GrabadoVuelo de campanas y coros
GrabadoVuelo de campanas y coros
Vuelo de campanas y coros
Coro de ángeles
¡Cristo ha resucitado!¡Júbilo al hombre y paz!¡Al hombre aprisionadopor el fatal pecado,que al corazón llagadoenróscase tenaz!
¡Cristo ha resucitado!¡Júbilo al hombre y paz!¡Al hombre aprisionadopor el fatal pecado,que al corazón llagadoenróscase tenaz!
¡Cristo ha resucitado!
¡Júbilo al hombre y paz!
¡Al hombre aprisionado
por el fatal pecado,
que al corazón llagado
enróscase tenaz!
Fausto
¿Qué lejano clamor, qué voces purasmi labio apartan de la copa impía?¿Celebra ya, sonora, la campanatu alborada feliz, Pascua bendita?¿Cantáis vosotros, apacibles coros,las palabras que el Ángel repetía,y que en la negra noche del sepulcronuncian la nueva Ley y la publican?
¿Qué lejano clamor, qué voces purasmi labio apartan de la copa impía?¿Celebra ya, sonora, la campanatu alborada feliz, Pascua bendita?¿Cantáis vosotros, apacibles coros,las palabras que el Ángel repetía,y que en la negra noche del sepulcronuncian la nueva Ley y la publican?
¿Qué lejano clamor, qué voces puras
mi labio apartan de la copa impía?
¿Celebra ya, sonora, la campana
tu alborada feliz, Pascua bendita?
¿Cantáis vosotros, apacibles coros,
las palabras que el Ángel repetía,
y que en la negra noche del sepulcro
nuncian la nueva Ley y la publican?
Coro de mujeres
Sus miembros con hierbasy aromas ungimos;nosotras, sus siervas,sepulcro le dimos.A nuestra ternuradebió la envoltura;mas ¡ay!, ¿qué será?Ya en la sepulturael Cristo no está.
Sus miembros con hierbasy aromas ungimos;nosotras, sus siervas,sepulcro le dimos.A nuestra ternuradebió la envoltura;mas ¡ay!, ¿qué será?Ya en la sepulturael Cristo no está.
Sus miembros con hierbas
y aromas ungimos;
nosotras, sus siervas,
sepulcro le dimos.
A nuestra ternura
debió la envoltura;
mas ¡ay!, ¿qué será?
Ya en la sepultura
el Cristo no está.
Coro de ángeles
¡Cristo ha resucitado!¡Dichoso el hombre fielque, amante y resignado,del infortunio airadosufrió la prueba cruel!
¡Cristo ha resucitado!¡Dichoso el hombre fielque, amante y resignado,del infortunio airadosufrió la prueba cruel!
¡Cristo ha resucitado!
¡Dichoso el hombre fiel
que, amante y resignado,
del infortunio airado
sufrió la prueba cruel!
Fausto
¿Por qué hasta el polvo, en que rendido yazgo,descienden las celestes armonías?A otro más blando corazón halaguen:yo comprendo el mensaje que me envían;mas falta al alma fe, y es el prodigiohijo querido de la fe sumisa.Volar no puedo a las esferas dondenuncia la Buena Nueva voz divina;pero, a ese acento encariñada el alma,a sus lejanos ecos se reanima.Hubo un tiempo en que un ósculo del cieloel domingo a mis sienes descendía;goces mil anunciaba la campana,y era santa oración mi mayor dicha.Hondo, sereno, irresistible impulsollevábame a los bosques y campiñas,y allí, entre dulces lágrimas, un mundodentro del joven corazón nacía.La voz, que hoy suena, del sagrado bronceseñaló a mi niñez sus alegrías,y las serenas fiestas de los camposque el esplendor primaveral nos brindan.Ese recuerdo de infantil venturami pie detiene en la fatal orilla:¡Sonad, dulces sonad, himnos celestes!Pues el llanto brotó, volví a la vida.
¿Por qué hasta el polvo, en que rendido yazgo,descienden las celestes armonías?A otro más blando corazón halaguen:yo comprendo el mensaje que me envían;mas falta al alma fe, y es el prodigiohijo querido de la fe sumisa.Volar no puedo a las esferas dondenuncia la Buena Nueva voz divina;pero, a ese acento encariñada el alma,a sus lejanos ecos se reanima.Hubo un tiempo en que un ósculo del cieloel domingo a mis sienes descendía;goces mil anunciaba la campana,y era santa oración mi mayor dicha.Hondo, sereno, irresistible impulsollevábame a los bosques y campiñas,y allí, entre dulces lágrimas, un mundodentro del joven corazón nacía.La voz, que hoy suena, del sagrado bronceseñaló a mi niñez sus alegrías,y las serenas fiestas de los camposque el esplendor primaveral nos brindan.Ese recuerdo de infantil venturami pie detiene en la fatal orilla:¡Sonad, dulces sonad, himnos celestes!Pues el llanto brotó, volví a la vida.
¿Por qué hasta el polvo, en que rendido yazgo,
descienden las celestes armonías?
A otro más blando corazón halaguen:
yo comprendo el mensaje que me envían;
mas falta al alma fe, y es el prodigio
hijo querido de la fe sumisa.
Volar no puedo a las esferas donde
nuncia la Buena Nueva voz divina;
pero, a ese acento encariñada el alma,
a sus lejanos ecos se reanima.
Hubo un tiempo en que un ósculo del cielo
el domingo a mis sienes descendía;
goces mil anunciaba la campana,
y era santa oración mi mayor dicha.
Hondo, sereno, irresistible impulso
llevábame a los bosques y campiñas,
y allí, entre dulces lágrimas, un mundo
dentro del joven corazón nacía.
La voz, que hoy suena, del sagrado bronce
señaló a mi niñez sus alegrías,
y las serenas fiestas de los campos
que el esplendor primaveral nos brindan.
Ese recuerdo de infantil ventura
mi pie detiene en la fatal orilla:
¡Sonad, dulces sonad, himnos celestes!
Pues el llanto brotó, volví a la vida.
Coro de discípulos
Glorioso alzó el vuelo,y rápido al cielosubió el Inmortal;glorioso, potente,ya reina esplendente,bebiendo en la fuentela esencia vital.Nosotros, en tanto,bañados en llanto,quedamos sin ti.Espanto siniestronubló el gozo nuestro,pues solos, maestro,nos dejas aquí.
Glorioso alzó el vuelo,y rápido al cielosubió el Inmortal;glorioso, potente,ya reina esplendente,bebiendo en la fuentela esencia vital.Nosotros, en tanto,bañados en llanto,quedamos sin ti.Espanto siniestronubló el gozo nuestro,pues solos, maestro,nos dejas aquí.
Glorioso alzó el vuelo,
y rápido al cielo
subió el Inmortal;
glorioso, potente,
ya reina esplendente,
bebiendo en la fuente
la esencia vital.
Nosotros, en tanto,
bañados en llanto,
quedamos sin ti.
Espanto siniestro
nubló el gozo nuestro,
pues solos, maestro,
nos dejas aquí.
Coro de ángeles
¡Cristo ha resucitado!La voz triunfal retumba.Dejad el lecho helado,muertos, y abrid la tumba.Vosotros, hijos de Eva,los que decís su Nueva,los que esperáis su cielo,los que coméis su pan,cesad en vuestro duelo:aunque el Señor se eleva,presente a vuestro anheloestá y a vuestro afán.
¡Cristo ha resucitado!La voz triunfal retumba.Dejad el lecho helado,muertos, y abrid la tumba.Vosotros, hijos de Eva,los que decís su Nueva,los que esperáis su cielo,los que coméis su pan,cesad en vuestro duelo:aunque el Señor se eleva,presente a vuestro anheloestá y a vuestro afán.
¡Cristo ha resucitado!
La voz triunfal retumba.
Dejad el lecho helado,
muertos, y abrid la tumba.
Vosotros, hijos de Eva,
los que decís su Nueva,
los que esperáis su cielo,
los que coméis su pan,
cesad en vuestro duelo:
aunque el Señor se eleva,
presente a vuestro anhelo
está y a vuestro afán.