»A golpes del tridente que Neptuno»Sacude. Acá sobre la puerta Escea»Ante todos sañuda avanza Juno,»Y audaz, cubierta de acerada escama,»La amiga tropa de las naves llama.

»Allá, do envuelto en polvo el humo ondea,»Y en pié no hay mole ya ni canto alguno,»La ciudad en su asiento bambalea»A golpes del tridente que Neptuno»Sacude. Acá sobre la puerta Escea»Ante todos sañuda avanza Juno,»Y audaz, cubierta de acerada escama,»La amiga tropa de las naves llama.

»Torna, torna á mirar: Pálas cruenta»Ya los altos alcázares domina.»Y envuelta en nimbo centelloso, ostenta»La terrible cabeza serpentina.»A los Dánaos el Padre mismo alienta,»El Padre universal, y en la divina»Legion contra tu Patria iras enciende.»Tu el hierro envaina, pues; la fuga emprende.

»Torna, torna á mirar: Pálas cruenta»Ya los altos alcázares domina.»Y envuelta en nimbo centelloso, ostenta»La terrible cabeza serpentina.»A los Dánaos el Padre mismo alienta,»El Padre universal, y en la divina»Legion contra tu Patria iras enciende.»Tu el hierro envaina, pues; la fuga emprende.

»Torna, torna á mirar: Pálas cruenta»Ya los altos alcázares domina.»Y envuelta en nimbo centelloso, ostenta»La terrible cabeza serpentina.»A los Dánaos el Padre mismo alienta,»El Padre universal, y en la divina»Legion contra tu Patria iras enciende.»Tu el hierro envaina, pues; la fuga emprende.

»Nada temas: tu planta irá segura»De la paterna casa á los umbrales;»¡Contigo soy!» Y bajo sombra oscuraEncubrióse, al decir palabras tales.Entónces la terrífica figuraVi de adversas deidades colosales;La hoguera vi donde Ilïon se abrasa;Y Troya conmovida por su basa,

»Nada temas: tu planta irá segura»De la paterna casa á los umbrales;»¡Contigo soy!» Y bajo sombra oscuraEncubrióse, al decir palabras tales.Entónces la terrífica figuraVi de adversas deidades colosales;La hoguera vi donde Ilïon se abrasa;Y Troya conmovida por su basa,

»Nada temas: tu planta irá segura»De la paterna casa á los umbrales;»¡Contigo soy!» Y bajo sombra oscuraEncubrióse, al decir palabras tales.Entónces la terrífica figuraVi de adversas deidades colosales;La hoguera vi donde Ilïon se abrasa;Y Troya conmovida por su basa,

»Cual viejo fresno que la ufana frenteSeñorease sobre el monte enántes,Y hora en redor la campesina genteLe diese al tronco hachazos incesantes;Que la alta copa temerosamenteEstremece á los golpes resonantes,Y amenaza, y restalla, y de la cumbreDesploma con fragor su pesadumbre.

»Cual viejo fresno que la ufana frenteSeñorease sobre el monte enántes,Y hora en redor la campesina genteLe diese al tronco hachazos incesantes;Que la alta copa temerosamenteEstremece á los golpes resonantes,Y amenaza, y restalla, y de la cumbreDesploma con fragor su pesadumbre.

»Cual viejo fresno que la ufana frenteSeñorease sobre el monte enántes,Y hora en redor la campesina genteLe diese al tronco hachazos incesantes;Que la alta copa temerosamenteEstremece á los golpes resonantes,Y amenaza, y restalla, y de la cumbreDesploma con fragor su pesadumbre.

»Desciendo, en fin; mis piés mi madre guia;Campo las armas dan, receja el fuego.Mas no bien de la antigua casa miaÁ los umbrales anhelante llego,Mi padre, ¡ay! el primero á quien queriaFuera llevarme, niégase á mi ruegoPues sobre tantas ruinas apellidaVil el destierro y mísera la vida:

»Desciendo, en fin; mis piés mi madre guia;Campo las armas dan, receja el fuego.Mas no bien de la antigua casa miaÁ los umbrales anhelante llego,Mi padre, ¡ay! el primero á quien queriaFuera llevarme, niégase á mi ruegoPues sobre tantas ruinas apellidaVil el destierro y mísera la vida:

»Desciendo, en fin; mis piés mi madre guia;Campo las armas dan, receja el fuego.Mas no bien de la antigua casa miaÁ los umbrales anhelante llego,Mi padre, ¡ay! el primero á quien queriaFuera llevarme, niégase á mi ruegoPues sobre tantas ruinas apellidaVil el destierro y mísera la vida:

«¡Huid los que en lozana primavera»Corazon abrigais esperanzado:»No así el Cielo mi nido destruyera»Si fuese mi existencia de su agrado!»¿Qué aguarda el que la Patria ya á extranjera»Cadena vió doblarse? demasiado«Sobrevivo al estrago de los mios;»¡Oh! ¡dadme el adios último, y partíos!

«¡Huid los que en lozana primavera»Corazon abrigais esperanzado:»No así el Cielo mi nido destruyera»Si fuese mi existencia de su agrado!»¿Qué aguarda el que la Patria ya á extranjera»Cadena vió doblarse? demasiado«Sobrevivo al estrago de los mios;»¡Oh! ¡dadme el adios último, y partíos!

«¡Huid los que en lozana primavera»Corazon abrigais esperanzado:»No así el Cielo mi nido destruyera»Si fuese mi existencia de su agrado!»¿Qué aguarda el que la Patria ya á extranjera»Cadena vió doblarse? demasiado«Sobrevivo al estrago de los mios;»¡Oh! ¡dadme el adios último, y partíos!

»Avara del botin, condolecida»De mi miseria, el fin dará que aguardo»Alguna mano á mi cansada vida;»Ni por falta de tumba me acobardo.»A mi inútil vejez, aborrecida»De los Dioses, el término retardo»Desde que plugo al brazo omnipotente»Lanzarme un rayo y aturdir mi mente.»

»Avara del botin, condolecida»De mi miseria, el fin dará que aguardo»Alguna mano á mi cansada vida;»Ni por falta de tumba me acobardo.»A mi inútil vejez, aborrecida»De los Dioses, el término retardo»Desde que plugo al brazo omnipotente»Lanzarme un rayo y aturdir mi mente.»

»Avara del botin, condolecida»De mi miseria, el fin dará que aguardo»Alguna mano á mi cansada vida;»Ni por falta de tumba me acobardo.»A mi inútil vejez, aborrecida»De los Dioses, el término retardo»Desde que plugo al brazo omnipotente»Lanzarme un rayo y aturdir mi mente.»

»Mi padre así tendido en tierra dijo;Y vanamente en lágrimas bañadosYo, mi Creusa, mi inocente hijo,Todos le suplicamos apiñadosNo así mal tanto consumase, fijoEn afrontar los inminentes hados;Mas él, sordo al solícito lamento,Mantiénese en su puesto y firme intento.

»Mi padre así tendido en tierra dijo;Y vanamente en lágrimas bañadosYo, mi Creusa, mi inocente hijo,Todos le suplicamos apiñadosNo así mal tanto consumase, fijoEn afrontar los inminentes hados;Mas él, sordo al solícito lamento,Mantiénese en su puesto y firme intento.

»Mi padre así tendido en tierra dijo;Y vanamente en lágrimas bañadosYo, mi Creusa, mi inocente hijo,Todos le suplicamos apiñadosNo así mal tanto consumase, fijoEn afrontar los inminentes hados;Mas él, sordo al solícito lamento,Mantiénese en su puesto y firme intento.

»Torno á las armas, y el arnes requiero,Y á morir batallando me preparo;Ni más alivio á mi dolor espero,Ni otra salida, ni mejor reparo.«¡Oh padre mio!» en mi dolor profiero;«¿Y pudiste idear que en desamparo»Te abandonase por salvarme? ¿Agravios»Vierten cual éste paternales labios?

»Torno á las armas, y el arnes requiero,Y á morir batallando me preparo;Ni más alivio á mi dolor espero,Ni otra salida, ni mejor reparo.«¡Oh padre mio!» en mi dolor profiero;«¿Y pudiste idear que en desamparo»Te abandonase por salvarme? ¿Agravios»Vierten cual éste paternales labios?

»Torno á las armas, y el arnes requiero,Y á morir batallando me preparo;Ni más alivio á mi dolor espero,Ni otra salida, ni mejor reparo.«¡Oh padre mio!» en mi dolor profiero;«¿Y pudiste idear que en desamparo»Te abandonase por salvarme? ¿Agravios»Vierten cual éste paternales labios?

»Si es que completa asolacion previene»A Troya el Cielo en su insaciable enojo,»Si la medida quieres que se llene»Con nuestros restos, cumplirás tu antojo»Ya vendrá Pirro; franco el paso tiene:«Pirro con sangre del Monarca rojo,»De cuyo brazo matador no ampara»Ni al hijo el padre, ni al anciano el ara.

»Si es que completa asolacion previene»A Troya el Cielo en su insaciable enojo,»Si la medida quieres que se llene»Con nuestros restos, cumplirás tu antojo»Ya vendrá Pirro; franco el paso tiene:«Pirro con sangre del Monarca rojo,»De cuyo brazo matador no ampara»Ni al hijo el padre, ni al anciano el ara.

»Si es que completa asolacion previene»A Troya el Cielo en su insaciable enojo,»Si la medida quieres que se llene»Con nuestros restos, cumplirás tu antojo»Ya vendrá Pirro; franco el paso tiene:«Pirro con sangre del Monarca rojo,»De cuyo brazo matador no ampara»Ni al hijo el padre, ni al anciano el ara.

»¿Y á ésto sólo me sacas, alma Dea,»Salvo por medio del adverso bando?»¿A que testigo en mis hogares sea,»No ya en la lid, de su rencor infando?»¿A que, uno entre la sangre de otro, vea»Hijo, padre y esposa agonizando?»¡Al arma! ¡al arma! ¡La postrera hora»Llama al vencido, amigos, vengadora!

»¿Y á ésto sólo me sacas, alma Dea,»Salvo por medio del adverso bando?»¿A que testigo en mis hogares sea,»No ya en la lid, de su rencor infando?»¿A que, uno entre la sangre de otro, vea»Hijo, padre y esposa agonizando?»¡Al arma! ¡al arma! ¡La postrera hora»Llama al vencido, amigos, vengadora!

»¿Y á ésto sólo me sacas, alma Dea,»Salvo por medio del adverso bando?»¿A que testigo en mis hogares sea,»No ya en la lid, de su rencor infando?»¿A que, uno entre la sangre de otro, vea»Hijo, padre y esposa agonizando?»¡Al arma! ¡al arma! ¡La postrera hora»Llama al vencido, amigos, vengadora!

»¡Tornar dejadme á la ardua lid! Mi diestra»Renovará el conflicto: al fin, vengada»Corra, si ha de correr, la sangre nuestra.»Dije, á la cinta acomodé la espada,Y el escudo embrazando á la siniestra,Ya iba á salir, cuando mi esposa amadaSe echa á mis piés en el umbral de hinojos,Y nuestro dulce hijo alza á mis ojos.

»¡Tornar dejadme á la ardua lid! Mi diestra»Renovará el conflicto: al fin, vengada»Corra, si ha de correr, la sangre nuestra.»Dije, á la cinta acomodé la espada,Y el escudo embrazando á la siniestra,Ya iba á salir, cuando mi esposa amadaSe echa á mis piés en el umbral de hinojos,Y nuestro dulce hijo alza á mis ojos.

»¡Tornar dejadme á la ardua lid! Mi diestra»Renovará el conflicto: al fin, vengada»Corra, si ha de correr, la sangre nuestra.»Dije, á la cinta acomodé la espada,Y el escudo embrazando á la siniestra,Ya iba á salir, cuando mi esposa amadaSe echa á mis piés en el umbral de hinojos,Y nuestro dulce hijo alza á mis ojos.

«Si es morir lo que atentas,» me decia,«Todos iremos á morir contigo;»Mas si áun tu brazo de las armas fia,»Primero es que defiendas este abrigo.»¡Cómo! tu hijo, tu padre, la que un dia»Buena esposa llamaste, ¿al enemigo»Así vas á entregar?» Tal su desgraciaGime; el eco en los ámbitos se espacia.

«Si es morir lo que atentas,» me decia,«Todos iremos á morir contigo;»Mas si áun tu brazo de las armas fia,»Primero es que defiendas este abrigo.»¡Cómo! tu hijo, tu padre, la que un dia»Buena esposa llamaste, ¿al enemigo»Así vas á entregar?» Tal su desgraciaGime; el eco en los ámbitos se espacia.

«Si es morir lo que atentas,» me decia,«Todos iremos á morir contigo;»Mas si áun tu brazo de las armas fia,»Primero es que defiendas este abrigo.»¡Cómo! tu hijo, tu padre, la que un dia»Buena esposa llamaste, ¿al enemigo»Así vas á entregar?» Tal su desgraciaGime; el eco en los ámbitos se espacia.

»Súbita maravilla sorprendenteDe todos luégo las miradas llama:En medio del abrazo y el dolienteColoquio paternal, brota una llamaDe Ascanio en la corona, y por su frenteE ilesos rizos mansa se derrama:Quién, al verle, el cabello le sacude;Quién ya con agua, en su temor, le acude.

»Súbita maravilla sorprendenteDe todos luégo las miradas llama:En medio del abrazo y el dolienteColoquio paternal, brota una llamaDe Ascanio en la corona, y por su frenteE ilesos rizos mansa se derrama:Quién, al verle, el cabello le sacude;Quién ya con agua, en su temor, le acude.

»Súbita maravilla sorprendenteDe todos luégo las miradas llama:En medio del abrazo y el dolienteColoquio paternal, brota una llamaDe Ascanio en la corona, y por su frenteE ilesos rizos mansa se derrama:Quién, al verle, el cabello le sacude;Quién ya con agua, en su temor, le acude.


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