CXX.

CXX.

»Contenta con el culto de Dïana,Ni de las armas la atencion desvía,Ni la virginidad jamás profanaA cuyo eterno amor su gloria fia.Oh! ¡quién me diera que en contienda insanaNo hubiese ella de entrar en este diaCon los Troyanos, y, á mi pecho cara,Con vosotras aquí me acompañara!

»Contenta con el culto de Dïana,Ni de las armas la atencion desvía,Ni la virginidad jamás profanaA cuyo eterno amor su gloria fia.Oh! ¡quién me diera que en contienda insanaNo hubiese ella de entrar en este diaCon los Troyanos, y, á mi pecho cara,Con vosotras aquí me acompañara!

»Contenta con el culto de Dïana,Ni de las armas la atencion desvía,Ni la virginidad jamás profanaA cuyo eterno amor su gloria fia.Oh! ¡quién me diera que en contienda insanaNo hubiese ella de entrar en este diaCon los Troyanos, y, á mi pecho cara,Con vosotras aquí me acompañara!

»Contenta con el culto de Dïana,

Ni de las armas la atencion desvía,

Ni la virginidad jamás profana

A cuyo eterno amor su gloria fia.

Oh! ¡quién me diera que en contienda insana

No hubiese ella de entrar en este dia

Con los Troyanos, y, á mi pecho cara,

Con vosotras aquí me acompañara!

»Mas pues su acerba suerte se acelera,¡Ea! cruzando la region vacíaTú al latino país baja ligera,Vé al campo donde lid se enciende impíaBajo auspicios infaustos, y quienquieraSea el que ofenda de la ninfa miaLas carnes sacras, Ítalo ó Troyano,Pague el hecho á mis armas y á tu mano.

»Mas pues su acerba suerte se acelera,¡Ea! cruzando la region vacíaTú al latino país baja ligera,Vé al campo donde lid se enciende impíaBajo auspicios infaustos, y quienquieraSea el que ofenda de la ninfa miaLas carnes sacras, Ítalo ó Troyano,Pague el hecho á mis armas y á tu mano.

»Mas pues su acerba suerte se acelera,¡Ea! cruzando la region vacíaTú al latino país baja ligera,Vé al campo donde lid se enciende impíaBajo auspicios infaustos, y quienquieraSea el que ofenda de la ninfa miaLas carnes sacras, Ítalo ó Troyano,Pague el hecho á mis armas y á tu mano.

»Mas pues su acerba suerte se acelera,

¡Ea! cruzando la region vacía

Tú al latino país baja ligera,

Vé al campo donde lid se enciende impía

Bajo auspicios infaustos, y quienquiera

Sea el que ofenda de la ninfa mia

Las carnes sacras, Ítalo ó Troyano,

Pague el hecho á mis armas y á tu mano.

»Recíbelas al punto, y de esta aljabaSaca la flecha vengadora. A vueloYo el cuerpo de la triste en nube cava,Antes que le despojen, volveréloA la tierra que de hija tal se alaba,Y tumba le daré.» Dijo; y del cieloOpis se lanza en negro torbellinoY estruendosa en el aire abre camino.

»Recíbelas al punto, y de esta aljabaSaca la flecha vengadora. A vueloYo el cuerpo de la triste en nube cava,Antes que le despojen, volveréloA la tierra que de hija tal se alaba,Y tumba le daré.» Dijo; y del cieloOpis se lanza en negro torbellinoY estruendosa en el aire abre camino.

»Recíbelas al punto, y de esta aljabaSaca la flecha vengadora. A vueloYo el cuerpo de la triste en nube cava,Antes que le despojen, volveréloA la tierra que de hija tal se alaba,Y tumba le daré.» Dijo; y del cieloOpis se lanza en negro torbellinoY estruendosa en el aire abre camino.

»Recíbelas al punto, y de esta aljaba

Saca la flecha vengadora. A vuelo

Yo el cuerpo de la triste en nube cava,

Antes que le despojen, volverélo

A la tierra que de hija tal se alaba,

Y tumba le daré.» Dijo; y del cielo

Opis se lanza en negro torbellino

Y estruendosa en el aire abre camino.

Hé aquí á los muros el unido bandoDe etruscos y troyanos caballerosEn ordenadas haces va marchando:Huellan el campo indómitos y fierosSacudiendo las bridas y bufandoLos sofrenados brutos. ¡Cuál de acerosErizados los llanos se estremecen,Y en puntas mil y mil arder parecen!

Hé aquí á los muros el unido bandoDe etruscos y troyanos caballerosEn ordenadas haces va marchando:Huellan el campo indómitos y fierosSacudiendo las bridas y bufandoLos sofrenados brutos. ¡Cuál de acerosErizados los llanos se estremecen,Y en puntas mil y mil arder parecen!

Hé aquí á los muros el unido bandoDe etruscos y troyanos caballerosEn ordenadas haces va marchando:Huellan el campo indómitos y fierosSacudiendo las bridas y bufandoLos sofrenados brutos. ¡Cuál de acerosErizados los llanos se estremecen,Y en puntas mil y mil arder parecen!

Hé aquí á los muros el unido bando

De etruscos y troyanos caballeros

En ordenadas haces va marchando:

Huellan el campo indómitos y fieros

Sacudiendo las bridas y bufando

Los sofrenados brutos. ¡Cuál de aceros

Erizados los llanos se estremecen,

Y en puntas mil y mil arder parecen!

Mesapo, en esto, enfrente á los TroyanosAsoma con los rápidos Latinos,Y el ala de Camila, y los hermanosQue mandan la legion de Tiburtinos:Van apretando en recogidas manosLargas lanzas, y blanden dardos finos:Acércanse, el furor que espiran crece,Y el bramar de los potros se enardece.

Mesapo, en esto, enfrente á los TroyanosAsoma con los rápidos Latinos,Y el ala de Camila, y los hermanosQue mandan la legion de Tiburtinos:Van apretando en recogidas manosLargas lanzas, y blanden dardos finos:Acércanse, el furor que espiran crece,Y el bramar de los potros se enardece.

Mesapo, en esto, enfrente á los TroyanosAsoma con los rápidos Latinos,Y el ala de Camila, y los hermanosQue mandan la legion de Tiburtinos:Van apretando en recogidas manosLargas lanzas, y blanden dardos finos:Acércanse, el furor que espiran crece,Y el bramar de los potros se enardece.

Mesapo, en esto, enfrente á los Troyanos

Asoma con los rápidos Latinos,

Y el ala de Camila, y los hermanos

Que mandan la legion de Tiburtinos:

Van apretando en recogidas manos

Largas lanzas, y blanden dardos finos:

Acércanse, el furor que espiran crece,

Y el bramar de los potros se enardece.

Cuando uno y otro ejército venidoHubo á tiro de dardo, ambos se paran:De ambas partes en súbito alaridoProrumpen, y al encuentro se preparan:Cada uno á su corcel de ardor henchidoAnima con la voz; todos disparanArrojadizas armas á porfíaCual densa nieve, y se oscurece el dia.

Cuando uno y otro ejército venidoHubo á tiro de dardo, ambos se paran:De ambas partes en súbito alaridoProrumpen, y al encuentro se preparan:Cada uno á su corcel de ardor henchidoAnima con la voz; todos disparanArrojadizas armas á porfíaCual densa nieve, y se oscurece el dia.

Cuando uno y otro ejército venidoHubo á tiro de dardo, ambos se paran:De ambas partes en súbito alaridoProrumpen, y al encuentro se preparan:Cada uno á su corcel de ardor henchidoAnima con la voz; todos disparanArrojadizas armas á porfíaCual densa nieve, y se oscurece el dia.

Cuando uno y otro ejército venido

Hubo á tiro de dardo, ambos se paran:

De ambas partes en súbito alarido

Prorumpen, y al encuentro se preparan:

Cada uno á su corcel de ardor henchido

Anima con la voz; todos disparan

Arrojadizas armas á porfía

Cual densa nieve, y se oscurece el dia.

Ante todos, Tirreno y el ardidoAcónteo uno para otro van derecho,Lanza en ristre, y en hórrido estampidoEstréllanse los dos. Pecho con pechoEste y aquel caballo en choque heridoSe despedazan. Rueda á largo trechoAcónteo, de violenta sacudida,Y exhala al viento la infelice vida.

Ante todos, Tirreno y el ardidoAcónteo uno para otro van derecho,Lanza en ristre, y en hórrido estampidoEstréllanse los dos. Pecho con pechoEste y aquel caballo en choque heridoSe despedazan. Rueda á largo trechoAcónteo, de violenta sacudida,Y exhala al viento la infelice vida.

Ante todos, Tirreno y el ardidoAcónteo uno para otro van derecho,Lanza en ristre, y en hórrido estampidoEstréllanse los dos. Pecho con pechoEste y aquel caballo en choque heridoSe despedazan. Rueda á largo trechoAcónteo, de violenta sacudida,Y exhala al viento la infelice vida.

Ante todos, Tirreno y el ardido

Acónteo uno para otro van derecho,

Lanza en ristre, y en hórrido estampido

Estréllanse los dos. Pecho con pecho

Este y aquel caballo en choque herido

Se despedazan. Rueda á largo trecho

Acónteo, de violenta sacudida,

Y exhala al viento la infelice vida.

Tál piedra que arrojó mural tormentoCae, así el rayo que estallando asuela.Turbáronse las haces al momento:Echa cada Latino su rodelaA la espalda, y, cambiando el movimiento,El bando urbano hácia sus muros vuela:Como caudillo principal, AsílasEn pos impele las troyanas filas.

Tál piedra que arrojó mural tormentoCae, así el rayo que estallando asuela.Turbáronse las haces al momento:Echa cada Latino su rodelaA la espalda, y, cambiando el movimiento,El bando urbano hácia sus muros vuela:Como caudillo principal, AsílasEn pos impele las troyanas filas.

Tál piedra que arrojó mural tormentoCae, así el rayo que estallando asuela.Turbáronse las haces al momento:Echa cada Latino su rodelaA la espalda, y, cambiando el movimiento,El bando urbano hácia sus muros vuela:Como caudillo principal, AsílasEn pos impele las troyanas filas.

Tál piedra que arrojó mural tormento

Cae, así el rayo que estallando asuela.

Turbáronse las haces al momento:

Echa cada Latino su rodela

A la espalda, y, cambiando el movimiento,

El bando urbano hácia sus muros vuela:

Como caudillo principal, Asílas

En pos impele las troyanas filas.

Y ya llegaban á las puertas, cuandoVeis que á la carga los Latinos gritan,De los brutos volviendo el cuello blando:A su turno los otros ejercitanLa fuga, y vuelan rienda suelta dando.Dos veces los Toscanos precipitanContra el muro á los rútulos guerreros,Dos, cubriendo la espalda, huyen ligeros.

Y ya llegaban á las puertas, cuandoVeis que á la carga los Latinos gritan,De los brutos volviendo el cuello blando:A su turno los otros ejercitanLa fuga, y vuelan rienda suelta dando.Dos veces los Toscanos precipitanContra el muro á los rútulos guerreros,Dos, cubriendo la espalda, huyen ligeros.

Y ya llegaban á las puertas, cuandoVeis que á la carga los Latinos gritan,De los brutos volviendo el cuello blando:A su turno los otros ejercitanLa fuga, y vuelan rienda suelta dando.Dos veces los Toscanos precipitanContra el muro á los rútulos guerreros,Dos, cubriendo la espalda, huyen ligeros.

Y ya llegaban á las puertas, cuando

Veis que á la carga los Latinos gritan,

De los brutos volviendo el cuello blando:

A su turno los otros ejercitan

La fuga, y vuelan rienda suelta dando.

Dos veces los Toscanos precipitan

Contra el muro á los rútulos guerreros,

Dos, cubriendo la espalda, huyen ligeros.

Lo mismo en el vaivén de la mareaEl ponto, ora se avanza á la campaña,Altos escollos espumoso albea,Apartadas arenas crespo baña;Ora retrocediendo raudo ondea,Y riscos que rodó su hirviente sañaTorna á sorber bajando, y se repliega,Y las húmedas playas desanega.

Lo mismo en el vaivén de la mareaEl ponto, ora se avanza á la campaña,Altos escollos espumoso albea,Apartadas arenas crespo baña;Ora retrocediendo raudo ondea,Y riscos que rodó su hirviente sañaTorna á sorber bajando, y se repliega,Y las húmedas playas desanega.

Lo mismo en el vaivén de la mareaEl ponto, ora se avanza á la campaña,Altos escollos espumoso albea,Apartadas arenas crespo baña;Ora retrocediendo raudo ondea,Y riscos que rodó su hirviente sañaTorna á sorber bajando, y se repliega,Y las húmedas playas desanega.

Lo mismo en el vaivén de la marea

El ponto, ora se avanza á la campaña,

Altos escollos espumoso albea,

Apartadas arenas crespo baña;

Ora retrocediendo raudo ondea,

Y riscos que rodó su hirviente saña

Torna á sorber bajando, y se repliega,

Y las húmedas playas desanega.

Mas así que principian el terceroEncuentro, cada cual toma adversario,Y entra en calcada pugna el campo entero:Entónces fué el gemir, confuso y vario,Los que mueren; y arnes y caballeroNadar entre el estrago sanguinarioConfundidos; y á par de los varonesSemiánimes sucumben los bridones.

Mas así que principian el terceroEncuentro, cada cual toma adversario,Y entra en calcada pugna el campo entero:Entónces fué el gemir, confuso y vario,Los que mueren; y arnes y caballeroNadar entre el estrago sanguinarioConfundidos; y á par de los varonesSemiánimes sucumben los bridones.

Mas así que principian el terceroEncuentro, cada cual toma adversario,Y entra en calcada pugna el campo entero:Entónces fué el gemir, confuso y vario,Los que mueren; y arnes y caballeroNadar entre el estrago sanguinarioConfundidos; y á par de los varonesSemiánimes sucumben los bridones.

Mas así que principian el tercero

Encuentro, cada cual toma adversario,

Y entra en calcada pugna el campo entero:

Entónces fué el gemir, confuso y vario,

Los que mueren; y arnes y caballero

Nadar entre el estrago sanguinario

Confundidos; y á par de los varones

Semiánimes sucumben los bridones.

Arrecia el batallar duro y ardiente.Orsíloco del miedo se aconsejaDe combatir con Rémulo de frente,Y tirando al troton, bajo la orejaHíncale un dardo. Empínase impacienteCon el acerbo hierro que le aqueja,Y de uno y otro brazo el aire azotaFurioso el animal, y al dueño bota.

Arrecia el batallar duro y ardiente.Orsíloco del miedo se aconsejaDe combatir con Rémulo de frente,Y tirando al troton, bajo la orejaHíncale un dardo. Empínase impacienteCon el acerbo hierro que le aqueja,Y de uno y otro brazo el aire azotaFurioso el animal, y al dueño bota.

Arrecia el batallar duro y ardiente.Orsíloco del miedo se aconsejaDe combatir con Rémulo de frente,Y tirando al troton, bajo la orejaHíncale un dardo. Empínase impacienteCon el acerbo hierro que le aqueja,Y de uno y otro brazo el aire azotaFurioso el animal, y al dueño bota.

Arrecia el batallar duro y ardiente.

Orsíloco del miedo se aconseja

De combatir con Rémulo de frente,

Y tirando al troton, bajo la oreja

Híncale un dardo. Empínase impaciente

Con el acerbo hierro que le aqueja,

Y de uno y otro brazo el aire azota

Furioso el animal, y al dueño bota.

Mata á Yólas Catilo; á Herminio mata,Alma grande, armas graves, cuerpo ingente:Desnudos cuello y hombros, se desataUndoso encima el oro de su frente:Golpes su cuerpo de esquivar no trata:¡Tanto á la ofensa espacio da patente!Temblando en su ancha espalda el asta hundidaDoblóle, de dolor, la larga herida.

Mata á Yólas Catilo; á Herminio mata,Alma grande, armas graves, cuerpo ingente:Desnudos cuello y hombros, se desataUndoso encima el oro de su frente:Golpes su cuerpo de esquivar no trata:¡Tanto á la ofensa espacio da patente!Temblando en su ancha espalda el asta hundidaDoblóle, de dolor, la larga herida.

Mata á Yólas Catilo; á Herminio mata,Alma grande, armas graves, cuerpo ingente:Desnudos cuello y hombros, se desataUndoso encima el oro de su frente:Golpes su cuerpo de esquivar no trata:¡Tanto á la ofensa espacio da patente!Temblando en su ancha espalda el asta hundidaDoblóle, de dolor, la larga herida.

Mata á Yólas Catilo; á Herminio mata,

Alma grande, armas graves, cuerpo ingente:

Desnudos cuello y hombros, se desata

Undoso encima el oro de su frente:

Golpes su cuerpo de esquivar no trata:

¡Tanto á la ofensa espacio da patente!

Temblando en su ancha espalda el asta hundida

Doblóle, de dolor, la larga herida.

Sangre acá y acullá negra se vierte,Nada el acero talador perdona,Y todos entre golpes van la muerteBuscando, que gloriosa los corona.En medio á tanto horror, activa y fuerteUfánase Camila, de Amazona,La de aljaba gentil, la que desnudoPresenta un pecho en el combate rudo.

Sangre acá y acullá negra se vierte,Nada el acero talador perdona,Y todos entre golpes van la muerteBuscando, que gloriosa los corona.En medio á tanto horror, activa y fuerteUfánase Camila, de Amazona,La de aljaba gentil, la que desnudoPresenta un pecho en el combate rudo.

Sangre acá y acullá negra se vierte,Nada el acero talador perdona,Y todos entre golpes van la muerteBuscando, que gloriosa los corona.En medio á tanto horror, activa y fuerteUfánase Camila, de Amazona,La de aljaba gentil, la que desnudoPresenta un pecho en el combate rudo.

Sangre acá y acullá negra se vierte,

Nada el acero talador perdona,

Y todos entre golpes van la muerte

Buscando, que gloriosa los corona.

En medio á tanto horror, activa y fuerte

Ufánase Camila, de Amazona,

La de aljaba gentil, la que desnudo

Presenta un pecho en el combate rudo.

Y ya esparza la vírgen animosaTantos astiles con que el aire llena,Ya el hacha de dos filos poderosaEsgrima, siempre á su hombro el arco suena,El arco de oro y armas de la Diosa.Ella, áun huyendo en la tendida arena,Vuelto el arco descárgale á deshora,Hiriendo atras con flecha voladora.

Y ya esparza la vírgen animosaTantos astiles con que el aire llena,Ya el hacha de dos filos poderosaEsgrima, siempre á su hombro el arco suena,El arco de oro y armas de la Diosa.Ella, áun huyendo en la tendida arena,Vuelto el arco descárgale á deshora,Hiriendo atras con flecha voladora.

Y ya esparza la vírgen animosaTantos astiles con que el aire llena,Ya el hacha de dos filos poderosaEsgrima, siempre á su hombro el arco suena,El arco de oro y armas de la Diosa.Ella, áun huyendo en la tendida arena,Vuelto el arco descárgale á deshora,Hiriendo atras con flecha voladora.

Y ya esparza la vírgen animosa

Tantos astiles con que el aire llena,

Ya el hacha de dos filos poderosa

Esgrima, siempre á su hombro el arco suena,

El arco de oro y armas de la Diosa.

Ella, áun huyendo en la tendida arena,

Vuelto el arco descárgale á deshora,

Hiriendo atras con flecha voladora.

Dan á la semidiosa compañía,Flor de Italia y su corte, la doncellaLarina, y Tula, y la que en liza impíaLa ferrada segur, hiriendo, amella,Tarpeya audaz; á quienes ella habiaPara formar su comitiva bellaElegido por damas auxiliares,Fuese en paz, fuese en bélicos azares.

Dan á la semidiosa compañía,Flor de Italia y su corte, la doncellaLarina, y Tula, y la que en liza impíaLa ferrada segur, hiriendo, amella,Tarpeya audaz; á quienes ella habiaPara formar su comitiva bellaElegido por damas auxiliares,Fuese en paz, fuese en bélicos azares.

Dan á la semidiosa compañía,Flor de Italia y su corte, la doncellaLarina, y Tula, y la que en liza impíaLa ferrada segur, hiriendo, amella,Tarpeya audaz; á quienes ella habiaPara formar su comitiva bellaElegido por damas auxiliares,Fuese en paz, fuese en bélicos azares.

Dan á la semidiosa compañía,

Flor de Italia y su corte, la doncella

Larina, y Tula, y la que en liza impía

La ferrada segur, hiriendo, amella,

Tarpeya audaz; á quienes ella habia

Para formar su comitiva bella

Elegido por damas auxiliares,

Fuese en paz, fuese en bélicos azares.

Tal se ostenta, ya bata el TermodonteHelado, ya el peligro en la peleaCon armas vistosísimas afronte,La tracia hueste de Amazonas; seaQue á Hipólita circunden, ó que monteEn su carro triunfal Pentesilea;La tropa femenil saltando agitaLunadas peltas, y en tumulto grita.

Tal se ostenta, ya bata el TermodonteHelado, ya el peligro en la peleaCon armas vistosísimas afronte,La tracia hueste de Amazonas; seaQue á Hipólita circunden, ó que monteEn su carro triunfal Pentesilea;La tropa femenil saltando agitaLunadas peltas, y en tumulto grita.

Tal se ostenta, ya bata el TermodonteHelado, ya el peligro en la peleaCon armas vistosísimas afronte,La tracia hueste de Amazonas; seaQue á Hipólita circunden, ó que monteEn su carro triunfal Pentesilea;La tropa femenil saltando agitaLunadas peltas, y en tumulto grita.

Tal se ostenta, ya bata el Termodonte

Helado, ya el peligro en la pelea

Con armas vistosísimas afronte,

La tracia hueste de Amazonas; sea

Que á Hipólita circunden, ó que monte

En su carro triunfal Pentesilea;

La tropa femenil saltando agita

Lunadas peltas, y en tumulto grita.

¿A quién, oh vírgen de marcial talante,Primero acometiste, á quién postrero?¿Cuántos tu diestra derribó triunfante?—Fué Euneo, hijo de Clicio, á quien, primero,Largo abeto en el pecho por delanteElla hundió. Cae el mísero guerrero,Muerde el polvo, y muriendo, en sangre propiaRevuélcase, vertida en larga copia.

¿A quién, oh vírgen de marcial talante,Primero acometiste, á quién postrero?¿Cuántos tu diestra derribó triunfante?—Fué Euneo, hijo de Clicio, á quien, primero,Largo abeto en el pecho por delanteElla hundió. Cae el mísero guerrero,Muerde el polvo, y muriendo, en sangre propiaRevuélcase, vertida en larga copia.

¿A quién, oh vírgen de marcial talante,Primero acometiste, á quién postrero?¿Cuántos tu diestra derribó triunfante?—Fué Euneo, hijo de Clicio, á quien, primero,Largo abeto en el pecho por delanteElla hundió. Cae el mísero guerrero,Muerde el polvo, y muriendo, en sangre propiaRevuélcase, vertida en larga copia.

¿A quién, oh vírgen de marcial talante,

Primero acometiste, á quién postrero?

¿Cuántos tu diestra derribó triunfante?—

Fué Euneo, hijo de Clicio, á quien, primero,

Largo abeto en el pecho por delante

Ella hundió. Cae el mísero guerrero,

Muerde el polvo, y muriendo, en sangre propia

Revuélcase, vertida en larga copia.

Luégo á Líris embiste y á PagasoAquél, miéntras la brida asir pretende,Con su troton cayendo; estotro, al pasoQue acude, y al caido amigo tiendeLa inerme diestra, en súbito fracasoRuedan: sobre ambos á la par desciendeGolpe mortal. Camila con su lanzaA Amastro, hijo de Hipota, en pos alcanza.

Luégo á Líris embiste y á PagasoAquél, miéntras la brida asir pretende,Con su troton cayendo; estotro, al pasoQue acude, y al caido amigo tiendeLa inerme diestra, en súbito fracasoRuedan: sobre ambos á la par desciendeGolpe mortal. Camila con su lanzaA Amastro, hijo de Hipota, en pos alcanza.

Luégo á Líris embiste y á PagasoAquél, miéntras la brida asir pretende,Con su troton cayendo; estotro, al pasoQue acude, y al caido amigo tiendeLa inerme diestra, en súbito fracasoRuedan: sobre ambos á la par desciendeGolpe mortal. Camila con su lanzaA Amastro, hijo de Hipota, en pos alcanza.

Luégo á Líris embiste y á Pagaso

Aquél, miéntras la brida asir pretende,

Con su troton cayendo; estotro, al paso

Que acude, y al caido amigo tiende

La inerme diestra, en súbito fracaso

Ruedan: sobre ambos á la par desciende

Golpe mortal. Camila con su lanza

A Amastro, hijo de Hipota, en pos alcanza.

Tendiendo todo el cuerpo, amaga, estrechaA Harpálico en seguida y á Tereo,Y á Cromo y Demofonte. Cuanta flechaElla envía, obediente á su deseoMata un Frigio, ya á izquierda, ya á derecha.Allá léjos en tanto á Órnito veoEn su caballo yápigo de cazaMoverse, armado en desusada traza.

Tendiendo todo el cuerpo, amaga, estrechaA Harpálico en seguida y á Tereo,Y á Cromo y Demofonte. Cuanta flechaElla envía, obediente á su deseoMata un Frigio, ya á izquierda, ya á derecha.Allá léjos en tanto á Órnito veoEn su caballo yápigo de cazaMoverse, armado en desusada traza.

Tendiendo todo el cuerpo, amaga, estrechaA Harpálico en seguida y á Tereo,Y á Cromo y Demofonte. Cuanta flechaElla envía, obediente á su deseoMata un Frigio, ya á izquierda, ya á derecha.Allá léjos en tanto á Órnito veoEn su caballo yápigo de cazaMoverse, armado en desusada traza.

Tendiendo todo el cuerpo, amaga, estrecha

A Harpálico en seguida y á Tereo,

Y á Cromo y Demofonte. Cuanta flecha

Ella envía, obediente á su deseo

Mata un Frigio, ya á izquierda, ya á derecha.

Allá léjos en tanto á Órnito veo

En su caballo yápigo de caza

Moverse, armado en desusada traza.

Cubre sus anchos hombros recio cueroDe novillo: encajadas las ingentesFauces de un lobo, nuevo aspecto y fieroCon las quijadas y albicantes dientes,Dan á su rostro. Un esparon groseroMenea. Entre los otros combatientesRevuélvese, y á todos su cabezaSobra, abultada de animal fiereza.

Cubre sus anchos hombros recio cueroDe novillo: encajadas las ingentesFauces de un lobo, nuevo aspecto y fieroCon las quijadas y albicantes dientes,Dan á su rostro. Un esparon groseroMenea. Entre los otros combatientesRevuélvese, y á todos su cabezaSobra, abultada de animal fiereza.

Cubre sus anchos hombros recio cueroDe novillo: encajadas las ingentesFauces de un lobo, nuevo aspecto y fieroCon las quijadas y albicantes dientes,Dan á su rostro. Un esparon groseroMenea. Entre los otros combatientesRevuélvese, y á todos su cabezaSobra, abultada de animal fiereza.

Cubre sus anchos hombros recio cuero

De novillo: encajadas las ingentes

Fauces de un lobo, nuevo aspecto y fiero

Con las quijadas y albicantes dientes,

Dan á su rostro. Un esparon grosero

Menea. Entre los otros combatientes

Revuélvese, y á todos su cabeza

Sobra, abultada de animal fiereza.

Cogió ella al cazador, ni afan le cuestaEn hueste desbandada. «¡Y qué, Tirreno!¿Piensas,» dice, «que aquí cazar te es fiestaMonstruos, cual de las selvas en el seno?Tiempo es que de armas de mujer respuestaLleven tus voces. Ni de gloria ajenoVas á la sombra de tu padre: dílaQue á manos sucumbiste de Camila.»

Cogió ella al cazador, ni afan le cuestaEn hueste desbandada. «¡Y qué, Tirreno!¿Piensas,» dice, «que aquí cazar te es fiestaMonstruos, cual de las selvas en el seno?Tiempo es que de armas de mujer respuestaLleven tus voces. Ni de gloria ajenoVas á la sombra de tu padre: dílaQue á manos sucumbiste de Camila.»

Cogió ella al cazador, ni afan le cuestaEn hueste desbandada. «¡Y qué, Tirreno!¿Piensas,» dice, «que aquí cazar te es fiestaMonstruos, cual de las selvas en el seno?Tiempo es que de armas de mujer respuestaLleven tus voces. Ni de gloria ajenoVas á la sombra de tu padre: dílaQue á manos sucumbiste de Camila.»

Cogió ella al cazador, ni afan le cuesta

En hueste desbandada. «¡Y qué, Tirreno!

¿Piensas,» dice, «que aquí cazar te es fiesta

Monstruos, cual de las selvas en el seno?

Tiempo es que de armas de mujer respuesta

Lleven tus voces. Ni de gloria ajeno

Vas á la sombra de tu padre: díla

Que á manos sucumbiste de Camila.»

Habló así, mal contenta su venganzaCon traspasarle el pecho. Y luégo humilla,Troyanos ambos de feroz pujanza,A Orsíloco y á Bútes. Donde brillaLa tez del cuello, que á cubrir no alcanzaPendiente á izquierda del broquel la orilla,Entre el yelmo y loriga del jinete,Allí á Bute, en su fuga, el hierro mete.

Habló así, mal contenta su venganzaCon traspasarle el pecho. Y luégo humilla,Troyanos ambos de feroz pujanza,A Orsíloco y á Bútes. Donde brillaLa tez del cuello, que á cubrir no alcanzaPendiente á izquierda del broquel la orilla,Entre el yelmo y loriga del jinete,Allí á Bute, en su fuga, el hierro mete.

Habló así, mal contenta su venganzaCon traspasarle el pecho. Y luégo humilla,Troyanos ambos de feroz pujanza,A Orsíloco y á Bútes. Donde brillaLa tez del cuello, que á cubrir no alcanzaPendiente á izquierda del broquel la orilla,Entre el yelmo y loriga del jinete,Allí á Bute, en su fuga, el hierro mete.

Habló así, mal contenta su venganza

Con traspasarle el pecho. Y luégo humilla,

Troyanos ambos de feroz pujanza,

A Orsíloco y á Bútes. Donde brilla

La tez del cuello, que á cubrir no alcanza

Pendiente á izquierda del broquel la orilla,

Entre el yelmo y loriga del jinete,

Allí á Bute, en su fuga, el hierro mete.

Busca ambicioso en circular corridaOrsíloco, á su vez, á la guerrera:Sigue ella al mismo de quien es seguida,En órbita menor huyendo artera;Y descarga sobre él, volviendo erguida,Hacha tremenda: ruegos él reitera;Golpes ella, y las armas párte y huesos;Cubren la hendida faz calientes sesos.

Busca ambicioso en circular corridaOrsíloco, á su vez, á la guerrera:Sigue ella al mismo de quien es seguida,En órbita menor huyendo artera;Y descarga sobre él, volviendo erguida,Hacha tremenda: ruegos él reitera;Golpes ella, y las armas párte y huesos;Cubren la hendida faz calientes sesos.

Busca ambicioso en circular corridaOrsíloco, á su vez, á la guerrera:Sigue ella al mismo de quien es seguida,En órbita menor huyendo artera;Y descarga sobre él, volviendo erguida,Hacha tremenda: ruegos él reitera;Golpes ella, y las armas párte y huesos;Cubren la hendida faz calientes sesos.

Busca ambicioso en circular corrida

Orsíloco, á su vez, á la guerrera:

Sigue ella al mismo de quien es seguida,

En órbita menor huyendo artera;

Y descarga sobre él, volviendo erguida,

Hacha tremenda: ruegos él reitera;

Golpes ella, y las armas párte y huesos;

Cubren la hendida faz calientes sesos.

A parar cerca de ella entónces vino,Y espantado suspéndese, el guerreroHijo de Auno, habitante de Apenino,Que entre Ligures ya no fué el postreroMiéntras sus fraudes protegió el destino.Ve que huir no le es dado el trance fiero,Y ve tambien que de apartar no hay trazaA la Reina cruel que le amenaza.

A parar cerca de ella entónces vino,Y espantado suspéndese, el guerreroHijo de Auno, habitante de Apenino,Que entre Ligures ya no fué el postreroMiéntras sus fraudes protegió el destino.Ve que huir no le es dado el trance fiero,Y ve tambien que de apartar no hay trazaA la Reina cruel que le amenaza.

A parar cerca de ella entónces vino,Y espantado suspéndese, el guerreroHijo de Auno, habitante de Apenino,Que entre Ligures ya no fué el postreroMiéntras sus fraudes protegió el destino.Ve que huir no le es dado el trance fiero,Y ve tambien que de apartar no hay trazaA la Reina cruel que le amenaza.

A parar cerca de ella entónces vino,

Y espantado suspéndese, el guerrero

Hijo de Auno, habitante de Apenino,

Que entre Ligures ya no fué el postrero

Miéntras sus fraudes protegió el destino.

Ve que huir no le es dado el trance fiero,

Y ve tambien que de apartar no hay traza

A la Reina cruel que le amenaza.

Arbitrios á idear comienza astuto,Y dice: «Quien te aplaude, ¡oh cuánto yerra!No tú, mujer, mas tu arrogante brutoAutor es de tu gloria. Vén; mas cierraEl camino á la fuga: á pié disputoCon las armas el campo: ambos á tierraSaltemos, y veamos, frente á frente,Si esa gárrula fama triunfa ó miente!»

Arbitrios á idear comienza astuto,Y dice: «Quien te aplaude, ¡oh cuánto yerra!No tú, mujer, mas tu arrogante brutoAutor es de tu gloria. Vén; mas cierraEl camino á la fuga: á pié disputoCon las armas el campo: ambos á tierraSaltemos, y veamos, frente á frente,Si esa gárrula fama triunfa ó miente!»

Arbitrios á idear comienza astuto,Y dice: «Quien te aplaude, ¡oh cuánto yerra!No tú, mujer, mas tu arrogante brutoAutor es de tu gloria. Vén; mas cierraEl camino á la fuga: á pié disputoCon las armas el campo: ambos á tierraSaltemos, y veamos, frente á frente,Si esa gárrula fama triunfa ó miente!»

Arbitrios á idear comienza astuto,

Y dice: «Quien te aplaude, ¡oh cuánto yerra!

No tú, mujer, mas tu arrogante bruto

Autor es de tu gloria. Vén; mas cierra

El camino á la fuga: á pié disputo

Con las armas el campo: ambos á tierra

Saltemos, y veamos, frente á frente,

Si esa gárrula fama triunfa ó miente!»

Sintió del pundonor punzada agudaCamila; da el caballo á una escudera,E igualando las armas, con desnudaEspada, y parma sin divisa, espera.El mancebo del éxito no dudaDe su artificio, y huye: de ligeraRiendas ha vuelto, y con la espuela duraAl veloz alazan volando apura.

Sintió del pundonor punzada agudaCamila; da el caballo á una escudera,E igualando las armas, con desnudaEspada, y parma sin divisa, espera.El mancebo del éxito no dudaDe su artificio, y huye: de ligeraRiendas ha vuelto, y con la espuela duraAl veloz alazan volando apura.

Sintió del pundonor punzada agudaCamila; da el caballo á una escudera,E igualando las armas, con desnudaEspada, y parma sin divisa, espera.El mancebo del éxito no dudaDe su artificio, y huye: de ligeraRiendas ha vuelto, y con la espuela duraAl veloz alazan volando apura.

Sintió del pundonor punzada aguda

Camila; da el caballo á una escudera,

E igualando las armas, con desnuda

Espada, y parma sin divisa, espera.

El mancebo del éxito no duda

De su artificio, y huye: de ligera

Riendas ha vuelto, y con la espuela dura

Al veloz alazan volando apura.

«¡Falso ligur! en vano el triunfo cantasDe las perfidias que aprendiste! en vanoSoberbio esperas que artimañas tantasA tu padre falaz te vuelvan sano!»Dijo la vírgen; con aladas plantasPasa, cual rayo, al fugitivo, y mano,Delante del caballo que volaba,Al freno pone, y del jinete traba.

«¡Falso ligur! en vano el triunfo cantasDe las perfidias que aprendiste! en vanoSoberbio esperas que artimañas tantasA tu padre falaz te vuelvan sano!»Dijo la vírgen; con aladas plantasPasa, cual rayo, al fugitivo, y mano,Delante del caballo que volaba,Al freno pone, y del jinete traba.

«¡Falso ligur! en vano el triunfo cantasDe las perfidias que aprendiste! en vanoSoberbio esperas que artimañas tantasA tu padre falaz te vuelvan sano!»Dijo la vírgen; con aladas plantasPasa, cual rayo, al fugitivo, y mano,Delante del caballo que volaba,Al freno pone, y del jinete traba.

«¡Falso ligur! en vano el triunfo cantas

De las perfidias que aprendiste! en vano

Soberbio esperas que artimañas tantas

A tu padre falaz te vuelvan sano!»

Dijo la vírgen; con aladas plantas

Pasa, cual rayo, al fugitivo, y mano,

Delante del caballo que volaba,

Al freno pone, y del jinete traba.

Y allí en la sangre de él venganza toma,Con la facilidad con que en el cielo,Desde alto pico abalanzado, asoma,Ave sagrada, el gavilan, y á vueloAlcance da á la tímida palomaSobre las nubes: cae la sangre al suelo,Miéntras él las rapantes uñas ceba,Y las plumas que arranca, el viento lleva.

Y allí en la sangre de él venganza toma,Con la facilidad con que en el cielo,Desde alto pico abalanzado, asoma,Ave sagrada, el gavilan, y á vueloAlcance da á la tímida palomaSobre las nubes: cae la sangre al suelo,Miéntras él las rapantes uñas ceba,Y las plumas que arranca, el viento lleva.

Y allí en la sangre de él venganza toma,Con la facilidad con que en el cielo,Desde alto pico abalanzado, asoma,Ave sagrada, el gavilan, y á vueloAlcance da á la tímida palomaSobre las nubes: cae la sangre al suelo,Miéntras él las rapantes uñas ceba,Y las plumas que arranca, el viento lleva.

Y allí en la sangre de él venganza toma,

Con la facilidad con que en el cielo,

Desde alto pico abalanzado, asoma,

Ave sagrada, el gavilan, y á vuelo

Alcance da á la tímida paloma

Sobre las nubes: cae la sangre al suelo,

Miéntras él las rapantes uñas ceba,

Y las plumas que arranca, el viento lleva.

No con ojos en tanto indiferentes,Sentado en alto en el Olimpo, miraTrabados en la lid los combatientesEl Padre universal; y á nueva iraMueve á Tarcon, que en ímpetus furentesArde, á caballo entre el estrago gira,Y viéndolas cejar, habla á sus bandasEn voces ora fieras y ora blandas.

No con ojos en tanto indiferentes,Sentado en alto en el Olimpo, miraTrabados en la lid los combatientesEl Padre universal; y á nueva iraMueve á Tarcon, que en ímpetus furentesArde, á caballo entre el estrago gira,Y viéndolas cejar, habla á sus bandasEn voces ora fieras y ora blandas.

No con ojos en tanto indiferentes,Sentado en alto en el Olimpo, miraTrabados en la lid los combatientesEl Padre universal; y á nueva iraMueve á Tarcon, que en ímpetus furentesArde, á caballo entre el estrago gira,Y viéndolas cejar, habla á sus bandasEn voces ora fieras y ora blandas.

No con ojos en tanto indiferentes,

Sentado en alto en el Olimpo, mira

Trabados en la lid los combatientes

El Padre universal; y á nueva ira

Mueve á Tarcon, que en ímpetus furentes

Arde, á caballo entre el estrago gira,

Y viéndolas cejar, habla á sus bandas

En voces ora fieras y ora blandas.

Por sus nombres ya á aquél, ya á éste apellida,Y el desigual combate restablece.«¡Tirrenos sin pudor! ¿qué os intimida?¿Nunca será que á demostrarse empieceNuestro viejo furor? Que de vencidaOs lleve una mujer ¿no os enrojece?Si para huir vinisteis, compañeros,¿A qué empuñar inútiles aceros?

Por sus nombres ya á aquél, ya á éste apellida,Y el desigual combate restablece.«¡Tirrenos sin pudor! ¿qué os intimida?¿Nunca será que á demostrarse empieceNuestro viejo furor? Que de vencidaOs lleve una mujer ¿no os enrojece?Si para huir vinisteis, compañeros,¿A qué empuñar inútiles aceros?

Por sus nombres ya á aquél, ya á éste apellida,Y el desigual combate restablece.«¡Tirrenos sin pudor! ¿qué os intimida?¿Nunca será que á demostrarse empieceNuestro viejo furor? Que de vencidaOs lleve una mujer ¿no os enrojece?Si para huir vinisteis, compañeros,¿A qué empuñar inútiles aceros?

Por sus nombres ya á aquél, ya á éste apellida,

Y el desigual combate restablece.

«¡Tirrenos sin pudor! ¿qué os intimida?

¿Nunca será que á demostrarse empiece

Nuestro viejo furor? Que de vencida

Os lleve una mujer ¿no os enrojece?

Si para huir vinisteis, compañeros,

¿A qué empuñar inútiles aceros?

»No así de Vénus combatir os cuestaEn la nocturna lid. ¡Cuán de otro modoSaltais de Baco en la ruidosa fiestaAl són de corva flauta! ¡Id—si ese es todoVuestro placer, si vuestra gloria es ésta—Rondad las mesas del festin beodo,Miéntras bien el augur os pronostica,Y os llama al alto bosque la hostia rica!»

»No así de Vénus combatir os cuestaEn la nocturna lid. ¡Cuán de otro modoSaltais de Baco en la ruidosa fiestaAl són de corva flauta! ¡Id—si ese es todoVuestro placer, si vuestra gloria es ésta—Rondad las mesas del festin beodo,Miéntras bien el augur os pronostica,Y os llama al alto bosque la hostia rica!»

»No así de Vénus combatir os cuestaEn la nocturna lid. ¡Cuán de otro modoSaltais de Baco en la ruidosa fiestaAl són de corva flauta! ¡Id—si ese es todoVuestro placer, si vuestra gloria es ésta—Rondad las mesas del festin beodo,Miéntras bien el augur os pronostica,Y os llama al alto bosque la hostia rica!»

»No así de Vénus combatir os cuesta

En la nocturna lid. ¡Cuán de otro modo

Saltais de Baco en la ruidosa fiesta

Al són de corva flauta! ¡Id—si ese es todo

Vuestro placer, si vuestra gloria es ésta—

Rondad las mesas del festin beodo,

Miéntras bien el augur os pronostica,

Y os llama al alto bosque la hostia rica!»

Dijo así, y á morir con gloria atento,Pica el caballo, en el tropel se lanza,Y á Vénulo arremete turbulento:Con poderosa diestra le afianza,Y, arrancando al jinete de su asiento,Abrázale ante sí con gran pujanza.Vuela. Gritos de asombro el aire hienden,Y allá, todos allá la vista tienden.

Dijo así, y á morir con gloria atento,Pica el caballo, en el tropel se lanza,Y á Vénulo arremete turbulento:Con poderosa diestra le afianza,Y, arrancando al jinete de su asiento,Abrázale ante sí con gran pujanza.Vuela. Gritos de asombro el aire hienden,Y allá, todos allá la vista tienden.

Dijo así, y á morir con gloria atento,Pica el caballo, en el tropel se lanza,Y á Vénulo arremete turbulento:Con poderosa diestra le afianza,Y, arrancando al jinete de su asiento,Abrázale ante sí con gran pujanza.Vuela. Gritos de asombro el aire hienden,Y allá, todos allá la vista tienden.

Dijo así, y á morir con gloria atento,

Pica el caballo, en el tropel se lanza,

Y á Vénulo arremete turbulento:

Con poderosa diestra le afianza,

Y, arrancando al jinete de su asiento,

Abrázale ante sí con gran pujanza.

Vuela. Gritos de asombro el aire hienden,

Y allá, todos allá la vista tienden.

Vuela, armado llevándose un guerrero,Flamígero Tarcon por la llanura;Y tróncale la lanza, y va ligeroResquicios requiriendo á la armaduraPor do llegue de muerte al prisionero.Mas éste rebelándose procuraApartar de su cuello la amenaza,Fuerza opone y la fuerza hostil rechaza.

Vuela, armado llevándose un guerrero,Flamígero Tarcon por la llanura;Y tróncale la lanza, y va ligeroResquicios requiriendo á la armaduraPor do llegue de muerte al prisionero.Mas éste rebelándose procuraApartar de su cuello la amenaza,Fuerza opone y la fuerza hostil rechaza.

Vuela, armado llevándose un guerrero,Flamígero Tarcon por la llanura;Y tróncale la lanza, y va ligeroResquicios requiriendo á la armaduraPor do llegue de muerte al prisionero.Mas éste rebelándose procuraApartar de su cuello la amenaza,Fuerza opone y la fuerza hostil rechaza.

Vuela, armado llevándose un guerrero,

Flamígero Tarcon por la llanura;

Y tróncale la lanza, y va ligero

Resquicios requiriendo á la armadura

Por do llegue de muerte al prisionero.

Mas éste rebelándose procura

Apartar de su cuello la amenaza,

Fuerza opone y la fuerza hostil rechaza.

Como al dragon que se arrastraba en tierraFiera arrebata un águila rojiza,Y vuela en alto, y con los piés le aferra,Y las sangrientas garras encarniza;Llagado el monstruo se retuerce, y cierraLas nudíferas roscas, y se erizaCon rígidas escamas, y su bocaSilba, y erguido á su opresor provoca;

Como al dragon que se arrastraba en tierraFiera arrebata un águila rojiza,Y vuela en alto, y con los piés le aferra,Y las sangrientas garras encarniza;Llagado el monstruo se retuerce, y cierraLas nudíferas roscas, y se erizaCon rígidas escamas, y su bocaSilba, y erguido á su opresor provoca;

Como al dragon que se arrastraba en tierraFiera arrebata un águila rojiza,Y vuela en alto, y con los piés le aferra,Y las sangrientas garras encarniza;Llagado el monstruo se retuerce, y cierraLas nudíferas roscas, y se erizaCon rígidas escamas, y su bocaSilba, y erguido á su opresor provoca;

Como al dragon que se arrastraba en tierra

Fiera arrebata un águila rojiza,

Y vuela en alto, y con los piés le aferra,

Y las sangrientas garras encarniza;

Llagado el monstruo se retuerce, y cierra

Las nudíferas roscas, y se eriza

Con rígidas escamas, y su boca

Silba, y erguido á su opresor provoca;

El ave en tanto de afligir no cesaCon corvo pico á la hidra reluchante,Y el aire con las alas bate ilesa:Arrancando con ímpetu triunfanteDel tiburtino campo, así su presaEl tirreno Tarcon lleva delante.Movidos de su ejemplo y suerte buenaTornan los Lidios á la ardiente arena.

El ave en tanto de afligir no cesaCon corvo pico á la hidra reluchante,Y el aire con las alas bate ilesa:Arrancando con ímpetu triunfanteDel tiburtino campo, así su presaEl tirreno Tarcon lleva delante.Movidos de su ejemplo y suerte buenaTornan los Lidios á la ardiente arena.

El ave en tanto de afligir no cesaCon corvo pico á la hidra reluchante,Y el aire con las alas bate ilesa:Arrancando con ímpetu triunfanteDel tiburtino campo, así su presaEl tirreno Tarcon lleva delante.Movidos de su ejemplo y suerte buenaTornan los Lidios á la ardiente arena.

El ave en tanto de afligir no cesa

Con corvo pico á la hidra reluchante,

Y el aire con las alas bate ilesa:

Arrancando con ímpetu triunfante

Del tiburtino campo, así su presa

El tirreno Tarcon lleva delante.

Movidos de su ejemplo y suerte buena

Tornan los Lidios á la ardiente arena.

Arrunte, á quien por suyo el hado sella,Ganándola de mano, hábil espíaCon dardo á punto á la veloz doncella,Y busca al golpe fiero fácil via.Si furiosa enemigos atropellaEn medio de la bélica porfía,Él vuelve allá solícitas miradasY le sigue callando las pisadas;

Arrunte, á quien por suyo el hado sella,Ganándola de mano, hábil espíaCon dardo á punto á la veloz doncella,Y busca al golpe fiero fácil via.Si furiosa enemigos atropellaEn medio de la bélica porfía,Él vuelve allá solícitas miradasY le sigue callando las pisadas;

Arrunte, á quien por suyo el hado sella,Ganándola de mano, hábil espíaCon dardo á punto á la veloz doncella,Y busca al golpe fiero fácil via.Si furiosa enemigos atropellaEn medio de la bélica porfía,Él vuelve allá solícitas miradasY le sigue callando las pisadas;

Arrunte, á quien por suyo el hado sella,

Ganándola de mano, hábil espía

Con dardo á punto á la veloz doncella,

Y busca al golpe fiero fácil via.

Si furiosa enemigos atropella

En medio de la bélica porfía,

Él vuelve allá solícitas miradas

Y le sigue callando las pisadas;

Y si es que ella á su campo victoriosaTorna el paso, tras recias embestidas,Él entónces allá con insidiosaMano convierte las ligeras bridas.En su mañera ronda no reposa,Las entradas tentando y las salidasEn largo giro, y con secreto gozoBlande el asta certera el cauto mozo.

Y si es que ella á su campo victoriosaTorna el paso, tras recias embestidas,Él entónces allá con insidiosaMano convierte las ligeras bridas.En su mañera ronda no reposa,Las entradas tentando y las salidasEn largo giro, y con secreto gozoBlande el asta certera el cauto mozo.

Y si es que ella á su campo victoriosaTorna el paso, tras recias embestidas,Él entónces allá con insidiosaMano convierte las ligeras bridas.En su mañera ronda no reposa,Las entradas tentando y las salidasEn largo giro, y con secreto gozoBlande el asta certera el cauto mozo.

Y si es que ella á su campo victoriosa

Torna el paso, tras recias embestidas,

Él entónces allá con insidiosa

Mano convierte las ligeras bridas.

En su mañera ronda no reposa,

Las entradas tentando y las salidas

En largo giro, y con secreto gozo

Blande el asta certera el cauto mozo.

En tal sazon en medio á los tropelesCon frigias armas luce rico y fieroCloreo, consagrado ya á Cibéles,En bridon espumoso caballero:En oro entretejidas cubren pieles,Emplumadas de láminas de acero,Su caballo; y él mismo se engalanaCon los esmaltes de extranjera grana.

En tal sazon en medio á los tropelesCon frigias armas luce rico y fieroCloreo, consagrado ya á Cibéles,En bridon espumoso caballero:En oro entretejidas cubren pieles,Emplumadas de láminas de acero,Su caballo; y él mismo se engalanaCon los esmaltes de extranjera grana.

En tal sazon en medio á los tropelesCon frigias armas luce rico y fieroCloreo, consagrado ya á Cibéles,En bridon espumoso caballero:En oro entretejidas cubren pieles,Emplumadas de láminas de acero,Su caballo; y él mismo se engalanaCon los esmaltes de extranjera grana.

En tal sazon en medio á los tropeles

Con frigias armas luce rico y fiero

Cloreo, consagrado ya á Cibéles,

En bridon espumoso caballero:

En oro entretejidas cubren pieles,

Emplumadas de láminas de acero,

Su caballo; y él mismo se engalana

Con los esmaltes de extranjera grana.

Cretenses flechas lanza cuando tiendeEl arco licio: al hombro el arco de oroTiémblale al vate, y de oro el casco esplendeSu clámide amarilla, y el sonoroUndívago ropaje anuda y prendeEn áurea joya; bárbaro tesoroMuslo y pierna guarnece, y de la agujaLa arte sutil su túnica dibuja.

Cretenses flechas lanza cuando tiendeEl arco licio: al hombro el arco de oroTiémblale al vate, y de oro el casco esplendeSu clámide amarilla, y el sonoroUndívago ropaje anuda y prendeEn áurea joya; bárbaro tesoroMuslo y pierna guarnece, y de la agujaLa arte sutil su túnica dibuja.

Cretenses flechas lanza cuando tiendeEl arco licio: al hombro el arco de oroTiémblale al vate, y de oro el casco esplendeSu clámide amarilla, y el sonoroUndívago ropaje anuda y prendeEn áurea joya; bárbaro tesoroMuslo y pierna guarnece, y de la agujaLa arte sutil su túnica dibuja.

Cretenses flechas lanza cuando tiende

El arco licio: al hombro el arco de oro

Tiémblale al vate, y de oro el casco esplende

Su clámide amarilla, y el sonoro

Undívago ropaje anuda y prende

En áurea joya; bárbaro tesoro

Muslo y pierna guarnece, y de la aguja

La arte sutil su túnica dibuja.

Tras éste corre, pues, la vírgen, oraColgar quiera sus armas por trofeoAl templo, ó ya vestir, de cazadora,Cautivo el oro del vistoso arreo.Mujeril impaciencia la devora,Y en manos, ¡infeliz! de su deseo,En la confusa lid con alma y ojosTras esa presa va y esos despojos.

Tras éste corre, pues, la vírgen, oraColgar quiera sus armas por trofeoAl templo, ó ya vestir, de cazadora,Cautivo el oro del vistoso arreo.Mujeril impaciencia la devora,Y en manos, ¡infeliz! de su deseo,En la confusa lid con alma y ojosTras esa presa va y esos despojos.

Tras éste corre, pues, la vírgen, oraColgar quiera sus armas por trofeoAl templo, ó ya vestir, de cazadora,Cautivo el oro del vistoso arreo.Mujeril impaciencia la devora,Y en manos, ¡infeliz! de su deseo,En la confusa lid con alma y ojosTras esa presa va y esos despojos.

Tras éste corre, pues, la vírgen, ora

Colgar quiera sus armas por trofeo

Al templo, ó ya vestir, de cazadora,

Cautivo el oro del vistoso arreo.

Mujeril impaciencia la devora,

Y en manos, ¡infeliz! de su deseo,

En la confusa lid con alma y ojos

Tras esa presa va y esos despojos.

Arrunte, la ocasion llegada al dolo,El dardo aparejado, oró ferviente:«¡Oh tú, á quien los Hirpinos como á soloDios del Soracte protector, la frenteHumildes inclinamos, almo Apolo!Tú en cuyo honor cien pinos luz vivienteEn piras dan; y á cuya sombra santaAscuas hollamos con segura planta!

Arrunte, la ocasion llegada al dolo,El dardo aparejado, oró ferviente:«¡Oh tú, á quien los Hirpinos como á soloDios del Soracte protector, la frenteHumildes inclinamos, almo Apolo!Tú en cuyo honor cien pinos luz vivienteEn piras dan; y á cuya sombra santaAscuas hollamos con segura planta!

Arrunte, la ocasion llegada al dolo,El dardo aparejado, oró ferviente:«¡Oh tú, á quien los Hirpinos como á soloDios del Soracte protector, la frenteHumildes inclinamos, almo Apolo!Tú en cuyo honor cien pinos luz vivienteEn piras dan; y á cuya sombra santaAscuas hollamos con segura planta!

Arrunte, la ocasion llegada al dolo,

El dardo aparejado, oró ferviente:

«¡Oh tú, á quien los Hirpinos como á solo

Dios del Soracte protector, la frente

Humildes inclinamos, almo Apolo!

Tú en cuyo honor cien pinos luz viviente

En piras dan; y á cuya sombra santa

Ascuas hollamos con segura planta!

»¡Númen de alto poder! préstame oido:Matar á esa mujer, que es nuestra afrenta,Concede á nuestras armas. Nada pidoDel triunfo para mí: ni tengo cuentaCon los despojos, ni del prez me cuido;Mi nombre de otros hechos se alimenta.¡Ella caiga, ella muera! más no anhelo;Y vuelva yo inglorioso al patrio suelo!»

»¡Númen de alto poder! préstame oido:Matar á esa mujer, que es nuestra afrenta,Concede á nuestras armas. Nada pidoDel triunfo para mí: ni tengo cuentaCon los despojos, ni del prez me cuido;Mi nombre de otros hechos se alimenta.¡Ella caiga, ella muera! más no anhelo;Y vuelva yo inglorioso al patrio suelo!»

»¡Númen de alto poder! préstame oido:Matar á esa mujer, que es nuestra afrenta,Concede á nuestras armas. Nada pidoDel triunfo para mí: ni tengo cuentaCon los despojos, ni del prez me cuido;Mi nombre de otros hechos se alimenta.¡Ella caiga, ella muera! más no anhelo;Y vuelva yo inglorioso al patrio suelo!»

»¡Númen de alto poder! préstame oido:

Matar á esa mujer, que es nuestra afrenta,

Concede á nuestras armas. Nada pido

Del triunfo para mí: ni tengo cuenta

Con los despojos, ni del prez me cuido;

Mi nombre de otros hechos se alimenta.

¡Ella caiga, ella muera! más no anhelo;

Y vuelva yo inglorioso al patrio suelo!»

Parte oyó, y á la alada ventolinaParte de la plegaria Febo entrega:Que con muerte el mancebo repentinaPostre á la vírgen arrojada y ciega,A eso la oreja y voluntad inclina:Que á su alta patria torne, eso le niegaAl suplicante, y este dulce votoLa borrasca le alzó, robóle el Noto.

Parte oyó, y á la alada ventolinaParte de la plegaria Febo entrega:Que con muerte el mancebo repentinaPostre á la vírgen arrojada y ciega,A eso la oreja y voluntad inclina:Que á su alta patria torne, eso le niegaAl suplicante, y este dulce votoLa borrasca le alzó, robóle el Noto.

Parte oyó, y á la alada ventolinaParte de la plegaria Febo entrega:Que con muerte el mancebo repentinaPostre á la vírgen arrojada y ciega,A eso la oreja y voluntad inclina:Que á su alta patria torne, eso le niegaAl suplicante, y este dulce votoLa borrasca le alzó, robóle el Noto.

Parte oyó, y á la alada ventolina

Parte de la plegaria Febo entrega:

Que con muerte el mancebo repentina

Postre á la vírgen arrojada y ciega,

A eso la oreja y voluntad inclina:

Que á su alta patria torne, eso le niega

Al suplicante, y este dulce voto

La borrasca le alzó, robóle el Noto.

Silba el dardo en el viento. En ese instanteTodos los Volscos con espanto mudoFijan de su señora en el semblanteOjos y mente. Ella saber no pudoDe viento, silbo, ni asta amenazante,¡Ay! hasta que llegó bajo el desnudoIzquierdo pecho á hincarse el hierro aleve,Y la virgínea sangre entrando bebe.

Silba el dardo en el viento. En ese instanteTodos los Volscos con espanto mudoFijan de su señora en el semblanteOjos y mente. Ella saber no pudoDe viento, silbo, ni asta amenazante,¡Ay! hasta que llegó bajo el desnudoIzquierdo pecho á hincarse el hierro aleve,Y la virgínea sangre entrando bebe.

Silba el dardo en el viento. En ese instanteTodos los Volscos con espanto mudoFijan de su señora en el semblanteOjos y mente. Ella saber no pudoDe viento, silbo, ni asta amenazante,¡Ay! hasta que llegó bajo el desnudoIzquierdo pecho á hincarse el hierro aleve,Y la virgínea sangre entrando bebe.

Silba el dardo en el viento. En ese instante

Todos los Volscos con espanto mudo

Fijan de su señora en el semblante

Ojos y mente. Ella saber no pudo

De viento, silbo, ni asta amenazante,

¡Ay! hasta que llegó bajo el desnudo

Izquierdo pecho á hincarse el hierro aleve,

Y la virgínea sangre entrando bebe.

A recibir acuden á porfíaA la Reina temblando sus doncellas.Con mezcla de terror y de alegríaSe hurta, ante todos, á la vista de ellasArrunte desalado: ya no ansíaAstuto perseguir ajenas huellas;Sin que de más que de escapar se acuerde,En medio del tumulto huye y se pierde.

A recibir acuden á porfíaA la Reina temblando sus doncellas.Con mezcla de terror y de alegríaSe hurta, ante todos, á la vista de ellasArrunte desalado: ya no ansíaAstuto perseguir ajenas huellas;Sin que de más que de escapar se acuerde,En medio del tumulto huye y se pierde.

A recibir acuden á porfíaA la Reina temblando sus doncellas.Con mezcla de terror y de alegríaSe hurta, ante todos, á la vista de ellasArrunte desalado: ya no ansíaAstuto perseguir ajenas huellas;Sin que de más que de escapar se acuerde,En medio del tumulto huye y se pierde.

A recibir acuden á porfía

A la Reina temblando sus doncellas.

Con mezcla de terror y de alegría

Se hurta, ante todos, á la vista de ellas

Arrunte desalado: ya no ansía

Astuto perseguir ajenas huellas;

Sin que de más que de escapar se acuerde,

En medio del tumulto huye y se pierde.

Así aquel lobo que en el campo dejaA un gran novillo, ó al pastor, sin vida,Cobarde al punto del lugar se aleja,El alcance temiendo, en presta huida;La conciencia del hecho audaz le aqueja;Medrosa bajo el vientre recogidaVuelve la cola, y sin mirar por dóndeEn marañada selva entra y se esconde.

Así aquel lobo que en el campo dejaA un gran novillo, ó al pastor, sin vida,Cobarde al punto del lugar se aleja,El alcance temiendo, en presta huida;La conciencia del hecho audaz le aqueja;Medrosa bajo el vientre recogidaVuelve la cola, y sin mirar por dóndeEn marañada selva entra y se esconde.

Así aquel lobo que en el campo dejaA un gran novillo, ó al pastor, sin vida,Cobarde al punto del lugar se aleja,El alcance temiendo, en presta huida;La conciencia del hecho audaz le aqueja;Medrosa bajo el vientre recogidaVuelve la cola, y sin mirar por dóndeEn marañada selva entra y se esconde.

Así aquel lobo que en el campo deja

A un gran novillo, ó al pastor, sin vida,

Cobarde al punto del lugar se aleja,

El alcance temiendo, en presta huida;

La conciencia del hecho audaz le aqueja;

Medrosa bajo el vientre recogida

Vuelve la cola, y sin mirar por dónde

En marañada selva entra y se esconde.

Entre tanto la vírgen moribundaArranca con la diestra el dardo hundido;¡En vano! entre los huesos con profundaLlaga se ceba el hierro encrudecido.Sombra de muerte su mirada inunda,Fáltale ya la sangre y el sentido,Y la color que tuvo purpurinaDesaparece de su faz divina.

Entre tanto la vírgen moribundaArranca con la diestra el dardo hundido;¡En vano! entre los huesos con profundaLlaga se ceba el hierro encrudecido.Sombra de muerte su mirada inunda,Fáltale ya la sangre y el sentido,Y la color que tuvo purpurinaDesaparece de su faz divina.

Entre tanto la vírgen moribundaArranca con la diestra el dardo hundido;¡En vano! entre los huesos con profundaLlaga se ceba el hierro encrudecido.Sombra de muerte su mirada inunda,Fáltale ya la sangre y el sentido,Y la color que tuvo purpurinaDesaparece de su faz divina.

Entre tanto la vírgen moribunda

Arranca con la diestra el dardo hundido;

¡En vano! entre los huesos con profunda

Llaga se ceba el hierro encrudecido.

Sombra de muerte su mirada inunda,

Fáltale ya la sangre y el sentido,

Y la color que tuvo purpurina

Desaparece de su faz divina.

Ser llegada sintió su hora postrera,Y á Acca se vuelve, de su corte dama,En leales afectos la primera,En cuya fe su corazon derrama.«¡Acca!» dice, «¡mi dulce compañera!Ya se acabó de mi vivir la llama,A esta llaga no esperes que resista;¡Toda es en torno oscuridad mi vista!

Ser llegada sintió su hora postrera,Y á Acca se vuelve, de su corte dama,En leales afectos la primera,En cuya fe su corazon derrama.«¡Acca!» dice, «¡mi dulce compañera!Ya se acabó de mi vivir la llama,A esta llaga no esperes que resista;¡Toda es en torno oscuridad mi vista!

Ser llegada sintió su hora postrera,Y á Acca se vuelve, de su corte dama,En leales afectos la primera,En cuya fe su corazon derrama.«¡Acca!» dice, «¡mi dulce compañera!Ya se acabó de mi vivir la llama,A esta llaga no esperes que resista;¡Toda es en torno oscuridad mi vista!

Ser llegada sintió su hora postrera,

Y á Acca se vuelve, de su corte dama,

En leales afectos la primera,

En cuya fe su corazon derrama.

«¡Acca!» dice, «¡mi dulce compañera!

Ya se acabó de mi vivir la llama,

A esta llaga no esperes que resista;

¡Toda es en torno oscuridad mi vista!

»Vé, y dí á Turno mi anhelo postrimero:Que ocupe mi lugar, y á los TroyanosDe la ciudad repela.—¡Adios! ¡yo muero!»Calla, y huyen las riendas de sus manos;Fria ya, desmayado el cuerpo entero,Sucumbe renunciando á esfuerzos vanos,Y el blando cuello y la sagrada frenteReposa al fin la vírgen falleciente.

»Vé, y dí á Turno mi anhelo postrimero:Que ocupe mi lugar, y á los TroyanosDe la ciudad repela.—¡Adios! ¡yo muero!»Calla, y huyen las riendas de sus manos;Fria ya, desmayado el cuerpo entero,Sucumbe renunciando á esfuerzos vanos,Y el blando cuello y la sagrada frenteReposa al fin la vírgen falleciente.

»Vé, y dí á Turno mi anhelo postrimero:Que ocupe mi lugar, y á los TroyanosDe la ciudad repela.—¡Adios! ¡yo muero!»Calla, y huyen las riendas de sus manos;Fria ya, desmayado el cuerpo entero,Sucumbe renunciando á esfuerzos vanos,Y el blando cuello y la sagrada frenteReposa al fin la vírgen falleciente.

»Vé, y dí á Turno mi anhelo postrimero:

Que ocupe mi lugar, y á los Troyanos

De la ciudad repela.—¡Adios! ¡yo muero!»

Calla, y huyen las riendas de sus manos;

Fria ya, desmayado el cuerpo entero,

Sucumbe renunciando á esfuerzos vanos,

Y el blando cuello y la sagrada frente

Reposa al fin la vírgen falleciente.

Al reino de las sombras con gemidoHuyó el alma indignada. En tal momentoSe alza del campo unísono alaridoLas estrellas á herir del firmamento.Al caer la heroína, más reñidoEmpéñase el combate. Ciento á cientoEmbisten á una vez con altas vocesTeucros, Tirrenos, Arcades veloces.

Al reino de las sombras con gemidoHuyó el alma indignada. En tal momentoSe alza del campo unísono alaridoLas estrellas á herir del firmamento.Al caer la heroína, más reñidoEmpéñase el combate. Ciento á cientoEmbisten á una vez con altas vocesTeucros, Tirrenos, Arcades veloces.

Al reino de las sombras con gemidoHuyó el alma indignada. En tal momentoSe alza del campo unísono alaridoLas estrellas á herir del firmamento.Al caer la heroína, más reñidoEmpéñase el combate. Ciento á cientoEmbisten á una vez con altas vocesTeucros, Tirrenos, Arcades veloces.

Al reino de las sombras con gemido

Huyó el alma indignada. En tal momento

Se alza del campo unísono alarido

Las estrellas á herir del firmamento.

Al caer la heroína, más reñido

Empéñase el combate. Ciento á ciento

Embisten á una vez con altas voces

Teucros, Tirrenos, Arcades veloces.

De la Diosa ministra vigilante,Impávida testigo de la lizaSentada en alto monte allá distanteÓpis mirando está la horrenda riza.Mas viendo en el tropel vociferanteLa sentenciada Ninfa que agoniza,Su conmovido pecho no consienteModeracion, y clama en voz doliente:

De la Diosa ministra vigilante,Impávida testigo de la lizaSentada en alto monte allá distanteÓpis mirando está la horrenda riza.Mas viendo en el tropel vociferanteLa sentenciada Ninfa que agoniza,Su conmovido pecho no consienteModeracion, y clama en voz doliente:

De la Diosa ministra vigilante,Impávida testigo de la lizaSentada en alto monte allá distanteÓpis mirando está la horrenda riza.Mas viendo en el tropel vociferanteLa sentenciada Ninfa que agoniza,Su conmovido pecho no consienteModeracion, y clama en voz doliente:

De la Diosa ministra vigilante,

Impávida testigo de la liza

Sentada en alto monte allá distante

Ópis mirando está la horrenda riza.

Mas viendo en el tropel vociferante

La sentenciada Ninfa que agoniza,

Su conmovido pecho no consiente

Moderacion, y clama en voz doliente:

«¡Pobrecita de tí! porque contrasteHacer quisiste á la nacion troyana,¡Oh, en qué modo cruel tu error pagaste!¡Cuán cara te costó la guerra insana!¡En vano desde niña fiel honrasteEn solitarias grutas á Dïana!¡En vano por las selvas dando asombroNuestro arco y flechas suspendiste al hombro!

«¡Pobrecita de tí! porque contrasteHacer quisiste á la nacion troyana,¡Oh, en qué modo cruel tu error pagaste!¡Cuán cara te costó la guerra insana!¡En vano desde niña fiel honrasteEn solitarias grutas á Dïana!¡En vano por las selvas dando asombroNuestro arco y flechas suspendiste al hombro!

«¡Pobrecita de tí! porque contrasteHacer quisiste á la nacion troyana,¡Oh, en qué modo cruel tu error pagaste!¡Cuán cara te costó la guerra insana!¡En vano desde niña fiel honrasteEn solitarias grutas á Dïana!¡En vano por las selvas dando asombroNuestro arco y flechas suspendiste al hombro!

«¡Pobrecita de tí! porque contraste

Hacer quisiste á la nacion troyana,

¡Oh, en qué modo cruel tu error pagaste!

¡Cuán cara te costó la guerra insana!

¡En vano desde niña fiel honraste

En solitarias grutas á Dïana!

¡En vano por las selvas dando asombro

Nuestro arco y flechas suspendiste al hombro!

»Consuélate; no á muerte desastrosaA tí tu Reina abandonar pudiera;De gente en gente sonarás famosa,Y la mancha de inulta no te espera:Gloria y venganza te dará la Diosa,Gloria y pronta venganza; ¡oh, sí! quienquieraQue haya sido el autor de tu desgracia,Yo vengo al campo á castigar su audacia!»

»Consuélate; no á muerte desastrosaA tí tu Reina abandonar pudiera;De gente en gente sonarás famosa,Y la mancha de inulta no te espera:Gloria y venganza te dará la Diosa,Gloria y pronta venganza; ¡oh, sí! quienquieraQue haya sido el autor de tu desgracia,Yo vengo al campo á castigar su audacia!»

»Consuélate; no á muerte desastrosaA tí tu Reina abandonar pudiera;De gente en gente sonarás famosa,Y la mancha de inulta no te espera:Gloria y venganza te dará la Diosa,Gloria y pronta venganza; ¡oh, sí! quienquieraQue haya sido el autor de tu desgracia,Yo vengo al campo á castigar su audacia!»

»Consuélate; no á muerte desastrosa

A tí tu Reina abandonar pudiera;

De gente en gente sonarás famosa,

Y la mancha de inulta no te espera:

Gloria y venganza te dará la Diosa,

Gloria y pronta venganza; ¡oh, sí! quienquiera

Que haya sido el autor de tu desgracia,

Yo vengo al campo á castigar su audacia!»

La tumba de Derceno, de LaurentoAntiguo rey, del monte al pié se empinaEn que Ópis vigilaba, monumentoDe amontonada tierra, que una encinaCon sombra amiga cubre. En un momentoSu vuelo gentilísimo declinaAgil la Diosa allá, y en lo alto puestaA Arrunte busca con mirada presta.

La tumba de Derceno, de LaurentoAntiguo rey, del monte al pié se empinaEn que Ópis vigilaba, monumentoDe amontonada tierra, que una encinaCon sombra amiga cubre. En un momentoSu vuelo gentilísimo declinaAgil la Diosa allá, y en lo alto puestaA Arrunte busca con mirada presta.

La tumba de Derceno, de LaurentoAntiguo rey, del monte al pié se empinaEn que Ópis vigilaba, monumentoDe amontonada tierra, que una encinaCon sombra amiga cubre. En un momentoSu vuelo gentilísimo declinaAgil la Diosa allá, y en lo alto puestaA Arrunte busca con mirada presta.

La tumba de Derceno, de Laurento

Antiguo rey, del monte al pié se empina

En que Ópis vigilaba, monumento

De amontonada tierra, que una encina

Con sombra amiga cubre. En un momento

Su vuelo gentilísimo declina

Agil la Diosa allá, y en lo alto puesta

A Arrunte busca con mirada presta.

Con su marcial espléndido atavíoMarchar le ha visto, en vanagloria hinchado;Y «¿A dónde, á dónde vas con tal desvío?Revuelve,» dice; «¡aquí te llama el hado!Matador de Camila, yo te fioQue llevarás el galardon ganado;A tí, tambien á tí se ha dado en suerteDe armas divinas recibir la muerte!»

Con su marcial espléndido atavíoMarchar le ha visto, en vanagloria hinchado;Y «¿A dónde, á dónde vas con tal desvío?Revuelve,» dice; «¡aquí te llama el hado!Matador de Camila, yo te fioQue llevarás el galardon ganado;A tí, tambien á tí se ha dado en suerteDe armas divinas recibir la muerte!»

Con su marcial espléndido atavíoMarchar le ha visto, en vanagloria hinchado;Y «¿A dónde, á dónde vas con tal desvío?Revuelve,» dice; «¡aquí te llama el hado!Matador de Camila, yo te fioQue llevarás el galardon ganado;A tí, tambien á tí se ha dado en suerteDe armas divinas recibir la muerte!»

Con su marcial espléndido atavío

Marchar le ha visto, en vanagloria hinchado;

Y «¿A dónde, á dónde vas con tal desvío?

Revuelve,» dice; «¡aquí te llama el hado!

Matador de Camila, yo te fio

Que llevarás el galardon ganado;

A tí, tambien á tí se ha dado en suerte

De armas divinas recibir la muerte!»

Y habiendo del carcaj, que de oro es hecho,Sacado una saeta alada, apuntaNo sin ira la Ninfa, á largo trechoTendiendo el arco, hasta que comba y juntaEntre sí los extremos ante el pecho,Y, ambas manos en línea igual, la puntaTocando está del hierro con la izquierda,Y el seno con la diestra y con la cuerda.

Y habiendo del carcaj, que de oro es hecho,Sacado una saeta alada, apuntaNo sin ira la Ninfa, á largo trechoTendiendo el arco, hasta que comba y juntaEntre sí los extremos ante el pecho,Y, ambas manos en línea igual, la puntaTocando está del hierro con la izquierda,Y el seno con la diestra y con la cuerda.

Y habiendo del carcaj, que de oro es hecho,Sacado una saeta alada, apuntaNo sin ira la Ninfa, á largo trechoTendiendo el arco, hasta que comba y juntaEntre sí los extremos ante el pecho,Y, ambas manos en línea igual, la puntaTocando está del hierro con la izquierda,Y el seno con la diestra y con la cuerda.

Y habiendo del carcaj, que de oro es hecho,

Sacado una saeta alada, apunta

No sin ira la Ninfa, á largo trecho

Tendiendo el arco, hasta que comba y junta

Entre sí los extremos ante el pecho,

Y, ambas manos en línea igual, la punta

Tocando está del hierro con la izquierda,

Y el seno con la diestra y con la cuerda.

El disparado arpon que rasga el vientoSintió Arrunte, y á par del estallido,En sus carnes el hierro entrar violento.No alcanzó de los suyos sino olvido,Que en medio de revuelto campamentoLanzar le dejan el postrer gemidoSobre el polvo ignorado. Alzando el vueloÓpis veloz restituyóse al cielo.

El disparado arpon que rasga el vientoSintió Arrunte, y á par del estallido,En sus carnes el hierro entrar violento.No alcanzó de los suyos sino olvido,Que en medio de revuelto campamentoLanzar le dejan el postrer gemidoSobre el polvo ignorado. Alzando el vueloÓpis veloz restituyóse al cielo.

El disparado arpon que rasga el vientoSintió Arrunte, y á par del estallido,En sus carnes el hierro entrar violento.No alcanzó de los suyos sino olvido,Que en medio de revuelto campamentoLanzar le dejan el postrer gemidoSobre el polvo ignorado. Alzando el vueloÓpis veloz restituyóse al cielo.

El disparado arpon que rasga el viento

Sintió Arrunte, y á par del estallido,

En sus carnes el hierro entrar violento.

No alcanzó de los suyos sino olvido,

Que en medio de revuelto campamento

Lanzar le dejan el postrer gemido

Sobre el polvo ignorado. Alzando el vuelo

Ópis veloz restituyóse al cielo.

De Camila la banda á triste huidaSe entrega: ya los Rútulos turbados,Ya Atina, el valeroso, ha vuelto brida.Sin jefes, sin enseñas los soldadosAl muro corren á buscar guarida,A escape, por los Teucros acosados,De muerte perseguidos. No hay quien muevaArmas en contra ni á esperar se atreva.

De Camila la banda á triste huidaSe entrega: ya los Rútulos turbados,Ya Atina, el valeroso, ha vuelto brida.Sin jefes, sin enseñas los soldadosAl muro corren á buscar guarida,A escape, por los Teucros acosados,De muerte perseguidos. No hay quien muevaArmas en contra ni á esperar se atreva.

De Camila la banda á triste huidaSe entrega: ya los Rútulos turbados,Ya Atina, el valeroso, ha vuelto brida.Sin jefes, sin enseñas los soldadosAl muro corren á buscar guarida,A escape, por los Teucros acosados,De muerte perseguidos. No hay quien muevaArmas en contra ni á esperar se atreva.

De Camila la banda á triste huida

Se entrega: ya los Rútulos turbados,

Ya Atina, el valeroso, ha vuelto brida.

Sin jefes, sin enseñas los soldados

Al muro corren á buscar guarida,

A escape, por los Teucros acosados,

De muerte perseguidos. No hay quien mueva

Armas en contra ni á esperar se atreva.

Aliento, sólo para echar, les queda,Al hombro el arco laxo: el suelo duroBaten los cascos voladores: ruedaDel campo á la ciudad turbion oscuro.Las matronas la infausta polvaredaVen, rompiéndose el pecho, desde el muro:Agudo sube el femenil lamentoLas estrellas á herir del firmamento.

Aliento, sólo para echar, les queda,Al hombro el arco laxo: el suelo duroBaten los cascos voladores: ruedaDel campo á la ciudad turbion oscuro.Las matronas la infausta polvaredaVen, rompiéndose el pecho, desde el muro:Agudo sube el femenil lamentoLas estrellas á herir del firmamento.

Aliento, sólo para echar, les queda,Al hombro el arco laxo: el suelo duroBaten los cascos voladores: ruedaDel campo á la ciudad turbion oscuro.Las matronas la infausta polvaredaVen, rompiéndose el pecho, desde el muro:Agudo sube el femenil lamentoLas estrellas á herir del firmamento.

Aliento, sólo para echar, les queda,

Al hombro el arco laxo: el suelo duro

Baten los cascos voladores: rueda

Del campo á la ciudad turbion oscuro.

Las matronas la infausta polvareda

Ven, rompiéndose el pecho, desde el muro:

Agudo sube el femenil lamento

Las estrellas á herir del firmamento.


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