CAPITULO IX.

[Nota a:Arte de penser 3. part. chap. 19. pág. 359.]

[Nota b: Arist.lib. 2. de Coelo, cap. 14.]

[Nota c: Arist.lib. 4. de Coelo, cap. 4.]

[Nota d: Verneide Re logica, lib. 5. cap. 8. pág. 222.]

[111] En tercer lugar coloco yo los sofismas, en que se dá por causa de una cosa lo que no es causa, y en general se cometen de dos maneras. Unas veces por ignorancia de las verdaderas causas de las cosas, porque se presentan muchos efectos y las causas estan ocultas, y el entendimiento lo atribuye á las veces á lo qué se le antoja. En mis escritos de medicina he mostrado que este sofisma se comete freqüentemente en las anatomías de los cadáveres, quando estas se hacen para exâminar las causas de la muerte. Las mas veces viene esta por una causa de suma sutileza y actividad, la qual vuela con la vida. Entonces solo se ven en los cadáveres el destrozo y ruina que aquella causa ha producido, induciendo la muerte: por donde lo que con tales anatomías se descubre por lo comun son los efectos, no las causas de la extincion. Esto lo confiesan llanamente los Profesores Médicos de buenas luces. Engaños de esta clase en que se toman los efectos por causas de las cosas son comunísimos en la Física, porque los efectos se ven, las causas suelen estar ocultas, y los hombres se paran facilmente en lo que se presenta á sus sentidos, y con trabajo se detienen en lo que conviene á la razon. En la política y en el trato civil se comete este sofisma todos los dias, dándose por causas de los sucesos, las que distan mucho de serlo, fingiéndoselas, cada qual á su albedrio. Quando dixo VIRGILIO, que es feliz el que puede discernir las causas de las cosas, no habló solo de las físicas, sino tambien de las civiles, morales, &c.[a]

[Nota a:Felix qui potuit rerum cognoscere causas.Virg.Georg. lib. 2. v. 450.]

[112] Otras veces se comete este sofisma por soberbia y precipitacion, porque muy raras veces quieren los hombres confesar que ignoran una cosa, y esto los precipita á señalar ciertas causas de algunos efectos antes de exâminarlas, y tal vez sin advertencia ninguna. En el trato civil cada dia se comete este sofisma, y ocasiona mil sospechas y riñas, porque dan unos por causa de lo que observan en otros, aquello que no lo es, y está muy distante de serlo. De ordinario no se detienen los hombres en averiguar la cosa por todas sus partes, ni todos tienen el ingenio necesario para conseguirlo; y como pocos aman el trabajo, y cuesta exâminar de raiz las cosas, por eso luego se precipitan, y dicen, que la palabrilla que fulano ha dicho, ú la accion que citano ha hecho, quieren decir esto, ú estotro, lo qual ni tan solamente imaginaron aquellos, de lo que se siguen mil vanas sospechas.

[113] A esta especie de sofisma se reducen las cosas maravillosas, que los Astrólogos atribuyen á los Astros. Yo no soy de aquellos que les niegan toda influencia, antes por el contrario creo que tienen algun poder sobre los elementos, y que á lo menos de esta manera pueden influir en nuestros cuerpos; por donde no puedo conformarme con la universalidad con que el P. FEYJOÓ, siguiendo á GASENDO, desecha toda la fuerza de los Astros sobre los hombres. En la Medicina cada dia tenemos motivos de conocer esta fuerza en tantas y tan varias epidemias, como se observan en varios años; y por eso en mis libros Médicos la he procurado establecer, como que su conocimiento es importantísimo para curar las enfermedades. El célebre Ingles MEAD ha compuesto un tratadode imperio Solis & Lunae, donde convence este asunto con admirables pruebas. Mas aunque esto sea así, creo que se han excedido los Astrólogos, extendiendo demasiado la fuerza de los Astros, y sacando de ella predicciones muchas veces arbitrarias. Entiendo que en esto es menester observar elNe quid nimisde TERENCIO.

[114] A esta especie de sofisma puede tambien reducirse el comun modo con que el vulgo señala las causas de algunos efectos; es á saber:Esto ha venido despues destotro, pues esto es la causa de aquello. En los juicios que se hacen sobre las curaciones de grandes achaques, se cometen infinitos sofismas, atribuyéndolas á causas que no han tenido conexîon, ni dependencia ninguna con el efecto.Se ha perdido una batalla, el General tiene la culpa, es sofisma de esta especie, porque pueden concurrir otras mil cosas, que pueden ser causa de haberse perdido la batalla, aunque el General haya aplicado de su parte quanto pudiera conducir para ganarla. Del mismo modo se pierde un Discípulo, que estaba á cargo de tal Maestro, y luego dicen:El Maestro no ha cuidado, y él es la causa de la perdicion del Discípulo. Muchas veces esto es sofisma, porque aunque el Maestro haya puesto por su parte todo el cuidado, y aplicacion necesaria para el buen gobierno del Discípulo, puede la mala inclinacion de este, ó las malas compañías, ú otras cosas, que á veces los Maestros no pueden estorbar, haberle precipitado. En fin este sofisma se halla algunas veces en los Predicadores, quando dan por causa de un suceso una cosa que ellos se fingen á su albedrio[a]. Por exemplo: Pregunta un Orador, por qué la zarza de Moyses ardia, y no se consumia? Y despues de varias razones dice, que la causa es por … y señala por causa, no lo que es, sino lo que él piensa. De este modo se atribuyen algunos efectos á determinadas causas, y no hay otro motivo para hacerlo, que el capricho del que lo hace. Dixeque señala por causa, no lo que es, sino lo que él piensa, porque la causa de semejantes efectos, en el modo que algunas veces la señala el Orador, es oculta, y la Iglesia no la ha declarado, ni los SS. Padres la han propuesto, sino que el Orador se la finge, y acomoda como le parece; y por esta especie de sofisma señala causas arbitrarias á los sucesos referidos en las sagradas Escrituras, y no los puede persuadir á los hombres de juicio, porque le faltan pruebas sólidas con que poderlas fundar. El P. VIEYRA ya conoció esto, y reprehendió eficazmente á los Predicadores que hacen decir á las sagradas Escrituras lo que ellos se imaginan, y tal vez fingen; y aun prueba con argumentos concluyentes, que en esto cada dia faltan á su verdadero instituto. Encargo mucho que se lea sobre esto un Sermon de la Sexâgesima, donde, ya desengañado, trató de desterrar del Púlpito los vanos conceptos é interpretaciones arbitrarias de las sagradas Letras. En la Carta Pastoral que el Obispo de Barcelona D. JOSEPH CLIMENT ha puesto al principio de la version castellana de la Retórica del P.Fr. LUIS DE GRANADA, se impugnan estos y otros semejantes estilos de los Oradores Christianos, con mucha eficacia y con gran conocimiento de la verdadera eloqüencia del Púlpito.

[Nota a:Sola scripturarum ars est, quam sibi passim omnes vendicant, & cùm aures populi, sermone composito mulserint; haec legem Dei putant, nec scire dignantur quid Prophetae, quid Apostoli senserint, sed ad sensum suum incongrua aptant testimonia: quasi grande sit, & non vitiosissimum dicendi genus depravare sententias, & ad voluntatem suam scripturam trahere repugnantem.Hieron.in Prolog. Galeat.]

[115] Los Gentiles usaron de este sofisma para calumniar la Religion de Jesu-Christo en sus primeros principios, y decian:Quando la Religion Christiana ha empezado á esparcirse, muchas calamidades han oprimido al Imperio Romano: luego la Religion Christiana ha sido la causa de ellas. No puede haber sofisma mas falaz, porque siendo clarísimas las causas de la decadencia del Imperio de Roma, y no habiéndolas disimulado algunos de sus historiadores, era necedad buscar por causa de aquellas calamidades á la Religion Christiana. Digno es de leerse sobre esto TERTULIANO en su Apología, cuya obra ya hemos dicho es merecedora de alabanza; y es bien sabido, que S. AGUSTIN escribió los libros de la Ciudad de Dios, con el ánimo de rechazar semejantes sofisterías de los Gentiles.

[116] En quarto lugar puede colocarse el sofisma con que se pronuncia de las cosas absolutamente, debiéndose hacer con ciertas limitaciones; y cometemos este sofisma en aquel modo de razonar, con que concluimos que una cosa es de cierta manera que nosotros nos imaginamos, pudiendo ser de muy distintos modos: llámase en las Escuelasá dicto simplicitèr ad dictum secundum quid. Caen en este sofisma con mucha facilidad los semisabios, ó los sabios aparentes: porque de ordinario suelen estos estar muy satisfechos con su ciencia, y segun ella juzgan de todas las cosas sin dudar de ninguna. Propónese á uno de estos tales averiguar, por exemplo, de qué modo se hace la lluvia, ó de qué manera se mueve un Cometa, ú otra qualquiera semejante duda, y de repente resuelve que es de esta manera y que no puede ser de otra, y es porque él no alcanza otro modo de ser en aquellas cosas, aunque en la realidad puedan hacerse de diversas maneras. Tambien cometen este sofisma los que hacen juicio de las cosas que suceden en Lugares apartados, ó en Lugares donde no tienen comunicacion, aunque esten cercanos, y para juzgar no tienen otros fundamentos que muy pocas noticias de los hechos sobre que juzgan, ó no saben ni alcanzan sino algunas razones del hecho; pudiendo haberse gobernado los que le executan por otras distintas. Por eso cada dia vemos muchos que se quejan de los Jueces que han determinado esto, ú estotro, sin numerar perfectamente los motivos que ellos se propusieron: y no faltan políticos sofistas que con ligeras noticias quieren juzgar de los negocios mas secretos del Gobierno, señalando por razones de los acontecimientos las que tal vez no las imaginaron los que gobiernan.

[117] Los malos Críticos caen freqüentemente en este sofisma quando explican el sentido de algun Autor de la antigüedad, y cada uno quiere que la mente del Autor sea la que á él se le antoja, porque no alcanza que pudo haber sido muy distinta. Este sofisma tiene atrasada la Medicina en su parte Farmacéutica, porque se tienen por virtudes de los remedios las que no lo son: toda Medicina ha de graduarse de tal, ó tal virtud con relacion al cuerpo humano: con que pronunciando los Botánicos y Farmacéuticos absolutamente, como suelen hacerlo, salen falaces sus aseveraciones. Algunos reducen á esta especie de sofisma lainducciondefectuosa. Llámase argumento de induccion aquel con que de muchos particulares se saca una conclusion universal. Por exemplo: Los hombres de la Europa hablan, tambien los de Asia, asimismo los del Africa, como tambien los de la América: luego todos los hombres del mundo hablan. Se hace defectuosa la induccion quando no comprehende todos los miembros; y los hombres suelen sacar conclusiones universales antes de haber exâminado perfectamente todos los particulares, cuyo defecto cometen los que se apresuran en juzgar de las cosas difíciles. Mas todo lo que toca á las inducciones defectuosas se entiende muy bien con lo que hemos dicho, tratando del raciocinio.

[118] Este sofisma domina en los principales escritos de Mr. ROSEAUX: mira las cosas solo por un lado, y sin contar con los demas habla del todo por lo que se ve en una sola parte. En las cosas humanas nada hay que sea enteramente perfecto: aun en las mas bien fundadas se mezclan defectos, é imperfecciones. Lo que hace Roseaux es tomar la parte defectuosa para sacar por ella el todo imperfecto, ó despreciable. Quando trata de la desigualdad de los hombres pinta al hombre por lo sensitivo y animal, faltando poco para hacerle una bestia: entonces no se mira la racional, porque esto estorbaría la prueba. Quando se ha de probar la religion natural, el hombre todo es razon, no hay cosa que no se alcance por ella: la Filosofía es el fundamento de todo: lo brutal, lo sensitivo, y lo flaco no tiene aquí lugar, porque esto no le hace, antes se opone á su designio. Si se propone el entusiasmo de que las Ciencias son perjudiciales á las costumbres, se habla solo de los abusos que se mezclan en ellas: el cultivo del entendimiento, su influencia en la voluntad, la perfeccion del juicio, el conocimiento del hombre para dominar sus pasiones, y otras mil cosas que el estudio bien ordenado de las Artes científicas acarrea, se dexan porque estorban la prueba del entusiasmo. Lo mismo sucede con las alabanzas de los Cómicos, y con los vituperios de las Imprentas; pues en todas estas cosas para singularizarse toma solo la parte flaca, omite el principal punto, y así por un sofisma de imperfecta enumeracion engaña á los falsos sabios. ¿Quién duda que quando atribuye á las letras la decadencia de los Imperios y el aumento del luxo, comete el sofismanon causae, ut causae? Así discurre casi siempre un hombre que afecta ser Filósofo á la manera de los Griegos, y lo ha logrado, porque en la religion, viages, escritos, y doctrina es un retrato de ellos, ó por decirlo mejor, un compendio de sus extravagancias y desvíos.

[119] Síguese el sofisma que llaman en las Escuelasfalacia de accidente, y se comete quando se atribuye á una cosa absolutamente y sin restriccion alguna, aquello que solo le conviene por accidente. En la Medicina se comete este sofisma con freqüencia, porque acontece, que despues de un medicamento muy saludable, se empeora el enfermo, y muchos ya aborrecen aquel remedio. Por exemplo: El láudano es medicamento utilísimo y muy seguro quando le propina un Médico juicioso; no obstante se da muchas veces sin fruto, y en alguna ocasion despues de haberle tomado se agrava la enfermedad. No hay que dudar que el agravarse el mal nace de otras causas que hay en el mismo que adolece, y sin embargo se atribuye al láudano; de suerte, que se le atribuye absolutamente lo que solo por accidente ha sucedido, porque ha sido accidental en aquel enfermo juntarse el aumento del mal con la medicina. Por este modo de sofisma se desacreditan la kina, los eméticos, las sangrias, y otros remedios de suyo saludables y utilísimos quando se manejan por Médicos sabios, que tienen por guia á la naturaleza; y que solo por accidente ha acontecido empeorarse los enfermos despues de su legítimo y prudente uso. El que mire con atencion lo que han escrito contra la Medicina algunos Críticos, así extraños, como Españoles, conocerá que por la mayor parte es amontonamiento de razones sofisticas, pues se desprecia la Medicina en general y absolutamente por solos los defectos, ó ignorancia de sus Profesores, lo qual le es accidental.

[120] Del mismo sofisma usan los que acusan toda una Religion por solo el defecto de algun individuo de ella; y lo mismo sucede á los que desprecian la Filosofía y la Crítica, porque las han cultivado algunos Hereges. Ya se ve que es accidental á la Filosofía que los que la profesan, sean de esta, ú otra Religion, y apenas se hallará cosa ninguna, que discurriendo de esta manera no se halle defectuosa. ¿Quién duda que hay algunos abusos en la disciplina Eclesiástica? ¿Se dirá por eso, que ha de exterminarse la antigua disciplina de la Iglesia? Es cierto que la vana credulidad introduce muchos milagros falsos. ¿Se dirá por eso, que ha de apartarse de los fieles la creencia de los verdaderos? Yo creo que algunos Hereges han perseguido á la Iglesia Católica con sofismas de esta especie. Y de este modo razonan en asuntos distintos de la Religion algunos ingenios, que solo alaban lo que les complace[a].

[Nota a:Vitiosum est artem, aut scientiam, aut studium quidpiamvituperare propter eorum vitia, qui in eo studio sunt, veluti quiRhetoricam vituperant propter alicujus Oratoris vituperandam vitam.Aut. Rhet.ad Heren. lib. 2. cap. 27.]

[121] Hay otro sofisma que se comete razonando del sentido compuesto al diviso, ó al contrario. Por exemplo: dice Jesu-Christo en el Evangelio,que los ciegos ven, y los cojos andan, y los sordos oyen; lo qual ha de entenderse en sentido diviso; esto es, que ven los que eran ciegos, y oyen los que eran sordos; y si alguno lo entendiese en sentido compuesto cometería sofisma, porque los ciegos no ven siendo ciegos, ni oyen los sordos mientras están sordos. Del mismo modo han de entenderse las sagradas Escrituras quando dicen, que Dios concede la salvacion á los malos, porque no salva á los que actualmente son malos, sino á los que lo fueron, y despues se han convertido. Por el contrario han de entenderse en sentido compuesto las palabras de S. PABLO, con que dice: Los fornicadores, idólatras, y avaros no entrarán en el Reyno de los Cielos[a], porque significan que no entrarán en los Cielos si se mantienen en la avaricia, é idolatría, y si no dexan los vicios, y se convierten á Dios. De este modo facil será entender algunos sofismas pertenecientes á la Religion. A esta especie de falacia se reduce este sofisma:Tú tienes lo que no has perdido: no has perdido las riquezas; luego tienes riquezas. Pues la mayor se entiende en sentido compuesto, y la menor en diviso, y de esta manera pudiera señalar otros semejantes sofismas, capaces de engañar solamente á los muy estultos.

[Nota a: Paul.ad Corinth. 6. vers. 9.]

[122] En último lugar coloco yo el sofisma que consiste en la equivocacion de las voces. Consiste la equivocacion en varias cosas que ya hemos insinuado; pero la mas comun es quando una voz significa cosas distintas; de modo, que el sylogismo tiene quatro términos. El sylogismo tiene quatro términos, quando el medio tiene una significacion en la mayor y diferente en la menor, ó quando los términos de la conclusion no se toman en el mismo sentido que en las premisas. Cuenta AULO GELIO, que un Sofista le propuso á DIÓGENES un sylogismo de esta clase[a], y que respondió concediendo las premisas, y en llegando á la conclusion dixo, que la concedería si mudaba los términos, y empezaba por él mismo. Decíale el Sofista:Vos no sois lo que yo soy: yo soy hombre: luego vos no sois hombre; y dixo Diógenes, concederé todo el sylogismo si me arguyes de esta manera:Yo no soy lo que tú eres: tú eres hombre: luego yo no soy hombre. Tambien tiene quatro términos este sylogismo:Si diciendo la verdad dicesyo miento,mientes: quando dices la verdad dicesyo miento:luego diciendo la verdad, mientes. CICERON llamó á este sofisma elMentiroso, y lo es por la equivocacion de las voces, porque en la mayor las palabrasyo miento, significan aquello sobre que recae la mentira, y en la menor significan la misma proposicion que diceyo miento. Semejante á este es el sofisma que algunos llamaron Crocodilo, y tomó el nombre de esta fábula. Estaba una muger junto á las riberas del Nilo, y un Crocodilo le hurtó un niño que llevaba. Rogábale la muger que le volviese el niño, y el Crocodilo dixo que se lo volvería con la condicion de que habia de decir verdad. Admitió la muger la condicion, y dixo:No me lo volverás.Acudió luego el Crocodilo diciendo, que sea verdadero que sea falso lo que has dicho, no te vuelvo el niño. Porque si es falso, no has cumplido la condicion, y si es verdadero, cómo lo he de volver, quando solamente puedes haber dicho verdad, no volviéndolo. La muger replicó, que sea verdadero que sea falso lo que he dicho, has de volverme el niño, porque si es verdadero, has de cumplir la condicion, y si es falso, me lo has de volver para que lo sea. Los Filósofos antiguos fueron muy diestros en formar semejantes sofismas. Cuenta LAERCIO, que EUBULIDES inventó siete maneras de sofismas, que se llaman elmentiroso, oculto, electro, encubierto, sorites, cornuto, y calvo, de los quales hace mencion CICERON en algunos lugares, y todos consisten en la equivocacion de las voces. Pero es de advertir, que semejantes sofismas no pueden engañar sino á los muy estultos, y por eso los omitimos.

[Nota a: Aut. Gell.Noct. Attic. lib. 18. cap. 13.]

Del Método.

[123] Hasta aquí hemos mostrado el modo como procede el entendimiento para hallar la verdad, y los caminos por donde se va ácia el error, para evitarlos: resta ahora manifestar el buen orden que entre sí han de tener las verdades adquiridas. El buen Lógico deduce unas verdades de otras con el raciocinio, combina entre sí las que pertenecen á cosas distintas, y enlaza y ordena á un fin racional todo el complexo de verdades que ha alcanzado con el uso y la meditacion. Esto es por lo que toca á su mismo entendimiento; pero muchas veces se ofrece comunicar á los demas las verdades que ha adquirido, y para hacerlo debidamente, es preciso ordenarlas con claridad, y enlazarlas con orden para evitar la confusion. Porque dado que en el entendimiento se hallen las verdades de la Geometría, de la Filosofía, y demas Ciencias, si estas no se disponen con orden y conexîon causarán obscuridad. ¿Y qué diríamos si viésemos que hacia uno servir las verdades de una de estas Ciencias para otras, con quien no halláramos conexîon? Importa, pues, ordenarlas y distribuirlas de modo, que esclarezcan al entendimiento, y le conduzcan á la consecucion de aquellos fines racionales que se propone. Este orden, conexîon, y enlazamiento con que el entendimiento dispone las verdades, ya sea para alcanzar otras mas importantes y obscuras, ya sea para comunicarlas á los demas, es lo que llamamosmétodo; y es cosa muy cierta, que la falta de método que han tenido algunos Autores, ha sido causa de que ni ellos se han aventajado mucho en el descubrimiento de verdades importantes, ni han instruido á los demas debidamente con la publicacion de ellas.

[124] Vanamente disputan algunos si elmétodoes operacion del entendimiento distinta de las demas. Es cierto que el método pertenece al discurso, y con él enlaza el entendimiento las verdades de manera, que unas sirvan para deducir otras, lo qual se hace por legítimas conseqüencias. Quando se ha de probar una verdad con la vista de otras muy conexâs, y cercanas con ella, facilmente se hace con simple sylogismo, pero si se requiere gran número de verdades, y que pertenecen á cosas separadas para alcanzar alguna otra, entonces es preciso ordenar las primeras de modo, que entre ellas halle el entendimiento enlace y conexîon, y al fin sirvan de prueba á la que se ha de descubrir, ó manifestar. Otros dicen, que no hay necesidad de reglas para ordenar los pensamientos con método, quando sabe el entendimiento evitar los errores de los sentidos, de la imaginacion y demas que hemos propuesto, y razonar de manera que evite los sofismas, porque sabiendo estas cosas con solo la natural fuerza del ingenio, se ordenarán los pensamientos en el modo que sea necesario para descubrir alguna importante verdad.

[125] No dudo yo, que el que sepa evitar los errores, y juzgar y razonar sanamente, necesita de pocas reglas para discurrir con método, si tiene ingenio claro y juicio atinado; pero como hay ingenios tardos, que alcanzan una verdad simple sin transcender á otras mas compuestas, y hay entendimientos obscuros, que alcanzan una verdad de por sí sola, y no comprehenden la conexîon que debe haber entre muchas para esclarecer un asunto, por eso es preciso señalar las principales diferencias del método, y las reglas conducentes para ordenar entre sí debidamente los pensamientos.

[126] El método en general se divide ensinthético, yanalítico: llámase sinthético aquel, con que el entendimiento procede de lo mas simple á lo mas compuesto; y analítico es aquel con que procede desde lo mas compuesto á lo mas simple. En el primero sube como por grados desde lo mas sencillo hasta lo mas arduo. En el segundo desciende desde lo mas intrincado hasta lo mas sencillo. Los que averiguan una genealogía empezando por los antepasados, y descienden hasta el que todavía vive, proceden con método sinthético; y los que empiezan por el que vive, y acaban en los pasados, con método analítico. Los unos forman la cosa, los otros la deshacen. Los Químicos quando deshacen la textura de los cuerpos para conocer la naturaleza de sus partes, proceden con método analítico. Los Geómetras, que de axîomas fáciles y simples pasan á descubrir verdades difíciles, usan del método sinthético; y no hay duda ninguna, que uno y otro método conducen á descubrir la verdad, bien que con diferencia, de modo, que hay cosas que no pueden averiguarse sino por el método analítico, y otras por el sinthético. Los Escritores modernos de Lógica de ordinario prescriben muchas reglas para usar de estos métodos con acierto; mas para evitar la prolixidad basta saber, que todo método debe serbreve, seguro, ycumplido. Es breve quando no encierra cosas superfluas, y con poco aparato descubre la verdad: es seguro quando procede con certeza en el modo de conseguirla; y es cumplido quando llenamente muestra la manera de saberla. Por eso en faltando alguna de estas circunstancias, ya el método es defectuoso.

[127] Para observar debidamente la brevedad, es necesario que se omitan las cosas que no conducen, y que separadas del asunto no harian falta. Por eso son intolerables en las conversaciones aquellos, que para referir un acontecimiento cuentan mil cosas que no conducen á descubrirlo, y quitadas de la narrativa, nadie dexaria de entenderlo. En los libros se usa mucho esto, y cada dia vemos Autores que para referir una opinion suya, ó agena hacen mil preámbulos, y razonamientos que nada conducen. Los períodos muy largos, y los dichos sentenciosos son contra el buen método, porque los primeros distraen, los segundos confunden al entendimiento. Los paréntesis freqüentes son contra la brevedad que corresponde al buen método, y mucho mas las digresiones[a], porque con todas estas cosas el entendimiento se distrae del asunto, ocupándose en cosas que no son especiales de él; y no hallando conexîon entre las cosas que superfluamente se proponen, y las que se intentan probar, no queda persuadido[b]. Fuera de esto con noticias impertinentes y fuera del caso se carga la memoria, y oprimida de la muchedumbre de cosas inútiles, no tiene presente las nociones principales. Este defecto es muy ordinario en los que emprenden obras muy largas. GALENO no supo evitarlo, y estoy cierto que en algunos capítulos y tratados pudieran quitarse muchas cosas sin hacer falta. En FORESTO, y ETMULLERO es comunísimo este vicio; y aun en HOFFMAN se hallan razonamientos muy inútiles y prefaciones molestas, que conducen muy poco, ó nada al principal asunto. Entre los Filósofos de las Escuelas es comunísimo este defecto, como en los Letrados, y Comentadores, porque comunmente emplean razonamientos inútiles, y nada conducentes al descubrimiento de lo que intentan manifestar. Los que usan de vanos adornos en los escritos, de lugares comunes, y sentencias vulgares, incurren en este defecto, porque dicen cosas que nadie ignora, y quitadas no harian falta. Así es suma necedad empezar un discurso diciendo:El tiempo es precioso, como dice Séneca; ó de este modo:La verdad es buena, como dice S. Agustin, porque estas sentencias son tan comunes, que todos las saben. Si uno para probar la mortalidad humana dixera lo de HORACIO:Pallida mors, &c. y para mostrar la poca constancia que los hombres tienen en las amistades, dixera lo que se atribuye á CATON:Donec eris felix, &cfuera cosa ridícula, porque estos son lugares comunes, ó como suelen decir deN, que se pueden acomodar á todos los asuntos, y en ninguno hacen falta; y ordinariamente se descubre este vicio en los que afectan la erudicion, y aunque sea vulgar la proponen en todos los casos que se les ofrecen.

[Nota a:Etiam interjectione, qua & Oratores, & Historici frequenter utuntur, ut medio sermone aliquem inserant sensum, impediri solet intellectus, nisi quod interponitur breve est.Quintil.lib. 8. Instit. Orat. cap. 2.]

[Nota b:Fit ut cum incidentes quaestiones, aliae quaestiones, & aliae rursus incidentibus incidentes pertractantur, atque solvuntur, in eam longitudinem ratiocinationis extendatur intentio, ut nisi memoria plurimum valeat, atque vigeat, ad caput unde agebatur, disputator redire nan possit.S. August.de Doctr. Chr. lib. 4. cap. 20.]

[128] El otro vicio que se comete en la brevedad consiste en omitir lo preciso:Brevis esse laboro, obscurus fio, dice HORACIO[a]. El principal designio del que ha de manifestar una cosa, debe ser executarlo con claridad, para que pueda ser entendido. La claridad pide, que nada se omita de lo que pueda conducir á penetrar los asuntos, porque á veces la omision de una pequeña circunstancia estorba averiguar una verdad importante. De suerte, que para que la brevedad sea bien ordenada se han de evitar dos excesos, es á saber, la superfluidad, y la concision. Los Autores que escriben Compendios, muy pocas veces evitan la obscuridad, porque queriendo ser muy breves, son confusos. Pretender enseñar las Artes y Ciencias con compendios es querer que se sepan sin los debidos fundamentos. Lo que QUINTILIANO[b] notó acerca de la brevedad de los estilos, y lo que reprehende en algunos antiguos es muy adaptable á muchos Escritores de compendios.

[Nota a:Art. Poet. vers. 25.]

[Nota b:Profectò quidam brevitatis aemuli necessaria quoque orationi subtrahunt verba, & velut satis sit scire ipsos quae dicere velint, quantum ad alios pertineat, nihil putant; quinimo persuasit quidem jam multos ista persuasio, ut id jam demum eleganter, atque exquisitè dictum putent, quod interpretandum, &c.Q.l. 4. Ins. Or. c. 2.]

[129] Para que el método sea seguro, es necesario que en el descubrimiento de la verdad se proceda con orden, empezando por las verdades claras, y succesivamente procediendo como por grados hasta encontrar la que se busca. Este orden pide que no pase el entendimiento de una proposicion á otra, sin haber probado bastantemente la primera, de suerte, que esta ya bien establecida, sirva de basa y fundamento á la otra, y así ha de procederse ordenadamente hasta la postrera. La razon de esto es porque el entendimiento llega á descubrir las verdades ocultas, si empieza á encontrar alguna conexîon de lo que busca é ignora, con lo que ya sabe, y tiene establecido. Y notó muy bien CICERON, que entre todas las cosas hay cierto orden y enlace, de modo, que del conocimiento de unas se llega al de otras[a]. Por esto en los escritos jamas se ha de probar una cosa por otra que se ha de decir en adelante, porque hasta que llegue el lector á esta no podrá quedar convencido de la verdad de aquella; exceptuando solo algun caso particular, en que puede ser preciso notar de paso lo que con mayor extension se ha de explicar despues[b]. Esta máxîma se funda en la naturaleza universal, pues observamos que en las producciones, generaciones, y otras acciones semejantes, procede con orden desde lo mas simple y mas facil hasta lo mas compuesto y embarazado. Y tenemos tambien de esto claros exemplos en el modo que usamos para aprender algunas Ciencias. Si uno quisiera saber lo mas sublime de la Aritmética, sin entender primero las reglas mas fáciles y simples, no podria conseguirlo; pero al contrario, si empieza este estudio comprehendiendo las reglas desumar, restar, multiplicar, ypartir, que son las mas simples, facilmente llegará á entender las deproporcion y arte combinatoria. CARTESIO deseaba mucho la observancia de esta regla del método, y no puede negarse que en sus escritos resplandece generalmente un método admirable. El P. MALLEBRANCHE la observó tan estrechamente, que en su famosa obra de laInquisicion de la verdad, apenas se hallará un capítulo que pueda entenderse, sin entender primero los antecedentes. BOHERAAVE entre los Médicos guardó un método rigurosísimo, y tambien BORELLO y BELLINI, siendo preciso confesar, que el buen método es muy raro en los libros de Medicina. Si todos estos célebres Escritores hubieran sido tan sólidos en la doctrina, como exâctos en el método, fueran dignos de la estimacion general de los sabios. Para tratarllenamenteun asunto es menester poner todo lo que de él convenga saberse, procurando juntar lo breve y seguro del método con la plenitud de la doctrina. Las difiniciones, divisiones, raciocinios bien ordenados, y segun las reglas que arriba hemos prescrito, hacen el complemento del buen método.

[Nota a: Cicer.de Natur. Deor. lib. 4. cap. 4.]

[Nota b:Ordinis haec virtus erit, & Venus, aut ego fallor, Ut jam nunc dicat, jam nunc debentia dici. Pleraque differat, & praesens in tempus omittat.Hor.Art. Poet. v. 42.]

[130] Dúdase, si se ha de usar en todos los discursos, ya sean de palabra, ya por escrito, gobernados por la Lógica, del método geométrico, que es el de los Matemáticos, o del de las Escuelas. CARTESIO trabajó mucho en introducir para todas las cosas el método geométrico. El P. MALLEBRANCHE trabajó en esto mas que Cartesio, bien que siguiendo sus pisadas. La mayor parte de los modernos, como de tropel, así como se dexaron llevar del sistema Cartesiano, quisieron tambien imitar su método de escribir. El perjuicio que en esta generalidad han causado á las letras, lo conocen todos los que saben los verdaderos caminos de hallar la verdad; y si se hubieran contentado con esto fuera menos malo; mas el caso es, que han tratado con desprecio el método escolástico, tirando con toda suerte de invectivas á hacerle odioso para desterrarle del mundo. Los de las Escuelas, queriendo defenderse, han hablado tambien contra los modernos y su método, y unos y otros mantienen la porfia sin desistir de su partido. Lo que dicta la buena Lógica es, que uno y otro método deben entenderse y usarse, segun fuese la materia que se trata, porque unos asuntos se compondrán muy bien con el método geométrico, y otros con el escolástico. El método geométrico pide difiniciones, divisiones, axîomas, postulados, que se sientan como presupuestos y concedidos para establecer las proposiciones. Pero son muchísimos los puntos de las Ciencias, en los quales no caben difiniciones, divisiones, &c. ¿Cómo se ha de difinir una cosa al principio de una qüestion, en que se disputan los predicados esenciales de ella? ¿Y cómo se ha de dividir aquello de quien no constan, y todavía se disputan las partes de que se compone? No pueden sentarse axîomas que sean disputables, ni admitirse postulados de cosas que están en controversia. PEDRO DANIEL HUECIO, Obispo de Avranches, ha probado esto contra el método geométrico al principio de susDemonstraciones evangélicas.

[131] He visto en libros de Física, y tambien de Medicina establecerse sistemas vanísimos con difiniciones, divisiones, axîomas, y postulados puramente arbitrarios. Ya se ve que si se le conceden á un Autor todos estos antecedentes en el modo que él se los figura, podrá de ellos deducir quanto le sugiere su imaginacion. Así que qualquiera que haya de instruirse en la Física por los libros que hoy la tratan matemáticamente, si no quiere ser engañado, debe exâminar con particular atencion estas cosas que ponen á los principios de los tratados, como fundamentos de lo que van á establecer. En la Metafísica, y en la Teología todavía es mas difícil que en la Física el uso del método geométrico. En las cosas que se pueden verdaderamente demostrar, viene bien este método; pero como en la Física, Metafísica, Teología, y otras Artes son innumerables los asuntos que no se pueden llevar á perfecta demostracion, por eso no conviene en ellas el método de los Geómetras.

[132] LEIBNITZ, sin embargo de haber sido excelente Matemático, hablando de esto dice así:Es laudable querer aplicar el método de los Geómetras á las materias metafísicas; pero tambien es menester confesar, que hasta el presente raras veces ha salido bien; y el mismo Cartesio con toda su grandísima destreza, que no se le puede negar, en ninguna cosa ha tenido jamas menos desempeño, que quando ha intentado hacer esto en una de sus respuestas á las objeciones[a]. Todavía se explica MORHOF, que trató esto de propósito, en términos mas expresivos:Yo(dice)me maravillo cómo estos linces(habla de Mallebranche y otros modernos)con este su método, como con una vara divinatoria, no han penetrado los secretos de los antiguos, que nadie puede poner en duda, quando los Filósofos de la antigüedad, gobernados por sus principios, que algunas veces se fundaban en analogismos y conjeturas, establecieron cosas tan prodigiosas, de las quales aun hoy nos admiramos, y profesamos nuestra ignorancia, &c..[b] WOLFIO, sin embargo de que todos sus escritos filosóficos los dispuso con método geométrico, ya confiesa que no es necesario en toda suerte de verdades usar del método de los Geómetras con difiniciones, axîomas, postulados, teoremas, problemas, corolarios y escolios; porque dice que no son buenas las difiniciones, proposiciones, axîomas, y postulados, porque se pongan con estos títulos al principio de los tratados, sino porque sean enteramente conformes á las reglas de la Lógica; añadiendo, que se engañan los que creen haber demostrado matemáticamente los asuntos que tratan, con tal que á cada uno hayan puesto competentes títulos de difiniciones, axîomas, postulados, teoremas, problemas, y corolarios[c].

[Nota a: LeibnitzOper. tom. 1. pág. 505. edic. de Gineb. de 1768.]

[Nota b: Morhof.Polyhist. lib. 2. cap. 8. n. 7. tom. 1. pág. 407.]

[Nota c: Wolf.§. 793. págin. 375. y siguient.]

[133] La Geometría procede con buen método quando trata de su objeto; pero el trasladarla á otros asuntos puede hacerse pocas veces, como lo he mostrado en midiscurso del Mechânismo. El ABAD DE CONDILLAC, cuyoexámen del origen de los conocimientos humanostiene algunas cosas que tomar, y muchas que dexar, como pienso mostrarlo por menor en otra obra, tratando del método dice así:Los Geómetras, que deben conocer las ventajas de la Analisis mejor que los otros Filósofos, dan muchas veces la preferencia á la Sintesis. Así, quando dexan sus cálculos para entrar en averiguaciones de diferente naturaleza, no se halla en ellos la misma claridad, precision, ni extension de entendimiento. Nosotros tenemos quatro Metafísicos célebres, Cartesio, Mallebranche, Leibnitz,yLock.Solo el último de estos no fué Geómetra; ¡pero quán grande exceso lleva á los otros tres[a]!

[Nota a:Esai sur l'orig. de conoiss. humain. tom. 2. pág. 289.]

[134] En el método de las Escuelas conviene distinguir lo que es elmétodo, y lo que son los asuntos, que con él se manejan. Las qüestiones, y disputas escolásticas por lo comun tratan de cosas de poca importancia, y muchas de ellas son vanísimas: elmétodoes de suyo muy bueno, y muy á propósito para que la juventud se entere de los verdaderos puntos de la Filosofía. Este método consiste en usar de sylogismos, y raciocinios atados unos con otros, para probar, ó rechazar las cosas que se disputan. Todas las invectivas que los modernos han hecho contra este método, recaen sobre los defectos que en su uso se cometen; pero el método mismo no han podido impugnarle con solidéz; porque ¿qué cosa hay mas á propósito para exâminar la verdad de una proposicion, que el sylogismo, como ya hemos mostrado? Y ¿qué manera ha de haber mas segura y mas breve para descubrir, si lo que otro defiende es verdadero, ó falso, que los sylogismos bien hechos, que á qualquiera le ponen en la necesidad de conocer la verdad, ó falsedad de las proposiciones? Si los asuntos filosóficos fuesen todos demostrables, se pudiera excusar este método, bien que aun entonces podria servir para hacer mas patente la evidencia; pero siendo los mas de ellos opinables, y tales que todavía se busca la certeza, ¿quién puede dudar que los sylogismos bien ordenados son el medio mas á propósito que hay para descubrir toda la certidumbre, de que es capaz la materia que se disputa? No es nuevo este estilo, ni se empezó á conocer en las Escuelas en los siglos medios, como cree el comun de los modernos, que no leen los antiguos originales. Los Griegos usaron del sylogismo en los asuntos probables para sentar y rechazar lo que se les ofrecia, y á esta suerte de sylogismos llamaronEpichiremata[a]. Las Escuelas lo tomaron de ellos, y lo introduxeron para disputar de cosas probables, que podian defenderse por ambas partes; y en los principios bien sabido es, que resultó de este método mucha utilidad, como se ve en los antiguos Escritores SANTO THOMAS y S. BUENAVENTURA, que lo usaron con moderacion: y si bien se mira, el verdadero método lógico es este, puesto que el fin principal de la Lógica es probar por el raciocinio. Yo estoy firme en el dictamen, que no conviene quitar de las Escuelas la forma sylogística, sino arrancar los abusos y defectos que se han introducido en ella, porque estoy persuadido que ningun otro método es tan á propósito para la enseñanza de la juventud como este.

[Nota a: Aristot.Topic. lib. 1. cap. II. tom. 1. pag. 222.]

[135] Dicen algunos, poco, ó nada versados en la forma sylogística, que un discurso seguido sin argumentos sylogísticos, enfadosos por la molesta repeticion de probar la mayor, la menor, &c. es muy preferible al método escolástico, pues así se ve, como de un golpe, todo lo que se quiere probar y decir sin fatigar la atencion del entendimiento. No hay duda, que en una arenga, en un concurso de gentes no versadas en las Escuelas ni en los sylogismos, fuera cosa impropia y extravagante el sylogizar para probar un asunto; pero en las Escuelas, donde sin cumplimiento ni ceremonias, bien que cortesmente y con policía, se trata de saber si es verdad, ó no lo que se asegura, no sirven tales razonamientos. Hácense estos con estilo declamatorio: el que los pronuncia dice lo que quiere; asegurado de que no le han de contradecir: danse al discurso adornos, artificios y figuras, para captar á los oyentes: las pruebas con alguna verosimilitud que tengan son bien recibidas, porque todo junto conduce á excitar los ánimos á favor del que razona. De esto nace, que semejantes razonamientos por lo comun prueban poco. Con el método de las Escuelas si uno establece una cosa vana, se le pone en el estrecho de que lo conozca y lo confiese, si no es pertinaz: á lo menos lo conoce todo el concurso, y no permite que el error triunfe de la verdad. Yo sé muy bien que muchos asuntos graves en diferentes lineas, que se reciben por esta suerte de razonamientos engañosos, se rechazarian, si hubiese quien, reduciéndolos á la forma sylogística, manifestase su poca estabilidad. Los que están acostumbrados á semejantes discursos, rara vez en asuntos filosóficos llegan á descubrir bien la verdad: por el contrario los que están habituados á la forma silogística, aunque no usen de ella sino de razonamientos, descubren en la materia hasta lo mas íntimo de ella.

[136] Quando no se quiere usar del método escolástico en todo su rigor, y se han de enseñar algunas verdades bien averiguadas, y otras que necesitan averiguarse, viene bien un método medio entre el geométrico y escolástico, ordenando la serie de proposiciones del modo mas conveniente, ya sea analítico, ya sintético, para que de las cosas sabidas se pase á las que no se saben, de las simples á las compuestas, al modo de los Geómetras, y proponiendo los argumentos en contrario, como hacen las Escuelas, con el nombre deObjeciones, para que satisfechas estas se quiten los estorbos á la manifestacion de la verdad. Suelen los asuntos componerse de muchas verdades, que juntas sirven para prueba irresistible de una conclusion. Si se miran las pruebas solo por un lado, aunque parezcan ciertas y buenas, pueden engañar por haber otras cosas que las contradicen; y no pudiendo haber una verdad contraria de otra, por eso es preciso satisfacer las objeciones, y exâminar de este modo el asunto por todos sus lados. De esta manera se asegura el entendimiento por los argumentos que sientan la verdad, y porque llega á entender que no hay cosa en contrario que la pueda destruir. Los que en materias opinables usan del método matemático sin proponerse las objeciones, no prueban bien sus asuntos, porque lo que dan por bien probado puede ser destruido por objeciones de gran peso. Así que no hay que fiarse mucho de la Filosofía de WOLFIO, y el GENUENSE, que quieren dar por demostrado lo que no lo es, y á veces ni lo puede ser.

[137] De este método se han valido con acierto algunos Escolásticos doctísimos, como es notorio á los que están versados en la letura de esta suerte de Filósofos. Mas siempre convendrá mantener en las Escuelas la forma sylogística para probar y rechazar lo que sea necesario, quitándose todos los abusos que en ella se han introducido, para que estando bien limada, pueda ilustrar el entendimiento de los jóvenes, y hacer que en ellos se arraigue la verdad, y se conozca el error para evitarle. Si en el uso de este método se quitan las porfias y acaloramientos, la confusion con que se interrumpen hablando todos á un tiempo, el demasiado ahinco en las altercaciones, la ostentacion y vanidad con que se desprecian unos á otros, la satisfaccion arrogante y decisiva con que cada uno asegura la opinion de su partido, los odios, burlas y desprecios con que se miran los de opiniones opuestas, y en lugar de estas cosas se arguye con modestia, con templanza, con ánimo de sujetarse el que entiende menos al que sabe mas, y con verdadera intencion de alcanzar la verdad, é ilustrar el entendimiento, ciertamente el método sylogístico será el mas proporcionado para enseñar á la juventud las Artes y Ciencias. El que haya freqüentado las Escuelas, facilmente echará de ver que estos defectos son personales; esto es, de las personas que disputan; pero no del método; y si por ellos se hubiera este de abandonar, fuera menester arrancar todas las viñas por los defectos de los beodos. Los exercicios literarios de argüir y responder con forma sylogística, segun se usa en las Escuelas, son admirables para arraigar en el entendimiento las ciencias, y hacer que permanezcan. El probar lamayorde un sylogismo, ó lamenorcon otro sylogismo, es preciso hasta que se llegue á conocer la buena, ó mala constitucion de la doctrina que se intenta introducir.

[138] En un libro se pueden resumir muchas proposiciones en una, poniendo la prueba de manera que las incluya á todas; pero esto con la viva voz no se puede hacer, porque se distrae mucho el entendimiento, y se le escapa la vista de lo principal. El estilo que se guarda en muchas partes de hacer una licion de puntos, y responder á dos argumentos es muy bueno, porque la licion es un razonamiento seguido con que el candidato manifiesta que está instruido en la materia; pero los engaños y apariencias, que, como diximos, suele haber en tales razonamientos seguidos, se descubren con los argumentos que hacen los contrarios, y con el modo de responder y satisfacer á ellos; y fuera conveniente que en todas las Escuelas se introduxese la loable costumbre de la de Valencia, donde el respondiente, concluido el argumento del contrario, le resume y le satisface solo, y de espacio, para que el concurso conozca que ha entendido la dificultad, que se ha hecho cargo de ella, y se vea, si la solucion, ó satisfaccion que da, es cumplida, puesto que en la seguida del argumento no se puede esto conocer con tanta claridad. El leer con el papel en la mano la disertacion, ó discurso que uno ha trabajado sobre los puntos que se le dieron, arguye muy poco saber y amor al descanso, porque no hay cosa mas facil en qualquiera asunto con mediana instruccion, que componer un discurso que parezca lo que no es, y leerle sin trabajo ninguno: por el contrario para decirlo de memoria es menester estar muy radicado en la materia, tener prontas las especies, y estar expedito en el uso de las pruebas y argumentos, las quales cosas son necesarias en los que han de ser Maestros de la juventud. Dicen que este estilo mas es prueba dememoria, que de saber, y que se han visto hombres muy sabios, que por falta de la memoria se han perdido, ó parado en las liciones de puntos. Yo no puedo creer, que á los verdaderos sabios les suceda esto, porque estos no se atan á la letra de la licion estudiada, y les sucede lo que dice HORACIO:

…Cui lecta potenter erit res, Nec facundia deseret hunc, nec lucidus ordo[a].

A los falsos sabios, que son los mas, sí que les sucede alguna vez. Mas si falta á alguno la memoria, aunque sea sabio, no es bueno para Maestro, porque sin buena memoria, que subministre prontas las especies, ninguno será á propósito para enseñar á los demas con la viva voz.

[Nota a:Art. Poet. vers. 40.]

[139] Aunque es verdad, que los que no cursan las Escuelas y quieren pasar por sabios, aborrecen la forma sylogística, hablando mal de lo que no conocen; con todo, el que sepa la fuerza del sylogismo para descubrir la verdad, ó falsedad de las proposiciones, segun lo he mostrado tratando del raciocinio, no debe hacer caso de tales desprecios, estando asegurado, que entre los modernos bien instruidos, los que hablan con candor, están á favor de este método para las Escuelas. DUPIN en su método de estudiar la Teología, tratando de este punto, y haciéndose cargo de lo que dicen los modernos, escribe así:Es menester confesar que las disputas y respuestas públicas, segun el método escolástico, son de grande utilidad, así para exercitar el entendimiento haciéndole exâcto, como para proponer y resolver en pocas palabras las dificultades con limpieza y precision, sin que se pueda nadie escapar, porque se ve obligado á concluir y probar directamente la proposicion negada, ó de impugnar la distincion hasta que se haya apurado la dificultad, &c[a].Del mismo sentir es el P. MABILLON en sus Estudios Monásticos, despues de haber exâminado la materia de propósito, y del modo que podia hacerlo un hombre de los mas doctos de nuestros tiempos[b]. El Marques de SANT-AUBIN, aunque rechazó con expresiones fuertes la Lógica de las Escuelas, habla de la forma sylogística en estos términos:Sin embargo del desprecio que el vulgo de los modernos hace hoy de las reglas de los sylogismos, es preciso confesar que enseñan los medios infalibles de resistir al error de las conclusiones, y que la forma silogística, bárbara solamente en la apariencia, es en el fondo muy ingeniosa, &c.[c] Nuestro LUIS VIVES, que reprehendió tanto los abusos de la Dialéctica de las Escuelas, nunca impugnó la forma sylogística, sino los defectos personales de los que la exercitan. El aprecio que de los sylogismos han hecho WOLFIO, y HEINECCIO lo hemos manifestado tratando del raciocinio, donde hemos puesto algunas pruebas á favor del estilo escolástico, las quales conviene juntar con las que aquí proponemos.

[Nota a: Dupin.Method. pour etudier la Theologie, chap. 25. pag. 274.]

[Nota b: Mab.de Stud. Mon. c. 10. p. 168.]

[Nota c: Sant-Aubintraitè de l'opinion, tom. 2. pag. 6.]

[140] Es verdad que LOCK no gusta de este método; pero tambien lo es que sus impugnaciones son comunes, y que forzado de la verdad puso estas palabras:A la verdad los sylogismos pueden servir algunas veces para descubrir una falsedad ocultada con el esplendor brillante de una figura de Retórica, y de intento encubierta con un período armonioso que hinche agradablemente el oido: pueden, vuelvo á decir, aprovechar para que un razonamiento absurdo se manifieste con su deformidad natural, desposeyéndole del falso celage con que está cubierto, y de la agradable expresion que al pronto engaña el entendimiento:::: yo convengo, que los que han estudiado las reglas del sylogismo hasta alcanzar con la razon, por qué en tres proposiciones enlazadas entre sí con cierta forma, la conclusion ha de ser ciertamente justa; y por qué no lo ha de ser con certeza en otra forma: convengo, vuelvo á decir, que estas gentes están aseguradas de la conclusion que deducen de las premisas, segun los modos y figuras, que se han establecido en las Escuelas[a].Dignas son de ponerse aquí las palabras de FACCIOLATO, escritor inteligente y primoroso:Por Dios y por los hombres os ruego(habla con los jóvenes que han de estudiar la Lógica) _no os dexeis engañar, ni permitáis se os metan por fuerza ciertos libritos escritos con agudeza y elegancia, de quienes se dice que son de socorro al entendimiento humano, y que enseñan elArte de pensar. Apenas comprehenden pocas cosas que pertenezcan á formar un Lógico; y los que en estos años se han entregado á ellos, á primera vista ha parecido que son grandes indagadores, y jueces de la verdad; pero quando se ha venido á las manos y á la pelea, y ha sido preciso disputar bien, entonces se ha descubierto qué tales eran. De este modo los exercicios públicos de los Estudiantes, que se practican por la costumbre y instituto de nuestros mayores, quitada la contienda, se han convertido en ciertas leturas::: Hoy confiesan todos los que en esto pueden tener voto, que la Física de cada dia se perfecciona con nuevas observaciones, y que la Lógica fué llevada por_ Aristóteles,el mayor ingenio de los mortales, á su última perfeccion. Mientras durará el mundo y se honrarán las letras, saldrán al público Escritores que estas mismas cosas las dirán de otra manera, acomodándolas á los oidos de su siglo; pero si alguno quisiese introducir en las Escuelas diferente arte de raciocinar y de disputar, acaso podrá engañarlas con la novedad, mas no ha de poder lograr que dure mucho. Este es el camino mas llano de averiguar la verdad, aprobado no con la opinion de pocos hombres, sino con el juicio de toda la antigüedad, y allanado con el uso de mucho tiempo. Seguidle y os llevará derechamente, con el deseo de aprovechar, á la Filosofía, es decir, á todo conocimiento de las cosas mejores[b].

[Nota a: LockEsai del entendem. lib. 4. chap. 17. §. 4 pag. 559.]

[Nota b: Facciolat.Paraenesis logicae artis studios, pag. 221.]

[1] El Chanciller BACON DE VERULAMIO decia, que la poca Filosofía natural inclina á los hombres al ateismo, pero la ciencia mas elevada los lleva á la Religion. Añade, que los siglos eruditos, especialmente si se goza de la paz y de las cosas prósperas, suelen ser causa del ateismo, porque las tribulaciones y adversidades llevan con mas fuerza los ánimos de los hombres á la Religion[a]. Lo que este Escritor dice de la Filosofía natural, se verifica tambien en la Lógica, Metafísica, y demas partes de la Filosofía, porque por experiencia se ve, que los grandes Filósofos, si han tenido la fortuna de ser educados en la verdadera Religion, son los mas pios: los que con poca Filosofía quieren hablar de todo, como si todo lo entendiesen, dado que no caygan en el ateismo, casi siempre son de poca piedad. Es cierto, que los siglos eruditos engendran una casta de semisabios, que introduciéndose en lo mas íntimo de la Religion sin el estudio, é inteligencia competente, quieren dar su voto, y aun reglas para gobernar lo mas sacrosanto de ella. Su instruccion consiste en unos libritos escritos con estilo brillante, con agudeza, y con pasages de erudicion antigua que los sorprenden, y faltándoles los fundamentos científicos se dexan llevar de vanas apariencias. Estos libritos convencen el entendimiento de los sabios aparentes, y les ganan el ánimo, porque con estos atractivos les ganan el gusto, con lo que facilmente son llevados á estimarlos y á seguirlos. Mr. de VOLTAIRE, ROSEAU, L'AMETRIE, HELVETIUS, y otros tales son testimonios calificados de lo que proponemos. Como estoy persuadido, que estos sectarios, y otros del tiempo presente persiguen la Religion Christiana con mala Lógica, quiero mostrar primero, que segun la buena Lógica es preciso admitir larevelacion, como que todas las luces del entendimiento humano, ya naturales, ya adquiridas, le dictan, que hay verdades de orden superior á quanto se puede alcanzar con la Lógica natural, y artificial mas perfecta, las quales se contienen en larevelacion: despues intento hacer ver, que los principales argumentos con que combaten larevelacionson sofismas muy distantes de la buena Lógica. No es mi ánimo tratar esta materia, como lo hiciera un Teólogo, dándole toda la extension que ella pide, así porque no es de mi instituto, como porque entre tantos, y tan insignes Teólogos como tiene nuestra España, espero no ha de faltar alguno que dé á conocer á nuestras gentes los engaños, falta de fundamentos, y mala voluntad, con que los sobredichos sectarios intentan introducir sus errores por todo el Orbe Christiano: me ceñiré solo á mostrar la mala Lógica de que usan, y al mismo tiempo daré un exemplo práctico de las reglas que he propuesto en este escrito. Evitaré los sylogismos, porque qualquiera se los podrá formar facilmente.

[Nota a:Verum est tamen parùm Philosophiae naturalis homines inclinare in atheismum; at altiorem scientiam eos ad Religionem circumagere … postremò ponuntur (inter causas) saecula erudita, praesertim cum pace & rebus prosperis conjuncta: etenim calamitates & adversa animos hominum ad Religionem fortius flectent. Verulamiussermones fideles, §. 16. pag. 1165. edicion de Lipsia del año de 1694.]

[2] Porrevelacionentiendo la voz de Dios comunicada por sí misma á los hombres. Dos son las luces que Dios ha dado al hombre: la unanatural, la otrasobrenatural. Natural es la que exercita el entendimiento por sus propias fuerzas, con la qual adquiere las verdades de las Artes y Ciencias humanas: y esta misma es la que hemos manifestado en esta Lógica, mostrando los caminos por donde ha de andar para proceder con acierto. Luz sobrenatural es la que no pudiéndose alcanzar con las fuerzas propias del entendimiento, se logra por la voz de Dios, que se ha dignado hablar por sí mismo á los hombres para instruirlos en lo que concierne á su completa y verdadera felicidad. Las verdades de la luz natural en gran parte se hallan entre los Filósofos (bien que si se mira con cuidado es mucho mas lo que ignoran que lo que saben) que se han dedicado con el estudio á ilustrar el fondo que hay en la naturaleza. Las verdades sobrenaturales están incluidas en las Sagradas Escrituras, así del Viejo, como del Nuevo Testamento, y en las tradiciones de los Apóstoles propagadas hasta nosotros. La Iglesia Católica solamente es la fiel depositaria de las verdades reveladas; y las divinas Letras junto con las tradiciones Apostólicas no se han de recibir por otro conducto, estando hoy demostrado con tanta claridad como las proposiciones de la Geometría, que solo la Iglesia Católica es la verdadera Iglesia de Jesu-Christo, y que á ella sola pertenece manifestar las verdades sobrenaturales reveladas. Así como contra la buena Lógica hay sofistas, y embrolladores que la corrompen, lo mismo sucede en la Religion verdadera. Unos manteniendo el ser fundamental de ella, la vician y destruyen en sus partes. Así lo hacen los hereges, que, sin negar el adorable nombre de Jesu-Christo, no se conforman en algunos artículos con la Iglesia Católica, en quien este Divino Legislador depositó su doctrina. Otros, como quien corta el arbol por el tronco, ó le arranca de raiz, niegan de todo punto la Religion Christiana, porque niegan la Fe á las santas Escrituras y á las tradiciones Apostólicas. Los Socinianos, Ateistas, Deistas, Materialistas, Naturalistas, y otros sectarios de esta naturaleza, que hoy cunden mucho, pertenecen á esta clase. Los Padres antiguos, unos con escritospolémicos, otros con apologías rechazaron eficacísimamente esta casta de enemigos del nombre Christiano, puesto que ya entonces los habia como ahora, y no hacen los del tiempo presente otra cosa que renovar los errores envejecidos y olvidados; y siendo tanta la abundancia de escritos con que los Padres, y Doctores de la Iglesia han impugnado á toda suerte de sectarios, sería del caso que algun Teólogo, valiéndose de ellos, y adornando sus máxîmas con los atractivos del siglo presente, los publicase, para que viese todo el mundo que estos modernos quieren lucirse entre los incautos con pensamientos viejos, rechazados con invencibles argumentos. Los hombres son tales, que aun la doctrina mas sólida no la reciben si no les da gusto, y por eso conviene de tiempo en tiempo vestirla con los adornos del siglo, pues que de ellos solos gustan los que no aman la verdad por ella misma, sino por los atractivos con que anda vestida. El exemplo de SANTO THOMAS, que lo hizo así, puede ser norma á todo Teólogo.

[3] En nuestros tiempos no han faltado escritores excelentes que han demostrado las verdades de la Religion Christiana, probando la necesidad de la revelacion, y satisfaciendo plenamente los argumentos que contra ella proponen los Sectarios. PEDRO DANIEL HUECIO, Obispo de Avranches, BOSUET, Obispo de Meaux, BELARMINO, PETAVIO, NATAL ALEXANDRO, y algunos otros han ilustrado admirablemente este asunto. Entre nuestros Españoles hay muchos, y muy buenos que han tratado estas materias. Es singular por la doctrina, y por la fuerza de argumentos filosóficos, de que usa para defender la Fe Christiana de las impugnaciones de los sectarios, el tratado de nuestro LUIS VIVESde Veritate fidei christianae, dividido en cinco libros preciosísimos, pues en ellos comprehendió en la substancia quanto en este género han dicho los posteriores. ALFONSO DE CASTRO es otro Español, que con el motivo de tratar de las heregías, impugna toda suerte de errores, aun los de los sectarios presentes, que como he dicho son antiguos, con muy apreciables fundamentos. Estos dos Escritores se diferencian en el modo de escribir de esta manera. CASTRO convence su asunto con argumentos Teológico-Dogmáticos: VIVES, al paso que se vale de las Sagradas Escrituras, y doctrina de los Padres, se aprovecha tambien de la erudicion filosófica con una crisis exâctísima.

[4] Sentados estos presupuestos voy á mostrar por la Lógica la necesidad de la revelacion. Dos suertes de conocimientos tiene el hombre para alcanzar las cosas: uno por los sentidos: otro por la razon. Conocemos á Dios por los sentidos de esta manera: vemos que en todo lo corporeo que se presenta á ellos no hay cosa ninguna que exîsta por sí sin venir de otra, de modo que á la que de nuevo exîste llamamosefecto, y á aquella de donde este dimana, llamamoscausa. De esta observacion sensible, perpetua é invariable, nace la verdad fundamental del juicio:no hay efecto sin causa, ó lo que es lo mismo,todo efecto supone causa. Como eltodoencierra todas sus partes, de manera que no es eltodootra cosa que el conjunto de todas ellas, de ahí nace otra proposicion del juicio:el mundo tiene su causa, porque no es el mundo otra cosa que el conjunto de todas las partes que le componen. Como por los sentidos se alcanza que todo lo corporeo viene de causas corporeas, y el juicio no puede admitir ningun infinito, porque es superior, y opuesto á su capacidad; de aquí deduce muy bien, que no pudiendo ser infinita la serie de las causas corporeas, es preciso que la causa del mundo no sea corporea, y por consiguiente sea puroespíritu, puesto que se da este nombre á la substancia activa, que en su ser no contenga nada de material y corporeo. Los hombres de ahora nacen de otros hombres: los trigos de otros trigos: y así de las demas cosas naturales que se engendran y destruyen. Si un hombre no engendrase á otro, ó una semilla no produxese otra, se acabaría la propagacion. Subiendo, pues, de siglo en siglo hasta el origen, y viendo que nunca una cosa ha nacido de sí misma, es preciso llegar á la primera, la qual haya sido producida de otro Ser, y este es Dios, Hacedor de todas las cosas. Así llega el entendimiento por grados á conocer la causa del mundo y á su Criador; y así como en la produccion de las partes del Universo anda de causa en causa, buscando las que son origen de las partes que le componen, quando llega á la causa del mundo entero, descansa, y se para, como quien está satisfecho de haber encontrado el último término de sus conocimientos. Esta Causa del mundo, que le ha hecho de la nada, es la que llamaron los GriegosTheos, los LatinosDeus, nosotrosDios.

[5] Por la razon alcanzamos á Dios de esta manera. El entendimiento en todos sus conocimientos busca la verdad: ninguna verdad de este mundo, por muchas que recoja, le llega á satisfacer, porque queda siempre con deseos y ahinco de averiguar mas verdades. Esta inclinacion, que no puede saciarse en este mundo, le hace entender que hay una Verdad suprema, por la qual suspira, y con la qual sola se puede satisfacer. Esta Verdad esDios. Conoce el hombre el bien, va en busca de él, y todos los bienes de este mundo no pueden llenar sus deseos: de aquí infiere que hay un Bien sumo distinto de este mundo, que en sí encierra todos los bienes, que á este se enderezan sus inclinaciones, y que en su posesion consiste su felicidad, pues que en ella consiste el poseer todos los bienes que apetece. Este sumo Bien esDios. Tiene el hombre dentro de sí mismo las nociones de lo justo, é injusto, con estímulos de seguir lo justo, y con remordimientos y temores de algun daño, si sigue lo injusto. Como en este mundo halla mil estorbos para la justicia, naturalmente infiere que hay un Autor de la Justicia universal para llenar los deseos de lo justo, que el hombre tiene. El Autor de la Justicia universal esDios. Por la recta razon conocen los hombres que lo justo es digno de premio, y así todos los justos lo solicitan: que lo injusto es digno de castigo: y los injustos, aunque se huyan y escondan, sienten interiormente remordimientos, que los acusan y convencen ser merecedores de pena. De aquí nace la obligacion que cada uno conoce tener á seguir lo justo; y no habiendo en este mundo premios, ni castigos suficientes, que sirvan á contentar al justo, y enmendar al injusto, deduce el entendimiento que ha de haber precisamente un Juez Supremo, dueño de todos los premios debidos á la justicia y dispensador de todas las penas que á la injusticia le corresponden, y este Juez esDios. Hasta aquí camina el hombre con las luces naturales, y conoce á Dios, sin que en esto puedan tener excusa alguna los Ateistas; pues, ó han de negar su propio sér, ó han des confesar que todas estas verdades están dentro de sí mismos; y fomentadas por una buena Lógica toman mas vigor, y se radican con mas fundamento.

[6] Pero quán poco es todo esto si el hombre no estuviese ayudado de la revelacion! El entendimiento conoce la suprema Verdad, el sumo Bien, la soberana Justicia; mas deseando penetrar su sér íntimo, y sintiéndose movido á buscarle, amarle, y adorarle, le faltan para esto luces naturales, y lo suple todo cumplidamente con las reveladas. Así que decia el Apostol, que los Filósofos Gentiles conocieron á Dios; pero ni le reverenciaron, ni dieron gracias como era debido, porque se gobernaron solo por sus luces naturales, que no alcanzan á conocer íntimamente la Divinidad, ni á venerarla como corresponde á su grandeza. Hay que considerar cierta relacion ó respeto entre Dios y el hombre. Dios es causa, el hombre efecto: Dios es el sumo Bien, el hombre desea gozar este complemento de todos los bienes: Dios es la suprema Verdad, el hombre está en continuos deseos de alcanzarla: Dios es la soberana Justicia, el hombre se siente incitado á seguirla. Por la justicia es preciso que el hombre reciba de Dios las leyes por la verdad el conocimiento recto: por el bien su felicidad: por el poder de causa su sér y subsistencia.

[7] Es preciso, pues, que haya cierta relacion y respeto entre Dios y el hombre, de manera, que este ha de conseguir sus bien fundados deseos con la posesion de Dios, porque así poseerá todo lo que apetece; y Dios le dá al hombre el conocimiento que necesita para ir ácia él, y le mueve la voluntad; y como todos los conocimientos, que para estos fines se requieren, no puedan tenerse por la luz natural del entendimiento, ya porque esta no excede ciertos límites, ya tambien porque en saliendo de ellos para las demas averiguaciones que necesita, facilmente cae en el error, por eso es preciso que las luces naturales las fortalezca con las de la revelacion. Los estímulos con que se siente el hombre movido á buscar á Dios, si solo se gobernasen por la luz natural de la razon, le llevarian á Dios del modo que estas luces le llevan al amor de las criaturas; pero como sea preciso que el amor de Dios sea mas puro, mas perfecto, y como que no se endereza á cosa caduca, sino á la posesion de un bien inmenso, lo qual descubre con toda certeza la revelacion; por eso es esta precisa para ilustrar el entendimiento, y subministrarle las luces que le faltan.

[8] Alcanza el hombre por la razon bien gobernada algunas verdades en este mundo, que si bien se mira, demas de ser pocas, son imperfectas, porque sobre una misma materia le quedan innumerables que alcanzar. Estas luces, hechas á descubrir verdades mundanas, ¿cómo han de ser suficientes para percibir la Verdad soberana, perfectísima, complemento de todas las verdades, y sola capaz de dexar satisfecho el entendimiento? Esta misma eterna Verdad, comunicada á los hombres, es la que puede instruirlos con luces sobrenaturales de lo que ella es, y cómo ha de buscarse. Con las luces naturales conoce el hombre lo justo de este mundo, y los bienes que en él se hallan; pero para conocer la suma Justicia, sin mezcla de injusticia ninguna, y entender el Sumo Bien, sin que se pueda confundir con los bienes falsos y aparentes, es necesaria la luz de las verdades reveladas. En conclusion todos los conocimientos específicos del hombre para conocer á Dios como Criador, amarle como sumo Bien, seguirle como soberana Justicia, entenderle como Verdad suprema, adorarle como Dueño de todas las criaturas, y lleno de infinitas perfecciones, si se fían solo á la luz natural, son mundanos, imperfectos, con mezcla de sensibles, expuestos á las preocupaciones y toda suerte de errores, que hemos notado en esta Lógica; y así se ve que los sectarios que han querido fiarse de estas luces naturales, con una verdad han mezclado mil falsedades y desvíos.

[9] La revelacion unida con la razon es la que da reglas y máxîmas indefectibles, para que en este asunto gobierne el hombre sus conocimientos con acierto. Si llegásemos á entender, que en tierras muy distantes de las nuestras habia un Príncipe que tuviese virtudes muy superiores á las de otros, tesoros de inestimable valor comunicables á qualquiera que le buscase, y poseyese un Reyno felicísimo en todo para sus habitadores, nos vendrian deseos de vivir con él para ser poseedores de tantos bienes. Pero para ir á buscarle ¿nos fiaríamos de las luces comunes, capaces de ser inciertas, ó en sí mismas, ó por los conductos por donde nos venian? Cierto es que no; antes bien procuraríamos asegurarnos por relaciones firmes, comunicadas por medios ciertos, y que dimanasen de la misma voz del Príncipe, con la qual quedásemos asegurados de sus promesas. Quien haga reflexîon sobre la flaqueza del entendimiento humano, lo poco que se sabe, y lo mucho que se ignora, la facilidad con que caemos en el error: los extravíos á que venimos por los sentidos, por la imaginacion, por el ingenio, por los falsos raciocinios, por la precipitacion del juicio, por falta de método, cosas todas que cada uno de nosotros tiene cada dia ocasion de experimentar en sí mismo, será preciso que confiese, que las luces naturales del hombre no le subministran noticias bastante seguras, fieles y constantes para llevarle al supremo Príncipe de todo lo criado; para lo qual las noticias que él se ha dignado dar de sí mismo por medio de la revelacion, hacen la total certeza con que se ha de caminar á buscarle.

[10] Considerémos las miserias del hombre y el fin á que es criado. Por los sentidos comprehendemos, que no hay animal mas lleno de desdichas y trabajos. Nace desnudo entre la basura y la inmundicia: llora, gime, siente calor y frio, dolores é incomodidades acabado de nacer: si los padres no le cuidasen se moriria de hambre, porque por sí no se puede buscar el alimento. Al paso que va creciendo con la edad, va padeciendo innumerables enfermedades, continuos sobresaltos, incomodidades sin límites, de suerte que los bienes físicos que llega á gozar son pocos, los males innumerables, no debiéndose tener por feliz por la posesion de algunos bienes mundanos, sino por el apartamiento de muchos males. Mirando al hombre por la razon natural, y exâminando por ella su ánimo, hallamos, que como fin de todos sus conocimientos y deseos, busca su felicidad, su bien estar, su sosiego, su complacencia, y entero contentamiento. No hay ninguno, si quiere confesar lo que pasa dentro de sí mismo, que no conozca que no es criado para un mundo donde es imposible que logre el fin á que aspira. El nuevo estado donde el hombre ha de vivir sin temor á la muerte, gozando del sumo Bien por quien suspira, entendiendo la suprema Verdad que busca, poseyendo una justicia perfectísima, y logrando un contento y satisfaccion, puros, capaces de llenar sus bien fundados deseos, solo se alcanza por la revelacion, que nos descubre los inefables bienes y el complemento de todas las felicidades, que Dios tiene preparadas á los Justos en su Reyno. Los Filósofos Gentiles cultivaron mucho la razon natural: alcanzaron por ella algunas verdades concernientes á los usos de este mundo: conocian que esta habitacion de la tierra no llenaba el fin á que eran nacidos, y á que les empujaba su propia naturaleza. Pero qué errores no mezclaron con esto? Quien quiera que los lea en sí mismos, conocerá que son mas sin comparacion los desvaríos que los aciertos. Faltóles la luz divina de la revelacion, con la qual pudieran haber disipado todos sus errores y tinieblas.

[11] Hemos visto en el primer punto de este Discurso, que la razon alcanza un Sér infinito inmaterial, Hacedor de todas las cosas, Verdad eterna, Bien sumo, Justicia inefable, centro de nuestra felicidad, y complemento de todos los bienes: tambien hemos visto, que segun es la razon humana fragil, endeble, propensa al engaño, movible por las pasiones, arrebatada de los apetitos, obscurecida por la ignorancia, trastrocada por las preocupaciones, engañada de los sofismas, de los sentidos, de la imaginacion, del ingenio, y de otras mil maneras sujeta al error y á las equivocaciones, no es de suyo suficiente para conocer á Dios, amarle, adorarle, invocarle, como conviene á su ser, grandeza, y perfecciones, y como es necesario para, en virtud de sus promesas, poseerle y gozarle, y que para esto son necesarias las luces de la revelacion. Puesta esta necesidad, queremos mostrar, que la voz de Dios por la revelacion se halla en las Santas Escrituras del Viejo y Nuevo Testamento, contra los Sectarios modernos, que el primer paso que dan para establecer su impiedad es negar la Divinidad de las Sagradas Letras. En los Escritores Gentiles anteriores á la Ley de Gracia no se trata este punto, porque no tuvieron noticia de las Santas Escrituras, salvo PLATON, de quien se dice que tomó de ellas lo mejor de su Filosofía, de manera que NUMENIO le llamaMoses atticissans, esto es,Moyses en griego.

[12] El Abad CALMET, que trató de propósito este punto, no adhiere al dictamen comun de los antiguos Escritores, que suponian haber tomado Platon las noticias de los libros de MOYSES, por haber tratado con los Judíos en Egipto. Mas esta controversia nada hace á nuestro asunto, puesto que solo intentamos manifestar, que los Filósofos Gentiles anteriores á Jesu-Christo no se metieron en estas averiguaciones. En los primeros siglos de la Iglesia sí que hubo muchos impugnadores, y contradictores de la Divinidad de las Escrituras Sagradas. Bien sabidos son los conatos de FAUSTO Maniqueo, á quien respondió S. AGUSTIN: las artes, la malignidad, la potencia de JULIANO el Apóstata, contra quien escribieron S. CIRILO ALEXADRINO, y S. GREGORIO NACIANCENO: los argumentos del Filósofo CELSO, á quien satisfizo ORIGENES. Las Apologías de S. JUSTINO, de TERTULIANO, MINUCIO FELIX, ARNOBIO, LACTANCIO, y otros antiguos Padres á favor de la Religion Christiana, son testimonios ciertos de las contradicciones que esta tuvo en su establecimiento, y por ellas se ve la oposicion que hacian algunos á la Divinidad de las Santas Escrituras. Estos errores envejecidos, desechados, olvidados, y envilecidos, se han renovado y se renuevan cada dia, y salen al público vestidos de nuevo á la moda del siglo, con agudezas, eloqüencia, versitos de Poetas Latinos, y pedacitos de erudicion halagüeña, para captar á los incautos en un tiempo en que son muchos los Filósofos, y muy poca la Filosofía. Los Socinianos, dando á la razon del hombre un imperio muy superior á sus fuerzas, volvieron á abrir el caminos, que desde la antigüedad estaba cerrado, exâgerando que no ha de haber otra norma que la de la razon, y que los Sacrosantos Misterios de la Religion Christiana han de desecharse por no poderlos alcanzar la razon humana, sin hacer caso ninguno de lo que en esto enseñan las Divinas Letras. Los Sectarios del tiempo presente se recalcan en lo mismo, y no pierden ocasion en sus escritosvariospara despreciar la revelacion.


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