Chapter 12

GrabadoVuelo de campanas y coros

GrabadoVuelo de campanas y coros

Vuelo de campanas y coros

Coro de ángeles

¡Cristo ha resucitado!¡Júbilo al hombre y paz!¡Al hombre aprisionadopor el fatal pecado,que al corazón llagadoenróscase tenaz!

¡Cristo ha resucitado!¡Júbilo al hombre y paz!¡Al hombre aprisionadopor el fatal pecado,que al corazón llagadoenróscase tenaz!

¡Cristo ha resucitado!

¡Júbilo al hombre y paz!

¡Al hombre aprisionado

por el fatal pecado,

que al corazón llagado

enróscase tenaz!

Fausto

¿Qué lejano clamor, qué voces purasmi labio apartan de la copa impía?¿Celebra ya, sonora, la campanatu alborada feliz, Pascua bendita?¿Cantáis vosotros, apacibles coros,las palabras que el Ángel repetía,y que en la negra noche del sepulcronuncian la nueva Ley y la publican?

¿Qué lejano clamor, qué voces purasmi labio apartan de la copa impía?¿Celebra ya, sonora, la campanatu alborada feliz, Pascua bendita?¿Cantáis vosotros, apacibles coros,las palabras que el Ángel repetía,y que en la negra noche del sepulcronuncian la nueva Ley y la publican?

¿Qué lejano clamor, qué voces puras

mi labio apartan de la copa impía?

¿Celebra ya, sonora, la campana

tu alborada feliz, Pascua bendita?

¿Cantáis vosotros, apacibles coros,

las palabras que el Ángel repetía,

y que en la negra noche del sepulcro

nuncian la nueva Ley y la publican?

Coro de mujeres

Sus miembros con hierbasy aromas ungimos;nosotras, sus siervas,sepulcro le dimos.A nuestra ternuradebió la envoltura;mas ¡ay!, ¿qué será?Ya en la sepulturael Cristo no está.

Sus miembros con hierbasy aromas ungimos;nosotras, sus siervas,sepulcro le dimos.A nuestra ternuradebió la envoltura;mas ¡ay!, ¿qué será?Ya en la sepulturael Cristo no está.

Sus miembros con hierbas

y aromas ungimos;

nosotras, sus siervas,

sepulcro le dimos.

A nuestra ternura

debió la envoltura;

mas ¡ay!, ¿qué será?

Ya en la sepultura

el Cristo no está.

Coro de ángeles

¡Cristo ha resucitado!¡Dichoso el hombre fielque, amante y resignado,del infortunio airadosufrió la prueba cruel!

¡Cristo ha resucitado!¡Dichoso el hombre fielque, amante y resignado,del infortunio airadosufrió la prueba cruel!

¡Cristo ha resucitado!

¡Dichoso el hombre fiel

que, amante y resignado,

del infortunio airado

sufrió la prueba cruel!

Fausto

¿Por qué hasta el polvo, en que rendido yazgo,descienden las celestes armonías?A otro más blando corazón halaguen:yo comprendo el mensaje que me envían;mas falta al alma fe, y es el prodigiohijo querido de la fe sumisa.Volar no puedo a las esferas dondenuncia la Buena Nueva voz divina;pero, a ese acento encariñada el alma,a sus lejanos ecos se reanima.Hubo un tiempo en que un ósculo del cieloel domingo a mis sienes descendía;goces mil anunciaba la campana,y era santa oración mi mayor dicha.Hondo, sereno, irresistible impulsollevábame a los bosques y campiñas,y allí, entre dulces lágrimas, un mundodentro del joven corazón nacía.La voz, que hoy suena, del sagrado bronceseñaló a mi niñez sus alegrías,y las serenas fiestas de los camposque el esplendor primaveral nos brindan.Ese recuerdo de infantil venturami pie detiene en la fatal orilla:¡Sonad, dulces sonad, himnos celestes!Pues el llanto brotó, volví a la vida.

¿Por qué hasta el polvo, en que rendido yazgo,descienden las celestes armonías?A otro más blando corazón halaguen:yo comprendo el mensaje que me envían;mas falta al alma fe, y es el prodigiohijo querido de la fe sumisa.Volar no puedo a las esferas dondenuncia la Buena Nueva voz divina;pero, a ese acento encariñada el alma,a sus lejanos ecos se reanima.Hubo un tiempo en que un ósculo del cieloel domingo a mis sienes descendía;goces mil anunciaba la campana,y era santa oración mi mayor dicha.Hondo, sereno, irresistible impulsollevábame a los bosques y campiñas,y allí, entre dulces lágrimas, un mundodentro del joven corazón nacía.La voz, que hoy suena, del sagrado bronceseñaló a mi niñez sus alegrías,y las serenas fiestas de los camposque el esplendor primaveral nos brindan.Ese recuerdo de infantil venturami pie detiene en la fatal orilla:¡Sonad, dulces sonad, himnos celestes!Pues el llanto brotó, volví a la vida.

¿Por qué hasta el polvo, en que rendido yazgo,

descienden las celestes armonías?

A otro más blando corazón halaguen:

yo comprendo el mensaje que me envían;

mas falta al alma fe, y es el prodigio

hijo querido de la fe sumisa.

Volar no puedo a las esferas donde

nuncia la Buena Nueva voz divina;

pero, a ese acento encariñada el alma,

a sus lejanos ecos se reanima.

Hubo un tiempo en que un ósculo del cielo

el domingo a mis sienes descendía;

goces mil anunciaba la campana,

y era santa oración mi mayor dicha.

Hondo, sereno, irresistible impulso

llevábame a los bosques y campiñas,

y allí, entre dulces lágrimas, un mundo

dentro del joven corazón nacía.

La voz, que hoy suena, del sagrado bronce

señaló a mi niñez sus alegrías,

y las serenas fiestas de los campos

que el esplendor primaveral nos brindan.

Ese recuerdo de infantil ventura

mi pie detiene en la fatal orilla:

¡Sonad, dulces sonad, himnos celestes!

Pues el llanto brotó, volví a la vida.

Coro de discípulos

Glorioso alzó el vuelo,y rápido al cielosubió el Inmortal;glorioso, potente,ya reina esplendente,bebiendo en la fuentela esencia vital.Nosotros, en tanto,bañados en llanto,quedamos sin ti.Espanto siniestronubló el gozo nuestro,pues solos, maestro,nos dejas aquí.

Glorioso alzó el vuelo,y rápido al cielosubió el Inmortal;glorioso, potente,ya reina esplendente,bebiendo en la fuentela esencia vital.Nosotros, en tanto,bañados en llanto,quedamos sin ti.Espanto siniestronubló el gozo nuestro,pues solos, maestro,nos dejas aquí.

Glorioso alzó el vuelo,

y rápido al cielo

subió el Inmortal;

glorioso, potente,

ya reina esplendente,

bebiendo en la fuente

la esencia vital.

Nosotros, en tanto,

bañados en llanto,

quedamos sin ti.

Espanto siniestro

nubló el gozo nuestro,

pues solos, maestro,

nos dejas aquí.

Coro de ángeles

¡Cristo ha resucitado!La voz triunfal retumba.Dejad el lecho helado,muertos, y abrid la tumba.Vosotros, hijos de Eva,los que decís su Nueva,los que esperáis su cielo,los que coméis su pan,cesad en vuestro duelo:aunque el Señor se eleva,presente a vuestro anheloestá y a vuestro afán.

¡Cristo ha resucitado!La voz triunfal retumba.Dejad el lecho helado,muertos, y abrid la tumba.Vosotros, hijos de Eva,los que decís su Nueva,los que esperáis su cielo,los que coméis su pan,cesad en vuestro duelo:aunque el Señor se eleva,presente a vuestro anheloestá y a vuestro afán.

¡Cristo ha resucitado!

La voz triunfal retumba.

Dejad el lecho helado,

muertos, y abrid la tumba.

Vosotros, hijos de Eva,

los que decís su Nueva,

los que esperáis su cielo,

los que coméis su pan,

cesad en vuestro duelo:

aunque el Señor se eleva,

presente a vuestro anhelo

está y a vuestro afán.


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