Nos encanta, a las diez de la mañana, el concierto ganaderil, frente al agua cristalina, formado por las haciendas de cuatro cuadros, que vienen mansamente a la hora habitual. Desde lo alto del molino, presenciamos la interesante romería que se va congregandopoco a poco, y cuyos grupos rezagados apenas se divisan entre el verde pastizal del horizonte.
La Barrancosa practica los silos aéreos, a manera de almiares, revocados con una capa de tierra de 30 a 40 centímetros, sobre cuya capa se pone otra de pasto como abrigo para atemperar la fuerza del sol. Opina el señor R. que éste es el silo más práctico y económico que se pueda realizar, facilitando la operación de corte y de reparto.
Actualmente hay en el establecimiento 10 silos, del año anterior. Con el corte de alfalfa en una superficie de 1.000 hectáreas, se formarán en seguida de 50 a 60 silos.
Tiene muy pocos médanos este campo. En general, han desaparecido con los cultivos apropiados; y las pocas dunas que quedan en algunos potreros, se utilizan como reparo para los novillos gordos, en las noches de invierno, cuando el frío anticipa la nevazón. Se improvisan comederos en los huecos de arena y los ganados no sienten tanto los efectos de las noches crueles que suelen desmejorar la presentación de las reses.
Regresamos a medio día, a la estancia, complacidos de aquella gratísima excursión que nos dió la pauta de las ponderables energías del señor R., puestas en acción para la cultura del predio y la selección de los ganados.
Después del almuerzo, departimos amigablemente bajo el corredor, cuando anuncian por teléfono de Pico, haber recibido un telegrama de Buenos Aires, para La Barrancosa. Se levanta el señor R. para atender la comunicación.
—¿Novedades?—le interrogamos al verle regresar con semblante jubiloso.
—Nada...—nos responde.—Me informan que en la exposición de ganado gordo de la Sociedad Rural, en Palermo, se ha pagado 900 pesos por cada ejemplar de La Barrancosa.
Era el martes 13 de noviembre.
Restos.Condiciones, reticencias, reservas.
Espécimen.Modelo.
Premisa.Afirmación.
Embretada.De “embretar”: meter el ganado en los bretes.
Sectores.Trozos, partes.
Dan la pauta.Dan la medida.
Fué la comarca de Trenel dominio de ranqueles, antes de la conquista civilizadora. Hasta allí extendió su imperio el pueblo aborigen, cuyo foco central irradiaba desde las selvas tupidas del noroeste. Trenel es una prolongación de la planicie inquebrada de Buenos Aires. Sin ríos, sin lagunas, sin arroyos, campos de gramillal, salpicados de trecho en trecho por caldenares precarios, no fué, en suma, la silvestre heredad, solar de tribus arraigadas. Sus indios, fieros y audaces, como que tenían en sus venas sangre de Caupolicán, los cruzaron mil veces en depredadoras caravanas.
“sobre el potro rozagantecuyas crines altanerasflotan al viento ligeras”,
“sobre el potro rozagantecuyas crines altanerasflotan al viento ligeras”,
“sobre el potro rozagantecuyas crines altanerasflotan al viento ligeras”,
según el clásico poema, y burlando el acecho de nuestra caballería. Sin quiebras, sin refugios, sin el recurso montaraz del bosque inextricable, fué, en realidad, un desierto la comarca. Por fin las armas de la nación, escalonando sus felices jornadas, desde el foso de Alsina y los fortines de Córdoba, Mendoza y San Luis, hasta Choele-Choel y el Limay, quiebran para siempre la autóctona soberanía. Y el misterio cae bajo la fuerza avasalladora de la civilización. Con las últimas dianas, se plantan los primeros pueblos. Se allana el tránsito, barrida con pólvora la tenebrosa heredad: carga el Estado con el rico patrimonio que ha de subdividir y cultivar; se roturan los predios; se domina el monte legendario; despuntan las primeras colonias; se atreven el comercio y la industria a buscar horizontes en el nuevo país. Y mientras los pueblos migradores, vitalizan con fuerzas promisoras la tierra conquistada, tímidamente se orientan hacia la Pampa las paralelas del tren...
Capitales anglo-criollos ponen sobre los campos brutos de Trenel su primer nota cultural. Es un ensayo indecisoaquella tentativa de civilidad, no obstante el clásico empuje, valiente y engreído, del capital inglés.
Tiene más de especulativo que de progresista el trance que corre la South American Land Company Limited, con directorio en Londres, a base de la ganadería elemental. Nada de selección, nada de praderías artificiales, ni procedimientos zootécnicos que no fueran los rudimentarios. Sobre los gramillales veleidosos de 90.000 hectáreas, 12.000 bovinos, 30.000 ovejas y algunos yeguarizos, constituyeron la gran estancia con todo el sello de un criollismo indolente y primario, sin aspiración a perfeccionamiento ni propósitos de colonización. En tales circunstancias, pasa el gran fundo a manos de don Antonio D.
Consta esta propiedad de 327.500 hectáreas, o sea 131 leguas cuadradas en un solo block. Está ubicada, casi en su totalidad, en la sección Primera de la Pampa y vecina al Meridiano 5.º, límite entre el territorio y la provincia de Buenos Aires.
A renglón seguido de la adquisición, que se verifica en enero de 1905, el propietario, anheloso de dar a aquellas tierras un impulso definitivo, tira las bases de la sociedad anónima Estancia y Colonias Trenel, sólido organismo que debía imprimir de inmediato la transformación cultural de la comarca. Y se inicia la transición con las primeras colonias. Los campos pastoriles, silvestres y feraces, se entregan a Céres sin reatos. El ferrocarril, que apenas ha iniciado la travesía a la capital del territorio, marchando con cautela, se resuelve por el norte, atraído por la valiente tentativa de su propietario. Y comienza la tierra generosa a manifestarse en óptimas cosechas; y surge como una bendición el semillero de pueblos: Trenel, Monte Nievas, Metileo, Arata, Caleufú, Embajador Martini e Ingeniero Luiggi. He ahí, en síntesis, la evolución de aquella extendida comarca, desde el capital egoísta y retardatario de la South American Land Company Limited hasta la iniciativa franca de la empresa colonizadora que llevaba la civilización.
Veamos cómo se ha producido el proceso agrícola delos campos de Trenel, a partir de 1905. En este año se inicia la colonización, entregando a cultivos 80.000 hectáreas. Quedan, en consecuencia, 247.500 hectáreas de campo bruto. En 1906, el área cultivada con cereales, alcanza una superficie de 117.500 hectáreas. En los años de 1907 y 8, llega la labor agrícola a significarse con 137.500 hectáreas. En 1909 las sementeras ocupan más de la mitad de los campos. Se reparten así las cifras: 160.000 hectáreas de pradera silvestre y 167.000 de chacras perfectamente cultivadas. En los años de 1910 a 12 se insinúa la ganadería, y la agricultura toma un impulso considerable. A 230.000 alcanza el número de hectáreas cultivadas, mientras el campo virgen se ha reducido a 95.000 hectáreas. El año 13 asciende la agricultura a 260.000 hectáreas; el 14, a 290.000. En 1915, la colonización agraria ha dominado por completo con sus 335.000 hectáreas bajo cultivos y 2.500 hectáreas dedicadas a la industria pecuaria. Con esta culminación se clausura el primer ciclo de la Estancia y Colonias Trenel, iniciado y cumplido en el breve espacio de tiempo de diez años, desde el predio salvaje hasta la más ponderable colonización.
Obra realizada con método, con entusiasmo, con previsión, con clarividencia, sobre todo, sus gestores han sabido utilizar juiciosamente todos los factores capaces de asegurar un éxito definitivo. Aventurado hubiera sido romper de golpe con la rutina comarqueña, imbuída en el prejuicio elemental de la vieja estancia. El plan colonizador tenía que ser prudente y decisivo, cosa de utilizar de consuno todos los factores convergentes, tratando de seleccionar y arraigar al colono, perfeccionar los cultivos y atraer y distribuir convenientemente las líneas del tren. Sin duda, una de las obras más fundamentales que trajo consigo esta empresa, fué la distribución apropiada del sistema ferrocarrilero, ramificado en sus dominios. La línea del Oeste, que viene de Buenos Aires por Meridiano 5.º, cruza Pico y se interna hacia Victorica y Telén, sirve los intereses de la colonia en la comarca de Metileo y Monte Nievas. Desde Metileo arranca un ramal en direcciónal noroeste, ramal que se interna al corazón de estos campos y cruza por las chacras y poblaciones de Trenel, Arata y Caleufú. La línea del Pacífico que arranca de Huinca Renancó, para rematar en Puerto Galván de Bahía Blanca, corre por el linde oriental de las colonias, pasa por Speluzzi, sobre los mismos alambrados, por Berg y Pico a cinco kilómetros y por Dorila a once. Por el norte, la ferrovía que arranca de la capital federal por Bragado y Los Toldos, sirve toda la extensa zona de Ingeniero Luiggi y Embajador Martini. Este es, en concreto, el sistema ferroviario que sirve cumplidamente los cuantiosos intereses de la sociedad. Trenel queda de Buenos Aires, por la línea del ferrocarril del Oeste, a una distancia entre 545 y 607 kilómetros, y de Bahía Blanca a 394 kilómetros. El flete por cereales, desde las colonias a los puertos de embarque, oscila entre 7 y 8 pesos la tonelada, según la estación en donde se cargue. Conviene hacer notar, como dato ilustrativo, para demostrar la ventajosa ubicación de estas líneas, que ningún punto de las colonias está a una distancia superior a 15 kilómetros de la estación inmediata. Complementan estas ventajas del tráfico, excelentes caminos vecinales que facilitan el transporte de las cosechas y ponen en comunicación a todos los pueblos y chacras de la colonia.
Ranqueles.Tribus de origen araucano, que poblaban la zona norte y oeste de la Pampa, en la época de la conquista del desierto.
Planicie.Llanura extensa y dilatada.
"Block".(O bloc): conjunto homogéneo de personas o cosas.
Clarividencia.La virtud de ver con clara visión los acontecimientos del futuro.
Convergente.Que tienden a un mismo fin, a una misma acción, lugar o destino.
Imbuída.Inclinada, infundida, persuadida.
Caleufú.(Voz araucana). Muy pantanoso.
Sobre las condiciones agrológicas del terreno, creemos oportuno reproducir el informe oficial del propio ministerio de agricultura, a raíz de un estudio practicado en 1904. “Sin duda alguna—dice el documento—estos terrenos deben su origen a depósitos de aluvión. La capa arable, cuyo depósito crece de día en día, se halla en plena formación, lo que explica el gran porvenir que nosotros atribuímos a estos dominios, desde el punto de vista de la agricultura". Y refiriéndose a la calidad de las aguas, dice el mismo informe: “La calidad de las aguas es satisfactoria desde el punto de vista de la alimentación del hombre y de los animales, como lo indica desde luego, la media de los análisis efectuados. A pesar de su dureza, esas aguas son perfectamente potables y muy poco cargadas de sales marinas". En lo que se refiere a fenómenos meteóricos, podemos asegurar que las lluvias en los campos de Trenel se producen con un promedio anual de más de 650 milímetros. La máxima de lluvias por mes ha sido de seis días. El término medio por año oscila alrededor de 33 días lluviosos. Es evidente que con los cultivos se han regularizado las lluvias. El clima de toda la región es templado y agradable. La temperatura máxima absoluta es de 32.8 grados Reaumur en diciembre; la temperatura mínima absoluta es de 3.1 en julio. Los vientos reinantes dominan del este y sudoeste o “pampero”; pero nunca son tan bravíos que impidan el cultivo de la tierra. El terreno es absolutamente llano. Es la pampa idealizada en Buenos Aires, “donde la vista se pierde, sin tener donde posar". De vez en cuando se produce algún ligero declive que nunca pasa, en su altura mayor, de 40 metros.
Sobre la aptitud productora de las tierras de Trenel, basta decir que los cultivos se han sucedido año a año, en forma extensiva, sin abonos, sin sistemas rotativos, ni tecnificaciones propias de las tierras precarias. Estodemuestra la condición excepcional de la tierra, y por ende, la calidad de las cosechas. Fácil nos es ratificar este aserto con las comprobaciones oficiales. La memoria del Departamento de Economía Rural y Estadística, registra el siguiente cuadro relacionado con el peso específico por hectólitro del cereal cosechado en diferentes zonas del país: “Trigo de la provincia de Buenos Aires, 78.50 kilos; de Santa Fe, 77; de Córdoba, 79.40; de la Pampa, 80". En la zona de Trenel, los trigos de la cosecha 1907-1908 excedieron en peso específico a las cifras anotadas. Por ejemplo, en la colonia Santa Filomena, situada entre Trenel y Arata, el rendimiento fué de 80|500; en la colonia Itálica, de 81|750; en la colonia Antonio Devoto, de 82|160. Sin embargo, la cosecha siguiente superó en mucho tales densidades, llegando a registrarse pesos de 85|700 por hectólitro, lo que importa un desiderátum. A este trigo le cupo en suerte ser declarado en la exposición del Centenario, el mejor trigo barletta de la Pampa, obteniendo, en consecuencia, primer premio y medalla de oro. En aquel recordado certamen, los trigos de las colonias Trenel, obtuvieron, además, cinco premios primeros por trigos barletta, ruso y húngaro; catorce segundos premios por trigos, linos y cebadas; cinco terceros premios por trigos y avenas y seis menciones honoríficas por trigos en general. No podía pedirse una comprobación más elocuente del éxito de esta importante colonización, cuyo primer quinquenio acababa de cerrarse con la festividad centenaria. Y debió ser una honda satisfacción para sus gestores, cuando el primer magistrado de la nación, doctor Sáenz Peña, en su mensaje de aquel año a las cámaras, al hablar de la Pampa, confirmaba el amplio criterio con que la sociedad Trenel había orientado su acción colonizadora.
“La división y explotación agrícola de esas grandes propiedades de la Pampa—decía el recordado Presidente—requería la concurrencia de algunos de estos factores: a) Propietarios con mucho capital y bastante empuje para dividir sus campos en chacras con las instalaciones indispensables y venderlas barato, a largosplazos, a los colonos y a medida que los medios de transporte permitieran la explotación agrícola; b) Agricultores con suficiente capital para comprar lotes de tierra y para instalar chacras, cultivarlas, etc.
“He aquí extremos difíciles de acercar en las condiciones actuales de nuestra economía rural.
“Muchos propietarios han vendido las haciendas pero son muchos más los que arriendan, por la sencilla razón que son pocos los colonos que pueden comprar desde el primer momento la tierra que explotan.
“Por otra parte, si es tan enorme el capital que se ha necesitado para poner en cultivo esa área en pocos años, ¿qué suma habría alcanzado este capital si el colono hubiera tenido que comprar la tierra? La respuesta es clara: la tierra no se habría cultivado en tales proporciones, porque el colono no dispone de capital; viene aquí para ganarlo con su trabajo. Y es ésta, precisamente, la incomparable ventaja que ofrece nuestro país. El gran factor del avance de la agricultura en la Pampa central, como en otras regiones, es la confianza bien fundada que todos tienen en la prodigalidad de la naturaleza.”
Tales son las manifestaciones presidenciales que encuadran perfectamente dentro del programa de esta colonización. Y es, por cierto, uno de sus principales objetivos, la subdivisión y venta de sus tierras en pequeñas fracciones, de manera de arraigar la población trabajadora, sobre la base de transacciones liberales. De otra manera no se conciben las siete poblaciones florecientes cuyo desarrollo edilicio toma cuerpo día a día, centros vecinales llamados a una creciente prosperidad. Por otra parte, la sociedad destinó oportunamente 70.000 hectáreas para la venta por parcelas y en condiciones de pago ventajosas para los colonos compradores.
La prosperidad agrícola de Trenel ha traído, por consiguiente, exigencias de carácter social. Y a fe que con la urbanización de sus centros poblados, van llenándose paulatinamente. Por lo pronto, las escuelas públicas han concentrado preferentemente la atención dela sociedad. En todos los núcleos de población funcionan establecimientos de enseñanza bajo el patrocinio del Consejo Nacional de Educación. En estas escuelas reciben instrucción más de 800 niños, población escolar que dá idea de notorios progresos. Aparte de este exponente cultural, los pueblos de Ingeniero Luiggi y Trenel han enriquecido su edilidad con sus templos parroquiales de bello estilo y que tonalizan la vida espiritual de la comarca, constituída en su totalidad, por pobladores católicos. Conviene hacer notar que en la masa colonizadora predomina el trabajador italiano, vale decir, el elemento que viene desarrollando con más eficacia sus condiciones de labor en nuestras industrias rurales, sobre todo en agricultura.
Estas son, en concreto, las características más salientes de las colonias de Trenel. El proceso evolutivo, desde que se abrió el primer surco hasta que se convirtió en un mar de mieses la extensa heredad, ha obedecido a un plan metodizado y prudente. Sin embargo, no puede pedirse una mayor celeridad en la transformación. Diez años han bastado para dominar el inmenso baldío, contribuir a la economía nacional con el producto de 120.000 toneladas de cereales anualmente y culminar como modelo, por sus franquicias y su alto espíritu de equidad dentro de los diversos sistemas de nuestra colonización privada. Es decir, que desde sus prolegómenos a la fecha, ha llenado airosamente su programa, propendiendo no solo a valorizar su acervo, si no a vitalizar aquella rica zona del norte pampeano, llevando el ferrocarril, fundando pueblos, abriendo caminos y propendiendo a la vida fácil de la masa trabajadora que siempre encontró su apoyo decidido y franco. Es así como clausura su primer ciclo la sociedad Estancia y Colonias Trenel, bajo la pujante voluntad de su iniciador.
Hemos visitado con detenimiento las diversas poblaciones coloniales. Hemos recorrido las chacras desde Monte Nievas a Ingeniero Luiggi, desde Caleufú a Metileo, cortando en auto los trigales inmensos. ¡Qué maravilla! Pasa noviembre con sus soles bravos y sus mañanas deliciosas. Se pierde la máquina entre las tupidas sementeras. En Monte Nievas visitamos las casas de algunos pobladores, propietarios ya. Cada vivienda denota un amable bienestar. Se prodiga la huerta en frutales y plantas de reparo: durazneros, manzanos, sauces y tamariscos. El corral y la porqueriza, dan idea de previsión y economía, subrayando la nota peculiar del colono de arraigo. En Trenel, vagando a la ventura por los viales angostos, nos detenemos un momento en la vieja estancia, desde donde la South American Land Company Limited dirigió su extendido dominio ganaderil. Involuntariamente se vá al parangón ante aquel vestigio de la Pampa silvestre, arrumbado entre el verde portentoso de la campiña civilizada. Y es entonces cuando la obra de hoy surge destacada en su amplio aspecto cultural y magnífico, y se siente como un hálito vivificador que trae al espíritu su canción augural...
Aluvión.Amontonamiento de fango, arena, guijarros, substancias grasas de la tierra, etc., provocado por las corrientes de agua.
Quinquenio.Espacio de tiempo correspondiente a cinco años.
Mieses.Los sembrados.
Franquicias.Exenciones y libertades concedidas sobre pago de derechos, etc., tendientes a facilitar los medios de vida, social o personalmente.
Ciclo.Período de tiempo durante el cual se ha desenvuelto por completo una acción determinada.
Pujante.Enérgico, brioso, valiente y decidido.
Viales.Caminos, calles.
Augural.Relacionado con el porvenir.
Veamos ahora los perfiles salientes del prócer que cimentó esta obra.
Tuvo, sobre todas las cosas, don Antonio D., un gran carácter, como basamento de su contextura moral. Espíritu abierto, valeroso, franco, poseía, además, al decir de sus allegados, ese don intuitivo de las cosas. Sus éxitos de financista, de industrial, de hombre de negocios, no se afianzaron nunca en el juego aventurado de los acontecimientos, si no en la clara visión. Era inductivo-deductivo para el sistema de sus operaciones; y como se había hecho en el yunque y conocía el juego franco de los negocios y estaba ligado, como un factor integrante—tal vez más que ninguno—a la evolución comercial y económica del país, jamás el fracaso desconcertó ninguna de sus obras. Sin haber afrontado responsabilidades gubernaticias, debido a su calidad de extranjero, tenía toda la materia fundamental del estadista. ¿Qué otra cosa es esta inmensa comarca colonizada, donde florece un semillero de pueblos ligados por caminos de hierro, si no el resultado de una energía motriz y de una orientación previsora que rompió valientemente el prejuicio pesimista, puesto como un dique frente al porvenir de la Pampa? ¿No advertís la sentencia alberdiana, puesta en acción, en el momento preciso en que la reclama con más urgencia la República? Cuando adquirió los campos en Trenel, no faltó la expresión de escepticismo en boca de los potentados de Buenos Aires. ¡Era una lástima aventar tanta energía en aquel ingrato territorio! Y el prejuicio se basaba, precisamente, en una novelería que es necesario desterrar de una vez por todas de nuestra ingenua credulidad. Si el capital inglés, corajudo y engreído, había puesto límite a la ventura, criando ovejas a la buena de Dios que es grande, en aquella extendida comarca, ¿qué resultado aguardaría a Don Antonio que se arremangaba a la nueva conquista de conjurar la tierra con el arado?Solo el respeto que infundía este argonauta, puso una nota de fe en la timidez ambiente. Y Trenel fué una nueva consagración de su talento y un nuevo campo de acción para la riqueza nacional.
Convalecía el país, después de Caseros, cuando en 1855 aparece don Antonio asociado a su hermano don Bartolomé, piloteando su casa inicial. Para seguirlo en su ascensión de medio siglo, hasta la hora de su muerte—siquiera sea en sus más destacadas aristas—hay que vincularlo en todo momento al progreso argentino, a veces a los destinos de la cosa pública, siempre a la indiscutible confraternidad ítalo-argentina, y muy a menudo a los acontecimientos de orden económico que han puesto en juego la acción administrativa del Estado. Quiere decir con ésto que estamos en presencia de un grande hombre, un caso del “self-help”, en el sentido personal, un “pioneer”, generalizando el concepto público, digno de la estatua y de la gratitud.
Hombre de trabajo en la amplia acepción, lleno de salud física y moral, iniciador y dinámico, nada es desconocido para él en el alto mundo de los negocios. Banquero y financista, funda, encarrila y preside por largo tiempo el Banco de Italia y Río de la Plata. Funda el Banco Inmobiliario que pasa más tarde a ser compañía de seguros. Industrial, organiza y preside la compañía General de Fósforos y el Frigorífico Argentino. Hombre de empresa, toma a su cargo durante los años 1882 a 1886, la construcción de una gran parte de las obras de salubridad y aguas corrientes de la metrópoli, que importaron una suma mayor de 16.000.000 de pesos; el túnel de las aguas corrientes; el sifón que corre bajo el lecho del Riachuelo; el acueducto de desagüe que muere en Berazategui; obras de empuje que ponen de manifiesto su energía excepcional y su gran fe en el progreso argentino. Sembrador de pueblos, funda el pintoresco y nutrido faubourg de Villa Devoto, centro suburbano de notorio prestigio social, e inunda de núcleos florecientes el norte pampeano con la clarividencia del porvenir. Y es, a la vez, hombre público dentro de la acción oficial, filántropo, patriota fervoroso, gran argentinista y gran señor. Por diversos períodos el Concejo Deliberante de Buenos Aires y el Banco de la Provincia, le cuentan entre sus munícipes y directores más caracterizados por su iniciativa y su labor. Hombre de corazón y sentimientos cultivados, contribuye con generosas dádivas al sostenimiento de las instituciones filantrópicas. Funda y sostiene con su propio peculio en Villa Devoto, el gran asilo Umberto Primero, con destino a recoger, amparar y educar a los niños huérfanos de italianos, proporcionándoles, al propio tiempo, una educación sana y útil que los capacite para la lucha por la vida. Este orfelinato, cuyo sostenimiento mensual irroga un gasto de 15.000 pesos, cobija en su seno a más de doscientos niños, grandioso patrimonio que la caridad y el estudio rescatan para la sociedad al habilitarlos para la acción eficiente del trabajo y la moralidad. Italiano de origen y argentino de corazón, dá cima en 1910 a la noble idea de iniciar y sustanciar un gran movimiento de propaganda, en el sentido de que sus connacionales residentes significaran su afecto al país con la erección de un monumento a Cristóbal Colón. En esta oportunidad conviene con el artista Zocchi los detalles concernientes a la ejecución de esta obra, contribuye con un fuerte donativo y coloca la piedra fundamental en unión de los presidentes argentino y chileno y del representante de la corona de Italia, embajador extraordinario Fernando Martini. Quien tal hace para fortalecer los vínculos afectivos entre la patria de nacimiento y la tierra de adopción, no puede descuidar ni las duras calamidades que sufrió la Italia meridional, con los terremotos de la Calabria, ni los momentos de apremio por que pasaron las finanzas argentinas a raíz de la crisis del 90. Así le vemos concurrir con un cuantioso donativo para mitigar el dolor de la patria lontana, aportar ingentes sumas en ocasión de la guerra ítalo-turca y de la actual conflagración, suscribiendo con espontaneidad y magnificencia todos los empréstitos italianos y poniéndose como el primer italiano de la República, a la cabeza del comité italiano de guerra, destinado a subvenir al sostén de las viudas y huérfanos de los que cayeron inmoladosen aras de la patria. Y le vemos también, en 1891, cuando el gobierno argentino, haciendo un llamamiento al patriotismo nacional, lanzó un empréstito popular interno, suscribiéndose con 500.000 pesos, cooperación que le colocara en los primeros puestos entre los contribuyentes particulares.
No es extraño, entonces, que esta descollante figura, mientras conquistaba la gratitud y el sentimiento argentinos para el juicio desapasionado de la posteridad, cosechara para su ejecutoria de gran hijo de Italia gloriosa, los timbres honoríficos con que premiara el rey sus virtudes, puestas al servicio de la humanidad y de la patria: caballero de la orden de la corona de Italia, de la orden del mérito del trabajo y de la orden de San Mauricio y San Lázaro; comendador de la Corona, gran Oficial y finalmente el título nobiliario de conde. No puede pedirse una demostración más elocuente ni un juicio más definitivo en la consagración de sus méritos.
Y fué, en ocasiones, diplomático habilísimo y sutil. Su don de gentes, su gran tacto, de hombre de mundo, le valieron un éxito de discreción y buen tono con motivo del desentendimiento que hubo de producirse a raíz del rechazo, por parte del congreso nacional, de la obra pictórica del miniaturista Nestor Leoni. Allanando la molesta situación de los que habían intervenido en esta adquisición y haciendo, al propio tiempo, honor a la celebridad del artista, adquiere para sí el valioso trabajo en la suma de 100.000 pesos. Y como un corolario dignificante de tan caballeresca gestión, dona al gobierno nacional el bello trabajo, enaltecido en su confección artística por el símbolo sugerente de la constitución nacional. He ahí una gentileza de gran señor que dá medida de un delicado “savoir faire” y de una nota de diplomacia fina y sagaz.
Estos son, en síntesis, los rasgos salientes de don Antonio. Fué un precursor, un augur, si cabe el vocablo, que anticipó con rara intuición el porvenir de la República. Modelo de carácter y laboriosidad, jamás el triunfo le abandonó en el camino, por que tenía la noción exacta de su peso moral. Como si hubiera nacido en estatierra, fué nuestro en cuerpo y alma. Tuvo el don de la modestia para hacer el bien y la aristocracia del espíritu para crearlo. Fué, sin duda, un espécimen en todo. No se amenguarían las figuras de Smiles si lo recogieran sus páginas. Y con seguridad que superaría a algunas de aquellas vidas ilustres.
La muerte le toma incansado, tenaz y valeroso, como la tempestad a la encina.
Ahí queda su obra. Y sobre todo, su gran obra en las pampas maravillosas del norte.
Contextura.Organización, combinación, composición, disposición conjunta de las partes de un todo.
Intuitivo.Que produce la comprensión clara, fácil, cierta de una verdad.
Inductivo-deductivo.Razonamiento y consecuencia o resultado sobre una cosa o acción.
Motriz.Que se mueve, que engendra e imprime movimiento.
Alberdiana.Propia de Juan Bautista Alberdi, eminente pensador argentino.
Escepticismo.Incredulidad, duda de todo.
Argonauta.(Tomado, en este caso, en sentido figurado). Capacitado para afrontar con valentía, serenidad e inteligencia, empresas de importancia.
"Self-help".Expresión inglesa: que significa la ayuda que a sí mismos se dan los hombres emprendedores activos. Pronúnciase: self-jelp.
Acepción.Modo en que se interpreta un concepto.
Dinámico.Que engendra o produce fuerza.
Acueducto.Conducto de agua; especie de canal subterráneo, construído de piedra de sillería o de cal y canto.
"Faubourg".Palabra francesa que indica barrio apartado en una gran ciudad. Generalmente se sobreentiende que se trata de un barrio habitado por gente rica. Pronúnciase: fobur.
Munícipe.Concejal, miembro de la municipalidad.
Dádivas.Regalos, presentes, donativos.
Filantrópicas.De “filantropía”: amor a la humanidad.
Peculio.El capital propio de uno.
Irroga.Causa, ocasiona, acarrea, produce.
Lontana.Lejana.
Ingentes.Muy grande.
Ejecutoria.Título que acredita nobleza.
Pictórica.Se refiere a la pintura.
Augur.Adivino, profeta.
Al éxito de Trenel está ligada íntimamente la acción de don César N., administrador general de la importante sociedad. Identificado a la obra civilizadora, hombre de ideales elevados, de difundida cultura y ponderable dinamismo, el señor N. puso en práctica sobre la orientación de aquel gran organismo entregado a sus manos, un plan general que debía completar, en el mínimum de tiempo, la evolución cultural de la inmensa comarca, desde la salvaje heredad al aprovechamiento definitivo y total de la tierra, bajo los cultivos científicos y la colonización sistemada. Labrador incansable y sincero optimista, puso método, energía y prudencia en la obra. Las cifras que arroja año a año el proceso expansivo de la agricultura, se han encargado de prestigiar tan juicioso procedimiento. Solo una década necesita Trenel para cerrar su ciclo, entregando a la economía del país, siete pueblos florecientes entrelazados por el ferrocarril, ciento treinta leguas de campo bajo el dominio de las sementeras y el sistema de colonización más completo y equitativo de la República. No conocemos un triunfo más elocuente, más metodizado, más completo y equitativo, en los anales de nuestra economía rural. Por que no es solo el éxito privado, que redituó enormemente sobre el capital puesto en juego, con omisión del bienestar colectivo y los progresos de la región. Aquí se unifican los factores capital y trabajo; y de esta acción conjunta surge el porvenir de la inmensa comarca, urbanizada y vitalizada en su organismo social. Es decir, que los lineamientos particulares de esta colonización tienen tantos puntos de contacto con la colectividad y es tal su entraña nacional, que la obra se embellece con los contornos de un sano argentinismo, capaz de servir de base y modelo a todas las colonias privadas del país.
En materia de colonización a base de arrendamiento, el señor N., que ha especializado esta rama de la economía política, plantea soluciones alrededor de estas conclusiones fundamentales: “La tierra debe ser entregada por su propietario directamente al colono que la trabaja”; “en la colonización por arrendamiento debe subordinarse el monto de éste en relación a la producción de cada año".
Alrededor de esta tesis ha girado su trabajo presentado a la comisión dictaminadora del reciente congreso Agrícola de la Pampa celebrado en Santa Rosa, trabajo que prohijó y suscribió unánimemente en calidad de dictamen.
Opina el señor N. que el propietario de la tierra debe estar vinculado al locatario, de manera de correr una misma suerte. Para establecer esta complementación, es menester subordinar el arrendamiento a la producción anual.
—Lo prudente y equitativo—nos dice—será convertir en dinero contante, el porcentaje que corresponda al propietario por concepto de arrendamiento, evitando los inconvenientes de orden legal y jurídico, sin necesidad de proponer una ley especial y esperar su sanción, a menudo dilatoria y no siempre encuadrada dentro de la razón.
—¿Querría puntualizarnos, con mayores detalles, este concepto judicial?—hemos requerido.
—Se refiere esta premisa—arguye el señor N.—al recelo que comunmente tiene el proprietario de la tierra para abordar en forma decisiva el negocio de la colonia, frente a la discrepancia de algunos funcionarios encargados de administrar justicia. La presunta huelga agraria de 1913-14 nos dejó algunas enseñanzas que es necesario no echar en olvido. Una de ellas fué a raíz de la premura de ciertos procedimientos judiciarios, que sentaron una rara jurisprudencia sobre la calidad jurídica de propietarios y colonos, llegando a sostener que los contratos al tanto por ciento establecían, de hecho, vínculos de “sociedad” entre las partes. Esta manera de apreciar, pone en evidencia los peligros que pueden marginarse durante el ciclo de las cosechas, con soluciones no siempre equitativas para uno de los contratantes.
“En la práctica—continúa el señor N.—hemos podido apreciar los inconvenientes que acarrea el arrendamiento fijo y en dinero efectivo. Puedo asegurar, convencido absolutamente, que este sistema carece de equidad. Si el colono es favorecido por una buena cosecha, paga el arrendamiento estipulado; pero si la suerte le ha sido adversa, no solo no cumple con su locación, si no que se escurre subrepticiamente con todo lo que posee. Por otra parte, el propietario que se vé obligado por el contrato a percibir un arrendamiento limitado cuando la tierra dá buenos rendimientos y no puede cobrar nada en época de malas cosechas, por falta de responsabilidad en el colono, indignado por aquella limitación a que se ha visto sujeto en la práctica, echa mano del recurso judicial y se vá al embargo de los animales o implementos agrícolas que poseyera el chacarero. De este temperamento adoptado surge otro gran inconveniente que nos plantea el caso tan discutido de la conveniencia y razón de la embargabilidad o inembargabilidad de los animales e implementos de labor.”
—¿Podría señalarnos algún concreto de su experimentación?—interrogamos.
—Durante cuatro años—nos responde—he venido practicando escalonadamente y en una superficie de 200.000 hectáreas un modelo de contrato de arrendamiento, cuyas conclusiones están destinadas a establecer, o más bien dicho, convertir en dinero efectivo, lo que corresponda por arrendamiento al propietario en relación a la producción de cada año. Es decir, que no solo se establece el canon más razonable para el colono, sino que legalmente desaparece la presunta calidad de “socio” en que se solía colocar al propietario. De ahí que las partes contratantes lo encuentren equitativo y diversos propietarios del país lo hayan adoptado para sus arrendamientos.
—¿En qué condiciones queda el colono, mediante ese contrato?
—El colono queda en plena libertad de seguro, de trilla, de compra de bolsas, forma de acarreos, venta del cereal, etc. Queda en posesión de todo el cereal que produzca y para que lo venda a quien más le plazca.Si el colono no paga el arrendamiento en especie, no guarda el constante recelo de que por tal concepto le sea retirado el mejor cereal producido. Se evita así, discusiones desagradables muy frecuentes, y se sostiene la cordialidad entre el propietario y el colono. Uno de los artículos—el 10—deja al colono en plena libertad de rescindir el contrato al terminar cualquiera de los años agrícolas.
“Veamos ahora, en cifras—continúa el señor N.—cómo este contrato representa una conveniencia considerable para el colono, traducido en una rebaja efectiva en el arrendamiento. Para ello es menester consignar que los arrendamientos en especie que se acostumbra cobrar en aquella zona suelen alcanzar a un 18 por ciento.”
Y nos dicta el señor N., el siguiente cuadro que constituye la sipnosis de su fórmula:
“Con una base de producción de 8 quintales al 10%, corresponden al propietario 0.144; quintales, que al precio de 10 pesos importan para el propietario, pesos 14.40; al precio de 9.00, importan 12.96; al precio de 8.00, 11.52; al de 7.00, 10.08; al de 6.00, 8.64; al de 5.55, 8.00 pesos. Siendo el precio más alto fijado en nuestro contrato el de 8.00 pesos por hectárea, en mérito a una producción de 8 quintales, lo que equivale en realidad a un peso por quintal, resulta, como se vé, que la fórmula en especie se le equipararía en caso de que el trigo llegara a valer, o sea a pagarse al colono a pesos 5.55 el quintal. Según la zona o parcela a arrendarse, más o menos inferior, debe fijarse el arrendamiento, ya sea en 8.00 pesos, o 7.60, o 7.20, o 6.80, o 6.40, o 6.00 o 6.50 pesos por hectárea y así sucesivamente, lo que en realidad equivale respectivamente a pesos 1.00, 0.95, 0.90, 0.80, 0.75 ó 0.70 pesos por cada quintal.”
—¿Y cuáles son las conveniencias para el propietario?
—El propietario lo encuentra conveniente por las siguientes razones: Esta forma de contrato hace que la administración de una colonia sea liberal y simpática, sencilla y fácil. Además, económica, por que requiere poco personal. Evita discusiones enojosas y es de uncontralor casi mecánico que hasta consulta la psicología del personal que se emplea en la administración local de la colonia, en virtud del uso de formularios ad-hoc que el mismo contrato exige para su ejecución en la práctica. Con esta forma le es posible al propietario colonizar y administrar directamente, con toda facilidad grandes extensiones de tierra, sin el concurso de intermediarios cuya intervención ha sido tan combatida y resistida por infinidad de motivos que hoy son del dominio general y, sobre todo, esta forma subsana el inconveniente de la parte jurídica, que considera al propietario “socio” del colono, cuando percibe un tanto por ciento de la cosecha por concepto de arrendamiento.
“Debo advertirle—prosigue nuestro interlocutor—que el sistema de mis contratos ha sido aceptado por más de quinientos colonos, quienes, no solo lo interpretan fielmente, si no que lo prefieren a cualquier otro después de cuatro años de práctica. El formulario de este contrato, con su comentario, sirvió de tesis a la comisión dictaminadora del congreso Agrícola de la Pampa.”
En lo que respecta a colonización privada, a base de venta de la tierra, sintetiza su opinión el señor N., en las siguientes manifestaciones subscriptas en el trabajo que presentara al precitado congreso Agrícola de la Pampa:
—Para la Pampa, en donde por lo general los propietarios poseen grandes extensiones de tierra, la base de colonización que juzgo más adecuada para la conveniencia mutua del colono y del propietario, por ser más segura; valorizadora del resto de la tierra no dedicada a la colonización de una propiedad y más tranquila, por que daría fin a las disidencias y disturbios que las frecuentes llamadas “huelgas agrarias” provocan, sería la colonización a base de la venta de la tierra en parcelas a plazos y sencillamente con pagos subordinados a la producción de la misma tierra; ayuda a establecerse en el mismo contrato de compraventa y que consistiría en el derecho de recibir el colono préstamos del propietario, anualmente y en relación al capital que hubiese abonado a cuenta de su compra.”
“En suma—termina el señor N.—la colonización debe ser hecha a base de la venta de la tierra a los colonos que la trabajen; si el propietario no se dispone a vender por lo menos una parte de las grandes extensiones de tierra que posee y quiere, como generalmente lo pretende, que se le reconozca como verdaderamente asociado al progreso del país por medio de la producción, entonces debe hacer trabajar y producir su tierra por administración propia, empleando colonos sin ningún capital, o sea, simplemente, labradores de tierra.”
No obstante el éxito material y moral de estos sistemas de colonización, proyecta el señor N. un plan general con ampliaciones y reformas, que publicará como modelo o lo practicará en algún predio particular.
Tal es, en síntesis, la obra de este gran espíritu. Mucho, mucho le debe la Pampa a su iniciativa y a su acción. Mucho espera todavía de su energía motriz, de su experiencia, de su tenacidad en la labor. Con su retirada de la administración, de la sociedad Estancia y Colonias Trenel, se clausura la primera etapa de esta gran empresa, la etapa inicial de conquista, si cabe el vocablo, de cultura agraria y de civilización. Crecerán los pueblos, rotarán las tierras hacia nuevas especulaciones industriales; se transformará con el rodar del tiempo la fisonomía de la comarca; pero su paso por la Pampa siempre será recordado y la historia de la agricultura argentina lo mentará algún día junto al “pioneer” don Antonio D., descorriendo el velo de aquella intocada virginidad de los campos del norte.
Mínimum.La menor cantidad posible de una cosa.
Sistemada.Sometida a las reglas de un sistema.
Optimista.El que ve las cosas bajo el punto más favorable.
Equitativo.Justo.
Redituó.De “redituar”: dar renta o utilidad.
Vitalizada.Que adquirió vida.
Prohijó.De “prohijar”: tomar por hijo. En sentido figurado, se dice del que acepta como propio algo ajeno.
Locatario.El que toma en arrendamiento un campo o una propiedad.
Discrepancia.Diversidad de opiniones.
Jurisprudencia.Precedentes legales.
Subrepticiamente.Ocultamente, a escondidas.
Implementos.Utiles agrícolas.
Canon.El que se paga por arrendamiento, ya sea de la tierra, ya de un servicio cualquiera (como el de riego).
Tesis.Proposición en la que se afirma o sostiene un principio que luego se demuestra.
Rescindir.Deshacer, invalidar un contrato.
Sipnosis.Compendio o resumen.
Contralor.Fiscalización.
"Ad-hoc".Expresión latina que quiere decir: para esto.
Disidencias.Disputas, divergencias.
Etapa.Cada uno de los lugares en que acampa para hacer noche la tropa cuando marcha. Por extensión se aplica a las sucesivas jornadas en el desarrollo de una empresa.
¿Hacia dónde se orientará de hoy en adelante, el porvenir de esta empresa, cerrado su proceso inicial? Hacia la colonización agropecuaria, o sea la chacra mixta. Razones de orden fundamental aconsejan esta evolución. De primer intento, se dijera que una razón agrológica, de economía elemental, viene a imponer la rotación. El proceso cultural de la comarca, escalonado en el transcurso de una década, ha debido fatigar algunos predios. La tierra reclamaría su vacación o su variante, para acrecentar los jugos nutricios sin aminorar el generoso tributo. Pero, sobre esta razón, que no deja de ser fundamental, hay otra más robusta aún, de más significativa trascendencia, de carácter eminentemente económico y cuyos elementos han sido espigados en el campo de la estadística y madurados en el estudio comparativo de la evolución universal.
Y por cierto que conviene a los espíritus estudiosos y hombres de gobierno, seguir de cerca este grandioso y valiente ensayo, en que van a iniciarse los campos de Trenel, pasando de la época civilizadora y el triunfo cuantitativo—todo un desiderátum—al período de la plus-cultura agropecuaria dentro del modelo más completo de colonización que se conozca.
Opina el señor Prudencio M.—nuevo administrador de la sociedad Estancia y Colonias Trenel—que a renglón seguido de la conflagración mundial, se producirá el éxodo en Europa; pero que esta dispersión será momentánea. La República Argentina sentirá, sin duda, y en primer término la acción del flujo inmigratorio. Ahora bien: Rusia, cuyas extensiones laborables son inmensas, va a proporcionar el espectáculo más trascendental de carácter económico que pueda producirse después de la guerra. El acervo privado del gran zar, marcó en predios, una extensión de casi el doble de las tierras laborables de la Argentina. Tan inmenso patrimonio, secularizado por obra de la divinidad en estacasta privilegiada, donde veinte y cinco agrónomos, primeras medallas de facultad, pusieron su ciencia no siempre en cultivos nobles, sino en especulaciones recreativas para el “padrecito” común y sus cortesanos—pasará a manos del pueblo y será subdividido en miles de predios, dados en propiedad a agricultores profesionales. Alemania, que ha culminado en materia de cultivos técnicos, desarrollará posiblemente—triunfante o derrotada—su influencia científica sobre las tierras rusas en poder del proletariado. Encarriladas en su vida normal las naciones, después de la guerra, y con esta gran fuente de producción rusa, que se incorporará al mercado universal, el trigo, que ha alcanzado precios excepcionales, sentirá forzosamente una enorme depresión en sus cotizaciones. ¿Qué debemos hacer, entonces? Adelantarnos al porvenir, cosa que la inesperada evolución no nos tome de sorpresa y nos aniquile.
Encarriladas las tierras rusas bajo los auspicios de gobiernos populares, nada de extraño es que se produzca el reflujo emigrador y se dirija hacia aquellas latitudes la corriente trabajadora que nos envía Europa. Rusia, cuantiosamente rica en tierras de pan llevar, dilatadas comarcas extendidas hasta los confines siberianos, poseedora en el subsuelo de enormes yacimientos de fosfatos que constituyen los mejores abonos naturales, tiene que congregar, forzosamente y bajo gobiernos reparadores, la ola flotante del trabajador universal que busque bienestar y convivencia en el suelo productor. Y si no es desacertado pensar en que Alemania pueda ejercer su influencia cultural agraria en aquellas inmensas tierras, fácil será echar un cálculo sobre el porvenir industrial que le está reservado a la Rusia moderna, tan rica, tan amplia, tan abierta hoy a las especulaciones del trabajo. Sobre la posibilidad de que se consagre en el hecho esta hipótesis, es bueno tener presente de que Alemania ha dado la nota más alta en materia de perfeccionamiento de los cultivos. En materia de abonos gasta por hectárea lo que consumen juntos Francia, Inglaterra, Bélgica, Holanda e Italia. Se explica así la creación de su gran industria del azúcarde remolacha y que haya culminado en el rendimiento de sus trigos. Mientras Alemania produce 3.000 kilos por hectárea, Estados Unidos ha alcanzado al máximum de 2.800 y la Argentina sólo a 600 u 800.
Estas juiciosas opiniones, resultado de una observación madurada y científica y que nos trasmite esquemáticamente el señor M., mucho tienen que ver con la nueva orientación que se ha resuelto imprimir a los campos de Trenel. Sin duda alguna, la situación actual de la República es transitoria. La transición de país importador a exportador, operada en el transcurso de cuarenta años, tiene su explicación lógica a través del proceso universal. Nos ha favorecido en estos últimos años la situación general de los grandes países productores, de Estados Unidos que necesita para sí de sus cosechas; de Australia y Canadá que responden a las exigencias consumidoras de las Islas Británicas. Nuestra condición productora es única en estos momentos. Pero hete aquí que la renovación rusa viene a plantear un gran interrogante sobre el destino que le está reservado de inmediato a nuestra industria agrícola. ¿Será aventurado pensar que pueda producirse una superproducción? Y si esto no resultara una paradoja, sabemos por experiencia, en carne propia, lo que importan estos problemas. Ya los palpamos hace años con los cañaverales del norte y los hemos vuelto a sentir recientemente, con la industria vitivinícola de Cuyo, desmonetizada por la fiebre expansiva de los viñadores.
Rotación.Acción de rodar. Aplicado a los cultivos, se refiere a la variación de éstos en un mismo campo de un año a otro.
Cuantitativo.Referente a cantidad.
Plus-cultura.Expresión moderna, incorporada ya al vocabulario técnico de la agricultura nacional con la que se significa el más intenso y diversificado cultivo.
Exodo.Emigración en masa.
Proletariado.La clase de los proletarios. Por extensión, se dice hoy proletarios a los trabajadores.
Reflujo.Descenso de las aguas después de la pleamar. Aquí se ha tomado en sentido figurado.
Hipótesis.Suposición.
Esquemáticamente.A grandes rasgos.
Paradoja.Aserción falsa o inexacta que se presenta con opiniones de verdadera.
Desmonetizada.Desvalorizada.
A prevenir con tiempo eventualidades de orden económico, tiende el amplio y magnífico proyecto con que inicia Trenel su nuevo ciclo y cuya orientación capital puede circunscribirse al propósito de no dejar todo librado a los destinos de la agricultura, ensanchando el horizonte de la colonización con los cultivos mixtos, poniéndose a recaudo de todas las sorpresas y sobre la base siempre noble de proporcionar a los pobladores todas las comodidades apetecibles y la más arraigada convivencia al predio.
Veamos los lineamientos generales de este gran proyecto en vías de una consagración definitiva.
La sociedad de Trenel establecerá, en primer término, un Banco Rural, con asiento matriz en Trenel y sucursal en Buenos Aires. Este organismo de crédito facilitará a los colonos el dinero necesario para labrar y sembrar la tierra como asimismo el que sea menester para el levantamiento de las cosechas, dinero que se facilitará con intereses corrientes. De esta manera el colono se verá libre de la especulación y de la usura y trabajará con fe viéndose espaldado por la propia sociedad.
El colono, por otra parte, no quedará sujeto a ninguna otra exigencia que no sea el compromiso bancario regular, quedando en libertad absoluta para adquirir su semilla, sus herramientas y sus mercaderías donde mejor le cuadre.
Establecerá una cremería central y diversas cremerías dependientes en los distintos pueblos de la colonia, de manera que cada colono que posea vacas cuya leche sea un excedente sobre el consumo casero, pueda vender esta producción en la cremería vecinal, en donde se le abonará al día y una vez desnatada se le devolverá el suero para sus cerdos. En esta forma el colono puede percibir diariamente una entrada para sufragar sus gastos menudos, ingreso que para su economía importauna retribución más eficaz que si recibiera al final del año la suma redonda por el mismo concepto. Estas cremerías darán origen a una fábrica de quesos que se organizará sobre las mismas bases.
Construirá la empresa un molino harinero central y siete molinos distribuídos en los centros urbanos de la zona. El objeto de estos molinos tiende a que los colonos lleven su trigo a moler para que puedan elaborar para sus necesidades pan bueno y barato. Ocurre la anomalía de que en la región donde se produce el trigo, la harina es más cara que en Buenos Aires. El señor M. hace fijar nuestra atención sobre este ligero cálculo: 100 kilos de trigo producen 75 de harina. En Trenel, 100 kilos de trigo valen 10 pesos y 75 de harina valen 18. ¿Cómo solucionar el problema para establecer una baratura equilibrada? El colono lleva su trigo al molino. Allí se le cobra sin gravamen de ninguna especie, la manufactura y el interés del capital. De manera que no se recargará la harina ni con fletes, ni negocios de molinería, ni intermediarios. Como accesorios del molino se establecerán fábricas de fideos y panaderías mecánicas, a estilo de las que existen en Buenos Aires y bajo la más absoluta higiene. Estos establecimientos recibirán la harina de los colonos y entregarán el pan y los fideos cobrando los gastos de hornada y el manipuleo indispensable. Sobre las ventajas de este procedimiento eminentemente económico, conviene hacer notar que si valen los fideos en Buenos Aires 24 centavos y en Trenel 40, después de establecida esta industria en la región, los fideos en Trenel se cotizarán a precios no superiores de 20 y 15 centavos por las calidades de primera y segunda. Está calculado que para su economía un rústico ingiere diariamente dentro de los alimentos que consume, el 50% de pan y el 25% de fideos. Con este solo detalle, revelación de la higiene privada, queda justificado el beneficioso sistema de molinos y fideerías que implantará Trenel.
No paran aquí los propósitos de carácter colectivo que se propone afrontar la sociedad. Cuando este libro aparezca es probable que ya se hayan cavado en la población de Trenel, los cimientos del gran hospital regional, establecimiento de primer orden, montado con todas las comodidades y elementos modernos, con amplios y ventilados pabellones, con jardines, dispensario y sala de maternidad y primeros auxilios. Hemos tenido ocasión de revisar los planos del futuro edificio y hemos quedado gratamente impresionados de su disposición, de su aspecto general y la previsión con que será ubicado, anticipando ampliaciones para el porvenir.
Construirá, además, la sociedad, un espacioso hotel con su gran comedor, su bar, sus habitaciones para viajeros, con baños bien distribuídos y demás comodidades, su jardín en el patio central con plantas de la región y arbolados propios para atemperar los vientos, con caballerizas y garage; todo esto bajo un plan de higiene y confortable sencillez. Un hotel, en fin, donde puedan darse la mano, si cabe la expresión, la bondad del campo y la cultura de la ciudad.
Sobre el sistema de venta de tierra de Trenel, que será un innovamiento en las prácticas coloniales de la sociedad, nos dice el señor M.:
—Es sabido que los grandes centros atraen las masas rurales. Tal ocurrirá a Trenel. Sobre este aforismo se ha resuelto establecer un sistema original y lo más equitativo que pueda concebirse para la venta de cierta cantidad de tierra. He aquí la forma: el colono pagará su tierra con el 20% de la cosecha. De manera que el colono, no bien entra a ocupar su predio se siente propietario. En esta forma, demás está decir que cultivará con verdadero amor su parcela. Ya lo dijo el pensador inglés en términos parecidos: “Dad a un agricultor en arrendamiento un jardín y lo convertirá en un erial; dad en propiedad un erial y lo convertirá en un jardín.” Sin duda alguna que para esta nueva colonización se exigirá muy escrupulosamente moralidad reconocida y hábitos de trabajo, debiendo además, cada colono hacer de su peculio, un rancho y un pozo, poseyendo, además, la semilla y herramientas necesarias para afrontar la labor de la siembra. Es decir, que el colono debe poseer en elementos o dinero efectivo, de 1.500a 2.000 pesos. Sobre este particular, es bueno recordar que ningún agricultor que trabaja su tierra posee menos de esta suma de animales, herramientas e implementos de labor. Decir lo contrario sería aceptar implícitamente que el colono que no posea estos elementos en forma ostensible, los tiene a buen recaudo bajo el nombre de un tercero para capear algún fracaso o zafar a la mano del acreedor.
Las chacras que se transferirán según esta forma de venta, serán de una superficie de 250 hectáreas destinadas a chacras agropecuarias. La sociedad Trenel gestionará ante el gobierno en el sentido de que toda la tierra que sea dada en venta en estas condiciones sea inembargable.
Establecerá un vivero regional, destinando para ello 35 hectáreas de campo y especialmente para frutales y forestales. Estas plantas se darán gratis a los colonos para que las distribuyan en sus predios. Las que se planten y prosperen, serán pagadas por la sociedad a tanto por vegetal y como una retribución.
No conocemos un procedimiento más práctico, más noble y más eficaz para propender al culto de las plantas, difundir la huerta frutal y divulgar el cerco vivo, tan necesario en las regiones del norte y en toda la Pampa. Aparejado a esta organización de cultura vegetal, se organizará el regadío por sistema de norias que elevarán 60 toneladas de agua por hora, estimulando así a los colonos a la disciplina y aprovechamiento del agua que es obra de civilización.
Tan vasto y grandioso plan, concretado en sus contornos capitales está en vísperas de llevarse a la práctica. Cuatro o cinco millones de ladrillos, hornados ya, levantarán en seguida los cimientos de los grandes edificios destinados a hotel, a molinos y hospital; nuevas líneas reforman y subdividen en el plano la inmensa propiedad, mientras los primeros alfalfares anuncian, florecientes y magníficos, que ha llegado la hora de la renovación.
¿Queréis un espécimen más acabado de la colonización moderna? ¿Queréis una expresión más simpáticadel cooperativismo, por la acción espontánea del capital frente al trabajo? Por que no hay duda alguna de que estamos en presencia de un caso único en la República y quizá en el mundo. No será un invento, tomando por separado cada una de sus proyecciones, pero es una combinación magistral, cuyo modelo será inútil buscarlo en la colonización privada de las más avanzadas naciones del orbe. Se busca algo más grande y duradero que la comodidad transitoria del colono; se persigue el noble propósito de “hacerle patria"—y “ubi bene ibi patria"—orientación magnífica que lleva todo el espíritu de una elocuente argentinidad. ¡Bien se conoce que detrás del proyecto está la garra del erudito, la fe del práctico y la concepción augural del maestro!
Y sabedlo bien, hombres de empresa y potentados del país, que solo veis vuestro éxito en las redituaciones fáciles del capital absorbente como la piedra imantada sobre las limaduras del hierro—sabedlo, que frente a esta valiente reforma, una mujer, una gran mujer, ha puesto todo su espíritu generoso y su clara visión. Una gran mujer, una mujer argentina que preside y orienta la sociedad Estancia y Colonias Trenel, bajo cuyo arbitrio juegan setenta millones de pesos, que dirije sus sesiones, lleva la palabra directriz y encarrila los debates, y que a su raro talento e inmensa filantropía, une las dotes de una acendrada modestia.
De vez en cuando una racha de feminismo nos llega del norte con la claridad de una gran conquista. Pero no siempre el triunfo novelero y aparentemente viril de las faldas, despeja horizontes definitivos a la mujer. El Capitolio de Wáshington fué testigo hace unos meses de una escena sintomática. La diputada X, prototipo del caudillo feminista, se desmayaba en su banca al votarse la ruptura de relaciones con Alemania. ¿Qué es, entonces, el feminismo, preguntamos nosotros? ¿Será como lo plantea, en este caso, Estados Unidos o como podemos concebirlo nosotros, con este modelo de compatriota, que bellamente, silenciosamente, pone su fortuna y su talento en favor de la patria y su corazón en favor del bien?...
Eventualidades.Sucesos que pueden ocurrir.
A recaudo.En seguridad.
Percibir.Recibir.
Sufragar.Pagar.
Anomalía.Contrasentido.
Gravámen.Recargo en el precio.
Manufactura.La obra que se hace con la materia prima, sea a mano, sea con máquina.
Accesorios.Auxiliares.
Manipuleo.De “manipulear”: operar con las manos.
Ingiere.Traga, come.
Dispensario.Establecimiento o local donde se dan consultas y medicamentos a los enfermos menesterosos.
Aforismo.Sentencia, máxima o afirmación formulada en pocas palabras.
Erial.Tierra o campo sin cultivar ni labrar.
Implícitamente.Sin que esté expresado.
Capear.Afrontar.
Zafar.Escapar.
Transferirán.De “transferir”: pasar a otro.
Norias.Aparato para sacar agua de los pozos.
Orbe.El mundo.
Redituaciones.Rentas, intereses producidos por el capital.
Arbitrio.Dirección.
Acendrada.Completa.
Prototipo.El más perfecto modelo.