CAPITULO XII.

[Nota a: Nolt.Lexic. antibarb. pag. 419. edic. de Lipsia 1744.]

[Nota b: Muret.Var. lec. lib. 15. cap. 1. pag. 379. tom. 3. edicion deVerona de 1728.]

[Nota c: Periz.en la prefac. á la Minerva de Sanchez de la edicion deAmsterdam de 1733.]

[Nota d: S. Hilar.de Synod. núm. 81. seq. pág. 509. edicion de los PP. de S. Mauro.]

[Nota e: Socrat.lib. 3. Hist. Eclesiast. cap. 7. pág. 143. edic. de 1700. con notas deValesio.

Sobre la introduccion, y uso de la vozhypostasispuede verseS. Basilio el Grandeepist. 114. t. 3. pág. 322. edicion de París de los PP. de S. Mauro.]

[Nota f:Véase el serm. 6. págin. 689. edicion de París de los PP. deS. Mauro.]

[Nota g:Concilior. t. 13. pág. 930. edic. de Coleti de 1730.]

[Nota h: LockEssai, l. 3. c. 9. p. 397. §. 23.]

[Nota i: S. Aug.l. I. c. 18. de Sen. ad Gen.]

[Nota j: LockEssai. lib. 4. cap. 17. §. 7. pág. 580.]

[Nota k:Lib. 3. cap. 9. §. 23. pág. 397.]

[Nota l:Lib. 4. cap. 3. §. 22. pág. 457.]

[Nota m:Es muy digno de leerse sobre esto el §. 2 del cap. 14. del lib. 4. pág. 544. donde prueba Lock, que la cortedad y obscuridad de conocimientos en esta vida es para que conozcan los hombres, que son criados para otra mas perfecta.]

[Nota n:Lib. 3. cap. 9. §. 23. pág. 397. Véase tambien lib. 4. cap. 18. desde el §. 5. en adelante, pág. 578.]

[Nota o:Lib. 4. cap. 18. §. 2. y sig. pág. 576.]

[Nota p: Ibid. §. 7. & 8. pag. 580_.]

Del Raciocinio.

[30] Entre las nociones compuestas la mas principal, y á que se enderezan todas las otras es el raciocinio, acto del ingenio y potencia combinatoria, pues en él se juntan muchas proposiciones para formar una con el fin de descubrir las cosas. Execútase el raciocinio porinduccion, exemplo, entymema, sylogismo. Llámaseinduccionla manifestacion de un universal por la enumeracion de todos los particulares.Este cisne es blanco, tambien lo es este, y así de los demas:luego todo cisne es blanco. Decia Horacio:el que no ha gobernado la nave se abstiene de hacerlo: el que no es Médico no se atreve á dar medicinas, &c. luego los que no son perítos en las cosas; no las han de gobernar[a]. Son innumerables los errores que se cometen en las Ciencias, especialmente en la Física, por el mal uso de las inducciones; pues sin hacer bien la enumeracion de los particulares, se sientan máxîmas universales, que solo son ciertas quando estas incluyen á aquellos sin faltar ninguno. Un Médico dá una medicina para quitar una enfermedad, la repite otra vez, y logra la curacion. Forma por induccion una máxîma general falsísima, creyendo que la tal medicina es remedio cierto para semejante dolencia. Así continuando en hacerla comun, queda muchas veces burlado. En el trato civil sucede lo mismo. Ven á uno que un dia entra en una casa, y lo repite otro dia, y sin mas exámen pronuncian:Fulano va todos los dias á tal casa, ú hace tal cosa, &c. Es menester mucha reserva, gran exâctitud, suma diligencia para no engañarse con las inducciones. Esto consiste en que en este raciocinio procede el entendimiento de las partes al todo; y así como para formar el género de las difiniciones es necesario saber todos los particulares, que debaxo de él se comprehenden, del mismo modo es preciso para hacer una buena induccion: y es de notar, que esta suerte de argumento, si se hace debidamente en las cosas físicas, es de suma importancia para las nociones lógicas universales. BACON DE VERULAMIO trató de la necesidad y utilidad de las inducciones para la Física en el capítulo segundo del libro quintoDe augmentis scientiarum, y lo repitió en los aforismos trece y catorce del primer libro de suNovum organum, alabando en ambas partes la induccion, y vituperando los sylogismos; mas siendo cierto, que no hay induccion ninguna que no se pueda reducir á sylogismo, se echa de ver que á este insigne Escritor le hizo falta aquí, como en otras muchas cosas, la séria letura de Aristóteles.

[Nota a:Navem agere ignarus navis timet; abrotonum aegroNon audet, nisi qui didicit, dare.Quod medicorum est,Promittunt medici. Tractant fabrilia fabri.

Horat.Epist. lib. 2. epist. I. vers. 114..]

[31] Elexemploque en las Escuelas llamanparidad, es un raciocinio con que descubrimos una cosa por la similitud de otra:Una piedra, un bronce, con el continuo ludir se amolda y se suaviza: luego un muchacho, por duro y áspero que sea, con la educacion y la cultura se amansa y endulza. Este modo de raciocinar es muy expuesto al error, porque con dificultad se encontrarán dos cosas tan del todo semejantes que no se diferencien en algo; por eso en rigor lógico esta suerte de prueba debe exâminarse mucho, porque engaña con las apariencias con que dos cosas se semejan, siendo en lo interior distintísimas. Toda la prueba, y convencimiento de las historias se funda en el exemplo, pudiendo en nuestros tiempos suceder lo que en los pasados. Así que para usar de este raciocinio con acierto conviene comparar las cosas, mirar en qué se parecen, y en qué disienten, ver los efectos que resultaron, y se pueden esperar de aquello en que se conforman, y no omitir circunstancia ninguna de las que pueden hacer del todo semejantes, ó solo en algo parecidos los casos. Por faltar este exámen Lógico á los Casuistas, que no usan por lo comun de otra prueba que delexemplo, cometen tantas faltas en la enseñanza de la Moral. Lo mismo sucede á los Políticos, puesto que no hay dos casos del todo semejantes en los sucesos humanos. Lo que conviene, así en la Moral, como en la Política, es instruirse bien en las máxîmas fundamentales de estas Ciencias, y procurar aplicarlas con acierto á los casos particulares, y los exemplos mirarlos como hechos que ayudan á hacer con firmeza semejante aplicacion. Todavía debe aclararse mas este importante asunto. Todos los entes tienen predicados comunes y singulares. En los comunes se parecen, y se diferencian en los otros. Quando en lo físico exâminamos las cosas, y vemos en ellas los atributos comunes, las colocamos baxo una clase; y este conocimiento, si se hace con exâctitud, nos asegura del sér y propiedades de los entes, y sirve la inteligencia de unos para los demas que gozan iguales atributos. La singularidad que hay en cada cosa no es transcendental á otras, y por eso de los meramente singulares no puede haber ciencia, sino solo observacion, esto es, conocimiento que dimana de determinada aplicacion de los sentidos. Así que para que la Física y la Historia sean útiles, y dén reglas seguras, es menester en su estudio ver atentamente las cosas, notar los atributos comunes y propios de cada una, exâminar el origen, progresos y términos que tienen, advertir sus operaciones, sus resultas, sus movimientos, &c. Y quando dos cosas, aunque en sí mismas singulares, se convienen en todo lo que hemos propuesto, se podrá juzgar de una por la similitud de la otra, y se podrá decir que se gobierna entonces el entendimiento por un conocimiento seguro. Por faltar en los que se llaman Físicos experimentales muchas de estas advertencias, se quejaba el P. Mallebranche del poco mérito de los que suelen hacer, como dicen ellos,experiencias[a]. Quando el hombre averigua así las cosas se vale de las inducciones para colocarlas en las clases generales, y así se dan la mano las nociones del entendimiento, y se ayudan mutuamente quando se gobiernan con buen orden. Haré esto mas patente con exemplos. En lo físico se observa, que un arbol echa su flor con la venida del Sol, y se le caen las hojas con la ausencia: esto mismo se vé en los demas constantemente, y de estos exemplos por induccion se concluye, que el Sol influye en la generacion y corrupcion de los árboles. Se vé, no una vez sola, sino innumerables, que la Luna y los demas Planetas, ademas de nacer, y ponerse todos los dias, caminan por sí de Poniente á Levante, guardando cada uno ciertas reglas: y de la repeticion de veces que esto se observa, como que cada vez que se vé es un exemplo, se concluye que los Planetas exercitan dos movimientos, uno comun de Levante á Poniente, y otro propio de Poniente á Levante. Así decia bien MANILIO, que el exemplo mostró el camino á los hombres para formar las reglas fixas de la Astronomía[b]. En lo Moral se vé que TICIO tiene inclinacion á la superioridad, tambien la tienen ARISTON, y EUDOXÔ, y así los demas. Conclúyese de estos exemplos, que este apetito es general en la naturaleza del hombre. En lo Médico se observa, que el dolor de costado, que uno padeció, traía consigo cinco cosas; es á saber, calentura fuerte, tos, dificultad de respirar, pulso duro, y dolor punzante en algun lado: esto mismo se vió en otro, y constantemente en todos los que fueron molestados de esta dolencia. Conclúyese de estos exemplos por la induccion, la máxîma experimental, que todo dolor de costado ha de llevar precisamente estos males consigo. Si los Médicos observan atentamente, verán que de cada una de las enfermedades podrán formar máxîmas generales para su conocimiento tan ciertas como esta, puesto que todas tienen caractéres propios tan fixos como el dolor de costado tiene los suyos. Caminando por estas reglas lógicas, y gobernando los antiguos sus nociones por ellas, nos han dexado sentados los principios fundamentales de todas las Artes y Ciencias; pues no son otra cosa que nociones comunes y universales sacadas de exemplos particulares, y juntas por la induccion para formar máxîmas adaptables á los singulares de donde proceden.

[Nota a:Recherch. de la verit. liv. 2. p. 2. chap. 8. tom. I. pag. 447.]

[Nota b:Per varios usus artem experientia fecit, Exemplo monstrante viam. Manil.Astronom. lib. I. v. 58. y sig.]

[32]Enthimemaes un raciocinio corto de dos solas proposiciones expresas (aunque es facil reducirlo á tres), entre las quales la una es antecedente, y la otra se sigue de ella, comoel Sol ha salido: luego es de dia. Esto es lo que comunmente se enseña del entimema; bien que otras significaciones le dieron los antiguos, que pueden verse en Facciolato, Escritor pulido y sólido, que trató de propósito este asunto[a].

[Nota a: Facciolat.Acroas. 1 p. 1. y sig.]

[33]Dilemaes un raciocinio que en su antecedente tiene dos partes, y con cada una puede incomodar al contrario. Cuenta AULO GELLIO[a], que un joven rico, llamado EVATHLO, queriendo tomar liciones de orar con PROTAGORAS, le ofreció mucho dinero, y le dió la mitad de lo tratado al empezar la enseñanza, ofreciendo pagar lo restante el dia que llegase á defender una causa ante los Jueces, y la ganase. Mas retardando Evathlo la execucion, Protágoras le movió un pleyto, y habló en su favor á los Jueces con este dilema: "Ya sea que te den, Evathlo, sentencia en favor, ya en contra, me has de pagar la deuda: porque si pierdes el pleyto, la pagarás por la sentencia: si lo ganas, la pagarás por lo tratado; pues has ofrecido pagarme el dia que defiendas un pleyto y le ganes." Replicó Evathlo: "Ya, gane yo el pleyto, ó le pierda, no he de pagarte: porque si tengo sentencia en favor, quedó exênto: si la tengo en contra, no se ha cumplido el pacto de pagarte quando ganase el pleyto." A esta especie de reconvenciones llaman los GriegosAntistrephon, los Latinosreciprocum argumentum: en las Escuelas lo usan mucho, no solo en los dilemas, sino en otras maneras de raciocinios, y los llamanretortionesdel verboretorqueo. Engañan mucho esta suerte de argumentos, porque entre los dos extremos del dilema suele haber medios, y tal vez faltan mas extremos, ó de los señalados no salen en todo rigor las conseqüencias que se proponen. Mas pudiéndose reducir los propuestos raciocinios á sylogismos, que son la mas universal manera de raciocinar, puesto que debaxo de sí contienen toda suerte de argumentos, se hará lo dicho mas patente con lo que vamos á explicar.

[Nota a: Gell. _lib. 5. cap. 10. pag. 170.]

[34]Sylogismoes: "una nocion mental compuesta de tres proposiciones juntas, de modo que sentadas las dos primeras, la otra aunque contiene cosa distinta se sigue de ellas por necesidad:"Todo viviente es sensitivo: todo hombre es viviente: luego todo hombre es sensitivo. La primera proposicion se llamamayor, la segundamenor, y ambaspremisas, la terceraconsiguienteò conclusion_; y la conseqüencia que denota la nocion con que el entendimiento conoce el enlace y conexîon necesaria del consiguiente con las premisas, se significa con la partículaluego. En todo sylogismo ha de haber tres términos y no mas: es á saber, elextremo menor, que es el sugeto del consiguiente: elextremo mayor, que es el predicado, y elmedio, que es por donde se juntan los otros, y este nunca entra en la conclusion; y entre las premisas en rigor es la mayor la que contiene el mayor extremo, aunque en el orden de la colocacion esté primero la otra.La vida es un bien: todo bien es apetecible: luego la vida es apetecible. Aquí lamayores la segunda proposicion, porque contiene el mayor extremo, y facilmente se puede mudar la colocacion en esta forma:Todo bien es apetecible: la vida es un bien: luego la vida es apetecible. No siempre se guarda este orden en las disputas de las Escuelas, pero conviene que se entienda para conocer el artificio lógico de los sylogismos.

[35] Toda la fuerza de los raciocinios sylogísticos se toma de dos fuentes: la una es, eldecirseónegarse una cosa de todos(en las Escuelas tomándolo de Aristóteles,dici de omni, dici de nullo): la otra, quesiendo dos cosas una misma con un tercero, es preciso que sean unas mismas entre sí, y al contrario(Quae sunt eadem uni tertio sunt eadem inter se, & vice versa). Como el entendimiento con buena lógica forma eltodouniversal de que hemos hablado antes, quando quiere averiguar si una cosa le conviene ó no á otra, procura ver si está contenida en la razon general, de modo que el sugeto que hace el menor extremo esté contenido en el extremo mayor, que es el predicado; y así se convence concluyendo, que la cosa es como en el consiguiente del sylogismo se propone.Todo hombre es corruptible: Ticio es hombre: luego Ticio es corruptible. Aquí lo corruptible hace untodológico, y se prueba que en él se incluye Ticio, porque se ha probado que es hombre, y todo hombre es corruptible. La otra fuente de la fuerza de los sylogismos se descubre en los de predicado singular:Eudoxô es ingenioso: este hombre es Eudoxô: luego este hombre es ingenioso. Aquí se convence loingeniosoen este determinado hombre, porque los dos están juntos en un tercero, que es Eudoxô.Tito Livio no es Ciceron: este hombre es Tito Livio: luego este hombre no es Ciceron.Los dos extremos deestedeterminadohombreyCiceronno se pueden juntar, porque no se pueden unir con Tito Livio, que es el medio. A la verdad este principio de la fuerza de los sylogismos, tambien se extiende al otro que hemos explicado; pero para mayor inteligencia de estas cosas conviene tener presentes los dos.

[36] Para el buen manejo de los sylogismos ha inventado el Arte lasfiguras, y losmodos. Llámasefigurala debida conexîon y atadura delmediocon los dosextremos.Modoes la proporcionada y recta colocacion de las proposiciones. Estas cosas se enseñan difusamente á los muchachos en las Escuelas, y es lo que en ellas se suele tratar en las Súmulas con mas fundamento. Los antiguos por lo comun fueron mas prolixos de lo que requeria este asunto: los modernos tomando el extremo contrario, como acostumbran, lo miran todo como inutil. Los que quieren enterarse de la verdad con todo fundamento, ni se entregan á tanta delicadeza, como en esto gastan los Escolásticos, ni desechan como vano este artificio Aristotélico. Es cierto que la fuerza de raciocinar reside en la potencia mental combinatoria, y es el raciocinio el acto mas noble de ella. Con su exercicio descubre, averigua, junta, compone, ó descompone las cosas entre sí segun les corresponde. El Arte siguiendo la naturaleza ha ordenado, dispuesto, y enlazado las nociones de manera, que ha dado pulidéz, claridad, orden, y facilidad admirable á la formacion de los sylogismos, y quien quiera que vea el artificio con que Aristóteles ha dispuesto todas estas cosas, habrá de confesar, si tiene candor, que la obra de este Filósofo es una de las mayores, y mas sublimes del entendimiento humano. Dice Lock, extendiéndose[a] mucho en esto, y con él otros modernos, que es ocioso, y que no ayuda al entendimiento en el buen modo de pensar, el disponer los argumentos por sylogismos, puesto que se hallan muchos que sin ellos raciocinan, y concluyen los asuntos que tratan con claridad y perfeccion. De aquí deducen, que el método de las Escuelas es importuno, inutil y enfadoso, asegurando que fuera mejor tratar las Ciencias con discursos seguidos, que con disputas Escolásticas. No apruebo yo todo lo que hacen las Escuelas en punto de sylogizar, porque veo bien que se cometen excesos dignos de enmendarse. Tampoco alabo los Escritores pesados, que siguiendo este estilo, todo lo reducen á sylogismos, porque fatigan el entendimiento, y le indisponen á poner la atencion necesaria para enterarse del asunto; pero no tengo por inutil ni vano el Arte de sylogizar, y el conocimiento de sus reglas, antes por el contrario en quien le pueda aprender sin gran fatiga le considero util, y en algunas ocasiones necesario. Mucho antes que Lock y sus precursores trató esto mismo nuestro SANCHEZ BROCENSE[b], y probó con admirables exemplos de Terencio, y otros Escritores de la pura latinidad, quán agradable y convincente es ocultar el Arte, y mostrar las cosas con sylogismos encubiertos, que este mismo Autor desembaraza, para que los Dialécticos los vean con sus modos y figuras. Cierto que sería en las Escuelas muy util á la juventud, así para mayor perfeccion en el Latin, como para introducir el buen gusto de la Dialéctica, enseñar el Arte de sylogizar del modo que lo hace este sabio y discreto Español, pues ninguno hasta aquí en esta parte lo ha hecho mejor. En los exercicios de la Retórica, del trato civil, de los Tribunales, de la política, se deben usar discursos seguidos, los quales, aunque en sus pruebas encierran muchos sylogismos, pero están encubiertos, y tanto mas apreciable es el Arte de las arengas, quanto es mas oculto el artificio de los raciocinios. Mas en las Escuelas, y en los Estudios privados conviene mucho practicar los sylogismos, porque con ellos se hacen patentes á un tiempo las pruebas sólidas, y los embrollos: se descubre lo sólido y concluyente, y lo superficial y falso. En la Universidad de Valencia se guarda en esto una costumbre digna de ser recibida de las demas Escuelas. El que arguye pone sylogismos hasta que ha manifestado su dificultad, y hecho esto, resume todo su argumento sylogístico en un discurso seguido. El que defiende hace lo mismo, porque primero responde á los sylogismos segun la forma Escolástica, y luego hace una recapitulacion de todo el argumento, como una arenga, en la qual satisface á la dificultad que se le ha propuesto. El que esté versado en el Arte de sylogizar conoce la utilidad que le resulta, quando reduce á sylogismos un asunto en que le importa averiguar si sus pruebas son conformes con los principios fundamentales del juicio; pues esto de sylogismo en sylogismo se viene á descubrir con perfeccion, y por este camino queda el entendimiento asegurado de la verdad. Convencido de esto Leibnitz usó muchas veces del método sylogístico para impugnar á los Materialistas, y probar la inmortalidad del alma, para defender la verdad católica del Sacrosanto Misterio de la Trinidad, y para declarar en un Apéndice por varios sylogismos los principales puntos que estableció en su discurso seguido de laTheodicea[c]. HEINECCIO, despues de haber explicado las figuras de los sylogismos y sus reglas, dice: "Estas son las reglas especiales, que sin embargo de ser vilipendiadas por los que no aman la mas sólida doctrina, experimentan cada dia ser muy útiles los que desean alcanzar la verdad. ¿Porque cómo averiguará ninguno la verdad si no raciocina? ¿y quién podrá estar seguro de que ha raciocinado bien sin saber las reglas de los buenos raciocinios? Son, pues, sólidas estas cosas, como lo son otras muchas que hoy vulgarmente causan disgusto[d]". WOLFIO tiene á los sylogismos ordenados, como se usan comunmente, por útiles para las disputas, y en algunas ocasiones por necesarios[e], impugnando á los modernos que los desprecian[f], y notando á algunos de ellos de no haber entendido sus fundamentos[g]. Por comprehender yo tambien que es conveniente en las disputas Escolásticas, y en los usos privados mantener la forma sylogística, propondré las reglas ciertas que hay para conocer los que están bien formados, y concluyen por su modo y figura, sin que obste lo que dicen algunos, por no cansarse en estudiar, que los mismos que disputan hacen buenos sylogismos sin atender á las reglas, y que, si á cada sylogismo se hubiera de poner atencion á eso, serían objeto de risa las disputas; porque quando se forma un hábito (esto no solo en lo racional sucede, sino tambien en lo corporeo) es preciso repetir los actos con advertencia á las reglas para el acierto: formado ya el hábito, se hacen las cosas sin tal advertencia, porque la facilidad que se adquiere con el uso lo suple todo[h].

[Nota a: LockEssai Philosoph. del ent. lib. 4. cap. 17. §. 4. y sig. pag. 559.]

[Nota b:Organ. Dialect. lib. 2. tom. 1. pag. 430. y sig.]

[Nota c:Todas estas piezas dignas de leerse se hallan en el tom. 1. de las obras deLeibnitzpág. 5. 10. y 404. de la edic. de Gineb. de 1768.]

[Nota d: Heinec.Elem. Logic. part. 1. cap. 2. prop. 82. in not.]

[Nota e: Wolf.Logic. part. 2. sect. 4. cap. 4. §. 1094.]

[Nota f: Wolf.Logic. part. 2. sect. 1. cap. 2. §. 560.]

[Nota g: Ibid.part. 1. sect. 3. cap. 1. §. 353.]

[Nota h:Esto conviene advertir para no hacer caso de lo que contra el uso sylogístico pronuncia en tono de oráculo y de burla el célebreVerneióBarbadiño:De re logica, lib. 2. cap. 7. pág. 63.]

[37] Primera regla:El consiguiente debe estar incluido en una de las premisas, y la otra debe manifestarlo. En este sylogismo:Todo hombre es mortal: Ticio es hombre: luego Ticio es mortal, el consiguiente está incluido en la universal:Todo hombre es mortal, y la proposicionTicio es hombre, sirve para hacerlo manifiesto. Esta regla es sin excepcion, y la mas general y segura para conocer la bondad de los sylogismos. Pónela Aristóteles en susanalíticos, y los Escolásticos la explican difusamente, de modo, que no hay nada mas comun en sus Súmulas impresas. Con todo el Autor del Arte de pensar[a] pondera la utilidad y necesidad de esta regla, y habla de ella como que la ha inventado, pues buscando una norma fixa para conocer la rectitud de los sylogismos sin recurrir á las reducciones de ellos, y poder facilmente desembarazarse, la propone como que le ha venido al pensamiento (& voici ce qui en est venu dans l'esprit).

[Nota a:Part. 3. cap. 10. pág. 308.]

[38] Regla segunda:De premisas verdaderas precisamente ha de salir consiguiente verdadero, de premisas falsas consiguiente falso. Esta regla consta, porque debiendo el consiguiente estar incluido en las premisas, si estas son verdaderas debe ser verdadero, y si son falsas falso: ni es otra cosa la conseqüencia, sino la necesaria conexîon con que el consiguiente está embebido en los antecedentes; y no pudiendo una misma proposicion ser verdadera y falsa, tampoco podrá ser falso un consiguiente que está comprehendido en premisas verdaderas, y al contrario. Añádese, que dos verdades no pueden ser opuestas, porque una de ellas dexará de serlo por aquel principio de luz natural:cada cosa es, ó no es; con que es preciso que lo que es verdad en los antecedentes, lo sea tambien en el consiguiente legítimamente deducido de ellos. Objétase contra esta regla, que por sylogismos bien hechos sale un consiguiente verdadero de premisas falsas de lo qual trae Aristóteles muchos exemplos en el libro primero de los Analíticos.Todo animal es piedra, ningun hombre es animal, luego, ningun hombre es piedra. Este consiguiente es verdadero, y se deduce de premisas falsas. Se responde, que el consiguiente es verdadero por sí, esto es, por la materia, ú asunto de que se compone; mas no por la disposicion y forma del sylogismo, porque no está incluido en ninguna de las premisas, y así falta el argumento á la primera regla. Múdese el asunto y materia, de necesaria como es en el sylogismo propuesto, en otra contingente, y con la misma coordinacion no saldrá el consiguiente verdadero, como se vé en este:Todo viviente es vino, todo liquor es viviente, luego todo liquor es vino. En las Escuelas dicen bien, que del imposible qualquiera cosa se deduce; y si se concedieran las premisas, era precisa la conseqüencia. Se entenderá esto mejor considerando, que en el sylogismo para alcanzar la verdad concurren dos potencias mentales, elingenio, y eljuicio. El ingenio combina las nociones, las descubre, y ordena para deducir una cosa de otra: el juicio conoce y vé si las nociones se conforman ó no con las cosas. Quando un sylogismo está bien ordenado segun las combinaciones del ingenio, y no es conforme su contenido á lo que requiere el juicio, entonces es una cosa puramente mental, como otras muchas de la potencia combinativa, y puede llamarseente de razon, esto es, cosa que solo existe en el entendimiento, segun suele fabricarlas esta potencia; pero si al buen orden que el ingenio da á las nociones en el sylogismo se añade la confirmacion del juicio, en tal caso concluye y dexa satisfecho de la verdad al entendimiento. En los dos sylogismos propuestos, y otros muchos que se pueden hacer á este modo, las premisas son puramente mentales, y solo existen en el entendimiento; con que los consiguientes si la materia es necesaria se verificarán por sí mismos; y si es contingente, saldrán tan falsos como los antecedentes. Por eso en las Escuelas se conceden, ó niegan las premisas antes de llegar al consiguiente, pues siendo verdaderas, si el sylogismo es bueno ha de ser verdadero el consiguiente, y si son falsas falso. Síguese de lo dicho, que no puede tener lugar en los argumentos escolásticos que aconseja Feyjoó, de que el respondiente, quando no está asegurado de la verdad, ó falsedad de las proposiciones del arguyente, en lugar de conceder, ó negar diga,que duda, pues no está obligado á mas por las leyes de la veracidad[a], porque si duda de las proposiciones que le oponen como contrarias, á suthesis, ó conclusion, deberá tambien dudar de esta, ó á lo menos se entenderá que no está firme en ella, puesto que hay proposiciones que de cerca, ó de lejos la destruyen, y dudando de ellas, es preciso que esté dudoso de la conexîon, ó inconexîon que entre sí tienen, y por consiguiente lo esté tambien de la firmeza de lo que defiende.

[Nota a: FeyjoóTeatr. Crític. tom. 8 disc. I. §. 6. pág. II.]

[39] Regla tercera:En ningun sylogismo ha de haber mas que tres términos, porque como se ha de afirmar, ó negar la identidad de los extremos por la que tienen con el medio, si los términos son mas de tres no vale la prueba, ni puede ya fundarse en el principio:las cosas que son una misma con una tercera son unas mismas entre sí. Gran cuidado se ha de poner en los sylogismos de proposiciones exclusivas, de términos compuestos, y otros tales, en exâminar bien los extremos, y el medio, porque facilmente son mas de tres, y por eso no concluyen. Desembarazándolos conviene ver, si los términos son unos mismos, é invariables con las mismas propiedades, ampliaciones, restricciones, &c. porque una variacion, que no aparece á primera vista, hace defectuoso el argumento.

[40] Regla quarta:Una de las premisas á lo menos ha de ser universal; porque así se verifica,dici de omni, dici de nullo: y no haciéndolo así, con dos particulares se multiplica el medio, y salen mas de tres términos. Trae esto tambien el inconveniente, que pudiendo ser diverso el medio, no puede hacerse la identidad del sugeto, y predicado del modo que se requiere para probarla por su union con un tercero.Una substancia es piedra: un animal es substancia: luego un animal es piedra. En este sylogismo el mediosubstanciasignifica una cosa en la mayor, que es la determinada materia, y otra en la menor, que es la determinada substancia del animal, y por esta variacion no concluye. Tambien es defectuoso el sylogismo, en cuya conclusion alguno de los términos es mas universal que en las premisas, puesto que de particulares no se puede colegir universal.Todo animal es sensitivo: todo animal es substancia: luego toda substancia es sensitiva. La vozsubstanciaen la menor se toma por cosa determinada, y en la conclusion por comun á todo lo que es substancia.

[41] Regla quinta:Una de las premisas á lo menos debe ser afirmativa, porque si las dos son negativas, ni unen los extremos con el medio, ni los separan por el medio, sino del medio. Hay algunos sylogismos de términos infinitos, que concluyen con dos premisas, al parecer negativas; pero desentrañando las proposiciones se hallará que una de ellas equivale á afirmativa.Ningun animal es piedra: ningun hombre es cosa distinta del animal: luego ningun hombre es piedra. Bien se ve que la menor equivale á esta afirmativa:todo hombre es animal. Otras reglas, como queel medio no ha de entrar en la conclusion; que, si hay particular, ó negativa en las premisas, el consiguiente debe serlo; porque como dicen los Escolásticos,la conclusion sigue la parte mas debil; y otras á este modo son tan llanas, que sin estudio, con un poco de advertencia las conoce qualquiera. Siendo, pues, tan primoroso el artificio de los sylogismos, no hay que extrañar, que en tantos y tan diversos como se proponen en las funciones públicas de las Escuelas, haya muchos defectuosos, que no siendo facil desenvolverlos con el calor de la disputa, sean motivo de embrollos y dificultades, que ofuscan la verdad. Todas estas reglas propuestas y explicadas con admirables exemplos y advertencias por Aristóteles en el libro primerode los Analíticos, las comprehendieron prácticamente los Escolásticos en la formacion de los sylogismos por las voces inventadas de estos versos:

Barbara, Celarent, Darii, Ferio, Baralipton.Celantes, Dabitis, Fapesmo, Frisesomorum.Cesare, Camestres, Festino, Baroco, Darapti.Felapton, Disamis, Datisi, Bocardo, Ferison.

Aunque las palabras son bárbaras, pero son á propósito para el fin á que se enderezan. Cada una de ellas significa un modo de sylogismo concluyente, y cada letra vocal una proposicion, de manera, que la A denota universal afirmativa, la E universal negativa, la I particular afirmante, la O particular negante. Por exemplo, enBarbaralas tres proposiciones corresponden á la A: con que el sylogismo ha de constar de tres universales afirmativas.Todo animal es viviente, todo hombre es animal, luego todo hombre es viviente. EnCelarentha de ser la mayor universal negativa por la E, la menor universal afirmativa por la A, y la conclusion universal negativa.Ninguna planta es animal, todo arbol es planta, luego ningun arbol es animal. A este modo se forman facilmente en las demas palabras, y en todas concluyen, porque en todas se encierran las reglas que pertenecen al modo de formar los sylogismos.

De la verdad.

[42] El entendimiento del hombre tiene por objeto, y fin de todas sus obras la verdad, y con ella sosiega, y se satisface, como que es hecho para la verdad eterna, que reside en el Cielo; de quien son chispas las verdades de acá abaxo.Verdad reales el ser de cada cosa, segun lo que es, y le corresponde:verdad mentales la conformidad de los actos del entendimiento con la verdad real. Así que conviene exâminar cada cosa, segun realmente es en sí misma, y despues comprehenderla como ella es, para poder decir que se alcanza la verdad. La verdad real es una, porque es el mismo ser de las cosas; la mental es Lógica, Metafísica, &c. segun es el objeto de ella, y el fin á que se endereza. Si los actos del entendimiento se conforman con el verdadero ser de los entes en comun, la verdad es metafísica: si se conforman con lo justo, pertenece á la Jurisprudencia: si con lo honesto, util, y deleytable, á la Moral: y así de las demas Ciencias. La Lógica no tiene por objeto verdad alguna determinada, sino el exâminar, y comprobarlas todas por medio de las nociones exâctas, difiniciones, divisiones, y sylogismos. De aquí es, que la Lógica es transcendental, esto es, abraza todas las Artes científicas, y sirve, y aun es necesaria para todas ellas. La falsedad solo cabe en las nociones del entendimiento, y por eso solamente es contraria de la verdad mental. Aun en esto conviene distinguir la verdad de la veracidad. Esta es la conformidad de la locucion con los pensamientos, y es una gran virtud, de que se trata en la Filosofía Moral: aquella es la conformidad de los pensamientos con las cosas: y es visto que la una puede estar sin la otra de esta manera. Si alguno alcanza la verdad de una cosa, y la dice contra lo que siente, tiene verdad mental, mas no veracidad: si está equivocado creyendo ser verdad lo que piensa, y lo dice como lo siente, tiene veracidad, y no verdad. En el trato comun se explica todo con el nombre deverdad; mas conviene mucho separar estas cosas, porque el que falta á la veracidad voluntariamente, es hombre falso y engañador; el que siendo veraz equivoca las cosas, no es falso ni mentiroso, sino facil crédulo y poseido del error. Estas cosas son tan claras, que no necesitan de mas explicacion. Lo que mas hace á nuestro asunto, es entender el modo como hemos de portarnos, para que nuestras nociones sean siempre verdaderas. Dos máxîmas ha de guardar el que quiere conseguirlo. La una es:no dar asenso, ó disenso á ninguna proposicion, de quien no veamos claramente la conformidad que tiene con las cosas en que consiste la verdad real. Esta regla pertenece al juicio, y no es posible dar un paso seguro en las Ciencias, ni en el trato civil sin observarla. En los capítulos siguientes explicarémos esto con mas extension. La otra máxîma es:no asentir, ó disentir á las proposiciones por los afectos del ánimo que las acompañan, sino por la mera correspondencia entre la verdad mental y real. El hombre en este mundo, ni estará jamas sin errores, ni sin defectos, porque su naturaleza corrompida le arrastra, y si Dios no nos asistiera, no seriamos otra cosa que depósitos de vicios y falsedades; pero aseguro, que si usamos debidamente de nuestra libertad, observando en nuestra conducta las dos máxîmas propuestas, ciertamente nos verémos libres de muchos errores y engaños.

[43] El modo que ha de tener el hombre para conformar sus pensamientos con las cosas, le hemos manifestado tratando deljuicioy de lasideas. Aquí solo propondré cómo concurre la Lógica á la averiguacion de la verdad. Para entender la naturaleza y sus obras conviene observar con la recta aplicacion de los sentidos las cosas singulares, sus atributos, propiedades, leyes de movimiento, generacion, corrupcion, mutaciones, períodos, edades, relaciones, modos de obrar y de nacer; esto es, como son causas y efectos, como se juntan unas con otras, y se separan para componer varios todos físicos, &c. En el exámen de las cosas inmateriales importa notar los principios de luz natural, las conseqüencias que nacen de ellos, las reflexîones mentales, que acompañándolos las ilustran, y el orden, conexîon y enlace, que entre sí tienen para sacar de verdad en verdad la manifestacion de lo oculto. En ambas clases es preciso reducir á nociones universales los predicados comunes en que se convienen las cosas, y separar los atributos especiales con que se diferencian, formando géneros, especies y diferencias de los que son esenciales, y notando las afecciones que pertenecen á las propiedades y accidentes. Con estas prevenciones se podrán las cosas difinir y dividir sin equivocarlas, y se harán, segun convenga, inducciones, exemplos, y sylogismos, con que por proposiciones universales y particulares se llegue á descubrir si las cosas estan bien, ó mal averiguadas, y si estan en las clases que les corresponde. Dedúcese de esto, que son dos las maneras de verdades generales: unas consisten en los principios derivados de la observacion por los sentidos, y de la recta razon: otras se deducen por legítimas conseqüencias de los dichos principios. Las primeras se pueden llamar verdades primitivas, fundamentales, principios de bien juzgar: las otras son secundarias, esto es, nacen de las primeras; y ambas son máxîmas constantes para proceder con acierto al descubrimiento de otras verdades. Las verdades fundamentales las produce el entendimiento, poniendo en obra su potencia de juzgar: las demas las va descubriendo con el estudio de las Artes y Ciencias. Facil es reparar, que todas las Artes tienen sus reglas fixas, que les sirven de principios para gobernarse, y debe ser el principal cuidado de los que quieren saber con fundamento el instruirse en las máxîmas primitivas y originales de cada profesion, como que las verdades que á cada una pertenecen no han de ser sueltas, sino encadenadas con los primeros principios. Este enlace es el que hace la Lógica, procediendo de proposicion en proposicion, y enlazando con conseqüencias seguidas las últimas verdades con las primeras. Es superficial, y poco estable lo que se sabe en cada Arte, profesion, y facultad, si no se entienden bien los principios y fundamentos de ella, porque es vago, é incierto lo que se establece sin verdaderos fundamentos: así que yerran, y hacen errar á otros los que con una mala Lógica, aunque sea moderna, con algunas noticias sueltas, sin principios de las Artes, hablan de todo, y deciden como si fuesen legítimos poseedores de las Ciencias.

De la Demostracion.

[44] Quando las verdades fundamentales, ó las máxîmas que se deducen de ellas, sirven de premisas en un sylogismo bien dispuesto, el consiguiente es cierto y evidente, y el tal sylogismo se llamademostracion; la qual no es otra cosa que un conocimiento cierto y evidente de las cosas, deducido de premisas evidentes y ciertas. Llamamos cierta la verdad de que estamos asegurados, como que no puede faltar:evidenciaes el conocimiento que ademas de ser cierto y seguro, nos muestra la verdad con la claridad misma con que solemos ver las cosas. Así la certeza como la evidencia se consiguen, ó por medio de la observacion experimental de los sentidos, ó por los principios de la recta razon. Tan cierto y evidente es para mí, que es injusto un agravio que se me hace, lo qual conozco por la razon, como que estoy padeciendo en mi cuerpo quando tengo un dolor, lo qual alcanzo por los sentidos. Con la misma certeza y evidencia que tengo de que el Sol trae luz y calor, que es verdad sensible, estoy asegurado que el Sol ha recibido estas fuerzas de Dios, lo qual es verdad de razon; porque así como soy llevado á creer que el Sol trae consigo estas cosas, porque por sí mismas nunca subsisten, y en la presencia del Sol nunca faltan, ni mas, ni menos conozco que el Sol de sí mismo no tiene esta potencia por aquel principio experimental,que ningun ser corporeo viene de sí mismo, sino de otra causa, y otro de razon natural,que no han de ir estas causas hasta el infinito, sino terminar en un ser que sea el origen y principio de todos los movimientos, y á este ser llamamosDios. Así que la demostracion se ha de componer precisamente de verdades primeras, ó de máxîmas, que tengan necesaria conexîon con ellas. Si hacemos patente esta conexîon en lo que tratamos, decimos que lo hemos demostrado: si no hemos llegado á eso, hemos de procurarlo, ordenando las verdades (en las Escuelas las llamanpruebas) de sylogismo en sylogismo, hasta encontrar el enlace de lo que intentamos probar con las verdades fundamentales. En llegando á estas no se ha de pasar mas adelante, porque son evidentes por sí mismas, y en viéndolas no hay entendimiento que no quede asegurado y convencido: de modo, que dicen bien los Escolásticos, que no se ha de disputar con los que niegan los principios, y que lo que es por sí mismo claro, no necesita de pruebas. Sea esto dicho de paso contra los Scépticos importunos y tupidos, que no se rinden á la misma evidencia. Lock no estuvo constante tratando de esto. Concede que el conocimientointuitivoes cierto y evidente, y que con él estamos asegurados de la verdad. Llamaintuitivoel conocimiento con que alcanzamos las cosas sin necesitar de otro conocimiento, como son las verdades primitivas y primeros principios de que hemos hablado. Dice tambien, que es cierto y evidente, aunque la evidencia no es tan clara, lo que se prueba por necesaria conexîon con los conocimientosintuitivos[a]. Tratando despues de lasmáxîmas, que sirven de fundamento á los Filósofos para discurrir con acierto, las quales son verdades fundamentales, deducidas y conexâs con las primitivas, aunque no las tiene por absolutamente inútiles, las rechaza como de poco uso, y en algunos casos como dañosas para alcanzar la evidencia[b]. El extremo con que este y otros modernos persiguen las Escuelas, hace que en algunas ocasiones no guarden perfecta conseqüencia en la doctrina. Lo cierto es, que unas veces el entendimiento en una cosa remota ve con claridad la conexîon que tiene con las verdades primitivas, especialmente si es agudo, sagaz, y habituado á raciocinar, y al punto asiente, ó disiente á ella, como que tácitamente, y en un momento descubre todo el enlace de razonamientos con que se llega á los primeros principios: otras veces no ve tan de cerca esta conexîon, y entonces conviene pararse, y ir descubriendo el enlace de las verdades, para quedar asegurado.

[Nota a: LockEssai del'entendem. lib. 4. cap. 2. pag. 432. y sig.]

[Nota b: Locklib. 4. cap. 7. §. 11. pag. 495. y sig.]

[45] Resta ahora proponer algunas advertencias para hacer bien las demostraciones. Toda demostracion ha de tener por objeto las cosas universales, porque de las singulares no puede haberla. Conócense las singulares con toda evidencia por la aplicacion de los sentidos á las cosas, y de la mente á las primeras nociones; pero no se demuestran, ni lo necesitan, porque no es menester otro medio distinto de ellas mismas para alcanzarlas. La presencia de la luz, lo pesado y liviano, el movimiento, el frio y calor, y otras cosas á este modo con sola la aplicacion de los sentidos son evidentes: como lo son tambien las primeras y simples nociones que tiene el entendimiento, y sirven de basa, y ocasion al ingenio para formar demostraciones. Es verdad, que los universales se forman de los singulares; pero solo se hace abstrayendo de estos los atributos comunes, los quales son los que aprovechan para demostrar las cosas. En cada ente singular, ademas de los predicados comunes, hay una particularidad tan propia suya, que no se halla en otro ninguno aun del mismo género. Los Griegos la llamaron [Griego:Idyosynkrasia]idiosyncrasia, de la qual se trata extensamente en la Medicina, y no está sujeta á demostracion por ser especial y propia de cada individuo. De esta singularidad nace la distinta cara, genio, y especial temperamento de los hombres; y debe esta conocerse por observacion particular, que solo sirve para aquella determinada cosa donde reside, y no puede demostrarse, porque no hay medio, antecedente, ni principio á que reducirla, por ser única. Debe tambien la demostracion ser de cosas necesarias y perpetuas, porque así será siempre verdadera, puesto que las cosas contingentes y que pasan, por su misma mutacion estan expuestas á la incertidumbre. Por eso las difiniciones y divisiones lógicas bien hechas son los medios mas á propósito que hay para las demostraciones; y bien se ve que los predicados esenciales son perpetuos y permanentes, y siempre unos mismos en las cosas, porque ni se engendran de nuevo, ni se acaban: hácense solo de nuevo, y se destruyen los singulares individuos que los contienen. Para entender esto físicamente puede servir lo que hemos dicho de los elementos, y de las semillas en eldiscurso sobre el Mecanismo[a]. Sirve asimismo para demostrar las cosas el conocimiento de sus causas. Para proceder en esto con acierto, especialmente en el estudio de la naturaleza, cuyas demostraciones casi siempre se hacen por este camino, conviene saber que porcausano entendemos solo la eficiente, sino tambien lamaterial, que es el sugeto y basa de que se compone una cosa: laformal, que es el conjunto de caractéres con que se distingue de otras: lainstrumental, que es el medio con que se forma: lafinal, que es el fin á que se endereza. De todas estas hablaba Virgilio quando decia:dichoso aquel que puede conocer las causas de las cosas[b], &c. y con razon, porque es sumamente util conocer y distinguir cada una de las causas propuestas. El no haber cosa ninguna en que no concurran estas causas, es el motivo de ser útiles para las demostraciones, y de ahí ha nacido la máxîma fundamental tantas veces inculcada de Wolfio:nada se hace sin razon suficiente[c]. Por esto han culpado muchos á Verulamio, que quitó del estudio de la Física las causas finales, dando motivo con esto á introducir elEpicurismo. Siendo, pues, preciso que estas causas estén conexâs con las cosas, dimanan de ahí dos suertes de demostraciones: unas prueban las cosas por sus causas, y se llamanà priori: otras descubren las causas por sus efectos, y se llamanà posteriori; y ambas tienen su fuerza en el necesario enlace con que las cosas y sus causas deben estar juntas. En la naturaleza hay ciertas leyes generales, que siempre se guardan: hay otras especiales y propias, que solo en ciertos casos se observan. Las primeras conviene reducirlas á demostraciones por máxîmas universales, ya se demuestrenà priori, yaà posteriori. De esta clase son los aforismos de Hippócrates: algunas máxîmas de la Física, aunque no tantas como se cree: y las leyes generales, que van propuestas al principio de misInstituciones Médicas. Para hacer las demostracionesà priori, conviene exâminar las causas evidentemente sensibles, notando el modo como concurren en sus efectos.La vida de los animales no se puede mantener sin la respiracion. El ayre aun del modo que se hace sensible es preciso para respirar: luego el ayre es preciso para mantener la vida de los animales. Las dos premisas de esta demostracion son evidentes y experimentales.Aquello que estando presente excita los animales y las plantas á la propagacion, influye en la generacion de estas cosas: el Sol con su presencia excita los animales y las plantas á la propagacion: luego el Sol influye en la generacion de estas cosas. A este modo pueden formarse muchas demostracionesà priorisobre la necesidad del agua para la vegetacion y nutricion, sobre el frio y el calor, sobre las pasiones del ánimo y sus efectos, y, por decirlo de una vez, sobre todas las cosas, cuyas causas se presentan á los sentidos.Lo justo y honesto son verdaderos bienes: todo bien verdadero es digno de ser estimado: luego lo justo y honesto es digno de ser estimado. En esta demostracionà priorilas premisas son principios de razon natural; y de un modo semejante se puede demostrar la inmaterialidad é inmortalidad del alma: la exîstencia de Dios como primera causa, y otras cosas de esta clase, como pienso hacerlo en otra parte.

[Nota a:Pág. 74. y sig.]

[Nota b: Virgil.Georgic. lib. 2. vers. 490.]

[Nota c: Wolf.Ontolog. Pars 1. sec. I. cap. 2. §. 70. pág. 28.]

[46] Para hacer las demostracionesà posteriori, conviene saber que hay ciertas causas que obran en la naturaleza ocultamente, de modo que en sí mismas no se presentan á nuestros sentidos, y solo llegamos con ellos á percibir sus efectos. El ayre en muchas ocasiones influye en los cuerpos sin hacerlo por ninguna qualidad sensible, sino por una oculta fuerza (Hippócrates la llamadivina), que solo nos consta por los efectos que causa. A este modo son ocultas muchas enfermedades internas, las virtudes y modos de obrar de los venenos, y otras muchísimas cosas, de modo que en esta linea en lo físico, debemos confesar, que es mas lo que ignoramos que lo que sabemos. Mas los efectos que así vienen de causas ocultas son en dos maneras: unos son totalmente inseparables de su modo de obrar, porque dimanan inmediatamente del poder de la causa, que dexaria de serlo si no los produxese: otros son contingentes, como que para su produccion se requieren ciertas circunstancias en el sugeto en que obran, las quales, por ser varias, hacen diversidad en la produccion. A los primeros llamaron los Griegos [Griego:Epiphenomenos]Epiphenomenos, que quiere decir que se manifiestan juntos con la causa: á los segundos [Griego:Epigenomenos]Epigenomenos, que vale tanto como que vienen despues. Unos y otros se ven en las enfermedades, en las plantas, y en las mas de las producciones de la naturaleza. Con losEpiphenomenos, formando primero historias exâctas de ellos, se hacen demostracionesà posteriori, en que se descubre la actividad é influencia de las causas ocultas: con losEpigenomenosbien observados se conoce la vehemencia y éxîto, ó término de la operacion. De ambos me he valido yo en miPráctica Médicapara manifestar las enfermedades por sus símptomas, dando de este modo el conocimiento mas fixo que se puede tener en estas cosas. Como el corazon del hombre es oculto, las demostraciones de los Políticos, si es que las hay, pertenecen á esta clase. Los Lógicos dicen, y conviene confesarlo, que las demostracionesà posteriorinunca son tan exâctas ni tan fixas como las que se hacenà priori. No pongo exemplos de esto, porque todos mis escritos Físicos y Médicos estan llenos de ellos; ó, por decirlo mas claro, he procurado que fuesen un exemplo de estas reglas. Por lo que llevamos propuesto se echa de ver quánta diligencia, sagacidad, exâctitud, y exámen se requiere para hacer buenas demostraciones, y quán distantes de serlo están muchas que se dan por tales en los libros modernos. El GENUENSE ha llenado de este especioso título casi todos sus argumentos, y bien mirados, apenas llegan muchos de ellos á una fundada probabilidad. Tan lejos estan de la demostracion. Estos efectos, así necesarios como contingentes, son lossignosde sus causas, de modo que los primeros la descubren con seguridad por su necesaria conexîon con ella: los otros no la muestran con tanta firmeza. A los primeros llamaron los Griegos [Griego:tekmerion]techmerion, á los segundos, [Griego:semeion]semeion, y de ambos usó primero con mucho acierto HIPPÓCRATES en la Medicina: despues hizo ARISTÓTELES mencion de ellos en su libro [Griego:Peri Ermeneias]de Interpretatione. Esta advertencia de los signos es de suma consideracion, no solo en las Ciencias, sino en el trato comun. Descúbrense con ellos las cosas ocultas, con tal que se distingan los necesarios de los contingentes, y á cada clase se le dé el valor de certeza que le corresponde. Grandes errores se han cometido en las predicciones, adivinaciones, y profecías, por tener por signos fixos del primer orden los que no lo son: todavía se cometen mayores en lo político y en el trato civil, acostumbrándose los hombres con signos ligeros (llámansesospechas) ó muy contingentes, que á lo mas hacenconjeturas, á asegurar la intencion de los que censuran. La mayor parte de los juicios temerarios nacen de la mala observacion y poca diligencia que se tiene en estos signos. Lo que hemos dicho hasta aquí ha de entenderse de los signos naturales, porque las cosas que indican á otras por instituto de los hombres, como los vocablos de las lenguas provinciales, y el ramo sobre la puerta, que en algunos lugares significa el vino para vender, y otras cosas á este modo, facilmente se entiende lo que significan, si se pone cuidado en el uso que los hombres á su beneplácito les han dado. La doctrina de los signos bien entendida es sólida, y debe ocupar en la Lógica el lugar que los Escolásticos dan á su tratado delSigno, donde no se explica nada util, y todo se reduce á qüestiones pueriles, que emboban á los niños, y con ellas sin aprender cosa alguna, se hacen tenazmente disputadores, y porfiados.

De la Opinion.

[47] Quando el entendimiento, ó por los primeros principios, ó por las demostraciones, alcanza claramente la verdad, queda convencido y satisfecho, porque posee el bien á que aspira; mas quando se aplica á saber una cosa, y no ve la conformidad de ella con los principios ciertos de discurrir, queda con desconfianza y temor (en latinformido), y este conocimiento es el que se llamaopinion: de modo que la opinion es un concepto mental con que el hombre no ve, ni descubre claramente su conformidad con las primeras verdades. Mas si llega á entrever la conformidad de lo que busca con los primeros principios, se llama este conceptoverosimil, y si se puede fortalecer con argumentos se llamaprobable, bien que siempre queda en la esfera de dudoso, lo que no puede demostrarse por sus principios fundamentales. De dos maneras se forman las opiniones. El un modo es quando hay principios que pueden servir para la certidumbre, y el entendimiento, ó no los alcanza, ó no ve los medios de llegar á ellos. Los que en las Ciencias estudian poco y sin buena guia, aunque ellas prestan principios fundamentales, se gobiernan por meras opiniones, porque ni saben los principios, ni pueden enlazar sus conceptos con las verdades fundamentales. Lo mismo sucede á los que quieren hablar de las Artes, que no profesan, ni conocen; porque ¿cómo pueden fundar sus discursos en un asunto, en que ignoran los principios, que han de servir de basa á sus razonamientos, y los medios de enlazar estos principios con sus conceptos? Si los hombres se contuvieran en los límites de la razon, no serían tan temerarios en juzgar de lo que no entienden, y dexarian que cada cosa la manejasen los que son verdaderamente perítos en ella. En los poderosos es donde está mas arraigado este defecto. Crece en ellos el amor propio con el poder, y como son superiores á los demas en la autoridad, lo quieren ser tambien en el entendimiento, siendo así que este no reconoce otra superioridad que la de la razon. El hombre mientras pueda no ha de gobernarse por opiniones, y debe aspirar á la demostracion, para esto es menester que se instruya en los principios fundamentales del saber, que procure conocer las cosas, y formar difiniciones, y divisiones de ellas, que trabaje en descubrir sus causas, y en distinguirlas por sus propios signos, y así de grado en grado ir caminando hasta hermanar sus conceptos con las verdades primitivas. Si esto se hiciera así, mayor sabiduría tendrian los hombres; mas lo que sucede es, que por lo comun, y en las mas de las cosas somos como una tropa de niños, que creen haber en la cima de un monte encumbrado y áspero frutas de su gusto, y no las pueden lograr, porque ni tienen fuerzas, ni saben los caminos, quando los hay, para subir á ellas. He dichoquando los hay, porque nuestros mayores han trabajado en abrir las sendas para hallar la verdad, y somos tales, que por ignorancia, desidia, ó mala instruccion, no las seguimos, y así nos gobernamos con opiniones vanísimas. Si esto hacemos en los caminos abiertos, ¿qué se podrá esperar de nosotros en el discurso de las cosas en que todavía están por descubrir? No sin fundamento algunos han llamado á la opinionReyna del mundo, por lo poco que se cuida de averiguar con certeza la verdad. El vulgo ínfimo que suelen llamarde escalera abaxo, es en esto de mejor condicion que el vulgo alto, que llamande escalera arriba. El Pueblo que constituye el primer vulgo regularmente se gobierna por las primeras nociones sensibles, y por las mas simples combinaciones del ingenio. En lo que es mas recóndito recibe la ley de los que tiene por inteligentes, y se subordina. El vulgo elevado no es así, porque se cree capaz de juzgar de todo, y lo hace con gran satisfaccion, pero sin conocimiento; de modo, que los errores del Pueblo en cosas substanciales siempre dimanan del vulgo superior á quien mira como Maestro. De esto es un exemplo continuado el trato del mundo, y debe entenderse de las cosas, que por su asunto y la poca seguridad con que se tratan, quedan en la esfera de opiniones, puesto que son muchísimas las que se tienen por tales, y son manifiestamente falsas. No solo el vulgo está lleno de opiniones por no atender á los principios fundamentales de la razon, sino tambien los Filósofos, NEWTON, hombre de grande ingenio, miró como leyes generales de la naturaleza lagravedad y la atraccion, y todas sus operaciones las quiso reducir á estos principios. Que hay gravedad y atraccion en algunos cuerpos no se puede dudar; mas que sean estas cosas generales en el universo lo niegan muchos. Demos por ahora que lo sean: ¿por dónde se ha de probar que no hay otras muchas leyes universales en la naturaleza para producir sus obras, que ni pertenecen, ni se pueden reducir á estas? ¿cómo la gravedad y atraccion intervienen en la constante produccion de flores en la Primavera, y en el caer de las hojas en el Invierno? Las fermentaciones, cocciones, fluidez, y movimientos de los cuerpos fluidos: el sueño y vigilia, los periodos, la generacion y corrupcion de los animales, y otras innumerables cosas á este modo, ¿qué conexîon tienen con la gravedad y atraccion? Sé muy bien que FREIND, KEIL, MEAD, todos tres Médicos doctos, han intentado explicar estas cosas por las leyes Newtonianas; ¿pero con qué violencia y extravios? Si estos Filósofos en sus discursos hubieran tenido mira á todos los principios de la Física, y hubieran considerado todas las leyes de la naturaleza, refiriendo á ellas sus proposiciones, hubieran aprovechado mas con su talento para caminar á la certidumbre y la demostracion, habiendo ahora quedado sus discursos en los términos de meras opiniones. Lo mismo habian hecho antes los Físicos de las Escuelas. Con sus dos principios demateria, yforma, junto con las dotes y calidades que á cada una de estas cosas atribuían, se creían entender quanto executa la naturaleza. En materia de Religion caminan de la misma suerte muchos sectarios. No admiten mas que un principio, que es la Sagrada Escritura; y faltándoles la mira al otro principio, que es latradicion, cometen mil errores, que quieren sostener como fundadas opiniones. Mézclase en esto el amor propio como en todos los conceptos mentales, y con los afectos de interes, de partido, de vanagloria, y otros semejantes se mantienen sin querer exâminar y reconocer los verdaderos principios que han de servir de basa á sus discursos. Si el estudio se pusiese en alcanzar los principios radicales de las cosas, no habria, aun entre los Filósofos, tanta diversidad de sentimientos. Al que no está bien instruido en los fundamentos, le parece extraña una verdad, que se puede demostrar. El Geómetra demuestra con toda evidencia, que en el triángulo rectángulo el quadrado que se forma sobre lahypotenusa, esto es, sobre el lado opuesto al ángulo recto es igual á los quadrados que se forman sobre los otros dos lados. Esta verdad certísima y evidente parecerá increible al vulgo, y causará admiracion á los Filósofos que no están instruidos en Geometría. Son muchos los asuntos en todas clases donde sucede lo mismo, pues solo llegan á la verdad los que entienden los principios; los demas no alcanzan nada, ó se confunden con inciertas opiniones.

[48] El otro modo de formarse las opiniones consiste en no atarse el entendimiento á las verdades fundamentales, sino tomar en lugar de ellas por principios lo que le sugiere su propio ingenio. Este es el origen de los sistemas, y la raíz de tantas opiniones como reynan entre los literatos. La vozsistemaen su rigurosa significacion muestra un conjunto de cosas conexâs entre sí. Acomodóse en otro tiempo á cosas serias, y vanas. Mas desde que los Filósofos siguiendo á los Astrónomos han aplicado el sistema al orden de pensamientos con que intentan satisfacer las dificultades que ocurren en las cosas, formándose principios arbitrarios para explicarlas, se ha limitado su significacion á mostrar las varias opiniones filosóficas, sostenidas con conexîon de discursos fundados sobre los referidos principios. En este sentido se opone el sistemático al experimental en lo físico, porque este no admite otros principios que las leyes de la naturaleza conocidas por la experiencia; de modo, que la conexîon que guarda, sin salir jamas de la observacion, consiste en enlazar unas leyes de la naturaleza con otras, y no deducir conseqüencia ninguna que no tenga por antecedentes lo descubierto por la experiencia. El sistemático por el contrario nunca pierde de vista los principios que se ha figurado, y no siendo estos naturales, tampoco son conformes á lo natural sus raciocinios. En mi discursosobre el Mecanismose puede ver explicado esto con muchos exemplos. Si se miran atentamente tantas y tan extrañas opiniones, como se fomentan en las Escuelas, se hallará que, ó consisten en la confusion y obscuridad de las voces, ó en los principios voluntarios que cada partido toma para defenderlas. Así se ve, que donde quiera que se conforman en los principios, solo disputan de los adherentes. Esta costumbre ha trascendido á la Teología, donde si solo se tratasen las qüestiones que pueden resolverse por la escritura y tradicion, que son los principios fundamentales de la Religion Christiana, mantendria la magestad que le es propia; mas como dexado este camino se mueven dudas de cosas que no hay principios ciertos para resolverlas, puesto que ni constan por la tradicion, ni por las Escrituras, se buscan para su resolucion principios tomados de la Filosofía, la qual, como toda la que se usa en las Escuelas es sistemática, hace tambien sistemática la Teología. Obsérvense atentamente las ruidosas discordias sobre la Ciencia de Dios, sobre la Gracia, sobre el libre albedrio del hombre, y la combinacion de estas cosas entre sí, y se verá que las disputas se mantienen porque quieren explicar, cada uno segun su partido, de un modo humano lo que es divino, esto es, lo que es recóndito en los altísimos senos de la Sabiduría Divina: y lo que no se ha manifestado á los hombres por medio de la Escritura y tradicion, lo quieren alcanzar por sus pensamientos puramente humanos, como si los inmensos atributos de Dios estuvieran sujetos á la flaqueza de los hombres.Cuidad mucho, decia el Apostol,no os engañe alguno con la Filosofía(Epist. ad Colossens. c. 2. v. 8.) …mis palabras no se fundan en las persuasiones de la humana sabiduría(Paul. ad Corinth. epist. 1. c. 2. v. 4.). En los libros donde se trata la Moral Christiana es donde hay mas opiniones, debiendo ser donde hubiese menos. Es sumamente perjudicial á la Religion y al Estado el estampar tantas Sumas de Moral llenas de opiniones, y escritas con tan poca cultura, que mas parecen libros para las Barberías que para las Iglesias. Si las costumbres han de gobernarse por lo que enseñan las Divinas letras, las tradiciones Apostólicas, la doctrina de los Padres, los cánones de los Concilios, que son los principios fundamentales de la Moral: ¿cómo han de dirigirlas los que solo estudian unas Sumas, donde lo que se trata no se reduce á estas verdades fundamentales? Si el Derecho Natural y de Gentes, y la razon instruida de estos principios, puede aprovechar muchísimo á ilustrar las verdades católicas sobre las costumbres: ¿qué se ha de esperar de unos libros, donde no se trata nada de esto, ni sus Autores por la mayor parte han cultivado este estudio; antes bien muchos de ellos hacen alarde de despreciarlo? El Padre CONCINA en una erudíta Disertacion que compuso sobre esto, intenta probar que el Moralista que dá dictámenes de conciencia sin estudio fundado de las Divinas Escrituras, de los Padres, y de los Concilios, falta gravemente á su obligacion. En lugar de estos principios substituyen otros arbitrarios que sirven para acomodarlos á sus opiniones. Han tomado por máxîma cierta que el Angel malo por la dignidad de la naturaleza angélica puede todo quanto hace y executa la naturaleza: añaden otra máxîma, que habiendo quedado en los Angeles malos su ciencia, con ella pueden, aplicando las causas eficientes á los sugetos (activa passivis), obrar cosas maravillosas; de aquí han nacido los vuelos de las brujas, la impotencia respectiva por maleficios, los hechizos, encantos, y otras monstruosidades en que se emplean muchas páginas, y se pierde muchísimo tiempo. De los Angeles buenos y malos, de su ciencia, de su poder, no hay otras noticias que las de las Sagradas Escrituras. La Santa Iglesia, fiel Intérprete de ellas, nada nos manda creer sobre esta potencia tan decantada, y mucho de lo que de ella se dice está fundado en los principios de la comun doctrina de las Escuelas, como lo he mostrado en mi discursosobre la aplicacion de la Filosofía á las asuntos de Religion. En fe de esto, el mantener tantas qüestiones sobre maleficios, pactos implícitos y sus efectos, como hay en las Sumas de Moral, ¿puede servir para otra cosa, que para fomentar vanas opiniones, y radicarlas en el Pueblo, de donde de todo punto se debieran desterrar? Son certísimos los documentos que dió el Divino Legislador Jesu-Christo para dirigir bien nuestras costumbres: son de inviolable fe los cánones que la Iglesia nos prescribe para este efecto: es de sumo peso la doctrina que los Padres nos han dexado, gobernados de las propuestas luces para que nuestras obras sean laudables: son fixos y ciertos los principios del Derecho Natural, y de las Gentes para dirigir nuestra conducta en ese ramo. Si hay, pues, estos principios ciertos, seguros, é indubitables, ¿á qué propósito inventar otros para fomento de opiniones? ¿Será creible que Dios nos haya dado luces para hacer demostraciones físicas, matemáticas, y de otras cosas puramente mundanas, y nos haya dexado envueltos entre dudas y discordias sobre nuestra salud eterna? No digo por eso, que todo se haya de demostrar en lo Moral, porque los adherentes que se mezclan con los asuntos principales, nuestra flaqueza, ignorancia, y descuidos hacen, que no siempre podamos llegar á ver con toda evidencia la conformidad de nuestras resoluciones con las verdades fundamentales; pero estoy cierto, que si se estudian los verdaderos principios del Moral, y se trabaja en hacer la debida aplicacion de ellos al exercicio de nuestras operaciones, se procederá con mas acierto en materia de costumbres, y se podrán quitar de este estudio un copiosísimo número de opiniones ruidosas.

[49] En los tiempos antiguos, sin estas Sumas oían los Doctores Eclesiásticos las dudas de los Fieles sobre su modo de obrar, y las resolvian por estas máxîmas; y si no alcanzaban á hacerlo en casos muy graves, consultaban los Obispos, los quales, segun la doctrina de la Iglesia, cuya custodia les está encargada, quitaban las dificultades. Para dirigir el juicio con acierto en las opiniones conviene distinguir las cosas de hecho y las de doctrina. Llamamos cosasde hecholas que son, han sido, ó han de ser, así en lo Físico, como en lo Moral, de manera, que lo que se busca en ellas es, si exîsten, han exîstido, ó han de exîstir. Cosas dedoctrinason las averiguaciones que hace el entendimiento de la esencia, causas, atributos, &c. de las cosas de hecho. Quando las cosas de hecho son puramente físicas, los principios fixos que hay para juzgar de ellas son las noticias que dan los sentidos y la experiencia que dimana de ellos. Lo que no pueda reducirse á estos principios es incierto, y por mucho que se quiera fundar, pára en opinion, debiendo poner cuidado en no asegurar lo que no puede reducirse á los principios primeros. Los antiguos en esto fueron mas cautos que algunos modernos. Observaban muchas obras de la naturaleza, cuyas causas y modos de obrar eran ocultos por no presentarse á los sentidos, como la generacion de los metales, las virtudes de los venenos, las simpatías, los periodos de las tercianas, y otras semejantes, el origen, aumento y carrera de la vida de los animales y de las plantas, y otras muchísimas cosas que están sumergidas en lo mas profundo del pozo de Demócrito, y se contentaban con ver los efectos que se observaban con los sentidos, y lo demas decian que venía de unavirtud y qualidad oculta. Los modernos han vituperado esta explicacion, como que la qualidad oculta es asilo de la ignorancia; pero si se vé lo que han adelantado en estas cosas, se hallará que no son mas que razonamientos sistemáticos, que cada cincuenta años se mudan, porque por muy especiosos que sean, con el tiempo se conoce su poca, ó ninguna subsistencia. El que está instruido en la Historia Filosófica sabe que esto es verdad. ¿No fuera mejor confesar la ignorancia de una cosa que hasta ahora no se ha podido alcanzar, que engañar con arrogantes y vanos discursos á los incautos? Una de las cosas en que se conocen los grandes talentos es la confesion ingénua de lo que ignoran, y el cuidado que ponen en no afirmar lo que todavía no está descubierto. Si los asuntos sobre que recaen las opiniones viniesen solos, no fuera tan difícil averiguar su conformidad con los primeros principios; mas viniendo juntos con muchos adherentes inseparables, son tambien muchos los principios á que se ha de atender para juzgar con acierto. ¿Dúdase si deberá ayunar una muger preñada? Aquí se juntan las obligaciones del ayuno, y las de mantener el feto. Si las leyes del ayuno le prescriben la abstinencia de ciertos manjares, y las limitaciones de usarlos, las de la conservacion propia y del feto le dictan que use de los mantenimientos que por su calidad y cantidad sean á propósito para sustentarse á sí, y á lo que lleva en sus entrañas. En esta combinacion de leyes, que son los principios por donde se ha de resolver la qüestion, es preciso atender á las mas urgentes y necesarias por la máxîma primitivade acudir á lo mas preciso sin despreciar lo demas quando hay lugar; y siendo mas necesaria la conservacion propia, y la del feto, que la mortificacion que se intenta con el ayuno, prefiere el entendimiento las leyes naturales á las Eclesiásticas, y resuelve que la muger preñada no está obligada al ayuno. Si una madre criando á su propio hijo padece mucha quiebra en la salud, ó está en peligro de padecerla, ¿se duda si ha de continuar? Por una parte está el amor natural de los padres, y la ley que dicta la obligacion de sustentar á sus hijos: por otra está la ley de la caridad que ha de empezar por uno mismo. El hijo ya nacido es próximo, bien que en esta linea es el mas inmediato y mas cercano; el que está en el vientre de la madre es como parte de ella. Los mismos principios que exîmen á la muger preñada del ayuno, exîmen tambien á la que ha parido de criar á su hijo, quando hay daño manifiesto en su propia conservacion. A este modo han de reducirse todas las dudas á sus principios; y por el enlace que tienen las cosas y los negocios conviene instruirse en las máxîmas fundamentales de la razon y de las Artes; y quando esto no pueda hacerse asociar á sí perítos ingenuos, que con candor muestran las conexîones de las cosas con los fundamentos de la razon en cada materia. Así que el Letrado, que no sabe mas que las leyes, no puede resolver por sí solo con acierto los casos que llevan adherentes de Física, Medicina, Política, Agricultura y otras Artes. Lo mismo ha de entenderse del Teólogo y Canonista, debiendo todos aplicar sus luces á lo que entienden, y valerse de otros en lo que necesiten, que esto y mucho mas merece la verdad y los beneficios que han de esperarse de ella.

[50] Los afectos del ánimo, que inseparablemente acompañan á las opiniones, estorban el buen uso de ellas. El amor propio, que incita al hombre á no reconocer superior, le hace creer que lo que piensa es lo mejor y mas acertado: cada uno sostiene sus opiniones como verdades fundamentales, y no da oidos á ninguno que piense de otra manera. Como aborrecemos todo lo que nos es contrario, de ahí nacen los odios y enemistades entre los de opiniones opuestas, y de estos las injurias, venganzas, y otros males gravísimos que cada dia tenemos á la vista en los profesores de todas las Facultades. La razon dicta, que nadie se tenga por Juez y árbitro de la verdad en cosas opinables, que nos oygamos, pesando las razones de cada uno recíprocamente, que abracemos la verdad, aunque venga de nuestro mayor enemigo, que el que tiene mas luces, se compadezca del que no las tiene, y que nunca hagamos guerra de la voluntad, lo que solo es oposicion del entendimiento. Como el extinguirse las contiendas de cosas que importan poco entre los profesores de Teología, es necesario para que reyne la paz, y la verdad no padezca detrimento, quiero poner lo que el Emperador CONSTANTINO aconsejaba á los que turbaban la Iglesia con qüestiones voluntarias, vanas é importunas, contrarias á la edificacion de los Fieles: "Las qüestiones que ninguna ley ni regla Eclesiástica prescribe con obligacion, antes dimanan de vanas altercaciones, aunque no se propongan sino con el fin de exercitar el ingenio, deben contenerse en lo interior de la mente, y no sacarlas á la vista del Pueblo, ni fiarlas inconsideradamente á los oidos del vulgo…. Ni es conveniente que por vuestras contiendas imprudentes sobre cosas de tan poco momento se lleve el Pueblo á disension…. Si los Filósofos, aunque por la doctrina que cada uno de ellos sostiene estén discordes, con todo están unidos por la profesion con que mutuamente conspiran, no será mucho mas razonable que los que somos siervos de Dios Todo poderoso estemos unidos, conformando nuestros ánimos por el instituto de la Religion que profesamos? Pensemos con mas cuidado: si será del caso que los hermanos riñan con los hermanos por una liviana y inutil contienda de palabras, y que la paz se quebrante con impía disension por vosotros que altercais por cosas tan pequeñas, y en manera ninguna necesarias? Son estos procedimientos populares y mas propios de la ignorancia de los niños que de la sabiduría de los Sacerdotes y hombres prudentes … y siendo entre vosotros una misma la fe y una misma la creencia de Religion: obligándonos el precepto de la ley á tener conformes las voluntades, esto que ha movido entre vosotros la contienda, puesto que no pertenece al principal fundamento de la Religion, no hay motivo para que mantenga entre vosotros la discordia y la sedicion. No digo esto para obligaros á que seais en todo de un mismo parecer, porque ni queremos todos una misma cosa, ni pensamos de una misma manera; pero debe mantenerse entre todos la union y la paz, aunque haya disension en cosas de poco momento[a]."

[Nota a: Eusebiusde Vita Constantini, lib. 2. capit. 69. tom. 1. pagin. 391. edicion de Amsterdam, año de 1695.]

[51] Para el remedio que debe aplicarse, segun buena Lógica, á fin de llevar el entendimiento, en quanto sea posible, á la demostracion, y no entregarse á las opiniones, ademas de las máxîmas que hemos propuesto antes, será conveniente, que en qualquiera qüestion que se haya de tratar, se mire primero si hay principios y verdades fundamentales para resolverla, y si los hay, todo el cuidado se ha de poner en hallar la conformidad de lo que se busca con los principios, haciéndolo de raciocinio en raciocinio, como hemos explicado, tratando de las demostraciones: si no hay principios, ó no se han descubierto hasta ahora, es en vano buscar la certeza, y conviene entonces suspender el juicio y no dar asenso á lo que se concibe. Si las cosas donde no hay principios para resolverlas son puramente teóricas, es perder el tiempo meterlas en disputa, como son muchas qüestiones de la Teología, Metafísica, Física, y otras Artes: si son prácticas, de manera que sea menester proceder á la obra, entonces se ha de solicitar la mayor verosimilitud, que se consigue buscando para nuestra conducta la conexîon que nuestro dictamen pueda tener con verdades ya conocidas, ayudándonos para esto de la semejanza, correspondencia de acciones, tiempos, &c. De esta manera se procede por lo comun en la Política, y alguna vez en la Moral. Quando hay principios y verdades fundamentales, que se ignoran por falta de estudio y aplicacion, ó no se descubren por negligencia, son claros los remedios que se han de aplicar, pues consisten en trabajar contra la ignorancia, dexar la pereza, y aplicar todo el cuidado en descubrir la conexîon que tiene con las verdades fundamentales aquello que se quiere saber. Si los principios son fingidos como en los sistemáticos, el remedio es un absoluto desprecio de todas sus opiniones. En este importante asunto de gobernar el entendimiento en las cosas opinables, conviene mas que nunca tener presente el consejo del Apostol:Omnia probate, quod bonum est tenete.


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