Los combatientes por sus nombres llamaEnéas, y sus triunfos galardona;A voz de heraldo resonante aclamaVencedor á Cloanto, y le corona:Ciñe, en suma, á su sien la verde rama;Y á cada nave tres becerros dona,Y que lleven les da vino abundante,O una pieza de plata á su talante.
Los combatientes por sus nombres llamaEnéas, y sus triunfos galardona;A voz de heraldo resonante aclamaVencedor á Cloanto, y le corona:Ciñe, en suma, á su sien la verde rama;Y á cada nave tres becerros dona,Y que lleven les da vino abundante,O una pieza de plata á su talante.
Los combatientes por sus nombres llamaEnéas, y sus triunfos galardona;A voz de heraldo resonante aclamaVencedor á Cloanto, y le corona:Ciñe, en suma, á su sien la verde rama;Y á cada nave tres becerros dona,Y que lleven les da vino abundante,O una pieza de plata á su talante.
Y á cada jefe añade su presea:Clámide áurea al principal ofrece,De púrpura ceñida melibeaQue en doble orla gira y la guarnece:Retejido en el fondo la hermoseaDe Ida el regio garzón, que allí apareceLa espesura cruzando nemorosa,Y leves ciervos con el dardo acosa.
Y á cada jefe añade su presea:Clámide áurea al principal ofrece,De púrpura ceñida melibeaQue en doble orla gira y la guarnece:Retejido en el fondo la hermoseaDe Ida el regio garzón, que allí apareceLa espesura cruzando nemorosa,Y leves ciervos con el dardo acosa.
Y á cada jefe añade su presea:Clámide áurea al principal ofrece,De púrpura ceñida melibeaQue en doble orla gira y la guarnece:Retejido en el fondo la hermoseaDe Ida el regio garzón, que allí apareceLa espesura cruzando nemorosa,Y leves ciervos con el dardo acosa.
Figúrase allí mismo en el momentoEn que robado, al parecer, anhela:La armígera de Jove al firmamentoLe arrebata feroz, y encima vuela:Muestra uñas corvas la ave por el viento;Viejos que hacen al niño centinela,Tienden palmas al aire; el aire mudoHieren los canes con furor agudo.
Figúrase allí mismo en el momentoEn que robado, al parecer, anhela:La armígera de Jove al firmamentoLe arrebata feroz, y encima vuela:Muestra uñas corvas la ave por el viento;Viejos que hacen al niño centinela,Tienden palmas al aire; el aire mudoHieren los canes con furor agudo.
Figúrase allí mismo en el momentoEn que robado, al parecer, anhela:La armígera de Jove al firmamentoLe arrebata feroz, y encima vuela:Muestra uñas corvas la ave por el viento;Viejos que hacen al niño centinela,Tienden palmas al aire; el aire mudoHieren los canes con furor agudo.
Loriga de oro y triple y fina mallaRelucia en los dones del trofeo:Usóla ya en los campos de batalla,Campos que riega el Símois, Demoleo:Mal consiguen en hombros sustentallaDos esclavos, Sagáris y Fegeo;Y así y todo, el jayan con ella un diaFugitivos Troyanos perseguia.
Loriga de oro y triple y fina mallaRelucia en los dones del trofeo:Usóla ya en los campos de batalla,Campos que riega el Símois, Demoleo:Mal consiguen en hombros sustentallaDos esclavos, Sagáris y Fegeo;Y así y todo, el jayan con ella un diaFugitivos Troyanos perseguia.
Loriga de oro y triple y fina mallaRelucia en los dones del trofeo:Usóla ya en los campos de batalla,Campos que riega el Símois, Demoleo:Mal consiguen en hombros sustentallaDos esclavos, Sagáris y Fegeo;Y así y todo, el jayan con ella un diaFugitivos Troyanos perseguia.
Y en campos la ganó que el Símois riegaEnéas ya, cabe Ilïon divino;Y ahora la otorga al que segundo llega,Arma al par y ornamento peregrino.Dos calderas, despues, de bronce entrega,Tercer presente á quien tercero vino;Y dos vasos de argento, muestra rara,Que el cincel de figuras abultara.
Y en campos la ganó que el Símois riegaEnéas ya, cabe Ilïon divino;Y ahora la otorga al que segundo llega,Arma al par y ornamento peregrino.Dos calderas, despues, de bronce entrega,Tercer presente á quien tercero vino;Y dos vasos de argento, muestra rara,Que el cincel de figuras abultara.
Y en campos la ganó que el Símois riegaEnéas ya, cabe Ilïon divino;Y ahora la otorga al que segundo llega,Arma al par y ornamento peregrino.Dos calderas, despues, de bronce entrega,Tercer presente á quien tercero vino;Y dos vasos de argento, muestra rara,Que el cincel de figuras abultara.
Ya iban todos premiados, con diademaDe púrpura ceñidos, placenteros;Cuando Sergesto, que su industria extrema,Salir logró de los escollos fieros:Con una banda escueta afana y rema,Quebrantados costado y marineros;Y en medio de la befa que le humilla,Pide el tardo bajel la ingrata orilla.
Ya iban todos premiados, con diademaDe púrpura ceñidos, placenteros;Cuando Sergesto, que su industria extrema,Salir logró de los escollos fieros:Con una banda escueta afana y rema,Quebrantados costado y marineros;Y en medio de la befa que le humilla,Pide el tardo bajel la ingrata orilla.
Ya iban todos premiados, con diademaDe púrpura ceñidos, placenteros;Cuando Sergesto, que su industria extrema,Salir logró de los escollos fieros:Con una banda escueta afana y rema,Quebrantados costado y marineros;Y en medio de la befa que le humilla,Pide el tardo bajel la ingrata orilla.
Tal sesga sierpe, en el camino holladaDe veloz rueda, ó por viador, que heridaLa deja, y medio muerta, de pedrada,El cuerpo tuerce por lograr salida;Con lengua ardiente, con feroz miradaYérguese, en parte, rebosando vida,Y, en parte, de dolor se arrastra llena,Y en sus propios anillos se encadena.
Tal sesga sierpe, en el camino holladaDe veloz rueda, ó por viador, que heridaLa deja, y medio muerta, de pedrada,El cuerpo tuerce por lograr salida;Con lengua ardiente, con feroz miradaYérguese, en parte, rebosando vida,Y, en parte, de dolor se arrastra llena,Y en sus propios anillos se encadena.
Tal sesga sierpe, en el camino holladaDe veloz rueda, ó por viador, que heridaLa deja, y medio muerta, de pedrada,El cuerpo tuerce por lograr salida;Con lengua ardiente, con feroz miradaYérguese, en parte, rebosando vida,Y, en parte, de dolor se arrastra llena,Y en sus propios anillos se encadena.
Mas la nave que en remos flaqueaba,Las velas descogiendo á puerto viene.Enéas de Sergesto el arte alabaCon que gente y bajel salvar obtiene,Y le da el galardon: era una esclavaDe Creta oriunda, que por nombre tieneFoloe; en artes de Minerva, diestra;Al seno puestos dos infantes muestra.
Mas la nave que en remos flaqueaba,Las velas descogiendo á puerto viene.Enéas de Sergesto el arte alabaCon que gente y bajel salvar obtiene,Y le da el galardon: era una esclavaDe Creta oriunda, que por nombre tieneFoloe; en artes de Minerva, diestra;Al seno puestos dos infantes muestra.
Mas la nave que en remos flaqueaba,Las velas descogiendo á puerto viene.Enéas de Sergesto el arte alabaCon que gente y bajel salvar obtiene,Y le da el galardon: era una esclavaDe Creta oriunda, que por nombre tieneFoloe; en artes de Minerva, diestra;Al seno puestos dos infantes muestra.
Así acabada la naval porfía,A un sitio ameno de hierbosos pradosEnéas se adelanta: en torno habiaCorvas selvas, umbríferos collados:Del valle el fondo en círculo se amplía;Teatro natural forman sus lados;Y allá la multitud vuela contenta,Y en medio el Rey con majestad se asienta.
Así acabada la naval porfía,A un sitio ameno de hierbosos pradosEnéas se adelanta: en torno habiaCorvas selvas, umbríferos collados:Del valle el fondo en círculo se amplía;Teatro natural forman sus lados;Y allá la multitud vuela contenta,Y en medio el Rey con majestad se asienta.
Así acabada la naval porfía,A un sitio ameno de hierbosos pradosEnéas se adelanta: en torno habiaCorvas selvas, umbríferos collados:Del valle el fondo en círculo se amplía;Teatro natural forman sus lados;Y allá la multitud vuela contenta,Y en medio el Rey con majestad se asienta.
Y con premios invita lisonjerosÁ competir en rápida corrida:Teucros, Sicanos, á su voz ligerosSaltan á par á do el honor convida.Van Euríalo y Niso los primeros:Radiante el uno en juventud florida,Insigne el otro por su casta llama;Bello Euríalo es; Niso le ama.
Y con premios invita lisonjerosÁ competir en rápida corrida:Teucros, Sicanos, á su voz ligerosSaltan á par á do el honor convida.Van Euríalo y Niso los primeros:Radiante el uno en juventud florida,Insigne el otro por su casta llama;Bello Euríalo es; Niso le ama.
Y con premios invita lisonjerosÁ competir en rápida corrida:Teucros, Sicanos, á su voz ligerosSaltan á par á do el honor convida.Van Euríalo y Niso los primeros:Radiante el uno en juventud florida,Insigne el otro por su casta llama;Bello Euríalo es; Niso le ama.
Vino, sangre de Príamo, Dïores;Y Patron luégo y Salio juntamenteAquéste de tegeos genitores,Esotro de Acarnania procedente.Compañeros de Acéstes, cazadores,Mancebos de gallardo continente,Van Helimo y Panópes en seguida;Y otros de nombre que la fama olvida.
Vino, sangre de Príamo, Dïores;Y Patron luégo y Salio juntamenteAquéste de tegeos genitores,Esotro de Acarnania procedente.Compañeros de Acéstes, cazadores,Mancebos de gallardo continente,Van Helimo y Panópes en seguida;Y otros de nombre que la fama olvida.
Vino, sangre de Príamo, Dïores;Y Patron luégo y Salio juntamenteAquéste de tegeos genitores,Esotro de Acarnania procedente.Compañeros de Acéstes, cazadores,Mancebos de gallardo continente,Van Helimo y Panópes en seguida;Y otros de nombre que la fama olvida.
«Al campo, adolescentes, os convido,»El Rey dijo á la gente congregada;«Y á promesa gustosa dad oido:Nadie sin dón saldrá de la estacada.Hé aquí dos dardos de metal buido,Cretenses, y de argento nïeladaUna hacha de dos filos: ved en estoEl comun premio á cada cual propuesto.
«Al campo, adolescentes, os convido,»El Rey dijo á la gente congregada;«Y á promesa gustosa dad oido:Nadie sin dón saldrá de la estacada.Hé aquí dos dardos de metal buido,Cretenses, y de argento nïeladaUna hacha de dos filos: ved en estoEl comun premio á cada cual propuesto.
«Al campo, adolescentes, os convido,»El Rey dijo á la gente congregada;«Y á promesa gustosa dad oido:Nadie sin dón saldrá de la estacada.Hé aquí dos dardos de metal buido,Cretenses, y de argento nïeladaUna hacha de dos filos: ved en estoEl comun premio á cada cual propuesto.
»Al más aventajado combatienteDaráse encima, amén de la corona,Un noble potro con jaez luciente:Al segundo, una aljaba de amazona,Provista, y de áureo tahalí pendienteQue gruesa perla cual boton tachona:Al tercero, este hermoso yelmo argivo;Y los tres ceñirán ramas de olivo.»
»Al más aventajado combatienteDaráse encima, amén de la corona,Un noble potro con jaez luciente:Al segundo, una aljaba de amazona,Provista, y de áureo tahalí pendienteQue gruesa perla cual boton tachona:Al tercero, este hermoso yelmo argivo;Y los tres ceñirán ramas de olivo.»
»Al más aventajado combatienteDaráse encima, amén de la corona,Un noble potro con jaez luciente:Al segundo, una aljaba de amazona,Provista, y de áureo tahalí pendienteQue gruesa perla cual boton tachona:Al tercero, este hermoso yelmo argivo;Y los tres ceñirán ramas de olivo.»
Dijo, y puestos eligen; y al instanteQue señal de partir dió la trompeta,Cual ráfagas de viento resonanteDe la raya mirando huyen la meta.Niso, fuerte y veloz, sale adelanteComo alado relámpago ó saeta;Corre Salio despues, distante empero;Euríalo, lo mismo, va tercero.
Dijo, y puestos eligen; y al instanteQue señal de partir dió la trompeta,Cual ráfagas de viento resonanteDe la raya mirando huyen la meta.Niso, fuerte y veloz, sale adelanteComo alado relámpago ó saeta;Corre Salio despues, distante empero;Euríalo, lo mismo, va tercero.
Dijo, y puestos eligen; y al instanteQue señal de partir dió la trompeta,Cual ráfagas de viento resonanteDe la raya mirando huyen la meta.Niso, fuerte y veloz, sale adelanteComo alado relámpago ó saeta;Corre Salio despues, distante empero;Euríalo, lo mismo, va tercero.
Sigue á Euríalo Helimo en su carrera;Á Helimo pié con pié sigue Dïores;Ya, ya al hombro le hostiga, y si se abrieraMás campo á sus intrépidos furores,Del que último volaba el lauro fueraÓ en balanza quedaran los honores.Ya el término llegando iban en suma,Y el esfuerzo los músculos abruma.
Sigue á Euríalo Helimo en su carrera;Á Helimo pié con pié sigue Dïores;Ya, ya al hombro le hostiga, y si se abrieraMás campo á sus intrépidos furores,Del que último volaba el lauro fueraÓ en balanza quedaran los honores.Ya el término llegando iban en suma,Y el esfuerzo los músculos abruma.
Sigue á Euríalo Helimo en su carrera;Á Helimo pié con pié sigue Dïores;Ya, ya al hombro le hostiga, y si se abrieraMás campo á sus intrépidos furores,Del que último volaba el lauro fueraÓ en balanza quedaran los honores.Ya el término llegando iban en suma,Y el esfuerzo los músculos abruma.
Hé aquí casi triunfante (¡infausto caso!)En verde grama que la suerte quisoHubiese matizado humor escasoDe inmolados becerros, pisó Niso:Tratara en vano de afianzar el pasoTitubeante en suelo húmedo y liso;Llega veloz, veloz resbala, y todoTinto en sangre quedó, y envuelto en lodo.
Hé aquí casi triunfante (¡infausto caso!)En verde grama que la suerte quisoHubiese matizado humor escasoDe inmolados becerros, pisó Niso:Tratara en vano de afianzar el pasoTitubeante en suelo húmedo y liso;Llega veloz, veloz resbala, y todoTinto en sangre quedó, y envuelto en lodo.
Hé aquí casi triunfante (¡infausto caso!)En verde grama que la suerte quisoHubiese matizado humor escasoDe inmolados becerros, pisó Niso:Tratara en vano de afianzar el pasoTitubeante en suelo húmedo y liso;Llega veloz, veloz resbala, y todoTinto en sangre quedó, y envuelto en lodo.
No allí Niso olvidó su amistad bella;Mas álzase en el pérfido terreno;Salio síguele incauto, se atropella,Y yéndose de piés rueda en el cieno.Euríalo veloz como centellaAdelante de todos, de ardor lleno,Entre aplausos sin número se lanza,Y, merced de amistad, el lauro alcanza.
No allí Niso olvidó su amistad bella;Mas álzase en el pérfido terreno;Salio síguele incauto, se atropella,Y yéndose de piés rueda en el cieno.Euríalo veloz como centellaAdelante de todos, de ardor lleno,Entre aplausos sin número se lanza,Y, merced de amistad, el lauro alcanza.
No allí Niso olvidó su amistad bella;Mas álzase en el pérfido terreno;Salio síguele incauto, se atropella,Y yéndose de piés rueda en el cieno.Euríalo veloz como centellaAdelante de todos, de ardor lleno,Entre aplausos sin número se lanza,Y, merced de amistad, el lauro alcanza.
Llega Helimo despues, y en fin Dïores.Salio á engaño se llama, visto aquello;Pide el prez, y á la flor de espectadoresCon su aplauso da en cara á voz en cuello.A Euríalo protegen, sin clamores,Virtud llena de gracia en rostro bello,Virtud que encanta y pundonor que llora,Y el sufragio de un pueblo que le adora.
Llega Helimo despues, y en fin Dïores.Salio á engaño se llama, visto aquello;Pide el prez, y á la flor de espectadoresCon su aplauso da en cara á voz en cuello.A Euríalo protegen, sin clamores,Virtud llena de gracia en rostro bello,Virtud que encanta y pundonor que llora,Y el sufragio de un pueblo que le adora.
Llega Helimo despues, y en fin Dïores.Salio á engaño se llama, visto aquello;Pide el prez, y á la flor de espectadoresCon su aplauso da en cara á voz en cuello.A Euríalo protegen, sin clamores,Virtud llena de gracia en rostro bello,Virtud que encanta y pundonor que llora,Y el sufragio de un pueblo que le adora.
Favorécenle á par altas razonesQue hace Dïores, que su palma espera:Palma, si Salio de los grandes donesNinguno ha de llevar, suya y postrera.Y dijo Eneas: «No temais, garzones:El órden de los premios nadie altera;Ni vuestros fueros mi amistad lesionaSi al valor desgraciado galardona.»
Favorécenle á par altas razonesQue hace Dïores, que su palma espera:Palma, si Salio de los grandes donesNinguno ha de llevar, suya y postrera.Y dijo Eneas: «No temais, garzones:El órden de los premios nadie altera;Ni vuestros fueros mi amistad lesionaSi al valor desgraciado galardona.»
Favorécenle á par altas razonesQue hace Dïores, que su palma espera:Palma, si Salio de los grandes donesNinguno ha de llevar, suya y postrera.Y dijo Eneas: «No temais, garzones:El órden de los premios nadie altera;Ni vuestros fueros mi amistad lesionaSi al valor desgraciado galardona.»
Y una piel de leon da á Salio, armadaCon áureas garras y hórridas guedejas.Niso entónces habló con voz turbada:«Si ese honor á vencidos aparejasY tanto un contratiempo te apïada,Para Niso, señor, ¿qué premio dejas?Mio es el triunfo, si la suerte esquivaQue á Salio hirió despues, no me derriba.»
Y una piel de leon da á Salio, armadaCon áureas garras y hórridas guedejas.Niso entónces habló con voz turbada:«Si ese honor á vencidos aparejasY tanto un contratiempo te apïada,Para Niso, señor, ¿qué premio dejas?Mio es el triunfo, si la suerte esquivaQue á Salio hirió despues, no me derriba.»
Y una piel de leon da á Salio, armadaCon áureas garras y hórridas guedejas.Niso entónces habló con voz turbada:«Si ese honor á vencidos aparejasY tanto un contratiempo te apïada,Para Niso, señor, ¿qué premio dejas?Mio es el triunfo, si la suerte esquivaQue á Salio hirió despues, no me derriba.»
Habla, y del golpe el afeante signoMuestra, hablando, en el cuerpo y triste cara.Oyóle el Rey y sonrió benigno,Y un rico escudo le ordenó llevara:Fue éste del mozo egregio premio digno:Lo hizo Didameon con arte rara,Y al templo de Neptuno do pendia,Argivo brazo lo arrancara un dia.
Habla, y del golpe el afeante signoMuestra, hablando, en el cuerpo y triste cara.Oyóle el Rey y sonrió benigno,Y un rico escudo le ordenó llevara:Fue éste del mozo egregio premio digno:Lo hizo Didameon con arte rara,Y al templo de Neptuno do pendia,Argivo brazo lo arrancara un dia.
Habla, y del golpe el afeante signoMuestra, hablando, en el cuerpo y triste cara.Oyóle el Rey y sonrió benigno,Y un rico escudo le ordenó llevara:Fue éste del mozo egregio premio digno:Lo hizo Didameon con arte rara,Y al templo de Neptuno do pendia,Argivo brazo lo arrancara un dia.
Cesó la competencia de esta suerte;Y Enéas señalando férreo guante:«Ahora,» dijo, «el que se sienta fuerte,Ceñido el puño indómito levante.Lucio novillo al que á vencer acierte,Con cintas y oro el asta rutilante,Daré por galardon: gentil celada,Por consuelo, al vencido, y una espada.»
Cesó la competencia de esta suerte;Y Enéas señalando férreo guante:«Ahora,» dijo, «el que se sienta fuerte,Ceñido el puño indómito levante.Lucio novillo al que á vencer acierte,Con cintas y oro el asta rutilante,Daré por galardon: gentil celada,Por consuelo, al vencido, y una espada.»
Cesó la competencia de esta suerte;Y Enéas señalando férreo guante:«Ahora,» dijo, «el que se sienta fuerte,Ceñido el puño indómito levante.Lucio novillo al que á vencer acierte,Con cintas y oro el asta rutilante,Daré por galardon: gentil celada,Por consuelo, al vencido, y una espada.»
Con murmullo del vulgo circunstante,Lleno Dáres alzóse de ufanía:Él solo, en Troya, á Páris arroganteA contrastar lidiando se atrevia;Y él solo á Bútes, triunfador gigante,Que, de orígen bebricio, pretendiaLlevar sangre de Amico, invicto en guerra,Cabe el túmulo de Héctor echó á tierra.
Con murmullo del vulgo circunstante,Lleno Dáres alzóse de ufanía:Él solo, en Troya, á Páris arroganteA contrastar lidiando se atrevia;Y él solo á Bútes, triunfador gigante,Que, de orígen bebricio, pretendiaLlevar sangre de Amico, invicto en guerra,Cabe el túmulo de Héctor echó á tierra.
Con murmullo del vulgo circunstante,Lleno Dáres alzóse de ufanía:Él solo, en Troya, á Páris arroganteA contrastar lidiando se atrevia;Y él solo á Bútes, triunfador gigante,Que, de orígen bebricio, pretendiaLlevar sangre de Amico, invicto en guerra,Cabe el túmulo de Héctor echó á tierra.
Tanto como en la fúnebre palestraSoberbio entónces levantarse pudoCuando dejó al jayan sola su diestraTendido en la sangrienta arena y mudo.Soberbio ahora se levanta, y muestraLos hombros fornidísimos desnudo;Y un brazo y otro vigoroso extiende,Y los aires azota por do hiende.
Tanto como en la fúnebre palestraSoberbio entónces levantarse pudoCuando dejó al jayan sola su diestraTendido en la sangrienta arena y mudo.Soberbio ahora se levanta, y muestraLos hombros fornidísimos desnudo;Y un brazo y otro vigoroso extiende,Y los aires azota por do hiende.
Tanto como en la fúnebre palestraSoberbio entónces levantarse pudoCuando dejó al jayan sola su diestraTendido en la sangrienta arena y mudo.Soberbio ahora se levanta, y muestraLos hombros fornidísimos desnudo;Y un brazo y otro vigoroso extiende,Y los aires azota por do hiende.
En medio del innúmero gentíoOtro igual campeon se busca en vano:Nadie á aceptar se atreve el desafío,Nadie del cesto á rodear la mano.El, sin par, á su juicio, en poderío,Saluda á Enéas y prosigue ufanoSin que en mudo homenaje instantes pierda.De una asta asiendo al toro con la izquierda:
En medio del innúmero gentíoOtro igual campeon se busca en vano:Nadie á aceptar se atreve el desafío,Nadie del cesto á rodear la mano.El, sin par, á su juicio, en poderío,Saluda á Enéas y prosigue ufanoSin que en mudo homenaje instantes pierda.De una asta asiendo al toro con la izquierda:
En medio del innúmero gentíoOtro igual campeon se busca en vano:Nadie á aceptar se atreve el desafío,Nadie del cesto á rodear la mano.El, sin par, á su juicio, en poderío,Saluda á Enéas y prosigue ufanoSin que en mudo homenaje instantes pierda.De una asta asiendo al toro con la izquierda:
«¿Qué más quieres que aguarde, hijo de Diosa?El dón se me adjudique, pues ningunoSu fuerza con mis fuerzas medir osa.»Los Teucros barbotaban de consunoApoyando la súplica orgullosa.Con ruego en tanto Acéstes importunoReprende, incita á Entelo, que á su ladoYace en el verde césped reclinado:
«¿Qué más quieres que aguarde, hijo de Diosa?El dón se me adjudique, pues ningunoSu fuerza con mis fuerzas medir osa.»Los Teucros barbotaban de consunoApoyando la súplica orgullosa.Con ruego en tanto Acéstes importunoReprende, incita á Entelo, que á su ladoYace en el verde césped reclinado:
«¿Qué más quieres que aguarde, hijo de Diosa?El dón se me adjudique, pues ningunoSu fuerza con mis fuerzas medir osa.»Los Teucros barbotaban de consunoApoyando la súplica orgullosa.Con ruego en tanto Acéstes importunoReprende, incita á Entelo, que á su ladoYace en el verde césped reclinado:
«Tu nombre de valiente entre valientes¿Qué sirve, Entelo, sin tan buenos donesCon tanta calma en paz llevar consientes?Hoy de Erice divino y sus lecciones¿No es deber patrio que el honor sustentes?La fama que asombraba estas regiones¿A dónde se oscurece? ¿Qué se han hechoLos despojos pendientes de tu techo?»
«Tu nombre de valiente entre valientes¿Qué sirve, Entelo, sin tan buenos donesCon tanta calma en paz llevar consientes?Hoy de Erice divino y sus lecciones¿No es deber patrio que el honor sustentes?La fama que asombraba estas regiones¿A dónde se oscurece? ¿Qué se han hechoLos despojos pendientes de tu techo?»
«Tu nombre de valiente entre valientes¿Qué sirve, Entelo, sin tan buenos donesCon tanta calma en paz llevar consientes?Hoy de Erice divino y sus lecciones¿No es deber patrio que el honor sustentes?La fama que asombraba estas regiones¿A dónde se oscurece? ¿Qué se han hechoLos despojos pendientes de tu techo?»
Entelo respondió: «No son extrañosValor y amor de gloria al pecho mio;Mas siento ya de la vejez los daños,Mis miembros ciñe ya rígido frio.Yo si hoy tuviese el que en mis verdes años,Cual le goza ese audaz, ardiente brío,No el premio disputara, sí la palma;Que ocupe el premio vil, lo llevo en calma.»
Entelo respondió: «No son extrañosValor y amor de gloria al pecho mio;Mas siento ya de la vejez los daños,Mis miembros ciñe ya rígido frio.Yo si hoy tuviese el que en mis verdes años,Cual le goza ese audaz, ardiente brío,No el premio disputara, sí la palma;Que ocupe el premio vil, lo llevo en calma.»
Entelo respondió: «No son extrañosValor y amor de gloria al pecho mio;Mas siento ya de la vejez los daños,Mis miembros ciñe ya rígido frio.Yo si hoy tuviese el que en mis verdes años,Cual le goza ese audaz, ardiente brío,No el premio disputara, sí la palma;Que ocupe el premio vil, lo llevo en calma.»
Habló Entelo; y volviendo por sus fueros,Se alza, y dos cestos en el campo lanzaCon que Érice ostentara en golpes fierosCon los ligados brazos su pujanza.Ven los siete boyunos recios cuerosGraves de plomo y hierro á hercúlea usanza,Y todos se imaginan con asombroDel buey la talla, y del atleta el hombro.
Habló Entelo; y volviendo por sus fueros,Se alza, y dos cestos en el campo lanzaCon que Érice ostentara en golpes fierosCon los ligados brazos su pujanza.Ven los siete boyunos recios cuerosGraves de plomo y hierro á hercúlea usanza,Y todos se imaginan con asombroDel buey la talla, y del atleta el hombro.
Habló Entelo; y volviendo por sus fueros,Se alza, y dos cestos en el campo lanzaCon que Érice ostentara en golpes fierosCon los ligados brazos su pujanza.Ven los siete boyunos recios cuerosGraves de plomo y hierro á hercúlea usanza,Y todos se imaginan con asombroDel buey la talla, y del atleta el hombro.
Más que de paso el mismo Dáres cía;Y mudo con la mano el grande EnéasEl enorme volúmen revolviaDe los gruesos anillos y correas,Y díjole el anciano: «¿Qué seríaSi de Hércules las armas giganteasHubieses visto, y la espantosa hazañaQue hizo estas playas funeral campaña?
Más que de paso el mismo Dáres cía;Y mudo con la mano el grande EnéasEl enorme volúmen revolviaDe los gruesos anillos y correas,Y díjole el anciano: «¿Qué seríaSi de Hércules las armas giganteasHubieses visto, y la espantosa hazañaQue hizo estas playas funeral campaña?
Más que de paso el mismo Dáres cía;Y mudo con la mano el grande EnéasEl enorme volúmen revolviaDe los gruesos anillos y correas,Y díjole el anciano: «¿Qué seríaSi de Hércules las armas giganteasHubieses visto, y la espantosa hazañaQue hizo estas playas funeral campaña?
«Fué hijo Érice, cual tú, de Vénus, y esosLos correones son que usaba en lides:¿Esparcidos los ves de sangre y sesos?Los mismos son con que paró ante Alcídes;Y yo tambien con vigorosos huesosLos blandí contra fuertes adalidesGuando áun léjos la edad miraba ingrataQue ambas mis sienes esmaltó de plata.»
«Fué hijo Érice, cual tú, de Vénus, y esosLos correones son que usaba en lides:¿Esparcidos los ves de sangre y sesos?Los mismos son con que paró ante Alcídes;Y yo tambien con vigorosos huesosLos blandí contra fuertes adalidesGuando áun léjos la edad miraba ingrataQue ambas mis sienes esmaltó de plata.»
«Fué hijo Érice, cual tú, de Vénus, y esosLos correones son que usaba en lides:¿Esparcidos los ves de sangre y sesos?Los mismos son con que paró ante Alcídes;Y yo tambien con vigorosos huesosLos blandí contra fuertes adalidesGuando áun léjos la edad miraba ingrataQue ambas mis sienes esmaltó de plata.»
Y á Dáres retorciendo la mirada:«Mas si rehuyes, campeon troyano,»Prosigue; «si á tu Rey piadoso agrada,Y al mio, que combate por mi mano,Fuerzas equiparar en la estacada,Gustoso á justos términos me allano:¡Ea! las armas de Érice te cedo;Las troyanas depon, y pon el miedo.»
Y á Dáres retorciendo la mirada:«Mas si rehuyes, campeon troyano,»Prosigue; «si á tu Rey piadoso agrada,Y al mio, que combate por mi mano,Fuerzas equiparar en la estacada,Gustoso á justos términos me allano:¡Ea! las armas de Érice te cedo;Las troyanas depon, y pon el miedo.»
Y á Dáres retorciendo la mirada:«Mas si rehuyes, campeon troyano,»Prosigue; «si á tu Rey piadoso agrada,Y al mio, que combate por mi mano,Fuerzas equiparar en la estacada,Gustoso á justos términos me allano:¡Ea! las armas de Érice te cedo;Las troyanas depon, y pon el miedo.»
Áun bien no lo hubo dicho, se adelanta,Y del doble ropaje se desnuda,Y en pecho, brazos, músculos, espantaVer su nerviosa robustez membruda:Ya, en medio el campo, colosal se planta;Y dando Enéas término á la duda,Trae de iguales cestos sendos pares,Y á Entelo de ellos arma y arma á Dáres,
Áun bien no lo hubo dicho, se adelanta,Y del doble ropaje se desnuda,Y en pecho, brazos, músculos, espantaVer su nerviosa robustez membruda:Ya, en medio el campo, colosal se planta;Y dando Enéas término á la duda,Trae de iguales cestos sendos pares,Y á Entelo de ellos arma y arma á Dáres,
Áun bien no lo hubo dicho, se adelanta,Y del doble ropaje se desnuda,Y en pecho, brazos, músculos, espantaVer su nerviosa robustez membruda:Ya, en medio el campo, colosal se planta;Y dando Enéas término á la duda,Trae de iguales cestos sendos pares,Y á Entelo de ellos arma y arma á Dáres,
Y en simultáneo arranque de osadíaYa éste en puntas de piés y aquél se adreza;Los brazos uno y otro al aire envía,Cautelosa hácia atras la alta cabeza:Trábanse por las manos; á porfíaCrecen amagos, y la lucha empiezaEntre el púgil que mueve ágil la plantaY el jayan que disforme se levanta.
Y en simultáneo arranque de osadíaYa éste en puntas de piés y aquél se adreza;Los brazos uno y otro al aire envía,Cautelosa hácia atras la alta cabeza:Trábanse por las manos; á porfíaCrecen amagos, y la lucha empiezaEntre el púgil que mueve ágil la plantaY el jayan que disforme se levanta.
Y en simultáneo arranque de osadíaYa éste en puntas de piés y aquél se adreza;Los brazos uno y otro al aire envía,Cautelosa hácia atras la alta cabeza:Trábanse por las manos; á porfíaCrecen amagos, y la lucha empiezaEntre el púgil que mueve ágil la plantaY el jayan que disforme se levanta.
Va el jóven en su edad esperanzado;Fia el viejo en su mole, aunque flaqueanLas rodillas y el cuerpo treme helado;Y ambos con vano afan tiran, golpean:Hiérense aprisa al cóncavo costado:Ronco el pecho resuella: menudeanPor orejas y sienes las puñadas:Las mandíbulas crujen martilladas.
Va el jóven en su edad esperanzado;Fia el viejo en su mole, aunque flaqueanLas rodillas y el cuerpo treme helado;Y ambos con vano afan tiran, golpean:Hiérense aprisa al cóncavo costado:Ronco el pecho resuella: menudeanPor orejas y sienes las puñadas:Las mandíbulas crujen martilladas.
Va el jóven en su edad esperanzado;Fia el viejo en su mole, aunque flaqueanLas rodillas y el cuerpo treme helado;Y ambos con vano afan tiran, golpean:Hiérense aprisa al cóncavo costado:Ronco el pecho resuella: menudeanPor orejas y sienes las puñadas:Las mandíbulas crujen martilladas.
Firme está Entelo; mas con pronta vistaVe por do heridas, ladeando, ahorre;El otro el campo mide, y por do embistaEntradas busca, á embestir acorre:Tal tropa audaz, de máquinas provista,Soberbio muro ó enriscada torreQue medite arruinar, asalta, embiste;Torna á atacar, y el torreon resiste.
Firme está Entelo; mas con pronta vistaVe por do heridas, ladeando, ahorre;El otro el campo mide, y por do embistaEntradas busca, á embestir acorre:Tal tropa audaz, de máquinas provista,Soberbio muro ó enriscada torreQue medite arruinar, asalta, embiste;Torna á atacar, y el torreon resiste.
Firme está Entelo; mas con pronta vistaVe por do heridas, ladeando, ahorre;El otro el campo mide, y por do embistaEntradas busca, á embestir acorre:Tal tropa audaz, de máquinas provista,Soberbio muro ó enriscada torreQue medite arruinar, asalta, embiste;Torna á atacar, y el torreon resiste.
El brazo Entelo, amenazando estrago,Alza descomunal; mas ve de arribaVenir, Dáres, con tiempo, el fiero amago,Y hurta el cuerpo veloz y el golpe esquiva:Hirió el furioso combatiente en vago,Y enorme por su peso se derriba,Cual rueda hueco pino, dando espanto,En bosques de Ida ó cumbres de Erimanto.
El brazo Entelo, amenazando estrago,Alza descomunal; mas ve de arribaVenir, Dáres, con tiempo, el fiero amago,Y hurta el cuerpo veloz y el golpe esquiva:Hirió el furioso combatiente en vago,Y enorme por su peso se derriba,Cual rueda hueco pino, dando espanto,En bosques de Ida ó cumbres de Erimanto.
El brazo Entelo, amenazando estrago,Alza descomunal; mas ve de arribaVenir, Dáres, con tiempo, el fiero amago,Y hurta el cuerpo veloz y el golpe esquiva:Hirió el furioso combatiente en vago,Y enorme por su peso se derriba,Cual rueda hueco pino, dando espanto,En bosques de Ida ó cumbres de Erimanto.
Levántanse ambos campos con rüido,Y un grito al cielo lanzan simultáneo:Acude Acéstes, viéndole caido,A ayudar al amigo y coetáneo:Surge él sin quiebra de ánimo ó sentido;Antes fuego de cólera espontáneoArde en su pecho, el pundonor le pica,Y el probado valor fuerzas duplica.
Levántanse ambos campos con rüido,Y un grito al cielo lanzan simultáneo:Acude Acéstes, viéndole caido,A ayudar al amigo y coetáneo:Surge él sin quiebra de ánimo ó sentido;Antes fuego de cólera espontáneoArde en su pecho, el pundonor le pica,Y el probado valor fuerzas duplica.
Levántanse ambos campos con rüido,Y un grito al cielo lanzan simultáneo:Acude Acéstes, viéndole caido,A ayudar al amigo y coetáneo:Surge él sin quiebra de ánimo ó sentido;Antes fuego de cólera espontáneoArde en su pecho, el pundonor le pica,Y el probado valor fuerzas duplica.
Y ya en rápida fuga, impetüoso,Tirando golpes de una y otra mano,Sin parada, sin vado, sin reposo,Persigue á Dáres por el ancho llano;Cual turbion que los techos fragorosoAzota con granizo, el héroe insanoHiere á ciegas con furia borrascosa,Y á Dáres acomete, envuelve, acosa.
Y ya en rápida fuga, impetüoso,Tirando golpes de una y otra mano,Sin parada, sin vado, sin reposo,Persigue á Dáres por el ancho llano;Cual turbion que los techos fragorosoAzota con granizo, el héroe insanoHiere á ciegas con furia borrascosa,Y á Dáres acomete, envuelve, acosa.
Y ya en rápida fuga, impetüoso,Tirando golpes de una y otra mano,Sin parada, sin vado, sin reposo,Persigue á Dáres por el ancho llano;Cual turbion que los techos fragorosoAzota con granizo, el héroe insanoHiere á ciegas con furia borrascosa,Y á Dáres acomete, envuelve, acosa.
No sufre Enéas que adelante sigaLa encarnizada obstinacion de Entelo,Y del campo, ya muerto de fatigaSaca á Dáres con voces de consuelo:«¿Demente estabas? ¡Ah, infeliz! te hostigaNo humana fuerza, pero el mismo Cielo;Cedes á un Dios; rendirte no te pese.»Dijo; y manda su voz que la lid cese.
No sufre Enéas que adelante sigaLa encarnizada obstinacion de Entelo,Y del campo, ya muerto de fatigaSaca á Dáres con voces de consuelo:«¿Demente estabas? ¡Ah, infeliz! te hostigaNo humana fuerza, pero el mismo Cielo;Cedes á un Dios; rendirte no te pese.»Dijo; y manda su voz que la lid cese.
No sufre Enéas que adelante sigaLa encarnizada obstinacion de Entelo,Y del campo, ya muerto de fatigaSaca á Dáres con voces de consuelo:«¿Demente estabas? ¡Ah, infeliz! te hostigaNo humana fuerza, pero el mismo Cielo;Cedes á un Dios; rendirte no te pese.»Dijo; y manda su voz que la lid cese.
En torno del vencido en ese instanteLlega fiel uno y otro camarada,Y, flacas sus rodillas, vacilanteLa cabeza, la boca ensangrentadaY el ornato dental roto y nadante,Llévanle al puerto. Morrïon y espadaReciben advertidos, y se alejan,Y el toro al vencedor y el lauro dejan.
En torno del vencido en ese instanteLlega fiel uno y otro camarada,Y, flacas sus rodillas, vacilanteLa cabeza, la boca ensangrentadaY el ornato dental roto y nadante,Llévanle al puerto. Morrïon y espadaReciben advertidos, y se alejan,Y el toro al vencedor y el lauro dejan.
En torno del vencido en ese instanteLlega fiel uno y otro camarada,Y, flacas sus rodillas, vacilanteLa cabeza, la boca ensangrentadaY el ornato dental roto y nadante,Llévanle al puerto. Morrïon y espadaReciben advertidos, y se alejan,Y el toro al vencedor y el lauro dejan.
El cual del lauro y con su toro ufano,«Ved, pues, ahora, y ponderad,» decia,«¡Oh hijo de Diosa! ¡oh ejército troyano!Cuál en mi juventud la fuerza miaHubo de ser, y Dáres de mi manoCuál muerte, á no salvarle, probaria.»Dijo, y plantóse del novillo enfrente,En alto puesto el brazo prepotente;
El cual del lauro y con su toro ufano,«Ved, pues, ahora, y ponderad,» decia,«¡Oh hijo de Diosa! ¡oh ejército troyano!Cuál en mi juventud la fuerza miaHubo de ser, y Dáres de mi manoCuál muerte, á no salvarle, probaria.»Dijo, y plantóse del novillo enfrente,En alto puesto el brazo prepotente;
El cual del lauro y con su toro ufano,«Ved, pues, ahora, y ponderad,» decia,«¡Oh hijo de Diosa! ¡oh ejército troyano!Cuál en mi juventud la fuerza miaHubo de ser, y Dáres de mi manoCuál muerte, á no salvarle, probaria.»Dijo, y plantóse del novillo enfrente,En alto puesto el brazo prepotente;
Y á plomo entre ambos cuernos, guarnecidaLa mano descargó cual duro hierro:Húndese el cráneo, y trémulo, sin vida,En tierra con su mole da el becerro.«¡Salve, Erice inmortal!» clamó en seguida:«Puestas las armas, con que triunfos cierro,Más bien que la de Dáres, en memoria,Yo dó y consagro esta ánima á tu gloria.»
Y á plomo entre ambos cuernos, guarnecidaLa mano descargó cual duro hierro:Húndese el cráneo, y trémulo, sin vida,En tierra con su mole da el becerro.«¡Salve, Erice inmortal!» clamó en seguida:«Puestas las armas, con que triunfos cierro,Más bien que la de Dáres, en memoria,Yo dó y consagro esta ánima á tu gloria.»
Y á plomo entre ambos cuernos, guarnecidaLa mano descargó cual duro hierro:Húndese el cráneo, y trémulo, sin vida,En tierra con su mole da el becerro.«¡Salve, Erice inmortal!» clamó en seguida:«Puestas las armas, con que triunfos cierro,Más bien que la de Dáres, en memoria,Yo dó y consagro esta ánima á tu gloria.»
Luégo al juego del arco el Rey troyanoInvita, y premios pone. De la naveQue Seresto gobierna, con su manoVa él mismo y fuerte arbola el mástil grave;Y alígera paloma al aire vanoEn el tope suspende (atada el aveA una cuerda, la cuerda al mástil fija)A donde el tiro el flechador dirija.
Luégo al juego del arco el Rey troyanoInvita, y premios pone. De la naveQue Seresto gobierna, con su manoVa él mismo y fuerte arbola el mástil grave;Y alígera paloma al aire vanoEn el tope suspende (atada el aveA una cuerda, la cuerda al mástil fija)A donde el tiro el flechador dirija.
Luégo al juego del arco el Rey troyanoInvita, y premios pone. De la naveQue Seresto gobierna, con su manoVa él mismo y fuerte arbola el mástil grave;Y alígera paloma al aire vanoEn el tope suspende (atada el aveA una cuerda, la cuerda al mástil fija)A donde el tiro el flechador dirija.
Llegan de ellos; y un casco que recibaLas suertes, traen en medio. La primera,La de Hipocon, el de Hírtaco, con vivaAclamacion del vulgo, saltó fuera.Coronado la sien de verde oliva,Reciente prez de la naval carrera,Oyó, en segundo término, MnesteoGrato sonar su nombre á su deseo.
Llegan de ellos; y un casco que recibaLas suertes, traen en medio. La primera,La de Hipocon, el de Hírtaco, con vivaAclamacion del vulgo, saltó fuera.Coronado la sien de verde oliva,Reciente prez de la naval carrera,Oyó, en segundo término, MnesteoGrato sonar su nombre á su deseo.
Llegan de ellos; y un casco que recibaLas suertes, traen en medio. La primera,La de Hipocon, el de Hírtaco, con vivaAclamacion del vulgo, saltó fuera.Coronado la sien de verde oliva,Reciente prez de la naval carrera,Oyó, en segundo término, MnesteoGrato sonar su nombre á su deseo.
Tocóle á Euritïon salir tercero:Hermano tuyo, oh Pándaro divino,(¡Tú que al campo de Aquivos, el primero,Lanzaste, compelido del destino,El dardo de discordia mensajero!)Del fondo del almete al aire vino,Postrer nombre, el de Acéstes, que ahora ufanoEn lid de mozos á terciar va anciano.
Tocóle á Euritïon salir tercero:Hermano tuyo, oh Pándaro divino,(¡Tú que al campo de Aquivos, el primero,Lanzaste, compelido del destino,El dardo de discordia mensajero!)Del fondo del almete al aire vino,Postrer nombre, el de Acéstes, que ahora ufanoEn lid de mozos á terciar va anciano.
Tocóle á Euritïon salir tercero:Hermano tuyo, oh Pándaro divino,(¡Tú que al campo de Aquivos, el primero,Lanzaste, compelido del destino,El dardo de discordia mensajero!)Del fondo del almete al aire vino,Postrer nombre, el de Acéstes, que ahora ufanoEn lid de mozos á terciar va anciano.
Todos con brazo en arco arman pujante,Y sacan primas flechas del aljaba:Ante todas, del nervio rechinanteArrancó la que el de Hírtaco ajustaba:Hiere el viento, y al mástil que delanteMira, parte veloz, y en el se clava:Al golpe tembló el palo; alas agitaMedrosa el ave, y el concurso grita.
Todos con brazo en arco arman pujante,Y sacan primas flechas del aljaba:Ante todas, del nervio rechinanteArrancó la que el de Hírtaco ajustaba:Hiere el viento, y al mástil que delanteMira, parte veloz, y en el se clava:Al golpe tembló el palo; alas agitaMedrosa el ave, y el concurso grita.
Todos con brazo en arco arman pujante,Y sacan primas flechas del aljaba:Ante todas, del nervio rechinanteArrancó la que el de Hírtaco ajustaba:Hiere el viento, y al mástil que delanteMira, parte veloz, y en el se clava:Al golpe tembló el palo; alas agitaMedrosa el ave, y el concurso grita.
Tendió el arco avanzándose forzudoMnesteo, vuelto á lo alto ojos y flecha;Mas no tanto que al ave hiriese, pudoLa férrea punta encaminar derecha:Rompió empero la cuerda y líneo nudo;Y libre el pié de la atadura estrecha,La paloma veloz sacude el vueloEntre nubes plomizas por el Cielo.
Tendió el arco avanzándose forzudoMnesteo, vuelto á lo alto ojos y flecha;Mas no tanto que al ave hiriese, pudoLa férrea punta encaminar derecha:Rompió empero la cuerda y líneo nudo;Y libre el pié de la atadura estrecha,La paloma veloz sacude el vueloEntre nubes plomizas por el Cielo.
Tendió el arco avanzándose forzudoMnesteo, vuelto á lo alto ojos y flecha;Mas no tanto que al ave hiriese, pudoLa férrea punta encaminar derecha:Rompió empero la cuerda y líneo nudo;Y libre el pié de la atadura estrecha,La paloma veloz sacude el vueloEntre nubes plomizas por el Cielo.
Euritïon, ya el arco apercibido,Tiró, invocando á Pándaro en su ayuda,Al ave que de nublo opaco vidoSalir aleteando, flecha aguda:Alcanzóla en su vuelo envanecido;Ella el hincado astil trayendo muda,Dejando por allá la dulce vida,Al suelo vino en mísera caída.
Euritïon, ya el arco apercibido,Tiró, invocando á Pándaro en su ayuda,Al ave que de nublo opaco vidoSalir aleteando, flecha aguda:Alcanzóla en su vuelo envanecido;Ella el hincado astil trayendo muda,Dejando por allá la dulce vida,Al suelo vino en mísera caída.
Euritïon, ya el arco apercibido,Tiró, invocando á Pándaro en su ayuda,Al ave que de nublo opaco vidoSalir aleteando, flecha aguda:Alcanzóla en su vuelo envanecido;Ella el hincado astil trayendo muda,Dejando por allá la dulce vida,Al suelo vino en mísera caída.
Solo Acéstes quedaba, ya baldío,Y la palma perdida y la esperanza;Mas del brazo ostentando el arte y bríoY del arco sonante la pujanza,Vuelta la faz al ámbito vacío,Apunta en vago, la saeta lanza,Y ocasiona, no entonces entendido,Milagro aéreo de infeliz sentido.
Solo Acéstes quedaba, ya baldío,Y la palma perdida y la esperanza;Mas del brazo ostentando el arte y bríoY del arco sonante la pujanza,Vuelta la faz al ámbito vacío,Apunta en vago, la saeta lanza,Y ocasiona, no entonces entendido,Milagro aéreo de infeliz sentido.
Solo Acéstes quedaba, ya baldío,Y la palma perdida y la esperanza;Mas del brazo ostentando el arte y bríoY del arco sonante la pujanza,Vuelta la faz al ámbito vacío,Apunta en vago, la saeta lanza,Y ocasiona, no entonces entendido,Milagro aéreo de infeliz sentido.
Confirmaron despues con voz tardíaAdustos vates el infausto agüero:Y fué así que inflamado discurriaEntre celajes el volante acero;Con fuego señaló su etérea viaY apagóse en los aires; cual luceroQue vaga desquiciado por la esferaArrastrando su ardiente cabellera.
Confirmaron despues con voz tardíaAdustos vates el infausto agüero:Y fué así que inflamado discurriaEntre celajes el volante acero;Con fuego señaló su etérea viaY apagóse en los aires; cual luceroQue vaga desquiciado por la esferaArrastrando su ardiente cabellera.
Confirmaron despues con voz tardíaAdustos vates el infausto agüero:Y fué así que inflamado discurriaEntre celajes el volante acero;Con fuego señaló su etérea viaY apagóse en los aires; cual luceroQue vaga desquiciado por la esferaArrastrando su ardiente cabellera.
Al Cielo los medrosos corazonesAmbos pueblos levantan juntamente;Mas no igualó con fúnebres visionesEl gran Enéas la vision presente;Antes sonrie cumulando dones,Y á Acéstes abrazando, al par rïente,Aunque grave el semblante, de alegria,«Lleva, ilustre monarca,» le decia:
Al Cielo los medrosos corazonesAmbos pueblos levantan juntamente;Mas no igualó con fúnebres visionesEl gran Enéas la vision presente;Antes sonrie cumulando dones,Y á Acéstes abrazando, al par rïente,Aunque grave el semblante, de alegria,«Lleva, ilustre monarca,» le decia:
Al Cielo los medrosos corazonesAmbos pueblos levantan juntamente;Mas no igualó con fúnebres visionesEl gran Enéas la vision presente;Antes sonrie cumulando dones,Y á Acéstes abrazando, al par rïente,Aunque grave el semblante, de alegria,«Lleva, ilustre monarca,» le decia:
«Lleva esta copa, de labores rica(Que del Olimpo el reinador, no en vanoCon esa aparicion me significaEl honor que te debo soberano):Mi anciano genitor te la dedica;Recíbela, dón suyo, de mi mano:A él el tracio Ciseo ántes la dieraInsigne prenda de amistad sincera.»
«Lleva esta copa, de labores rica(Que del Olimpo el reinador, no en vanoCon esa aparicion me significaEl honor que te debo soberano):Mi anciano genitor te la dedica;Recíbela, dón suyo, de mi mano:A él el tracio Ciseo ántes la dieraInsigne prenda de amistad sincera.»
«Lleva esta copa, de labores rica(Que del Olimpo el reinador, no en vanoCon esa aparicion me significaEl honor que te debo soberano):Mi anciano genitor te la dedica;Recíbela, dón suyo, de mi mano:A él el tracio Ciseo ántes la dieraInsigne prenda de amistad sincera.»
Dice; y ciñe á su sien envejecidaVerde rama, y triunfante le pregona.A Euritïon, que disputar no cuida,Cual pudo, muerta el ave, la corona,Premió inferior á Acéstes. En seguidaAl que nudos deshizo galardona;Y á aquel con recompensa honra postreraQue la flecha en el palo hincó primera.
Dice; y ciñe á su sien envejecidaVerde rama, y triunfante le pregona.A Euritïon, que disputar no cuida,Cual pudo, muerta el ave, la corona,Premió inferior á Acéstes. En seguidaAl que nudos deshizo galardona;Y á aquel con recompensa honra postreraQue la flecha en el palo hincó primera.
Dice; y ciñe á su sien envejecidaVerde rama, y triunfante le pregona.A Euritïon, que disputar no cuida,Cual pudo, muerta el ave, la corona,Premió inferior á Acéstes. En seguidaAl que nudos deshizo galardona;Y á aquel con recompensa honra postreraQue la flecha en el palo hincó primera.
Enéas, no el cértamen concluido,Llamado habia al de Epito á su lado,Tutor del tierno Yulo, y á su oido,Fiel á secretos, confió un recado:«Vé, corre; á Ascanio dí que si instruidoTiene y á la carrera adeliñadoSu escuadron de muchachos, más no tarde,Y honre al abuelo con vistoso alarde.»
Enéas, no el cértamen concluido,Llamado habia al de Epito á su lado,Tutor del tierno Yulo, y á su oido,Fiel á secretos, confió un recado:«Vé, corre; á Ascanio dí que si instruidoTiene y á la carrera adeliñadoSu escuadron de muchachos, más no tarde,Y honre al abuelo con vistoso alarde.»
Enéas, no el cértamen concluido,Llamado habia al de Epito á su lado,Tutor del tierno Yulo, y á su oido,Fiel á secretos, confió un recado:«Vé, corre; á Ascanio dí que si instruidoTiene y á la carrera adeliñadoSu escuadron de muchachos, más no tarde,Y honre al abuelo con vistoso alarde.»
Él mismo á la esparcida concurrenciaManda dejar los campos escombrados:Llegan ya, y con gallarda continencia,En caballos del freno bien guïados,Avanzan de sus padres en presenciaNiños de hoja menuda coronados;Y al verlos desfilar, rumor que halagaA un tiempo en ambos pueblos sordo vaga.
Él mismo á la esparcida concurrenciaManda dejar los campos escombrados:Llegan ya, y con gallarda continencia,En caballos del freno bien guïados,Avanzan de sus padres en presenciaNiños de hoja menuda coronados;Y al verlos desfilar, rumor que halagaA un tiempo en ambos pueblos sordo vaga.
Él mismo á la esparcida concurrenciaManda dejar los campos escombrados:Llegan ya, y con gallarda continencia,En caballos del freno bien guïados,Avanzan de sus padres en presenciaNiños de hoja menuda coronados;Y al verlos desfilar, rumor que halagaA un tiempo en ambos pueblos sordo vaga.
Dos de agreste cerezo jabalinasCon punta herrada llevan todos ellos:Aljaba al hombro, algunos: de oro finasCadenas caen de los ceñidos cuellos.Despártense en tres bandas peregrinas,Doce en cada una, los garzones bellos;Y, en competencia igual de su edad tierna,Agil cada una un capitan gobierna.
Dos de agreste cerezo jabalinasCon punta herrada llevan todos ellos:Aljaba al hombro, algunos: de oro finasCadenas caen de los ceñidos cuellos.Despártense en tres bandas peregrinas,Doce en cada una, los garzones bellos;Y, en competencia igual de su edad tierna,Agil cada una un capitan gobierna.
Dos de agreste cerezo jabalinasCon punta herrada llevan todos ellos:Aljaba al hombro, algunos: de oro finasCadenas caen de los ceñidos cuellos.Despártense en tres bandas peregrinas,Doce en cada una, los garzones bellos;Y, en competencia igual de su edad tierna,Agil cada una un capitan gobierna.
¿Veislo? mandando va su compañía,Hijo, Polítes, tuyo, el pequeñueloPríamo, que del nombre se gloría(Cual de él ítalos nietos) de su abuelo:Monta un corcel de los que Tracia cria,Gallardo, bicolor, que el duro sueloCon alba mano denodado huella,Y lleva en la alta frente alba una estrella.
¿Veislo? mandando va su compañía,Hijo, Polítes, tuyo, el pequeñueloPríamo, que del nombre se gloría(Cual de él ítalos nietos) de su abuelo:Monta un corcel de los que Tracia cria,Gallardo, bicolor, que el duro sueloCon alba mano denodado huella,Y lleva en la alta frente alba una estrella.
¿Veislo? mandando va su compañía,Hijo, Polítes, tuyo, el pequeñueloPríamo, que del nombre se gloría(Cual de él ítalos nietos) de su abuelo:Monta un corcel de los que Tracia cria,Gallardo, bicolor, que el duro sueloCon alba mano denodado huella,Y lleva en la alta frente alba una estrella.
Por segundo caudillo Átis figura,Claro abolengo vuestro, Acios romanos:Iguales en la edad y la ternuraAndan Atis y Ascanio cual hermanos.Llega éste al fin, primero en la hermosura,En un potro de climas africanos:A él la cándida Dido ántes lo dieraInsigne prenda de aficion sincera.
Por segundo caudillo Átis figura,Claro abolengo vuestro, Acios romanos:Iguales en la edad y la ternuraAndan Atis y Ascanio cual hermanos.Llega éste al fin, primero en la hermosura,En un potro de climas africanos:A él la cándida Dido ántes lo dieraInsigne prenda de aficion sincera.
Por segundo caudillo Átis figura,Claro abolengo vuestro, Acios romanos:Iguales en la edad y la ternuraAndan Atis y Ascanio cual hermanos.Llega éste al fin, primero en la hermosura,En un potro de climas africanos:A él la cándida Dido ántes lo dieraInsigne prenda de aficion sincera.
Los demas en sicanos pisadoresVienen, del viejo Acéstes, cabalgantes,Agólpanse en tropel espectadoresTroyanos, desfilando los infantes;Y al ver á éstos de antiguos genitoresLos semblantes copiando en sus semblantesQue la esperanza y el temor demudan,Con estruendo de aplausos los saludan.
Los demas en sicanos pisadoresVienen, del viejo Acéstes, cabalgantes,Agólpanse en tropel espectadoresTroyanos, desfilando los infantes;Y al ver á éstos de antiguos genitoresLos semblantes copiando en sus semblantesQue la esperanza y el temor demudan,Con estruendo de aplausos los saludan.
Los demas en sicanos pisadoresVienen, del viejo Acéstes, cabalgantes,Agólpanse en tropel espectadoresTroyanos, desfilando los infantes;Y al ver á éstos de antiguos genitoresLos semblantes copiando en sus semblantesQue la esperanza y el temor demudan,Con estruendo de aplausos los saludan.
Luégo que el circo hubieron recorridoTal que viese cada uno al que aguardara,El de Epito de léjos un silbidoDió de repente, y sacudió su vara:A galope lanzándose, al chasquido,Cada banda, del centro se separa;Mas, no bien la segunda seña oida,Vuelven, blandiendo el dardo, fácil brida.
Luégo que el circo hubieron recorridoTal que viese cada uno al que aguardara,El de Epito de léjos un silbidoDió de repente, y sacudió su vara:A galope lanzándose, al chasquido,Cada banda, del centro se separa;Mas, no bien la segunda seña oida,Vuelven, blandiendo el dardo, fácil brida.
Luégo que el circo hubieron recorridoTal que viese cada uno al que aguardara,El de Epito de léjos un silbidoDió de repente, y sacudió su vara:A galope lanzándose, al chasquido,Cada banda, del centro se separa;Mas, no bien la segunda seña oida,Vuelven, blandiendo el dardo, fácil brida.
Y á hacer tornando lo que hicieron ántesLas cuadrillas se apartan, se avecinan;Vueltas dan y revueltas elegantes;Giros, tornos, enredan y combinan:Y en juegos á combates semejantes,Ya dan la espalda; ya á volver atinan,Y amagando, venablos abalanzan;Ya, hechas las paces, de concierto avanzan.
Y á hacer tornando lo que hicieron ántesLas cuadrillas se apartan, se avecinan;Vueltas dan y revueltas elegantes;Giros, tornos, enredan y combinan:Y en juegos á combates semejantes,Ya dan la espalda; ya á volver atinan,Y amagando, venablos abalanzan;Ya, hechas las paces, de concierto avanzan.
Y á hacer tornando lo que hicieron ántesLas cuadrillas se apartan, se avecinan;Vueltas dan y revueltas elegantes;Giros, tornos, enredan y combinan:Y en juegos á combates semejantes,Ya dan la espalda; ya á volver atinan,Y amagando, venablos abalanzan;Ya, hechas las paces, de concierto avanzan.
Como hienden delfines la onda fria;Nadando, al mar Carpacio, en varios modos;Cual marañada, inextricable viaEn la alta Creta con sus mil recodosEl laberinto pérfido tejíaPorque, en calando, se perdiesen todos;Así los pequeñuelos se cruzabanY tal madeja, entrando, huyendo, traban.
Como hienden delfines la onda fria;Nadando, al mar Carpacio, en varios modos;Cual marañada, inextricable viaEn la alta Creta con sus mil recodosEl laberinto pérfido tejíaPorque, en calando, se perdiesen todos;Así los pequeñuelos se cruzabanY tal madeja, entrando, huyendo, traban.
Como hienden delfines la onda fria;Nadando, al mar Carpacio, en varios modos;Cual marañada, inextricable viaEn la alta Creta con sus mil recodosEl laberinto pérfido tejíaPorque, en calando, se perdiesen todos;Así los pequeñuelos se cruzabanY tal madeja, entrando, huyendo, traban.
Estas fiestas á imágen de batallasFué Ascanio el que en los campos italianosPrimero instituyó, cuando en murallasCiñó á Alba Longa y protegió sus llanos:Enseñados pudieron practicallasLos Latinos, y luégo los Albanos:Hoy de Troya apellido el juego tomaY el escuadron que lo ejercita en Roma.
Estas fiestas á imágen de batallasFué Ascanio el que en los campos italianosPrimero instituyó, cuando en murallasCiñó á Alba Longa y protegió sus llanos:Enseñados pudieron practicallasLos Latinos, y luégo los Albanos:Hoy de Troya apellido el juego tomaY el escuadron que lo ejercita en Roma.
Estas fiestas á imágen de batallasFué Ascanio el que en los campos italianosPrimero instituyó, cuando en murallasCiñó á Alba Longa y protegió sus llanos:Enseñados pudieron practicallasLos Latinos, y luégo los Albanos:Hoy de Troya apellido el juego tomaY el escuadron que lo ejercita en Roma.
Niño entónces Ascanio todavía,Con esotros mozuelos sus igualesAl glorïoso abuelo estos hacíaHonores, si festivos, funerales:Celebraba la alegre compañíaEn los sículos campos juegos tales;Mas trocó la Fortuna en un instanteCon torvo ceño el plácido semblante.
Niño entónces Ascanio todavía,Con esotros mozuelos sus igualesAl glorïoso abuelo estos hacíaHonores, si festivos, funerales:Celebraba la alegre compañíaEn los sículos campos juegos tales;Mas trocó la Fortuna en un instanteCon torvo ceño el plácido semblante.
Niño entónces Ascanio todavía,Con esotros mozuelos sus igualesAl glorïoso abuelo estos hacíaHonores, si festivos, funerales:Celebraba la alegre compañíaEn los sículos campos juegos tales;Mas trocó la Fortuna en un instanteCon torvo ceño el plácido semblante.
Fué así que en ese medio, rencorosa,Mal sanada la llaga que encubria,Juno del Cielo á Íris vaporosaA las naves ilíacas envía:A la húmida ninfa la gran DiosaImpetu añade en la region vacíaY del arco la adorna de colores,Miéntras vuelve en secreto sus dolores.
Fué así que en ese medio, rencorosa,Mal sanada la llaga que encubria,Juno del Cielo á Íris vaporosaA las naves ilíacas envía:A la húmida ninfa la gran DiosaImpetu añade en la region vacíaY del arco la adorna de colores,Miéntras vuelve en secreto sus dolores.
Fué así que en ese medio, rencorosa,Mal sanada la llaga que encubria,Juno del Cielo á Íris vaporosaA las naves ilíacas envía:A la húmida ninfa la gran DiosaImpetu añade en la region vacíaY del arco la adorna de colores,Miéntras vuelve en secreto sus dolores.
Ella parte invisible, vuela aprisa,Ve el inmenso concurso, tuerce al puerto;Las anchas playas vacilante pisaY todo siente estar mudo y desierto:Al fin las damas de Ilïon divisaQue en cóncavo remoto, al mar abierto,Honrando á Anquíses lágrimas le daban,Y en el lóbrego mar la vista clavan.
Ella parte invisible, vuela aprisa,Ve el inmenso concurso, tuerce al puerto;Las anchas playas vacilante pisaY todo siente estar mudo y desierto:Al fin las damas de Ilïon divisaQue en cóncavo remoto, al mar abierto,Honrando á Anquíses lágrimas le daban,Y en el lóbrego mar la vista clavan.
Ella parte invisible, vuela aprisa,Ve el inmenso concurso, tuerce al puerto;Las anchas playas vacilante pisaY todo siente estar mudo y desierto:Al fin las damas de Ilïon divisaQue en cóncavo remoto, al mar abierto,Honrando á Anquíses lágrimas le daban,Y en el lóbrego mar la vista clavan.
Y así, con mustia faz y ojos inmotos,Con una voz, la que el dolor les presta,«Mares cruzamos ya,» dicen, «ignotos;¡Oh, y cuánto de agua por salvar nos resta!»Por lograr firme asiento elevan votos;Hablar de un más allá, pesar les cuesta;Y hé aquí, miéntras derraman sus querellas,Íris astuta se desliza entre ellas.
Y así, con mustia faz y ojos inmotos,Con una voz, la que el dolor les presta,«Mares cruzamos ya,» dicen, «ignotos;¡Oh, y cuánto de agua por salvar nos resta!»Por lograr firme asiento elevan votos;Hablar de un más allá, pesar les cuesta;Y hé aquí, miéntras derraman sus querellas,Íris astuta se desliza entre ellas.
Y así, con mustia faz y ojos inmotos,Con una voz, la que el dolor les presta,«Mares cruzamos ya,» dicen, «ignotos;¡Oh, y cuánto de agua por salvar nos resta!»Por lograr firme asiento elevan votos;Hablar de un más allá, pesar les cuesta;Y hé aquí, miéntras derraman sus querellas,Íris astuta se desliza entre ellas.