JORNADA CUARTA.Y DICE DON LUIS MILAN.Señor Joan Fernandez, el Duque me ha enviado un paje para que vaya con la dama, que ayer llevé, y quiere que le traiga una montería que tengo hecha del Rey de Troya con sus damas y caballeros, y que tenga cuidado de haceros ir, porque no perdais el juego de falta: yo querria que viniésedes, para que si os tengo de ganar, no sea por la falta que vos haréis en faltarnos, porque no digan que si yo gané en la conversacion fué por vos no estar en ella; aunque más os conviene ir á vos que á mí, pues dirian las damas que no osais veros conmigo en el campo cerrado de la gala, que es en sarau, donde más se muestra quien es galan, pues el que no lo fuese en sala no lo será en calle, que pormás que vaya bien vestido y encabalgado, no será sino don Juan Mula, ó don Pedro Caballo: y tomad el primer consejo del enemigo y venid, que yo me voy, y vos, paje, id á casa de don Diego y don Francisco y Joan Fernandez, que menester será, segun se ha ido enojado, para que no hagan falta, sino á todos les ganaré el juego.Va el paje del Duque á casa de Joan Fernandez, y llama y respóndele una criada.Paje.¿Quién está en su casa? ¿quién está en su casa?Criada.El que no está en la ajena.Paje.Mirad qué fria razon. Mas pensé que habia de estar en casa ajena el que está en la suya. ¿Quién está arriba? ¿quién está arriba?Criada.El que no está abajo.Paje.¡Oh cuerpo de mí qué frialdad! Esta debe ser la que dicen mozuela de Caraza.Criada.Ved si sois vos el que dicenTirte allá, que no quiero,Mozuelo Rodrigo,Tirte allá, que no quieroQue burles conmigo.Paje.Mejor os podrian decir á vos mozuela de Logroño; pues estais engroñadacon quien n’os merece nada. Salid, veamos con quién hablo, si es del palacio ó del establo.Criada.Vos debeis ser del establo, que yo de palacio soy; pues á tales preguntas como haceis, tales respuestas mereceis. Mi señor Joan Fernandez contaba á la señora, su mujer, el otro dia, que tenía un criado, que donde quiera que lo enviaba, siempre le traia mal recaudo, y púsole nombre paje del mal recaudo, y porque le daban grita los pajes sobre esto, lo despidió; quizá debeis ser vos: esperad, y decírselo he. Señor, á vuestra merced creo que viene un criado del Duque, y cierto debe ser el paje del mal recaudo que vuestra merced despidió.Díxole Juan Fernandez: Dile que suba, veamos si me trae algun mal recaudo, que peor se le llevará.Dixo el paje: El Duque mi señor me ha mandado que yo viniese á no sé quién, para que no falte de ir allá, como ayer le ofreció, que para luégo es tarde.Respondióle Joan Fernandez: Paje, mirad bien á quién os envian, que á mí no me nombran Noséquién.Dixo el paje: Señor, ya sé que no le dicen Noséquién, sino Nosécómo, que no me acordaba de su nombre sino del que vuestramerced me puso, que por él voy corrido y habré de irme de Valencia.Respondióle Joan Fernandez: ¿Y por qué me habeis puesto por nombre Nosécómo?Dixo el paje: Parecióme, señor, que los nombres y apodos han de ser conformes al parecer y condicion de los apodados, y con razon se le puede decir el señor Nosécómo, pues no se puede saber cómo han de contentar á vuestra merced; y por no enhadalle más voy á don Diego, por lo mismo que á vuestra merced soy enviado.Respondióle Joan Fernandez: Paje,Ios para burlador,Que mejor vais apodadoQue vos sois apodador.Vase el paje para casa de don Diego Ladron y dice: Si tan mal me va en casa de don Diego como en la de Joan Fernandez, yo podré cantar:Estos mis cabellos, madre,Dos á dos se los lleva el aire.Pues me han dado tal pelillo el señor y su criada, ella debe pelar á su amo. Ya veo casa de don Diego, y una criada á la ventana, que le dicen la Peladilla; en nombre de Dios, y échome á nadar.Paje.¡Ah, señora Peladilla! ¿está vuestro señor en casa?Pelad.Señor Pelado, no sé sino que para vos no hay nadi.Paje.Ea, por mi vida, diga la verdad, aunque pocas veces la soleis decir.Pelad.A lo ménos agora no he dicho mentira, pues pareceis gurrion pelado. No sé de qué gavilan habeis acampado.Paje.Del que vos acampastes, pues tuvo presa con vos toda la noche.Pelad.Toma esa pedrada, porque se os acuerde de la mentira que decis, y del nombre que me habeis sacado.Paje.¡Ay! ¡ay! que me ha escalabrado la calabacilla de romero, que no hay media bebida en ella.Salió don Diego y dixo: ¿Qué es esto? ¿qué es esto, paje de mal recaudo? ¿qué teneis vos que ver con mis criadas, que le sacais nombres?Respondió el paje: Señor, ¿mas qué tienen ellas que ver conmigo, que me han sacado nombre gurrion pelado?Dixo don Diego: Pues así es que los dos os habeis motejado, y estais al cabal, no se hable más en ello; que vos habeis picado como á gurrion pelado, y ella á vos como á peladilla. Decidme si sois venido con algun recaudo.Respondió el paje: Señor, sí; que el Duque me envia á vuestra merced se le acuerde del sarau que está aplazado hoy en el Real, pues el suyo le hace valer á veinte y cuatro.Dixo don Diego: Paje, diréis á su excelencia que luégo soy allá, que aquí aguardo á Joan Fernandez y á don Luis Milán, para ir, que me han enviado á decir que están armándose de motes para contra mí, porque yo haga lo mismo, que bien lo habrémos menester don Francisco y yo.Partióse el paje para casa de don Francisco y dixo: Con temor voy á casa de don Francisco para que vaya, y, si no me engaño, yo soy de bodas, que Guzmana veo qu’es peor que perra parida, que, de celos de sus hijos, á cuantos entran en su casa muerde. ¡Ah, señora Guzmana! ¿por qué se entró de la ventana?Guzm.Por el paje del mal recaudo, si lo conosceis.Paje.Tan bien le conozco como á Guzmana de los afeites.Guzm.Mirad el murciégano, traga-morcillas, con qué ojos me mira; él no tiene vista para ver los papirotes que le dan cara cara, y ve los afeites que yo no traigo.Paje.No hablemos de mala vista, que el otro dia vi que os entrastes en casa de mosenCalamoja, por la grita que os dió un hombre, que topastes con él, haciéndole saltar la sangre de las narices, y él fué tras vos para ensangrentaros, y vos huyendo, os iba diciendo: A la lechuza, á la lechuza Guzmana de los afeites, encuentra-hombres, que no ve de dia.Salió don Francisco y díxole: ¿Qué alboroto es éste, Guzmana, con el paje del mal recaudo? ¿entendeisos los dos?Respondió Guzmana: El diablo le entienda á este pan perdido, mendrugo de casas, que, de bellaco, ratones no quieren comer dél; revesado de mesones, que yo me espanto cómo está en casa del Duque, si ya no es criado del secretario Sis.Dixo don Francisco: Paz, paz, con que no la hagais de boca, que engendraréis como víboras, que mata la hembra su macho al engendrar: Que mi Guzmana y vos ponzoña sois los dos.Vino don Luis Milan y dixo: ¡Ah señor don Francisco! hénos aquí ya con nuestras damas; la señora doña Mencía os está esperando al cabo de la escalera, que no se alcanza esto de damas. Mereceríades ser el ahorcado, y que os diese la vuelta, pues os haceis desear de quien sería mejor desealla.Respondió don Francisco: Don Luis Milan, mucho mejor es hacerse desear, que no aborrecer.Dixo don Luis Milan: Responda la señora doña Violante, pues es para responder por los dos.Dixo la señora doña Violante: Cabalgue presto, y vamos á recoger la señora doña Mencía,Que donde se puede perder,Quien se hace desear,Le vernán aborrecer.Allegaron á casa de la señora doña Mencía, y díxole don Francisco: Señora, diera yo mil vidas por vella hecha leon de cabo de escalera, por morir á sus manos, pues se podria decir este mote que yo en una justa saqué:Quien á vuestras manos muere,¿Qué más quiere?Respondió la señora doña Mencía: Señor don Francisco, bueno es hacer del enojado las damas, por oir un adobo de tal galan como vos sois; que de leona que estaba al cabo de la escalera, por vos tardar tanto os matára, sino que vemos por el letrero de las manosque nos habeis dicho que ya n’os queda vida para que se os pueda dar la muerte; sino, dígalo la señora doña Castellana, si es verdad.Respondió la señora doña Castellana: Señora doña Mencía, nunca la he visto recibir engaño sino agora; y no es maravilla, que no son engañados sino los que no saben engañar. ¿No ve vuestra merced que don Francisco es el gato pajarero de nuestra vecina, que saltando tras pájaras por los tejados, aunque caya de muy alto, siempre cae de piés y queda sano? La señora doña Luisa se rie, díganos de qué.Respondió la señora doña Luisa: Señoras, de lo que yo me rio es que pocos dias há me contaron este cuento de don Francisco; él iba haciendo el gato de noche, por encubrir el rumor que hacia en un tejado por donde pasaba á cazar pájaras, y resbalando cayó de muy alto sobre un gran monton de plumas de almohadas, que de ventura halló para acampar la vida; y dióse gran prisa de maullar, porque nadi se hubiese pensado que fuese gato; y como el ruido de la caida fué grande, subió la señora de casa para ver lo que era, y vió un hombre casi todo cubierto de las plumas, maullando, y díxole: ¿Quién sois vos, que maullais?y él conosciéndola respondióle: Vuestro gato soy, señora; y ella mandó secretamente que subiesen agua, diciendo: Echalde agua, porque no se me muera el gato, echalde agua; y quedó tan gato mojado, que nunca más ha maullado en amores.El Duque vió venir las damas, y envióles el paje y dixo:Su excellencia ha visto á vuestras mercedes de la ventana de su aposento, y mandóme que las guiase allá, donde las aguarda la Reina.Dixo la Reina: Bien seais venidas, amigas mias; á esos caballeros que os han traido no digo nada, pues vienen á endechar, que el Duque mi señor quiere resuscitar hoy muertos, con una montería, que me han dicho que nos trae, de las damas y caballeros de Troya, don Luis Milan.Dixo el Duque: Señora, no veo el hora cuando oirla, que Joan Fernandez me ha dicho que es muy buena; óyala vuestra alteza, y será poner gana á don Luis Milan para decirnos lo que sabe de los troyanos, y si de lástima vienen las damas á llorar, en oir la crueldad que los griegos tuvieron con las damas troyanas, quedarán piadosas, que no podrán reirse de los que matan de amores; y roguemos á don Luis Milan que lea,que ya está con la obra en las manos, esperando que vuestra alteza se lo mande.Dixo la Reina: Don Luis Milan, por vida de don Pedro Milan, vuestro primo, que leais, que y’os prometo de oir de buena gana por ser la obra milana.Respondió don Luis Milan: Con el favor de vuestra alteza será el obra del alteza que será, por oir quien la oirá.Y dice así:Damas salian de Troya,A una montería van,¡Cuán hermosa y cuán galanIba Elena!Presa va d’una cadenaDe oro fino, y de amor,Por la saya al derredorBien labrada.Toda va invincionada,De rubís toda salió,Pues que Páris la robóA su grado.Saya del oro tirado,Pues d’amor tirada fué,Cuando con Páris se fuéPara Troya.En sus pechos una joyaCon un rico diamante,Por aquel hermoso amante,Amiga d’ella.Parecia una estrellaDe hermosura que guiaba,Mano á mano la llevabaSu amado.Todo su vestir brosladoD’unas hachas que ardian,Y con letras que decian:Ardo yo.La madre que lo parióEnsoñó dél, que pariaUna hacha que ardiaA su ciudad.Invincion de crueldad,Pues que le costó la vida,D’él ni della no entendida,Mas gustada.Elena muy regocijada,Para más placer mostrar,Entonó este cantarY cantó:Ojos que me veis en Troya,No seré más griega, no,Pues que Páris me robó.Fuerza tuvo de tirano,Pues que me pudo tirar,Gran cosario es en la marDel amor este troyano.Ya no está más en mi manoSino ser troyana yo,Pues que Páris me robó.Aquí salen á la caza Trohilo y Policena:Como un sol luégo salióPolicena tan hermosa,Qu’es muy poco hacella diosaDe hermosura.Su cuerpo, gesto y posturaNo se pueden alabar,Pues turbaban en mirarToda vista.Tan graciosa sobre trista,Que fingia su alegría,Y en lo poco que reiaBien mostraba.Señalar lo que esperabaDe su fin muy desastrada,Que por Pyrro degolladaSe vió en Troya.¡Oh resplandeciente joya!Tu hermosura te dejó,Pues á Pyrro no matóTu hermosura.Caso fué de desventuraQue se habia de seguir,Qu’el remedio del morirEs la muerte.Siguiendo su mala suerte,Sobre triste muy galan,Mano á mano los dos van,Trohilo y ella.Ella en todo ya una estrella,Y él un otro Héctor troyano,Despues de Héctor su hermano,En los troyanos.Ella y él que dos hermanos,Pues de bien invincionados,Los dos fueron muy nombradosEste dia.De un carmesí traiaUna saya recamadaDe hilo plata, broslada,Toda estrellas.Y un sol eclipsado entr’ellas,Hecho de tan subtil arte,Que no parecia arte,Mas verdad.Vióse en él escuridad,Y d’estrellas resplandor;Invincion fué de dolorY profecía.Las estrellas que de diaTodo eclipsi hace ver,Las más veces suele serMuy gran mal.Harto fué mala señalDe la muy triste jornada,De su Troya asoladaY todos ellos.Iba en rubios cabellos,Y tan claros rayos daban,Que los del sol se espantabanY escondian.Enlazaban cuantos vian,Y ansí iban enlazados,Con muchos ojos colgadosDella y dellos.Sino, dígalo de aquellosAchíles el fuerte griego,Si fueron rayos de fuegoEn que murió.Fué el vestido que sacóTrohilo muy señalado,De un carmesí brosladoDe leones.Ellos dicen quién él es,Que Trohilo fué un leon,Tal que puso en ocasionDe perderseÁ los griegos y volverse,Que mucho desconfiaban,Pues en Trohilo cobrabanLos troyanosLas victoriosas manosDe Héctor, que ya no vivia;Mas fortuna no queriaQue así fuese,Porque Troya se perdiese,Como veis que se perdió;Policena se entonó,Muy suave,Á cantar como aquel aveQue la nombran ruiseñor:Aguas de la mar,Miedo heQue en vosotras moriré.Ondas turbias saladas,Al mejor de mi dormir,Ensueño que m’a de venirPor vosotras, malas hadas,Mil veces os he ensoñadas,Miedo heQue en vosotras moriré.Aquí salen Héctor y Andrómaca:Salió la mayor valorDe hombre humano,Héctor era el troyano,Flor de la caballería,que con su gran valentíaEstorbóQue griego no desembarcóAquel dia que allegaron,Que ni tierra le ganaronNi pudieran,Si los hados no quisieran;Pues aquel griego poderTodo se pensó perderEn aquel dia.Mar de sangre parecia,El mar junto á la tierra,De la gran matanza y guerraQue Héctor hizo.Un griego le contrahizoAquel dia en pelear,Ajaz Thalomon sin par,Por que vió,Desde el puerto Tenedo,Los griegos en perdicion,Y salió como un leonEn sólo verQue Héctor pudiera vencerSólo á la griega armada,Fuese contra aquella espadaHectorea,Que tanto nombrada estáDel gran Héctor invencible,Con denuedo muy terribleY gran osar.Que al Héctor hizo hablar,De sus fuerzas espantado:¡Oh caballero esforzado!Yo te ruego,Pues eres valiente griego,Que te conozca por nombre,Pues te conozco por hombreEn tu persona.Hijo soy de Exiona,Yo soy Ajaz Thalomon.Esto fué la perdicionDe troyanos,Que Héctor retiró sus manos,Este dia de los griegos,Que Ajaz Thalomon, á ruegos,Lo alcanzó.Por lo cual desembarcóEl armada griega en paz,Por amor del fuerte Ajaz,Su primo hermano.Héctor, el valor troyano,De oro y verde ha salidoMuy broslado su vestidoDe hazañas.D’él huyendo alimañas,Osos, tigres y leonesSalvajes, sierpes, dragones,Que en miralle,No osaban esperalle,Que tan conoscido era,Por temor de una fieraSin razon.Como del fuerte varon,Achíles dado por suerte,Para que diese la muerteAl desdichadoDe Héctor, muerto más por hadoQue no por quien le mató,Porque nunca le esperóCara cara,Tanto tiempo, que esperáraLo que suceder pudiera,Y buscó nueva maneraY ocasion.No sé si fué á traicion,Pues se puede presumir,No pudiéndolo sufrirEn batalla.En razon y escrito se hallaQue fué muerto á cautela,Porque muriese la velaQue velaba,Y á los griegos espantaba,Que si Héctor no muriera,Troya nunca se perdiera.Salió con élLa joya de tal joyel,Con la saya de coronasQue la Reina de AmazonasSe la dió;Sólo porque merescióHombre de tal merescer,Gloriosa tal mujer.¡Oh qué dama!Más hermosa por la famaDe mujer de tal ventura,Que la misma hermosuraComo á dea,La reina Pantasilea,La miraba y la acató,Cuando la saya le dióPor el nombreDe mujer de tan gran hombre.Las coronas que traia,Son por las que merescia,Y ganóDe los reyes que matóSobre Troya, su marido.Un sol era su vestido;ReluciaDe la grande pedrería,Finas, de muy gran valor,Por el muy fino valorD’él y della.Iba Andrómaca tan bellaComo Héctor muy galan,Mano á mano los dos van,Y ella cantando:¡Oh qué fresco y claro dia,Si no turban tristes hadosLa alegría!Rosas d’esta pradería,Cogidas y por coger,Bien nos va con el placer,Pues nos hace compañía;Buena va la montería,Si no turban tristes hadosLa alegría.Aquí salen Corebbo y Casandra:Tras éstas salió una damaComo radial cometa,Casandra, la gran profetaNo creida.Con una invincion subidaY una ropa muy extraña,Y broslada una montañaToda fuegos.Que si no estuvieran ciegosLos troyanos de valientes,Vieran estos accidentesSer mortales.Proveyeran á los malesComo Casandra decia,Que la ciega valentíaEs peligrosa.Con su cara piadosaEntre dientes sospirando,Como quien rie llorandoDescubriaQue el placer no es alegríaCon sospecha de pesar.Todo fué profetizarSu montaña,Porque viese cuanto dañaNo creer lo porvenir,Pues lo puede descubrirEl alto cielo.Gran cordura es el recelo,Que Casandra lo mostró;La montaña que sacóFigurabaTroya, como se quemabaRocafuerte su Illion,Quemada sin defensionDe aquel fuegoDe los griegos más que griegos,Pues sus llamas más quemaron,Cuanto más agua echaronEn llorar,Damas tan de apiadar,Que aquel fuego se apiadára,Si sintiera y él gustáraLo que hacia.Su Corebbo la seguiaCon tan acatado amor,Cuanto fué gran servidorDe Casandra.Sacó d’una SalamandraUn vestir todo broslado,D’un raso fino encamado;Iba tal,Como aquel que va en su mal,Vivo en pena como el ciego,Pues viviendo en su gran fuegoD’amador,Trasportado todo amor,Tal cual veis siempre se vióSalamandra, que vivióEn la llamaDesta tan hermosa dama,Como muestra su invincion.No salió con su intincionEl desdichado,Porque no se vió casadoCon Casandra, su señora,D’él en todo matadora,Pues murió,Cuando sólo acometióA los griegos que llevabanSu Casandra, que apartabanDe Troyanos.Por decilles los humanosCasos que eran por venir,Corebbo paró en morir,De tal suerte,Que su vida está en su muerte,Siguiendo su suerte mala;Los dos van la mesma galaEste diaLealtad y cortesíaEran sus guardadores,Pues fiaban sus amoresSólo dellos.Corebbo.¿Quién pudiese merecellos,Casandra, tus pensamientos?Casandra.No ternias muy contentosTus cuidados.Cor.Ya los viese aposentadosEn la casa de los mios.Cas.Nascerian desvaríosDe dolor.Cor.Hijos de mi grande amor,No podrian enojar,Que un muy buen desvariarNo enoja.Cas.Corebbo, vuelve la hoja.Cor.Vuelta está, señora, ya,Si en mí leer querráTu mercé.Cas.Que verdades que hallaré,No quiero decir mentiras.Cor.Verdad dices que me tiras,Verdad es.Cas.Corebbo, vuelve otra vezLa hoja como se estaba,Porque no desvariabaTanto aquélla.Cor.Pues tu mano escribe en ella,No las aguas de carbon,Que letras de tu mano son.Cas.¡Ay, Corebbo,Cómo salle lindo el FeboCon sus rayos tan dorados!Cor.Rayos son enamorados,Que han salidoDe mi sol tan relucidoPor tu amor,Que inflamado de amadorHe dorado,Este sol que nos ha dadoLa mañana tan hermosa.Cas.Háblese ya de otra cosa,Pues el cieloHabla lo que yo receloPor sus cursos naturales.Cor.Celos tienen d’esos malesVenideros,Mis males tan verdaderos,Los mios son de llorar,Que ésos suélelos mudarLa ventura.Prevenillos es cordura,Y no ser previsto d’ellos;Mas llorar ántes de vellosEs flaqueza.Casandra, tu fortalezaDebe ser que te ha dejado,Contra mí l’han empleadoTristes hados.No serán muy malhadados,Pues con tus fuerzas haréLo que nunca emprenderéCon la mia.En mí está tu valentía,Pues á mí me conquistó,Otro Héctor seré yoDe tí animado.Á tus dioses he juradoDe servirte en esta guerraHasta ver libre tu tierraÓ morir.Cuando me verás salirDe Troya contra los griegos,No me olvides en tus ruegos,Con tus dioses.No descanses ni reposesDe rogar siempre por mí,Porque tuyo vuelva á tí,Pues soy tuyo.Cas.Ya se está eso de suyo,Que á mí tocará el rogar,Qu’el sentir y el sospirarCerca están.Los dioses te defenderánMientra yo libre seré,Lo demas yo callaréPara agora.Cor.Baste, baste, mi señora,Ya no más tanta tristeza,¿Por qué empleas la cruezaContra tí?Vamos como van aquí,No turbemos la alegría,Tal el gesto cual el diaHa de ser.Y trabaja en contrahacerAlegría de alegrar,Pues tú sola me has de darAlegría.Tal cual veis fué en este diaEsta dama tan penada,Cuanto fué disimuladaÁ la vista.Iba entre alegre y trista,Contrahaciendo al natural;Como quien saca d’un malUn provecho,Sacó risa del despechoPor mostrar alegre cara,Que no hay quien la juzgáraSer fingida.Fué Casandra tan sabida,Como era sin igual,Venció el arte al naturalY cantó:Si ventura no se muda,Las señalesClaro muestran nuestros males.Veo cursos inhumanos,Contra Troya muy irados,Cuanto veo descuidadosDe creerme los troyanos.Si no se vuelven humanos,Las señalesClaro muestran nuestros males.Aquí salen Enéas y Crehusa, su mujer:Salió Crehusa,Tal que nadi la rehusaDe hacelle acatamiento,Que real merescimientoMerescia.Como esmalte pareciaLa real sangre de Enéas,Que una dea entre estas deasPareció.Y unos nublos que sacóBroslados sobre su manto;Á Casandra puso espantoCon razon.Pues esta triste invincion,Un sol que sacó nublaba,Y entre los nublos mostrabaAlgun claror.¡Ay Crehusa, gran temorEstos nublos me han puesto!¿Cómo saliste con esto,Qu’es agüeroDe algun caso venideroQue señala una traicion?¡Oh Casandra,! mi intincionNinguna fué,Sueño es esto que ensoñé,Desta linda montería,Y ensoñaba que traiaEste manto;Parescióme bien, y tantoCuanto temes ser verdad,Pues que no fué vanidadMi soñar.Crehusa, quiero declararLo que tu invincion declara,Ese sol que no se aclaraEs nuestro Rey,Que ni lealtad ni leyDos troyanos le ternán,Su claror le nublaránA gran traicion.Venderánle su Illion,Qu’es su Troya tan nombrada,Y entrará la griega armadaCon gran fuego.Que ni lágrimas ni ruegoEste fuego amatará,Que en ser griego quemaráToda Troya.Basta ya, que no nos oyaTu Enéas y Antenor,Que han perdido la colorDe sus caras;Debe ser porque declaras,Casandra, esta perdicion,Muda de conversacion,Pon esperanza,Que tras fortuna hay bonanza,Pues se suele ella mudar.Por tal plática atajar,Dixo Enéas.¡Oh Crehusa! nada creasDesto que Casandra dice,Pues fortuna contradiceY se muda.Casandra paróse muda,y Antenor jamas habló,y Corebbo atravesóContra Enéas.Tú no hables cosas feas,Que no son de caballero,Mi amor muy verdaderoEs tan leal,Que si te sufro hablar malDe Casandra, mi señora,Mi lengua será traidoraSi yo callo.Enéas quiso vengallo,Que su gesto lo decia,Pero tuvo cortesíaA las damas,Cuyas honras, cuyas famas,Han de ser muy acatadas,Servidas y muy amadas,Aunque sonCrueles de condicion.De Corebbo parescióQue fué ley lo que él habló,Y él callarDe Enéas quiso mostrar,Que en su caso el sufrimientoEs gran dón de entendimientoY cordura.Fué vestido en su ventura,Enéas en este dia,Que de tornasol traiaUn vestido.Naturalmente ha salidoDe colores variando,Que quien males va pensandoVa alterado.Que la fuerza del cuidadoDe la mala inclinacion,Va alterando el corazon,Y la caraA veces blanca la para,Y á veces muy colorada,Y á ratos mortificadaMuy cetrina;Segun l’ánimo se inclina,Tal el gesto se nos muestra,Porque en él está la muestraComo en paño.Que temor y amor y engaño,Ó vergüenza ó corrimiento,Ó traicion ó descontentoVeis en él.La invincion fué muy cruel,Que lo más que se mostraban,Fuego y sangre señalabanSus vislumbres.Qu’él vestir y las costumbresMuy conformes siempre van;Pues traia este galanUnas Y griegas.¡Oh troyanas gentes ciegas!En los casos veniderosInvinciones son agüerosA las veces.Veis por haces y en enveses,En vestidos y invinciones,Vuestras claras predicionesA la clara,Que Casandra las declara,Y no las quereis creer;Víspera está de perderLa ceguedad.Cantad, señora, cantad,Dixo Casandra á Crehusa,Que Enéas no rehusaDe oiros.Esto no quiero decirosDe qué modo os huirá,Que la noche lo diráQue yo sé.Crehusa no le dió fe,Porque Enéas se lo dixo,Que jamas le contradijoPor hacerEl oficio de mujer,Y cantó con un cantarQue no siendo de alegrarAlegró:Contra venturaNo se ha de buscar placerQue poco tura.Muy mal se puede alegrarQuien con el cielo está en guerra,Qu’el placer no está en la tierra,Pues que no suele turar.No sé reir, sino llorarContra ventura,Que pesar es el placerQue poco tura.Aquí salen el rey Priamo y la reina Hecuba, su mujer.El rey Priamo salió,Todo honra y valentía,En su real monteríaMuy ufano,Con un laurel en su manoPrometiéndose victoria,Y triunfó de gran gloria,ConfiandoQu’él y Héctor triunfandoDe la griega montería,Con toda su caballeríaTriunfarán,Y á los griegos vencerán;Tanto de Héctor confiaba,Que Héctores con él mirabaA sus hermanos.Sacó lleno de unas manosUn vestido esta jornada,Con una espada sacadaEn cada mano;Qu’el poder fuerte troyanoEsto por armas usó,Y por tal su Rey sacóTal invincion,Mostrando su gran corazonQue á los griegos venceriaY en las armas se veriaLa verdad.Hablar quiero en libertadY á los ánimos mover,Que digan su parecerSin pasion,Que verdad está en razon.Digan pues ¿cómo y por quéTan contraria les fuéLa fortuna?Que no hay persona algunaQue no haga vencedorAl gran Héctor sin temor,Y sin igual,Muy valiente natural,Qu’el vencido no’s vencido,Si de sí jamas lo ha sido.Yo diré;Por lo que ya dicho héDe los griegos y troyanos,Porque en armas y á las manosY en crueldad,Quisieron saber la verdadDe quien más razon tenía,La troyana valentíaComo creo.De Hércules un caso feoCon razon se está quejando,De su gran osar hablando,Como se engañaEl que fia en gente extraña,Qu’es la que no’s conocida,Que en gente desgradescidaNo hay fe.Sin pasion yo culparéAl ingrato Hércules,Pues que tan sabida esSu historia.Triunfando con gran gloriaDe sus hechos y hazañasVolviendo de las Españas,A sus tierras,Vencedor siempre en sus guerras,Y de sí mismo vencido,Fué mucho bien recebido,Como hermano,Del rey Laumedon, troyano,Con amor, brazos abiertos,Recógele por sus puertosEn su Troya.Vista aquella hermosa joya,Del rey Priamo hermana,Exiona, de galanaUn trofeo,Si ella hermosa, él no feo,Sino fuera en el errorQue fué vencido d’amorDe mujer.Quien jamas se vió vencer,A Exiona se llevó,Que pues ella le robó,Robó á ella.Esta princesa doncellaSe vió en Grecia llevadaDe Hércules muy acatadaY afírmaseCon Thalomon casada fué,Y el troyano corazonDixo qu’esto fué traicion,Pues la casó,Con modo que desprecióHércules á los troyanos.Con las armas á las manosFué propuestoDe tomar venganza d’esto,Y así se determinó,Que Páris troyano robóLa reina Elena.Que fué recompensa y pena,Y de Troya perdicion,Porque siempre con razonVence fortuna.La razon se vió ser unaQue los griegos han tenidoPara haber Troya vencido,Y ésta fué,Que el rey Menalao, sin por qué,Pagó el robo de Hércules,Que de fortuna fué revesRoballe Helena.Dieran á Hércules penaSi á Exiona les robó,Pues d’él sólo procedióY de otri no;Por donde claro se vióDe Troya la perdicionCon soberbio corazonQue tuvieron,Los troyanos se perdieron,Que las venganzas erradasDel cielo son castigadas;Que el castigoHa de ser al enemigo,Que en la culpa es más culpadoPara ser justificado.Y bien mirado,Hércules va desculpado,Que buen fin no es con traicionPues casó con ThalomonExiona.Que Páris robó personaCasada, que fué adulterarCon quien no pudo casar.Salido haLa Real reina Hecuba,En esta caza y montería,Con la mesma fantasíaQue sacóSu marido Priamo,Toda su ropa brosladaDe manos con una espadaEn cada mano.Y allegando en un gran llanoDe altos montes rodeado,Allí fué determinadoDe montear:Y ántes de nadi cazar,Casandra en un árbol subió,Y á los troyanos hablóD’esta manera:¡Oh troyanos! mejor fueraQue primero se pensáraY nò se determinára,Qu’el pensarÁntes del determinar,En los casos ha de ser,Y éste es el mejor saber.Estais ciegosEn la guerra contra griegosQue determinado habeis,Y tan ciegos que no veisQue los agüerosSe nos muestran muy guerrerosY de griegos muy amigos;Señales son y testigosQue hace el cielo.No quereis tener receloDe lo que se ha de tener,Al cielo se ha de temerEn la guerra,Para vencer en la tierra;Volved en paz vuestra espadaEn guerra qu’es mal pensada,Que la lunaNos muestra mala fortuna,Que en fuego y sangre la vemos,En sacrificios que hacemosPara saberD’esta guerra que ha de ser.Sacrifiquemos primeroÁntes que se vea agüeroEsta jornada,Para ver si está mudadaFortuna en nuestro favor,Y esto será lo mejorD’este dia.La troyana valentíaY sus fuertes corazonesBurlaron de las razonesD’esta infanta.Decian, no nos espantaHado en casos venideros,Do suelen mentir agüeros,Qu’es todo error.Casandra, no pongas temor,Díxo Héctor, su hermano,Que á un corazon villanoVence opinion.El fuerte siempre ésta en razon,Nunca se deja vencer,Que siempre vence al temerLa vergüenza.Tú harás poca valenzaA tu padre y tus hermanos,Si acobardas los villanosCorazones.Confia con tus razones,Pon á todos esperanza,Que el cielo pone mudanzaEn fortuna.Que sin confianza algunaLa valor se perderia,Y se desesperariaEl esperar.Fortuna suele mudarLos agüeros y señalesDe cuerpos celestiales,Pues su sérEn todo es el mayor poder.Y Trohilo, su hermano,Dió á Casandra otra manoY díxole:Casandra, desespérate,Pues no te falta otra cosaQue persona muy medrosaMuerta está.Acaba y muérete ya,Y no pongas cobardía,Que medrosa compañíaTarde venció.Páris la mano tomóDiciendo, Casandra hermana,En creer no seas vanaQu’es mal agüero.No creas tan de ligeroEn los sueños ni en agüeros,Qu’es de ingenios ligerosAgüero ser.Cree en el mayor poderEn los casos por venir,Que en lo que suele mentirNo pongas fe.Enéas desto rióse;Los troyanos muy turbados,Con los rostros enojadosDe alteracion,Temieron alguna traicion,Que el corazon siempre avisa,Respondieron á la risaDe Enéas:Yo no sé si nos deseasQue nos venga bien ó mal,Tú nos puedes ser leal,Mas tu modoNo lo muestra ser en todo,Enéas dixo enojado:Nadi debe ser culpadoSino el obrar,Qu’el efecto es de juzgar,Y no las demostraciones,Que juzgar los corazonesSólo es dadoA quien todo lo ha criado;Que por lo que yo he reidoNo debo ser reprendido,Qu’el reirNo se puede corregir,Hasta que se declaróPorqué rie el que rió.Doy por testigoAl cielo de lo que digo,Pues sólo sabe mi intincion.Jamas me dixo el corazonQue guerreeisCon quien guerrear quereis;Y no lo tengáis á risa,Qu’el buen corazon avisaJustificado,Quando no está apasionado.El rey Priamo habló:Pues guerra se determinóPor mar y tierra,No hay hablar sino de guerra.En esto salió un leon,Y Héctor con gran corazonLe mató;Su leona arremetióA Trohilo, y él á ella,Y matóla sin temella.Párís corriaTras un oso que huia,Y tiróle una saeta,Y él volvió como cometaY abrazóle,Y Páris luégo matóle;Y Corebbo arremetióA una tigre y la tomó,Y bien atada,A Casandra presentadaFué por él d’esta manera:Sea de mi linda fíeraLa vencida,Pues por ella tiene vida.Enéas arrojó un dardoA un fiero leon pardo,Y en ser herido,Viéronse á brazo partido,Y Enéas fué el matador,Que era de muy gran valor.Salió el ReyY arremetió á un bravo buey,Y de un golpe le matóQue la cabeza le cortó.Todo el diaHicieron carniceríaÁ muchas fieras matando,Y volviéronse cantando,En anochecer,A Troya con muy gran placer.Hicieron fiestas y fuegosToda la noche con juegosY alegría,Teniendo esta monteríaPor agüero de vencerA todo el griego poder.Dixo el Duque: Don Luis Milan y vos Joan Fernandez, haceme placer que os vais de aquí, si no quereis morir los dos esta noche.Dixo don Luis: Señor Joan, supliquemos á su excelencia nos haga saber por qué nos manda ir de aquí si no queremos morir; y si yo no me engaño yo querria adevinallo, y es que vos haceis gestos de envidioso y yo de vanaglorioso, de veros que estais muerto de envidia d’esta montería de Troya por haberla hecho yo, que si vos la hiciérades, la rezárades por puertas como á oracion de ciego.Dixo don Diego: Yo lo queria decir si don Luis Milan no lo dixera, que los gestos que Joan Fernandez hacia oyendo la montería, eran de envidioso, quocando como á mono, que meresceríades por pena d’este pecado que vos y vuestros descendientes quedásedes con caras de monos que quocan, y les quedase por nombre el linaje de los monos, así como quedó el de los bailadores, que bailando muchos hombres y mujeres en fiestas del sancto Nacimiento, pasaron por una iglesia en Alemaña al tiempo que preicaban, y el obispo maldíjoles por el desacato y menosprecio que hicieron á la casa de Dios, y quedaron toda su vida hasta la muerte bailando, heredando esta pena susdescendientes, que vuestro hijo parece que ya la ha heredada.Dixo Joan Fernandez: Porque no muera de vanagloria don Luis Milan, quiero rogalle que hagamos una máxcara para mañana á la noche, aquí en el Real, contrahaciendo su montería y prometo de hacelles envidiosos porque no me digan envidioso, pues soy mejor para envidiado.Dixo don Francisco: Señor Duque, si Joan Fernandez nos ha de hacer envidiosos diciendo donaires, no consienta que los diga á costa de la señora doña Hierónima, su mujer, que yo vi lo queria decir á vuestra Excelencia, y por atajar este fuego lo quise yo decir, y no se fie d’él que se le destiene la ballesta, y dé fianzas que no hará el donoso, pues no’s gracioso sino quien lo es; que d’esta manera negocié yo con Enguera en casa del Romano, donde jugábamos muchos caballeros, como en este cuento contaré: Enguera nos enojaba mucho que se destenia su ballesta, y por ser caballero de baja calidad y conversacion, lo echamos del juego, y estando algunos dias en la entrada de casa aguardando si le dejariamos subir á jugar, yo le dixe: Enguera, yo recabaré con estos caballeros que os dejen subir si vos dais fianzas por las ignocencias, ydióme á mí por fianza y subió. Si mi amigo Joan me promete que no hará el donoso á costa de su mujer, yo le seré fiador.Dixo Joan Fernandez: Don Francisco, pasado os sois á los franceses contra mí, no se me da nada, por vos se puede decir:Ó teneis miedo á los moros,Ó en Francia teneis amiga.Respondió don Francisco:No tengo miedo á los moros,Ni en Francia tengo amiga,Mas tú moro y yo cristianoTraemos muy gran porfía.Con los malos trajes que sacais, lisiado de mal vestido, que si don Luis Milan á coplas n’os tuviera la rienda, fuérades el monstruo de la gala, que pudieran ganar con vuestra ropa los truhanes, mostrándola diciendo: Hé aquí las ropas de Joan de mal traje.Dixo el Duque: Demos parte á la noche y Joan Fernandez y don Francisco hagan paz, que si están en guerra no ternemos cierta la máxcara, y vuestra alteza y esas señoras, que ellos han traido, tomen la palabra haciéndolos jurar por vida de sus damas, porque sepamos quién son; y no se olviden á don Diego, como á revolvedor, ni á donLuis Milan, que es mátalas callando: y comience la Reina, mi señora.Dixo la Reina: Joan Fernandez, hacé paz con don Francisco, por vida de vuestra mujer.Respondió Joan Fernandez: Si vuestra alteza me jurára, por la vida que nunca da vuestra mujer, fuera mejor jura; pues ni ella la tiene de brava, ni yo la tengo si no fuera de mi casa.Dixo la señora doña Hierónima: Per vos se dix, bell en banch y mal en casa.Dixo la señora doña Mencía: Don Francisco, pues hoy os mando como acompañador mio, hacé paz con Joan Fernandez, por vida de vuestra dama, y nombralda, que el Duque lo manda.Respondió don Francisco:Pues vuestra merced lo manda,Yo haré paz con el Joan,Y este mote es mi refran:Quien me mandaMe desmanda.Dixo la señora doña Luisa: Don Diego,No dejeis de entrar en paz,Pues que sois revolvedor,Que os querrá muy mal l’amor.Por vida de vuestra dama, nombralda, que el Duque lo manda.Respondió don Diego:Yo entraré en la paz, señora,Por vida de quien oirán,Que en esta hierba lo verán:Anapelo es matadora.Dixo la señora doña Violante: Don Luis Milan, pues manda el que se deja mandar, hacé paz con Joan Fernandez, por vida de vuestra dama y nombralda, que el Duque lo manda.Respondió don Luis Milan:Pues mandar es ser mandado,En paz quiero siempre estar,Mi dama quiero nombrar;De su nombre soy nombradoMargarite por amar.Dixo el Duque:Vámonos á dormir,Mi Reina gentil,Vámonos á dormir,y venga mañana la máxcara á prima noche.Aquí acaba la jornada cuarta.
JORNADA CUARTA.Y DICE DON LUIS MILAN.Señor Joan Fernandez, el Duque me ha enviado un paje para que vaya con la dama, que ayer llevé, y quiere que le traiga una montería que tengo hecha del Rey de Troya con sus damas y caballeros, y que tenga cuidado de haceros ir, porque no perdais el juego de falta: yo querria que viniésedes, para que si os tengo de ganar, no sea por la falta que vos haréis en faltarnos, porque no digan que si yo gané en la conversacion fué por vos no estar en ella; aunque más os conviene ir á vos que á mí, pues dirian las damas que no osais veros conmigo en el campo cerrado de la gala, que es en sarau, donde más se muestra quien es galan, pues el que no lo fuese en sala no lo será en calle, que pormás que vaya bien vestido y encabalgado, no será sino don Juan Mula, ó don Pedro Caballo: y tomad el primer consejo del enemigo y venid, que yo me voy, y vos, paje, id á casa de don Diego y don Francisco y Joan Fernandez, que menester será, segun se ha ido enojado, para que no hagan falta, sino á todos les ganaré el juego.Va el paje del Duque á casa de Joan Fernandez, y llama y respóndele una criada.Paje.¿Quién está en su casa? ¿quién está en su casa?Criada.El que no está en la ajena.Paje.Mirad qué fria razon. Mas pensé que habia de estar en casa ajena el que está en la suya. ¿Quién está arriba? ¿quién está arriba?Criada.El que no está abajo.Paje.¡Oh cuerpo de mí qué frialdad! Esta debe ser la que dicen mozuela de Caraza.Criada.Ved si sois vos el que dicenTirte allá, que no quiero,Mozuelo Rodrigo,Tirte allá, que no quieroQue burles conmigo.Paje.Mejor os podrian decir á vos mozuela de Logroño; pues estais engroñadacon quien n’os merece nada. Salid, veamos con quién hablo, si es del palacio ó del establo.Criada.Vos debeis ser del establo, que yo de palacio soy; pues á tales preguntas como haceis, tales respuestas mereceis. Mi señor Joan Fernandez contaba á la señora, su mujer, el otro dia, que tenía un criado, que donde quiera que lo enviaba, siempre le traia mal recaudo, y púsole nombre paje del mal recaudo, y porque le daban grita los pajes sobre esto, lo despidió; quizá debeis ser vos: esperad, y decírselo he. Señor, á vuestra merced creo que viene un criado del Duque, y cierto debe ser el paje del mal recaudo que vuestra merced despidió.Díxole Juan Fernandez: Dile que suba, veamos si me trae algun mal recaudo, que peor se le llevará.Dixo el paje: El Duque mi señor me ha mandado que yo viniese á no sé quién, para que no falte de ir allá, como ayer le ofreció, que para luégo es tarde.Respondióle Joan Fernandez: Paje, mirad bien á quién os envian, que á mí no me nombran Noséquién.Dixo el paje: Señor, ya sé que no le dicen Noséquién, sino Nosécómo, que no me acordaba de su nombre sino del que vuestramerced me puso, que por él voy corrido y habré de irme de Valencia.Respondióle Joan Fernandez: ¿Y por qué me habeis puesto por nombre Nosécómo?Dixo el paje: Parecióme, señor, que los nombres y apodos han de ser conformes al parecer y condicion de los apodados, y con razon se le puede decir el señor Nosécómo, pues no se puede saber cómo han de contentar á vuestra merced; y por no enhadalle más voy á don Diego, por lo mismo que á vuestra merced soy enviado.Respondióle Joan Fernandez: Paje,Ios para burlador,Que mejor vais apodadoQue vos sois apodador.Vase el paje para casa de don Diego Ladron y dice: Si tan mal me va en casa de don Diego como en la de Joan Fernandez, yo podré cantar:Estos mis cabellos, madre,Dos á dos se los lleva el aire.Pues me han dado tal pelillo el señor y su criada, ella debe pelar á su amo. Ya veo casa de don Diego, y una criada á la ventana, que le dicen la Peladilla; en nombre de Dios, y échome á nadar.Paje.¡Ah, señora Peladilla! ¿está vuestro señor en casa?Pelad.Señor Pelado, no sé sino que para vos no hay nadi.Paje.Ea, por mi vida, diga la verdad, aunque pocas veces la soleis decir.Pelad.A lo ménos agora no he dicho mentira, pues pareceis gurrion pelado. No sé de qué gavilan habeis acampado.Paje.Del que vos acampastes, pues tuvo presa con vos toda la noche.Pelad.Toma esa pedrada, porque se os acuerde de la mentira que decis, y del nombre que me habeis sacado.Paje.¡Ay! ¡ay! que me ha escalabrado la calabacilla de romero, que no hay media bebida en ella.Salió don Diego y dixo: ¿Qué es esto? ¿qué es esto, paje de mal recaudo? ¿qué teneis vos que ver con mis criadas, que le sacais nombres?Respondió el paje: Señor, ¿mas qué tienen ellas que ver conmigo, que me han sacado nombre gurrion pelado?Dixo don Diego: Pues así es que los dos os habeis motejado, y estais al cabal, no se hable más en ello; que vos habeis picado como á gurrion pelado, y ella á vos como á peladilla. Decidme si sois venido con algun recaudo.Respondió el paje: Señor, sí; que el Duque me envia á vuestra merced se le acuerde del sarau que está aplazado hoy en el Real, pues el suyo le hace valer á veinte y cuatro.Dixo don Diego: Paje, diréis á su excelencia que luégo soy allá, que aquí aguardo á Joan Fernandez y á don Luis Milán, para ir, que me han enviado á decir que están armándose de motes para contra mí, porque yo haga lo mismo, que bien lo habrémos menester don Francisco y yo.Partióse el paje para casa de don Francisco y dixo: Con temor voy á casa de don Francisco para que vaya, y, si no me engaño, yo soy de bodas, que Guzmana veo qu’es peor que perra parida, que, de celos de sus hijos, á cuantos entran en su casa muerde. ¡Ah, señora Guzmana! ¿por qué se entró de la ventana?Guzm.Por el paje del mal recaudo, si lo conosceis.Paje.Tan bien le conozco como á Guzmana de los afeites.Guzm.Mirad el murciégano, traga-morcillas, con qué ojos me mira; él no tiene vista para ver los papirotes que le dan cara cara, y ve los afeites que yo no traigo.Paje.No hablemos de mala vista, que el otro dia vi que os entrastes en casa de mosenCalamoja, por la grita que os dió un hombre, que topastes con él, haciéndole saltar la sangre de las narices, y él fué tras vos para ensangrentaros, y vos huyendo, os iba diciendo: A la lechuza, á la lechuza Guzmana de los afeites, encuentra-hombres, que no ve de dia.Salió don Francisco y díxole: ¿Qué alboroto es éste, Guzmana, con el paje del mal recaudo? ¿entendeisos los dos?Respondió Guzmana: El diablo le entienda á este pan perdido, mendrugo de casas, que, de bellaco, ratones no quieren comer dél; revesado de mesones, que yo me espanto cómo está en casa del Duque, si ya no es criado del secretario Sis.Dixo don Francisco: Paz, paz, con que no la hagais de boca, que engendraréis como víboras, que mata la hembra su macho al engendrar: Que mi Guzmana y vos ponzoña sois los dos.Vino don Luis Milan y dixo: ¡Ah señor don Francisco! hénos aquí ya con nuestras damas; la señora doña Mencía os está esperando al cabo de la escalera, que no se alcanza esto de damas. Mereceríades ser el ahorcado, y que os diese la vuelta, pues os haceis desear de quien sería mejor desealla.Respondió don Francisco: Don Luis Milan, mucho mejor es hacerse desear, que no aborrecer.Dixo don Luis Milan: Responda la señora doña Violante, pues es para responder por los dos.Dixo la señora doña Violante: Cabalgue presto, y vamos á recoger la señora doña Mencía,Que donde se puede perder,Quien se hace desear,Le vernán aborrecer.Allegaron á casa de la señora doña Mencía, y díxole don Francisco: Señora, diera yo mil vidas por vella hecha leon de cabo de escalera, por morir á sus manos, pues se podria decir este mote que yo en una justa saqué:Quien á vuestras manos muere,¿Qué más quiere?Respondió la señora doña Mencía: Señor don Francisco, bueno es hacer del enojado las damas, por oir un adobo de tal galan como vos sois; que de leona que estaba al cabo de la escalera, por vos tardar tanto os matára, sino que vemos por el letrero de las manosque nos habeis dicho que ya n’os queda vida para que se os pueda dar la muerte; sino, dígalo la señora doña Castellana, si es verdad.Respondió la señora doña Castellana: Señora doña Mencía, nunca la he visto recibir engaño sino agora; y no es maravilla, que no son engañados sino los que no saben engañar. ¿No ve vuestra merced que don Francisco es el gato pajarero de nuestra vecina, que saltando tras pájaras por los tejados, aunque caya de muy alto, siempre cae de piés y queda sano? La señora doña Luisa se rie, díganos de qué.Respondió la señora doña Luisa: Señoras, de lo que yo me rio es que pocos dias há me contaron este cuento de don Francisco; él iba haciendo el gato de noche, por encubrir el rumor que hacia en un tejado por donde pasaba á cazar pájaras, y resbalando cayó de muy alto sobre un gran monton de plumas de almohadas, que de ventura halló para acampar la vida; y dióse gran prisa de maullar, porque nadi se hubiese pensado que fuese gato; y como el ruido de la caida fué grande, subió la señora de casa para ver lo que era, y vió un hombre casi todo cubierto de las plumas, maullando, y díxole: ¿Quién sois vos, que maullais?y él conosciéndola respondióle: Vuestro gato soy, señora; y ella mandó secretamente que subiesen agua, diciendo: Echalde agua, porque no se me muera el gato, echalde agua; y quedó tan gato mojado, que nunca más ha maullado en amores.El Duque vió venir las damas, y envióles el paje y dixo:Su excellencia ha visto á vuestras mercedes de la ventana de su aposento, y mandóme que las guiase allá, donde las aguarda la Reina.Dixo la Reina: Bien seais venidas, amigas mias; á esos caballeros que os han traido no digo nada, pues vienen á endechar, que el Duque mi señor quiere resuscitar hoy muertos, con una montería, que me han dicho que nos trae, de las damas y caballeros de Troya, don Luis Milan.Dixo el Duque: Señora, no veo el hora cuando oirla, que Joan Fernandez me ha dicho que es muy buena; óyala vuestra alteza, y será poner gana á don Luis Milan para decirnos lo que sabe de los troyanos, y si de lástima vienen las damas á llorar, en oir la crueldad que los griegos tuvieron con las damas troyanas, quedarán piadosas, que no podrán reirse de los que matan de amores; y roguemos á don Luis Milan que lea,que ya está con la obra en las manos, esperando que vuestra alteza se lo mande.Dixo la Reina: Don Luis Milan, por vida de don Pedro Milan, vuestro primo, que leais, que y’os prometo de oir de buena gana por ser la obra milana.Respondió don Luis Milan: Con el favor de vuestra alteza será el obra del alteza que será, por oir quien la oirá.Y dice así:Damas salian de Troya,A una montería van,¡Cuán hermosa y cuán galanIba Elena!Presa va d’una cadenaDe oro fino, y de amor,Por la saya al derredorBien labrada.Toda va invincionada,De rubís toda salió,Pues que Páris la robóA su grado.Saya del oro tirado,Pues d’amor tirada fué,Cuando con Páris se fuéPara Troya.En sus pechos una joyaCon un rico diamante,Por aquel hermoso amante,Amiga d’ella.Parecia una estrellaDe hermosura que guiaba,Mano á mano la llevabaSu amado.Todo su vestir brosladoD’unas hachas que ardian,Y con letras que decian:Ardo yo.La madre que lo parióEnsoñó dél, que pariaUna hacha que ardiaA su ciudad.Invincion de crueldad,Pues que le costó la vida,D’él ni della no entendida,Mas gustada.Elena muy regocijada,Para más placer mostrar,Entonó este cantarY cantó:Ojos que me veis en Troya,No seré más griega, no,Pues que Páris me robó.Fuerza tuvo de tirano,Pues que me pudo tirar,Gran cosario es en la marDel amor este troyano.Ya no está más en mi manoSino ser troyana yo,Pues que Páris me robó.Aquí salen á la caza Trohilo y Policena:Como un sol luégo salióPolicena tan hermosa,Qu’es muy poco hacella diosaDe hermosura.Su cuerpo, gesto y posturaNo se pueden alabar,Pues turbaban en mirarToda vista.Tan graciosa sobre trista,Que fingia su alegría,Y en lo poco que reiaBien mostraba.Señalar lo que esperabaDe su fin muy desastrada,Que por Pyrro degolladaSe vió en Troya.¡Oh resplandeciente joya!Tu hermosura te dejó,Pues á Pyrro no matóTu hermosura.Caso fué de desventuraQue se habia de seguir,Qu’el remedio del morirEs la muerte.Siguiendo su mala suerte,Sobre triste muy galan,Mano á mano los dos van,Trohilo y ella.Ella en todo ya una estrella,Y él un otro Héctor troyano,Despues de Héctor su hermano,En los troyanos.Ella y él que dos hermanos,Pues de bien invincionados,Los dos fueron muy nombradosEste dia.De un carmesí traiaUna saya recamadaDe hilo plata, broslada,Toda estrellas.Y un sol eclipsado entr’ellas,Hecho de tan subtil arte,Que no parecia arte,Mas verdad.Vióse en él escuridad,Y d’estrellas resplandor;Invincion fué de dolorY profecía.Las estrellas que de diaTodo eclipsi hace ver,Las más veces suele serMuy gran mal.Harto fué mala señalDe la muy triste jornada,De su Troya asoladaY todos ellos.Iba en rubios cabellos,Y tan claros rayos daban,Que los del sol se espantabanY escondian.Enlazaban cuantos vian,Y ansí iban enlazados,Con muchos ojos colgadosDella y dellos.Sino, dígalo de aquellosAchíles el fuerte griego,Si fueron rayos de fuegoEn que murió.Fué el vestido que sacóTrohilo muy señalado,De un carmesí brosladoDe leones.Ellos dicen quién él es,Que Trohilo fué un leon,Tal que puso en ocasionDe perderseÁ los griegos y volverse,Que mucho desconfiaban,Pues en Trohilo cobrabanLos troyanosLas victoriosas manosDe Héctor, que ya no vivia;Mas fortuna no queriaQue así fuese,Porque Troya se perdiese,Como veis que se perdió;Policena se entonó,Muy suave,Á cantar como aquel aveQue la nombran ruiseñor:Aguas de la mar,Miedo heQue en vosotras moriré.Ondas turbias saladas,Al mejor de mi dormir,Ensueño que m’a de venirPor vosotras, malas hadas,Mil veces os he ensoñadas,Miedo heQue en vosotras moriré.Aquí salen Héctor y Andrómaca:Salió la mayor valorDe hombre humano,Héctor era el troyano,Flor de la caballería,que con su gran valentíaEstorbóQue griego no desembarcóAquel dia que allegaron,Que ni tierra le ganaronNi pudieran,Si los hados no quisieran;Pues aquel griego poderTodo se pensó perderEn aquel dia.Mar de sangre parecia,El mar junto á la tierra,De la gran matanza y guerraQue Héctor hizo.Un griego le contrahizoAquel dia en pelear,Ajaz Thalomon sin par,Por que vió,Desde el puerto Tenedo,Los griegos en perdicion,Y salió como un leonEn sólo verQue Héctor pudiera vencerSólo á la griega armada,Fuese contra aquella espadaHectorea,Que tanto nombrada estáDel gran Héctor invencible,Con denuedo muy terribleY gran osar.Que al Héctor hizo hablar,De sus fuerzas espantado:¡Oh caballero esforzado!Yo te ruego,Pues eres valiente griego,Que te conozca por nombre,Pues te conozco por hombreEn tu persona.Hijo soy de Exiona,Yo soy Ajaz Thalomon.Esto fué la perdicionDe troyanos,Que Héctor retiró sus manos,Este dia de los griegos,Que Ajaz Thalomon, á ruegos,Lo alcanzó.Por lo cual desembarcóEl armada griega en paz,Por amor del fuerte Ajaz,Su primo hermano.Héctor, el valor troyano,De oro y verde ha salidoMuy broslado su vestidoDe hazañas.D’él huyendo alimañas,Osos, tigres y leonesSalvajes, sierpes, dragones,Que en miralle,No osaban esperalle,Que tan conoscido era,Por temor de una fieraSin razon.Como del fuerte varon,Achíles dado por suerte,Para que diese la muerteAl desdichadoDe Héctor, muerto más por hadoQue no por quien le mató,Porque nunca le esperóCara cara,Tanto tiempo, que esperáraLo que suceder pudiera,Y buscó nueva maneraY ocasion.No sé si fué á traicion,Pues se puede presumir,No pudiéndolo sufrirEn batalla.En razon y escrito se hallaQue fué muerto á cautela,Porque muriese la velaQue velaba,Y á los griegos espantaba,Que si Héctor no muriera,Troya nunca se perdiera.Salió con élLa joya de tal joyel,Con la saya de coronasQue la Reina de AmazonasSe la dió;Sólo porque merescióHombre de tal merescer,Gloriosa tal mujer.¡Oh qué dama!Más hermosa por la famaDe mujer de tal ventura,Que la misma hermosuraComo á dea,La reina Pantasilea,La miraba y la acató,Cuando la saya le dióPor el nombreDe mujer de tan gran hombre.Las coronas que traia,Son por las que merescia,Y ganóDe los reyes que matóSobre Troya, su marido.Un sol era su vestido;ReluciaDe la grande pedrería,Finas, de muy gran valor,Por el muy fino valorD’él y della.Iba Andrómaca tan bellaComo Héctor muy galan,Mano á mano los dos van,Y ella cantando:¡Oh qué fresco y claro dia,Si no turban tristes hadosLa alegría!Rosas d’esta pradería,Cogidas y por coger,Bien nos va con el placer,Pues nos hace compañía;Buena va la montería,Si no turban tristes hadosLa alegría.Aquí salen Corebbo y Casandra:Tras éstas salió una damaComo radial cometa,Casandra, la gran profetaNo creida.Con una invincion subidaY una ropa muy extraña,Y broslada una montañaToda fuegos.Que si no estuvieran ciegosLos troyanos de valientes,Vieran estos accidentesSer mortales.Proveyeran á los malesComo Casandra decia,Que la ciega valentíaEs peligrosa.Con su cara piadosaEntre dientes sospirando,Como quien rie llorandoDescubriaQue el placer no es alegríaCon sospecha de pesar.Todo fué profetizarSu montaña,Porque viese cuanto dañaNo creer lo porvenir,Pues lo puede descubrirEl alto cielo.Gran cordura es el recelo,Que Casandra lo mostró;La montaña que sacóFigurabaTroya, como se quemabaRocafuerte su Illion,Quemada sin defensionDe aquel fuegoDe los griegos más que griegos,Pues sus llamas más quemaron,Cuanto más agua echaronEn llorar,Damas tan de apiadar,Que aquel fuego se apiadára,Si sintiera y él gustáraLo que hacia.Su Corebbo la seguiaCon tan acatado amor,Cuanto fué gran servidorDe Casandra.Sacó d’una SalamandraUn vestir todo broslado,D’un raso fino encamado;Iba tal,Como aquel que va en su mal,Vivo en pena como el ciego,Pues viviendo en su gran fuegoD’amador,Trasportado todo amor,Tal cual veis siempre se vióSalamandra, que vivióEn la llamaDesta tan hermosa dama,Como muestra su invincion.No salió con su intincionEl desdichado,Porque no se vió casadoCon Casandra, su señora,D’él en todo matadora,Pues murió,Cuando sólo acometióA los griegos que llevabanSu Casandra, que apartabanDe Troyanos.Por decilles los humanosCasos que eran por venir,Corebbo paró en morir,De tal suerte,Que su vida está en su muerte,Siguiendo su suerte mala;Los dos van la mesma galaEste diaLealtad y cortesíaEran sus guardadores,Pues fiaban sus amoresSólo dellos.Corebbo.¿Quién pudiese merecellos,Casandra, tus pensamientos?Casandra.No ternias muy contentosTus cuidados.Cor.Ya los viese aposentadosEn la casa de los mios.Cas.Nascerian desvaríosDe dolor.Cor.Hijos de mi grande amor,No podrian enojar,Que un muy buen desvariarNo enoja.Cas.Corebbo, vuelve la hoja.Cor.Vuelta está, señora, ya,Si en mí leer querráTu mercé.Cas.Que verdades que hallaré,No quiero decir mentiras.Cor.Verdad dices que me tiras,Verdad es.Cas.Corebbo, vuelve otra vezLa hoja como se estaba,Porque no desvariabaTanto aquélla.Cor.Pues tu mano escribe en ella,No las aguas de carbon,Que letras de tu mano son.Cas.¡Ay, Corebbo,Cómo salle lindo el FeboCon sus rayos tan dorados!Cor.Rayos son enamorados,Que han salidoDe mi sol tan relucidoPor tu amor,Que inflamado de amadorHe dorado,Este sol que nos ha dadoLa mañana tan hermosa.Cas.Háblese ya de otra cosa,Pues el cieloHabla lo que yo receloPor sus cursos naturales.Cor.Celos tienen d’esos malesVenideros,Mis males tan verdaderos,Los mios son de llorar,Que ésos suélelos mudarLa ventura.Prevenillos es cordura,Y no ser previsto d’ellos;Mas llorar ántes de vellosEs flaqueza.Casandra, tu fortalezaDebe ser que te ha dejado,Contra mí l’han empleadoTristes hados.No serán muy malhadados,Pues con tus fuerzas haréLo que nunca emprenderéCon la mia.En mí está tu valentía,Pues á mí me conquistó,Otro Héctor seré yoDe tí animado.Á tus dioses he juradoDe servirte en esta guerraHasta ver libre tu tierraÓ morir.Cuando me verás salirDe Troya contra los griegos,No me olvides en tus ruegos,Con tus dioses.No descanses ni reposesDe rogar siempre por mí,Porque tuyo vuelva á tí,Pues soy tuyo.Cas.Ya se está eso de suyo,Que á mí tocará el rogar,Qu’el sentir y el sospirarCerca están.Los dioses te defenderánMientra yo libre seré,Lo demas yo callaréPara agora.Cor.Baste, baste, mi señora,Ya no más tanta tristeza,¿Por qué empleas la cruezaContra tí?Vamos como van aquí,No turbemos la alegría,Tal el gesto cual el diaHa de ser.Y trabaja en contrahacerAlegría de alegrar,Pues tú sola me has de darAlegría.Tal cual veis fué en este diaEsta dama tan penada,Cuanto fué disimuladaÁ la vista.Iba entre alegre y trista,Contrahaciendo al natural;Como quien saca d’un malUn provecho,Sacó risa del despechoPor mostrar alegre cara,Que no hay quien la juzgáraSer fingida.Fué Casandra tan sabida,Como era sin igual,Venció el arte al naturalY cantó:Si ventura no se muda,Las señalesClaro muestran nuestros males.Veo cursos inhumanos,Contra Troya muy irados,Cuanto veo descuidadosDe creerme los troyanos.Si no se vuelven humanos,Las señalesClaro muestran nuestros males.Aquí salen Enéas y Crehusa, su mujer:Salió Crehusa,Tal que nadi la rehusaDe hacelle acatamiento,Que real merescimientoMerescia.Como esmalte pareciaLa real sangre de Enéas,Que una dea entre estas deasPareció.Y unos nublos que sacóBroslados sobre su manto;Á Casandra puso espantoCon razon.Pues esta triste invincion,Un sol que sacó nublaba,Y entre los nublos mostrabaAlgun claror.¡Ay Crehusa, gran temorEstos nublos me han puesto!¿Cómo saliste con esto,Qu’es agüeroDe algun caso venideroQue señala una traicion?¡Oh Casandra,! mi intincionNinguna fué,Sueño es esto que ensoñé,Desta linda montería,Y ensoñaba que traiaEste manto;Parescióme bien, y tantoCuanto temes ser verdad,Pues que no fué vanidadMi soñar.Crehusa, quiero declararLo que tu invincion declara,Ese sol que no se aclaraEs nuestro Rey,Que ni lealtad ni leyDos troyanos le ternán,Su claror le nublaránA gran traicion.Venderánle su Illion,Qu’es su Troya tan nombrada,Y entrará la griega armadaCon gran fuego.Que ni lágrimas ni ruegoEste fuego amatará,Que en ser griego quemaráToda Troya.Basta ya, que no nos oyaTu Enéas y Antenor,Que han perdido la colorDe sus caras;Debe ser porque declaras,Casandra, esta perdicion,Muda de conversacion,Pon esperanza,Que tras fortuna hay bonanza,Pues se suele ella mudar.Por tal plática atajar,Dixo Enéas.¡Oh Crehusa! nada creasDesto que Casandra dice,Pues fortuna contradiceY se muda.Casandra paróse muda,y Antenor jamas habló,y Corebbo atravesóContra Enéas.Tú no hables cosas feas,Que no son de caballero,Mi amor muy verdaderoEs tan leal,Que si te sufro hablar malDe Casandra, mi señora,Mi lengua será traidoraSi yo callo.Enéas quiso vengallo,Que su gesto lo decia,Pero tuvo cortesíaA las damas,Cuyas honras, cuyas famas,Han de ser muy acatadas,Servidas y muy amadas,Aunque sonCrueles de condicion.De Corebbo parescióQue fué ley lo que él habló,Y él callarDe Enéas quiso mostrar,Que en su caso el sufrimientoEs gran dón de entendimientoY cordura.Fué vestido en su ventura,Enéas en este dia,Que de tornasol traiaUn vestido.Naturalmente ha salidoDe colores variando,Que quien males va pensandoVa alterado.Que la fuerza del cuidadoDe la mala inclinacion,Va alterando el corazon,Y la caraA veces blanca la para,Y á veces muy colorada,Y á ratos mortificadaMuy cetrina;Segun l’ánimo se inclina,Tal el gesto se nos muestra,Porque en él está la muestraComo en paño.Que temor y amor y engaño,Ó vergüenza ó corrimiento,Ó traicion ó descontentoVeis en él.La invincion fué muy cruel,Que lo más que se mostraban,Fuego y sangre señalabanSus vislumbres.Qu’él vestir y las costumbresMuy conformes siempre van;Pues traia este galanUnas Y griegas.¡Oh troyanas gentes ciegas!En los casos veniderosInvinciones son agüerosA las veces.Veis por haces y en enveses,En vestidos y invinciones,Vuestras claras predicionesA la clara,Que Casandra las declara,Y no las quereis creer;Víspera está de perderLa ceguedad.Cantad, señora, cantad,Dixo Casandra á Crehusa,Que Enéas no rehusaDe oiros.Esto no quiero decirosDe qué modo os huirá,Que la noche lo diráQue yo sé.Crehusa no le dió fe,Porque Enéas se lo dixo,Que jamas le contradijoPor hacerEl oficio de mujer,Y cantó con un cantarQue no siendo de alegrarAlegró:Contra venturaNo se ha de buscar placerQue poco tura.Muy mal se puede alegrarQuien con el cielo está en guerra,Qu’el placer no está en la tierra,Pues que no suele turar.No sé reir, sino llorarContra ventura,Que pesar es el placerQue poco tura.Aquí salen el rey Priamo y la reina Hecuba, su mujer.El rey Priamo salió,Todo honra y valentía,En su real monteríaMuy ufano,Con un laurel en su manoPrometiéndose victoria,Y triunfó de gran gloria,ConfiandoQu’él y Héctor triunfandoDe la griega montería,Con toda su caballeríaTriunfarán,Y á los griegos vencerán;Tanto de Héctor confiaba,Que Héctores con él mirabaA sus hermanos.Sacó lleno de unas manosUn vestido esta jornada,Con una espada sacadaEn cada mano;Qu’el poder fuerte troyanoEsto por armas usó,Y por tal su Rey sacóTal invincion,Mostrando su gran corazonQue á los griegos venceriaY en las armas se veriaLa verdad.Hablar quiero en libertadY á los ánimos mover,Que digan su parecerSin pasion,Que verdad está en razon.Digan pues ¿cómo y por quéTan contraria les fuéLa fortuna?Que no hay persona algunaQue no haga vencedorAl gran Héctor sin temor,Y sin igual,Muy valiente natural,Qu’el vencido no’s vencido,Si de sí jamas lo ha sido.Yo diré;Por lo que ya dicho héDe los griegos y troyanos,Porque en armas y á las manosY en crueldad,Quisieron saber la verdadDe quien más razon tenía,La troyana valentíaComo creo.De Hércules un caso feoCon razon se está quejando,De su gran osar hablando,Como se engañaEl que fia en gente extraña,Qu’es la que no’s conocida,Que en gente desgradescidaNo hay fe.Sin pasion yo culparéAl ingrato Hércules,Pues que tan sabida esSu historia.Triunfando con gran gloriaDe sus hechos y hazañasVolviendo de las Españas,A sus tierras,Vencedor siempre en sus guerras,Y de sí mismo vencido,Fué mucho bien recebido,Como hermano,Del rey Laumedon, troyano,Con amor, brazos abiertos,Recógele por sus puertosEn su Troya.Vista aquella hermosa joya,Del rey Priamo hermana,Exiona, de galanaUn trofeo,Si ella hermosa, él no feo,Sino fuera en el errorQue fué vencido d’amorDe mujer.Quien jamas se vió vencer,A Exiona se llevó,Que pues ella le robó,Robó á ella.Esta princesa doncellaSe vió en Grecia llevadaDe Hércules muy acatadaY afírmaseCon Thalomon casada fué,Y el troyano corazonDixo qu’esto fué traicion,Pues la casó,Con modo que desprecióHércules á los troyanos.Con las armas á las manosFué propuestoDe tomar venganza d’esto,Y así se determinó,Que Páris troyano robóLa reina Elena.Que fué recompensa y pena,Y de Troya perdicion,Porque siempre con razonVence fortuna.La razon se vió ser unaQue los griegos han tenidoPara haber Troya vencido,Y ésta fué,Que el rey Menalao, sin por qué,Pagó el robo de Hércules,Que de fortuna fué revesRoballe Helena.Dieran á Hércules penaSi á Exiona les robó,Pues d’él sólo procedióY de otri no;Por donde claro se vióDe Troya la perdicionCon soberbio corazonQue tuvieron,Los troyanos se perdieron,Que las venganzas erradasDel cielo son castigadas;Que el castigoHa de ser al enemigo,Que en la culpa es más culpadoPara ser justificado.Y bien mirado,Hércules va desculpado,Que buen fin no es con traicionPues casó con ThalomonExiona.Que Páris robó personaCasada, que fué adulterarCon quien no pudo casar.Salido haLa Real reina Hecuba,En esta caza y montería,Con la mesma fantasíaQue sacóSu marido Priamo,Toda su ropa brosladaDe manos con una espadaEn cada mano.Y allegando en un gran llanoDe altos montes rodeado,Allí fué determinadoDe montear:Y ántes de nadi cazar,Casandra en un árbol subió,Y á los troyanos hablóD’esta manera:¡Oh troyanos! mejor fueraQue primero se pensáraY nò se determinára,Qu’el pensarÁntes del determinar,En los casos ha de ser,Y éste es el mejor saber.Estais ciegosEn la guerra contra griegosQue determinado habeis,Y tan ciegos que no veisQue los agüerosSe nos muestran muy guerrerosY de griegos muy amigos;Señales son y testigosQue hace el cielo.No quereis tener receloDe lo que se ha de tener,Al cielo se ha de temerEn la guerra,Para vencer en la tierra;Volved en paz vuestra espadaEn guerra qu’es mal pensada,Que la lunaNos muestra mala fortuna,Que en fuego y sangre la vemos,En sacrificios que hacemosPara saberD’esta guerra que ha de ser.Sacrifiquemos primeroÁntes que se vea agüeroEsta jornada,Para ver si está mudadaFortuna en nuestro favor,Y esto será lo mejorD’este dia.La troyana valentíaY sus fuertes corazonesBurlaron de las razonesD’esta infanta.Decian, no nos espantaHado en casos venideros,Do suelen mentir agüeros,Qu’es todo error.Casandra, no pongas temor,Díxo Héctor, su hermano,Que á un corazon villanoVence opinion.El fuerte siempre ésta en razon,Nunca se deja vencer,Que siempre vence al temerLa vergüenza.Tú harás poca valenzaA tu padre y tus hermanos,Si acobardas los villanosCorazones.Confia con tus razones,Pon á todos esperanza,Que el cielo pone mudanzaEn fortuna.Que sin confianza algunaLa valor se perderia,Y se desesperariaEl esperar.Fortuna suele mudarLos agüeros y señalesDe cuerpos celestiales,Pues su sérEn todo es el mayor poder.Y Trohilo, su hermano,Dió á Casandra otra manoY díxole:Casandra, desespérate,Pues no te falta otra cosaQue persona muy medrosaMuerta está.Acaba y muérete ya,Y no pongas cobardía,Que medrosa compañíaTarde venció.Páris la mano tomóDiciendo, Casandra hermana,En creer no seas vanaQu’es mal agüero.No creas tan de ligeroEn los sueños ni en agüeros,Qu’es de ingenios ligerosAgüero ser.Cree en el mayor poderEn los casos por venir,Que en lo que suele mentirNo pongas fe.Enéas desto rióse;Los troyanos muy turbados,Con los rostros enojadosDe alteracion,Temieron alguna traicion,Que el corazon siempre avisa,Respondieron á la risaDe Enéas:Yo no sé si nos deseasQue nos venga bien ó mal,Tú nos puedes ser leal,Mas tu modoNo lo muestra ser en todo,Enéas dixo enojado:Nadi debe ser culpadoSino el obrar,Qu’el efecto es de juzgar,Y no las demostraciones,Que juzgar los corazonesSólo es dadoA quien todo lo ha criado;Que por lo que yo he reidoNo debo ser reprendido,Qu’el reirNo se puede corregir,Hasta que se declaróPorqué rie el que rió.Doy por testigoAl cielo de lo que digo,Pues sólo sabe mi intincion.Jamas me dixo el corazonQue guerreeisCon quien guerrear quereis;Y no lo tengáis á risa,Qu’el buen corazon avisaJustificado,Quando no está apasionado.El rey Priamo habló:Pues guerra se determinóPor mar y tierra,No hay hablar sino de guerra.En esto salió un leon,Y Héctor con gran corazonLe mató;Su leona arremetióA Trohilo, y él á ella,Y matóla sin temella.Párís corriaTras un oso que huia,Y tiróle una saeta,Y él volvió como cometaY abrazóle,Y Páris luégo matóle;Y Corebbo arremetióA una tigre y la tomó,Y bien atada,A Casandra presentadaFué por él d’esta manera:Sea de mi linda fíeraLa vencida,Pues por ella tiene vida.Enéas arrojó un dardoA un fiero leon pardo,Y en ser herido,Viéronse á brazo partido,Y Enéas fué el matador,Que era de muy gran valor.Salió el ReyY arremetió á un bravo buey,Y de un golpe le matóQue la cabeza le cortó.Todo el diaHicieron carniceríaÁ muchas fieras matando,Y volviéronse cantando,En anochecer,A Troya con muy gran placer.Hicieron fiestas y fuegosToda la noche con juegosY alegría,Teniendo esta monteríaPor agüero de vencerA todo el griego poder.Dixo el Duque: Don Luis Milan y vos Joan Fernandez, haceme placer que os vais de aquí, si no quereis morir los dos esta noche.Dixo don Luis: Señor Joan, supliquemos á su excelencia nos haga saber por qué nos manda ir de aquí si no queremos morir; y si yo no me engaño yo querria adevinallo, y es que vos haceis gestos de envidioso y yo de vanaglorioso, de veros que estais muerto de envidia d’esta montería de Troya por haberla hecho yo, que si vos la hiciérades, la rezárades por puertas como á oracion de ciego.Dixo don Diego: Yo lo queria decir si don Luis Milan no lo dixera, que los gestos que Joan Fernandez hacia oyendo la montería, eran de envidioso, quocando como á mono, que meresceríades por pena d’este pecado que vos y vuestros descendientes quedásedes con caras de monos que quocan, y les quedase por nombre el linaje de los monos, así como quedó el de los bailadores, que bailando muchos hombres y mujeres en fiestas del sancto Nacimiento, pasaron por una iglesia en Alemaña al tiempo que preicaban, y el obispo maldíjoles por el desacato y menosprecio que hicieron á la casa de Dios, y quedaron toda su vida hasta la muerte bailando, heredando esta pena susdescendientes, que vuestro hijo parece que ya la ha heredada.Dixo Joan Fernandez: Porque no muera de vanagloria don Luis Milan, quiero rogalle que hagamos una máxcara para mañana á la noche, aquí en el Real, contrahaciendo su montería y prometo de hacelles envidiosos porque no me digan envidioso, pues soy mejor para envidiado.Dixo don Francisco: Señor Duque, si Joan Fernandez nos ha de hacer envidiosos diciendo donaires, no consienta que los diga á costa de la señora doña Hierónima, su mujer, que yo vi lo queria decir á vuestra Excelencia, y por atajar este fuego lo quise yo decir, y no se fie d’él que se le destiene la ballesta, y dé fianzas que no hará el donoso, pues no’s gracioso sino quien lo es; que d’esta manera negocié yo con Enguera en casa del Romano, donde jugábamos muchos caballeros, como en este cuento contaré: Enguera nos enojaba mucho que se destenia su ballesta, y por ser caballero de baja calidad y conversacion, lo echamos del juego, y estando algunos dias en la entrada de casa aguardando si le dejariamos subir á jugar, yo le dixe: Enguera, yo recabaré con estos caballeros que os dejen subir si vos dais fianzas por las ignocencias, ydióme á mí por fianza y subió. Si mi amigo Joan me promete que no hará el donoso á costa de su mujer, yo le seré fiador.Dixo Joan Fernandez: Don Francisco, pasado os sois á los franceses contra mí, no se me da nada, por vos se puede decir:Ó teneis miedo á los moros,Ó en Francia teneis amiga.Respondió don Francisco:No tengo miedo á los moros,Ni en Francia tengo amiga,Mas tú moro y yo cristianoTraemos muy gran porfía.Con los malos trajes que sacais, lisiado de mal vestido, que si don Luis Milan á coplas n’os tuviera la rienda, fuérades el monstruo de la gala, que pudieran ganar con vuestra ropa los truhanes, mostrándola diciendo: Hé aquí las ropas de Joan de mal traje.Dixo el Duque: Demos parte á la noche y Joan Fernandez y don Francisco hagan paz, que si están en guerra no ternemos cierta la máxcara, y vuestra alteza y esas señoras, que ellos han traido, tomen la palabra haciéndolos jurar por vida de sus damas, porque sepamos quién son; y no se olviden á don Diego, como á revolvedor, ni á donLuis Milan, que es mátalas callando: y comience la Reina, mi señora.Dixo la Reina: Joan Fernandez, hacé paz con don Francisco, por vida de vuestra mujer.Respondió Joan Fernandez: Si vuestra alteza me jurára, por la vida que nunca da vuestra mujer, fuera mejor jura; pues ni ella la tiene de brava, ni yo la tengo si no fuera de mi casa.Dixo la señora doña Hierónima: Per vos se dix, bell en banch y mal en casa.Dixo la señora doña Mencía: Don Francisco, pues hoy os mando como acompañador mio, hacé paz con Joan Fernandez, por vida de vuestra dama, y nombralda, que el Duque lo manda.Respondió don Francisco:Pues vuestra merced lo manda,Yo haré paz con el Joan,Y este mote es mi refran:Quien me mandaMe desmanda.Dixo la señora doña Luisa: Don Diego,No dejeis de entrar en paz,Pues que sois revolvedor,Que os querrá muy mal l’amor.Por vida de vuestra dama, nombralda, que el Duque lo manda.Respondió don Diego:Yo entraré en la paz, señora,Por vida de quien oirán,Que en esta hierba lo verán:Anapelo es matadora.Dixo la señora doña Violante: Don Luis Milan, pues manda el que se deja mandar, hacé paz con Joan Fernandez, por vida de vuestra dama y nombralda, que el Duque lo manda.Respondió don Luis Milan:Pues mandar es ser mandado,En paz quiero siempre estar,Mi dama quiero nombrar;De su nombre soy nombradoMargarite por amar.Dixo el Duque:Vámonos á dormir,Mi Reina gentil,Vámonos á dormir,y venga mañana la máxcara á prima noche.Aquí acaba la jornada cuarta.
Y DICE DON LUIS MILAN.
Señor Joan Fernandez, el Duque me ha enviado un paje para que vaya con la dama, que ayer llevé, y quiere que le traiga una montería que tengo hecha del Rey de Troya con sus damas y caballeros, y que tenga cuidado de haceros ir, porque no perdais el juego de falta: yo querria que viniésedes, para que si os tengo de ganar, no sea por la falta que vos haréis en faltarnos, porque no digan que si yo gané en la conversacion fué por vos no estar en ella; aunque más os conviene ir á vos que á mí, pues dirian las damas que no osais veros conmigo en el campo cerrado de la gala, que es en sarau, donde más se muestra quien es galan, pues el que no lo fuese en sala no lo será en calle, que pormás que vaya bien vestido y encabalgado, no será sino don Juan Mula, ó don Pedro Caballo: y tomad el primer consejo del enemigo y venid, que yo me voy, y vos, paje, id á casa de don Diego y don Francisco y Joan Fernandez, que menester será, segun se ha ido enojado, para que no hagan falta, sino á todos les ganaré el juego.
Va el paje del Duque á casa de Joan Fernandez, y llama y respóndele una criada.Paje.¿Quién está en su casa? ¿quién está en su casa?
Criada.El que no está en la ajena.
Paje.Mirad qué fria razon. Mas pensé que habia de estar en casa ajena el que está en la suya. ¿Quién está arriba? ¿quién está arriba?
Criada.El que no está abajo.
Paje.¡Oh cuerpo de mí qué frialdad! Esta debe ser la que dicen mozuela de Caraza.
Criada.Ved si sois vos el que dicen
Tirte allá, que no quiero,Mozuelo Rodrigo,Tirte allá, que no quieroQue burles conmigo.
Paje.Mejor os podrian decir á vos mozuela de Logroño; pues estais engroñadacon quien n’os merece nada. Salid, veamos con quién hablo, si es del palacio ó del establo.
Criada.Vos debeis ser del establo, que yo de palacio soy; pues á tales preguntas como haceis, tales respuestas mereceis. Mi señor Joan Fernandez contaba á la señora, su mujer, el otro dia, que tenía un criado, que donde quiera que lo enviaba, siempre le traia mal recaudo, y púsole nombre paje del mal recaudo, y porque le daban grita los pajes sobre esto, lo despidió; quizá debeis ser vos: esperad, y decírselo he. Señor, á vuestra merced creo que viene un criado del Duque, y cierto debe ser el paje del mal recaudo que vuestra merced despidió.
Díxole Juan Fernandez: Dile que suba, veamos si me trae algun mal recaudo, que peor se le llevará.
Dixo el paje: El Duque mi señor me ha mandado que yo viniese á no sé quién, para que no falte de ir allá, como ayer le ofreció, que para luégo es tarde.
Respondióle Joan Fernandez: Paje, mirad bien á quién os envian, que á mí no me nombran Noséquién.
Dixo el paje: Señor, ya sé que no le dicen Noséquién, sino Nosécómo, que no me acordaba de su nombre sino del que vuestramerced me puso, que por él voy corrido y habré de irme de Valencia.
Respondióle Joan Fernandez: ¿Y por qué me habeis puesto por nombre Nosécómo?
Dixo el paje: Parecióme, señor, que los nombres y apodos han de ser conformes al parecer y condicion de los apodados, y con razon se le puede decir el señor Nosécómo, pues no se puede saber cómo han de contentar á vuestra merced; y por no enhadalle más voy á don Diego, por lo mismo que á vuestra merced soy enviado.
Respondióle Joan Fernandez: Paje,
Ios para burlador,Que mejor vais apodadoQue vos sois apodador.
Vase el paje para casa de don Diego Ladron y dice: Si tan mal me va en casa de don Diego como en la de Joan Fernandez, yo podré cantar:
Estos mis cabellos, madre,Dos á dos se los lleva el aire.
Pues me han dado tal pelillo el señor y su criada, ella debe pelar á su amo. Ya veo casa de don Diego, y una criada á la ventana, que le dicen la Peladilla; en nombre de Dios, y échome á nadar.
Paje.¡Ah, señora Peladilla! ¿está vuestro señor en casa?
Pelad.Señor Pelado, no sé sino que para vos no hay nadi.
Paje.Ea, por mi vida, diga la verdad, aunque pocas veces la soleis decir.
Pelad.A lo ménos agora no he dicho mentira, pues pareceis gurrion pelado. No sé de qué gavilan habeis acampado.
Paje.Del que vos acampastes, pues tuvo presa con vos toda la noche.
Pelad.Toma esa pedrada, porque se os acuerde de la mentira que decis, y del nombre que me habeis sacado.
Paje.¡Ay! ¡ay! que me ha escalabrado la calabacilla de romero, que no hay media bebida en ella.
Salió don Diego y dixo: ¿Qué es esto? ¿qué es esto, paje de mal recaudo? ¿qué teneis vos que ver con mis criadas, que le sacais nombres?
Respondió el paje: Señor, ¿mas qué tienen ellas que ver conmigo, que me han sacado nombre gurrion pelado?
Dixo don Diego: Pues así es que los dos os habeis motejado, y estais al cabal, no se hable más en ello; que vos habeis picado como á gurrion pelado, y ella á vos como á peladilla. Decidme si sois venido con algun recaudo.
Respondió el paje: Señor, sí; que el Duque me envia á vuestra merced se le acuerde del sarau que está aplazado hoy en el Real, pues el suyo le hace valer á veinte y cuatro.
Dixo don Diego: Paje, diréis á su excelencia que luégo soy allá, que aquí aguardo á Joan Fernandez y á don Luis Milán, para ir, que me han enviado á decir que están armándose de motes para contra mí, porque yo haga lo mismo, que bien lo habrémos menester don Francisco y yo.
Partióse el paje para casa de don Francisco y dixo: Con temor voy á casa de don Francisco para que vaya, y, si no me engaño, yo soy de bodas, que Guzmana veo qu’es peor que perra parida, que, de celos de sus hijos, á cuantos entran en su casa muerde. ¡Ah, señora Guzmana! ¿por qué se entró de la ventana?
Guzm.Por el paje del mal recaudo, si lo conosceis.
Paje.Tan bien le conozco como á Guzmana de los afeites.
Guzm.Mirad el murciégano, traga-morcillas, con qué ojos me mira; él no tiene vista para ver los papirotes que le dan cara cara, y ve los afeites que yo no traigo.
Paje.No hablemos de mala vista, que el otro dia vi que os entrastes en casa de mosenCalamoja, por la grita que os dió un hombre, que topastes con él, haciéndole saltar la sangre de las narices, y él fué tras vos para ensangrentaros, y vos huyendo, os iba diciendo: A la lechuza, á la lechuza Guzmana de los afeites, encuentra-hombres, que no ve de dia.
Salió don Francisco y díxole: ¿Qué alboroto es éste, Guzmana, con el paje del mal recaudo? ¿entendeisos los dos?
Respondió Guzmana: El diablo le entienda á este pan perdido, mendrugo de casas, que, de bellaco, ratones no quieren comer dél; revesado de mesones, que yo me espanto cómo está en casa del Duque, si ya no es criado del secretario Sis.
Dixo don Francisco: Paz, paz, con que no la hagais de boca, que engendraréis como víboras, que mata la hembra su macho al engendrar: Que mi Guzmana y vos ponzoña sois los dos.
Vino don Luis Milan y dixo: ¡Ah señor don Francisco! hénos aquí ya con nuestras damas; la señora doña Mencía os está esperando al cabo de la escalera, que no se alcanza esto de damas. Mereceríades ser el ahorcado, y que os diese la vuelta, pues os haceis desear de quien sería mejor desealla.
Respondió don Francisco: Don Luis Milan, mucho mejor es hacerse desear, que no aborrecer.
Dixo don Luis Milan: Responda la señora doña Violante, pues es para responder por los dos.
Dixo la señora doña Violante: Cabalgue presto, y vamos á recoger la señora doña Mencía,
Que donde se puede perder,Quien se hace desear,Le vernán aborrecer.
Allegaron á casa de la señora doña Mencía, y díxole don Francisco: Señora, diera yo mil vidas por vella hecha leon de cabo de escalera, por morir á sus manos, pues se podria decir este mote que yo en una justa saqué:
Quien á vuestras manos muere,¿Qué más quiere?
Respondió la señora doña Mencía: Señor don Francisco, bueno es hacer del enojado las damas, por oir un adobo de tal galan como vos sois; que de leona que estaba al cabo de la escalera, por vos tardar tanto os matára, sino que vemos por el letrero de las manosque nos habeis dicho que ya n’os queda vida para que se os pueda dar la muerte; sino, dígalo la señora doña Castellana, si es verdad.
Respondió la señora doña Castellana: Señora doña Mencía, nunca la he visto recibir engaño sino agora; y no es maravilla, que no son engañados sino los que no saben engañar. ¿No ve vuestra merced que don Francisco es el gato pajarero de nuestra vecina, que saltando tras pájaras por los tejados, aunque caya de muy alto, siempre cae de piés y queda sano? La señora doña Luisa se rie, díganos de qué.
Respondió la señora doña Luisa: Señoras, de lo que yo me rio es que pocos dias há me contaron este cuento de don Francisco; él iba haciendo el gato de noche, por encubrir el rumor que hacia en un tejado por donde pasaba á cazar pájaras, y resbalando cayó de muy alto sobre un gran monton de plumas de almohadas, que de ventura halló para acampar la vida; y dióse gran prisa de maullar, porque nadi se hubiese pensado que fuese gato; y como el ruido de la caida fué grande, subió la señora de casa para ver lo que era, y vió un hombre casi todo cubierto de las plumas, maullando, y díxole: ¿Quién sois vos, que maullais?y él conosciéndola respondióle: Vuestro gato soy, señora; y ella mandó secretamente que subiesen agua, diciendo: Echalde agua, porque no se me muera el gato, echalde agua; y quedó tan gato mojado, que nunca más ha maullado en amores.
El Duque vió venir las damas, y envióles el paje y dixo:
Su excellencia ha visto á vuestras mercedes de la ventana de su aposento, y mandóme que las guiase allá, donde las aguarda la Reina.
Dixo la Reina: Bien seais venidas, amigas mias; á esos caballeros que os han traido no digo nada, pues vienen á endechar, que el Duque mi señor quiere resuscitar hoy muertos, con una montería, que me han dicho que nos trae, de las damas y caballeros de Troya, don Luis Milan.
Dixo el Duque: Señora, no veo el hora cuando oirla, que Joan Fernandez me ha dicho que es muy buena; óyala vuestra alteza, y será poner gana á don Luis Milan para decirnos lo que sabe de los troyanos, y si de lástima vienen las damas á llorar, en oir la crueldad que los griegos tuvieron con las damas troyanas, quedarán piadosas, que no podrán reirse de los que matan de amores; y roguemos á don Luis Milan que lea,que ya está con la obra en las manos, esperando que vuestra alteza se lo mande.
Dixo la Reina: Don Luis Milan, por vida de don Pedro Milan, vuestro primo, que leais, que y’os prometo de oir de buena gana por ser la obra milana.
Respondió don Luis Milan: Con el favor de vuestra alteza será el obra del alteza que será, por oir quien la oirá.
Y dice así:
Damas salian de Troya,A una montería van,¡Cuán hermosa y cuán galanIba Elena!
Presa va d’una cadenaDe oro fino, y de amor,Por la saya al derredorBien labrada.
Toda va invincionada,De rubís toda salió,Pues que Páris la robóA su grado.
Saya del oro tirado,Pues d’amor tirada fué,Cuando con Páris se fuéPara Troya.
En sus pechos una joyaCon un rico diamante,Por aquel hermoso amante,Amiga d’ella.
Parecia una estrellaDe hermosura que guiaba,Mano á mano la llevabaSu amado.
Todo su vestir brosladoD’unas hachas que ardian,Y con letras que decian:Ardo yo.
La madre que lo parióEnsoñó dél, que pariaUna hacha que ardiaA su ciudad.
Invincion de crueldad,Pues que le costó la vida,D’él ni della no entendida,Mas gustada.
Elena muy regocijada,Para más placer mostrar,Entonó este cantarY cantó:
Ojos que me veis en Troya,No seré más griega, no,Pues que Páris me robó.
Fuerza tuvo de tirano,Pues que me pudo tirar,Gran cosario es en la marDel amor este troyano.
Ya no está más en mi manoSino ser troyana yo,Pues que Páris me robó.
Aquí salen á la caza Trohilo y Policena:
Como un sol luégo salióPolicena tan hermosa,Qu’es muy poco hacella diosaDe hermosura.
Su cuerpo, gesto y posturaNo se pueden alabar,Pues turbaban en mirarToda vista.
Tan graciosa sobre trista,Que fingia su alegría,Y en lo poco que reiaBien mostraba.
Señalar lo que esperabaDe su fin muy desastrada,Que por Pyrro degolladaSe vió en Troya.
¡Oh resplandeciente joya!Tu hermosura te dejó,Pues á Pyrro no matóTu hermosura.
Caso fué de desventuraQue se habia de seguir,Qu’el remedio del morirEs la muerte.
Siguiendo su mala suerte,Sobre triste muy galan,Mano á mano los dos van,Trohilo y ella.
Ella en todo ya una estrella,Y él un otro Héctor troyano,Despues de Héctor su hermano,En los troyanos.
Ella y él que dos hermanos,Pues de bien invincionados,Los dos fueron muy nombradosEste dia.
De un carmesí traiaUna saya recamadaDe hilo plata, broslada,Toda estrellas.
Y un sol eclipsado entr’ellas,Hecho de tan subtil arte,Que no parecia arte,Mas verdad.
Vióse en él escuridad,Y d’estrellas resplandor;Invincion fué de dolorY profecía.
Las estrellas que de diaTodo eclipsi hace ver,Las más veces suele serMuy gran mal.
Harto fué mala señalDe la muy triste jornada,De su Troya asoladaY todos ellos.
Iba en rubios cabellos,Y tan claros rayos daban,Que los del sol se espantabanY escondian.
Enlazaban cuantos vian,Y ansí iban enlazados,Con muchos ojos colgadosDella y dellos.
Sino, dígalo de aquellosAchíles el fuerte griego,Si fueron rayos de fuegoEn que murió.
Fué el vestido que sacóTrohilo muy señalado,De un carmesí brosladoDe leones.
Ellos dicen quién él es,Que Trohilo fué un leon,Tal que puso en ocasionDe perderse
Á los griegos y volverse,Que mucho desconfiaban,Pues en Trohilo cobrabanLos troyanos
Las victoriosas manosDe Héctor, que ya no vivia;Mas fortuna no queriaQue así fuese,
Porque Troya se perdiese,Como veis que se perdió;Policena se entonó,Muy suave,Á cantar como aquel aveQue la nombran ruiseñor:
Aguas de la mar,Miedo heQue en vosotras moriré.
Ondas turbias saladas,Al mejor de mi dormir,Ensueño que m’a de venirPor vosotras, malas hadas,Mil veces os he ensoñadas,
Miedo heQue en vosotras moriré.
Aquí salen Héctor y Andrómaca:
Salió la mayor valorDe hombre humano,Héctor era el troyano,
Flor de la caballería,que con su gran valentíaEstorbó
Que griego no desembarcóAquel dia que allegaron,Que ni tierra le ganaronNi pudieran,
Si los hados no quisieran;Pues aquel griego poderTodo se pensó perderEn aquel dia.
Mar de sangre parecia,El mar junto á la tierra,De la gran matanza y guerraQue Héctor hizo.
Un griego le contrahizoAquel dia en pelear,Ajaz Thalomon sin par,Por que vió,
Desde el puerto Tenedo,Los griegos en perdicion,Y salió como un leonEn sólo ver
Que Héctor pudiera vencerSólo á la griega armada,Fuese contra aquella espadaHectorea,
Que tanto nombrada estáDel gran Héctor invencible,Con denuedo muy terribleY gran osar.
Que al Héctor hizo hablar,De sus fuerzas espantado:¡Oh caballero esforzado!Yo te ruego,
Pues eres valiente griego,Que te conozca por nombre,Pues te conozco por hombreEn tu persona.
Hijo soy de Exiona,Yo soy Ajaz Thalomon.Esto fué la perdicionDe troyanos,
Que Héctor retiró sus manos,Este dia de los griegos,Que Ajaz Thalomon, á ruegos,Lo alcanzó.
Por lo cual desembarcóEl armada griega en paz,Por amor del fuerte Ajaz,Su primo hermano.
Héctor, el valor troyano,De oro y verde ha salidoMuy broslado su vestidoDe hazañas.
D’él huyendo alimañas,Osos, tigres y leonesSalvajes, sierpes, dragones,Que en miralle,
No osaban esperalle,Que tan conoscido era,Por temor de una fieraSin razon.
Como del fuerte varon,Achíles dado por suerte,Para que diese la muerteAl desdichado
De Héctor, muerto más por hadoQue no por quien le mató,Porque nunca le esperóCara cara,
Tanto tiempo, que esperáraLo que suceder pudiera,Y buscó nueva maneraY ocasion.
No sé si fué á traicion,Pues se puede presumir,No pudiéndolo sufrirEn batalla.
En razon y escrito se hallaQue fué muerto á cautela,Porque muriese la velaQue velaba,
Y á los griegos espantaba,Que si Héctor no muriera,Troya nunca se perdiera.Salió con él
La joya de tal joyel,Con la saya de coronasQue la Reina de AmazonasSe la dió;
Sólo porque merescióHombre de tal merescer,Gloriosa tal mujer.¡Oh qué dama!
Más hermosa por la famaDe mujer de tal ventura,Que la misma hermosuraComo á dea,
La reina Pantasilea,La miraba y la acató,Cuando la saya le dióPor el nombre
De mujer de tan gran hombre.Las coronas que traia,Son por las que merescia,Y ganó
De los reyes que matóSobre Troya, su marido.Un sol era su vestido;Relucia
De la grande pedrería,Finas, de muy gran valor,Por el muy fino valorD’él y della.
Iba Andrómaca tan bellaComo Héctor muy galan,Mano á mano los dos van,Y ella cantando:
¡Oh qué fresco y claro dia,Si no turban tristes hadosLa alegría!
Rosas d’esta pradería,Cogidas y por coger,Bien nos va con el placer,Pues nos hace compañía;Buena va la montería,Si no turban tristes hadosLa alegría.
Aquí salen Corebbo y Casandra:
Tras éstas salió una damaComo radial cometa,Casandra, la gran profetaNo creida.
Con una invincion subidaY una ropa muy extraña,Y broslada una montañaToda fuegos.
Que si no estuvieran ciegosLos troyanos de valientes,Vieran estos accidentesSer mortales.
Proveyeran á los malesComo Casandra decia,Que la ciega valentíaEs peligrosa.
Con su cara piadosaEntre dientes sospirando,Como quien rie llorandoDescubria
Que el placer no es alegríaCon sospecha de pesar.Todo fué profetizarSu montaña,
Porque viese cuanto dañaNo creer lo porvenir,Pues lo puede descubrirEl alto cielo.
Gran cordura es el recelo,Que Casandra lo mostró;La montaña que sacóFiguraba
Troya, como se quemabaRocafuerte su Illion,Quemada sin defensionDe aquel fuego
De los griegos más que griegos,Pues sus llamas más quemaron,Cuanto más agua echaronEn llorar,
Damas tan de apiadar,Que aquel fuego se apiadára,Si sintiera y él gustáraLo que hacia.
Su Corebbo la seguiaCon tan acatado amor,Cuanto fué gran servidorDe Casandra.
Sacó d’una SalamandraUn vestir todo broslado,D’un raso fino encamado;Iba tal,
Como aquel que va en su mal,Vivo en pena como el ciego,Pues viviendo en su gran fuegoD’amador,
Trasportado todo amor,Tal cual veis siempre se vióSalamandra, que vivióEn la llama
Desta tan hermosa dama,Como muestra su invincion.No salió con su intincionEl desdichado,
Porque no se vió casadoCon Casandra, su señora,D’él en todo matadora,Pues murió,
Cuando sólo acometióA los griegos que llevabanSu Casandra, que apartabanDe Troyanos.
Por decilles los humanosCasos que eran por venir,Corebbo paró en morir,De tal suerte,
Que su vida está en su muerte,Siguiendo su suerte mala;Los dos van la mesma galaEste dia
Lealtad y cortesíaEran sus guardadores,Pues fiaban sus amoresSólo dellos.
Corebbo.
¿Quién pudiese merecellos,Casandra, tus pensamientos?
Casandra.
No ternias muy contentosTus cuidados.
Cor.
Ya los viese aposentadosEn la casa de los mios.
Cas.
Nascerian desvaríosDe dolor.
Cor.
Hijos de mi grande amor,No podrian enojar,Que un muy buen desvariarNo enoja.
Cas.
Corebbo, vuelve la hoja.
Cor.
Vuelta está, señora, ya,Si en mí leer querráTu mercé.
Cas.
Que verdades que hallaré,No quiero decir mentiras.
Cor.
Verdad dices que me tiras,Verdad es.
Cas.
Corebbo, vuelve otra vezLa hoja como se estaba,Porque no desvariabaTanto aquélla.
Cor.
Pues tu mano escribe en ella,No las aguas de carbon,Que letras de tu mano son.
Cas.
¡Ay, Corebbo,Cómo salle lindo el FeboCon sus rayos tan dorados!
Cor.
Rayos son enamorados,Que han salidoDe mi sol tan relucidoPor tu amor,
Que inflamado de amadorHe dorado,
Este sol que nos ha dadoLa mañana tan hermosa.
Cas.
Háblese ya de otra cosa,Pues el cieloHabla lo que yo receloPor sus cursos naturales.
Cor.
Celos tienen d’esos malesVenideros,
Mis males tan verdaderos,Los mios son de llorar,Que ésos suélelos mudarLa ventura.
Prevenillos es cordura,Y no ser previsto d’ellos;Mas llorar ántes de vellosEs flaqueza.
Casandra, tu fortalezaDebe ser que te ha dejado,Contra mí l’han empleadoTristes hados.
No serán muy malhadados,Pues con tus fuerzas haréLo que nunca emprenderéCon la mia.
En mí está tu valentía,Pues á mí me conquistó,Otro Héctor seré yoDe tí animado.
Á tus dioses he juradoDe servirte en esta guerraHasta ver libre tu tierraÓ morir.
Cuando me verás salirDe Troya contra los griegos,No me olvides en tus ruegos,Con tus dioses.
No descanses ni reposesDe rogar siempre por mí,Porque tuyo vuelva á tí,Pues soy tuyo.
Cas.
Ya se está eso de suyo,Que á mí tocará el rogar,Qu’el sentir y el sospirarCerca están.
Los dioses te defenderánMientra yo libre seré,Lo demas yo callaréPara agora.
Cor.
Baste, baste, mi señora,Ya no más tanta tristeza,¿Por qué empleas la cruezaContra tí?
Vamos como van aquí,No turbemos la alegría,Tal el gesto cual el diaHa de ser.
Y trabaja en contrahacerAlegría de alegrar,Pues tú sola me has de darAlegría.
Tal cual veis fué en este diaEsta dama tan penada,Cuanto fué disimuladaÁ la vista.
Iba entre alegre y trista,Contrahaciendo al natural;Como quien saca d’un malUn provecho,
Sacó risa del despechoPor mostrar alegre cara,Que no hay quien la juzgáraSer fingida.
Fué Casandra tan sabida,Como era sin igual,Venció el arte al naturalY cantó:
Si ventura no se muda,Las señalesClaro muestran nuestros males.
Veo cursos inhumanos,Contra Troya muy irados,Cuanto veo descuidadosDe creerme los troyanos.
Si no se vuelven humanos,Las señalesClaro muestran nuestros males.
Aquí salen Enéas y Crehusa, su mujer:
Salió Crehusa,Tal que nadi la rehusaDe hacelle acatamiento,Que real merescimientoMerescia.
Como esmalte pareciaLa real sangre de Enéas,Que una dea entre estas deasPareció.
Y unos nublos que sacóBroslados sobre su manto;Á Casandra puso espantoCon razon.
Pues esta triste invincion,Un sol que sacó nublaba,Y entre los nublos mostrabaAlgun claror.
¡Ay Crehusa, gran temorEstos nublos me han puesto!¿Cómo saliste con esto,Qu’es agüero
De algun caso venideroQue señala una traicion?¡Oh Casandra,! mi intincionNinguna fué,
Sueño es esto que ensoñé,Desta linda montería,Y ensoñaba que traiaEste manto;
Parescióme bien, y tantoCuanto temes ser verdad,Pues que no fué vanidadMi soñar.
Crehusa, quiero declararLo que tu invincion declara,Ese sol que no se aclaraEs nuestro Rey,
Que ni lealtad ni leyDos troyanos le ternán,Su claror le nublaránA gran traicion.
Venderánle su Illion,Qu’es su Troya tan nombrada,Y entrará la griega armadaCon gran fuego.
Que ni lágrimas ni ruegoEste fuego amatará,Que en ser griego quemaráToda Troya.
Basta ya, que no nos oyaTu Enéas y Antenor,Que han perdido la colorDe sus caras;
Debe ser porque declaras,Casandra, esta perdicion,Muda de conversacion,Pon esperanza,
Que tras fortuna hay bonanza,Pues se suele ella mudar.Por tal plática atajar,Dixo Enéas.
¡Oh Crehusa! nada creasDesto que Casandra dice,Pues fortuna contradiceY se muda.
Casandra paróse muda,y Antenor jamas habló,y Corebbo atravesóContra Enéas.
Tú no hables cosas feas,Que no son de caballero,Mi amor muy verdaderoEs tan leal,
Que si te sufro hablar malDe Casandra, mi señora,Mi lengua será traidoraSi yo callo.
Enéas quiso vengallo,Que su gesto lo decia,Pero tuvo cortesíaA las damas,
Cuyas honras, cuyas famas,Han de ser muy acatadas,Servidas y muy amadas,Aunque son
Crueles de condicion.De Corebbo parescióQue fué ley lo que él habló,Y él callar
De Enéas quiso mostrar,Que en su caso el sufrimientoEs gran dón de entendimientoY cordura.
Fué vestido en su ventura,Enéas en este dia,Que de tornasol traiaUn vestido.
Naturalmente ha salidoDe colores variando,Que quien males va pensandoVa alterado.
Que la fuerza del cuidadoDe la mala inclinacion,Va alterando el corazon,Y la cara
A veces blanca la para,Y á veces muy colorada,Y á ratos mortificadaMuy cetrina;
Segun l’ánimo se inclina,Tal el gesto se nos muestra,Porque en él está la muestraComo en paño.
Que temor y amor y engaño,Ó vergüenza ó corrimiento,Ó traicion ó descontentoVeis en él.
La invincion fué muy cruel,Que lo más que se mostraban,Fuego y sangre señalabanSus vislumbres.
Qu’él vestir y las costumbresMuy conformes siempre van;Pues traia este galanUnas Y griegas.
¡Oh troyanas gentes ciegas!En los casos veniderosInvinciones son agüerosA las veces.
Veis por haces y en enveses,En vestidos y invinciones,Vuestras claras predicionesA la clara,
Que Casandra las declara,Y no las quereis creer;Víspera está de perderLa ceguedad.
Cantad, señora, cantad,Dixo Casandra á Crehusa,Que Enéas no rehusaDe oiros.
Esto no quiero decirosDe qué modo os huirá,Que la noche lo diráQue yo sé.
Crehusa no le dió fe,Porque Enéas se lo dixo,Que jamas le contradijoPor hacer
El oficio de mujer,Y cantó con un cantarQue no siendo de alegrarAlegró:
Contra venturaNo se ha de buscar placerQue poco tura.
Muy mal se puede alegrarQuien con el cielo está en guerra,Qu’el placer no está en la tierra,Pues que no suele turar.
No sé reir, sino llorarContra ventura,Que pesar es el placerQue poco tura.
Aquí salen el rey Priamo y la reina Hecuba, su mujer.
El rey Priamo salió,Todo honra y valentía,En su real monteríaMuy ufano,
Con un laurel en su manoPrometiéndose victoria,Y triunfó de gran gloria,Confiando
Qu’él y Héctor triunfandoDe la griega montería,Con toda su caballeríaTriunfarán,
Y á los griegos vencerán;Tanto de Héctor confiaba,Que Héctores con él mirabaA sus hermanos.
Sacó lleno de unas manosUn vestido esta jornada,Con una espada sacadaEn cada mano;
Qu’el poder fuerte troyanoEsto por armas usó,Y por tal su Rey sacóTal invincion,
Mostrando su gran corazonQue á los griegos venceriaY en las armas se veriaLa verdad.
Hablar quiero en libertadY á los ánimos mover,Que digan su parecerSin pasion,
Que verdad está en razon.Digan pues ¿cómo y por quéTan contraria les fuéLa fortuna?
Que no hay persona algunaQue no haga vencedorAl gran Héctor sin temor,Y sin igual,
Muy valiente natural,Qu’el vencido no’s vencido,Si de sí jamas lo ha sido.Yo diré;
Por lo que ya dicho héDe los griegos y troyanos,Porque en armas y á las manosY en crueldad,
Quisieron saber la verdadDe quien más razon tenía,La troyana valentíaComo creo.
De Hércules un caso feoCon razon se está quejando,De su gran osar hablando,Como se engaña
El que fia en gente extraña,Qu’es la que no’s conocida,Que en gente desgradescidaNo hay fe.
Sin pasion yo culparéAl ingrato Hércules,Pues que tan sabida esSu historia.
Triunfando con gran gloriaDe sus hechos y hazañasVolviendo de las Españas,A sus tierras,
Vencedor siempre en sus guerras,Y de sí mismo vencido,Fué mucho bien recebido,Como hermano,
Del rey Laumedon, troyano,Con amor, brazos abiertos,Recógele por sus puertosEn su Troya.
Vista aquella hermosa joya,Del rey Priamo hermana,Exiona, de galanaUn trofeo,
Si ella hermosa, él no feo,Sino fuera en el errorQue fué vencido d’amorDe mujer.
Quien jamas se vió vencer,A Exiona se llevó,Que pues ella le robó,Robó á ella.
Esta princesa doncellaSe vió en Grecia llevadaDe Hércules muy acatadaY afírmase
Con Thalomon casada fué,Y el troyano corazonDixo qu’esto fué traicion,Pues la casó,
Con modo que desprecióHércules á los troyanos.Con las armas á las manosFué propuesto
De tomar venganza d’esto,Y así se determinó,Que Páris troyano robóLa reina Elena.
Que fué recompensa y pena,Y de Troya perdicion,Porque siempre con razonVence fortuna.
La razon se vió ser unaQue los griegos han tenidoPara haber Troya vencido,Y ésta fué,
Que el rey Menalao, sin por qué,Pagó el robo de Hércules,Que de fortuna fué revesRoballe Helena.
Dieran á Hércules penaSi á Exiona les robó,Pues d’él sólo procedióY de otri no;
Por donde claro se vióDe Troya la perdicionCon soberbio corazonQue tuvieron,
Los troyanos se perdieron,Que las venganzas erradasDel cielo son castigadas;Que el castigo
Ha de ser al enemigo,Que en la culpa es más culpadoPara ser justificado.Y bien mirado,
Hércules va desculpado,Que buen fin no es con traicionPues casó con ThalomonExiona.
Que Páris robó personaCasada, que fué adulterarCon quien no pudo casar.Salido ha
La Real reina Hecuba,En esta caza y montería,Con la mesma fantasíaQue sacó
Su marido Priamo,Toda su ropa brosladaDe manos con una espadaEn cada mano.
Y allegando en un gran llanoDe altos montes rodeado,Allí fué determinadoDe montear:
Y ántes de nadi cazar,Casandra en un árbol subió,Y á los troyanos hablóD’esta manera:
¡Oh troyanos! mejor fueraQue primero se pensáraY nò se determinára,Qu’el pensar
Ántes del determinar,En los casos ha de ser,Y éste es el mejor saber.Estais ciegos
En la guerra contra griegosQue determinado habeis,Y tan ciegos que no veisQue los agüeros
Se nos muestran muy guerrerosY de griegos muy amigos;Señales son y testigosQue hace el cielo.
No quereis tener receloDe lo que se ha de tener,Al cielo se ha de temerEn la guerra,
Para vencer en la tierra;Volved en paz vuestra espadaEn guerra qu’es mal pensada,Que la luna
Nos muestra mala fortuna,Que en fuego y sangre la vemos,En sacrificios que hacemosPara saber
D’esta guerra que ha de ser.Sacrifiquemos primeroÁntes que se vea agüeroEsta jornada,
Para ver si está mudadaFortuna en nuestro favor,Y esto será lo mejorD’este dia.
La troyana valentíaY sus fuertes corazonesBurlaron de las razonesD’esta infanta.
Decian, no nos espantaHado en casos venideros,Do suelen mentir agüeros,Qu’es todo error.
Casandra, no pongas temor,Díxo Héctor, su hermano,Que á un corazon villanoVence opinion.
El fuerte siempre ésta en razon,Nunca se deja vencer,Que siempre vence al temerLa vergüenza.
Tú harás poca valenzaA tu padre y tus hermanos,Si acobardas los villanosCorazones.
Confia con tus razones,Pon á todos esperanza,Que el cielo pone mudanzaEn fortuna.
Que sin confianza algunaLa valor se perderia,Y se desesperariaEl esperar.
Fortuna suele mudarLos agüeros y señalesDe cuerpos celestiales,Pues su sér
En todo es el mayor poder.Y Trohilo, su hermano,Dió á Casandra otra manoY díxole:
Casandra, desespérate,Pues no te falta otra cosaQue persona muy medrosaMuerta está.
Acaba y muérete ya,Y no pongas cobardía,Que medrosa compañíaTarde venció.
Páris la mano tomóDiciendo, Casandra hermana,En creer no seas vanaQu’es mal agüero.
No creas tan de ligeroEn los sueños ni en agüeros,Qu’es de ingenios ligerosAgüero ser.
Cree en el mayor poderEn los casos por venir,Que en lo que suele mentirNo pongas fe.
Enéas desto rióse;Los troyanos muy turbados,Con los rostros enojadosDe alteracion,
Temieron alguna traicion,Que el corazon siempre avisa,Respondieron á la risaDe Enéas:
Yo no sé si nos deseasQue nos venga bien ó mal,Tú nos puedes ser leal,Mas tu modo
No lo muestra ser en todo,Enéas dixo enojado:Nadi debe ser culpadoSino el obrar,
Qu’el efecto es de juzgar,Y no las demostraciones,Que juzgar los corazonesSólo es dado
A quien todo lo ha criado;Que por lo que yo he reidoNo debo ser reprendido,Qu’el reir
No se puede corregir,Hasta que se declaróPorqué rie el que rió.Doy por testigo
Al cielo de lo que digo,Pues sólo sabe mi intincion.Jamas me dixo el corazonQue guerreeis
Con quien guerrear quereis;Y no lo tengáis á risa,Qu’el buen corazon avisaJustificado,
Quando no está apasionado.El rey Priamo habló:Pues guerra se determinóPor mar y tierra,
No hay hablar sino de guerra.En esto salió un leon,Y Héctor con gran corazonLe mató;
Su leona arremetióA Trohilo, y él á ella,Y matóla sin temella.Párís corria
Tras un oso que huia,Y tiróle una saeta,Y él volvió como cometaY abrazóle,
Y Páris luégo matóle;Y Corebbo arremetióA una tigre y la tomó,Y bien atada,
A Casandra presentadaFué por él d’esta manera:Sea de mi linda fíeraLa vencida,
Pues por ella tiene vida.Enéas arrojó un dardoA un fiero leon pardo,Y en ser herido,
Viéronse á brazo partido,Y Enéas fué el matador,Que era de muy gran valor.Salió el Rey
Y arremetió á un bravo buey,Y de un golpe le matóQue la cabeza le cortó.Todo el dia
Hicieron carniceríaÁ muchas fieras matando,Y volviéronse cantando,En anochecer,
A Troya con muy gran placer.Hicieron fiestas y fuegosToda la noche con juegosY alegría,
Teniendo esta monteríaPor agüero de vencerA todo el griego poder.
Dixo el Duque: Don Luis Milan y vos Joan Fernandez, haceme placer que os vais de aquí, si no quereis morir los dos esta noche.
Dixo don Luis: Señor Joan, supliquemos á su excelencia nos haga saber por qué nos manda ir de aquí si no queremos morir; y si yo no me engaño yo querria adevinallo, y es que vos haceis gestos de envidioso y yo de vanaglorioso, de veros que estais muerto de envidia d’esta montería de Troya por haberla hecho yo, que si vos la hiciérades, la rezárades por puertas como á oracion de ciego.
Dixo don Diego: Yo lo queria decir si don Luis Milan no lo dixera, que los gestos que Joan Fernandez hacia oyendo la montería, eran de envidioso, quocando como á mono, que meresceríades por pena d’este pecado que vos y vuestros descendientes quedásedes con caras de monos que quocan, y les quedase por nombre el linaje de los monos, así como quedó el de los bailadores, que bailando muchos hombres y mujeres en fiestas del sancto Nacimiento, pasaron por una iglesia en Alemaña al tiempo que preicaban, y el obispo maldíjoles por el desacato y menosprecio que hicieron á la casa de Dios, y quedaron toda su vida hasta la muerte bailando, heredando esta pena susdescendientes, que vuestro hijo parece que ya la ha heredada.
Dixo Joan Fernandez: Porque no muera de vanagloria don Luis Milan, quiero rogalle que hagamos una máxcara para mañana á la noche, aquí en el Real, contrahaciendo su montería y prometo de hacelles envidiosos porque no me digan envidioso, pues soy mejor para envidiado.
Dixo don Francisco: Señor Duque, si Joan Fernandez nos ha de hacer envidiosos diciendo donaires, no consienta que los diga á costa de la señora doña Hierónima, su mujer, que yo vi lo queria decir á vuestra Excelencia, y por atajar este fuego lo quise yo decir, y no se fie d’él que se le destiene la ballesta, y dé fianzas que no hará el donoso, pues no’s gracioso sino quien lo es; que d’esta manera negocié yo con Enguera en casa del Romano, donde jugábamos muchos caballeros, como en este cuento contaré: Enguera nos enojaba mucho que se destenia su ballesta, y por ser caballero de baja calidad y conversacion, lo echamos del juego, y estando algunos dias en la entrada de casa aguardando si le dejariamos subir á jugar, yo le dixe: Enguera, yo recabaré con estos caballeros que os dejen subir si vos dais fianzas por las ignocencias, ydióme á mí por fianza y subió. Si mi amigo Joan me promete que no hará el donoso á costa de su mujer, yo le seré fiador.
Dixo Joan Fernandez: Don Francisco, pasado os sois á los franceses contra mí, no se me da nada, por vos se puede decir:
Ó teneis miedo á los moros,Ó en Francia teneis amiga.
Respondió don Francisco:
No tengo miedo á los moros,Ni en Francia tengo amiga,Mas tú moro y yo cristianoTraemos muy gran porfía.
Con los malos trajes que sacais, lisiado de mal vestido, que si don Luis Milan á coplas n’os tuviera la rienda, fuérades el monstruo de la gala, que pudieran ganar con vuestra ropa los truhanes, mostrándola diciendo: Hé aquí las ropas de Joan de mal traje.
Dixo el Duque: Demos parte á la noche y Joan Fernandez y don Francisco hagan paz, que si están en guerra no ternemos cierta la máxcara, y vuestra alteza y esas señoras, que ellos han traido, tomen la palabra haciéndolos jurar por vida de sus damas, porque sepamos quién son; y no se olviden á don Diego, como á revolvedor, ni á donLuis Milan, que es mátalas callando: y comience la Reina, mi señora.
Dixo la Reina: Joan Fernandez, hacé paz con don Francisco, por vida de vuestra mujer.
Respondió Joan Fernandez: Si vuestra alteza me jurára, por la vida que nunca da vuestra mujer, fuera mejor jura; pues ni ella la tiene de brava, ni yo la tengo si no fuera de mi casa.
Dixo la señora doña Hierónima: Per vos se dix, bell en banch y mal en casa.
Dixo la señora doña Mencía: Don Francisco, pues hoy os mando como acompañador mio, hacé paz con Joan Fernandez, por vida de vuestra dama, y nombralda, que el Duque lo manda.
Respondió don Francisco:
Pues vuestra merced lo manda,Yo haré paz con el Joan,Y este mote es mi refran:
Quien me mandaMe desmanda.
Dixo la señora doña Luisa: Don Diego,
No dejeis de entrar en paz,Pues que sois revolvedor,Que os querrá muy mal l’amor.
Por vida de vuestra dama, nombralda, que el Duque lo manda.
Respondió don Diego:
Yo entraré en la paz, señora,Por vida de quien oirán,Que en esta hierba lo verán:Anapelo es matadora.
Dixo la señora doña Violante: Don Luis Milan, pues manda el que se deja mandar, hacé paz con Joan Fernandez, por vida de vuestra dama y nombralda, que el Duque lo manda.
Respondió don Luis Milan:
Pues mandar es ser mandado,En paz quiero siempre estar,Mi dama quiero nombrar;De su nombre soy nombradoMargarite por amar.
Dixo el Duque:
Vámonos á dormir,Mi Reina gentil,Vámonos á dormir,
y venga mañana la máxcara á prima noche.
Aquí acaba la jornada cuarta.