ESCENA VIII
DICHOS y MARCOS, puerta foro.
Marcos
(Asombrado. En la puerta.)¡Mi señora madre!
Leonor
(Llorando.)¡Ay, Marcos de mi alma!
Marcos
¡Tú de rodillas ante un cabezudo! ¿Pero qué es esto?
Leonor
Dile que no se vaya.
Marcos
¿Pero quién es?(Le golpea con los nudillos la cabeza.)
Antonio
Soy yo, Marquitos.
Marcos
(Insiste.)¿Pero quién es?
Leonor
No des muy fuerte, que es papá.
Marcos
¡Tu padre!... ¡Pero don Antonio!... ¿Pero qué hace usted ahí dentro y con monocle?
Antonio
Lee y te lo explicarás.(Le muestra el cartelón.)
Marcos
«¡El rey de la alegría!»... ¿Pero esto es una broma?
Antonio
Es un coñac.
Leonor
¡Que quiere salir de anuncio con esa facha para ganarse cinco pesetas!... ¡Figúrate!...
Marcos
(Con energía y conmovido.)De ninguna forma, don Antonio. ¡Don Antonio, dispense usted que le quite la cabeza!(Intenta quitársela.)
Antonio
¡No, Marquitos!...(Luchan.)¡No me la quites, por tu madre!
Marcos
(Se la quita al fin.)Sí, señor... y mientras Marcos Govianes taconee en el asfaltao terrestre, usté no se rebaja a cartelera, don Antonio. Usté es un caballero.
Leonor
Tiene razón.
Marcos
Usté no ha nacío pa esto. Y se lo digo a usté con too respeto, don Antonio, que en cuanto yo le vuelva a usté a ver así, le rompo la cabeza.
Leonor
Pero después de quitársela.
Marcos
Claro, mujer, no voy a ser tan arrebatado.
Antonio
(Desnudándose.)¿Pero qué hacemos, Marquitos, qué hacemos? Porque tú me quitas la cabeza porque no sabes la situación en que estamos.
Marcos
¡No voy a saberla, hombre! Y lo que yo siento es haber estao tres meses en huelga, que si no, ¿de dónde iban ustés a pasar las fatigas que pasan?... ¡Que pasamos!... Que uno de verlo también se repudre y se le enternece a uno hasta el filete que s’ha comido, que ya es enternecer. Cuando yo veo que la meta e los días toman ustés el chocolate con la imaginación... ¡Vamos, es que!...
Antonio
Sí, pero es que la de hoy es una situación desesperada, Marcos, horrorosa... ¡Insostenible!
Marcos
¿Pues qué pasa hoy?
Leonor
Que le he hecho un trajecito al hijo de la señora Calixta, pero como me ha salido mal, después de haberme pagado se ha vuelto a llevar los cuartos y nos hemos quedado sin nada.
Marcos
¡Atiza!... ¿Pero le has hecho tú ese trajecito de marinero que llevaba?...
Leonor
Yo.
Marcos
¡Mi madre! Pues he metío la pata, porque en cuanto le hemos visto de pasar nos hemos muerto de risa y le hemos achagao con cacahuetes, creyendo que era un mono...
Antonio
Y por si no bastaba el no tener que comer, ha venido el señor Társilo a cobrar los cuatro recibos que le debemos, y me ha puesto como un trapo, y hasta me ha amenazao...
Marcos
¿Amenazarle a usté?... ¡Qué tío ladrón!(El señor Társilo se asoma a la ventana.)
Leonor
Cuando yo llegué quedé aterrada; creí que le pegaba a papá... Estaba así, con el puño en alto...
Marcos
Claro, ese tío sinvergüenza abusa de que ha encontrado dos personas indefensas, que si estoy yo aquí, de dónde se atreve ese bocazas...
Társilo
(Asomándose a La ventana del foro.)He procedido como he procedido...
Marcos
¡Mi madre!
Társilo
Porque he encontrao dos personas indefensas. Si te llego a encontrar a ti, a estas horas está la habitación llena de plumas... de gallina.
Marcos
Señor Társilo, a un servidor no le pelan más que los sábados y en la barbería...
Társilo
Pues aguárdate, que dentro de diez minutos vuelvo a ponerles los trastos en la calle, y si estás aquí, de paso te descañono, ¡por estas! ¡So niñera!(Desaparece.)
Marcos
¿Está usté oyendo?
Antonio
¡Que abusa de que ha encontrao tres personas indefensas!
Marcos
(Se va a un rincón y coge una tranca.)Bueno, esto...
Leonor
(Deteniéndole.)¿Qué vas a hacer?
Marcos
Quitar esto de la vista... porque como ha dicho que vuelve y sé lo bruto que es...(Lo esconde.)
Antonio
Pues ya lo estás viendo. Esta es la situación. Conque ¿qué me aconsejas, Marquitos, qué me aconsejas, tú que algunos ratos discurres?
Marcos
¿Y usté por qué no mira entre sus amigos a ver si pue usté meter la cabeza en un escritorio u pa llevar cuentas u algo así?
Antonio
¡Ay, Marquitos! En estos cuatro meses de miseria nada me queda que solicitar... ¡nada!
Leonor
(Con cierta cortedad.)Pues yo, papá, no quería decírtelo por si te disgustaba, pero como una ya no sabe qué hacer, ayer hice yo una cosa que no sé si te agradará.
Antonio
¿Qué hiciste, hija?
Leonor
A Marcos tampoco se lo quise decir, porque...
Marcos
Oye, Leo, ¿pero qué has hecho?...
Leonor
Es que... como lo hice sin permiso...
Antonio
Dilo, por Dios, que nos tienes soliviantados, hija.
Leonor
Pues nada, que aunque hace mucho tiempo que no le vemos, le escribí a don Mariano, a mi padrino, contándole nuestra miseria y diciéndole si él sabía de algún sitio donde tú o yo pudiésemos trabajar.
Antonio
(Gesto de indiferencia.)¡Bah! ¡Pedirle trabajoa Mariano! ¡Qué va a saber él de trabajo, si no ha trabajado en su vida!
Marcos
¿Pero es amigo de usted ese señor?
Antonio
Eso sí, desde niños. Ya ves, es padrino de esta. Y nos hemos querido siempre fraternalmente. Pero él tenía una cabeza algo ligera; tomó otros rumbos. Se dio a la vida alegre... Bullangas, juergas, qué sé yo. Y por eso es el único amigo a quien nunca se me ha ocurrido pedirle nada.
(Llaman a la puerta.)
Leonor
(Asustada.)¡Ay, han llamado otra vez!
Antonio
¡Será el señor Társilo!...
Marcos
(Medroso.)¡Caray!... Pues sí que sentiría yo, porque me pilla en casa ajena, y la prudencia...
Antonio
Mira a ver, hija.
Leonor
(Que ha mirado con cierta precaución, sin abrir se vuelve, llena de estupor.)¡Ay, papá!
Antonio
(Con ansiedad.)¿Quién es?
Leonor
¡Ay, papaíto!
Marcos
¿Pero qué te pasa?
Leonor
(Alegre.)¿A que no sabes quién es, papá?
Antonio
¿Quién?
Leonor
¡Don Mariano!... ¡Mi padrino!
Antonio
¡Mariano aquí! ¿Es posible?
Marcos
¡Y nombrándole!... Paece cosa de milagro.
Antonio
¿Habrás estado acertada, hija?
Leonor
De seguro, porque cuando ha venido tan pronto...
Antonio
Abre a ver...
Leonor
(Abre.)Adelante, padrino.
DICHOS y DON MARIANO, foro.
Mariano
(Entrando.)¡Chiquita!... ¡Mi madre!... ¡Pues no has crecío ni naa!... Ven que te vea. Bueno, que l’hacen a uno viejo estas chiquillas, pero que al trote largo. ¡Antoñito!... ¡A mis brazos, salao!
Antonio
¡Mariano!(Se abrazan efusivamente.)
Mariano
¡No te quiero yo naa!... ¡Maldita sea! Bueno, ¿y qué es de vuestra vida, buen mozo?
Antonio
Si le llamas vida a esto, ya puedes figurártelo, Mariano.
Mariano
(Mirando la habitación.)Sí, ya veo... Y ya m’ha dicho la chica... ¡Tropelías del destino, Antonio! Pero, en fin, aquí estoy yo. No hay que apurarse. No siendo la muerte, de too se sale. Yo debía haber venío antes, que os quiero chipén, y no os tengo olvidaos; que no me acuesto una noche, la noche que me acuesto, que no m’acuerde de vosotros, por mi salú. Sino que este Madriz arruga los días; el tiempo s’achica y no tiene uno una hora pa naa. Y menos con la vida, de uno, que siempre pa arriba y pa abajo y jaleos y berenjenales... que ya lo sabes tú. En fin... bueno, chiquilla, que estás mu monísima... Algo de mal colorcito, pero eso ya, se remediará, que las cosas van a cambiar.
Antonio
¿Qué dices?...
Mariano
¿Y este joven?
Antonio
Un vecino y amigo. Buen muchacho.
Mariano
(Dándole la mano.)De eso tiene cara. ¿Impresor?
Marcos
Estuchista.
Mariano
Pues ya te daré yo una alhaja pa que la hagas un estuche...(Mira a Leonor.)Y no te pongas coloraba, que no eres tú la alhaja, ni muchísimo menos.(A Marcos.)¿Vives aquí?
Marcos
En el pasillo d’arriba, en el quince.
Mariano
Hombre, ¡el quince!, la niña bonita. Mu bien. No te mudes.(A Leonor. )Le digo que no se mude.
Leonor
¡Qué cosas tiene usté!
Mariano
¿Yo?... Tú serás la que las tengas, ¿verdad, pollo?
Marcos
¡Hombre!
Mariano
(Abrazándole.)En fin, estuchista, que desde la presente te quiero como cosa nuestra.
Marcos
Gracias, don Mariano; es usté muy simpático.
Mariano
Naa, hijo, que no tiene uno desalquilao el prencipal izquierda. Yo también tengo una chiquilla, un capullito de rosa, no despreciando a nadie, y ella... ¡pos también tie otro sinvergüenza! Naa, Antoñito; esta juventú, que como está encargá de la confeción d’agüelos, ¡pues se quie dar una prisa loca! ¿Y qué le vas a hacer?... Lo que yo digo: «Arrear y alante, y ¡viva la vida!»... Y naa más. ¡Ah, bueno, y ya habrás visto, nena,que ayer me escribiste y m’ha faltao tiempo!
Leonor
Ya, ya... Muchas gracias, padrino.
Mariano
(Con cierta solemnidad.)Y que os traigo... os traigo una buena noticia.
Antonio
¿De veras?
Mariano
Al menos, eso me figuro.
Leonor
¿Y qué es, qué es, padrino?
Mariano
¿Tú no me decías que buscase una coloración pa tu padre? ¡Pues se la he buscao!
Antonio
¡Ay, Mariano!(En el colmo de la alegría.)¿Qué dices?
Leonor
¿Pero es posible?
Mariano
Chipén.
Leonor
¡Ay, bendito sea usté!
Marcos
(Abrazándole.)¡Usté es Dios, don Mariano!
Antonio
¿Pero no me engañas, Mariano?
Mariano
No soy ningún atropellao, Antonio.
Antonio
¿Y es cosa inmediata?
Mariano
De mañana mismo, si quieres.
Antonio
¡Cómo que si quiero!... ¡Ay, Mariano, deja que te abrace!(Se abrazan todos.)
Leonor
¡Bendita sea su vida!
Antonio
(Bailando con loca alegría.)¡Larán, larán, larán!... ¡¡Yo colocao!! ¡¡Ya estoy colocao!!
Marcos
¡Bueno; la paellaza en la Bombi va a ser como pa costernar a un gallinero!(Baila.)¡Colocao!
Antonio
¡Ay, hija de mi alma! Al fin nos vamos a tutear con los filetes.
Marcos
¡Cómo tutear!... ¡Desde mañana, las cuarenta en garbanzos y veinte en tocino... y arrastrando de ensalaíta, naa más!
Antonio
Bueno, y vengan pormenores. ¿Es una oficina, Mariano?
Mariano
No.
Leonor
¿De cobrador?
Mariano
No es cosa de callejeo.
Marcos
¿Vigilante?
Mariano
Algo de eso, sin ser eso. La cosa no es ninguna ganga, no quiero engañarte, Antonio. Pagan bien, pero hay que ganarlo.
Antonio
A mí el trabajo no me asusta.
Mariano
No es cosa de trabajo.
Antonio
¿Que no?... ¿Entonces qué es?
Mariano
Os voy a sacar de dudas. De lo que yo puedo colocarte, hoy mismo si quieres, es de inspector de sala en la casa de Andorra.
Antonio
(Con cierta perplejidad.)¿Inspector de qué?...
Marcos
¿En la casa de Andorra?
Leonor
¿Y qué es eso?
Mariano
Pues nada, un círculo de recreo... Inspector de sala de un círculo de recreo.
Antonio
(Con decepción.)¡Mi madre!
Mariano
De recreos mayores, vamos. Donde se...(Se moja el dedo índice y sobre la palma de la mano golpea como pasando cartas.)
Antonio
Ya, ya... ¿Y yo?...
Mariano
El contratista de juego es un íntimo mío, Paco el Maluenda; hombre serio y formal en estos negocios, y el otro día, hablando, me dijo que necesitaba un hombre, un hombre de agallas...
Leonor
¿De qué?...
Antonio
De agallas, hija.
Mariano
Es una casa algo castigadilla por tahúres y barateros, y hay que limpiar aquello; ya comprenderás... Y yo me he acordao de ti.
Antonio
Te has acordao de mí pa limpiar...
Leonor
¿Limpiar mi papá?
Mariano
La chica me pidió una cosa a la desesperá, fuese lo que fuese, porque os estáis muriendo de hambre. Yo os hubiera querido traer la gloria, pero no he podido más que esto. Si sirve, sirve, y si no...
Antonio
Sí; pero yo en una casa de juego, entre matones, para tenerlos a raya... Bueno, Mariano; esto ha sido buscarme una colocación, pero en la estantería de una Sacramental... porque ni mi carácter, ni mis chichas...
Mariano
¡Por Dios, Antonio, no seas apocao, que os va a matar la miseria en un rincón a tu hija y a ti! Hay que tener bríos; hazlo siquiera por ella... Hay que lanzarse al mundo, tener acción, pegarle dos patás al hambre, tener gana de vivir. Cuando la vida vuelve la espalda, se la pone de cara a bofetás, a bocaos, ¡como sea!
Antonio
Sí, lo comprendo. Pero es que yo...
Mariano
Y te advierto que salíais d’apuros, porque dan mil pesetas mensuales.
Antonio
(En el colmo del asombro y de la exaltación.)¿Qué?... ¡¡Qué has dicho!!... ¿Mil pesetas?...
Mariano
¡Mil! Y si ties empuje y suerte, pue que más.
Antonio
¡¡Más!!... ¡¡Yo mil pesetas!!... ¡Uno... dos... cinco... cerca de siete duros diarios!... ¡Voy, Mariano, voy!
Mariano
Bien hecho.
Antonio
¡Mil pesetas!... Voy, sea como sea.
Leonor
No, papá...
Antonio
(Exaltado.)¡Voy!
Marcos
Pero don Antonio...
Antonio
(Gritando.)Voy he dicho. No contradecirme. Ahora, que quizá no me admitan, porque como yo tengo este aspecto así...
Mariano
Está previsto. Le he dicho al Maluenda que de figura, eres poquita cosa, pero que ties un valor frío, que hielas la sangre.
Antonio
¿Que hielo yo?...
Mariano
Y que ni en la bronca más terrible se te oye la voz.
Antonio
¡A mí qué se me va a oír en las broncas!
Mariano
Y que, siempre correzto y bien educao, con la mayor finura le metes al tío de más fachenda una cuarta de acero en el estómago... por lo cual le he dicho que te llaman Antonio Jiménez «el Modoso».
Antonio
¡El Modoso!... ¿Yo el Modoso?... Y una cuarta de...(Hace gestos como de contraer el estómago.)¡Ay, que me da frío!
Leonor
¡Mi papá con mote!
Antonio
Pues nada, Mariano, sea lo que Dios quiera; voy.
Leonor
No, papá.
Antonio
Voy.
Marcos
Pero don Antonio, que con las chichas de usté, si le dan un cate...
Antonio
Voy he dicho. Y no contradecirme, ¡vaya!...(Los asusta con su energía.)Bueno, Mariano, ¿y desde cuándo podría yo cobrar?(Lo ha llevado aparte.)
Mariano
Desde en seguida, verás. Yo, por lo pronto, te voy a dejar cinco duros. Toma.(Se los da.)
Antonio
(Se los guarda.)Gracias.
Mariano
Coméis hoy, te arreglas y a las tres te espero yo, con Paco el Maluenda, en la calle de Sevilla.
Antonio
Muy bien.
Mariano
Te presento, habláis, nos vamos a la casa de Andorra, te darán tu smoking.
Antonio
¿Smoking?... ¿De modo que eso de la cuartahay que hacerlo de etiqueta?(Acción de dar un navajazo.)
Mariano
Es lo obligao. Empiezas tu servicio a la noche, y si te arreglas, te darán hoy mismo el dinero, porque pagan adelantao.
Antonio
¿Adelantao?... Ni una palabra más.
Mariano
Yo te ilustraré de too. Estoy allí de cajero.
Antonio
Bueno; oye, tú, ¿y qué clase de tipos son los que?...
Mariano
Naa, hombre; too es tomarle el aire a la cosa.
Antonio
¿El aire?
Mariano
El peorcito es uno que le llaman «el Ciclón».
Antonio
¿El Ciclón?... ¿Y dices que tomarle el aire?...
Mariano
Y si me crees a mí, pocas palabras, dos tiros a tiempo y te haces el amo.
Antonio
¿Dos tiros a tiempo y el amo?...
Mariano
A propósito...(Le enseña una pistola discretamente.)Tú no tendrás...
Antonio
No, no tengo...
Mariano
Pues toma. Está cargada.
Antonio
(La toma con un gran terror.)¡Cargada! ¿Oye, y esto no?...
Mariano
No tengas miedo. Guárdatela...
Antonio
¿Pero con el movimiento no se me?...
Mariano
Está en el seguro.
Antonio
(Se la guarda con un miedo espantoso. Desde este momento no se atreve a moverse violentamente.)Bueno; pues nada, Mariano, hasta luego, y gracias por todo, porque has venido a traer la tranquilidad a mi casa.
Mariano
¡Adiós, Antonio, y ánimo!... Hay que defender a esos angelitos, que ahora son chiquillas, pero luego crecen, y si el hambre las empuja...
Antonio
¡Calla, por Dios! Hasta luego, Mariano.
Mariano
Adiós, Antoñito.(Le abraza.)
Antonio
(Aterrado.)Oye, no me zarandees, que...
Mariano
Adiós, nena.
Leonor
(Secamente.)Adiós.
Mariano
Pollo...
Marcos
(Con igual sequedad.)Adiós.
Mariano
Y no os quedéis con esas caras largas. ¡Hay que vivir!... Cuando no se pue de un modo, de otro, ¡qué demonio! Lo mío: «¡Pecho alante y viva la vida!»
Antonio
Adiós, Mariano.
Mariano
Más cornás da el hambre, que decía el otro.
(Vase.)
LEONORCITA, DON ANTONIO y MARCOS
Leonor
No, papaíto; ¡tú no vas, no vas y no vas!
Marcos
¡Usté no va, y no va, don Antonio!...
Antonio
(Acordándose de la pistola.)No os pongáis a este lado... ¡por Dios!...
Marcos
Pero...
Antonio
¡Que no os pongáis a este lado, he dicho!
Leonor
Bueno; ¡pero tú no vas a la casa de Andorra, papá!
Marcos
¿Usté entre matones?... Usté, que el otro día salimos de paseo y le tuve que ayudar a llevar el bastón porque se cansaba.
Leonor
¡No, papaíto, no vayas, yo te lo ruego; no vayas!
Antonio
Mira, hija mía, déjame, no insistas; es nuestra salvación. ¡Es tu vida, tu pan, tu alegría!...
Leonor
¿Pero qué alegría voy a tener yo si te veo en peligro constante de muerte?
Antonio
¿Y tú crees que el dolor de verte sufrir no puede matarme también?
Marcos
Pero no se haga usté ilusiones... ¡si es que usté no tie valor ni arranque pa eso!
Antonio
Que no tengo valor, y hace cuatro meses que la veo padecer horriblemente. ¡Sí, sí tengo valor!... Pero este valor que tengo hay que volverlo al revés... y quiero tenerlo, no para que no me maten a mí, sino para que no te mueras tú.
Leonor
(Abrazándole.)¡Papaíto!...
Antonio
Y no, no te morirás, yo te lo juro.(Lloran los dos.)
Marcos
(Llorando también.)Bueno; ¡se ponen ustés que tie uno que hincarla!
Antonio
¡Además, que esto del valor es una patraña ridicula! El valor es una cosa que la tiene todo el mundo cuando le hace falta. ¿Qué valor puede tener un pobre muchacho que está de sacristán en unas monjas? Pues un día le llega su servicio, le visten de soldado, y hala, adonde le manden. Y va un señor con unas cuantas estrellas en cualquier lado y le dice: «Quieto aquí, aunque te maten, porquesi te mueves, te fusilo»... Y el hombre, entre el miedo de que le maten y el terror de que le fusilen, se hace un lío y no se mueve, pase lo que pase, y ¡es valiente! Pues eso me ocurre a mí. O me matan en la casa de Andorra, o nos fusila el hambre... ¡pues no nos fusila, no!... Son mil pesetas, ¡mil!... ¡Tú, vestidita, abrigada, con tu cocidito todos los días!... ¿Que no sirvo para el cargo?... Sirvo, hijos míos, sirvo... ¡Lo mismo que otro hombre cualquiera!... ¡Ya veréis si sirvo!... ¡Ya veréis si soy valiente!...(Llaman a la puerta.)¿Quién?
DICHOS y SEÑOR TÁRSILO, foro.
Leonor
(Que va a mirar. Con terror.)¡El portero!(Pausa.)
Antonio
¡Hombre, el señor Társilo!... ¡Ese bárbaro!... ¡Me alegro!... Ahora vamos a ver si sirvo o si no sirvo. Dejadme solo con él.
Leonor
¡Por Dios, papá!
Antonio
¡Ahora lo veremos!... Dejadme solo.
Marcos
Don Antonio, no se ensaye usté con ese bruto, que...
Antonio
(Imperativamente.)Fuera he dicho. Vosotros ahí dentro...(Les indica el cuarto izquierda.)
Leonor
Pero papá...
Antonio
Adentro. Pronto.(Entran los dos.)¡Ahora, ahora veremos si sirvo o no sirvo!(Abre resueltamente la puerta.)Adelante.
Társilo
(Entrando burlonamente.)¿Y qué, la gallina esa que tenían ustés recogida ha puesto pies en polvorosa?
Antonio
(Sereno y digno.)Señor Társilo, aquí no teníamos ninguna gallina recogida.
Társilo
Aquí las gallinas se las comen ustés, ¿no?
Antonio
Las gallinas y, si hace falta, los gallos. Conque a lo que venga usté concretamente, y nada más.
Társilo
¿Pero qué es esto?... ¿Es que se va usté a subir por las nubes?
Antonio
Yo no me subo por ninguna parte, pero a una impertinencia contesto con otra.
Társilo
Eso de impertinencia...
Antonio
Está dicho. Conque al asunto.
Társilo
¡Caray! Bueno, pues m’alegro de encontrarle a usté en ese terreno, hombre. Venga el dinero de los cuatro recibos, pero que a tocateja.
Antonio
Nada de tocateja. Y hágame usted el favor de decirle al casero, que el dinero de los cuatro recibos no lo tengo en este instante.
Társilo
(Burlonamente.)¿Que no lo tiene usté?
Antonio
No, señor.
Társilo
¡Ja, jay!... Ya sabía yo que nos daríamos de narices con la excusita.
Antonio
Yo no me doy de narices con nada. Y le añade usté al casero que estoy colocado.
Társilo
(Gestos de extrañeza.)¿Usté colocao?
Antonio
Yo colocado. Que esta noche cobro, y mañana sin falta, a las ocho en punto, pagaré sus recibos, y nada más.(Indicándole la puerta.)
Társilo
Bueno, don Antonio, usté es un número de circo. Pa un rato de risa, Charló y usté. ¡Ja, jay!
Antonio
Señor Társilo, a la portería.
Társilo
(Con calma.)Espérese usté un ratito, que no quiero. Y antes, cuando se echaba usté por los suelos, amos, toavía me daba usté un poco de lástima, ¡qué demonio!; pero hoy que me s’ha disfrazao usté de Ciz Campeador, voy a aprovecharlo pa decirle a usté escuetamente que es usté un tío más fresco que la escarcha y un tramposo, pero que como una loma, ¿está esto clarito?
Antonio
(Vivamente.)¿Yo tramposo?
Társilo
Usté.
Antonio
Pues bien, señor Társilo; a ese insulto soez y grosero, para el que ni mi desgracia ni mi conducta le autorizan a usté, yo contesto diciendo que usté es un canalla, y un bárbaro sin educación y sin decoro.
Társilo
(Furioso y torvo.)Alto el carrito, mi amigo... Eso de canalla, ¿tie usté coraje pa sostenerlo?...
Antonio
¿Que si tengo coraje?... Lo va usted a ver, pero en seguida.(Cierra la puerta con cerrojo.)
Társilo
¿Qué hace usted?
Antonio
Ya estamos encerrados, y mano a mano, señor Társilo.(En actitud seria y resuelta.)
Társilo
¿Y qué pasa?
Antonio
Pues pasa que ahora, ahora mismo va usted a decirme que retira todos, todos los insultos que me ha dirigido, o le juro a usted, por la memoria sagrada de mi madre, que uno de los dos se queda muerto aquí dentro.(Dando un puñetazo en la mesa.)¡Muerto!
Társilo
¡Don Antonio!... .
Antonio
(Exaltado.)¡Muerto!... ¡Pronto, señor Társilo, pronto! ¡O retráctese usted o defiéndase, porque ya no me importa ni morir ni matar!...
Társilo
¡Pero por qué se pone usté así, señor!
Antonio
Ni morir ni matar... Conque o dice usted que soy una persona decente, o se parte usté el corazón conmigo ahora mismo.
Társilo
Don Antonio, un poco de calma...
Antonio
¡La he perdido ya! ¡O dice usted que soy un hombre honrado, sin más excusas, o le parto a usté el corazón, so cobarde!
Társilo
Don Antonio, no se ponga usté así, ¡caray!, que nadie ha dicho en serio que usté no fuese lo que es. Sino que uno s’acalora y...
Antonio
¡Se acalora!... ¡Miserable!... Y cuando me ha visto usted llorando a sus pies, abrazado a mi hija, pidiéndole un poco de compasión para nuestra miseria... ¡se ha reído de mí!, llamándome fresco y tramposo... ¿Y ahora?... Repita usted ahora solo una sílaba de esos insultos, y toda la sangre miserable que...
Társilo
Don Antonio, ¡caray!, que hace tres años que vive usted aquí, y cuando se toma confianza con las personas, uno no mide...
Antonio
¡So blanco!
Társilo
¿Yo blanco?
Antonio
¡Nítido!
Társilo
Bueno, eso es otra cosa. A más, que usté ya sabe lo tiranos que son los caseros, don Antonio, y va uno sin cobrar y le ponen verde. Que últimamente, que esté usté dos años u tres sin pagar, ¡a mí qué!...
Antonio
Ni dos años ni un día siquiera. Mañana sube usted los recibos, y nada más.
Társilo
Bueno, y si yo no pudiera subir, ya mandaré a la chica... porque como uno...
Antonio
Y ahora a la calle.
Társilo
Sí, señor, y crea usté que si yo sé el disgusto...
Antonio
Pero antes una advertencia.
Társilo
Usté dirá.
Antonio
Otro día, cuando trasponga usté los umbrales de esta casa, se quita usté la gorra, así.(Se la quita y se la tira al pasillo.)
Társilo
No hace falta poner ejemplos.
Antonio
Y entra usté descubierto, como yo lo estoy.
Társilo
¡Si no m’ha dao usté tiempo, señor!
Antonio
¡A la portería!
Társilo
Sí, señor.
Antonio
¡Fuera de aquí!(Le empuja y cierra.)¡So embustero!
DON ANTONIO, LEONOR y MARCOS
Antonio
(Temblando y convulsivamente.)Bueno, yo estoy... yo estoy que... Agua, un poco de agua....
Leonor
(Saliendo.)¡Papá, papaíto!
Marcos
Don Antonio, ¿pero usté es Jiménez u Napoleón de primer apellido?
Antonio
Bueno, un poco de agua, que tengo la boca...(Con alegría.)Pero ¡sirvo!... ¡Ya habréis visto que sirvo!
Leonor
Si no te conozco.
Antonio
¡Ay, qué desagradable es esto de ser valiente!... ¡Agua!
Marcos
¡Que no se le ocurra a usté ir a la nueva Casa de Fieras, que lo enjaulan!
Antonio
¡Agua! ¡Tila!... ¡Me ahogo!... ¡Pero sirvo, hija mía, sirvo!... ¡Ya habéis visto que sirvo!... ¡Comerás, irás abrigadita... vivirás!... ¡Sirvo! ¡Sirvo!... ¡Soy un hombre!... ¡Soy un hombre!... ¡¡Un hombre!!(Pasea agitado y altivo.)—Telón.
FIN DEL ACTO PRIMERO