LX.
»Recuerde cada cual lo que á su esposaY á su familia debe amenazadas,Y á ejemplo tome tanta accion famosaQue honró de sus mayores las espadas.¡Sús! al agua corramos miéntras posaInciertas en la arena las pisadasEl invasor: atrevimiento pido;Asiste la fortuna al atrevido!»
»Recuerde cada cual lo que á su esposaY á su familia debe amenazadas,Y á ejemplo tome tanta accion famosaQue honró de sus mayores las espadas.¡Sús! al agua corramos miéntras posaInciertas en la arena las pisadasEl invasor: atrevimiento pido;Asiste la fortuna al atrevido!»
»Recuerde cada cual lo que á su esposaY á su familia debe amenazadas,Y á ejemplo tome tanta accion famosaQue honró de sus mayores las espadas.¡Sús! al agua corramos miéntras posaInciertas en la arena las pisadasEl invasor: atrevimiento pido;Asiste la fortuna al atrevido!»
»Recuerde cada cual lo que á su esposa
Y á su familia debe amenazadas,
Y á ejemplo tome tanta accion famosa
Que honró de sus mayores las espadas.
¡Sús! al agua corramos miéntras posa
Inciertas en la arena las pisadas
El invasor: atrevimiento pido;
Asiste la fortuna al atrevido!»
Tal dice; y vacilante consideraÁ quiénes dejará los bloqueadosMuros, con quiénes él á la riberaCorrerá. Por escalas sus soldadosDesde las altas popas echa fueraEnéas á su vez. Cuál á los vadosA saltar se aventura, donde miraQue el piélago desmaya y se retira;
Tal dice; y vacilante consideraÁ quiénes dejará los bloqueadosMuros, con quiénes él á la riberaCorrerá. Por escalas sus soldadosDesde las altas popas echa fueraEnéas á su vez. Cuál á los vadosA saltar se aventura, donde miraQue el piélago desmaya y se retira;
Tal dice; y vacilante consideraÁ quiénes dejará los bloqueadosMuros, con quiénes él á la riberaCorrerá. Por escalas sus soldadosDesde las altas popas echa fueraEnéas á su vez. Cuál á los vadosA saltar se aventura, donde miraQue el piélago desmaya y se retira;
Tal dice; y vacilante considera
Á quiénes dejará los bloqueados
Muros, con quiénes él á la ribera
Correrá. Por escalas sus soldados
Desde las altas popas echa fuera
Enéas á su vez. Cuál á los vados
A saltar se aventura, donde mira
Que el piélago desmaya y se retira;
Cuál por los remos á bajar se afana.Tarcon la playa explora, y do serenaEntrada observa, que ni espuma canaQuebrantada murmura, ni el arenaRehierve allí, mas en creciente planaSe desliza la mar calmosa y llena,Súbito á ese lugar proas convierte,Y exhorta á sus guerreros de esta suerte:
Cuál por los remos á bajar se afana.Tarcon la playa explora, y do serenaEntrada observa, que ni espuma canaQuebrantada murmura, ni el arenaRehierve allí, mas en creciente planaSe desliza la mar calmosa y llena,Súbito á ese lugar proas convierte,Y exhorta á sus guerreros de esta suerte:
Cuál por los remos á bajar se afana.Tarcon la playa explora, y do serenaEntrada observa, que ni espuma canaQuebrantada murmura, ni el arenaRehierve allí, mas en creciente planaSe desliza la mar calmosa y llena,Súbito á ese lugar proas convierte,Y exhorta á sus guerreros de esta suerte:
Cuál por los remos á bajar se afana.
Tarcon la playa explora, y do serena
Entrada observa, que ni espuma cana
Quebrantada murmura, ni el arena
Rehierve allí, mas en creciente plana
Se desliza la mar calmosa y llena,
Súbito á ese lugar proas convierte,
Y exhorta á sus guerreros de esta suerte:
«¡Selecta juventud! sobre esa orillaLanzad, lanzad con ímpetu de guerraEl robusto espolon á dividilla!Batid el remo: en enemiga tierraAbrase surco nuestra misma quilla!¡Oh! si el suelo una vez mi mano aferra,Nada me importa que en el punto mismoRompido mi bajel vaya al abismo.»
«¡Selecta juventud! sobre esa orillaLanzad, lanzad con ímpetu de guerraEl robusto espolon á dividilla!Batid el remo: en enemiga tierraAbrase surco nuestra misma quilla!¡Oh! si el suelo una vez mi mano aferra,Nada me importa que en el punto mismoRompido mi bajel vaya al abismo.»
«¡Selecta juventud! sobre esa orillaLanzad, lanzad con ímpetu de guerraEl robusto espolon á dividilla!Batid el remo: en enemiga tierraAbrase surco nuestra misma quilla!¡Oh! si el suelo una vez mi mano aferra,Nada me importa que en el punto mismoRompido mi bajel vaya al abismo.»
«¡Selecta juventud! sobre esa orilla
Lanzad, lanzad con ímpetu de guerra
El robusto espolon á dividilla!
Batid el remo: en enemiga tierra
Abrase surco nuestra misma quilla!
¡Oh! si el suelo una vez mi mano aferra,
Nada me importa que en el punto mismo
Rompido mi bajel vaya al abismo.»
Dijo; y aquellos que con él naveganMueven el remo, y con acordes bríosPor hender los latinos campos breganImpeliendo espumosos los navíos,Hasta que á descansar las proras llegan,Sin contraste de escollos ni bajíos,En lo enjuto. No así, Tarcon, tu popa,Que en un banco de arena áspero topa.
Dijo; y aquellos que con él naveganMueven el remo, y con acordes bríosPor hender los latinos campos breganImpeliendo espumosos los navíos,Hasta que á descansar las proras llegan,Sin contraste de escollos ni bajíos,En lo enjuto. No así, Tarcon, tu popa,Que en un banco de arena áspero topa.
Dijo; y aquellos que con él naveganMueven el remo, y con acordes bríosPor hender los latinos campos breganImpeliendo espumosos los navíos,Hasta que á descansar las proras llegan,Sin contraste de escollos ni bajíos,En lo enjuto. No así, Tarcon, tu popa,Que en un banco de arena áspero topa.
Dijo; y aquellos que con él navegan
Mueven el remo, y con acordes bríos
Por hender los latinos campos bregan
Impeliendo espumosos los navíos,
Hasta que á descansar las proras llegan,
Sin contraste de escollos ni bajíos,
En lo enjuto. No así, Tarcon, tu popa,
Que en un banco de arena áspero topa.
Y allí en el agrio dorso, entre los vados,Pende, y despues de vacilar instantes,Fatigando las ondas sus costados,Abierta enajenó los navegantesSobre las aguas. Remos destrozadosLes impiden, y escaños fluctuantes,De los brazos la accion, y retrogradasLos enredan de piés las oleadas.
Y allí en el agrio dorso, entre los vados,Pende, y despues de vacilar instantes,Fatigando las ondas sus costados,Abierta enajenó los navegantesSobre las aguas. Remos destrozadosLes impiden, y escaños fluctuantes,De los brazos la accion, y retrogradasLos enredan de piés las oleadas.
Y allí en el agrio dorso, entre los vados,Pende, y despues de vacilar instantes,Fatigando las ondas sus costados,Abierta enajenó los navegantesSobre las aguas. Remos destrozadosLes impiden, y escaños fluctuantes,De los brazos la accion, y retrogradasLos enredan de piés las oleadas.
Y allí en el agrio dorso, entre los vados,
Pende, y despues de vacilar instantes,
Fatigando las ondas sus costados,
Abierta enajenó los navegantes
Sobre las aguas. Remos destrozados
Les impiden, y escaños fluctuantes,
De los brazos la accion, y retrogradas
Los enredan de piés las oleadas.
Ni á Turno embarazó torpe tardanza;Toda su hueste arrebatando fiero,Sobre los Teucros retador se lanza.Sonó el clarin. Enéas el primeroContra la agreste muchedumbre avanza,Y á hijos vence del Lacio (¡fausto agüero!)A su encuentro, de todos adelante,Vino Teon, descomunal gigante.
Ni á Turno embarazó torpe tardanza;Toda su hueste arrebatando fiero,Sobre los Teucros retador se lanza.Sonó el clarin. Enéas el primeroContra la agreste muchedumbre avanza,Y á hijos vence del Lacio (¡fausto agüero!)A su encuentro, de todos adelante,Vino Teon, descomunal gigante.
Ni á Turno embarazó torpe tardanza;Toda su hueste arrebatando fiero,Sobre los Teucros retador se lanza.Sonó el clarin. Enéas el primeroContra la agreste muchedumbre avanza,Y á hijos vence del Lacio (¡fausto agüero!)A su encuentro, de todos adelante,Vino Teon, descomunal gigante.
Ni á Turno embarazó torpe tardanza;
Toda su hueste arrebatando fiero,
Sobre los Teucros retador se lanza.
Sonó el clarin. Enéas el primero
Contra la agreste muchedumbre avanza,
Y á hijos vence del Lacio (¡fausto agüero!)
A su encuentro, de todos adelante,
Vino Teon, descomunal gigante.
Al cual, del acerado coselete,Y túnica con oro retesada,Enéas las junturas rompe, y metePor el costado adentro honda la espada.Con ella luégo á Lícas acomete,Quien, ya en el claustro maternal salvada,Infante, ¡oh Febo! te ofrendó su vida;Fuéle piadoso el hierro, hoy homicida!
Al cual, del acerado coselete,Y túnica con oro retesada,Enéas las junturas rompe, y metePor el costado adentro honda la espada.Con ella luégo á Lícas acomete,Quien, ya en el claustro maternal salvada,Infante, ¡oh Febo! te ofrendó su vida;Fuéle piadoso el hierro, hoy homicida!
Al cual, del acerado coselete,Y túnica con oro retesada,Enéas las junturas rompe, y metePor el costado adentro honda la espada.Con ella luégo á Lícas acomete,Quien, ya en el claustro maternal salvada,Infante, ¡oh Febo! te ofrendó su vida;Fuéle piadoso el hierro, hoy homicida!
Al cual, del acerado coselete,
Y túnica con oro retesada,
Enéas las junturas rompe, y mete
Por el costado adentro honda la espada.
Con ella luégo á Lícas acomete,
Quien, ya en el claustro maternal salvada,
Infante, ¡oh Febo! te ofrendó su vida;
Fuéle piadoso el hierro, hoy homicida!
Mató despues á Gias corpulentoY al fornido Ciseo, cuyas clavasPeones derribaban ciento á ciento;Ni altos brazos ni hercúleas armas bravasLes valieron, ni haberte el grande alientoHeredado, ¡oh Melampo! á tí que andabasUn tiempo al lado del invicto Alcídes,Partícipe en sus suertes y en sus lides.
Mató despues á Gias corpulentoY al fornido Ciseo, cuyas clavasPeones derribaban ciento á ciento;Ni altos brazos ni hercúleas armas bravasLes valieron, ni haberte el grande alientoHeredado, ¡oh Melampo! á tí que andabasUn tiempo al lado del invicto Alcídes,Partícipe en sus suertes y en sus lides.
Mató despues á Gias corpulentoY al fornido Ciseo, cuyas clavasPeones derribaban ciento á ciento;Ni altos brazos ni hercúleas armas bravasLes valieron, ni haberte el grande alientoHeredado, ¡oh Melampo! á tí que andabasUn tiempo al lado del invicto Alcídes,Partícipe en sus suertes y en sus lides.
Mató despues á Gias corpulento
Y al fornido Ciseo, cuyas clavas
Peones derribaban ciento á ciento;
Ni altos brazos ni hercúleas armas bravas
Les valieron, ni haberte el grande aliento
Heredado, ¡oh Melampo! á tí que andabas
Un tiempo al lado del invicto Alcídes,
Partícipe en sus suertes y en sus lides.
Veis á Faro, que voces da impotente;Enéas crudo acero hunde en su boca.Y tú, Cidon, que el blanco más recienteSigues de tu pasion de mozos locaSiguiendo á Clicio, á quien la faz rienteTemprana edad de blando bello toca,Tambien á golpes de dardania manoAllí yacieras con tu ardor vesano;—
Veis á Faro, que voces da impotente;Enéas crudo acero hunde en su boca.Y tú, Cidon, que el blanco más recienteSigues de tu pasion de mozos locaSiguiendo á Clicio, á quien la faz rienteTemprana edad de blando bello toca,Tambien á golpes de dardania manoAllí yacieras con tu ardor vesano;—
Veis á Faro, que voces da impotente;Enéas crudo acero hunde en su boca.Y tú, Cidon, que el blanco más recienteSigues de tu pasion de mozos locaSiguiendo á Clicio, á quien la faz rienteTemprana edad de blando bello toca,Tambien á golpes de dardania manoAllí yacieras con tu ardor vesano;—
Veis á Faro, que voces da impotente;
Enéas crudo acero hunde en su boca.
Y tú, Cidon, que el blanco más reciente
Sigues de tu pasion de mozos loca
Siguiendo á Clicio, á quien la faz riente
Temprana edad de blando bello toca,
Tambien á golpes de dardania mano
Allí yacieras con tu ardor vesano;—
Mas no; que cuando herirte se prometeAquella mano, en ala en torno densaLos siete hijos de Forco dardos sieteLanzan, cada uno el suyo, en tu defensa:En el divino escudo y el almeteParte rebotan sin causar ofensa;Parte van á la piel, y entrado habriaEl hierro, cuando Vénus lo desvía.
Mas no; que cuando herirte se prometeAquella mano, en ala en torno densaLos siete hijos de Forco dardos sieteLanzan, cada uno el suyo, en tu defensa:En el divino escudo y el almeteParte rebotan sin causar ofensa;Parte van á la piel, y entrado habriaEl hierro, cuando Vénus lo desvía.
Mas no; que cuando herirte se prometeAquella mano, en ala en torno densaLos siete hijos de Forco dardos sieteLanzan, cada uno el suyo, en tu defensa:En el divino escudo y el almeteParte rebotan sin causar ofensa;Parte van á la piel, y entrado habriaEl hierro, cuando Vénus lo desvía.
Mas no; que cuando herirte se promete
Aquella mano, en ala en torno densa
Los siete hijos de Forco dardos siete
Lanzan, cada uno el suyo, en tu defensa:
En el divino escudo y el almete
Parte rebotan sin causar ofensa;
Parte van á la piel, y entrado habria
El hierro, cuando Vénus lo desvía.
Y al fiel Acátes vuelto dijo Enéas:«¡Oh! dame, dame el arma que soliaLos cuerpos erizar de las aqueasPostradas huestes en mi patria un dia,Y á fe que contra Rútulos no veasGolpe con ella errar la diestra mia!»Dice, y á la venganza lisonjero,Fornida lanza toma al escudero.
Y al fiel Acátes vuelto dijo Enéas:«¡Oh! dame, dame el arma que soliaLos cuerpos erizar de las aqueasPostradas huestes en mi patria un dia,Y á fe que contra Rútulos no veasGolpe con ella errar la diestra mia!»Dice, y á la venganza lisonjero,Fornida lanza toma al escudero.
Y al fiel Acátes vuelto dijo Enéas:«¡Oh! dame, dame el arma que soliaLos cuerpos erizar de las aqueasPostradas huestes en mi patria un dia,Y á fe que contra Rútulos no veasGolpe con ella errar la diestra mia!»Dice, y á la venganza lisonjero,Fornida lanza toma al escudero.
Y al fiel Acátes vuelto dijo Enéas:
«¡Oh! dame, dame el arma que solia
Los cuerpos erizar de las aqueas
Postradas huestes en mi patria un dia,
Y á fe que contra Rútulos no veas
Golpe con ella errar la diestra mia!»
Dice, y á la venganza lisonjero,
Fornida lanza toma al escudero.
Voló el hierro que el héroe desembraza,Y el escudo á Meon y la lorigaAtraviesa, y su pecho despedaza.Acudiendo Alcanor con diestra amiga,Al hermano al caer sostiene, abraza.Mas su ímpetu furioso no mitigaEl asta, y sanguinosa en su carreraPasa el brazo á Alcanor, y áun sale afuera.
Voló el hierro que el héroe desembraza,Y el escudo á Meon y la lorigaAtraviesa, y su pecho despedaza.Acudiendo Alcanor con diestra amiga,Al hermano al caer sostiene, abraza.Mas su ímpetu furioso no mitigaEl asta, y sanguinosa en su carreraPasa el brazo á Alcanor, y áun sale afuera.
Voló el hierro que el héroe desembraza,Y el escudo á Meon y la lorigaAtraviesa, y su pecho despedaza.Acudiendo Alcanor con diestra amiga,Al hermano al caer sostiene, abraza.Mas su ímpetu furioso no mitigaEl asta, y sanguinosa en su carreraPasa el brazo á Alcanor, y áun sale afuera.
Voló el hierro que el héroe desembraza,
Y el escudo á Meon y la loriga
Atraviesa, y su pecho despedaza.
Acudiendo Alcanor con diestra amiga,
Al hermano al caer sostiene, abraza.
Mas su ímpetu furioso no mitiga
El asta, y sanguinosa en su carrera
Pasa el brazo á Alcanor, y áun sale afuera.
Quedóle al infeliz pendiente y flaca,Mal atada á los músculos, la mano.Acude entónces Numitor, y sacaDel lacerado cuerpo del hermanoEl venablo de Enéas, con que atacaA Enéas mismo. Fué su arrojo en vano;Que sólo á rasguñar un muslo alcanzaAl grande Acátes la sesgada lanza.
Quedóle al infeliz pendiente y flaca,Mal atada á los músculos, la mano.Acude entónces Numitor, y sacaDel lacerado cuerpo del hermanoEl venablo de Enéas, con que atacaA Enéas mismo. Fué su arrojo en vano;Que sólo á rasguñar un muslo alcanzaAl grande Acátes la sesgada lanza.
Quedóle al infeliz pendiente y flaca,Mal atada á los músculos, la mano.Acude entónces Numitor, y sacaDel lacerado cuerpo del hermanoEl venablo de Enéas, con que atacaA Enéas mismo. Fué su arrojo en vano;Que sólo á rasguñar un muslo alcanzaAl grande Acátes la sesgada lanza.
Quedóle al infeliz pendiente y flaca,
Mal atada á los músculos, la mano.
Acude entónces Numitor, y saca
Del lacerado cuerpo del hermano
El venablo de Enéas, con que ataca
A Enéas mismo. Fué su arrojo en vano;
Que sólo á rasguñar un muslo alcanza
Al grande Acátes la sesgada lanza.
De Cúres con los suyos Clauso vinoPresumido en su edad y lozanía.Rígida lanza este adalid sabinoDesde léjos á Dríopes envía:Bajo la barba abriendo hondo caminoEntra ella, y vida y voz róbale impía:Su rostro enmudecido el suelo besa,Y sangre de su boca mana espesa.
De Cúres con los suyos Clauso vinoPresumido en su edad y lozanía.Rígida lanza este adalid sabinoDesde léjos á Dríopes envía:Bajo la barba abriendo hondo caminoEntra ella, y vida y voz róbale impía:Su rostro enmudecido el suelo besa,Y sangre de su boca mana espesa.
De Cúres con los suyos Clauso vinoPresumido en su edad y lozanía.Rígida lanza este adalid sabinoDesde léjos á Dríopes envía:Bajo la barba abriendo hondo caminoEntra ella, y vida y voz róbale impía:Su rostro enmudecido el suelo besa,Y sangre de su boca mana espesa.
De Cúres con los suyos Clauso vino
Presumido en su edad y lozanía.
Rígida lanza este adalid sabino
Desde léjos á Dríopes envía:
Bajo la barba abriendo hondo camino
Entra ella, y vida y voz róbale impía:
Su rostro enmudecido el suelo besa,
Y sangre de su boca mana espesa.
Sigue Clauso, y en modo vário atierraTres Tracios, de la estirpe enaltecidaDe Bóreas; y otros tantos que á la guerraEnviaron el padre de ellos, Ida,E Ísmara su patria. Haleso cierra,Y cierran los Auruncos en seguida,Y Mesapo, aquel hijo de Neptuno,En caballos insigne cual ninguno.
Sigue Clauso, y en modo vário atierraTres Tracios, de la estirpe enaltecidaDe Bóreas; y otros tantos que á la guerraEnviaron el padre de ellos, Ida,E Ísmara su patria. Haleso cierra,Y cierran los Auruncos en seguida,Y Mesapo, aquel hijo de Neptuno,En caballos insigne cual ninguno.
Sigue Clauso, y en modo vário atierraTres Tracios, de la estirpe enaltecidaDe Bóreas; y otros tantos que á la guerraEnviaron el padre de ellos, Ida,E Ísmara su patria. Haleso cierra,Y cierran los Auruncos en seguida,Y Mesapo, aquel hijo de Neptuno,En caballos insigne cual ninguno.
Sigue Clauso, y en modo vário atierra
Tres Tracios, de la estirpe enaltecida
De Bóreas; y otros tantos que á la guerra
Enviaron el padre de ellos, Ida,
E Ísmara su patria. Haleso cierra,
Y cierran los Auruncos en seguida,
Y Mesapo, aquel hijo de Neptuno,
En caballos insigne cual ninguno.
Cada uno á su adversario al mar cercanoLanzar intenta con ardiente brío:Confin de Ausonia aquel humilde llanoFué cerrado palenque al desafío,Donde latino ejército y troyanoDisputan de la tierra el señorío:Ya en pugna cada vez más densa y brava,Brazo con brazo, pié con pié se traba.
Cada uno á su adversario al mar cercanoLanzar intenta con ardiente brío:Confin de Ausonia aquel humilde llanoFué cerrado palenque al desafío,Donde latino ejército y troyanoDisputan de la tierra el señorío:Ya en pugna cada vez más densa y brava,Brazo con brazo, pié con pié se traba.
Cada uno á su adversario al mar cercanoLanzar intenta con ardiente brío:Confin de Ausonia aquel humilde llanoFué cerrado palenque al desafío,Donde latino ejército y troyanoDisputan de la tierra el señorío:Ya en pugna cada vez más densa y brava,Brazo con brazo, pié con pié se traba.
Cada uno á su adversario al mar cercano
Lanzar intenta con ardiente brío:
Confin de Ausonia aquel humilde llano
Fué cerrado palenque al desafío,
Donde latino ejército y troyano
Disputan de la tierra el señorío:
Ya en pugna cada vez más densa y brava,
Brazo con brazo, pié con pié se traba.
No de otra suerte en la region vacíaEn desapoderado afan los vientosAlzan tal vez descomunal porfíaCon fuerza igual de opuestos movimientos;Y ni los nublos ni la mar bravía,Ni entre sí los contrarios elementosCeden: larga es la lid, y en fiel persiste;Todo, en conflicto universal, resiste.
No de otra suerte en la region vacíaEn desapoderado afan los vientosAlzan tal vez descomunal porfíaCon fuerza igual de opuestos movimientos;Y ni los nublos ni la mar bravía,Ni entre sí los contrarios elementosCeden: larga es la lid, y en fiel persiste;Todo, en conflicto universal, resiste.
No de otra suerte en la region vacíaEn desapoderado afan los vientosAlzan tal vez descomunal porfíaCon fuerza igual de opuestos movimientos;Y ni los nublos ni la mar bravía,Ni entre sí los contrarios elementosCeden: larga es la lid, y en fiel persiste;Todo, en conflicto universal, resiste.
No de otra suerte en la region vacía
En desapoderado afan los vientos
Alzan tal vez descomunal porfía
Con fuerza igual de opuestos movimientos;
Y ni los nublos ni la mar bravía,
Ni entre sí los contrarios elementos
Ceden: larga es la lid, y en fiel persiste;
Todo, en conflicto universal, resiste.
Entre tanto los árcades soldadosHan venido á un lugar donde el terrenoDejó un crecido arroyo de arrancadosArboles, y rodadas piedras, lleno:Soltando los trotones, mal halladosEn tan fragoso sitio á usar del freno,Si supiesen, á pié combatirian;Mas principiaron mal, y pronto cian.
Entre tanto los árcades soldadosHan venido á un lugar donde el terrenoDejó un crecido arroyo de arrancadosArboles, y rodadas piedras, lleno:Soltando los trotones, mal halladosEn tan fragoso sitio á usar del freno,Si supiesen, á pié combatirian;Mas principiaron mal, y pronto cian.
Entre tanto los árcades soldadosHan venido á un lugar donde el terrenoDejó un crecido arroyo de arrancadosArboles, y rodadas piedras, lleno:Soltando los trotones, mal halladosEn tan fragoso sitio á usar del freno,Si supiesen, á pié combatirian;Mas principiaron mal, y pronto cian.
Entre tanto los árcades soldados
Han venido á un lugar donde el terreno
Dejó un crecido arroyo de arrancados
Arboles, y rodadas piedras, lleno:
Soltando los trotones, mal hallados
En tan fragoso sitio á usar del freno,
Si supiesen, á pié combatirian;
Mas principiaron mal, y pronto cian.
Palante dar les ve la espalda, y luégoMira al Latino que les va al alcance,Y con voces ya amargas, ya de ruego(Postrer recurso en tan difícil trance),«¡Compañeros!» les dice, «¿un pavor ciegoSerá que á fuga ignominiosa os lance?Por tanto paso en que adquirísteis gloria,Por tanta conquistada alta victoria,
Palante dar les ve la espalda, y luégoMira al Latino que les va al alcance,Y con voces ya amargas, ya de ruego(Postrer recurso en tan difícil trance),«¡Compañeros!» les dice, «¿un pavor ciegoSerá que á fuga ignominiosa os lance?Por tanto paso en que adquirísteis gloria,Por tanta conquistada alta victoria,
Palante dar les ve la espalda, y luégoMira al Latino que les va al alcance,Y con voces ya amargas, ya de ruego(Postrer recurso en tan difícil trance),«¡Compañeros!» les dice, «¿un pavor ciegoSerá que á fuga ignominiosa os lance?Por tanto paso en que adquirísteis gloria,Por tanta conquistada alta victoria,
Palante dar les ve la espalda, y luégo
Mira al Latino que les va al alcance,
Y con voces ya amargas, ya de ruego
(Postrer recurso en tan difícil trance),
«¡Compañeros!» les dice, «¿un pavor ciego
Será que á fuga ignominiosa os lance?
Por tanto paso en que adquirísteis gloria,
Por tanta conquistada alta victoria,
»Por nuestro rey Evandro, y la esperanzaQue en vosotros cifró la ambicion mia,Émula de mi padre á la alabanza,¡Oh! ¡volved caras! Hay que abrirnos viaEntre enemigos á poder de lanza;Y donde grupo hostil nos desafíaMás denso, por allí la Patria mandaQue atraviese Palante con su banda!
»Por nuestro rey Evandro, y la esperanzaQue en vosotros cifró la ambicion mia,Émula de mi padre á la alabanza,¡Oh! ¡volved caras! Hay que abrirnos viaEntre enemigos á poder de lanza;Y donde grupo hostil nos desafíaMás denso, por allí la Patria mandaQue atraviese Palante con su banda!
»Por nuestro rey Evandro, y la esperanzaQue en vosotros cifró la ambicion mia,Émula de mi padre á la alabanza,¡Oh! ¡volved caras! Hay que abrirnos viaEntre enemigos á poder de lanza;Y donde grupo hostil nos desafíaMás denso, por allí la Patria mandaQue atraviese Palante con su banda!
»Por nuestro rey Evandro, y la esperanza
Que en vosotros cifró la ambicion mia,
Émula de mi padre á la alabanza,
¡Oh! ¡volved caras! Hay que abrirnos via
Entre enemigos á poder de lanza;
Y donde grupo hostil nos desafía
Más denso, por allí la Patria manda
Que atraviese Palante con su banda!
»¡No hay Dioses en la lid! somos mortales,Y es mortal el contrario que os aterra;Brazos tenemos y ánimos iguales.O á Troya ó á la mar: la mar nos cierraEl paso con sus moles colosales;Troya nos llama; efugio no hay por tierra;Amigos, elegid sin más tardanza!»Dice, y entre el tumulto se abalanza.
»¡No hay Dioses en la lid! somos mortales,Y es mortal el contrario que os aterra;Brazos tenemos y ánimos iguales.O á Troya ó á la mar: la mar nos cierraEl paso con sus moles colosales;Troya nos llama; efugio no hay por tierra;Amigos, elegid sin más tardanza!»Dice, y entre el tumulto se abalanza.
»¡No hay Dioses en la lid! somos mortales,Y es mortal el contrario que os aterra;Brazos tenemos y ánimos iguales.O á Troya ó á la mar: la mar nos cierraEl paso con sus moles colosales;Troya nos llama; efugio no hay por tierra;Amigos, elegid sin más tardanza!»Dice, y entre el tumulto se abalanza.
»¡No hay Dioses en la lid! somos mortales,
Y es mortal el contrario que os aterra;
Brazos tenemos y ánimos iguales.
O á Troya ó á la mar: la mar nos cierra
El paso con sus moles colosales;
Troya nos llama; efugio no hay por tierra;
Amigos, elegid sin más tardanza!»
Dice, y entre el tumulto se abalanza.
El primero en ponérsele delante(A quien mala ventura su rüinaAconseja) fué Lago: en el instanteQue un gran guijarro á desraigar se inclina.Venablo duro voleó Palante,E híncaselo allí donde la espinaPor medio las costillas demarcaba;Ya adherido á los huesos, lo desclava.
El primero en ponérsele delante(A quien mala ventura su rüinaAconseja) fué Lago: en el instanteQue un gran guijarro á desraigar se inclina.Venablo duro voleó Palante,E híncaselo allí donde la espinaPor medio las costillas demarcaba;Ya adherido á los huesos, lo desclava.
El primero en ponérsele delante(A quien mala ventura su rüinaAconseja) fué Lago: en el instanteQue un gran guijarro á desraigar se inclina.Venablo duro voleó Palante,E híncaselo allí donde la espinaPor medio las costillas demarcaba;Ya adherido á los huesos, lo desclava.
El primero en ponérsele delante
(A quien mala ventura su rüina
Aconseja) fué Lago: en el instante
Que un gran guijarro á desraigar se inclina.
Venablo duro voleó Palante,
E híncaselo allí donde la espina
Por medio las costillas demarcaba;
Ya adherido á los huesos, lo desclava.
Miéntras él á cobrar el arma atiende,En venganza se arroja y en relevoDel muerto amigo, Hisbon, y airado emprendeSobrecoger el árcade mancebo.Inútil fué su arrojo; le sorprende,Mal prevenido contra golpe nuevo,Palante, revolviendo de contado,Y húndele el hierro en el pulmon hinchado.
Miéntras él á cobrar el arma atiende,En venganza se arroja y en relevoDel muerto amigo, Hisbon, y airado emprendeSobrecoger el árcade mancebo.Inútil fué su arrojo; le sorprende,Mal prevenido contra golpe nuevo,Palante, revolviendo de contado,Y húndele el hierro en el pulmon hinchado.
Miéntras él á cobrar el arma atiende,En venganza se arroja y en relevoDel muerto amigo, Hisbon, y airado emprendeSobrecoger el árcade mancebo.Inútil fué su arrojo; le sorprende,Mal prevenido contra golpe nuevo,Palante, revolviendo de contado,Y húndele el hierro en el pulmon hinchado.
Miéntras él á cobrar el arma atiende,
En venganza se arroja y en relevo
Del muerto amigo, Hisbon, y airado emprende
Sobrecoger el árcade mancebo.
Inútil fué su arrojo; le sorprende,
Mal prevenido contra golpe nuevo,
Palante, revolviendo de contado,
Y húndele el hierro en el pulmon hinchado.
Y á Estenio, y á Anquemolo, de la genteDe Reto antigua originario, embiste,El cual de la madrastra osó impudenteManchar el lecho, y hoy á Turno asiste.Al filo de su acero juntamenteCaiste tú, Laride, y tú caiste,Mísero Timbro, en los rutulios llanos:Hijos de Dauco, idénticos hermanos.
Y á Estenio, y á Anquemolo, de la genteDe Reto antigua originario, embiste,El cual de la madrastra osó impudenteManchar el lecho, y hoy á Turno asiste.Al filo de su acero juntamenteCaiste tú, Laride, y tú caiste,Mísero Timbro, en los rutulios llanos:Hijos de Dauco, idénticos hermanos.
Y á Estenio, y á Anquemolo, de la genteDe Reto antigua originario, embiste,El cual de la madrastra osó impudenteManchar el lecho, y hoy á Turno asiste.Al filo de su acero juntamenteCaiste tú, Laride, y tú caiste,Mísero Timbro, en los rutulios llanos:Hijos de Dauco, idénticos hermanos.
Y á Estenio, y á Anquemolo, de la gente
De Reto antigua originario, embiste,
El cual de la madrastra osó impudente
Manchar el lecho, y hoy á Turno asiste.
Al filo de su acero juntamente
Caiste tú, Laride, y tú caiste,
Mísero Timbro, en los rutulios llanos:
Hijos de Dauco, idénticos hermanos.
¡Cuán dulce el confundir los dos gemelosFué á sus padres! Con arma hora los pideQue el suyo le ciñó, Palante; ¡y hélos,Qué atroz desemejanza los divide!Pues rodó tu cabeza por los suelos,¡Oh Timbro! y dueño busca en tí, Laride,Semiviva tu diestra cercenada,Y áun los dedos crispando, ase la espada.
¡Cuán dulce el confundir los dos gemelosFué á sus padres! Con arma hora los pideQue el suyo le ciñó, Palante; ¡y hélos,Qué atroz desemejanza los divide!Pues rodó tu cabeza por los suelos,¡Oh Timbro! y dueño busca en tí, Laride,Semiviva tu diestra cercenada,Y áun los dedos crispando, ase la espada.
¡Cuán dulce el confundir los dos gemelosFué á sus padres! Con arma hora los pideQue el suyo le ciñó, Palante; ¡y hélos,Qué atroz desemejanza los divide!Pues rodó tu cabeza por los suelos,¡Oh Timbro! y dueño busca en tí, Laride,Semiviva tu diestra cercenada,Y áun los dedos crispando, ase la espada.
¡Cuán dulce el confundir los dos gemelos
Fué á sus padres! Con arma hora los pide
Que el suyo le ciñó, Palante; ¡y hélos,
Qué atroz desemejanza los divide!
Pues rodó tu cabeza por los suelos,
¡Oh Timbro! y dueño busca en tí, Laride,
Semiviva tu diestra cercenada,
Y áun los dedos crispando, ase la espada.
Sigue Palante, y penetrando el vientoCon un fiero lanzon que á Ilo dispara,Clava á Reteo, que á la fuga atentoSu carro de dos potros alanzaraEn medio á éste y aquél. Por un momentoIlo así, sin pensarlo, el golpe pára;Cayó el otro, y asurcan sus talonesEl campo de las rútulas legiones.
Sigue Palante, y penetrando el vientoCon un fiero lanzon que á Ilo dispara,Clava á Reteo, que á la fuga atentoSu carro de dos potros alanzaraEn medio á éste y aquél. Por un momentoIlo así, sin pensarlo, el golpe pára;Cayó el otro, y asurcan sus talonesEl campo de las rútulas legiones.
Sigue Palante, y penetrando el vientoCon un fiero lanzon que á Ilo dispara,Clava á Reteo, que á la fuga atentoSu carro de dos potros alanzaraEn medio á éste y aquél. Por un momentoIlo así, sin pensarlo, el golpe pára;Cayó el otro, y asurcan sus talonesEl campo de las rútulas legiones.
Sigue Palante, y penetrando el viento
Con un fiero lanzon que á Ilo dispara,
Clava á Reteo, que á la fuga atento
Su carro de dos potros alanzara
En medio á éste y aquél. Por un momento
Ilo así, sin pensarlo, el golpe pára;
Cayó el otro, y asurcan sus talones
El campo de las rútulas legiones.
Y fué así que Reteo en ese instanteDe tí, gran Teutra, y de tu digno hermanoTíres, dábase á huir; que de PalanteYa entónces el ejemplo no era en vano:No; que á su voz, á su ímpetu arroganteEl dolor y el pudor se dan la manoA armar las de los Arcades, que anhelanVenganza, y de él en torno densos vuelan.
Y fué así que Reteo en ese instanteDe tí, gran Teutra, y de tu digno hermanoTíres, dábase á huir; que de PalanteYa entónces el ejemplo no era en vano:No; que á su voz, á su ímpetu arroganteEl dolor y el pudor se dan la manoA armar las de los Arcades, que anhelanVenganza, y de él en torno densos vuelan.
Y fué así que Reteo en ese instanteDe tí, gran Teutra, y de tu digno hermanoTíres, dábase á huir; que de PalanteYa entónces el ejemplo no era en vano:No; que á su voz, á su ímpetu arroganteEl dolor y el pudor se dan la manoA armar las de los Arcades, que anhelanVenganza, y de él en torno densos vuelan.
Y fué así que Reteo en ese instante
De tí, gran Teutra, y de tu digno hermano
Tíres, dábase á huir; que de Palante
Ya entónces el ejemplo no era en vano:
No; que á su voz, á su ímpetu arrogante
El dolor y el pudor se dan la mano
A armar las de los Arcades, que anhelan
Venganza, y de él en torno densos vuelan.
Tal, por diversos puntos, en veranoPastor cuidoso un bosque incendia, y talesCon el viento las haces de VulcanoVencen los interpuestos matorralesY unidas corren sobre el ancho llano:Él, en alto sentado, los triunfalesEsfuerzos de las llamas y su iraCon victoriosa complacencia mira.
Tal, por diversos puntos, en veranoPastor cuidoso un bosque incendia, y talesCon el viento las haces de VulcanoVencen los interpuestos matorralesY unidas corren sobre el ancho llano:Él, en alto sentado, los triunfalesEsfuerzos de las llamas y su iraCon victoriosa complacencia mira.
Tal, por diversos puntos, en veranoPastor cuidoso un bosque incendia, y talesCon el viento las haces de VulcanoVencen los interpuestos matorralesY unidas corren sobre el ancho llano:Él, en alto sentado, los triunfalesEsfuerzos de las llamas y su iraCon victoriosa complacencia mira.
Tal, por diversos puntos, en verano
Pastor cuidoso un bosque incendia, y tales
Con el viento las haces de Vulcano
Vencen los interpuestos matorrales
Y unidas corren sobre el ancho llano:
Él, en alto sentado, los triunfales
Esfuerzos de las llamas y su ira
Con victoriosa complacencia mira.
Haleso, de otro lado, en armas fuerte,Embebido en las suyas se adelanta,Y á Féres, á Demódoco da muerte,Y á Ladon. A Estrimonio, que levantaEl brazo, un tajo asesta, y cae inerteLa mano que amagaba á su garganta.Con piedra hunde á Toante el cráneo, y huesosMezclados esparció de sangre y sesos.
Haleso, de otro lado, en armas fuerte,Embebido en las suyas se adelanta,Y á Féres, á Demódoco da muerte,Y á Ladon. A Estrimonio, que levantaEl brazo, un tajo asesta, y cae inerteLa mano que amagaba á su garganta.Con piedra hunde á Toante el cráneo, y huesosMezclados esparció de sangre y sesos.
Haleso, de otro lado, en armas fuerte,Embebido en las suyas se adelanta,Y á Féres, á Demódoco da muerte,Y á Ladon. A Estrimonio, que levantaEl brazo, un tajo asesta, y cae inerteLa mano que amagaba á su garganta.Con piedra hunde á Toante el cráneo, y huesosMezclados esparció de sangre y sesos.
Haleso, de otro lado, en armas fuerte,
Embebido en las suyas se adelanta,
Y á Féres, á Demódoco da muerte,
Y á Ladon. A Estrimonio, que levanta
El brazo, un tajo asesta, y cae inerte
La mano que amagaba á su garganta.
Con piedra hunde á Toante el cráneo, y huesos
Mezclados esparció de sangre y sesos.
Cuidó en las selvas ocultar tempranoÁ Haleso, de desgracias agoreroSu padre; mas no bien cerró, ya anciano,Los blancos ojos al sopor postrero,Las Parcas, salteando al hijo arcano,De Evandro le consagran al acero.Contra él Palante, ántes que el dardo libre,En sumisa oracion invoca al Tibre:
Cuidó en las selvas ocultar tempranoÁ Haleso, de desgracias agoreroSu padre; mas no bien cerró, ya anciano,Los blancos ojos al sopor postrero,Las Parcas, salteando al hijo arcano,De Evandro le consagran al acero.Contra él Palante, ántes que el dardo libre,En sumisa oracion invoca al Tibre:
Cuidó en las selvas ocultar tempranoÁ Haleso, de desgracias agoreroSu padre; mas no bien cerró, ya anciano,Los blancos ojos al sopor postrero,Las Parcas, salteando al hijo arcano,De Evandro le consagran al acero.Contra él Palante, ántes que el dardo libre,En sumisa oracion invoca al Tibre:
Cuidó en las selvas ocultar temprano
Á Haleso, de desgracias agorero
Su padre; mas no bien cerró, ya anciano,
Los blancos ojos al sopor postrero,
Las Parcas, salteando al hijo arcano,
De Evandro le consagran al acero.
Contra él Palante, ántes que el dardo libre,
En sumisa oracion invoca al Tibre:
«¡Padre Tibre!» murmura, «porque hieraAl duro Haleso el corazon, envíoEsta arma voladora: en su carreraTú concede fortuna al hierro mio,Y colgaré á una encina en tu riberaEl despojo marcial.» Oyóle el rio;Y Haleso, á punto en que á Imaon guarnece,El pecho al golpe arcadio inerme ofrece.
«¡Padre Tibre!» murmura, «porque hieraAl duro Haleso el corazon, envíoEsta arma voladora: en su carreraTú concede fortuna al hierro mio,Y colgaré á una encina en tu riberaEl despojo marcial.» Oyóle el rio;Y Haleso, á punto en que á Imaon guarnece,El pecho al golpe arcadio inerme ofrece.
«¡Padre Tibre!» murmura, «porque hieraAl duro Haleso el corazon, envíoEsta arma voladora: en su carreraTú concede fortuna al hierro mio,Y colgaré á una encina en tu riberaEl despojo marcial.» Oyóle el rio;Y Haleso, á punto en que á Imaon guarnece,El pecho al golpe arcadio inerme ofrece.
«¡Padre Tibre!» murmura, «porque hiera
Al duro Haleso el corazon, envío
Esta arma voladora: en su carrera
Tú concede fortuna al hierro mio,
Y colgaré á una encina en tu ribera
El despojo marcial.» Oyóle el rio;
Y Haleso, á punto en que á Imaon guarnece,
El pecho al golpe arcadio inerme ofrece.
Al gran fracaso del sin par guerreroTemiendo que se arredre y desbarateEl ejército, avánzase ligeroLauso, en la guerra alto poder: su embateDe frente Abante recibió el primero,Que era el nudo y firmeza del combate;Y sucumben tras él árcades gentes,Y sucumben tirrenos combatientes,
Al gran fracaso del sin par guerreroTemiendo que se arredre y desbarateEl ejército, avánzase ligeroLauso, en la guerra alto poder: su embateDe frente Abante recibió el primero,Que era el nudo y firmeza del combate;Y sucumben tras él árcades gentes,Y sucumben tirrenos combatientes,
Al gran fracaso del sin par guerreroTemiendo que se arredre y desbarateEl ejército, avánzase ligeroLauso, en la guerra alto poder: su embateDe frente Abante recibió el primero,Que era el nudo y firmeza del combate;Y sucumben tras él árcades gentes,Y sucumben tirrenos combatientes,
Al gran fracaso del sin par guerrero
Temiendo que se arredre y desbarate
El ejército, avánzase ligero
Lauso, en la guerra alto poder: su embate
De frente Abante recibió el primero,
Que era el nudo y firmeza del combate;
Y sucumben tras él árcades gentes,
Y sucumben tirrenos combatientes,
Y áun vos, reliquias del rebato griego,¡Oh Teucros! Ya ambas huestes férreos lazosCon caudillos iguales, igual fuegoTraban, y abrevian de la lid los plazos:Apremian los de atras; el tropel ciegoMenear no permite armas ni brazos;Y á un punto acorren con vigor pujanteContrarios entre sí Lauso y Palante.
Y áun vos, reliquias del rebato griego,¡Oh Teucros! Ya ambas huestes férreos lazosCon caudillos iguales, igual fuegoTraban, y abrevian de la lid los plazos:Apremian los de atras; el tropel ciegoMenear no permite armas ni brazos;Y á un punto acorren con vigor pujanteContrarios entre sí Lauso y Palante.
Y áun vos, reliquias del rebato griego,¡Oh Teucros! Ya ambas huestes férreos lazosCon caudillos iguales, igual fuegoTraban, y abrevian de la lid los plazos:Apremian los de atras; el tropel ciegoMenear no permite armas ni brazos;Y á un punto acorren con vigor pujanteContrarios entre sí Lauso y Palante.
Y áun vos, reliquias del rebato griego,
¡Oh Teucros! Ya ambas huestes férreos lazos
Con caudillos iguales, igual fuego
Traban, y abrevian de la lid los plazos:
Apremian los de atras; el tropel ciego
Menear no permite armas ni brazos;
Y á un punto acorren con vigor pujante
Contrarios entre sí Lauso y Palante.
En edad uno y otro floreciente,Ambos son en belleza singulares,Emulos en fortuna, ¡ay! que inclementeTornar les veda á los nativos lares;Mas el Rey del Olimpo no consienteQue lleguen á medir sus fuerzas pares:A mayor enemigo reservadosMarchan los dos bajo terribles hados.
En edad uno y otro floreciente,Ambos son en belleza singulares,Emulos en fortuna, ¡ay! que inclementeTornar les veda á los nativos lares;Mas el Rey del Olimpo no consienteQue lleguen á medir sus fuerzas pares:A mayor enemigo reservadosMarchan los dos bajo terribles hados.
En edad uno y otro floreciente,Ambos son en belleza singulares,Emulos en fortuna, ¡ay! que inclementeTornar les veda á los nativos lares;Mas el Rey del Olimpo no consienteQue lleguen á medir sus fuerzas pares:A mayor enemigo reservadosMarchan los dos bajo terribles hados.
En edad uno y otro floreciente,
Ambos son en belleza singulares,
Emulos en fortuna, ¡ay! que inclemente
Tornar les veda á los nativos lares;
Mas el Rey del Olimpo no consiente
Que lleguen á medir sus fuerzas pares:
A mayor enemigo reservados
Marchan los dos bajo terribles hados.
A Turno su divina hermana exhortaA que salte, y auxilio á Lauso preste;Y él, á su voz arrebatado, cortaEn carro volador la armada hueste,Y, á los suyos mirando, dice: «ImportaQue treguas deis: yo lidiaré; sea ésteCombate singular; Palante es mio.¡Así viese su padre el desafío!»
A Turno su divina hermana exhortaA que salte, y auxilio á Lauso preste;Y él, á su voz arrebatado, cortaEn carro volador la armada hueste,Y, á los suyos mirando, dice: «ImportaQue treguas deis: yo lidiaré; sea ésteCombate singular; Palante es mio.¡Así viese su padre el desafío!»
A Turno su divina hermana exhortaA que salte, y auxilio á Lauso preste;Y él, á su voz arrebatado, cortaEn carro volador la armada hueste,Y, á los suyos mirando, dice: «ImportaQue treguas deis: yo lidiaré; sea ésteCombate singular; Palante es mio.¡Así viese su padre el desafío!»
A Turno su divina hermana exhorta
A que salte, y auxilio á Lauso preste;
Y él, á su voz arrebatado, corta
En carro volador la armada hueste,
Y, á los suyos mirando, dice: «Importa
Que treguas deis: yo lidiaré; sea éste
Combate singular; Palante es mio.
¡Así viese su padre el desafío!»
Dijo, y campo la turba le franqueaPasmado oyendo aquel audaz mandato,Y viendo el pronto obedecer, rodeaPalante á Turno con la vista un rato;Por su cuerpo gigántico paseaLos ojos: rabia muda en ceño ingratoMuestra á distancia: al fin, sin más respeto,Sale, y contesta del tirano el reto:
Dijo, y campo la turba le franqueaPasmado oyendo aquel audaz mandato,Y viendo el pronto obedecer, rodeaPalante á Turno con la vista un rato;Por su cuerpo gigántico paseaLos ojos: rabia muda en ceño ingratoMuestra á distancia: al fin, sin más respeto,Sale, y contesta del tirano el reto:
Dijo, y campo la turba le franqueaPasmado oyendo aquel audaz mandato,Y viendo el pronto obedecer, rodeaPalante á Turno con la vista un rato;Por su cuerpo gigántico paseaLos ojos: rabia muda en ceño ingratoMuestra á distancia: al fin, sin más respeto,Sale, y contesta del tirano el reto:
Dijo, y campo la turba le franquea
Pasmado oyendo aquel audaz mandato,
Y viendo el pronto obedecer, rodea
Palante á Turno con la vista un rato;
Por su cuerpo gigántico pasea
Los ojos: rabia muda en ceño ingrato
Muestra á distancia: al fin, sin más respeto,
Sale, y contesta del tirano el reto:
«Despojo opimo arrancará mi espada,Ó, con gloria tambien, daré la vida.A un caso y á otro apercibido, nadaDel padre ausente el ánimo intimida.Modera tu soberbia desbocada!»Dice, y avanza á do sus fuerzas mida:El árcade escuadron tiembla y recela:En los pechos la sangre el pavor hiela.
«Despojo opimo arrancará mi espada,Ó, con gloria tambien, daré la vida.A un caso y á otro apercibido, nadaDel padre ausente el ánimo intimida.Modera tu soberbia desbocada!»Dice, y avanza á do sus fuerzas mida:El árcade escuadron tiembla y recela:En los pechos la sangre el pavor hiela.
«Despojo opimo arrancará mi espada,Ó, con gloria tambien, daré la vida.A un caso y á otro apercibido, nadaDel padre ausente el ánimo intimida.Modera tu soberbia desbocada!»Dice, y avanza á do sus fuerzas mida:El árcade escuadron tiembla y recela:En los pechos la sangre el pavor hiela.
«Despojo opimo arrancará mi espada,
Ó, con gloria tambien, daré la vida.
A un caso y á otro apercibido, nada
Del padre ausente el ánimo intimida.
Modera tu soberbia desbocada!»
Dice, y avanza á do sus fuerzas mida:
El árcade escuadron tiembla y recela:
En los pechos la sangre el pavor hiela.
De su carro á la vez Turno se apea,De dos brutos tirado; y marcha al dueloEn silencio y á pié. Cual leon, que oteaEn lontananza á un toro audaz que el sueloEscarbando se apresta á la pelea,Y á él de su alta guarida acude á vuelo,Tal fué del adalid la semejanzaEn el momento en que á lidiar se avanza.
De su carro á la vez Turno se apea,De dos brutos tirado; y marcha al dueloEn silencio y á pié. Cual leon, que oteaEn lontananza á un toro audaz que el sueloEscarbando se apresta á la pelea,Y á él de su alta guarida acude á vuelo,Tal fué del adalid la semejanzaEn el momento en que á lidiar se avanza.
De su carro á la vez Turno se apea,De dos brutos tirado; y marcha al dueloEn silencio y á pié. Cual leon, que oteaEn lontananza á un toro audaz que el sueloEscarbando se apresta á la pelea,Y á él de su alta guarida acude á vuelo,Tal fué del adalid la semejanzaEn el momento en que á lidiar se avanza.
De su carro á la vez Turno se apea,
De dos brutos tirado; y marcha al duelo
En silencio y á pié. Cual leon, que otea
En lontananza á un toro audaz que el suelo
Escarbando se apresta á la pelea,
Y á él de su alta guarida acude á vuelo,
Tal fué del adalid la semejanza
En el momento en que á lidiar se avanza.
Ya que Palante á Turno estar advierteA tiro de asta, él desde luégo embiste,Por si, premiando al más audaz, la suerteAl ménos esforzado fausta asiste;Y ántes al aire inmenso de esta suerteOró: «Tú, Alcídes, si de Evandro fuisteHuésped, y amigo te sentó á su mesa,¡Oh! dame ayuda en mi arriesgada empresa!
Ya que Palante á Turno estar advierteA tiro de asta, él desde luégo embiste,Por si, premiando al más audaz, la suerteAl ménos esforzado fausta asiste;Y ántes al aire inmenso de esta suerteOró: «Tú, Alcídes, si de Evandro fuisteHuésped, y amigo te sentó á su mesa,¡Oh! dame ayuda en mi arriesgada empresa!
Ya que Palante á Turno estar advierteA tiro de asta, él desde luégo embiste,Por si, premiando al más audaz, la suerteAl ménos esforzado fausta asiste;Y ántes al aire inmenso de esta suerteOró: «Tú, Alcídes, si de Evandro fuisteHuésped, y amigo te sentó á su mesa,¡Oh! dame ayuda en mi arriesgada empresa!
Ya que Palante á Turno estar advierte
A tiro de asta, él desde luégo embiste,
Por si, premiando al más audaz, la suerte
Al ménos esforzado fausta asiste;
Y ántes al aire inmenso de esta suerte
Oró: «Tú, Alcídes, si de Evandro fuiste
Huésped, y amigo te sentó á su mesa,
¡Oh! dame ayuda en mi arriesgada empresa!
»Haz que Turno me mire á él moribundoArrancarle las armas en despojos,Sangrientas; y al cerrarlos hoy al mundoHaz que me sufran vencedor sus ojos!»Oyó Alcídes su voz, y en lo profundoDel pecho comprimió tristes enojosHaciendo inútil llanto. Jove al hijoEstas palabras de consuelo dijo:
»Haz que Turno me mire á él moribundoArrancarle las armas en despojos,Sangrientas; y al cerrarlos hoy al mundoHaz que me sufran vencedor sus ojos!»Oyó Alcídes su voz, y en lo profundoDel pecho comprimió tristes enojosHaciendo inútil llanto. Jove al hijoEstas palabras de consuelo dijo:
»Haz que Turno me mire á él moribundoArrancarle las armas en despojos,Sangrientas; y al cerrarlos hoy al mundoHaz que me sufran vencedor sus ojos!»Oyó Alcídes su voz, y en lo profundoDel pecho comprimió tristes enojosHaciendo inútil llanto. Jove al hijoEstas palabras de consuelo dijo:
»Haz que Turno me mire á él moribundo
Arrancarle las armas en despojos,
Sangrientas; y al cerrarlos hoy al mundo
Haz que me sufran vencedor sus ojos!»
Oyó Alcídes su voz, y en lo profundo
Del pecho comprimió tristes enojos
Haciendo inútil llanto. Jove al hijo
Estas palabras de consuelo dijo:
«A cada cual fijado está su dia;De la vida los términos estrechosMortal ninguno traspasar podria;Mas la fama extender con grandes hechosEs dado á la virtud. ¿Hora sombríaA cuántos no abatió, gloriosos pechosDe sangre diva, al pié de la alta Troya?Aun mi hijo Sarpedon se hundió en la hoya.
«A cada cual fijado está su dia;De la vida los términos estrechosMortal ninguno traspasar podria;Mas la fama extender con grandes hechosEs dado á la virtud. ¿Hora sombríaA cuántos no abatió, gloriosos pechosDe sangre diva, al pié de la alta Troya?Aun mi hijo Sarpedon se hundió en la hoya.
«A cada cual fijado está su dia;De la vida los términos estrechosMortal ninguno traspasar podria;Mas la fama extender con grandes hechosEs dado á la virtud. ¿Hora sombríaA cuántos no abatió, gloriosos pechosDe sangre diva, al pié de la alta Troya?Aun mi hijo Sarpedon se hundió en la hoya.
«A cada cual fijado está su dia;
De la vida los términos estrechos
Mortal ninguno traspasar podria;
Mas la fama extender con grandes hechos
Es dado á la virtud. ¿Hora sombría
A cuántos no abatió, gloriosos pechos
De sangre diva, al pié de la alta Troya?
Aun mi hijo Sarpedon se hundió en la hoya.
»Turno mismo á la meta señaladaYa llega: el hado inevitable giraSobre su frente.» Dice, y la miradaDel campo de los Rútulos retira.Palante á esta sazon su lanza osadaCon grande esfuerzo á su adversario tira,Y arranca de la vaina incontinenteLa espada, que en su mano arde luciente.
»Turno mismo á la meta señaladaYa llega: el hado inevitable giraSobre su frente.» Dice, y la miradaDel campo de los Rútulos retira.Palante á esta sazon su lanza osadaCon grande esfuerzo á su adversario tira,Y arranca de la vaina incontinenteLa espada, que en su mano arde luciente.
»Turno mismo á la meta señaladaYa llega: el hado inevitable giraSobre su frente.» Dice, y la miradaDel campo de los Rútulos retira.Palante á esta sazon su lanza osadaCon grande esfuerzo á su adversario tira,Y arranca de la vaina incontinenteLa espada, que en su mano arde luciente.
»Turno mismo á la meta señalada
Ya llega: el hado inevitable gira
Sobre su frente.» Dice, y la mirada
Del campo de los Rútulos retira.
Palante á esta sazon su lanza osada
Con grande esfuerzo á su adversario tira,
Y arranca de la vaina incontinente
La espada, que en su mano arde luciente.
Allí el asta fué á dar donde eminenteLa armadura protege al hombro, y pudoRasguño leve, al fin, al cuerpo ingenteDe Turno hacer, despues que de su escudoLas orlas penetró. CalmosamenteFornido azcon que acaba en hierro agudoBlandiendo Turno estuvo rato largo,Y estas voces lanzaba en tono amargo:
Allí el asta fué á dar donde eminenteLa armadura protege al hombro, y pudoRasguño leve, al fin, al cuerpo ingenteDe Turno hacer, despues que de su escudoLas orlas penetró. CalmosamenteFornido azcon que acaba en hierro agudoBlandiendo Turno estuvo rato largo,Y estas voces lanzaba en tono amargo:
Allí el asta fué á dar donde eminenteLa armadura protege al hombro, y pudoRasguño leve, al fin, al cuerpo ingenteDe Turno hacer, despues que de su escudoLas orlas penetró. CalmosamenteFornido azcon que acaba en hierro agudoBlandiendo Turno estuvo rato largo,Y estas voces lanzaba en tono amargo:
Allí el asta fué á dar donde eminente
La armadura protege al hombro, y pudo
Rasguño leve, al fin, al cuerpo ingente
De Turno hacer, despues que de su escudo
Las orlas penetró. Calmosamente
Fornido azcon que acaba en hierro agudo
Blandiendo Turno estuvo rato largo,
Y estas voces lanzaba en tono amargo:
«Tú ahora probarás si es más certeroMi dardo, y más que el tuyo penetrante.»Dijo; y aunque de láminas de aceroCubierto, y férreas planchas, de PalanteEl broquel, y aforrado en recio cuero,Por medio hendió la punta con vibranteEmpuje, y dividiendo la trabadaLoriga, el ancho pecho al triste horada.
«Tú ahora probarás si es más certeroMi dardo, y más que el tuyo penetrante.»Dijo; y aunque de láminas de aceroCubierto, y férreas planchas, de PalanteEl broquel, y aforrado en recio cuero,Por medio hendió la punta con vibranteEmpuje, y dividiendo la trabadaLoriga, el ancho pecho al triste horada.
«Tú ahora probarás si es más certeroMi dardo, y más que el tuyo penetrante.»Dijo; y aunque de láminas de aceroCubierto, y férreas planchas, de PalanteEl broquel, y aforrado en recio cuero,Por medio hendió la punta con vibranteEmpuje, y dividiendo la trabadaLoriga, el ancho pecho al triste horada.
«Tú ahora probarás si es más certero
Mi dardo, y más que el tuyo penetrante.»
Dijo; y aunque de láminas de acero
Cubierto, y férreas planchas, de Palante
El broquel, y aforrado en recio cuero,
Por medio hendió la punta con vibrante
Empuje, y dividiendo la trabada
Loriga, el ancho pecho al triste horada.
El cual, en vano, arráncase calienteEl hierro de la llaga; sangre y vidaHuyen por una senda juntamente.Agobiado cayó sobre la herida;Aquel suelo enemigo con la frenteEnsangrentada hirió, y en su caidaLas armas resonaron. En voz altaAsí clamando Turno encima salta:
El cual, en vano, arráncase calienteEl hierro de la llaga; sangre y vidaHuyen por una senda juntamente.Agobiado cayó sobre la herida;Aquel suelo enemigo con la frenteEnsangrentada hirió, y en su caidaLas armas resonaron. En voz altaAsí clamando Turno encima salta:
El cual, en vano, arráncase calienteEl hierro de la llaga; sangre y vidaHuyen por una senda juntamente.Agobiado cayó sobre la herida;Aquel suelo enemigo con la frenteEnsangrentada hirió, y en su caidaLas armas resonaron. En voz altaAsí clamando Turno encima salta:
El cual, en vano, arráncase caliente
El hierro de la llaga; sangre y vida
Huyen por una senda juntamente.
Agobiado cayó sobre la herida;
Aquel suelo enemigo con la frente
Ensangrentada hirió, y en su caida
Las armas resonaron. En voz alta
Así clamando Turno encima salta:
«Id, Árcades; y á Evandro en nombre mioDireis que al hijo, en la manera aciagaQue por su culpa granjeó, le envío.Que los honores últimos le hagaPermítole, consuelo, ¡ay de él! tardío,Pues caro siempre el hospedaje pagaDe Enéas.» Calla, y con la planta izquierdaHace al yerto adalid que el polvo muerda.
«Id, Árcades; y á Evandro en nombre mioDireis que al hijo, en la manera aciagaQue por su culpa granjeó, le envío.Que los honores últimos le hagaPermítole, consuelo, ¡ay de él! tardío,Pues caro siempre el hospedaje pagaDe Enéas.» Calla, y con la planta izquierdaHace al yerto adalid que el polvo muerda.
«Id, Árcades; y á Evandro en nombre mioDireis que al hijo, en la manera aciagaQue por su culpa granjeó, le envío.Que los honores últimos le hagaPermítole, consuelo, ¡ay de él! tardío,Pues caro siempre el hospedaje pagaDe Enéas.» Calla, y con la planta izquierdaHace al yerto adalid que el polvo muerda.
«Id, Árcades; y á Evandro en nombre mio
Direis que al hijo, en la manera aciaga
Que por su culpa granjeó, le envío.
Que los honores últimos le haga
Permítole, consuelo, ¡ay de él! tardío,
Pues caro siempre el hospedaje paga
De Enéas.» Calla, y con la planta izquierda
Hace al yerto adalid que el polvo muerda.
Del rico talabarte le despojaAl mismo tiempo, el cual ostenta impresosCincuenta infaustos tálamos que mojaSangre de esposos míseros, opresosPor viles fembras, en mortal congojaVuelto el gozo nupcial: fieros sucesosQue en chapas de oro ayer Clonio esculpiera;Hoy de ello Turno ufano se apodera!
Del rico talabarte le despojaAl mismo tiempo, el cual ostenta impresosCincuenta infaustos tálamos que mojaSangre de esposos míseros, opresosPor viles fembras, en mortal congojaVuelto el gozo nupcial: fieros sucesosQue en chapas de oro ayer Clonio esculpiera;Hoy de ello Turno ufano se apodera!
Del rico talabarte le despojaAl mismo tiempo, el cual ostenta impresosCincuenta infaustos tálamos que mojaSangre de esposos míseros, opresosPor viles fembras, en mortal congojaVuelto el gozo nupcial: fieros sucesosQue en chapas de oro ayer Clonio esculpiera;Hoy de ello Turno ufano se apodera!
Del rico talabarte le despoja
Al mismo tiempo, el cual ostenta impresos
Cincuenta infaustos tálamos que moja
Sangre de esposos míseros, opresos
Por viles fembras, en mortal congoja
Vuelto el gozo nupcial: fieros sucesos
Que en chapas de oro ayer Clonio esculpiera;
Hoy de ello Turno ufano se apodera!
Mas ¡ay! alucinada fantasíaDel hombre, que la suerte venideraNo conoce jamás; jamás, el diaDe la dicha, sus ímpetus modera!Tiempo será en que Turno comprariaLa vida de Palante si pudiera,Nunca manos pusiera en él, y á enojosEste triunfo tendrá y estos despojos!
Mas ¡ay! alucinada fantasíaDel hombre, que la suerte venideraNo conoce jamás; jamás, el diaDe la dicha, sus ímpetus modera!Tiempo será en que Turno comprariaLa vida de Palante si pudiera,Nunca manos pusiera en él, y á enojosEste triunfo tendrá y estos despojos!
Mas ¡ay! alucinada fantasíaDel hombre, que la suerte venideraNo conoce jamás; jamás, el diaDe la dicha, sus ímpetus modera!Tiempo será en que Turno comprariaLa vida de Palante si pudiera,Nunca manos pusiera en él, y á enojosEste triunfo tendrá y estos despojos!
Mas ¡ay! alucinada fantasía
Del hombre, que la suerte venidera
No conoce jamás; jamás, el dia
De la dicha, sus ímpetus modera!
Tiempo será en que Turno compraria
La vida de Palante si pudiera,
Nunca manos pusiera en él, y á enojos
Este triunfo tendrá y estos despojos!
Los Árcades, con gran gemido y llanto,A Palante sacaron de la arenaPuesto sobre un escudo. ¡Ay triste! ¡cuántoDe gloria al genitor, cuánto de penaLlevas! Róbate envuelto en alto espantoEl dia mismo que en la lid te estrena;Mas no sin que ántes dejes de hombres muertosLos campos de los Rútulos cubiertos!
Los Árcades, con gran gemido y llanto,A Palante sacaron de la arenaPuesto sobre un escudo. ¡Ay triste! ¡cuántoDe gloria al genitor, cuánto de penaLlevas! Róbate envuelto en alto espantoEl dia mismo que en la lid te estrena;Mas no sin que ántes dejes de hombres muertosLos campos de los Rútulos cubiertos!
Los Árcades, con gran gemido y llanto,A Palante sacaron de la arenaPuesto sobre un escudo. ¡Ay triste! ¡cuántoDe gloria al genitor, cuánto de penaLlevas! Róbate envuelto en alto espantoEl dia mismo que en la lid te estrena;Mas no sin que ántes dejes de hombres muertosLos campos de los Rútulos cubiertos!
Los Árcades, con gran gemido y llanto,
A Palante sacaron de la arena
Puesto sobre un escudo. ¡Ay triste! ¡cuánto
De gloria al genitor, cuánto de pena
Llevas! Róbate envuelto en alto espanto
El dia mismo que en la lid te estrena;
Mas no sin que ántes dejes de hombres muertos
Los campos de los Rútulos cubiertos!
En tanto á Enéas, no el susurro llega,Sí mensajero cierto del fracaso;Que es perdida, le dice, la refriega,Si él no acude. A su voz se lanza, y pasoSe abre á filo de espada; en torno siegaCabezas, ancho campo deja raso,Y á Turno, que en su triunfo se encarniza,Ardiente busca en la revuelta liza.
En tanto á Enéas, no el susurro llega,Sí mensajero cierto del fracaso;Que es perdida, le dice, la refriega,Si él no acude. A su voz se lanza, y pasoSe abre á filo de espada; en torno siegaCabezas, ancho campo deja raso,Y á Turno, que en su triunfo se encarniza,Ardiente busca en la revuelta liza.
En tanto á Enéas, no el susurro llega,Sí mensajero cierto del fracaso;Que es perdida, le dice, la refriega,Si él no acude. A su voz se lanza, y pasoSe abre á filo de espada; en torno siegaCabezas, ancho campo deja raso,Y á Turno, que en su triunfo se encarniza,Ardiente busca en la revuelta liza.
En tanto á Enéas, no el susurro llega,
Sí mensajero cierto del fracaso;
Que es perdida, le dice, la refriega,
Si él no acude. A su voz se lanza, y paso
Se abre á filo de espada; en torno siega
Cabezas, ancho campo deja raso,
Y á Turno, que en su triunfo se encarniza,
Ardiente busca en la revuelta liza.
No se apartan un punto de su mentePalante, Evandro: aquellos fraternalesBanquetes á que huésped fué presente,Aquellas diestras que estrechó leales.Cuatro hijos de Sulmon, cuatro que UfenteNutriera, coge vivos, á los cualesLa amada sombra honrando él mismo hiera,Y su cautiva sangre dé á la hoguera.
No se apartan un punto de su mentePalante, Evandro: aquellos fraternalesBanquetes á que huésped fué presente,Aquellas diestras que estrechó leales.Cuatro hijos de Sulmon, cuatro que UfenteNutriera, coge vivos, á los cualesLa amada sombra honrando él mismo hiera,Y su cautiva sangre dé á la hoguera.
No se apartan un punto de su mentePalante, Evandro: aquellos fraternalesBanquetes á que huésped fué presente,Aquellas diestras que estrechó leales.Cuatro hijos de Sulmon, cuatro que UfenteNutriera, coge vivos, á los cualesLa amada sombra honrando él mismo hiera,Y su cautiva sangre dé á la hoguera.
No se apartan un punto de su mente
Palante, Evandro: aquellos fraternales
Banquetes á que huésped fué presente,
Aquellas diestras que estrechó leales.
Cuatro hijos de Sulmon, cuatro que Ufente
Nutriera, coge vivos, á los cuales
La amada sombra honrando él mismo hiera,
Y su cautiva sangre dé á la hoguera.
De léjos lanza airada arroja luégoA Mago, que mañoso el golpe esquivaY á sus rodillas con lloroso apego(Por encima la lanza fugitivaPasó vibrando) exhala humilde ruego:«Deja que á un padre yo, que á un hijo viva;Hazlo en amor de ese hijo en quien esperas,Por la sombra del padre á quien veneras!
De léjos lanza airada arroja luégoA Mago, que mañoso el golpe esquivaY á sus rodillas con lloroso apego(Por encima la lanza fugitivaPasó vibrando) exhala humilde ruego:«Deja que á un padre yo, que á un hijo viva;Hazlo en amor de ese hijo en quien esperas,Por la sombra del padre á quien veneras!
De léjos lanza airada arroja luégoA Mago, que mañoso el golpe esquivaY á sus rodillas con lloroso apego(Por encima la lanza fugitivaPasó vibrando) exhala humilde ruego:«Deja que á un padre yo, que á un hijo viva;Hazlo en amor de ese hijo en quien esperas,Por la sombra del padre á quien veneras!
De léjos lanza airada arroja luégo
A Mago, que mañoso el golpe esquiva
Y á sus rodillas con lloroso apego
(Por encima la lanza fugitiva
Pasó vibrando) exhala humilde ruego:
«Deja que á un padre yo, que á un hijo viva;
Hazlo en amor de ese hijo en quien esperas,
Por la sombra del padre á quien veneras!
»Rescate ofrezco: tengo una alta casa,Y allí de plata, en sótano profundo,Cincelados talentos, y sin tasaDe oro labrado y sin labrar abundo.¿O piensas que á tu campo el triunfo pasaPorque esta alma mezquina huya del mundo?¿Qué gaje para tí, qué gloria es ésta?»Enéas irritado le contesta:
»Rescate ofrezco: tengo una alta casa,Y allí de plata, en sótano profundo,Cincelados talentos, y sin tasaDe oro labrado y sin labrar abundo.¿O piensas que á tu campo el triunfo pasaPorque esta alma mezquina huya del mundo?¿Qué gaje para tí, qué gloria es ésta?»Enéas irritado le contesta:
»Rescate ofrezco: tengo una alta casa,Y allí de plata, en sótano profundo,Cincelados talentos, y sin tasaDe oro labrado y sin labrar abundo.¿O piensas que á tu campo el triunfo pasaPorque esta alma mezquina huya del mundo?¿Qué gaje para tí, qué gloria es ésta?»Enéas irritado le contesta:
»Rescate ofrezco: tengo una alta casa,
Y allí de plata, en sótano profundo,
Cincelados talentos, y sin tasa
De oro labrado y sin labrar abundo.
¿O piensas que á tu campo el triunfo pasa
Porque esta alma mezquina huya del mundo?
¿Qué gaje para tí, qué gloria es ésta?»
Enéas irritado le contesta:
«Libre herede tu prole, de oro y plataEse caudal que tu palacio encierra;Turno, muerto Palante, el fuero mataDe los pactos y trueques de la guerra.Esta es al padre, ésta es al hijo grataSentencia.» Dice; con la izquierda aferraEl yelmo, y hasta el puño en la dobladaCerviz del suplicante hunde la espada.
«Libre herede tu prole, de oro y plataEse caudal que tu palacio encierra;Turno, muerto Palante, el fuero mataDe los pactos y trueques de la guerra.Esta es al padre, ésta es al hijo grataSentencia.» Dice; con la izquierda aferraEl yelmo, y hasta el puño en la dobladaCerviz del suplicante hunde la espada.
«Libre herede tu prole, de oro y plataEse caudal que tu palacio encierra;Turno, muerto Palante, el fuero mataDe los pactos y trueques de la guerra.Esta es al padre, ésta es al hijo grataSentencia.» Dice; con la izquierda aferraEl yelmo, y hasta el puño en la dobladaCerviz del suplicante hunde la espada.
«Libre herede tu prole, de oro y plata
Ese caudal que tu palacio encierra;
Turno, muerto Palante, el fuero mata
De los pactos y trueques de la guerra.
Esta es al padre, ésta es al hijo grata
Sentencia.» Dice; con la izquierda aferra
El yelmo, y hasta el puño en la doblada
Cerviz del suplicante hunde la espada.
Ved al hijo de Hemon que se avecina,Sacerdote de Febo y de Dïana:Honra sus sienes la ínfula divina,Y todo él resplandece, de galanaRopa cubierto y de armadura fina.Cierra Enéas con él, con furia insanaLe echa á tierra, y sobre él se regocija,Y con sombra de muerte le cobija.
Ved al hijo de Hemon que se avecina,Sacerdote de Febo y de Dïana:Honra sus sienes la ínfula divina,Y todo él resplandece, de galanaRopa cubierto y de armadura fina.Cierra Enéas con él, con furia insanaLe echa á tierra, y sobre él se regocija,Y con sombra de muerte le cobija.
Ved al hijo de Hemon que se avecina,Sacerdote de Febo y de Dïana:Honra sus sienes la ínfula divina,Y todo él resplandece, de galanaRopa cubierto y de armadura fina.Cierra Enéas con él, con furia insanaLe echa á tierra, y sobre él se regocija,Y con sombra de muerte le cobija.
Ved al hijo de Hemon que se avecina,
Sacerdote de Febo y de Dïana:
Honra sus sienes la ínfula divina,
Y todo él resplandece, de galana
Ropa cubierto y de armadura fina.
Cierra Enéas con él, con furia insana
Le echa á tierra, y sobre él se regocija,
Y con sombra de muerte le cobija.
Recoge en hombros el soberbio arreoSeresto: á tí, que el campo en sangre bañas,Alzarle ha, rey Gradivo, por trofeo.Ya en contra veo á Umbron (que las montañasDe los Marsos dejó), con él ya veoRestablecer la lid con sus hazañasA Céculo, hijo ardiente de Vulcano.A ellos se lanza el adalid troyano.
Recoge en hombros el soberbio arreoSeresto: á tí, que el campo en sangre bañas,Alzarle ha, rey Gradivo, por trofeo.Ya en contra veo á Umbron (que las montañasDe los Marsos dejó), con él ya veoRestablecer la lid con sus hazañasA Céculo, hijo ardiente de Vulcano.A ellos se lanza el adalid troyano.
Recoge en hombros el soberbio arreoSeresto: á tí, que el campo en sangre bañas,Alzarle ha, rey Gradivo, por trofeo.Ya en contra veo á Umbron (que las montañasDe los Marsos dejó), con él ya veoRestablecer la lid con sus hazañasA Céculo, hijo ardiente de Vulcano.A ellos se lanza el adalid troyano.
Recoge en hombros el soberbio arreo
Seresto: á tí, que el campo en sangre bañas,
Alzarle ha, rey Gradivo, por trofeo.
Ya en contra veo á Umbron (que las montañas
De los Marsos dejó), con él ya veo
Restablecer la lid con sus hazañas
A Céculo, hijo ardiente de Vulcano.
A ellos se lanza el adalid troyano.
El cual de un tajo derribado habiaA Anxur la izquierda mano y del escudoEl cerco ponderoso (Anxur, que fiaEn cierta frase mágica, y desnudoPor ella de temor, ya al cielo erguiaEl pensamiento, y prometerse pudoEdad prolija y venerables canas:¡Todo error grande y esperanzas vanas!);
El cual de un tajo derribado habiaA Anxur la izquierda mano y del escudoEl cerco ponderoso (Anxur, que fiaEn cierta frase mágica, y desnudoPor ella de temor, ya al cielo erguiaEl pensamiento, y prometerse pudoEdad prolija y venerables canas:¡Todo error grande y esperanzas vanas!);
El cual de un tajo derribado habiaA Anxur la izquierda mano y del escudoEl cerco ponderoso (Anxur, que fiaEn cierta frase mágica, y desnudoPor ella de temor, ya al cielo erguiaEl pensamiento, y prometerse pudoEdad prolija y venerables canas:¡Todo error grande y esperanzas vanas!);
El cual de un tajo derribado habia
A Anxur la izquierda mano y del escudo
El cerco ponderoso (Anxur, que fia
En cierta frase mágica, y desnudo
Por ella de temor, ya al cielo erguia
El pensamiento, y prometerse pudo
Edad prolija y venerables canas:
¡Todo error grande y esperanzas vanas!);
Cuando, con armadura refulgente,De Fauno que en las selvas habitabaY la ninfa Driope procedente,Tarquito arrostra audaz su furia brava:A éste la cota y el paves ingenteCon su asta misma él de traves entraba,Y la cabeza al que, rogando, áun ibaMil cosas á decir, hiere y derriba.
Cuando, con armadura refulgente,De Fauno que en las selvas habitabaY la ninfa Driope procedente,Tarquito arrostra audaz su furia brava:A éste la cota y el paves ingenteCon su asta misma él de traves entraba,Y la cabeza al que, rogando, áun ibaMil cosas á decir, hiere y derriba.
Cuando, con armadura refulgente,De Fauno que en las selvas habitabaY la ninfa Driope procedente,Tarquito arrostra audaz su furia brava:A éste la cota y el paves ingenteCon su asta misma él de traves entraba,Y la cabeza al que, rogando, áun ibaMil cosas á decir, hiere y derriba.
Cuando, con armadura refulgente,
De Fauno que en las selvas habitaba
Y la ninfa Driope procedente,
Tarquito arrostra audaz su furia brava:
A éste la cota y el paves ingente
Con su asta misma él de traves entraba,
Y la cabeza al que, rogando, áun iba
Mil cosas á decir, hiere y derriba.
Y el caliente cadáver impeliendo,Con pecho rencoroso dice encima:«Madre aquí no vendrá, ¡jayan tremendo!Que tu cuerpo con blanda tierra oprima,Ni habrás patrio sepulcro. Te encomiendoA las aves de presa, ó á la simaTe lleven de la mar sus ondas vagasY peces gusten tus sangrientas llagas.»
Y el caliente cadáver impeliendo,Con pecho rencoroso dice encima:«Madre aquí no vendrá, ¡jayan tremendo!Que tu cuerpo con blanda tierra oprima,Ni habrás patrio sepulcro. Te encomiendoA las aves de presa, ó á la simaTe lleven de la mar sus ondas vagasY peces gusten tus sangrientas llagas.»
Y el caliente cadáver impeliendo,Con pecho rencoroso dice encima:«Madre aquí no vendrá, ¡jayan tremendo!Que tu cuerpo con blanda tierra oprima,Ni habrás patrio sepulcro. Te encomiendoA las aves de presa, ó á la simaTe lleven de la mar sus ondas vagasY peces gusten tus sangrientas llagas.»
Y el caliente cadáver impeliendo,
Con pecho rencoroso dice encima:
«Madre aquí no vendrá, ¡jayan tremendo!
Que tu cuerpo con blanda tierra oprima,
Ni habrás patrio sepulcro. Te encomiendo
A las aves de presa, ó á la sima
Te lleven de la mar sus ondas vagas
Y peces gusten tus sangrientas llagas.»