XI.Concurso de Caballos.
"Todos sabemos el furor de corridas, apuestas & que hay en las principales capitales de Europa; mas no es esto lo que yo pretendo que pudiera plantearse en Puerto-Rico: porque á mi modo de ver, el premiar el caballo que corra mas en media hora, no es, como nota muy bien nuestro festivo Fr. Gerundio, el modo de mejorar la raza: además aquello de que el mismo dueño no sea el que monte su caballo sino que sea unYokey, aunque muy bueno para las capitales de Europa, lo juzgo inoportuno y hasta ridículo en mi país; y así otras muchas cosas que, atendida la diversidad de costumbres, fuera errado el querer trasplantar.
"Yo preferiría á todo que hubiese una junta de criadores y aficionados, que no faltan en la isla, que tienen actividad, buenos deseos y que se alegrarían mucho de que hubiese para ello un estímulo.
"Que esta junta presidida por la autoridadsuperior, ú otra que esta nombrase, hiciese un reglamento sin mas artículos que los precisos, para señalar á cada uno sus atribuciones y los premios que habian de darse.
"1º.—A la mejor yegua de vientre.
"2º.—Al caballo mas ligero.
"3º.—Al mas bien domado y enseñado.
"4º.—Al mas corpulento y de mas fuerza.
"5º.—Al de mejor estampa.
"Que cada año por San Juan y San Pedro se reuniesen en la Capital, como lo verifican ahora, para la prueba, comparacion y adjudicacion de premios, en cuyo acto se desplegase todo el aparato posible.
"Que se publicasen en los periódicos los nombres del dueño y del caballo premiados, y que se luciesen algunas otras cosas que son buenas para dichas en un reglamento, y agenas de un artículo como este."
Esto escribia en el "Cancionero de Borínquen," que vió la luz en 1846 en Barcelona, mi ilustrado amigo el Dr. Médico D. Manuel A. Alonso; y de seguro que, conociendo las condiciones de nuestro país, muy lejos estaría de creer al escribirlo que á los ocho años habia de verse realizado su pensamiento. Sin embargo, este envolvia una reconocida utilidad para el país; y como toda buena semilla, aun cayendo en terreno mal preparado, hubo de prender y desarrollarse si bien lentamente.
Ya el lector ha visto que en el año de 1854 y por disposicion Soberana fué que se establecieron los concursos de caballos en nuestra ciudad, como medio eficaz para fomentar las buenas razas de esos animales. Conocido es de todo el mundo el entusiasmo con que dichos concursos se celebran en España, Francia é Inglaterra y los valiosos premios que se dan en los tres puntos á los caballos que salen vencedores en las carreras; y eso que el caballo es hoy en Europa un animal de recreo, desde que la locomotora arrastra con mas rapidez y baratura los vehículos en que el hombre se transporta de un punto á otro, ó en que hace transportar las mercancías que alimentan el comercio y satisfacen las necesidades de los pueblos. Pero por lo mismo que el caballo se ha convertido en un objeto de recreo y por consecuencia de lujo, las clases ricas sostienen con mas empeño esas luchas del noble animal que por tan largo espacio de tiempo ha ocupado un lugar tan predilecto en el hogar doméstico, que tantos y tan distinguidos servicios ha prestado al hombre y que aun hoy mismo forma parte de la familia entre los pueblos del oriente que, algo refractarios á la civilizacion, conservan las costumbres de otros siglos. En Lóndres, como en Paris, como en Madrid, no solo se celebran carreras de caballos y se dan crecidos premios de dinero; sino que se saben apreciar las diversas cualidades de las diferentes razas de caballos y se trata de conservarlas en toda su pureza, mezclándolas únicamente, con toda precaucion y estudio, para mejorarlas.
En nuestra Isla, el caballo por desgracia, y digo por desgracia porque la falta de otros medios de comunicacion revela nuestro atraso, el caballo no es todavia un artículo de lujo; lejos de eso, es, en general, el único medio útil de locomocion; porque, desprovisto de carreteras todo el interior de la provincia, solo el caballo puede transportar al hombre por los estrechos y quebrados senderos que tienen que atravesarse en todos sentidos, y solo el caballo pasa con pié firme las multiplicadas cuestas del montañoso terreno que forma el corazon de la Isla. Verdad es que de algunos años á esta parte puede recorrerse en carruage casi todo el litoral; pero sus inconvenientes presenta todavia este pequeñísimo adelanto en las épocas de lluvia, porque, no teniendo afirmado la mayor parte de los caminos, se forman prontamente baches peligrosos que no pueden menos de infundir respeto al transeunte y obligarle á que en los casos de urgencia prefiera el caballo al carruage.
No es extraño, pues, en vista de estas condiciones, que el caballo sea un objeto de preferente atencion, sobre todo para los que residen en los campos; y preciso será convenir en que si en Europa hay motivo para que ofrezcan interes los concursos de caballos, mucho mayor es el que debe existir en nuestra Isla, donde el caballo es un animal de que no puede prescindir el hombre, si no quiere encontrarse en un momento dado detenido en medio delos campos, por no tener otros medios de moverse.
Por eso las exposiciones de caballos han sido vistas con cierta predileccion desde que en 1854 se sirvió S. M. declarar que se celebraran cada dos años, medida laudable que revela que esa vez al menos se comprendieron los verdaderos intereses de la provincia; y por eso hemos visto que siempre que se han celebrado han concurrido mayor ó menor número de animales de los mas perfectos que produce la raza indígena; sino en grande escala, porque no lo permiten las condiciones del país, en proporcion suficiente para demostrar el interes que inspira ese acto.
Desde 1854, como acabo de decir, vienen celebrándose esas exposiciones cada dos años, segun lo dispuso S. M.; pero como el concurso de caballos formaba parte del programa de la Exposicion general de productos del país y en aquel corto intérvalo de tiempo, estos actos no podian ofrecer un conjunto tan variado y de tanta utilidad como se necesitaba para que produjeran á la provincia todos los beneficios que se habia propuesto nuestra Augusta Soberana; á los diez años, ó sea en el de 1864, se dispuso que las exposiciones no se celebraran sino cada cuatro años, á contar desde el último citado y en consecuencia pasó el de 1866 sin que se celebrara el concurso de caballos.
En 1867, el Ayuntamiento que habia visto el mal éxito de las fiestas de San Juan, entregadas exclusivamente al pueblo en 1866 y que trató por tanto de reanimarlas en el año siguiente, queriendo sin duda unir lo útil á lo agradable, pensó desde luego en el concurso de caballos y lo incluyó en su programa de fiestas; teniendo la satisfaccion de ver que el mejor éxito coronó sus laudables deseos, pues un crecido número de caballos tomaron parte en la competencia y el público acogió con entusiasmo un acto que, á la par de proporcionarle una diversion agradable, era útil á la cria de animales que tan necesarios son en el país.
Animado por tan buen resultado, natural era que en el presente año no se olvidara la Corporacion popular de incluir tambien en su programa de fiestas el concurso de caballos; y anunciado para el 22 de Junio, ya con dos dias de anticipacion podia predecirse que el éxito superaria con mucho al del año anterior, en vista del número de caballos inscritos. A cincuenta llegaba ese número sin que hubiera muchos caballos que entraran á disfrutar diferentes premios; y todos ellos se presentaron en la tarde del indicado dia á sostener la honrosa lucha que se abría. La carretera de Rio-piedras, en el trozo que corre al final de la tercera línea de fortificacion del campo de Puerta de Tierra, era el lugar designado para la exposicion; y en sitio conveniente y frente el uno del otro se levantaban dos bonitos palcos, uno para la Autoridad Superior y otro para el Jurado nombrado por el Ayuntamiento y que habia de apreciar las pruebas de los contendientes y otorgar los premios.
Estos eran cinco, con los objetos siguientes:
Al caballo de mejor andadura del país.
Al de mas bellas formas.
Al de mas alzada.
Al mas ligero en el escape.
Al de mejor y mas igual paso de camino.
Una concurrencia numerosísima llenaba las dos orillas del camino y muchos coches particulares llenos de espectadores y otros muchos de estos á caballo se movian por todos los alrededores para presenciar la fiesta. A la hora prefijada se presentó el Gobernador Superior que fué recibido por la Comision del Ayuntamiento, á la vez que una banda de música le hacia los honores que le corresponden, y en seguida dió principio el acto.
Apesar de lo largas que son las tardes de verano, el crecido número de caballos que tomó parte en el concurso hizo que solo pudieran discernirse tres de los cinco premios anunciados; y al concluir el crepúsculo vespertino hubo de suspenderse la fiesta para ser continuada al dia siguiente. Al retirarse la concurrencia bastaba oir las conversaciones de los diferentes grupos, que en tales casos se forman siempre, para juzgar no tanto del entusiasmo que generalmente hay aquí por los caballos, sino mas bien del convencimiento que todos tienen de la conveniencia de que haya buenos caballos. Uno hablaba de la rapidez con queharia un viage en tal caballo de los que acababa de ver; otro preferia la comodidad de aquel que mejor paso de camino tenia; un tercero, mas amigo de lo bello que de lo bueno, ó quizás con menos necesidad de movimiento y solo con deseo de lucir, daba la preferencia al caballo de mas bellas formas; y así de los demás, pero todos convenian en la indispensable precision de tener buenos caballos.
En la tarde del siguiente dia, otra concurrencia tan numerosa como la del anterior presenciaba igualmente la terminacion del acto, que tuvo efecto en medio del contento y de la satisfaccion de los que en él tomaron parte y de los que solo eran meros espectadores.
Los premios fueron otorgados de la manera siguiente:
El deandadura, por iguales partes á los caballosArrogantede D. Baldomero Collazo yColiblancode D. Gerónimo Landró.
El debellas formasal caballoGalande D. José Berrios.
El dealzadaal caballoL'Eclairde D. Juan P. Camy.
El deescapeal caballoGacela, de D. Agustin Guizul.
Y el depaso de caminoal caballoNenede D. Lorenzo Vizcarrondo.
Cada premio era de cien escudos; y se distinguieron los caballos premiados con grandes borlas de seda pendientes del cuello y dediversos colores, segun la cualidad que los habia hecho acreedores al premio.
Además de la animacion que esta fiesta produjo en la ciudad, atrajo tambien una numerosa concurrencia de forasteros que vinieron de distintos puntos de la Isla, unos para presentar sus propios caballos, otros arrastrados por la aficion y algunos que, dispuestos á venir á gozar de las otras fiestas, no quisieron perder aquella que consideraban sin duda de las mas importantes.
La concurrencia al concurso hubiera sido ciertamente mayor, en particular del bello sexo, á no haberse elegido el mismo dia para las carreras y para el baile del Ayuntamiento; pues casi todas las señoras que se disponian para este hubieron de dejar de concurrir á aquellas, por causa de los cuidados que exije sutoilette; pero, sin embargo de esto, la fiesta puede decirse que fué muy buena y una de las que mas realce dieron al conjunto de las del Patron en el presente año.
El lector me permitirá que, antes de terminar este capítulo y dar por concluido el concurso de caballos, llame la atencion de quien corresponda para lo sucesivo sobre un vacio que, en mi humilde juicio, se nota en los premios que hasta ahora han venido asignándose, y que no pasó, empero, olvidado para mi amigo Alonso al escribir su ilustrado artículo sobre las carreras.
Ciertamente que los cinco premios quecontenia el programa del Ayuntamiento corresponden, digámoslo así, á cinco cualidades indispensables en nuestros caballos, que debe tratarse de conservar y perfeccionar cada vez mas; pero si esas cinco cualidades en su conjunto propenden al fomento de la cria caballar, yo creo como el Dr. Alonso, que no deben olvidarse las yeguas de vientre; y que por el contrario debieran ser objeto de un premio especial, porque sin ellas nada podrá conseguirse en el mejoramiento de nuestra raza de caballos.
Tal vez no se ha fijado este premio teniendo en cuenta las dificultades que habria para asignarlo con justicia, porque no podrian someterse los animales que se presentaran á una prueba como las que se exijen para los otros premios; pero me parece que no faltan medios ciertos de comprobacion, contando con la buena disposicion de todas las Autoridades locales de la Isla para cuanto se refiera al adelanto del país; y bien valdría la pena de que se tuviera un poco de trabajo el conseguir uno de los medios mas eficaces á no dudarlo para mejorar la raza caballar.
Nada importa, en mi pobre opinion, que solo haya por ahora en toda la Isla dos ó tres dueños de potreros que puedan presentar animales para optar al premio á que me refiero; entre ellos solo se disputaria, y aun cuando en muchos años no se aumentase el número de competidores, los dueños de buenas yeguas, habiendo estímulo, podrian recurrir á aquellos y obtener mayor lucro por sus animales al venderlos.
Tratándose de la mejora de la raza no puede prescindirse de la procreacion; y, para esta, tan importante es el uno como el otro sexo y los dos deben ser estimulados para que se obtengan buenos frutos. Me prometo que si esta observacion se encuentra fundada, tendrá el eco que corresponde en la Comision que haya de ocuparse de este ramo de la Exposicion pública, para el año entrante; de cuya ilustracion no puede ponerse en duda que buscará y hallará los medios de que el premio á la mejor yegua de vientre sea dado con toda la justicia con que el público ha visto que se han dado los demás en el presente año.