IV
¡Pálida sombra de Moraima! escucha:Oye mi voz que te habla en las tinieblas,Y verás con placer que todavíaHay quien contigo de tu mal se duela.Ven, triste sombra, ven: Dios, compasivo,Alas me ha dado como á ti, y la lenguaMe ha permitido hablar que hablan las sombrasPara ir á su región y hablar con ellas.Ven ¡oh Moraima! El universo duerme:Desciende en una ráfaga á la tierra:Yo sé que está tu espíritu en la AlhambraY vengo á consolártele: no temas.¡Gracias, hermosa sombra! Ya te veoQue sobre un rayo de la luna llegasÁ estos escombros que la Alhambra fueron.¡Ay! ¡sombras sólo en su recinto quedan!Ven; yo te haré de mi ignorada vidaLa misteriosa relación secreta,Y tú se la dirás á tus hermanasCuando al imperio de las sombras vuelvas.Yo más tarde que tú nací tres siglos:Mas no que vivo en mi centuria creas,No: enamorado de las sombras, vivoComo tú en el país de las quimeras.He venido esta noche á estas mansionesDe soledad y de silencio llenasY, aunque tú te creías invisiblePara mí, yo vagar te vi por ellas.¿Sabes, dulce y quimérica Moraima,Cuál es la ocupación de mi existencia?Pues es no más la de contar al mundoDe los pasados tiempos las leyendas.Yo he venido á Granada á demandarosNo más que á solas me contéis las vuestras,Para que yo en mis versos harmoniososÁ mi egoísta edad contarlas pueda.Y ahora escucha, Moraima, otro secreto,Que mi callado corazón encierraDesde el instante en que pisé la Alhambra;Pero que tus hermanas no lo sepan.Oye: de todas las hermosas sombrasQue los recintos de Granada pueblan,Tú eres la más gentil, la mas simpática,Y la de que mi edad menos se acuerda.Pues bien, Sultana de las sombras, oye:Yo adoro tu fantástica belleza;Yo, que he puesto en las sombras mis amores,Te amo, y mi tierno amor quiero que sepas.Cuando, mujer, en la región vivíasDe los mortales, en mortal tristezaDe los pesares víctima viviste,Calumniada te viste con afrentaDe tu estirpe y virtud, vendida esposa,Madre apartada de tus hijos, siervaMás que reina en tu casa, y del más nobleY más valiente de los padres huérfana;Pues bien, Moraima, ahora que, fantasma,Vives con otro sér otra existencia,En tu vida de sombra, yo, que te amo,Una vida mejor quiero que tengas.Tú serás la Sultana de mis cuentos,Yo en mi laúd lamentaré tus penas,Enjugaré tus lágrimas con floresY regaré tu lecho con esencias;Te llevaré conmigo á los alcázaresEn donde tiene su morada regiaLa noble, omnipotente poesía,Que sobre el mundo soberana impera.Entonces tomarás, como las aurasDe la montaña, transparente aéreaY luminosa forma, y será obscuraÁ par de ti la nieve de la sierra,La claridad del alma menos limpiaQue de tu vaga faz la transparencia,Y la del sol poniente menos ricaQue tu rubia y flotante cabellera.Y entonces con desdén verás que el mundoTe reconoce de las sombras reina,Tu pavorosa aparición adoraY de tu velo azul las orlas besa.Mas ya comienza á amanecer: al cielo,Sombra gentil de mis amores, vuela:¡Adiós, Sultana de las sombras! huye:Yo me quedo cantándote en la tierra.
¡Pálida sombra de Moraima! escucha:Oye mi voz que te habla en las tinieblas,Y verás con placer que todavíaHay quien contigo de tu mal se duela.Ven, triste sombra, ven: Dios, compasivo,Alas me ha dado como á ti, y la lenguaMe ha permitido hablar que hablan las sombrasPara ir á su región y hablar con ellas.Ven ¡oh Moraima! El universo duerme:Desciende en una ráfaga á la tierra:Yo sé que está tu espíritu en la AlhambraY vengo á consolártele: no temas.¡Gracias, hermosa sombra! Ya te veoQue sobre un rayo de la luna llegasÁ estos escombros que la Alhambra fueron.¡Ay! ¡sombras sólo en su recinto quedan!Ven; yo te haré de mi ignorada vidaLa misteriosa relación secreta,Y tú se la dirás á tus hermanasCuando al imperio de las sombras vuelvas.Yo más tarde que tú nací tres siglos:Mas no que vivo en mi centuria creas,No: enamorado de las sombras, vivoComo tú en el país de las quimeras.He venido esta noche á estas mansionesDe soledad y de silencio llenasY, aunque tú te creías invisiblePara mí, yo vagar te vi por ellas.¿Sabes, dulce y quimérica Moraima,Cuál es la ocupación de mi existencia?Pues es no más la de contar al mundoDe los pasados tiempos las leyendas.Yo he venido á Granada á demandarosNo más que á solas me contéis las vuestras,Para que yo en mis versos harmoniososÁ mi egoísta edad contarlas pueda.Y ahora escucha, Moraima, otro secreto,Que mi callado corazón encierraDesde el instante en que pisé la Alhambra;Pero que tus hermanas no lo sepan.Oye: de todas las hermosas sombrasQue los recintos de Granada pueblan,Tú eres la más gentil, la mas simpática,Y la de que mi edad menos se acuerda.Pues bien, Sultana de las sombras, oye:Yo adoro tu fantástica belleza;Yo, que he puesto en las sombras mis amores,Te amo, y mi tierno amor quiero que sepas.Cuando, mujer, en la región vivíasDe los mortales, en mortal tristezaDe los pesares víctima viviste,Calumniada te viste con afrentaDe tu estirpe y virtud, vendida esposa,Madre apartada de tus hijos, siervaMás que reina en tu casa, y del más nobleY más valiente de los padres huérfana;Pues bien, Moraima, ahora que, fantasma,Vives con otro sér otra existencia,En tu vida de sombra, yo, que te amo,Una vida mejor quiero que tengas.Tú serás la Sultana de mis cuentos,Yo en mi laúd lamentaré tus penas,Enjugaré tus lágrimas con floresY regaré tu lecho con esencias;Te llevaré conmigo á los alcázaresEn donde tiene su morada regiaLa noble, omnipotente poesía,Que sobre el mundo soberana impera.Entonces tomarás, como las aurasDe la montaña, transparente aéreaY luminosa forma, y será obscuraÁ par de ti la nieve de la sierra,La claridad del alma menos limpiaQue de tu vaga faz la transparencia,Y la del sol poniente menos ricaQue tu rubia y flotante cabellera.Y entonces con desdén verás que el mundoTe reconoce de las sombras reina,Tu pavorosa aparición adoraY de tu velo azul las orlas besa.Mas ya comienza á amanecer: al cielo,Sombra gentil de mis amores, vuela:¡Adiós, Sultana de las sombras! huye:Yo me quedo cantándote en la tierra.
¡Pálida sombra de Moraima! escucha:Oye mi voz que te habla en las tinieblas,Y verás con placer que todavíaHay quien contigo de tu mal se duela.Ven, triste sombra, ven: Dios, compasivo,Alas me ha dado como á ti, y la lenguaMe ha permitido hablar que hablan las sombrasPara ir á su región y hablar con ellas.Ven ¡oh Moraima! El universo duerme:Desciende en una ráfaga á la tierra:Yo sé que está tu espíritu en la AlhambraY vengo á consolártele: no temas.¡Gracias, hermosa sombra! Ya te veoQue sobre un rayo de la luna llegasÁ estos escombros que la Alhambra fueron.¡Ay! ¡sombras sólo en su recinto quedan!Ven; yo te haré de mi ignorada vidaLa misteriosa relación secreta,Y tú se la dirás á tus hermanasCuando al imperio de las sombras vuelvas.Yo más tarde que tú nací tres siglos:Mas no que vivo en mi centuria creas,No: enamorado de las sombras, vivoComo tú en el país de las quimeras.He venido esta noche á estas mansionesDe soledad y de silencio llenasY, aunque tú te creías invisiblePara mí, yo vagar te vi por ellas.¿Sabes, dulce y quimérica Moraima,Cuál es la ocupación de mi existencia?Pues es no más la de contar al mundoDe los pasados tiempos las leyendas.Yo he venido á Granada á demandarosNo más que á solas me contéis las vuestras,Para que yo en mis versos harmoniososÁ mi egoísta edad contarlas pueda.Y ahora escucha, Moraima, otro secreto,Que mi callado corazón encierraDesde el instante en que pisé la Alhambra;Pero que tus hermanas no lo sepan.Oye: de todas las hermosas sombrasQue los recintos de Granada pueblan,Tú eres la más gentil, la mas simpática,Y la de que mi edad menos se acuerda.Pues bien, Sultana de las sombras, oye:Yo adoro tu fantástica belleza;Yo, que he puesto en las sombras mis amores,Te amo, y mi tierno amor quiero que sepas.Cuando, mujer, en la región vivíasDe los mortales, en mortal tristezaDe los pesares víctima viviste,Calumniada te viste con afrentaDe tu estirpe y virtud, vendida esposa,Madre apartada de tus hijos, siervaMás que reina en tu casa, y del más nobleY más valiente de los padres huérfana;Pues bien, Moraima, ahora que, fantasma,Vives con otro sér otra existencia,En tu vida de sombra, yo, que te amo,Una vida mejor quiero que tengas.Tú serás la Sultana de mis cuentos,Yo en mi laúd lamentaré tus penas,Enjugaré tus lágrimas con floresY regaré tu lecho con esencias;Te llevaré conmigo á los alcázaresEn donde tiene su morada regiaLa noble, omnipotente poesía,Que sobre el mundo soberana impera.Entonces tomarás, como las aurasDe la montaña, transparente aéreaY luminosa forma, y será obscuraÁ par de ti la nieve de la sierra,La claridad del alma menos limpiaQue de tu vaga faz la transparencia,Y la del sol poniente menos ricaQue tu rubia y flotante cabellera.Y entonces con desdén verás que el mundoTe reconoce de las sombras reina,Tu pavorosa aparición adoraY de tu velo azul las orlas besa.
¡Pálida sombra de Moraima! escucha:
Oye mi voz que te habla en las tinieblas,
Y verás con placer que todavía
Hay quien contigo de tu mal se duela.
Ven, triste sombra, ven: Dios, compasivo,
Alas me ha dado como á ti, y la lengua
Me ha permitido hablar que hablan las sombras
Para ir á su región y hablar con ellas.
Ven ¡oh Moraima! El universo duerme:
Desciende en una ráfaga á la tierra:
Yo sé que está tu espíritu en la Alhambra
Y vengo á consolártele: no temas.
¡Gracias, hermosa sombra! Ya te veo
Que sobre un rayo de la luna llegas
Á estos escombros que la Alhambra fueron.
¡Ay! ¡sombras sólo en su recinto quedan!
Ven; yo te haré de mi ignorada vida
La misteriosa relación secreta,
Y tú se la dirás á tus hermanas
Cuando al imperio de las sombras vuelvas.
Yo más tarde que tú nací tres siglos:
Mas no que vivo en mi centuria creas,
No: enamorado de las sombras, vivo
Como tú en el país de las quimeras.
He venido esta noche á estas mansiones
De soledad y de silencio llenas
Y, aunque tú te creías invisible
Para mí, yo vagar te vi por ellas.
¿Sabes, dulce y quimérica Moraima,
Cuál es la ocupación de mi existencia?
Pues es no más la de contar al mundo
De los pasados tiempos las leyendas.
Yo he venido á Granada á demandaros
No más que á solas me contéis las vuestras,
Para que yo en mis versos harmoniosos
Á mi egoísta edad contarlas pueda.
Y ahora escucha, Moraima, otro secreto,
Que mi callado corazón encierra
Desde el instante en que pisé la Alhambra;
Pero que tus hermanas no lo sepan.
Oye: de todas las hermosas sombras
Que los recintos de Granada pueblan,
Tú eres la más gentil, la mas simpática,
Y la de que mi edad menos se acuerda.
Pues bien, Sultana de las sombras, oye:
Yo adoro tu fantástica belleza;
Yo, que he puesto en las sombras mis amores,
Te amo, y mi tierno amor quiero que sepas.
Cuando, mujer, en la región vivías
De los mortales, en mortal tristeza
De los pesares víctima viviste,
Calumniada te viste con afrenta
De tu estirpe y virtud, vendida esposa,
Madre apartada de tus hijos, sierva
Más que reina en tu casa, y del más noble
Y más valiente de los padres huérfana;
Pues bien, Moraima, ahora que, fantasma,
Vives con otro sér otra existencia,
En tu vida de sombra, yo, que te amo,
Una vida mejor quiero que tengas.
Tú serás la Sultana de mis cuentos,
Yo en mi laúd lamentaré tus penas,
Enjugaré tus lágrimas con flores
Y regaré tu lecho con esencias;
Te llevaré conmigo á los alcázares
En donde tiene su morada regia
La noble, omnipotente poesía,
Que sobre el mundo soberana impera.
Entonces tomarás, como las auras
De la montaña, transparente aérea
Y luminosa forma, y será obscura
Á par de ti la nieve de la sierra,
La claridad del alma menos limpia
Que de tu vaga faz la transparencia,
Y la del sol poniente menos rica
Que tu rubia y flotante cabellera.
Y entonces con desdén verás que el mundo
Te reconoce de las sombras reina,
Tu pavorosa aparición adora
Y de tu velo azul las orlas besa.
Mas ya comienza á amanecer: al cielo,Sombra gentil de mis amores, vuela:¡Adiós, Sultana de las sombras! huye:Yo me quedo cantándote en la tierra.
Mas ya comienza á amanecer: al cielo,
Sombra gentil de mis amores, vuela:
¡Adiós, Sultana de las sombras! huye:
Yo me quedo cantándote en la tierra.