XIII
A Dafne ya los brazos le crecían,[354]y en luengos ramos vueltos se mostraban;en verdes hojas vi que se tornabanlos cabellos que al oro escurecían.De áspera corteza se cubrían5los tiernos miembros, que aún bullendo estaban;los blancos pies en tierra se hincaban,y en torcidas raíces se volvían.Aquel que fue la causa de tal daño,a fuerza de llorar, crecer hacía10este árbol que con lágrimas regaba.¡Oh miserable estado, oh mal tamaño!¡Que con lloralla cresca cada díala causa y la razón por que lloraba!
A Dafne ya los brazos le crecían,[354]y en luengos ramos vueltos se mostraban;en verdes hojas vi que se tornabanlos cabellos que al oro escurecían.De áspera corteza se cubrían5los tiernos miembros, que aún bullendo estaban;los blancos pies en tierra se hincaban,y en torcidas raíces se volvían.Aquel que fue la causa de tal daño,a fuerza de llorar, crecer hacía10este árbol que con lágrimas regaba.¡Oh miserable estado, oh mal tamaño!¡Que con lloralla cresca cada díala causa y la razón por que lloraba!
A Dafne ya los brazos le crecían,[354]
y en luengos ramos vueltos se mostraban;
en verdes hojas vi que se tornaban
los cabellos que al oro escurecían.
De áspera corteza se cubrían5
los tiernos miembros, que aún bullendo estaban;
los blancos pies en tierra se hincaban,
y en torcidas raíces se volvían.
Aquel que fue la causa de tal daño,
a fuerza de llorar, crecer hacía10
este árbol que con lágrimas regaba.
¡Oh miserable estado, oh mal tamaño!
¡Que con lloralla cresca cada día
la causa y la razón por que lloraba!