LX.

LX.

Aquél engancha un tiro, miéntras ésteMonta de un salto en su bridon guerrero,No sin que el hierro centellante apreste.Romper ansiando el pacto, á caballeroMesapo va contra el tirreno Auleste,Rey él mismo y de insignias régias fiero,Quien en las aras, al ciar, tropieza,Y hunde entre ellas, rodando, hombro y cabeza.

Aquél engancha un tiro, miéntras ésteMonta de un salto en su bridon guerrero,No sin que el hierro centellante apreste.Romper ansiando el pacto, á caballeroMesapo va contra el tirreno Auleste,Rey él mismo y de insignias régias fiero,Quien en las aras, al ciar, tropieza,Y hunde entre ellas, rodando, hombro y cabeza.

Aquél engancha un tiro, miéntras ésteMonta de un salto en su bridon guerrero,No sin que el hierro centellante apreste.Romper ansiando el pacto, á caballeroMesapo va contra el tirreno Auleste,Rey él mismo y de insignias régias fiero,Quien en las aras, al ciar, tropieza,Y hunde entre ellas, rodando, hombro y cabeza.

Aquél engancha un tiro, miéntras éste

Monta de un salto en su bridon guerrero,

No sin que el hierro centellante apreste.

Romper ansiando el pacto, á caballero

Mesapo va contra el tirreno Auleste,

Rey él mismo y de insignias régias fiero,

Quien en las aras, al ciar, tropieza,

Y hunde entre ellas, rodando, hombro y cabeza.

Encima el agresor se precipita,Y enhiesto, en su corcel, lanzon horrendoSobre el postrado príncipe ejercita;Rogaba en vano el infeliz gimiendo.«¡Cayó, y ante el altar!» Mesapo grita;«Gran víctima á los Númenes ofrendo!»Caliente aún, los Ítalos en tornoQuitan al cuerpo noble el rico adorno.

Encima el agresor se precipita,Y enhiesto, en su corcel, lanzon horrendoSobre el postrado príncipe ejercita;Rogaba en vano el infeliz gimiendo.«¡Cayó, y ante el altar!» Mesapo grita;«Gran víctima á los Númenes ofrendo!»Caliente aún, los Ítalos en tornoQuitan al cuerpo noble el rico adorno.

Encima el agresor se precipita,Y enhiesto, en su corcel, lanzon horrendoSobre el postrado príncipe ejercita;Rogaba en vano el infeliz gimiendo.«¡Cayó, y ante el altar!» Mesapo grita;«Gran víctima á los Númenes ofrendo!»Caliente aún, los Ítalos en tornoQuitan al cuerpo noble el rico adorno.

Encima el agresor se precipita,

Y enhiesto, en su corcel, lanzon horrendo

Sobre el postrado príncipe ejercita;

Rogaba en vano el infeliz gimiendo.

«¡Cayó, y ante el altar!» Mesapo grita;

«Gran víctima á los Númenes ofrendo!»

Caliente aún, los Ítalos en torno

Quitan al cuerpo noble el rico adorno.

Corineo un tizon tomó del ara,Y como Ebuso herirle amenazase,Fulminóle las llamas en la cara:Arde y luce la luenga barba, y daseIngrata á oler. Mas él aquí no pára,Y al que ofuscó, por los cabellos ase,Y, poniéndole encima la rodilla,Su flanco hiere con atroz cuchilla.

Corineo un tizon tomó del ara,Y como Ebuso herirle amenazase,Fulminóle las llamas en la cara:Arde y luce la luenga barba, y daseIngrata á oler. Mas él aquí no pára,Y al que ofuscó, por los cabellos ase,Y, poniéndole encima la rodilla,Su flanco hiere con atroz cuchilla.

Corineo un tizon tomó del ara,Y como Ebuso herirle amenazase,Fulminóle las llamas en la cara:Arde y luce la luenga barba, y daseIngrata á oler. Mas él aquí no pára,Y al que ofuscó, por los cabellos ase,Y, poniéndole encima la rodilla,Su flanco hiere con atroz cuchilla.

Corineo un tizon tomó del ara,

Y como Ebuso herirle amenazase,

Fulminóle las llamas en la cara:

Arde y luce la luenga barba, y dase

Ingrata á oler. Mas él aquí no pára,

Y al que ofuscó, por los cabellos ase,

Y, poniéndole encima la rodilla,

Su flanco hiere con atroz cuchilla.

A Also, el pastor, por entre armada genteEn las primeras filas daba cazaPodalirio; mas vuélvese el huyenteSúbito, y al que al hombro le amenaza,Con su hacha frente y barba de un fendientePárte, y riégale en sangre la coraza.A eterna noche al mísero destierraEl férreo sueño que sus ojos cierra.

A Also, el pastor, por entre armada genteEn las primeras filas daba cazaPodalirio; mas vuélvese el huyenteSúbito, y al que al hombro le amenaza,Con su hacha frente y barba de un fendientePárte, y riégale en sangre la coraza.A eterna noche al mísero destierraEl férreo sueño que sus ojos cierra.

A Also, el pastor, por entre armada genteEn las primeras filas daba cazaPodalirio; mas vuélvese el huyenteSúbito, y al que al hombro le amenaza,Con su hacha frente y barba de un fendientePárte, y riégale en sangre la coraza.A eterna noche al mísero destierraEl férreo sueño que sus ojos cierra.

A Also, el pastor, por entre armada gente

En las primeras filas daba caza

Podalirio; mas vuélvese el huyente

Súbito, y al que al hombro le amenaza,

Con su hacha frente y barba de un fendiente

Párte, y riégale en sangre la coraza.

A eterna noche al mísero destierra

El férreo sueño que sus ojos cierra.

Enéas, la cabeza descubierta,Tendiendo inerme está la diestra pia,Y «¿A dónde, á dónde vais? ¿qué os desconcierta?»Exclama en voces que á su gente envía.«¡Oh, enfrenad esas iras! Firme y ciertaEstá mi voluntad: la lid es mia,Nada romper podrá las condiciones:No, no al temor rindais los corazones!

Enéas, la cabeza descubierta,Tendiendo inerme está la diestra pia,Y «¿A dónde, á dónde vais? ¿qué os desconcierta?»Exclama en voces que á su gente envía.«¡Oh, enfrenad esas iras! Firme y ciertaEstá mi voluntad: la lid es mia,Nada romper podrá las condiciones:No, no al temor rindais los corazones!

Enéas, la cabeza descubierta,Tendiendo inerme está la diestra pia,Y «¿A dónde, á dónde vais? ¿qué os desconcierta?»Exclama en voces que á su gente envía.«¡Oh, enfrenad esas iras! Firme y ciertaEstá mi voluntad: la lid es mia,Nada romper podrá las condiciones:No, no al temor rindais los corazones!

Enéas, la cabeza descubierta,

Tendiendo inerme está la diestra pia,

Y «¿A dónde, á dónde vais? ¿qué os desconcierta?»

Exclama en voces que á su gente envía.

«¡Oh, enfrenad esas iras! Firme y cierta

Está mi voluntad: la lid es mia,

Nada romper podrá las condiciones:

No, no al temor rindais los corazones!

»Dejadme, y esta mano valederoHará el sellado pacto. Sacros ritosA Turno deben á mi solo acero.»En medio á estas razones y altos gritos,Hé aquí silbando en ímpetu ligero,En la nube de hierros infinitosQue al impasible paladin respeta,A herirle vino alígera saeta.

»Dejadme, y esta mano valederoHará el sellado pacto. Sacros ritosA Turno deben á mi solo acero.»En medio á estas razones y altos gritos,Hé aquí silbando en ímpetu ligero,En la nube de hierros infinitosQue al impasible paladin respeta,A herirle vino alígera saeta.

»Dejadme, y esta mano valederoHará el sellado pacto. Sacros ritosA Turno deben á mi solo acero.»En medio á estas razones y altos gritos,Hé aquí silbando en ímpetu ligero,En la nube de hierros infinitosQue al impasible paladin respeta,A herirle vino alígera saeta.

»Dejadme, y esta mano valedero

Hará el sellado pacto. Sacros ritos

A Turno deben á mi solo acero.»

En medio á estas razones y altos gritos,

Hé aquí silbando en ímpetu ligero,

En la nube de hierros infinitos

Que al impasible paladin respeta,

A herirle vino alígera saeta.

¿Qué fuerza la condujo? ¿de cuál manoPartió? ¿Qué acaso, ó númen escondidoDió tal gloria á los Rútulos? ArcanoHondo fué. No se holgó de haber heridoMortal ninguno al capitan troyano.Mas cuando á Enéas alejarse vidoY advirtió de sus nobles la mudanza,Turno abre el pecho á férvida esperanza,

¿Qué fuerza la condujo? ¿de cuál manoPartió? ¿Qué acaso, ó númen escondidoDió tal gloria á los Rútulos? ArcanoHondo fué. No se holgó de haber heridoMortal ninguno al capitan troyano.Mas cuando á Enéas alejarse vidoY advirtió de sus nobles la mudanza,Turno abre el pecho á férvida esperanza,

¿Qué fuerza la condujo? ¿de cuál manoPartió? ¿Qué acaso, ó númen escondidoDió tal gloria á los Rútulos? ArcanoHondo fué. No se holgó de haber heridoMortal ninguno al capitan troyano.Mas cuando á Enéas alejarse vidoY advirtió de sus nobles la mudanza,Turno abre el pecho á férvida esperanza,

¿Qué fuerza la condujo? ¿de cuál mano

Partió? ¿Qué acaso, ó númen escondido

Dió tal gloria á los Rútulos? Arcano

Hondo fué. No se holgó de haber herido

Mortal ninguno al capitan troyano.

Mas cuando á Enéas alejarse vido

Y advirtió de sus nobles la mudanza,

Turno abre el pecho á férvida esperanza,

Y los trotones pide y las tremendasArmas; de un salto sobre el carro, altivoMonta, impaciente por regir las riendas.Vuela: ya á éste, ya á esotro, semivivoVuelca, á la Muerte acumulando ofrendas;O arroja sobre el bando fugitivoLanzones que arrebata, ó atropellaFilas, y en curso abrumador las huella.

Y los trotones pide y las tremendasArmas; de un salto sobre el carro, altivoMonta, impaciente por regir las riendas.Vuela: ya á éste, ya á esotro, semivivoVuelca, á la Muerte acumulando ofrendas;O arroja sobre el bando fugitivoLanzones que arrebata, ó atropellaFilas, y en curso abrumador las huella.

Y los trotones pide y las tremendasArmas; de un salto sobre el carro, altivoMonta, impaciente por regir las riendas.Vuela: ya á éste, ya á esotro, semivivoVuelca, á la Muerte acumulando ofrendas;O arroja sobre el bando fugitivoLanzones que arrebata, ó atropellaFilas, y en curso abrumador las huella.

Y los trotones pide y las tremendas

Armas; de un salto sobre el carro, altivo

Monta, impaciente por regir las riendas.

Vuela: ya á éste, ya á esotro, semivivo

Vuelca, á la Muerte acumulando ofrendas;

O arroja sobre el bando fugitivo

Lanzones que arrebata, ó atropella

Filas, y en curso abrumador las huella.

Cual cerca al Hebro helado, con sangrientoArdor bate su escudo en són de guerraMarte, sus potros de encendido alientoLanzando al llano desde la alta sierra;Delante corren del alado viento,Gime bajo sus piés la tracia tierra,Cien formas de Terror, de Insidia y SañaCortejo son que en torno le acompaña:

Cual cerca al Hebro helado, con sangrientoArdor bate su escudo en són de guerraMarte, sus potros de encendido alientoLanzando al llano desde la alta sierra;Delante corren del alado viento,Gime bajo sus piés la tracia tierra,Cien formas de Terror, de Insidia y SañaCortejo son que en torno le acompaña:

Cual cerca al Hebro helado, con sangrientoArdor bate su escudo en són de guerraMarte, sus potros de encendido alientoLanzando al llano desde la alta sierra;Delante corren del alado viento,Gime bajo sus piés la tracia tierra,Cien formas de Terror, de Insidia y SañaCortejo son que en torno le acompaña:

Cual cerca al Hebro helado, con sangriento

Ardor bate su escudo en són de guerra

Marte, sus potros de encendido aliento

Lanzando al llano desde la alta sierra;

Delante corren del alado viento,

Gime bajo sus piés la tracia tierra,

Cien formas de Terror, de Insidia y Saña

Cortejo son que en torno le acompaña:

Así el Rútulo impele sus caballosTodos cubiertos de sudor que humea;Y á hombres sin fin, despues de derriballos,Con ímpetu furial en la pelea,Concúlcalos cruel: los duros callosSangre desparcen que la crin gotea,Y en ruidoso tropel, por donde pasan,Con sangre el polvo de la lid amasan.

Así el Rútulo impele sus caballosTodos cubiertos de sudor que humea;Y á hombres sin fin, despues de derriballos,Con ímpetu furial en la pelea,Concúlcalos cruel: los duros callosSangre desparcen que la crin gotea,Y en ruidoso tropel, por donde pasan,Con sangre el polvo de la lid amasan.

Así el Rútulo impele sus caballosTodos cubiertos de sudor que humea;Y á hombres sin fin, despues de derriballos,Con ímpetu furial en la pelea,Concúlcalos cruel: los duros callosSangre desparcen que la crin gotea,Y en ruidoso tropel, por donde pasan,Con sangre el polvo de la lid amasan.

Así el Rútulo impele sus caballos

Todos cubiertos de sudor que humea;

Y á hombres sin fin, despues de derriballos,

Con ímpetu furial en la pelea,

Concúlcalos cruel: los duros callos

Sangre desparcen que la crin gotea,

Y en ruidoso tropel, por donde pasan,

Con sangre el polvo de la lid amasan.

Rindió de cerca á Folo y á Tamiro,A Esténelo dió muerte, aunque lejano;Tambien á Glauco de distante tiroMata, y á Lade al par, de Glauco hermano:Formó á estos dos para la lid, ya en giroDe carro volador, ya mano á manoEn el palenque, con igual pericia,Su padre Imbraso en la materna Licia.

Rindió de cerca á Folo y á Tamiro,A Esténelo dió muerte, aunque lejano;Tambien á Glauco de distante tiroMata, y á Lade al par, de Glauco hermano:Formó á estos dos para la lid, ya en giroDe carro volador, ya mano á manoEn el palenque, con igual pericia,Su padre Imbraso en la materna Licia.

Rindió de cerca á Folo y á Tamiro,A Esténelo dió muerte, aunque lejano;Tambien á Glauco de distante tiroMata, y á Lade al par, de Glauco hermano:Formó á estos dos para la lid, ya en giroDe carro volador, ya mano á manoEn el palenque, con igual pericia,Su padre Imbraso en la materna Licia.

Rindió de cerca á Folo y á Tamiro,

A Esténelo dió muerte, aunque lejano;

Tambien á Glauco de distante tiro

Mata, y á Lade al par, de Glauco hermano:

Formó á estos dos para la lid, ya en giro

De carro volador, ya mano á mano

En el palenque, con igual pericia,

Su padre Imbraso en la materna Licia.

Mézclase en otra parte en la porfíaEumédes, prole de Dolon, preclaraEn guerra: el nombre del abuelo habiaTomado; en alma y brazos se equiparaAl padre—aquél que ya, como de espíaAl campo griego á entrar se aventurara,Los caballos del hijo de PeleoPidió en premio; otro dióle el de Tideo!

Mézclase en otra parte en la porfíaEumédes, prole de Dolon, preclaraEn guerra: el nombre del abuelo habiaTomado; en alma y brazos se equiparaAl padre—aquél que ya, como de espíaAl campo griego á entrar se aventurara,Los caballos del hijo de PeleoPidió en premio; otro dióle el de Tideo!

Mézclase en otra parte en la porfíaEumédes, prole de Dolon, preclaraEn guerra: el nombre del abuelo habiaTomado; en alma y brazos se equiparaAl padre—aquél que ya, como de espíaAl campo griego á entrar se aventurara,Los caballos del hijo de PeleoPidió en premio; otro dióle el de Tideo!

Mézclase en otra parte en la porfía

Eumédes, prole de Dolon, preclara

En guerra: el nombre del abuelo habia

Tomado; en alma y brazos se equipara

Al padre—aquél que ya, como de espía

Al campo griego á entrar se aventurara,

Los caballos del hijo de Peleo

Pidió en premio; otro dióle el de Tideo!

Seguia, al aire libre, en campo abierto,Turno á Eumédes, con leve dardo: enfrenaSu carro, salta, llega; semimuertoAl fugitivo halló sobre la arena:El pié al cuello le pone; al puño yertoLe arranca hoja luciente, y se la ensena,Tiñéndola hasta el pomo, en la garganta,Y fiero así sobre él victoria canta:

Seguia, al aire libre, en campo abierto,Turno á Eumédes, con leve dardo: enfrenaSu carro, salta, llega; semimuertoAl fugitivo halló sobre la arena:El pié al cuello le pone; al puño yertoLe arranca hoja luciente, y se la ensena,Tiñéndola hasta el pomo, en la garganta,Y fiero así sobre él victoria canta:

Seguia, al aire libre, en campo abierto,Turno á Eumédes, con leve dardo: enfrenaSu carro, salta, llega; semimuertoAl fugitivo halló sobre la arena:El pié al cuello le pone; al puño yertoLe arranca hoja luciente, y se la ensena,Tiñéndola hasta el pomo, en la garganta,Y fiero así sobre él victoria canta:

Seguia, al aire libre, en campo abierto,

Turno á Eumédes, con leve dardo: enfrena

Su carro, salta, llega; semimuerto

Al fugitivo halló sobre la arena:

El pié al cuello le pone; al puño yerto

Le arranca hoja luciente, y se la ensena,

Tiñéndola hasta el pomo, en la garganta,

Y fiero así sobre él victoria canta:

«¡Troyano! el suelo hesperio que sangrientaTu planta holló, mejor ya mides, creo:Esta es mi paga al que á lidiar me tienta;Estos los muros que te alzó el deseo.»Sus dardos luégo á Asbute, á Daré avienta,A Tersíloco, Síbaris, Cloreo,Y á Timete, á quien potro asombradizoCerviz abajo descender le hizo.

«¡Troyano! el suelo hesperio que sangrientaTu planta holló, mejor ya mides, creo:Esta es mi paga al que á lidiar me tienta;Estos los muros que te alzó el deseo.»Sus dardos luégo á Asbute, á Daré avienta,A Tersíloco, Síbaris, Cloreo,Y á Timete, á quien potro asombradizoCerviz abajo descender le hizo.

«¡Troyano! el suelo hesperio que sangrientaTu planta holló, mejor ya mides, creo:Esta es mi paga al que á lidiar me tienta;Estos los muros que te alzó el deseo.»Sus dardos luégo á Asbute, á Daré avienta,A Tersíloco, Síbaris, Cloreo,Y á Timete, á quien potro asombradizoCerviz abajo descender le hizo.

«¡Troyano! el suelo hesperio que sangrienta

Tu planta holló, mejor ya mides, creo:

Esta es mi paga al que á lidiar me tienta;

Estos los muros que te alzó el deseo.»

Sus dardos luégo á Asbute, á Daré avienta,

A Tersíloco, Síbaris, Cloreo,

Y á Timete, á quien potro asombradizo

Cerviz abajo descender le hizo.

Cual bate ronco Bóreas el Egeo,Y la mar, á sus soplos paralelaRueda á la playa en levantado ondeo;Alta nube en el aire huyendo vuela:Tal densas haces arrolladas veoDoquier que sus bridones Turno impela;Envuélvele su propio movimiento,Y sus plumas agita hendido el viento.

Cual bate ronco Bóreas el Egeo,Y la mar, á sus soplos paralelaRueda á la playa en levantado ondeo;Alta nube en el aire huyendo vuela:Tal densas haces arrolladas veoDoquier que sus bridones Turno impela;Envuélvele su propio movimiento,Y sus plumas agita hendido el viento.

Cual bate ronco Bóreas el Egeo,Y la mar, á sus soplos paralelaRueda á la playa en levantado ondeo;Alta nube en el aire huyendo vuela:Tal densas haces arrolladas veoDoquier que sus bridones Turno impela;Envuélvele su propio movimiento,Y sus plumas agita hendido el viento.

Cual bate ronco Bóreas el Egeo,

Y la mar, á sus soplos paralela

Rueda á la playa en levantado ondeo;

Alta nube en el aire huyendo vuela:

Tal densas haces arrolladas veo

Doquier que sus bridones Turno impela;

Envuélvele su propio movimiento,

Y sus plumas agita hendido el viento.

Tanto alarde de bárbara pujanzaFegeo no sufrió: con mano locaLos fieros brutos á atajar se avanzaDel freno asiendo en la espumante boca.Arrástranle indomables; ancha lanzaSu cuerpo, aunque sedienta, apénas tocaBajo la triple malla, por do hiendeA salvo, miéntras él del yugo pende.

Tanto alarde de bárbara pujanzaFegeo no sufrió: con mano locaLos fieros brutos á atajar se avanzaDel freno asiendo en la espumante boca.Arrástranle indomables; ancha lanzaSu cuerpo, aunque sedienta, apénas tocaBajo la triple malla, por do hiendeA salvo, miéntras él del yugo pende.

Tanto alarde de bárbara pujanzaFegeo no sufrió: con mano locaLos fieros brutos á atajar se avanzaDel freno asiendo en la espumante boca.Arrástranle indomables; ancha lanzaSu cuerpo, aunque sedienta, apénas tocaBajo la triple malla, por do hiendeA salvo, miéntras él del yugo pende.

Tanto alarde de bárbara pujanza

Fegeo no sufrió: con mano loca

Los fieros brutos á atajar se avanza

Del freno asiendo en la espumante boca.

Arrástranle indomables; ancha lanza

Su cuerpo, aunque sedienta, apénas toca

Bajo la triple malla, por do hiende

A salvo, miéntras él del yugo pende.

Mirando á su adversario, en vano embrazaSu escudo, en vano por socorro gritaEsgrimiendo la daga; le amenazaEl eje y rueda que veloz se agita.Cayó. Por entre el yelmo y la corazaTurno, que ya sobre él se precipita,De un tajo la cabeza le cercena,Y tronco informe déjale en la arena.

Mirando á su adversario, en vano embrazaSu escudo, en vano por socorro gritaEsgrimiendo la daga; le amenazaEl eje y rueda que veloz se agita.Cayó. Por entre el yelmo y la corazaTurno, que ya sobre él se precipita,De un tajo la cabeza le cercena,Y tronco informe déjale en la arena.

Mirando á su adversario, en vano embrazaSu escudo, en vano por socorro gritaEsgrimiendo la daga; le amenazaEl eje y rueda que veloz se agita.Cayó. Por entre el yelmo y la corazaTurno, que ya sobre él se precipita,De un tajo la cabeza le cercena,Y tronco informe déjale en la arena.

Mirando á su adversario, en vano embraza

Su escudo, en vano por socorro grita

Esgrimiendo la daga; le amenaza

El eje y rueda que veloz se agita.

Cayó. Por entre el yelmo y la coraza

Turno, que ya sobre él se precipita,

De un tajo la cabeza le cercena,

Y tronco informe déjale en la arena.

En tanto que con ímpetus furialesCorriendo la campaña Turno hacíaEn carro vencedor destrozos tales,Bañado de la sangre que vertíaVan á Enéas llevando á sus rëalesFiel Acate y Mnesteo; compañíaLe da Ascanio, y él mismo en su asta largaCada segundo paso el cuerpo carga.

En tanto que con ímpetus furialesCorriendo la campaña Turno hacíaEn carro vencedor destrozos tales,Bañado de la sangre que vertíaVan á Enéas llevando á sus rëalesFiel Acate y Mnesteo; compañíaLe da Ascanio, y él mismo en su asta largaCada segundo paso el cuerpo carga.

En tanto que con ímpetus furialesCorriendo la campaña Turno hacíaEn carro vencedor destrozos tales,Bañado de la sangre que vertíaVan á Enéas llevando á sus rëalesFiel Acate y Mnesteo; compañíaLe da Ascanio, y él mismo en su asta largaCada segundo paso el cuerpo carga.

En tanto que con ímpetus furiales

Corriendo la campaña Turno hacía

En carro vencedor destrozos tales,

Bañado de la sangre que vertía

Van á Enéas llevando á sus rëales

Fiel Acate y Mnesteo; compañía

Le da Ascanio, y él mismo en su asta larga

Cada segundo paso el cuerpo carga.

Roto el cabo, la punta que le hiereEl héroe trata de arrancar; se irritaSu impaciencia; algun medio, aquel que fuereBrevísimo entre todos, solicita:Que abra los bordes de la llaga quiereAncha espada, y los senos que visitaHondo el hierro, descubra; tal su ruego,Y que á lidiar le restituyan luégo.

Roto el cabo, la punta que le hiereEl héroe trata de arrancar; se irritaSu impaciencia; algun medio, aquel que fuereBrevísimo entre todos, solicita:Que abra los bordes de la llaga quiereAncha espada, y los senos que visitaHondo el hierro, descubra; tal su ruego,Y que á lidiar le restituyan luégo.

Roto el cabo, la punta que le hiereEl héroe trata de arrancar; se irritaSu impaciencia; algun medio, aquel que fuereBrevísimo entre todos, solicita:Que abra los bordes de la llaga quiereAncha espada, y los senos que visitaHondo el hierro, descubra; tal su ruego,Y que á lidiar le restituyan luégo.

Roto el cabo, la punta que le hiere

El héroe trata de arrancar; se irrita

Su impaciencia; algun medio, aquel que fuere

Brevísimo entre todos, solicita:

Que abra los bordes de la llaga quiere

Ancha espada, y los senos que visita

Hondo el hierro, descubra; tal su ruego,

Y que á lidiar le restituyan luégo.

Hé aquí venido habia á su presenciaYápix, hijo de Yaso, aquel que FeboSeñaló con gloriosa preferencia:Sí, que á él, estando aún tierno mancebo,Comunicó sus dones y alta cienciaEl Dios, llevado de amoroso cebo;De los agüeros enseñóle el arte,Y en su cítara y arco dióle parte.

Hé aquí venido habia á su presenciaYápix, hijo de Yaso, aquel que FeboSeñaló con gloriosa preferencia:Sí, que á él, estando aún tierno mancebo,Comunicó sus dones y alta cienciaEl Dios, llevado de amoroso cebo;De los agüeros enseñóle el arte,Y en su cítara y arco dióle parte.

Hé aquí venido habia á su presenciaYápix, hijo de Yaso, aquel que FeboSeñaló con gloriosa preferencia:Sí, que á él, estando aún tierno mancebo,Comunicó sus dones y alta cienciaEl Dios, llevado de amoroso cebo;De los agüeros enseñóle el arte,Y en su cítara y arco dióle parte.

Hé aquí venido habia á su presencia

Yápix, hijo de Yaso, aquel que Febo

Señaló con gloriosa preferencia:

Sí, que á él, estando aún tierno mancebo,

Comunicó sus dones y alta ciencia

El Dios, llevado de amoroso cebo;

De los agüeros enseñóle el arte,

Y en su cítara y arco dióle parte.

Mas él, que al caro padre desahuciadoSólo pensaba en prolongar la vida,De sanitarias plantas el calladoEstudio cultivó por escondidaSenda. En su lanza Enéas apoyadoEstá, y á sordas brama, y de crecidaJuventud que le cerca, el vago espantoContempla inmóvil y del hijo el llanto.

Mas él, que al caro padre desahuciadoSólo pensaba en prolongar la vida,De sanitarias plantas el calladoEstudio cultivó por escondidaSenda. En su lanza Enéas apoyadoEstá, y á sordas brama, y de crecidaJuventud que le cerca, el vago espantoContempla inmóvil y del hijo el llanto.

Mas él, que al caro padre desahuciadoSólo pensaba en prolongar la vida,De sanitarias plantas el calladoEstudio cultivó por escondidaSenda. En su lanza Enéas apoyadoEstá, y á sordas brama, y de crecidaJuventud que le cerca, el vago espantoContempla inmóvil y del hijo el llanto.

Mas él, que al caro padre desahuciado

Sólo pensaba en prolongar la vida,

De sanitarias plantas el callado

Estudio cultivó por escondida

Senda. En su lanza Enéas apoyado

Está, y á sordas brama, y de crecida

Juventud que le cerca, el vago espanto

Contempla inmóvil y del hijo el llanto.

Remángase la veste el buen ancianoAl uso de Peon; y con discretaEn balde aplica y diligente manoHierbas divinas de virtud secreta;El encarnado hierro tienta en vano;Con tenaza mordaz tal vez lo aprieta.¡Ah! no da el almo Apolo traza alguna,Ni encamina el conato la Fortuna.

Remángase la veste el buen ancianoAl uso de Peon; y con discretaEn balde aplica y diligente manoHierbas divinas de virtud secreta;El encarnado hierro tienta en vano;Con tenaza mordaz tal vez lo aprieta.¡Ah! no da el almo Apolo traza alguna,Ni encamina el conato la Fortuna.

Remángase la veste el buen ancianoAl uso de Peon; y con discretaEn balde aplica y diligente manoHierbas divinas de virtud secreta;El encarnado hierro tienta en vano;Con tenaza mordaz tal vez lo aprieta.¡Ah! no da el almo Apolo traza alguna,Ni encamina el conato la Fortuna.

Remángase la veste el buen anciano

Al uso de Peon; y con discreta

En balde aplica y diligente mano

Hierbas divinas de virtud secreta;

El encarnado hierro tienta en vano;

Con tenaza mordaz tal vez lo aprieta.

¡Ah! no da el almo Apolo traza alguna,

Ni encamina el conato la Fortuna.

Y ya el pavor invade el campamento,Espantosa amenaza se aproxima,En polvo se condensa el firmamento,Tropel de caballeros se oye encima;Y mil dardos y mil cruzando el vientoVan doquiera á caer, y ponen grimaAl par de combatientes y de heridosVoces de rabia y de dolor gemidos.

Y ya el pavor invade el campamento,Espantosa amenaza se aproxima,En polvo se condensa el firmamento,Tropel de caballeros se oye encima;Y mil dardos y mil cruzando el vientoVan doquiera á caer, y ponen grimaAl par de combatientes y de heridosVoces de rabia y de dolor gemidos.

Y ya el pavor invade el campamento,Espantosa amenaza se aproxima,En polvo se condensa el firmamento,Tropel de caballeros se oye encima;Y mil dardos y mil cruzando el vientoVan doquiera á caer, y ponen grimaAl par de combatientes y de heridosVoces de rabia y de dolor gemidos.

Y ya el pavor invade el campamento,

Espantosa amenaza se aproxima,

En polvo se condensa el firmamento,

Tropel de caballeros se oye encima;

Y mil dardos y mil cruzando el viento

Van doquiera á caer, y ponen grima

Al par de combatientes y de heridos

Voces de rabia y de dolor gemidos.

Vénus, en tanto, del afan movidaQue el corazon materno le atormenta,Díctamo coge en el cretense Ida—Hierba que allí lozana se presenta,De pubescentes hojas revestida;Flores la cubren de color sangrienta,Y pace de ella la silvestre cabraSi cruda flecha su espinazo labra.

Vénus, en tanto, del afan movidaQue el corazon materno le atormenta,Díctamo coge en el cretense Ida—Hierba que allí lozana se presenta,De pubescentes hojas revestida;Flores la cubren de color sangrienta,Y pace de ella la silvestre cabraSi cruda flecha su espinazo labra.

Vénus, en tanto, del afan movidaQue el corazon materno le atormenta,Díctamo coge en el cretense Ida—Hierba que allí lozana se presenta,De pubescentes hojas revestida;Flores la cubren de color sangrienta,Y pace de ella la silvestre cabraSi cruda flecha su espinazo labra.

Vénus, en tanto, del afan movida

Que el corazon materno le atormenta,

Díctamo coge en el cretense Ida—

Hierba que allí lozana se presenta,

De pubescentes hojas revestida;

Flores la cubren de color sangrienta,

Y pace de ella la silvestre cabra

Si cruda flecha su espinazo labra.

La raíz salutífera recataEncubierta la Diosa en nube umbría,Llega, y en modo oculto el agua trataQue en limpísimos vasos puesta, hervia;Virtud comunicándola, desataEl díctamo, y el zumo de ambrosíaQue las fuerzas vivífico recrea,Esparce, y odorante panacea.

La raíz salutífera recataEncubierta la Diosa en nube umbría,Llega, y en modo oculto el agua trataQue en limpísimos vasos puesta, hervia;Virtud comunicándola, desataEl díctamo, y el zumo de ambrosíaQue las fuerzas vivífico recrea,Esparce, y odorante panacea.

La raíz salutífera recataEncubierta la Diosa en nube umbría,Llega, y en modo oculto el agua trataQue en limpísimos vasos puesta, hervia;Virtud comunicándola, desataEl díctamo, y el zumo de ambrosíaQue las fuerzas vivífico recrea,Esparce, y odorante panacea.

La raíz salutífera recata

Encubierta la Diosa en nube umbría,

Llega, y en modo oculto el agua trata

Que en limpísimos vasos puesta, hervia;

Virtud comunicándola, desata

El díctamo, y el zumo de ambrosía

Que las fuerzas vivífico recrea,

Esparce, y odorante panacea.

Con esta linfa Yápix, que no sabeLa merced de la Diosa recibida,Lava la llaga: al punto, pues, el graveDolor huye del cuerpo; en la honda heridaRestáñase la sangre; ya süaveTras la mano la flecha no traidaSaliendo va; y el adalid dolienteTodas sus fuerzas reintegrarse siente.

Con esta linfa Yápix, que no sabeLa merced de la Diosa recibida,Lava la llaga: al punto, pues, el graveDolor huye del cuerpo; en la honda heridaRestáñase la sangre; ya süaveTras la mano la flecha no traidaSaliendo va; y el adalid dolienteTodas sus fuerzas reintegrarse siente.

Con esta linfa Yápix, que no sabeLa merced de la Diosa recibida,Lava la llaga: al punto, pues, el graveDolor huye del cuerpo; en la honda heridaRestáñase la sangre; ya süaveTras la mano la flecha no traidaSaliendo va; y el adalid dolienteTodas sus fuerzas reintegrarse siente.

Con esta linfa Yápix, que no sabe

La merced de la Diosa recibida,

Lava la llaga: al punto, pues, el grave

Dolor huye del cuerpo; en la honda herida

Restáñase la sangre; ya süave

Tras la mano la flecha no traida

Saliendo va; y el adalid doliente

Todas sus fuerzas reintegrarse siente.

«¡Armadle, armadle, que lidiar desea!»Ante todos así Yápix inflamaEl turbado concurso á la pelea.«Y tú, ilustre caudillo,» luégo exclama,«No pienses que este triunfo humano sea;Mi arte, mi diestra nada obró: te llamaFuerza más alta, voluntad divinaQue á mayores objetos te destina!»

«¡Armadle, armadle, que lidiar desea!»Ante todos así Yápix inflamaEl turbado concurso á la pelea.«Y tú, ilustre caudillo,» luégo exclama,«No pienses que este triunfo humano sea;Mi arte, mi diestra nada obró: te llamaFuerza más alta, voluntad divinaQue á mayores objetos te destina!»

«¡Armadle, armadle, que lidiar desea!»Ante todos así Yápix inflamaEl turbado concurso á la pelea.«Y tú, ilustre caudillo,» luégo exclama,«No pienses que este triunfo humano sea;Mi arte, mi diestra nada obró: te llamaFuerza más alta, voluntad divinaQue á mayores objetos te destina!»

«¡Armadle, armadle, que lidiar desea!»

Ante todos así Yápix inflama

El turbado concurso á la pelea.

«Y tú, ilustre caudillo,» luégo exclama,

«No pienses que este triunfo humano sea;

Mi arte, mi diestra nada obró: te llama

Fuerza más alta, voluntad divina

Que á mayores objetos te destina!»

Mas el héroe tardanzas no consiente:De acá y de allá á la pierna sobrelazaLas grebas de oro, él mismo; ase impacienteDe la fulmínea lanza, la corazaViste, toma el broquel resplandeciente;Y las armas tendiendo en torno, abrazaY fugaz por el yelmo besa al hijo:«De mí firme virtud, teson prolijo,

Mas el héroe tardanzas no consiente:De acá y de allá á la pierna sobrelazaLas grebas de oro, él mismo; ase impacienteDe la fulmínea lanza, la corazaViste, toma el broquel resplandeciente;Y las armas tendiendo en torno, abrazaY fugaz por el yelmo besa al hijo:«De mí firme virtud, teson prolijo,

Mas el héroe tardanzas no consiente:De acá y de allá á la pierna sobrelazaLas grebas de oro, él mismo; ase impacienteDe la fulmínea lanza, la corazaViste, toma el broquel resplandeciente;Y las armas tendiendo en torno, abrazaY fugaz por el yelmo besa al hijo:«De mí firme virtud, teson prolijo,

Mas el héroe tardanzas no consiente:

De acá y de allá á la pierna sobrelaza

Las grebas de oro, él mismo; ase impaciente

De la fulmínea lanza, la coraza

Viste, toma el broquel resplandeciente;

Y las armas tendiendo en torno, abraza

Y fugaz por el yelmo besa al hijo:

«De mí firme virtud, teson prolijo,

»Quiero que aprendas; de dichosa suerteOtros,» le dice, «te darán lecciones.Hora vuelo en la lid á protegerte,Voy á guiarte á sus preciados dones:Cuando llegues á edad adulta y fuerteRecoge mis gloriosas tradiciones,Y de ellas memorioso, Ascanio mio,Sigue á Enéas tu padre, á Héctor tu tio!»

»Quiero que aprendas; de dichosa suerteOtros,» le dice, «te darán lecciones.Hora vuelo en la lid á protegerte,Voy á guiarte á sus preciados dones:Cuando llegues á edad adulta y fuerteRecoge mis gloriosas tradiciones,Y de ellas memorioso, Ascanio mio,Sigue á Enéas tu padre, á Héctor tu tio!»

»Quiero que aprendas; de dichosa suerteOtros,» le dice, «te darán lecciones.Hora vuelo en la lid á protegerte,Voy á guiarte á sus preciados dones:Cuando llegues á edad adulta y fuerteRecoge mis gloriosas tradiciones,Y de ellas memorioso, Ascanio mio,Sigue á Enéas tu padre, á Héctor tu tio!»

»Quiero que aprendas; de dichosa suerte

Otros,» le dice, «te darán lecciones.

Hora vuelo en la lid á protegerte,

Voy á guiarte á sus preciados dones:

Cuando llegues á edad adulta y fuerte

Recoge mis gloriosas tradiciones,

Y de ellas memorioso, Ascanio mio,

Sigue á Enéas tu padre, á Héctor tu tio!»

Dicho esto, por las puertas dilatadasBlandiendo el asta enorme, giganteoArrójase adelante: sus pisadasMnesteo sigue, síguelas Anteo.Hé aquí de los reales á oleadasToda la turba desbordarse veo;En ciego polvo el ámbito se cierra,Y herida de los piés treme la tierra.

Dicho esto, por las puertas dilatadasBlandiendo el asta enorme, giganteoArrójase adelante: sus pisadasMnesteo sigue, síguelas Anteo.Hé aquí de los reales á oleadasToda la turba desbordarse veo;En ciego polvo el ámbito se cierra,Y herida de los piés treme la tierra.

Dicho esto, por las puertas dilatadasBlandiendo el asta enorme, giganteoArrójase adelante: sus pisadasMnesteo sigue, síguelas Anteo.Hé aquí de los reales á oleadasToda la turba desbordarse veo;En ciego polvo el ámbito se cierra,Y herida de los piés treme la tierra.

Dicho esto, por las puertas dilatadas

Blandiendo el asta enorme, giganteo

Arrójase adelante: sus pisadas

Mnesteo sigue, síguelas Anteo.

Hé aquí de los reales á oleadas

Toda la turba desbordarse veo;

En ciego polvo el ámbito se cierra,

Y herida de los piés treme la tierra.

Turno en esta sazon desde un fronteroAlcor aquella nube ha visto; vélaEl escuadron de Ausonios; el guerreroÍmpetu encogen, el pavor los hiela.Fué entre todos Yuturna quien primeroOyó el ruido, y lo entiende, y se hurta, y vuelaMedrosa. Arrastra el capitan troyanoSu negra hueste en el abierto llano.

Turno en esta sazon desde un fronteroAlcor aquella nube ha visto; vélaEl escuadron de Ausonios; el guerreroÍmpetu encogen, el pavor los hiela.Fué entre todos Yuturna quien primeroOyó el ruido, y lo entiende, y se hurta, y vuelaMedrosa. Arrastra el capitan troyanoSu negra hueste en el abierto llano.

Turno en esta sazon desde un fronteroAlcor aquella nube ha visto; vélaEl escuadron de Ausonios; el guerreroÍmpetu encogen, el pavor los hiela.Fué entre todos Yuturna quien primeroOyó el ruido, y lo entiende, y se hurta, y vuelaMedrosa. Arrastra el capitan troyanoSu negra hueste en el abierto llano.

Turno en esta sazon desde un frontero

Alcor aquella nube ha visto; véla

El escuadron de Ausonios; el guerrero

Ímpetu encogen, el pavor los hiela.

Fué entre todos Yuturna quien primero

Oyó el ruido, y lo entiende, y se hurta, y vuela

Medrosa. Arrastra el capitan troyano

Su negra hueste en el abierto llano.

Cual, turbando los aires repentinaTempestad, á la tierra nimbo aciagoPor medio de los mares se encamina;A mieses y arboredos ¡cuánto estragoTraerá! ¡cómo la plebe campesinaTiembla de léjos el tremendo amago!A anunciarlo en las playas, adelanteLos vientos van con soplo resonante;

Cual, turbando los aires repentinaTempestad, á la tierra nimbo aciagoPor medio de los mares se encamina;A mieses y arboredos ¡cuánto estragoTraerá! ¡cómo la plebe campesinaTiembla de léjos el tremendo amago!A anunciarlo en las playas, adelanteLos vientos van con soplo resonante;

Cual, turbando los aires repentinaTempestad, á la tierra nimbo aciagoPor medio de los mares se encamina;A mieses y arboredos ¡cuánto estragoTraerá! ¡cómo la plebe campesinaTiembla de léjos el tremendo amago!A anunciarlo en las playas, adelanteLos vientos van con soplo resonante;

Cual, turbando los aires repentina

Tempestad, á la tierra nimbo aciago

Por medio de los mares se encamina;

A mieses y arboredos ¡cuánto estrago

Traerá! ¡cómo la plebe campesina

Tiembla de léjos el tremendo amago!

A anunciarlo en las playas, adelante

Los vientos van con soplo resonante;

Tal aparece el adalid reteo;A defenderse la asustada genteFórmase densa en ángulos. TimbreoAl fuerte Osíris da mortal fendiente:Derriba á Arcecio en el tropel MnesteoAcátes á Epulon, Gias á Ufente;Y cae allá Tolumnio, el agorero,Que el dardo impío disparó primero.

Tal aparece el adalid reteo;A defenderse la asustada genteFórmase densa en ángulos. TimbreoAl fuerte Osíris da mortal fendiente:Derriba á Arcecio en el tropel MnesteoAcátes á Epulon, Gias á Ufente;Y cae allá Tolumnio, el agorero,Que el dardo impío disparó primero.

Tal aparece el adalid reteo;A defenderse la asustada genteFórmase densa en ángulos. TimbreoAl fuerte Osíris da mortal fendiente:Derriba á Arcecio en el tropel MnesteoAcátes á Epulon, Gias á Ufente;Y cae allá Tolumnio, el agorero,Que el dardo impío disparó primero.

Tal aparece el adalid reteo;

A defenderse la asustada gente

Fórmase densa en ángulos. Timbreo

Al fuerte Osíris da mortal fendiente:

Derriba á Arcecio en el tropel Mnesteo

Acátes á Epulon, Gias á Ufente;

Y cae allá Tolumnio, el agorero,

Que el dardo impío disparó primero.

Un grito de terror álzase al cielo,Y á su turno los Rútulos á vivaFuga se dan en polvoroso vuelo.Enéas á la turba fugitivaMuerte no da, ni áun contrapuesto teloO pecho firme su ímpetu cautiva;Entre la nube que la vista ofuscaA Turno solo anhela, á Turno busca.

Un grito de terror álzase al cielo,Y á su turno los Rútulos á vivaFuga se dan en polvoroso vuelo.Enéas á la turba fugitivaMuerte no da, ni áun contrapuesto teloO pecho firme su ímpetu cautiva;Entre la nube que la vista ofuscaA Turno solo anhela, á Turno busca.

Un grito de terror álzase al cielo,Y á su turno los Rútulos á vivaFuga se dan en polvoroso vuelo.Enéas á la turba fugitivaMuerte no da, ni áun contrapuesto teloO pecho firme su ímpetu cautiva;Entre la nube que la vista ofuscaA Turno solo anhela, á Turno busca.

Un grito de terror álzase al cielo,

Y á su turno los Rútulos á viva

Fuga se dan en polvoroso vuelo.

Enéas á la turba fugitiva

Muerte no da, ni áun contrapuesto telo

O pecho firme su ímpetu cautiva;

Entre la nube que la vista ofusca

A Turno solo anhela, á Turno busca.

Ve Yuturna el peligro, y atosigaSu viril corazon fiera congoja:Muda á Metisco va, de Turno auriga,Le arranca, y léjos del timon le arroja;Puesta ella en su lugar, el tiro instiga,Y ondea á su placer la rienda floja:En la voz, en las armas y el semblanteOsténtase á Metisco semejante.

Ve Yuturna el peligro, y atosigaSu viril corazon fiera congoja:Muda á Metisco va, de Turno auriga,Le arranca, y léjos del timon le arroja;Puesta ella en su lugar, el tiro instiga,Y ondea á su placer la rienda floja:En la voz, en las armas y el semblanteOsténtase á Metisco semejante.

Ve Yuturna el peligro, y atosigaSu viril corazon fiera congoja:Muda á Metisco va, de Turno auriga,Le arranca, y léjos del timon le arroja;Puesta ella en su lugar, el tiro instiga,Y ondea á su placer la rienda floja:En la voz, en las armas y el semblanteOsténtase á Metisco semejante.

Ve Yuturna el peligro, y atosiga

Su viril corazon fiera congoja:

Muda á Metisco va, de Turno auriga,

Le arranca, y léjos del timon le arroja;

Puesta ella en su lugar, el tiro instiga,

Y ondea á su placer la rienda floja:

En la voz, en las armas y el semblante

Osténtase á Metisco semejante.

Cual acude al castillo de opulentoSeñor, y excelsos atrios la traviesaNegruzca golondrina ronda, el vientoHiriendo ufana con versátil priesa;Partículas recoge de alimentoA gárrulos polluelos dulce presa;Ya visita los pórticos vacíos,Ya en torno trisca de los lagos frios:

Cual acude al castillo de opulentoSeñor, y excelsos atrios la traviesaNegruzca golondrina ronda, el vientoHiriendo ufana con versátil priesa;Partículas recoge de alimentoA gárrulos polluelos dulce presa;Ya visita los pórticos vacíos,Ya en torno trisca de los lagos frios:

Cual acude al castillo de opulentoSeñor, y excelsos atrios la traviesaNegruzca golondrina ronda, el vientoHiriendo ufana con versátil priesa;Partículas recoge de alimentoA gárrulos polluelos dulce presa;Ya visita los pórticos vacíos,Ya en torno trisca de los lagos frios:

Cual acude al castillo de opulento

Señor, y excelsos atrios la traviesa

Negruzca golondrina ronda, el viento

Hiriendo ufana con versátil priesa;

Partículas recoge de alimento

A gárrulos polluelos dulce presa;

Ya visita los pórticos vacíos,

Ya en torno trisca de los lagos frios:

Así volando la marcial doncellaAlanza entre enemiga muchedumbreLos caballos, y todo lo atropellaDe su carro veloz la pesadumbre:Ora en esta region, ora en aquélla,Muestra al hermano entre fulmínea lumbre;Mas asir la ocasion jamás le deja,Y siempre volteando huye y le aleja.

Así volando la marcial doncellaAlanza entre enemiga muchedumbreLos caballos, y todo lo atropellaDe su carro veloz la pesadumbre:Ora en esta region, ora en aquélla,Muestra al hermano entre fulmínea lumbre;Mas asir la ocasion jamás le deja,Y siempre volteando huye y le aleja.

Así volando la marcial doncellaAlanza entre enemiga muchedumbreLos caballos, y todo lo atropellaDe su carro veloz la pesadumbre:Ora en esta region, ora en aquélla,Muestra al hermano entre fulmínea lumbre;Mas asir la ocasion jamás le deja,Y siempre volteando huye y le aleja.

Así volando la marcial doncella

Alanza entre enemiga muchedumbre

Los caballos, y todo lo atropella

De su carro veloz la pesadumbre:

Ora en esta region, ora en aquélla,

Muestra al hermano entre fulmínea lumbre;

Mas asir la ocasion jamás le deja,

Y siempre volteando huye y le aleja.

No ménos diligente las pisadasEn largo giro el héroe le rastrea,Y en medio de las huestes destrozadasCon grande voz le llama á la pelea.Cuantas veces le hallaron sus miradasY los halados potros ya en ideaAlcanzaba, volando en pos, la rutaTantas torció tambien la Ninfa astuta.

No ménos diligente las pisadasEn largo giro el héroe le rastrea,Y en medio de las huestes destrozadasCon grande voz le llama á la pelea.Cuantas veces le hallaron sus miradasY los halados potros ya en ideaAlcanzaba, volando en pos, la rutaTantas torció tambien la Ninfa astuta.

No ménos diligente las pisadasEn largo giro el héroe le rastrea,Y en medio de las huestes destrozadasCon grande voz le llama á la pelea.Cuantas veces le hallaron sus miradasY los halados potros ya en ideaAlcanzaba, volando en pos, la rutaTantas torció tambien la Ninfa astuta.

No ménos diligente las pisadas

En largo giro el héroe le rastrea,

Y en medio de las huestes destrozadas

Con grande voz le llama á la pelea.

Cuantas veces le hallaron sus miradas

Y los halados potros ya en idea

Alcanzaba, volando en pos, la ruta

Tantas torció tambien la Ninfa astuta.

¡Mísero! en golfo de agitados vientosFluctúa en balde; hácia contrarios ladosLe arrastran diferentes sentimientos.Contra él, en ese tiempo, reservados,Mesapo, listo siempre en movimientos,Llevaba en la siniestra dos ferradosAstiles: con certera punteríaUno de ellos blandiendo, allá lo envía.

¡Mísero! en golfo de agitados vientosFluctúa en balde; hácia contrarios ladosLe arrastran diferentes sentimientos.Contra él, en ese tiempo, reservados,Mesapo, listo siempre en movimientos,Llevaba en la siniestra dos ferradosAstiles: con certera punteríaUno de ellos blandiendo, allá lo envía.

¡Mísero! en golfo de agitados vientosFluctúa en balde; hácia contrarios ladosLe arrastran diferentes sentimientos.Contra él, en ese tiempo, reservados,Mesapo, listo siempre en movimientos,Llevaba en la siniestra dos ferradosAstiles: con certera punteríaUno de ellos blandiendo, allá lo envía.

¡Mísero! en golfo de agitados vientos

Fluctúa en balde; hácia contrarios lados

Le arrastran diferentes sentimientos.

Contra él, en ese tiempo, reservados,

Mesapo, listo siempre en movimientos,

Llevaba en la siniestra dos ferrados

Astiles: con certera puntería

Uno de ellos blandiendo, allá lo envía.

Hincando una rodilla, con su escudoEnéas guarecióse: el asta emperoRehilando sobre el casco penachudoVoló las altas alas del plumero.Tener su indignacion él más no pudo,Salteado otra vez tan contra fuero,Al sentir que en revuelta fugitivaEl carro volador su encuentro esquiva.

Hincando una rodilla, con su escudoEnéas guarecióse: el asta emperoRehilando sobre el casco penachudoVoló las altas alas del plumero.Tener su indignacion él más no pudo,Salteado otra vez tan contra fuero,Al sentir que en revuelta fugitivaEl carro volador su encuentro esquiva.

Hincando una rodilla, con su escudoEnéas guarecióse: el asta emperoRehilando sobre el casco penachudoVoló las altas alas del plumero.Tener su indignacion él más no pudo,Salteado otra vez tan contra fuero,Al sentir que en revuelta fugitivaEl carro volador su encuentro esquiva.

Hincando una rodilla, con su escudo

Enéas guarecióse: el asta empero

Rehilando sobre el casco penachudo

Voló las altas alas del plumero.

Tener su indignacion él más no pudo,

Salteado otra vez tan contra fuero,

Al sentir que en revuelta fugitiva

El carro volador su encuentro esquiva.

Y el altar que violaron, por testigoTomando de su fe desobligada,A Júpiter juró; y al enemigoSe precipita ya, con ciega espadaA ejercitar sobre él comun castigo.Con favorable Marte ha entrado, y nadaPerdona, y hace mortandad horrenda;¡Ay! que da á sus furores larga rienda!

Y el altar que violaron, por testigoTomando de su fe desobligada,A Júpiter juró; y al enemigoSe precipita ya, con ciega espadaA ejercitar sobre él comun castigo.Con favorable Marte ha entrado, y nadaPerdona, y hace mortandad horrenda;¡Ay! que da á sus furores larga rienda!

Y el altar que violaron, por testigoTomando de su fe desobligada,A Júpiter juró; y al enemigoSe precipita ya, con ciega espadaA ejercitar sobre él comun castigo.Con favorable Marte ha entrado, y nadaPerdona, y hace mortandad horrenda;¡Ay! que da á sus furores larga rienda!

Y el altar que violaron, por testigo

Tomando de su fe desobligada,

A Júpiter juró; y al enemigo

Se precipita ya, con ciega espada

A ejercitar sobre él comun castigo.

Con favorable Marte ha entrado, y nada

Perdona, y hace mortandad horrenda;

¡Ay! que da á sus furores larga rienda!

¿Cuál Dios ahora inspirará mi canto?¿Quién me dará que recordar emprendaTantos destrozos, y caudillo tantoSacrificado en una y otra sendaPor Enéas y Turno?... ¡Jove santo!¿Y plugo que á tan áspera contiendaConcurriesen naciones que algun diaPara siempre la paz unir debia?

¿Cuál Dios ahora inspirará mi canto?¿Quién me dará que recordar emprendaTantos destrozos, y caudillo tantoSacrificado en una y otra sendaPor Enéas y Turno?... ¡Jove santo!¿Y plugo que á tan áspera contiendaConcurriesen naciones que algun diaPara siempre la paz unir debia?

¿Cuál Dios ahora inspirará mi canto?¿Quién me dará que recordar emprendaTantos destrozos, y caudillo tantoSacrificado en una y otra sendaPor Enéas y Turno?... ¡Jove santo!¿Y plugo que á tan áspera contiendaConcurriesen naciones que algun diaPara siempre la paz unir debia?

¿Cuál Dios ahora inspirará mi canto?

¿Quién me dará que recordar emprenda

Tantos destrozos, y caudillo tanto

Sacrificado en una y otra senda

Por Enéas y Turno?... ¡Jove santo!

¿Y plugo que á tan áspera contienda

Concurriesen naciones que algun dia

Para siempre la paz unir debia?

Al Rútulo Sucron, al paso hallado(Fué esta pugna, aunque breve, la primeraQue en sitio á combatir determinadoParó á los Teucros en su audaz carrera),La espada Enéas envasóle á un lado,Y allí por do la muerte es más ligera,Bien las costillas y del pecho pudoPasar las tramas el acero crudo.

Al Rútulo Sucron, al paso hallado(Fué esta pugna, aunque breve, la primeraQue en sitio á combatir determinadoParó á los Teucros en su audaz carrera),La espada Enéas envasóle á un lado,Y allí por do la muerte es más ligera,Bien las costillas y del pecho pudoPasar las tramas el acero crudo.

Al Rútulo Sucron, al paso hallado(Fué esta pugna, aunque breve, la primeraQue en sitio á combatir determinadoParó á los Teucros en su audaz carrera),La espada Enéas envasóle á un lado,Y allí por do la muerte es más ligera,Bien las costillas y del pecho pudoPasar las tramas el acero crudo.

Al Rútulo Sucron, al paso hallado

(Fué esta pugna, aunque breve, la primera

Que en sitio á combatir determinado

Paró á los Teucros en su audaz carrera),

La espada Enéas envasóle á un lado,

Y allí por do la muerte es más ligera,

Bien las costillas y del pecho pudo

Pasar las tramas el acero crudo.

En tanto á dos hermanos guerreadores,Ambos á pié (pues uno del troteroCayera), inmola Turno á sus furores:A Amico, que venía hácia él primero,Con larga lanza recibió; DïoresEspiró en pos al filo de su acero.Al carro ambos segados vultos cuelga,Y en llevarlos manando sangre, huelga.

En tanto á dos hermanos guerreadores,Ambos á pié (pues uno del troteroCayera), inmola Turno á sus furores:A Amico, que venía hácia él primero,Con larga lanza recibió; DïoresEspiró en pos al filo de su acero.Al carro ambos segados vultos cuelga,Y en llevarlos manando sangre, huelga.

En tanto á dos hermanos guerreadores,Ambos á pié (pues uno del troteroCayera), inmola Turno á sus furores:A Amico, que venía hácia él primero,Con larga lanza recibió; DïoresEspiró en pos al filo de su acero.Al carro ambos segados vultos cuelga,Y en llevarlos manando sangre, huelga.

En tanto á dos hermanos guerreadores,

Ambos á pié (pues uno del trotero

Cayera), inmola Turno á sus furores:

A Amico, que venía hácia él primero,

Con larga lanza recibió; Dïores

Espiró en pos al filo de su acero.

Al carro ambos segados vultos cuelga,

Y en llevarlos manando sangre, huelga.

De un golpe Enéas á la Muerte envíaA Tánais y á Talon y al gran Cetego,Y á Onite, el de habitual melancolía,Hirió despues, en su ira siempre ciego;Hijo era de Equïon y Peridía.Turno otros dos hermanos postra luégo,Que de Licia vinieron, noble tierra,Y de apolíneos campos á la guerra.

De un golpe Enéas á la Muerte envíaA Tánais y á Talon y al gran Cetego,Y á Onite, el de habitual melancolía,Hirió despues, en su ira siempre ciego;Hijo era de Equïon y Peridía.Turno otros dos hermanos postra luégo,Que de Licia vinieron, noble tierra,Y de apolíneos campos á la guerra.

De un golpe Enéas á la Muerte envíaA Tánais y á Talon y al gran Cetego,Y á Onite, el de habitual melancolía,Hirió despues, en su ira siempre ciego;Hijo era de Equïon y Peridía.Turno otros dos hermanos postra luégo,Que de Licia vinieron, noble tierra,Y de apolíneos campos á la guerra.

De un golpe Enéas á la Muerte envía

A Tánais y á Talon y al gran Cetego,

Y á Onite, el de habitual melancolía,

Hirió despues, en su ira siempre ciego;

Hijo era de Equïon y Peridía.

Turno otros dos hermanos postra luégo,

Que de Licia vinieron, noble tierra,

Y de apolíneos campos á la guerra.

Rindió tambien al árcade Menédes:En vano el infelice, odiando á Marte,Al pecífero Lerna á echar sus redesTranquilo acostumbróse: tal su arte;Allí su pobre choza; en las mercedesDe los grandes jamás tocóle parte;Miéntras su padre, en ya provectos años,Cultivaba alquilados aledaños.

Rindió tambien al árcade Menédes:En vano el infelice, odiando á Marte,Al pecífero Lerna á echar sus redesTranquilo acostumbróse: tal su arte;Allí su pobre choza; en las mercedesDe los grandes jamás tocóle parte;Miéntras su padre, en ya provectos años,Cultivaba alquilados aledaños.

Rindió tambien al árcade Menédes:En vano el infelice, odiando á Marte,Al pecífero Lerna á echar sus redesTranquilo acostumbróse: tal su arte;Allí su pobre choza; en las mercedesDe los grandes jamás tocóle parte;Miéntras su padre, en ya provectos años,Cultivaba alquilados aledaños.

Rindió tambien al árcade Menédes:

En vano el infelice, odiando á Marte,

Al pecífero Lerna á echar sus redes

Tranquilo acostumbróse: tal su arte;

Allí su pobre choza; en las mercedes

De los grandes jamás tocóle parte;

Miéntras su padre, en ya provectos años,

Cultivaba alquilados aledaños.

Como invaden de puntos diferentesLa árida selva y lauros restallantesVoraces llamas; ó cual dos torrentesQue hacen destrozos, entre sí distantes,Y al mar desde las cumbres eminentesArrebatan sus hondas espumantes,Así Enéas y Turno el campo talanQue corren, y en estragos lo señalan.

Como invaden de puntos diferentesLa árida selva y lauros restallantesVoraces llamas; ó cual dos torrentesQue hacen destrozos, entre sí distantes,Y al mar desde las cumbres eminentesArrebatan sus hondas espumantes,Así Enéas y Turno el campo talanQue corren, y en estragos lo señalan.

Como invaden de puntos diferentesLa árida selva y lauros restallantesVoraces llamas; ó cual dos torrentesQue hacen destrozos, entre sí distantes,Y al mar desde las cumbres eminentesArrebatan sus hondas espumantes,Así Enéas y Turno el campo talanQue corren, y en estragos lo señalan.

Como invaden de puntos diferentes

La árida selva y lauros restallantes

Voraces llamas; ó cual dos torrentes

Que hacen destrozos, entre sí distantes,

Y al mar desde las cumbres eminentes

Arrebatan sus hondas espumantes,

Así Enéas y Turno el campo talan

Que corren, y en estragos lo señalan.

Ya la interna pasion los espolea;Ya estallan sus invictos corazones;¡Con toda el alma á la mortal peleaVuelan ya!—De las glorias y blasonesDe sus antepasados alardeaEn medio de los fieros escuadronesMurrano: su ducal genealogíaPor los latinos Reyes descendia.

Ya la interna pasion los espolea;Ya estallan sus invictos corazones;¡Con toda el alma á la mortal peleaVuelan ya!—De las glorias y blasonesDe sus antepasados alardeaEn medio de los fieros escuadronesMurrano: su ducal genealogíaPor los latinos Reyes descendia.

Ya la interna pasion los espolea;Ya estallan sus invictos corazones;¡Con toda el alma á la mortal peleaVuelan ya!—De las glorias y blasonesDe sus antepasados alardeaEn medio de los fieros escuadronesMurrano: su ducal genealogíaPor los latinos Reyes descendia.

Ya la interna pasion los espolea;

Ya estallan sus invictos corazones;

¡Con toda el alma á la mortal pelea

Vuelan ya!—De las glorias y blasones

De sus antepasados alardea

En medio de los fieros escuadrones

Murrano: su ducal genealogía

Por los latinos Reyes descendia.

Vióle Enéas; su furia vengativaComunica á un pedron que enorme alanza,Y de cabeza al mísero derriba:En las riendas envuelto so la lanzaDel carro, ya le aplasta fugitivaLa rueda; puesto el dueño en olvidanza,Por cima sus indómitos caballosBaten veloces los sonoros callos.

Vióle Enéas; su furia vengativaComunica á un pedron que enorme alanza,Y de cabeza al mísero derriba:En las riendas envuelto so la lanzaDel carro, ya le aplasta fugitivaLa rueda; puesto el dueño en olvidanza,Por cima sus indómitos caballosBaten veloces los sonoros callos.

Vióle Enéas; su furia vengativaComunica á un pedron que enorme alanza,Y de cabeza al mísero derriba:En las riendas envuelto so la lanzaDel carro, ya le aplasta fugitivaLa rueda; puesto el dueño en olvidanza,Por cima sus indómitos caballosBaten veloces los sonoros callos.

Vióle Enéas; su furia vengativa

Comunica á un pedron que enorme alanza,

Y de cabeza al mísero derriba:

En las riendas envuelto so la lanza

Del carro, ya le aplasta fugitiva

La rueda; puesto el dueño en olvidanza,

Por cima sus indómitos caballos

Baten veloces los sonoros callos.

Hilo feroz, verboso, amenazanteEntrara en lid: á su aureada frentePoniéndosele Turno por delanteAsesta un dardo, que al cerebro, ardienteClavóse, bajo el yelmo relumbrante.Caiste y tú, Creteo, el más valienteDe los Grayos; de Turno á libertarteTu diestra poderosa no fué parte.

Hilo feroz, verboso, amenazanteEntrara en lid: á su aureada frentePoniéndosele Turno por delanteAsesta un dardo, que al cerebro, ardienteClavóse, bajo el yelmo relumbrante.Caiste y tú, Creteo, el más valienteDe los Grayos; de Turno á libertarteTu diestra poderosa no fué parte.

Hilo feroz, verboso, amenazanteEntrara en lid: á su aureada frentePoniéndosele Turno por delanteAsesta un dardo, que al cerebro, ardienteClavóse, bajo el yelmo relumbrante.Caiste y tú, Creteo, el más valienteDe los Grayos; de Turno á libertarteTu diestra poderosa no fué parte.

Hilo feroz, verboso, amenazante

Entrara en lid: á su aureada frente

Poniéndosele Turno por delante

Asesta un dardo, que al cerebro, ardiente

Clavóse, bajo el yelmo relumbrante.

Caiste y tú, Creteo, el más valiente

De los Grayos; de Turno á libertarte

Tu diestra poderosa no fué parte.

Ni á tí tus propios Dioses al TroyanoTe supieron hurtar, Cupenco. ¡Ay triste!Puesto el pecho á sus golpes, es en vanoEl broquel acerado que le asiste.Y tú tambien al laurentino llano,Eolo ilustre, á sucumbir viniste;Tambien debian estos arenalesTus espaldas medir descomunales!

Ni á tí tus propios Dioses al TroyanoTe supieron hurtar, Cupenco. ¡Ay triste!Puesto el pecho á sus golpes, es en vanoEl broquel acerado que le asiste.Y tú tambien al laurentino llano,Eolo ilustre, á sucumbir viniste;Tambien debian estos arenalesTus espaldas medir descomunales!

Ni á tí tus propios Dioses al TroyanoTe supieron hurtar, Cupenco. ¡Ay triste!Puesto el pecho á sus golpes, es en vanoEl broquel acerado que le asiste.Y tú tambien al laurentino llano,Eolo ilustre, á sucumbir viniste;Tambien debian estos arenalesTus espaldas medir descomunales!

Ni á tí tus propios Dioses al Troyano

Te supieron hurtar, Cupenco. ¡Ay triste!

Puesto el pecho á sus golpes, es en vano

El broquel acerado que le asiste.

Y tú tambien al laurentino llano,

Eolo ilustre, á sucumbir viniste;

Tambien debian estos arenales

Tus espaldas medir descomunales!

Tú del triunfante Aquíles, tú del pesoDe la argiva falange tan temida,Luchando cual leal, saliste ileso;¡Y aquí estaba la meta de tu vida!Gran palacio tuviste allá en Lirneso,Gran palacio gozaste bajo el Ida;¡Y ya te reservaba tu destinoUn sepulcro en el campo laurentino!

Tú del triunfante Aquíles, tú del pesoDe la argiva falange tan temida,Luchando cual leal, saliste ileso;¡Y aquí estaba la meta de tu vida!Gran palacio tuviste allá en Lirneso,Gran palacio gozaste bajo el Ida;¡Y ya te reservaba tu destinoUn sepulcro en el campo laurentino!

Tú del triunfante Aquíles, tú del pesoDe la argiva falange tan temida,Luchando cual leal, saliste ileso;¡Y aquí estaba la meta de tu vida!Gran palacio tuviste allá en Lirneso,Gran palacio gozaste bajo el Ida;¡Y ya te reservaba tu destinoUn sepulcro en el campo laurentino!

Tú del triunfante Aquíles, tú del peso

De la argiva falange tan temida,

Luchando cual leal, saliste ileso;

¡Y aquí estaba la meta de tu vida!

Gran palacio tuviste allá en Lirneso,

Gran palacio gozaste bajo el Ida;

¡Y ya te reservaba tu destino

Un sepulcro en el campo laurentino!

Latinos y dardanios campeones,Mnesteo y el intrépido Seresto,Y domador Mesapo de bridones,Y Asílas, siempre en la refriega enhiesto,Y las etruscas y árcades legiones,Ya todos á encontrarse, en vuelo prestoCorren: batalla universal, suprema,Se libra; cada cual su esfuerzo extrema.

Latinos y dardanios campeones,Mnesteo y el intrépido Seresto,Y domador Mesapo de bridones,Y Asílas, siempre en la refriega enhiesto,Y las etruscas y árcades legiones,Ya todos á encontrarse, en vuelo prestoCorren: batalla universal, suprema,Se libra; cada cual su esfuerzo extrema.

Latinos y dardanios campeones,Mnesteo y el intrépido Seresto,Y domador Mesapo de bridones,Y Asílas, siempre en la refriega enhiesto,Y las etruscas y árcades legiones,Ya todos á encontrarse, en vuelo prestoCorren: batalla universal, suprema,Se libra; cada cual su esfuerzo extrema.

Latinos y dardanios campeones,

Mnesteo y el intrépido Seresto,

Y domador Mesapo de bridones,

Y Asílas, siempre en la refriega enhiesto,

Y las etruscas y árcades legiones,

Ya todos á encontrarse, en vuelo presto

Corren: batalla universal, suprema,

Se libra; cada cual su esfuerzo extrema.

No hay reposo, no hay vado: el choque duraIgual de cada parte. En tal momentoA sugerir á Enéas se apresuraSu hermosísima madre un pensamiento:Que á los muros acorra, le conjura,Que lleve su escuadron sobre LaurentoDe improviso, y con golpes repentinosPonga espanto mortal en los Latinos.

No hay reposo, no hay vado: el choque duraIgual de cada parte. En tal momentoA sugerir á Enéas se apresuraSu hermosísima madre un pensamiento:Que á los muros acorra, le conjura,Que lleve su escuadron sobre LaurentoDe improviso, y con golpes repentinosPonga espanto mortal en los Latinos.

No hay reposo, no hay vado: el choque duraIgual de cada parte. En tal momentoA sugerir á Enéas se apresuraSu hermosísima madre un pensamiento:Que á los muros acorra, le conjura,Que lleve su escuadron sobre LaurentoDe improviso, y con golpes repentinosPonga espanto mortal en los Latinos.

No hay reposo, no hay vado: el choque dura

Igual de cada parte. En tal momento

A sugerir á Enéas se apresura

Su hermosísima madre un pensamiento:

Que á los muros acorra, le conjura,

Que lleve su escuadron sobre Laurento

De improviso, y con golpes repentinos

Ponga espanto mortal en los Latinos.

Despues que sobre el campo en giro varioÉl ha echado solícita ojeadaAcá y allá buscando á su contrario,Convierte á la ciudad fija mirada:Inmune y en sosiego solitarioEn presencia de lid tan ensañada,La observa; y en imágen, de repente,Mayor combate enardeció su mente.

Despues que sobre el campo en giro varioÉl ha echado solícita ojeadaAcá y allá buscando á su contrario,Convierte á la ciudad fija mirada:Inmune y en sosiego solitarioEn presencia de lid tan ensañada,La observa; y en imágen, de repente,Mayor combate enardeció su mente.

Despues que sobre el campo en giro varioÉl ha echado solícita ojeadaAcá y allá buscando á su contrario,Convierte á la ciudad fija mirada:Inmune y en sosiego solitarioEn presencia de lid tan ensañada,La observa; y en imágen, de repente,Mayor combate enardeció su mente.

Despues que sobre el campo en giro vario

Él ha echado solícita ojeada

Acá y allá buscando á su contrario,

Convierte á la ciudad fija mirada:

Inmune y en sosiego solitario

En presencia de lid tan ensañada,

La observa; y en imágen, de repente,

Mayor combate enardeció su mente.

A Mnesteo al instante y á Sergesto,Con quienes párte de la hueste el mando,Convoca, y al intrépido Seresto:Ocupa una eminencia; de su bando,Al verle, en torno de ella acude el resto:Densos, picas y escudos no soltando,Todos esperan que los labios abra,Y oyóse así de lo alto su palabra:

A Mnesteo al instante y á Sergesto,Con quienes párte de la hueste el mando,Convoca, y al intrépido Seresto:Ocupa una eminencia; de su bando,Al verle, en torno de ella acude el resto:Densos, picas y escudos no soltando,Todos esperan que los labios abra,Y oyóse así de lo alto su palabra:

A Mnesteo al instante y á Sergesto,Con quienes párte de la hueste el mando,Convoca, y al intrépido Seresto:Ocupa una eminencia; de su bando,Al verle, en torno de ella acude el resto:Densos, picas y escudos no soltando,Todos esperan que los labios abra,Y oyóse así de lo alto su palabra:

A Mnesteo al instante y á Sergesto,

Con quienes párte de la hueste el mando,

Convoca, y al intrépido Seresto:

Ocupa una eminencia; de su bando,

Al verle, en torno de ella acude el resto:

Densos, picas y escudos no soltando,

Todos esperan que los labios abra,

Y oyóse así de lo alto su palabra:

«¡No haya, mi voluntad impedimento!Aunque de pronto concebida empresaMénos listos no os halle; á Jove cuentoDe nuestra parte. Hoy mismo, hoy mismo, si esaMilitar madriguera y regio asiento,Que es nuestra la victoria no confiesa,No admite el freno y rinde vasallaje,Haré en su seno asolador ultraje;

«¡No haya, mi voluntad impedimento!Aunque de pronto concebida empresaMénos listos no os halle; á Jove cuentoDe nuestra parte. Hoy mismo, hoy mismo, si esaMilitar madriguera y regio asiento,Que es nuestra la victoria no confiesa,No admite el freno y rinde vasallaje,Haré en su seno asolador ultraje;

«¡No haya, mi voluntad impedimento!Aunque de pronto concebida empresaMénos listos no os halle; á Jove cuentoDe nuestra parte. Hoy mismo, hoy mismo, si esaMilitar madriguera y regio asiento,Que es nuestra la victoria no confiesa,No admite el freno y rinde vasallaje,Haré en su seno asolador ultraje;

«¡No haya, mi voluntad impedimento!

Aunque de pronto concebida empresa

Ménos listos no os halle; á Jove cuento

De nuestra parte. Hoy mismo, hoy mismo, si esa

Militar madriguera y regio asiento,

Que es nuestra la victoria no confiesa,

No admite el freno y rinde vasallaje,

Haré en su seno asolador ultraje;

»Hundiré en polvo el más altivo techoEnvuelto en llamas! ¿Quién tendrá por justoQue el tornar, ya vencido, á campo estrecho,Espere yo que á Turno venga en gusto?No: ¡cumpla la ciudad el pacto hecho!Nefando monumento, centro adustoDe la guerra ella ha sido: ¡sús! con teasLo que debe pidamos!» Habló Enéas.

»Hundiré en polvo el más altivo techoEnvuelto en llamas! ¿Quién tendrá por justoQue el tornar, ya vencido, á campo estrecho,Espere yo que á Turno venga en gusto?No: ¡cumpla la ciudad el pacto hecho!Nefando monumento, centro adustoDe la guerra ella ha sido: ¡sús! con teasLo que debe pidamos!» Habló Enéas.

»Hundiré en polvo el más altivo techoEnvuelto en llamas! ¿Quién tendrá por justoQue el tornar, ya vencido, á campo estrecho,Espere yo que á Turno venga en gusto?No: ¡cumpla la ciudad el pacto hecho!Nefando monumento, centro adustoDe la guerra ella ha sido: ¡sús! con teasLo que debe pidamos!» Habló Enéas.

»Hundiré en polvo el más altivo techo

Envuelto en llamas! ¿Quién tendrá por justo

Que el tornar, ya vencido, á campo estrecho,

Espere yo que á Turno venga en gusto?

No: ¡cumpla la ciudad el pacto hecho!

Nefando monumento, centro adusto

De la guerra ella ha sido: ¡sús! con teas

Lo que debe pidamos!» Habló Enéas.

Ya, formándose en cúneo á la batalla,Animosa la tropa se encamina.Escalas de improviso en la murallaSe ven, y el fuego la cabeza empina.Quién á las puertas acudiendo, acallaA los guardias con muerte repentina;Quién, armas empuñando, trepa: al cieloTejen mil dardos tenebroso velo.

Ya, formándose en cúneo á la batalla,Animosa la tropa se encamina.Escalas de improviso en la murallaSe ven, y el fuego la cabeza empina.Quién á las puertas acudiendo, acallaA los guardias con muerte repentina;Quién, armas empuñando, trepa: al cieloTejen mil dardos tenebroso velo.

Ya, formándose en cúneo á la batalla,Animosa la tropa se encamina.Escalas de improviso en la murallaSe ven, y el fuego la cabeza empina.Quién á las puertas acudiendo, acallaA los guardias con muerte repentina;Quién, armas empuñando, trepa: al cieloTejen mil dardos tenebroso velo.

Ya, formándose en cúneo á la batalla,

Animosa la tropa se encamina.

Escalas de improviso en la muralla

Se ven, y el fuego la cabeza empina.

Quién á las puertas acudiendo, acalla

A los guardias con muerte repentina;

Quién, armas empuñando, trepa: al cielo

Tejen mil dardos tenebroso velo.

Hé aquí entre los primeros, extendiendoLa diestra Enéas á la faz del muro,Increpa al rey Latino con tremendoClamor. Que vez segunda al trance duroLe compelen Los Ítalos, rompiendoLa nueva ley, y en su furor perjuroSe revuelven contra él como enemigos,Grita, y toma á los Dioses por testigos.

Hé aquí entre los primeros, extendiendoLa diestra Enéas á la faz del muro,Increpa al rey Latino con tremendoClamor. Que vez segunda al trance duroLe compelen Los Ítalos, rompiendoLa nueva ley, y en su furor perjuroSe revuelven contra él como enemigos,Grita, y toma á los Dioses por testigos.

Hé aquí entre los primeros, extendiendoLa diestra Enéas á la faz del muro,Increpa al rey Latino con tremendoClamor. Que vez segunda al trance duroLe compelen Los Ítalos, rompiendoLa nueva ley, y en su furor perjuroSe revuelven contra él como enemigos,Grita, y toma á los Dioses por testigos.

Hé aquí entre los primeros, extendiendo

La diestra Enéas á la faz del muro,

Increpa al rey Latino con tremendo

Clamor. Que vez segunda al trance duro

Le compelen Los Ítalos, rompiendo

La nueva ley, y en su furor perjuro

Se revuelven contra él como enemigos,

Grita, y toma á los Dioses por testigos.


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