LX.

LX.

»Yo parto sin hablarla; ella, ¡ay! no sabeCuántos riesgos el hijo desafía!Por la noche y tu diestra, que no cabeEn mí á su llanto resistencia impía;Venciérame. Consuelo tú süaveSé, y arrimo, á la pobre madre mia!Si en tí fincar esta esperanza puedo,Iré al peligro con mayor denuedo.»

»Yo parto sin hablarla; ella, ¡ay! no sabeCuántos riesgos el hijo desafía!Por la noche y tu diestra, que no cabeEn mí á su llanto resistencia impía;Venciérame. Consuelo tú süaveSé, y arrimo, á la pobre madre mia!Si en tí fincar esta esperanza puedo,Iré al peligro con mayor denuedo.»

»Yo parto sin hablarla; ella, ¡ay! no sabeCuántos riesgos el hijo desafía!Por la noche y tu diestra, que no cabeEn mí á su llanto resistencia impía;Venciérame. Consuelo tú süaveSé, y arrimo, á la pobre madre mia!Si en tí fincar esta esperanza puedo,Iré al peligro con mayor denuedo.»

»Yo parto sin hablarla; ella, ¡ay! no sabe

Cuántos riesgos el hijo desafía!

Por la noche y tu diestra, que no cabe

En mí á su llanto resistencia impía;

Venciérame. Consuelo tú süave

Sé, y arrimo, á la pobre madre mia!

Si en tí fincar esta esperanza puedo,

Iré al peligro con mayor denuedo.»

Con lágrimas responden de ternuraLos Troyanos presentes. RenovadoEl recuerdo del padre, Ascanio apuraSu afecto en él; y el rostro hermoseadoCon llanto, dice: «En esta ardua aventura,Euríalo, no temas resultadoQue á tan glorioso acometer no cuadre;Sí, tu madre tambien será mi madre.

Con lágrimas responden de ternuraLos Troyanos presentes. RenovadoEl recuerdo del padre, Ascanio apuraSu afecto en él; y el rostro hermoseadoCon llanto, dice: «En esta ardua aventura,Euríalo, no temas resultadoQue á tan glorioso acometer no cuadre;Sí, tu madre tambien será mi madre.

Con lágrimas responden de ternuraLos Troyanos presentes. RenovadoEl recuerdo del padre, Ascanio apuraSu afecto en él; y el rostro hermoseadoCon llanto, dice: «En esta ardua aventura,Euríalo, no temas resultadoQue á tan glorioso acometer no cuadre;Sí, tu madre tambien será mi madre.

Con lágrimas responden de ternura

Los Troyanos presentes. Renovado

El recuerdo del padre, Ascanio apura

Su afecto en él; y el rostro hermoseado

Con llanto, dice: «En esta ardua aventura,

Euríalo, no temas resultado

Que á tan glorioso acometer no cuadre;

Sí, tu madre tambien será mi madre.

»Llamárase Creusa, y madre fueraMia del todo: en cambio es madre tuya,No pequeño renombre. ComoquieraQue esta empresa magnánima concluya.(Júrolo por mi vida, á la maneraQue ántes mi padre), ó ya te restituya,Ó no, próspera suerte, honra no escasaSiempre daré á tu madre y á tu casa.»

»Llamárase Creusa, y madre fueraMia del todo: en cambio es madre tuya,No pequeño renombre. ComoquieraQue esta empresa magnánima concluya.(Júrolo por mi vida, á la maneraQue ántes mi padre), ó ya te restituya,Ó no, próspera suerte, honra no escasaSiempre daré á tu madre y á tu casa.»

»Llamárase Creusa, y madre fueraMia del todo: en cambio es madre tuya,No pequeño renombre. ComoquieraQue esta empresa magnánima concluya.(Júrolo por mi vida, á la maneraQue ántes mi padre), ó ya te restituya,Ó no, próspera suerte, honra no escasaSiempre daré á tu madre y á tu casa.»

»Llamárase Creusa, y madre fuera

Mia del todo: en cambio es madre tuya,

No pequeño renombre. Comoquiera

Que esta empresa magnánima concluya.

(Júrolo por mi vida, á la manera

Que ántes mi padre), ó ya te restituya,

Ó no, próspera suerte, honra no escasa

Siempre daré á tu madre y á tu casa.»

Dice Ascanio llorando, y desanudaDel hombro al punto una dorada espada,No de su vaina de marfil desnuda,De Licaon cretense obra extremada:Una, de leon despojos, piel velludaMnesteo á Niso da: con él celadaPermuta Alétes. De metal cubiertosMarchan los dos, con hados ¡ay! inciertos.

Dice Ascanio llorando, y desanudaDel hombro al punto una dorada espada,No de su vaina de marfil desnuda,De Licaon cretense obra extremada:Una, de leon despojos, piel velludaMnesteo á Niso da: con él celadaPermuta Alétes. De metal cubiertosMarchan los dos, con hados ¡ay! inciertos.

Dice Ascanio llorando, y desanudaDel hombro al punto una dorada espada,No de su vaina de marfil desnuda,De Licaon cretense obra extremada:Una, de leon despojos, piel velludaMnesteo á Niso da: con él celadaPermuta Alétes. De metal cubiertosMarchan los dos, con hados ¡ay! inciertos.

Dice Ascanio llorando, y desanuda

Del hombro al punto una dorada espada,

No de su vaina de marfil desnuda,

De Licaon cretense obra extremada:

Una, de leon despojos, piel velluda

Mnesteo á Niso da: con él celada

Permuta Alétes. De metal cubiertos

Marchan los dos, con hados ¡ay! inciertos.

Los siguen los caudillos principalesHasta las puertas, jóvenes y ancianosCon votos y plegarias. Bríos talesAscanio ostenta y pensamientos canosNo ya cual de su edad; y mil filialesMensajes encomienda: ¡intentos vanos!Las fugaces palabras recogíanVientos que á sordas nubes las confían.

Los siguen los caudillos principalesHasta las puertas, jóvenes y ancianosCon votos y plegarias. Bríos talesAscanio ostenta y pensamientos canosNo ya cual de su edad; y mil filialesMensajes encomienda: ¡intentos vanos!Las fugaces palabras recogíanVientos que á sordas nubes las confían.

Los siguen los caudillos principalesHasta las puertas, jóvenes y ancianosCon votos y plegarias. Bríos talesAscanio ostenta y pensamientos canosNo ya cual de su edad; y mil filialesMensajes encomienda: ¡intentos vanos!Las fugaces palabras recogíanVientos que á sordas nubes las confían.

Los siguen los caudillos principales

Hasta las puertas, jóvenes y ancianos

Con votos y plegarias. Bríos tales

Ascanio ostenta y pensamientos canos

No ya cual de su edad; y mil filiales

Mensajes encomienda: ¡intentos vanos!

Las fugaces palabras recogían

Vientos que á sordas nubes las confían.

Salen, pues, y los fosos ya salvados,Envueltos en la sombra, la carreraEncaminan á campos malhadadosEn que á muchos la muerte ántes espera:Ven rendidos á trechos los soldadosY los carros en alto en la ribera;Entre armas, ruedas, bridas, vino y todoMudo yace el ejército beodo.

Salen, pues, y los fosos ya salvados,Envueltos en la sombra, la carreraEncaminan á campos malhadadosEn que á muchos la muerte ántes espera:Ven rendidos á trechos los soldadosY los carros en alto en la ribera;Entre armas, ruedas, bridas, vino y todoMudo yace el ejército beodo.

Salen, pues, y los fosos ya salvados,Envueltos en la sombra, la carreraEncaminan á campos malhadadosEn que á muchos la muerte ántes espera:Ven rendidos á trechos los soldadosY los carros en alto en la ribera;Entre armas, ruedas, bridas, vino y todoMudo yace el ejército beodo.

Salen, pues, y los fosos ya salvados,

Envueltos en la sombra, la carrera

Encaminan á campos malhadados

En que á muchos la muerte ántes espera:

Ven rendidos á trechos los soldados

Y los carros en alto en la ribera;

Entre armas, ruedas, bridas, vino y todo

Mudo yace el ejército beodo.

Habló el hijo de Hírtaco primero:«¡Euríalo! osar mucho importa ahora;Propicia es la ocasion, y éste el sendero.Tú, no se alce tal vez mano traidoraA hacernos por la espalda un desafuero,Ten alerta la vista indagadora;Que yo dando la tala en torno mioPor ancha brecha conducirte fio.»

Habló el hijo de Hírtaco primero:«¡Euríalo! osar mucho importa ahora;Propicia es la ocasion, y éste el sendero.Tú, no se alce tal vez mano traidoraA hacernos por la espalda un desafuero,Ten alerta la vista indagadora;Que yo dando la tala en torno mioPor ancha brecha conducirte fio.»

Habló el hijo de Hírtaco primero:«¡Euríalo! osar mucho importa ahora;Propicia es la ocasion, y éste el sendero.Tú, no se alce tal vez mano traidoraA hacernos por la espalda un desafuero,Ten alerta la vista indagadora;Que yo dando la tala en torno mioPor ancha brecha conducirte fio.»

Habló el hijo de Hírtaco primero:

«¡Euríalo! osar mucho importa ahora;

Propicia es la ocasion, y éste el sendero.

Tú, no se alce tal vez mano traidora

A hacernos por la espalda un desafuero,

Ten alerta la vista indagadora;

Que yo dando la tala en torno mio

Por ancha brecha conducirte fio.»

Dice, y hace silencio, y á RamneteQue en su alta tienda y cama entapizadaDaba roncos bufidos, arremeteCon brazo firme y con desnuda espada.Rey á un tiempo y augur, á quien someteEl rey Turno sus dudas, fué; mas nadaValieron artes al dormido magoContra el poder de un invisible amago.

Dice, y hace silencio, y á RamneteQue en su alta tienda y cama entapizadaDaba roncos bufidos, arremeteCon brazo firme y con desnuda espada.Rey á un tiempo y augur, á quien someteEl rey Turno sus dudas, fué; mas nadaValieron artes al dormido magoContra el poder de un invisible amago.

Dice, y hace silencio, y á RamneteQue en su alta tienda y cama entapizadaDaba roncos bufidos, arremeteCon brazo firme y con desnuda espada.Rey á un tiempo y augur, á quien someteEl rey Turno sus dudas, fué; mas nadaValieron artes al dormido magoContra el poder de un invisible amago.

Dice, y hace silencio, y á Ramnete

Que en su alta tienda y cama entapizada

Daba roncos bufidos, arremete

Con brazo firme y con desnuda espada.

Rey á un tiempo y augur, á quien somete

El rey Turno sus dudas, fué; mas nada

Valieron artes al dormido mago

Contra el poder de un invisible amago.

Á tres pajes que entre armas, mezcla ciega,Yacen, y al escudero y al aurigaDe Remo, al pié de sus caballos, llegaY las flojas cabezas les desligaA hierro; al amo, en pos, el cuello siega,Y el tronco deja que abortando sigaRaudales: de cadáveres sembradaEn cálido cruor la tierra náda.

Á tres pajes que entre armas, mezcla ciega,Yacen, y al escudero y al aurigaDe Remo, al pié de sus caballos, llegaY las flojas cabezas les desligaA hierro; al amo, en pos, el cuello siega,Y el tronco deja que abortando sigaRaudales: de cadáveres sembradaEn cálido cruor la tierra náda.

Á tres pajes que entre armas, mezcla ciega,Yacen, y al escudero y al aurigaDe Remo, al pié de sus caballos, llegaY las flojas cabezas les desligaA hierro; al amo, en pos, el cuello siega,Y el tronco deja que abortando sigaRaudales: de cadáveres sembradaEn cálido cruor la tierra náda.

Á tres pajes que entre armas, mezcla ciega,

Yacen, y al escudero y al auriga

De Remo, al pié de sus caballos, llega

Y las flojas cabezas les desliga

A hierro; al amo, en pos, el cuello siega,

Y el tronco deja que abortando siga

Raudales: de cadáveres sembrada

En cálido cruor la tierra náda.

Y á Lamo oprime, á Lámiro, á Serrano,Mozo éste de gentil fisonomíaQue hasta tarde despierto estuvo, en vano,Con el mucho jugar; ya en fin dormiaPuesto en brazos de un sueño asaz temprano,Con el mucho beber. ¡Feliz si al diaAguardase! si, hurtándose al sosiego,Igualara la noche con el juego!

Y á Lamo oprime, á Lámiro, á Serrano,Mozo éste de gentil fisonomíaQue hasta tarde despierto estuvo, en vano,Con el mucho jugar; ya en fin dormiaPuesto en brazos de un sueño asaz temprano,Con el mucho beber. ¡Feliz si al diaAguardase! si, hurtándose al sosiego,Igualara la noche con el juego!

Y á Lamo oprime, á Lámiro, á Serrano,Mozo éste de gentil fisonomíaQue hasta tarde despierto estuvo, en vano,Con el mucho jugar; ya en fin dormiaPuesto en brazos de un sueño asaz temprano,Con el mucho beber. ¡Feliz si al diaAguardase! si, hurtándose al sosiego,Igualara la noche con el juego!

Y á Lamo oprime, á Lámiro, á Serrano,

Mozo éste de gentil fisonomía

Que hasta tarde despierto estuvo, en vano,

Con el mucho jugar; ya en fin dormia

Puesto en brazos de un sueño asaz temprano,

Con el mucho beber. ¡Feliz si al dia

Aguardase! si, hurtándose al sosiego,

Igualara la noche con el juego!

Como leon que, en el furor agudoDe hambre voraz, entre el rebaño vagaTierno de carnes y en su espanto mudo,Que hinche el aprisco, y ya le aferra y traga;Brama su boca ensangrentada: crudoAsí Niso se ceba: irle á la zagaEuríalo no quiere, y muertes haceEn la ignorada grey que en torno yace.

Como leon que, en el furor agudoDe hambre voraz, entre el rebaño vagaTierno de carnes y en su espanto mudo,Que hinche el aprisco, y ya le aferra y traga;Brama su boca ensangrentada: crudoAsí Niso se ceba: irle á la zagaEuríalo no quiere, y muertes haceEn la ignorada grey que en torno yace.

Como leon que, en el furor agudoDe hambre voraz, entre el rebaño vagaTierno de carnes y en su espanto mudo,Que hinche el aprisco, y ya le aferra y traga;Brama su boca ensangrentada: crudoAsí Niso se ceba: irle á la zagaEuríalo no quiere, y muertes haceEn la ignorada grey que en torno yace.

Como leon que, en el furor agudo

De hambre voraz, entre el rebaño vaga

Tierno de carnes y en su espanto mudo,

Que hinche el aprisco, y ya le aferra y traga;

Brama su boca ensangrentada: crudo

Así Niso se ceba: irle á la zaga

Euríalo no quiere, y muertes hace

En la ignorada grey que en torno yace.

Él á Ábaris y á Fado asalto fieroY á Herbeso y Reto dió: Reto, que en velaTodo viéndolo está; medroso emperoTras una jarra enorme el bulto cela:En su pecho, al erguirse, entra el aceroQue, sacado, mortal caso revela:Vierte el triste la vida, y sangre y vino;Y el nocturno agresor se abre camino.

Él á Ábaris y á Fado asalto fieroY á Herbeso y Reto dió: Reto, que en velaTodo viéndolo está; medroso emperoTras una jarra enorme el bulto cela:En su pecho, al erguirse, entra el aceroQue, sacado, mortal caso revela:Vierte el triste la vida, y sangre y vino;Y el nocturno agresor se abre camino.

Él á Ábaris y á Fado asalto fieroY á Herbeso y Reto dió: Reto, que en velaTodo viéndolo está; medroso emperoTras una jarra enorme el bulto cela:En su pecho, al erguirse, entra el aceroQue, sacado, mortal caso revela:Vierte el triste la vida, y sangre y vino;Y el nocturno agresor se abre camino.

Él á Ábaris y á Fado asalto fiero

Y á Herbeso y Reto dió: Reto, que en vela

Todo viéndolo está; medroso empero

Tras una jarra enorme el bulto cela:

En su pecho, al erguirse, entra el acero

Que, sacado, mortal caso revela:

Vierte el triste la vida, y sangre y vino;

Y el nocturno agresor se abre camino.

Ya al cuartel de Mesapo va, do espiraSin pábulo la lumbre: allí la hierbaPaciendo atados los bridones mira.Niso en breves palabras (pues observaCuán léjos va llevándolos la iraQue matando se enciende y exacerba)Dijo: «La odiosa luz próxima advierto:No más sangre; ancha senda hemos abierto.»

Ya al cuartel de Mesapo va, do espiraSin pábulo la lumbre: allí la hierbaPaciendo atados los bridones mira.Niso en breves palabras (pues observaCuán léjos va llevándolos la iraQue matando se enciende y exacerba)Dijo: «La odiosa luz próxima advierto:No más sangre; ancha senda hemos abierto.»

Ya al cuartel de Mesapo va, do espiraSin pábulo la lumbre: allí la hierbaPaciendo atados los bridones mira.Niso en breves palabras (pues observaCuán léjos va llevándolos la iraQue matando se enciende y exacerba)Dijo: «La odiosa luz próxima advierto:No más sangre; ancha senda hemos abierto.»

Ya al cuartel de Mesapo va, do espira

Sin pábulo la lumbre: allí la hierba

Paciendo atados los bridones mira.

Niso en breves palabras (pues observa

Cuán léjos va llevándolos la ira

Que matando se enciende y exacerba)

Dijo: «La odiosa luz próxima advierto:

No más sangre; ancha senda hemos abierto.»

Mucha arma allí, mucha maciza plata,Mucho vaso y riquísimo tapeteAbandonan. Euríalo arrebataPara sí de Mesapo el justo almete,Que al viento plumas de color desata;Despues que los galones de RamneteY el cinto, que áureos clavos ornamentan,Alzó: en vano sus hombros los sustentan!

Mucha arma allí, mucha maciza plata,Mucho vaso y riquísimo tapeteAbandonan. Euríalo arrebataPara sí de Mesapo el justo almete,Que al viento plumas de color desata;Despues que los galones de RamneteY el cinto, que áureos clavos ornamentan,Alzó: en vano sus hombros los sustentan!

Mucha arma allí, mucha maciza plata,Mucho vaso y riquísimo tapeteAbandonan. Euríalo arrebataPara sí de Mesapo el justo almete,Que al viento plumas de color desata;Despues que los galones de RamneteY el cinto, que áureos clavos ornamentan,Alzó: en vano sus hombros los sustentan!

Mucha arma allí, mucha maciza plata,

Mucho vaso y riquísimo tapete

Abandonan. Euríalo arrebata

Para sí de Mesapo el justo almete,

Que al viento plumas de color desata;

Despues que los galones de Ramnete

Y el cinto, que áureos clavos ornamentan,

Alzó: en vano sus hombros los sustentan!

(De Cédico opulento éstas un diaGalas fueron; el cual al tiburtinoRémulo como prenda las envíaDe alma hospitalidad y afecto fino:En legado, al morir, éste las fiaAl nieto, y con su muerte, en guerra, vinoA manos de los Rútulos la ricaHerencia, y al más fuerte se adjudica).

(De Cédico opulento éstas un diaGalas fueron; el cual al tiburtinoRémulo como prenda las envíaDe alma hospitalidad y afecto fino:En legado, al morir, éste las fiaAl nieto, y con su muerte, en guerra, vinoA manos de los Rútulos la ricaHerencia, y al más fuerte se adjudica).

(De Cédico opulento éstas un diaGalas fueron; el cual al tiburtinoRémulo como prenda las envíaDe alma hospitalidad y afecto fino:En legado, al morir, éste las fiaAl nieto, y con su muerte, en guerra, vinoA manos de los Rútulos la ricaHerencia, y al más fuerte se adjudica).

(De Cédico opulento éstas un dia

Galas fueron; el cual al tiburtino

Rémulo como prenda las envía

De alma hospitalidad y afecto fino:

En legado, al morir, éste las fia

Al nieto, y con su muerte, en guerra, vino

A manos de los Rútulos la rica

Herencia, y al más fuerte se adjudica).

Salen ambos del campo, y ya por viaSegura echan á andar. En tal momentoRespuestas para Turno conduciaParte de una legion: tres veces cientoJinetes son;—atras la infanteríaA marchar se apercibe:—de LaurentoSalieron adelante, y á su frenteVa, con broquel cual los demas, Volcente.

Salen ambos del campo, y ya por viaSegura echan á andar. En tal momentoRespuestas para Turno conduciaParte de una legion: tres veces cientoJinetes son;—atras la infanteríaA marchar se apercibe:—de LaurentoSalieron adelante, y á su frenteVa, con broquel cual los demas, Volcente.

Salen ambos del campo, y ya por viaSegura echan á andar. En tal momentoRespuestas para Turno conduciaParte de una legion: tres veces cientoJinetes son;—atras la infanteríaA marchar se apercibe:—de LaurentoSalieron adelante, y á su frenteVa, con broquel cual los demas, Volcente.

Salen ambos del campo, y ya por via

Segura echan á andar. En tal momento

Respuestas para Turno conducia

Parte de una legion: tres veces ciento

Jinetes son;—atras la infantería

A marchar se apercibe:—de Laurento

Salieron adelante, y á su frente

Va, con broquel cual los demas, Volcente.

Llegan ya al campo y muro, cuando aquellosBultos miran que á izquierda mano tienden.El yelmo de Mesapo da destellosQue entre el nocturno clarear ofendenLa vista á quien observe: huyes, mas ellos,Desmemoriado Euríalo, te venden!«No equívoca vision mi mente inflama,»De en medio del tropel Volcente clama.

Llegan ya al campo y muro, cuando aquellosBultos miran que á izquierda mano tienden.El yelmo de Mesapo da destellosQue entre el nocturno clarear ofendenLa vista á quien observe: huyes, mas ellos,Desmemoriado Euríalo, te venden!«No equívoca vision mi mente inflama,»De en medio del tropel Volcente clama.

Llegan ya al campo y muro, cuando aquellosBultos miran que á izquierda mano tienden.El yelmo de Mesapo da destellosQue entre el nocturno clarear ofendenLa vista á quien observe: huyes, mas ellos,Desmemoriado Euríalo, te venden!«No equívoca vision mi mente inflama,»De en medio del tropel Volcente clama.

Llegan ya al campo y muro, cuando aquellos

Bultos miran que á izquierda mano tienden.

El yelmo de Mesapo da destellos

Que entre el nocturno clarear ofenden

La vista á quien observe: huyes, mas ellos,

Desmemoriado Euríalo, te venden!

«No equívoca vision mi mente inflama,»

De en medio del tropel Volcente clama.

Y «¡Alto!» intima: «¿quién sois? decid; ¿de dóndeÓ á dónde os dirigís? ¿Á qué banderaAdscritos militais?» Nadie responde:Uno y otro á los bosques aceleraEl paso, y á la noche, que le esconde,Fiado huyendo va. Sin más esperaCierran al bosque entradas y retretesEn alas desplegados los jinetes.

Y «¡Alto!» intima: «¿quién sois? decid; ¿de dóndeÓ á dónde os dirigís? ¿Á qué banderaAdscritos militais?» Nadie responde:Uno y otro á los bosques aceleraEl paso, y á la noche, que le esconde,Fiado huyendo va. Sin más esperaCierran al bosque entradas y retretesEn alas desplegados los jinetes.

Y «¡Alto!» intima: «¿quién sois? decid; ¿de dóndeÓ á dónde os dirigís? ¿Á qué banderaAdscritos militais?» Nadie responde:Uno y otro á los bosques aceleraEl paso, y á la noche, que le esconde,Fiado huyendo va. Sin más esperaCierran al bosque entradas y retretesEn alas desplegados los jinetes.

Y «¡Alto!» intima: «¿quién sois? decid; ¿de dónde

Ó á dónde os dirigís? ¿Á qué bandera

Adscritos militais?» Nadie responde:

Uno y otro á los bosques acelera

El paso, y á la noche, que le esconde,

Fiado huyendo va. Sin más espera

Cierran al bosque entradas y retretes

En alas desplegados los jinetes.

Selva de encinas negras y jaralesTendíase ancha allí, de agrios abrojosCeñida, y de espesísimos breñales:Rara trillada senda ven los ojosEn medio de sus calles naturales.Euríalo, á quien pesan sus despojos,Y los ramos asombran del recinto,Piérdese en el confuso laberinto.

Selva de encinas negras y jaralesTendíase ancha allí, de agrios abrojosCeñida, y de espesísimos breñales:Rara trillada senda ven los ojosEn medio de sus calles naturales.Euríalo, á quien pesan sus despojos,Y los ramos asombran del recinto,Piérdese en el confuso laberinto.

Selva de encinas negras y jaralesTendíase ancha allí, de agrios abrojosCeñida, y de espesísimos breñales:Rara trillada senda ven los ojosEn medio de sus calles naturales.Euríalo, á quien pesan sus despojos,Y los ramos asombran del recinto,Piérdese en el confuso laberinto.

Selva de encinas negras y jarales

Tendíase ancha allí, de agrios abrojos

Ceñida, y de espesísimos breñales:

Rara trillada senda ven los ojos

En medio de sus calles naturales.

Euríalo, á quien pesan sus despojos,

Y los ramos asombran del recinto,

Piérdese en el confuso laberinto.

Niso huye, huye impróvido, y ya fueraVa del alcance de enemiga mano,El campo atras dejando en su carreraQue por Alba despues nombróseAlbano:(Campo del rey Latino entónces era,Y en él grandes majadas). ¡Ay! en vano,Cuando hubo de parar, buscó al ausenteAmigo, y dijo al fin con voz doliente:

Niso huye, huye impróvido, y ya fueraVa del alcance de enemiga mano,El campo atras dejando en su carreraQue por Alba despues nombróseAlbano:(Campo del rey Latino entónces era,Y en él grandes majadas). ¡Ay! en vano,Cuando hubo de parar, buscó al ausenteAmigo, y dijo al fin con voz doliente:

Niso huye, huye impróvido, y ya fueraVa del alcance de enemiga mano,El campo atras dejando en su carreraQue por Alba despues nombróseAlbano:(Campo del rey Latino entónces era,Y en él grandes majadas). ¡Ay! en vano,Cuando hubo de parar, buscó al ausenteAmigo, y dijo al fin con voz doliente:

Niso huye, huye impróvido, y ya fuera

Va del alcance de enemiga mano,

El campo atras dejando en su carrera

Que por Alba despues nombróseAlbano:

(Campo del rey Latino entónces era,

Y en él grandes majadas). ¡Ay! en vano,

Cuando hubo de parar, buscó al ausente

Amigo, y dijo al fin con voz doliente:

«¡Euríalo infeliz! ¡yo te he dejado!¿Por dónde, ¡ay triste! he de seguirte ahora?¿Dónde hallarte?» Y con rumbo retrogradoOtra vez de la selva engañadoraIntríncase en el seno enmarañado;Sus propias huellas afligido explora,Y entre las matas ásperas caminaEn que silencio funeral domina.

«¡Euríalo infeliz! ¡yo te he dejado!¿Por dónde, ¡ay triste! he de seguirte ahora?¿Dónde hallarte?» Y con rumbo retrogradoOtra vez de la selva engañadoraIntríncase en el seno enmarañado;Sus propias huellas afligido explora,Y entre las matas ásperas caminaEn que silencio funeral domina.

«¡Euríalo infeliz! ¡yo te he dejado!¿Por dónde, ¡ay triste! he de seguirte ahora?¿Dónde hallarte?» Y con rumbo retrogradoOtra vez de la selva engañadoraIntríncase en el seno enmarañado;Sus propias huellas afligido explora,Y entre las matas ásperas caminaEn que silencio funeral domina.

«¡Euríalo infeliz! ¡yo te he dejado!

¿Por dónde, ¡ay triste! he de seguirte ahora?

¿Dónde hallarte?» Y con rumbo retrogrado

Otra vez de la selva engañadora

Intríncase en el seno enmarañado;

Sus propias huellas afligido explora,

Y entre las matas ásperas camina

En que silencio funeral domina.

Caballos siente, oye el tropel, escuchaDe horda perseguidora el alto aullido;Ni de tiempo medió distancia muchaCuando nuevo clamor hiere su oido,Y á Euríalo distingue, que reluchaEn vano, de contrarios sorprendido:Turbóle senda ambigua y sombra ingrata;Y fuerza superior ya le arrebata.

Caballos siente, oye el tropel, escuchaDe horda perseguidora el alto aullido;Ni de tiempo medió distancia muchaCuando nuevo clamor hiere su oido,Y á Euríalo distingue, que reluchaEn vano, de contrarios sorprendido:Turbóle senda ambigua y sombra ingrata;Y fuerza superior ya le arrebata.

Caballos siente, oye el tropel, escuchaDe horda perseguidora el alto aullido;Ni de tiempo medió distancia muchaCuando nuevo clamor hiere su oido,Y á Euríalo distingue, que reluchaEn vano, de contrarios sorprendido:Turbóle senda ambigua y sombra ingrata;Y fuerza superior ya le arrebata.

Caballos siente, oye el tropel, escucha

De horda perseguidora el alto aullido;

Ni de tiempo medió distancia mucha

Cuando nuevo clamor hiere su oido,

Y á Euríalo distingue, que relucha

En vano, de contrarios sorprendido:

Turbóle senda ambigua y sombra ingrata;

Y fuerza superior ya le arrebata.

¿Cómo será que al mísero liberte?¿Con qué armas defender podrá al amigo?¿Entre heridas buscando honrosa muerte,Arrojaráse en medio al enemigo?¿Qué hará? Blande un astil con brazo fuerte,Y á la Luna tomando por testigo,Que alto su carro á la sazon regía,En voz sumisa esta plegaria envía:

¿Cómo será que al mísero liberte?¿Con qué armas defender podrá al amigo?¿Entre heridas buscando honrosa muerte,Arrojaráse en medio al enemigo?¿Qué hará? Blande un astil con brazo fuerte,Y á la Luna tomando por testigo,Que alto su carro á la sazon regía,En voz sumisa esta plegaria envía:

¿Cómo será que al mísero liberte?¿Con qué armas defender podrá al amigo?¿Entre heridas buscando honrosa muerte,Arrojaráse en medio al enemigo?¿Qué hará? Blande un astil con brazo fuerte,Y á la Luna tomando por testigo,Que alto su carro á la sazon regía,En voz sumisa esta plegaria envía:

¿Cómo será que al mísero liberte?

¿Con qué armas defender podrá al amigo?

¿Entre heridas buscando honrosa muerte,

Arrojaráse en medio al enemigo?

¿Qué hará? Blande un astil con brazo fuerte,

Y á la Luna tomando por testigo,

Que alto su carro á la sazon regía,

En voz sumisa esta plegaria envía:

«¡Honor de los celestes luminares,Custodia de los bosques, sacra Luna!Si á Hírtaco, mi padre, en tus altaresPoner viste en mi nombre ofrenda alguna;Si, cazador en selvas seculares,Tu gloria acrecenté con mi fortunaTus bóvedas colgando de despojos,Compasiva á mi afan vuelve los ojos!

«¡Honor de los celestes luminares,Custodia de los bosques, sacra Luna!Si á Hírtaco, mi padre, en tus altaresPoner viste en mi nombre ofrenda alguna;Si, cazador en selvas seculares,Tu gloria acrecenté con mi fortunaTus bóvedas colgando de despojos,Compasiva á mi afan vuelve los ojos!

«¡Honor de los celestes luminares,Custodia de los bosques, sacra Luna!Si á Hírtaco, mi padre, en tus altaresPoner viste en mi nombre ofrenda alguna;Si, cazador en selvas seculares,Tu gloria acrecenté con mi fortunaTus bóvedas colgando de despojos,Compasiva á mi afan vuelve los ojos!

«¡Honor de los celestes luminares,

Custodia de los bosques, sacra Luna!

Si á Hírtaco, mi padre, en tus altares

Poner viste en mi nombre ofrenda alguna;

Si, cazador en selvas seculares,

Tu gloria acrecenté con mi fortuna

Tus bóvedas colgando de despojos,

Compasiva á mi afan vuelve los ojos!

»¡Oh! dame que ese grupo desordene,Y á este dardo en el aire abre sendero!»Orando así, con cuantas fuerzas tieneArroja el arma. En ímpetu ligeroEl asta parte despedida, y viene,Hendiendo sombras, á Sulmon frontero,Y rómpese en su espalda, y la maderaHecha astillas las vísceras lacera.

»¡Oh! dame que ese grupo desordene,Y á este dardo en el aire abre sendero!»Orando así, con cuantas fuerzas tieneArroja el arma. En ímpetu ligeroEl asta parte despedida, y viene,Hendiendo sombras, á Sulmon frontero,Y rómpese en su espalda, y la maderaHecha astillas las vísceras lacera.

»¡Oh! dame que ese grupo desordene,Y á este dardo en el aire abre sendero!»Orando así, con cuantas fuerzas tieneArroja el arma. En ímpetu ligeroEl asta parte despedida, y viene,Hendiendo sombras, á Sulmon frontero,Y rómpese en su espalda, y la maderaHecha astillas las vísceras lacera.

»¡Oh! dame que ese grupo desordene,

Y á este dardo en el aire abre sendero!»

Orando así, con cuantas fuerzas tiene

Arroja el arma. En ímpetu ligero

El asta parte despedida, y viene,

Hendiendo sombras, á Sulmon frontero,

Y rómpese en su espalda, y la madera

Hecha astillas las vísceras lacera.

Agobiado Sulmon rueda al instante,Y con hondo estertor, trémulo, frio,Las entrañas fatiga, agonizante,Y de encendida sangre vierte un rio.No hay quien no torne á ver, quien no se espanteNiso, entretanto, renovando el brío,Puesto el brazo á la altura de la oreja,A asestar otro tiro se apareja.

Agobiado Sulmon rueda al instante,Y con hondo estertor, trémulo, frio,Las entrañas fatiga, agonizante,Y de encendida sangre vierte un rio.No hay quien no torne á ver, quien no se espanteNiso, entretanto, renovando el brío,Puesto el brazo á la altura de la oreja,A asestar otro tiro se apareja.

Agobiado Sulmon rueda al instante,Y con hondo estertor, trémulo, frio,Las entrañas fatiga, agonizante,Y de encendida sangre vierte un rio.No hay quien no torne á ver, quien no se espanteNiso, entretanto, renovando el brío,Puesto el brazo á la altura de la oreja,A asestar otro tiro se apareja.

Agobiado Sulmon rueda al instante,

Y con hondo estertor, trémulo, frio,

Las entrañas fatiga, agonizante,

Y de encendida sangre vierte un rio.

No hay quien no torne á ver, quien no se espante

Niso, entretanto, renovando el brío,

Puesto el brazo á la altura de la oreja,

A asestar otro tiro se apareja.

Temblando están del invisible amagoTodos, cuando otra vez dardo estridenteLlega, que ambas las sienes pasa á TagoY en su hendido cerebro híncase ardiente.El causador no indaga del estragoLlevado de la cólera Volcente,Ni en quién le cumpla desfogarse mira;Ciego salta, y bramando estalla en ira:

Temblando están del invisible amagoTodos, cuando otra vez dardo estridenteLlega, que ambas las sienes pasa á TagoY en su hendido cerebro híncase ardiente.El causador no indaga del estragoLlevado de la cólera Volcente,Ni en quién le cumpla desfogarse mira;Ciego salta, y bramando estalla en ira:

Temblando están del invisible amagoTodos, cuando otra vez dardo estridenteLlega, que ambas las sienes pasa á TagoY en su hendido cerebro híncase ardiente.El causador no indaga del estragoLlevado de la cólera Volcente,Ni en quién le cumpla desfogarse mira;Ciego salta, y bramando estalla en ira:

Temblando están del invisible amago

Todos, cuando otra vez dardo estridente

Llega, que ambas las sienes pasa á Tago

Y en su hendido cerebro híncase ardiente.

El causador no indaga del estrago

Llevado de la cólera Volcente,

Ni en quién le cumpla desfogarse mira;

Ciego salta, y bramando estalla en ira:

«Tu sangre ha de correr, quienquier que él sea;Y en tí de entrambos tomaré venganza!»Así diciendo, el hierro ya meneaDesnudo, y sobre Euríalo se lanza.Lleno, á par, de terror, Niso vocea;Fuera, tambien, de sí, Niso se avanza:Más tiempo oculto estar no lo toleraEl duro trance, ni él callar pudiera.

«Tu sangre ha de correr, quienquier que él sea;Y en tí de entrambos tomaré venganza!»Así diciendo, el hierro ya meneaDesnudo, y sobre Euríalo se lanza.Lleno, á par, de terror, Niso vocea;Fuera, tambien, de sí, Niso se avanza:Más tiempo oculto estar no lo toleraEl duro trance, ni él callar pudiera.

«Tu sangre ha de correr, quienquier que él sea;Y en tí de entrambos tomaré venganza!»Así diciendo, el hierro ya meneaDesnudo, y sobre Euríalo se lanza.Lleno, á par, de terror, Niso vocea;Fuera, tambien, de sí, Niso se avanza:Más tiempo oculto estar no lo toleraEl duro trance, ni él callar pudiera.

«Tu sangre ha de correr, quienquier que él sea;

Y en tí de entrambos tomaré venganza!»

Así diciendo, el hierro ya menea

Desnudo, y sobre Euríalo se lanza.

Lleno, á par, de terror, Niso vocea;

Fuera, tambien, de sí, Niso se avanza:

Más tiempo oculto estar no lo tolera

El duro trance, ni él callar pudiera.

«¡Acá, acá, revolved! ¡yo soy!» les dice;«¡Contra mi pecho encaminad la espada!¡Oh Rútulos! mirad que ese infeliceNada osó hacer, ni hacer pudiera nada.Todo yo lo tracé, todo lo hice.Por los astros lo juro y la moradaCeleste. Fué su culpa, demasiadoÁ un sin ventura amigo haber amado.»

«¡Acá, acá, revolved! ¡yo soy!» les dice;«¡Contra mi pecho encaminad la espada!¡Oh Rútulos! mirad que ese infeliceNada osó hacer, ni hacer pudiera nada.Todo yo lo tracé, todo lo hice.Por los astros lo juro y la moradaCeleste. Fué su culpa, demasiadoÁ un sin ventura amigo haber amado.»

«¡Acá, acá, revolved! ¡yo soy!» les dice;«¡Contra mi pecho encaminad la espada!¡Oh Rútulos! mirad que ese infeliceNada osó hacer, ni hacer pudiera nada.Todo yo lo tracé, todo lo hice.Por los astros lo juro y la moradaCeleste. Fué su culpa, demasiadoÁ un sin ventura amigo haber amado.»

«¡Acá, acá, revolved! ¡yo soy!» les dice;

«¡Contra mi pecho encaminad la espada!

¡Oh Rútulos! mirad que ese infelice

Nada osó hacer, ni hacer pudiera nada.

Todo yo lo tracé, todo lo hice.

Por los astros lo juro y la morada

Celeste. Fué su culpa, demasiado

Á un sin ventura amigo haber amado.»

Miéntras en vano así Niso clamaba,Ya la amenazadora punta llega,Y al costado de Euríalo se clavaY el tierno pecho le destroza ciega.Cae el triste, y la vida se le acaba:Roja sangre sus blancos miembros riega,Y, doblándose lánguida, reposaSobre los hombros la cerviz hermosa.

Miéntras en vano así Niso clamaba,Ya la amenazadora punta llega,Y al costado de Euríalo se clavaY el tierno pecho le destroza ciega.Cae el triste, y la vida se le acaba:Roja sangre sus blancos miembros riega,Y, doblándose lánguida, reposaSobre los hombros la cerviz hermosa.

Miéntras en vano así Niso clamaba,Ya la amenazadora punta llega,Y al costado de Euríalo se clavaY el tierno pecho le destroza ciega.Cae el triste, y la vida se le acaba:Roja sangre sus blancos miembros riega,Y, doblándose lánguida, reposaSobre los hombros la cerviz hermosa.

Miéntras en vano así Niso clamaba,

Ya la amenazadora punta llega,

Y al costado de Euríalo se clava

Y el tierno pecho le destroza ciega.

Cae el triste, y la vida se le acaba:

Roja sangre sus blancos miembros riega,

Y, doblándose lánguida, reposa

Sobre los hombros la cerviz hermosa.

Tál flor purpúrea á quien tronchó el aradoDesfallece á morir; tál la amapolaSobre su débil vástago dobladoInclina mustia la gentil corolaQue la lluvia agobió. DesesperadoNiso penetra el escuadron, y á solaLa persona, entre todos, de VolcenteSolicita su cólera impaciente.

Tál flor purpúrea á quien tronchó el aradoDesfallece á morir; tál la amapolaSobre su débil vástago dobladoInclina mustia la gentil corolaQue la lluvia agobió. DesesperadoNiso penetra el escuadron, y á solaLa persona, entre todos, de VolcenteSolicita su cólera impaciente.

Tál flor purpúrea á quien tronchó el aradoDesfallece á morir; tál la amapolaSobre su débil vástago dobladoInclina mustia la gentil corolaQue la lluvia agobió. DesesperadoNiso penetra el escuadron, y á solaLa persona, entre todos, de VolcenteSolicita su cólera impaciente.

Tál flor purpúrea á quien tronchó el arado

Desfallece á morir; tál la amapola

Sobre su débil vástago doblado

Inclina mustia la gentil corola

Que la lluvia agobió. Desesperado

Niso penetra el escuadron, y á sola

La persona, entre todos, de Volcente

Solicita su cólera impaciente.

Acá y allá, ya aquel, ya este guerrero,Le resisten y estorban: él no cia,Antes á todos lados el aceroFulmíneo revolviendo ábrese via;Hasta que al fin al Rútulo, que fieroGritando á la sazon la boca abria,Por ella adentro le escondió la lanza:Próximo así á morir tomó venganza;

Acá y allá, ya aquel, ya este guerrero,Le resisten y estorban: él no cia,Antes á todos lados el aceroFulmíneo revolviendo ábrese via;Hasta que al fin al Rútulo, que fieroGritando á la sazon la boca abria,Por ella adentro le escondió la lanza:Próximo así á morir tomó venganza;

Acá y allá, ya aquel, ya este guerrero,Le resisten y estorban: él no cia,Antes á todos lados el aceroFulmíneo revolviendo ábrese via;Hasta que al fin al Rútulo, que fieroGritando á la sazon la boca abria,Por ella adentro le escondió la lanza:Próximo así á morir tomó venganza;

Acá y allá, ya aquel, ya este guerrero,

Le resisten y estorban: él no cia,

Antes á todos lados el acero

Fulmíneo revolviendo ábrese via;

Hasta que al fin al Rútulo, que fiero

Gritando á la sazon la boca abria,

Por ella adentro le escondió la lanza:

Próximo así á morir tomó venganza;

Y encima se desploma herido, inerme,Del muerto amigo á quien unió su historia,Y en paz allí su último sueño duerme.¡Oh, felices los dos! si alguna gloriaPuedo yo de mis versos prometerme,Siglos no eclipsarán vuestra memoriaMiéntras sustente inmoble el CapitolioEl prez de Enéas y de Jove el solio!

Y encima se desploma herido, inerme,Del muerto amigo á quien unió su historia,Y en paz allí su último sueño duerme.¡Oh, felices los dos! si alguna gloriaPuedo yo de mis versos prometerme,Siglos no eclipsarán vuestra memoriaMiéntras sustente inmoble el CapitolioEl prez de Enéas y de Jove el solio!

Y encima se desploma herido, inerme,Del muerto amigo á quien unió su historia,Y en paz allí su último sueño duerme.¡Oh, felices los dos! si alguna gloriaPuedo yo de mis versos prometerme,Siglos no eclipsarán vuestra memoriaMiéntras sustente inmoble el CapitolioEl prez de Enéas y de Jove el solio!

Y encima se desploma herido, inerme,

Del muerto amigo á quien unió su historia,

Y en paz allí su último sueño duerme.

¡Oh, felices los dos! si alguna gloria

Puedo yo de mis versos prometerme,

Siglos no eclipsarán vuestra memoria

Miéntras sustente inmoble el Capitolio

El prez de Enéas y de Jove el solio!

Vencedores los Rútulos en tantoRecogido el botin, al campamentoExánime á Volcente van con llantoConduciendo. Menor no es el lamentoQue en los reales cunde, y el espanto,Cuando á Ramnete ven sin movimiento,Y tanto noble jefe á quien abrumaComun calamidad: Serrano, Numa...

Vencedores los Rútulos en tantoRecogido el botin, al campamentoExánime á Volcente van con llantoConduciendo. Menor no es el lamentoQue en los reales cunde, y el espanto,Cuando á Ramnete ven sin movimiento,Y tanto noble jefe á quien abrumaComun calamidad: Serrano, Numa...

Vencedores los Rútulos en tantoRecogido el botin, al campamentoExánime á Volcente van con llantoConduciendo. Menor no es el lamentoQue en los reales cunde, y el espanto,Cuando á Ramnete ven sin movimiento,Y tanto noble jefe á quien abrumaComun calamidad: Serrano, Numa...

Vencedores los Rútulos en tanto

Recogido el botin, al campamento

Exánime á Volcente van con llanto

Conduciendo. Menor no es el lamento

Que en los reales cunde, y el espanto,

Cuando á Ramnete ven sin movimiento,

Y tanto noble jefe á quien abruma

Comun calamidad: Serrano, Numa...

Cerca á los que ó difuntos ó mortalesEstán, acude multitud ingente:Ven de espumosa sangre los raudalesY tibio aún de mortandad recienteEl campo. Reconocen los marcialesDespojos: de Mesapo allí el lucienteCasco; allí el cinto, recobrado á un muerto,El rico cinto, de sudor cubierto.

Cerca á los que ó difuntos ó mortalesEstán, acude multitud ingente:Ven de espumosa sangre los raudalesY tibio aún de mortandad recienteEl campo. Reconocen los marcialesDespojos: de Mesapo allí el lucienteCasco; allí el cinto, recobrado á un muerto,El rico cinto, de sudor cubierto.

Cerca á los que ó difuntos ó mortalesEstán, acude multitud ingente:Ven de espumosa sangre los raudalesY tibio aún de mortandad recienteEl campo. Reconocen los marcialesDespojos: de Mesapo allí el lucienteCasco; allí el cinto, recobrado á un muerto,El rico cinto, de sudor cubierto.

Cerca á los que ó difuntos ó mortales

Están, acude multitud ingente:

Ven de espumosa sangre los raudales

Y tibio aún de mortandad reciente

El campo. Reconocen los marciales

Despojos: de Mesapo allí el luciente

Casco; allí el cinto, recobrado á un muerto,

El rico cinto, de sudor cubierto.

El áureo lecho de Titon la AuroraTímida deja, entre celajes raya,Y ya su lumbre que horizontes doraSecretos descubriendo, el sol explayaPor el mundo. Con voz animadoraTurno, no sin que él mismo armado vaya,Cual suele, de los piés á la cabeza,Al arma á todos á llamar empieza.

El áureo lecho de Titon la AuroraTímida deja, entre celajes raya,Y ya su lumbre que horizontes doraSecretos descubriendo, el sol explayaPor el mundo. Con voz animadoraTurno, no sin que él mismo armado vaya,Cual suele, de los piés á la cabeza,Al arma á todos á llamar empieza.

El áureo lecho de Titon la AuroraTímida deja, entre celajes raya,Y ya su lumbre que horizontes doraSecretos descubriendo, el sol explayaPor el mundo. Con voz animadoraTurno, no sin que él mismo armado vaya,Cual suele, de los piés á la cabeza,Al arma á todos á llamar empieza.

El áureo lecho de Titon la Aurora

Tímida deja, entre celajes raya,

Y ya su lumbre que horizontes dora

Secretos descubriendo, el sol explaya

Por el mundo. Con voz animadora

Turno, no sin que él mismo armado vaya,

Cual suele, de los piés á la cabeza,

Al arma á todos á llamar empieza.

Á su voz cada jefe sus legionesFerradas, en batalla ordena: cebanLa rabia vomitando maldiciones;¿Qué más? en astas que en el aire elevan,De los dos degollados campeonesLos rostros clavan, y, á doquier los muevan,¡Oh espectáculo! ¡oh bárbaro trofeo!Síguelos de la plebe el clamoreo.

Á su voz cada jefe sus legionesFerradas, en batalla ordena: cebanLa rabia vomitando maldiciones;¿Qué más? en astas que en el aire elevan,De los dos degollados campeonesLos rostros clavan, y, á doquier los muevan,¡Oh espectáculo! ¡oh bárbaro trofeo!Síguelos de la plebe el clamoreo.

Á su voz cada jefe sus legionesFerradas, en batalla ordena: cebanLa rabia vomitando maldiciones;¿Qué más? en astas que en el aire elevan,De los dos degollados campeonesLos rostros clavan, y, á doquier los muevan,¡Oh espectáculo! ¡oh bárbaro trofeo!Síguelos de la plebe el clamoreo.

Á su voz cada jefe sus legiones

Ferradas, en batalla ordena: ceban

La rabia vomitando maldiciones;

¿Qué más? en astas que en el aire elevan,

De los dos degollados campeones

Los rostros clavan, y, á doquier los muevan,

¡Oh espectáculo! ¡oh bárbaro trofeo!

Síguelos de la plebe el clamoreo.

De sus muros, en tanto, á la siniestraLos sufridos Troyanos aparecen;Protegidos del rio, á mano diestra,Sus anchas fosas á la par guarnecen.¡Ah! de sus altas torres pasan muestraAl campo, ¡y cuán de véras se entristecenViendo (ni cabe engaño) aquellos vultosHorribles con la sangre y blanco á insultos!

De sus muros, en tanto, á la siniestraLos sufridos Troyanos aparecen;Protegidos del rio, á mano diestra,Sus anchas fosas á la par guarnecen.¡Ah! de sus altas torres pasan muestraAl campo, ¡y cuán de véras se entristecenViendo (ni cabe engaño) aquellos vultosHorribles con la sangre y blanco á insultos!

De sus muros, en tanto, á la siniestraLos sufridos Troyanos aparecen;Protegidos del rio, á mano diestra,Sus anchas fosas á la par guarnecen.¡Ah! de sus altas torres pasan muestraAl campo, ¡y cuán de véras se entristecenViendo (ni cabe engaño) aquellos vultosHorribles con la sangre y blanco á insultos!

De sus muros, en tanto, á la siniestra

Los sufridos Troyanos aparecen;

Protegidos del rio, á mano diestra,

Sus anchas fosas á la par guarnecen.

¡Ah! de sus altas torres pasan muestra

Al campo, ¡y cuán de véras se entristecen

Viendo (ni cabe engaño) aquellos vultos

Horribles con la sangre y blanco á insultos!

Alada en la ciudad la fama rueda,Y á la madre de Euríalo al oidoTristes cosas murmura. Ella se quedaPálida, sin calor y sin sentido:Va la aguja á los piés, se desenredaCayendo de las manos el tejido.Mesando luégo la melena blancaAltos gemidos de su pecho arranca;

Alada en la ciudad la fama rueda,Y á la madre de Euríalo al oidoTristes cosas murmura. Ella se quedaPálida, sin calor y sin sentido:Va la aguja á los piés, se desenredaCayendo de las manos el tejido.Mesando luégo la melena blancaAltos gemidos de su pecho arranca;

Alada en la ciudad la fama rueda,Y á la madre de Euríalo al oidoTristes cosas murmura. Ella se quedaPálida, sin calor y sin sentido:Va la aguja á los piés, se desenredaCayendo de las manos el tejido.Mesando luégo la melena blancaAltos gemidos de su pecho arranca;

Alada en la ciudad la fama rueda,

Y á la madre de Euríalo al oido

Tristes cosas murmura. Ella se queda

Pálida, sin calor y sin sentido:

Va la aguja á los piés, se desenreda

Cayendo de las manos el tejido.

Mesando luégo la melena blanca

Altos gemidos de su pecho arranca;

Y al muro, á la falange delanteraFrenética ella corre, ella no cuidaQue entre armas y varones aceleraEl paso, ni el peligro la intimida;Y de quejas despues hinche la esfera:«¡Que así te miro, ay hijo de mi vida!Tú, arrimo á mi vejez mísera y triste,¡Cruel! ¿dejarme en soledad pudiste?

Y al muro, á la falange delanteraFrenética ella corre, ella no cuidaQue entre armas y varones aceleraEl paso, ni el peligro la intimida;Y de quejas despues hinche la esfera:«¡Que así te miro, ay hijo de mi vida!Tú, arrimo á mi vejez mísera y triste,¡Cruel! ¿dejarme en soledad pudiste?

Y al muro, á la falange delanteraFrenética ella corre, ella no cuidaQue entre armas y varones aceleraEl paso, ni el peligro la intimida;Y de quejas despues hinche la esfera:«¡Que así te miro, ay hijo de mi vida!Tú, arrimo á mi vejez mísera y triste,¡Cruel! ¿dejarme en soledad pudiste?

Y al muro, á la falange delantera

Frenética ella corre, ella no cuida

Que entre armas y varones acelera

El paso, ni el peligro la intimida;

Y de quejas despues hinche la esfera:

«¡Que así te miro, ay hijo de mi vida!

Tú, arrimo á mi vejez mísera y triste,

¡Cruel! ¿dejarme en soledad pudiste?

»Pues riesgos ibas á correr tan graves,¿Cómo no me avisaste la ardua empresa,Ni oí palabras de tu amor süaves?¡No que hora en tierra ignota yaces, presaA los latinos perros y á las aves!Ni honrar me es dado, Euríalo, tu huesa;Que recoger no pude tus despojos,Tus heridas lavar, cerrar tus ojos.

»Pues riesgos ibas á correr tan graves,¿Cómo no me avisaste la ardua empresa,Ni oí palabras de tu amor süaves?¡No que hora en tierra ignota yaces, presaA los latinos perros y á las aves!Ni honrar me es dado, Euríalo, tu huesa;Que recoger no pude tus despojos,Tus heridas lavar, cerrar tus ojos.

»Pues riesgos ibas á correr tan graves,¿Cómo no me avisaste la ardua empresa,Ni oí palabras de tu amor süaves?¡No que hora en tierra ignota yaces, presaA los latinos perros y á las aves!Ni honrar me es dado, Euríalo, tu huesa;Que recoger no pude tus despojos,Tus heridas lavar, cerrar tus ojos.

»Pues riesgos ibas á correr tan graves,

¿Cómo no me avisaste la ardua empresa,

Ni oí palabras de tu amor süaves?

¡No que hora en tierra ignota yaces, presa

A los latinos perros y á las aves!

Ni honrar me es dado, Euríalo, tu huesa;

Que recoger no pude tus despojos,

Tus heridas lavar, cerrar tus ojos.

»Ni la ropa vestirte que de diaYo y de noche labraba, mis pesaresConsolando en la edad caduca mia.¡Ay! ¿á dónde seguirte? ¿en qué lugaresTu destrozado cuerpo quedaria?¿Y para esto por tierras y por maresAnduve acompañándote? ¿y es estaVision cruel cuanto de tí me resta?

»Ni la ropa vestirte que de diaYo y de noche labraba, mis pesaresConsolando en la edad caduca mia.¡Ay! ¿á dónde seguirte? ¿en qué lugaresTu destrozado cuerpo quedaria?¿Y para esto por tierras y por maresAnduve acompañándote? ¿y es estaVision cruel cuanto de tí me resta?

»Ni la ropa vestirte que de diaYo y de noche labraba, mis pesaresConsolando en la edad caduca mia.¡Ay! ¿á dónde seguirte? ¿en qué lugaresTu destrozado cuerpo quedaria?¿Y para esto por tierras y por maresAnduve acompañándote? ¿y es estaVision cruel cuanto de tí me resta?

»Ni la ropa vestirte que de dia

Yo y de noche labraba, mis pesares

Consolando en la edad caduca mia.

¡Ay! ¿á dónde seguirte? ¿en qué lugares

Tu destrozado cuerpo quedaria?

¿Y para esto por tierras y por mares

Anduve acompañándote? ¿y es esta

Vision cruel cuanto de tí me resta?

»¡Rútulos! si teneis piedad alguna,Todos aquí asestad; yo la primeraCaiga; ¡matadme!... Ó tú de mi fortunaDuélete, ¡Padre de los Dioses! Hiera,Hiérame un rayo tuyo: esta importunaMemoria acabe: el Tártaro me espera;Precipítame allá, pues de otra suerteNo es dado á esta infeliz que halle la muerte!»

»¡Rútulos! si teneis piedad alguna,Todos aquí asestad; yo la primeraCaiga; ¡matadme!... Ó tú de mi fortunaDuélete, ¡Padre de los Dioses! Hiera,Hiérame un rayo tuyo: esta importunaMemoria acabe: el Tártaro me espera;Precipítame allá, pues de otra suerteNo es dado á esta infeliz que halle la muerte!»

»¡Rútulos! si teneis piedad alguna,Todos aquí asestad; yo la primeraCaiga; ¡matadme!... Ó tú de mi fortunaDuélete, ¡Padre de los Dioses! Hiera,Hiérame un rayo tuyo: esta importunaMemoria acabe: el Tártaro me espera;Precipítame allá, pues de otra suerteNo es dado á esta infeliz que halle la muerte!»

»¡Rútulos! si teneis piedad alguna,

Todos aquí asestad; yo la primera

Caiga; ¡matadme!... Ó tú de mi fortuna

Duélete, ¡Padre de los Dioses! Hiera,

Hiérame un rayo tuyo: esta importuna

Memoria acabe: el Tártaro me espera;

Precipítame allá, pues de otra suerte

No es dado á esta infeliz que halle la muerte!»

Lloran todos con ella; y ya al deseoDe combatir, con el comun quebrantoLas fuerzas van faltando. Actor é IdeoA la triste, que enciende duelo tanto,Acuden, por mandato de Ilioneo,Y de Yulo, que vierte largo llanto;Sustentándola en brazos se encaminanA su hogar, y en el lecho la reclinan.

Lloran todos con ella; y ya al deseoDe combatir, con el comun quebrantoLas fuerzas van faltando. Actor é IdeoA la triste, que enciende duelo tanto,Acuden, por mandato de Ilioneo,Y de Yulo, que vierte largo llanto;Sustentándola en brazos se encaminanA su hogar, y en el lecho la reclinan.

Lloran todos con ella; y ya al deseoDe combatir, con el comun quebrantoLas fuerzas van faltando. Actor é IdeoA la triste, que enciende duelo tanto,Acuden, por mandato de Ilioneo,Y de Yulo, que vierte largo llanto;Sustentándola en brazos se encaminanA su hogar, y en el lecho la reclinan.

Lloran todos con ella; y ya al deseo

De combatir, con el comun quebranto

Las fuerzas van faltando. Actor é Ideo

A la triste, que enciende duelo tanto,

Acuden, por mandato de Ilioneo,

Y de Yulo, que vierte largo llanto;

Sustentándola en brazos se encaminan

A su hogar, y en el lecho la reclinan.

Óyese del clarin el són agudo;El canoro metal de alarma llenaLos campos, y ya el aire, en ántes mudo,Con los ecos terríficos resuena.Formada ya la militar testudoDe Volscos el ejército se ordena,Y á cubrir apercíbese en batallaEl ancho foso y á arrancar la valla.

Óyese del clarin el són agudo;El canoro metal de alarma llenaLos campos, y ya el aire, en ántes mudo,Con los ecos terríficos resuena.Formada ya la militar testudoDe Volscos el ejército se ordena,Y á cubrir apercíbese en batallaEl ancho foso y á arrancar la valla.

Óyese del clarin el són agudo;El canoro metal de alarma llenaLos campos, y ya el aire, en ántes mudo,Con los ecos terríficos resuena.Formada ya la militar testudoDe Volscos el ejército se ordena,Y á cubrir apercíbese en batallaEl ancho foso y á arrancar la valla.

Óyese del clarin el són agudo;

El canoro metal de alarma llena

Los campos, y ya el aire, en ántes mudo,

Con los ecos terríficos resuena.

Formada ya la militar testudo

De Volscos el ejército se ordena,

Y á cubrir apercíbese en batalla

El ancho foso y á arrancar la valla.

Buscan unos entrada, y por escalasÁ trepar se dirigen á la parteDo las haces parece estar más ralasQue coronan el muro y baluarte.Se arman los Teucros á su vez; tan malasArmas no habrá que no utilice el arte,En que ya los formó la patria tierra,De guardar plaza fuerte en larga guerra.

Buscan unos entrada, y por escalasÁ trepar se dirigen á la parteDo las haces parece estar más ralasQue coronan el muro y baluarte.Se arman los Teucros á su vez; tan malasArmas no habrá que no utilice el arte,En que ya los formó la patria tierra,De guardar plaza fuerte en larga guerra.

Buscan unos entrada, y por escalasÁ trepar se dirigen á la parteDo las haces parece estar más ralasQue coronan el muro y baluarte.Se arman los Teucros á su vez; tan malasArmas no habrá que no utilice el arte,En que ya los formó la patria tierra,De guardar plaza fuerte en larga guerra.

Buscan unos entrada, y por escalas

Á trepar se dirigen á la parte

Do las haces parece estar más ralas

Que coronan el muro y baluarte.

Se arman los Teucros á su vez; tan malas

Armas no habrá que no utilice el arte,

En que ya los formó la patria tierra,

De guardar plaza fuerte en larga guerra.

Picas vibran, y áun vuelcan ya pedronesCuyo peso del Rútulo consigaRomper los defendidos batallones.¿Y qué? ¿será que conllevando él sigaTan rudos golpes sin sufrir lesionesBajo la densa concha que lo abriga?No; ni el número basta. ¿Veis do ilesoMarchando viene el peloton más grueso?

Picas vibran, y áun vuelcan ya pedronesCuyo peso del Rútulo consigaRomper los defendidos batallones.¿Y qué? ¿será que conllevando él sigaTan rudos golpes sin sufrir lesionesBajo la densa concha que lo abriga?No; ni el número basta. ¿Veis do ilesoMarchando viene el peloton más grueso?

Picas vibran, y áun vuelcan ya pedronesCuyo peso del Rútulo consigaRomper los defendidos batallones.¿Y qué? ¿será que conllevando él sigaTan rudos golpes sin sufrir lesionesBajo la densa concha que lo abriga?No; ni el número basta. ¿Veis do ilesoMarchando viene el peloton más grueso?

Picas vibran, y áun vuelcan ya pedrones

Cuyo peso del Rútulo consiga

Romper los defendidos batallones.

¿Y qué? ¿será que conllevando él siga

Tan rudos golpes sin sufrir lesiones

Bajo la densa concha que lo abriga?

No; ni el número basta. ¿Veis do ileso

Marchando viene el peloton más grueso?

Pues ya á esa parte misma risco horrendoLos Troyanos arriman, ruedan: postraAnchamente á los Rútulos cayendoY desbarata su ferrada costra.La muchedumbre audaz, retrocediendo,Tal lluvia en ciego asalto más no arrostra,Y á los sitiados á ofender aspiraSólo con flechas que de léjos tira.

Pues ya á esa parte misma risco horrendoLos Troyanos arriman, ruedan: postraAnchamente á los Rútulos cayendoY desbarata su ferrada costra.La muchedumbre audaz, retrocediendo,Tal lluvia en ciego asalto más no arrostra,Y á los sitiados á ofender aspiraSólo con flechas que de léjos tira.

Pues ya á esa parte misma risco horrendoLos Troyanos arriman, ruedan: postraAnchamente á los Rútulos cayendoY desbarata su ferrada costra.La muchedumbre audaz, retrocediendo,Tal lluvia en ciego asalto más no arrostra,Y á los sitiados á ofender aspiraSólo con flechas que de léjos tira.

Pues ya á esa parte misma risco horrendo

Los Troyanos arriman, ruedan: postra

Anchamente á los Rútulos cayendo

Y desbarata su ferrada costra.

La muchedumbre audaz, retrocediendo,

Tal lluvia en ciego asalto más no arrostra,

Y á los sitiados á ofender aspira

Sólo con flechas que de léjos tira.

Ostentando á su vez Mezencio insanoSu catadura amenazante y fea,Viene por otra parte, y en su manoEtrusco pino tenebroso humea.Mesapo, prole de Neptuno, ufanoPorque indómitos potros señorea,El vallado tambien romper decideY escalas ya para los muros pide.

Ostentando á su vez Mezencio insanoSu catadura amenazante y fea,Viene por otra parte, y en su manoEtrusco pino tenebroso humea.Mesapo, prole de Neptuno, ufanoPorque indómitos potros señorea,El vallado tambien romper decideY escalas ya para los muros pide.

Ostentando á su vez Mezencio insanoSu catadura amenazante y fea,Viene por otra parte, y en su manoEtrusco pino tenebroso humea.Mesapo, prole de Neptuno, ufanoPorque indómitos potros señorea,El vallado tambien romper decideY escalas ya para los muros pide.

Ostentando á su vez Mezencio insano

Su catadura amenazante y fea,

Viene por otra parte, y en su mano

Etrusco pino tenebroso humea.

Mesapo, prole de Neptuno, ufano

Porque indómitos potros señorea,

El vallado tambien romper decide

Y escalas ya para los muros pide.

¡Oh Calíope! ¡oh Musas celestiales!¡Inspirad al cantor! Cuántos encierraEstragos ese campo funerales,Decid; á quiénes Turno echó por tierra,Y otros á otros tambien, cuáles á cuáles;Desenrollad el libro de la guerra,Y mi vista contemple aquellos hombres:¡Vosotros los sabeis, decid sus nombres!

¡Oh Calíope! ¡oh Musas celestiales!¡Inspirad al cantor! Cuántos encierraEstragos ese campo funerales,Decid; á quiénes Turno echó por tierra,Y otros á otros tambien, cuáles á cuáles;Desenrollad el libro de la guerra,Y mi vista contemple aquellos hombres:¡Vosotros los sabeis, decid sus nombres!

¡Oh Calíope! ¡oh Musas celestiales!¡Inspirad al cantor! Cuántos encierraEstragos ese campo funerales,Decid; á quiénes Turno echó por tierra,Y otros á otros tambien, cuáles á cuáles;Desenrollad el libro de la guerra,Y mi vista contemple aquellos hombres:¡Vosotros los sabeis, decid sus nombres!

¡Oh Calíope! ¡oh Musas celestiales!

¡Inspirad al cantor! Cuántos encierra

Estragos ese campo funerales,

Decid; á quiénes Turno echó por tierra,

Y otros á otros tambien, cuáles á cuáles;

Desenrollad el libro de la guerra,

Y mi vista contemple aquellos hombres:

¡Vosotros los sabeis, decid sus nombres!

Con arduos puentes á asombrosa altura,En oportuno sitio al aire vanoErguíase una torre. Se conjuraA embestirla el ejército italianoCon extremado alarde de bravura.En agolpados grupos el TroyanoDefiéndela con piedras, y á porfíaPor troneras abajo armas envía:

Con arduos puentes á asombrosa altura,En oportuno sitio al aire vanoErguíase una torre. Se conjuraA embestirla el ejército italianoCon extremado alarde de bravura.En agolpados grupos el TroyanoDefiéndela con piedras, y á porfíaPor troneras abajo armas envía:

Con arduos puentes á asombrosa altura,En oportuno sitio al aire vanoErguíase una torre. Se conjuraA embestirla el ejército italianoCon extremado alarde de bravura.En agolpados grupos el TroyanoDefiéndela con piedras, y á porfíaPor troneras abajo armas envía:

Con arduos puentes á asombrosa altura,

En oportuno sitio al aire vano

Erguíase una torre. Se conjura

A embestirla el ejército italiano

Con extremado alarde de bravura.

En agolpados grupos el Troyano

Defiéndela con piedras, y á porfía

Por troneras abajo armas envía:

Turno osado, primero en los primeros,Tira una hacha encendida, que se pegaA un lado de la torre: á los maderos,Acrecentada por el viento, llegaLa llama devorante. Los guerrerosQue adentro ven el gran peligro, en ciegaConfusion á salvar corren la vida,Buscando en vano y de tropel salida.

Turno osado, primero en los primeros,Tira una hacha encendida, que se pegaA un lado de la torre: á los maderos,Acrecentada por el viento, llegaLa llama devorante. Los guerrerosQue adentro ven el gran peligro, en ciegaConfusion á salvar corren la vida,Buscando en vano y de tropel salida.

Turno osado, primero en los primeros,Tira una hacha encendida, que se pegaA un lado de la torre: á los maderos,Acrecentada por el viento, llegaLa llama devorante. Los guerrerosQue adentro ven el gran peligro, en ciegaConfusion á salvar corren la vida,Buscando en vano y de tropel salida.

Turno osado, primero en los primeros,

Tira una hacha encendida, que se pega

A un lado de la torre: á los maderos,

Acrecentada por el viento, llega

La llama devorante. Los guerreros

Que adentro ven el gran peligro, en ciega

Confusion á salvar corren la vida,

Buscando en vano y de tropel salida.

Y en tanto que se agolpan, en su anhelo,Á un punto ajeno al fuego, se derrumbaSúbito por su peso el fuerte: el cieloCon fragoroso estrépito retumba:Y vienen, medio exánimes, al suelo,No sin que la alta mole en pos sucumba,Transfijos por sus armas los soldadosY de duras astillas lastimados.

Y en tanto que se agolpan, en su anhelo,Á un punto ajeno al fuego, se derrumbaSúbito por su peso el fuerte: el cieloCon fragoroso estrépito retumba:Y vienen, medio exánimes, al suelo,No sin que la alta mole en pos sucumba,Transfijos por sus armas los soldadosY de duras astillas lastimados.

Y en tanto que se agolpan, en su anhelo,Á un punto ajeno al fuego, se derrumbaSúbito por su peso el fuerte: el cieloCon fragoroso estrépito retumba:Y vienen, medio exánimes, al suelo,No sin que la alta mole en pos sucumba,Transfijos por sus armas los soldadosY de duras astillas lastimados.

Y en tanto que se agolpan, en su anhelo,

Á un punto ajeno al fuego, se derrumba

Súbito por su peso el fuerte: el cielo

Con fragoroso estrépito retumba:

Y vienen, medio exánimes, al suelo,

No sin que la alta mole en pos sucumba,

Transfijos por sus armas los soldados

Y de duras astillas lastimados.

Á todos el tremendo golpe acaba,Salvo á Helénor y á Lico. En años eraTierno aquél: en secreto, de la esclavaLicimnia al rey Meonio le naciera;A la guerra de Troya, aunque le estabaVedada, ella envióle. De ligeraArmado, iba inglorioso, con desnudoAcero, y sin divisa el limpio escudo.

Á todos el tremendo golpe acaba,Salvo á Helénor y á Lico. En años eraTierno aquél: en secreto, de la esclavaLicimnia al rey Meonio le naciera;A la guerra de Troya, aunque le estabaVedada, ella envióle. De ligeraArmado, iba inglorioso, con desnudoAcero, y sin divisa el limpio escudo.

Á todos el tremendo golpe acaba,Salvo á Helénor y á Lico. En años eraTierno aquél: en secreto, de la esclavaLicimnia al rey Meonio le naciera;A la guerra de Troya, aunque le estabaVedada, ella envióle. De ligeraArmado, iba inglorioso, con desnudoAcero, y sin divisa el limpio escudo.

Á todos el tremendo golpe acaba,

Salvo á Helénor y á Lico. En años era

Tierno aquél: en secreto, de la esclava

Licimnia al rey Meonio le naciera;

A la guerra de Troya, aunque le estaba

Vedada, ella envióle. De ligera

Armado, iba inglorioso, con desnudo

Acero, y sin divisa el limpio escudo.

El cual mirando acá, y allá, y doquiera,Mil haces que le estorban la salida,Determina morir. Como la fieraQue de perseguidores circuidaEn densa red, contra la opuesta hileraSe embravece en furiosa arremetida,Y de un salto sin miedo ni esperanza,Por cima de los dardos se abalanza;

El cual mirando acá, y allá, y doquiera,Mil haces que le estorban la salida,Determina morir. Como la fieraQue de perseguidores circuidaEn densa red, contra la opuesta hileraSe embravece en furiosa arremetida,Y de un salto sin miedo ni esperanza,Por cima de los dardos se abalanza;

El cual mirando acá, y allá, y doquiera,Mil haces que le estorban la salida,Determina morir. Como la fieraQue de perseguidores circuidaEn densa red, contra la opuesta hileraSe embravece en furiosa arremetida,Y de un salto sin miedo ni esperanza,Por cima de los dardos se abalanza;

El cual mirando acá, y allá, y doquiera,

Mil haces que le estorban la salida,

Determina morir. Como la fiera

Que de perseguidores circuida

En densa red, contra la opuesta hilera

Se embravece en furiosa arremetida,

Y de un salto sin miedo ni esperanza,

Por cima de los dardos se abalanza;

Así Helénor se arroja, y donde advierteMás densa la erizada tropa, fieroEntrando por allí corre á la muerte.Lico miéntras, más que él de piés ligero,A una fuga veloz fia su suerteEntre tanto enemigo hórrido acero;Trepa al muro, cubierto de Troyanos,Y alto asidero busca, amigas manos.

Así Helénor se arroja, y donde advierteMás densa la erizada tropa, fieroEntrando por allí corre á la muerte.Lico miéntras, más que él de piés ligero,A una fuga veloz fia su suerteEntre tanto enemigo hórrido acero;Trepa al muro, cubierto de Troyanos,Y alto asidero busca, amigas manos.

Así Helénor se arroja, y donde advierteMás densa la erizada tropa, fieroEntrando por allí corre á la muerte.Lico miéntras, más que él de piés ligero,A una fuga veloz fia su suerteEntre tanto enemigo hórrido acero;Trepa al muro, cubierto de Troyanos,Y alto asidero busca, amigas manos.

Así Helénor se arroja, y donde advierte

Más densa la erizada tropa, fiero

Entrando por allí corre á la muerte.

Lico miéntras, más que él de piés ligero,

A una fuga veloz fia su suerte

Entre tanto enemigo hórrido acero;

Trepa al muro, cubierto de Troyanos,

Y alto asidero busca, amigas manos.

Á la carrera Turno y con la lanzaHabiéndole seguido, ya cercanoLe mira, ya sobre él victoria alcanza.«¡Qué! ¿de librarte de mi fuerte manoConcebiste, demente, la esperanza?»Dice, y cogiendo al que trepaba en vano,No sin parte del muro á que se aferraA sí le trae y le derriba en tierra.

Á la carrera Turno y con la lanzaHabiéndole seguido, ya cercanoLe mira, ya sobre él victoria alcanza.«¡Qué! ¿de librarte de mi fuerte manoConcebiste, demente, la esperanza?»Dice, y cogiendo al que trepaba en vano,No sin parte del muro á que se aferraA sí le trae y le derriba en tierra.

Á la carrera Turno y con la lanzaHabiéndole seguido, ya cercanoLe mira, ya sobre él victoria alcanza.«¡Qué! ¿de librarte de mi fuerte manoConcebiste, demente, la esperanza?»Dice, y cogiendo al que trepaba en vano,No sin parte del muro á que se aferraA sí le trae y le derriba en tierra.

Á la carrera Turno y con la lanza

Habiéndole seguido, ya cercano

Le mira, ya sobre él victoria alcanza.

«¡Qué! ¿de librarte de mi fuerte mano

Concebiste, demente, la esperanza?»

Dice, y cogiendo al que trepaba en vano,

No sin parte del muro á que se aferra

A sí le trae y le derriba en tierra.

Con uñas corvas por el vago vientoÁ blanco cisne, así, ó á liebrezuela,La armígera de Jove al firmamentoArrebata feroz, y encima vuela;Y al corderillo así, que anduvo á tiento,Por quien la baladora madre anhela,Roba el fiero animal que sirve á Marte.Ya clama el sitiador por toda parte;

Con uñas corvas por el vago vientoÁ blanco cisne, así, ó á liebrezuela,La armígera de Jove al firmamentoArrebata feroz, y encima vuela;Y al corderillo así, que anduvo á tiento,Por quien la baladora madre anhela,Roba el fiero animal que sirve á Marte.Ya clama el sitiador por toda parte;

Con uñas corvas por el vago vientoÁ blanco cisne, así, ó á liebrezuela,La armígera de Jove al firmamentoArrebata feroz, y encima vuela;Y al corderillo así, que anduvo á tiento,Por quien la baladora madre anhela,Roba el fiero animal que sirve á Marte.Ya clama el sitiador por toda parte;

Con uñas corvas por el vago viento

Á blanco cisne, así, ó á liebrezuela,

La armígera de Jove al firmamento

Arrebata feroz, y encima vuela;

Y al corderillo así, que anduvo á tiento,

Por quien la baladora madre anhela,

Roba el fiero animal que sirve á Marte.

Ya clama el sitiador por toda parte;

Corre y los fosos terraplena, y pegaAntorchas á los muros, con desprecioDel peligro de muerte á que se entrega.A las puertas terrífico LucecioLlamas vibrando amenazante llega.Venir le mira, y un peñasco recio,Como roca de monte desprendida,Lanzó Ilioneo, y él rindió la vida.

Corre y los fosos terraplena, y pegaAntorchas á los muros, con desprecioDel peligro de muerte á que se entrega.A las puertas terrífico LucecioLlamas vibrando amenazante llega.Venir le mira, y un peñasco recio,Como roca de monte desprendida,Lanzó Ilioneo, y él rindió la vida.

Corre y los fosos terraplena, y pegaAntorchas á los muros, con desprecioDel peligro de muerte á que se entrega.A las puertas terrífico LucecioLlamas vibrando amenazante llega.Venir le mira, y un peñasco recio,Como roca de monte desprendida,Lanzó Ilioneo, y él rindió la vida.

Corre y los fosos terraplena, y pega

Antorchas á los muros, con desprecio

Del peligro de muerte á que se entrega.

A las puertas terrífico Lucecio

Llamas vibrando amenazante llega.

Venir le mira, y un peñasco recio,

Como roca de monte desprendida,

Lanzó Ilioneo, y él rindió la vida.

Ligro en Ematio, Asila en Corineo(Hábil uno en lanzar venablo fuerte,Otro, falaz saeta) atroz deseoSacian. Ceneo á Ortigio da la muerte;Turno derriba al vencedor Ceneo,Y á Itis, á Dioxipo deja inerte,Y á Prómolo, y á Clonio, y á Sagares,Y á Ida, que guardaba altos lugares.

Ligro en Ematio, Asila en Corineo(Hábil uno en lanzar venablo fuerte,Otro, falaz saeta) atroz deseoSacian. Ceneo á Ortigio da la muerte;Turno derriba al vencedor Ceneo,Y á Itis, á Dioxipo deja inerte,Y á Prómolo, y á Clonio, y á Sagares,Y á Ida, que guardaba altos lugares.

Ligro en Ematio, Asila en Corineo(Hábil uno en lanzar venablo fuerte,Otro, falaz saeta) atroz deseoSacian. Ceneo á Ortigio da la muerte;Turno derriba al vencedor Ceneo,Y á Itis, á Dioxipo deja inerte,Y á Prómolo, y á Clonio, y á Sagares,Y á Ida, que guardaba altos lugares.

Ligro en Ematio, Asila en Corineo

(Hábil uno en lanzar venablo fuerte,

Otro, falaz saeta) atroz deseo

Sacian. Ceneo á Ortigio da la muerte;

Turno derriba al vencedor Ceneo,

Y á Itis, á Dioxipo deja inerte,

Y á Prómolo, y á Clonio, y á Sagares,

Y á Ida, que guardaba altos lugares.


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