Chapter 13

SONETO. 4. 7.El marear que el mar d’amor nos hace,Es muy peor qu’el mar que se navega,El mar d’amor muy más veces reniegaY mueve más, pues con placer desplace.Desplácenos con lo que más nos place,Con el mirar que nos contenta y ciega,Y este placer á mucha gente niega,Y en tierra y mar amor hace y deshace.Digámosle del mar suyo almirante,Que es el marqués de libertad perdida,Duque tambien de voluntad humana.Conde de paz, sino reina levante,Y rey del fin y reina sin medida,Que amor es rey do voluntades gana.Dixo Joan Fernandez: Este otro soneto hará saber cómo le fué al señor don Diego acompañando unas damas que fueron á ver las galeras de don Álvaro de Bazan, y en ser luégo en barca se mareó en tanta manera, que le pusieron nombre don Diego mareado, y volviéronlo á tierra y á su casa enuna litera á la noche, y las damas le iban cantando:Mal amar os prueba mucho,Caballero,Debe ser de mal parlero.Y él respondió:Mareado estoy d’amor,Que dado me han competidor.Dixo don Luis Milan: Para sanar este mareado d’amor que se conhorte con lo que dice:Solatium est miseris socios habere penates, doy esteSONETO INTERCALADO.Soñado he lo que no fué soñado,La triste muerte de Leandro y Hero,Amor y muerte fué con ellos Nero,Que amor se vuelve muerte al desdichado.De su torre por él se ha arrojadoEn ver que se ahogó su caballero,Pasando el mar d’amor tan verdadero,Sus vidas con sus muertes han casado.Tal soy, como Leandro, más que muertoPor olas d’este mal de mi enemiga,Vos no sois Hero, sino Nero mia.Aquél pasando el mar gozó de puertoLos dias que vivió con su fatiga,Yo por mejor Leandro ser querria.Dixo don Francisco: Mejor se hallariaahora una Nero á cada paso que media Hero en medio mundo.Dixo la señora doña Leonor Gualvez: Por no haber ya ningun Leandro no se halla Hero alguna.Respondió Joan Fernandez: Esta casta de enamorados yo la he conservado hasta agora, que no ha mucho que estaba yo hecho un Leandro medio muerto de amores al pié de una torre, y no faltó una Hero que pensando que yo estaba muerto se quiso echar, si yo no echára de presto un sospiro que la detuvo, que no se echó de la torre abajo por mí, y dixo: A no sospirar mi Leandro, yo me desesperaba como Hero.Dixo don Luis Milan:Nunca fuera caballeroDe damas tan bien querido,Como fué Joan LeandroDe una Hero que no ha sido.Y no porque no se hallen Heros y Leandros, mas no se hallará Leandro en tal Joan, que sus amores flojos van;Pues que no osaria nadarPor aquel brazo de mar,Que á nado le pasabaLeandro cuando nadaba,Una legua por la mar,Para á su Hero llegar.Dixo la Reina:Perdido se ha l’amorEn Valencia,Aunque no en una excelencia.Respondió el Duque:Ni ménos perdido le hanUn alteza y un milan.Replicó la Reina:Para hacer que no me enojenSus amores,Sácame mis burladores.Dixo la señora doña Margarita de Peralta:Ya no se hallarán LeandrosAmadores,Sino landres en amores.Respondióle Joan Fernandez:Pues yo sé una Hero sin falta,Qu’es una linda Peralta,Que el galan que la sirviese,Leandro por ella volviese.Dixo la señora doña Beatriz de Osorio:Si un Leandro verdaderoFuesen hoy dia á buscar,Para nunca sospirar,En don Diego MaltequieroEste amor podrán hallar.Respondióle don Diego Ladron:Si una verdadera HeroBuscan para burladora,Osorio es esta señora,Que se nombra doña Nero.Dixo la señora doña Marina de Tobar:Si un Leandro amor se hallase,L’amor resucitaria;Y si mucho se buscase,En don Francisco se hallaria.Respondióle don Francisco:Señora doña Marina,Si en ella un Hero viese,Y Leandro me volviese,No me ahogue su Marina.Dixo don Luis Milan: Hero en latin quiere decir yo seré, si una Leonor Galan d’esto se quiere servir, la serviré.Respondió la señora doña Leonor:Si Leandro quereis ser,¿Cómo puede faltar HeroÁ un amor muy verdadero?Dixo el Duque: Ya veis cuán infamada está Valencia, que no hay amor en ella; y esto no viene sino por un gran descuido que se tiene, que no quieren ser buenos oficiales los caballeros en su oficio, que essaber á maestro en todo lo que no debe ignorar un caballero, que para ganar buen nombre críanos naturaleza, y quiere que se ayude el hombre; y exercitándose en las virtudes, el cielo da la gracia para alcanzarlas y la paga para remunerarlas, porque no hay bien sin amigo ni mal sin castigo: y así como la verdadera justicia remunera lo bueno y castiga lo malo, los príncipes para ser buenos deben galardonar á los buenos y castigar á los malos, que el galardon hace los hombres mejores y el castigo que no sean peores. Mucha culpa tienen los padres si sus hijos se pierden á culpa dellos, pues hay algunos que tienen más cuidado de hacer un buen caballo que un hombre bueno; y por esto dixo un cortesano portugues, á quien fué demandado qué le parescia de una ciudad muy nombrada que habia visto: Heu e visto muytos homos boos para cavalos e muytos cavalos boos para homes; queriendo decir lo más malo que una república podia tener y lo mejor que poseer debria, que son hombres, como hacia un filósofo viendo su ciudad de Aténas muy perdida por falta de hombres, que iba de dia con una lanterna encendida poniéndola á la cara de cuantos topaba, y decíanle qué buscaba, y él respondió:Busco hombres y no los hallo. Y por esto don Luis Milan dixo que el caballero bien aderezado sólo de cuerpo, y no de alma, le podrian decir don Pedro Mula ó don Juan Caballo; y tornando á nuestro propósito, para que el amor se cobrase en Valencia, sería menester hacer leyes para algunas damas, que no se descuidasen de hacer lo que deben, y á los caballeros que supiesen cómo las han de servir, y sería de parescer que mañana, despues de haber comido, acudiesen aquí las damas que venir querrán, para que se hiciesen á voluntad de todos estas leyes, que no reina amor ni rey sin tener ley. Paresció bien á todos, y quedaron con este concierto.El otro dia no vieron el hora cómo acudir y acudieron muchos caballeros y damas á esta sala-córte, que se tuvo en la sala mayor del Real, donde el Duque y la Reina se pusieron sobre un teatro de quince gradas en alto, y los caballeros en un cadalso y las damas en otro, y el Duque proponiendo, dixo: Señores, Valencia está muy infamada por todo el mundo, de muy desamorada, que ningun amor hay en ella; para que se cobre el amor y la fama della, fuy de parescer que, á voluntad de todos los que aquí están, se hagan leyes para que las damassean bien servidas, y los caballeros que lo habrán menester sepan en qué las han de servir, y diga cada uno de qué está agraviado del otro, y concertados todos haráse ley sobre ello.Comenzó don Rodrigo de Borja, y dixo: Yo estoy agraviado d’esto que hacen las damas, no dan crédito en amores que caballero tenga amor, y hanse vuelto burladoras, y el galan más burlador, que perdido el crédito se pierde el amor.Respondió la señora doña Ángela de Aragon y del Milan, condesa de Almenara, y dixo: Señor don Rodrigo, si las damas lo son, no han de sufrir á los caballeros que digan á la que sirven requiebros sin sospirar, que es indicio de burlar, ni ménos se requiebren sino con sus damas; que l’amor que es chocarrero, no sospira y es parlero.Sobre esto hizo el Duque esta primera ley:Lo que está en ley sea leyQue sospire el servidor,Y si no es sospirador,Tenga con su dama ley.Y será la que y’os digoQue requiebro nunca diga,Sino sólo á su amiga,Sino, denle al enemigo.Dixo don Diego Ladron: yo estoy muyagraviado de la mala condicion que las damas tienen, que siempre nos muestran zuño, que nublos de piedra son zuños de mala condicion, y temiendo de pedradas huimos de nuboladas.Respondió la señora doña Mencía Manrique: Señor don Diego, merescen ser apedreados y ver zuños muy nublados los que tienen tan poco miramiento, que sin saber la condicion de su dama la sirva el caballero, pues es cierto, quien contra condicion irá, piensa servir y enojará.El Duque rió mucho de los zuños nublados, y hizo esta segunda ley:Deben saber la condicionDe cualquier servida dama,Para bien servir quien l’ama,Pues está mucho en razon.Que contentacion no daSin la condicion seguir,Que pensando bien servir,Deservir parescerá.Dixo don Berenguer Aguilar: Yo tengo un agravio de las damas, que son mucho descuidadas, que nunca responden á lo dicho sino, ¿qu’es eso que me habeis dicho? que nunca bien responderá quien nunca está en lo que está.Respondió la señora doña Castellana Belvis: Señor don Berenguer, si lo que me han dicho es verdad, vuestra merced más tira á engordar que á festejar; y si es ansí, los descuidados con descuidos son pagados.El Duque hizo sobre este caso esta tercera ley:No deben ser descuidadosQue muestran desamorados,Que descuido es accidenteQue muestra quien poco siente.El que falta en aguardarFalta muestra en el amar,Qu’el amor muy más se muestraEn las obras que á la muestra.Dixo Joan Fernandez: yo tengo un muy grande agravio que las damas nos hacen, y es la deslealtad que tienen, que poco há se estaban alabando en una vesita, deciendo: Pues tenemos el palomando sobre los amadores, hagamos que sientan el palo porque no tengan el mando.Respondió la señora doña Hierónima su mujer: Tostemps feu lo Margarit, per vesites aguartant encenser que va encensant, fum de noyes vos han dit.Dixo el Duque: Nunca mejor apodo se dixo, encensero de humo de nuevas. Señor don Luis Margarit, avisadamente dió ocasionla señora doña Hierónima que hablase, que mucho se pierde en callar un buen hablar; y escuchen, que á todos comprende esta cuarta ley.Nadi sea deslealEn obrar, mirar, ni hablar,Que traicion es en amar;Vamos todos al igual.Y para muy justa serTengan libertad si quieren,A quien ley no le tuvierenQue no la haya de tener.Dixo don Luis Margarit: Señora doña Hierónima, pues me hizo encensero, yo quiero encensar para humo quitar entre damas y caballeros; Cupido me aparesció esta noche pasada y díxome: Tú has de proponer mañana en la sala-córte un agravio que se hace muy grande en los amores, que da ocasion de mucho mal y es éste; que los enamorados nunca deben reñir con sus competidores, por no dar que hablar á miradores echando juicios temerarios sobre las honras de las amadas y amadores, que la causa del reñir ha de ser para alabar y no infamar. Mas no deben negarse las cortesías á la italiana; háblanse sin tener gana por quitar mal decir y mal pensar, y la estrecha amistad no la deben detener, que esmuy malo de comer, en la mesa, que es traicion ó gran simpleza. Que la dama no sea fia, de simple ó falsa compañía; y es de tener por mucho mal parecer.Respondió la señora doña Hierónima: Ab molta raó he donat occasió que vossa merce parlas. No se puede decir más donde responder es ménos.Al Duque le paresció muy bien, haciendo sobre esto esta quinta ley:No paresce bien que sirveReñir con el competidor,Qu’es locura ó poco amorEl que sirve si desirve.Y da mucho que hablarDe lo que no es bien decir,Y si debe de reñir,Sea para más honrar.Dixo don Francisco Fenollet: Un grande agravio quiero proponer por parte de la Vénus, madre de Cupido, qu’esta noche me vino en sueños y díxome: Mañana en la sala-córte has de proclamar que no se consienta mentir mal, sino bien, en los amores; yo le dixe que me dixera cuál era mal ó bien mentir. Respondióme: Aquel es mentir bestial, qu’es causador de mucho mal, y el que mal no puede hacer es mentir para placer. Entendido que hube que hay buenasmentiras, yo desculpé á Joan Fernandez de sus cuentos, pues no son yerros, aunque lo son por ser de baja nascion, que de bajos podrian ser contrabajos de música desentonada, pues que todos son risada para bocas de reir, que se rien sin sentir, como papagayos son risueños sin intencion.Dixo la señora doña Violante Mascó: Si supiese quién sana de mucho reir querria desto sanar, para no dar que hablar si rio de no sentir, qu’es peor que mal pensar.Dixo el Duque: Tan bien me ha parecido lo que ha dicho la señora doña Violante como todos lo verán en esta sexta ley:Cuando no s’ha de burlarNadi sea fementido,Que no debe ser creidoQuien no puede acreditar.Y lo que burlar se puede,Sea para dar placer,Mentir con tan gran saber,Que por verdadero quede.Dixo don Luis Vique: Esta mañana, cuando amanescia, entre durmiendo y velando, sentí una voz de mujer que mostraba ir en pena como la que sintió Julio César, estando para pasar el rio Rubicon, cuando se determinó hacer guerra contra los romanossus enemigos, que por lo que le dixo esta vision, vino en conocimiento ser la ciudad de Roma, que le contó las grandes fatigas que sintió por las crueles guerras y mala voluntad que entre sus ciudadanos habia; por donde yo tambien he venido á conoscer quién es ésta que me aparesció. Y es la ciudad de Valencia, diciendo que yo hiciese una figura que la representase delante vuestra excelencia para que la desagraviase de los agravios que está agraviada; y dejóme en un papel escrito todo lo que por parte suya se habia de suplicar. Ya la veo entrar, desagráviela vuestra excelencia para que torne á ser Valencia. Hecha la entrada y acato debido al Duque, dixo:Excelentísimo señor, yo estoy agraviada de las damas que están hechas tan á su placer, que todos los servicios que les hacen sus servidores los toman á burlas; que no es de burlar lo que no se debe olvidar; y aunque todo se les debe, debrian quedar deudoras para mostrarse agradecidas y no desconocidas. Yo me veo muy mal pagada dellas, que siendo mis hijas me hacen obras de enemigas; pues con los menosprecios que hacen se retiran los que las sirven de servirlas, que bien dice este dicho: Por do se piensa ganar se pierdeel desengañar. Piensan ganar mucho con despreciar algunos que no son para servirlas ni para ser sus criados, y ellos quedan sin oirlas ni verlas de maltratados. Que no es bien dar ocasion perderse la reputacion, pues la dellas y dellos se pierde en perderse la crianza, que cada uno dellos podria decir al otro, viendo la vuestra se pierde la mia. Suplico á vuestra excelencia, pues ha hecho leyes para los caballeros, se haga para las damas; y todos haciendo lo que deben yo seré Valencia, que agora no soy sino Desvalencia.Luego salió con un agravio don Joan de Cardona y dixo: Señor, yo estoy maravillado de las damas, que por haber la primera dellas sojuzgado al primer hombre, quieren tener el mando sobre nosotros, que nunca mejor cosa se dixo, que decille palomando, haciendo al hombre palo, y á la mujer mando. Y no lo digo por los casados que no están desto agraviados, sino de los por casar, que mejor paresceria no fuesen maltratados los que no pueden llegar con quien aman á ser casados, que si no son para maridos en más deben ser tenidos, en servir sin esperar galardon por bien amar; y por esta razon las damas se debrian dejar servir de todos los caballeros, porque no se pierda lo que tanto se gana.Respondió la señora doña Margarita de Peralta, y dixo: Mucho se ha maravillado el señor don Juan de Cardona, y ha quedado una flor de maravillas, que huele bien lo que ha dicho y parece mal, pues no se usa; temiendo estoy que se han de secar sus flores á la salida del sol de mi razon, que ya sale y digo: Que del palomando que ha dicho, lo mejor d’este nombre es que el hombre sea palo para sostener el cuerpo de los trabajos que tiene el deseo del amor, y la mujer ha de ser el mando para moderar su mal desear de los apetitos desmesurados que vuestro Cupido tiene; y si á vuestra excelencia le parece que yo he ganado este palomando, qu’es tener nosotras el mando para que no se desmanden los malos deseos de los que nos sirven, póngalo en la ley que se ha de hacer.Dixo el Duque: En razon está todo cuanto ha dicho la señora doña Margarita de Peralta, que su nombre dice:Per alta piace, como dirá esta séptima ley:Por alta place la damaQue bien mandando manda,Pues que no se desmanda,Mande la buena fama.Quiero decir, señores,Que el mando esté en mujeres,Por moderar placeresQue gastan los amores.Don Joan de Cardona salió con otro agravio, y dixo: Los caballeros estamos muy agraviados de las damas que no se quieren tener á ley, mostrando la poca que tienen en dejarse servir de muchos caballeros; y si dicen que nadi puede forzar á no ser bien quisto es muy gran verdad, mas puédense mostrar con demostraciones las intinciones, que en la cara pueden ver lo que siente de pesar ó de placer. Responderán las damas que si no se puede atajar de ser amadas, ménos se podrá excusar si l’amor les hace fuerza para amar, y páguenme de procurador por haber respondido lo que nunca respondieran; porque jamas han otorgado, que mujeres han amado.Dixo la señora doña Beatriz de Osorio:No hay don Joan más avisadoQue sólo en él paresce bueno,Si habla el suyo y l’ajeno.Una cosa me paresce decir que se ha olvidado, que aquello que no toca, suélelo callar la boca, y es que si la dama muestra estar descontenta del que la sirve, sea desculpada quien no consiente ser amada.Dixo el Duque: Muy poco trabajo hay de hacer leyes entre los muy bien hablados, que hablando hablan leyes avisados. Y pues ya está platicada diréla más abreviada, esta muy importante octava ley:Las damas que con ley van,Nunca deben consentirQue las haya de servirSino sólo su galan.Si no se puede atajar,Muestre con demostracionQue no está en su corazonLo que no puede excusar.El almirante de Aragon salió con luto por la muerte de don Berenguer Mercader, que murió d’amores por una crueldad que las damas usan, y dixo: Grande agravio nos hacen las damas, que siendo gasta hombres, no quieren dalles adobo, que á ser guantes los adobarian No sé qué sufrimiento basta, que una dama de nuestra tierra la haya puesto sobre los ojos al muerto qu’he nombrado, porque le vino cuerdo para servirla, y ella le volvió insensible de mucho sentir lo que le despreció. Razon sería que al servidor, que le trastornan el seso, diesen adobo con ámbar de bien tratar, y almizque le compasion y que dixesen: Cuerdo es bienamador que pierde el seso de amor, y si no pudiera hablar, diga yo le haga callar y diga, si locuras dice, no me enoja lo que dice, y si dice necedades, conténtense de haber traido al hombre fuera de sentido.Respondió la señora doña Marina de Tovar: Muy bien ha pintado el señor Almirante á su placer y á nuestro pesar, si él fuera dama peor le sabria sufrir locuras y necedades en amores que ganarle sus competidores; yo quiero ser de su parte, pues es el todo de la razon, que en ley está, quien hizo el loco que lo sufra, como dice este cantar: Quien gasta debe adobar.Dixo el Duque: No se debe responder donde todo es aprender, y doy por respuesta la vuestra plática, que es esta novena ley:La dama que su hermosuraHace al hombre enloquecer,Quien hace el seso perder,Súfralo como cordura.Que de ser bien avisado,Se pierde el seso por amar;Adóbelo para adobarLo que muy bien ha gastado.Don Miguel Fernandez dixo: Si no fuese gastar el dia llorando, demandaria justicia d’esto. Las damas ayudan á mal morir á sus servidores, que riendo se mueren deamores, y el hacer morir riendo es matarnos halagando. Yo creo que les dan á comer de la hierba de Cerdeña, que se dice matariendo, que riendo d’él se muere, quien do no le quieren quiere; y ésta es la hierba de Cerdeña que le dan, que por ser de mal querer, qu’es mala tierra, con la vida nos entierra. Yo, señor, suplico por vos á vuestra excelencia, y por todos los enamorados, que por esto ley se haga, que no den reseña y paga en amores burlar de los servidores á cada rincon, qu’es matar á gran traicion, como muestra este dicho: La autoridad de matar no la tiene de burlar.Dixo la Reina: Don Miguel, vos habeis puesto en el baile del amor á quien más que todos baila, que es el Duque, mi señor. Yo quiero responder por las damas, que las hecistes hechiceras con la hierba de Cerdeña, que vos le pusistes nombre matarriendo, y la vuestra se dice mátalascallando, que vuestra mujer lo dice, que sois desencamina casados. No sé por qué habeis demandado lo que no habeis menester, que negar se le puede á quien pide lo que no debe. Vos nunca sois estado en la cama por amor, y temeisos de morir, y más será del desamor que teneis, que todos mueren éticos d’ese mal; yo sería de parescer que no se hagaley, para que las damas dejen de burlar de burladores, que sería desigual en los amores.Dixo el Duque: Santiguar me quiero para esta ley, pues no puedo sino hacer justicia, y temo de ser justiciado de la Reina, mi señora, que ya sin esto es matadora, cuanto más haciendo esta ley, que todas cantarán contra mí:Enemiga le soy, madre,Aquel caballero yo,Mal enemiga le só.Yo sé que les pasará el enojo cuando se verán mejor servidas con esta última decena ley:No burlen más de galanes,So pena de ser burladas,Que seguir malas pisadas,Se pierden los capitanes;Y tambien las capitanas,Que si más se burlarán,Lo que d’esto ganarán,Correrán carreras vanas.Dixo el Duque: Señores, yo les quiero convidar á lo que soy convidado. Bajemos á la huerta, que mis cantores quieren hacer la fiesta del Mayo que hacen en Italia, y con razon meresce ser tan celebrado este mes; sino, dígalo mastre Zapater para quesepamos lo mejor d’esta fiesta en qué está, y lo que más le parescerá decirnos, que será un buen dejo d’esta sala-córte que aquí se ha tuvido.Mastre Zapater, como lo era de crianza y saber, dió el obrar por respuesta, y dixo: El saber y poder del Criador de todo lo criado es tal y tan grande, que fué cosa conveniente no dejarse comprender, que de no saber perfectamente lo que su Majestad es, venimos á saber claramente qué cosa es Dios; por donde se viene á considerar que aquello qu’es más saber y poder que todas las criaturas, es el Criador, á quien debemos adorar y creer. Grande engaño recibieron en este mundo los que dieron crédito á Lucifer, como fueron los idólatras y mahométicos que le creyeron y adoraron, pues siendo criatura, no podia ser él creador, sino quien á él habia creado; y pues esto no tiene contradicion, ménos la tiene para creer qu’es Dios, considerar la gran providencia y gobierno que en todo tiene, y contemplando su casa y oficios d’ella, se ve quién es Su Majestad, como en los criados se conoce cuál es el señor d’ellos; pues lo conoscerémos por el sér y dignidad y operaciones de los ángeles, que el espiritual ser d’ellos nos dice que nadi lo supo ni pudo crear sino elCreador; y asimismo que siendo de mayor dignidad que los hombres, ha sabido y podido hacer que nos sirvan por custodios y medianeros, alcanzándonos gracias para ir al cielo, que son las operaciones d’ellos.Tambien es de considerar en los otros cuerpos celestiales, que son el sol y la luna para alumbrar la tierra, y los signos y planetas y estrellas, los efectos que hacen por sus influencias y las inclinaciones que dan á en debajo su curso nasce, por ser cuerpos superiores, y nosotros inferiores á ellos, y tanto, que si por menosprecio tenemos osar de hablar y entrar donde algun mal espíritu está de los que sentimos por el mundo, nos asombran y matan, sino los que tienen mando sobre ellos, que son sacerdotes y seculares por divina virtud; por donde se concluye que la primera causa sólo es Dios, de quien proceden todas las segundas causas, que son las criaturas. Y por esto, respondiendo á lo que vuestra excelencia me ha mandado, digo que sólo al mes de Mayo dan las estrellas influencias para engendrar todos los metales, que por mineros de la tierra se engendran, como el oro y plata y los otros, y tambien todo género de piedras preciosas, y tienen más virtud las hierbas en este mes que en todo el año por el rucío que cae delcielo sobre la tierra, que es manná cogido en muchas partes para medicinar los cuerpos humanos; y vistas las grandes excelencias y provechos que se alcanzan en este mes de Mayo, vinieron los romanos y muchas naciones á celebrar esta fiesta, por la que el cielo nos hace en darnos tan grandes tesoros como nos da, y para ser católicas estas alegrías, han de ser dando gracias á quien las da, que es nuestro Señor Dios, de quien todas las criaturas proceden y son hechas.En acabar mastre Zapater abajaron á la huerta del Real, donde hallaron un aparato de la manera que oirán.Estaba un cielo de tela, pintado tan natural que no parescia artificial, con un sol de vidro como vidriera, que los rayos del otro verdadero daban en él, y le hacian dar luz, no faltando estrellas que por sutil arte resplandecieron á la noche. Debajo dél habia una bellísima arboleda, con unos paseaderos de obra de cañas, cubiertas de arrayan, y entre ellos unas estancias en cuadro, hechas de lo mesmo; y en medio de este edificio estaba una plaza redonda, arbolada al entorno de cipreses con asentaderos, donde estaba una fuente de plata, que sobre una columna tenía la figura de Cupido,que la representaba un mochacho muy hermoso con el arco sin cuerda, asegurando con este mote que en una guirnalda traia: sin cuerda por no acordar. En el remate de la columna estaba este letrero: Soy la fuente del deseo, que su deseo alcanzará quien d’esta agua beberá.Tenia en la mano izquierda un ramo de flores, y en la mano derecha un guion real con una plancha de oro por bandera, con estos versos en ella, que muestran, moralizando á Cupido, quién es:El muy grande niño de muchos señor,Desnudo con alas y nunca cansadas,Con arco y saetas de plomo y doradas,en yerra le llama el gran dios d’amor.¿Sabeis quién es este de tanto valor?Cupido se dice, y es nuestro deseoQue cuando codicia d’amor lo más feo,Pierde lo bueno y es todo dolor.Entónces desnudo, muy desvergonzado,Razon le contempla, y muchos le pintan,Sin ver, pues no ve qu’es mal deseadoVolar con dos alas de vicio malvado,Y voluntad mala que el bueno despintan.El arco su fuerza primero nos tira,Saeta dorada que toma de grado,Las otras de plomo despues que ha tomado,Penando las siente quien ama en su ira.Los que se probaban en esta aventurahabian de beber del agua, y al que no se queria dar secábase la fuente, y ántes de gustar della habian de publicar lo que deseaban. Estando en este deleite sintieron que venian los del Mayo con gran música de todo género de instrumentos, que tañeron en esta fiesta, y subieron á las ventanas para ver la entrada dellos. Venía delante de todos un Confaloner, con un caballo blanco cubierto de una red de oro guarnecida de muchas flores, y el vestido de lo mismo con un estandarte de seda verde, broslado todo de flores, y una guirnalda en la cabeza, de lo mesmo, sobre una cabellera, y él era rubio y dispuesto, hermoso y desbarbado. Venian en torno dél, vestidos en figura de ninfas, los cantores de su excelencia cantando:Bien venga el magioEl Confaloner selvagio.Con este triunfo entraron en la huerta del Real, y en ser delante el Duque y la Reina, el Confaloner selvagio dixo: Yo soy el Mayo, hijo de naturaleza humana, representador del placer con flores y frutos, para recreacion de las criaturas, que debilitadas salen de la frialdad del invierno, enemigo de la vida humana, y renovadorde la virtud, pues conmigo renueva lo que el invierno envejece. Proveedor de la salud, con hierbas de maravillosas virtudes, conservador del contento, porque el deleite no se pierda; traia este mote en la guirnalda de su cabeza: Quien es Mayo pasa el año.Habló luégo una de las que le acompañaban, que venía vestida de una ropa montesina, toda broslada de montes con un mote que decia: Por montes se debe andar, por no abaxar, y dixo: Yo soy la ninfa de los montes, que habito en el monte Olimpo, que está en la Grecia, de quien muchas naciones contaron el tiempo, porque los griegos hacian unos juegos en él de cuatro en cuatro años, que principiaron el año cccc. y vj. despues de la destruccion de Troya. Y los romanos de cien en cien años hacian sacrificios en él, que por ser más alto que las nubes y los vientos, siempre hallaban la ceniza de los cienaños pasados como las dejaban.Habló un otra que venía vestida con una ropa toda broslada de ondas de aguas del mar, y el mote decia: los que mejor triunfaron mis aguas ensangrentaron, y dixo: Yo soy la ninfa de las aguas, que lo más habito en la profundidad della, entre lasgentes que habitan en lo interior del medio de la tierra, que son nombradas gente de agua, que estando lo más dentro della no los mata.Habló un otra que venía vestida de una ropa toda broslada de muy lindas arboledas, y el mote decia: por mis florestas no matan calorosas fiestas. Y dixo: Yo soy la ninfa de las florestas que lo más habito por Flándes y Alemania, donde las gentes dejan las poblaciones y viven en las florestas, que son muy arboladas, para que la furia del sol, cuando está en Leon, no pueda entrar en ellas.Cada una d’estas ninfas traian muchas vestidas como ellas venian, que fué cosa de ver, y oirles tañer la diversidad de instrumentos que tañeron.Levantóse Joan Fernandez diciendo: Yo quiero ser el primero que me probaré en esta aventura, y dixo: Yo tengo deseo de alcanzar que mi mujer en los dias caniculares no tenga celos de mí, que peor es que cigarra, que en todo el dia no calla, y temo que no reviente; y en allegarse á beber el agua se le secó, y él echó unReniego de míPorque me casé,Que si no me casáraNo me encativáraPor una BeneitaQue nunca lo fué.Su mujer se llegó á probarse, y dixo: Yo tinch un desig, que bon profit me faza, que estigues en la caza, tostems mon marit y nom cazas en casa, que mi posa brasa. Quiso beber del agua y no salió; y su marido le dixo: ¿qué haré yo, que el agua huye de vos?Don Diego Ladron llegó á beber del agua, y dixo: Yo tengo un deseo, que las damas perdiesen los deseos, que peores son que de preñadas, que no les podeis negar lo que piden, porque no muevan, y no dejan de mover, que no están firmes en querer. La fuente se le secó, y él dixo: Las damas le habrán hecho del ojo que no saliese, que cuando sus ojos tiran por la mira del enojo, tan blanco el ojo.Llegó á probarse la señora doña María de Robles su mujer, y dixo: Yo tengo un deseo, que mi señor don Diego tuviese deseos de preñada de bien parir, que si no pareciese mal no le faltarian comadres y compadres para batizar, y sé que le pornian por nombre don Diego Git y Calla, que no hallo qué es saber galan y hacerse mal querer.Respondió su marido: Si me hago malquerer es por sanar una celosa, que sois vos: que mucho se debe hacer para conservar á la mujer.Dixo ella: Verdad es, mas nadi debe ser bueno con mal ajeno.Al Duque les paresció tan bien está plática, que dixo á la Reina: Señora, probarme quiero en esta aventura, pues hace tanbien hablar, que Julio César fué en Asia por aprender retórica de Apolonio, astrólogo. Que todo se debe probar por saber muy bien hablar.Tomó de la mano á la Reina, y en ser delante la fuente, dixo: Yo deseo ser deseado de vuestra alteza y no aborrecido; y en querer beber del agua no salió.Rióse mucho la Reina, y dixo: Todo se le hace mal á mal pensar, yo me quiero probar por ver cómo me irá. Tal voy al agua, como cierva herida, y no soy creida, porque tengo por marido un descreido. Yo digo que tengo un deseo de preñada, y es de no ser olvidada del Duque, mi señor, que cualquier que no se quiere es muy gran olvidador; allegar quiero al agua, ya la veo seca, pues todo se me deseca, que mucho daña si ventura desengaña.El Duque se rió, y dixo: Señora, cabales estamos de risas y deseos, vuestra altezade mal pensar perdió; que sin tocar nunca es bien determinar.La Reina dixo: ¿Amigo sois de tocar? Respondió, no, sino de destocar, d’eso pues reniego yo. Señora, no me ha entendido, que de no tocar ha sido mi destocar. A otro perro con ese hueso.Dixo Joan Fernandez: Señora, si perra dixera por mi mujer lo entendiera; puix sou gos, seré yo gosa, per ser vos un Barbarosa ab cent mullers. Hágolo por haber hijos, para mostrar que en vos se toma no engendrar, y no en mí. Mes val que estigam axí, que si fill tingues de vos sería masa graciós.Dixo don Luis Margarit: Departir quiero estos amores d’estos señores; probarme quiero que de un gran deseo muero.La señora, su mujer, dixo: Los deseos de maridos no merescen ser cumplidos, porque son parientes de la traicion.Respondió su marido: Vuestra merced lo verá, qu’el agua no me faltará por mostrar que os soy leal á bien y á mal. Y digo que mi deseo, que ninguna me mirase porque en vos no idolatrase. Que al parangon se muestra más la perficion, y en llegarse á la fuente se le secó.Su mujer se le rió cara á cara, y dixo:Cuán cierto está que no engaña la ventura, vuestro deseo fué engañarme, queriendo darme á entender desear no ser mirado por no idolatrar en mí, y todo vais falsificado, pues huis siempre de mí; y no fuig qui á casa torna.Dixo la señora doña Joana Pallas: Señora doña Violante, amagau lo valenciá, que castellans van per la terra, que per burlar de nostra llengua nos furten les peraules, y pórtenles á Castella pera fer farses ab ella, que mones son de Valencia, parlant ab reverencia.Dixo Joan Fernandez: D’esas monerías don Diego se ha burlado con cuentos valencianos de castellanos, y hánselo muy bien pagado, que burlar del burlador es de avisado.Dixo don Francisco: Yo quiero probar en qué parará un deseo que tengo, y es, si he de comer un higo que me hacen en una relogía; y queriendo beber del agua se le secó.Dixo la señora doña Francisca, su mujer: Yo conozco la higuera de ese higo, que por esto vos sacastes en las cañas papahigo y no le paparéis; por eso no subais á la higuera que sabeis, que dicho me ha que no deja cogerse, que bajar es el subir que hade perderse. Yo tambien quiero probar un buen deseo en qué tiene de parar, y es que nunca os mirasen otros ojos sino los mios, porque estaria al seguro que no seríades burlado, pues los más hombres que se enamoran, son de ojos burladores, que los miran, y por ellos no sospiran, ántes hacen sospirar. Que el mirar de la mujer, lo más es para burlar. El agua se me ha secado, vos ternéis, señor marido, muchos higos y burlado.Don Pedro Mascó y la señora doña Castellana, su mujer, llegaron á probarse, y dixo el marido: Yo deseo nunca ser olvidado de una valenciana y castellana, que cuando más y más las miro más sospiro; y probó á beber del agua y secóse.Dixo la señora, su mujer: Pues me tengo de probar, deseo no desear á un Pedro más contento de sí mesmo que de mí, que no está léjos de aquí; y queriendo beber del agua se le secó.Dixo el marido: Señora mujer, decidme quién es el Pedro más contento que habeis deseado, que todo estoy demudado, mas no mudado en desamor, que no se muda un buen amor.Y ella respondió: Y’os lo diré, si vos me decis quién son las dos que deseais no ser olvidado dellas.Él se rió, y dixo: Mirad cuánto ciegan los celos, que os habeis desconocido; pues nombránd’os yo Valenciana y Castellana, que sois vos, os habeis hecho celosa pensando que fuesen dos; picado habeis, no lo negueis.Ella se rió, y dixo:Tambien habeis vos picadoDel Pedro que os he nombrado,Más contento de sí mesmoQue de mí;Pues sois vos si estais aquí.Don Baltasar Mercader llegó á probarse en la aventura, y dixo: Yo tengo un deseo que pocos le tienen, de morir primero que mi mujer, porque yo me desesperaria si ella me faltase, y de otra parte no lo querria, porque de celos yo iria al infierno si otro la gozase; alargó la mano para beber del agua y secóse la fuente.Y la señora doña Isabel, su mujer, dixo: Yo tambien quiero probarme con el mismo deseo que mi señor don Baltasar tiene, y de las dos cosas que él ha deseado, la que ménos querria quiero, y es, que su merced se muriese primero porque nadi d’él gozase si por ventura se casase, que por ventura habriade ser segun me suele querer; y el agua se le secó y sospiró.Don Luis Vich tomó de la mano á la señora doña Mencía, su mujer, y dixo: Señora, vamos á probarnos en esa aventura, que mostrar quiero cuanto os quiero, y es mi deseo que vuestra merced creyese de mí que despues que la miré he cegado para cuantas he mirado, que topándolas voy como á ciego, y perdon les pido luégo diciéndoles: Hag’os saber que mis ojos dejo en casa mirando siempre á mi mujer.Dixo la señora doña Mencía: Tan casados son nuestros deseos como nosotros, pues deseo lo mismo de vuestra merced, que si deja los ojos en casa para siempre mirarme, no quedan los mios en la posada por irse tras él; que si en ella tengo de ver, con los ojos de mi hija ha de ser, que no veo sino con los de Doñana. Llegaron estos dos tan casados en su voluntad á beber del agua y no se les dió, que Cupido que la daba la quitó porque no muriesen de placer de verse favorecer más que todos del amor, que fuera hacer gran sinsabor.Don Berenguer Aguilar llegó á probarse, y dixo: Yo deseo que la señora doña Leonor, mi mujer, me tuviese por tan buen casado que no dejase cantar por casa á su criadaMarinsueña: Mal casada, no te enojes; que cantando le va esta cancion por meternos en quistion, que en ser en Valencia estas castellanas, son revuelve-casados y descasa-maridos.Dixo la señora doña Leonor: Quien se da mal á entender, se va á perder.Respondió su marido: Quien se da á mal sospechar, va á mal andar, como hace Marinsueña, que debe ensoñar que yo soy mal marido, y serlo he, porque ella vaya á cantar á otra casa; y queriendo beber del agua, se le secó, y á su mujer le rogó que no se probase en ella, que enojado estuvo d’ella.Don Miguel Fernandez tuvo por cierto que se cumpliria un deseo que tenía, y llegó á la fuente á probarse, y dixo: Yo tengo un deseo de ser muy leal en amores si me guardasen lealtad, mas no se usa, que mal uso descubre quien es confuso, bien sé que hablo contra mí, mas yo sé quién obra contra nosotros en seguir y perseguir las damas á sus amadores, con este diabólico uso, nombrado deslealtad, que tantos quieren cuantos ven de servidores, y á todos hacen disfavores; y queriendo beber del agua, se le secó, y dixo: Desculpado so si no tengo lealtad, que no quiere esta bondad, Cupido,nuestro deseo, por seguir l’amor más feo en los amores, que nascen de mal amor desamores.Dixo la señora doña Ana, su mujer:Buen pintor es mi marido,Á su placer ha pintado,Falsas nos ha retratado,Guárdeos Dios de arrepentido.Todas l’han amenazadoQue será bien combatido.Y’os prometo de no ayudaros, que bien dicen: Quien mal busca, presto le halla. Yo quiero tambien probarme en esta aventura, y es mi deseo que no viese lo que veo cuando me enoja, que ver mal, males antoja; y en llegar á beber del agua se le secó, y dixo: Ya me temia que jamas alcanzaria dejar de ver en amores refalsados amadores. Señoras, demos mala postre á mi marido, que esta plática ha movido.Vinieron dos disfrazados á probarse en esta aventura, y el uno venía armado de cuerpo con unas muy ricas armas, llenas de flores esmaltadas sobre planchas de oro de martillo y en un chapeu que traia una red de oro colgaba, que su rostro le atapaba, y este mote en él traia, Miraflor de Milan.Y el otro venía en cuerpo muy bien vestido,como á soldado, de terciopelo carmesí, con unos ojos en blanco mirando al cielo, broslados entre muchas alas de oro de martillo, esmaltadas, y en un sombrerete de lo mismo traia este mote que decia: El deseo siempre vela, mira y vuela.Y en ser delante la fuente para decir sus deseos, el uno que en su mote representaba ser el deseo, quiso comenzar á decir lo que deseaba, y el otro, que venía armado, le dixo razonando á modo de diálogo lo que oiréis en este razonamiento:

SONETO. 4. 7.El marear que el mar d’amor nos hace,Es muy peor qu’el mar que se navega,El mar d’amor muy más veces reniegaY mueve más, pues con placer desplace.Desplácenos con lo que más nos place,Con el mirar que nos contenta y ciega,Y este placer á mucha gente niega,Y en tierra y mar amor hace y deshace.Digámosle del mar suyo almirante,Que es el marqués de libertad perdida,Duque tambien de voluntad humana.Conde de paz, sino reina levante,Y rey del fin y reina sin medida,Que amor es rey do voluntades gana.Dixo Joan Fernandez: Este otro soneto hará saber cómo le fué al señor don Diego acompañando unas damas que fueron á ver las galeras de don Álvaro de Bazan, y en ser luégo en barca se mareó en tanta manera, que le pusieron nombre don Diego mareado, y volviéronlo á tierra y á su casa enuna litera á la noche, y las damas le iban cantando:Mal amar os prueba mucho,Caballero,Debe ser de mal parlero.Y él respondió:Mareado estoy d’amor,Que dado me han competidor.Dixo don Luis Milan: Para sanar este mareado d’amor que se conhorte con lo que dice:Solatium est miseris socios habere penates, doy esteSONETO INTERCALADO.Soñado he lo que no fué soñado,La triste muerte de Leandro y Hero,Amor y muerte fué con ellos Nero,Que amor se vuelve muerte al desdichado.De su torre por él se ha arrojadoEn ver que se ahogó su caballero,Pasando el mar d’amor tan verdadero,Sus vidas con sus muertes han casado.Tal soy, como Leandro, más que muertoPor olas d’este mal de mi enemiga,Vos no sois Hero, sino Nero mia.Aquél pasando el mar gozó de puertoLos dias que vivió con su fatiga,Yo por mejor Leandro ser querria.Dixo don Francisco: Mejor se hallariaahora una Nero á cada paso que media Hero en medio mundo.Dixo la señora doña Leonor Gualvez: Por no haber ya ningun Leandro no se halla Hero alguna.Respondió Joan Fernandez: Esta casta de enamorados yo la he conservado hasta agora, que no ha mucho que estaba yo hecho un Leandro medio muerto de amores al pié de una torre, y no faltó una Hero que pensando que yo estaba muerto se quiso echar, si yo no echára de presto un sospiro que la detuvo, que no se echó de la torre abajo por mí, y dixo: A no sospirar mi Leandro, yo me desesperaba como Hero.Dixo don Luis Milan:Nunca fuera caballeroDe damas tan bien querido,Como fué Joan LeandroDe una Hero que no ha sido.Y no porque no se hallen Heros y Leandros, mas no se hallará Leandro en tal Joan, que sus amores flojos van;Pues que no osaria nadarPor aquel brazo de mar,Que á nado le pasabaLeandro cuando nadaba,Una legua por la mar,Para á su Hero llegar.Dixo la Reina:Perdido se ha l’amorEn Valencia,Aunque no en una excelencia.Respondió el Duque:Ni ménos perdido le hanUn alteza y un milan.Replicó la Reina:Para hacer que no me enojenSus amores,Sácame mis burladores.Dixo la señora doña Margarita de Peralta:Ya no se hallarán LeandrosAmadores,Sino landres en amores.Respondióle Joan Fernandez:Pues yo sé una Hero sin falta,Qu’es una linda Peralta,Que el galan que la sirviese,Leandro por ella volviese.Dixo la señora doña Beatriz de Osorio:Si un Leandro verdaderoFuesen hoy dia á buscar,Para nunca sospirar,En don Diego MaltequieroEste amor podrán hallar.Respondióle don Diego Ladron:Si una verdadera HeroBuscan para burladora,Osorio es esta señora,Que se nombra doña Nero.Dixo la señora doña Marina de Tobar:Si un Leandro amor se hallase,L’amor resucitaria;Y si mucho se buscase,En don Francisco se hallaria.Respondióle don Francisco:Señora doña Marina,Si en ella un Hero viese,Y Leandro me volviese,No me ahogue su Marina.Dixo don Luis Milan: Hero en latin quiere decir yo seré, si una Leonor Galan d’esto se quiere servir, la serviré.Respondió la señora doña Leonor:Si Leandro quereis ser,¿Cómo puede faltar HeroÁ un amor muy verdadero?Dixo el Duque: Ya veis cuán infamada está Valencia, que no hay amor en ella; y esto no viene sino por un gran descuido que se tiene, que no quieren ser buenos oficiales los caballeros en su oficio, que essaber á maestro en todo lo que no debe ignorar un caballero, que para ganar buen nombre críanos naturaleza, y quiere que se ayude el hombre; y exercitándose en las virtudes, el cielo da la gracia para alcanzarlas y la paga para remunerarlas, porque no hay bien sin amigo ni mal sin castigo: y así como la verdadera justicia remunera lo bueno y castiga lo malo, los príncipes para ser buenos deben galardonar á los buenos y castigar á los malos, que el galardon hace los hombres mejores y el castigo que no sean peores. Mucha culpa tienen los padres si sus hijos se pierden á culpa dellos, pues hay algunos que tienen más cuidado de hacer un buen caballo que un hombre bueno; y por esto dixo un cortesano portugues, á quien fué demandado qué le parescia de una ciudad muy nombrada que habia visto: Heu e visto muytos homos boos para cavalos e muytos cavalos boos para homes; queriendo decir lo más malo que una república podia tener y lo mejor que poseer debria, que son hombres, como hacia un filósofo viendo su ciudad de Aténas muy perdida por falta de hombres, que iba de dia con una lanterna encendida poniéndola á la cara de cuantos topaba, y decíanle qué buscaba, y él respondió:Busco hombres y no los hallo. Y por esto don Luis Milan dixo que el caballero bien aderezado sólo de cuerpo, y no de alma, le podrian decir don Pedro Mula ó don Juan Caballo; y tornando á nuestro propósito, para que el amor se cobrase en Valencia, sería menester hacer leyes para algunas damas, que no se descuidasen de hacer lo que deben, y á los caballeros que supiesen cómo las han de servir, y sería de parescer que mañana, despues de haber comido, acudiesen aquí las damas que venir querrán, para que se hiciesen á voluntad de todos estas leyes, que no reina amor ni rey sin tener ley. Paresció bien á todos, y quedaron con este concierto.El otro dia no vieron el hora cómo acudir y acudieron muchos caballeros y damas á esta sala-córte, que se tuvo en la sala mayor del Real, donde el Duque y la Reina se pusieron sobre un teatro de quince gradas en alto, y los caballeros en un cadalso y las damas en otro, y el Duque proponiendo, dixo: Señores, Valencia está muy infamada por todo el mundo, de muy desamorada, que ningun amor hay en ella; para que se cobre el amor y la fama della, fuy de parescer que, á voluntad de todos los que aquí están, se hagan leyes para que las damassean bien servidas, y los caballeros que lo habrán menester sepan en qué las han de servir, y diga cada uno de qué está agraviado del otro, y concertados todos haráse ley sobre ello.Comenzó don Rodrigo de Borja, y dixo: Yo estoy agraviado d’esto que hacen las damas, no dan crédito en amores que caballero tenga amor, y hanse vuelto burladoras, y el galan más burlador, que perdido el crédito se pierde el amor.Respondió la señora doña Ángela de Aragon y del Milan, condesa de Almenara, y dixo: Señor don Rodrigo, si las damas lo son, no han de sufrir á los caballeros que digan á la que sirven requiebros sin sospirar, que es indicio de burlar, ni ménos se requiebren sino con sus damas; que l’amor que es chocarrero, no sospira y es parlero.Sobre esto hizo el Duque esta primera ley:Lo que está en ley sea leyQue sospire el servidor,Y si no es sospirador,Tenga con su dama ley.Y será la que y’os digoQue requiebro nunca diga,Sino sólo á su amiga,Sino, denle al enemigo.Dixo don Diego Ladron: yo estoy muyagraviado de la mala condicion que las damas tienen, que siempre nos muestran zuño, que nublos de piedra son zuños de mala condicion, y temiendo de pedradas huimos de nuboladas.Respondió la señora doña Mencía Manrique: Señor don Diego, merescen ser apedreados y ver zuños muy nublados los que tienen tan poco miramiento, que sin saber la condicion de su dama la sirva el caballero, pues es cierto, quien contra condicion irá, piensa servir y enojará.El Duque rió mucho de los zuños nublados, y hizo esta segunda ley:Deben saber la condicionDe cualquier servida dama,Para bien servir quien l’ama,Pues está mucho en razon.Que contentacion no daSin la condicion seguir,Que pensando bien servir,Deservir parescerá.Dixo don Berenguer Aguilar: Yo tengo un agravio de las damas, que son mucho descuidadas, que nunca responden á lo dicho sino, ¿qu’es eso que me habeis dicho? que nunca bien responderá quien nunca está en lo que está.Respondió la señora doña Castellana Belvis: Señor don Berenguer, si lo que me han dicho es verdad, vuestra merced más tira á engordar que á festejar; y si es ansí, los descuidados con descuidos son pagados.El Duque hizo sobre este caso esta tercera ley:No deben ser descuidadosQue muestran desamorados,Que descuido es accidenteQue muestra quien poco siente.El que falta en aguardarFalta muestra en el amar,Qu’el amor muy más se muestraEn las obras que á la muestra.Dixo Joan Fernandez: yo tengo un muy grande agravio que las damas nos hacen, y es la deslealtad que tienen, que poco há se estaban alabando en una vesita, deciendo: Pues tenemos el palomando sobre los amadores, hagamos que sientan el palo porque no tengan el mando.Respondió la señora doña Hierónima su mujer: Tostemps feu lo Margarit, per vesites aguartant encenser que va encensant, fum de noyes vos han dit.Dixo el Duque: Nunca mejor apodo se dixo, encensero de humo de nuevas. Señor don Luis Margarit, avisadamente dió ocasionla señora doña Hierónima que hablase, que mucho se pierde en callar un buen hablar; y escuchen, que á todos comprende esta cuarta ley.Nadi sea deslealEn obrar, mirar, ni hablar,Que traicion es en amar;Vamos todos al igual.Y para muy justa serTengan libertad si quieren,A quien ley no le tuvierenQue no la haya de tener.Dixo don Luis Margarit: Señora doña Hierónima, pues me hizo encensero, yo quiero encensar para humo quitar entre damas y caballeros; Cupido me aparesció esta noche pasada y díxome: Tú has de proponer mañana en la sala-córte un agravio que se hace muy grande en los amores, que da ocasion de mucho mal y es éste; que los enamorados nunca deben reñir con sus competidores, por no dar que hablar á miradores echando juicios temerarios sobre las honras de las amadas y amadores, que la causa del reñir ha de ser para alabar y no infamar. Mas no deben negarse las cortesías á la italiana; háblanse sin tener gana por quitar mal decir y mal pensar, y la estrecha amistad no la deben detener, que esmuy malo de comer, en la mesa, que es traicion ó gran simpleza. Que la dama no sea fia, de simple ó falsa compañía; y es de tener por mucho mal parecer.Respondió la señora doña Hierónima: Ab molta raó he donat occasió que vossa merce parlas. No se puede decir más donde responder es ménos.Al Duque le paresció muy bien, haciendo sobre esto esta quinta ley:No paresce bien que sirveReñir con el competidor,Qu’es locura ó poco amorEl que sirve si desirve.Y da mucho que hablarDe lo que no es bien decir,Y si debe de reñir,Sea para más honrar.Dixo don Francisco Fenollet: Un grande agravio quiero proponer por parte de la Vénus, madre de Cupido, qu’esta noche me vino en sueños y díxome: Mañana en la sala-córte has de proclamar que no se consienta mentir mal, sino bien, en los amores; yo le dixe que me dixera cuál era mal ó bien mentir. Respondióme: Aquel es mentir bestial, qu’es causador de mucho mal, y el que mal no puede hacer es mentir para placer. Entendido que hube que hay buenasmentiras, yo desculpé á Joan Fernandez de sus cuentos, pues no son yerros, aunque lo son por ser de baja nascion, que de bajos podrian ser contrabajos de música desentonada, pues que todos son risada para bocas de reir, que se rien sin sentir, como papagayos son risueños sin intencion.Dixo la señora doña Violante Mascó: Si supiese quién sana de mucho reir querria desto sanar, para no dar que hablar si rio de no sentir, qu’es peor que mal pensar.Dixo el Duque: Tan bien me ha parecido lo que ha dicho la señora doña Violante como todos lo verán en esta sexta ley:Cuando no s’ha de burlarNadi sea fementido,Que no debe ser creidoQuien no puede acreditar.Y lo que burlar se puede,Sea para dar placer,Mentir con tan gran saber,Que por verdadero quede.Dixo don Luis Vique: Esta mañana, cuando amanescia, entre durmiendo y velando, sentí una voz de mujer que mostraba ir en pena como la que sintió Julio César, estando para pasar el rio Rubicon, cuando se determinó hacer guerra contra los romanossus enemigos, que por lo que le dixo esta vision, vino en conocimiento ser la ciudad de Roma, que le contó las grandes fatigas que sintió por las crueles guerras y mala voluntad que entre sus ciudadanos habia; por donde yo tambien he venido á conoscer quién es ésta que me aparesció. Y es la ciudad de Valencia, diciendo que yo hiciese una figura que la representase delante vuestra excelencia para que la desagraviase de los agravios que está agraviada; y dejóme en un papel escrito todo lo que por parte suya se habia de suplicar. Ya la veo entrar, desagráviela vuestra excelencia para que torne á ser Valencia. Hecha la entrada y acato debido al Duque, dixo:Excelentísimo señor, yo estoy agraviada de las damas que están hechas tan á su placer, que todos los servicios que les hacen sus servidores los toman á burlas; que no es de burlar lo que no se debe olvidar; y aunque todo se les debe, debrian quedar deudoras para mostrarse agradecidas y no desconocidas. Yo me veo muy mal pagada dellas, que siendo mis hijas me hacen obras de enemigas; pues con los menosprecios que hacen se retiran los que las sirven de servirlas, que bien dice este dicho: Por do se piensa ganar se pierdeel desengañar. Piensan ganar mucho con despreciar algunos que no son para servirlas ni para ser sus criados, y ellos quedan sin oirlas ni verlas de maltratados. Que no es bien dar ocasion perderse la reputacion, pues la dellas y dellos se pierde en perderse la crianza, que cada uno dellos podria decir al otro, viendo la vuestra se pierde la mia. Suplico á vuestra excelencia, pues ha hecho leyes para los caballeros, se haga para las damas; y todos haciendo lo que deben yo seré Valencia, que agora no soy sino Desvalencia.Luego salió con un agravio don Joan de Cardona y dixo: Señor, yo estoy maravillado de las damas, que por haber la primera dellas sojuzgado al primer hombre, quieren tener el mando sobre nosotros, que nunca mejor cosa se dixo, que decille palomando, haciendo al hombre palo, y á la mujer mando. Y no lo digo por los casados que no están desto agraviados, sino de los por casar, que mejor paresceria no fuesen maltratados los que no pueden llegar con quien aman á ser casados, que si no son para maridos en más deben ser tenidos, en servir sin esperar galardon por bien amar; y por esta razon las damas se debrian dejar servir de todos los caballeros, porque no se pierda lo que tanto se gana.Respondió la señora doña Margarita de Peralta, y dixo: Mucho se ha maravillado el señor don Juan de Cardona, y ha quedado una flor de maravillas, que huele bien lo que ha dicho y parece mal, pues no se usa; temiendo estoy que se han de secar sus flores á la salida del sol de mi razon, que ya sale y digo: Que del palomando que ha dicho, lo mejor d’este nombre es que el hombre sea palo para sostener el cuerpo de los trabajos que tiene el deseo del amor, y la mujer ha de ser el mando para moderar su mal desear de los apetitos desmesurados que vuestro Cupido tiene; y si á vuestra excelencia le parece que yo he ganado este palomando, qu’es tener nosotras el mando para que no se desmanden los malos deseos de los que nos sirven, póngalo en la ley que se ha de hacer.Dixo el Duque: En razon está todo cuanto ha dicho la señora doña Margarita de Peralta, que su nombre dice:Per alta piace, como dirá esta séptima ley:Por alta place la damaQue bien mandando manda,Pues que no se desmanda,Mande la buena fama.Quiero decir, señores,Que el mando esté en mujeres,Por moderar placeresQue gastan los amores.Don Joan de Cardona salió con otro agravio, y dixo: Los caballeros estamos muy agraviados de las damas que no se quieren tener á ley, mostrando la poca que tienen en dejarse servir de muchos caballeros; y si dicen que nadi puede forzar á no ser bien quisto es muy gran verdad, mas puédense mostrar con demostraciones las intinciones, que en la cara pueden ver lo que siente de pesar ó de placer. Responderán las damas que si no se puede atajar de ser amadas, ménos se podrá excusar si l’amor les hace fuerza para amar, y páguenme de procurador por haber respondido lo que nunca respondieran; porque jamas han otorgado, que mujeres han amado.Dixo la señora doña Beatriz de Osorio:No hay don Joan más avisadoQue sólo en él paresce bueno,Si habla el suyo y l’ajeno.Una cosa me paresce decir que se ha olvidado, que aquello que no toca, suélelo callar la boca, y es que si la dama muestra estar descontenta del que la sirve, sea desculpada quien no consiente ser amada.Dixo el Duque: Muy poco trabajo hay de hacer leyes entre los muy bien hablados, que hablando hablan leyes avisados. Y pues ya está platicada diréla más abreviada, esta muy importante octava ley:Las damas que con ley van,Nunca deben consentirQue las haya de servirSino sólo su galan.Si no se puede atajar,Muestre con demostracionQue no está en su corazonLo que no puede excusar.El almirante de Aragon salió con luto por la muerte de don Berenguer Mercader, que murió d’amores por una crueldad que las damas usan, y dixo: Grande agravio nos hacen las damas, que siendo gasta hombres, no quieren dalles adobo, que á ser guantes los adobarian No sé qué sufrimiento basta, que una dama de nuestra tierra la haya puesto sobre los ojos al muerto qu’he nombrado, porque le vino cuerdo para servirla, y ella le volvió insensible de mucho sentir lo que le despreció. Razon sería que al servidor, que le trastornan el seso, diesen adobo con ámbar de bien tratar, y almizque le compasion y que dixesen: Cuerdo es bienamador que pierde el seso de amor, y si no pudiera hablar, diga yo le haga callar y diga, si locuras dice, no me enoja lo que dice, y si dice necedades, conténtense de haber traido al hombre fuera de sentido.Respondió la señora doña Marina de Tovar: Muy bien ha pintado el señor Almirante á su placer y á nuestro pesar, si él fuera dama peor le sabria sufrir locuras y necedades en amores que ganarle sus competidores; yo quiero ser de su parte, pues es el todo de la razon, que en ley está, quien hizo el loco que lo sufra, como dice este cantar: Quien gasta debe adobar.Dixo el Duque: No se debe responder donde todo es aprender, y doy por respuesta la vuestra plática, que es esta novena ley:La dama que su hermosuraHace al hombre enloquecer,Quien hace el seso perder,Súfralo como cordura.Que de ser bien avisado,Se pierde el seso por amar;Adóbelo para adobarLo que muy bien ha gastado.Don Miguel Fernandez dixo: Si no fuese gastar el dia llorando, demandaria justicia d’esto. Las damas ayudan á mal morir á sus servidores, que riendo se mueren deamores, y el hacer morir riendo es matarnos halagando. Yo creo que les dan á comer de la hierba de Cerdeña, que se dice matariendo, que riendo d’él se muere, quien do no le quieren quiere; y ésta es la hierba de Cerdeña que le dan, que por ser de mal querer, qu’es mala tierra, con la vida nos entierra. Yo, señor, suplico por vos á vuestra excelencia, y por todos los enamorados, que por esto ley se haga, que no den reseña y paga en amores burlar de los servidores á cada rincon, qu’es matar á gran traicion, como muestra este dicho: La autoridad de matar no la tiene de burlar.Dixo la Reina: Don Miguel, vos habeis puesto en el baile del amor á quien más que todos baila, que es el Duque, mi señor. Yo quiero responder por las damas, que las hecistes hechiceras con la hierba de Cerdeña, que vos le pusistes nombre matarriendo, y la vuestra se dice mátalascallando, que vuestra mujer lo dice, que sois desencamina casados. No sé por qué habeis demandado lo que no habeis menester, que negar se le puede á quien pide lo que no debe. Vos nunca sois estado en la cama por amor, y temeisos de morir, y más será del desamor que teneis, que todos mueren éticos d’ese mal; yo sería de parescer que no se hagaley, para que las damas dejen de burlar de burladores, que sería desigual en los amores.Dixo el Duque: Santiguar me quiero para esta ley, pues no puedo sino hacer justicia, y temo de ser justiciado de la Reina, mi señora, que ya sin esto es matadora, cuanto más haciendo esta ley, que todas cantarán contra mí:Enemiga le soy, madre,Aquel caballero yo,Mal enemiga le só.Yo sé que les pasará el enojo cuando se verán mejor servidas con esta última decena ley:No burlen más de galanes,So pena de ser burladas,Que seguir malas pisadas,Se pierden los capitanes;Y tambien las capitanas,Que si más se burlarán,Lo que d’esto ganarán,Correrán carreras vanas.Dixo el Duque: Señores, yo les quiero convidar á lo que soy convidado. Bajemos á la huerta, que mis cantores quieren hacer la fiesta del Mayo que hacen en Italia, y con razon meresce ser tan celebrado este mes; sino, dígalo mastre Zapater para quesepamos lo mejor d’esta fiesta en qué está, y lo que más le parescerá decirnos, que será un buen dejo d’esta sala-córte que aquí se ha tuvido.Mastre Zapater, como lo era de crianza y saber, dió el obrar por respuesta, y dixo: El saber y poder del Criador de todo lo criado es tal y tan grande, que fué cosa conveniente no dejarse comprender, que de no saber perfectamente lo que su Majestad es, venimos á saber claramente qué cosa es Dios; por donde se viene á considerar que aquello qu’es más saber y poder que todas las criaturas, es el Criador, á quien debemos adorar y creer. Grande engaño recibieron en este mundo los que dieron crédito á Lucifer, como fueron los idólatras y mahométicos que le creyeron y adoraron, pues siendo criatura, no podia ser él creador, sino quien á él habia creado; y pues esto no tiene contradicion, ménos la tiene para creer qu’es Dios, considerar la gran providencia y gobierno que en todo tiene, y contemplando su casa y oficios d’ella, se ve quién es Su Majestad, como en los criados se conoce cuál es el señor d’ellos; pues lo conoscerémos por el sér y dignidad y operaciones de los ángeles, que el espiritual ser d’ellos nos dice que nadi lo supo ni pudo crear sino elCreador; y asimismo que siendo de mayor dignidad que los hombres, ha sabido y podido hacer que nos sirvan por custodios y medianeros, alcanzándonos gracias para ir al cielo, que son las operaciones d’ellos.Tambien es de considerar en los otros cuerpos celestiales, que son el sol y la luna para alumbrar la tierra, y los signos y planetas y estrellas, los efectos que hacen por sus influencias y las inclinaciones que dan á en debajo su curso nasce, por ser cuerpos superiores, y nosotros inferiores á ellos, y tanto, que si por menosprecio tenemos osar de hablar y entrar donde algun mal espíritu está de los que sentimos por el mundo, nos asombran y matan, sino los que tienen mando sobre ellos, que son sacerdotes y seculares por divina virtud; por donde se concluye que la primera causa sólo es Dios, de quien proceden todas las segundas causas, que son las criaturas. Y por esto, respondiendo á lo que vuestra excelencia me ha mandado, digo que sólo al mes de Mayo dan las estrellas influencias para engendrar todos los metales, que por mineros de la tierra se engendran, como el oro y plata y los otros, y tambien todo género de piedras preciosas, y tienen más virtud las hierbas en este mes que en todo el año por el rucío que cae delcielo sobre la tierra, que es manná cogido en muchas partes para medicinar los cuerpos humanos; y vistas las grandes excelencias y provechos que se alcanzan en este mes de Mayo, vinieron los romanos y muchas naciones á celebrar esta fiesta, por la que el cielo nos hace en darnos tan grandes tesoros como nos da, y para ser católicas estas alegrías, han de ser dando gracias á quien las da, que es nuestro Señor Dios, de quien todas las criaturas proceden y son hechas.En acabar mastre Zapater abajaron á la huerta del Real, donde hallaron un aparato de la manera que oirán.Estaba un cielo de tela, pintado tan natural que no parescia artificial, con un sol de vidro como vidriera, que los rayos del otro verdadero daban en él, y le hacian dar luz, no faltando estrellas que por sutil arte resplandecieron á la noche. Debajo dél habia una bellísima arboleda, con unos paseaderos de obra de cañas, cubiertas de arrayan, y entre ellos unas estancias en cuadro, hechas de lo mesmo; y en medio de este edificio estaba una plaza redonda, arbolada al entorno de cipreses con asentaderos, donde estaba una fuente de plata, que sobre una columna tenía la figura de Cupido,que la representaba un mochacho muy hermoso con el arco sin cuerda, asegurando con este mote que en una guirnalda traia: sin cuerda por no acordar. En el remate de la columna estaba este letrero: Soy la fuente del deseo, que su deseo alcanzará quien d’esta agua beberá.Tenia en la mano izquierda un ramo de flores, y en la mano derecha un guion real con una plancha de oro por bandera, con estos versos en ella, que muestran, moralizando á Cupido, quién es:El muy grande niño de muchos señor,Desnudo con alas y nunca cansadas,Con arco y saetas de plomo y doradas,en yerra le llama el gran dios d’amor.¿Sabeis quién es este de tanto valor?Cupido se dice, y es nuestro deseoQue cuando codicia d’amor lo más feo,Pierde lo bueno y es todo dolor.Entónces desnudo, muy desvergonzado,Razon le contempla, y muchos le pintan,Sin ver, pues no ve qu’es mal deseadoVolar con dos alas de vicio malvado,Y voluntad mala que el bueno despintan.El arco su fuerza primero nos tira,Saeta dorada que toma de grado,Las otras de plomo despues que ha tomado,Penando las siente quien ama en su ira.Los que se probaban en esta aventurahabian de beber del agua, y al que no se queria dar secábase la fuente, y ántes de gustar della habian de publicar lo que deseaban. Estando en este deleite sintieron que venian los del Mayo con gran música de todo género de instrumentos, que tañeron en esta fiesta, y subieron á las ventanas para ver la entrada dellos. Venía delante de todos un Confaloner, con un caballo blanco cubierto de una red de oro guarnecida de muchas flores, y el vestido de lo mismo con un estandarte de seda verde, broslado todo de flores, y una guirnalda en la cabeza, de lo mesmo, sobre una cabellera, y él era rubio y dispuesto, hermoso y desbarbado. Venian en torno dél, vestidos en figura de ninfas, los cantores de su excelencia cantando:Bien venga el magioEl Confaloner selvagio.Con este triunfo entraron en la huerta del Real, y en ser delante el Duque y la Reina, el Confaloner selvagio dixo: Yo soy el Mayo, hijo de naturaleza humana, representador del placer con flores y frutos, para recreacion de las criaturas, que debilitadas salen de la frialdad del invierno, enemigo de la vida humana, y renovadorde la virtud, pues conmigo renueva lo que el invierno envejece. Proveedor de la salud, con hierbas de maravillosas virtudes, conservador del contento, porque el deleite no se pierda; traia este mote en la guirnalda de su cabeza: Quien es Mayo pasa el año.Habló luégo una de las que le acompañaban, que venía vestida de una ropa montesina, toda broslada de montes con un mote que decia: Por montes se debe andar, por no abaxar, y dixo: Yo soy la ninfa de los montes, que habito en el monte Olimpo, que está en la Grecia, de quien muchas naciones contaron el tiempo, porque los griegos hacian unos juegos en él de cuatro en cuatro años, que principiaron el año cccc. y vj. despues de la destruccion de Troya. Y los romanos de cien en cien años hacian sacrificios en él, que por ser más alto que las nubes y los vientos, siempre hallaban la ceniza de los cienaños pasados como las dejaban.Habló un otra que venía vestida con una ropa toda broslada de ondas de aguas del mar, y el mote decia: los que mejor triunfaron mis aguas ensangrentaron, y dixo: Yo soy la ninfa de las aguas, que lo más habito en la profundidad della, entre lasgentes que habitan en lo interior del medio de la tierra, que son nombradas gente de agua, que estando lo más dentro della no los mata.Habló un otra que venía vestida de una ropa toda broslada de muy lindas arboledas, y el mote decia: por mis florestas no matan calorosas fiestas. Y dixo: Yo soy la ninfa de las florestas que lo más habito por Flándes y Alemania, donde las gentes dejan las poblaciones y viven en las florestas, que son muy arboladas, para que la furia del sol, cuando está en Leon, no pueda entrar en ellas.Cada una d’estas ninfas traian muchas vestidas como ellas venian, que fué cosa de ver, y oirles tañer la diversidad de instrumentos que tañeron.Levantóse Joan Fernandez diciendo: Yo quiero ser el primero que me probaré en esta aventura, y dixo: Yo tengo deseo de alcanzar que mi mujer en los dias caniculares no tenga celos de mí, que peor es que cigarra, que en todo el dia no calla, y temo que no reviente; y en allegarse á beber el agua se le secó, y él echó unReniego de míPorque me casé,Que si no me casáraNo me encativáraPor una BeneitaQue nunca lo fué.Su mujer se llegó á probarse, y dixo: Yo tinch un desig, que bon profit me faza, que estigues en la caza, tostems mon marit y nom cazas en casa, que mi posa brasa. Quiso beber del agua y no salió; y su marido le dixo: ¿qué haré yo, que el agua huye de vos?Don Diego Ladron llegó á beber del agua, y dixo: Yo tengo un deseo, que las damas perdiesen los deseos, que peores son que de preñadas, que no les podeis negar lo que piden, porque no muevan, y no dejan de mover, que no están firmes en querer. La fuente se le secó, y él dixo: Las damas le habrán hecho del ojo que no saliese, que cuando sus ojos tiran por la mira del enojo, tan blanco el ojo.Llegó á probarse la señora doña María de Robles su mujer, y dixo: Yo tengo un deseo, que mi señor don Diego tuviese deseos de preñada de bien parir, que si no pareciese mal no le faltarian comadres y compadres para batizar, y sé que le pornian por nombre don Diego Git y Calla, que no hallo qué es saber galan y hacerse mal querer.Respondió su marido: Si me hago malquerer es por sanar una celosa, que sois vos: que mucho se debe hacer para conservar á la mujer.Dixo ella: Verdad es, mas nadi debe ser bueno con mal ajeno.Al Duque les paresció tan bien está plática, que dixo á la Reina: Señora, probarme quiero en esta aventura, pues hace tanbien hablar, que Julio César fué en Asia por aprender retórica de Apolonio, astrólogo. Que todo se debe probar por saber muy bien hablar.Tomó de la mano á la Reina, y en ser delante la fuente, dixo: Yo deseo ser deseado de vuestra alteza y no aborrecido; y en querer beber del agua no salió.Rióse mucho la Reina, y dixo: Todo se le hace mal á mal pensar, yo me quiero probar por ver cómo me irá. Tal voy al agua, como cierva herida, y no soy creida, porque tengo por marido un descreido. Yo digo que tengo un deseo de preñada, y es de no ser olvidada del Duque, mi señor, que cualquier que no se quiere es muy gran olvidador; allegar quiero al agua, ya la veo seca, pues todo se me deseca, que mucho daña si ventura desengaña.El Duque se rió, y dixo: Señora, cabales estamos de risas y deseos, vuestra altezade mal pensar perdió; que sin tocar nunca es bien determinar.La Reina dixo: ¿Amigo sois de tocar? Respondió, no, sino de destocar, d’eso pues reniego yo. Señora, no me ha entendido, que de no tocar ha sido mi destocar. A otro perro con ese hueso.Dixo Joan Fernandez: Señora, si perra dixera por mi mujer lo entendiera; puix sou gos, seré yo gosa, per ser vos un Barbarosa ab cent mullers. Hágolo por haber hijos, para mostrar que en vos se toma no engendrar, y no en mí. Mes val que estigam axí, que si fill tingues de vos sería masa graciós.Dixo don Luis Margarit: Departir quiero estos amores d’estos señores; probarme quiero que de un gran deseo muero.La señora, su mujer, dixo: Los deseos de maridos no merescen ser cumplidos, porque son parientes de la traicion.Respondió su marido: Vuestra merced lo verá, qu’el agua no me faltará por mostrar que os soy leal á bien y á mal. Y digo que mi deseo, que ninguna me mirase porque en vos no idolatrase. Que al parangon se muestra más la perficion, y en llegarse á la fuente se le secó.Su mujer se le rió cara á cara, y dixo:Cuán cierto está que no engaña la ventura, vuestro deseo fué engañarme, queriendo darme á entender desear no ser mirado por no idolatrar en mí, y todo vais falsificado, pues huis siempre de mí; y no fuig qui á casa torna.Dixo la señora doña Joana Pallas: Señora doña Violante, amagau lo valenciá, que castellans van per la terra, que per burlar de nostra llengua nos furten les peraules, y pórtenles á Castella pera fer farses ab ella, que mones son de Valencia, parlant ab reverencia.Dixo Joan Fernandez: D’esas monerías don Diego se ha burlado con cuentos valencianos de castellanos, y hánselo muy bien pagado, que burlar del burlador es de avisado.Dixo don Francisco: Yo quiero probar en qué parará un deseo que tengo, y es, si he de comer un higo que me hacen en una relogía; y queriendo beber del agua se le secó.Dixo la señora doña Francisca, su mujer: Yo conozco la higuera de ese higo, que por esto vos sacastes en las cañas papahigo y no le paparéis; por eso no subais á la higuera que sabeis, que dicho me ha que no deja cogerse, que bajar es el subir que hade perderse. Yo tambien quiero probar un buen deseo en qué tiene de parar, y es que nunca os mirasen otros ojos sino los mios, porque estaria al seguro que no seríades burlado, pues los más hombres que se enamoran, son de ojos burladores, que los miran, y por ellos no sospiran, ántes hacen sospirar. Que el mirar de la mujer, lo más es para burlar. El agua se me ha secado, vos ternéis, señor marido, muchos higos y burlado.Don Pedro Mascó y la señora doña Castellana, su mujer, llegaron á probarse, y dixo el marido: Yo deseo nunca ser olvidado de una valenciana y castellana, que cuando más y más las miro más sospiro; y probó á beber del agua y secóse.Dixo la señora, su mujer: Pues me tengo de probar, deseo no desear á un Pedro más contento de sí mesmo que de mí, que no está léjos de aquí; y queriendo beber del agua se le secó.Dixo el marido: Señora mujer, decidme quién es el Pedro más contento que habeis deseado, que todo estoy demudado, mas no mudado en desamor, que no se muda un buen amor.Y ella respondió: Y’os lo diré, si vos me decis quién son las dos que deseais no ser olvidado dellas.Él se rió, y dixo: Mirad cuánto ciegan los celos, que os habeis desconocido; pues nombránd’os yo Valenciana y Castellana, que sois vos, os habeis hecho celosa pensando que fuesen dos; picado habeis, no lo negueis.Ella se rió, y dixo:Tambien habeis vos picadoDel Pedro que os he nombrado,Más contento de sí mesmoQue de mí;Pues sois vos si estais aquí.Don Baltasar Mercader llegó á probarse en la aventura, y dixo: Yo tengo un deseo que pocos le tienen, de morir primero que mi mujer, porque yo me desesperaria si ella me faltase, y de otra parte no lo querria, porque de celos yo iria al infierno si otro la gozase; alargó la mano para beber del agua y secóse la fuente.Y la señora doña Isabel, su mujer, dixo: Yo tambien quiero probarme con el mismo deseo que mi señor don Baltasar tiene, y de las dos cosas que él ha deseado, la que ménos querria quiero, y es, que su merced se muriese primero porque nadi d’él gozase si por ventura se casase, que por ventura habriade ser segun me suele querer; y el agua se le secó y sospiró.Don Luis Vich tomó de la mano á la señora doña Mencía, su mujer, y dixo: Señora, vamos á probarnos en esa aventura, que mostrar quiero cuanto os quiero, y es mi deseo que vuestra merced creyese de mí que despues que la miré he cegado para cuantas he mirado, que topándolas voy como á ciego, y perdon les pido luégo diciéndoles: Hag’os saber que mis ojos dejo en casa mirando siempre á mi mujer.Dixo la señora doña Mencía: Tan casados son nuestros deseos como nosotros, pues deseo lo mismo de vuestra merced, que si deja los ojos en casa para siempre mirarme, no quedan los mios en la posada por irse tras él; que si en ella tengo de ver, con los ojos de mi hija ha de ser, que no veo sino con los de Doñana. Llegaron estos dos tan casados en su voluntad á beber del agua y no se les dió, que Cupido que la daba la quitó porque no muriesen de placer de verse favorecer más que todos del amor, que fuera hacer gran sinsabor.Don Berenguer Aguilar llegó á probarse, y dixo: Yo deseo que la señora doña Leonor, mi mujer, me tuviese por tan buen casado que no dejase cantar por casa á su criadaMarinsueña: Mal casada, no te enojes; que cantando le va esta cancion por meternos en quistion, que en ser en Valencia estas castellanas, son revuelve-casados y descasa-maridos.Dixo la señora doña Leonor: Quien se da mal á entender, se va á perder.Respondió su marido: Quien se da á mal sospechar, va á mal andar, como hace Marinsueña, que debe ensoñar que yo soy mal marido, y serlo he, porque ella vaya á cantar á otra casa; y queriendo beber del agua, se le secó, y á su mujer le rogó que no se probase en ella, que enojado estuvo d’ella.Don Miguel Fernandez tuvo por cierto que se cumpliria un deseo que tenía, y llegó á la fuente á probarse, y dixo: Yo tengo un deseo de ser muy leal en amores si me guardasen lealtad, mas no se usa, que mal uso descubre quien es confuso, bien sé que hablo contra mí, mas yo sé quién obra contra nosotros en seguir y perseguir las damas á sus amadores, con este diabólico uso, nombrado deslealtad, que tantos quieren cuantos ven de servidores, y á todos hacen disfavores; y queriendo beber del agua, se le secó, y dixo: Desculpado so si no tengo lealtad, que no quiere esta bondad, Cupido,nuestro deseo, por seguir l’amor más feo en los amores, que nascen de mal amor desamores.Dixo la señora doña Ana, su mujer:Buen pintor es mi marido,Á su placer ha pintado,Falsas nos ha retratado,Guárdeos Dios de arrepentido.Todas l’han amenazadoQue será bien combatido.Y’os prometo de no ayudaros, que bien dicen: Quien mal busca, presto le halla. Yo quiero tambien probarme en esta aventura, y es mi deseo que no viese lo que veo cuando me enoja, que ver mal, males antoja; y en llegar á beber del agua se le secó, y dixo: Ya me temia que jamas alcanzaria dejar de ver en amores refalsados amadores. Señoras, demos mala postre á mi marido, que esta plática ha movido.Vinieron dos disfrazados á probarse en esta aventura, y el uno venía armado de cuerpo con unas muy ricas armas, llenas de flores esmaltadas sobre planchas de oro de martillo y en un chapeu que traia una red de oro colgaba, que su rostro le atapaba, y este mote en él traia, Miraflor de Milan.Y el otro venía en cuerpo muy bien vestido,como á soldado, de terciopelo carmesí, con unos ojos en blanco mirando al cielo, broslados entre muchas alas de oro de martillo, esmaltadas, y en un sombrerete de lo mismo traia este mote que decia: El deseo siempre vela, mira y vuela.Y en ser delante la fuente para decir sus deseos, el uno que en su mote representaba ser el deseo, quiso comenzar á decir lo que deseaba, y el otro, que venía armado, le dixo razonando á modo de diálogo lo que oiréis en este razonamiento:

SONETO. 4. 7.

El marear que el mar d’amor nos hace,Es muy peor qu’el mar que se navega,El mar d’amor muy más veces reniegaY mueve más, pues con placer desplace.

Desplácenos con lo que más nos place,Con el mirar que nos contenta y ciega,Y este placer á mucha gente niega,Y en tierra y mar amor hace y deshace.

Digámosle del mar suyo almirante,Que es el marqués de libertad perdida,Duque tambien de voluntad humana.

Conde de paz, sino reina levante,Y rey del fin y reina sin medida,Que amor es rey do voluntades gana.

Dixo Joan Fernandez: Este otro soneto hará saber cómo le fué al señor don Diego acompañando unas damas que fueron á ver las galeras de don Álvaro de Bazan, y en ser luégo en barca se mareó en tanta manera, que le pusieron nombre don Diego mareado, y volviéronlo á tierra y á su casa enuna litera á la noche, y las damas le iban cantando:

Mal amar os prueba mucho,Caballero,Debe ser de mal parlero.

Y él respondió:

Mareado estoy d’amor,Que dado me han competidor.

Dixo don Luis Milan: Para sanar este mareado d’amor que se conhorte con lo que dice:Solatium est miseris socios habere penates, doy este

SONETO INTERCALADO.

Soñado he lo que no fué soñado,La triste muerte de Leandro y Hero,Amor y muerte fué con ellos Nero,Que amor se vuelve muerte al desdichado.

De su torre por él se ha arrojadoEn ver que se ahogó su caballero,Pasando el mar d’amor tan verdadero,Sus vidas con sus muertes han casado.

Tal soy, como Leandro, más que muertoPor olas d’este mal de mi enemiga,Vos no sois Hero, sino Nero mia.

Aquél pasando el mar gozó de puertoLos dias que vivió con su fatiga,Yo por mejor Leandro ser querria.

Dixo don Francisco: Mejor se hallariaahora una Nero á cada paso que media Hero en medio mundo.

Dixo la señora doña Leonor Gualvez: Por no haber ya ningun Leandro no se halla Hero alguna.

Respondió Joan Fernandez: Esta casta de enamorados yo la he conservado hasta agora, que no ha mucho que estaba yo hecho un Leandro medio muerto de amores al pié de una torre, y no faltó una Hero que pensando que yo estaba muerto se quiso echar, si yo no echára de presto un sospiro que la detuvo, que no se echó de la torre abajo por mí, y dixo: A no sospirar mi Leandro, yo me desesperaba como Hero.

Dixo don Luis Milan:

Nunca fuera caballeroDe damas tan bien querido,Como fué Joan LeandroDe una Hero que no ha sido.

Y no porque no se hallen Heros y Leandros, mas no se hallará Leandro en tal Joan, que sus amores flojos van;

Pues que no osaria nadarPor aquel brazo de mar,Que á nado le pasabaLeandro cuando nadaba,Una legua por la mar,Para á su Hero llegar.

Dixo la Reina:

Perdido se ha l’amorEn Valencia,Aunque no en una excelencia.

Respondió el Duque:

Ni ménos perdido le hanUn alteza y un milan.

Replicó la Reina:

Para hacer que no me enojenSus amores,Sácame mis burladores.

Dixo la señora doña Margarita de Peralta:

Ya no se hallarán LeandrosAmadores,Sino landres en amores.

Respondióle Joan Fernandez:

Pues yo sé una Hero sin falta,Qu’es una linda Peralta,Que el galan que la sirviese,Leandro por ella volviese.

Dixo la señora doña Beatriz de Osorio:

Si un Leandro verdaderoFuesen hoy dia á buscar,Para nunca sospirar,En don Diego MaltequieroEste amor podrán hallar.

Respondióle don Diego Ladron:

Si una verdadera HeroBuscan para burladora,Osorio es esta señora,Que se nombra doña Nero.

Dixo la señora doña Marina de Tobar:

Si un Leandro amor se hallase,L’amor resucitaria;Y si mucho se buscase,En don Francisco se hallaria.

Respondióle don Francisco:

Señora doña Marina,Si en ella un Hero viese,Y Leandro me volviese,No me ahogue su Marina.

Dixo don Luis Milan: Hero en latin quiere decir yo seré, si una Leonor Galan d’esto se quiere servir, la serviré.

Respondió la señora doña Leonor:

Si Leandro quereis ser,¿Cómo puede faltar HeroÁ un amor muy verdadero?

Dixo el Duque: Ya veis cuán infamada está Valencia, que no hay amor en ella; y esto no viene sino por un gran descuido que se tiene, que no quieren ser buenos oficiales los caballeros en su oficio, que essaber á maestro en todo lo que no debe ignorar un caballero, que para ganar buen nombre críanos naturaleza, y quiere que se ayude el hombre; y exercitándose en las virtudes, el cielo da la gracia para alcanzarlas y la paga para remunerarlas, porque no hay bien sin amigo ni mal sin castigo: y así como la verdadera justicia remunera lo bueno y castiga lo malo, los príncipes para ser buenos deben galardonar á los buenos y castigar á los malos, que el galardon hace los hombres mejores y el castigo que no sean peores. Mucha culpa tienen los padres si sus hijos se pierden á culpa dellos, pues hay algunos que tienen más cuidado de hacer un buen caballo que un hombre bueno; y por esto dixo un cortesano portugues, á quien fué demandado qué le parescia de una ciudad muy nombrada que habia visto: Heu e visto muytos homos boos para cavalos e muytos cavalos boos para homes; queriendo decir lo más malo que una república podia tener y lo mejor que poseer debria, que son hombres, como hacia un filósofo viendo su ciudad de Aténas muy perdida por falta de hombres, que iba de dia con una lanterna encendida poniéndola á la cara de cuantos topaba, y decíanle qué buscaba, y él respondió:Busco hombres y no los hallo. Y por esto don Luis Milan dixo que el caballero bien aderezado sólo de cuerpo, y no de alma, le podrian decir don Pedro Mula ó don Juan Caballo; y tornando á nuestro propósito, para que el amor se cobrase en Valencia, sería menester hacer leyes para algunas damas, que no se descuidasen de hacer lo que deben, y á los caballeros que supiesen cómo las han de servir, y sería de parescer que mañana, despues de haber comido, acudiesen aquí las damas que venir querrán, para que se hiciesen á voluntad de todos estas leyes, que no reina amor ni rey sin tener ley. Paresció bien á todos, y quedaron con este concierto.

El otro dia no vieron el hora cómo acudir y acudieron muchos caballeros y damas á esta sala-córte, que se tuvo en la sala mayor del Real, donde el Duque y la Reina se pusieron sobre un teatro de quince gradas en alto, y los caballeros en un cadalso y las damas en otro, y el Duque proponiendo, dixo: Señores, Valencia está muy infamada por todo el mundo, de muy desamorada, que ningun amor hay en ella; para que se cobre el amor y la fama della, fuy de parescer que, á voluntad de todos los que aquí están, se hagan leyes para que las damassean bien servidas, y los caballeros que lo habrán menester sepan en qué las han de servir, y diga cada uno de qué está agraviado del otro, y concertados todos haráse ley sobre ello.

Comenzó don Rodrigo de Borja, y dixo: Yo estoy agraviado d’esto que hacen las damas, no dan crédito en amores que caballero tenga amor, y hanse vuelto burladoras, y el galan más burlador, que perdido el crédito se pierde el amor.

Respondió la señora doña Ángela de Aragon y del Milan, condesa de Almenara, y dixo: Señor don Rodrigo, si las damas lo son, no han de sufrir á los caballeros que digan á la que sirven requiebros sin sospirar, que es indicio de burlar, ni ménos se requiebren sino con sus damas; que l’amor que es chocarrero, no sospira y es parlero.

Sobre esto hizo el Duque esta primera ley:

Lo que está en ley sea leyQue sospire el servidor,Y si no es sospirador,Tenga con su dama ley.

Y será la que y’os digoQue requiebro nunca diga,Sino sólo á su amiga,Sino, denle al enemigo.

Dixo don Diego Ladron: yo estoy muyagraviado de la mala condicion que las damas tienen, que siempre nos muestran zuño, que nublos de piedra son zuños de mala condicion, y temiendo de pedradas huimos de nuboladas.

Respondió la señora doña Mencía Manrique: Señor don Diego, merescen ser apedreados y ver zuños muy nublados los que tienen tan poco miramiento, que sin saber la condicion de su dama la sirva el caballero, pues es cierto, quien contra condicion irá, piensa servir y enojará.

El Duque rió mucho de los zuños nublados, y hizo esta segunda ley:

Deben saber la condicionDe cualquier servida dama,Para bien servir quien l’ama,Pues está mucho en razon.

Que contentacion no daSin la condicion seguir,Que pensando bien servir,Deservir parescerá.

Dixo don Berenguer Aguilar: Yo tengo un agravio de las damas, que son mucho descuidadas, que nunca responden á lo dicho sino, ¿qu’es eso que me habeis dicho? que nunca bien responderá quien nunca está en lo que está.

Respondió la señora doña Castellana Belvis: Señor don Berenguer, si lo que me han dicho es verdad, vuestra merced más tira á engordar que á festejar; y si es ansí, los descuidados con descuidos son pagados.

El Duque hizo sobre este caso esta tercera ley:

No deben ser descuidadosQue muestran desamorados,Que descuido es accidenteQue muestra quien poco siente.

El que falta en aguardarFalta muestra en el amar,Qu’el amor muy más se muestraEn las obras que á la muestra.

Dixo Joan Fernandez: yo tengo un muy grande agravio que las damas nos hacen, y es la deslealtad que tienen, que poco há se estaban alabando en una vesita, deciendo: Pues tenemos el palomando sobre los amadores, hagamos que sientan el palo porque no tengan el mando.

Respondió la señora doña Hierónima su mujer: Tostemps feu lo Margarit, per vesites aguartant encenser que va encensant, fum de noyes vos han dit.

Dixo el Duque: Nunca mejor apodo se dixo, encensero de humo de nuevas. Señor don Luis Margarit, avisadamente dió ocasionla señora doña Hierónima que hablase, que mucho se pierde en callar un buen hablar; y escuchen, que á todos comprende esta cuarta ley.

Nadi sea deslealEn obrar, mirar, ni hablar,Que traicion es en amar;Vamos todos al igual.

Y para muy justa serTengan libertad si quieren,A quien ley no le tuvierenQue no la haya de tener.

Dixo don Luis Margarit: Señora doña Hierónima, pues me hizo encensero, yo quiero encensar para humo quitar entre damas y caballeros; Cupido me aparesció esta noche pasada y díxome: Tú has de proponer mañana en la sala-córte un agravio que se hace muy grande en los amores, que da ocasion de mucho mal y es éste; que los enamorados nunca deben reñir con sus competidores, por no dar que hablar á miradores echando juicios temerarios sobre las honras de las amadas y amadores, que la causa del reñir ha de ser para alabar y no infamar. Mas no deben negarse las cortesías á la italiana; háblanse sin tener gana por quitar mal decir y mal pensar, y la estrecha amistad no la deben detener, que esmuy malo de comer, en la mesa, que es traicion ó gran simpleza. Que la dama no sea fia, de simple ó falsa compañía; y es de tener por mucho mal parecer.

Respondió la señora doña Hierónima: Ab molta raó he donat occasió que vossa merce parlas. No se puede decir más donde responder es ménos.

Al Duque le paresció muy bien, haciendo sobre esto esta quinta ley:

No paresce bien que sirveReñir con el competidor,Qu’es locura ó poco amorEl que sirve si desirve.

Y da mucho que hablarDe lo que no es bien decir,Y si debe de reñir,Sea para más honrar.

Dixo don Francisco Fenollet: Un grande agravio quiero proponer por parte de la Vénus, madre de Cupido, qu’esta noche me vino en sueños y díxome: Mañana en la sala-córte has de proclamar que no se consienta mentir mal, sino bien, en los amores; yo le dixe que me dixera cuál era mal ó bien mentir. Respondióme: Aquel es mentir bestial, qu’es causador de mucho mal, y el que mal no puede hacer es mentir para placer. Entendido que hube que hay buenasmentiras, yo desculpé á Joan Fernandez de sus cuentos, pues no son yerros, aunque lo son por ser de baja nascion, que de bajos podrian ser contrabajos de música desentonada, pues que todos son risada para bocas de reir, que se rien sin sentir, como papagayos son risueños sin intencion.

Dixo la señora doña Violante Mascó: Si supiese quién sana de mucho reir querria desto sanar, para no dar que hablar si rio de no sentir, qu’es peor que mal pensar.

Dixo el Duque: Tan bien me ha parecido lo que ha dicho la señora doña Violante como todos lo verán en esta sexta ley:

Cuando no s’ha de burlarNadi sea fementido,Que no debe ser creidoQuien no puede acreditar.

Y lo que burlar se puede,Sea para dar placer,Mentir con tan gran saber,Que por verdadero quede.

Dixo don Luis Vique: Esta mañana, cuando amanescia, entre durmiendo y velando, sentí una voz de mujer que mostraba ir en pena como la que sintió Julio César, estando para pasar el rio Rubicon, cuando se determinó hacer guerra contra los romanossus enemigos, que por lo que le dixo esta vision, vino en conocimiento ser la ciudad de Roma, que le contó las grandes fatigas que sintió por las crueles guerras y mala voluntad que entre sus ciudadanos habia; por donde yo tambien he venido á conoscer quién es ésta que me aparesció. Y es la ciudad de Valencia, diciendo que yo hiciese una figura que la representase delante vuestra excelencia para que la desagraviase de los agravios que está agraviada; y dejóme en un papel escrito todo lo que por parte suya se habia de suplicar. Ya la veo entrar, desagráviela vuestra excelencia para que torne á ser Valencia. Hecha la entrada y acato debido al Duque, dixo:

Excelentísimo señor, yo estoy agraviada de las damas que están hechas tan á su placer, que todos los servicios que les hacen sus servidores los toman á burlas; que no es de burlar lo que no se debe olvidar; y aunque todo se les debe, debrian quedar deudoras para mostrarse agradecidas y no desconocidas. Yo me veo muy mal pagada dellas, que siendo mis hijas me hacen obras de enemigas; pues con los menosprecios que hacen se retiran los que las sirven de servirlas, que bien dice este dicho: Por do se piensa ganar se pierdeel desengañar. Piensan ganar mucho con despreciar algunos que no son para servirlas ni para ser sus criados, y ellos quedan sin oirlas ni verlas de maltratados. Que no es bien dar ocasion perderse la reputacion, pues la dellas y dellos se pierde en perderse la crianza, que cada uno dellos podria decir al otro, viendo la vuestra se pierde la mia. Suplico á vuestra excelencia, pues ha hecho leyes para los caballeros, se haga para las damas; y todos haciendo lo que deben yo seré Valencia, que agora no soy sino Desvalencia.

Luego salió con un agravio don Joan de Cardona y dixo: Señor, yo estoy maravillado de las damas, que por haber la primera dellas sojuzgado al primer hombre, quieren tener el mando sobre nosotros, que nunca mejor cosa se dixo, que decille palomando, haciendo al hombre palo, y á la mujer mando. Y no lo digo por los casados que no están desto agraviados, sino de los por casar, que mejor paresceria no fuesen maltratados los que no pueden llegar con quien aman á ser casados, que si no son para maridos en más deben ser tenidos, en servir sin esperar galardon por bien amar; y por esta razon las damas se debrian dejar servir de todos los caballeros, porque no se pierda lo que tanto se gana.

Respondió la señora doña Margarita de Peralta, y dixo: Mucho se ha maravillado el señor don Juan de Cardona, y ha quedado una flor de maravillas, que huele bien lo que ha dicho y parece mal, pues no se usa; temiendo estoy que se han de secar sus flores á la salida del sol de mi razon, que ya sale y digo: Que del palomando que ha dicho, lo mejor d’este nombre es que el hombre sea palo para sostener el cuerpo de los trabajos que tiene el deseo del amor, y la mujer ha de ser el mando para moderar su mal desear de los apetitos desmesurados que vuestro Cupido tiene; y si á vuestra excelencia le parece que yo he ganado este palomando, qu’es tener nosotras el mando para que no se desmanden los malos deseos de los que nos sirven, póngalo en la ley que se ha de hacer.

Dixo el Duque: En razon está todo cuanto ha dicho la señora doña Margarita de Peralta, que su nombre dice:Per alta piace, como dirá esta séptima ley:

Por alta place la damaQue bien mandando manda,Pues que no se desmanda,Mande la buena fama.

Quiero decir, señores,Que el mando esté en mujeres,Por moderar placeresQue gastan los amores.

Don Joan de Cardona salió con otro agravio, y dixo: Los caballeros estamos muy agraviados de las damas que no se quieren tener á ley, mostrando la poca que tienen en dejarse servir de muchos caballeros; y si dicen que nadi puede forzar á no ser bien quisto es muy gran verdad, mas puédense mostrar con demostraciones las intinciones, que en la cara pueden ver lo que siente de pesar ó de placer. Responderán las damas que si no se puede atajar de ser amadas, ménos se podrá excusar si l’amor les hace fuerza para amar, y páguenme de procurador por haber respondido lo que nunca respondieran; porque jamas han otorgado, que mujeres han amado.

Dixo la señora doña Beatriz de Osorio:

No hay don Joan más avisadoQue sólo en él paresce bueno,Si habla el suyo y l’ajeno.

Una cosa me paresce decir que se ha olvidado, que aquello que no toca, suélelo callar la boca, y es que si la dama muestra estar descontenta del que la sirve, sea desculpada quien no consiente ser amada.

Dixo el Duque: Muy poco trabajo hay de hacer leyes entre los muy bien hablados, que hablando hablan leyes avisados. Y pues ya está platicada diréla más abreviada, esta muy importante octava ley:

Las damas que con ley van,Nunca deben consentirQue las haya de servirSino sólo su galan.

Si no se puede atajar,Muestre con demostracionQue no está en su corazonLo que no puede excusar.

El almirante de Aragon salió con luto por la muerte de don Berenguer Mercader, que murió d’amores por una crueldad que las damas usan, y dixo: Grande agravio nos hacen las damas, que siendo gasta hombres, no quieren dalles adobo, que á ser guantes los adobarian No sé qué sufrimiento basta, que una dama de nuestra tierra la haya puesto sobre los ojos al muerto qu’he nombrado, porque le vino cuerdo para servirla, y ella le volvió insensible de mucho sentir lo que le despreció. Razon sería que al servidor, que le trastornan el seso, diesen adobo con ámbar de bien tratar, y almizque le compasion y que dixesen: Cuerdo es bienamador que pierde el seso de amor, y si no pudiera hablar, diga yo le haga callar y diga, si locuras dice, no me enoja lo que dice, y si dice necedades, conténtense de haber traido al hombre fuera de sentido.

Respondió la señora doña Marina de Tovar: Muy bien ha pintado el señor Almirante á su placer y á nuestro pesar, si él fuera dama peor le sabria sufrir locuras y necedades en amores que ganarle sus competidores; yo quiero ser de su parte, pues es el todo de la razon, que en ley está, quien hizo el loco que lo sufra, como dice este cantar: Quien gasta debe adobar.

Dixo el Duque: No se debe responder donde todo es aprender, y doy por respuesta la vuestra plática, que es esta novena ley:

La dama que su hermosuraHace al hombre enloquecer,Quien hace el seso perder,Súfralo como cordura.

Que de ser bien avisado,Se pierde el seso por amar;Adóbelo para adobarLo que muy bien ha gastado.

Don Miguel Fernandez dixo: Si no fuese gastar el dia llorando, demandaria justicia d’esto. Las damas ayudan á mal morir á sus servidores, que riendo se mueren deamores, y el hacer morir riendo es matarnos halagando. Yo creo que les dan á comer de la hierba de Cerdeña, que se dice matariendo, que riendo d’él se muere, quien do no le quieren quiere; y ésta es la hierba de Cerdeña que le dan, que por ser de mal querer, qu’es mala tierra, con la vida nos entierra. Yo, señor, suplico por vos á vuestra excelencia, y por todos los enamorados, que por esto ley se haga, que no den reseña y paga en amores burlar de los servidores á cada rincon, qu’es matar á gran traicion, como muestra este dicho: La autoridad de matar no la tiene de burlar.

Dixo la Reina: Don Miguel, vos habeis puesto en el baile del amor á quien más que todos baila, que es el Duque, mi señor. Yo quiero responder por las damas, que las hecistes hechiceras con la hierba de Cerdeña, que vos le pusistes nombre matarriendo, y la vuestra se dice mátalascallando, que vuestra mujer lo dice, que sois desencamina casados. No sé por qué habeis demandado lo que no habeis menester, que negar se le puede á quien pide lo que no debe. Vos nunca sois estado en la cama por amor, y temeisos de morir, y más será del desamor que teneis, que todos mueren éticos d’ese mal; yo sería de parescer que no se hagaley, para que las damas dejen de burlar de burladores, que sería desigual en los amores.

Dixo el Duque: Santiguar me quiero para esta ley, pues no puedo sino hacer justicia, y temo de ser justiciado de la Reina, mi señora, que ya sin esto es matadora, cuanto más haciendo esta ley, que todas cantarán contra mí:

Enemiga le soy, madre,Aquel caballero yo,Mal enemiga le só.

Yo sé que les pasará el enojo cuando se verán mejor servidas con esta última decena ley:

No burlen más de galanes,So pena de ser burladas,Que seguir malas pisadas,Se pierden los capitanes;

Y tambien las capitanas,Que si más se burlarán,Lo que d’esto ganarán,Correrán carreras vanas.

Dixo el Duque: Señores, yo les quiero convidar á lo que soy convidado. Bajemos á la huerta, que mis cantores quieren hacer la fiesta del Mayo que hacen en Italia, y con razon meresce ser tan celebrado este mes; sino, dígalo mastre Zapater para quesepamos lo mejor d’esta fiesta en qué está, y lo que más le parescerá decirnos, que será un buen dejo d’esta sala-córte que aquí se ha tuvido.

Mastre Zapater, como lo era de crianza y saber, dió el obrar por respuesta, y dixo: El saber y poder del Criador de todo lo criado es tal y tan grande, que fué cosa conveniente no dejarse comprender, que de no saber perfectamente lo que su Majestad es, venimos á saber claramente qué cosa es Dios; por donde se viene á considerar que aquello qu’es más saber y poder que todas las criaturas, es el Criador, á quien debemos adorar y creer. Grande engaño recibieron en este mundo los que dieron crédito á Lucifer, como fueron los idólatras y mahométicos que le creyeron y adoraron, pues siendo criatura, no podia ser él creador, sino quien á él habia creado; y pues esto no tiene contradicion, ménos la tiene para creer qu’es Dios, considerar la gran providencia y gobierno que en todo tiene, y contemplando su casa y oficios d’ella, se ve quién es Su Majestad, como en los criados se conoce cuál es el señor d’ellos; pues lo conoscerémos por el sér y dignidad y operaciones de los ángeles, que el espiritual ser d’ellos nos dice que nadi lo supo ni pudo crear sino elCreador; y asimismo que siendo de mayor dignidad que los hombres, ha sabido y podido hacer que nos sirvan por custodios y medianeros, alcanzándonos gracias para ir al cielo, que son las operaciones d’ellos.

Tambien es de considerar en los otros cuerpos celestiales, que son el sol y la luna para alumbrar la tierra, y los signos y planetas y estrellas, los efectos que hacen por sus influencias y las inclinaciones que dan á en debajo su curso nasce, por ser cuerpos superiores, y nosotros inferiores á ellos, y tanto, que si por menosprecio tenemos osar de hablar y entrar donde algun mal espíritu está de los que sentimos por el mundo, nos asombran y matan, sino los que tienen mando sobre ellos, que son sacerdotes y seculares por divina virtud; por donde se concluye que la primera causa sólo es Dios, de quien proceden todas las segundas causas, que son las criaturas. Y por esto, respondiendo á lo que vuestra excelencia me ha mandado, digo que sólo al mes de Mayo dan las estrellas influencias para engendrar todos los metales, que por mineros de la tierra se engendran, como el oro y plata y los otros, y tambien todo género de piedras preciosas, y tienen más virtud las hierbas en este mes que en todo el año por el rucío que cae delcielo sobre la tierra, que es manná cogido en muchas partes para medicinar los cuerpos humanos; y vistas las grandes excelencias y provechos que se alcanzan en este mes de Mayo, vinieron los romanos y muchas naciones á celebrar esta fiesta, por la que el cielo nos hace en darnos tan grandes tesoros como nos da, y para ser católicas estas alegrías, han de ser dando gracias á quien las da, que es nuestro Señor Dios, de quien todas las criaturas proceden y son hechas.

En acabar mastre Zapater abajaron á la huerta del Real, donde hallaron un aparato de la manera que oirán.

Estaba un cielo de tela, pintado tan natural que no parescia artificial, con un sol de vidro como vidriera, que los rayos del otro verdadero daban en él, y le hacian dar luz, no faltando estrellas que por sutil arte resplandecieron á la noche. Debajo dél habia una bellísima arboleda, con unos paseaderos de obra de cañas, cubiertas de arrayan, y entre ellos unas estancias en cuadro, hechas de lo mesmo; y en medio de este edificio estaba una plaza redonda, arbolada al entorno de cipreses con asentaderos, donde estaba una fuente de plata, que sobre una columna tenía la figura de Cupido,que la representaba un mochacho muy hermoso con el arco sin cuerda, asegurando con este mote que en una guirnalda traia: sin cuerda por no acordar. En el remate de la columna estaba este letrero: Soy la fuente del deseo, que su deseo alcanzará quien d’esta agua beberá.

Tenia en la mano izquierda un ramo de flores, y en la mano derecha un guion real con una plancha de oro por bandera, con estos versos en ella, que muestran, moralizando á Cupido, quién es:

El muy grande niño de muchos señor,Desnudo con alas y nunca cansadas,Con arco y saetas de plomo y doradas,en yerra le llama el gran dios d’amor.

¿Sabeis quién es este de tanto valor?Cupido se dice, y es nuestro deseoQue cuando codicia d’amor lo más feo,Pierde lo bueno y es todo dolor.

Entónces desnudo, muy desvergonzado,Razon le contempla, y muchos le pintan,Sin ver, pues no ve qu’es mal deseadoVolar con dos alas de vicio malvado,Y voluntad mala que el bueno despintan.

El arco su fuerza primero nos tira,Saeta dorada que toma de grado,Las otras de plomo despues que ha tomado,Penando las siente quien ama en su ira.

Los que se probaban en esta aventurahabian de beber del agua, y al que no se queria dar secábase la fuente, y ántes de gustar della habian de publicar lo que deseaban. Estando en este deleite sintieron que venian los del Mayo con gran música de todo género de instrumentos, que tañeron en esta fiesta, y subieron á las ventanas para ver la entrada dellos. Venía delante de todos un Confaloner, con un caballo blanco cubierto de una red de oro guarnecida de muchas flores, y el vestido de lo mismo con un estandarte de seda verde, broslado todo de flores, y una guirnalda en la cabeza, de lo mesmo, sobre una cabellera, y él era rubio y dispuesto, hermoso y desbarbado. Venian en torno dél, vestidos en figura de ninfas, los cantores de su excelencia cantando:

Bien venga el magioEl Confaloner selvagio.

Con este triunfo entraron en la huerta del Real, y en ser delante el Duque y la Reina, el Confaloner selvagio dixo: Yo soy el Mayo, hijo de naturaleza humana, representador del placer con flores y frutos, para recreacion de las criaturas, que debilitadas salen de la frialdad del invierno, enemigo de la vida humana, y renovadorde la virtud, pues conmigo renueva lo que el invierno envejece. Proveedor de la salud, con hierbas de maravillosas virtudes, conservador del contento, porque el deleite no se pierda; traia este mote en la guirnalda de su cabeza: Quien es Mayo pasa el año.

Habló luégo una de las que le acompañaban, que venía vestida de una ropa montesina, toda broslada de montes con un mote que decia: Por montes se debe andar, por no abaxar, y dixo: Yo soy la ninfa de los montes, que habito en el monte Olimpo, que está en la Grecia, de quien muchas naciones contaron el tiempo, porque los griegos hacian unos juegos en él de cuatro en cuatro años, que principiaron el año cccc. y vj. despues de la destruccion de Troya. Y los romanos de cien en cien años hacian sacrificios en él, que por ser más alto que las nubes y los vientos, siempre hallaban la ceniza de los cienaños pasados como las dejaban.

Habló un otra que venía vestida con una ropa toda broslada de ondas de aguas del mar, y el mote decia: los que mejor triunfaron mis aguas ensangrentaron, y dixo: Yo soy la ninfa de las aguas, que lo más habito en la profundidad della, entre lasgentes que habitan en lo interior del medio de la tierra, que son nombradas gente de agua, que estando lo más dentro della no los mata.

Habló un otra que venía vestida de una ropa toda broslada de muy lindas arboledas, y el mote decia: por mis florestas no matan calorosas fiestas. Y dixo: Yo soy la ninfa de las florestas que lo más habito por Flándes y Alemania, donde las gentes dejan las poblaciones y viven en las florestas, que son muy arboladas, para que la furia del sol, cuando está en Leon, no pueda entrar en ellas.

Cada una d’estas ninfas traian muchas vestidas como ellas venian, que fué cosa de ver, y oirles tañer la diversidad de instrumentos que tañeron.

Levantóse Joan Fernandez diciendo: Yo quiero ser el primero que me probaré en esta aventura, y dixo: Yo tengo deseo de alcanzar que mi mujer en los dias caniculares no tenga celos de mí, que peor es que cigarra, que en todo el dia no calla, y temo que no reviente; y en allegarse á beber el agua se le secó, y él echó un

Reniego de míPorque me casé,Que si no me casáraNo me encativáraPor una BeneitaQue nunca lo fué.

Su mujer se llegó á probarse, y dixo: Yo tinch un desig, que bon profit me faza, que estigues en la caza, tostems mon marit y nom cazas en casa, que mi posa brasa. Quiso beber del agua y no salió; y su marido le dixo: ¿qué haré yo, que el agua huye de vos?

Don Diego Ladron llegó á beber del agua, y dixo: Yo tengo un deseo, que las damas perdiesen los deseos, que peores son que de preñadas, que no les podeis negar lo que piden, porque no muevan, y no dejan de mover, que no están firmes en querer. La fuente se le secó, y él dixo: Las damas le habrán hecho del ojo que no saliese, que cuando sus ojos tiran por la mira del enojo, tan blanco el ojo.

Llegó á probarse la señora doña María de Robles su mujer, y dixo: Yo tengo un deseo, que mi señor don Diego tuviese deseos de preñada de bien parir, que si no pareciese mal no le faltarian comadres y compadres para batizar, y sé que le pornian por nombre don Diego Git y Calla, que no hallo qué es saber galan y hacerse mal querer.

Respondió su marido: Si me hago malquerer es por sanar una celosa, que sois vos: que mucho se debe hacer para conservar á la mujer.

Dixo ella: Verdad es, mas nadi debe ser bueno con mal ajeno.

Al Duque les paresció tan bien está plática, que dixo á la Reina: Señora, probarme quiero en esta aventura, pues hace tanbien hablar, que Julio César fué en Asia por aprender retórica de Apolonio, astrólogo. Que todo se debe probar por saber muy bien hablar.

Tomó de la mano á la Reina, y en ser delante la fuente, dixo: Yo deseo ser deseado de vuestra alteza y no aborrecido; y en querer beber del agua no salió.

Rióse mucho la Reina, y dixo: Todo se le hace mal á mal pensar, yo me quiero probar por ver cómo me irá. Tal voy al agua, como cierva herida, y no soy creida, porque tengo por marido un descreido. Yo digo que tengo un deseo de preñada, y es de no ser olvidada del Duque, mi señor, que cualquier que no se quiere es muy gran olvidador; allegar quiero al agua, ya la veo seca, pues todo se me deseca, que mucho daña si ventura desengaña.

El Duque se rió, y dixo: Señora, cabales estamos de risas y deseos, vuestra altezade mal pensar perdió; que sin tocar nunca es bien determinar.

La Reina dixo: ¿Amigo sois de tocar? Respondió, no, sino de destocar, d’eso pues reniego yo. Señora, no me ha entendido, que de no tocar ha sido mi destocar. A otro perro con ese hueso.

Dixo Joan Fernandez: Señora, si perra dixera por mi mujer lo entendiera; puix sou gos, seré yo gosa, per ser vos un Barbarosa ab cent mullers. Hágolo por haber hijos, para mostrar que en vos se toma no engendrar, y no en mí. Mes val que estigam axí, que si fill tingues de vos sería masa graciós.

Dixo don Luis Margarit: Departir quiero estos amores d’estos señores; probarme quiero que de un gran deseo muero.

La señora, su mujer, dixo: Los deseos de maridos no merescen ser cumplidos, porque son parientes de la traicion.

Respondió su marido: Vuestra merced lo verá, qu’el agua no me faltará por mostrar que os soy leal á bien y á mal. Y digo que mi deseo, que ninguna me mirase porque en vos no idolatrase. Que al parangon se muestra más la perficion, y en llegarse á la fuente se le secó.

Su mujer se le rió cara á cara, y dixo:Cuán cierto está que no engaña la ventura, vuestro deseo fué engañarme, queriendo darme á entender desear no ser mirado por no idolatrar en mí, y todo vais falsificado, pues huis siempre de mí; y no fuig qui á casa torna.

Dixo la señora doña Joana Pallas: Señora doña Violante, amagau lo valenciá, que castellans van per la terra, que per burlar de nostra llengua nos furten les peraules, y pórtenles á Castella pera fer farses ab ella, que mones son de Valencia, parlant ab reverencia.

Dixo Joan Fernandez: D’esas monerías don Diego se ha burlado con cuentos valencianos de castellanos, y hánselo muy bien pagado, que burlar del burlador es de avisado.

Dixo don Francisco: Yo quiero probar en qué parará un deseo que tengo, y es, si he de comer un higo que me hacen en una relogía; y queriendo beber del agua se le secó.

Dixo la señora doña Francisca, su mujer: Yo conozco la higuera de ese higo, que por esto vos sacastes en las cañas papahigo y no le paparéis; por eso no subais á la higuera que sabeis, que dicho me ha que no deja cogerse, que bajar es el subir que hade perderse. Yo tambien quiero probar un buen deseo en qué tiene de parar, y es que nunca os mirasen otros ojos sino los mios, porque estaria al seguro que no seríades burlado, pues los más hombres que se enamoran, son de ojos burladores, que los miran, y por ellos no sospiran, ántes hacen sospirar. Que el mirar de la mujer, lo más es para burlar. El agua se me ha secado, vos ternéis, señor marido, muchos higos y burlado.

Don Pedro Mascó y la señora doña Castellana, su mujer, llegaron á probarse, y dixo el marido: Yo deseo nunca ser olvidado de una valenciana y castellana, que cuando más y más las miro más sospiro; y probó á beber del agua y secóse.

Dixo la señora, su mujer: Pues me tengo de probar, deseo no desear á un Pedro más contento de sí mesmo que de mí, que no está léjos de aquí; y queriendo beber del agua se le secó.

Dixo el marido: Señora mujer, decidme quién es el Pedro más contento que habeis deseado, que todo estoy demudado, mas no mudado en desamor, que no se muda un buen amor.

Y ella respondió: Y’os lo diré, si vos me decis quién son las dos que deseais no ser olvidado dellas.

Él se rió, y dixo: Mirad cuánto ciegan los celos, que os habeis desconocido; pues nombránd’os yo Valenciana y Castellana, que sois vos, os habeis hecho celosa pensando que fuesen dos; picado habeis, no lo negueis.

Ella se rió, y dixo:

Tambien habeis vos picadoDel Pedro que os he nombrado,Más contento de sí mesmoQue de mí;Pues sois vos si estais aquí.

Don Baltasar Mercader llegó á probarse en la aventura, y dixo: Yo tengo un deseo que pocos le tienen, de morir primero que mi mujer, porque yo me desesperaria si ella me faltase, y de otra parte no lo querria, porque de celos yo iria al infierno si otro la gozase; alargó la mano para beber del agua y secóse la fuente.

Y la señora doña Isabel, su mujer, dixo: Yo tambien quiero probarme con el mismo deseo que mi señor don Baltasar tiene, y de las dos cosas que él ha deseado, la que ménos querria quiero, y es, que su merced se muriese primero porque nadi d’él gozase si por ventura se casase, que por ventura habriade ser segun me suele querer; y el agua se le secó y sospiró.

Don Luis Vich tomó de la mano á la señora doña Mencía, su mujer, y dixo: Señora, vamos á probarnos en esa aventura, que mostrar quiero cuanto os quiero, y es mi deseo que vuestra merced creyese de mí que despues que la miré he cegado para cuantas he mirado, que topándolas voy como á ciego, y perdon les pido luégo diciéndoles: Hag’os saber que mis ojos dejo en casa mirando siempre á mi mujer.

Dixo la señora doña Mencía: Tan casados son nuestros deseos como nosotros, pues deseo lo mismo de vuestra merced, que si deja los ojos en casa para siempre mirarme, no quedan los mios en la posada por irse tras él; que si en ella tengo de ver, con los ojos de mi hija ha de ser, que no veo sino con los de Doñana. Llegaron estos dos tan casados en su voluntad á beber del agua y no se les dió, que Cupido que la daba la quitó porque no muriesen de placer de verse favorecer más que todos del amor, que fuera hacer gran sinsabor.

Don Berenguer Aguilar llegó á probarse, y dixo: Yo deseo que la señora doña Leonor, mi mujer, me tuviese por tan buen casado que no dejase cantar por casa á su criadaMarinsueña: Mal casada, no te enojes; que cantando le va esta cancion por meternos en quistion, que en ser en Valencia estas castellanas, son revuelve-casados y descasa-maridos.

Dixo la señora doña Leonor: Quien se da mal á entender, se va á perder.

Respondió su marido: Quien se da á mal sospechar, va á mal andar, como hace Marinsueña, que debe ensoñar que yo soy mal marido, y serlo he, porque ella vaya á cantar á otra casa; y queriendo beber del agua, se le secó, y á su mujer le rogó que no se probase en ella, que enojado estuvo d’ella.

Don Miguel Fernandez tuvo por cierto que se cumpliria un deseo que tenía, y llegó á la fuente á probarse, y dixo: Yo tengo un deseo de ser muy leal en amores si me guardasen lealtad, mas no se usa, que mal uso descubre quien es confuso, bien sé que hablo contra mí, mas yo sé quién obra contra nosotros en seguir y perseguir las damas á sus amadores, con este diabólico uso, nombrado deslealtad, que tantos quieren cuantos ven de servidores, y á todos hacen disfavores; y queriendo beber del agua, se le secó, y dixo: Desculpado so si no tengo lealtad, que no quiere esta bondad, Cupido,nuestro deseo, por seguir l’amor más feo en los amores, que nascen de mal amor desamores.

Dixo la señora doña Ana, su mujer:

Buen pintor es mi marido,Á su placer ha pintado,Falsas nos ha retratado,Guárdeos Dios de arrepentido.Todas l’han amenazadoQue será bien combatido.

Y’os prometo de no ayudaros, que bien dicen: Quien mal busca, presto le halla. Yo quiero tambien probarme en esta aventura, y es mi deseo que no viese lo que veo cuando me enoja, que ver mal, males antoja; y en llegar á beber del agua se le secó, y dixo: Ya me temia que jamas alcanzaria dejar de ver en amores refalsados amadores. Señoras, demos mala postre á mi marido, que esta plática ha movido.

Vinieron dos disfrazados á probarse en esta aventura, y el uno venía armado de cuerpo con unas muy ricas armas, llenas de flores esmaltadas sobre planchas de oro de martillo y en un chapeu que traia una red de oro colgaba, que su rostro le atapaba, y este mote en él traia, Miraflor de Milan.

Y el otro venía en cuerpo muy bien vestido,como á soldado, de terciopelo carmesí, con unos ojos en blanco mirando al cielo, broslados entre muchas alas de oro de martillo, esmaltadas, y en un sombrerete de lo mismo traia este mote que decia: El deseo siempre vela, mira y vuela.

Y en ser delante la fuente para decir sus deseos, el uno que en su mote representaba ser el deseo, quiso comenzar á decir lo que deseaba, y el otro, que venía armado, le dixo razonando á modo de diálogo lo que oiréis en este razonamiento:


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