LIBRO NOVENO

LIBRO NOVENOPRIMERA PARTEYo era ayer como luna llena y esplendorosay hoy soy como estrella que desaparece.Azz-Eddin Elmocaddessi.

Yo era ayer como luna llena y esplendorosay hoy soy como estrella que desaparece.Azz-Eddin Elmocaddessi.

Yo era ayer como luna llena y esplendorosay hoy soy como estrella que desaparece.Azz-Eddin Elmocaddessi.

Yo era ayer como luna llena y esplendorosay hoy soy como estrella que desaparece.Azz-Eddin Elmocaddessi.

Yo era ayer como luna llena y esplendorosa

y hoy soy como estrella que desaparece.

Azz-Eddin Elmocaddessi.

¿Qué sabe el corazón lo que desea?¿Qué sabe de su mal ni su ventura?Nada le satisface que posea:Cuando no tiene, poseer procura;No hay fealdad que, como ajena sea,No tenga para si por hermosura:No tiene bien que mal no le parezca,Imposible no ve que no apetezca.Tal anhela respetos y se infama:Tal blasona de honor y se envilece;Aquél cree que aborrece lo que ama,Cree que repugna aquél lo que apetece;Éste recoge lo que aquél derrama,Consigue el otro lo que no merece;¡Oh miserable corazón humano,Como de polvo vil mísero y vano!¡Mísero corazón que juzga eternoTodo lo deleznable y quebradizo,Y sumiso lo adora y lo ama tierno;Que ciego, pertinaz, antojadizo,Equivoca el Edén con el AvernoY el milagro real con el hechizo!¡Mísero corazón que divinizaTodo lo que es como él polvo y ceniza!¿Quién dijo: «no lo haré» que no lo hiciera,Ni quién «no lo amaré» que no lo amara?¿Quién hubo que por ver no se perdiera,Ni quién que por burlar no se burlara?¿Qué afición no empezó débil quimeraY no acabó pasión que avasallara?¡Mísero corazón que nada sabe,Y de quien solo Dios tiene la llave!Una carta, un recuerdo ó un suspiroHacen en sus instintos y aficionesTomar al corazón diverso giro,Distinta fe, distintas opiniones.Unas horas de ausencia ó de retiroCambian las simpatías en pasiones,Y un dulce y solitario pensamientoDa á una pasión volcánica alimento.Una pasión que cambia nuestra esencia,Una pasión que va con nuestra vida,Que corroe voraz nuestra existencia:Por cuyo ardiente amor todo se olvida,El deber, el honor y la conciencia,El padre tierno y la mujer querida:Una pasión que forma nuestra suerte,Nuestra fe, nuestra vida, nuestra muerte.Y esa pasión preñada de misterios,De crímenes tal vez é infamias llena,Que pierde las familias, los imperios,Que las almas sacrílega condena,Es la historia de entrambos hemisferios:Oña, Clorinda, Deyanira, Elena,Cleopatra, Raquel, Dido y Lucrecia,Son las de España, Italia, Egipto y Grecia.¿Qué cosa empero es el amor? Se ignora.Es un grande placer ó un dolor grave,Que dicha ó mal eternos atesora.¿Cómo viene ó se va? Nadie lo sabe,Aparece y se extingue en una hora:En ningún sér está y en todos cabe;Los poetas le cantan y le cuentan:Los pueblos le maldicen y lamentan.Dios, sin embargo, dámosle no pudoComo pasión desoladora y fiera,Sino de la tristeza para escudo,De esperanza y de fe como bandera.Dios no creó el amor torpe y sañudoQue desola, emponzoña y desespera,Sino el amor feliz, íntimo y tierno,Memoria y prenda de su amor eterno.El hombre imbécil, cuya torpe manoMancha é impurifica cuanto toca,Fué el que hizo de un instinto soberanoUna pasión desaforada y loca.Del hombre ha sido el corazón villano,Del hombre ha sido la profana boca,Los que del dón mejor del alto cieloHan hecho un germen de miseria y duelo.De ella luego el infierno apoderado,Contra el hombre volvió sus beneficios:Hechizó al corazón enamoradoDe su amor con los torpes maleficios:Le arrastró con su amor desesperadoÁ los más insensatos sacrificios,Y le inmoló su honor, su fe, su calma,Y, renunciando á Dios, vendió su alma.Misteriosa pasión devastadora,Inexplicable, incomprensible, insana,Voy á lanzarme en tu región ahora.Yo, en el templo de amor alma profana,Yo, cuya inspiración amó hasta ahoraLas bellas sombras de la edad lejana,Voy á hundirme en la sima en que se encierraEl infierno á que amor llama la tierra.Pasión irresistible, cuya esenciaSe compone de hiel y fuego y lava,Cuyo instinto feroz con complacenciaAl alma ve del corazón esclava,Cuyo aliento letal de la existenciaConsume el germen y el vigor acaba;Vil pasión de la fe competidora,Tú sola puedes inspirarme ahora.Ven, pues, á germinar en mi gargantaEl secreto poder de los hechizosCon que tu magia al universo encanta:En mis palabras pon los bebedizosCon que al amor tu espíritu amamanta,Con que hace á los creyentes tornadizos;Para cantarte, en fin, pon en mi senoDe tu esencia infernal todo el veneno.Corazón de Boabdil, ante mis ojosEl libro pon de tu secreta historia;Dame á leer los sueños, los antojosQue te hicieron perder imperio y gloria,Que de Dios te atrajeron los enojos,Que mancharon tu vida y tu memoria,Que te dieron al fin fatal y obscuraMuerte sin funeral ni sepultura.¡Venid á mis conjuros!, yo os evoco,Sombras enamoradas de Baena;Almas á quienes dió por su amor locoLecho la eternidad, la vida pena;Tú, hermosa, á cuyo amor faltó bien pocoPara abrazar traidor la fe agarena,Y tú, africano Rey, cuya alma insanaVendió su corazón á una cristiana.Á la vida volved por un momento:Recobrad vuestro sér á mi conjuro,Vuestra faz, vuestra voz y movimiento:Mas sólo lo poético y lo puroDe vuestro sér tomad, y al pensamientoMostraos á través del tiempo obscuroComo fantasmas blancos y halagüeños,Cual sombras puras de encantados sueños.

¿Qué sabe el corazón lo que desea?¿Qué sabe de su mal ni su ventura?Nada le satisface que posea:Cuando no tiene, poseer procura;No hay fealdad que, como ajena sea,No tenga para si por hermosura:No tiene bien que mal no le parezca,Imposible no ve que no apetezca.Tal anhela respetos y se infama:Tal blasona de honor y se envilece;Aquél cree que aborrece lo que ama,Cree que repugna aquél lo que apetece;Éste recoge lo que aquél derrama,Consigue el otro lo que no merece;¡Oh miserable corazón humano,Como de polvo vil mísero y vano!¡Mísero corazón que juzga eternoTodo lo deleznable y quebradizo,Y sumiso lo adora y lo ama tierno;Que ciego, pertinaz, antojadizo,Equivoca el Edén con el AvernoY el milagro real con el hechizo!¡Mísero corazón que divinizaTodo lo que es como él polvo y ceniza!¿Quién dijo: «no lo haré» que no lo hiciera,Ni quién «no lo amaré» que no lo amara?¿Quién hubo que por ver no se perdiera,Ni quién que por burlar no se burlara?¿Qué afición no empezó débil quimeraY no acabó pasión que avasallara?¡Mísero corazón que nada sabe,Y de quien solo Dios tiene la llave!Una carta, un recuerdo ó un suspiroHacen en sus instintos y aficionesTomar al corazón diverso giro,Distinta fe, distintas opiniones.Unas horas de ausencia ó de retiroCambian las simpatías en pasiones,Y un dulce y solitario pensamientoDa á una pasión volcánica alimento.Una pasión que cambia nuestra esencia,Una pasión que va con nuestra vida,Que corroe voraz nuestra existencia:Por cuyo ardiente amor todo se olvida,El deber, el honor y la conciencia,El padre tierno y la mujer querida:Una pasión que forma nuestra suerte,Nuestra fe, nuestra vida, nuestra muerte.Y esa pasión preñada de misterios,De crímenes tal vez é infamias llena,Que pierde las familias, los imperios,Que las almas sacrílega condena,Es la historia de entrambos hemisferios:Oña, Clorinda, Deyanira, Elena,Cleopatra, Raquel, Dido y Lucrecia,Son las de España, Italia, Egipto y Grecia.¿Qué cosa empero es el amor? Se ignora.Es un grande placer ó un dolor grave,Que dicha ó mal eternos atesora.¿Cómo viene ó se va? Nadie lo sabe,Aparece y se extingue en una hora:En ningún sér está y en todos cabe;Los poetas le cantan y le cuentan:Los pueblos le maldicen y lamentan.Dios, sin embargo, dámosle no pudoComo pasión desoladora y fiera,Sino de la tristeza para escudo,De esperanza y de fe como bandera.Dios no creó el amor torpe y sañudoQue desola, emponzoña y desespera,Sino el amor feliz, íntimo y tierno,Memoria y prenda de su amor eterno.El hombre imbécil, cuya torpe manoMancha é impurifica cuanto toca,Fué el que hizo de un instinto soberanoUna pasión desaforada y loca.Del hombre ha sido el corazón villano,Del hombre ha sido la profana boca,Los que del dón mejor del alto cieloHan hecho un germen de miseria y duelo.De ella luego el infierno apoderado,Contra el hombre volvió sus beneficios:Hechizó al corazón enamoradoDe su amor con los torpes maleficios:Le arrastró con su amor desesperadoÁ los más insensatos sacrificios,Y le inmoló su honor, su fe, su calma,Y, renunciando á Dios, vendió su alma.Misteriosa pasión devastadora,Inexplicable, incomprensible, insana,Voy á lanzarme en tu región ahora.Yo, en el templo de amor alma profana,Yo, cuya inspiración amó hasta ahoraLas bellas sombras de la edad lejana,Voy á hundirme en la sima en que se encierraEl infierno á que amor llama la tierra.Pasión irresistible, cuya esenciaSe compone de hiel y fuego y lava,Cuyo instinto feroz con complacenciaAl alma ve del corazón esclava,Cuyo aliento letal de la existenciaConsume el germen y el vigor acaba;Vil pasión de la fe competidora,Tú sola puedes inspirarme ahora.Ven, pues, á germinar en mi gargantaEl secreto poder de los hechizosCon que tu magia al universo encanta:En mis palabras pon los bebedizosCon que al amor tu espíritu amamanta,Con que hace á los creyentes tornadizos;Para cantarte, en fin, pon en mi senoDe tu esencia infernal todo el veneno.Corazón de Boabdil, ante mis ojosEl libro pon de tu secreta historia;Dame á leer los sueños, los antojosQue te hicieron perder imperio y gloria,Que de Dios te atrajeron los enojos,Que mancharon tu vida y tu memoria,Que te dieron al fin fatal y obscuraMuerte sin funeral ni sepultura.¡Venid á mis conjuros!, yo os evoco,Sombras enamoradas de Baena;Almas á quienes dió por su amor locoLecho la eternidad, la vida pena;Tú, hermosa, á cuyo amor faltó bien pocoPara abrazar traidor la fe agarena,Y tú, africano Rey, cuya alma insanaVendió su corazón á una cristiana.Á la vida volved por un momento:Recobrad vuestro sér á mi conjuro,Vuestra faz, vuestra voz y movimiento:Mas sólo lo poético y lo puroDe vuestro sér tomad, y al pensamientoMostraos á través del tiempo obscuroComo fantasmas blancos y halagüeños,Cual sombras puras de encantados sueños.

¿Qué sabe el corazón lo que desea?¿Qué sabe de su mal ni su ventura?Nada le satisface que posea:Cuando no tiene, poseer procura;No hay fealdad que, como ajena sea,No tenga para si por hermosura:No tiene bien que mal no le parezca,Imposible no ve que no apetezca.

¿Qué sabe el corazón lo que desea?

¿Qué sabe de su mal ni su ventura?

Nada le satisface que posea:

Cuando no tiene, poseer procura;

No hay fealdad que, como ajena sea,

No tenga para si por hermosura:

No tiene bien que mal no le parezca,

Imposible no ve que no apetezca.

Tal anhela respetos y se infama:Tal blasona de honor y se envilece;Aquél cree que aborrece lo que ama,Cree que repugna aquél lo que apetece;Éste recoge lo que aquél derrama,Consigue el otro lo que no merece;¡Oh miserable corazón humano,Como de polvo vil mísero y vano!

Tal anhela respetos y se infama:

Tal blasona de honor y se envilece;

Aquél cree que aborrece lo que ama,

Cree que repugna aquél lo que apetece;

Éste recoge lo que aquél derrama,

Consigue el otro lo que no merece;

¡Oh miserable corazón humano,

Como de polvo vil mísero y vano!

¡Mísero corazón que juzga eternoTodo lo deleznable y quebradizo,Y sumiso lo adora y lo ama tierno;Que ciego, pertinaz, antojadizo,Equivoca el Edén con el AvernoY el milagro real con el hechizo!¡Mísero corazón que divinizaTodo lo que es como él polvo y ceniza!

¡Mísero corazón que juzga eterno

Todo lo deleznable y quebradizo,

Y sumiso lo adora y lo ama tierno;

Que ciego, pertinaz, antojadizo,

Equivoca el Edén con el Averno

Y el milagro real con el hechizo!

¡Mísero corazón que diviniza

Todo lo que es como él polvo y ceniza!

¿Quién dijo: «no lo haré» que no lo hiciera,Ni quién «no lo amaré» que no lo amara?¿Quién hubo que por ver no se perdiera,Ni quién que por burlar no se burlara?¿Qué afición no empezó débil quimeraY no acabó pasión que avasallara?¡Mísero corazón que nada sabe,Y de quien solo Dios tiene la llave!

¿Quién dijo: «no lo haré» que no lo hiciera,

Ni quién «no lo amaré» que no lo amara?

¿Quién hubo que por ver no se perdiera,

Ni quién que por burlar no se burlara?

¿Qué afición no empezó débil quimera

Y no acabó pasión que avasallara?

¡Mísero corazón que nada sabe,

Y de quien solo Dios tiene la llave!

Una carta, un recuerdo ó un suspiroHacen en sus instintos y aficionesTomar al corazón diverso giro,Distinta fe, distintas opiniones.Unas horas de ausencia ó de retiroCambian las simpatías en pasiones,Y un dulce y solitario pensamientoDa á una pasión volcánica alimento.

Una carta, un recuerdo ó un suspiro

Hacen en sus instintos y aficiones

Tomar al corazón diverso giro,

Distinta fe, distintas opiniones.

Unas horas de ausencia ó de retiro

Cambian las simpatías en pasiones,

Y un dulce y solitario pensamiento

Da á una pasión volcánica alimento.

Una pasión que cambia nuestra esencia,Una pasión que va con nuestra vida,Que corroe voraz nuestra existencia:Por cuyo ardiente amor todo se olvida,El deber, el honor y la conciencia,El padre tierno y la mujer querida:Una pasión que forma nuestra suerte,Nuestra fe, nuestra vida, nuestra muerte.

Una pasión que cambia nuestra esencia,

Una pasión que va con nuestra vida,

Que corroe voraz nuestra existencia:

Por cuyo ardiente amor todo se olvida,

El deber, el honor y la conciencia,

El padre tierno y la mujer querida:

Una pasión que forma nuestra suerte,

Nuestra fe, nuestra vida, nuestra muerte.

Y esa pasión preñada de misterios,De crímenes tal vez é infamias llena,Que pierde las familias, los imperios,Que las almas sacrílega condena,Es la historia de entrambos hemisferios:Oña, Clorinda, Deyanira, Elena,Cleopatra, Raquel, Dido y Lucrecia,Son las de España, Italia, Egipto y Grecia.

Y esa pasión preñada de misterios,

De crímenes tal vez é infamias llena,

Que pierde las familias, los imperios,

Que las almas sacrílega condena,

Es la historia de entrambos hemisferios:

Oña, Clorinda, Deyanira, Elena,

Cleopatra, Raquel, Dido y Lucrecia,

Son las de España, Italia, Egipto y Grecia.

¿Qué cosa empero es el amor? Se ignora.Es un grande placer ó un dolor grave,Que dicha ó mal eternos atesora.¿Cómo viene ó se va? Nadie lo sabe,Aparece y se extingue en una hora:En ningún sér está y en todos cabe;Los poetas le cantan y le cuentan:Los pueblos le maldicen y lamentan.

¿Qué cosa empero es el amor? Se ignora.

Es un grande placer ó un dolor grave,

Que dicha ó mal eternos atesora.

¿Cómo viene ó se va? Nadie lo sabe,

Aparece y se extingue en una hora:

En ningún sér está y en todos cabe;

Los poetas le cantan y le cuentan:

Los pueblos le maldicen y lamentan.

Dios, sin embargo, dámosle no pudoComo pasión desoladora y fiera,Sino de la tristeza para escudo,De esperanza y de fe como bandera.Dios no creó el amor torpe y sañudoQue desola, emponzoña y desespera,Sino el amor feliz, íntimo y tierno,Memoria y prenda de su amor eterno.

Dios, sin embargo, dámosle no pudo

Como pasión desoladora y fiera,

Sino de la tristeza para escudo,

De esperanza y de fe como bandera.

Dios no creó el amor torpe y sañudo

Que desola, emponzoña y desespera,

Sino el amor feliz, íntimo y tierno,

Memoria y prenda de su amor eterno.

El hombre imbécil, cuya torpe manoMancha é impurifica cuanto toca,Fué el que hizo de un instinto soberanoUna pasión desaforada y loca.Del hombre ha sido el corazón villano,Del hombre ha sido la profana boca,Los que del dón mejor del alto cieloHan hecho un germen de miseria y duelo.

El hombre imbécil, cuya torpe mano

Mancha é impurifica cuanto toca,

Fué el que hizo de un instinto soberano

Una pasión desaforada y loca.

Del hombre ha sido el corazón villano,

Del hombre ha sido la profana boca,

Los que del dón mejor del alto cielo

Han hecho un germen de miseria y duelo.

De ella luego el infierno apoderado,Contra el hombre volvió sus beneficios:Hechizó al corazón enamoradoDe su amor con los torpes maleficios:Le arrastró con su amor desesperadoÁ los más insensatos sacrificios,Y le inmoló su honor, su fe, su calma,Y, renunciando á Dios, vendió su alma.

De ella luego el infierno apoderado,

Contra el hombre volvió sus beneficios:

Hechizó al corazón enamorado

De su amor con los torpes maleficios:

Le arrastró con su amor desesperado

Á los más insensatos sacrificios,

Y le inmoló su honor, su fe, su calma,

Y, renunciando á Dios, vendió su alma.

Misteriosa pasión devastadora,Inexplicable, incomprensible, insana,Voy á lanzarme en tu región ahora.Yo, en el templo de amor alma profana,Yo, cuya inspiración amó hasta ahoraLas bellas sombras de la edad lejana,Voy á hundirme en la sima en que se encierraEl infierno á que amor llama la tierra.

Misteriosa pasión devastadora,

Inexplicable, incomprensible, insana,

Voy á lanzarme en tu región ahora.

Yo, en el templo de amor alma profana,

Yo, cuya inspiración amó hasta ahora

Las bellas sombras de la edad lejana,

Voy á hundirme en la sima en que se encierra

El infierno á que amor llama la tierra.

Pasión irresistible, cuya esenciaSe compone de hiel y fuego y lava,Cuyo instinto feroz con complacenciaAl alma ve del corazón esclava,Cuyo aliento letal de la existenciaConsume el germen y el vigor acaba;Vil pasión de la fe competidora,Tú sola puedes inspirarme ahora.

Pasión irresistible, cuya esencia

Se compone de hiel y fuego y lava,

Cuyo instinto feroz con complacencia

Al alma ve del corazón esclava,

Cuyo aliento letal de la existencia

Consume el germen y el vigor acaba;

Vil pasión de la fe competidora,

Tú sola puedes inspirarme ahora.

Ven, pues, á germinar en mi gargantaEl secreto poder de los hechizosCon que tu magia al universo encanta:En mis palabras pon los bebedizosCon que al amor tu espíritu amamanta,Con que hace á los creyentes tornadizos;Para cantarte, en fin, pon en mi senoDe tu esencia infernal todo el veneno.

Ven, pues, á germinar en mi garganta

El secreto poder de los hechizos

Con que tu magia al universo encanta:

En mis palabras pon los bebedizos

Con que al amor tu espíritu amamanta,

Con que hace á los creyentes tornadizos;

Para cantarte, en fin, pon en mi seno

De tu esencia infernal todo el veneno.

Corazón de Boabdil, ante mis ojosEl libro pon de tu secreta historia;Dame á leer los sueños, los antojosQue te hicieron perder imperio y gloria,Que de Dios te atrajeron los enojos,Que mancharon tu vida y tu memoria,Que te dieron al fin fatal y obscuraMuerte sin funeral ni sepultura.

Corazón de Boabdil, ante mis ojos

El libro pon de tu secreta historia;

Dame á leer los sueños, los antojos

Que te hicieron perder imperio y gloria,

Que de Dios te atrajeron los enojos,

Que mancharon tu vida y tu memoria,

Que te dieron al fin fatal y obscura

Muerte sin funeral ni sepultura.

¡Venid á mis conjuros!, yo os evoco,Sombras enamoradas de Baena;Almas á quienes dió por su amor locoLecho la eternidad, la vida pena;Tú, hermosa, á cuyo amor faltó bien pocoPara abrazar traidor la fe agarena,Y tú, africano Rey, cuya alma insanaVendió su corazón á una cristiana.

¡Venid á mis conjuros!, yo os evoco,

Sombras enamoradas de Baena;

Almas á quienes dió por su amor loco

Lecho la eternidad, la vida pena;

Tú, hermosa, á cuyo amor faltó bien poco

Para abrazar traidor la fe agarena,

Y tú, africano Rey, cuya alma insana

Vendió su corazón á una cristiana.

Á la vida volved por un momento:Recobrad vuestro sér á mi conjuro,Vuestra faz, vuestra voz y movimiento:Mas sólo lo poético y lo puroDe vuestro sér tomad, y al pensamientoMostraos á través del tiempo obscuroComo fantasmas blancos y halagüeños,Cual sombras puras de encantados sueños.

Á la vida volved por un momento:

Recobrad vuestro sér á mi conjuro,

Vuestra faz, vuestra voz y movimiento:

Mas sólo lo poético y lo puro

De vuestro sér tomad, y al pensamiento

Mostraos á través del tiempo obscuro

Como fantasmas blancos y halagüeños,

Cual sombras puras de encantados sueños.


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