CXX.

CXX.

El sitio al Dios de campos y ganadosLe dedicaron, y un solemne dia.No léjos de estas selvas sus soldadosTarcon apercibidos guarecia;Y podíase ya de los colladosAltivos, contemplar en lejaníaLa legion que en los llanos acampaba,Y dónde empieza, ver, y dónde acaba.

El sitio al Dios de campos y ganadosLe dedicaron, y un solemne dia.No léjos de estas selvas sus soldadosTarcon apercibidos guarecia;Y podíase ya de los colladosAltivos, contemplar en lejaníaLa legion que en los llanos acampaba,Y dónde empieza, ver, y dónde acaba.

El sitio al Dios de campos y ganadosLe dedicaron, y un solemne dia.No léjos de estas selvas sus soldadosTarcon apercibidos guarecia;Y podíase ya de los colladosAltivos, contemplar en lejaníaLa legion que en los llanos acampaba,Y dónde empieza, ver, y dónde acaba.

El sitio al Dios de campos y ganados

Le dedicaron, y un solemne dia.

No léjos de estas selvas sus soldados

Tarcon apercibidos guarecia;

Y podíase ya de los collados

Altivos, contemplar en lejanía

La legion que en los llanos acampaba,

Y dónde empieza, ver, y dónde acaba.

Al bosque ameno acuden, que recreaLa fatiga á caballo y caballero.Vénus que á la sazon, radiante Dea,En voladora nube el dón guerreroTraia al paladin, no bien le oteaCabe el frio raudal, solo y señeroEn un repuesto valle, ante él parece,Y la hadada armadura así le ofrece:

Al bosque ameno acuden, que recreaLa fatiga á caballo y caballero.Vénus que á la sazon, radiante Dea,En voladora nube el dón guerreroTraia al paladin, no bien le oteaCabe el frio raudal, solo y señeroEn un repuesto valle, ante él parece,Y la hadada armadura así le ofrece:

Al bosque ameno acuden, que recreaLa fatiga á caballo y caballero.Vénus que á la sazon, radiante Dea,En voladora nube el dón guerreroTraia al paladin, no bien le oteaCabe el frio raudal, solo y señeroEn un repuesto valle, ante él parece,Y la hadada armadura así le ofrece:

Al bosque ameno acuden, que recrea

La fatiga á caballo y caballero.

Vénus que á la sazon, radiante Dea,

En voladora nube el dón guerrero

Traia al paladin, no bien le otea

Cabe el frio raudal, solo y señero

En un repuesto valle, ante él parece,

Y la hadada armadura así le ofrece:

«Cata, hijo, aquí las armas inmortalesQue sola de mi esposo el arte traza:Las prometidas armas con las cualesArrostrarás de Turno la amenazaY el soberbio furor de sus parciales!»Dice, y al hijo Citerea abraza,Y de una encina al pié, que estaba enfrente,Deposita el arnes resplandeciente.

«Cata, hijo, aquí las armas inmortalesQue sola de mi esposo el arte traza:Las prometidas armas con las cualesArrostrarás de Turno la amenazaY el soberbio furor de sus parciales!»Dice, y al hijo Citerea abraza,Y de una encina al pié, que estaba enfrente,Deposita el arnes resplandeciente.

«Cata, hijo, aquí las armas inmortalesQue sola de mi esposo el arte traza:Las prometidas armas con las cualesArrostrarás de Turno la amenazaY el soberbio furor de sus parciales!»Dice, y al hijo Citerea abraza,Y de una encina al pié, que estaba enfrente,Deposita el arnes resplandeciente.

«Cata, hijo, aquí las armas inmortales

Que sola de mi esposo el arte traza:

Las prometidas armas con las cuales

Arrostrarás de Turno la amenaza

Y el soberbio furor de sus parciales!»

Dice, y al hijo Citerea abraza,

Y de una encina al pié, que estaba enfrente,

Deposita el arnes resplandeciente.

Reconocido el adalid y ufanoPor la honra excelsa y recibida gracia,El tesoro contempla soberanoY la vista sobre él gozosa espacia:Las piezas, ya en el brazo y ya en la mano,Revuelve, y de mirarlas no se sacia:La espada incontrastable, la garzota,El yelmo aterrador que incendios brota.

Reconocido el adalid y ufanoPor la honra excelsa y recibida gracia,El tesoro contempla soberanoY la vista sobre él gozosa espacia:Las piezas, ya en el brazo y ya en la mano,Revuelve, y de mirarlas no se sacia:La espada incontrastable, la garzota,El yelmo aterrador que incendios brota.

Reconocido el adalid y ufanoPor la honra excelsa y recibida gracia,El tesoro contempla soberanoY la vista sobre él gozosa espacia:Las piezas, ya en el brazo y ya en la mano,Revuelve, y de mirarlas no se sacia:La espada incontrastable, la garzota,El yelmo aterrador que incendios brota.

Reconocido el adalid y ufano

Por la honra excelsa y recibida gracia,

El tesoro contempla soberano

Y la vista sobre él gozosa espacia:

Las piezas, ya en el brazo y ya en la mano,

Revuelve, y de mirarlas no se sacia:

La espada incontrastable, la garzota,

El yelmo aterrador que incendios brota.

Ya en la enorme loriga brilladora,Recia en el bronce, en el matiz sangrientaComo nube cerúlea á quien coloraFogoso el sol, los ojos apacienta;Ya de las pulcras grevas se enamora,De electro y oro que al más fino afrenta;La lanza admira, y el labrado escudo,Que humano idioma describir no pudo.

Ya en la enorme loriga brilladora,Recia en el bronce, en el matiz sangrientaComo nube cerúlea á quien coloraFogoso el sol, los ojos apacienta;Ya de las pulcras grevas se enamora,De electro y oro que al más fino afrenta;La lanza admira, y el labrado escudo,Que humano idioma describir no pudo.

Ya en la enorme loriga brilladora,Recia en el bronce, en el matiz sangrientaComo nube cerúlea á quien coloraFogoso el sol, los ojos apacienta;Ya de las pulcras grevas se enamora,De electro y oro que al más fino afrenta;La lanza admira, y el labrado escudo,Que humano idioma describir no pudo.

Ya en la enorme loriga brilladora,

Recia en el bronce, en el matiz sangrienta

Como nube cerúlea á quien colora

Fogoso el sol, los ojos apacienta;

Ya de las pulcras grevas se enamora,

De electro y oro que al más fino afrenta;

La lanza admira, y el labrado escudo,

Que humano idioma describir no pudo.

Los ítalos orígenes, las gloriasEn él grabó de la romana gente,No desconocedor de las historiasVenideras, el Dios ignipotente:De Ascanio y su linaje las victoriasDispuso de uno en otro descendiente,Y tanta famosísima batalla,Quien contempla el escudo, en órden halla.

Los ítalos orígenes, las gloriasEn él grabó de la romana gente,No desconocedor de las historiasVenideras, el Dios ignipotente:De Ascanio y su linaje las victoriasDispuso de uno en otro descendiente,Y tanta famosísima batalla,Quien contempla el escudo, en órden halla.

Los ítalos orígenes, las gloriasEn él grabó de la romana gente,No desconocedor de las historiasVenideras, el Dios ignipotente:De Ascanio y su linaje las victoriasDispuso de uno en otro descendiente,Y tanta famosísima batalla,Quien contempla el escudo, en órden halla.

Los ítalos orígenes, las glorias

En él grabó de la romana gente,

No desconocedor de las historias

Venideras, el Dios ignipotente:

De Ascanio y su linaje las victorias

Dispuso de uno en otro descendiente,

Y tanta famosísima batalla,

Quien contempla el escudo, en órden halla.

Allí el antro de Marte se descubre,De una parida fiera verde alcoba:Dos risueños rapaces, que el salubreSustento solicitan de la loba,Cuélganse en torno á la materna ubre;Y ella con mansa lengua los adoba,Ya á éste volviendo en su comun cariñoLa robusta cerviz, ya al otro niño.

Allí el antro de Marte se descubre,De una parida fiera verde alcoba:Dos risueños rapaces, que el salubreSustento solicitan de la loba,Cuélganse en torno á la materna ubre;Y ella con mansa lengua los adoba,Ya á éste volviendo en su comun cariñoLa robusta cerviz, ya al otro niño.

Allí el antro de Marte se descubre,De una parida fiera verde alcoba:Dos risueños rapaces, que el salubreSustento solicitan de la loba,Cuélganse en torno á la materna ubre;Y ella con mansa lengua los adoba,Ya á éste volviendo en su comun cariñoLa robusta cerviz, ya al otro niño.

Allí el antro de Marte se descubre,

De una parida fiera verde alcoba:

Dos risueños rapaces, que el salubre

Sustento solicitan de la loba,

Cuélganse en torno á la materna ubre;

Y ella con mansa lengua los adoba,

Ya á éste volviendo en su comun cariño

La robusta cerviz, ya al otro niño.

Viene tras esto la naciente Roma;Y las sabinas asaltadas, talesAparecen allí como las tomaLa ocasion de los juegos Consuales;Y nueva guerra y súbita, que asomaDe Rómulo á la vez á los parciales,Y á los Curites y al anciano Tacio,Pueblo viril de corazon rehacio.

Viene tras esto la naciente Roma;Y las sabinas asaltadas, talesAparecen allí como las tomaLa ocasion de los juegos Consuales;Y nueva guerra y súbita, que asomaDe Rómulo á la vez á los parciales,Y á los Curites y al anciano Tacio,Pueblo viril de corazon rehacio.

Viene tras esto la naciente Roma;Y las sabinas asaltadas, talesAparecen allí como las tomaLa ocasion de los juegos Consuales;Y nueva guerra y súbita, que asomaDe Rómulo á la vez á los parciales,Y á los Curites y al anciano Tacio,Pueblo viril de corazon rehacio.

Viene tras esto la naciente Roma;

Y las sabinas asaltadas, tales

Aparecen allí como las toma

La ocasion de los juegos Consuales;

Y nueva guerra y súbita, que asoma

De Rómulo á la vez á los parciales,

Y á los Curites y al anciano Tacio,

Pueblo viril de corazon rehacio.

Con sus armas, y en pié, y allí cercanos,Depuestas ya las mutuas amenazas,Ambos reyes ostentan en las manosDe Jove ante el altar sagradas tazas;Una cerda que inmolan cual hermanosAcredita la union de entrambas razas;Y de Rómulo brilla recien hechoTosco palacio de pajizo techo.

Con sus armas, y en pié, y allí cercanos,Depuestas ya las mutuas amenazas,Ambos reyes ostentan en las manosDe Jove ante el altar sagradas tazas;Una cerda que inmolan cual hermanosAcredita la union de entrambas razas;Y de Rómulo brilla recien hechoTosco palacio de pajizo techo.

Con sus armas, y en pié, y allí cercanos,Depuestas ya las mutuas amenazas,Ambos reyes ostentan en las manosDe Jove ante el altar sagradas tazas;Una cerda que inmolan cual hermanosAcredita la union de entrambas razas;Y de Rómulo brilla recien hechoTosco palacio de pajizo techo.

Con sus armas, y en pié, y allí cercanos,

Depuestas ya las mutuas amenazas,

Ambos reyes ostentan en las manos

De Jove ante el altar sagradas tazas;

Una cerda que inmolan cual hermanos

Acredita la union de entrambas razas;

Y de Rómulo brilla recien hecho

Tosco palacio de pajizo techo.

Luégo en diversas direcciones MecioDe rápida cuadriga por el llanoArrebatar se mira;—así en desprecioNo tuvieses tu fe, mísero Albano!—Arrastrar al follon (¡castigo recio!)Manda implacable el vencedor romano;Y entre zarzas pasando y entre abrojosRastro dejan de sangre los despojos.

Luégo en diversas direcciones MecioDe rápida cuadriga por el llanoArrebatar se mira;—así en desprecioNo tuvieses tu fe, mísero Albano!—Arrastrar al follon (¡castigo recio!)Manda implacable el vencedor romano;Y entre zarzas pasando y entre abrojosRastro dejan de sangre los despojos.

Luégo en diversas direcciones MecioDe rápida cuadriga por el llanoArrebatar se mira;—así en desprecioNo tuvieses tu fe, mísero Albano!—Arrastrar al follon (¡castigo recio!)Manda implacable el vencedor romano;Y entre zarzas pasando y entre abrojosRastro dejan de sangre los despojos.

Luégo en diversas direcciones Mecio

De rápida cuadriga por el llano

Arrebatar se mira;—así en desprecio

No tuvieses tu fe, mísero Albano!—

Arrastrar al follon (¡castigo recio!)

Manda implacable el vencedor romano;

Y entre zarzas pasando y entre abrojos

Rastro dejan de sangre los despojos.

Tú, Pórsena, á tu vez, por el proscritoTarquino instando, la ciudad bloqueas;Y ya de libertad corren al gritoEspadas á blandir nietos de Enéas:En el ceño el furor llevas escrito,Y que amagas advierto, como veasQue osó el puente hundir Cócles, y que libreClelia ya de prision, trasnada el Tibre.

Tú, Pórsena, á tu vez, por el proscritoTarquino instando, la ciudad bloqueas;Y ya de libertad corren al gritoEspadas á blandir nietos de Enéas:En el ceño el furor llevas escrito,Y que amagas advierto, como veasQue osó el puente hundir Cócles, y que libreClelia ya de prision, trasnada el Tibre.

Tú, Pórsena, á tu vez, por el proscritoTarquino instando, la ciudad bloqueas;Y ya de libertad corren al gritoEspadas á blandir nietos de Enéas:En el ceño el furor llevas escrito,Y que amagas advierto, como veasQue osó el puente hundir Cócles, y que libreClelia ya de prision, trasnada el Tibre.

Tú, Pórsena, á tu vez, por el proscrito

Tarquino instando, la ciudad bloqueas;

Y ya de libertad corren al grito

Espadas á blandir nietos de Enéas:

En el ceño el furor llevas escrito,

Y que amagas advierto, como veas

Que osó el puente hundir Cócles, y que libre

Clelia ya de prision, trasnada el Tibre.

En lo alto del escudo está presenteManlio, guardian de la Tarpeya roca,Que en defensa del templo, el eminenteCapitolio ocupando, se coloca;Y vese allí que de la Gala genteQue á los umbrales en silencio toca,Volando avisa con clamor sonoroArgénteo ganso en pórticos de oro.

En lo alto del escudo está presenteManlio, guardian de la Tarpeya roca,Que en defensa del templo, el eminenteCapitolio ocupando, se coloca;Y vese allí que de la Gala genteQue á los umbrales en silencio toca,Volando avisa con clamor sonoroArgénteo ganso en pórticos de oro.

En lo alto del escudo está presenteManlio, guardian de la Tarpeya roca,Que en defensa del templo, el eminenteCapitolio ocupando, se coloca;Y vese allí que de la Gala genteQue á los umbrales en silencio toca,Volando avisa con clamor sonoroArgénteo ganso en pórticos de oro.

En lo alto del escudo está presente

Manlio, guardian de la Tarpeya roca,

Que en defensa del templo, el eminente

Capitolio ocupando, se coloca;

Y vese allí que de la Gala gente

Que á los umbrales en silencio toca,

Volando avisa con clamor sonoro

Argénteo ganso en pórticos de oro.

Entre matas la hueste avanza artera,Y ya de aquella deseada altura,Ya casi entre las sombras se apodera,Dádiva todo de la noche oscura:Les luce de oro á par la cabellera,De oro abunda la gaya vestidura.Y el blanco cuello, que á la leche iguala,Ciñe, de oro tambien, maciza gala;

Entre matas la hueste avanza artera,Y ya de aquella deseada altura,Ya casi entre las sombras se apodera,Dádiva todo de la noche oscura:Les luce de oro á par la cabellera,De oro abunda la gaya vestidura.Y el blanco cuello, que á la leche iguala,Ciñe, de oro tambien, maciza gala;

Entre matas la hueste avanza artera,Y ya de aquella deseada altura,Ya casi entre las sombras se apodera,Dádiva todo de la noche oscura:Les luce de oro á par la cabellera,De oro abunda la gaya vestidura.Y el blanco cuello, que á la leche iguala,Ciñe, de oro tambien, maciza gala;

Entre matas la hueste avanza artera,

Y ya de aquella deseada altura,

Ya casi entre las sombras se apodera,

Dádiva todo de la noche oscura:

Les luce de oro á par la cabellera,

De oro abunda la gaya vestidura.

Y el blanco cuello, que á la leche iguala,

Ciñe, de oro tambien, maciza gala;

Y llevando ante sí largos escudos,Blande cada uno doble dardo alpino.El de Salios danzantes, y desnudosLupercos, á este grupo está vecino:Señálanse los ápices lanudosY el ancil sacro que del cielo vino;Y matronas, que insignias venerandasHonestas llevan en carrozas blandas.

Y llevando ante sí largos escudos,Blande cada uno doble dardo alpino.El de Salios danzantes, y desnudosLupercos, á este grupo está vecino:Señálanse los ápices lanudosY el ancil sacro que del cielo vino;Y matronas, que insignias venerandasHonestas llevan en carrozas blandas.

Y llevando ante sí largos escudos,Blande cada uno doble dardo alpino.El de Salios danzantes, y desnudosLupercos, á este grupo está vecino:Señálanse los ápices lanudosY el ancil sacro que del cielo vino;Y matronas, que insignias venerandasHonestas llevan en carrozas blandas.

Y llevando ante sí largos escudos,

Blande cada uno doble dardo alpino.

El de Salios danzantes, y desnudos

Lupercos, á este grupo está vecino:

Señálanse los ápices lanudos

Y el ancil sacro que del cielo vino;

Y matronas, que insignias venerandas

Honestas llevan en carrozas blandas.

El mundo de las penas, la alta bocaDel Tártaro tambien la arte divinaGrabó léjos de allí. Tú de una rocaQue amenazando está siempre rüina,Apareces pendiente, y la ira locaTemblando de las Furias, Catilina.Más allá de los justos las mansiones,A quien dicta Caton sábias lecciones.

El mundo de las penas, la alta bocaDel Tártaro tambien la arte divinaGrabó léjos de allí. Tú de una rocaQue amenazando está siempre rüina,Apareces pendiente, y la ira locaTemblando de las Furias, Catilina.Más allá de los justos las mansiones,A quien dicta Caton sábias lecciones.

El mundo de las penas, la alta bocaDel Tártaro tambien la arte divinaGrabó léjos de allí. Tú de una rocaQue amenazando está siempre rüina,Apareces pendiente, y la ira locaTemblando de las Furias, Catilina.Más allá de los justos las mansiones,A quien dicta Caton sábias lecciones.

El mundo de las penas, la alta boca

Del Tártaro tambien la arte divina

Grabó léjos de allí. Tú de una roca

Que amenazando está siempre rüina,

Apareces pendiente, y la ira loca

Temblando de las Furias, Catilina.

Más allá de los justos las mansiones,

A quien dicta Caton sábias lecciones.

En medio á estas escenas, mar hinchado,Un piélago de oro se dilata,Que en vivo movimiento simuladoCopos de espuma albísimos desata:En círculo nadando dilatadoTersos delfines de luciente plataGirando van, y con alzadas colasBarrer parecen las hirvientes olas.

En medio á estas escenas, mar hinchado,Un piélago de oro se dilata,Que en vivo movimiento simuladoCopos de espuma albísimos desata:En círculo nadando dilatadoTersos delfines de luciente plataGirando van, y con alzadas colasBarrer parecen las hirvientes olas.

En medio á estas escenas, mar hinchado,Un piélago de oro se dilata,Que en vivo movimiento simuladoCopos de espuma albísimos desata:En círculo nadando dilatadoTersos delfines de luciente plataGirando van, y con alzadas colasBarrer parecen las hirvientes olas.

En medio á estas escenas, mar hinchado,

Un piélago de oro se dilata,

Que en vivo movimiento simulado

Copos de espuma albísimos desata:

En círculo nadando dilatado

Tersos delfines de luciente plata

Girando van, y con alzadas colas

Barrer parecen las hirvientes olas.

Cautiva en medio al ponto las miradasDe Accio el conflicto, el próximo remateIncierto aún: en órden las armadasCon férreas proas van; hierve Leucate:Sus ítalas legiones arriscadasConduce Augusto César al combate;Yérguese en popa; el Pueblo y el SenadoTiene, y los Dioses de la Patria, al lado.

Cautiva en medio al ponto las miradasDe Accio el conflicto, el próximo remateIncierto aún: en órden las armadasCon férreas proas van; hierve Leucate:Sus ítalas legiones arriscadasConduce Augusto César al combate;Yérguese en popa; el Pueblo y el SenadoTiene, y los Dioses de la Patria, al lado.

Cautiva en medio al ponto las miradasDe Accio el conflicto, el próximo remateIncierto aún: en órden las armadasCon férreas proas van; hierve Leucate:Sus ítalas legiones arriscadasConduce Augusto César al combate;Yérguese en popa; el Pueblo y el SenadoTiene, y los Dioses de la Patria, al lado.

Cautiva en medio al ponto las miradas

De Accio el conflicto, el próximo remate

Incierto aún: en órden las armadas

Con férreas proas van; hierve Leucate:

Sus ítalas legiones arriscadas

Conduce Augusto César al combate;

Yérguese en popa; el Pueblo y el Senado

Tiene, y los Dioses de la Patria, al lado.

Yérguese en la alta popa: fuego alientaRadiante cada sien; su coronillaLa estrella Julia fúlgida sustenta.Agripa, que sus tropas acaudilla,Enhiesto en otra parte se presenta:Dioses y vientos le cortejan: brillaSobre su frente la rostral coronaQue navales hazañas galardona.

Yérguese en la alta popa: fuego alientaRadiante cada sien; su coronillaLa estrella Julia fúlgida sustenta.Agripa, que sus tropas acaudilla,Enhiesto en otra parte se presenta:Dioses y vientos le cortejan: brillaSobre su frente la rostral coronaQue navales hazañas galardona.

Yérguese en la alta popa: fuego alientaRadiante cada sien; su coronillaLa estrella Julia fúlgida sustenta.Agripa, que sus tropas acaudilla,Enhiesto en otra parte se presenta:Dioses y vientos le cortejan: brillaSobre su frente la rostral coronaQue navales hazañas galardona.

Yérguese en la alta popa: fuego alienta

Radiante cada sien; su coronilla

La estrella Julia fúlgida sustenta.

Agripa, que sus tropas acaudilla,

Enhiesto en otra parte se presenta:

Dioses y vientos le cortejan: brilla

Sobre su frente la rostral corona

Que navales hazañas galardona.

Allí Antonio á su vez bárbara huesteManda, con vario militar arreo:Triunfante la region que la celesteAurora ilustra y piélago EritreoHa dejado, y ejércitos del EsteTrae: al Egipcio acompañarle veo,Y al remoto Bactriano; y (¡mancha odiosa!)Tambien le sigue forastera esposa.

Allí Antonio á su vez bárbara huesteManda, con vario militar arreo:Triunfante la region que la celesteAurora ilustra y piélago EritreoHa dejado, y ejércitos del EsteTrae: al Egipcio acompañarle veo,Y al remoto Bactriano; y (¡mancha odiosa!)Tambien le sigue forastera esposa.

Allí Antonio á su vez bárbara huesteManda, con vario militar arreo:Triunfante la region que la celesteAurora ilustra y piélago EritreoHa dejado, y ejércitos del EsteTrae: al Egipcio acompañarle veo,Y al remoto Bactriano; y (¡mancha odiosa!)Tambien le sigue forastera esposa.

Allí Antonio á su vez bárbara hueste

Manda, con vario militar arreo:

Triunfante la region que la celeste

Aurora ilustra y piélago Eritreo

Ha dejado, y ejércitos del Este

Trae: al Egipcio acompañarle veo,

Y al remoto Bactriano; y (¡mancha odiosa!)

Tambien le sigue forastera esposa.

Precipítanse á un tiempo las galerasHácia alta mar; y cúbrenla de espumaRevolviéndola toda, las guerrerasProras y remos con violencia suma.Ver bogando las Cícladas creyerasO montes que, éste á aquél, cayendo, abruma;¡Tanto estrechan la lid! ¡con mole tantaUn torreado buque á otro quebranta!

Precipítanse á un tiempo las galerasHácia alta mar; y cúbrenla de espumaRevolviéndola toda, las guerrerasProras y remos con violencia suma.Ver bogando las Cícladas creyerasO montes que, éste á aquél, cayendo, abruma;¡Tanto estrechan la lid! ¡con mole tantaUn torreado buque á otro quebranta!

Precipítanse á un tiempo las galerasHácia alta mar; y cúbrenla de espumaRevolviéndola toda, las guerrerasProras y remos con violencia suma.Ver bogando las Cícladas creyerasO montes que, éste á aquél, cayendo, abruma;¡Tanto estrechan la lid! ¡con mole tantaUn torreado buque á otro quebranta!

Precipítanse á un tiempo las galeras

Hácia alta mar; y cúbrenla de espuma

Revolviéndola toda, las guerreras

Proras y remos con violencia suma.

Ver bogando las Cícladas creyeras

O montes que, éste á aquél, cayendo, abruma;

¡Tanto estrechan la lid! ¡con mole tanta

Un torreado buque á otro quebranta!

Volante hierro y encendida estopaCaen doquier: la atroz carniceríaEn sangre el campo de Neptuno arropa.Con el egipcio sistro desafíaCleopatra; y, armados en su popa,A Anúbis labrador, y á cuantas criaFeas deidades su país, reservaContra Neptuno y Vénus y Minerva.

Volante hierro y encendida estopaCaen doquier: la atroz carniceríaEn sangre el campo de Neptuno arropa.Con el egipcio sistro desafíaCleopatra; y, armados en su popa,A Anúbis labrador, y á cuantas criaFeas deidades su país, reservaContra Neptuno y Vénus y Minerva.

Volante hierro y encendida estopaCaen doquier: la atroz carniceríaEn sangre el campo de Neptuno arropa.Con el egipcio sistro desafíaCleopatra; y, armados en su popa,A Anúbis labrador, y á cuantas criaFeas deidades su país, reservaContra Neptuno y Vénus y Minerva.

Volante hierro y encendida estopa

Caen doquier: la atroz carnicería

En sangre el campo de Neptuno arropa.

Con el egipcio sistro desafía

Cleopatra; y, armados en su popa,

A Anúbis labrador, y á cuantas cria

Feas deidades su país, reserva

Contra Neptuno y Vénus y Minerva.

Ella mirar no ha osado todavíaLos dos zagueros áspides. En tantoArde Mavorte en medio á la porfía,Tallado en hierro; y esparciendo espantoBajan tras él por la region vacíaLas Furias: corre con rasgado mantoRiendo la Discordia; y hiere al vientoBelona en pos con látigo sangriento.

Ella mirar no ha osado todavíaLos dos zagueros áspides. En tantoArde Mavorte en medio á la porfía,Tallado en hierro; y esparciendo espantoBajan tras él por la region vacíaLas Furias: corre con rasgado mantoRiendo la Discordia; y hiere al vientoBelona en pos con látigo sangriento.

Ella mirar no ha osado todavíaLos dos zagueros áspides. En tantoArde Mavorte en medio á la porfía,Tallado en hierro; y esparciendo espantoBajan tras él por la region vacíaLas Furias: corre con rasgado mantoRiendo la Discordia; y hiere al vientoBelona en pos con látigo sangriento.

Ella mirar no ha osado todavía

Los dos zagueros áspides. En tanto

Arde Mavorte en medio á la porfía,

Tallado en hierro; y esparciendo espanto

Bajan tras él por la region vacía

Las Furias: corre con rasgado manto

Riendo la Discordia; y hiere al viento

Belona en pos con látigo sangriento.

Apolo Accio, que dudoso miraEl trance, desde lo alto el arco tiende;A Indo y á Egipcio horror mortal inspira:El Árabe, el Sabeo fuga emprende;Todos vuelven espaldas á su ira.Ni á más la Reina espavorida atiende:Ya, ya jarcias afloja, da la vela,Vientos convida, por el golfo vuela.

Apolo Accio, que dudoso miraEl trance, desde lo alto el arco tiende;A Indo y á Egipcio horror mortal inspira:El Árabe, el Sabeo fuga emprende;Todos vuelven espaldas á su ira.Ni á más la Reina espavorida atiende:Ya, ya jarcias afloja, da la vela,Vientos convida, por el golfo vuela.

Apolo Accio, que dudoso miraEl trance, desde lo alto el arco tiende;A Indo y á Egipcio horror mortal inspira:El Árabe, el Sabeo fuga emprende;Todos vuelven espaldas á su ira.Ni á más la Reina espavorida atiende:Ya, ya jarcias afloja, da la vela,Vientos convida, por el golfo vuela.

Apolo Accio, que dudoso mira

El trance, desde lo alto el arco tiende;

A Indo y á Egipcio horror mortal inspira:

El Árabe, el Sabeo fuga emprende;

Todos vuelven espaldas á su ira.

Ni á más la Reina espavorida atiende:

Ya, ya jarcias afloja, da la vela,

Vientos convida, por el golfo vuela.

Grabó á la triste el Dios ignipotenteCon el Yápiga huyendo, á quien invocaEntre el estrago, pálida la frenteAl soplo de la muerte que la toca;Y puso al caudaloso Nilo enfrente,Que abriendo en su dolor séptupla boca,A su seno cerúleo y honda camaCon suelta ropa á los vencidos llama.

Grabó á la triste el Dios ignipotenteCon el Yápiga huyendo, á quien invocaEntre el estrago, pálida la frenteAl soplo de la muerte que la toca;Y puso al caudaloso Nilo enfrente,Que abriendo en su dolor séptupla boca,A su seno cerúleo y honda camaCon suelta ropa á los vencidos llama.

Grabó á la triste el Dios ignipotenteCon el Yápiga huyendo, á quien invocaEntre el estrago, pálida la frenteAl soplo de la muerte que la toca;Y puso al caudaloso Nilo enfrente,Que abriendo en su dolor séptupla boca,A su seno cerúleo y honda camaCon suelta ropa á los vencidos llama.

Grabó á la triste el Dios ignipotente

Con el Yápiga huyendo, á quien invoca

Entre el estrago, pálida la frente

Al soplo de la muerte que la toca;

Y puso al caudaloso Nilo enfrente,

Que abriendo en su dolor séptupla boca,

A su seno cerúleo y honda cama

Con suelta ropa á los vencidos llama.

Y luégo en triple triunfo á los romanosMuros César avánzase opulento:Máximos á los Dioses italianosSantuarios fundar tres veces cientoEn Roma, ofrece, y sus alzadas manosExpresan el eterno juramento.Y plazas vense y calles en festivasDanzas bullir y en jubilosos vivas.

Y luégo en triple triunfo á los romanosMuros César avánzase opulento:Máximos á los Dioses italianosSantuarios fundar tres veces cientoEn Roma, ofrece, y sus alzadas manosExpresan el eterno juramento.Y plazas vense y calles en festivasDanzas bullir y en jubilosos vivas.

Y luégo en triple triunfo á los romanosMuros César avánzase opulento:Máximos á los Dioses italianosSantuarios fundar tres veces cientoEn Roma, ofrece, y sus alzadas manosExpresan el eterno juramento.Y plazas vense y calles en festivasDanzas bullir y en jubilosos vivas.

Y luégo en triple triunfo á los romanos

Muros César avánzase opulento:

Máximos á los Dioses italianos

Santuarios fundar tres veces ciento

En Roma, ofrece, y sus alzadas manos

Expresan el eterno juramento.

Y plazas vense y calles en festivas

Danzas bullir y en jubilosos vivas.

Tiene aras cada templo, y centenaresReune de matronas: sacrificaReses el sacerdote en los altares.César, de Febo en la albicante y ricaEntrada, las ofrendas popularesReconoce, á las puertas las aplica;Y ante él desfilan las vencidas gentesEn veste, armas y lengua diferentes.

Tiene aras cada templo, y centenaresReune de matronas: sacrificaReses el sacerdote en los altares.César, de Febo en la albicante y ricaEntrada, las ofrendas popularesReconoce, á las puertas las aplica;Y ante él desfilan las vencidas gentesEn veste, armas y lengua diferentes.

Tiene aras cada templo, y centenaresReune de matronas: sacrificaReses el sacerdote en los altares.César, de Febo en la albicante y ricaEntrada, las ofrendas popularesReconoce, á las puertas las aplica;Y ante él desfilan las vencidas gentesEn veste, armas y lengua diferentes.

Tiene aras cada templo, y centenares

Reune de matronas: sacrifica

Reses el sacerdote en los altares.

César, de Febo en la albicante y rica

Entrada, las ofrendas populares

Reconoce, á las puertas las aplica;

Y ante él desfilan las vencidas gentes

En veste, armas y lengua diferentes.

Allí el Nómade, el Áfrico, á ligerosTrajes usado; y Lélegas en filaVense, y Carios allí; diestros arquerosLos Gelones; Eufrátes, más tranquilaSu corriente arrastrando; y los postrerosMorinos; y el que doble cuerno estila,Reno undoso; y los Dahas renuentes,Y Aráxes, no enseñado á sufrir puentes.

Allí el Nómade, el Áfrico, á ligerosTrajes usado; y Lélegas en filaVense, y Carios allí; diestros arquerosLos Gelones; Eufrátes, más tranquilaSu corriente arrastrando; y los postrerosMorinos; y el que doble cuerno estila,Reno undoso; y los Dahas renuentes,Y Aráxes, no enseñado á sufrir puentes.

Allí el Nómade, el Áfrico, á ligerosTrajes usado; y Lélegas en filaVense, y Carios allí; diestros arquerosLos Gelones; Eufrátes, más tranquilaSu corriente arrastrando; y los postrerosMorinos; y el que doble cuerno estila,Reno undoso; y los Dahas renuentes,Y Aráxes, no enseñado á sufrir puentes.

Allí el Nómade, el Áfrico, á ligeros

Trajes usado; y Lélegas en fila

Vense, y Carios allí; diestros arqueros

Los Gelones; Eufrátes, más tranquila

Su corriente arrastrando; y los postreros

Morinos; y el que doble cuerno estila,

Reno undoso; y los Dahas renuentes,

Y Aráxes, no enseñado á sufrir puentes.

Tales asuntos el sin par VulcanoEn el escudo figurado habia.De su madre el obsequio soberanoContempla el paladin, y se extasíaEn sus primores; con anhelo vanoEnigma tanto descifrar porfía,Y de futuros nietos y de RomaGloria y poder sobre sus hombros toma.

Tales asuntos el sin par VulcanoEn el escudo figurado habia.De su madre el obsequio soberanoContempla el paladin, y se extasíaEn sus primores; con anhelo vanoEnigma tanto descifrar porfía,Y de futuros nietos y de RomaGloria y poder sobre sus hombros toma.

Tales asuntos el sin par VulcanoEn el escudo figurado habia.De su madre el obsequio soberanoContempla el paladin, y se extasíaEn sus primores; con anhelo vanoEnigma tanto descifrar porfía,Y de futuros nietos y de RomaGloria y poder sobre sus hombros toma.

Tales asuntos el sin par Vulcano

En el escudo figurado habia.

De su madre el obsequio soberano

Contempla el paladin, y se extasía

En sus primores; con anhelo vano

Enigma tanto descifrar porfía,

Y de futuros nietos y de Roma

Gloria y poder sobre sus hombros toma.


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