XII.Bailes.
Siguiendo el órden del programa de fiestas publicado por el Ayuntamiento, al concurso de caballos sigue el baile dado por la Corporacion popular en la noche del mismo dia que aquel tuvo lugar; pero el lector me permitirá que, separándome un poco del rigoroso órden de fechas con que se celebraron los diferentes bailes efectuados con motivo de las fiestas del Patron, los comprenda todos en este solo capítulo, ya para no esponerme á caer en repeticiones que por fuerza habian de aparecer cansadas, ya tambien para no cansar demasiado la atencion de los que me favorezcan recorriendo estas líneas; que el terreno de la fantasía ha de ser vaporoso y sutil como las ilusiones que engendra y estas desaparecen fugazmente con solo que se trate de manosearlas algun tanto.
Cuatro fueron los bailes que se efectuaron durante el mes de Junio: uno en el Casino el dia 15; otro el dia 22 dado por el Ayuntamiento; otro el 25 por los Gefes y Oficiales de los Cuerpos de la guarnicion; y otro el 29 por los Empleados Civiles; estos tres últimos en el salon levantado por el Municipio en la plaza de Santiago.
El baile del Casino fué una de esas bonitas fiestas con que de vez en cuando obsequia á sus favorecedores aquella galante sociedad; y los elegantes salones del espacioso edificio, exhornados con el mejor gusto, contenian lo mas selecto de la sociedad puerto-riqueña. Aun cuando la concurrencia no era muy numerosa, para la que en otras fiestas de este género hemos visto en aquel local, habia sin embargo un número bastante crecido de damas y caballeros; y el baile se mantuvo animado hasta las primeras horas de la mañana del dia siguiente, y al eco de las dulces danzas del país y en medio de la cordial franqueza que distingue nuestras reuniones, vimos brotar y conservarse la alegría y la animacion que son la vida y el encanto de esta clase de diversiones.
El servicio de dulces y refrescos fué esmerado y profuso; y los concurrentes de uno y otro sexo no pudieron menos de salir complacidos de tan agradable reunion, que sin duda se distinguió entre las que ordinariamente da aquella Sociedad, tanto por lo que ella misma se habia esforzado y con buen éxito para dar mas lustre á su fiesta, cuanto por la mayor concurrencia que á ella asistió comparada con la de las fiestas ordinarias de la misma sociedad.
Lástima es que esta no pueda hacer mas frecuentes tan agradables reuniones y que sus secciones lírica y dramática no se organicende una manera conveniente para poder proporcionar, á lo menos una vez por mes, noches de grato y culto solaz, que tanta falta hacen en nuestra sociedad. Y causa dolor en verdad recordar que ahora veinte años se sostenia siempre animada una Sociedad filarmónica que en nuestra capital existió y proporcionó muchas y muy buenas fiestas lírico-dramáticas á la par de lucidos bailes, y que hoy, con mas elementos, porque la educacion artística es mayor y el gusto por las bellas artes se ha desarrollado á no dudarlo mucho mas en las clases elevadas de nuestra sociedad, con tantos ó mejores deseos por parte de los directores y sócios del Casino, no pueda este conseguir el objeto que entonces alcanzaba.
Al ver este y otros fenómenos semejantes que se producen en la vida pública de nuestro pueblo, se llega hasta pensar que hay en él latentes motivos de malestar y de disgusto que no alcanzo á explicarme, pero que neutralizan la expansion y la alegría que caracterizan á los habitantes de este suelo y que les impiden entregarse á las diversiones y distracciones propias de toda sociedad con la misma franqueza que en otros tiempos lo hicieran. Sea de ello lo que quiera, mis deseos son que el Casino prospere y pueda organizarse de una manera conveniente á llenar el objeto que sus sostenedores se proponen, como un medio de cultura digno de toda buena sociedad y que no debemos dejar pasar desapercibido.
Continuando la reseña de los bailes, tócame ahora ocuparme del que dió el Ayuntamiento la noche del 22 de Junio. Al redactar el programa de las fiestas populares, la Corporacion municipal comprendió que no podia prescindir del baile, tanto por ser una fiesta propia de todo pueblo culto, cuanto porque ya lo habia hecho en muchos años anteriores con objeto de suplir las diversiones que el cambio de costumbres venia suprimiendo; pero al consignar el baile en el programa hubo de tropezar con la dificultad de que no podia efectuarlo en los salones de su casa, por el estado de deterioro en que esta se encuentra y cuya reparacion exije algunos millares de duros, ni tampoco en el teatro porque las obras que para ello eran indispensables requerian tambien una suma muy crecida: fuéle necesario pues pensar en otro local y no encontrándolo en la ciudad, que no cuenta con edificios que puedan ser propios para el objeto, se decidió á levantar un salonad hocen la plazuela de Santiago, de cuyo modo se hallarian con mas seguridad y confianza los concurrentes que estuvieran todavia temerosos por la impresion de los pasados temblores.
La plazuela de Santiago hacia algun tiempo que se hallaba abandonada, no obstante las nuevas fábricas en ella emprendidas y ya el Municipio se veia en la necesidad de adoptar una resolucion que diese de nuevo á aquel lugar la belleza que en otro tiempo tuvo, auncuando no quedase del todo despejado como siempre lo habia estado; y esto indudablemente lo impulsó á elegir aquel sitio, consiguiendo con ello á la vez que el objeto primordial que se proponia para las fiestas el no menos atendible de hacer esta mejora en la poblacion.
Pocos dias bastaron para realizar el pensamiento del Municipio, merced á la festinacion con que se trabajó; y el dia prefijado para el baile aquella plazuela poco antes abandonada se habia convertido como por encanto en uno de esos lindos palacios de hadas de que nos hablan las leyendas orientales. Un elegante edificio cuadrilongo de cincuenta varas de largo por treinta de ancho, abierto por todos sus costados, excepto el del textero principal, dejaba ver un espacioso salon de techo plano, exhornado simplemente con grandes medallones de flores y alegorías del baile y sostenido por cien esbeltas columnas cuyo único adorno consistia en brazos de luces de gas y en lindas lámparas de cristal que daban al centro del salon. En los cuatro ángulos de este se hallaban cuatro departamentos cerrados que comprendian un gabinete para la familia del Gobernador Superior y otro para tocador de Sras.; un salon de descanso para caballeros; otro para café y otro para ropería; y á los costados del pórtico dos tribunas para la música. Vaporosas cortinas de gasa era todo lo que cerraba aquel bellísimo templo de Terpsícore, que adornaban grandes guirnaldas de flores prendidas del techo y uniendo entre sí las columnas, en cuyos centros y sobre las balaustradas que circuian el ámbito descollaban grandes jarrones de flores naturales que hacian juego con otros jarrones de pórfido que adornaban el textero principal hasta su mismo centro, en el que descollaba bajo un sencillo pero bonito docel el retrato de nuestra Augusta Soberana. Los pocos macizos que presenta interiormente el edificio estaban cubiertos de elegantes espejos de grandes dimensiones que reproduciendo la luz, el movimiento y las espaciosas naves del salon, aumentaban todavia más el aspecto fantástico de aquel lugar en que rivalizaban sin duda la grandiosidad, la sencillez y el buen gusto.
Los dos gabinetes dispuestos para la familia del Gobernador Superior y para tocador de las damas, figuraban dos tiendas elegantes de ligera tela, la primera azul con estrellas de oro y la segunda verde salpicada de pequeños grupos de flores, cerrándose las entradas y ventanas con grandes biombos y cortinas de damasco carmesí. Ricas y caprichosas alfombras tapizaban los pisos; perfumadas fuentes embalsamaban el ambiente, y lujosas consolas y sillones decoraban ambas habitaciones.
Visto desde fuera aquel diáfano salon, al resplandor de los centenares de brillantes luces que en su interior ardian reproduciéndose hasta el infinito en los numerosos espejos y dando vida á los vívidos y variados colores de las flores que en profusion habia por todas partes,presentaba en verdad un aspecto fantástico y encantador, que ninguna otra fiesta habia tenido hasta entonces en nuestro pueblo; y animado por los ecos de la música y el voluptuoso movimiento de centenares de parejas que lo llenaban sin oprimirse, ofrecia un conjunto tan nuevo y caprichoso que el público en general ni aun se habia formado idea de él. Por eso, además del crecidísimo número de personas que visitaron el salon antes de que diera principio el baile, en cuanto este comenzó cinco mil personas lo menos, de todas clases y condiciones, se agruparon en todas las calles de los alrededores para gozar de aquel bellísimo espectáculo, que salia con mucho de la esfera de todo lo que se ha realizado hasta ahora entre nosotros.
Si por los motivos que antes he indicado y que indudablemente existian era necesario que la fiesta fuese expléndida, el Ayuntamiento puede tener la satisfaccion de que ha superado á todo lo que se esperaba; y la numerosa concurrencia que á ella asistió y pasó horas tan cortas como gratas, obsequiada profusa y finamente por la Corporacion popular, lo mismo que los espectadores que no hicieron mas que ver la diversion desde fuera, conservarán siempre los mas agradables recuerdos de ella. Las horas pasaban allí tan rápidamente que sin apercibirse de ello se agotó el programa del baile y hubo de prorrogarse este hasta que el nuevo dia llamaba á la gente á la alborada de la leche.
Hoy ya el corazon del cronista no tiene mas que las decepciones hijas de los años y las tristezas propias de quien ha perdido sus mas caras afecciones; pero, á traves de este fúnebre crespon, se le presentan con toda la gala de los años juveniles, con todo el encanto que les presta el amor, las ilusiones que fascinan á la juventud, dulces como el primer beso del aura en la mañana, halagadoras como las alegres esperanzas que en sí llevan; y pasan por la imaginacion como vívidos relámpagos que iluminan por un momento brillantemente la atmósfera de nuestros mas hermosos recuerdos. Por eso el corazon del cronista, aunque no las siente, comprende las ilusiones que transportan á las almas jóvenes, cuando halagadas por una fiesta como la de que me ocupo, experimentan las gratas emociones que de ella brotan y que un casto y puro amor engalana y llena de nuevos encantos.
¡Cuántas y cuán dulces emociones! ¡Cuántos y cuán puros placeres del alma, que se evaporan con los años ó que la materialidad de la vida llega á veces á corromper! Aquí, sin embargo, se halla el límite del cronista, que no debe ir mas allá, reducido como tiene que estar á la descripcion de lo que vé y cuando mas á sus propias impresiones. Las agenas deben ser terreno vedado para él; y correría mucho riesgo de ser impertinente para alguna jóven á quien está muy lejos de querer disgustar; ó de despertar celos infundados perturbando algunadicha que tendria complacencia por el contrario en conservar. Hagamos pues, lector, punto redondo y continuemos la descripcion de los bailes, no me atrevo á decir interrumpida, porque las ilusiones forman la parte principal de aquellas fiestas.
Despues del baile del Ayuntamiento sigue por órden cronológico el que dieron los Gefes y Oficiales de la guarnicion. Poco ó nada parecia que podia esperarse en vista de la esplendidez y buen éxito de la fiesta dada por la Corporacion popular; pero, en obsequio á la verdad, necesario es reconocer que la de los Militares tuvo ciertamente novedad respecto á la primera. El local en que se dieron ambas era el mismo, pero se hallaba completamente transformado. A los costados esteriores del edificio se habia levantado un parterre adornado con arquerías de follage é iluminado con farolitos de colores; y en los cuatro ángulos se habian colocado cuatro lijeros kioscos que servian de cenadores. En el interior, además de los profusos adornos de luces, flores y espejos que habia habido la primera noche, exhornaban el salon multitud de trofeos é insignias militares distribuidos con simétrico gusto y que daban un aspecto del todo nuevo á aquel lindo local.
La concurrencia en esta noche fué sin duda mucho mas numerosa que en la anterior, en términos de oprimirse á pesar de lo espacioso del salon; y si grata le fué la primera fiesta no menos complacida quedó en esta por la novedad que en ella encontró. Al fulgor de las multiplicadas luces que iluminaban el salon y de la ardiente languidez de las miradas propias de las hijas de nuestro suelo, de seguro que brotaron allí las ilusiones del amor cual lozanas flores, que tal vez marchite mas tarde el soplo helado del olvido, ó que quizás se conviertan en alegres realidades que concluirán por brillar á la luz de la antorcha de Himeneo.
El cronista se guardará muy mucho de adelantar un solo paso en estas historias íntimas que no pertenecen á las fiestas del S. Juan por mas que una de estas les haya dado vida; y se concreta por consiguiente á consignar que el baile de los Militares fué tan espléndido como lo habia sido el del Ayuntamiento; y que reinaron la animacion y la alegría haciendo correr dulce é insensiblemente las horas de la noche, hasta que la luz del nuevo dia vino á anunciar á los concurrentes que era necesario abandonar aquel sitio de tan grato solaz.
Cuatro dias despues, el 29, tuvo lugar el baile de los Empleados civiles y no parece sino que por arte mágico se transformaba el salon de Santiago tan rápida como elegantemente, ofreciendo nuevos y variados atractivos cuando era de suponerse que se habian agotado todos los que pudieran emplearse. El golpe de vista que en esta última noche presentaba aquel bonito local era en efecto completamente distinto del de las noches anteriores; y si en estas habia reinado buen gusto en los adornosno lo hubo menos en la que le toca ahora el turno.
Los adornos principales, además de las luces, flores y espejos, consistian en el revestimiento de las columnas con los colores nacionales que ostentaban en sus centros los escudos de armas de todas las provincias españolas de uno y otro lado del Atlántico y del Pacífico. En la parte superior de la entrada se habia además levantado un bonito pórtico de follage y flores iluminado profusamente; y en la parte interior y en el textero principal adornaban los lados del trono en que se hallaba el retrato de S. M. cuatro alegorías de los Ministerios de Gracia y Justicia, Hacienda, Gobernacion y Fomento. Los gabinetes tambien sufrieron su tercera transformacion; y tanto estos, como el conjunto todo del edificio revelaba no solo el buen gusto sino el ingenio de los que intervinieron en su ornato.
Una concurrencia, tan alegre, animada y numerosa como la que habia concurrido á los anteriores bailes, invadió el salon á la hora fijada para comenzar la fiesta; y el tiempo se deslizó dulce é impensadamente en medio de las gratas emociones que producen tan agradables diversiones, sin que ni una sola persona de las que allí se hallaban tuviera otro pesar que el de ver terminar el baile y con él la série de festejos con que se obsequiaba al Patron.
Estas tres fiestas dejaron sin duda tan gratas impresiones en todos los que á ellas concurrieron; causaron en sus almas tan agradable sorpresa, que conservarán mientras vivan su dulce recuerdo, como la memoria de uno de esos gratos ensueños que despues de habernos hecho gozar mientras dormimos nos halagan despiertos aun mas dulcemente. Horas de alegría pasadas tanto mas agradablemente cuanto que transcurrieron en medio de una fantástica realidad que ni siquiera habiamos soñado. Noches de puro placer para la juventud, que rara vez se reproducen en el curso de la vida, porque el tiempo oscurece la luz de las ilusiones á cuyo fulgor brillaron. Despues que han pasado solo le queda al alma el gusto de recordarlas, disfrutando de esa melancólica alegría que acompaña siempre la memoria de todo lo que nos ha sido grato.