XXXIV
Gracias al cielo doy que ya del cuellodel todo el grave yugo he sacudido,y que del viento el mar embravecidoveré desde la tierra sin temello.Veré colgada de un sutil cabello[387]5la vida del amante embebecidoen su error, y en su engaño adormecido,sordo a las voces que le avisan dello.Alegrárame el mal de los mortales;mas no es mi corazón tan inhumano10en aqueste mi error como parece,porque yo huelgo, como huelga el sano,no de ver a los otros en los males,sino de ver que dellos él carece.[388]
Gracias al cielo doy que ya del cuellodel todo el grave yugo he sacudido,y que del viento el mar embravecidoveré desde la tierra sin temello.Veré colgada de un sutil cabello[387]5la vida del amante embebecidoen su error, y en su engaño adormecido,sordo a las voces que le avisan dello.Alegrárame el mal de los mortales;mas no es mi corazón tan inhumano10en aqueste mi error como parece,porque yo huelgo, como huelga el sano,no de ver a los otros en los males,sino de ver que dellos él carece.[388]
Gracias al cielo doy que ya del cuello
del todo el grave yugo he sacudido,
y que del viento el mar embravecido
veré desde la tierra sin temello.
Veré colgada de un sutil cabello[387]5
la vida del amante embebecido
en su error, y en su engaño adormecido,
sordo a las voces que le avisan dello.
Alegrárame el mal de los mortales;
mas no es mi corazón tan inhumano10
en aqueste mi error como parece,
porque yo huelgo, como huelga el sano,
no de ver a los otros en los males,
sino de ver que dellos él carece.[388]