»¡Que no así, le dirás, su madre hermosaMe le ofreció; ni para fin tan triste,Cuando la muerte entre la lid le acosa,Una vez y otra á remediarle asiste;Mas para que su raza glorïosaRestaure, y éntre á Italia, y la conquisteHenchida de poder, hirviente en guerra,Y leyes dicte al orbe de la tierra!
»¡Que no así, le dirás, su madre hermosaMe le ofreció; ni para fin tan triste,Cuando la muerte entre la lid le acosa,Una vez y otra á remediarle asiste;Mas para que su raza glorïosaRestaure, y éntre á Italia, y la conquisteHenchida de poder, hirviente en guerra,Y leyes dicte al orbe de la tierra!
»¡Que no así, le dirás, su madre hermosaMe le ofreció; ni para fin tan triste,Cuando la muerte entre la lid le acosa,Una vez y otra á remediarle asiste;Mas para que su raza glorïosaRestaure, y éntre á Italia, y la conquisteHenchida de poder, hirviente en guerra,Y leyes dicte al orbe de la tierra!
»Que si no le da impulsos la memoriaDe sus altos destinos, ni se afanaPor ceñirse el laurel de la victoria,Débele á Ascanio la ciudad romana.¿Y querrá á un hijo defraudar su gloria?¿Ó qué entre gente á su mision profanaProyecta? ¿Por lo suyo no suspira?¿Ni allá los campos de Lavinio mira?
»Que si no le da impulsos la memoriaDe sus altos destinos, ni se afanaPor ceñirse el laurel de la victoria,Débele á Ascanio la ciudad romana.¿Y querrá á un hijo defraudar su gloria?¿Ó qué entre gente á su mision profanaProyecta? ¿Por lo suyo no suspira?¿Ni allá los campos de Lavinio mira?
»Que si no le da impulsos la memoriaDe sus altos destinos, ni se afanaPor ceñirse el laurel de la victoria,Débele á Ascanio la ciudad romana.¿Y querrá á un hijo defraudar su gloria?¿Ó qué entre gente á su mision profanaProyecta? ¿Por lo suyo no suspira?¿Ni allá los campos de Lavinio mira?
»¡Tú vé; intímale, pues, mi mandamiento:Yo mando, en conclusion, se haga á la vela!»Dijo; á su voz el mensajero atento,Cumplir el cargo presuroso anhela;Y la sandalia calza en el momento,La áurea sandalia con que alado vuelaCual soplo de los céfiros, lo mismoSobre la tierra y sobre undoso abismo.
»¡Tú vé; intímale, pues, mi mandamiento:Yo mando, en conclusion, se haga á la vela!»Dijo; á su voz el mensajero atento,Cumplir el cargo presuroso anhela;Y la sandalia calza en el momento,La áurea sandalia con que alado vuelaCual soplo de los céfiros, lo mismoSobre la tierra y sobre undoso abismo.
»¡Tú vé; intímale, pues, mi mandamiento:Yo mando, en conclusion, se haga á la vela!»Dijo; á su voz el mensajero atento,Cumplir el cargo presuroso anhela;Y la sandalia calza en el momento,La áurea sandalia con que alado vuelaCual soplo de los céfiros, lo mismoSobre la tierra y sobre undoso abismo.
Cobra en seguida el Dios su caduceo:Con él las sombras pálidas evocaQue yacen en el Orco, y al LeteoLleva tambien las ánimas: provocaY disipa los sueños á deseo;Los mustios ojos abre si los toca:Con él nublados trata, auras domina;Y ya volando á Atlante se avecina.
Cobra en seguida el Dios su caduceo:Con él las sombras pálidas evocaQue yacen en el Orco, y al LeteoLleva tambien las ánimas: provocaY disipa los sueños á deseo;Los mustios ojos abre si los toca:Con él nublados trata, auras domina;Y ya volando á Atlante se avecina.
Cobra en seguida el Dios su caduceo:Con él las sombras pálidas evocaQue yacen en el Orco, y al LeteoLleva tambien las ánimas: provocaY disipa los sueños á deseo;Los mustios ojos abre si los toca:Con él nublados trata, auras domina;Y ya volando á Atlante se avecina.
El cual con pinos hórrida levanta,Y de hoscas nubes guarnecida ostentaSu anciana frente, estriba en firme planta,Y el alto cielo sobre sí sustenta:Nieve arropa sus hombros; se quebrantaEn sus flancos rugiendo la tormenta,Y á trechos en arroyos se deslizaEl bronco hielo que su barba eriza.
El cual con pinos hórrida levanta,Y de hoscas nubes guarnecida ostentaSu anciana frente, estriba en firme planta,Y el alto cielo sobre sí sustenta:Nieve arropa sus hombros; se quebrantaEn sus flancos rugiendo la tormenta,Y á trechos en arroyos se deslizaEl bronco hielo que su barba eriza.
El cual con pinos hórrida levanta,Y de hoscas nubes guarnecida ostentaSu anciana frente, estriba en firme planta,Y el alto cielo sobre sí sustenta:Nieve arropa sus hombros; se quebrantaEn sus flancos rugiendo la tormenta,Y á trechos en arroyos se deslizaEl bronco hielo que su barba eriza.
Allí el cilenio Dios descanso toma;Paz da á las alas que al igual batia,Y luego al mar con fuerza se desploma;Y cual ave que al pez la gruta espíaY en las playas, rasando el alga, asoma,Tal á las costas líbicas venía,Distante en breve del materno abuelo,Entre agua y tierra el Dios á salto y vuelo.
Allí el cilenio Dios descanso toma;Paz da á las alas que al igual batia,Y luego al mar con fuerza se desploma;Y cual ave que al pez la gruta espíaY en las playas, rasando el alga, asoma,Tal á las costas líbicas venía,Distante en breve del materno abuelo,Entre agua y tierra el Dios á salto y vuelo.
Allí el cilenio Dios descanso toma;Paz da á las alas que al igual batia,Y luego al mar con fuerza se desploma;Y cual ave que al pez la gruta espíaY en las playas, rasando el alga, asoma,Tal á las costas líbicas venía,Distante en breve del materno abuelo,Entre agua y tierra el Dios á salto y vuelo.
No bien chozas tocó su planta aladaMuros trazando y casas al caudilloTroyano ve, cuya ceñida espadaPuntas de jaspe esmaltan de amarillo,Y á quien clámide en púrpura bañadaLos hombros cubre con ardiente brillo:Obsequios de la rica soberanaQue con oro sutil bordó la grana.
No bien chozas tocó su planta aladaMuros trazando y casas al caudilloTroyano ve, cuya ceñida espadaPuntas de jaspe esmaltan de amarillo,Y á quien clámide en púrpura bañadaLos hombros cubre con ardiente brillo:Obsequios de la rica soberanaQue con oro sutil bordó la grana.
No bien chozas tocó su planta aladaMuros trazando y casas al caudilloTroyano ve, cuya ceñida espadaPuntas de jaspe esmaltan de amarillo,Y á quien clámide en púrpura bañadaLos hombros cubre con ardiente brillo:Obsequios de la rica soberanaQue con oro sutil bordó la grana.
Fué uno verle y ponérsele delante:«¿Tú á echar las bases de Cartago atento?¿Tú ornando esta ciudad, postrado amante?¿Tú de tus hados sordo al llamamiento:Pues díme—que de Olimpo radianteMe envía á ti por sobre el raudo vientoEl que el mundo gobierna y las esferas—¿Qué es lo que en Libia descuidado esperas?
Fué uno verle y ponérsele delante:«¿Tú á echar las bases de Cartago atento?¿Tú ornando esta ciudad, postrado amante?¿Tú de tus hados sordo al llamamiento:Pues díme—que de Olimpo radianteMe envía á ti por sobre el raudo vientoEl que el mundo gobierna y las esferas—¿Qué es lo que en Libia descuidado esperas?
Fué uno verle y ponérsele delante:«¿Tú á echar las bases de Cartago atento?¿Tú ornando esta ciudad, postrado amante?¿Tú de tus hados sordo al llamamiento:Pues díme—que de Olimpo radianteMe envía á ti por sobre el raudo vientoEl que el mundo gobierna y las esferas—¿Qué es lo que en Libia descuidado esperas?
»Que si no te da impulsos la memoriaDe tus altos destinos, ni te afanasPor ceñirte el laurel de la victoria,Mira á Ascanio crecer: las italianasComarcas son su herencia; allí su gloria¿De un hijo harás las esperanzas vanas?...Calló, y la vista deslumbrada deja,Y cual sombra en el aire huye y se aleja.
»Que si no te da impulsos la memoriaDe tus altos destinos, ni te afanasPor ceñirte el laurel de la victoria,Mira á Ascanio crecer: las italianasComarcas son su herencia; allí su gloria¿De un hijo harás las esperanzas vanas?...Calló, y la vista deslumbrada deja,Y cual sombra en el aire huye y se aleja.
»Que si no te da impulsos la memoriaDe tus altos destinos, ni te afanasPor ceñirte el laurel de la victoria,Mira á Ascanio crecer: las italianasComarcas son su herencia; allí su gloria¿De un hijo harás las esperanzas vanas?...Calló, y la vista deslumbrada deja,Y cual sombra en el aire huye y se aleja.
Quedó Enéas absorto, híspido el pelo,Hecha un nudo la voz en la garganta.Ya en dejar piensa aquel amado suelo,Que la divina inspiracion le espanta.Mas ¡duro trance! ¡amargo desconsuelo!¡Ir á anunciar que el áncora levantaA aquella que por él de amor fallece!...Cómo, no sabe, ni por dónde empiece.
Quedó Enéas absorto, híspido el pelo,Hecha un nudo la voz en la garganta.Ya en dejar piensa aquel amado suelo,Que la divina inspiracion le espanta.Mas ¡duro trance! ¡amargo desconsuelo!¡Ir á anunciar que el áncora levantaA aquella que por él de amor fallece!...Cómo, no sabe, ni por dónde empiece.
Quedó Enéas absorto, híspido el pelo,Hecha un nudo la voz en la garganta.Ya en dejar piensa aquel amado suelo,Que la divina inspiracion le espanta.Mas ¡duro trance! ¡amargo desconsuelo!¡Ir á anunciar que el áncora levantaA aquella que por él de amor fallece!...Cómo, no sabe, ni por dónde empiece.
Propónese mil cosas, y cuan prestoSe fija en una, á esotra vuelve en tanto;Vacila: al fin resuelve, y á SergestoY á Mnesteo convoca, y á Cloanto:Que hagan, les manda, sin rumor aprestoDe embarcaciones; que su gente á cantoReunan de zarpar; armas prevengan,Y sus intentos bajo sello tengan.
Propónese mil cosas, y cuan prestoSe fija en una, á esotra vuelve en tanto;Vacila: al fin resuelve, y á SergestoY á Mnesteo convoca, y á Cloanto:Que hagan, les manda, sin rumor aprestoDe embarcaciones; que su gente á cantoReunan de zarpar; armas prevengan,Y sus intentos bajo sello tengan.
Propónese mil cosas, y cuan prestoSe fija en una, á esotra vuelve en tanto;Vacila: al fin resuelve, y á SergestoY á Mnesteo convoca, y á Cloanto:Que hagan, les manda, sin rumor aprestoDe embarcaciones; que su gente á cantoReunan de zarpar; armas prevengan,Y sus intentos bajo sello tengan.
Que él entre tanto con mesura y tiento—Pues la espléndida Dido nada sabe,Ni espera que en eterno alejamientoAquel tan grande amor tan presto acabe—Para hablarle, buscando irá momentoEl más propicio, y modo el más süave:Esta es su voluntad. Todos aprueban,Y alegres el mandato á cabo llevan.
Que él entre tanto con mesura y tiento—Pues la espléndida Dido nada sabe,Ni espera que en eterno alejamientoAquel tan grande amor tan presto acabe—Para hablarle, buscando irá momentoEl más propicio, y modo el más süave:Esta es su voluntad. Todos aprueban,Y alegres el mandato á cabo llevan.
Que él entre tanto con mesura y tiento—Pues la espléndida Dido nada sabe,Ni espera que en eterno alejamientoAquel tan grande amor tan presto acabe—Para hablarle, buscando irá momentoEl más propicio, y modo el más süave:Esta es su voluntad. Todos aprueban,Y alegres el mandato á cabo llevan.
¿Cómo engañar á un corazon que ama?Ella todo lo sabe, lo adivina;Fué quien primero descubrió la trama,Y, áun en horas serenas, de rüinaAmagos presintió. ¿Qué más? La FamaSus ocultos recelos amotina,Maligna susurrando que aparejanNaves los Teucros; que á Cartago dejan.
¿Cómo engañar á un corazon que ama?Ella todo lo sabe, lo adivina;Fué quien primero descubrió la trama,Y, áun en horas serenas, de rüinaAmagos presintió. ¿Qué más? La FamaSus ocultos recelos amotina,Maligna susurrando que aparejanNaves los Teucros; que á Cartago dejan.
¿Cómo engañar á un corazon que ama?Ella todo lo sabe, lo adivina;Fué quien primero descubrió la trama,Y, áun en horas serenas, de rüinaAmagos presintió. ¿Qué más? La FamaSus ocultos recelos amotina,Maligna susurrando que aparejanNaves los Teucros; que á Cartago dejan.
Fuera de tino la soberbia amanteCorre por la ciudad, como se agitaEn las órgias solemnes la bacanteCuando oye en torno la vinosa grita.Y los tirsos descubre, y resonanteA sus misterios Citeron la invita:Tal va la Reina, y tal sin más recatoVuela á afrentar al amador ingrato.
Fuera de tino la soberbia amanteCorre por la ciudad, como se agitaEn las órgias solemnes la bacanteCuando oye en torno la vinosa grita.Y los tirsos descubre, y resonanteA sus misterios Citeron la invita:Tal va la Reina, y tal sin más recatoVuela á afrentar al amador ingrato.
Fuera de tino la soberbia amanteCorre por la ciudad, como se agitaEn las órgias solemnes la bacanteCuando oye en torno la vinosa grita.Y los tirsos descubre, y resonanteA sus misterios Citeron la invita:Tal va la Reina, y tal sin más recatoVuela á afrentar al amador ingrato.
«¿Disimular ¡oh pérfido! esperasteTu malvada intencion, tu felonía?¿Y tu nave en mi puerto imaginasteQue en silencio las velas soltaria?¿Cosa no habrá que á disuadirte baste?¿Ni mi amor, ni la fe jurada un dia?¿Ni reparar en Dido sin ventura,Que por ti morirá de muerte dura?
«¿Disimular ¡oh pérfido! esperasteTu malvada intencion, tu felonía?¿Y tu nave en mi puerto imaginasteQue en silencio las velas soltaria?¿Cosa no habrá que á disuadirte baste?¿Ni mi amor, ni la fe jurada un dia?¿Ni reparar en Dido sin ventura,Que por ti morirá de muerte dura?
«¿Disimular ¡oh pérfido! esperasteTu malvada intencion, tu felonía?¿Y tu nave en mi puerto imaginasteQue en silencio las velas soltaria?¿Cosa no habrá que á disuadirte baste?¿Ni mi amor, ni la fe jurada un dia?¿Ni reparar en Dido sin ventura,Que por ti morirá de muerte dura?
»¡Y que en lo crudo de hibernales mesesQuieras de presto aderezar tu flota!¡Que tanto en levar ferro te interesesCuando más Aquilon la espuma azota!Díme, cruel, si en lejanía viesesNo extraños campos, no ciudad ignota,Mas renaciente á Troya, ¿á tus hogaresCruzando irias procelosos mares?
»¡Y que en lo crudo de hibernales mesesQuieras de presto aderezar tu flota!¡Que tanto en levar ferro te interesesCuando más Aquilon la espuma azota!Díme, cruel, si en lejanía viesesNo extraños campos, no ciudad ignota,Mas renaciente á Troya, ¿á tus hogaresCruzando irias procelosos mares?
»¡Y que en lo crudo de hibernales mesesQuieras de presto aderezar tu flota!¡Que tanto en levar ferro te interesesCuando más Aquilon la espuma azota!Díme, cruel, si en lejanía viesesNo extraños campos, no ciudad ignota,Mas renaciente á Troya, ¿á tus hogaresCruzando irias procelosos mares?
»¡Huyes de mí! Mas nuestra union te pidoQue recuerdes; y este único tesoroQue reservé, mi corazon herido,Mírale aquí, y las lágrimas que lloro!Si algo te merecí, si hallaste en DidoAlgo de amable, tu clemencia imploro!¿Mi trono hundirse ves sin sentimiento?¡Ah! ¡si áun vale rogar, muda de intento!
»¡Huyes de mí! Mas nuestra union te pidoQue recuerdes; y este único tesoroQue reservé, mi corazon herido,Mírale aquí, y las lágrimas que lloro!Si algo te merecí, si hallaste en DidoAlgo de amable, tu clemencia imploro!¿Mi trono hundirse ves sin sentimiento?¡Ah! ¡si áun vale rogar, muda de intento!
»¡Huyes de mí! Mas nuestra union te pidoQue recuerdes; y este único tesoroQue reservé, mi corazon herido,Mírale aquí, y las lágrimas que lloro!Si algo te merecí, si hallaste en DidoAlgo de amable, tu clemencia imploro!¿Mi trono hundirse ves sin sentimiento?¡Ah! ¡si áun vale rogar, muda de intento!
»Nómades reyes, gentes confinantesMe odian por ti; mi pueblo me desama;Por ti inmolé el pudor, y la que ántesMe alzaba á las estrellas, limpia fama.¡Oh huésped! en mis últimos instantesMe abandonas; y ¿á quién? Mi voz te llamaHuésped; fuiste mi esposo. Mas ¿qué tardo?¿Al extranjero ó al hermano aguardo?
»Nómades reyes, gentes confinantesMe odian por ti; mi pueblo me desama;Por ti inmolé el pudor, y la que ántesMe alzaba á las estrellas, limpia fama.¡Oh huésped! en mis últimos instantesMe abandonas; y ¿á quién? Mi voz te llamaHuésped; fuiste mi esposo. Mas ¿qué tardo?¿Al extranjero ó al hermano aguardo?
»Nómades reyes, gentes confinantesMe odian por ti; mi pueblo me desama;Por ti inmolé el pudor, y la que ántesMe alzaba á las estrellas, limpia fama.¡Oh huésped! en mis últimos instantesMe abandonas; y ¿á quién? Mi voz te llamaHuésped; fuiste mi esposo. Mas ¿qué tardo?¿Al extranjero ó al hermano aguardo?
»¿Yárbas feroz, que mi persona aprese?¿Pigmalïon, que mi nacion arrase?¡Oh! ¡si ántes de esa fuga al ménos de eseAmor alguna prenda me quedase:Un tierno Enéas que en mi hogar corrieseQue en su rostro infantil tu faz copiase!No tan desamparada me veria;No fuera tan cruel tu accion impía!»
»¿Yárbas feroz, que mi persona aprese?¿Pigmalïon, que mi nacion arrase?¡Oh! ¡si ántes de esa fuga al ménos de eseAmor alguna prenda me quedase:Un tierno Enéas que en mi hogar corrieseQue en su rostro infantil tu faz copiase!No tan desamparada me veria;No fuera tan cruel tu accion impía!»
»¿Yárbas feroz, que mi persona aprese?¿Pigmalïon, que mi nacion arrase?¡Oh! ¡si ántes de esa fuga al ménos de eseAmor alguna prenda me quedase:Un tierno Enéas que en mi hogar corrieseQue en su rostro infantil tu faz copiase!No tan desamparada me veria;No fuera tan cruel tu accion impía!»
Él, que de Jove, miéntras ella hablaba,Guarda en su mente el mandamiento impreso,Fijos los ojos en el suelo clava,Mudo resiste del dolor al peso.«Mi gratitud tu esplendidez alaba,»Esto al fin dijo apénas; «y confiesoQue si arguyes ¡oh Reina! con mercedes,Muchas y grandes recordarme puedes.
Él, que de Jove, miéntras ella hablaba,Guarda en su mente el mandamiento impreso,Fijos los ojos en el suelo clava,Mudo resiste del dolor al peso.«Mi gratitud tu esplendidez alaba,»Esto al fin dijo apénas; «y confiesoQue si arguyes ¡oh Reina! con mercedes,Muchas y grandes recordarme puedes.
Él, que de Jove, miéntras ella hablaba,Guarda en su mente el mandamiento impreso,Fijos los ojos en el suelo clava,Mudo resiste del dolor al peso.«Mi gratitud tu esplendidez alaba,»Esto al fin dijo apénas; «y confiesoQue si arguyes ¡oh Reina! con mercedes,Muchas y grandes recordarme puedes.
»Yo llevaré al recuerdo de esos donesLa imágen tuya dulcemente unida,Miéntras guarde mis propias tradiciones,Miéntras mi pecho aliente aura de vida.Mas oye, en la cuestion, breves razones:No pensaba ocultarte mi partida,Ni de union conyugal te hice promesa;No así te engañes: mi mision no es ésa.
»Yo llevaré al recuerdo de esos donesLa imágen tuya dulcemente unida,Miéntras guarde mis propias tradiciones,Miéntras mi pecho aliente aura de vida.Mas oye, en la cuestion, breves razones:No pensaba ocultarte mi partida,Ni de union conyugal te hice promesa;No así te engañes: mi mision no es ésa.
»Yo llevaré al recuerdo de esos donesLa imágen tuya dulcemente unida,Miéntras guarde mis propias tradiciones,Miéntras mi pecho aliente aura de vida.Mas oye, en la cuestion, breves razones:No pensaba ocultarte mi partida,Ni de union conyugal te hice promesa;No así te engañes: mi mision no es ésa.
»¿No ves que si el destino me otorgaraGuiar las cosas, reparando males,Ya hubiera visto por mi patria cara?¡Podria de sus héroes los mortalesRestos honrar; al golpe de mi varaSe alzaran sus alcázares reales,Y poderosa, como en ántes era,Troya de sus cenizas renaciera!
»¿No ves que si el destino me otorgaraGuiar las cosas, reparando males,Ya hubiera visto por mi patria cara?¡Podria de sus héroes los mortalesRestos honrar; al golpe de mi varaSe alzaran sus alcázares reales,Y poderosa, como en ántes era,Troya de sus cenizas renaciera!
»¿No ves que si el destino me otorgaraGuiar las cosas, reparando males,Ya hubiera visto por mi patria cara?¡Podria de sus héroes los mortalesRestos honrar; al golpe de mi varaSe alzaran sus alcázares reales,Y poderosa, como en ántes era,Troya de sus cenizas renaciera!
»Mas ¡ay! la voz de oráculo divinoFuerza mi voluntad, Febo me guia;Navegar para Italia es mi destino,Ya éste es mi amor, y esta es la patria mia!Cual hoy Troyano á Ausonia me encamino,Tiria á Cartago tú viniste un dia;Ya en paz la riges: en igual maneraBuscarlos, do reinar, zona extranjera.
»Mas ¡ay! la voz de oráculo divinoFuerza mi voluntad, Febo me guia;Navegar para Italia es mi destino,Ya éste es mi amor, y esta es la patria mia!Cual hoy Troyano á Ausonia me encamino,Tiria á Cartago tú viniste un dia;Ya en paz la riges: en igual maneraBuscarlos, do reinar, zona extranjera.
»Mas ¡ay! la voz de oráculo divinoFuerza mi voluntad, Febo me guia;Navegar para Italia es mi destino,Ya éste es mi amor, y esta es la patria mia!Cual hoy Troyano á Ausonia me encamino,Tiria á Cartago tú viniste un dia;Ya en paz la riges: en igual maneraBuscarlos, do reinar, zona extranjera.
»Mi padre Anquíses, cuando en alto vueloLa noche entolda el orbe de la tierraY brillan las estrellas por el cielo,En sueños me habla, y su actitud me aterra:Mi hijo Ascanio me es causa de desvelo,Y en él mirando, el corazon se cierra;Que aquí, distante del confin hesperio,Yo le defraudo el prometido imperio.
»Mi padre Anquíses, cuando en alto vueloLa noche entolda el orbe de la tierraY brillan las estrellas por el cielo,En sueños me habla, y su actitud me aterra:Mi hijo Ascanio me es causa de desvelo,Y en él mirando, el corazon se cierra;Que aquí, distante del confin hesperio,Yo le defraudo el prometido imperio.
»Mi padre Anquíses, cuando en alto vueloLa noche entolda el orbe de la tierraY brillan las estrellas por el cielo,En sueños me habla, y su actitud me aterra:Mi hijo Ascanio me es causa de desvelo,Y en él mirando, el corazon se cierra;Que aquí, distante del confin hesperio,Yo le defraudo el prometido imperio.
»No há mucho el nuncio de los Dioses vino;Por vida de ambos que le vi te juro,Enviado por Júpiter, caminoPor los aires abrir, y entrar el muro:Estoy mirando su esplendor divino;Oyendo estoy su mandamiento duro!No me des más, no más te des tormento;Llévanme á Italia, y con dolor me ausento!»
»No há mucho el nuncio de los Dioses vino;Por vida de ambos que le vi te juro,Enviado por Júpiter, caminoPor los aires abrir, y entrar el muro:Estoy mirando su esplendor divino;Oyendo estoy su mandamiento duro!No me des más, no más te des tormento;Llévanme á Italia, y con dolor me ausento!»
»No há mucho el nuncio de los Dioses vino;Por vida de ambos que le vi te juro,Enviado por Júpiter, caminoPor los aires abrir, y entrar el muro:Estoy mirando su esplendor divino;Oyendo estoy su mandamiento duro!No me des más, no más te des tormento;Llévanme á Italia, y con dolor me ausento!»
Miéntras hablaba, fiera y desdeñosaCon ardiente inquietud ella le mira;Mirándole en silencio, ira rebosa,Y luégo á voces se desata en ira:«No fué tu madre, ¡pérfido! una Diosa,Que desciendes de Dárdano es mentira;Cáucaso te engendró entre hórridos lechos,Hircana tigre te crió á sus pechos!
Miéntras hablaba, fiera y desdeñosaCon ardiente inquietud ella le mira;Mirándole en silencio, ira rebosa,Y luégo á voces se desata en ira:«No fué tu madre, ¡pérfido! una Diosa,Que desciendes de Dárdano es mentira;Cáucaso te engendró entre hórridos lechos,Hircana tigre te crió á sus pechos!
Miéntras hablaba, fiera y desdeñosaCon ardiente inquietud ella le mira;Mirándole en silencio, ira rebosa,Y luégo á voces se desata en ira:«No fué tu madre, ¡pérfido! una Diosa,Que desciendes de Dárdano es mentira;Cáucaso te engendró entre hórridos lechos,Hircana tigre te crió á sus pechos!
»Ya ¿qué hay que disfrazar? ¿qué más espero?Ve llorando á su amante, ¿y se contrista?¿Le merecí una lágrima, un ligeroSigno de compasión? ¿volvió la vista?¡Cielos! ¿Qué agravio acusaré primero?¿Cuál Dios habrá que á vindicarme asista?Ni Juno ya, ni Jove, ¡oh desengaño!Con justa indignación miran mi daño.
»Ya ¿qué hay que disfrazar? ¿qué más espero?Ve llorando á su amante, ¿y se contrista?¿Le merecí una lágrima, un ligeroSigno de compasión? ¿volvió la vista?¡Cielos! ¿Qué agravio acusaré primero?¿Cuál Dios habrá que á vindicarme asista?Ni Juno ya, ni Jove, ¡oh desengaño!Con justa indignación miran mi daño.
»Ya ¿qué hay que disfrazar? ¿qué más espero?Ve llorando á su amante, ¿y se contrista?¿Le merecí una lágrima, un ligeroSigno de compasión? ¿volvió la vista?¡Cielos! ¿Qué agravio acusaré primero?¿Cuál Dios habrá que á vindicarme asista?Ni Juno ya, ni Jove, ¡oh desengaño!Con justa indignación miran mi daño.
»¡Oh justicia! ¡oh lealtad! ¡nombres vacíos!¡Yo náufrago, desnudo, fallecienteLe recogí, le abrí los reinos mios,El imperio con él partí demente!Yo los restos salvé de sus navíos,Yo libré de morir su triste gente!...¿A dónde me despeña el pensamiento?¡Llevada de furor, arder me siento!
»¡Oh justicia! ¡oh lealtad! ¡nombres vacíos!¡Yo náufrago, desnudo, fallecienteLe recogí, le abrí los reinos mios,El imperio con él partí demente!Yo los restos salvé de sus navíos,Yo libré de morir su triste gente!...¿A dónde me despeña el pensamiento?¡Llevada de furor, arder me siento!
»¡Oh justicia! ¡oh lealtad! ¡nombres vacíos!¡Yo náufrago, desnudo, fallecienteLe recogí, le abrí los reinos mios,El imperio con él partí demente!Yo los restos salvé de sus navíos,Yo libré de morir su triste gente!...¿A dónde me despeña el pensamiento?¡Llevada de furor, arder me siento!
»¡Y ahora la voz de oráculo divinoFuerza su voluntad! ¡Febo le guia!Ni há mucho el nuncio de los Dioses vino,¡Y es heraldo que Júpiter le envía!¡Y en los aires abriéndose caminoLe trae la órden fatal! ¡Quién pensariaQue hubiesen de alterar cuidados talesLa alta paz de los Dioses inmortales!
»¡Y ahora la voz de oráculo divinoFuerza su voluntad! ¡Febo le guia!Ni há mucho el nuncio de los Dioses vino,¡Y es heraldo que Júpiter le envía!¡Y en los aires abriéndose caminoLe trae la órden fatal! ¡Quién pensariaQue hubiesen de alterar cuidados talesLa alta paz de los Dioses inmortales!
»¡Y ahora la voz de oráculo divinoFuerza su voluntad! ¡Febo le guia!Ni há mucho el nuncio de los Dioses vino,¡Y es heraldo que Júpiter le envía!¡Y en los aires abriéndose caminoLe trae la órden fatal! ¡Quién pensariaQue hubiesen de alterar cuidados talesLa alta paz de los Dioses inmortales!
»Nada te objeto, ni partir te impido:Vé, y por medio del mar, en seguimientoCamina de ese imperio prometido;¡Busca esa Italia con favor del viento!Mas si justas deidades, fementido,Algo pueden, te juro que el tormentoHallarás, entre escollos, que mereces,Y á Dido por su nombre allí mil veces
»Nada te objeto, ni partir te impido:Vé, y por medio del mar, en seguimientoCamina de ese imperio prometido;¡Busca esa Italia con favor del viento!Mas si justas deidades, fementido,Algo pueden, te juro que el tormentoHallarás, entre escollos, que mereces,Y á Dido por su nombre allí mil veces
»Nada te objeto, ni partir te impido:Vé, y por medio del mar, en seguimientoCamina de ese imperio prometido;¡Busca esa Italia con favor del viento!Mas si justas deidades, fementido,Algo pueden, te juro que el tormentoHallarás, entre escollos, que mereces,Y á Dido por su nombre allí mil veces
»Invocarás; y Dido abandonada,Con tea humosa aterrará tu mente;Y cuando á manos de la muerte heladaSalga del cuerpo esta ánima doliente,Yo, vengadora sombra, á tu miradaEn todas partes estaré presente!Tu crímen pagarás; sabráse, oirélo:¡Eso en el Orco irá á acallar mi duelo!»
»Invocarás; y Dido abandonada,Con tea humosa aterrará tu mente;Y cuando á manos de la muerte heladaSalga del cuerpo esta ánima doliente,Yo, vengadora sombra, á tu miradaEn todas partes estaré presente!Tu crímen pagarás; sabráse, oirélo:¡Eso en el Orco irá á acallar mi duelo!»
»Invocarás; y Dido abandonada,Con tea humosa aterrará tu mente;Y cuando á manos de la muerte heladaSalga del cuerpo esta ánima doliente,Yo, vengadora sombra, á tu miradaEn todas partes estaré presente!Tu crímen pagarás; sabráse, oirélo:¡Eso en el Orco irá á acallar mi duelo!»
Ella súbito aquí la voz detiene,Y huye la luz odiosa con gemido;El, que á oponer razones se previene,Queda atónito, absorto, atontecido.Y hé aquí un grupo de esclavas la sostieneEn brazos; y la llevan sin sentidoAl tálamo, de mármoles labrado,Y la reclinan sobre el regio estrado.
Ella súbito aquí la voz detiene,Y huye la luz odiosa con gemido;El, que á oponer razones se previene,Queda atónito, absorto, atontecido.Y hé aquí un grupo de esclavas la sostieneEn brazos; y la llevan sin sentidoAl tálamo, de mármoles labrado,Y la reclinan sobre el regio estrado.
Ella súbito aquí la voz detiene,Y huye la luz odiosa con gemido;El, que á oponer razones se previene,Queda atónito, absorto, atontecido.Y hé aquí un grupo de esclavas la sostieneEn brazos; y la llevan sin sentidoAl tálamo, de mármoles labrado,Y la reclinan sobre el regio estrado.
Cierto que con palabras de dulzuraEl religioso príncipe quisieraMitigar de la triste la amarguraY el dolor suavizar que la exaspera.Gime él de corazon su desventura,Que amor le oprime con angustia fiera;Todo, empero, lo vence, y determinaRecto cumplir la voluntad divina.
Cierto que con palabras de dulzuraEl religioso príncipe quisieraMitigar de la triste la amarguraY el dolor suavizar que la exaspera.Gime él de corazon su desventura,Que amor le oprime con angustia fiera;Todo, empero, lo vence, y determinaRecto cumplir la voluntad divina.
Cierto que con palabras de dulzuraEl religioso príncipe quisieraMitigar de la triste la amarguraY el dolor suavizar que la exaspera.Gime él de corazon su desventura,Que amor le oprime con angustia fiera;Todo, empero, lo vence, y determinaRecto cumplir la voluntad divina.
Ya á revistar su armada acude al puerto,Y ya las altas popas de la orillaLos Troyanos alanzan de concierto;Flota liviana la embreada quilla.Remos y tablas da, de hoja cubierto,Tronco informe, áun no bien la hacha le humilla;Y en este afan por coronar la empresa,Salen de la ciudad todos de priesa.
Ya á revistar su armada acude al puerto,Y ya las altas popas de la orillaLos Troyanos alanzan de concierto;Flota liviana la embreada quilla.Remos y tablas da, de hoja cubierto,Tronco informe, áun no bien la hacha le humilla;Y en este afan por coronar la empresa,Salen de la ciudad todos de priesa.
Ya á revistar su armada acude al puerto,Y ya las altas popas de la orillaLos Troyanos alanzan de concierto;Flota liviana la embreada quilla.Remos y tablas da, de hoja cubierto,Tronco informe, áun no bien la hacha le humilla;Y en este afan por coronar la empresa,Salen de la ciudad todos de priesa.
Tal las hormigas próvidas saqueanRiquezas que en sus antros acumulan;Y, en la hierba cruzándose, negrean,Y en senda angosta, por do van, pululan:Unas á empuje granos acarrean,Otras, á la que tarda ora estimulan,Corrigen ora á la que pierde el tino;Con tanta agitacion hierve el camino.
Tal las hormigas próvidas saqueanRiquezas que en sus antros acumulan;Y, en la hierba cruzándose, negrean,Y en senda angosta, por do van, pululan:Unas á empuje granos acarrean,Otras, á la que tarda ora estimulan,Corrigen ora á la que pierde el tino;Con tanta agitacion hierve el camino.
Tal las hormigas próvidas saqueanRiquezas que en sus antros acumulan;Y, en la hierba cruzándose, negrean,Y en senda angosta, por do van, pululan:Unas á empuje granos acarrean,Otras, á la que tarda ora estimulan,Corrigen ora á la que pierde el tino;Con tanta agitacion hierve el camino.
¡Tu pobre corazon qué sentiria!¡Cuán grande hubo de ser, Dido, tu pena,Cuando hirviente la playa en lejaníaAtalayabas desde la alta almena!¡Qué, al sentir la confusa voceríaCon que al mar asordaba la faena!...Tú ¿á qué un alma no obligas, amor ciego?Por ti ella al lloro vuelve, y vuelve al ruego.
¡Tu pobre corazon qué sentiria!¡Cuán grande hubo de ser, Dido, tu pena,Cuando hirviente la playa en lejaníaAtalayabas desde la alta almena!¡Qué, al sentir la confusa voceríaCon que al mar asordaba la faena!...Tú ¿á qué un alma no obligas, amor ciego?Por ti ella al lloro vuelve, y vuelve al ruego.
¡Tu pobre corazon qué sentiria!¡Cuán grande hubo de ser, Dido, tu pena,Cuando hirviente la playa en lejaníaAtalayabas desde la alta almena!¡Qué, al sentir la confusa voceríaCon que al mar asordaba la faena!...Tú ¿á qué un alma no obligas, amor ciego?Por ti ella al lloro vuelve, y vuelve al ruego.
Con interpuestas súplicas ensayaIr á amansar rebeldes sentimientos;Que morir no es prudente sin que hayaEsforzado los últimos intentos:«¡Ay, Ana! ¿ves bullir toda la playa?Míralos: corren, vuelan; ya contentosLas popas adornaron de coronas;Ya convidan al céfiro sus lonas.
Con interpuestas súplicas ensayaIr á amansar rebeldes sentimientos;Que morir no es prudente sin que hayaEsforzado los últimos intentos:«¡Ay, Ana! ¿ves bullir toda la playa?Míralos: corren, vuelan; ya contentosLas popas adornaron de coronas;Ya convidan al céfiro sus lonas.
Con interpuestas súplicas ensayaIr á amansar rebeldes sentimientos;Que morir no es prudente sin que hayaEsforzado los últimos intentos:«¡Ay, Ana! ¿ves bullir toda la playa?Míralos: corren, vuelan; ya contentosLas popas adornaron de coronas;Ya convidan al céfiro sus lonas.
»Yo que pude esperar dolor tan fieroLo sabré soportar, hermana mia.Este único favor te pido, empero:Pues te preciaba en tanto, y ser soliaEl pérfido contigo verdadero,Y tú hallabas sazon de entrarle y via,Anda, y doblar con súplicas procuraEsa cerviz cual de enemigo dura.
»Yo que pude esperar dolor tan fieroLo sabré soportar, hermana mia.Este único favor te pido, empero:Pues te preciaba en tanto, y ser soliaEl pérfido contigo verdadero,Y tú hallabas sazon de entrarle y via,Anda, y doblar con súplicas procuraEsa cerviz cual de enemigo dura.
»Yo que pude esperar dolor tan fieroLo sabré soportar, hermana mia.Este único favor te pido, empero:Pues te preciaba en tanto, y ser soliaEl pérfido contigo verdadero,Y tú hallabas sazon de entrarle y via,Anda, y doblar con súplicas procuraEsa cerviz cual de enemigo dura.
»Que no con Griegos, le dirás, la guerraJuré en Áulide, naves á hacer rizaNo envié á Troya, no moví la tierraQue cubre de su padre la ceniza.¿Pues por qué oidos á mi llanto cierra?¿Qué huye azorado así? ¿Quién le hostiliza?Buen viento espere y que la mar se ablande:Es gracia, y la postrera que demande.
»Que no con Griegos, le dirás, la guerraJuré en Áulide, naves á hacer rizaNo envié á Troya, no moví la tierraQue cubre de su padre la ceniza.¿Pues por qué oidos á mi llanto cierra?¿Qué huye azorado así? ¿Quién le hostiliza?Buen viento espere y que la mar se ablande:Es gracia, y la postrera que demande.
»Que no con Griegos, le dirás, la guerraJuré en Áulide, naves á hacer rizaNo envié á Troya, no moví la tierraQue cubre de su padre la ceniza.¿Pues por qué oidos á mi llanto cierra?¿Qué huye azorado así? ¿Quién le hostiliza?Buen viento espere y que la mar se ablande:Es gracia, y la postrera que demande.
»No ya que vuelva por la fe de esposoNi á ese Lacio renuncie tan querido,Que le costara asaz, pedirle oso,Tiempo (nada le cuesta) es cuanto pido!¡Tregua al dolor, momentos de reposoDé, en que el pecho á sufrir se avece herido!Esto ruego; sé, hermana, compasiva;Haz esto, y soy tu esclava miéntras viva.»
»No ya que vuelva por la fe de esposoNi á ese Lacio renuncie tan querido,Que le costara asaz, pedirle oso,Tiempo (nada le cuesta) es cuanto pido!¡Tregua al dolor, momentos de reposoDé, en que el pecho á sufrir se avece herido!Esto ruego; sé, hermana, compasiva;Haz esto, y soy tu esclava miéntras viva.»
»No ya que vuelva por la fe de esposoNi á ese Lacio renuncie tan querido,Que le costara asaz, pedirle oso,Tiempo (nada le cuesta) es cuanto pido!¡Tregua al dolor, momentos de reposoDé, en que el pecho á sufrir se avece herido!Esto ruego; sé, hermana, compasiva;Haz esto, y soy tu esclava miéntras viva.»
Tal la triste con lágrimas decia;Tal á Enéas con lágrimas la hermanaHabla, y vuelve, y retorna, y su porfía(No hay con él argüir) fatiga es vana;Que ni por llantos su intencion varía,Ni á ruegos ya su voluntad se allana;Rigor del hado: al penetrar su oidoEmbota un Dios la fuerza del gemido.
Tal la triste con lágrimas decia;Tal á Enéas con lágrimas la hermanaHabla, y vuelve, y retorna, y su porfía(No hay con él argüir) fatiga es vana;Que ni por llantos su intencion varía,Ni á ruegos ya su voluntad se allana;Rigor del hado: al penetrar su oidoEmbota un Dios la fuerza del gemido.
Tal la triste con lágrimas decia;Tal á Enéas con lágrimas la hermanaHabla, y vuelve, y retorna, y su porfía(No hay con él argüir) fatiga es vana;Que ni por llantos su intencion varía,Ni á ruegos ya su voluntad se allana;Rigor del hado: al penetrar su oidoEmbota un Dios la fuerza del gemido.
Cual recio, antiguo roble á quien trabadaLegion de vientos en el Alpe embiste;Braman; cruje la rama atormentadaY de hoja el suelo en derredor se viste;Mas él, asido de peñascos, nadaTeme, y á opuestos ímpetus resiste,Y el cielo con su copa hiriendo altiva,Con raíz honda en el Averno estriba;
Cual recio, antiguo roble á quien trabadaLegion de vientos en el Alpe embiste;Braman; cruje la rama atormentadaY de hoja el suelo en derredor se viste;Mas él, asido de peñascos, nadaTeme, y á opuestos ímpetus resiste,Y el cielo con su copa hiriendo altiva,Con raíz honda en el Averno estriba;
Cual recio, antiguo roble á quien trabadaLegion de vientos en el Alpe embiste;Braman; cruje la rama atormentadaY de hoja el suelo en derredor se viste;Mas él, asido de peñascos, nadaTeme, y á opuestos ímpetus resiste,Y el cielo con su copa hiriendo altiva,Con raíz honda en el Averno estriba;
Él así de querellas golpeado,Cuando su angustia divertir no puedaTenaz resiste de constancia armado;Inútil llanto de los ojos rueda.Mas Dido, á quien temblar hace su hado,Morir quiere que el cielo la conceda;Ni la bóveda espléndida celesteTorna á mirar sin que pesar le cueste.
Él así de querellas golpeado,Cuando su angustia divertir no puedaTenaz resiste de constancia armado;Inútil llanto de los ojos rueda.Mas Dido, á quien temblar hace su hado,Morir quiere que el cielo la conceda;Ni la bóveda espléndida celesteTorna á mirar sin que pesar le cueste.
Él así de querellas golpeado,Cuando su angustia divertir no puedaTenaz resiste de constancia armado;Inútil llanto de los ojos rueda.Mas Dido, á quien temblar hace su hado,Morir quiere que el cielo la conceda;Ni la bóveda espléndida celesteTorna á mirar sin que pesar le cueste.
Fortuna, que en su daño se encruelece,Porque su infausto fin seguro seaHace que á tiempo que devota ofreceDones en la ara do el incienso humea,Note el agua lustral que se ennegreceY en sangre el vino corromperse vea.¡Oh vista horrible! Atónita, confusa,Áun á su hermana declararlo excusa.
Fortuna, que en su daño se encruelece,Porque su infausto fin seguro seaHace que á tiempo que devota ofreceDones en la ara do el incienso humea,Note el agua lustral que se ennegreceY en sangre el vino corromperse vea.¡Oh vista horrible! Atónita, confusa,Áun á su hermana declararlo excusa.
Fortuna, que en su daño se encruelece,Porque su infausto fin seguro seaHace que á tiempo que devota ofreceDones en la ara do el incienso humea,Note el agua lustral que se ennegreceY en sangre el vino corromperse vea.¡Oh vista horrible! Atónita, confusa,Áun á su hermana declararlo excusa.
Dedicado á Siqueo un templo habia,Todo de mármol, al palacio adjunto:Ella le ama, ella le honra, y le atavíaCon velos blancos como nieve, juntoCon tiernas ramas. En la noche umbríaParecióle que el cónyuge difuntoLa llama, del oscuro monumentoCon misteriosa voz, con hondo acento.
Dedicado á Siqueo un templo habia,Todo de mármol, al palacio adjunto:Ella le ama, ella le honra, y le atavíaCon velos blancos como nieve, juntoCon tiernas ramas. En la noche umbríaParecióle que el cónyuge difuntoLa llama, del oscuro monumentoCon misteriosa voz, con hondo acento.
Dedicado á Siqueo un templo habia,Todo de mármol, al palacio adjunto:Ella le ama, ella le honra, y le atavíaCon velos blancos como nieve, juntoCon tiernas ramas. En la noche umbríaParecióle que el cónyuge difuntoLa llama, del oscuro monumentoCon misteriosa voz, con hondo acento.
Oyó á un buho tambien que se lamentaSolitario en los altos torreonesCon lloroso clamor; su duelo aumentaEl recuerdo de aciagas predicciones.Enéas mismo en sueños la atormenta;Y por largo camino, por regionesAridas, siempre sola, peregrina,Ir buscando á los suyos se imagina.
Oyó á un buho tambien que se lamentaSolitario en los altos torreonesCon lloroso clamor; su duelo aumentaEl recuerdo de aciagas predicciones.Enéas mismo en sueños la atormenta;Y por largo camino, por regionesAridas, siempre sola, peregrina,Ir buscando á los suyos se imagina.
Oyó á un buho tambien que se lamentaSolitario en los altos torreonesCon lloroso clamor; su duelo aumentaEl recuerdo de aciagas predicciones.Enéas mismo en sueños la atormenta;Y por largo camino, por regionesAridas, siempre sola, peregrina,Ir buscando á los suyos se imagina.
Tal las huestes de Euménides PenteoY dos soles, dos Tébas mira insano;Tal Oréstes con ciego devaneoComparece en la escena huyendo en vano:Con fuego y sierpes tras el hijo reoArma una sombra la terrible mano,Y vengadoras Furias las entradasSitian del templo, en el umbral sentadas.
Tal las huestes de Euménides PenteoY dos soles, dos Tébas mira insano;Tal Oréstes con ciego devaneoComparece en la escena huyendo en vano:Con fuego y sierpes tras el hijo reoArma una sombra la terrible mano,Y vengadoras Furias las entradasSitian del templo, en el umbral sentadas.
Tal las huestes de Euménides PenteoY dos soles, dos Tébas mira insano;Tal Oréstes con ciego devaneoComparece en la escena huyendo en vano:Con fuego y sierpes tras el hijo reoArma una sombra la terrible mano,Y vengadoras Furias las entradasSitian del templo, en el umbral sentadas.
El dolor la ha vencido; la despeñaEl furor: el partido extremo abraza;Y en su mente los trámites diseña,Acuerda el modo, y el momento aplaza.Su intento oculta, y con la faz risueñaDice á la triste hermana: «Hallé la trazaComo al ingrato á reducir acierte,Ó de él mi atado corazon liberte.
El dolor la ha vencido; la despeñaEl furor: el partido extremo abraza;Y en su mente los trámites diseña,Acuerda el modo, y el momento aplaza.Su intento oculta, y con la faz risueñaDice á la triste hermana: «Hallé la trazaComo al ingrato á reducir acierte,Ó de él mi atado corazon liberte.
El dolor la ha vencido; la despeñaEl furor: el partido extremo abraza;Y en su mente los trámites diseña,Acuerda el modo, y el momento aplaza.Su intento oculta, y con la faz risueñaDice á la triste hermana: «Hallé la trazaComo al ingrato á reducir acierte,Ó de él mi atado corazon liberte.
»Me des la enhorabuena, hermana, espero;Mas oye el caso. En el país lejanoQue ve del sol el resplandor postreroY el límite final del Oceano,Allí demora el último linderoQue posee atezado el Africano;Allí el cielo con fuego rutilanteRueda en los hombros del eterno Atlante.
»Me des la enhorabuena, hermana, espero;Mas oye el caso. En el país lejanoQue ve del sol el resplandor postreroY el límite final del Oceano,Allí demora el último linderoQue posee atezado el Africano;Allí el cielo con fuego rutilanteRueda en los hombros del eterno Atlante.
»Me des la enhorabuena, hermana, espero;Mas oye el caso. En el país lejanoQue ve del sol el resplandor postreroY el límite final del Oceano,Allí demora el último linderoQue posee atezado el Africano;Allí el cielo con fuego rutilanteRueda en los hombros del eterno Atlante.
»Hija de esos incógnitos confines,Con fuerte encanto vindicarme fiaNegra maga que el templo y los jardinesGuardó de las Hespérides un dia:Ella daba sustento á los mastines,Y el árbol milagroso defendia,Y de amapola soporosa, y blandaMiel, esparcia la eficaz vïanda.
»Hija de esos incógnitos confines,Con fuerte encanto vindicarme fiaNegra maga que el templo y los jardinesGuardó de las Hespérides un dia:Ella daba sustento á los mastines,Y el árbol milagroso defendia,Y de amapola soporosa, y blandaMiel, esparcia la eficaz vïanda.
»Hija de esos incógnitos confines,Con fuerte encanto vindicarme fiaNegra maga que el templo y los jardinesGuardó de las Hespérides un dia:Ella daba sustento á los mastines,Y el árbol milagroso defendia,Y de amapola soporosa, y blandaMiel, esparcia la eficaz vïanda.
»Que ardores hiela con sus cantos jura,Y da al helado fuego en que se queme;Ataja los torrentes, y en la alturaSuspenso el astro sus hechizos teme;Sombras evoca entre la noche oscura,Y oirás bajo sus piés cuál muje y tremeLa tierra; y cuál, verás, los fresnos bajan,Que al conjuro, del monte se descuajan.
»Que ardores hiela con sus cantos jura,Y da al helado fuego en que se queme;Ataja los torrentes, y en la alturaSuspenso el astro sus hechizos teme;Sombras evoca entre la noche oscura,Y oirás bajo sus piés cuál muje y tremeLa tierra; y cuál, verás, los fresnos bajan,Que al conjuro, del monte se descuajan.
»Que ardores hiela con sus cantos jura,Y da al helado fuego en que se queme;Ataja los torrentes, y en la alturaSuspenso el astro sus hechizos teme;Sombras evoca entre la noche oscura,Y oirás bajo sus piés cuál muje y tremeLa tierra; y cuál, verás, los fresnos bajan,Que al conjuro, del monte se descuajan.
»Tú, en lo interior, si mi salud deseas,Alza al raso una hoguera sin testigo(Séalo el Cielo, y tú, mi bien, lo seas,Que á usar de esta arte á mi pesar me obligo).La espada que dejó pendiente Enéas,El lecho que en mi mal nos fuera amigo,Ponlo allá todo; la adivina aguardaQue no quede reliquia sin que arda.»
»Tú, en lo interior, si mi salud deseas,Alza al raso una hoguera sin testigo(Séalo el Cielo, y tú, mi bien, lo seas,Que á usar de esta arte á mi pesar me obligo).La espada que dejó pendiente Enéas,El lecho que en mi mal nos fuera amigo,Ponlo allá todo; la adivina aguardaQue no quede reliquia sin que arda.»
»Tú, en lo interior, si mi salud deseas,Alza al raso una hoguera sin testigo(Séalo el Cielo, y tú, mi bien, lo seas,Que á usar de esta arte á mi pesar me obligo).La espada que dejó pendiente Enéas,El lecho que en mi mal nos fuera amigo,Ponlo allá todo; la adivina aguardaQue no quede reliquia sin que arda.»
En sus labios aquí se heló la risa,Y ocupa el rostro palidez funesta;Mas ¡ay! en balde en su silencio avisaQue un nuevo estilo funerario apresta;Ana ciega áun no en Dido aquel divisaMental furor; ni la imagina expuestaÁ golpe más cruel, dolor más crudoQue en muerte del marido estarlo pudo.
En sus labios aquí se heló la risa,Y ocupa el rostro palidez funesta;Mas ¡ay! en balde en su silencio avisaQue un nuevo estilo funerario apresta;Ana ciega áun no en Dido aquel divisaMental furor; ni la imagina expuestaÁ golpe más cruel, dolor más crudoQue en muerte del marido estarlo pudo.
En sus labios aquí se heló la risa,Y ocupa el rostro palidez funesta;Mas ¡ay! en balde en su silencio avisaQue un nuevo estilo funerario apresta;Ana ciega áun no en Dido aquel divisaMental furor; ni la imagina expuestaÁ golpe más cruel, dolor más crudoQue en muerte del marido estarlo pudo.
Y así ignorante la infeliz jornadaVa á preparar. La Reina, en cuanto miraAl cielo descubierto levantadaEn el patio interior la triste pira,Con leños resinosos solidadaY con rajas de roble, en torno giraTendiendo hojosa amenidad, y al muroGuirnaldas cuelga de verdor oscuro.
Y así ignorante la infeliz jornadaVa á preparar. La Reina, en cuanto miraAl cielo descubierto levantadaEn el patio interior la triste pira,Con leños resinosos solidadaY con rajas de roble, en torno giraTendiendo hojosa amenidad, y al muroGuirnaldas cuelga de verdor oscuro.
Y así ignorante la infeliz jornadaVa á preparar. La Reina, en cuanto miraAl cielo descubierto levantadaEn el patio interior la triste pira,Con leños resinosos solidadaY con rajas de roble, en torno giraTendiendo hojosa amenidad, y al muroGuirnaldas cuelga de verdor oscuro.
Y sobre el lecho, con fingido intentoLa efigie y armas del traidor coloca:En torno hay aras: con horrible acentoLa hechicera, en cabello, al Cielo toca;Y deidades allí tres veces ciento,Y al negro Caos y al Erebo invoca,Y, vírgen en tres fases conocida,En tres formas á Hécate apellida.
Y sobre el lecho, con fingido intentoLa efigie y armas del traidor coloca:En torno hay aras: con horrible acentoLa hechicera, en cabello, al Cielo toca;Y deidades allí tres veces ciento,Y al negro Caos y al Erebo invoca,Y, vírgen en tres fases conocida,En tres formas á Hécate apellida.
Y sobre el lecho, con fingido intentoLa efigie y armas del traidor coloca:En torno hay aras: con horrible acentoLa hechicera, en cabello, al Cielo toca;Y deidades allí tres veces ciento,Y al negro Caos y al Erebo invoca,Y, vírgen en tres fases conocida,En tres formas á Hécate apellida.
Con aguas ya que del Averno el cienoMustias figuran, libacion se hizo;Y alléganse, cargados de veneno,La hierba pubescente, el tallo rizoQue de la luna al esplendor serenoCortó segur de cobre; y el hechizoQue, hurtado á la cerviz de potro tierno,Falto dejóle del amor materno.
Con aguas ya que del Averno el cienoMustias figuran, libacion se hizo;Y alléganse, cargados de veneno,La hierba pubescente, el tallo rizoQue de la luna al esplendor serenoCortó segur de cobre; y el hechizoQue, hurtado á la cerviz de potro tierno,Falto dejóle del amor materno.
Con aguas ya que del Averno el cienoMustias figuran, libacion se hizo;Y alléganse, cargados de veneno,La hierba pubescente, el tallo rizoQue de la luna al esplendor serenoCortó segur de cobre; y el hechizoQue, hurtado á la cerviz de potro tierno,Falto dejóle del amor materno.
Dido misma la sal ofrenda y trigo,Un pié descalzo, desceñido el manto,É invoca á las estrellas, por testigoTomando de su fin al Cielo santo:Ellas su historia saben, y si amigoHubo algun Dios á quien moviese el llantoDe amantes mal pagados, ése pideVea en su causa y de vengarla cuide.
Dido misma la sal ofrenda y trigo,Un pié descalzo, desceñido el manto,É invoca á las estrellas, por testigoTomando de su fin al Cielo santo:Ellas su historia saben, y si amigoHubo algun Dios á quien moviese el llantoDe amantes mal pagados, ése pideVea en su causa y de vengarla cuide.
Dido misma la sal ofrenda y trigo,Un pié descalzo, desceñido el manto,É invoca á las estrellas, por testigoTomando de su fin al Cielo santo:Ellas su historia saben, y si amigoHubo algun Dios á quien moviese el llantoDe amantes mal pagados, ése pideVea en su causa y de vengarla cuide.
Era la noche: al medio del caminoIban los astros por el alto Cielo;Calla el bosque y el piélago marino;Yacen los brutos que sustenta el suelo:Ni en breñas ni por lago cristalinoSe ve de ave esmaltada salto ó vuelo:Todo está en calma, y todo mal se olvida;Naturaleza yace adormecida.
Era la noche: al medio del caminoIban los astros por el alto Cielo;Calla el bosque y el piélago marino;Yacen los brutos que sustenta el suelo:Ni en breñas ni por lago cristalinoSe ve de ave esmaltada salto ó vuelo:Todo está en calma, y todo mal se olvida;Naturaleza yace adormecida.
Era la noche: al medio del caminoIban los astros por el alto Cielo;Calla el bosque y el piélago marino;Yacen los brutos que sustenta el suelo:Ni en breñas ni por lago cristalinoSe ve de ave esmaltada salto ó vuelo:Todo está en calma, y todo mal se olvida;Naturaleza yace adormecida.
Sólo Dido sus penas no adormece;No se hizo el sueño para angustia tantaNi sus ojos ni su alma favoreceMuda la noche con su sombra santa:Amor entre su pecho se embraveceY nuevas olas sin cesar levanta;Y de ellas combatida, de esta suerteTorna consigo á disputar su muerte:
Sólo Dido sus penas no adormece;No se hizo el sueño para angustia tantaNi sus ojos ni su alma favoreceMuda la noche con su sombra santa:Amor entre su pecho se embraveceY nuevas olas sin cesar levanta;Y de ellas combatida, de esta suerteTorna consigo á disputar su muerte:
Sólo Dido sus penas no adormece;No se hizo el sueño para angustia tantaNi sus ojos ni su alma favoreceMuda la noche con su sombra santa:Amor entre su pecho se embraveceY nuevas olas sin cesar levanta;Y de ellas combatida, de esta suerteTorna consigo á disputar su muerte:
«¿Qué he de hacer? ¡Oh tormentos inhumanos!¿Buscaré mis antiguos amadores?¿Iré humilde á los reyes comarcanos?¡Yo pisé su esperanza y sus amores!¿Seguiré, triste sierva, á los Troyanos?¡Harto gratos han sido á mis favores!¿Ni á bordo su altivez me sufriria?Qué, ¿áun no he probado bien la alevosía
«¿Qué he de hacer? ¡Oh tormentos inhumanos!¿Buscaré mis antiguos amadores?¿Iré humilde á los reyes comarcanos?¡Yo pisé su esperanza y sus amores!¿Seguiré, triste sierva, á los Troyanos?¡Harto gratos han sido á mis favores!¿Ni á bordo su altivez me sufriria?Qué, ¿áun no he probado bien la alevosía
«¿Qué he de hacer? ¡Oh tormentos inhumanos!¿Buscaré mis antiguos amadores?¿Iré humilde á los reyes comarcanos?¡Yo pisé su esperanza y sus amores!¿Seguiré, triste sierva, á los Troyanos?¡Harto gratos han sido á mis favores!¿Ni á bordo su altivez me sufriria?Qué, ¿áun no he probado bien la alevosía
»De esa de Laomedonte infame raza?¿Sola iré tras su pompa? ¿Ó con los miosVolaré armada en pos á darles caza?Mas si á éstos de sus términos natío.Arranqué á viva fuerza, ¿con qué trazaLos moveré á tornar á los navíos?No, no; mi salvacion la muerte sea;¡Calle á hierro el dolor de una alma rea!
»De esa de Laomedonte infame raza?¿Sola iré tras su pompa? ¿Ó con los miosVolaré armada en pos á darles caza?Mas si á éstos de sus términos natío.Arranqué á viva fuerza, ¿con qué trazaLos moveré á tornar á los navíos?No, no; mi salvacion la muerte sea;¡Calle á hierro el dolor de una alma rea!
»De esa de Laomedonte infame raza?¿Sola iré tras su pompa? ¿Ó con los miosVolaré armada en pos á darles caza?Mas si á éstos de sus términos natío.Arranqué á viva fuerza, ¿con qué trazaLos moveré á tornar á los navíos?No, no; mi salvacion la muerte sea;¡Calle á hierro el dolor de una alma rea!
»¡Tú, hermana, tú á mis llantos indulgente,Márgen diste á tan grande pesadumbre,Tú doblaste al amor mi dócil frente!...¡Yo que pude, ejerciendo la costumbreDe la bestia del campo independiente,Libre vagar de acerba servidumbre!...Muere, infiel de tu esposo á la ceniza!...»Querellándose así, Dido agoniza.
»¡Tú, hermana, tú á mis llantos indulgente,Márgen diste á tan grande pesadumbre,Tú doblaste al amor mi dócil frente!...¡Yo que pude, ejerciendo la costumbreDe la bestia del campo independiente,Libre vagar de acerba servidumbre!...Muere, infiel de tu esposo á la ceniza!...»Querellándose así, Dido agoniza.
»¡Tú, hermana, tú á mis llantos indulgente,Márgen diste á tan grande pesadumbre,Tú doblaste al amor mi dócil frente!...¡Yo que pude, ejerciendo la costumbreDe la bestia del campo independiente,Libre vagar de acerba servidumbre!...Muere, infiel de tu esposo á la ceniza!...»Querellándose así, Dido agoniza.
En tanto Enéas, todo ya dispuesto,Ajeno él mismo de temor, dormidoQuedóse en la alta popa: al Dios en estoTorna á mirar, que en las murallas vido:Con la propia actitud, la voz, el gestoViene, en todo á Mercurio parecido;Aureo cabello y juvenil bellezaOrnan sus blandas formas, y así empieza:
En tanto Enéas, todo ya dispuesto,Ajeno él mismo de temor, dormidoQuedóse en la alta popa: al Dios en estoTorna á mirar, que en las murallas vido:Con la propia actitud, la voz, el gestoViene, en todo á Mercurio parecido;Aureo cabello y juvenil bellezaOrnan sus blandas formas, y así empieza:
En tanto Enéas, todo ya dispuesto,Ajeno él mismo de temor, dormidoQuedóse en la alta popa: al Dios en estoTorna á mirar, que en las murallas vido:Con la propia actitud, la voz, el gestoViene, en todo á Mercurio parecido;Aureo cabello y juvenil bellezaOrnan sus blandas formas, y así empieza:
«En mal punto en sus brazos te entretieneEl sueño, hijo de Vénus! ¡Alza y mira,Torna el daño á mirar que sobreviene,Y oye á Favonio que oportuno espira!¿Los lazos sabes tú que ella previene?Fragua es su pecho de furente ira;Y ya, de perecer determinada,Nada respeta, ni le espanta nada.
«En mal punto en sus brazos te entretieneEl sueño, hijo de Vénus! ¡Alza y mira,Torna el daño á mirar que sobreviene,Y oye á Favonio que oportuno espira!¿Los lazos sabes tú que ella previene?Fragua es su pecho de furente ira;Y ya, de perecer determinada,Nada respeta, ni le espanta nada.
«En mal punto en sus brazos te entretieneEl sueño, hijo de Vénus! ¡Alza y mira,Torna el daño á mirar que sobreviene,Y oye á Favonio que oportuno espira!¿Los lazos sabes tú que ella previene?Fragua es su pecho de furente ira;Y ya, de perecer determinada,Nada respeta, ni le espanta nada.
»¿Y no será que por el ponto vuelesGanando estos momentos? ¡Guay si esperasÁ la luz de la aurora! ¡Hachas cruelesArder verás, y levantarse hogueras,Y en la mar encontrarse los bajeles,Y ocupar el incendio las riberas!¡Acude, iza la vela, corta el cable!Sér vario es la mujer siempre y mudable.»
»¿Y no será que por el ponto vuelesGanando estos momentos? ¡Guay si esperasÁ la luz de la aurora! ¡Hachas cruelesArder verás, y levantarse hogueras,Y en la mar encontrarse los bajeles,Y ocupar el incendio las riberas!¡Acude, iza la vela, corta el cable!Sér vario es la mujer siempre y mudable.»
»¿Y no será que por el ponto vuelesGanando estos momentos? ¡Guay si esperasÁ la luz de la aurora! ¡Hachas cruelesArder verás, y levantarse hogueras,Y en la mar encontrarse los bajeles,Y ocupar el incendio las riberas!¡Acude, iza la vela, corta el cable!Sér vario es la mujer siempre y mudable.»
Dijo; y si ántes radioso, se incorporaEn las lóbregas sombras. El durmienteCon la total oscuridad se azora,Abre los ojos y álzase impaciente.«¡Sús,» clama, «compañeros! ¡Á la horaAcorred á los bancos! ¡No consienteTardanzas la ocasion: las velas prontoDad á los vientos, y la flota al ponto!
Dijo; y si ántes radioso, se incorporaEn las lóbregas sombras. El durmienteCon la total oscuridad se azora,Abre los ojos y álzase impaciente.«¡Sús,» clama, «compañeros! ¡Á la horaAcorred á los bancos! ¡No consienteTardanzas la ocasion: las velas prontoDad á los vientos, y la flota al ponto!
Dijo; y si ántes radioso, se incorporaEn las lóbregas sombras. El durmienteCon la total oscuridad se azora,Abre los ojos y álzase impaciente.«¡Sús,» clama, «compañeros! ¡Á la horaAcorred á los bancos! ¡No consienteTardanzas la ocasion: las velas prontoDad á los vientos, y la flota al ponto!
»¡Otra vez de los reinos celestialesEsto nos manda santo mensajero:Quienquier seas ¡oh Númen! con triunfalesAplausos otra vez el fausto agüeroSeguimos de tu voz. ¡Así señalesEl deseado rumbo al marinero!¡Así hagas por el Cielo que nos rianLas lumbres bellas que al errante guian!»
»¡Otra vez de los reinos celestialesEsto nos manda santo mensajero:Quienquier seas ¡oh Númen! con triunfalesAplausos otra vez el fausto agüeroSeguimos de tu voz. ¡Así señalesEl deseado rumbo al marinero!¡Así hagas por el Cielo que nos rianLas lumbres bellas que al errante guian!»
»¡Otra vez de los reinos celestialesEsto nos manda santo mensajero:Quienquier seas ¡oh Númen! con triunfalesAplausos otra vez el fausto agüeroSeguimos de tu voz. ¡Así señalesEl deseado rumbo al marinero!¡Así hagas por el Cielo que nos rianLas lumbres bellas que al errante guian!»
Dice; y vuela, y la amarra del navíoCorta de un tajo de fulmínea espada;A su ejemplo, á su impulso, el mismo bríoA los pechos de todos se traslada.Ya arrancan, ya se llevan; ya vacíoQuedó el playon: debajo de la armadaLa mar se oculta, y al batir continoCubren de espuma el líquido camino.
Dice; y vuela, y la amarra del navíoCorta de un tajo de fulmínea espada;A su ejemplo, á su impulso, el mismo bríoA los pechos de todos se traslada.Ya arrancan, ya se llevan; ya vacíoQuedó el playon: debajo de la armadaLa mar se oculta, y al batir continoCubren de espuma el líquido camino.
Dice; y vuela, y la amarra del navíoCorta de un tajo de fulmínea espada;A su ejemplo, á su impulso, el mismo bríoA los pechos de todos se traslada.Ya arrancan, ya se llevan; ya vacíoQuedó el playon: debajo de la armadaLa mar se oculta, y al batir continoCubren de espuma el líquido camino.