El cual tragó la torta engañadoraCon triple boca y con voraz garganta,Y, largo cuanto el antro donde mora,Le abate el sueño. Con ligera planta,Aprovechando la oportuna hora,A las puertas Enéas se adelanta,Y traspone volando la riberaDeaguas que nadie repasar espera.
El cual tragó la torta engañadoraCon triple boca y con voraz garganta,Y, largo cuanto el antro donde mora,Le abate el sueño. Con ligera planta,Aprovechando la oportuna hora,A las puertas Enéas se adelanta,Y traspone volando la riberaDeaguas que nadie repasar espera.
El cual tragó la torta engañadoraCon triple boca y con voraz garganta,Y, largo cuanto el antro donde mora,Le abate el sueño. Con ligera planta,Aprovechando la oportuna hora,A las puertas Enéas se adelanta,Y traspone volando la riberaDeaguas que nadie repasar espera.
En esto empiezan el comun vagidoDe almas de niños á sentir; las cuales,Léjos, muy léjos del süave nido,Sollozan de ese mundo en los umbrales:De tierna infancia en el verdor floridoNegra un hora á los brazos maternalesArrebatólos, y á la luz del Cielo,¡Ay! para hundirlos en acerbo duelo.
En esto empiezan el comun vagidoDe almas de niños á sentir; las cuales,Léjos, muy léjos del süave nido,Sollozan de ese mundo en los umbrales:De tierna infancia en el verdor floridoNegra un hora á los brazos maternalesArrebatólos, y á la luz del Cielo,¡Ay! para hundirlos en acerbo duelo.
En esto empiezan el comun vagidoDe almas de niños á sentir; las cuales,Léjos, muy léjos del süave nido,Sollozan de ese mundo en los umbrales:De tierna infancia en el verdor floridoNegra un hora á los brazos maternalesArrebatólos, y á la luz del Cielo,¡Ay! para hundirlos en acerbo duelo.
Están despues los que, torciendo el fuero,Testimonio falaz llevó á la muerte;Mas no á sus puestos van sin que primeroTornen sentencia á dar Justicia y Suerte:MÃnos preside el tribunal severo;La urna aleatoria agita; indaga, advierte,Convoca al vulgo que delante calla;Pesa los cargos, y las causas falla.
Están despues los que, torciendo el fuero,Testimonio falaz llevó á la muerte;Mas no á sus puestos van sin que primeroTornen sentencia á dar Justicia y Suerte:MÃnos preside el tribunal severo;La urna aleatoria agita; indaga, advierte,Convoca al vulgo que delante calla;Pesa los cargos, y las causas falla.
Están despues los que, torciendo el fuero,Testimonio falaz llevó á la muerte;Mas no á sus puestos van sin que primeroTornen sentencia á dar Justicia y Suerte:MÃnos preside el tribunal severo;La urna aleatoria agita; indaga, advierte,Convoca al vulgo que delante calla;Pesa los cargos, y las causas falla.
Arrepentidos yacen, en seguida,Los que movidos de tedioso enfadoQuitarse osaron sin razon la vida.Hoy, por volver al mundo, ¡con qué agradoTrabajos y pobreza aborrecidaSubieran á sufrir! Lo veda el hado;Cierra el Estigio el paso á sus suspirosCon nueve vallas en oblicuos giros.
Arrepentidos yacen, en seguida,Los que movidos de tedioso enfadoQuitarse osaron sin razon la vida.Hoy, por volver al mundo, ¡con qué agradoTrabajos y pobreza aborrecidaSubieran á sufrir! Lo veda el hado;Cierra el Estigio el paso á sus suspirosCon nueve vallas en oblicuos giros.
Arrepentidos yacen, en seguida,Los que movidos de tedioso enfadoQuitarse osaron sin razon la vida.Hoy, por volver al mundo, ¡con qué agradoTrabajos y pobreza aborrecidaSubieran á sufrir! Lo veda el hado;Cierra el Estigio el paso á sus suspirosCon nueve vallas en oblicuos giros.
Tendidos campos se abren luégo, aquellosQue la famallorososapellida:Los que doblaron al amor los cuellos,Los que murieron de amorosa heridaVienen allÃ; y entre sus mirtos bellosEl bosque cruzan que les da guarida,Por veredas ocultas. ¡Ay! los hierenPenas de amor que ni en la muerte mueren.
Tendidos campos se abren luégo, aquellosQue la famallorososapellida:Los que doblaron al amor los cuellos,Los que murieron de amorosa heridaVienen allÃ; y entre sus mirtos bellosEl bosque cruzan que les da guarida,Por veredas ocultas. ¡Ay! los hierenPenas de amor que ni en la muerte mueren.
Tendidos campos se abren luégo, aquellosQue la famallorososapellida:Los que doblaron al amor los cuellos,Los que murieron de amorosa heridaVienen allÃ; y entre sus mirtos bellosEl bosque cruzan que les da guarida,Por veredas ocultas. ¡Ay! los hierenPenas de amor que ni en la muerte mueren.
Muéstranse al héroe entre la selva umbrÃaFedra, Prócris; ErÃfile doliente,Cuyo seno áun la llaga descubriaQue el hijo vengador abrió inclemente;Evadne, Pasifae, LaodamÃa;Cénis, mancebo un tiempo floreciente,Y ahora, por decreto del destino,Vuelto al sexo primero femenino.
Muéstranse al héroe entre la selva umbrÃaFedra, Prócris; ErÃfile doliente,Cuyo seno áun la llaga descubriaQue el hijo vengador abrió inclemente;Evadne, Pasifae, LaodamÃa;Cénis, mancebo un tiempo floreciente,Y ahora, por decreto del destino,Vuelto al sexo primero femenino.
Muéstranse al héroe entre la selva umbrÃaFedra, Prócris; ErÃfile doliente,Cuyo seno áun la llaga descubriaQue el hijo vengador abrió inclemente;Evadne, Pasifae, LaodamÃa;Cénis, mancebo un tiempo floreciente,Y ahora, por decreto del destino,Vuelto al sexo primero femenino.
En medio de ellas la fenicia Dido,Su herida áun fresca, andaba en la espesura.Cuando la hubo al pasar reconocidoMal cierto Enéas en la sombra oscura,Como el que alzarse entre nublados vidoLa luna nueva, ó verlo se figura,Asà á hablarle empezó con tierno acentoY lágrimas que brota el sentimiento:
En medio de ellas la fenicia Dido,Su herida áun fresca, andaba en la espesura.Cuando la hubo al pasar reconocidoMal cierto Enéas en la sombra oscura,Como el que alzarse entre nublados vidoLa luna nueva, ó verlo se figura,Asà á hablarle empezó con tierno acentoY lágrimas que brota el sentimiento:
En medio de ellas la fenicia Dido,Su herida áun fresca, andaba en la espesura.Cuando la hubo al pasar reconocidoMal cierto Enéas en la sombra oscura,Como el que alzarse entre nublados vidoLa luna nueva, ó verlo se figura,Asà á hablarle empezó con tierno acentoY lágrimas que brota el sentimiento:
«¡Infeliz Dido! ¿Conque no mentiaEn nuevas que me trajo funeralesLa fama? ¿Tú empuñaste daga impÃa?¿Yo causa hube de ser de tantos males?Mas por todos los astros, Reina mia,Te juro, y por los Dioses celestiales,Y por estas mansiones justicieras,Que partà á mi pesar de tus riberas.
«¡Infeliz Dido! ¿Conque no mentiaEn nuevas que me trajo funeralesLa fama? ¿Tú empuñaste daga impÃa?¿Yo causa hube de ser de tantos males?Mas por todos los astros, Reina mia,Te juro, y por los Dioses celestiales,Y por estas mansiones justicieras,Que partà á mi pesar de tus riberas.
«¡Infeliz Dido! ¿Conque no mentiaEn nuevas que me trajo funeralesLa fama? ¿Tú empuñaste daga impÃa?¿Yo causa hube de ser de tantos males?Mas por todos los astros, Reina mia,Te juro, y por los Dioses celestiales,Y por estas mansiones justicieras,Que partà á mi pesar de tus riberas.
»La férrea voluntad del Cielo santoQue á esta abismosa eternidad me envÃa,Lo mismo allá, con invencible encantoMe arrancó de tu lado y compañÃa.Ni pensé nunca que á delirio tantoTe pudiese arrastrar la ausencia mia.¡Mas ten! ¡vuelve! ¿á quién huyes? ¡Ley severaPermite vernos por la vez postrera!»
»La férrea voluntad del Cielo santoQue á esta abismosa eternidad me envÃa,Lo mismo allá, con invencible encantoMe arrancó de tu lado y compañÃa.Ni pensé nunca que á delirio tantoTe pudiese arrastrar la ausencia mia.¡Mas ten! ¡vuelve! ¿á quién huyes? ¡Ley severaPermite vernos por la vez postrera!»
»La férrea voluntad del Cielo santoQue á esta abismosa eternidad me envÃa,Lo mismo allá, con invencible encantoMe arrancó de tu lado y compañÃa.Ni pensé nunca que á delirio tantoTe pudiese arrastrar la ausencia mia.¡Mas ten! ¡vuelve! ¿á quién huyes? ¡Ley severaPermite vernos por la vez postrera!»
Tal dice el héroe á la infelice amante,Por si en su ánimo airado tierno cavaÓ amansa su mirada centellante;Las razones el llanto entrecortaba.Mas ella, vuelto el tétrico semblante,Torvos los ojos en el suelo clava,Y tanto muestra que la voz la tocaCual si ya mármol fuese ó firme roca.
Tal dice el héroe á la infelice amante,Por si en su ánimo airado tierno cavaÓ amansa su mirada centellante;Las razones el llanto entrecortaba.Mas ella, vuelto el tétrico semblante,Torvos los ojos en el suelo clava,Y tanto muestra que la voz la tocaCual si ya mármol fuese ó firme roca.
Tal dice el héroe á la infelice amante,Por si en su ánimo airado tierno cavaÓ amansa su mirada centellante;Las razones el llanto entrecortaba.Mas ella, vuelto el tétrico semblante,Torvos los ojos en el suelo clava,Y tanto muestra que la voz la tocaCual si ya mármol fuese ó firme roca.
Y de pronto indignada huye y se escondeEn la parte del bosque más espesa,Entre acopados árboles, en dondeAl renovado amor que le profesa,Siqueo como de ántes corresponde.Enéas, de piedad el alma opresa,A la sombra siguió por trecho largoLlorando para sà su lloro amargo.
Y de pronto indignada huye y se escondeEn la parte del bosque más espesa,Entre acopados árboles, en dondeAl renovado amor que le profesa,Siqueo como de ántes corresponde.Enéas, de piedad el alma opresa,A la sombra siguió por trecho largoLlorando para sà su lloro amargo.
Y de pronto indignada huye y se escondeEn la parte del bosque más espesa,Entre acopados árboles, en dondeAl renovado amor que le profesa,Siqueo como de ántes corresponde.Enéas, de piedad el alma opresa,A la sombra siguió por trecho largoLlorando para sà su lloro amargo.
Mas andando el camino, á los postrerosCampos llegaban cuya igual alfombraVan á solas hollando los guerrerosA quien la fama por sus hechos nombra.Entre los capitanes que primerosAl paso Enéas encontró, la sombraVió del pálido Adrastro, vió á Tideo,Vió al Ãnclito en la lid Partenopeo.
Mas andando el camino, á los postrerosCampos llegaban cuya igual alfombraVan á solas hollando los guerrerosA quien la fama por sus hechos nombra.Entre los capitanes que primerosAl paso Enéas encontró, la sombraVió del pálido Adrastro, vió á Tideo,Vió al Ãnclito en la lid Partenopeo.
Mas andando el camino, á los postrerosCampos llegaban cuya igual alfombraVan á solas hollando los guerrerosA quien la fama por sus hechos nombra.Entre los capitanes que primerosAl paso Enéas encontró, la sombraVió del pálido Adrastro, vió á Tideo,Vió al Ãnclito en la lid Partenopeo.
Vió tambien los Troyanos que segadosEn duras lizas los soberbios cuellos,Fueron con llanto de la patria honrados:Glauco, Medon, TersÃloco; y con ellosLos tres hijos de Anténor afamados;Y Polifétes, que tus dones bellosHonró, Céres; é Ideo, que áun regÃaEl carro y armas que rigiera un dia.
Vió tambien los Troyanos que segadosEn duras lizas los soberbios cuellos,Fueron con llanto de la patria honrados:Glauco, Medon, TersÃloco; y con ellosLos tres hijos de Anténor afamados;Y Polifétes, que tus dones bellosHonró, Céres; é Ideo, que áun regÃaEl carro y armas que rigiera un dia.
Vió tambien los Troyanos que segadosEn duras lizas los soberbios cuellos,Fueron con llanto de la patria honrados:Glauco, Medon, TersÃloco; y con ellosLos tres hijos de Anténor afamados;Y Polifétes, que tus dones bellosHonró, Céres; é Ideo, que áun regÃaEl carro y armas que rigiera un dia.
Tantas sombras al ver en larga hileraEnéas, conociéndolas, suspira;Mas á izquierda y derecha se aglomeraLa multitud, que con pasion le mira;Ni á su curiosidad satisficieraMirarle sólo, á detenerle aspira,Y mil ánimas llegan voladorasCon sus preguntas á tejer demoras.
Tantas sombras al ver en larga hileraEnéas, conociéndolas, suspira;Mas á izquierda y derecha se aglomeraLa multitud, que con pasion le mira;Ni á su curiosidad satisficieraMirarle sólo, á detenerle aspira,Y mil ánimas llegan voladorasCon sus preguntas á tejer demoras.
Tantas sombras al ver en larga hileraEnéas, conociéndolas, suspira;Mas á izquierda y derecha se aglomeraLa multitud, que con pasion le mira;Ni á su curiosidad satisficieraMirarle sólo, á detenerle aspira,Y mil ánimas llegan voladorasCon sus preguntas á tejer demoras.
Entanto viendo al héroe, y la armaduraDel héroe, que cruzando centelleaEl vacuo espacio de su estancia oscura,Tiemblan los cabos de la gente aquea:Tratan unos de huir, cual con pavuraYa al mar lo hicieron en campal pelea;Gritan otros, y á médias sólo aciertaClamor tenue á exhalar la boca abierta.
Entanto viendo al héroe, y la armaduraDel héroe, que cruzando centelleaEl vacuo espacio de su estancia oscura,Tiemblan los cabos de la gente aquea:Tratan unos de huir, cual con pavuraYa al mar lo hicieron en campal pelea;Gritan otros, y á médias sólo aciertaClamor tenue á exhalar la boca abierta.
Entanto viendo al héroe, y la armaduraDel héroe, que cruzando centelleaEl vacuo espacio de su estancia oscura,Tiemblan los cabos de la gente aquea:Tratan unos de huir, cual con pavuraYa al mar lo hicieron en campal pelea;Gritan otros, y á médias sólo aciertaClamor tenue á exhalar la boca abierta.
Sigue; y hé aquÃ, las manos mutiladas,Llagado el cuerpo y con la faz hendida,Ambas sienes de orejas despojadas,Y rota la nariz con torpe herida,DeÃfobo se ofrece á sus miradas;Y al ver que triste, avergonzado cuidaDe ocultar de su afrenta las señales,Hablóle en tono amigo y voces tales:
Sigue; y hé aquÃ, las manos mutiladas,Llagado el cuerpo y con la faz hendida,Ambas sienes de orejas despojadas,Y rota la nariz con torpe herida,DeÃfobo se ofrece á sus miradas;Y al ver que triste, avergonzado cuidaDe ocultar de su afrenta las señales,Hablóle en tono amigo y voces tales:
Sigue; y hé aquÃ, las manos mutiladas,Llagado el cuerpo y con la faz hendida,Ambas sienes de orejas despojadas,Y rota la nariz con torpe herida,DeÃfobo se ofrece á sus miradas;Y al ver que triste, avergonzado cuidaDe ocultar de su afrenta las señales,Hablóle en tono amigo y voces tales:
«¡Valeroso DeÃfobo, esperanzaDe Troya, hijo de reyes! ¿Quién fué osadoEn tà á ejercer insólita venganza?¿Quién consumó tan bárbaro atentado?Oà que de combate y de matanzaAquella horrenda noche tú cansado,Sobre enemigos que humilló tu aceroCaido habias á morir postrero.
«¡Valeroso DeÃfobo, esperanzaDe Troya, hijo de reyes! ¿Quién fué osadoEn tà á ejercer insólita venganza?¿Quién consumó tan bárbaro atentado?Oà que de combate y de matanzaAquella horrenda noche tú cansado,Sobre enemigos que humilló tu aceroCaido habias á morir postrero.
«¡Valeroso DeÃfobo, esperanzaDe Troya, hijo de reyes! ¿Quién fué osadoEn tà á ejercer insólita venganza?¿Quién consumó tan bárbaro atentado?Oà que de combate y de matanzaAquella horrenda noche tú cansado,Sobre enemigos que humilló tu aceroCaido habias á morir postrero.
»¡MÃsero amigo! yo en la playa nuestraTe alcé entónces funéreo monumentoQue áun hoy tus armas y tu nombre muestraTres veces te llamé con alto acento.Mas ¡ay! ni verte pude, ni mi diestraEn suelo de la patria acogimientoMullir á tu ceniza.» Enéas dijo;Y de PrÃamo asà respondió el hijo:
»¡MÃsero amigo! yo en la playa nuestraTe alcé entónces funéreo monumentoQue áun hoy tus armas y tu nombre muestraTres veces te llamé con alto acento.Mas ¡ay! ni verte pude, ni mi diestraEn suelo de la patria acogimientoMullir á tu ceniza.» Enéas dijo;Y de PrÃamo asà respondió el hijo:
»¡MÃsero amigo! yo en la playa nuestraTe alcé entónces funéreo monumentoQue áun hoy tus armas y tu nombre muestraTres veces te llamé con alto acento.Mas ¡ay! ni verte pude, ni mi diestraEn suelo de la patria acogimientoMullir á tu ceniza.» Enéas dijo;Y de PrÃamo asà respondió el hijo:
«Tú hiciste tu deber; yo estoy pagadoY agradecido estoy. Suerte inhumanaEs la que me hunde en tan horrible estadoY el crÃmen de la pérfida Espartana:¡Éste, éste es de la pérfida el legado!Recordarás en la alegrÃa insanaQue pasámos la noche postrimera;¿Quién no ha de recordarlo aunque no quiera
«Tú hiciste tu deber; yo estoy pagadoY agradecido estoy. Suerte inhumanaEs la que me hunde en tan horrible estadoY el crÃmen de la pérfida Espartana:¡Éste, éste es de la pérfida el legado!Recordarás en la alegrÃa insanaQue pasámos la noche postrimera;¿Quién no ha de recordarlo aunque no quiera
«Tú hiciste tu deber; yo estoy pagadoY agradecido estoy. Suerte inhumanaEs la que me hunde en tan horrible estadoY el crÃmen de la pérfida Espartana:¡Éste, éste es de la pérfida el legado!Recordarás en la alegrÃa insanaQue pasámos la noche postrimera;¿Quién no ha de recordarlo aunque no quiera
»Entónces, cuando el monstruo de maderaDe armas grave los muros dividia,Hembras ella ordenaba la primeraEn libre danza y bulliciosa orgÃa;Y una antorcha blandiendo traicioneraCon que iba en torno al coro, falsa guia,De la alta torre en nuestro daño ¡ay ciegos!Señas hacÃa á los atentos Griegos.
»Entónces, cuando el monstruo de maderaDe armas grave los muros dividia,Hembras ella ordenaba la primeraEn libre danza y bulliciosa orgÃa;Y una antorcha blandiendo traicioneraCon que iba en torno al coro, falsa guia,De la alta torre en nuestro daño ¡ay ciegos!Señas hacÃa á los atentos Griegos.
»Entónces, cuando el monstruo de maderaDe armas grave los muros dividia,Hembras ella ordenaba la primeraEn libre danza y bulliciosa orgÃa;Y una antorcha blandiendo traicioneraCon que iba en torno al coro, falsa guia,De la alta torre en nuestro daño ¡ay ciegos!Señas hacÃa á los atentos Griegos.
»Yo en mi tálamo infausto, sin cuidadoYa al cansancio buscando dulce olvido,Caà en brazos de un sueño regaladoA una plácida muerte parecido.Mi noble esposa al punto de mi ladoLas armas de mi estancia sin rüidoAleja: de mi lecho á la testeraElla mi espada hurtó, fiel compañera;
»Yo en mi tálamo infausto, sin cuidadoYa al cansancio buscando dulce olvido,Caà en brazos de un sueño regaladoA una plácida muerte parecido.Mi noble esposa al punto de mi ladoLas armas de mi estancia sin rüidoAleja: de mi lecho á la testeraElla mi espada hurtó, fiel compañera;
»Yo en mi tálamo infausto, sin cuidadoYa al cansancio buscando dulce olvido,Caà en brazos de un sueño regaladoA una plácida muerte parecido.Mi noble esposa al punto de mi ladoLas armas de mi estancia sin rüidoAleja: de mi lecho á la testeraElla mi espada hurtó, fiel compañera;
»Las puertas abre, y obsequiosa llamaà Menelao, por si de mal la eximenCrÃmenes nuevos, y la negra famaA absolver bastan del antiguo crÃmen:El Eólida á par, que ardides trama,Acude: salvan de mi alcoba el lÃmen ...¡Dioses, si justas súplicas os mueven,Lo que entónces probé los Griegos prueben!
»Las puertas abre, y obsequiosa llamaà Menelao, por si de mal la eximenCrÃmenes nuevos, y la negra famaA absolver bastan del antiguo crÃmen:El Eólida á par, que ardides trama,Acude: salvan de mi alcoba el lÃmen ...¡Dioses, si justas súplicas os mueven,Lo que entónces probé los Griegos prueben!
»Las puertas abre, y obsequiosa llamaà Menelao, por si de mal la eximenCrÃmenes nuevos, y la negra famaA absolver bastan del antiguo crÃmen:El Eólida á par, que ardides trama,Acude: salvan de mi alcoba el lÃmen ...¡Dioses, si justas súplicas os mueven,Lo que entónces probé los Griegos prueben!
»Mas ¿á qué me detengo en mis pesares?Tú aquÃ, es posible? y con vital aliento?¿Juguete de los vientos de los maresVienes, ó por divino mandamiento?¿Qué toques de fortuna singularesTe traen, el profundo apartamientoA visitar de la region sombrÃaQue nunca vió la claridad del dia?»
»Mas ¿á qué me detengo en mis pesares?Tú aquÃ, es posible? y con vital aliento?¿Juguete de los vientos de los maresVienes, ó por divino mandamiento?¿Qué toques de fortuna singularesTe traen, el profundo apartamientoA visitar de la region sombrÃaQue nunca vió la claridad del dia?»
»Mas ¿á qué me detengo en mis pesares?Tú aquÃ, es posible? y con vital aliento?¿Juguete de los vientos de los maresVienes, ó por divino mandamiento?¿Qué toques de fortuna singularesTe traen, el profundo apartamientoA visitar de la region sombrÃaQue nunca vió la claridad del dia?»
En medio de estas pláticas, ligeraEn su rósea cuadriga y gentil vueloLa Aurora la mitad de su carreraTraspuesto habia por el alto cielo;Y acaso el héroe consumido hubieraEn estéril hablar y acerbo dueloEl plazo volador, si no le echaraLa vÃrgen con afan su olvido en cara:
En medio de estas pláticas, ligeraEn su rósea cuadriga y gentil vueloLa Aurora la mitad de su carreraTraspuesto habia por el alto cielo;Y acaso el héroe consumido hubieraEn estéril hablar y acerbo dueloEl plazo volador, si no le echaraLa vÃrgen con afan su olvido en cara:
En medio de estas pláticas, ligeraEn su rósea cuadriga y gentil vueloLa Aurora la mitad de su carreraTraspuesto habia por el alto cielo;Y acaso el héroe consumido hubieraEn estéril hablar y acerbo dueloEl plazo volador, si no le echaraLa vÃrgen con afan su olvido en cara:
«Nosotros ¡ay! miéntras la noche avanza,Gastamos mudo el tiempo en lloro vano!La senda aquà se parte, y en balanzaEstá la suerte; de Pluton tiranoLleva la diestra á la valiente estanza,Y al encantado ElÃseo: á izquierda manoCaen los muros do la gente impÃaEn eterno sus crÃmenes expÃa.»
«Nosotros ¡ay! miéntras la noche avanza,Gastamos mudo el tiempo en lloro vano!La senda aquà se parte, y en balanzaEstá la suerte; de Pluton tiranoLleva la diestra á la valiente estanza,Y al encantado ElÃseo: á izquierda manoCaen los muros do la gente impÃaEn eterno sus crÃmenes expÃa.»
«Nosotros ¡ay! miéntras la noche avanza,Gastamos mudo el tiempo en lloro vano!La senda aquà se parte, y en balanzaEstá la suerte; de Pluton tiranoLleva la diestra á la valiente estanza,Y al encantado ElÃseo: á izquierda manoCaen los muros do la gente impÃaEn eterno sus crÃmenes expÃa.»
«Perdon,» dice DeÃfobo, «si muevoTu enojo, profetisa soberana!El número fatal que llenar deboTorno á llenar doliente sombra y vana.Tú vé en paz, gloriosÃsimo renuevo,¡Oh luz, oh prez de la nacion troyana!Goza suerte mejor que fué la mia.»Y asà diciendo á su ángulo volvia.
«Perdon,» dice DeÃfobo, «si muevoTu enojo, profetisa soberana!El número fatal que llenar deboTorno á llenar doliente sombra y vana.Tú vé en paz, gloriosÃsimo renuevo,¡Oh luz, oh prez de la nacion troyana!Goza suerte mejor que fué la mia.»Y asà diciendo á su ángulo volvia.
«Perdon,» dice DeÃfobo, «si muevoTu enojo, profetisa soberana!El número fatal que llenar deboTorno á llenar doliente sombra y vana.Tú vé en paz, gloriosÃsimo renuevo,¡Oh luz, oh prez de la nacion troyana!Goza suerte mejor que fué la mia.»Y asà diciendo á su ángulo volvia.
Tornó Enéas á ver, y á izquierda miraCerrada una ciudad de triple muroAl pié de una alta roca: en torno giraCon lenguas Flegeton de fuego puro,Y revuelca peñascos en su ira:Frente, gran puerta, de diamante duroLas jambas, cual ni de hombres quebrantadaNi áun de Dioses lo fuera por la espada.
Tornó Enéas á ver, y á izquierda miraCerrada una ciudad de triple muroAl pié de una alta roca: en torno giraCon lenguas Flegeton de fuego puro,Y revuelca peñascos en su ira:Frente, gran puerta, de diamante duroLas jambas, cual ni de hombres quebrantadaNi áun de Dioses lo fuera por la espada.
Tornó Enéas á ver, y á izquierda miraCerrada una ciudad de triple muroAl pié de una alta roca: en torno giraCon lenguas Flegeton de fuego puro,Y revuelca peñascos en su ira:Frente, gran puerta, de diamante duroLas jambas, cual ni de hombres quebrantadaNi áun de Dioses lo fuera por la espada.
Férrea una torre despreciando el vientoAvánzase orgullosa: allà sentada,Ceñida un manto de color sangrientoGuarda insomne TisÃfone la entrada.Ruido de barras, en aquel momento,Y música de azotes despiadadaA oirse empieza, y voces de horror llenas,Y el pesado arrastrar de las cadenas.
Férrea una torre despreciando el vientoAvánzase orgullosa: allà sentada,Ceñida un manto de color sangrientoGuarda insomne TisÃfone la entrada.Ruido de barras, en aquel momento,Y música de azotes despiadadaA oirse empieza, y voces de horror llenas,Y el pesado arrastrar de las cadenas.
Férrea una torre despreciando el vientoAvánzase orgullosa: allà sentada,Ceñida un manto de color sangrientoGuarda insomne TisÃfone la entrada.Ruido de barras, en aquel momento,Y música de azotes despiadadaA oirse empieza, y voces de horror llenas,Y el pesado arrastrar de las cadenas.
«¿Qué gritos de dolor hieren mi oido?»Dice Enéas parándose asombrado:«¿Quiénes llevan allà su merecido?»¿Cuál es ¡ay! su suplicio y su pecado?»Y la Sibila respondió: «No ha sidoNunca á justos varones otorgado,Magnánimo caudillo, entrar las puertasSólo al delito por la pena abiertas.
«¿Qué gritos de dolor hieren mi oido?»Dice Enéas parándose asombrado:«¿Quiénes llevan allà su merecido?»¿Cuál es ¡ay! su suplicio y su pecado?»Y la Sibila respondió: «No ha sidoNunca á justos varones otorgado,Magnánimo caudillo, entrar las puertasSólo al delito por la pena abiertas.
«¿Qué gritos de dolor hieren mi oido?»Dice Enéas parándose asombrado:«¿Quiénes llevan allà su merecido?»¿Cuál es ¡ay! su suplicio y su pecado?»Y la Sibila respondió: «No ha sidoNunca á justos varones otorgado,Magnánimo caudillo, entrar las puertasSólo al delito por la pena abiertas.
»Mas yo, cuando los bosques infernalesPor Hécate guardaba, del espantoVi el reino y sus tormentos eternales:Tiene el cetro el cretense Radamanto,Que interroga á las almas criminales,Castiga sus delitos, y de cuantoOcultó hasta la muerte astucia fria,A hacer les fuerza confesion tardÃa.
»Mas yo, cuando los bosques infernalesPor Hécate guardaba, del espantoVi el reino y sus tormentos eternales:Tiene el cetro el cretense Radamanto,Que interroga á las almas criminales,Castiga sus delitos, y de cuantoOcultó hasta la muerte astucia fria,A hacer les fuerza confesion tardÃa.
»Mas yo, cuando los bosques infernalesPor Hécate guardaba, del espantoVi el reino y sus tormentos eternales:Tiene el cetro el cretense Radamanto,Que interroga á las almas criminales,Castiga sus delitos, y de cuantoOcultó hasta la muerte astucia fria,A hacer les fuerza confesion tardÃa.
»Y, nunca de venganzas satisfecha,Con la izquierda azuzando sus serpientesY del látigo armada la derecha,Corre los sentenciados delincuentesTisÃfone á azotar, y los estrecha,Llamando sus hermanas inclementes;Y ábrense á devorarlos, y crujiendoGiran las sacras puertas con estruendo.
»Y, nunca de venganzas satisfecha,Con la izquierda azuzando sus serpientesY del látigo armada la derecha,Corre los sentenciados delincuentesTisÃfone á azotar, y los estrecha,Llamando sus hermanas inclementes;Y ábrense á devorarlos, y crujiendoGiran las sacras puertas con estruendo.
»Y, nunca de venganzas satisfecha,Con la izquierda azuzando sus serpientesY del látigo armada la derecha,Corre los sentenciados delincuentesTisÃfone á azotar, y los estrecha,Llamando sus hermanas inclementes;Y ábrense á devorarlos, y crujiendoGiran las sacras puertas con estruendo.
»Contempla á la cruel, que allà se asientaY el vestÃbulo guarda de ese mundo:¿Qué, si vieses, abiertas las cincuentaNegras fauces, el monstruo sin segundo,La Hidra feroz que adentro guarda atenta?Luégo el Tártaro se abre, tan profundoAl medio de su abismo, cuanto distaEl alto Olimpo de la humana vista.
»Contempla á la cruel, que allà se asientaY el vestÃbulo guarda de ese mundo:¿Qué, si vieses, abiertas las cincuentaNegras fauces, el monstruo sin segundo,La Hidra feroz que adentro guarda atenta?Luégo el Tártaro se abre, tan profundoAl medio de su abismo, cuanto distaEl alto Olimpo de la humana vista.
»Contempla á la cruel, que allà se asientaY el vestÃbulo guarda de ese mundo:¿Qué, si vieses, abiertas las cincuentaNegras fauces, el monstruo sin segundo,La Hidra feroz que adentro guarda atenta?Luégo el Tártaro se abre, tan profundoAl medio de su abismo, cuanto distaEl alto Olimpo de la humana vista.
»AllÃ, humilladas las soberbias vidas,Los antiguos engendros de la TierraRevuélvense en recónditas guaridasA donde el rayo su ambicion encierra:Vi á par los dos enormes AlöidasQue el Cielo con sus manos, ¡loca guerra!Descargar intentaron, y en su enconoA Jove mismo derrocar del trono.
»AllÃ, humilladas las soberbias vidas,Los antiguos engendros de la TierraRevuélvense en recónditas guaridasA donde el rayo su ambicion encierra:Vi á par los dos enormes AlöidasQue el Cielo con sus manos, ¡loca guerra!Descargar intentaron, y en su enconoA Jove mismo derrocar del trono.
»AllÃ, humilladas las soberbias vidas,Los antiguos engendros de la TierraRevuélvense en recónditas guaridasA donde el rayo su ambicion encierra:Vi á par los dos enormes AlöidasQue el Cielo con sus manos, ¡loca guerra!Descargar intentaron, y en su enconoA Jove mismo derrocar del trono.
»Vi allà tambien yacer, de angustias lleno,à Salmoneo, por su error insano,Que de Jove el relámpago, y el truenoQuiso imitar de Olimpo soberano:De cuatro brutos gobernando el frenoY antorchas sacudiendo con su mano,A Elis cruzó, y en su triunfal caminoCulto pedia como á sér divino.
»Vi allà tambien yacer, de angustias lleno,à Salmoneo, por su error insano,Que de Jove el relámpago, y el truenoQuiso imitar de Olimpo soberano:De cuatro brutos gobernando el frenoY antorchas sacudiendo con su mano,A Elis cruzó, y en su triunfal caminoCulto pedia como á sér divino.
»Vi allà tambien yacer, de angustias lleno,à Salmoneo, por su error insano,Que de Jove el relámpago, y el truenoQuiso imitar de Olimpo soberano:De cuatro brutos gobernando el frenoY antorchas sacudiendo con su mano,A Elis cruzó, y en su triunfal caminoCulto pedia como á sér divino.
»Fingir quiso el demente (¡mal pecado!)Al sentar de sus potros con rüidoLos cascos, con el bronce golpeado,Inimitable luz, sacro estampido:Envuelto Jove en lóbrego nubladoVenablo duro le lanzó ofendido,No humosa tea ni exhalada llama,Y á la sima arrojóle donde brama.
»Fingir quiso el demente (¡mal pecado!)Al sentar de sus potros con rüidoLos cascos, con el bronce golpeado,Inimitable luz, sacro estampido:Envuelto Jove en lóbrego nubladoVenablo duro le lanzó ofendido,No humosa tea ni exhalada llama,Y á la sima arrojóle donde brama.
»Fingir quiso el demente (¡mal pecado!)Al sentar de sus potros con rüidoLos cascos, con el bronce golpeado,Inimitable luz, sacro estampido:Envuelto Jove en lóbrego nubladoVenablo duro le lanzó ofendido,No humosa tea ni exhalada llama,Y á la sima arrojóle donde brama.
»Yugadas nueve allà cubriendo yace,Alumno de la Tierra creadora,Ticio: el hÃgado eterno le renace,Pasto al buitre cruel que le devora,No le consume, y sus entrañas paceY fiero en lo hondo de su pecho mora:Ni el corvo pico en el roer se amansa,Ni de brotar la vÃscera se cansa.
»Yugadas nueve allà cubriendo yace,Alumno de la Tierra creadora,Ticio: el hÃgado eterno le renace,Pasto al buitre cruel que le devora,No le consume, y sus entrañas paceY fiero en lo hondo de su pecho mora:Ni el corvo pico en el roer se amansa,Ni de brotar la vÃscera se cansa.
»Yugadas nueve allà cubriendo yace,Alumno de la Tierra creadora,Ticio: el hÃgado eterno le renace,Pasto al buitre cruel que le devora,No le consume, y sus entrañas paceY fiero en lo hondo de su pecho mora:Ni el corvo pico en el roer se amansa,Ni de brotar la vÃscera se cansa.
»¿Qué, si á Ixïon y Piritoo á cuentoTrajese? ¿ó los que roca ven colgantePronta siempre á caer? Ãureo aposento,Regalado festin miran delante;Mas la Furia mayor vela de asientoAl lado, y como alguno se levanteLas mesas á tocar, corre, y vocea,Y airada amaga con su horrible tea.
»¿Qué, si á Ixïon y Piritoo á cuentoTrajese? ¿ó los que roca ven colgantePronta siempre á caer? Ãureo aposento,Regalado festin miran delante;Mas la Furia mayor vela de asientoAl lado, y como alguno se levanteLas mesas á tocar, corre, y vocea,Y airada amaga con su horrible tea.
»¿Qué, si á Ixïon y Piritoo á cuentoTrajese? ¿ó los que roca ven colgantePronta siempre á caer? Ãureo aposento,Regalado festin miran delante;Mas la Furia mayor vela de asientoAl lado, y como alguno se levanteLas mesas á tocar, corre, y vocea,Y airada amaga con su horrible tea.
»Allà gimiendo están los que al hermanoProfesaron, en vida, odio demente;Los que hicieron ultraje al padre anciano,Los que en fraude envolvieron al clïente;Allà los solitarios que, la manoCerrada siempre al mÃsero pariente,Sobre el oro enterrado hicieron nido:Infame grey en número crecido.
»Allà gimiendo están los que al hermanoProfesaron, en vida, odio demente;Los que hicieron ultraje al padre anciano,Los que en fraude envolvieron al clïente;Allà los solitarios que, la manoCerrada siempre al mÃsero pariente,Sobre el oro enterrado hicieron nido:Infame grey en número crecido.
»Allà gimiendo están los que al hermanoProfesaron, en vida, odio demente;Los que hicieron ultraje al padre anciano,Los que en fraude envolvieron al clïente;Allà los solitarios que, la manoCerrada siempre al mÃsero pariente,Sobre el oro enterrado hicieron nido:Infame grey en número crecido.
»Y allà aguardan castigo los que amoresAdúlteros pagaron con la vida;Los que hicieron traicion á sus señores;Los que en guerra se alzaron fratricida:No cures de su pena los horroresNi las causas saber de su caida.Quién vuelca enorme risco; atado esotroGira en rueda veloz, su eterno potro.
»Y allà aguardan castigo los que amoresAdúlteros pagaron con la vida;Los que hicieron traicion á sus señores;Los que en guerra se alzaron fratricida:No cures de su pena los horroresNi las causas saber de su caida.Quién vuelca enorme risco; atado esotroGira en rueda veloz, su eterno potro.
»Y allà aguardan castigo los que amoresAdúlteros pagaron con la vida;Los que hicieron traicion á sus señores;Los que en guerra se alzaron fratricida:No cures de su pena los horroresNi las causas saber de su caida.Quién vuelca enorme risco; atado esotroGira en rueda veloz, su eterno potro.
»Está sentado y en perpétuo dueloTeseo lo estará.—¡Mirad si prestaLa justicia ultrajar, reir del Cielo!Flégias clamando á todos amonestaEntre las sombras. El nativo sueloEste por oro enajenó, funestaTiranÃa elevando: esotro pusoA precio de la ley uso y desuso.
»Está sentado y en perpétuo dueloTeseo lo estará.—¡Mirad si prestaLa justicia ultrajar, reir del Cielo!Flégias clamando á todos amonestaEntre las sombras. El nativo sueloEste por oro enajenó, funestaTiranÃa elevando: esotro pusoA precio de la ley uso y desuso.
»Está sentado y en perpétuo dueloTeseo lo estará.—¡Mirad si prestaLa justicia ultrajar, reir del Cielo!Flégias clamando á todos amonestaEntre las sombras. El nativo sueloEste por oro enajenó, funestaTiranÃa elevando: esotro pusoA precio de la ley uso y desuso.
»Y áun hubo ya con ciego desatientoQuien de su hija el tálamo invadiera.Todos formaron criminal intentoY corona ciñeron en su esfera.No si cien bocas yo, si lenguas cientoTuviese y férrea voz, contar pudieraLas especies sin fin de los delitos,Los nombres de las penas infinitos.»
»Y áun hubo ya con ciego desatientoQuien de su hija el tálamo invadiera.Todos formaron criminal intentoY corona ciñeron en su esfera.No si cien bocas yo, si lenguas cientoTuviese y férrea voz, contar pudieraLas especies sin fin de los delitos,Los nombres de las penas infinitos.»
»Y áun hubo ya con ciego desatientoQuien de su hija el tálamo invadiera.Todos formaron criminal intentoY corona ciñeron en su esfera.No si cien bocas yo, si lenguas cientoTuviese y férrea voz, contar pudieraLas especies sin fin de los delitos,Los nombres de las penas infinitos.»
Asà la anciana profetisa habiaHablado, y «¡Sús!» añade: «hora es precisoQue el paso abrevies, y por esta viaà cumplir tu deber vayas sumiso:Los muros que los CÃclopes un diaSacaron de su fragua, allá diviso;Ya, bajo el arco que se eleva enfrente,Las puertas veo de Pluton potente.
Asà la anciana profetisa habiaHablado, y «¡Sús!» añade: «hora es precisoQue el paso abrevies, y por esta viaà cumplir tu deber vayas sumiso:Los muros que los CÃclopes un diaSacaron de su fragua, allá diviso;Ya, bajo el arco que se eleva enfrente,Las puertas veo de Pluton potente.
Asà la anciana profetisa habiaHablado, y «¡Sús!» añade: «hora es precisoQue el paso abrevies, y por esta viaà cumplir tu deber vayas sumiso:Los muros que los CÃclopes un diaSacaron de su fragua, allá diviso;Ya, bajo el arco que se eleva enfrente,Las puertas veo de Pluton potente.
»Vé; obsequios debes al dintel frontero.»Tal dijo, y con el héroe se adelanta,Y el intermedio espacio, y el senderoSin luz, dejan atras con ágil planta.Acércanse á las puertas: él primeroEntra el zaguan; con gotas de agua santaCasto los miembros á rociar atiende,Y el áurea rama en el portal suspende.
»Vé; obsequios debes al dintel frontero.»Tal dijo, y con el héroe se adelanta,Y el intermedio espacio, y el senderoSin luz, dejan atras con ágil planta.Acércanse á las puertas: él primeroEntra el zaguan; con gotas de agua santaCasto los miembros á rociar atiende,Y el áurea rama en el portal suspende.
»Vé; obsequios debes al dintel frontero.»Tal dijo, y con el héroe se adelanta,Y el intermedio espacio, y el senderoSin luz, dejan atras con ágil planta.Acércanse á las puertas: él primeroEntra el zaguan; con gotas de agua santaCasto los miembros á rociar atiende,Y el áurea rama en el portal suspende.
Puesto el dón á la Diosa, y alongadosDel sitio, ya pisaban los amenosJardines y los bosques fortunadosDonde con grande paz moran los buenos:Abrense allà sobre inocentes pradosTintos en rósea luz cielos serenos;Regiones siempre iguales, siempre bellas,Tienen su sol y tienen sus estrellas.
Puesto el dón á la Diosa, y alongadosDel sitio, ya pisaban los amenosJardines y los bosques fortunadosDonde con grande paz moran los buenos:Abrense allà sobre inocentes pradosTintos en rósea luz cielos serenos;Regiones siempre iguales, siempre bellas,Tienen su sol y tienen sus estrellas.
Puesto el dón á la Diosa, y alongadosDel sitio, ya pisaban los amenosJardines y los bosques fortunadosDonde con grande paz moran los buenos:Abrense allà sobre inocentes pradosTintos en rósea luz cielos serenos;Regiones siempre iguales, siempre bellas,Tienen su sol y tienen sus estrellas.
Aquéllos juegan en verjel florido;Éstos combaten en la roja arena;Otros saltan en coros, y el sonidoDe sus cantos el ánimo enajena:El tracio vate, con talar vestido,Los siete tonos de su lira suena,Moviendo acordes con su voz canoraYa el plectro de marfil, los dedos ora.
Aquéllos juegan en verjel florido;Éstos combaten en la roja arena;Otros saltan en coros, y el sonidoDe sus cantos el ánimo enajena:El tracio vate, con talar vestido,Los siete tonos de su lira suena,Moviendo acordes con su voz canoraYa el plectro de marfil, los dedos ora.
Aquéllos juegan en verjel florido;Éstos combaten en la roja arena;Otros saltan en coros, y el sonidoDe sus cantos el ánimo enajena:El tracio vate, con talar vestido,Los siete tonos de su lira suena,Moviendo acordes con su voz canoraYa el plectro de marfil, los dedos ora.
Brilla de Teucro allà la estirpe claraRobustez ostentando y lozanÃa:Egregios héroes á quien ver tocaraEn siglo más feliz la luz del dia.A Ilo, á Asáraco, á Dárdano reparaAutor de la troyana monarquÃa,Enéas, y armas léjos ve, y baldÃosCarros que honraron ya marciales brÃos.
Brilla de Teucro allà la estirpe claraRobustez ostentando y lozanÃa:Egregios héroes á quien ver tocaraEn siglo más feliz la luz del dia.A Ilo, á Asáraco, á Dárdano reparaAutor de la troyana monarquÃa,Enéas, y armas léjos ve, y baldÃosCarros que honraron ya marciales brÃos.
Brilla de Teucro allà la estirpe claraRobustez ostentando y lozanÃa:Egregios héroes á quien ver tocaraEn siglo más feliz la luz del dia.A Ilo, á Asáraco, á Dárdano reparaAutor de la troyana monarquÃa,Enéas, y armas léjos ve, y baldÃosCarros que honraron ya marciales brÃos.
Hincados por el campo ve lanzones,Y que arrogantes la verdura pacenPor acá y por allá sueltos bridones.¡Oh! los que en mundo subterráneo yacenNo renuncian sus viejas aficiones:Armas y carros sus delicias hacenSi armas, carros amaron: cuidan fieles,Si los criaron ya, régios corceles.
Hincados por el campo ve lanzones,Y que arrogantes la verdura pacenPor acá y por allá sueltos bridones.¡Oh! los que en mundo subterráneo yacenNo renuncian sus viejas aficiones:Armas y carros sus delicias hacenSi armas, carros amaron: cuidan fieles,Si los criaron ya, régios corceles.
Hincados por el campo ve lanzones,Y que arrogantes la verdura pacenPor acá y por allá sueltos bridones.¡Oh! los que en mundo subterráneo yacenNo renuncian sus viejas aficiones:Armas y carros sus delicias hacenSi armas, carros amaron: cuidan fieles,Si los criaron ya, régios corceles.
Luégo, á izquierda y derecha, ve adelanteLos que á dulces festines se abandonanTendidos en la hierba verdeante;Los que en honor de Apolo himnos entonanIntrincando los pasos en fraganteBosque, á quien cimas de laurel coronan,Donde brota y por selva ámplia y risueñaErÃdano soberbio se despeña.
Luégo, á izquierda y derecha, ve adelanteLos que á dulces festines se abandonanTendidos en la hierba verdeante;Los que en honor de Apolo himnos entonanIntrincando los pasos en fraganteBosque, á quien cimas de laurel coronan,Donde brota y por selva ámplia y risueñaErÃdano soberbio se despeña.
Luégo, á izquierda y derecha, ve adelanteLos que á dulces festines se abandonanTendidos en la hierba verdeante;Los que en honor de Apolo himnos entonanIntrincando los pasos en fraganteBosque, á quien cimas de laurel coronan,Donde brota y por selva ámplia y risueñaErÃdano soberbio se despeña.
Están allà los que á la patria amaron,Y heridas por la patria recibieron;Allà los sacerdotes que guardaronAustera castidad miéntras vivieron;Vates dignos que á Febo interpretaron;Maestros que el vivir embellecieronCon artes nuevas; los que haciendo bienesVencieron del olvido los desdenes.
Están allà los que á la patria amaron,Y heridas por la patria recibieron;Allà los sacerdotes que guardaronAustera castidad miéntras vivieron;Vates dignos que á Febo interpretaron;Maestros que el vivir embellecieronCon artes nuevas; los que haciendo bienesVencieron del olvido los desdenes.
Están allà los que á la patria amaron,Y heridas por la patria recibieron;Allà los sacerdotes que guardaronAustera castidad miéntras vivieron;Vates dignos que á Febo interpretaron;Maestros que el vivir embellecieronCon artes nuevas; los que haciendo bienesVencieron del olvido los desdenes.
Todos éstos con Ãnfulas nevadasCeñidos van las sienes y cabellos.Con los cuales confunde sus pisadasLa profetisa por sus campos bellos;Y volviendo la voz y las miradasA Museo ante todos, que alza entre ellosCon majestad serena la cabezaDe muchos rodeado, á hablar empieza:
Todos éstos con Ãnfulas nevadasCeñidos van las sienes y cabellos.Con los cuales confunde sus pisadasLa profetisa por sus campos bellos;Y volviendo la voz y las miradasA Museo ante todos, que alza entre ellosCon majestad serena la cabezaDe muchos rodeado, á hablar empieza:
Todos éstos con Ãnfulas nevadasCeñidos van las sienes y cabellos.Con los cuales confunde sus pisadasLa profetisa por sus campos bellos;Y volviendo la voz y las miradasA Museo ante todos, que alza entre ellosCon majestad serena la cabezaDe muchos rodeado, á hablar empieza:
«Oid, almas felices, ruegos pÃos;Y tú, máximo vate, ¿dó se escondeAnquÃses, por quien ya los grandes riosCruzamos del Erebo; dÃnos, dónde?¡Ah! ¿qué sitios repuestos y sombrÃosNos le ocultan?» Museo la responde:«Aquà moramos bajo hojosos techos,Y son márgenes blandas nuestros lechos;
«Oid, almas felices, ruegos pÃos;Y tú, máximo vate, ¿dó se escondeAnquÃses, por quien ya los grandes riosCruzamos del Erebo; dÃnos, dónde?¡Ah! ¿qué sitios repuestos y sombrÃosNos le ocultan?» Museo la responde:«Aquà moramos bajo hojosos techos,Y son márgenes blandas nuestros lechos;
«Oid, almas felices, ruegos pÃos;Y tú, máximo vate, ¿dó se escondeAnquÃses, por quien ya los grandes riosCruzamos del Erebo; dÃnos, dónde?¡Ah! ¿qué sitios repuestos y sombrÃosNos le ocultan?» Museo la responde:«Aquà moramos bajo hojosos techos,Y son márgenes blandas nuestros lechos;
»Frescos prados tratamos por recreo,Y á nadie se fijó mansion segura;Mas pues tanto interes traer os veo,Venid conmigo á la vecina alturaY camino hallará vuestro deseo.»Dice; ante ellos los pasos apresura,Y horizontes de luz les manifiesta:De ahÃ, descienden de la erguida cresta.
»Frescos prados tratamos por recreo,Y á nadie se fijó mansion segura;Mas pues tanto interes traer os veo,Venid conmigo á la vecina alturaY camino hallará vuestro deseo.»Dice; ante ellos los pasos apresura,Y horizontes de luz les manifiesta:De ahÃ, descienden de la erguida cresta.
»Frescos prados tratamos por recreo,Y á nadie se fijó mansion segura;Mas pues tanto interes traer os veo,Venid conmigo á la vecina alturaY camino hallará vuestro deseo.»Dice; ante ellos los pasos apresura,Y horizontes de luz les manifiesta:De ahÃ, descienden de la erguida cresta.
En un valle cubierto de verdura,AnquÃses, en el fondo, atento viaGuardadas almas que del aura puraSubirán á gozar llegado el dia;Allà en sombra numera su futuraCara prole, y mirando se extasÃaLa fortuna y valor hereditarios,Glorias, triunfos, virtudes, lances varios.
En un valle cubierto de verdura,AnquÃses, en el fondo, atento viaGuardadas almas que del aura puraSubirán á gozar llegado el dia;Allà en sombra numera su futuraCara prole, y mirando se extasÃaLa fortuna y valor hereditarios,Glorias, triunfos, virtudes, lances varios.
En un valle cubierto de verdura,AnquÃses, en el fondo, atento viaGuardadas almas que del aura puraSubirán á gozar llegado el dia;Allà en sombra numera su futuraCara prole, y mirando se extasÃaLa fortuna y valor hereditarios,Glorias, triunfos, virtudes, lances varios.
Y viendo que hácia allá se dirigiaHollando Enéas el gramoso prado,Abre AnquÃses los brazos, de alegrÃaLágrimas vierte y clama enajenado:«¿Conque venciste intransitable via,Hijo, á fuerza de amor? ¿Conque á mi ladoHoy tornas? ¿Es posible que consigoVerte, oirte, tocarte, hablar contigo?
Y viendo que hácia allá se dirigiaHollando Enéas el gramoso prado,Abre AnquÃses los brazos, de alegrÃaLágrimas vierte y clama enajenado:«¿Conque venciste intransitable via,Hijo, á fuerza de amor? ¿Conque á mi ladoHoy tornas? ¿Es posible que consigoVerte, oirte, tocarte, hablar contigo?
Y viendo que hácia allá se dirigiaHollando Enéas el gramoso prado,Abre AnquÃses los brazos, de alegrÃaLágrimas vierte y clama enajenado:«¿Conque venciste intransitable via,Hijo, á fuerza de amor? ¿Conque á mi ladoHoy tornas? ¿Es posible que consigoVerte, oirte, tocarte, hablar contigo?
»Yo, tiempos computando, aqueste dÃaFausto acercarse vi: cumplióse el voto.¡Mas cuánta extraña tierra en tu porfÃaHabrás medido, y cuánto mar ignoto,Y qué de riesgos arrostrado, en viaDe confin tan profundo y tan remoto!De los lÃbicos pueblos, hijo amado,¡Cuánto temblé por tà funesto hado!»
»Yo, tiempos computando, aqueste dÃaFausto acercarse vi: cumplióse el voto.¡Mas cuánta extraña tierra en tu porfÃaHabrás medido, y cuánto mar ignoto,Y qué de riesgos arrostrado, en viaDe confin tan profundo y tan remoto!De los lÃbicos pueblos, hijo amado,¡Cuánto temblé por tà funesto hado!»
»Yo, tiempos computando, aqueste dÃaFausto acercarse vi: cumplióse el voto.¡Mas cuánta extraña tierra en tu porfÃaHabrás medido, y cuánto mar ignoto,Y qué de riesgos arrostrado, en viaDe confin tan profundo y tan remoto!De los lÃbicos pueblos, hijo amado,¡Cuánto temblé por tà funesto hado!»
Enéas contestóle en tal manera:«Tu imágen veneranda, padre mio,Siguiéndome doliente por doquiera,Forzóme á visitar el reino umbrÃo.Ocupan mis bajeles la riberaTirrena. Mas tú ahora, con desvÃoNo á mi mano, señor, robes la tuya;No á mi abrazo filial tu cuello huya.»
Enéas contestóle en tal manera:«Tu imágen veneranda, padre mio,Siguiéndome doliente por doquiera,Forzóme á visitar el reino umbrÃo.Ocupan mis bajeles la riberaTirrena. Mas tú ahora, con desvÃoNo á mi mano, señor, robes la tuya;No á mi abrazo filial tu cuello huya.»
Enéas contestóle en tal manera:«Tu imágen veneranda, padre mio,Siguiéndome doliente por doquiera,Forzóme á visitar el reino umbrÃo.Ocupan mis bajeles la riberaTirrena. Mas tú ahora, con desvÃoNo á mi mano, señor, robes la tuya;No á mi abrazo filial tu cuello huya.»
Dice, y llorando, con amante empeñoTres veces va á abrazar al padre anciano;Cual humo huye la sombra ó como sueñoY él tres veces aprieta el aire vano.Tornó á mirar, y un bosque vió risueñoEn un valle repuesto comarcano:Gárrulo bosque, plácido retiroQue manso baña el Lete en blanco giro.
Dice, y llorando, con amante empeñoTres veces va á abrazar al padre anciano;Cual humo huye la sombra ó como sueñoY él tres veces aprieta el aire vano.Tornó á mirar, y un bosque vió risueñoEn un valle repuesto comarcano:Gárrulo bosque, plácido retiroQue manso baña el Lete en blanco giro.
Dice, y llorando, con amante empeñoTres veces va á abrazar al padre anciano;Cual humo huye la sombra ó como sueñoY él tres veces aprieta el aire vano.Tornó á mirar, y un bosque vió risueñoEn un valle repuesto comarcano:Gárrulo bosque, plácido retiroQue manso baña el Lete en blanco giro.
En torno vagan del durmiente rioGentes, pueblos, enjambres voladores,Y cual abejas que en sereno estÃoRondan fugaces peregrinas flores,Y á los lirios de cándido atavÃoAsedian, confundiendo sus rumores,Tal llenando de estruendo la campiñaLa aérea multitud vuela y se apiña.
En torno vagan del durmiente rioGentes, pueblos, enjambres voladores,Y cual abejas que en sereno estÃoRondan fugaces peregrinas flores,Y á los lirios de cándido atavÃoAsedian, confundiendo sus rumores,Tal llenando de estruendo la campiñaLa aérea multitud vuela y se apiña.
En torno vagan del durmiente rioGentes, pueblos, enjambres voladores,Y cual abejas que en sereno estÃoRondan fugaces peregrinas flores,Y á los lirios de cándido atavÃoAsedian, confundiendo sus rumores,Tal llenando de estruendo la campiñaLa aérea multitud vuela y se apiña.
Maravillado de la extraña escena,Medroso Enéas á entender aspiraQué es aquella corriente tan serena;Quién la infinita multitud que giraà par del rio y sus florestas llena.El padre AnquÃses respondióle: «Mira:Antiguas almas á quien guarda el hadoNuevos velos corpóreos, nuevo estado,
Maravillado de la extraña escena,Medroso Enéas á entender aspiraQué es aquella corriente tan serena;Quién la infinita multitud que giraà par del rio y sus florestas llena.El padre AnquÃses respondióle: «Mira:Antiguas almas á quien guarda el hadoNuevos velos corpóreos, nuevo estado,
Maravillado de la extraña escena,Medroso Enéas á entender aspiraQué es aquella corriente tan serena;Quién la infinita multitud que giraà par del rio y sus florestas llena.El padre AnquÃses respondióle: «Mira:Antiguas almas á quien guarda el hadoNuevos velos corpóreos, nuevo estado,
»Esas son las que afluyen al LeteoY en raudal bienhechor beben olvido.Tiempos hace, hijo amado, que deseoMostrarte mi linaje esclarecidoEn estas sombras que delante veo,Porque, absorto en destino tan subido,De haber llegado á la que áun mal conocesItálica region, conmigo goces.»
»Esas son las que afluyen al LeteoY en raudal bienhechor beben olvido.Tiempos hace, hijo amado, que deseoMostrarte mi linaje esclarecidoEn estas sombras que delante veo,Porque, absorto en destino tan subido,De haber llegado á la que áun mal conocesItálica region, conmigo goces.»
»Esas son las que afluyen al LeteoY en raudal bienhechor beben olvido.Tiempos hace, hijo amado, que deseoMostrarte mi linaje esclarecidoEn estas sombras que delante veo,Porque, absorto en destino tan subido,De haber llegado á la que áun mal conocesItálica region, conmigo goces.»
«Mas ¿es creible que al sabido cielo,»Enéas contristado asà murmura,«Alguna alma de aquà remonte el vueloY á informar torne la materia oscura?¡MÃsera humanidad! ¡Qué inmenso anheloDe vida y goces! ¡qué cruel locura!»AnquÃses acudiendo á su sorpresa,Ordenadas razones asà expresa:
«Mas ¿es creible que al sabido cielo,»Enéas contristado asà murmura,«Alguna alma de aquà remonte el vueloY á informar torne la materia oscura?¡MÃsera humanidad! ¡Qué inmenso anheloDe vida y goces! ¡qué cruel locura!»AnquÃses acudiendo á su sorpresa,Ordenadas razones asà expresa:
«Mas ¿es creible que al sabido cielo,»Enéas contristado asà murmura,«Alguna alma de aquà remonte el vueloY á informar torne la materia oscura?¡MÃsera humanidad! ¡Qué inmenso anheloDe vida y goces! ¡qué cruel locura!»AnquÃses acudiendo á su sorpresa,Ordenadas razones asà expresa:
«Porque en luz de verdad tu mente aclares,Hijo, escucha: En los cielos y en la tierra,Y en las lÃquidas capas de los mares,En la alba luna que inconstante yerraY en el sol y en los grandes luminares,EspÃritu eternal dentro se encierra:Todo hÃnchelo él, vago y profundo;Alma y centro comun, él mueve el mundo.
«Porque en luz de verdad tu mente aclares,Hijo, escucha: En los cielos y en la tierra,Y en las lÃquidas capas de los mares,En la alba luna que inconstante yerraY en el sol y en los grandes luminares,EspÃritu eternal dentro se encierra:Todo hÃnchelo él, vago y profundo;Alma y centro comun, él mueve el mundo.
«Porque en luz de verdad tu mente aclares,Hijo, escucha: En los cielos y en la tierra,Y en las lÃquidas capas de los mares,En la alba luna que inconstante yerraY en el sol y en los grandes luminares,EspÃritu eternal dentro se encierra:Todo hÃnchelo él, vago y profundo;Alma y centro comun, él mueve el mundo.
»Y en él tiene su orÃgen el humano,Y el bruto, el ave, y cuanto monstruo criaEn sus senos marmóreos Oceano.Centella celestial, Ãgnea energÃaVida á esos séres da, gérmen temprano,En cuanto no los rinden á porfÃa,El fardo de la carne, los mortalesÓrganos y ataduras mundanales.
»Y en él tiene su orÃgen el humano,Y el bruto, el ave, y cuanto monstruo criaEn sus senos marmóreos Oceano.Centella celestial, Ãgnea energÃaVida á esos séres da, gérmen temprano,En cuanto no los rinden á porfÃa,El fardo de la carne, los mortalesÓrganos y ataduras mundanales.
»Y en él tiene su orÃgen el humano,Y el bruto, el ave, y cuanto monstruo criaEn sus senos marmóreos Oceano.Centella celestial, Ãgnea energÃaVida á esos séres da, gérmen temprano,En cuanto no los rinden á porfÃa,El fardo de la carne, los mortalesÓrganos y ataduras mundanales.
»De ahà es que ansian y temen, y ó padecenÓ envueltos gozan en su cárcel dura:No ven la luz; ni quedan, si fallecen,Limpios del todo de la mancha impuraDe las miserias que al mortal empecen.¡Pobres almas! la sombra en ellas duraDe usos viles en años adquiridosEn su lucha y su union con los sentidos.
»De ahà es que ansian y temen, y ó padecenÓ envueltos gozan en su cárcel dura:No ven la luz; ni quedan, si fallecen,Limpios del todo de la mancha impuraDe las miserias que al mortal empecen.¡Pobres almas! la sombra en ellas duraDe usos viles en años adquiridosEn su lucha y su union con los sentidos.
»De ahà es que ansian y temen, y ó padecenÓ envueltos gozan en su cárcel dura:No ven la luz; ni quedan, si fallecen,Limpios del todo de la mancha impuraDe las miserias que al mortal empecen.¡Pobres almas! la sombra en ellas duraDe usos viles en años adquiridosEn su lucha y su union con los sentidos.
»Por eso corren del dolor los grados,Y vicios propios cada cual expÃa:Hay unas que, purgando sus pecados,Expuestas penden en region vacÃa;Otras al fuego ó en profundos vadosResiduos sueltan que la culpa cria:Y asà los Manes, por diversos modos,Merecida pasion sufrimos todos.
»Por eso corren del dolor los grados,Y vicios propios cada cual expÃa:Hay unas que, purgando sus pecados,Expuestas penden en region vacÃa;Otras al fuego ó en profundos vadosResiduos sueltan que la culpa cria:Y asà los Manes, por diversos modos,Merecida pasion sufrimos todos.
»Por eso corren del dolor los grados,Y vicios propios cada cual expÃa:Hay unas que, purgando sus pecados,Expuestas penden en region vacÃa;Otras al fuego ó en profundos vadosResiduos sueltan que la culpa cria:Y asà los Manes, por diversos modos,Merecida pasion sufrimos todos.
»Al ElÃseo de ahà se nos envÃa,Y pocos alcanzamos los amenosCampos de llena paz y alma alegrÃa;Que no se ganan por ventura, á ménosQue (cediendo á la edad, llegado el dia,El postrer resto de hábitos terrenos)El alma, redimida á la materia,Torne á ser mente pura y lumbre aeria.
»Al ElÃseo de ahà se nos envÃa,Y pocos alcanzamos los amenosCampos de llena paz y alma alegrÃa;Que no se ganan por ventura, á ménosQue (cediendo á la edad, llegado el dia,El postrer resto de hábitos terrenos)El alma, redimida á la materia,Torne á ser mente pura y lumbre aeria.
»Al ElÃseo de ahà se nos envÃa,Y pocos alcanzamos los amenosCampos de llena paz y alma alegrÃa;Que no se ganan por ventura, á ménosQue (cediendo á la edad, llegado el dia,El postrer resto de hábitos terrenos)El alma, redimida á la materia,Torne á ser mente pura y lumbre aeria.
»Consumados mil años, al LeteoAlmas acuden en tropel nutrido:Arrástralas un Dios, porque el deseoNazca en ellas, envuelto en alto olvido,De volver á vestir corpóreo arreo,De subir á habitar terreno nido.»Tal dice, y lleva al héroe y la SibilaEntre el ruidoso pueblo que desfila.
»Consumados mil años, al LeteoAlmas acuden en tropel nutrido:Arrástralas un Dios, porque el deseoNazca en ellas, envuelto en alto olvido,De volver á vestir corpóreo arreo,De subir á habitar terreno nido.»Tal dice, y lleva al héroe y la SibilaEntre el ruidoso pueblo que desfila.
»Consumados mil años, al LeteoAlmas acuden en tropel nutrido:Arrástralas un Dios, porque el deseoNazca en ellas, envuelto en alto olvido,De volver á vestir corpóreo arreo,De subir á habitar terreno nido.»Tal dice, y lleva al héroe y la SibilaEntre el ruidoso pueblo que desfila.
Y porque logre, al avanzar la hilera,Ver de frente lo digno de memoria,Le conduce á un collado, y, «Considera,Hijo,» le dice, «la sublime gloriaQue á la raza de Dárdano le espera;Oye los claros nombres que en la historiaNos guarda Italia; entre futuras gentesMira pasar tus dignos descendientes.
Y porque logre, al avanzar la hilera,Ver de frente lo digno de memoria,Le conduce á un collado, y, «Considera,Hijo,» le dice, «la sublime gloriaQue á la raza de Dárdano le espera;Oye los claros nombres que en la historiaNos guarda Italia; entre futuras gentesMira pasar tus dignos descendientes.
Y porque logre, al avanzar la hilera,Ver de frente lo digno de memoria,Le conduce á un collado, y, «Considera,Hijo,» le dice, «la sublime gloriaQue á la raza de Dárdano le espera;Oye los claros nombres que en la historiaNos guarda Italia; entre futuras gentesMira pasar tus dignos descendientes.