Nuestra excursión a través de los grandes establecimientos pecuarios del Norte, la iniciamos por la Gwenita, de don Federico W., a seis leguas de General Pico. Va en nuestra compañía, un veterinario del Departamento Nacional de Ganadería, y cuyo tecnicismo profesional contribuye muy eficazmente a facilitar nuestra tarea investigativa.
Es bello el conjunto de la estancia, con edificios cómodos y arbolados elegantes y tupidos. Cruzamos la tranquera de servicio y vamos a detener nuestro auto frente al galpón de los aperos, donde el señor Ff., el principal, departe con el mecánico del establecimiento. El señor F., tipo adusto, nos recibe con dosificada discreción, casi con sequedad. Ya veníamos olfateando un poco de excentricismo en la mansión: primero, cuando quisimos franquear la avenida, limpia y ensombreada, y un zagal nos cortó el paso. “¡Vaya—pensamos, para nuestro fuero íntimo—la escalera de honor de la Opera de París!"... Y buscamos el rodeo, junto a las cuadras—la gatera, como quien dice—para llegar al administrador. Luego, el mismo nombre del establecimiento, completaba su nota de rareza: La Gwenita. ¿Qué quiere decir La Gwenita? Nada. Ni en inglés, ni en criollo... Después el señor Ff. entra por fin en juego. Se abre, como quien dice. Pone en su expresión un poco de amabilidad, tal vez una sonrisa. Se sienta sobre el escritorio para darnos algunos informes. Nosotros trepamos el pie sobre la silla, para recogerlos campechanamente en nuestro cuaderno de apuntes. No se puede pedir más francachela en esta inocente pampasia, enclavada en el corazón de “South América"...
Después hemos sabido que bajo este temperamento aparentemente hosco y retraído, se oculta un “gentleman”, humorista, inteligente y mordaz, epigramático más que aticista, supuesto que no le ayuda el idioma. Hasta nosotros ha llegado esta anécdota de corrillos:
Un amigo le dice al señor Ff.:
—¿No le parece, señor Ff., que la Pampa debe ser declarada provincia? Un territorio tan rico...
El señor Ff., como buen súbdito británico, sabedor de que “las colonias son siempre las colonias”, responde:
—Lo que yo crrrreo que necesita la Pampa es un tirano... ¡qué caramba!
—Pero un territorio tan rico, tan grande...
—Bueno: si es tan grande, métale dos tiranos.
Esto, como opinión sin argumento, es lapidario, admirable. Lo que sería curioso conocer es la explicación que daría el señor Ff. cuando algún otro amigo de su cenáculo, le interrogue sobre la razón de las dos primeras efes de su apellido, frondoso derroche de consonantes, que obedecerá, tal vez, a un rasgo de buen humor...
* * *
Comprende el campo de La Gwenita, una superficie de 9.000 hectáreas, de las cuales 8.000 están bajo cultivos, con espléndidos alfalfares. El establecimiento comprende cabaña e invernada. Sus ejemplares, en tipo Durham, son de la más noble procedencia. La cabaña se inició hace nueve años con toros y vaquillonas, puros por mestización de Chapadmalal. De entonces a la fecha, se ha puesto en práctica los mejores procedimientos aconsejados por la zootecnia para la selección y refinamiento, con padres importados directamente de Inglaterra. Sobre esta orientación, base de una administración inteligente, no es extraño que se hayan obtenido los más altos rendimientos en carne y los precios más lucrativos. El peso de cada ejemplar de este establecimiento, en vacuno, tipo frigorífico, oscila entre 680 y 840 libras, habiéndose obtenido en 1915 precios de 190 a 200 pesos como máximo.
En la actualidad La Gwenita posee alrededor de 5.300 cabezas de ganado vacuno y 3.000 lanares. El máximo de bovinos lo alcanzó en 1915 con 6.000 cabezas.
—Nuestro negocio—nos dice el administrador—lo mantenemos especialmente con los frigoríficos. La cabaña es un derivado de la invernada. Pesos y tipos buenos es lo que nos proponemos mantener y perfeccionar, si es posible. Y siendo este un permanente interés nuestro, creemos inoficioso enviar a las exposiciones, ejemplares de La Gwenita.
“Excuso decirle—agrega el administrador—que tomamos severas medidas contra los flagelos del ganado—el carbunclo y la mancha—comprando los animales reproductores, tuberculinizados ya.”
Visitamos el corral de los toros importados. A esa hora los requisa el galponero. La presencia del veterinario se hace notar entonces sobre el terreno de su profesión. Siempre alguna dolencia, por leve que sea, llena de inquietante zozobra al cuidador y al dueño. Un toro fino, tiene a veces el valor de un edificio y una insignificante afección, suele ser como la gotera que si no se atiende desfonda el techo de la casa más fuerte. Hay algunas dolencias en el plantel. Un magnífico toro rosillo manquea ligeramente. El cuidador ignora la causa. El técnico la previene y diagnostica. Tiene una tumefacción entre las pezuñas de la mano derecha. El profesional aconseja el tratamiento. Otro toro, al orinar, se encoleriza y patea. Tiene también para este noble enfermo su prescripción facultativa el veterinario.
Del local de las bestias finas, que no por ser pocas dejan de valer una fortuna, pasamos al campo abierto a visitar los silos, los reservorios de forraje. El silo aéreo de cemento, de este establecimiento, es de lo más moderno, resistente y lujoso que se conoce. Consta este depósito, de forma cilíndrica, de 29 pies de alto por 4.50 metros de diámetro. Sobre un armazón de varillas de acero, se han afirmado los bloques de material compuestos de piedra molida, portland y arena de Montevideo. Una máquina trituradora de alfalfa, movida por un motor Triunfo, de 18 H. P. y marca Ohio, a la cual está acoplado un ventilador, eleva el forraje hasta la ventanilla superior del recipiente. No se usa de prensaje para el pasto. Lleno el silo, y cerrado herméticamente, cosa de evitar la influencia del aire, tres meses después está en condiciones de ser utilizada su alfalfa.
La distribución de forraje se hace por una serie deventanillas escalonadas y a resguardo del viento, mediante un buzón acoplado al silo a manera de chimenea y verticalmente.
Después, recorremos los potreros, en donde la alfalfa se prodiga muelle y uniforme. ¡Qué espléndida está la pradera! Es un verdadero espécimen de la región este campo, en donde la proximidad del agua—de 5 a 8 metros—y la falta de tosca, ha podido arraigar el forraje en lozanía extraordinaria. En uno de los potreros que cruzamos, pace la majada de romney marsch, difundida en tipos corpulentos y apelotonados de gordura.
Visitamos luego los silos del subsuelo, verdaderas tumbas de alfalfa, en donde se conserva el forraje por un procedimiento más económico, más simple y quizá tan práctico como en los silos aéreos.
Una hora más tarde, después de haber visitado las maestranzas y el galpón de esquila, donde las máquinas esquiladoras se desenvuelven con sus 120 ovejas por tijera y por día, emprendemos nuestro viaje a Santa Aurelia, donde almorzaremos. El señor Ff. nos insta para que le acompañemos a su mesa. Su retracción primitiva ha ido atemperándose con el roce de la mañana hasta convertirse en amable camaradería. Lamentamos no acceder a su invitación porque probablemente hubiéramos hecho buenas migas. Nos reclamaba la tarde en Santa Aurelia y Trebolares.
Pecuario.Lo perteneciente al ganado.
Dosificada.Expresión figurada: cantidad pequeña.
Excentricismo.De “excéntrico”: raro, extravagante.
Zagal.Muchacho que ha llegado a la adolescencia.
Hosco.Huraño, agrio, seco.
"Gentleman".En inglés: caballero. Pronúnciase: Yéntelman.
Gatera.Agujero en las puertas, ventanas o paredes, para que puedan pasar los gatos.
Francachela.Holgorio, diversión ruidosa.
"South América".En inglés: América del Sud. Pronúnciase: sauz américa.
Humorista.Festivo, bromista.
Mordaz.Se dice de la persona que habla en forma hiriente.
Cenáculo.En sentido figurado: los amigos y compañeros de mayor confianza.
"Durham".Nombre de una raza vacuna inglesa. Pronúnciase: dóram.
"Romney Marsh".Nombre de una raza ovejuna inglesa. Pronúnciase: romi marsh.
Epigramático.Satírico; el que hace epigrama.
Aticista.El que habla con lenguaje pulido y elegante.
Lapidario.Definitivo, sin vuelta.
Zootecnia.Ciencia del cuidado y cría de las razas animales, como industria.
Tuberculinizados.Se dice de los animales a los que se ha inyectado la tuberculina, suero contra la tuberculosis.
Diagnóstico.De “diagnosticar”: averiguar, por los síntomas que un enfermo presenta, cual es la enfermedad que padece.
Tumefacción.Hinchazón y endurecimiento de una parte del cuerpo.
Longevidad.Larga vida.
Bastardeada.Desnaturalizada, degenerada, alterada.
Fragoso.Terreno abrupto.
"Se non e vero".Expresión italiana (“Se non e vero e ben trovata"...): Si no es cierto (tal cosa), está bien hallada o traída.
"Herd".Palabra inglesa: rebaño. “Herd-book” es el registro genealógico del ganado vacuno de razas finas. Pronúnciase: jer buk.
Almiar.Parva.
Terraza.Especie de plataforma descubierta, encima o al lado de un edificio.
Semental.Padrillo.
"Malgré".En francés: a pesar.
Pulcritud.Aseo esmerado.
Uno de los establecimientos ganaderos más reputados de la zona de Pico es Trebolares, capaz, por su enorme superficie, la importancia de sus praderas y la tecnificación de sus ganados, de llamar la atención al “ranchman” más localista de Nebraska, tierra de las famosas estancias de engorde.
Imagináos un campo de 40.000 hectáreas, dividido en 60 potreros por alambrados de ocho hilos, con 50 molinos, con 12 puestos—edificios de mampostería—y con más de 20.000 cabezas de ganado vacuno, tipo Durham, y os daréis una idea aproximada de lo que puede ser este establecimiento. Trebolares, por otra parte, no es una improvisación del capital como pudiera suponerse, en este territorio nuevo y promisor. Sus preliminares se remontan a treinta años atrás, cuando la Pampa del norte, recién aventada la dominación ranquelina, era todavía un interrogante. Esta antigüedad unida al espíritu conservador y progresista a la vez de su propietario y administradores, marca un timbre de honor que casi pudiera llamarse gentilicio, si cupiera el concepto atribuído a la noble sangre de sus ganados.
No es necesario hacer un gran esfuerzo imaginativo para darse cuenta de los graves inconvenientes que tendría que salvar aquella colonización pastoril, tan alejada de los centros urbanos y del tren. Aquellas diez y seis leguas de campo primitivo, entregadas a gramillales, veleidosos como las lluvias, reclamaron la más constante y empeñosa labor para su cultura. Solamente la conducción de materiales para poblaciones y potreros, debió irrogar ingentes sumas y largas demoras, como el transporte de los ganados y de los reproductores que reclamaron apremiosas comodidades.
De aquellos orígenes se remonta la reputación de hoy. La heredad no ha sido alfalfada en toda su extensión todavía. Restan ocho leguas aun de campo grosero, con la virginidad de los pastizales silvestres, único predio de la región que no ha sentido en su entraña la reja del arado... Es un resto de la Pampa incivil, donde el espíritu romántico de sus poseedores ha perpetuado la silvestre tradición con guanacos y avestruces. Pero, el prado artificial, que es lo técnico, va ultimando al campo bruto con sabrosas forrajeras, con abrevaderos y molinos. Día vendrá en que Trebolares, duplicado el número de sus haciendas, sea, tal vez, el más extendido alfalfar de la República.
Establecimiento organizado con método, con inteligencia, con los procedimientos prudentes y decisivos que aconseja el arte de criar y seleccionar, ha logrado ponerse a la altura de los primeros del país, alcanzando los mejores precios en sus ventas a frigoríficos. Según datos que recojemos en la estancia, de una tropa de vacas para la exportación, se obtuvo un promedio, en peso, de 854 libras de carne limpia; casi el record. La constitución de este campo es, sin duda, la más apropiada para el sostenimiento y calidad de los alfalfares—arenoso y liviano.—La profundidad del agua oscila de un metro a nueve. Esto es un factor importantísimo para la longevidad de los prados. No hay que extrañarse haya cuadros de alfalfa, cuya siembra data de más de veinte años, en perfecto estado de conservación.
La cultura pastoril de este campo, tuvo sus tropiezos con los médanos móviles, diseminados en diversos potreros. Para combatir este mal, que va desapareciendo paulatinamente en la Pampa, su administración, ensayó hace diez años los cultivos de centeno con excelentes resultados. En la actualidad sigue formalizándose esta clase de sementeras en los terrenos flojos y destinados a forraje de invierno.
Trebolares, además de sus 20.000 vacunos, posee 280 cabezas de pedigree (vacunos puros), 1.000 yeguarizos mestizos con Shire y Hunter; 6.000 ovinos, cruza de Lincoln y Rambouillet, que da un excelente tipo. Como padres equinos, tiene actualmente dos magníficos ejemplares puros de carrera y tres Shire. El Drabble Conscript, fué campeón de Palermo el año anterior.
Una característica que nos ha llamado profundamentela atención en el establecimiento, es la crianza por deporte, simplemente, de un tipo híbrido de rumiante, producto de guanaca y llama macho, a decir del administrador. No ponemos las manos en el fuego sobre esta bastardeada procreación, conociendo la característica fisiológica de la llama y su dificultad de convivencia en otro terreno que no sea su fragosa meseta. Pero, “se non é vero"...
Trebolares tiene su “herd” propio para la inscripción de los toros destinados a sus planteles.
En los potreros no se ha establecido el sistema de silos todavía. Sin embargo, su administrador se inclina en sentido favorable, convencido de que es el procedimiento más técnico y de mejor resultado para la conservación del forraje. La alfalfa se estaciona en parvas y almiares.
Estos son, en síntesis, los perfiles más salientes de este establecimiento. Alma y motor de sus progresos generales, fué el señor don Diego R., experimentado administrador de la sociedad originaria que se denominó Las Barrancas y que importó los primeros ejemplares para formalizar la mestización que hoy culmina en rendidores ejemplares. El administrador actual de Trebolares, es un inglés culto, cuyo don de gentes y exquisita amabilidad, corren parejos con sus conocimientos científicos sobre la moderna ganadería.
La estancia nos produjo una impresión muy agradable. Por sobre los parterres, cercados de tamariscos disciplinados, a manera de cercos protectores, se destaca el chalet de corte inglés, sencillo, aereado y elegante. Hasta su terraza llegamos en nuestro auto. En el jardín contiguo, miss Dickie, hermana del dueño de casa, oficia de bondadosa jardinera. Nos recibe con esa franca alegría de los espíritus selectos que saben embellecer la vida, buscando las rosas entre los madroños. Su hermano está en el campo. Ha ido a presenciar un aparte a uno de los potreros vecinos. Hasta allá vamos en compañía del segundo administrador. La máquina se pierde entre el mullido gramillal. Junto al rodeo, en el martillo del alambrado, encontramos al administrador dirigiendo la faena, caballero bien puesto sobre un nervioso bridón. Presenciamos la maniobra rural a campo, con el sello argentino y tradicional de los quehaceres de la vieja estancia. Es interesante, sin embargo, el contraste de este criollismo que no se va, junto al alambrado de púa, por donde no pasan ni las liebres y bajo la fiscalización de administradores europeos que se afianzan con garbo sobre la silla inglesa...
Regresamos, visitando luego todas las dependencias de la estancia, los tres grandes galpones de mampostería, destinados a estable de los toros, a depósito del cuerambre y maquinarias (limpiadora de avena, trituradora y machacadora de maíz, etc.) Visitamos las casas del personal, los compartimentos accesorios y nos enteramos de la salud de un apreciable semental importado que no anda con muy buen humor aquellos días, “malgré” la tarde amable y el potrerito seductor donde está confinado. Y volvemos al chalet central, pequeño paraíso que da idea de buen tono, de pulcritud y de confort.
Caía la tarde cuando nos pusimos en marcha de regreso a Pico, costeando, en siete leguas, la línea del ferrocarril.
Ranchman.En la zona ganadera de los Estados Unidos se llama así al hacendado (hombre del rancho o de la hacienda).
Gentilicio.Perteneciente al linaje o familia.
Irrogar.Ocasionar, causar.
Incivil.Que no es civilizado.
"Record".Palabra inglesa que literalmente significa “registro”, y que se aplica para indicar el máximo a que se ha llegado en tal clase de esfuerzos deportivos, en el precio de un objeto o animal, etc. Pronúnciase: ricórd.
Usando el término que los norteamericanos emplean para significar la importancia de sus grandes granjas del Dacota, podíamos decir de Santa Aurelia: es una cabaña “mammouth". El prejuicio, trabajado por la fama nacional de este gran emporio ganaderil, se torna en bella comprobación, no bien se ha traspuesto sus tranqueras y se tiene a la vista el dilatado bosque del establecimiento, a manera de pueblo arborizado, más que de estancia. La celebridad de Santa Aurelia acrecentada en los últimos años con la progenie de Americus y de Golden Fame, era ya proverbial por la selección y honestidad de sus productos. Agréguese a ésto el valor material de aquel enorme campo de más de 30.000 hectáreas, completamente cultivado y el invalorado caudal de sus haciendas, y se tendrá idea de la importancia de Santa Aurelia, como uno de los primeros establecimientos del país.
Salvando todos los inconvenientes propios de la época—distancia y falta de elementos de transporte, en primer término—se inicia el establecimiento el 22 de marzo de 1889. Con el primer año de labor, se introduce el alto mestizaje y la tecnificación en los procedimientos de crianza. Los primeros animales Durham llevados a la futura cabaña, tienen su origen en la estancia Sajones, en Ranchos (General Paz). Lote histórico en los anales del establecimiento, conviene recordarlo. Estaba compuesto así: 2 vacas de pedigree, Merry Thought y Happy Thought, madre e hija. Merry Thought era hija de Master Tom (1044) H B I 46.766, criado por S. M. la reina de Inglaterra y adquirida por don Santiago Lawrie; Happy Thought, hija del toro Lowtehr (474), criado por lord Lovat, en Escocia, y adquirido por F. J. Meeks para Paradise Grove, en Lomas de Zamora. Además de estos dos ejemplares de tan linajuda estirpe, 52 vacas de vientre; 15 vaquillonas de dos años y 24 de un año, puras por mestización, y un toro, Poligamist, hijo de Lowtehr. Estos ejemplares eran internados en el establecimiento el 12 de abril de 1890. Meses después, en septiembre del mismo año, la novel cabaña se enriquece con un nuevo semental: el toro Gobernador III, de la cabaña La Inés. Gobernador y Poligamist son, en definitiva, los fundadores del plantel primitivo de Santa Aurelia.
A partir de esta prestigiosa iniciación, comienza el establecimiento a desenvolverse con elementos propios, usando para sus planteles, puros por mestización. Se suceden los padres de gran sangre; Merttien, Bermecide, Mapocho, Conde V, Heir of Englishman, Farrier, Calomel, Golden Fame I, y otros de no menos empingorotada genealogía, llegando Santa Aurelia a tener a los veinte y cuatro años de su fundación, más de 1.000 cabezas entre vacas y vaquillonas puras por mestización. Es así como va conquistando su bien cimentada fama el establecimiento, a base de una constante labor, siguiendo el plan primitivo, sobre la pureza de sangre, en procura siempre de la línea armoniosa y el mayor rendimiento, en carne, de sus productos.
Con Golden Fame I, adquirido ternero en Chapadmalal, culmina la consagración industrial de la cabaña. Este célebre toro adquiere primer premio y campeonato medalla de oro, copa Macllennan y copa Nicanor Olivera en la Exposición Internacional de 1910 y forma la base de una ilustre familia que se manifiesta entre sus principales representantes, con G. Fame 3.º, Golden Fame 10, Corsair, Golden Fame 14, Golden Fame 15, Golden Fame 16, Sunwise, Augustus Waterloo, Golden Fame 17, Golden Fame 18, Golden Fame 22, Golden Fame 24, y Golden Fame 25. Además, las vacas Servia 5, Baronesa Santa Aurelia, White Rose 2, Industry 22, Wallflower 43.
Muerto Golden Fame I en 1913, tan brillante plantel de vaquillonas necesitaba un padre de abolengo. En la exposición de Palermo durante el mes de septiembre, Santa Aurelia adquiere, en subasta, el gran toro Americus, por la enorme suma de 80.000 pesos, el precio más alto que se había pagado, hasta entonces, en el mundo,por un reproductor. Americus traía su pedigree nobilizado con ruidosos triunfos durante la exposición de 1921. Este ejemplar, cuya adquisición fué tan sonada en el país, dejó alrededor de cuarenta hijos, entre los cuales han descollado Gran Duke of Aurelian, descendiente por vía materna de la afamada tribu Duchess; Baronesa Santa Aurelia 4, que ganó conjuntamente con su hija Baronesa Santa Aurelia 4th, el premio Windsor (vaca con cría), en la Exposición Rural de 1915; American Ruth, American Orphan 2 y Aurelian Champion.
A la muerte de este celebérrimo ejemplar, su esqueleto fué donado al Museo de Ciencias Naturales de La Plata. Golden Fame, fué enterrado en una de las calles transversales del parque, bajo una glorieta. Si los canes tienen cementerios en las grandes ciudades de Europa, nos explicamos esta piadosa recordación al noble ejemplar, que al dejar sellos tan inconfundibles, puso un nuevo blasón en nuestra industria pecuaria, respondiendo al esfuerzo de los “pioneers” del progreso nacional.
Con tan sistemado e inteligente seleccionamiento, nada de extraño es que la hacienda general sea de primer orden. Actualmente en los campos de Santa Aurelia hay alrededor de 23.000 cabezas de vacuno, hacienda caracterizada por el tipo uniforme, la línea curva y suave y la firmeza de carnes en cada ejemplar.
En lo que respecta a ganado yeguarizo, Santa Aurelia se ha especializado en la raza Clydesdale, consiguiendo ejemplares de nota. King’s Choice, magnífico semental, base del plantel, fué criado en Inglaterra por David Ridell, Blackhall, Paisley, Reufrewshire, en el famoso stud de Clydesdale. Es nieto de Prince of Wales, el más famoso padrillo que registra la historia de su raza.
En porcinos, la raza cultivada es Berkshire, siendo uno de los padres de la cabaña Elbetham Bugler, criado por lord Ca11thorp, en Inglaterra. Este gran ejemplar produjo hijos que ganaron los siguientes premios en la Exposición de la Sociedad Rural Argentina de 1914: Danesfield Mermaid 17, primer premio y premio campeón, en mayo; Danesfield Mermaid 20, primer premio,premio campeona y copa British Bershire Association, en agosto; Elvetham Meridiam 2, primer premio y premio campeón, en mayo; Elvetham Model 3, primer premio y premio campeón, en agosto. En premio (grupo de tres), obtuvieron el primer puesto, Queen Danesfield 4, Elvetham Mermaid 5 y Elvetham Mermaid 6.
Como dato ilustrativo, podemos informar que se han vendido algunos padrillos porcinos por precios que exceden de 1.000 pesos.
Actualmente, entre puros y mestizos, hay en la cabaña más de 200 ejemplares adultos.
En ganado asnal, se sigue un especial seleccionamiento, produciéndose mulas de la mejor estampa, con alturas parejas de más de 1.60, ejemplares que se venden a precios no inferiores de 300 pesos, pagados por compradores de Chile y de las provincias andinas.
Mammouth.Elefante fósil, mucho más grande que los conocidos hoy.
Progenie.Raza, línea, estirpe, casta, familia.
"Pedigree".En inglés: genealogía. Pronúnciase: pédigri.
Linajuda estirpe.De la más noble raza, casta o familia.
Novel.Nuevo.
Genealogía.Serie de los antepasados, ascendientes o progenitores de una raza o individuo. (En el caso presente es una aplicación figurada).
Abolengo.Patrimonio o herencia que viene de los antepasados.
Celebérrimo.De grande celebridad o notoriedad.
Porcino.Que se refiere a los puercos o cerdos.
Adultos.Que ha llegado a la adolescencia, que ha adquirido todo su desarrollo.
Hemos visitado el enorme establecimiento. Recorriendo sus amplios galpones construídos de acuerdo con la última palabra de la higiene zootécnica, sus cuadras cómodas, sus porquerizas, sus maestranzas, desde el escritorio a la lechería, desde los silos a la manga, desde el parque, donde el culto al árbol difundido en bosque inmenso, revela el espíritu superior de sus propietarios, hasta el médano, inmóvil ya con los abrigos forestales, hasta la lechería, hasta los potreros florecientes, lozanos, llenos de alegría y de verdor; recorriendo todo esto, no podemos menos que laudar con sentimiento argentino, la obra del valiente industrial, del precursor, que contrarrestando todos los inconvenientes de la Pampa desolada de hace tres décadas, trajo hasta aquí energías, capitales, civilización.
Lamentamos de verdad, no poder admirar el conjunto de novillada selecta mandada días atrás a Buenos Aires al concurso de hacienda gorda. Suplimos esta falta, con el espectáculo de un plantel de vacas finas que pacen en un potrero próximo a la estancia y cuyo enorme tipo, plasticidad y suavidad de líneas, dan idea de una prole excepcional.
Nos interesamos vivamente sobre el resultado de los silos. Santa Aurelia practica el ensilaje de la alfalfa en dos formas: en siles de madera de pino colorado (The Mac Clure Company) y por un sistema especial del establecimiento. Consiste el procedimiento en emparvar el pasto verde. Luego de hecho el almiar, se cubre herméticamente con chapas de fierro galvanizado, ajustándose luego por medio de torniquetes, de manera de prensar el forraje, evitando la entrada del aire. Este procedimiento ha dado muy buenos resultados, allanando la faena de la distribución. Los silos de madera (dos) pueden contener 120 toneladas de alfalfa cada uno. Son de forma cilíndrica como los de cemento armado y más económicos en su construcción.
Iniciamos nuestra excursión por el campo con la visita a un médano vecino, a medio estabilizar. En resguardo se han plantado allí 275.000 estacas de álamo de Italia. Sin duda este procedimiento tiene no sólo la ventaja de rescatar para los cultivos, el terreno inestable, sino que crea el monte, capaz de ser una industria lucrativa, a la vuelta de ocho o diez años.
Para el arraigo de las dunas se ha puesto en práctica el procedimiento de cultivos de caña de Castilla. Un médano de 76 hectáreas que hace cinco años era un Sahara y que amenazaba con correrse a merced del viento, inutilizando vegas vecinas, se vió, de pronto, atrincherado por este tupido carrizal. Y ahí ha quedado el pobre, vencido, esperando el arado y sin fuerzas para levantar una arenilla deleznable. Este ensayo, tan provechoso, sencillo y de un tan rápido resultado, debe ser tomado en cuenta por los agricultores de la Pampa como el medio más eficaz para detener las arenas, después de la simplicidad primitiva y provechosa de los cultivos de centeno.
Visitamos la lechería y quesería, establecimiento complementario, en donde con la base de 100 lecheras se elaboran 60 kilos de queso diario, producto que tiene su venta acreditada en Buenos Aires. Luego destinamos breve tiempo a ver el funcionamiento de la manga, sistema novísimo de bretes, donde con ahorro excepcional de tiempo y de brazos, se puede realizar todas las faenas rurales: marcar, descornar, pesar, apartar, bañar, tusar, curar, etc., la hacienda, tanto lanar como vacuna y yeguariza. Este brete cuesta alrededor de 18.000 pesos.
Rematamos nuestra gira visitando la escuela, terminada de construir en el mes de julio, contando en la actualidad con 50 educandos. Este edificio, tipo norteamericano, estilizado y elegante, ha sido donado al gobierno de la nación, con el terreno correspondiente, bancos y útiles, por el propietario de Santa Aurelia. La enseñanza se reduce, por el momento, a los dos primeros grados. Como tipo de escuela, no se puede pedir nada más completo, obedeciendo a las exigencias de la pedagogía moderna. De acuerdo con la limitación de susaulas, es el edificio escolar más hermoso y apropiado de la Pampa.
De las 12 leguas de campo que comprende este gran establecimiento que acabamos de visitar, hay 26.000 hectáreas alfalfadas; 2.000 cultivadas con cereales por administración y 2.000 por chacareros que pagan un arrendamiento equivalente al 14% de sus cosechas. En haciendas, además del cuantioso número de vacunos ya mencionados, hay 4.000 ovejas Lincoln; 1.500 yeguarizos Clydesdale; 200 ejemplares de ganado asnal y más de 200 porcinos Berkshire.
Las 30.000 hectáreas de campo están divididas en 130 potreros. Hay 76 molinos y 11 puestos para distribuir las labores rurales, 74 kilómetros de teléfono de doble línea, ponen en comunicación directa todas las dependencias de esta gran estancia que hace honor al territorio y honor al país.
Después de esta reseña que suponemos dá la impresión aproximada de este establecimiento, huelga la sugerente laudatoria. Aquello es, sencillamente, un gran emporio industrial. Pero caeríamos, sin duda, en omisión si a la apología sincera que nos merece tan bella fuente de la grandeza nacional, no ligáramos el perfil de su héroe, de su denodado gestor. Su propietario pertenece a la pléyade los precursores. Se inicia con nuestra evolución y sigue su proceso como eficiente factor, compenetrado del porvenir de la República. Llegado niño a nuestras playas, se inicia muy joven en el comercio. Bien pronto su laboriosidad, su práctica en los negocios, su clara inteligencia unida a su carácter tesonero y su honestidad—virtud máxima de aquellos felices tiempos del viejo Buenos Aires—le llevaron a un puesto destacado en el mundo de los negocios. Su importante casa de consignaciones y almacén mayorista afianzaron su reputación comercial y le dieron la base de su gran fortuna. Seguirlo paso a paso a través de su larga actuación en la plaza sería ímproba labor. Baste decir que su nombre está ligado a infinidad de iniciativas de carácter bancario, económico y social, a numerosas empresas mercantiles, a cuanta sociedad anónima ha buscado en él el impulsodirectriz y la influencia decisiva del capital y sobre todo a la evolución edilicia de la metrópoli, a cuya estética y expandimiento urbano ha contribuído como progresista, fuerte y antiguo propietario.
Pero, donde su obra, a nuestro entender, adquiere contornos más amplios y sobresalientes, es en la industria ganadera. Basta mentar este gran establecimiento pampeano, además de diversos establecimientos en las provincias de Buenos Aires y San Luis, para adjudicarle uno de los primeros puestos entre los “pioneers” de la grandeza nacional. Y he ahí, precisamente, la silueta del precursor, afianzada en los prolegómenos de nuestra ganadería científica, piedra angular de la riqueza del país. Otros antes que él, habrán, posiblemente, iniciado ese gran paso del perfeccionamiento ganaderil, pero nadie podrá aventajarle en valentía para afrontar la evolución, desde su aventura de llevar toda su fe y su energía al desierto hosco y apenador de hace treinta años y convertir al baldío en el establecimiento más completo y educador, hasta el gesto significativo de adjudicar el precio mayor del mundo por un ejemplar bovino, lo que importa, a nuestro entender, la mejor propaganda que pueda hacerse de nuestros productos ganaderos ante el mercado del mundo.
Manga.Instalación moderna en los establecimientos de campo que sirve para facilitar las faenas rurales, el aparte de los ganados, el baño, el descornamiento de los vacunos, el pesaje, la marca o yerra, etc.
Lozano.Frondoso, lleno de vida y de verdosidad.
Laudar.Elogiar, alabar.
Plasticidad.De formas firmes, seguras, macizas.
Lucrativa.Que reporta o produce utilidad, fruto o ganancia.
Vegas.Terrenos bajos y fértiles, con aguadas, y convenientemente resguardados a los vientos.
Laudatoria.Apología, alabanza, encomio.
Apología.Análoga a laudatoria.
Pléyade.Grupo, legión.
Baldío.Inculto, abandonado.
Bovino.Perteneciente al ganado vacuno. Deriva de buey (“bosbovis” en latín).
“Santa Catalina” constituye, como establecimiento ganaderil, el tipo perfecto de la invernada. A semejanza de los grandes “ranchos de cebo” de Estados Unidos, Santa Catalina tiene su “rancho de cría”, es decir su campo generatriz. Como en el Norte lejano, los vacunos que se tonifican con forrajeras nobles y con salvado en las estancias de Nebraska, para lucirse después en los “stock yards” de Chicago, fueron la misma hacienda cerril y flaca de las praderas del Wyoming. Santa Catalina tiene este complemento a manera de “almácigo”, si cabe la expresión: la estancia El Campamento, en el sur de Mendoza.
Es sencilla la rotación de las haciendas, en este procedimiento combinado de crianza y engorde. El Campamento, cuyos ganados proceden de Santa Catalina y son hijos de toros importados, surte a este establecimiento con 2 o 3.000 novillos por año. Con dos años de invernada en Santa Catalina, queda esta hacienda apta para el frigorífico, con rendimiento de un “chilled” excepcional en calidad y gordura. Las vacas viejas, una vez paridas y producido el destete de sus crías, pasan a la venta, mientras sus becerros son llevados al campo de crianza, de cuyas vegas silvestres tornarán, dos años después, en la remesa anual de novillada. Actualmente, en Santa Catalina hay 1.300 vacas en estas condiciones, muy próximas a la hora fatal del matadero.
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Con sumo placer hemos realizado una visita a Santa Catalina. En breve tiempo hemos salvado las seis leguas que nos separan de Pico, volando en automóvil por el camino accesible y llano. Se derrocha el sol coruscante de la mañana. Se engalanan las vegas con margaritas purpúreas y blancas, mientras las flores azules de los linos, dan la nota amable del comienzo de la primavera.La estancia, que emerge del arbolado como un nido, se baña en sol y en rosas. Suben los escaramujos por los espalderos del corredor constelados de flores en donde el rojo se prodiga en toda la gama, del pálido al carmín.
El jardín, de cotos nuevos, recién trazado, se insinúa en elegantes dibujos, dando estilo al parquecito europeizado, de geométricos camellones. Adivinamos el espíritu femenil que da vida a estas bellezas subjetivas, a trueque de la aridez industrial que supone el importante establecimiento.
La expansión de la mesa, nos revela después el secreto de esta nota floral, risueña y pródiga. La esposa del señor Gerardo G., finísima y espiritual dama rosarina, que cultiva sus niños, flores del hogar, debe también prodigar su afecto al jardín.
El señor G., caballero argentino, muy gentil, que con inteligente dedicación, administra el establecimiento, nos dispensa su más benévola acogida. Después del almuerzo pasamos a recorrer las diversas dependencias de la estancia. Nos llama la atención, en primer término, el monte umbroso y joven que espalda el edificio, y en donde una plantación de 7.000 árboles, da sombra y perfume y atempera la irascibilidad de los vientos: eucaliptus, álamos, ligustros, paraísos, moreras, acacias, pinos y plátanos, en razas promíscuas, se han reunido en civilizada floresta, prometiendo arraigarse y convivir. Y junto al monte de adorno y de reparo, se difunde el huerto de manzanos, durazneros, nísperos, perales...
Santa Catalina tiene una extensión de 6.600 hectáreas. El primer poblador de estos campos fué don Wilfredo B. (argentino), hace once años. La nueva estancia, data de siete años. Toda la superficie está subdividida en 46 potreros, con 17 molinos, con tanques australianos.
Actualmente el establecimiento posee un plantel de 400 vacas puras Durham, con ocho toros a galpón procedentes de Inglaterra y de grandes cabañas argentinas. Hay más de 5.000 novillos en los diversos potreros, hacienda que paulatinamente pasa a los frigoríficos La Blanca y La Plata, embarcada por las estaciones Agustoni y Mira Pampa.
El sistema de alimentación y las prescripciones higiénicas puestas en práctica con todo rigor, constituyen la base del éxito en las ventas, por excelencia de tipo y calidad. Rara vez se produce en frigoríficos el rechazo de un ejemplar de Santa Catalina, obteniéndose precios que oscilan entre 160 y 200 pesos, con densidades de 720 a 750 libras de carne limpia. Las haciendas a invernada son mantenidas con la variedad posible de forrajes, alternando alfalfa verde con seca y silo y avena o centeno, cosa de no fatigar al animal con una alimentación única. Los preceptos de la zootecnia hacen lo demás, utilizándose, al efecto, cómodos y modernos bretes para baños preservativos de sarna y de parásitos, y además, para la higiene, en la oportunidad del peleche. Los sementales vacunos son utilizados exclusivamente para el servicio del establecimiento. No se exponen ni se envían a certámenes ganaderos. Si exceden del número necesario, se venden, pero como excepción.
En yeguarizos, Santa Catalina se ha dedicado con especialidad a las razas oldemburguesa y bulonesa, a base, la primera, de puros importados de Alemania. Este tipo, según los técnicos, ha dado los mejores resultados en lo que se refiere a aguante, agilidad y presentación en el trote.
De tronco tan ponderativo, se han derivado dos ramas de gran significación, con las siguientes cruzas: 1.º, padre oldemburgués puro y madre 7/8 de carrera, hijas de Briceño y Cagliostro; 2.º, productos de la cruza anterior, como madres, y como padre, oldemburgués puro. He aquí los resultados: la primera cruza da el prototipo del caballo de oficial de ejército. Es decir, el caballo de carrera, más fornido, de cabeza pequeña y remos más cortos, pero más resistentes, buen cuerpo y especialmente pelo parejo y buena silla; aptos para saltos y marchas resistentes. La segunda cruza, da el caballo para oficial de ejército, del arma de artillería liviana, por tener más sangre oldemburguesa. Este producto es especial para trote. De cabeza chica, es elegante y fornido.
En lo que respecta al bulonés (raza francesa), tipodel percherón liviano, el establecimiento dedica constante atención, como medio de conseguir buenos ejemplares, en yeguas para las labores del campo. Las características del bulonés se individualizan por el cuerpo fornido y voluminoso y a la vez presteza en la acción. Son caballos especiales para la agricultura por su férrea complexión y gran consistencia y sirven, al propio tiempo, para tiros pesados y livianos. La cabeza es muy chica, tirando a árabe. Una particularidad especial de este tipo es que no tiene ranilla, condición ventajosa para el aseo y que pone al animal a recaudo de algunas dolencias en los vasos. Hay actualmente cerca de 5.000 yeguarizos en el campo, de ambas clases.
En lo que respecta al ganado lanar, se ha comenzado a cimentar la crianza con carneros Romney Marsch importados, consiguiendo, con varios cruzamientos, un espléndido plantel de ovejas puras de esta raza. Este tipo da lana excelente, es de mucho cuerpo y engorda con facilidad. Según la opinión del señor G., es el verdadero animal para frigorífico. Un borrego de diez meses da fácilmente 35 kilos de carne. Por borrego pelado del mismo tipo, se ha obtenido en venta hasta 17.60 pesos.
La industria lanar es incipiente en el establecimiento. Ocurre lo propio con la crianza de porcinos, destinados al consumo del establecimiento, salvo algún remanente que se ha dado a la venta. El tipo predilecto es Berkshire, cuyos capones de un año han alcanzado precios de 100 pesos cada uno, con un promedio de 220 kilos de peso en pie.
Como un deporte especial que condice con las predilecciones cinegéticas del señor G., la cabaña canina pone su nota original en el establecimiento. Los planteles, no tan numerosos como selectos, abarcan diversas razas, desde los mastines de San Bernardo hasta los ágiles fox-terrier. Descuellan con sus modalidades propias y tipos inconfundibles, los setters, galgos, pointers, belgas, de policía, etc.
Generatriz.Que engendra, que sirve para engendrar o dar vida.
Salvado.La cáscara gruesa del grano, que queda en la harina después de molido éste.
"Stock yards".En inglés: patios (yards) de depósito. En los frigoríficos norteamericanos se designa así a lo que nosotros llamamos bretes o corrales. Pronúnciase: stok iárds.
"Chilled".En inglés: enfriado. Pronúnciase: child.
Coruscante.Brillante.
Emerge.Se alza.
Gama.Gradación de los colores.
Peleche.De “pelechar”: comenzar a salir el pelo o pluma de los animales.
Certámenes.Exposiciones.
Ranilla.La porción del casco o vaso de los caballos, situada en la parte de atrás, entre los dos talones; tiene la forma de una pirámide y es más blanda que el resto del casco. A veces se pudre, ocasionando la caída de todo el casco.
Remanente.Sobrante.
Se ha iniciado la siesta. El sol se derrite en polvo de oro y fuego sobre la campiña aletargada. Ni la más leve brisa mueve las hojas. En cómodo “break”, arrastrados por fornidas trotonas, vamos a recorrer los potreros. Bien pronto se pierde de vista la estancia entre las ondulaciones del campo. Algunos accidentes del terreno nos informan de viejos arenales, estabilizados ya. El señor G. usa para ello el procedimiento más viable: el alambrado precaucional conjuntamente con el cultivo de centeno, la plantación de álamos erectos o cañaverales.
Los alfalfares están espléndidos. El año ha sido excepcional por las lluvias oportunas y abundosas. Para renuevo de los alfalfares se recultivan los potreros durante uno, dos o tres años, con maíz, avena, centeno o caupí, produciendo con estos, forrajes en verde, seco, grano y silo. Es un procedimiento previsor que pone al reparo de toda emergencia.
Llegamos al local de los silos en donde trabaja a esa hora la máquina trituradora “The Ross”, movida por un motorcito de seis caballos. Junto al silo, casi a llenar, y alambrado por medio, una cuadrilla emparva el forraje recién henado. Es fuerte la faena bajo aquel sol canicular. Desde el preodo, donde la dejó la cortadora, es conducida la alfalfa en montículos de dos y tres toneladas y mediante una sencilla rastra de cadena. Un aparejo la eleva hasta la parte superior del almiar, prendida a su gran horquilla, mientras un niño ejecuta la labor de manejar el caballo que hace funcionar el guinche.
En el silo próximo, la obra es más mecánica y rendidora. Junto al foso de 15 x 5 x 2, abierto al suelo, trabaja la máquina picadora. El pasto introducido en su buzón por una garrucha de madera tableada, sale desmenuzado inmediatamente para recibir la influencia del ventilador, que por un tubo de metal liviano lo expelea distancia graduable. En esta forma se va llenando el foso. La alfalfa así almacenada, excede como un metro a flor de los bordes del foso. Luego se cubre con la misma tierra excavada, dándose a este revoque un espesor de 40 centímetros. He ahí el silo subterráneo, de remoto origen, pero cuya exhumación para las prácticas agrícolas en el uso de forrajes, se le debe a los Estados Unidos. Tres o cuatro meses después puede utilizarse el pasto así almacenado, con resultados ventajosísimos y cuando el invierno suele ser cruel para los campos.
El señor G., que es un gran propagandista de este sistema de conservación del forraje, hace dos años que practica los silos.
—Al principio—nos dice—no faltó quien tildara de locura mi ensayo. Pero cuando ralearon los campos, con el inviernito que nos tocó soportar, alguien se acordó que mis silos podían ser una solución.
—¿Y cuántos silos hay en el campo?
—Actualmente diez; pero pienso hacer de 60 a 80, por el mismo procedimiento, que conceptúo lo mejor. Estos silos serán distribuídos en los potreros, de manera de facilitar el reparto del forraje cuando se necesite. El reparto se hace en comederos con un 50% de economía en el pasto.
Piensa el señor G. ensilar el maíz que ha cultivado en 60 hectáreas y las 60 hectáreas de caupí.
Regresamos a la estancia a la hora del té. Nuestro coche corta a campo traviesa por sobre el mullido alfalfar. En algunos potreros, las manadas curiosas se acercan a nuestro encuentro y vienen a olfatear a nuestras yeguas de tiro. El sol castiga con menos impiedad. Pasamos junto a una aguada. Luego bordeamos el campo de centeno que comienza a amarillear, poniendo un tono nuevo al eterno verdor...
Erectos.Erguidos.
Caupí.Forraje.
Henado.Convertido en heno.
Garrucha.Polea.
Expela.De “expeler”: arrojar fuera.
Aguada.Sitio donde hay agua; sitio a donde el ganado va a beber.
Hemos llegado de noche a la estancia La Barrancosa. Nos recibe su administrador, don Sotero R., con esa llaneza tan sin reatos y tan amplia, propia de nuestros viejos hombres de campo. Y efectivamente, el señor R., que acaba de ser elegido munícipe de Pico por el consenso de dos fracciones en lucha, es un espécimen del criollo de antaño, abierto y suspicaz, tipo inteligente del ganadero, que sin dejar las modalidades sencillas del pasado—virtud tradicional de raza—adopta la reforma, buscando en el tecnicismo de importación, todo lo que contribuya a ennoblecer y acrecentar nuestras industrias rurales. Los yankees lo ejemplarizarían como un “ranchman” modelo. Nuestro espíritu de argentinidad, experimenta la sensación de un desahogo al lado de este hombre.
Conjuntamente con uno de sus hijos, su yerno y el agrónomo, damos razón de una buena comida, prevista por ese apetito campero trabajado por el aire libre de la pampa. Es larga y afectiva la sobremesa. El señor R.—lector asíduo de los diarios de Buenos Aires—sigue paso a paso el proceso del país y los acontecimientos europeos, dedicando especial atención a las referencias de la estadística. Está al cabo del movimiento del mercado mundial en productos, precios y relación financiera de los grandes países. Sigue con gran interés el giro de la conflagración europea, anticipando deducciones tan propias y atinadas que revelan una afinada sagacidad. Se habla de política, y como se ha establecido una corriente de simpática camaradería, se habla... “a calzón quitado”, según la expresión criolla. No siempre es suave la premisa. Algún concepto fogoso lastima la epidermis. El juicio sobre hombres y cosas, es ágil, sutil, a veces puntiagudo... Y como el señor R. esmilitante, tiene que sacarse el lazo a menudo. Y lo hace con bizarría, con entereza, con elegancia, buscando la expresión adecuada, el concepto final lleno de filosófica sencillez.
Al día siguiente, temprano, después de saborear una docena de mates amargos, echamos a andar por el campo en un “buggy”, vehículo de lo más cómodo para campaña. Queríamos recorrer, en compañía de don Sotero, los diversos cuadros del campo.
Consta este establecimiento de 5.000 hectáreas divididas en 38 potreros, con 12 molinos y tanques australianos para 400.000 litros cada uno. Este campo fué poblado hace seis años con destino a agricultura. Hace cuatro y medio años que se aprovecha en ganadería. Está completamente alfalfado. Tiene el agua a 5 metros de profundidad, como término medio y carece en absoluto de tosca.
En la actualidad La Barrancosa posee 6.000 cabezas de ganado, habiendo alcanzado a 10.000, raza Durham, producto de padres puros, por pedigree y madres puras por cruza. Los toros progenitores son importados de Inglaterra por intermedio de la casa Bullrich.
Por productos de este establecimiento se ha obtenido en el frigorífico La Plata (Compañía Swift de La Plata), el más alto precio de la zona: 222.70$ por novillo. El máximum de peso alcanzado ha sido de 852 libras de carne y en novillos de tres años. Un animal que da este peso, tendría vivo, alrededor de 665 kilos.
Sobre el funcionamiento de la manga moderna y sus accesorios, nos da, en pleno local, una explicación detallada el señor R. El sistema de compuertas, corrales, apretadores y palancas, juega en forma sencilla, bajo la acción de un ingenioso mecanismo. Esta manga es sistema “Cremona”, patentado, pero los corrales han sido construídos de acuerdo con indicaciones prácticas del señor R., simplificando el procedimiento en los apartes y embretadas.
Visitamos los potreros. Es imposible superar la lozanía de estos alfalfares, ni un tipo más uniforme y parejo en las vacadas. Los abrevaderos están colocados enla intersección de los alambrados, de manera de favorecer cuatro potreros a la vez, correspondiendo a cada uno por sectores.