LIBRO NONO.
Miéntras Fortuna en el etrusco sueloEn tal manera los sucesos guia,Hácia el osado Turno desde el cieloJuno, hija de Saturno, á Íris envía.En el bosque de un valle que el abueloPilumno consagró, Turno yacia,Y así empiézale á hablar puesta delante,Con róseos labios la hija de Taumante:
Miéntras Fortuna en el etrusco sueloEn tal manera los sucesos guia,Hácia el osado Turno desde el cieloJuno, hija de Saturno, á Íris envía.En el bosque de un valle que el abueloPilumno consagró, Turno yacia,Y así empiézale á hablar puesta delante,Con róseos labios la hija de Taumante:
Miéntras Fortuna en el etrusco sueloEn tal manera los sucesos guia,Hácia el osado Turno desde el cieloJuno, hija de Saturno, á Íris envía.En el bosque de un valle que el abueloPilumno consagró, Turno yacia,Y así empiézale á hablar puesta delante,Con róseos labios la hija de Taumante:
Miéntras Fortuna en el etrusco suelo
En tal manera los sucesos guia,
Hácia el osado Turno desde el cielo
Juno, hija de Saturno, á Íris envía.
En el bosque de un valle que el abuelo
Pilumno consagró, Turno yacia,
Y así empiézale á hablar puesta delante,
Con róseos labios la hija de Taumante:
«Lo que deidad ninguna, por coronaA humano ruego, prometer osara,Por sus pasos el tiempo te ocasiona,Turno, y ansa de triunfos te depara:Sus proyectados muros abandona,Y flota y compañeros desamparaEnéas, y de Evandro palantinoAl poder y amistad tienta camino.
«Lo que deidad ninguna, por coronaA humano ruego, prometer osara,Por sus pasos el tiempo te ocasiona,Turno, y ansa de triunfos te depara:Sus proyectados muros abandona,Y flota y compañeros desamparaEnéas, y de Evandro palantinoAl poder y amistad tienta camino.
«Lo que deidad ninguna, por coronaA humano ruego, prometer osara,Por sus pasos el tiempo te ocasiona,Turno, y ansa de triunfos te depara:Sus proyectados muros abandona,Y flota y compañeros desamparaEnéas, y de Evandro palantinoAl poder y amistad tienta camino.
«Lo que deidad ninguna, por corona
A humano ruego, prometer osara,
Por sus pasos el tiempo te ocasiona,
Turno, y ansa de triunfos te depara:
Sus proyectados muros abandona,
Y flota y compañeros desampara
Enéas, y de Evandro palantino
Al poder y amistad tienta camino.
»Y áun más: en las etruscas poblacionesPenetra, incita la nacion tirrena,Levas hace de rústicos peones.Corta demoras tú: sazon es buenaPara armar carros, para uncir trotones;¡Vé, y su campo turbado desordena!»Dice, y huyendo con parejas alas,Entre nubes de su arco abre las galas.
»Y áun más: en las etruscas poblacionesPenetra, incita la nacion tirrena,Levas hace de rústicos peones.Corta demoras tú: sazon es buenaPara armar carros, para uncir trotones;¡Vé, y su campo turbado desordena!»Dice, y huyendo con parejas alas,Entre nubes de su arco abre las galas.
»Y áun más: en las etruscas poblacionesPenetra, incita la nacion tirrena,Levas hace de rústicos peones.Corta demoras tú: sazon es buenaPara armar carros, para uncir trotones;¡Vé, y su campo turbado desordena!»Dice, y huyendo con parejas alas,Entre nubes de su arco abre las galas.
»Y áun más: en las etruscas poblaciones
Penetra, incita la nacion tirrena,
Levas hace de rústicos peones.
Corta demoras tú: sazon es buena
Para armar carros, para uncir trotones;
¡Vé, y su campo turbado desordena!»
Dice, y huyendo con parejas alas,
Entre nubes de su arco abre las galas.
Conocióla el mancebo, tiende igualesLas manos á la vírgen, y en su vueloLéjos la sigue con palabras tales:«¡Íris, nuncia gentil, joya del cielo!¿Quién así de los cercos sideralesEnvuelta en nubes te redujo al suelo?¿Qué imprevista estacion? ¿qué cambio es éste?Aléjase la bóveda celeste,
Conocióla el mancebo, tiende igualesLas manos á la vírgen, y en su vueloLéjos la sigue con palabras tales:«¡Íris, nuncia gentil, joya del cielo!¿Quién así de los cercos sideralesEnvuelta en nubes te redujo al suelo?¿Qué imprevista estacion? ¿qué cambio es éste?Aléjase la bóveda celeste,
Conocióla el mancebo, tiende igualesLas manos á la vírgen, y en su vueloLéjos la sigue con palabras tales:«¡Íris, nuncia gentil, joya del cielo!¿Quién así de los cercos sideralesEnvuelta en nubes te redujo al suelo?¿Qué imprevista estacion? ¿qué cambio es éste?Aléjase la bóveda celeste,
Conocióla el mancebo, tiende iguales
Las manos á la vírgen, y en su vuelo
Léjos la sigue con palabras tales:
«¡Íris, nuncia gentil, joya del cielo!
¿Quién así de los cercos siderales
Envuelta en nubes te redujo al suelo?
¿Qué imprevista estacion? ¿qué cambio es éste?
Aléjase la bóveda celeste,
»Y en el éter erráticas estrellasContemplo. Ya el belísono mandatoQue con agüero de esplendores sellas,Quienquier tú fueres, obediente acato.»Dice, á las aguas se encamina, y de ellasToma en las palmas, y á los Dioses gratoSus nombres invocando muchas veces,Hinche la esfera de devotas preces.
»Y en el éter erráticas estrellasContemplo. Ya el belísono mandatoQue con agüero de esplendores sellas,Quienquier tú fueres, obediente acato.»Dice, á las aguas se encamina, y de ellasToma en las palmas, y á los Dioses gratoSus nombres invocando muchas veces,Hinche la esfera de devotas preces.
»Y en el éter erráticas estrellasContemplo. Ya el belísono mandatoQue con agüero de esplendores sellas,Quienquier tú fueres, obediente acato.»Dice, á las aguas se encamina, y de ellasToma en las palmas, y á los Dioses gratoSus nombres invocando muchas veces,Hinche la esfera de devotas preces.
»Y en el éter erráticas estrellas
Contemplo. Ya el belísono mandato
Que con agüero de esplendores sellas,
Quienquier tú fueres, obediente acato.»
Dice, á las aguas se encamina, y de ellas
Toma en las palmas, y á los Dioses grato
Sus nombres invocando muchas veces,
Hinche la esfera de devotas preces.
Ya las armadas tropas á porfíaMarchando en los abiertos campos veo,Ufanas con veloz caballeríaY ricas de oro y de vistoso arreo:Mesapo las primeras haces guia;Las últimas, los hijos de Tirreo:En medio alto adalid Turno campea,Y á todos corpulento señorea.
Ya las armadas tropas á porfíaMarchando en los abiertos campos veo,Ufanas con veloz caballeríaY ricas de oro y de vistoso arreo:Mesapo las primeras haces guia;Las últimas, los hijos de Tirreo:En medio alto adalid Turno campea,Y á todos corpulento señorea.
Ya las armadas tropas á porfíaMarchando en los abiertos campos veo,Ufanas con veloz caballeríaY ricas de oro y de vistoso arreo:Mesapo las primeras haces guia;Las últimas, los hijos de Tirreo:En medio alto adalid Turno campea,Y á todos corpulento señorea.
Ya las armadas tropas á porfía
Marchando en los abiertos campos veo,
Ufanas con veloz caballería
Y ricas de oro y de vistoso arreo:
Mesapo las primeras haces guia;
Las últimas, los hijos de Tirreo:
En medio alto adalid Turno campea,
Y á todos corpulento señorea.
Así el Gánges en plácida crecienteEn siete brazos silencioso fluye;Y el Nilo, cuando á su álveo la corriente,Con que inunda los campos, restituye,Así avanza tambien calmosamente.Ya la nube de polvo que circuyeAl ejército, han visto los TroyanosNegra formarse en los tendidos llanos.
Así el Gánges en plácida crecienteEn siete brazos silencioso fluye;Y el Nilo, cuando á su álveo la corriente,Con que inunda los campos, restituye,Así avanza tambien calmosamente.Ya la nube de polvo que circuyeAl ejército, han visto los TroyanosNegra formarse en los tendidos llanos.
Así el Gánges en plácida crecienteEn siete brazos silencioso fluye;Y el Nilo, cuando á su álveo la corriente,Con que inunda los campos, restituye,Así avanza tambien calmosamente.Ya la nube de polvo que circuyeAl ejército, han visto los TroyanosNegra formarse en los tendidos llanos.
Así el Gánges en plácida creciente
En siete brazos silencioso fluye;
Y el Nilo, cuando á su álveo la corriente,
Con que inunda los campos, restituye,
Así avanza tambien calmosamente.
Ya la nube de polvo que circuye
Al ejército, han visto los Troyanos
Negra formarse en los tendidos llanos.
Y de frontero alcor así el primeroGritó Caíco: «¿Á quién horror y grimaNo pondrá, ciudadanos, ese fieroTenebroso turbion que se aproxima?¡Sús! ¡dardos hay aquí! ¡venga el acero!¡Y á los muros trepemos, que está encimaEl enemigo!» Y con clamor ingenteCierra las puertas la troyana gente.
Y de frontero alcor así el primeroGritó Caíco: «¿Á quién horror y grimaNo pondrá, ciudadanos, ese fieroTenebroso turbion que se aproxima?¡Sús! ¡dardos hay aquí! ¡venga el acero!¡Y á los muros trepemos, que está encimaEl enemigo!» Y con clamor ingenteCierra las puertas la troyana gente.
Y de frontero alcor así el primeroGritó Caíco: «¿Á quién horror y grimaNo pondrá, ciudadanos, ese fieroTenebroso turbion que se aproxima?¡Sús! ¡dardos hay aquí! ¡venga el acero!¡Y á los muros trepemos, que está encimaEl enemigo!» Y con clamor ingenteCierra las puertas la troyana gente.
Y de frontero alcor así el primero
Gritó Caíco: «¿Á quién horror y grima
No pondrá, ciudadanos, ese fiero
Tenebroso turbion que se aproxima?
¡Sús! ¡dardos hay aquí! ¡venga el acero!
¡Y á los muros trepemos, que está encima
El enemigo!» Y con clamor ingente
Cierra las puertas la troyana gente.
Que Enéas, sabio capitan, el diaQue partió, de apariencias lisonjerasNo fiarse jamás mandado habia,Ni salidas hacer: que las trincherasGuardasen, dijo, con tenaz porfía.Sus puestos á ocupar corren ligerasLas armadas legiones; y es en vanoQue ira en contra y pudor se den la mano;
Que Enéas, sabio capitan, el diaQue partió, de apariencias lisonjerasNo fiarse jamás mandado habia,Ni salidas hacer: que las trincherasGuardasen, dijo, con tenaz porfía.Sus puestos á ocupar corren ligerasLas armadas legiones; y es en vanoQue ira en contra y pudor se den la mano;
Que Enéas, sabio capitan, el diaQue partió, de apariencias lisonjerasNo fiarse jamás mandado habia,Ni salidas hacer: que las trincherasGuardasen, dijo, con tenaz porfía.Sus puestos á ocupar corren ligerasLas armadas legiones; y es en vanoQue ira en contra y pudor se den la mano;
Que Enéas, sabio capitan, el dia
Que partió, de apariencias lisonjeras
No fiarse jamás mandado habia,
Ni salidas hacer: que las trincheras
Guardasen, dijo, con tenaz porfía.
Sus puestos á ocupar corren ligeras
Las armadas legiones; y es en vano
Que ira en contra y pudor se den la mano;
En vano, que encendida en ellos ardaLa muchedumbre por lanzarse: cuidaDe obedecer primero, y densa aguardaY firme en huecas torres la avenida.Turno, en tanto, á su hueste en pasos tarda,Adelántase audaz, suelta la brida,Con veinte caballeros de alta cuenta,E improviso ante el muro se presenta.
En vano, que encendida en ellos ardaLa muchedumbre por lanzarse: cuidaDe obedecer primero, y densa aguardaY firme en huecas torres la avenida.Turno, en tanto, á su hueste en pasos tarda,Adelántase audaz, suelta la brida,Con veinte caballeros de alta cuenta,E improviso ante el muro se presenta.
En vano, que encendida en ellos ardaLa muchedumbre por lanzarse: cuidaDe obedecer primero, y densa aguardaY firme en huecas torres la avenida.Turno, en tanto, á su hueste en pasos tarda,Adelántase audaz, suelta la brida,Con veinte caballeros de alta cuenta,E improviso ante el muro se presenta.
En vano, que encendida en ellos arda
La muchedumbre por lanzarse: cuida
De obedecer primero, y densa aguarda
Y firme en huecas torres la avenida.
Turno, en tanto, á su hueste en pasos tarda,
Adelántase audaz, suelta la brida,
Con veinte caballeros de alta cuenta,
E improviso ante el muro se presenta.
Sobre un corcel de Tracia lozaneaQue blancas manchas luce; cresta rojaSobre el dorado morrïon ondea.«¿Quién de vosotros, á mi ejemplo, enojaCon fiero reto á los contrarios? ¡Ea!»Dice, y blandiendo un dardo, alto le arroja,Nuncio marcial, y el potro que sofrenaCon garbosa altivez lanza á la arena.
Sobre un corcel de Tracia lozaneaQue blancas manchas luce; cresta rojaSobre el dorado morrïon ondea.«¿Quién de vosotros, á mi ejemplo, enojaCon fiero reto á los contrarios? ¡Ea!»Dice, y blandiendo un dardo, alto le arroja,Nuncio marcial, y el potro que sofrenaCon garbosa altivez lanza á la arena.
Sobre un corcel de Tracia lozaneaQue blancas manchas luce; cresta rojaSobre el dorado morrïon ondea.«¿Quién de vosotros, á mi ejemplo, enojaCon fiero reto á los contrarios? ¡Ea!»Dice, y blandiendo un dardo, alto le arroja,Nuncio marcial, y el potro que sofrenaCon garbosa altivez lanza á la arena.
Sobre un corcel de Tracia lozanea
Que blancas manchas luce; cresta roja
Sobre el dorado morrïon ondea.
«¿Quién de vosotros, á mi ejemplo, enoja
Con fiero reto á los contrarios? ¡Ea!»
Dice, y blandiendo un dardo, alto le arroja,
Nuncio marcial, y el potro que sofrena
Con garbosa altivez lanza á la arena.
Síguenle en clamoroso movimiento...Mas ¿quién de ellos pensara lo que mira?El Troyano, en inerte encogimiento,No igual lid á empeñar armado aspira,A cobijar su campo sólo atento.Los muros registrando Turno giraFurioso en su corcel, y abrir espera,Por donde entradas no hay, de entrar manera.
Síguenle en clamoroso movimiento...Mas ¿quién de ellos pensara lo que mira?El Troyano, en inerte encogimiento,No igual lid á empeñar armado aspira,A cobijar su campo sólo atento.Los muros registrando Turno giraFurioso en su corcel, y abrir espera,Por donde entradas no hay, de entrar manera.
Síguenle en clamoroso movimiento...Mas ¿quién de ellos pensara lo que mira?El Troyano, en inerte encogimiento,No igual lid á empeñar armado aspira,A cobijar su campo sólo atento.Los muros registrando Turno giraFurioso en su corcel, y abrir espera,Por donde entradas no hay, de entrar manera.
Síguenle en clamoroso movimiento...
Mas ¿quién de ellos pensara lo que mira?
El Troyano, en inerte encogimiento,
No igual lid á empeñar armado aspira,
A cobijar su campo sólo atento.
Los muros registrando Turno gira
Furioso en su corcel, y abrir espera,
Por donde entradas no hay, de entrar manera.
Cual, llena, asedia un lobo á una majadaEn alta noche; y vientos y aguacerosArrostra, y por la cerca tienta entrada;Balan bajo las madres los corderos;Él ruje, y ya en su presa, áun no tocada,Ceba sus apetitos carniceros;Que el hambre acumulada le atormentaY arde, áridas sus fauces, sed sangrienta:
Cual, llena, asedia un lobo á una majadaEn alta noche; y vientos y aguacerosArrostra, y por la cerca tienta entrada;Balan bajo las madres los corderos;Él ruje, y ya en su presa, áun no tocada,Ceba sus apetitos carniceros;Que el hambre acumulada le atormentaY arde, áridas sus fauces, sed sangrienta:
Cual, llena, asedia un lobo á una majadaEn alta noche; y vientos y aguacerosArrostra, y por la cerca tienta entrada;Balan bajo las madres los corderos;Él ruje, y ya en su presa, áun no tocada,Ceba sus apetitos carniceros;Que el hambre acumulada le atormentaY arde, áridas sus fauces, sed sangrienta:
Cual, llena, asedia un lobo á una majada
En alta noche; y vientos y aguaceros
Arrostra, y por la cerca tienta entrada;
Balan bajo las madres los corderos;
Él ruje, y ya en su presa, áun no tocada,
Ceba sus apetitos carniceros;
Que el hambre acumulada le atormenta
Y arde, áridas sus fauces, sed sangrienta:
El Rútulo adalid, de igual manera,Mirando los rëales y los murosEn ímpetu fogoso se exaspera,Derrítele el dolor los huesos duros:Penetrara en la plaza si pudiera;Y piensa cómo á los que ve segurosEncerrados Troyanos, fuéra llameY á igual lid en los campos los derrame.
El Rútulo adalid, de igual manera,Mirando los rëales y los murosEn ímpetu fogoso se exaspera,Derrítele el dolor los huesos duros:Penetrara en la plaza si pudiera;Y piensa cómo á los que ve segurosEncerrados Troyanos, fuéra llameY á igual lid en los campos los derrame.
El Rútulo adalid, de igual manera,Mirando los rëales y los murosEn ímpetu fogoso se exaspera,Derrítele el dolor los huesos duros:Penetrara en la plaza si pudiera;Y piensa cómo á los que ve segurosEncerrados Troyanos, fuéra llameY á igual lid en los campos los derrame.
El Rútulo adalid, de igual manera,
Mirando los rëales y los muros
En ímpetu fogoso se exaspera,
Derrítele el dolor los huesos duros:
Penetrara en la plaza si pudiera;
Y piensa cómo á los que ve seguros
Encerrados Troyanos, fuéra llame
Y á igual lid en los campos los derrame.
Con surtas popas la troyana armadaEn la orilla contigua á los reales,Yacia de trincheras resguardada,Con foso, en derredor, de aguas fluviales.Abalánzase Turno á la estacada:A los suyos, que llegan con triunfalesAplausos, al incendio alienta, excita;Él mismo un inflamado pino agita.
Con surtas popas la troyana armadaEn la orilla contigua á los reales,Yacia de trincheras resguardada,Con foso, en derredor, de aguas fluviales.Abalánzase Turno á la estacada:A los suyos, que llegan con triunfalesAplausos, al incendio alienta, excita;Él mismo un inflamado pino agita.
Con surtas popas la troyana armadaEn la orilla contigua á los reales,Yacia de trincheras resguardada,Con foso, en derredor, de aguas fluviales.Abalánzase Turno á la estacada:A los suyos, que llegan con triunfalesAplausos, al incendio alienta, excita;Él mismo un inflamado pino agita.
Con surtas popas la troyana armada
En la orilla contigua á los reales,
Yacia de trincheras resguardada,
Con foso, en derredor, de aguas fluviales.
Abalánzase Turno á la estacada:
A los suyos, que llegan con triunfales
Aplausos, al incendio alienta, excita;
Él mismo un inflamado pino agita.
De Turno en pos la juventud se arroja,Que del jefe el ejemplo la espolea;Los hogares intrépida despoja,Y ármase cada cual de negra tea:Con densas nubes sobre llama rojaYa aquel, ya este tizon arde y humea;Y al cielo remontándose VulcanoLas pavesas esparce al aire vano.
De Turno en pos la juventud se arroja,Que del jefe el ejemplo la espolea;Los hogares intrépida despoja,Y ármase cada cual de negra tea:Con densas nubes sobre llama rojaYa aquel, ya este tizon arde y humea;Y al cielo remontándose VulcanoLas pavesas esparce al aire vano.
De Turno en pos la juventud se arroja,Que del jefe el ejemplo la espolea;Los hogares intrépida despoja,Y ármase cada cual de negra tea:Con densas nubes sobre llama rojaYa aquel, ya este tizon arde y humea;Y al cielo remontándose VulcanoLas pavesas esparce al aire vano.
De Turno en pos la juventud se arroja,
Que del jefe el ejemplo la espolea;
Los hogares intrépida despoja,
Y ármase cada cual de negra tea:
Con densas nubes sobre llama roja
Ya aquel, ya este tizon arde y humea;
Y al cielo remontándose Vulcano
Las pavesas esparce al aire vano.
¡Musa! ¿cuál Dios de la troyana flotaApartó, dí, la vencedora llama?La evidencia del hecho está remota,Mas tradicion eterna lo proclama.Cuando leños del Ida á mar ignotaEnéas iba á confiar, es famaQue al poderoso Júpiter, su hijo,La alma Diosa Cibéles así dijo:
¡Musa! ¿cuál Dios de la troyana flotaApartó, dí, la vencedora llama?La evidencia del hecho está remota,Mas tradicion eterna lo proclama.Cuando leños del Ida á mar ignotaEnéas iba á confiar, es famaQue al poderoso Júpiter, su hijo,La alma Diosa Cibéles así dijo:
¡Musa! ¿cuál Dios de la troyana flotaApartó, dí, la vencedora llama?La evidencia del hecho está remota,Mas tradicion eterna lo proclama.Cuando leños del Ida á mar ignotaEnéas iba á confiar, es famaQue al poderoso Júpiter, su hijo,La alma Diosa Cibéles así dijo:
¡Musa! ¿cuál Dios de la troyana flota
Apartó, dí, la vencedora llama?
La evidencia del hecho está remota,
Mas tradicion eterna lo proclama.
Cuando leños del Ida á mar ignota
Enéas iba á confiar, es fama
Que al poderoso Júpiter, su hijo,
La alma Diosa Cibéles así dijo:
«Sé propicio á mi ruego y mi querella,Ya que el cetro me debes con la vida:Tuve yo una floresta que descuellaEntre pinares, coronando el Ida;Muchas ofrendas recibí yo en ella,Largos años por mí favorecida:Huecos sagrarios, con la sombra oscurosDe pinos resinosos y arces duros.
«Sé propicio á mi ruego y mi querella,Ya que el cetro me debes con la vida:Tuve yo una floresta que descuellaEntre pinares, coronando el Ida;Muchas ofrendas recibí yo en ella,Largos años por mí favorecida:Huecos sagrarios, con la sombra oscurosDe pinos resinosos y arces duros.
«Sé propicio á mi ruego y mi querella,Ya que el cetro me debes con la vida:Tuve yo una floresta que descuellaEntre pinares, coronando el Ida;Muchas ofrendas recibí yo en ella,Largos años por mí favorecida:Huecos sagrarios, con la sombra oscurosDe pinos resinosos y arces duros.
«Sé propicio á mi ruego y mi querella,
Ya que el cetro me debes con la vida:
Tuve yo una floresta que descuella
Entre pinares, coronando el Ida;
Muchas ofrendas recibí yo en ella,
Largos años por mí favorecida:
Huecos sagrarios, con la sombra oscuros
De pinos resinosos y arces duros.
»Yo he cedido estos árboles de gradoAl dardanio mancebo, de bajelesMenesteroso. Hoy roedor cuidadoMe aflige: tú le ahuyenta; tú á Cibéles—Filial premio á sus preces reservado—Da que sus tablas nunca hundan cruelesViento ni mar, señuelos ni embestidas;¡Válgales en mis montes ser nacidas!»
»Yo he cedido estos árboles de gradoAl dardanio mancebo, de bajelesMenesteroso. Hoy roedor cuidadoMe aflige: tú le ahuyenta; tú á Cibéles—Filial premio á sus preces reservado—Da que sus tablas nunca hundan cruelesViento ni mar, señuelos ni embestidas;¡Válgales en mis montes ser nacidas!»
»Yo he cedido estos árboles de gradoAl dardanio mancebo, de bajelesMenesteroso. Hoy roedor cuidadoMe aflige: tú le ahuyenta; tú á Cibéles—Filial premio á sus preces reservado—Da que sus tablas nunca hundan cruelesViento ni mar, señuelos ni embestidas;¡Válgales en mis montes ser nacidas!»
»Yo he cedido estos árboles de grado
Al dardanio mancebo, de bajeles
Menesteroso. Hoy roedor cuidado
Me aflige: tú le ahuyenta; tú á Cibéles—
Filial premio á sus preces reservado—
Da que sus tablas nunca hundan crueles
Viento ni mar, señuelos ni embestidas;
¡Válgales en mis montes ser nacidas!»
«¿Qué pretendes,» responde, «madre mia?»El que mueve los cercos siderales:«¿Á naves, obra de un mortal, cabriaEl fuero de las cosas inmortales?¿Andar seguro por incierta viaEl troyano adalid? ¿Caprichos talesHabian de alterar leyes del Hado?¿Tal poder á cuál Dios jamás fué dado?
«¿Qué pretendes,» responde, «madre mia?»El que mueve los cercos siderales:«¿Á naves, obra de un mortal, cabriaEl fuero de las cosas inmortales?¿Andar seguro por incierta viaEl troyano adalid? ¿Caprichos talesHabian de alterar leyes del Hado?¿Tal poder á cuál Dios jamás fué dado?
«¿Qué pretendes,» responde, «madre mia?»El que mueve los cercos siderales:«¿Á naves, obra de un mortal, cabriaEl fuero de las cosas inmortales?¿Andar seguro por incierta viaEl troyano adalid? ¿Caprichos talesHabian de alterar leyes del Hado?¿Tal poder á cuál Dios jamás fué dado?
«¿Qué pretendes,» responde, «madre mia?»
El que mueve los cercos siderales:
«¿Á naves, obra de un mortal, cabria
El fuero de las cosas inmortales?
¿Andar seguro por incierta via
El troyano adalid? ¿Caprichos tales
Habian de alterar leyes del Hado?
¿Tal poder á cuál Dios jamás fué dado?
»Concedo, empero, por calmar tus penas,Que al fin—cuando por líquidos caminosHayan á las itálicas arenasLlegado, y en los campos laurentinosPuesto á su capitan, de mal ajenas—Su sér mortal las naves de tus pinosPierdan, y cada cual se trueque en Dea,Cual Doto de Nereo ó Galatea,
»Concedo, empero, por calmar tus penas,Que al fin—cuando por líquidos caminosHayan á las itálicas arenasLlegado, y en los campos laurentinosPuesto á su capitan, de mal ajenas—Su sér mortal las naves de tus pinosPierdan, y cada cual se trueque en Dea,Cual Doto de Nereo ó Galatea,
»Concedo, empero, por calmar tus penas,Que al fin—cuando por líquidos caminosHayan á las itálicas arenasLlegado, y en los campos laurentinosPuesto á su capitan, de mal ajenas—Su sér mortal las naves de tus pinosPierdan, y cada cual se trueque en Dea,Cual Doto de Nereo ó Galatea,
»Concedo, empero, por calmar tus penas,
Que al fin—cuando por líquidos caminos
Hayan á las itálicas arenas
Llegado, y en los campos laurentinos
Puesto á su capitan, de mal ajenas—
Su sér mortal las naves de tus pinos
Pierdan, y cada cual se trueque en Dea,
Cual Doto de Nereo ó Galatea,
»Y esotras que, del mar húmedas Diosas,Cortan con pecho de marfil livianoDel piélago las capas espumosas.»Por las riberas del Estigio hermanoCon torrentes de pez vortiginosasJuró lo dicho el Númen soberano;La frente inclina, y del Olimpo dueño,El Olimpo estremece con su ceño.
»Y esotras que, del mar húmedas Diosas,Cortan con pecho de marfil livianoDel piélago las capas espumosas.»Por las riberas del Estigio hermanoCon torrentes de pez vortiginosasJuró lo dicho el Númen soberano;La frente inclina, y del Olimpo dueño,El Olimpo estremece con su ceño.
»Y esotras que, del mar húmedas Diosas,Cortan con pecho de marfil livianoDel piélago las capas espumosas.»Por las riberas del Estigio hermanoCon torrentes de pez vortiginosasJuró lo dicho el Númen soberano;La frente inclina, y del Olimpo dueño,El Olimpo estremece con su ceño.
»Y esotras que, del mar húmedas Diosas,
Cortan con pecho de marfil liviano
Del piélago las capas espumosas.»
Por las riberas del Estigio hermano
Con torrentes de pez vortiginosas
Juró lo dicho el Númen soberano;
La frente inclina, y del Olimpo dueño,
El Olimpo estremece con su ceño.
Cumplido el plazo por las Parcas fuera,Llegaba, en fin, el prometido dia:De la flota á apartar la llama fieraTurno á la Diosa en su feroz porfíaConstriñe. En esto iluminó la esferaNueva luz; nube inmensa Oriente envía,Cruzar la ven el ámbito serenoY que coros del Ida hinchen su seno.
Cumplido el plazo por las Parcas fuera,Llegaba, en fin, el prometido dia:De la flota á apartar la llama fieraTurno á la Diosa en su feroz porfíaConstriñe. En esto iluminó la esferaNueva luz; nube inmensa Oriente envía,Cruzar la ven el ámbito serenoY que coros del Ida hinchen su seno.
Cumplido el plazo por las Parcas fuera,Llegaba, en fin, el prometido dia:De la flota á apartar la llama fieraTurno á la Diosa en su feroz porfíaConstriñe. En esto iluminó la esferaNueva luz; nube inmensa Oriente envía,Cruzar la ven el ámbito serenoY que coros del Ida hinchen su seno.
Cumplido el plazo por las Parcas fuera,
Llegaba, en fin, el prometido dia:
De la flota á apartar la llama fiera
Turno á la Diosa en su feroz porfía
Constriñe. En esto iluminó la esfera
Nueva luz; nube inmensa Oriente envía,
Cruzar la ven el ámbito sereno
Y que coros del Ida hinchen su seno.
Y una voz resonó tremenda y claraQue á Rútulos envuelve y á Troyanos:«¡Teucros! á defender mi flota caraAlados no acudais ni armeis las manos;Cual si los mares á incendiar probara,Saldrán de Turno los intentos vanos.¡Huid, diosas del mar! ¡Cada una horra—Vuestra madre os lo manda—el ponto corra!»
Y una voz resonó tremenda y claraQue á Rútulos envuelve y á Troyanos:«¡Teucros! á defender mi flota caraAlados no acudais ni armeis las manos;Cual si los mares á incendiar probara,Saldrán de Turno los intentos vanos.¡Huid, diosas del mar! ¡Cada una horra—Vuestra madre os lo manda—el ponto corra!»
Y una voz resonó tremenda y claraQue á Rútulos envuelve y á Troyanos:«¡Teucros! á defender mi flota caraAlados no acudais ni armeis las manos;Cual si los mares á incendiar probara,Saldrán de Turno los intentos vanos.¡Huid, diosas del mar! ¡Cada una horra—Vuestra madre os lo manda—el ponto corra!»
Y una voz resonó tremenda y clara
Que á Rútulos envuelve y á Troyanos:
«¡Teucros! á defender mi flota cara
Alados no acudais ni armeis las manos;
Cual si los mares á incendiar probara,
Saldrán de Turno los intentos vanos.
¡Huid, diosas del mar! ¡Cada una horra—
Vuestra madre os lo manda—el ponto corra!»
Y suéltase cada una en tal momentoDel cable que la tuvo prisionera;Y de proa zabullen, y el asientoSolicitan del piélago, á maneraDe nadantes delfines; y ¡oh portento!¡Oh pasmo! cuantas vido la riberaDe bronce en su recinto ancladas proras,Tantas vírgenes surgen bullidoras.
Y suéltase cada una en tal momentoDel cable que la tuvo prisionera;Y de proa zabullen, y el asientoSolicitan del piélago, á maneraDe nadantes delfines; y ¡oh portento!¡Oh pasmo! cuantas vido la riberaDe bronce en su recinto ancladas proras,Tantas vírgenes surgen bullidoras.
Y suéltase cada una en tal momentoDel cable que la tuvo prisionera;Y de proa zabullen, y el asientoSolicitan del piélago, á maneraDe nadantes delfines; y ¡oh portento!¡Oh pasmo! cuantas vido la riberaDe bronce en su recinto ancladas proras,Tantas vírgenes surgen bullidoras.
Y suéltase cada una en tal momento
Del cable que la tuvo prisionera;
Y de proa zabullen, y el asiento
Solicitan del piélago, á manera
De nadantes delfines; y ¡oh portento!
¡Oh pasmo! cuantas vido la ribera
De bronce en su recinto ancladas proras,
Tantas vírgenes surgen bullidoras.
Los Rútulos temblaron: del espantoMesapo mismo poseer se dejaQue á sus caballos alborota; en tantoQue, formando sus ondas ronca queja,No á impelerlas se anima el Tibre santo,Medroso, y de la mar la planta aleja.Mas del audace Turno nada alcanzaA abatir la soberbia confianza.
Los Rútulos temblaron: del espantoMesapo mismo poseer se dejaQue á sus caballos alborota; en tantoQue, formando sus ondas ronca queja,No á impelerlas se anima el Tibre santo,Medroso, y de la mar la planta aleja.Mas del audace Turno nada alcanzaA abatir la soberbia confianza.
Los Rútulos temblaron: del espantoMesapo mismo poseer se dejaQue á sus caballos alborota; en tantoQue, formando sus ondas ronca queja,No á impelerlas se anima el Tibre santo,Medroso, y de la mar la planta aleja.Mas del audace Turno nada alcanzaA abatir la soberbia confianza.
Los Rútulos temblaron: del espanto
Mesapo mismo poseer se deja
Que á sus caballos alborota; en tanto
Que, formando sus ondas ronca queja,
No á impelerlas se anima el Tibre santo,
Medroso, y de la mar la planta aleja.
Mas del audace Turno nada alcanza
A abatir la soberbia confianza.
Ántes enciende, y entusiasmo inspiraCon su elocuencia: «Este prodigio,» exclama,«A los Troyanos solamente miraInfausto. Si es que Júpiter los ama,Hoy su auxilio á las claras les retira;Ya sobra nuestro acero y nuestra llama,¿En el mar qué les queda ni en la tierra?Sendas de salvacion el mar les cierra:
Ántes enciende, y entusiasmo inspiraCon su elocuencia: «Este prodigio,» exclama,«A los Troyanos solamente miraInfausto. Si es que Júpiter los ama,Hoy su auxilio á las claras les retira;Ya sobra nuestro acero y nuestra llama,¿En el mar qué les queda ni en la tierra?Sendas de salvacion el mar les cierra:
Ántes enciende, y entusiasmo inspiraCon su elocuencia: «Este prodigio,» exclama,«A los Troyanos solamente miraInfausto. Si es que Júpiter los ama,Hoy su auxilio á las claras les retira;Ya sobra nuestro acero y nuestra llama,¿En el mar qué les queda ni en la tierra?Sendas de salvacion el mar les cierra:
Ántes enciende, y entusiasmo inspira
Con su elocuencia: «Este prodigio,» exclama,
«A los Troyanos solamente mira
Infausto. Si es que Júpiter los ama,
Hoy su auxilio á las claras les retira;
Ya sobra nuestro acero y nuestra llama,
¿En el mar qué les queda ni en la tierra?
Sendas de salvacion el mar les cierra:
»Nada esperan allá, y en nuestras manosAcá la tierra ven; que mil legionesItálicas la cubren. Hoy, hoy vanosEsos presagios son y predicciones.Que orgullosos ostentan los Troyanos;¡Qué! ¿de Ausonia en las fértiles regionesYa no surgieron? Con lo cual sobradoA Vénus dióse y á la ley del Hado.
»Nada esperan allá, y en nuestras manosAcá la tierra ven; que mil legionesItálicas la cubren. Hoy, hoy vanosEsos presagios son y predicciones.Que orgullosos ostentan los Troyanos;¡Qué! ¿de Ausonia en las fértiles regionesYa no surgieron? Con lo cual sobradoA Vénus dióse y á la ley del Hado.
»Nada esperan allá, y en nuestras manosAcá la tierra ven; que mil legionesItálicas la cubren. Hoy, hoy vanosEsos presagios son y predicciones.Que orgullosos ostentan los Troyanos;¡Qué! ¿de Ausonia en las fértiles regionesYa no surgieron? Con lo cual sobradoA Vénus dióse y á la ley del Hado.
»Nada esperan allá, y en nuestras manos
Acá la tierra ven; que mil legiones
Itálicas la cubren. Hoy, hoy vanos
Esos presagios son y predicciones.
Que orgullosos ostentan los Troyanos;
¡Qué! ¿de Ausonia en las fértiles regiones
Ya no surgieron? Con lo cual sobrado
A Vénus dióse y á la ley del Hado.
»Yo tambien tengo mi inmutable síno:A una gente de esposas robadoraDestruir por la espalda es mi destino!De los Atridas el dolor, yo ahoraLo pruebo: ni á Micénas sola avinoSer de justa venganza ejecutora!...¿Qué capital castigo una vez basta?...¿Mas si la ruina la maldad no gasta?
»Yo tambien tengo mi inmutable síno:A una gente de esposas robadoraDestruir por la espalda es mi destino!De los Atridas el dolor, yo ahoraLo pruebo: ni á Micénas sola avinoSer de justa venganza ejecutora!...¿Qué capital castigo una vez basta?...¿Mas si la ruina la maldad no gasta?
»Yo tambien tengo mi inmutable síno:A una gente de esposas robadoraDestruir por la espalda es mi destino!De los Atridas el dolor, yo ahoraLo pruebo: ni á Micénas sola avinoSer de justa venganza ejecutora!...¿Qué capital castigo una vez basta?...¿Mas si la ruina la maldad no gasta?
»Yo tambien tengo mi inmutable síno:
A una gente de esposas robadora
Destruir por la espalda es mi destino!
De los Atridas el dolor, yo ahora
Lo pruebo: ni á Micénas sola avino
Ser de justa venganza ejecutora!...
¿Qué capital castigo una vez basta?...
¿Mas si la ruina la maldad no gasta?
»Esos golpes mortales de la SuerteLeccion han sido que enseñar podiaContra toda mujer odios de muerte!¡Demente obstinacion! Ved cómo fiaEn valla y foso, contra golpe fuerteBreve retardo, la nacion que un dia,Aunque obra de Neptuno mal segurosVió en llamas perecer sus altos muros!
»Esos golpes mortales de la SuerteLeccion han sido que enseñar podiaContra toda mujer odios de muerte!¡Demente obstinacion! Ved cómo fiaEn valla y foso, contra golpe fuerteBreve retardo, la nacion que un dia,Aunque obra de Neptuno mal segurosVió en llamas perecer sus altos muros!
»Esos golpes mortales de la SuerteLeccion han sido que enseñar podiaContra toda mujer odios de muerte!¡Demente obstinacion! Ved cómo fiaEn valla y foso, contra golpe fuerteBreve retardo, la nacion que un dia,Aunque obra de Neptuno mal segurosVió en llamas perecer sus altos muros!
»Esos golpes mortales de la Suerte
Leccion han sido que enseñar podia
Contra toda mujer odios de muerte!
¡Demente obstinacion! Ved cómo fia
En valla y foso, contra golpe fuerte
Breve retardo, la nacion que un dia,
Aunque obra de Neptuno mal seguros
Vió en llamas perecer sus altos muros!
»¿Quién ahora, elegidos compañeros,De vosotros, vendrá á meter conmigoEl hacha en esos frágiles maderos?¿Quién á invadir ese tremente abrigo?No; ni armas de Vulcano, ni guerrerosBuques mil, contra mísero enemigoHe menester; y porque más se aneguen,Que todos los Etruscos se les lleguen!
»¿Quién ahora, elegidos compañeros,De vosotros, vendrá á meter conmigoEl hacha en esos frágiles maderos?¿Quién á invadir ese tremente abrigo?No; ni armas de Vulcano, ni guerrerosBuques mil, contra mísero enemigoHe menester; y porque más se aneguen,Que todos los Etruscos se les lleguen!
»¿Quién ahora, elegidos compañeros,De vosotros, vendrá á meter conmigoEl hacha en esos frágiles maderos?¿Quién á invadir ese tremente abrigo?No; ni armas de Vulcano, ni guerrerosBuques mil, contra mísero enemigoHe menester; y porque más se aneguen,Que todos los Etruscos se les lleguen!
»¿Quién ahora, elegidos compañeros,
De vosotros, vendrá á meter conmigo
El hacha en esos frágiles maderos?
¿Quién á invadir ese tremente abrigo?
No; ni armas de Vulcano, ni guerreros
Buques mil, contra mísero enemigo
He menester; y porque más se aneguen,
Que todos los Etruscos se les lleguen!
»Ni teman de nosotros, cual del GriegoQue robó el Paladion, cobarde, oscuro,Cruel asalto, ni que al vientre ciegoDe un caballo trepemos; no: les juroQue en pleno sol y cara á cara, el fuegoEn torno llevaremos de su muro;¡Y así, que con los Dánaos no peleanQue Héctor diez años entretuvo, vean!
»Ni teman de nosotros, cual del GriegoQue robó el Paladion, cobarde, oscuro,Cruel asalto, ni que al vientre ciegoDe un caballo trepemos; no: les juroQue en pleno sol y cara á cara, el fuegoEn torno llevaremos de su muro;¡Y así, que con los Dánaos no peleanQue Héctor diez años entretuvo, vean!
»Ni teman de nosotros, cual del GriegoQue robó el Paladion, cobarde, oscuro,Cruel asalto, ni que al vientre ciegoDe un caballo trepemos; no: les juroQue en pleno sol y cara á cara, el fuegoEn torno llevaremos de su muro;¡Y así, que con los Dánaos no peleanQue Héctor diez años entretuvo, vean!
»Ni teman de nosotros, cual del Griego
Que robó el Paladion, cobarde, oscuro,
Cruel asalto, ni que al vientre ciego
De un caballo trepemos; no: les juro
Que en pleno sol y cara á cara, el fuego
En torno llevaremos de su muro;
¡Y así, que con los Dánaos no pelean
Que Héctor diez años entretuvo, vean!
»Mas la parte mejor pasó del dia;Y porque bien habeis entrado, el restoJusto es dar al descanso y la alegría,Y esperad nueva lid con nuevo arresto.»Así habló Turno; y á Mesapo fiaEl dar, enfrente á las salidas, puestoA vigilantes tropas delanteras,Y las murallas rodear de hogueras.
»Mas la parte mejor pasó del dia;Y porque bien habeis entrado, el restoJusto es dar al descanso y la alegría,Y esperad nueva lid con nuevo arresto.»Así habló Turno; y á Mesapo fiaEl dar, enfrente á las salidas, puestoA vigilantes tropas delanteras,Y las murallas rodear de hogueras.
»Mas la parte mejor pasó del dia;Y porque bien habeis entrado, el restoJusto es dar al descanso y la alegría,Y esperad nueva lid con nuevo arresto.»Así habló Turno; y á Mesapo fiaEl dar, enfrente á las salidas, puestoA vigilantes tropas delanteras,Y las murallas rodear de hogueras.
»Mas la parte mejor pasó del dia;
Y porque bien habeis entrado, el resto
Justo es dar al descanso y la alegría,
Y esperad nueva lid con nuevo arresto.»
Así habló Turno; y á Mesapo fia
El dar, enfrente á las salidas, puesto
A vigilantes tropas delanteras,
Y las murallas rodear de hogueras.
Toca á catorce jefes escogidosEl cerco de la plaza; cien soldadosAtentos á cada uno dan oidos:Y ya con roja pluma empenachadosRondan, en oro espléndido ceñidos:Remúdanse: en la hierba recostadosEncomiéndanse á Baco, y se solazaVaciando cada cual su henchida taza.
Toca á catorce jefes escogidosEl cerco de la plaza; cien soldadosAtentos á cada uno dan oidos:Y ya con roja pluma empenachadosRondan, en oro espléndido ceñidos:Remúdanse: en la hierba recostadosEncomiéndanse á Baco, y se solazaVaciando cada cual su henchida taza.
Toca á catorce jefes escogidosEl cerco de la plaza; cien soldadosAtentos á cada uno dan oidos:Y ya con roja pluma empenachadosRondan, en oro espléndido ceñidos:Remúdanse: en la hierba recostadosEncomiéndanse á Baco, y se solazaVaciando cada cual su henchida taza.
Toca á catorce jefes escogidos
El cerco de la plaza; cien soldados
Atentos á cada uno dan oidos:
Y ya con roja pluma empenachados
Rondan, en oro espléndido ceñidos:
Remúdanse: en la hierba recostados
Encomiéndanse á Baco, y se solaza
Vaciando cada cual su henchida taza.
Hacen guardia, al fulgor de las hogueras,Y jugando entretienen el desvelo.Desde lo alto, á la vez, de sus trincherasMirando están el ocupado sueloLos Troyanos; y puertas y barrerasRequieren, no sin tímido recelo;Y las torres con puentes relacionan,Y las ceñidas armas no abandonan.
Hacen guardia, al fulgor de las hogueras,Y jugando entretienen el desvelo.Desde lo alto, á la vez, de sus trincherasMirando están el ocupado sueloLos Troyanos; y puertas y barrerasRequieren, no sin tímido recelo;Y las torres con puentes relacionan,Y las ceñidas armas no abandonan.
Hacen guardia, al fulgor de las hogueras,Y jugando entretienen el desvelo.Desde lo alto, á la vez, de sus trincherasMirando están el ocupado sueloLos Troyanos; y puertas y barrerasRequieren, no sin tímido recelo;Y las torres con puentes relacionan,Y las ceñidas armas no abandonan.
Hacen guardia, al fulgor de las hogueras,
Y jugando entretienen el desvelo.
Desde lo alto, á la vez, de sus trincheras
Mirando están el ocupado suelo
Los Troyanos; y puertas y barreras
Requieren, no sin tímido recelo;
Y las torres con puentes relacionan,
Y las ceñidas armas no abandonan.
Mnesteo y el intrépido SerestoDirigen la defensa. Para cuandoSobreviniese temporal funesto,Enéas, al partir, á ambos el mandoEncomendó de aquella gente. PuestoCada cual, los peligros sorteando,Con solícito afan á ocupar vuela,Y hacen todos por turno centinela.
Mnesteo y el intrépido SerestoDirigen la defensa. Para cuandoSobreviniese temporal funesto,Enéas, al partir, á ambos el mandoEncomendó de aquella gente. PuestoCada cual, los peligros sorteando,Con solícito afan á ocupar vuela,Y hacen todos por turno centinela.
Mnesteo y el intrépido SerestoDirigen la defensa. Para cuandoSobreviniese temporal funesto,Enéas, al partir, á ambos el mandoEncomendó de aquella gente. PuestoCada cual, los peligros sorteando,Con solícito afan á ocupar vuela,Y hacen todos por turno centinela.
Mnesteo y el intrépido Seresto
Dirigen la defensa. Para cuando
Sobreviniese temporal funesto,
Enéas, al partir, á ambos el mando
Encomendó de aquella gente. Puesto
Cada cual, los peligros sorteando,
Con solícito afan á ocupar vuela,
Y hacen todos por turno centinela.
Niso una puerta á la sazon guardaba,Niso, el hijo de Hírtaco, guerreroTerrible, á quien el Ida, cuna brava,Selvática mansion, por compañeroA Enéas envió, con llena aljabaY firme dardo cazador ligero:Euríalo con él, gallardo mozoA quien apénas apuntaba el bozo.
Niso una puerta á la sazon guardaba,Niso, el hijo de Hírtaco, guerreroTerrible, á quien el Ida, cuna brava,Selvática mansion, por compañeroA Enéas envió, con llena aljabaY firme dardo cazador ligero:Euríalo con él, gallardo mozoA quien apénas apuntaba el bozo.
Niso una puerta á la sazon guardaba,Niso, el hijo de Hírtaco, guerreroTerrible, á quien el Ida, cuna brava,Selvática mansion, por compañeroA Enéas envió, con llena aljabaY firme dardo cazador ligero:Euríalo con él, gallardo mozoA quien apénas apuntaba el bozo.
Niso una puerta á la sazon guardaba,
Niso, el hijo de Hírtaco, guerrero
Terrible, á quien el Ida, cuna brava,
Selvática mansion, por compañero
A Enéas envió, con llena aljaba
Y firme dardo cazador ligero:
Euríalo con él, gallardo mozo
A quien apénas apuntaba el bozo.
Más que Euríalo hermoso, armas troyanasMancebo no vistió; verle enamora:Fueron en paz y en guerra almas hermanasLos dos; comun deber los junta ahora.«¡Euríalo! ¿algun Dios á las humanasMentes dará este afan que me devora?»Niso dice: «¿ó su propio terco anheloCada uno juzgará ser voz del Cielo?
Más que Euríalo hermoso, armas troyanasMancebo no vistió; verle enamora:Fueron en paz y en guerra almas hermanasLos dos; comun deber los junta ahora.«¡Euríalo! ¿algun Dios á las humanasMentes dará este afan que me devora?»Niso dice: «¿ó su propio terco anheloCada uno juzgará ser voz del Cielo?
Más que Euríalo hermoso, armas troyanasMancebo no vistió; verle enamora:Fueron en paz y en guerra almas hermanasLos dos; comun deber los junta ahora.«¡Euríalo! ¿algun Dios á las humanasMentes dará este afan que me devora?»Niso dice: «¿ó su propio terco anheloCada uno juzgará ser voz del Cielo?
Más que Euríalo hermoso, armas troyanas
Mancebo no vistió; verle enamora:
Fueron en paz y en guerra almas hermanas
Los dos; comun deber los junta ahora.
«¡Euríalo! ¿algun Dios á las humanas
Mentes dará este afan que me devora?»
Niso dice: «¿ó su propio terco anhelo
Cada uno juzgará ser voz del Cielo?
»A la lid, ó á algo grande, arduo, me instigaImplacable hace rato el pensamiento.¿Cuál confianza el Rútulo no abriga?¿Ves? rara luz alumbra el campamento:Los vence el vino, y ya el sopor los liga;Ningun rumor se siente ó movimientoEn la vasta extension. Mi interna luchaContempla ahora, y lo que pienso escucha:
»A la lid, ó á algo grande, arduo, me instigaImplacable hace rato el pensamiento.¿Cuál confianza el Rútulo no abriga?¿Ves? rara luz alumbra el campamento:Los vence el vino, y ya el sopor los liga;Ningun rumor se siente ó movimientoEn la vasta extension. Mi interna luchaContempla ahora, y lo que pienso escucha:
»A la lid, ó á algo grande, arduo, me instigaImplacable hace rato el pensamiento.¿Cuál confianza el Rútulo no abriga?¿Ves? rara luz alumbra el campamento:Los vence el vino, y ya el sopor los liga;Ningun rumor se siente ó movimientoEn la vasta extension. Mi interna luchaContempla ahora, y lo que pienso escucha:
»A la lid, ó á algo grande, arduo, me instiga
Implacable hace rato el pensamiento.
¿Cuál confianza el Rútulo no abriga?
¿Ves? rara luz alumbra el campamento:
Los vence el vino, y ya el sopor los liga;
Ningun rumor se siente ó movimiento
En la vasta extension. Mi interna lucha
Contempla ahora, y lo que pienso escucha:
»Quieren todos, el Pueblo y el Senado,Llamar á Enéas, y enviarle quienesHagan fiel relacion de nuestro estado.Si me prometen lo que pida, y vienesTú en llevarlo (yo quedo asaz pagadoSi glorioso suceso honra mis sienes),Iré; que al pié de aquel collado, creo,Hay senda cierta al monte Palanteo.»
»Quieren todos, el Pueblo y el Senado,Llamar á Enéas, y enviarle quienesHagan fiel relacion de nuestro estado.Si me prometen lo que pida, y vienesTú en llevarlo (yo quedo asaz pagadoSi glorioso suceso honra mis sienes),Iré; que al pié de aquel collado, creo,Hay senda cierta al monte Palanteo.»
»Quieren todos, el Pueblo y el Senado,Llamar á Enéas, y enviarle quienesHagan fiel relacion de nuestro estado.Si me prometen lo que pida, y vienesTú en llevarlo (yo quedo asaz pagadoSi glorioso suceso honra mis sienes),Iré; que al pié de aquel collado, creo,Hay senda cierta al monte Palanteo.»
»Quieren todos, el Pueblo y el Senado,
Llamar á Enéas, y enviarle quienes
Hagan fiel relacion de nuestro estado.
Si me prometen lo que pida, y vienes
Tú en llevarlo (yo quedo asaz pagado
Si glorioso suceso honra mis sienes),
Iré; que al pié de aquel collado, creo,
Hay senda cierta al monte Palanteo.»
Quedó atónito Euríalo con estaRevelacion; y ya con sed de famaEl ánimo encendido, así contestaAl noble amigo que en su ardor le inflama:«Niso, tu ingenio á conquistar se arrestaTanta gloria, ¿y contigo al que te amaNo has de llevar? ¿Y yo sin compañíaTanto riesgo arrostrar te dejaria?
Quedó atónito Euríalo con estaRevelacion; y ya con sed de famaEl ánimo encendido, así contestaAl noble amigo que en su ardor le inflama:«Niso, tu ingenio á conquistar se arrestaTanta gloria, ¿y contigo al que te amaNo has de llevar? ¿Y yo sin compañíaTanto riesgo arrostrar te dejaria?
Quedó atónito Euríalo con estaRevelacion; y ya con sed de famaEl ánimo encendido, así contestaAl noble amigo que en su ardor le inflama:«Niso, tu ingenio á conquistar se arrestaTanta gloria, ¿y contigo al que te amaNo has de llevar? ¿Y yo sin compañíaTanto riesgo arrostrar te dejaria?
Quedó atónito Euríalo con esta
Revelacion; y ya con sed de fama
El ánimo encendido, así contesta
Al noble amigo que en su ardor le inflama:
«Niso, tu ingenio á conquistar se arresta
Tanta gloria, ¿y contigo al que te ama
No has de llevar? ¿Y yo sin compañía
Tanto riesgo arrostrar te dejaria?
»¡No! á más nobles acciones fuí criadoCuando, naciendo entre el marcial rüidoY las desgracias de mi Patria, alzadoMe hubo en brazos Oféltes, aguerridoVaron, mi padre; y luégo acá, á tu lado,A más altos objetos he venido,Miéntras siga por áspero senderoAl buen Rey mio hasta el confin postrero.
»¡No! á más nobles acciones fuí criadoCuando, naciendo entre el marcial rüidoY las desgracias de mi Patria, alzadoMe hubo en brazos Oféltes, aguerridoVaron, mi padre; y luégo acá, á tu lado,A más altos objetos he venido,Miéntras siga por áspero senderoAl buen Rey mio hasta el confin postrero.
»¡No! á más nobles acciones fuí criadoCuando, naciendo entre el marcial rüidoY las desgracias de mi Patria, alzadoMe hubo en brazos Oféltes, aguerridoVaron, mi padre; y luégo acá, á tu lado,A más altos objetos he venido,Miéntras siga por áspero senderoAl buen Rey mio hasta el confin postrero.
»¡No! á más nobles acciones fuí criado
Cuando, naciendo entre el marcial rüido
Y las desgracias de mi Patria, alzado
Me hubo en brazos Oféltes, aguerrido
Varon, mi padre; y luégo acá, á tu lado,
A más altos objetos he venido,
Miéntras siga por áspero sendero
Al buen Rey mio hasta el confin postrero.
»Hay aquí un alma que la vida en nadaAprecia ante la gloria. Con mi vidaYo tu gloria daré por bien comprada.»Niso á esto replicó: «Jamás temidaFué por mi en pecho heroico accion menguada;¡No! así Jove, así el Dios que en mi partidaHaya de ser de mi intencion testigo,A los brazos me vuelva del amigo!
»Hay aquí un alma que la vida en nadaAprecia ante la gloria. Con mi vidaYo tu gloria daré por bien comprada.»Niso á esto replicó: «Jamás temidaFué por mi en pecho heroico accion menguada;¡No! así Jove, así el Dios que en mi partidaHaya de ser de mi intencion testigo,A los brazos me vuelva del amigo!
»Hay aquí un alma que la vida en nadaAprecia ante la gloria. Con mi vidaYo tu gloria daré por bien comprada.»Niso á esto replicó: «Jamás temidaFué por mi en pecho heroico accion menguada;¡No! así Jove, así el Dios que en mi partidaHaya de ser de mi intencion testigo,A los brazos me vuelva del amigo!
»Hay aquí un alma que la vida en nada
Aprecia ante la gloria. Con mi vida
Yo tu gloria daré por bien comprada.»
Niso á esto replicó: «Jamás temida
Fué por mi en pecho heroico accion menguada;
¡No! así Jove, así el Dios que en mi partida
Haya de ser de mi intencion testigo,
A los brazos me vuelva del amigo!
»Mas atiende: si ya fortuna loca,Desdichada ocasion, deidad esquiva(Que á casos tantos mi ambicion se aboca,Cual ves), en este lance me derriba;De ambos, á tí sobrevivir te toca,Que no á mí, por tus años: sobrevivaQuien mi cuerpo, del campo del combateTraido, ó recobrado por rescate,
»Mas atiende: si ya fortuna loca,Desdichada ocasion, deidad esquiva(Que á casos tantos mi ambicion se aboca,Cual ves), en este lance me derriba;De ambos, á tí sobrevivir te toca,Que no á mí, por tus años: sobrevivaQuien mi cuerpo, del campo del combateTraido, ó recobrado por rescate,
»Mas atiende: si ya fortuna loca,Desdichada ocasion, deidad esquiva(Que á casos tantos mi ambicion se aboca,Cual ves), en este lance me derriba;De ambos, á tí sobrevivir te toca,Que no á mí, por tus años: sobrevivaQuien mi cuerpo, del campo del combateTraido, ó recobrado por rescate,
»Mas atiende: si ya fortuna loca,
Desdichada ocasion, deidad esquiva
(Que á casos tantos mi ambicion se aboca,
Cual ves), en este lance me derriba;
De ambos, á tí sobrevivir te toca,
Que no á mí, por tus años: sobreviva
Quien mi cuerpo, del campo del combate
Traido, ó recobrado por rescate,
»Mande á la tierra;—ú honras, y, vacía,Me dedique una tumba, si es que fieraNiega aquello la suerte... ¿Y yo seríaQuien, causando fracaso igual, hirieraEl tierno pecho de una madre piaQue, excepcion entre ancianas, va doquieraSiguiéndote, garzon, en nuestras huestes,Y el regio hospicio despreció de Acéstes?»
»Mande á la tierra;—ú honras, y, vacía,Me dedique una tumba, si es que fieraNiega aquello la suerte... ¿Y yo seríaQuien, causando fracaso igual, hirieraEl tierno pecho de una madre piaQue, excepcion entre ancianas, va doquieraSiguiéndote, garzon, en nuestras huestes,Y el regio hospicio despreció de Acéstes?»
»Mande á la tierra;—ú honras, y, vacía,Me dedique una tumba, si es que fieraNiega aquello la suerte... ¿Y yo seríaQuien, causando fracaso igual, hirieraEl tierno pecho de una madre piaQue, excepcion entre ancianas, va doquieraSiguiéndote, garzon, en nuestras huestes,Y el regio hospicio despreció de Acéstes?»
»Mande á la tierra;—ú honras, y, vacía,
Me dedique una tumba, si es que fiera
Niega aquello la suerte... ¿Y yo sería
Quien, causando fracaso igual, hiriera
El tierno pecho de una madre pia
Que, excepcion entre ancianas, va doquiera
Siguiéndote, garzon, en nuestras huestes,
Y el regio hospicio despreció de Acéstes?»
«Vanas razones en tejer porfías,»Interrumpe el intrépido mancebo:«Abreviemos el paso; no en mis diasMe apartarás de la intencion que llevo.»Y diciendo, despierta á los vigías,Que por órden acuden al relevo.Sigue Euríalo á Niso; á andar empiezan,Y al príncipe los pasos enderezan.
«Vanas razones en tejer porfías,»Interrumpe el intrépido mancebo:«Abreviemos el paso; no en mis diasMe apartarás de la intencion que llevo.»Y diciendo, despierta á los vigías,Que por órden acuden al relevo.Sigue Euríalo á Niso; á andar empiezan,Y al príncipe los pasos enderezan.
«Vanas razones en tejer porfías,»Interrumpe el intrépido mancebo:«Abreviemos el paso; no en mis diasMe apartarás de la intencion que llevo.»Y diciendo, despierta á los vigías,Que por órden acuden al relevo.Sigue Euríalo á Niso; á andar empiezan,Y al príncipe los pasos enderezan.
«Vanas razones en tejer porfías,»
Interrumpe el intrépido mancebo:
«Abreviemos el paso; no en mis dias
Me apartarás de la intencion que llevo.»
Y diciendo, despierta á los vigías,
Que por órden acuden al relevo.
Sigue Euríalo á Niso; á andar empiezan,
Y al príncipe los pasos enderezan.
Por los campos los otros animalesYa anegaban en sueño sus cuidadosY la ingrata memoria de sus males.Trataban á ese tiempo, congregados,De la ardua situacion los principalesCaudillos y la flor de los soldados:¿Qué haremos, dicen, en angustia tanta?¿Quién hácia Enéas moverá la planta?
Por los campos los otros animalesYa anegaban en sueño sus cuidadosY la ingrata memoria de sus males.Trataban á ese tiempo, congregados,De la ardua situacion los principalesCaudillos y la flor de los soldados:¿Qué haremos, dicen, en angustia tanta?¿Quién hácia Enéas moverá la planta?
Por los campos los otros animalesYa anegaban en sueño sus cuidadosY la ingrata memoria de sus males.Trataban á ese tiempo, congregados,De la ardua situacion los principalesCaudillos y la flor de los soldados:¿Qué haremos, dicen, en angustia tanta?¿Quién hácia Enéas moverá la planta?
Por los campos los otros animales
Ya anegaban en sueño sus cuidados
Y la ingrata memoria de sus males.
Trataban á ese tiempo, congregados,
De la ardua situacion los principales
Caudillos y la flor de los soldados:
¿Qué haremos, dicen, en angustia tanta?
¿Quién hácia Enéas moverá la planta?
En pié están, en mitad del campamento,Apoyado cada uno en luenga lanza,Puesto al brazo el escudo. En tal momentoLlegaron, y agitados de esperanza,Los dos piden audiencia: un pensamientoAnuncian, que con creces la tardanzaResarcirá que causen. AcogidaLes da Ascanio, y á Niso á hablar convida.
En pié están, en mitad del campamento,Apoyado cada uno en luenga lanza,Puesto al brazo el escudo. En tal momentoLlegaron, y agitados de esperanza,Los dos piden audiencia: un pensamientoAnuncian, que con creces la tardanzaResarcirá que causen. AcogidaLes da Ascanio, y á Niso á hablar convida.
En pié están, en mitad del campamento,Apoyado cada uno en luenga lanza,Puesto al brazo el escudo. En tal momentoLlegaron, y agitados de esperanza,Los dos piden audiencia: un pensamientoAnuncian, que con creces la tardanzaResarcirá que causen. AcogidaLes da Ascanio, y á Niso á hablar convida.
En pié están, en mitad del campamento,
Apoyado cada uno en luenga lanza,
Puesto al brazo el escudo. En tal momento
Llegaron, y agitados de esperanza,
Los dos piden audiencia: un pensamiento
Anuncian, que con creces la tardanza
Resarcirá que causen. Acogida
Les da Ascanio, y á Niso á hablar convida.
El cual les dice: «Sin injusto ceño,Nobles jefes, oid nuestras razones;Ni por la edad juzgueis de nuestro empeño.Yacen los enemigos escuadronesEntorpecidos del licor y el sueño:Campo á nuestras astutas intencionesPropicio allí se ofrece, do la puertaQue mira al mar, dos sendas abre incierta.
El cual les dice: «Sin injusto ceño,Nobles jefes, oid nuestras razones;Ni por la edad juzgueis de nuestro empeño.Yacen los enemigos escuadronesEntorpecidos del licor y el sueño:Campo á nuestras astutas intencionesPropicio allí se ofrece, do la puertaQue mira al mar, dos sendas abre incierta.
El cual les dice: «Sin injusto ceño,Nobles jefes, oid nuestras razones;Ni por la edad juzgueis de nuestro empeño.Yacen los enemigos escuadronesEntorpecidos del licor y el sueño:Campo á nuestras astutas intencionesPropicio allí se ofrece, do la puertaQue mira al mar, dos sendas abre incierta.
El cual les dice: «Sin injusto ceño,
Nobles jefes, oid nuestras razones;
Ni por la edad juzgueis de nuestro empeño.
Yacen los enemigos escuadrones
Entorpecidos del licor y el sueño:
Campo á nuestras astutas intenciones
Propicio allí se ofrece, do la puerta
Que mira al mar, dos sendas abre incierta.
»Negro vapor al cielo enviando, humeaÁ largos trechos moribundo fuego.Si permitiereis que ensayado seaPor nuestras manos de fortuna el juego,Y á la ciudad vayamos PalanteaA buscar nuestro jefe, luégo, luégoTerrible con la sangre y los despojosLe gozarán presente vuestros ojos.
»Negro vapor al cielo enviando, humeaÁ largos trechos moribundo fuego.Si permitiereis que ensayado seaPor nuestras manos de fortuna el juego,Y á la ciudad vayamos PalanteaA buscar nuestro jefe, luégo, luégoTerrible con la sangre y los despojosLe gozarán presente vuestros ojos.
»Negro vapor al cielo enviando, humeaÁ largos trechos moribundo fuego.Si permitiereis que ensayado seaPor nuestras manos de fortuna el juego,Y á la ciudad vayamos PalanteaA buscar nuestro jefe, luégo, luégoTerrible con la sangre y los despojosLe gozarán presente vuestros ojos.
»Negro vapor al cielo enviando, humea
Á largos trechos moribundo fuego.
Si permitiereis que ensayado sea
Por nuestras manos de fortuna el juego,
Y á la ciudad vayamos Palantea
A buscar nuestro jefe, luégo, luégo
Terrible con la sangre y los despojos
Le gozarán presente vuestros ojos.
»Y no temais que entre el silencio mudoAndando de la noche, un extravíoAvenga: en estos sitios á menudoHemos cazado, y desde valle umbríoDescubrir la ciudad la vista pudo,Y explorado tenemos todo el rio.»Calló Niso; y Alétes, noble viejo,Sabio varon de magistral consejo,
»Y no temais que entre el silencio mudoAndando de la noche, un extravíoAvenga: en estos sitios á menudoHemos cazado, y desde valle umbríoDescubrir la ciudad la vista pudo,Y explorado tenemos todo el rio.»Calló Niso; y Alétes, noble viejo,Sabio varon de magistral consejo,
»Y no temais que entre el silencio mudoAndando de la noche, un extravíoAvenga: en estos sitios á menudoHemos cazado, y desde valle umbríoDescubrir la ciudad la vista pudo,Y explorado tenemos todo el rio.»Calló Niso; y Alétes, noble viejo,Sabio varon de magistral consejo,
»Y no temais que entre el silencio mudo
Andando de la noche, un extravío
Avenga: en estos sitios á menudo
Hemos cazado, y desde valle umbrío
Descubrir la ciudad la vista pudo,
Y explorado tenemos todo el rio.»
Calló Niso; y Alétes, noble viejo,
Sabio varon de magistral consejo,
«Númenes, cuyo brazo patrocinaA Troya!» exclama: «á fe que á los TroyanosNo preparais una total rüinaCuando así en años suscitais tempranosÍmpetus tales de virtud divina!»Y á ambos ciñe los hombros, y las manosEstréchales, y en llanto de alegríaEl rostro humedeciendo, proseguia:
«Númenes, cuyo brazo patrocinaA Troya!» exclama: «á fe que á los TroyanosNo preparais una total rüinaCuando así en años suscitais tempranosÍmpetus tales de virtud divina!»Y á ambos ciñe los hombros, y las manosEstréchales, y en llanto de alegríaEl rostro humedeciendo, proseguia:
«Númenes, cuyo brazo patrocinaA Troya!» exclama: «á fe que á los TroyanosNo preparais una total rüinaCuando así en años suscitais tempranosÍmpetus tales de virtud divina!»Y á ambos ciñe los hombros, y las manosEstréchales, y en llanto de alegríaEl rostro humedeciendo, proseguia:
«Númenes, cuyo brazo patrocina
A Troya!» exclama: «á fe que á los Troyanos
No preparais una total rüina
Cuando así en años suscitais tempranos
Ímpetus tales de virtud divina!»
Y á ambos ciñe los hombros, y las manos
Estréchales, y en llanto de alegría
El rostro humedeciendo, proseguia:
«Premios á vuestros méritos iguales,Mancebos, ¿dó hallaré que os galardonen?Lo primero, los Dioses inmortalesY las propias conciencias os coronen!Apreciadores de servicios tales,Segunda recompensa á fe que os donen,Enéas hoy, y cuando llegue el diaAscanio, que olvidaros mal podria.»
«Premios á vuestros méritos iguales,Mancebos, ¿dó hallaré que os galardonen?Lo primero, los Dioses inmortalesY las propias conciencias os coronen!Apreciadores de servicios tales,Segunda recompensa á fe que os donen,Enéas hoy, y cuando llegue el diaAscanio, que olvidaros mal podria.»
«Premios á vuestros méritos iguales,Mancebos, ¿dó hallaré que os galardonen?Lo primero, los Dioses inmortalesY las propias conciencias os coronen!Apreciadores de servicios tales,Segunda recompensa á fe que os donen,Enéas hoy, y cuando llegue el diaAscanio, que olvidaros mal podria.»
«Premios á vuestros méritos iguales,
Mancebos, ¿dó hallaré que os galardonen?
Lo primero, los Dioses inmortales
Y las propias conciencias os coronen!
Apreciadores de servicios tales,
Segunda recompensa á fe que os donen,
Enéas hoy, y cuando llegue el dia
Ascanio, que olvidaros mal podria.»
«Más digo,» Ascanio interrumpiendo exclama;«Por los Lares de Asáraco, y el fuegoDe Vesta inextinguible, y cuantos amaGrandes Dioses mi casa, Niso, os ruegoVolvais el padre al hijo que lo llama,Que se cuenta sin él perdido y ciego:Mis esperanzas y el destino mioYo en vuestros pechos sin reserva fio.
«Más digo,» Ascanio interrumpiendo exclama;«Por los Lares de Asáraco, y el fuegoDe Vesta inextinguible, y cuantos amaGrandes Dioses mi casa, Niso, os ruegoVolvais el padre al hijo que lo llama,Que se cuenta sin él perdido y ciego:Mis esperanzas y el destino mioYo en vuestros pechos sin reserva fio.
«Más digo,» Ascanio interrumpiendo exclama;«Por los Lares de Asáraco, y el fuegoDe Vesta inextinguible, y cuantos amaGrandes Dioses mi casa, Niso, os ruegoVolvais el padre al hijo que lo llama,Que se cuenta sin él perdido y ciego:Mis esperanzas y el destino mioYo en vuestros pechos sin reserva fio.
«Más digo,» Ascanio interrumpiendo exclama;
«Por los Lares de Asáraco, y el fuego
De Vesta inextinguible, y cuantos ama
Grandes Dioses mi casa, Niso, os ruego
Volvais el padre al hijo que lo llama,
Que se cuenta sin él perdido y ciego:
Mis esperanzas y el destino mio
Yo en vuestros pechos sin reserva fio.
»Venga él, y en gozos trocará lamentos,Y el hado amansará que nos maltrata.Dos vasos de abultados ornamentos,Que él ya ganó en Arisba, obra de plata,Dos trípodes tambien, y dos talentosGrandes de oro, os dará mi mano grata;Ni añadir una antigua taza olvidoQue recibí de la sidonia Dido.
»Venga él, y en gozos trocará lamentos,Y el hado amansará que nos maltrata.Dos vasos de abultados ornamentos,Que él ya ganó en Arisba, obra de plata,Dos trípodes tambien, y dos talentosGrandes de oro, os dará mi mano grata;Ni añadir una antigua taza olvidoQue recibí de la sidonia Dido.
»Venga él, y en gozos trocará lamentos,Y el hado amansará que nos maltrata.Dos vasos de abultados ornamentos,Que él ya ganó en Arisba, obra de plata,Dos trípodes tambien, y dos talentosGrandes de oro, os dará mi mano grata;Ni añadir una antigua taza olvidoQue recibí de la sidonia Dido.
»Venga él, y en gozos trocará lamentos,
Y el hado amansará que nos maltrata.
Dos vasos de abultados ornamentos,
Que él ya ganó en Arisba, obra de plata,
Dos trípodes tambien, y dos talentos
Grandes de oro, os dará mi mano grata;
Ni añadir una antigua taza olvido
Que recibí de la sidonia Dido.
»Que si el hado me otorga que conquisteEl itálico suelo, y se sorteaEspléndido botin, óyeme: ¿visteEl caballo en que Turno gallardeaY las doradas armas que se viste?Tuyo el caballo con las armas sea,Exentos, Niso, del comun despojo;Tuyo el escudo y el penacho rojo.
»Que si el hado me otorga que conquisteEl itálico suelo, y se sorteaEspléndido botin, óyeme: ¿visteEl caballo en que Turno gallardeaY las doradas armas que se viste?Tuyo el caballo con las armas sea,Exentos, Niso, del comun despojo;Tuyo el escudo y el penacho rojo.
»Que si el hado me otorga que conquisteEl itálico suelo, y se sorteaEspléndido botin, óyeme: ¿visteEl caballo en que Turno gallardeaY las doradas armas que se viste?Tuyo el caballo con las armas sea,Exentos, Niso, del comun despojo;Tuyo el escudo y el penacho rojo.
»Que si el hado me otorga que conquiste
El itálico suelo, y se sortea
Espléndido botin, óyeme: ¿viste
El caballo en que Turno gallardea
Y las doradas armas que se viste?
Tuyo el caballo con las armas sea,
Exentos, Niso, del comun despojo;
Tuyo el escudo y el penacho rojo.
»Que añadirá mi padre á dones talesDoce hermosas esclavas, adivino;Luégo, doce cautivos, con marcialesArreos cada cual; y de Latino,En fin, los predios rústicos reales.En cuanto á tí, mancebo peregrino,A quien mi edad sigue el alcance, lazosAnudando de amor te doy mis brazos;
»Que añadirá mi padre á dones talesDoce hermosas esclavas, adivino;Luégo, doce cautivos, con marcialesArreos cada cual; y de Latino,En fin, los predios rústicos reales.En cuanto á tí, mancebo peregrino,A quien mi edad sigue el alcance, lazosAnudando de amor te doy mis brazos;
»Que añadirá mi padre á dones talesDoce hermosas esclavas, adivino;Luégo, doce cautivos, con marcialesArreos cada cual; y de Latino,En fin, los predios rústicos reales.En cuanto á tí, mancebo peregrino,A quien mi edad sigue el alcance, lazosAnudando de amor te doy mis brazos;
»Que añadirá mi padre á dones tales
Doce hermosas esclavas, adivino;
Luégo, doce cautivos, con marciales
Arreos cada cual; y de Latino,
En fin, los predios rústicos reales.
En cuanto á tí, mancebo peregrino,
A quien mi edad sigue el alcance, lazos
Anudando de amor te doy mis brazos;
»Mi corazon te doy, y te reciboDesde aquí por perpetuo compañero:De hoy más, sin tí gozosas no conciboGlorias, que dividir contigo quiero.Ya el laurel me corone ó ya el olivo,En todas ocasiones tú el primeroAmigo, á quien el alma nada esconde,Mio serás!» Euríalo responde:
»Mi corazon te doy, y te reciboDesde aquí por perpetuo compañero:De hoy más, sin tí gozosas no conciboGlorias, que dividir contigo quiero.Ya el laurel me corone ó ya el olivo,En todas ocasiones tú el primeroAmigo, á quien el alma nada esconde,Mio serás!» Euríalo responde:
»Mi corazon te doy, y te reciboDesde aquí por perpetuo compañero:De hoy más, sin tí gozosas no conciboGlorias, que dividir contigo quiero.Ya el laurel me corone ó ya el olivo,En todas ocasiones tú el primeroAmigo, á quien el alma nada esconde,Mio serás!» Euríalo responde:
»Mi corazon te doy, y te recibo
Desde aquí por perpetuo compañero:
De hoy más, sin tí gozosas no concibo
Glorias, que dividir contigo quiero.
Ya el laurel me corone ó ya el olivo,
En todas ocasiones tú el primero
Amigo, á quien el alma nada esconde,
Mio serás!» Euríalo responde:
«Nunca, nunca será que yo desdigaDe este animoso arranque; así la suerteAmiga se presente... ¡ó enemiga!Mas que ante todo premio pido, advierte:Tengo una madre, de la estirpe antigaDe Príamo, á quien no razon tan fuerte,Ni patrio sol, ni regio hospicio, nadaHubo que de seguirme la disuada.
«Nunca, nunca será que yo desdigaDe este animoso arranque; así la suerteAmiga se presente... ¡ó enemiga!Mas que ante todo premio pido, advierte:Tengo una madre, de la estirpe antigaDe Príamo, á quien no razon tan fuerte,Ni patrio sol, ni regio hospicio, nadaHubo que de seguirme la disuada.
«Nunca, nunca será que yo desdigaDe este animoso arranque; así la suerteAmiga se presente... ¡ó enemiga!Mas que ante todo premio pido, advierte:Tengo una madre, de la estirpe antigaDe Príamo, á quien no razon tan fuerte,Ni patrio sol, ni regio hospicio, nadaHubo que de seguirme la disuada.
«Nunca, nunca será que yo desdiga
De este animoso arranque; así la suerte
Amiga se presente... ¡ó enemiga!
Mas que ante todo premio pido, advierte:
Tengo una madre, de la estirpe antiga
De Príamo, á quien no razon tan fuerte,
Ni patrio sol, ni regio hospicio, nada
Hubo que de seguirme la disuada.