EN LA FUENTE
MARGARITA Y LUISA,con cántaros
Luisa
¿Nada has sabido de Bárbara,Margarita?
¿Nada has sabido de Bárbara,Margarita?
¿Nada has sabido de Bárbara,
Margarita?
Margarita
Nada sé.Salgo tan poco...
Nada sé.Salgo tan poco...
Nada sé.
Salgo tan poco...
Luisa
Sibilame lo explicó todo bien.Al fin y al cabo, burlada:¡la orgullosa!...
Sibilame lo explicó todo bien.Al fin y al cabo, burlada:¡la orgullosa!...
Sibila
me lo explicó todo bien.
Al fin y al cabo, burlada:
¡la orgullosa!...
Margarita
¿Puede ser?
¿Puede ser?
¿Puede ser?
Luisa
¡Vaya! Cuando come y bebe,para ella sola ya no es.
¡Vaya! Cuando come y bebe,para ella sola ya no es.
¡Vaya! Cuando come y bebe,
para ella sola ya no es.
Margarita
¡Dios!...
¡Dios!...
¡Dios!...
Luisa
Llevó su merecido:¡si había de suceder!...¿Te acuerdas? A todas horascolgadita del doncel;a paseo, al campo, al bailede la plaza... sin perderfiesta ni broma... Y obsequios,golosinas... ¡Le está bien!¡Tan pagada de bonita!¡Tan vana!... Y a dos por tresaceptando regalillosla que afectaba desdén.De este modo, ahora un halagoy una caricia después,entre halagos y cariciasvoló, al fin, su doncellez.
Llevó su merecido:¡si había de suceder!...¿Te acuerdas? A todas horascolgadita del doncel;a paseo, al campo, al bailede la plaza... sin perderfiesta ni broma... Y obsequios,golosinas... ¡Le está bien!¡Tan pagada de bonita!¡Tan vana!... Y a dos por tresaceptando regalillosla que afectaba desdén.De este modo, ahora un halagoy una caricia después,entre halagos y cariciasvoló, al fin, su doncellez.
Llevó su merecido:
¡si había de suceder!...
¿Te acuerdas? A todas horas
colgadita del doncel;
a paseo, al campo, al baile
de la plaza... sin perder
fiesta ni broma... Y obsequios,
golosinas... ¡Le está bien!
¡Tan pagada de bonita!
¡Tan vana!... Y a dos por tres
aceptando regalillos
la que afectaba desdén.
De este modo, ahora un halago
y una caricia después,
entre halagos y caricias
voló, al fin, su doncellez.
Margarita
¡Infeliz!
¡Infeliz!
¡Infeliz!
Luisa
¿La compadeces?Recuerda, recuerda, pues,cuando, aplicadas al torno,una noche y otra y cien,no nos dejaba la madreponer en la calle el pie;y en el banco de la puerta,ella, a la sombra, con él,miraba las largas horasdulces y breves correr.Pague aquellas alegrías,y vistiendo su mercedel sayal de penitente,díganos elyo pequé.
¿La compadeces?Recuerda, recuerda, pues,cuando, aplicadas al torno,una noche y otra y cien,no nos dejaba la madreponer en la calle el pie;y en el banco de la puerta,ella, a la sombra, con él,miraba las largas horasdulces y breves correr.Pague aquellas alegrías,y vistiendo su mercedel sayal de penitente,díganos elyo pequé.
¿La compadeces?
Recuerda, recuerda, pues,
cuando, aplicadas al torno,
una noche y otra y cien,
no nos dejaba la madre
poner en la calle el pie;
y en el banco de la puerta,
ella, a la sombra, con él,
miraba las largas horas
dulces y breves correr.
Pague aquellas alegrías,
y vistiendo su merced
el sayal de penitente,
díganos elyo pequé.
Margarita
Mas, se casará con ella...
Mas, se casará con ella...
Mas, se casará con ella...
Luisa
Tonto fuera... ¡y es un pez!Aire encuentra en todas partesun pajarraco como él,y ya voló.
Tonto fuera... ¡y es un pez!Aire encuentra en todas partesun pajarraco como él,y ya voló.
Tonto fuera... ¡y es un pez!
Aire encuentra en todas partes
un pajarraco como él,
y ya voló.
Margarita
¡Es una infamia!
¡Es una infamia!
¡Es una infamia!
Luisa
Que corra y lo atrape, pues.La corona de la bodalos mozos han de romper,y echaremos las doncellaspaja picada a sus pies.
Que corra y lo atrape, pues.La corona de la bodalos mozos han de romper,y echaremos las doncellaspaja picada a sus pies.
Que corra y lo atrape, pues.
La corona de la boda
los mozos han de romper,
y echaremos las doncellas
paja picada a sus pies.
(Vase.)
Margarita,volviendo a casa
¿Cómo, ¡ay, Dios!, tan altaneraotras veces me indignécuando a una pobre muchachavi tropezar y caer?¿Cómo, para ajenas faltashecha inexorable juez,jamás encontró mi lenguapalabra bastante cruel?Pintábame yo la culpaaún más negra de lo que es,y a pesar de ser tan negra,la quería ennegrecer,y jamás, ennegreciéndola,bastante negra la hallé.Y ahora ¿qué soy? ¡Desdichada!¡Pecado y culpa también!Y todo aquello –¡Dios mío!– queme impulsó, sin saber,a estos abismos, ¡cuán grato,cuán grato y cuán dulce fue!
¿Cómo, ¡ay, Dios!, tan altaneraotras veces me indignécuando a una pobre muchachavi tropezar y caer?¿Cómo, para ajenas faltashecha inexorable juez,jamás encontró mi lenguapalabra bastante cruel?Pintábame yo la culpaaún más negra de lo que es,y a pesar de ser tan negra,la quería ennegrecer,y jamás, ennegreciéndola,bastante negra la hallé.Y ahora ¿qué soy? ¡Desdichada!¡Pecado y culpa también!Y todo aquello –¡Dios mío!– queme impulsó, sin saber,a estos abismos, ¡cuán grato,cuán grato y cuán dulce fue!
¿Cómo, ¡ay, Dios!, tan altanera
otras veces me indigné
cuando a una pobre muchacha
vi tropezar y caer?
¿Cómo, para ajenas faltas
hecha inexorable juez,
jamás encontró mi lengua
palabra bastante cruel?
Pintábame yo la culpa
aún más negra de lo que es,
y a pesar de ser tan negra,
la quería ennegrecer,
y jamás, ennegreciéndola,
bastante negra la hallé.
Y ahora ¿qué soy? ¡Desdichada!
¡Pecado y culpa también!
Y todo aquello –¡Dios mío!– que
me impulsó, sin saber,
a estos abismos, ¡cuán grato,
cuán grato y cuán dulce fue!
Ilustración ornamental