Ilustración ornamentalACTO SEGUNDO
Ilustración ornamental
Habitación destartalada contigua a la sala de juego de uno de esos garitos, llamados actualmente por el vulgo círculos de recreo o casa... de cualquiera de las regiones españolas.
Se ve por una puerta amplia que habrá al foro, la mesa donde juegan a la ruleta, y como es consiguiente, parte de la sala llamada de recreos mayores. Cuando convenga, las hojas de esta puerta se cierran, o se corre una cortina para que quede oculta esta sala a los ojos del público. El lujo de la segunda habitación contrasta con la sencillez y humildad de la primera, que debe tener en los laterales izquierda dos puertas: la del primer término, con mampara que da paso a una escalera, y la de segundo ostentará un letrero sobre ella que diga:Secretaría. En los laterales derecha, un pequeño balcón que da a la calle. En los ángulos de esta habitación, cuatro mesas, semejantes a las de los cafés, de mármol o madera, según convenga, rodeadas de sillas y taburetes. En los ángulos del fondo, perchas para abrigos y sombreros. Apliques de luz eléctrica en las paredes y lámparas centrales pendientes del techo. Es de noche.
La SOLE, la PURA y PAQUITA LA RAYO. DON MARIANO con PACO EL MALUENDA. JUGADOR 1.º, un CAMARERO. Después JUGADOR 2.º, gente jugando, CRUPIERS.
Al levantarse el telón se ve la mesa de ruleta funcionando, rodeada de gente, hombres y mujeres bien vestidos, que juegan, sentados o de pie. Los crupiers, vestidos de smoking,tiran la bola, cantan los números y las jugadas, pagan y cobran. En la habitación primera, en una mesa próxima al ángulo izquierda, sentadas, la Sole, la Pura y Paquita la Rayo. Beben whisky y fuman. Van vestidas con elegancia y descoco. En la mesa del ángulo de la derecha, don Mariano y Paco el Maluenda toman cerveza. En la mesa primera izquierda, un joven jugador haciendo cálculos sobre un papel. Toma un refresco. Un Mozo con cara de presidiario, vestido con una librea elegante y nueva, sirve a unos y otros. Luego viene el Jugador 2.º
Crupier
Hagan juego, señores.
Uno
Ese duro a impares;
Otro
Diez pesetas encarnao.
Una
Dos pesetas a ese cuadro.
Otro
Tres duros al ocho.
Una
Cinco a caballo.
Crupier
¿Está hecho el juego?(Tira la bola.)No va más.(Pausa.)Diecisiete negro. Pleno, caballo, cuadro.(Se escucha rumor entre los Jugadores. Los crupiers pagan, retiran el dinero que pierde. Siguen jugando.)
Sole
¡El diecisiete negro!... ¡El mío!... ¡Maldita sea su estampa! ¡Qué negrito! ¡Estaba esperando que yo me fuese pa salir!
Pura
Lo que te hacen muchos blancos, hija.
Sole
¡Paece que me tenía miedo el ladrón!
Paquita
¿Y qué es, que te has quedao sin naa?
Sole
Pa que me crezcan telarañas en el bolso naa más.(Lo abre y lo enseña.)Echa una ojeada.
Paquita
El vacío más aterrador.
Sole
El pañuelo, las llaves y el frasco de las sales por si pierdo... el conocimiento y me tengo que agarrar a la postura del señor de al lao.
Paquita
¡Qué fresca eres!(Riendo.)
Sole
¡Quién habló!... Pues a ver pa qué llevas tú los impertinentes, hija.
Crupier
Treinta y tres negro. Caballo, línea, cuadro.
Paquita
¡Otro negro!
Sole
¿No te digo?... Mi suertecita arrastrá. Esta noche me se hace a mí negra hasta la barra e los labios.
Pura
¡Cuando se ponen así las cosas!...
Sole
¡Calla, hija! Sabes mi pasión por los negros;pos mientras yo jugaba, ni uno. Y por fin, harta de perder, ya desesperá, saqué los cinco duros últimos que me quedaban y dije, digo: «Tres a la línea y dos a la calle». Pos como si los hubiá tirao a la calle los cinco; ¡la contraria!
Paquita
Señor, si es que tú ties un prurito con las calles...
Pura
Si de las calles no se saca naa, hija.
Sole
Barro.
Pura
Ni más ni menos.
Sole
Y luego, chiquillas, pa alivio, ¿vosotras habéis visto el ispetorcito ese que han traído?
Paquita
¿A don Antoñito el Modoso?
Pura
¡Camará con el Modoso!... Porque toda la modosidaz es que antes de dar un puntapié hace una reverencia; pero no se sabe si es pa hacer un saludo u pa tomar impulso.
Sole
¡Y qué genio; es una fiera! Mueves, sin querer, una peseta que no sea de tu propiedaz, y te echa una mirada que te mustia hasta las flores del sombrero.
Pura
Lo que es ahora, eso de levantar aquí un muertecito...
Sole
¡Cómo levantarlo, ni incorporarlo siquiera!...
Paquita
Como que yo ya no sé qué hacer con los impertinentes.
Pura
Ni yo con el abanico. ¡Con los duros que me ha ganao este!
Sole
Ya, ya; el gandumbas ese ha metío la sala en un puño.
Pura
¡Paece mentira, una pizca de hombre!
Paquita
¡Porque hay que ver lo ruin!
Sole
Pos ya veis... El otro día, que me había yo hartao de dejar pesetas, por no perderlo too, vi un duro distraído y fui a por él; y cuando pagaban voy y dije, digo: Ese duro de la calle es mío. Y va él y dice: «El duro es de este señor... pero la calle es de too el mundo, conque a ella». Y me señala la puerta.
Pura
¡Qué grosero! ¡No tener consideración ni con las señoras!...
Sole
Que si no me voy al tocador y me hago la distraída, pues que me expulsa; naa más.
Paquita
¡El demonio del gusarapo!...
Sole
Ahora, que yo, aquí pa internosotras, os voy a decir una cosita.
Las dos
¿Tú dirás?
Sole
Que poco puedo, o por estas que a ese ispetor le fascino yo.
Pura
¡Qué quies que te diga!...
Sole
Ya conocéis mis dotes oratorias y de las otras; y a ese le veis, antes de naa, de rodillas y a mis pies.
Pura
Me paece que te falla.
Sole
De rodillitas. Está dicho.
Pura
Te avierto que yo ya le he tanteao. La otra noche le dirigí cuatro miradas como pa pasarse el invierno sin cok, pa ver si podía colar un duro sevillano; pues naa; lo único que logré fue que me dijese: «Preciosidad, ese duro cecea»... Y me lo volvió a meter en el bolso.
Sole
No le hace. Vosotras dejármelo a mí, y yo os juro que la semana que viene ponemos en pie el cementerio del Este.(Se levantan.)
Paquita
¿Le gustarán las gordas?
Sole
Ahí está mi suerte. Si no, me pongo a plan.
Pura
Sí, porque lo que es ahora estás pa racataplán.
Sole
¡Amos a él! ¡Sería el primer menudito que me fallase! Son mi especialidad. Los pesos plumas, que dicen en boxeo. Si lo atonto, os pago dos de Pomery extra. ¡Jurao!(Entran en la sala de juego.)
DICHOS, menos la SOLE, PURA y PAQUITA
Jugador 1.º
Las ocho y ese sin venir.(Escribiendo.)Dos encarnaos impares, docena, calle. Repetidos, cinco, siete, nueve o cuatro, seis, ocho... Se tienen que dar por fuerza, Después, un negro, menores...
Jugador 2.º
(Entra y se acerca a la mesa.)¡Hola!
Jugador 1.º
¡Lo que has tardao!
Jugador 2.º
Que no he tenido la precaución de irme a pie. ¡Me se ha ocurrido tomar el tranvía, y el paro forzoso, por carencia de fluido!...
Jugador 1.º
¡El tranvía es pa cuando no se tiene naa que hacer, hombre! ¿Qué te han dao?
Jugador 2.º
Dos del portamonedas, cinco del reloj, seisde la sortija, quince del alfiler, cuatro de la petaca, tres del...
Jugador 1.º
Bueno, ¿total?...
Jugador 2.º
Cuarenta y cinco. Diez de la papeleta, cinco de la papeleta de la papeleta, dos de la papeleta de la papeleta de la pa...
Jugador 1.º
Bueno; dime que has empeñao hasta el infinito y acabas de una. Venga todo.
Jugador 2.º
Ahí va.(Le da el dinero.)
Jugador 1.º
Cuatro que hacen ocho; ocho que hacen dieciséis; dieciséis que hacen treinta y dos... Oye, métete el pico del pañuelo, por lo que más quieras, que me da mala sombra, En cuanto te veo el triángulo tremolante, no acierto una.
Jugador 2.º
(Se oculta el pañuelo.)Remediao.
Jugador 1.º
Si no me falla la combina, siete mil pesetas.
Jugador 2.º
Y si se da mal, ¿por qué no cuelas un galápago?
Jugador 1.º
¿Con el ispetorcito nuevo?
Jugador 2.º
¡Qué más da!
Jugador 1.º
En fin, si la cosa viene mal, probaremos.
Jugador 2.º
Entra con el pie derecho.
Jugador 1.º
A una, dos y tres...(Entrando.)Cae un duro al trece...(Entran los dos.)
DON MARIANO y PACO EL MALUENDA
Mariano
Bueno, Paco, y hablando de otro asunto, ¿qué te parece de mi recomendao?
Paco
Chico, yo no tengo vista una cosa semejante en lo que llevo en estos negocios, que ya va pa fecha.
Mariano
Me paece que hemos acertao con el don Antoñito.
Paco
¿Que si hemos acertao?... ¡Eso es un tío de temple!
Mariano
Sereno, duro, frío...
Paco
Y al mismo tiempo bien educao de verdá, que es lo que me cautiva; porque no tie naa que ver el chascarle a uno la nuez pa decirle le bésole a usté la mano. ¡Ese me limpia la sala de pillos en cuatro días!
Mariano
¿Y has visto su sistema?... Too lo arregla sin voces, sin palabrotas, sin ruidos...
Paco
Pero chico, ¿habré yo visto tíos valientes?... Pues este es que pone una mirá, y se le desencaja la cara de una forma, que costerna. Ya ves, conmigo no pue estar más cariñoso; pues hay noches que viene a decirme: «Usté descanse», y me da miedo.
Mariano
Y hay que verlo cuando se arma la más ligera bronca, en la sala. Va muy menudito, muy atildao; se para delante del promotor, se pone un poco pálido, un poco tembloroso, y muy bajito y con la mejor educación del mundo le dice, al que sea, su frase sacramental: «O la calle o la peritonitis», y les apunta al vientre. Y, claro, la cosa no es pa dudar...
Paco
En fin, si será atento, que el otro día me dijo que le trajesen jabón de sublimao, porque quería desinfectarse las manos por si tenía que dar algunas bofetás. ¡Cómo pensará darlas!...
Mariano
Ya te dije que era un hallazgo.
Paco
¡Menuda arquisición!
(Se escucha en la sala rumor de inquietud. Voces que van creciendo. Se suspende el juego. Algunos se ponen de pie increpando a alguien.)
Voces
¡Ese señor! ¿Yo? ¡Sí! ¡Fuera! ¡Echarlo! ¡No hay quién! ¡Granuja! ¡Canalla! ¡Don Antonio!(Crecen las voces hasta convertirse en gritos y el jaleo en bronca.)
Mariano
¿Qué es eso?
Paco
¿Qué pasará?
Mariano
(Yendo hacia la sala.)¿Qué ha sido?
Paco
¿Quién es?
Voces
¡Que le echen!... ¡A la calle!... ¡Fuera!...
(Violentamente, y como echado de la sala de un formidable empujón, sale a trompicones el Jugador 1.º, que queda apoyado contra una mesa en actitud airada.)
Jugador 1.º
¡A mí no hay quién! ¡Que salga a echarme el que quiera!...
DICHOS y DON ANTONIO, de la sala.
Antonio
(Sale imponente, de smoking, andando paso a pasito, serio, haciendo guiños e imponiendo silencio. Durante la escena, cada guiño hace estremecer al adversario. Todo el mundo, agolpado a las puertas, calla con enorme expectación.)¡Chist!...(Se para frente a él.)
Jugador 1.º
Es que a mí no hay quién... porque yo...
Antonio
¡Chistss!... Hónreme con su más profundo silencio.(Guiño.)
Jugador 1.º
¡Pero de dónde voy a callarme yo, cuando!...
Antonio
Inestimable contertulio, ruégole que con la más discreta sordomudez tenga la amabilidad de movilizarse a noventa por hora con rumbo a la vía pública.
Jugador 1.º
Es que a mí...
Antonio
Tengo el honor de invitarle a bajar por su pie las escaleras; pero si usted prefiere golpear con el cráneo en los descansillos, será complacido.(Guiño.)
Jugador 1.º
¡Pero señor, antes de echarme, que me se diga qué he hecho yo!
Antonio
Tratar de engrosar sus ingresos dando a sus amables posturas en la mesa de juego unos leves impulsos fraudulentos con la manga, con el objeto benéfico de arriesgar dos y que apoquinen cinco. Nada... Ingenuos y discretos robos.
Jugador 1.º
Eso de robos...
Antonio
Bueno; juveniles y ligeras estufillas, como usted lo prefiera. Conque planee y aterrice.(Guiño.)Siga la flecha.(Le señala la puerta con el dedo.)
Jugador 1.º
A mí no hay quién me eche del local.
Antonio
¿Que no? Pollo, reasumamos: «O la calle o la peritonitis».(Le apunta con una pistola.)
Jugador 1.º
(Aterrado.)¿No tiene usted términos medios?
Antonio
El corazón.(Le apunta con otra.)
Jugador 1.º
¡Mi madre!...(Da un salto atrás.)¡Pero por estas que vuelvo!
(Vase.)
Antonio
¡Fuera!(Dándole un puntapié que le obliga a salir violentamente. A la gente, riendo.)Se ha dado de narices contra la mampara.Concluso el incidente.(A todos.)Tengan la sin par bondad de proseguir el recreo. Hasta otra.
Paco
(Abrazándole.)¡Es usté admirable, don Antonio!
Antonio
(Con fingida indiferencia.)¡Futesas!
Paco
(A la gente.)Sigan, sigan...(Los convence para que entren. Entran y prosigue el fuego.)
Antonio
(Aprovecha este momento para irse a un rincón, y tembloroso y demudado, con la cara de verdadera angustia de un hombre que acaba de hacer un esfuerzo supremo, saca un frasquito del bolsillo del chaleco y, tembloroso y acongojado, bebe un sorbo.)¡Ay, hija mía!
Mariano
(Se acerca. Aparte.)¿Qué tomas?
Antonio
Antiespasmódica.
Mariano
¡Qué rato habrás pasao!
Antonio
¡Como que se me ha hecho una pelota en la garganta, que no me la puedo tragar! ¡Ay, Mariano, el día que me falle uno de estos, mi ruina!
Mariano
(Por Paco, que se acerca.)Calla, que viene.
Paco
¡Don Antonio!...(Abrazándole.)¡Me tie usté encantao! ¡Usté es mi hombre!
Antonio
(Volviendo a la sonrisa y a la jactancia.)Nada, don Paco. Escaramucillas de principiante. ¡Digo!... ¡Pues si usté me hubiera visto a mí una noche en la calle de las Sierpes, en Sevilla!... ¡Cinco hombres disparándome tiros, y yo limpiándome las botas y cantando la Madelón traducida!... ¡Que lo diga aquí Mariano!... ¿Te acuerdas?...
Mariano
¡Aquello era para erizar a un queso de bola!
Antonio
¡Cinco blancos en la caja de betún, un impacto en el cepillo, el betunero herido en la región metacarpiana y un servidor desviando las balas con ligeros balanceos!(Los hace.)Lo mismito que si estuviera bailando un fox.
Paco
¡Qué admirable! ¿Y de dónde se saca usté esa serenidad?
Antonio
(Señalando al corazón.)Del almacén. Que tengo stock. Nada.
(Vase hacia la sala, humilde y modoso.)
DON MARIANO y PACO
Paco
Bueno, yo no he conocido a Napoleón, pero debía ser una chinela comparao con este hombre.
Mariano
(¡Pobre Antonio!... ¡El miedo que está pasando!)
Paco
¿Pero tú has visto una cosa como esta? ¡Es admirable!
Mariano
(Con amarga ironía.)¡Que si es admirable! ¡No lo sabes tú bien!
Paco
Yo le aumento el sueldo desde este mes.
Mariano
Se lo merece.
Paco
¡Pero que en un doble! Porque, además, hay que reconocerlo, lo que ha tenío que hacer hasta ahora no es naa en comparación de lo que le queda, que es lo gordo.
Mariano
¿A qué te refieres?
Paco
Pues que aún tiene que ponerse cara a cara con los de cuidao. Con el Pollo Botines, el Requiés y el Jarritas. ¡Los tres granujas de más agallas de Madrid! ¡Menudo historial carcelario!
Mariano
Pero esos hasta ahora parece que le respetan a don Antonio.
Paco
¿Que le respetan? ¡Narices! Que son unos vivales y lo estaban tanteando; pero se conoce que ya le han encontrao el tacón de Aquiles, porque, ¿no sabes lo de anoche?
Mariano
¿Qué?
Paco
Pues naa; que como desde que está aquí don Antonio he suprimido suvenciones y no hay valiente que me saque ni una perra pa un churro, pues me se acercaron los tres de muy mal arate y me vinieron con el ultimátum de que hoy mismo u echaba yo a la calle a don Antonio u le echaban ellos.
Mariano
¿Pero es posible? ¡Qué cafres! ¿Y tú que les dijiste?
Paco
Que si tenían ganas de jugarse la pellejita, que viniesen ellos a echarle, que yo estaba muy contento con él.
Mariano
¿Y qué te dijeron?
Paco
Naa... Que esta noche, a las diez en punto, me daban palabra de ponerlo de pezuñas en la vía pública, en su totalidad u en veces.
Mariano
¿Pero es que piensan descuartizarlo?
Paco
¡Por lo visto!(Riendo.)¡No saben la fiera que buscan! Yo te digo que temo el choque y lo deseo. Va a ser una bronca que dejará recuerdo en Madriz pa muchos años.
Mariano
Sí, bueno... ¿Pero tú no le has prevenido a don Antonio?...
Paco
Todavía no.
Mariano
Pues debías decírselo; poco a poco, pero debías decírselo.
Paco
Yo, por si esos golfos lo dejaban en amenaza.
Mariano
No te fíes. ¡Menudos madrugones! ¡Siquiera que lo cojan sobre aviso al hombre!
Paco
Pue que tengas razón. Pues mira, vamos a decir que no los dejen entrar por la puerta prencipal, pa que antes de meterse en la sala tengan que pasar por aquí y podamos advertirle.
Mariano
Es lo mejor.
Paco
Vamos.
Mariano
(Aparte.)¡La que le aguarda! ¡Pobre Antoñito!...
(Vanse primera izquierda.)
DON ANTONIO. Luego LEONORCITA y MARCOS, primera izquierda.
Antonio
(Sale con cautela, se va a un rincón, saca el frasquito, bebe otro trago y se lo guarda.)Este trago no es de miedo, es de nervioso. Nada, que estaba yo en la mesa, inspeccionando y se me ha sentado una señora gorda, pero guapísima, a la distancia de un papel de fumar de canto... y me está echando unas miradas, que entre ella y el radiador que tengo detrás... ¡estoy de nervioso, que me quiero sonar y no me doy con las narices!... ¡Qué tía! ¡Qué ojazos! Y qué... ¡qué miserable es la Humanidad!... ¡Yo, que ya me había olvidao de estas cosas!... Pero está visto que en cuanto come uno quince días seguidos y se muda cada semana, pues que...¡que se le reverdecen las pasiones!... ¡Verdad es que las gordas han sido siempre mi perdición!... ¡Dios mío, que no me se verdevezcan, digo, redrevezcan, digo, verde... bueno, que no lo digo!... ¡Y me paece que esa contertulia anda detrás de movilizarme un cadáver!... ¡No, pues como yo la pille en una trampa, la echo, y así me quito de peligros!... Es lo mejor.(Va a entrar y le detienen Leonorcita y Marcos, que salen primera izquierda.)
Leonor
(Que viene muy mona, vestidita de nuevo y con un sombrerito elegante.)¡Papá, papaíto!...
Antonio
¡Hija, hija mía!...(La besa y la abraza.)
Leonor
¿Qué tal, qué tal, papaíto? ¿No te ha pasado nada?
Antonio
Nada, hijita, ¿qué me va a pasar?...
Leonor
¡Ay, hasta que te veo no descanso!
Marcos
(Entra también bien vestido, pero con mediano gusto.)¡Don Antonio!(Le abraza.)
Antonio
(Muy efusivo.)¡Hola, Marquitos!
Marcos
(Admirado, contemplándole.)¡Mi familia! ¡Quién le ha visto a usté y quién le ve!... De smokinge, con dos dedos de chaleco naa más, un lazo al cuello y medio metro de raya...(Fijándose.)¡Porque le llega a usté hasta la metá e la espalda!... ¡Gachó!...
Antonio
Sí, pues mira que tú... Ven que te vea.
Marcos
Hombre, mi ternito con remangue, mi flexibito, mi corbatita muerdoré y mi cabuchón de seis reales... Que me he tenío que poner a tono aquí con la joven... que yo ya no sé si voy con mi novia u con un número atrasao del Pintorial Revue.
Leonor
¡Tonto!
Antonio
No, no; dice bien Marquitos que estás monísima. ¡Hija de mi alma!... ¡Qué alegría verte tan bonita!...(La mira embelesado.)
Marcos
Que la ropa lo hace too. Ahora, de que veníamos, pues too el mundo a mirarla; en cambio, acuérdate cuando llevabas el trajecito numerao...
Leonor
¿Cómo numerado?
Marcos
¡A ver!... Too lleno de sietes y de unos... pero de unos lamparones de este porte.
Antonio
¡Hacéis una parejita!... Porque tú también tienes un tipo...
Marcos
¡Airosito y marchoso naa más, don Antonio! Y ya me verá usté el domingo en cuanto cobre, que me voy a comprar guantes, pero dos. Que no me los he comprao ya, porque tengo un amigo que me vendía uno por tres reales; pero no lo he querido porque era uno solo, y además, no me servía pa las dos manos. En esta me entraba mu bien, pero en esta lo tenía que llevar del revés.
Antonio
(Riendo.)¡Naturalmente!... Y luego, Marcos, ¿tú te has fijao en la niña qué colorcito tan sano se le está poniendo?
Leonor
¡Que como todos los días, papaíto! Oye, ¿sabes que me he pesado?
Antonio
¿Y qué, hija?
Leonor
¡Que he ganao cinco kilos!... ¡¡Cinco!!
Marcos
Como que hay noches que cenas tres veces, mia esta.
Leonor
Hombre, nos teníamos que poner al corriente. En cambio, tú... Yo te encuentro más desmejorado, papá, y con un color tan pálido...
Marcos
Yo creo que es que toma usté demasiada tila, don Antonio...
Antonio
No, hijos, pero si estoy muy llenito...
Marcos
¿De qué?
Leonor
No, papaíto, tú no estás bien. Debes alimentarte más. Todo te viene ancho.
Marcos
Sí, porque si no estoy viendo que un día se le va a usté a quedar el traje vacío en metá e la calle, don Antonio.
Leonor
Yo engrueso, yo como, yo vivo a gusto, pero tú...
Antonio
Pues si tú vives a gusto, ¿qué más necesito?...
Leonor
No; no te acostumbras a este ambiente, papá, ya lo veo. Has de hacer esfuerzos horribles que perjudican tu sistema, nervioso, que te aniquilan... Y yo soy una egoísta, papá, una egoísta... Pero un día me voy a quitar todo esto...
Marcos
Aquí no.
Leonor
Y voy a...
Antonio
¡Calla, tonta!... ¡Que no me acostumbro a esto, y tengo la sala dominada! ¡Si me hubieses visto antes echar a uno!... ¡Y cómo me respetan! Y todavía sin haber tenido que dar una bofetada.
Marcos
¡Toma!... Es que el día que tenga usted quedarlas(Acción de quedarse sin nada.), no hay de qué darlas...
Antonio
¡Pero me las ingenio muy bien con esta farsa del valor!... ¡Alégrate, hija mía, no hay que preocuparse! ¡Adelante, y viva la vida, que dice Mariano!... Y en fin, que yo, encantado de charlar con vosotros, descuido mi obligación, y tengo tomada la visual ahí a una individua, que en cuanto me haga una trampa, la echo.
Leonor
¡Ay, pero echar a una señora!... ¿Y no te hará nada si la echas?...
Antonio
No; las señoras no hay cuidado, hija.
Marcos
Las señoras se pue decir que se echan solas.
Antonio
Con una ligera indicación... En fin, meteos ahí en la Secretaría, que volveré pronto. Quiero que cenéis conmigo.
(Vase a la sala.)
Leonor
Bueno, papaíto.
LEONORCITA y MARCOS
Leonor
Anda, vamos a la Secretaría.
Marcos
(Entreabriendo la puerta.)Espera que mire un poco.
Leonor
Todas las noches que venimos haces lo mismo.
Marcos
¡Oye, fíjate cuánta gente! ¡Qué corrutoras son estas salas! ¡Qué mujeres!
Leonor
¡Y qué escotadas! ¡Qué escándalo!
Marcos
Se mira encima de la mesa y no se ve más que dinero, carne, corrución... ¡Aguarda!...
Leonor
¿Qué es?
Marcos
¡Ha salío el 24 negro! ¡El 24! ¡Mis años! ¿Quies que me juegue dos pesetas de pleno a la repetida?
Leonor
(Apartándole.)¡No, señor, ni un céntimo! ¡Anda!
Marcos
Espera. Fíjate en aquella rubia; ¡qué hombros!
Leonor
Anda, Marcos, o vienes o me voy. ¡Así sois los hombres, que nunca os contentáis con lo que tenéis!...
Marcos
¿Pues qué dirías si estuviésemos en la Mahometania, donde cada hombre tie cuarenta y dos mujeres lo menos?... Pues te hubiesestenío que conformar con la cuarenta y doceava parte mía.
Leonor
¡Cuarenta y doceava! ¿Y qué es eso?
Marcos
¡Menos que un guisante!
(Entran en la Secretaría discutiendo.)