ESCENA VIII

ESCENA VIII

La SOLE y DON ANTONIO, de la sala.

Antonio

(Señalándola enérgicamente la puerta.)Bueno, señora; agradézcame usted que no he querido avergonzarla delante de todos, pero usté se va a la calle ahora mismo.

Sole

No tengo ganita.(Se sienta.)

Antonio

La he cogido a usted levantando un cadáver. A la calle.

Sole

Pero si lo he hecho pa que usté se fijara en mí, so primo.

Antonio

¡Mentira!

Sole

Por la memoria de mis muertos.

Antonio

No jure usté, que son muchos.

Sole

Son innumerables... ¡ay, sí, señor!

Antonio

Bueno, a la calle.

Sole

Con usté, en seguida. Sola y a estas horas, me da miedo, don Antonio.

Antonio

¿Pero usté le tiene miedo a algo?

Sole

A que me se ponga una cosa entre ceja y ceja.

Antonio

¿Y qué se le ha puesto a usted?

Sole

¡Qué sé yo!... ¡Locuras! Hablar con usté a solas... Tie usté un modo de mirar que...

Antonio

Pamplinas; me va usted a convencer que a mis años y con estos ojos tan pequeños...

Sole

Con una cerilla se enciende un horno. Además, es lo de toa mi vida, mi locura, ¡los hombres valientes! Tengo Napoleón a la cabecera e la cama y el Espartero a los pies.

Antonio

(Ya meloso.)¿Y a mí dónde me iba usté a colocar?

Sole

En el techo. Colgaíto por malo.

Antonio

¿Malo yo?(Se acerca.)

Sole

(Empujándole con el hombro.)¡Es usté más antipático!...

Antonio

(Derretido.)Sole..:(Deteniéndose en la pendiente y volviendo a su primitiva energía.)¡Bueno, a la calle!

Sole

Acompáñeme usté.

Antonio

No tengo abrigo,(Con sorna.)y a cuerpo limpio...

Sole

Y hablando en serio, Antonio. No se ría usté de mí, que pue que le pese. Cantaba yo una copla, cuando cantaba, que decía:

«Aquel pajarito, madre,que canta en el limón verde,su día le ha de llegarque él esté triste y yo alegre.»

«Aquel pajarito, madre,que canta en el limón verde,su día le ha de llegarque él esté triste y yo alegre.»

«Aquel pajarito, madre,que canta en el limón verde,su día le ha de llegarque él esté triste y yo alegre.»

«Aquel pajarito, madre,

que canta en el limón verde,

su día le ha de llegar

que él esté triste y yo alegre.»

Antonio

Es bonita la copla.

Sole

Es verdá, como todas. Hoy se ríe usté de mí. Bueno. Pero quién sabe mañana... Aunque puede que se ría usted siempre, porque yo pa querer no he tenío suerte nunca.(Se limpia con disimulo una lágrima.)Por supuesto, ni pa querer ni pa naa. Pero en fin, a lo que estábamos. Me echa usté porque tie usté razón pa echarme, y me voy... ¡Si una es lo que es, cómo la van a mirar a una!

Antonio

Mujer, yo...

Sole

Pero siento que sea usté el que me eche, palabra, porque le tengo a usté mucha simpatía, Antonio.(Conmovida.)

Antonio

¡Sole!

Sole

A pocos hombres les he dicho yo esto. Y eso que una ha tenío la desgracia de la libertá, y ha dicho toas las cosas que se le han antojao.

Antonio

(Librando una batalla interior.)¡Sole!... (¡Ay, mi hija!)

Sole

Pero con todo y con esos a pocos se lo he dicho, y a usté se lo digo, pero chipén.

Antonio

Bueno, pero...

Sole

Y en fin, perdonar, y por estas que no vuelvo a poner los pies en esta casa.

Antonio

Mujer, tanto como eso...

Sole

Ni a usté le conviene que yo vuelva, ni a mí volver.

Antonio

Eso... ¡quién sabe!... (¡Ay, mi hija!)

Sole

Adiós.(Se dan la mano y no se sueltan.)

Antonio

(Entregándose.)No te vayas.

Sole

Déjame, Antonio. Si me quedo, puede que sea peor pa los dos.

Antonio

No me importa. Quédate.

Leonor

(Asomándose.)Papá...

Antonio

(Aterrado.)¡Mi hija!...(Fingiendo extremadaenergía.)Bueno, señora..., basta de..., y ahora mismo sale usté por...(Perplejo y atontado mira alternativamente a las dos puertas, la de la sala y la de la escalera, y no sabe cuál señalar.)por... por... por ahí... ¡que yo la arreglaré!...(Le señala la sala.)¡Fuera!

Sole

¡Pero, don Antonio!

Antonio

¡Fuera!

Sole

(No m’ha fallao. De rodillitas, ¡Mío!)

(Vase a la sala.)

Leonor

¿Es esa la tramposa, papá?

Antonio

No, no es que sea tramposa... es una desgraciada, pero...

Leonor

¿Y no has podido echarla?

Antonio

¡Ay, hija de mi vida, no, no he podido, pero voy a ver si ahora!...(Elevando los ojos.)¿Por qué me has traído aquí, Dios mío?(Entra resueltamente en la sala.)

Leonor

(A Marcos, que se ha asomado también.)¿Has visto el pobre papá?... ¡No ha podido echarla!

Marcos

Es que es mucha señora pa echarla así, del primer impulso.

Leonor

Calla...

Marcos

¿Qué es?

Leonor

Gente que sube...

Marcos

Serán puntos... Que no nos vean...(Se ocultan en la Secretaría.)

DON MARIANO y PACO EL MALUENDA

Paco

Bueno; por la puerta principal estamos tranquilos que ya no suben. Ahora vamos a decírselo too a don Antonio.

Mariano

Es lo prudente.

Paco

Se va a morir de risa.

Mariano

Sí; pero sin embargo, es bueno que esté advertido.(Al Mozo, que anda limpiando una mesa.)Gorila, tráete un bock.(El Mozo le sirve.)

Paco

Esos tres pa él son tres ratas, hombre; ya lo verás.(Se acerca a la puerta del fondo yllama.)Don Antonio... Chist, don Antonio... Un momento.

Mariano

(Aparte.)Le da un colapso.

Antonio

(Saliendo.)¡Hola, mi querido don Paco! ¿Qué pasa?

Paco

Hombre, perdone usté que le moleste, porque en realidá cosa de importancia no es.

Antonio

Sea lo que sea. Diga usted.

Paco

Pues una nimiedaz... Que anoche me se acercaron el Pollo Botines, el Jarritas y el Requiés.

Mariano

¡Que tú ya los conoces!

Antonio

¡Ya, ya!... ¿Y qué anhelaban esas tres orugas?

Mariano

(A Antonio.)Bebe un poco de cerveza, anda...(Le da el bock.)

Paco

Pues decirme —se va usté a revolcar— que si yo no le echaba a usté hoy sin falta de mi casa, que esta noche vendrían ellos mismos...(Cada vez va acentuando más su sonrisa.)a ponerle a usté de pezuñas en la vía pública, u en su totalidaz u en veces.

Antonio

¿A mí?...(Se le cae la copa de las manos, de terror; pero reacciona y suelta una carcajada que su estado nervioso exagera.)¡A la calle!... ¿Yo?... ¿Pero yo?... ¡Ja, ja, ja!... ¿En mi totalidad?... ¡Ja, ja, ja!... ¡Ja, ja, ja!...

Paco

(A Mariano.)¿No te lo decía yo?... ¡La gracia que le ha hecho!...

Antonio

¿Yo?... ¡A la calle!... ¡Pero yo!... ¡Ja, ja, ja!... ¿Y cuántos dice usté que son?

Paco

Tres.

Antonio

¡Ja, ja, ja!... ¡Tres naa más!... ¿Y echarme a mí?...(Quedándose repentinamente serio y metiendo la mano en el bolsillo del revólver.)Bueno, ¿dónde están?

Paco

No han venido todavía.

Antonio

Que tienen un ángel custodio que vela por ellos.

Paco

Y mire usté...(Don Antonio se vuelve rápidamente y aterrado, creyendo que vienen.)Y mire usté que ir a estrellarse con usté... ¡Ja, ja!

Antonio

¡Ya, ya, estrellarse conmigo! Bueno; pues me va usté a hacer el favor... ¡ja, ja, ja!... espere usté que me acabe de reír... de mandarles el siguiente recadito: que como se personen en esta su casa, les voy a dar una debofetás, que va a tener que hacer las particiones un notario. Eso de prólogo. Y de epílogo, que como no saquen kilométrico, no encuentran los dientes, ¡por estas!

Mariano

Pero ¿tú los conoces? ¿Sabes quiénes son?

Antonio

¡Sí, hombre, tres desvencijaos!... ¡Naa! ¡Asoman por ahí y no vas a ver más que una nube de polvo!

Paco

(Entusiasmado.)¡Bravo, don Antonio, bravo!(Le abraza.)

Antonio

Naa, hombre.(Al abrazarse estrechamente con Paco, aprovecha la ocasión para beber de un frasquito un sorbo de antiespasmódica, poniéndole a Mariano una terrible mirada de angustia.)

Paco

¡No esperaba yo menos de usté!

Antonio

¡Natural!... ¡Ja, ja, ja!... Bueno, si no fuera por estos ratitos, la vida sería... ¿verdad, don Paco?

Paco

Ya, ya...

Antonio

¿Y a qué hora han quedado en venir?

Paco

A las diez en punto.

Antonio

(Mira el reloj con angustia.)Menos cinco.(Se levantan. Abrazando a Mariano.)Bueno, Marianete, te quieren dejar sin compañero... ¡ja, ja!... pero va a ser difícil.(Aprovecha el abrazo para beber otro sorbo, y su temblor y su inquietud nerviosa ya no cesan en toda la escena.)(¡Que me traigan más, que me se ha acabao!)(Le da el frasco.)¡Ah, una cosa!

Paco

Venga.

Antonio

¿Usté me dará permiso pa que los eche a los tres por ese balcón?

Paco

Claro que sí. ¡Y con poquita alegría que lo voy a ver!

Antonio

Pues ni una palabra más.

Paco

Sí, una palabra más.

Antonio

Venga.

Paco

(Al notar su inquietud.)¡Pero no esté usté tan nervioso!

Antonio

Es que yo, cuando me meto en un fregao de estos, hasta que no le dicen a mi adversario las misas gregorianas no me quedo tranquilo. Pero venga esa palabra.

Paco

Pues quería decirle a usté que como son tres puntos de pronóstico, porque el Requiés se susurra que fue el que mató a un chalán enla travesía de Moriana y se le absolvió por falta de pruebas.

Antonio

Sí, señor...

Paco

Al Pollo Botines se le denomina el surtidor de las Casas de Socorro por lo pendenciero, y el Jarritas no saca las manos del bolsillo que no haga falta una cura de urgencia...

Antonio

¡Ja, ja, ja!... ¡De urgencia!(Mira el reloj.)

Paco

Pues yo, en cuanto usté me los eche de aquí, bien escarmentaos, le regalo a usted diez mil pesetas. Naa más. Prometido.

Antonio

¡A mí! ¡Diez mil pesetas! ¡Don Paco!(Mira el reloj.)

Paco

(A don Mariano.)En diez pápiros. Ya sabes la orden. En cuanto los eche se las entregas.

Antonio

¡Ay, don Paco!... ¡Diez mil pesetas de una vez!... ¡Ay, Mariano, mi felicidad!... Mi... mi...(Mira el reloj.)(Minuto y medio.)

Paco

Y cuando yo prometo algo...

Antonio

Don Paco, yo, con dinero y sin dinero, en cuanto esas tres cucarachas me dirijan una mirada que no sea de recibo, los cojo y los...

DICHOS, el POLLO BOTINES, el REQUIÉS y el JARRITAS, por la izquierda.

Son tres puntos tahúres profesionales, vestidos entre señoritos y chulos, con caras carcelarias. El Pollo Botines los lleva. El Jarritas va siempre en jarras, por llevar las manos en los bolsillos, y el Requiés va de luto y es su aspecto patibulario.

Requiés

(Desde la puerta.)¡Ave María Purísima!

Paco

¡Ellos!

Antonio

(Con espanto.)¡Mi ma... mi ma... mi madre!

Mariano

Ya están aquí.

Antonio

(A los otros, temblando.)(Serenidad.)

(Entran los tres.)

Jarritas

Benditos y alabaos.

Pollo

La paz del Señor... del señor inspector sea con ustedes.

Paco

Santas y guasonas.

Mariano

Bien venidos. ¿Y de chunga, por lo visto?

Antonio

(Yo me tiro por el balcón.)(Lo entreabre.)

Paco

(A Mariano.)(Va a preparar el balcón para tirarlos.)

Mariano

(¡Ya lo veo!)

Requiés

¿Os habéis fijao?... Un terceto de dos y medio.

Antonio

¡Y otro de todo a sesenta y cinco!

Paco

¿Venís con ganita de bronca?

Pollo

¡Dios nos libre!

Jarritas

Naa de eso.

Requiés

Tres ursulinos.

Pollo

A propósito. Diga usté, honorable y valeroso don Antonio, ¿podríamos pasar ahí dentro un ratito?

Jarritas

Porque nos da, miedo entrar sin su respetable permiso.

Requiés

¿Y si somos buenos no nos pondrán de rodillas, verdad?

Pollo

Oiga usté, y si le pego yo dos patás en la boquita del estómago a cualquier amigo o conocido, ¿no me dejarán sin postre?

Antonio

Según; porque como me dé a mí por estropear melones...(Los mira con recelo.)

Requiés

Se iba usté a quedar sin sus amistades.

Jarritas

(Riendo.)¡Qué gracioso! ¿Has oído?

Pollo

¡Es un cuarto kilo de chistes!

Antonio

A lo mejor, un cuarto de kilo los hace daño a tres.

Requiés

No siendo de escabeche no creo yo que...

Jarritas

¿Conque podemos pasar? ¿Sí u sí?

Paco

(A don Antonio.)(¡Ande usté con ellos!)

Antonio

(Voy.)(Adelanta.)Señores, como veo que vienen ustedes de mal arate, me hallo consternao. Miren cómo estoy de oírles...(Exagerando su temblor.)¡Esto es miedo, lo demás son tonterías! De modo que si del terror me atraganto, perdonen... pero en fin, voy a ver si puedo articularles cuatro palabras. Ahí dentro —medrosos y aterradores amigos— puede entrar el que quiera y hacer lo que le dé la gana; pero si lo que le da la gana no le gusta a este humilde y tembloroso servidor, entro y le gasto al delincuente una broma, ¡pero una broma con orificio de entrada y salida!(Los tres se ríen.)¿Les ha hecho a ustedes gracia?

Jarritas

¡Un montón!

Antonio

(A los suyos.)¿He estao bien?

Requiés

En fin, Maluenda, ahí estamos. Ya resollaremos.

Pollo

¿Sí somos buenos se nos dará una estampita?

Antonio

O se les romperá la estampita. Según.(A los suyos.)¿He estao bien?

Requiés

Es usté tan guapo como ínclito. Hasta de aquí a una miaja.

Los tres

¡Saluz!(Entran en la sala.)

Mariano

¡Bueno, vienen con las de Caín!

Paco

Vamos, que yo no los pierdo de vista. ¡No me echen mano al dinero!...

Antonio

Sí, vayan ustedes, que en seguida voy yo, que tengo aquí a mi hija... y quiero que se vaya pa que no presencie...

Paco

Pero entre usté en seguida.

Antonio

Lo preciso. Voy en un vuelo.(Entran en la sala Paco y don Mariano.)

DON ANTONIO, LEONOR, MARCOS y DON MARIANO

Antonio

(Cayéndose a pedazos de emoción y de miedo.)¡Bueno, yo ya no puedo más! Mi saliva es engrudo... Se me salta el corazón.(Se levanta trabajosamente de la silla en que ha caído. Va a la Secretaría.)Supongo que lo habréis oído todo.

Leonor

(Que sale angustiada.)¡Todo, todo!... ¡Ay, papaíto de mi vida, yo estoy aterrada!

Marcos

(Que sale con cara de espanto.)A mí me se ha quitado hasta el apresto del traje.

Antonio

Ya comprenderás que yo no puedo pegar a esos tres asesinos.

Marcos

¡Toma, pero ni con brocha!

Leonor

¿Y qué vas a hacer, papaíto?

Antonio

Pues quitarme a escape este smoking y ponerme mi traje y marcharme de aquí.

Leonor

Sí, papaíto, sí... ¡Vámonos a casa!

Antonio

Perdona, hija, pero se me ha acabao el valor.

Leonor

Sí, vámonos, vámonos antes que salgan.

Marcos

¡Y qué lástima!... ¡Diez mil pesetas que le daría a usté don Paco!

Antonio

¡A mí no, a mis restos!

Marcos

¡Diez mil pesetas!... ¡El bienestar pa siempre!¡Nosotros casaos, yo establecido, usté tranquilo en casita, dedicao a mecer lo que fuese!... ¡Esos ladrones!... ¡¡Si yo me atreviera!!...

Antonio

¡No sueñes locuras!

Leonor

¡Tú contra unos asesinos!

Antonio

Tienen clientela en el Este.

Leonor

¡Vamos, vamos, papá!

Antonio

Si es que del esfuerzo las piernas no me tienen.

Mariano

(Que sale rápidamente.)Supongo que te irás.

Antonio

Pero volando.

Mariano

Haces bien. Paco me ha dicho que viniese a buscarte, porque esos están metiendo la pata; pero no entres. ¡Yo te he querío buscar un pedazo de pan, pero no tu perdición! Iros a escape.

Leonor

¿Verdá que sí, padrino?

Antonio

Que salga Marcos por un automóvil...

Marcos

¿Pero tanta prisa corre?

Mariano

Cuando se enteren que te has ido, que estés lejos; porque si no salen a alcanzarte y te la ganas.

Antonio

¡Un automóvil, por tu madre!

Mariano

En la esquina hay un punto.

(Vase a la sala.)

Marcos

Volando.

(Vase primera izquierda.)

Leonor

Anda, papá... anda, por Dios, que ya has oído. Yo aquí espero mientras te cambias de ropa.

Antonio

Un segundo.(Entra en la Secretaría.)

LEONORCITA, luego el POLLO BOTINES, el REQUIÉS y el JARRITAS, de la sala.

Leonor

¡Dios mío!... ¡Vivir, vivir!... ¡Qué amargura!... ¡Lo que cuesta vivir!... ¡Ay, mi papaíto de mi vida!... ¡Tan pusilánime como es el pobre y lo que ha hecho por mí!... ¡Pero él con esos bandidos!... ¡No, no!...(Los ve salir aterrada.)¡Dios mío!... ¡Ellos!...

Requiés

Bueno; lo primero, vamos a cenar con opiparidaz. ¿No os parece?

Jarritas

No es ninguna memez.

Requiés

Y a los postres les damos a esta gentuza el té... el te reviento.

Jarritas

Es un programa.

Pollo

(Fijándose en Leonor cita.)Hombre, callarse. ¡Qué nena!

Requiés

¡No está mal la moruchita!

Jarritas

Me se hace que es la hija de don Antonio.

Requiés

Mejor que mejor.

Pollo

Aguardarse, que ya tenemos amenidaz femenina pa la orgía.

Requiés

Invítala, de grado o a fuerciori.

Pollo

Ni que decir. Dejarme.(Adelanta.)¡Apreciada pollita!

Leonor

¿Qué desea?

Pollo

A los pies de usted.

Leonor

(Mira al suelo. Con ingenuidad.)¿A mis pies, qué?

Pollo

Es saludo.

Leonor

¡Ah! (¿Qué querrán de mí?)

Pollo

¿Usted ha cenao?... Y perdone usté que la interviuvee.

Leonor

No; señor; todavía no.

Pollo

Pues no se preocupe usté, que le han caído tres anfitriones.

Leonor

¿Tres qué?

Pollo

Tres sujetos que se verían muy honraos en que usté cenase con ellos.

Requiés

¿Le gustan a usté las judías con oreja de cerdo?

Leonor

¡Yo no quiero nada con cerdos! Ni con nadie.

Pollo

Esta noche, sí.

Leonor

¡Ni esta noche ni nunca! ¿Por quién me han tomado ustedes?

Pollo

¡Pero no se ponga usté así, fierecita!

Leonor

Me pongo como debo. Y no quiero hablar más con ustedes.

Pollo

De modo que si un hombre, cegao por sus encantos, la cogiese a usté así...(Va a cogerla.)

Leonor

(Aterrada.)¿Pero qué va usté a hacer?...(Los otros se ríen.)

Pollo

La cogiese a usté así,(La coge.)y la diera un beso.(Se lo da.)¿El que lo hiciera?...

Leonor

(Gritando angustiada.)¡Papá!... ¡Papá!... ¡Socorro!

Antonio

(Sale de la Secretaría en mangas de camisa, fiero, erguido, colérico, y al ver a su hija atropellada tan cobardemente, grita con fiereza.)¡Moriría como vas tú a morir!... ¡Toma, canalla!(Le da un silletazo.)

Pollo

(Cayendo con las manos en la cabeza.)¡¡Me ha matao!!

Antonio

(Revolviéndose.)¡Infames! ¡Asesinos!... ¡Mi hija!... ¡Atropellar a mi hija! ¡Ladrones!(Saca la pistola.)

Leonor

(Muerta de espanto.)¡Por Dios, papá!

Antonio

(Disparando.)Fuera, fuera de aquí. ¡A la calle!

(Tiros, palos, estacazos, patadas. Le disparan. Acomete. Como una fiera salta, ataca, acomete, acorrala, pega... Los matones quedan sobrecogidos ante tal ímpetu, y al fin, en franca fuga, uno se tira por el balcón. Los otros salen por la puerta. Al último le da una patada y se oye a poco un gran ruido de cristales. La gente, desde el principio, se asoma consternada a la puerta de la sala. Marquitos, que ha entrado, sin explicarse aquello, auxilia a don Antonio. Los demás, cuando le ven triunfante, se le acercan entusiasmados.)

Mariano

Pero Antonio ¿qué ha sido?

Sole

¡Los ha echao!

Antonio

Los he echao.

Paco

¿Pero usté solo?

Antonio

¡Solo! ¡Solo! ¡¡Yo solo!!

Paco

¿A los tres?

Antonio

¡A los tres!

Paco

¿Pero cómo?

Antonio

Porque era mi obligación. He cumplido con mi deber. Nada más.(Todavía excitado y enardecido por su fiereza, conserva hasta el final una imponente energía, que hace obedecer a todos ciegamente.)¡Conque esto se ha acabado! ¡A jugar todo el mundo; pronto!

Todos

Sí, señor.(Se ponen a jugar de nuevo.)

Antonio

¡¡Pronto!!(A Mariano.)Tú, a darme las diez mil pesetas, ¡inmediatamente!

Mariano

Pero...

Antonio

¡Inmediatamente!

Paco

Inmediatamente, que se las ha ganao.

(Vase Mariano.)

Leonor

¡Papá!...

Antonio

¡Tú, a casa con ese!

Marcos

Es que...

Antonio

A casa con esa. A escape.

(Vanse asustados.)

Paco

Yo, por mi parte...

Antonio

Usté, a dar órdenes de que si vuelven esos canallas se me avise.

Paco

Sí, señor.

(Vase.)

Antonio

(Al Mozo.)A ver. Que me sirvan una cena.

Mozo

Volando.

Antonio

Pero una cena para dos.

Mozo

Sí, señor.

(Vase corriendo.)

Antonio

Tú, a cenar conmigo.

Sole

Pero...

Antonio

A cenar conmigo. ¡Fuera todo el mundo! Cerrar ahí.(Cierran.)

Sole

Antonio, eres mi hombre.

Antonio

(Dando palmadas.)A ver, que se me sirva una copa de lo más fuerte que haya... Whisky... A ver, ¡un whisky! —Telón.

FIN DEL ACTO SEGUNDO


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