CXX.

CXX.

Discordes entre sí los ciudadanos,Unos las puertas franquear querrianY de paz recibir á los Troyanos,Y al muro al mismo Rey llevar porfían;Otros empero con armadas manosAl sitiador bizarros desafían.Así tal vez en cavernosa piedraSilvestre enjambre se guarece y medra;

Discordes entre sí los ciudadanos,Unos las puertas franquear querrianY de paz recibir á los Troyanos,Y al muro al mismo Rey llevar porfían;Otros empero con armadas manosAl sitiador bizarros desafían.Así tal vez en cavernosa piedraSilvestre enjambre se guarece y medra;

Discordes entre sí los ciudadanos,Unos las puertas franquear querrianY de paz recibir á los Troyanos,Y al muro al mismo Rey llevar porfían;Otros empero con armadas manosAl sitiador bizarros desafían.Así tal vez en cavernosa piedraSilvestre enjambre se guarece y medra;

Discordes entre sí los ciudadanos,

Unos las puertas franquear querrian

Y de paz recibir á los Troyanos,

Y al muro al mismo Rey llevar porfían;

Otros empero con armadas manos

Al sitiador bizarros desafían.

Así tal vez en cavernosa piedra

Silvestre enjambre se guarece y medra;

Y así el pastor por despojarlo, llenaDe humo amargo el recinto, y las turbadasHijas de la recóndita colmenaDiscurren por las céricas moradas:Rumor confuso por la roca suena,Bramando aguzan iras enconadas;El sofocante olor penetra, y subeSuelta en ondas al aire la hosca nube.

Y así el pastor por despojarlo, llenaDe humo amargo el recinto, y las turbadasHijas de la recóndita colmenaDiscurren por las céricas moradas:Rumor confuso por la roca suena,Bramando aguzan iras enconadas;El sofocante olor penetra, y subeSuelta en ondas al aire la hosca nube.

Y así el pastor por despojarlo, llenaDe humo amargo el recinto, y las turbadasHijas de la recóndita colmenaDiscurren por las céricas moradas:Rumor confuso por la roca suena,Bramando aguzan iras enconadas;El sofocante olor penetra, y subeSuelta en ondas al aire la hosca nube.

Y así el pastor por despojarlo, llena

De humo amargo el recinto, y las turbadas

Hijas de la recóndita colmena

Discurren por las céricas moradas:

Rumor confuso por la roca suena,

Bramando aguzan iras enconadas;

El sofocante olor penetra, y sube

Suelta en ondas al aire la hosca nube.

En tanto á los sitiados sobrevinoCalamidad que alto estupor derramaY el resto extingue del valor latino.Vió la Reina que al muro se encarama,Trayendo, el agresor, triunfal camino,Vió el acero á las puertas, vió la llama;Ni Rútulos allí, ni allí la huesteDe Turno, que el asalto contrareste:

En tanto á los sitiados sobrevinoCalamidad que alto estupor derramaY el resto extingue del valor latino.Vió la Reina que al muro se encarama,Trayendo, el agresor, triunfal camino,Vió el acero á las puertas, vió la llama;Ni Rútulos allí, ni allí la huesteDe Turno, que el asalto contrareste:

En tanto á los sitiados sobrevinoCalamidad que alto estupor derramaY el resto extingue del valor latino.Vió la Reina que al muro se encarama,Trayendo, el agresor, triunfal camino,Vió el acero á las puertas, vió la llama;Ni Rútulos allí, ni allí la huesteDe Turno, que el asalto contrareste:

En tanto á los sitiados sobrevino

Calamidad que alto estupor derrama

Y el resto extingue del valor latino.

Vió la Reina que al muro se encarama,

Trayendo, el agresor, triunfal camino,

Vió el acero á las puertas, vió la llama;

Ni Rútulos allí, ni allí la hueste

De Turno, que el asalto contrareste:

Dando al jóven por muerto la mezquina,Sola causa del mal, única reaProclámase; y gimiendo desatinaEnajenada en su doliente idea;Desgárrase la veste purpurina,Lúgubre frenesí la aguijonea,A yerta viga ató ominoso nudo,Y fué aquello un morir fiero y sañudo,

Dando al jóven por muerto la mezquina,Sola causa del mal, única reaProclámase; y gimiendo desatinaEnajenada en su doliente idea;Desgárrase la veste purpurina,Lúgubre frenesí la aguijonea,A yerta viga ató ominoso nudo,Y fué aquello un morir fiero y sañudo,

Dando al jóven por muerto la mezquina,Sola causa del mal, única reaProclámase; y gimiendo desatinaEnajenada en su doliente idea;Desgárrase la veste purpurina,Lúgubre frenesí la aguijonea,A yerta viga ató ominoso nudo,Y fué aquello un morir fiero y sañudo,

Dando al jóven por muerto la mezquina,

Sola causa del mal, única rea

Proclámase; y gimiendo desatina

Enajenada en su doliente idea;

Desgárrase la veste purpurina,

Lúgubre frenesí la aguijonea,

A yerta viga ató ominoso nudo,

Y fué aquello un morir fiero y sañudo,

Hiere á las damas la nefasta nueva:Mesándose Lavinia los floridosCabellos, las airadas manos cebaEn las róseas mejillas: con gemidosResponde su cortejo; el eco llevaPor las ámplias mansiones los plañidos;Y ya por la ciudad su vuelo explayaEl rumor, y los ánimos desmaya.

Hiere á las damas la nefasta nueva:Mesándose Lavinia los floridosCabellos, las airadas manos cebaEn las róseas mejillas: con gemidosResponde su cortejo; el eco llevaPor las ámplias mansiones los plañidos;Y ya por la ciudad su vuelo explayaEl rumor, y los ánimos desmaya.

Hiere á las damas la nefasta nueva:Mesándose Lavinia los floridosCabellos, las airadas manos cebaEn las róseas mejillas: con gemidosResponde su cortejo; el eco llevaPor las ámplias mansiones los plañidos;Y ya por la ciudad su vuelo explayaEl rumor, y los ánimos desmaya.

Hiere á las damas la nefasta nueva:

Mesándose Lavinia los floridos

Cabellos, las airadas manos ceba

En las róseas mejillas: con gemidos

Responde su cortejo; el eco lleva

Por las ámplias mansiones los plañidos;

Y ya por la ciudad su vuelo explaya

El rumor, y los ánimos desmaya.

En polvo vil la blanca cabelleraMancha, rasga su veste el Rey anciano,Vaga sin rumbo, y viendo desesperaDe una infeliz consorte el fin insanoY la ruina de un pueblo! Que no hubieraLlamado en tiempo al adalid troyanoAl reino, acreditándole por yerno,Mucho se culpa con lenguaje interno.

En polvo vil la blanca cabelleraMancha, rasga su veste el Rey anciano,Vaga sin rumbo, y viendo desesperaDe una infeliz consorte el fin insanoY la ruina de un pueblo! Que no hubieraLlamado en tiempo al adalid troyanoAl reino, acreditándole por yerno,Mucho se culpa con lenguaje interno.

En polvo vil la blanca cabelleraMancha, rasga su veste el Rey anciano,Vaga sin rumbo, y viendo desesperaDe una infeliz consorte el fin insanoY la ruina de un pueblo! Que no hubieraLlamado en tiempo al adalid troyanoAl reino, acreditándole por yerno,Mucho se culpa con lenguaje interno.

En polvo vil la blanca cabellera

Mancha, rasga su veste el Rey anciano,

Vaga sin rumbo, y viendo desespera

De una infeliz consorte el fin insano

Y la ruina de un pueblo! Que no hubiera

Llamado en tiempo al adalid troyano

Al reino, acreditándole por yerno,

Mucho se culpa con lenguaje interno.

Turno batallador allá en lejanoLímite en tanto, cada vez más lento,Ménos y ménos cada vez ufanoDel de sus potros decadente aliento,A pocos, áun dispersos en el llano,Ensaya perseguir. El vago vientoYa hácia aquella region lleva á oleadasExtraño són de voces apagadas.

Turno batallador allá en lejanoLímite en tanto, cada vez más lento,Ménos y ménos cada vez ufanoDel de sus potros decadente aliento,A pocos, áun dispersos en el llano,Ensaya perseguir. El vago vientoYa hácia aquella region lleva á oleadasExtraño són de voces apagadas.

Turno batallador allá en lejanoLímite en tanto, cada vez más lento,Ménos y ménos cada vez ufanoDel de sus potros decadente aliento,A pocos, áun dispersos en el llano,Ensaya perseguir. El vago vientoYa hácia aquella region lleva á oleadasExtraño són de voces apagadas.

Turno batallador allá en lejano

Límite en tanto, cada vez más lento,

Ménos y ménos cada vez ufano

Del de sus potros decadente aliento,

A pocos, áun dispersos en el llano,

Ensaya perseguir. El vago viento

Ya hácia aquella region lleva á oleadas

Extraño són de voces apagadas.

Aguzando el mancebo los oidosFatídico clamor distinto siente,Oye de la ciudad los alaridos.«¡Ay de mí! ¿Qué gran duelo está presenteA los muros? ¿Qué fúnebres sonidosDe tan diverso punto la corrienteDel aire arrastra?» Dice, y de la bridaTira atónito, y pára la corrida.

Aguzando el mancebo los oidosFatídico clamor distinto siente,Oye de la ciudad los alaridos.«¡Ay de mí! ¿Qué gran duelo está presenteA los muros? ¿Qué fúnebres sonidosDe tan diverso punto la corrienteDel aire arrastra?» Dice, y de la bridaTira atónito, y pára la corrida.

Aguzando el mancebo los oidosFatídico clamor distinto siente,Oye de la ciudad los alaridos.«¡Ay de mí! ¿Qué gran duelo está presenteA los muros? ¿Qué fúnebres sonidosDe tan diverso punto la corrienteDel aire arrastra?» Dice, y de la bridaTira atónito, y pára la corrida.

Aguzando el mancebo los oidos

Fatídico clamor distinto siente,

Oye de la ciudad los alaridos.

«¡Ay de mí! ¿Qué gran duelo está presente

A los muros? ¿Qué fúnebres sonidos

De tan diverso punto la corriente

Del aire arrastra?» Dice, y de la brida

Tira atónito, y pára la corrida.

Sagaz la Ninfa que usurpó el semblanteDel auriga Metisco, y los trotonesY carro y riendas guia, en ese instanteAl hermano anticípase, y razonesTales vierte: «Sigamos adelante,¡Oh Turno! y á enemigo no perdones;¡Adelante sigamos! La VictoriaAbrió esta senda y nos anuncia gloria.

Sagaz la Ninfa que usurpó el semblanteDel auriga Metisco, y los trotonesY carro y riendas guia, en ese instanteAl hermano anticípase, y razonesTales vierte: «Sigamos adelante,¡Oh Turno! y á enemigo no perdones;¡Adelante sigamos! La VictoriaAbrió esta senda y nos anuncia gloria.

Sagaz la Ninfa que usurpó el semblanteDel auriga Metisco, y los trotonesY carro y riendas guia, en ese instanteAl hermano anticípase, y razonesTales vierte: «Sigamos adelante,¡Oh Turno! y á enemigo no perdones;¡Adelante sigamos! La VictoriaAbrió esta senda y nos anuncia gloria.

Sagaz la Ninfa que usurpó el semblante

Del auriga Metisco, y los trotones

Y carro y riendas guia, en ese instante

Al hermano anticípase, y razones

Tales vierte: «Sigamos adelante,

¡Oh Turno! y á enemigo no perdones;

¡Adelante sigamos! La Victoria

Abrió esta senda y nos anuncia gloria.

»Los muros defender, á otros compete.¿Y tú, cuando á los Ítalos EnéasEn reñido conflicto compromete,Contra los Teucros tu poder no empleas?¡Animo! á los que restan acomete,Y á fe que ni inferior salir te veasEn número, ni en lauros ménos ricaLa diestra ostentarás!» Turno replica:

»Los muros defender, á otros compete.¿Y tú, cuando á los Ítalos EnéasEn reñido conflicto compromete,Contra los Teucros tu poder no empleas?¡Animo! á los que restan acomete,Y á fe que ni inferior salir te veasEn número, ni en lauros ménos ricaLa diestra ostentarás!» Turno replica:

»Los muros defender, á otros compete.¿Y tú, cuando á los Ítalos EnéasEn reñido conflicto compromete,Contra los Teucros tu poder no empleas?¡Animo! á los que restan acomete,Y á fe que ni inferior salir te veasEn número, ni en lauros ménos ricaLa diestra ostentarás!» Turno replica:

»Los muros defender, á otros compete.

¿Y tú, cuando á los Ítalos Enéas

En reñido conflicto compromete,

Contra los Teucros tu poder no empleas?

¡Animo! á los que restan acomete,

Y á fe que ni inferior salir te veas

En número, ni en lauros ménos rica

La diestra ostentarás!» Turno replica:

«¡Oh! ¡tu influjo en mi bien jamás reposa!Sentílo ya en el campo, hermana mia,Del punto en que el tratado poderosaFuiste á romper usando de artería;Y ahora mismo vanamente, oh Diosa,Encubres tu beldad. Mas ¿quién te envía,Quién, dime, de la sedes celestialesTanto mal á palpar y horrores tales?

«¡Oh! ¡tu influjo en mi bien jamás reposa!Sentílo ya en el campo, hermana mia,Del punto en que el tratado poderosaFuiste á romper usando de artería;Y ahora mismo vanamente, oh Diosa,Encubres tu beldad. Mas ¿quién te envía,Quién, dime, de la sedes celestialesTanto mal á palpar y horrores tales?

«¡Oh! ¡tu influjo en mi bien jamás reposa!Sentílo ya en el campo, hermana mia,Del punto en que el tratado poderosaFuiste á romper usando de artería;Y ahora mismo vanamente, oh Diosa,Encubres tu beldad. Mas ¿quién te envía,Quién, dime, de la sedes celestialesTanto mal á palpar y horrores tales?

«¡Oh! ¡tu influjo en mi bien jamás reposa!

Sentílo ya en el campo, hermana mia,

Del punto en que el tratado poderosa

Fuiste á romper usando de artería;

Y ahora mismo vanamente, oh Diosa,

Encubres tu beldad. Mas ¿quién te envía,

Quién, dime, de la sedes celestiales

Tanto mal á palpar y horrores tales?

»¿Mirar querrás los míseros despojosDe tu hermano?... ¿Y qué espero? ¿Cuál reparoMe ofrece la fortuna? Por mis ojosVí á Murrano caer: otro, más caroAmigo no me queda: oí sus flojosAcentos, tarde ya, pedirme amparo;Yo le he visto ¡ay dolor! rendir la vida,Ingente él mismo y bajo ingente herida.

»¿Mirar querrás los míseros despojosDe tu hermano?... ¿Y qué espero? ¿Cuál reparoMe ofrece la fortuna? Por mis ojosVí á Murrano caer: otro, más caroAmigo no me queda: oí sus flojosAcentos, tarde ya, pedirme amparo;Yo le he visto ¡ay dolor! rendir la vida,Ingente él mismo y bajo ingente herida.

»¿Mirar querrás los míseros despojosDe tu hermano?... ¿Y qué espero? ¿Cuál reparoMe ofrece la fortuna? Por mis ojosVí á Murrano caer: otro, más caroAmigo no me queda: oí sus flojosAcentos, tarde ya, pedirme amparo;Yo le he visto ¡ay dolor! rendir la vida,Ingente él mismo y bajo ingente herida.

»¿Mirar querrás los míseros despojos

De tu hermano?... ¿Y qué espero? ¿Cuál reparo

Me ofrece la fortuna? Por mis ojos

Ví á Murrano caer: otro, más caro

Amigo no me queda: oí sus flojos

Acentos, tarde ya, pedirme amparo;

Yo le he visto ¡ay dolor! rendir la vida,

Ingente él mismo y bajo ingente herida.

»Por no mirar nuestro baldon inultoPresa en miembros y en armas cayó Ufente,¿Y hora entregados á feroz tumultoNuestros hogares sufriré paciente?¡Ah! ¡nos faltaba este postrero insulto!¿Y á la furia de Dránces maldicienteNo podré contestar con mis hazañas?¿Espaldas volveré? ¿Y estas campañas

»Por no mirar nuestro baldon inultoPresa en miembros y en armas cayó Ufente,¿Y hora entregados á feroz tumultoNuestros hogares sufriré paciente?¡Ah! ¡nos faltaba este postrero insulto!¿Y á la furia de Dránces maldicienteNo podré contestar con mis hazañas?¿Espaldas volveré? ¿Y estas campañas

»Por no mirar nuestro baldon inultoPresa en miembros y en armas cayó Ufente,¿Y hora entregados á feroz tumultoNuestros hogares sufriré paciente?¡Ah! ¡nos faltaba este postrero insulto!¿Y á la furia de Dránces maldicienteNo podré contestar con mis hazañas?¿Espaldas volveré? ¿Y estas campañas

»Por no mirar nuestro baldon inulto

Presa en miembros y en armas cayó Ufente,

¿Y hora entregados á feroz tumulto

Nuestros hogares sufriré paciente?

¡Ah! ¡nos faltaba este postrero insulto!

¿Y á la furia de Dránces maldiciente

No podré contestar con mis hazañas?

¿Espaldas volveré? ¿Y estas campañas

»Contemplarán á Turno fugitivo?¡Qué! ¿el morir es odioso á tanto grado?Si de supernos Dioses no reciboNi piedad ni justicia, con agradoMi ruego, ¡oh Manes! acoged votivo:No indigno de altos padres, consagradoMi espíritu desciende á vuestro límen,Puro, sí, puro de afrentoso crímen!»

»Contemplarán á Turno fugitivo?¡Qué! ¿el morir es odioso á tanto grado?Si de supernos Dioses no reciboNi piedad ni justicia, con agradoMi ruego, ¡oh Manes! acoged votivo:No indigno de altos padres, consagradoMi espíritu desciende á vuestro límen,Puro, sí, puro de afrentoso crímen!»

»Contemplarán á Turno fugitivo?¡Qué! ¿el morir es odioso á tanto grado?Si de supernos Dioses no reciboNi piedad ni justicia, con agradoMi ruego, ¡oh Manes! acoged votivo:No indigno de altos padres, consagradoMi espíritu desciende á vuestro límen,Puro, sí, puro de afrentoso crímen!»

»Contemplarán á Turno fugitivo?

¡Qué! ¿el morir es odioso á tanto grado?

Si de supernos Dioses no recibo

Ni piedad ni justicia, con agrado

Mi ruego, ¡oh Manes! acoged votivo:

No indigno de altos padres, consagrado

Mi espíritu desciende á vuestro límen,

Puro, sí, puro de afrentoso crímen!»

No bien en estas voces prorumpieraCuando venir vió á Sáces, ve su bocaQue reciente flechazo, dilacera:Su espumante bridon, que apénas tocaEl campo hostil, lo rompe hilera á hilera;Mas él desaforado á Turno invoca:«¡Turno, última esperanza en nuestros males,Habe ya compasion de tus parciales!

No bien en estas voces prorumpieraCuando venir vió á Sáces, ve su bocaQue reciente flechazo, dilacera:Su espumante bridon, que apénas tocaEl campo hostil, lo rompe hilera á hilera;Mas él desaforado á Turno invoca:«¡Turno, última esperanza en nuestros males,Habe ya compasion de tus parciales!

No bien en estas voces prorumpieraCuando venir vió á Sáces, ve su bocaQue reciente flechazo, dilacera:Su espumante bridon, que apénas tocaEl campo hostil, lo rompe hilera á hilera;Mas él desaforado á Turno invoca:«¡Turno, última esperanza en nuestros males,Habe ya compasion de tus parciales!

No bien en estas voces prorumpiera

Cuando venir vió á Sáces, ve su boca

Que reciente flechazo, dilacera:

Su espumante bridon, que apénas toca

El campo hostil, lo rompe hilera á hilera;

Mas él desaforado á Turno invoca:

«¡Turno, última esperanza en nuestros males,

Habe ya compasion de tus parciales!

»Rayos á los alcázares fulminaEnéas con su ejército, y amagaAl poder de los Ítalos rüina;Sobre los techos el incendio vaga.En tí pone sus ojos la latinaGente, á tí vuelve su clamor. Qué hagaNo sabe el Rey, y en su ánima meditaCuál yerno adopte, qué alianza admita.

»Rayos á los alcázares fulminaEnéas con su ejército, y amagaAl poder de los Ítalos rüina;Sobre los techos el incendio vaga.En tí pone sus ojos la latinaGente, á tí vuelve su clamor. Qué hagaNo sabe el Rey, y en su ánima meditaCuál yerno adopte, qué alianza admita.

»Rayos á los alcázares fulminaEnéas con su ejército, y amagaAl poder de los Ítalos rüina;Sobre los techos el incendio vaga.En tí pone sus ojos la latinaGente, á tí vuelve su clamor. Qué hagaNo sabe el Rey, y en su ánima meditaCuál yerno adopte, qué alianza admita.

»Rayos á los alcázares fulmina

Enéas con su ejército, y amaga

Al poder de los Ítalos rüina;

Sobre los techos el incendio vaga.

En tí pone sus ojos la latina

Gente, á tí vuelve su clamor. Qué haga

No sabe el Rey, y en su ánima medita

Cuál yerno adopte, qué alianza admita.

»A la Reina, por tí tan decidida,A caso extremo sus terrores mueven;¡Ay! ¡por su mano se quitó la vida!Bajo las puertas á arrostrar se atrevenSólo Atina y Mesapo la embestida.De un lado y otro los contrarios llueven.Tantas puntas esgrime la enemigaHueste, que miés ferrada el campo espiga.

»A la Reina, por tí tan decidida,A caso extremo sus terrores mueven;¡Ay! ¡por su mano se quitó la vida!Bajo las puertas á arrostrar se atrevenSólo Atina y Mesapo la embestida.De un lado y otro los contrarios llueven.Tantas puntas esgrime la enemigaHueste, que miés ferrada el campo espiga.

»A la Reina, por tí tan decidida,A caso extremo sus terrores mueven;¡Ay! ¡por su mano se quitó la vida!Bajo las puertas á arrostrar se atrevenSólo Atina y Mesapo la embestida.De un lado y otro los contrarios llueven.Tantas puntas esgrime la enemigaHueste, que miés ferrada el campo espiga.

»A la Reina, por tí tan decidida,

A caso extremo sus terrores mueven;

¡Ay! ¡por su mano se quitó la vida!

Bajo las puertas á arrostrar se atreven

Sólo Atina y Mesapo la embestida.

De un lado y otro los contrarios llueven.

Tantas puntas esgrime la enemiga

Hueste, que miés ferrada el campo espiga.

»¡Y á este tiempo en el más remoto pradoTurno su carro vagaroso guía!»...Guardó torvo silencio el increpado,Y en el pecho le hierven á porfía,Con tantos contratiempos alterado,Ya del herido amor la frenesía,Ya el probado valor de su pujanza,Fuego de pundonor, voz de venganza.

»¡Y á este tiempo en el más remoto pradoTurno su carro vagaroso guía!»...Guardó torvo silencio el increpado,Y en el pecho le hierven á porfía,Con tantos contratiempos alterado,Ya del herido amor la frenesía,Ya el probado valor de su pujanza,Fuego de pundonor, voz de venganza.

»¡Y á este tiempo en el más remoto pradoTurno su carro vagaroso guía!»...Guardó torvo silencio el increpado,Y en el pecho le hierven á porfía,Con tantos contratiempos alterado,Ya del herido amor la frenesía,Ya el probado valor de su pujanza,Fuego de pundonor, voz de venganza.

»¡Y á este tiempo en el más remoto prado

Turno su carro vagaroso guía!»...

Guardó torvo silencio el increpado,

Y en el pecho le hierven á porfía,

Con tantos contratiempos alterado,

Ya del herido amor la frenesía,

Ya el probado valor de su pujanza,

Fuego de pundonor, voz de venganza.

Así que á los destellos renacientesDe la razon, la nube se retiraQue le envolvió en horrenda noche, ardientesLos globos de sus ojos rueda, y miraCon demudada faz los eminentesMuros desde su carro. En roja espiraVe el fuego que tablajes señoreaY al cielo enderezado libre ondea.

Así que á los destellos renacientesDe la razon, la nube se retiraQue le envolvió en horrenda noche, ardientesLos globos de sus ojos rueda, y miraCon demudada faz los eminentesMuros desde su carro. En roja espiraVe el fuego que tablajes señoreaY al cielo enderezado libre ondea.

Así que á los destellos renacientesDe la razon, la nube se retiraQue le envolvió en horrenda noche, ardientesLos globos de sus ojos rueda, y miraCon demudada faz los eminentesMuros desde su carro. En roja espiraVe el fuego que tablajes señoreaY al cielo enderezado libre ondea.

Así que á los destellos renacientes

De la razon, la nube se retira

Que le envolvió en horrenda noche, ardientes

Los globos de sus ojos rueda, y mira

Con demudada faz los eminentes

Muros desde su carro. En roja espira

Ve el fuego que tablajes señorea

Y al cielo enderezado libre ondea.

Turno mismo, de sólida madera,Con altos puentes guarnecida, alzaraTrabada torre; de ella se apoderaAquel voraz turbion. «¡Hermana cara!¿Ves, ves,» clama el cuitado, «que doquieraEl hado nos arrolla? Me pesaraQue en cerrarme insistieses el caminoQue un Dios señala y mi cruel destino!

Turno mismo, de sólida madera,Con altos puentes guarnecida, alzaraTrabada torre; de ella se apoderaAquel voraz turbion. «¡Hermana cara!¿Ves, ves,» clama el cuitado, «que doquieraEl hado nos arrolla? Me pesaraQue en cerrarme insistieses el caminoQue un Dios señala y mi cruel destino!

Turno mismo, de sólida madera,Con altos puentes guarnecida, alzaraTrabada torre; de ella se apoderaAquel voraz turbion. «¡Hermana cara!¿Ves, ves,» clama el cuitado, «que doquieraEl hado nos arrolla? Me pesaraQue en cerrarme insistieses el caminoQue un Dios señala y mi cruel destino!

Turno mismo, de sólida madera,

Con altos puentes guarnecida, alzara

Trabada torre; de ella se apodera

Aquel voraz turbion. «¡Hermana cara!

¿Ves, ves,» clama el cuitado, «que doquiera

El hado nos arrolla? Me pesara

Que en cerrarme insistieses el camino

Que un Dios señala y mi cruel destino!

»¡Allá! ¡no más tardanzas! ¡Mano á manoLucharé con Enéas! ¡Con la muerteCuanto hay de acerbo á padecer me allano!¡Trocar déjame en gloria este ocio inerte,Y arder, miéntras aliente, en fuego insano!»Dice, y salta veloz del carro, y fuerteEntre hombres y armas por el campo embiste,A Yuturna dejando muda y triste.

»¡Allá! ¡no más tardanzas! ¡Mano á manoLucharé con Enéas! ¡Con la muerteCuanto hay de acerbo á padecer me allano!¡Trocar déjame en gloria este ocio inerte,Y arder, miéntras aliente, en fuego insano!»Dice, y salta veloz del carro, y fuerteEntre hombres y armas por el campo embiste,A Yuturna dejando muda y triste.

»¡Allá! ¡no más tardanzas! ¡Mano á manoLucharé con Enéas! ¡Con la muerteCuanto hay de acerbo á padecer me allano!¡Trocar déjame en gloria este ocio inerte,Y arder, miéntras aliente, en fuego insano!»Dice, y salta veloz del carro, y fuerteEntre hombres y armas por el campo embiste,A Yuturna dejando muda y triste.

»¡Allá! ¡no más tardanzas! ¡Mano á mano

Lucharé con Enéas! ¡Con la muerte

Cuanto hay de acerbo á padecer me allano!

¡Trocar déjame en gloria este ocio inerte,

Y arder, miéntras aliente, en fuego insano!»

Dice, y salta veloz del carro, y fuerte

Entre hombres y armas por el campo embiste,

A Yuturna dejando muda y triste.

Cual rueda enorme montaraz fragmento,Ya recia lluvia ó huracan lo bata,O sea ya que el no sentido y lentoTrabajar de los años lo desata;Impetuosa desde su alto asientoAl abismo la mole se arrebata,Y en los saltos que da desmesuradosArboles vuelca y hombres y ganados:

Cual rueda enorme montaraz fragmento,Ya recia lluvia ó huracan lo bata,O sea ya que el no sentido y lentoTrabajar de los años lo desata;Impetuosa desde su alto asientoAl abismo la mole se arrebata,Y en los saltos que da desmesuradosArboles vuelca y hombres y ganados:

Cual rueda enorme montaraz fragmento,Ya recia lluvia ó huracan lo bata,O sea ya que el no sentido y lentoTrabajar de los años lo desata;Impetuosa desde su alto asientoAl abismo la mole se arrebata,Y en los saltos que da desmesuradosArboles vuelca y hombres y ganados:

Cual rueda enorme montaraz fragmento,

Ya recia lluvia ó huracan lo bata,

O sea ya que el no sentido y lento

Trabajar de los años lo desata;

Impetuosa desde su alto asiento

Al abismo la mole se arrebata,

Y en los saltos que da desmesurados

Arboles vuelca y hombres y ganados:

Turno, echándose así del carro afuera,Rompe los escuadrones, los divide,Y por entre ellos en veloz carreraDe la magna ciudad los muros pide.Allá en sangre empapado ve doquieraEl suelo, y ve que el aire todo estrideCon dardos borrascoso. Hizo señalesSu mano, y él lanzó clamores tales:

Turno, echándose así del carro afuera,Rompe los escuadrones, los divide,Y por entre ellos en veloz carreraDe la magna ciudad los muros pide.Allá en sangre empapado ve doquieraEl suelo, y ve que el aire todo estrideCon dardos borrascoso. Hizo señalesSu mano, y él lanzó clamores tales:

Turno, echándose así del carro afuera,Rompe los escuadrones, los divide,Y por entre ellos en veloz carreraDe la magna ciudad los muros pide.Allá en sangre empapado ve doquieraEl suelo, y ve que el aire todo estrideCon dardos borrascoso. Hizo señalesSu mano, y él lanzó clamores tales:

Turno, echándose así del carro afuera,

Rompe los escuadrones, los divide,

Y por entre ellos en veloz carrera

De la magna ciudad los muros pide.

Allá en sangre empapado ve doquiera

El suelo, y ve que el aire todo estride

Con dardos borrascoso. Hizo señales

Su mano, y él lanzó clamores tales:

«¡Paso, oh Rútulos, dad al paladino!¡Y vos cesad en la marcial porfía,Valientes del ejército latino!Dejadme el campo; la aventura es mia.Por vosotros lidiar es mi destino;Mi ánima sola por el pueblo expíaEl sellado concierto.» La amenazaTodos paran al punto, y danle plaza.

«¡Paso, oh Rútulos, dad al paladino!¡Y vos cesad en la marcial porfía,Valientes del ejército latino!Dejadme el campo; la aventura es mia.Por vosotros lidiar es mi destino;Mi ánima sola por el pueblo expíaEl sellado concierto.» La amenazaTodos paran al punto, y danle plaza.

«¡Paso, oh Rútulos, dad al paladino!¡Y vos cesad en la marcial porfía,Valientes del ejército latino!Dejadme el campo; la aventura es mia.Por vosotros lidiar es mi destino;Mi ánima sola por el pueblo expíaEl sellado concierto.» La amenazaTodos paran al punto, y danle plaza.

«¡Paso, oh Rútulos, dad al paladino!

¡Y vos cesad en la marcial porfía,

Valientes del ejército latino!

Dejadme el campo; la aventura es mia.

Por vosotros lidiar es mi destino;

Mi ánima sola por el pueblo expía

El sellado concierto.» La amenaza

Todos paran al punto, y danle plaza.

Aun bien Enéas de sentir no acabaAquel nombre de Turno, se aparejaAl singular combate, toda trabaRompe impaciente, y de las obras cejaDel fiero asalto que á los muros dabaDéjalos ya, las altas torres deja,Y desciende saltando de alegría,Truenan sus armas y el espanto cria.

Aun bien Enéas de sentir no acabaAquel nombre de Turno, se aparejaAl singular combate, toda trabaRompe impaciente, y de las obras cejaDel fiero asalto que á los muros dabaDéjalos ya, las altas torres deja,Y desciende saltando de alegría,Truenan sus armas y el espanto cria.

Aun bien Enéas de sentir no acabaAquel nombre de Turno, se aparejaAl singular combate, toda trabaRompe impaciente, y de las obras cejaDel fiero asalto que á los muros dabaDéjalos ya, las altas torres deja,Y desciende saltando de alegría,Truenan sus armas y el espanto cria.

Aun bien Enéas de sentir no acaba

Aquel nombre de Turno, se apareja

Al singular combate, toda traba

Rompe impaciente, y de las obras ceja

Del fiero asalto que á los muros daba

Déjalos ya, las altas torres deja,

Y desciende saltando de alegría,

Truenan sus armas y el espanto cria.

Cual Atos ó cual Érice aparece,Ó del padre Apenino á semejanza,Que sus tersas encinas estremece,Y de la nívea cúspide que lanzaA la region del rayo, se envanece.Movidos de tan súbita mudanzaAllá Rútulos miran y TroyanosY todos á una vez los Italianos.

Cual Atos ó cual Érice aparece,Ó del padre Apenino á semejanza,Que sus tersas encinas estremece,Y de la nívea cúspide que lanzaA la region del rayo, se envanece.Movidos de tan súbita mudanzaAllá Rútulos miran y TroyanosY todos á una vez los Italianos.

Cual Atos ó cual Érice aparece,Ó del padre Apenino á semejanza,Que sus tersas encinas estremece,Y de la nívea cúspide que lanzaA la region del rayo, se envanece.Movidos de tan súbita mudanzaAllá Rútulos miran y TroyanosY todos á una vez los Italianos.

Cual Atos ó cual Érice aparece,

Ó del padre Apenino á semejanza,

Que sus tersas encinas estremece,

Y de la nívea cúspide que lanza

A la region del rayo, se envanece.

Movidos de tan súbita mudanza

Allá Rútulos miran y Troyanos

Y todos á una vez los Italianos.

Los que ocupaban el adarve enhiestoComo aquellos que al pié de la murallaBatían, de sus hombros han depuestoLas armas, y uno y otro campo calla.Latino mismo en asombrado gestoMira que al fin á singular batallaFortísimos concurren, de regionesTan diversas, aquellos dos varones.

Los que ocupaban el adarve enhiestoComo aquellos que al pié de la murallaBatían, de sus hombros han depuestoLas armas, y uno y otro campo calla.Latino mismo en asombrado gestoMira que al fin á singular batallaFortísimos concurren, de regionesTan diversas, aquellos dos varones.

Los que ocupaban el adarve enhiestoComo aquellos que al pié de la murallaBatían, de sus hombros han depuestoLas armas, y uno y otro campo calla.Latino mismo en asombrado gestoMira que al fin á singular batallaFortísimos concurren, de regionesTan diversas, aquellos dos varones.

Los que ocupaban el adarve enhiesto

Como aquellos que al pié de la muralla

Batían, de sus hombros han depuesto

Las armas, y uno y otro campo calla.

Latino mismo en asombrado gesto

Mira que al fin á singular batalla

Fortísimos concurren, de regiones

Tan diversas, aquellos dos varones.

Corriendo ellos al campo que la guerraSuspensa abre á sus ímpetus, distantesArrójanse las lanzas; luégo cierraUno y otro adalid, con los sonantesEscudos de metal. Gime la tierra;Golpes dan y redoblan las tajantesEspadas; y de un lado y de otro, á unaAsisten el esfuerzo y la fortuna.

Corriendo ellos al campo que la guerraSuspensa abre á sus ímpetus, distantesArrójanse las lanzas; luégo cierraUno y otro adalid, con los sonantesEscudos de metal. Gime la tierra;Golpes dan y redoblan las tajantesEspadas; y de un lado y de otro, á unaAsisten el esfuerzo y la fortuna.

Corriendo ellos al campo que la guerraSuspensa abre á sus ímpetus, distantesArrójanse las lanzas; luégo cierraUno y otro adalid, con los sonantesEscudos de metal. Gime la tierra;Golpes dan y redoblan las tajantesEspadas; y de un lado y de otro, á unaAsisten el esfuerzo y la fortuna.

Corriendo ellos al campo que la guerra

Suspensa abre á sus ímpetus, distantes

Arrójanse las lanzas; luégo cierra

Uno y otro adalid, con los sonantes

Escudos de metal. Gime la tierra;

Golpes dan y redoblan las tajantes

Espadas; y de un lado y de otro, á una

Asisten el esfuerzo y la fortuna.

Como en el vasto Sila ó gran Taburno,Marchando á combatir dos toros fieros,Aquél á éste, éste á aquél hiere á su turno;Retíranse medrosos los vaqueros;El rebaño contempla taciturno;Cuál se alce de los dos con régios fuerosSobre el hato en los campos y en las sierras,No saben pensativas las becerras;

Como en el vasto Sila ó gran Taburno,Marchando á combatir dos toros fieros,Aquél á éste, éste á aquél hiere á su turno;Retíranse medrosos los vaqueros;El rebaño contempla taciturno;Cuál se alce de los dos con régios fuerosSobre el hato en los campos y en las sierras,No saben pensativas las becerras;

Como en el vasto Sila ó gran Taburno,Marchando á combatir dos toros fieros,Aquél á éste, éste á aquél hiere á su turno;Retíranse medrosos los vaqueros;El rebaño contempla taciturno;Cuál se alce de los dos con régios fuerosSobre el hato en los campos y en las sierras,No saben pensativas las becerras;

Como en el vasto Sila ó gran Taburno,

Marchando á combatir dos toros fieros,

Aquél á éste, éste á aquél hiere á su turno;

Retíranse medrosos los vaqueros;

El rebaño contempla taciturno;

Cuál se alce de los dos con régios fueros

Sobre el hato en los campos y en las sierras,

No saben pensativas las becerras;

Ellos, en tanto, con vigor tremendoCuernos traban y heridas menudean,Sus cuellos y sus brazos envolviendoLos arroyos de sangre que chorrean;Repite el ancho bosque el sordo estruendo:Chocando los broqueles tal peleanEl troyano y el daunio combatiente;E hinche los aires el fragor creciente.

Ellos, en tanto, con vigor tremendoCuernos traban y heridas menudean,Sus cuellos y sus brazos envolviendoLos arroyos de sangre que chorrean;Repite el ancho bosque el sordo estruendo:Chocando los broqueles tal peleanEl troyano y el daunio combatiente;E hinche los aires el fragor creciente.

Ellos, en tanto, con vigor tremendoCuernos traban y heridas menudean,Sus cuellos y sus brazos envolviendoLos arroyos de sangre que chorrean;Repite el ancho bosque el sordo estruendo:Chocando los broqueles tal peleanEl troyano y el daunio combatiente;E hinche los aires el fragor creciente.

Ellos, en tanto, con vigor tremendo

Cuernos traban y heridas menudean,

Sus cuellos y sus brazos envolviendo

Los arroyos de sangre que chorrean;

Repite el ancho bosque el sordo estruendo:

Chocando los broqueles tal pelean

El troyano y el daunio combatiente;

E hinche los aires el fragor creciente.

Dos balanzas en fiel Júpiter tiene,Y de ambos héroes los diversos hadosPoniendo, aguarda á ver á quién condeneEl lance extremo, y cuál de aquellos ladosCon peso agobiador la Muerte llene.Sin temer de su ardor los resultados,Turno entónces alzó su espada larga,Todo el cuerpo esforzando, y la descarga.

Dos balanzas en fiel Júpiter tiene,Y de ambos héroes los diversos hadosPoniendo, aguarda á ver á quién condeneEl lance extremo, y cuál de aquellos ladosCon peso agobiador la Muerte llene.Sin temer de su ardor los resultados,Turno entónces alzó su espada larga,Todo el cuerpo esforzando, y la descarga.

Dos balanzas en fiel Júpiter tiene,Y de ambos héroes los diversos hadosPoniendo, aguarda á ver á quién condeneEl lance extremo, y cuál de aquellos ladosCon peso agobiador la Muerte llene.Sin temer de su ardor los resultados,Turno entónces alzó su espada larga,Todo el cuerpo esforzando, y la descarga.

Dos balanzas en fiel Júpiter tiene,

Y de ambos héroes los diversos hados

Poniendo, aguarda á ver á quién condene

El lance extremo, y cuál de aquellos lados

Con peso agobiador la Muerte llene.

Sin temer de su ardor los resultados,

Turno entónces alzó su espada larga,

Todo el cuerpo esforzando, y la descarga.

Irguiéndose ambos campos á la horaProrumpen en confusa vocería.Quebróse en medio al golpe la traidoraHoja, y abandonado Turno habiaFinado allí, si á fuga voladoraNo acude. Más ligero se desvíaQue alado viento, cuando el cabo asidoDesconoció, y su diestra inerme vido.

Irguiéndose ambos campos á la horaProrumpen en confusa vocería.Quebróse en medio al golpe la traidoraHoja, y abandonado Turno habiaFinado allí, si á fuga voladoraNo acude. Más ligero se desvíaQue alado viento, cuando el cabo asidoDesconoció, y su diestra inerme vido.

Irguiéndose ambos campos á la horaProrumpen en confusa vocería.Quebróse en medio al golpe la traidoraHoja, y abandonado Turno habiaFinado allí, si á fuga voladoraNo acude. Más ligero se desvíaQue alado viento, cuando el cabo asidoDesconoció, y su diestra inerme vido.

Irguiéndose ambos campos á la hora

Prorumpen en confusa vocería.

Quebróse en medio al golpe la traidora

Hoja, y abandonado Turno habia

Finado allí, si á fuga voladora

No acude. Más ligero se desvía

Que alado viento, cuando el cabo asido

Desconoció, y su diestra inerme vido.

Fama es que ya, cuando de pronto uncidosLos caballos, á lid montó ligero,Tomó, en su afan turbados los sentidos,El de su auriga, y no el paterno acero:A los Teucros, con él, despavoridosPudo acosar gran tiempo; ahora, empero,Hierro mortal, cual hielo quebradizo,Dando en armas divinas, se deshizo.

Fama es que ya, cuando de pronto uncidosLos caballos, á lid montó ligero,Tomó, en su afan turbados los sentidos,El de su auriga, y no el paterno acero:A los Teucros, con él, despavoridosPudo acosar gran tiempo; ahora, empero,Hierro mortal, cual hielo quebradizo,Dando en armas divinas, se deshizo.

Fama es que ya, cuando de pronto uncidosLos caballos, á lid montó ligero,Tomó, en su afan turbados los sentidos,El de su auriga, y no el paterno acero:A los Teucros, con él, despavoridosPudo acosar gran tiempo; ahora, empero,Hierro mortal, cual hielo quebradizo,Dando en armas divinas, se deshizo.

Fama es que ya, cuando de pronto uncidos

Los caballos, á lid montó ligero,

Tomó, en su afan turbados los sentidos,

El de su auriga, y no el paterno acero:

A los Teucros, con él, despavoridos

Pudo acosar gran tiempo; ahora, empero,

Hierro mortal, cual hielo quebradizo,

Dando en armas divinas, se deshizo.

Brillan los trozos en la roja arena.Él entretanto huye y se retiraA otra parte del campo; le enajenaEl terror, y en inciertas vueltas gira:Denso cordon que su esperanza enfrenaFormar doquiera á los Troyanos mira;Allá el paso le impide ancho pantano,Acá el cerco mural limita el llano.

Brillan los trozos en la roja arena.Él entretanto huye y se retiraA otra parte del campo; le enajenaEl terror, y en inciertas vueltas gira:Denso cordon que su esperanza enfrenaFormar doquiera á los Troyanos mira;Allá el paso le impide ancho pantano,Acá el cerco mural limita el llano.

Brillan los trozos en la roja arena.Él entretanto huye y se retiraA otra parte del campo; le enajenaEl terror, y en inciertas vueltas gira:Denso cordon que su esperanza enfrenaFormar doquiera á los Troyanos mira;Allá el paso le impide ancho pantano,Acá el cerco mural limita el llano.

Brillan los trozos en la roja arena.

Él entretanto huye y se retira

A otra parte del campo; le enajena

El terror, y en inciertas vueltas gira:

Denso cordon que su esperanza enfrena

Formar doquiera á los Troyanos mira;

Allá el paso le impide ancho pantano,

Acá el cerco mural limita el llano.

Enéas el alcance no descuida,Y aunque á tiempos retarda dolorosaSus rodillas aún la fresca herida,Al que temblando va férvido acosaPié con pié. Tal hallarse sin salidaSuele un ciervo infeliz; corriente undosaAcá le ataja, allá le pone miedoDe plumas de color pérfido ruedo;

Enéas el alcance no descuida,Y aunque á tiempos retarda dolorosaSus rodillas aún la fresca herida,Al que temblando va férvido acosaPié con pié. Tal hallarse sin salidaSuele un ciervo infeliz; corriente undosaAcá le ataja, allá le pone miedoDe plumas de color pérfido ruedo;

Enéas el alcance no descuida,Y aunque á tiempos retarda dolorosaSus rodillas aún la fresca herida,Al que temblando va férvido acosaPié con pié. Tal hallarse sin salidaSuele un ciervo infeliz; corriente undosaAcá le ataja, allá le pone miedoDe plumas de color pérfido ruedo;

Enéas el alcance no descuida,

Y aunque á tiempos retarda dolorosa

Sus rodillas aún la fresca herida,

Al que temblando va férvido acosa

Pié con pié. Tal hallarse sin salida

Suele un ciervo infeliz; corriente undosa

Acá le ataja, allá le pone miedo

De plumas de color pérfido ruedo;

Y así umbrino ventor pieza levanta,En pos labrando en rápida carrera;Hace y deshace el triste, á quien espantaEl rojo valladar, la alta ribera,Círculos mil con voladora planta:Insta el fiero sabueso; se dijeraQue con los dientes vencedor le toca,Y áun muerde en vago su burlada boca.

Y así umbrino ventor pieza levanta,En pos labrando en rápida carrera;Hace y deshace el triste, á quien espantaEl rojo valladar, la alta ribera,Círculos mil con voladora planta:Insta el fiero sabueso; se dijeraQue con los dientes vencedor le toca,Y áun muerde en vago su burlada boca.

Y así umbrino ventor pieza levanta,En pos labrando en rápida carrera;Hace y deshace el triste, á quien espantaEl rojo valladar, la alta ribera,Círculos mil con voladora planta:Insta el fiero sabueso; se dijeraQue con los dientes vencedor le toca,Y áun muerde en vago su burlada boca.

Y así umbrino ventor pieza levanta,

En pos labrando en rápida carrera;

Hace y deshace el triste, á quien espanta

El rojo valladar, la alta ribera,

Círculos mil con voladora planta:

Insta el fiero sabueso; se dijera

Que con los dientes vencedor le toca,

Y áun muerde en vago su burlada boca.

Alzóse en esto un gran clamor, que llegaConfuso al cielo, y de él retumba heridaLa laguna, cuan ancha el campo anega.Rabioso Turno, sin templar la huida,A los Rútulos clama, nombra, ruegaQue la espada le traigan conocida.Enéas, á su vez, muerte inminenteA aquel intima que mediar intente;

Alzóse en esto un gran clamor, que llegaConfuso al cielo, y de él retumba heridaLa laguna, cuan ancha el campo anega.Rabioso Turno, sin templar la huida,A los Rútulos clama, nombra, ruegaQue la espada le traigan conocida.Enéas, á su vez, muerte inminenteA aquel intima que mediar intente;

Alzóse en esto un gran clamor, que llegaConfuso al cielo, y de él retumba heridaLa laguna, cuan ancha el campo anega.Rabioso Turno, sin templar la huida,A los Rútulos clama, nombra, ruegaQue la espada le traigan conocida.Enéas, á su vez, muerte inminenteA aquel intima que mediar intente;

Alzóse en esto un gran clamor, que llega

Confuso al cielo, y de él retumba herida

La laguna, cuan ancha el campo anega.

Rabioso Turno, sin templar la huida,

A los Rútulos clama, nombra, ruega

Que la espada le traigan conocida.

Enéas, á su vez, muerte inminente

A aquel intima que mediar intente;

Y á todos aterrando los conminaCon asolar los muros; y aunque herido,No desiste: corriendo á la continaCinco órbitas agota en un sentido,Cinco en opuesta direccion camina,Que no es, á fe, lo en lid comprometidoCircense premio ni trivial presea,Por la sangre de Turno se pelea!

Y á todos aterrando los conminaCon asolar los muros; y aunque herido,No desiste: corriendo á la continaCinco órbitas agota en un sentido,Cinco en opuesta direccion camina,Que no es, á fe, lo en lid comprometidoCircense premio ni trivial presea,Por la sangre de Turno se pelea!

Y á todos aterrando los conminaCon asolar los muros; y aunque herido,No desiste: corriendo á la continaCinco órbitas agota en un sentido,Cinco en opuesta direccion camina,Que no es, á fe, lo en lid comprometidoCircense premio ni trivial presea,Por la sangre de Turno se pelea!

Y á todos aterrando los conmina

Con asolar los muros; y aunque herido,

No desiste: corriendo á la contina

Cinco órbitas agota en un sentido,

Cinco en opuesta direccion camina,

Que no es, á fe, lo en lid comprometido

Circense premio ni trivial presea,

Por la sangre de Turno se pelea!

Viejo acebuche allí se alzaba un diaCon sus amargas hojas: el marinoEl firme leño venerar solia,Que á Fauno estaba dedicado; y vinoMuchas veces en él su ofrenda piaA colocar, y, al Númen laurentinoCumpliéndo el voto, á la sagrada copaNáufrago suspendió la húmida ropa.

Viejo acebuche allí se alzaba un diaCon sus amargas hojas: el marinoEl firme leño venerar solia,Que á Fauno estaba dedicado; y vinoMuchas veces en él su ofrenda piaA colocar, y, al Númen laurentinoCumpliéndo el voto, á la sagrada copaNáufrago suspendió la húmida ropa.

Viejo acebuche allí se alzaba un diaCon sus amargas hojas: el marinoEl firme leño venerar solia,Que á Fauno estaba dedicado; y vinoMuchas veces en él su ofrenda piaA colocar, y, al Númen laurentinoCumpliéndo el voto, á la sagrada copaNáufrago suspendió la húmida ropa.

Viejo acebuche allí se alzaba un dia

Con sus amargas hojas: el marino

El firme leño venerar solia,

Que á Fauno estaba dedicado; y vino

Muchas veces en él su ofrenda pia

A colocar, y, al Númen laurentino

Cumpliéndo el voto, á la sagrada copa

Náufrago suspendió la húmida ropa.

Este árbol divinal, sin miramiento,Por despejar el campo al desafío,Cortaron los Troyanos de su asiento.En la raíz fibrosa que el vacíoSitio guardaba, atravesando el vientoCae y se enclava con pujante bríoEl asta del Dardanio. Echó él su lanza,Ya que á hacer presa por sus piés no alcanza.

Este árbol divinal, sin miramiento,Por despejar el campo al desafío,Cortaron los Troyanos de su asiento.En la raíz fibrosa que el vacíoSitio guardaba, atravesando el vientoCae y se enclava con pujante bríoEl asta del Dardanio. Echó él su lanza,Ya que á hacer presa por sus piés no alcanza.

Este árbol divinal, sin miramiento,Por despejar el campo al desafío,Cortaron los Troyanos de su asiento.En la raíz fibrosa que el vacíoSitio guardaba, atravesando el vientoCae y se enclava con pujante bríoEl asta del Dardanio. Echó él su lanza,Ya que á hacer presa por sus piés no alcanza.

Este árbol divinal, sin miramiento,

Por despejar el campo al desafío,

Cortaron los Troyanos de su asiento.

En la raíz fibrosa que el vacío

Sitio guardaba, atravesando el viento

Cae y se enclava con pujante brío

El asta del Dardanio. Echó él su lanza,

Ya que á hacer presa por sus piés no alcanza.

Y el tiro á segundar corre, y porfíaLa punta en desasir que honda se aferra.Entónces Turno esta plegaria envíaAnte el peligro que su mente aterra:«¡Duélete, oh Fauno, de la suerte mia,Y tú esa arma retén, óptima Tierra,Si fiel siempre os rendí el antiguo cultoQue el Troyano abatió con fiero insulto!»

Y el tiro á segundar corre, y porfíaLa punta en desasir que honda se aferra.Entónces Turno esta plegaria envíaAnte el peligro que su mente aterra:«¡Duélete, oh Fauno, de la suerte mia,Y tú esa arma retén, óptima Tierra,Si fiel siempre os rendí el antiguo cultoQue el Troyano abatió con fiero insulto!»

Y el tiro á segundar corre, y porfíaLa punta en desasir que honda se aferra.Entónces Turno esta plegaria envíaAnte el peligro que su mente aterra:«¡Duélete, oh Fauno, de la suerte mia,Y tú esa arma retén, óptima Tierra,Si fiel siempre os rendí el antiguo cultoQue el Troyano abatió con fiero insulto!»

Y el tiro á segundar corre, y porfía

La punta en desasir que honda se aferra.

Entónces Turno esta plegaria envía

Ante el peligro que su mente aterra:

«¡Duélete, oh Fauno, de la suerte mia,

Y tú esa arma retén, óptima Tierra,

Si fiel siempre os rendí el antiguo culto

Que el Troyano abatió con fiero insulto!»

Fácil el Númen al favor se inclina.Pugnó Enéas gran pieza, y fuerza ó trazaUtil no halló; que la raíz divinaEl hierro aprieta cual mordaz tenaza.Miéntras él en vencerla insta y se obstina,Otra vez de Metisco se disfrazaLa daunia Diosa, y al hermano llega,Y el acero vulcánico le entrega.

Fácil el Númen al favor se inclina.Pugnó Enéas gran pieza, y fuerza ó trazaUtil no halló; que la raíz divinaEl hierro aprieta cual mordaz tenaza.Miéntras él en vencerla insta y se obstina,Otra vez de Metisco se disfrazaLa daunia Diosa, y al hermano llega,Y el acero vulcánico le entrega.

Fácil el Númen al favor se inclina.Pugnó Enéas gran pieza, y fuerza ó trazaUtil no halló; que la raíz divinaEl hierro aprieta cual mordaz tenaza.Miéntras él en vencerla insta y se obstina,Otra vez de Metisco se disfrazaLa daunia Diosa, y al hermano llega,Y el acero vulcánico le entrega.

Fácil el Númen al favor se inclina.

Pugnó Enéas gran pieza, y fuerza ó traza

Util no halló; que la raíz divina

El hierro aprieta cual mordaz tenaza.

Miéntras él en vencerla insta y se obstina,

Otra vez de Metisco se disfraza

La daunia Diosa, y al hermano llega,

Y el acero vulcánico le entrega.

Ardiendo Vénus de que á tales gradosLlegase de la Ninfa la osadía,Acude, y de los senos intrincadosLa pica destrabó que áun resistia.En sus armas y fuerzas reintegrados,Uno en su espada, el otro en su asta fia,Y á la lid anhelosa y furibundaAvánzanse arrogantes vez segunda.

Ardiendo Vénus de que á tales gradosLlegase de la Ninfa la osadía,Acude, y de los senos intrincadosLa pica destrabó que áun resistia.En sus armas y fuerzas reintegrados,Uno en su espada, el otro en su asta fia,Y á la lid anhelosa y furibundaAvánzanse arrogantes vez segunda.

Ardiendo Vénus de que á tales gradosLlegase de la Ninfa la osadía,Acude, y de los senos intrincadosLa pica destrabó que áun resistia.En sus armas y fuerzas reintegrados,Uno en su espada, el otro en su asta fia,Y á la lid anhelosa y furibundaAvánzanse arrogantes vez segunda.

Ardiendo Vénus de que á tales grados

Llegase de la Ninfa la osadía,

Acude, y de los senos intrincados

La pica destrabó que áun resistia.

En sus armas y fuerzas reintegrados,

Uno en su espada, el otro en su asta fia,

Y á la lid anhelosa y furibunda

Avánzanse arrogantes vez segunda.

Ved al Rey del Olimpo omnipotenteCómo habla en tanto á Juno, que atendiaSentada en una nube refulgenteAl singular combate: «¡Esposa mia!¿Que haya fin esta guerra, no consienteTu pecho? ¿Ya qué falta? Al cielo un diaSe alzará Enéas como sér divinoQue debe á las estrellas el Destino.

Ved al Rey del Olimpo omnipotenteCómo habla en tanto á Juno, que atendiaSentada en una nube refulgenteAl singular combate: «¡Esposa mia!¿Que haya fin esta guerra, no consienteTu pecho? ¿Ya qué falta? Al cielo un diaSe alzará Enéas como sér divinoQue debe á las estrellas el Destino.

Ved al Rey del Olimpo omnipotenteCómo habla en tanto á Juno, que atendiaSentada en una nube refulgenteAl singular combate: «¡Esposa mia!¿Que haya fin esta guerra, no consienteTu pecho? ¿Ya qué falta? Al cielo un diaSe alzará Enéas como sér divinoQue debe á las estrellas el Destino.

Ved al Rey del Olimpo omnipotente

Cómo habla en tanto á Juno, que atendia

Sentada en una nube refulgente

Al singular combate: «¡Esposa mia!

¿Que haya fin esta guerra, no consiente

Tu pecho? ¿Ya qué falta? Al cielo un dia

Se alzará Enéas como sér divino

Que debe á las estrellas el Destino.

»Harto lo sabes, ¿y áun tu mente espera?¿Y ahí en gélidas nubes áun te agradaNuevos planes trazar? ¿Justo es que hieraA un cuerpo sacro arma mortal? ¿que espadaRecobre Turno, y fuerza extraña adquieraYa á punto de rendirse? A tanto osadaSin tí una débil Ninfa ser no puede.Tu error conoce, y á mis ruegos cede!

»Harto lo sabes, ¿y áun tu mente espera?¿Y ahí en gélidas nubes áun te agradaNuevos planes trazar? ¿Justo es que hieraA un cuerpo sacro arma mortal? ¿que espadaRecobre Turno, y fuerza extraña adquieraYa á punto de rendirse? A tanto osadaSin tí una débil Ninfa ser no puede.Tu error conoce, y á mis ruegos cede!

»Harto lo sabes, ¿y áun tu mente espera?¿Y ahí en gélidas nubes áun te agradaNuevos planes trazar? ¿Justo es que hieraA un cuerpo sacro arma mortal? ¿que espadaRecobre Turno, y fuerza extraña adquieraYa á punto de rendirse? A tanto osadaSin tí una débil Ninfa ser no puede.Tu error conoce, y á mis ruegos cede!

»Harto lo sabes, ¿y áun tu mente espera?

¿Y ahí en gélidas nubes áun te agrada

Nuevos planes trazar? ¿Justo es que hiera

A un cuerpo sacro arma mortal? ¿que espada

Recobre Turno, y fuerza extraña adquiera

Ya á punto de rendirse? A tanto osada

Sin tí una débil Ninfa ser no puede.

Tu error conoce, y á mis ruegos cede!

»Llegamos ya al final. En mar, en tierraA los Troyanos agitar pudiste,Te fué dado mover infanda guerra,Y alta casa afligir, y en duelo tristeEnvolver régia boda. El paso hoy cierraMi mano á nuevas cóleras;—desiste!»Esto Júpiter dijo; reverenteJuno así respondió, baja la frente:

»Llegamos ya al final. En mar, en tierraA los Troyanos agitar pudiste,Te fué dado mover infanda guerra,Y alta casa afligir, y en duelo tristeEnvolver régia boda. El paso hoy cierraMi mano á nuevas cóleras;—desiste!»Esto Júpiter dijo; reverenteJuno así respondió, baja la frente:

»Llegamos ya al final. En mar, en tierraA los Troyanos agitar pudiste,Te fué dado mover infanda guerra,Y alta casa afligir, y en duelo tristeEnvolver régia boda. El paso hoy cierraMi mano á nuevas cóleras;—desiste!»Esto Júpiter dijo; reverenteJuno así respondió, baja la frente:

»Llegamos ya al final. En mar, en tierra

A los Troyanos agitar pudiste,

Te fué dado mover infanda guerra,

Y alta casa afligir, y en duelo triste

Envolver régia boda. El paso hoy cierra

Mi mano á nuevas cóleras;—desiste!»

Esto Júpiter dijo; reverente

Juno así respondió, baja la frente:

«¡Ah! bien conozco, real esposo mio,Tu augusta voluntad: á ella me entrego,Y de Turno y del suelo me desvío.Sin eso, no en cruel desasosiegoAquí me hallaras en el éter frioSufriendo solitaria: armada en fuego,En medio del combate, las hilerasDel enemigo provocar me vieras!

«¡Ah! bien conozco, real esposo mio,Tu augusta voluntad: á ella me entrego,Y de Turno y del suelo me desvío.Sin eso, no en cruel desasosiegoAquí me hallaras en el éter frioSufriendo solitaria: armada en fuego,En medio del combate, las hilerasDel enemigo provocar me vieras!

«¡Ah! bien conozco, real esposo mio,Tu augusta voluntad: á ella me entrego,Y de Turno y del suelo me desvío.Sin eso, no en cruel desasosiegoAquí me hallaras en el éter frioSufriendo solitaria: armada en fuego,En medio del combate, las hilerasDel enemigo provocar me vieras!

«¡Ah! bien conozco, real esposo mio,

Tu augusta voluntad: á ella me entrego,

Y de Turno y del suelo me desvío.

Sin eso, no en cruel desasosiego

Aquí me hallaras en el éter frio

Sufriendo solitaria: armada en fuego,

En medio del combate, las hileras

Del enemigo provocar me vieras!

»Yo á Yuturna, es verdad, di aliento y manoPara salvar á Turno de inminenteGolpe; no ya para que el arco insanoTendiese. Te lo juro por la fuenteInaplacable del Estigio hermano(Rito, único entre todos, que imponenteA los Dioses obliga). Y ahora cejo,Y fatigada asaz las guerras dejo.

»Yo á Yuturna, es verdad, di aliento y manoPara salvar á Turno de inminenteGolpe; no ya para que el arco insanoTendiese. Te lo juro por la fuenteInaplacable del Estigio hermano(Rito, único entre todos, que imponenteA los Dioses obliga). Y ahora cejo,Y fatigada asaz las guerras dejo.

»Yo á Yuturna, es verdad, di aliento y manoPara salvar á Turno de inminenteGolpe; no ya para que el arco insanoTendiese. Te lo juro por la fuenteInaplacable del Estigio hermano(Rito, único entre todos, que imponenteA los Dioses obliga). Y ahora cejo,Y fatigada asaz las guerras dejo.

»Yo á Yuturna, es verdad, di aliento y mano

Para salvar á Turno de inminente

Golpe; no ya para que el arco insano

Tendiese. Te lo juro por la fuente

Inaplacable del Estigio hermano

(Rito, único entre todos, que imponente

A los Dioses obliga). Y ahora cejo,

Y fatigada asaz las guerras dejo.

»Mas yo una gracia (el hado no la veda)Que de los tuyos y el poder latinoRedunde en majestad, pedirte pueda:Hacer sólidas paces el DestinoY alegres bodas celebrar conceda,Yo desde ahora á su querer me inclino;Muéstrese, empero, el natural del LacioSu viejo nombre en mantener, rehacio.

»Mas yo una gracia (el hado no la veda)Que de los tuyos y el poder latinoRedunde en majestad, pedirte pueda:Hacer sólidas paces el DestinoY alegres bodas celebrar conceda,Yo desde ahora á su querer me inclino;Muéstrese, empero, el natural del LacioSu viejo nombre en mantener, rehacio.

»Mas yo una gracia (el hado no la veda)Que de los tuyos y el poder latinoRedunde en majestad, pedirte pueda:Hacer sólidas paces el DestinoY alegres bodas celebrar conceda,Yo desde ahora á su querer me inclino;Muéstrese, empero, el natural del LacioSu viejo nombre en mantener, rehacio.

»Mas yo una gracia (el hado no la veda)

Que de los tuyos y el poder latino

Redunde en majestad, pedirte pueda:

Hacer sólidas paces el Destino

Y alegres bodas celebrar conceda,

Yo desde ahora á su querer me inclino;

Muéstrese, empero, el natural del Lacio

Su viejo nombre en mantener, rehacio.

»No ellos Teucros se llamen ni Troyanos,Ni de vestido muden ni de idioma:Viva el Lacio; haya príncipes albanos,Nada por siglos su poder carcoma;Y derive de pechos italianosVirtud pujante la futura Roma.Muerta es Troya; su nombre aborrecidoYazga con ella en perdurable olvido!»

»No ellos Teucros se llamen ni Troyanos,Ni de vestido muden ni de idioma:Viva el Lacio; haya príncipes albanos,Nada por siglos su poder carcoma;Y derive de pechos italianosVirtud pujante la futura Roma.Muerta es Troya; su nombre aborrecidoYazga con ella en perdurable olvido!»

»No ellos Teucros se llamen ni Troyanos,Ni de vestido muden ni de idioma:Viva el Lacio; haya príncipes albanos,Nada por siglos su poder carcoma;Y derive de pechos italianosVirtud pujante la futura Roma.Muerta es Troya; su nombre aborrecidoYazga con ella en perdurable olvido!»

»No ellos Teucros se llamen ni Troyanos,

Ni de vestido muden ni de idioma:

Viva el Lacio; haya príncipes albanos,

Nada por siglos su poder carcoma;

Y derive de pechos italianos

Virtud pujante la futura Roma.

Muerta es Troya; su nombre aborrecido

Yazga con ella en perdurable olvido!»

Sonriendo el Autor de hombres y cosas,«De Jove hermana y de Saturno hijaTe ostentas,» dice, «cuando áun no reposas,Y dentro el pecho en ansiedad prolijaEsas iras revuelves procelosas!Cálmalas ya. Ni mudo afan te aflija,Ni me torne á asestar tristes querellasTu dulce boca, ejercitada en ellas.

Sonriendo el Autor de hombres y cosas,«De Jove hermana y de Saturno hijaTe ostentas,» dice, «cuando áun no reposas,Y dentro el pecho en ansiedad prolijaEsas iras revuelves procelosas!Cálmalas ya. Ni mudo afan te aflija,Ni me torne á asestar tristes querellasTu dulce boca, ejercitada en ellas.

Sonriendo el Autor de hombres y cosas,«De Jove hermana y de Saturno hijaTe ostentas,» dice, «cuando áun no reposas,Y dentro el pecho en ansiedad prolijaEsas iras revuelves procelosas!Cálmalas ya. Ni mudo afan te aflija,Ni me torne á asestar tristes querellasTu dulce boca, ejercitada en ellas.

Sonriendo el Autor de hombres y cosas,

«De Jove hermana y de Saturno hija

Te ostentas,» dice, «cuando áun no reposas,

Y dentro el pecho en ansiedad prolija

Esas iras revuelves procelosas!

Cálmalas ya. Ni mudo afan te aflija,

Ni me torne á asestar tristes querellas

Tu dulce boca, ejercitada en ellas.

»¡Oh, sí, que te daré cuanto has pedido;Yo todo tuyo soy! Sus tradiciones,Su popular lenguaje y su apellidoConservarán de Ausonia los varones:El vencedor uniéndose al vencidoRefundiráse en él. Yo institucionesSacras, yo ritos les daré divinos:Una el habla será; todos, Latinos!

»¡Oh, sí, que te daré cuanto has pedido;Yo todo tuyo soy! Sus tradiciones,Su popular lenguaje y su apellidoConservarán de Ausonia los varones:El vencedor uniéndose al vencidoRefundiráse en él. Yo institucionesSacras, yo ritos les daré divinos:Una el habla será; todos, Latinos!

»¡Oh, sí, que te daré cuanto has pedido;Yo todo tuyo soy! Sus tradiciones,Su popular lenguaje y su apellidoConservarán de Ausonia los varones:El vencedor uniéndose al vencidoRefundiráse en él. Yo institucionesSacras, yo ritos les daré divinos:Una el habla será; todos, Latinos!

»¡Oh, sí, que te daré cuanto has pedido;

Yo todo tuyo soy! Sus tradiciones,

Su popular lenguaje y su apellido

Conservarán de Ausonia los varones:

El vencedor uniéndose al vencido

Refundiráse en él. Yo instituciones

Sacras, yo ritos les daré divinos:

Una el habla será; todos, Latinos!

»Formarán ambas razas de consunoUn pueblo que á mortales y á inmortalesSuperará en virtud; y pueblo algunoTe dará cultos á su culto iguales.»Sus pensamientos serenando JunoLa frente inclina ante razones tales;De los aéreos ámbitos se alejaAl mismo tiempo, y el nublado deja.

»Formarán ambas razas de consunoUn pueblo que á mortales y á inmortalesSuperará en virtud; y pueblo algunoTe dará cultos á su culto iguales.»Sus pensamientos serenando JunoLa frente inclina ante razones tales;De los aéreos ámbitos se alejaAl mismo tiempo, y el nublado deja.

»Formarán ambas razas de consunoUn pueblo que á mortales y á inmortalesSuperará en virtud; y pueblo algunoTe dará cultos á su culto iguales.»Sus pensamientos serenando JunoLa frente inclina ante razones tales;De los aéreos ámbitos se alejaAl mismo tiempo, y el nublado deja.

»Formarán ambas razas de consuno

Un pueblo que á mortales y á inmortales

Superará en virtud; y pueblo alguno

Te dará cultos á su culto iguales.»

Sus pensamientos serenando Juno

La frente inclina ante razones tales;

De los aéreos ámbitos se aleja

Al mismo tiempo, y el nublado deja.

Así aquella acordanza concluida,Su mente sábia el Padre soberanoVuelve á otro punto, y á Yuturna cuidaApartar de las lides del hermano.Hay dos plagas que Diras apellidaLa Fama: á entrambas ya, por modo arcano,De sí Noche abismosa lanzó fuera,A un tiempo, al par que á la infernal Megera.

Así aquella acordanza concluida,Su mente sábia el Padre soberanoVuelve á otro punto, y á Yuturna cuidaApartar de las lides del hermano.Hay dos plagas que Diras apellidaLa Fama: á entrambas ya, por modo arcano,De sí Noche abismosa lanzó fuera,A un tiempo, al par que á la infernal Megera.

Así aquella acordanza concluida,Su mente sábia el Padre soberanoVuelve á otro punto, y á Yuturna cuidaApartar de las lides del hermano.Hay dos plagas que Diras apellidaLa Fama: á entrambas ya, por modo arcano,De sí Noche abismosa lanzó fuera,A un tiempo, al par que á la infernal Megera.

Así aquella acordanza concluida,

Su mente sábia el Padre soberano

Vuelve á otro punto, y á Yuturna cuida

Apartar de las lides del hermano.

Hay dos plagas que Diras apellida

La Fama: á entrambas ya, por modo arcano,

De sí Noche abismosa lanzó fuera,

A un tiempo, al par que á la infernal Megera.

De iguales serpentíferas espirasLa madre armólas, y de fuertes alas,Con que aparecen las gemelas DirasDel Dios tremendo ante las régias salas.Prestas mueven, ministras de sus iras,Miedo á las gentes, si á ciudades malasÉl amenaza desolar con guerra,O peste y mortandad manda á la tierra.

De iguales serpentíferas espirasLa madre armólas, y de fuertes alas,Con que aparecen las gemelas DirasDel Dios tremendo ante las régias salas.Prestas mueven, ministras de sus iras,Miedo á las gentes, si á ciudades malasÉl amenaza desolar con guerra,O peste y mortandad manda á la tierra.

De iguales serpentíferas espirasLa madre armólas, y de fuertes alas,Con que aparecen las gemelas DirasDel Dios tremendo ante las régias salas.Prestas mueven, ministras de sus iras,Miedo á las gentes, si á ciudades malasÉl amenaza desolar con guerra,O peste y mortandad manda á la tierra.

De iguales serpentíferas espiras

La madre armólas, y de fuertes alas,

Con que aparecen las gemelas Diras

Del Dios tremendo ante las régias salas.

Prestas mueven, ministras de sus iras,

Miedo á las gentes, si á ciudades malas

Él amenaza desolar con guerra,

O peste y mortandad manda á la tierra.

Jove á una de ellas desde lo alto envíaPorque lleve á Yuturna infausto agüero.Voló la Furia, y la region vacíaEn torbellino atravesó ligero.Cual flecha, armada de ponzoña impía,Que el Parto ó el Cidon de arco certeroHa tirado, y, silbando, la interpuestaNube traspasa, incógnita y funesta;

Jove á una de ellas desde lo alto envíaPorque lleve á Yuturna infausto agüero.Voló la Furia, y la region vacíaEn torbellino atravesó ligero.Cual flecha, armada de ponzoña impía,Que el Parto ó el Cidon de arco certeroHa tirado, y, silbando, la interpuestaNube traspasa, incógnita y funesta;

Jove á una de ellas desde lo alto envíaPorque lleve á Yuturna infausto agüero.Voló la Furia, y la region vacíaEn torbellino atravesó ligero.Cual flecha, armada de ponzoña impía,Que el Parto ó el Cidon de arco certeroHa tirado, y, silbando, la interpuestaNube traspasa, incógnita y funesta;

Jove á una de ellas desde lo alto envía

Porque lleve á Yuturna infausto agüero.

Voló la Furia, y la region vacía

En torbellino atravesó ligero.

Cual flecha, armada de ponzoña impía,

Que el Parto ó el Cidon de arco certero

Ha tirado, y, silbando, la interpuesta

Nube traspasa, incógnita y funesta;

Tal rápido á la tierra se abalanzaAquel aborto de la Noche oscura.Y así que á ambos ejércitos alcanzaA divisar, abrevia su figura,Y del pájaro toma la semblanzaQue en cementerio ó solitaria alturaEn la noche callada aciago asisteTurbando el aire con su canto triste.

Tal rápido á la tierra se abalanzaAquel aborto de la Noche oscura.Y así que á ambos ejércitos alcanzaA divisar, abrevia su figura,Y del pájaro toma la semblanzaQue en cementerio ó solitaria alturaEn la noche callada aciago asisteTurbando el aire con su canto triste.

Tal rápido á la tierra se abalanzaAquel aborto de la Noche oscura.Y así que á ambos ejércitos alcanzaA divisar, abrevia su figura,Y del pájaro toma la semblanzaQue en cementerio ó solitaria alturaEn la noche callada aciago asisteTurbando el aire con su canto triste.

Tal rápido á la tierra se abalanza

Aquel aborto de la Noche oscura.

Y así que á ambos ejércitos alcanza

A divisar, abrevia su figura,

Y del pájaro toma la semblanza

Que en cementerio ó solitaria altura

En la noche callada aciago asiste

Turbando el aire con su canto triste.

Tiende á Turno, de forma tan provista,El ominoso vuelo y se alborotaPasando y repasando ante su vista,Y con las alas el broquel le azota.Terror secreto al mísero contristaY de los miembros el vigor le embota;El cabello erizado se levanta,Anúdase la voz en su garganta.

Tiende á Turno, de forma tan provista,El ominoso vuelo y se alborotaPasando y repasando ante su vista,Y con las alas el broquel le azota.Terror secreto al mísero contristaY de los miembros el vigor le embota;El cabello erizado se levanta,Anúdase la voz en su garganta.

Tiende á Turno, de forma tan provista,El ominoso vuelo y se alborotaPasando y repasando ante su vista,Y con las alas el broquel le azota.Terror secreto al mísero contristaY de los miembros el vigor le embota;El cabello erizado se levanta,Anúdase la voz en su garganta.

Tiende á Turno, de forma tan provista,

El ominoso vuelo y se alborota

Pasando y repasando ante su vista,

Y con las alas el broquel le azota.

Terror secreto al mísero contrista

Y de los miembros el vigor le embota;

El cabello erizado se levanta,

Anúdase la voz en su garganta.

Luégo que hubo Yuturna, en el sonidoY en el batir fatídico del ala,De léjos á la Euménide sentido,De hermosas crenchas la esparcida galaRasga, hiérese el pecho dolorido,Y el rostro ofende, y su dolor exhalaEn voces tales: «¡Ay! en vano, en vanoYa ayudarte querré, mísero hermano!

Luégo que hubo Yuturna, en el sonidoY en el batir fatídico del ala,De léjos á la Euménide sentido,De hermosas crenchas la esparcida galaRasga, hiérese el pecho dolorido,Y el rostro ofende, y su dolor exhalaEn voces tales: «¡Ay! en vano, en vanoYa ayudarte querré, mísero hermano!

Luégo que hubo Yuturna, en el sonidoY en el batir fatídico del ala,De léjos á la Euménide sentido,De hermosas crenchas la esparcida galaRasga, hiérese el pecho dolorido,Y el rostro ofende, y su dolor exhalaEn voces tales: «¡Ay! en vano, en vanoYa ayudarte querré, mísero hermano!

Luégo que hubo Yuturna, en el sonido

Y en el batir fatídico del ala,

De léjos á la Euménide sentido,

De hermosas crenchas la esparcida gala

Rasga, hiérese el pecho dolorido,

Y el rostro ofende, y su dolor exhala

En voces tales: «¡Ay! en vano, en vano

Ya ayudarte querré, mísero hermano!

»¡Cruel fuérzanme á ser! De hoy más, ¿qué espero?¡Y qué! ¿de prolongar, Turno, tus diasArbitrio no me queda? ¿Aqueste agüeroDeshacer no podrán las fuerzas mias?...¡Cesad, cesad en vuestro azote fiero;Ese vuelo, ese grito, aves sombrías,Harto conozco y me atormentan harto!Ya os obedezco, y de la lid me aparto.

»¡Cruel fuérzanme á ser! De hoy más, ¿qué espero?¡Y qué! ¿de prolongar, Turno, tus diasArbitrio no me queda? ¿Aqueste agüeroDeshacer no podrán las fuerzas mias?...¡Cesad, cesad en vuestro azote fiero;Ese vuelo, ese grito, aves sombrías,Harto conozco y me atormentan harto!Ya os obedezco, y de la lid me aparto.

»¡Cruel fuérzanme á ser! De hoy más, ¿qué espero?¡Y qué! ¿de prolongar, Turno, tus diasArbitrio no me queda? ¿Aqueste agüeroDeshacer no podrán las fuerzas mias?...¡Cesad, cesad en vuestro azote fiero;Ese vuelo, ese grito, aves sombrías,Harto conozco y me atormentan harto!Ya os obedezco, y de la lid me aparto.

»¡Cruel fuérzanme á ser! De hoy más, ¿qué espero?

¡Y qué! ¿de prolongar, Turno, tus dias

Arbitrio no me queda? ¿Aqueste agüero

Deshacer no podrán las fuerzas mias?...

¡Cesad, cesad en vuestro azote fiero;

Ese vuelo, ese grito, aves sombrías,

Harto conozco y me atormentan harto!

Ya os obedezco, y de la lid me aparto.


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