1ª. Al verificar la seleccion de las obras de Sor Juana Ines de la Cruz, he creido conveniente cambiar ó simplificar los títulos ampulosos y enfáticos de muchas poesías, pues no habia para qué conservar un defecto que era propio del tiempo de la autora, y cuya correccion en nada altera lo sustancial de sus producciones.
2ª. He corregido la ortografía, cuyos vicios maleaban el sentido de mas de un pasage.
3ª. He hecho unas pocas y breves alteraciones en los lugares en que no cabe duda que las faltas ó errores provienen de la imprenta; libertad que me he tomado con tanta mas razon, cuanto las ediciones de los tres tomos que he consultado, son viciadas por demas, y ninguno tiene fe de erratas.
4ª. De varias piezas no he tomado sino fragmentos; pero lo he verificado de manera que, en lo posible, tengan ilacion y sentido cabal; esto es, que para ser entendidos no les haga falta la parte suprimida.
En ninguno de los cuatro casos se hallará ni el mas ligero cambio ú omision que pueda desfigurar, en el fondo ó en la forma, las producciones de la insigne religiosa que hoy vuelven á salir á luz; al contrario, ademas de fielmente copiadas van exentas de la mala compañía de otras que las oscurecian, y puestas en el órden conveniente.
J. Leon Mera.
A los condes de Paredes, vireyes de Méjico, con motivo de haber concurrido á una fiesta en el monasterio de San Gerónimo.[F]
Hoy que las luces divinasDe uno y otro luminarSe avecinan á la tierraSin ocultarse en el mar:Hoy que se muestran benignos,Depuesto el tono real,Jove sin vibrar el rayo,Juno sin la majestad:Hoy que Vénus de sus cisnesDesunce el carro triunfal,Y por América olvidaDe Chipre la amenidad:Hoy que gloriosa BelonaTremola señas de paz,Y por el ramo de olivaDepone el asta fatal:Hoy que Apolo ardiente dejaEl monte de fatigar,Y dejadas las saetasUsa la lira no mas:Hoy que pacífico MarteDeja el estruendo marcial,Y en tranquila paz conmutaEl estrépito campal:Hoy que Alcídes apacibleEn dulce tranquilidadY con mejor Yole cambiaLo fuerte por lo galan:Hoy, en fin, que en esta casaHumanada la deidad,Cuanto está mas disfrazada,Tanto está mas celestial,Su dueño, que en reverentesObsequios quiere mostrarQue solo paga en deseosLo que no puede pagar,No intenta pedir perdones,Aunque ve su cortedad,Pues sabe que en los favoresEl primero es perdonar;Y pedir lo que se ha dadoFuera querer estrecharDe una peticion al votoTanta liberalidad;Pues sabe que las deidadesNo tienen necesidad,Como obran independientes,De méritos para obrar;Porque ántes en el indignoHace la grandeza mas:Que es la estrechez del mendigoLisonja del liberal;Que á no haber necesitadosNo hallara objeto capaz,Y era frustránea potenciaA faltar necesidad.El bien es comunicable,Y si llegara á faltarCon quien, siempre fuera bien,Mas no fuera utilidad.Y así gustoso en su esfera,Otra no quiere envidiar,Pues merece que tres solesLe lleguen á iluminar;Y remitiendo al silencioLo que no puede esplicar,A sí mismo de sus dichasLos parabienes se da.
Hoy que las luces divinasDe uno y otro luminarSe avecinan á la tierraSin ocultarse en el mar:Hoy que se muestran benignos,Depuesto el tono real,Jove sin vibrar el rayo,Juno sin la majestad:Hoy que Vénus de sus cisnesDesunce el carro triunfal,Y por América olvidaDe Chipre la amenidad:Hoy que gloriosa BelonaTremola señas de paz,Y por el ramo de olivaDepone el asta fatal:Hoy que Apolo ardiente dejaEl monte de fatigar,Y dejadas las saetasUsa la lira no mas:Hoy que pacífico MarteDeja el estruendo marcial,Y en tranquila paz conmutaEl estrépito campal:Hoy que Alcídes apacibleEn dulce tranquilidadY con mejor Yole cambiaLo fuerte por lo galan:Hoy, en fin, que en esta casaHumanada la deidad,Cuanto está mas disfrazada,Tanto está mas celestial,Su dueño, que en reverentesObsequios quiere mostrarQue solo paga en deseosLo que no puede pagar,No intenta pedir perdones,Aunque ve su cortedad,Pues sabe que en los favoresEl primero es perdonar;Y pedir lo que se ha dadoFuera querer estrecharDe una peticion al votoTanta liberalidad;Pues sabe que las deidadesNo tienen necesidad,Como obran independientes,De méritos para obrar;Porque ántes en el indignoHace la grandeza mas:Que es la estrechez del mendigoLisonja del liberal;Que á no haber necesitadosNo hallara objeto capaz,Y era frustránea potenciaA faltar necesidad.El bien es comunicable,Y si llegara á faltarCon quien, siempre fuera bien,Mas no fuera utilidad.Y así gustoso en su esfera,Otra no quiere envidiar,Pues merece que tres solesLe lleguen á iluminar;Y remitiendo al silencioLo que no puede esplicar,A sí mismo de sus dichasLos parabienes se da.
Hoy que las luces divinasDe uno y otro luminarSe avecinan á la tierraSin ocultarse en el mar:
Hoy que se muestran benignos,Depuesto el tono real,Jove sin vibrar el rayo,Juno sin la majestad:
Hoy que Vénus de sus cisnesDesunce el carro triunfal,Y por América olvidaDe Chipre la amenidad:
Hoy que gloriosa BelonaTremola señas de paz,Y por el ramo de olivaDepone el asta fatal:
Hoy que Apolo ardiente dejaEl monte de fatigar,Y dejadas las saetasUsa la lira no mas:
Hoy que pacífico MarteDeja el estruendo marcial,Y en tranquila paz conmutaEl estrépito campal:
Hoy que Alcídes apacibleEn dulce tranquilidadY con mejor Yole cambiaLo fuerte por lo galan:
Hoy, en fin, que en esta casaHumanada la deidad,Cuanto está mas disfrazada,Tanto está mas celestial,
Su dueño, que en reverentesObsequios quiere mostrarQue solo paga en deseosLo que no puede pagar,
No intenta pedir perdones,Aunque ve su cortedad,Pues sabe que en los favoresEl primero es perdonar;
Y pedir lo que se ha dadoFuera querer estrecharDe una peticion al votoTanta liberalidad;
Pues sabe que las deidadesNo tienen necesidad,Como obran independientes,De méritos para obrar;
Porque ántes en el indignoHace la grandeza mas:Que es la estrechez del mendigoLisonja del liberal;
Que á no haber necesitadosNo hallara objeto capaz,Y era frustránea potenciaA faltar necesidad.
El bien es comunicable,Y si llegara á faltarCon quien, siempre fuera bien,Mas no fuera utilidad.
Y así gustoso en su esfera,Otra no quiere envidiar,Pues merece que tres solesLe lleguen á iluminar;
Y remitiendo al silencioLo que no puede esplicar,A sí mismo de sus dichasLos parabienes se da.
Dando el parabien á un doctorado.
Gallardo jóven ilustre,Que en bien logrados abrilesDe sazon temprana ofrecesFrutos que el Otoño envidie.Tú que en gloriosa palestraDe las literarias lides,Al alto honor de las cienciasNuevo añades sacro timbre;Cuyo nombre será siempre,En inscripciones plausibles,Fatiga honrosa á los bronces,Dulce afan á los buriles;Hoy que doctoral insigniaTu dichosa frente ciñe,Y que de la amarga siembraGustosos frutos percibes,Goza el laurel, goza el premioQue tu fama te apercibe,Puro blason que te adorne,Cándido honor que te anime;Gózale honroso, aun que cortoDesigualmente compiteEl que tus sienes halagaAl que tus méritos piden;Gózale, excepcion del tiempo,Y porque el mundo te admire,Vive tanto como sabes,Goza tanto como vives.
Gallardo jóven ilustre,Que en bien logrados abrilesDe sazon temprana ofrecesFrutos que el Otoño envidie.Tú que en gloriosa palestraDe las literarias lides,Al alto honor de las cienciasNuevo añades sacro timbre;Cuyo nombre será siempre,En inscripciones plausibles,Fatiga honrosa á los bronces,Dulce afan á los buriles;Hoy que doctoral insigniaTu dichosa frente ciñe,Y que de la amarga siembraGustosos frutos percibes,Goza el laurel, goza el premioQue tu fama te apercibe,Puro blason que te adorne,Cándido honor que te anime;Gózale honroso, aun que cortoDesigualmente compiteEl que tus sienes halagaAl que tus méritos piden;Gózale, excepcion del tiempo,Y porque el mundo te admire,Vive tanto como sabes,Goza tanto como vives.
Gallardo jóven ilustre,Que en bien logrados abrilesDe sazon temprana ofrecesFrutos que el Otoño envidie.
Tú que en gloriosa palestraDe las literarias lides,Al alto honor de las cienciasNuevo añades sacro timbre;
Cuyo nombre será siempre,En inscripciones plausibles,Fatiga honrosa á los bronces,Dulce afan á los buriles;
Hoy que doctoral insigniaTu dichosa frente ciñe,Y que de la amarga siembraGustosos frutos percibes,
Goza el laurel, goza el premioQue tu fama te apercibe,Puro blason que te adorne,Cándido honor que te anime;
Gózale honroso, aun que cortoDesigualmente compiteEl que tus sienes halagaAl que tus méritos piden;
Gózale, excepcion del tiempo,Y porque el mundo te admire,Vive tanto como sabes,Goza tanto como vives.
A un caballero español que dirigió á la autora un romance, diciéndola haber hallado en ella el fénix.
Válgate Apolo por hombre[No acabo de santiguarmeMas que vieja cuando JoveDispara sus triquitraques]De tan paradoja idea,De tan remoto dictámen;Sin duda que este el autorEs de los estravagantes.Buscando dice que vieneAquel pájaro que nadie,Por mas que lo alaben todos,Ha sabido á lo que sabe;Para quien las cetreriasSe inventaron tan en balde,Que es un gallina el alconY una mandria el gerifalte,El azor un avechuelo,Una marimanta el sacre,Un cobarde el tagaroteY un menguado el gavilane;A quien no se le da un bledoDe que se prevenga el guante,Pihuelas y capirote,Con todos los demas trastes,Que bien mirados son unosTrampantojos borëales,Que inventó la golosinaPara alborotar el aire;De cuyo antojo quedaron,Por mucho que lo buscasen,Sardanápalo en ayunas,Heliogábalo con hambre.De él el pobre caballeroDice que viene al alcance,Revolviendo las provinciasY trasegando los mares;Que para hallarlo, de PlinioUn itinerario trae,Y un mandamiento de ApoloCon las señas derara avis.¿No echas de ver, peregrino,Que el fénix sin semejanteEs de Plinio la mentiraQue de sí misma renace?En fin, hasta aquí es nonada;Mas nunca falta quien canteDaca el fénix, toma el fénix,En cada esquina de calle.Es lo mejor que es á míA quien quiere encenizarme,O enfenixarme, supuestoQue allá uno y otro se sale.Dice que yo soy la fénixQue, burlando las edades,Ya se vive, ya se muereYa se entierra, ya se nace;La que hace de cuna y tumbaDiptongo tan admirable,Que le mece de nacidaLa que le guardó cadáver;La que en fragantes incendiosDe las gomas mas suaves,Es parecer consumirseVolver á vivificarse;La mayorazga del sol,Que, cuando su pompa esparce,Le engasta Ceilan el pico,Le enriza Ofir el plumage;La que mira con záfiros,La que vuela con diamantes,La que pica con rubíesY respira suavidades;La que Atrópos y LaquésisEs de su vital estambre;Pues es la que corta el hiloY la que vuelve á enhebrarle.Que yo soy, jurado Apolo,La que vive de portante,Y en la vida como en venta,Ya se mete, ya se sale.Que es Arabia la felizDonde sucedió á mi madreMala noche y parir hembra,Segun dicen los refranes.(Refranes, dije, y es queMe lo rogó el consonante,Y porque hay regla que dice;Pro singulare plurale)En fin, donde se pasóLa rota de Roncesválles;Aunque quien nació de nonesno debiera tener pares.Que yo soy la que andar sueleEn símiles elegantes,Abultando los renglonesY engalanando romances.El lo dice, y de maneraEficaz lo persüadeQue casi estoy por crerlo,Y de afirmarlo por casi.¡Qué fuera, que fuera yoY no lo supiera ántes!Pues ¿quién duda que es el fénixEl que ménos de sí sabe?Por Dios, yo lo quiero ser,Pésele á quien le pesare;Pues de que me queme yoNo hay razon que otro se abrase.Yo no pensaba en tal cosa;Mas si él gusta graduarmeDe fénix, ¿he de echar yoAqueste honor á la calle?¿Qué mucho que yo lo admita?Pues nadie puede espantarseDe que haya quien se enfenice,Cuando hay quien se ensalamandre,Y de esto segundo vemosCada dia los amantes,Al incendio de unos ojosConsumirse sin quemarse;Pues luego no será mucho,Ni cosa para culparme,Si hay solamandras barbadasQue haya fénix que no barbe,Quizá por esto nacíDonde los rayos solaresMe mirasen de hito en hito,No vizcos, como á otras partes.Lo que mas gusto me ha dadoEs ver que de aquí adelanteTengo solamente yoDe ser todo mi linage.¿Hay cosa como saberQue no dependo de nadie,Que he de vivirme y morirmeCuando á mí se me antojare?¿Que no soy término yaDe relaciones vulgares,Ni ha de cansarme el parienteNi molestarme el compadre?¿Que yo soy toda mi especie,Y que á nadie he de inclinarme,Pues cualquiera debe soloAmar á su semejante?¿Que al médico no he de verHacer juicio de mi achaque,Pagándole el que me cureTanto como el que me mate?¿Que mi tintero es la hogueraDonde tengo de quemarme,Supliendo los algodonesPor aromas orientales?¿Que las plumas con que escriboSon las que al viento se baten,No ménos para vivirmeQue para resucitarme?¿Que no he de hacer testamento,Ni cansarme enitem mases,Ni inventario, pues yo mismaHe de volver á heredarme?Gracias á Dios que ya noHe de moler chocolate,Ni me ha de moler á míQuien viniere á visitarme.Ya con estas buenas nuevasDe hoy mas tengo de estimarme,Y de etiquetas de fénixNo he de perder un instante.Ni tengo ya de sufrirQue en mí los poetas hablen,Ni ha de verme de sus ojosEl que no me lo pagare.¿Cómo? Eso se querrianTener el fénix de balde:¿Para qué tengo yo picoSi no es para despicarme?¡Qué dieran los saltimbancosPara poder agarrarme,Y llevarme como monstruoPor esos andurrïalesDe Italia y Francia, que sonAmigas de novedades!Y ¡qué pagaran por verLa cabeza del gigante,Diciendo: “Quien ver el fénixQuisiere, dos cuartos pague,Que lo muestra maese PedroEn la posada de Jáques!”Aqueso no, no vereisEn este fénix, vergantes,Que por eso está encerradoDebajo de treinta llaves.Y supuesto, caballero,Que á costa de mil afanesEn la Invencion de la CruzVos la del fénix hallásteis.Por modo de privilegioDe inventor, quiero que nadiePueda, sin vuestra licencia,A otra cosa compararme.
Válgate Apolo por hombre[No acabo de santiguarmeMas que vieja cuando JoveDispara sus triquitraques]De tan paradoja idea,De tan remoto dictámen;Sin duda que este el autorEs de los estravagantes.Buscando dice que vieneAquel pájaro que nadie,Por mas que lo alaben todos,Ha sabido á lo que sabe;Para quien las cetreriasSe inventaron tan en balde,Que es un gallina el alconY una mandria el gerifalte,El azor un avechuelo,Una marimanta el sacre,Un cobarde el tagaroteY un menguado el gavilane;A quien no se le da un bledoDe que se prevenga el guante,Pihuelas y capirote,Con todos los demas trastes,Que bien mirados son unosTrampantojos borëales,Que inventó la golosinaPara alborotar el aire;De cuyo antojo quedaron,Por mucho que lo buscasen,Sardanápalo en ayunas,Heliogábalo con hambre.De él el pobre caballeroDice que viene al alcance,Revolviendo las provinciasY trasegando los mares;Que para hallarlo, de PlinioUn itinerario trae,Y un mandamiento de ApoloCon las señas derara avis.¿No echas de ver, peregrino,Que el fénix sin semejanteEs de Plinio la mentiraQue de sí misma renace?En fin, hasta aquí es nonada;Mas nunca falta quien canteDaca el fénix, toma el fénix,En cada esquina de calle.Es lo mejor que es á míA quien quiere encenizarme,O enfenixarme, supuestoQue allá uno y otro se sale.Dice que yo soy la fénixQue, burlando las edades,Ya se vive, ya se muereYa se entierra, ya se nace;La que hace de cuna y tumbaDiptongo tan admirable,Que le mece de nacidaLa que le guardó cadáver;La que en fragantes incendiosDe las gomas mas suaves,Es parecer consumirseVolver á vivificarse;La mayorazga del sol,Que, cuando su pompa esparce,Le engasta Ceilan el pico,Le enriza Ofir el plumage;La que mira con záfiros,La que vuela con diamantes,La que pica con rubíesY respira suavidades;La que Atrópos y LaquésisEs de su vital estambre;Pues es la que corta el hiloY la que vuelve á enhebrarle.Que yo soy, jurado Apolo,La que vive de portante,Y en la vida como en venta,Ya se mete, ya se sale.Que es Arabia la felizDonde sucedió á mi madreMala noche y parir hembra,Segun dicen los refranes.(Refranes, dije, y es queMe lo rogó el consonante,Y porque hay regla que dice;Pro singulare plurale)En fin, donde se pasóLa rota de Roncesválles;Aunque quien nació de nonesno debiera tener pares.Que yo soy la que andar sueleEn símiles elegantes,Abultando los renglonesY engalanando romances.El lo dice, y de maneraEficaz lo persüadeQue casi estoy por crerlo,Y de afirmarlo por casi.¡Qué fuera, que fuera yoY no lo supiera ántes!Pues ¿quién duda que es el fénixEl que ménos de sí sabe?Por Dios, yo lo quiero ser,Pésele á quien le pesare;Pues de que me queme yoNo hay razon que otro se abrase.Yo no pensaba en tal cosa;Mas si él gusta graduarmeDe fénix, ¿he de echar yoAqueste honor á la calle?¿Qué mucho que yo lo admita?Pues nadie puede espantarseDe que haya quien se enfenice,Cuando hay quien se ensalamandre,Y de esto segundo vemosCada dia los amantes,Al incendio de unos ojosConsumirse sin quemarse;Pues luego no será mucho,Ni cosa para culparme,Si hay solamandras barbadasQue haya fénix que no barbe,Quizá por esto nacíDonde los rayos solaresMe mirasen de hito en hito,No vizcos, como á otras partes.Lo que mas gusto me ha dadoEs ver que de aquí adelanteTengo solamente yoDe ser todo mi linage.¿Hay cosa como saberQue no dependo de nadie,Que he de vivirme y morirmeCuando á mí se me antojare?¿Que no soy término yaDe relaciones vulgares,Ni ha de cansarme el parienteNi molestarme el compadre?¿Que yo soy toda mi especie,Y que á nadie he de inclinarme,Pues cualquiera debe soloAmar á su semejante?¿Que al médico no he de verHacer juicio de mi achaque,Pagándole el que me cureTanto como el que me mate?¿Que mi tintero es la hogueraDonde tengo de quemarme,Supliendo los algodonesPor aromas orientales?¿Que las plumas con que escriboSon las que al viento se baten,No ménos para vivirmeQue para resucitarme?¿Que no he de hacer testamento,Ni cansarme enitem mases,Ni inventario, pues yo mismaHe de volver á heredarme?Gracias á Dios que ya noHe de moler chocolate,Ni me ha de moler á míQuien viniere á visitarme.Ya con estas buenas nuevasDe hoy mas tengo de estimarme,Y de etiquetas de fénixNo he de perder un instante.Ni tengo ya de sufrirQue en mí los poetas hablen,Ni ha de verme de sus ojosEl que no me lo pagare.¿Cómo? Eso se querrianTener el fénix de balde:¿Para qué tengo yo picoSi no es para despicarme?¡Qué dieran los saltimbancosPara poder agarrarme,Y llevarme como monstruoPor esos andurrïalesDe Italia y Francia, que sonAmigas de novedades!Y ¡qué pagaran por verLa cabeza del gigante,Diciendo: “Quien ver el fénixQuisiere, dos cuartos pague,Que lo muestra maese PedroEn la posada de Jáques!”Aqueso no, no vereisEn este fénix, vergantes,Que por eso está encerradoDebajo de treinta llaves.Y supuesto, caballero,Que á costa de mil afanesEn la Invencion de la CruzVos la del fénix hallásteis.Por modo de privilegioDe inventor, quiero que nadiePueda, sin vuestra licencia,A otra cosa compararme.
Válgate Apolo por hombre[No acabo de santiguarmeMas que vieja cuando JoveDispara sus triquitraques]
De tan paradoja idea,De tan remoto dictámen;Sin duda que este el autorEs de los estravagantes.
Buscando dice que vieneAquel pájaro que nadie,Por mas que lo alaben todos,Ha sabido á lo que sabe;
Para quien las cetreriasSe inventaron tan en balde,Que es un gallina el alconY una mandria el gerifalte,
El azor un avechuelo,Una marimanta el sacre,Un cobarde el tagaroteY un menguado el gavilane;
A quien no se le da un bledoDe que se prevenga el guante,Pihuelas y capirote,Con todos los demas trastes,
Que bien mirados son unosTrampantojos borëales,Que inventó la golosinaPara alborotar el aire;
De cuyo antojo quedaron,Por mucho que lo buscasen,Sardanápalo en ayunas,Heliogábalo con hambre.
De él el pobre caballeroDice que viene al alcance,Revolviendo las provinciasY trasegando los mares;
Que para hallarlo, de PlinioUn itinerario trae,Y un mandamiento de ApoloCon las señas derara avis.
¿No echas de ver, peregrino,Que el fénix sin semejanteEs de Plinio la mentiraQue de sí misma renace?
En fin, hasta aquí es nonada;Mas nunca falta quien canteDaca el fénix, toma el fénix,En cada esquina de calle.
Es lo mejor que es á míA quien quiere encenizarme,O enfenixarme, supuestoQue allá uno y otro se sale.
Dice que yo soy la fénixQue, burlando las edades,Ya se vive, ya se muereYa se entierra, ya se nace;
La que hace de cuna y tumbaDiptongo tan admirable,Que le mece de nacidaLa que le guardó cadáver;
La que en fragantes incendiosDe las gomas mas suaves,Es parecer consumirseVolver á vivificarse;
La mayorazga del sol,Que, cuando su pompa esparce,Le engasta Ceilan el pico,Le enriza Ofir el plumage;
La que mira con záfiros,La que vuela con diamantes,La que pica con rubíesY respira suavidades;
La que Atrópos y LaquésisEs de su vital estambre;Pues es la que corta el hiloY la que vuelve á enhebrarle.
Que yo soy, jurado Apolo,La que vive de portante,Y en la vida como en venta,Ya se mete, ya se sale.
Que es Arabia la felizDonde sucedió á mi madreMala noche y parir hembra,Segun dicen los refranes.
(Refranes, dije, y es queMe lo rogó el consonante,Y porque hay regla que dice;Pro singulare plurale)
En fin, donde se pasóLa rota de Roncesválles;Aunque quien nació de nonesno debiera tener pares.
Que yo soy la que andar sueleEn símiles elegantes,Abultando los renglonesY engalanando romances.
El lo dice, y de maneraEficaz lo persüadeQue casi estoy por crerlo,Y de afirmarlo por casi.
¡Qué fuera, que fuera yoY no lo supiera ántes!Pues ¿quién duda que es el fénixEl que ménos de sí sabe?
Por Dios, yo lo quiero ser,Pésele á quien le pesare;Pues de que me queme yoNo hay razon que otro se abrase.
Yo no pensaba en tal cosa;Mas si él gusta graduarmeDe fénix, ¿he de echar yoAqueste honor á la calle?
¿Qué mucho que yo lo admita?Pues nadie puede espantarseDe que haya quien se enfenice,Cuando hay quien se ensalamandre,
Y de esto segundo vemosCada dia los amantes,Al incendio de unos ojosConsumirse sin quemarse;
Pues luego no será mucho,Ni cosa para culparme,Si hay solamandras barbadasQue haya fénix que no barbe,
Quizá por esto nacíDonde los rayos solaresMe mirasen de hito en hito,No vizcos, como á otras partes.
Lo que mas gusto me ha dadoEs ver que de aquí adelanteTengo solamente yoDe ser todo mi linage.
¿Hay cosa como saberQue no dependo de nadie,Que he de vivirme y morirmeCuando á mí se me antojare?
¿Que no soy término yaDe relaciones vulgares,Ni ha de cansarme el parienteNi molestarme el compadre?
¿Que yo soy toda mi especie,Y que á nadie he de inclinarme,Pues cualquiera debe soloAmar á su semejante?
¿Que al médico no he de verHacer juicio de mi achaque,Pagándole el que me cureTanto como el que me mate?
¿Que mi tintero es la hogueraDonde tengo de quemarme,Supliendo los algodonesPor aromas orientales?
¿Que las plumas con que escriboSon las que al viento se baten,No ménos para vivirmeQue para resucitarme?
¿Que no he de hacer testamento,Ni cansarme enitem mases,Ni inventario, pues yo mismaHe de volver á heredarme?
Gracias á Dios que ya noHe de moler chocolate,Ni me ha de moler á míQuien viniere á visitarme.
Ya con estas buenas nuevasDe hoy mas tengo de estimarme,Y de etiquetas de fénixNo he de perder un instante.
Ni tengo ya de sufrirQue en mí los poetas hablen,Ni ha de verme de sus ojosEl que no me lo pagare.
¿Cómo? Eso se querrianTener el fénix de balde:¿Para qué tengo yo picoSi no es para despicarme?
¡Qué dieran los saltimbancosPara poder agarrarme,Y llevarme como monstruoPor esos andurrïales
De Italia y Francia, que sonAmigas de novedades!Y ¡qué pagaran por verLa cabeza del gigante,
Diciendo: “Quien ver el fénixQuisiere, dos cuartos pague,Que lo muestra maese PedroEn la posada de Jáques!”
Aqueso no, no vereisEn este fénix, vergantes,Que por eso está encerradoDebajo de treinta llaves.
Y supuesto, caballero,Que á costa de mil afanesEn la Invencion de la CruzVos la del fénix hallásteis.
Por modo de privilegioDe inventor, quiero que nadiePueda, sin vuestra licencia,A otra cosa compararme.
A la condesa de Paredes, escusándose de enviarla un cuaderno de música.
Despues de estimar mi amor,Excelsa, bella María,El que en la divina vuestraConserveis memorias mias;Despues de haber admiradoQue en vuestra soberanía,No borrada de mi amorSe mantenga la noticia;Paso á daros la razonQue á no obedecer me obligaVuestro precepto, si es que hayPara esto disculpa digna.De la música un cuadernoPedis, y es cosa precisaQue me haga á mí disonanciaQue me pidais armonías.¿A mí, señora, conciertos,Cuando yo en toda mi vidaNo he hecho cosa que pudieraSonarme bien á mí misma?¿Yo arte de composiciones,Reglas, caracteres, cifras,Proporciones, cantidades,Intervalos, puntos, líneas?Quebrándome la cabezaSobre cómo son las sismas,Si son cabales las comas,En qué el tono se divisa;Si el semitono incantableEn número impar estriba,A Pitágoras sobre estoRevolviendo las cenizas;Si el diatesaron ser debePor consonancia tenida,Citando una estravaganteEn que el papa Juan lo afirma;Si el temple de un instrumentoAl hacerlo necesitaDe hacer participacionDe una coma que hay perdida;Si el punto de alteracionA la segunda se inclina,Mas porque ayude á la letra,Que porque á las notas sirva;Si el modo mayor perfectoEn la máxima consista,Y si el menor toca al longo,Cual es altera, cual tripla;Si la imperfeccion que causaA una nota otra mas chica,Es total, ó si es parcial,Esencial ó advenediza;Si la voz que, como vemos,Es cantidad sucesiva,Valga solo aquel respetoCon que una voz de otra dista;Si el diapason y el diapenteEn ser perfectos consistaEn que ni ménos ni masSu composicion admita;Si la tinta es á las notasQuien todo el valor les quita,Siendo así que muchas hayQue les da valor la tinta;Lo que el armónico medioDe sus dos estremos dista,Y del geométrico en que,Y aritmético, distinga;Si á dos mesuras es todaLa música reducida,La una que mida la voz,Y la otra que el tiempo mida;Si la que toca á la vozO ya intensa, ó ya remisaSubiendo, ó bajando, el cantoLlano solo la ejercita;Mas la exterior que le tocaAl tiempo en que es preferida,Mide el compas y á las notasVarios valores asigna;Si la proporcion que hayDelutalre, no es la mismaQue delrealmi, ni elfa,solLo mismo que elsol,ladista;Que aunque es cantidad tan tenue,Que apénas es percibida,Sexquioctava, ó sexquinona,Son proporciones distintas;Si la enarmónica serA práctica reducidaPuede, ó si se queda en serCognicion intelectiva;Si lo cromático el nombreDe los colores recibaDe las teclas, ó lo varioDe las voces añadidas;Y en fin, andar recogiendoLas inmensas baratijasDe calderones, guiones,Chaves, reglas, puntos, cifras,Pide otra capacidadMucho mayor que la mía,Que aspire en las catedralesA gobernar las capillas.Y mas si es porque en él laBella doña PetronilaA la música en su vozNueva añada melodía.¡Enseñar música á un ángel!¿Quién habrá que no se riaDe que la rudeza humanaLas inteligencias rija?Mas si he de hablar la verdad,Es lo que yo algunos dias,Por divertir mis tristezas,Dí en tener esa manía;Y empecé á hacer un tratadoPara ver si reduciaA mayor facilidadLas reglas que andan escritas.En èl, si mal no me acuerdo,Me parece que decia,Que es una línea espiral,No un círculo, la armonía;Y por razon de su formaRevuelta sobre sí mismaLa intituléCaracol,Porque esa revuelta hacia;Pero este está tan informe,Que no solo es cosa indignaDe vuestras manos, mas juzgoQue aun le desechan las mias.Por esto no os le remito;Mas como el Cielo permitaA mi salud mas alientos,Y algun espacio á mi vida,Yo procuraré enmendarle,Porque teniendo la dichaDe ponerle á vuestros pies,Me cause gloriosa envidia.De don Pedro y don MartinNo podreis culpar de omisasLas diligencias, que juzgoQue aun excedieron de activas.Y mandadme, que no siempreHa de ser tal mi desdicha,Que queriendo obedeceros,Con querer, no lo consiga.Y al gran marques, mi señor,Le direis de parte mia,Que aun en tan muertas distanciasConservo memorias vivas;Que no olvido de su manoLas mercedes recibidas;Pues no son ingratos todosLos que, al parecer, se olvidan;Que si no se lo repito,Es por la razon ya dicha,De escusar que lo molestaOstente lo agradecida;Que no le escribo, porqueSiendo alhaja tan baldíaLa de mis letras, no intentoQue de embarazo le sirva;Y que ya que mi desgraciaDe estar á sus pies me priva,Le serviré en pedir soloA Dios la vuestra y su vida.
Despues de estimar mi amor,Excelsa, bella María,El que en la divina vuestraConserveis memorias mias;Despues de haber admiradoQue en vuestra soberanía,No borrada de mi amorSe mantenga la noticia;Paso á daros la razonQue á no obedecer me obligaVuestro precepto, si es que hayPara esto disculpa digna.De la música un cuadernoPedis, y es cosa precisaQue me haga á mí disonanciaQue me pidais armonías.¿A mí, señora, conciertos,Cuando yo en toda mi vidaNo he hecho cosa que pudieraSonarme bien á mí misma?¿Yo arte de composiciones,Reglas, caracteres, cifras,Proporciones, cantidades,Intervalos, puntos, líneas?Quebrándome la cabezaSobre cómo son las sismas,Si son cabales las comas,En qué el tono se divisa;Si el semitono incantableEn número impar estriba,A Pitágoras sobre estoRevolviendo las cenizas;Si el diatesaron ser debePor consonancia tenida,Citando una estravaganteEn que el papa Juan lo afirma;Si el temple de un instrumentoAl hacerlo necesitaDe hacer participacionDe una coma que hay perdida;Si el punto de alteracionA la segunda se inclina,Mas porque ayude á la letra,Que porque á las notas sirva;Si el modo mayor perfectoEn la máxima consista,Y si el menor toca al longo,Cual es altera, cual tripla;Si la imperfeccion que causaA una nota otra mas chica,Es total, ó si es parcial,Esencial ó advenediza;Si la voz que, como vemos,Es cantidad sucesiva,Valga solo aquel respetoCon que una voz de otra dista;Si el diapason y el diapenteEn ser perfectos consistaEn que ni ménos ni masSu composicion admita;Si la tinta es á las notasQuien todo el valor les quita,Siendo así que muchas hayQue les da valor la tinta;Lo que el armónico medioDe sus dos estremos dista,Y del geométrico en que,Y aritmético, distinga;Si á dos mesuras es todaLa música reducida,La una que mida la voz,Y la otra que el tiempo mida;Si la que toca á la vozO ya intensa, ó ya remisaSubiendo, ó bajando, el cantoLlano solo la ejercita;Mas la exterior que le tocaAl tiempo en que es preferida,Mide el compas y á las notasVarios valores asigna;Si la proporcion que hayDelutalre, no es la mismaQue delrealmi, ni elfa,solLo mismo que elsol,ladista;Que aunque es cantidad tan tenue,Que apénas es percibida,Sexquioctava, ó sexquinona,Son proporciones distintas;Si la enarmónica serA práctica reducidaPuede, ó si se queda en serCognicion intelectiva;Si lo cromático el nombreDe los colores recibaDe las teclas, ó lo varioDe las voces añadidas;Y en fin, andar recogiendoLas inmensas baratijasDe calderones, guiones,Chaves, reglas, puntos, cifras,Pide otra capacidadMucho mayor que la mía,Que aspire en las catedralesA gobernar las capillas.Y mas si es porque en él laBella doña PetronilaA la música en su vozNueva añada melodía.¡Enseñar música á un ángel!¿Quién habrá que no se riaDe que la rudeza humanaLas inteligencias rija?Mas si he de hablar la verdad,Es lo que yo algunos dias,Por divertir mis tristezas,Dí en tener esa manía;Y empecé á hacer un tratadoPara ver si reduciaA mayor facilidadLas reglas que andan escritas.En èl, si mal no me acuerdo,Me parece que decia,Que es una línea espiral,No un círculo, la armonía;Y por razon de su formaRevuelta sobre sí mismaLa intituléCaracol,Porque esa revuelta hacia;Pero este está tan informe,Que no solo es cosa indignaDe vuestras manos, mas juzgoQue aun le desechan las mias.Por esto no os le remito;Mas como el Cielo permitaA mi salud mas alientos,Y algun espacio á mi vida,Yo procuraré enmendarle,Porque teniendo la dichaDe ponerle á vuestros pies,Me cause gloriosa envidia.De don Pedro y don MartinNo podreis culpar de omisasLas diligencias, que juzgoQue aun excedieron de activas.Y mandadme, que no siempreHa de ser tal mi desdicha,Que queriendo obedeceros,Con querer, no lo consiga.Y al gran marques, mi señor,Le direis de parte mia,Que aun en tan muertas distanciasConservo memorias vivas;Que no olvido de su manoLas mercedes recibidas;Pues no son ingratos todosLos que, al parecer, se olvidan;Que si no se lo repito,Es por la razon ya dicha,De escusar que lo molestaOstente lo agradecida;Que no le escribo, porqueSiendo alhaja tan baldíaLa de mis letras, no intentoQue de embarazo le sirva;Y que ya que mi desgraciaDe estar á sus pies me priva,Le serviré en pedir soloA Dios la vuestra y su vida.
Despues de estimar mi amor,Excelsa, bella María,El que en la divina vuestraConserveis memorias mias;
Despues de haber admiradoQue en vuestra soberanía,No borrada de mi amorSe mantenga la noticia;
Paso á daros la razonQue á no obedecer me obligaVuestro precepto, si es que hayPara esto disculpa digna.
De la música un cuadernoPedis, y es cosa precisaQue me haga á mí disonanciaQue me pidais armonías.
¿A mí, señora, conciertos,Cuando yo en toda mi vidaNo he hecho cosa que pudieraSonarme bien á mí misma?
¿Yo arte de composiciones,Reglas, caracteres, cifras,Proporciones, cantidades,Intervalos, puntos, líneas?
Quebrándome la cabezaSobre cómo son las sismas,Si son cabales las comas,En qué el tono se divisa;
Si el semitono incantableEn número impar estriba,A Pitágoras sobre estoRevolviendo las cenizas;
Si el diatesaron ser debePor consonancia tenida,Citando una estravaganteEn que el papa Juan lo afirma;
Si el temple de un instrumentoAl hacerlo necesitaDe hacer participacionDe una coma que hay perdida;
Si el punto de alteracionA la segunda se inclina,Mas porque ayude á la letra,Que porque á las notas sirva;
Si el modo mayor perfectoEn la máxima consista,Y si el menor toca al longo,Cual es altera, cual tripla;
Si la imperfeccion que causaA una nota otra mas chica,Es total, ó si es parcial,Esencial ó advenediza;
Si la voz que, como vemos,Es cantidad sucesiva,Valga solo aquel respetoCon que una voz de otra dista;
Si el diapason y el diapenteEn ser perfectos consistaEn que ni ménos ni masSu composicion admita;
Si la tinta es á las notasQuien todo el valor les quita,Siendo así que muchas hayQue les da valor la tinta;
Lo que el armónico medioDe sus dos estremos dista,Y del geométrico en que,Y aritmético, distinga;
Si á dos mesuras es todaLa música reducida,La una que mida la voz,Y la otra que el tiempo mida;
Si la que toca á la vozO ya intensa, ó ya remisaSubiendo, ó bajando, el cantoLlano solo la ejercita;
Mas la exterior que le tocaAl tiempo en que es preferida,Mide el compas y á las notasVarios valores asigna;
Si la proporcion que hayDelutalre, no es la mismaQue delrealmi, ni elfa,solLo mismo que elsol,ladista;
Que aunque es cantidad tan tenue,Que apénas es percibida,Sexquioctava, ó sexquinona,Son proporciones distintas;
Si la enarmónica serA práctica reducidaPuede, ó si se queda en serCognicion intelectiva;
Si lo cromático el nombreDe los colores recibaDe las teclas, ó lo varioDe las voces añadidas;
Y en fin, andar recogiendoLas inmensas baratijasDe calderones, guiones,Chaves, reglas, puntos, cifras,
Pide otra capacidadMucho mayor que la mía,Que aspire en las catedralesA gobernar las capillas.
Y mas si es porque en él laBella doña PetronilaA la música en su vozNueva añada melodía.
¡Enseñar música á un ángel!¿Quién habrá que no se riaDe que la rudeza humanaLas inteligencias rija?
Mas si he de hablar la verdad,Es lo que yo algunos dias,Por divertir mis tristezas,Dí en tener esa manía;
Y empecé á hacer un tratadoPara ver si reduciaA mayor facilidadLas reglas que andan escritas.
En èl, si mal no me acuerdo,Me parece que decia,Que es una línea espiral,No un círculo, la armonía;
Y por razon de su formaRevuelta sobre sí mismaLa intituléCaracol,Porque esa revuelta hacia;
Pero este está tan informe,Que no solo es cosa indignaDe vuestras manos, mas juzgoQue aun le desechan las mias.
Por esto no os le remito;Mas como el Cielo permitaA mi salud mas alientos,Y algun espacio á mi vida,
Yo procuraré enmendarle,Porque teniendo la dichaDe ponerle á vuestros pies,Me cause gloriosa envidia.
De don Pedro y don MartinNo podreis culpar de omisasLas diligencias, que juzgoQue aun excedieron de activas.
Y mandadme, que no siempreHa de ser tal mi desdicha,Que queriendo obedeceros,Con querer, no lo consiga.
Y al gran marques, mi señor,Le direis de parte mia,Que aun en tan muertas distanciasConservo memorias vivas;
Que no olvido de su manoLas mercedes recibidas;Pues no son ingratos todosLos que, al parecer, se olvidan;
Que si no se lo repito,Es por la razon ya dicha,De escusar que lo molestaOstente lo agradecida;
Que no le escribo, porqueSiendo alhaja tan baldíaLa de mis letras, no intentoQue de embarazo le sirva;
Y que ya que mi desgraciaDe estar á sus pies me priva,Le serviré en pedir soloA Dios la vuestra y su vida.
A la condesa de Galve, en su cumpleaños.
Si el dia en que tú naciste,Bellísima excelsa Elvira,Es ventura para todos,¿Porqué no lo será mia?¿Nací yo acaso en las yerbasO criéme en las ortigas?¿Fué mi ascendiente algun riscoO mi cuna alguna sima?¿No soy yo gente? ¿No es formaRacional la que me anima?¿No desciendo, como todos,De Adan por muy recta línea?¿No hay sindéresis en míCon que lo mejor elija,Y ya que bien no lo entienda,Por lo ménos lo perciba?Pues ¿porqué no he de ir á verte,Cuando todos te visitan?¿Soy ave nocturna paraNo poder andar de dia?Si porque estoy encerradaMe tienes por impedida,Para esos impedimentosTiene el afecto sus limas.Para el alma no hay encierroNi prisiones que la impidan,Pues que solo la aprisionanLas que se forja ella misma.Sutíl y ágil el deseo,No hay, cuando sus plumas gira,Solidez que no penetreNi distancia que no mida.Contento con mi carencia,Mi respeto sacrificaPor el culto que te doyEl gusto que se me quita.Entre el gusto y el decoroQuiere la razon que elijaLo que es adoracion tuya,Antes que la fruicion mia.Yo me alegro de no verte,Porque fuera groseríaQue te cueste una indecenciaEl que yo logre una dicha............Allá voy á verte; peroPerdóname la mentira,Que mal puede ir á un lugarEl que siempre en él habita.Yo siempre de tu asistenciaSoy la mental estantigua,Que te asisto, y no me sientes,Que te sirvo y no me miras.Yo envidiosa de la esferaDichosa que tu iluminas,Formo con mis pensamientosLas alfombras que tu pisas;Y aunque invisible, allí el almaTe venera tan rendida,Que apénas logra el deseoDesperdicios de tu fimbria.Mas cierto que del asuntoEstoy mas de cuatro millas,Que leguas dijera, á noSer el asonante en ía;Revístome de dar años,Que aunque tan no apetecidaDádiva en las damas, esDe la que tu necesitas;Pero es tan breve el espacioDe tu juventud florida,Que á otras se les darán años,Mas á tí se te dan dias.Yo te los doy, y no piensesQue voy desapercibidaDe las alhajas que observaHoy la etiqueta precisas;Pues si de los años esUna cadena la insignia,Tengo la de ser tu esclava;Mira si hay otra mas rica.Por joyel un corazon,Que en vez de diamantes brillaEl fondo de mi fineza,El resplandor de mi dicha.Góceslos como deseo,Como mereces los vivas,Que en lo que quiero y merecesDos infinitos se cifran.No quiero cansarte mas,Porque de que estés es diaHermosa á mas no poder,Y de adrede desabrida.
Si el dia en que tú naciste,Bellísima excelsa Elvira,Es ventura para todos,¿Porqué no lo será mia?¿Nací yo acaso en las yerbasO criéme en las ortigas?¿Fué mi ascendiente algun riscoO mi cuna alguna sima?¿No soy yo gente? ¿No es formaRacional la que me anima?¿No desciendo, como todos,De Adan por muy recta línea?¿No hay sindéresis en míCon que lo mejor elija,Y ya que bien no lo entienda,Por lo ménos lo perciba?Pues ¿porqué no he de ir á verte,Cuando todos te visitan?¿Soy ave nocturna paraNo poder andar de dia?Si porque estoy encerradaMe tienes por impedida,Para esos impedimentosTiene el afecto sus limas.Para el alma no hay encierroNi prisiones que la impidan,Pues que solo la aprisionanLas que se forja ella misma.Sutíl y ágil el deseo,No hay, cuando sus plumas gira,Solidez que no penetreNi distancia que no mida.Contento con mi carencia,Mi respeto sacrificaPor el culto que te doyEl gusto que se me quita.Entre el gusto y el decoroQuiere la razon que elijaLo que es adoracion tuya,Antes que la fruicion mia.Yo me alegro de no verte,Porque fuera groseríaQue te cueste una indecenciaEl que yo logre una dicha............Allá voy á verte; peroPerdóname la mentira,Que mal puede ir á un lugarEl que siempre en él habita.Yo siempre de tu asistenciaSoy la mental estantigua,Que te asisto, y no me sientes,Que te sirvo y no me miras.Yo envidiosa de la esferaDichosa que tu iluminas,Formo con mis pensamientosLas alfombras que tu pisas;Y aunque invisible, allí el almaTe venera tan rendida,Que apénas logra el deseoDesperdicios de tu fimbria.Mas cierto que del asuntoEstoy mas de cuatro millas,Que leguas dijera, á noSer el asonante en ía;Revístome de dar años,Que aunque tan no apetecidaDádiva en las damas, esDe la que tu necesitas;Pero es tan breve el espacioDe tu juventud florida,Que á otras se les darán años,Mas á tí se te dan dias.Yo te los doy, y no piensesQue voy desapercibidaDe las alhajas que observaHoy la etiqueta precisas;Pues si de los años esUna cadena la insignia,Tengo la de ser tu esclava;Mira si hay otra mas rica.Por joyel un corazon,Que en vez de diamantes brillaEl fondo de mi fineza,El resplandor de mi dicha.Góceslos como deseo,Como mereces los vivas,Que en lo que quiero y merecesDos infinitos se cifran.No quiero cansarte mas,Porque de que estés es diaHermosa á mas no poder,Y de adrede desabrida.
Si el dia en que tú naciste,Bellísima excelsa Elvira,Es ventura para todos,¿Porqué no lo será mia?
¿Nací yo acaso en las yerbasO criéme en las ortigas?¿Fué mi ascendiente algun riscoO mi cuna alguna sima?
¿No soy yo gente? ¿No es formaRacional la que me anima?¿No desciendo, como todos,De Adan por muy recta línea?
¿No hay sindéresis en míCon que lo mejor elija,Y ya que bien no lo entienda,Por lo ménos lo perciba?
Pues ¿porqué no he de ir á verte,Cuando todos te visitan?¿Soy ave nocturna paraNo poder andar de dia?
Si porque estoy encerradaMe tienes por impedida,Para esos impedimentosTiene el afecto sus limas.
Para el alma no hay encierroNi prisiones que la impidan,Pues que solo la aprisionanLas que se forja ella misma.
Sutíl y ágil el deseo,No hay, cuando sus plumas gira,Solidez que no penetreNi distancia que no mida.
Contento con mi carencia,Mi respeto sacrificaPor el culto que te doyEl gusto que se me quita.
Entre el gusto y el decoroQuiere la razon que elijaLo que es adoracion tuya,Antes que la fruicion mia.
Yo me alegro de no verte,Porque fuera groseríaQue te cueste una indecenciaEl que yo logre una dicha............Allá voy á verte; peroPerdóname la mentira,Que mal puede ir á un lugarEl que siempre en él habita.
Yo siempre de tu asistenciaSoy la mental estantigua,Que te asisto, y no me sientes,Que te sirvo y no me miras.
Yo envidiosa de la esferaDichosa que tu iluminas,Formo con mis pensamientosLas alfombras que tu pisas;
Y aunque invisible, allí el almaTe venera tan rendida,Que apénas logra el deseoDesperdicios de tu fimbria.
Mas cierto que del asuntoEstoy mas de cuatro millas,Que leguas dijera, á noSer el asonante en ía;
Revístome de dar años,Que aunque tan no apetecidaDádiva en las damas, esDe la que tu necesitas;
Pero es tan breve el espacioDe tu juventud florida,Que á otras se les darán años,Mas á tí se te dan dias.
Yo te los doy, y no piensesQue voy desapercibidaDe las alhajas que observaHoy la etiqueta precisas;
Pues si de los años esUna cadena la insignia,Tengo la de ser tu esclava;Mira si hay otra mas rica.
Por joyel un corazon,Que en vez de diamantes brillaEl fondo de mi fineza,El resplandor de mi dicha.
Góceslos como deseo,Como mereces los vivas,Que en lo que quiero y merecesDos infinitos se cifran.
No quiero cansarte mas,Porque de que estés es diaHermosa á mas no poder,Y de adrede desabrida.
A la misma condesa.
Sobre si era atrevimiento,Bella Elvira, responderte,Y sobré si tambien eraCobardía el no atreverme,He pasado pensativaSobre un libro y un bufete,Porque vayan otros sobresSobre el amor que me debes,No sé yo qué tantos dias;Porque como tu en tí tienesReloj de sol, no hay quien midaLo que vive ó lo que muere.Y si no lo has por enojo,Despues que estaba el caletreCansado asaz de pensarY de revolver papeles,Resuelta á escribirte yaEn todos los arancelesDe jardines y de luces,De estrellas y de claveles,No hallé en luces ni en coloresComparacion conveniente,Que con mas de quince palmosA tu hermosura viniese;Con ser que no perdonéTrasto que no revolvieseEn la tienda de TimántesNi en el obrador de Apéles.Pues á los poetas ¡cuántoLes revolví los afeitesCon que hacen que una hermosuraDure, aunque al tiempo le pese!En Petrarca hallé una copiaDe una Laura ó de una duende,Pues dicen que ser no tuvoMas del que en sus versos tiene.Cubierta como de polvo,Del griego una copia breveHallé de Helena, de HomeroOlvidada en un retrete.Pues de Virgilio el coturnoNo dejó de entrenerseCon Elisa en elquam LaeTi te genuare parentes.A Proserpina en ClaudianoNi aun me diò gana de verleLa su condenada fazLlena de hollines y peces.De Lucrecia la romana,Aquella beldad valiente,Persuadiendo honor estabaA las matronas de allende.Florinda vana deciaA los moros alquiceles:“Tanto como España valgo,Pues toda por mí se pierden.”Lavinia estaba callada,Dejando que allá se diesenTurno y el páter Enéas,Y despues, ¡viva quien vence!En Josefo Marïamne,Al ver que sin culpa muere,Dijo: “Si me mata Heródes,Claro es que muero inocente.”Angélica en ArïostoAndaba de hueste en huesteAlterando paladinesY descoronando reyes.En Ovidio, como esPoeta de las mujeres,Hallé que al fin los pintoresEran como los quereses;Y hallé á escoger como en perasUnas bellezas de á veinte,A lo de qué quereis, pluma,Que están diciendo, comedme;En los prados mas que flores,En el campo mas que nieve,En las plantas mas que frutos,En las aguas mas que peces.A la rubia GalateaJunto á la cándida Tétis,A la florida Pomona,Y á la chamuscada Céres;A la gentil Aretusa,Y á la música CanenteA la encantadora CirceY á la desdichada Héles;A la adorada Corónis,A la infelice Semele,A la agraciada CalixtoY á la jagtante Climene;Y otra gran tropa de ninfasAcuátiles y silvestres,Sin las mondongas que á cuestasGuardaban los adherentes;A la desdeñosa Dafne,A la infausta Nictimene,A la lijera Atalanta,Y á la celebrada Asterie;Y en fin la casa del MundoQue tantas pinturas tieneDe bellezas vividorasQue están sin envejecerse,Cuya dura fama el tiempo,Que todas las cosas muerdeCon los bocados de siglos,No les puede entrar el diente,Revolví, como ya digo,Sin que entre todas pudieseHallar una que siquieraEn el vestido os semeje.Con que de comparacionesDesesperada mi menteAlvistey alasí comoHizo ahorcar en dos cordeles;Y sin tratar de pintarte,Sino solo de quererte,Porque esta aunque culpa, es culpaMuy fácil de cometerse;Y esotro imposible, y culpa,Y mas que culpa, se temenDe Icaro los precipiciosY de Faeton los vaivenes.Mira ¡que vulgar ejemplo!Que hasta los niños de lecheFaetonizan é icarizanLa vez que se les ofrece.Y en fin, no hallo que decirte,Sino solo que ofrecerte,Adorando tus favores,Las gracias de tus mercedes.De ellos me conozco indigna;Mas eres sol y amanecesPor beneficio comunPara todos igualmente.Por ellos, señora mia,Postrada beso mil vecesLa tierra que pisas, yLos pies, que no sé si tienes.
Sobre si era atrevimiento,Bella Elvira, responderte,Y sobré si tambien eraCobardía el no atreverme,He pasado pensativaSobre un libro y un bufete,Porque vayan otros sobresSobre el amor que me debes,No sé yo qué tantos dias;Porque como tu en tí tienesReloj de sol, no hay quien midaLo que vive ó lo que muere.Y si no lo has por enojo,Despues que estaba el caletreCansado asaz de pensarY de revolver papeles,Resuelta á escribirte yaEn todos los arancelesDe jardines y de luces,De estrellas y de claveles,No hallé en luces ni en coloresComparacion conveniente,Que con mas de quince palmosA tu hermosura viniese;Con ser que no perdonéTrasto que no revolvieseEn la tienda de TimántesNi en el obrador de Apéles.Pues á los poetas ¡cuántoLes revolví los afeitesCon que hacen que una hermosuraDure, aunque al tiempo le pese!En Petrarca hallé una copiaDe una Laura ó de una duende,Pues dicen que ser no tuvoMas del que en sus versos tiene.Cubierta como de polvo,Del griego una copia breveHallé de Helena, de HomeroOlvidada en un retrete.Pues de Virgilio el coturnoNo dejó de entrenerseCon Elisa en elquam LaeTi te genuare parentes.A Proserpina en ClaudianoNi aun me diò gana de verleLa su condenada fazLlena de hollines y peces.De Lucrecia la romana,Aquella beldad valiente,Persuadiendo honor estabaA las matronas de allende.Florinda vana deciaA los moros alquiceles:“Tanto como España valgo,Pues toda por mí se pierden.”Lavinia estaba callada,Dejando que allá se diesenTurno y el páter Enéas,Y despues, ¡viva quien vence!En Josefo Marïamne,Al ver que sin culpa muere,Dijo: “Si me mata Heródes,Claro es que muero inocente.”Angélica en ArïostoAndaba de hueste en huesteAlterando paladinesY descoronando reyes.En Ovidio, como esPoeta de las mujeres,Hallé que al fin los pintoresEran como los quereses;Y hallé á escoger como en perasUnas bellezas de á veinte,A lo de qué quereis, pluma,Que están diciendo, comedme;En los prados mas que flores,En el campo mas que nieve,En las plantas mas que frutos,En las aguas mas que peces.A la rubia GalateaJunto á la cándida Tétis,A la florida Pomona,Y á la chamuscada Céres;A la gentil Aretusa,Y á la música CanenteA la encantadora CirceY á la desdichada Héles;A la adorada Corónis,A la infelice Semele,A la agraciada CalixtoY á la jagtante Climene;Y otra gran tropa de ninfasAcuátiles y silvestres,Sin las mondongas que á cuestasGuardaban los adherentes;A la desdeñosa Dafne,A la infausta Nictimene,A la lijera Atalanta,Y á la celebrada Asterie;Y en fin la casa del MundoQue tantas pinturas tieneDe bellezas vividorasQue están sin envejecerse,Cuya dura fama el tiempo,Que todas las cosas muerdeCon los bocados de siglos,No les puede entrar el diente,Revolví, como ya digo,Sin que entre todas pudieseHallar una que siquieraEn el vestido os semeje.Con que de comparacionesDesesperada mi menteAlvistey alasí comoHizo ahorcar en dos cordeles;Y sin tratar de pintarte,Sino solo de quererte,Porque esta aunque culpa, es culpaMuy fácil de cometerse;Y esotro imposible, y culpa,Y mas que culpa, se temenDe Icaro los precipiciosY de Faeton los vaivenes.Mira ¡que vulgar ejemplo!Que hasta los niños de lecheFaetonizan é icarizanLa vez que se les ofrece.Y en fin, no hallo que decirte,Sino solo que ofrecerte,Adorando tus favores,Las gracias de tus mercedes.De ellos me conozco indigna;Mas eres sol y amanecesPor beneficio comunPara todos igualmente.Por ellos, señora mia,Postrada beso mil vecesLa tierra que pisas, yLos pies, que no sé si tienes.
Sobre si era atrevimiento,Bella Elvira, responderte,Y sobré si tambien eraCobardía el no atreverme,
He pasado pensativaSobre un libro y un bufete,Porque vayan otros sobresSobre el amor que me debes,
No sé yo qué tantos dias;Porque como tu en tí tienesReloj de sol, no hay quien midaLo que vive ó lo que muere.
Y si no lo has por enojo,Despues que estaba el caletreCansado asaz de pensarY de revolver papeles,
Resuelta á escribirte yaEn todos los arancelesDe jardines y de luces,De estrellas y de claveles,
No hallé en luces ni en coloresComparacion conveniente,Que con mas de quince palmosA tu hermosura viniese;
Con ser que no perdonéTrasto que no revolvieseEn la tienda de TimántesNi en el obrador de Apéles.
Pues á los poetas ¡cuántoLes revolví los afeitesCon que hacen que una hermosuraDure, aunque al tiempo le pese!
En Petrarca hallé una copiaDe una Laura ó de una duende,Pues dicen que ser no tuvoMas del que en sus versos tiene.
Cubierta como de polvo,Del griego una copia breveHallé de Helena, de HomeroOlvidada en un retrete.
Pues de Virgilio el coturnoNo dejó de entrenerseCon Elisa en elquam LaeTi te genuare parentes.
A Proserpina en ClaudianoNi aun me diò gana de verleLa su condenada fazLlena de hollines y peces.
De Lucrecia la romana,Aquella beldad valiente,Persuadiendo honor estabaA las matronas de allende.
Florinda vana deciaA los moros alquiceles:“Tanto como España valgo,Pues toda por mí se pierden.”
Lavinia estaba callada,Dejando que allá se diesenTurno y el páter Enéas,Y despues, ¡viva quien vence!
En Josefo Marïamne,Al ver que sin culpa muere,Dijo: “Si me mata Heródes,Claro es que muero inocente.”
Angélica en ArïostoAndaba de hueste en huesteAlterando paladinesY descoronando reyes.
En Ovidio, como esPoeta de las mujeres,Hallé que al fin los pintoresEran como los quereses;
Y hallé á escoger como en perasUnas bellezas de á veinte,A lo de qué quereis, pluma,Que están diciendo, comedme;
En los prados mas que flores,En el campo mas que nieve,En las plantas mas que frutos,En las aguas mas que peces.
A la rubia GalateaJunto á la cándida Tétis,A la florida Pomona,Y á la chamuscada Céres;
A la gentil Aretusa,Y á la música CanenteA la encantadora CirceY á la desdichada Héles;
A la adorada Corónis,A la infelice Semele,A la agraciada CalixtoY á la jagtante Climene;
Y otra gran tropa de ninfasAcuátiles y silvestres,Sin las mondongas que á cuestasGuardaban los adherentes;
A la desdeñosa Dafne,A la infausta Nictimene,A la lijera Atalanta,Y á la celebrada Asterie;
Y en fin la casa del MundoQue tantas pinturas tieneDe bellezas vividorasQue están sin envejecerse,
Cuya dura fama el tiempo,Que todas las cosas muerdeCon los bocados de siglos,No les puede entrar el diente,
Revolví, como ya digo,Sin que entre todas pudieseHallar una que siquieraEn el vestido os semeje.
Con que de comparacionesDesesperada mi menteAlvistey alasí comoHizo ahorcar en dos cordeles;
Y sin tratar de pintarte,Sino solo de quererte,Porque esta aunque culpa, es culpaMuy fácil de cometerse;
Y esotro imposible, y culpa,Y mas que culpa, se temenDe Icaro los precipiciosY de Faeton los vaivenes.
Mira ¡que vulgar ejemplo!Que hasta los niños de lecheFaetonizan é icarizanLa vez que se les ofrece.
Y en fin, no hallo que decirte,Sino solo que ofrecerte,Adorando tus favores,Las gracias de tus mercedes.
De ellos me conozco indigna;Mas eres sol y amanecesPor beneficio comunPara todos igualmente.
Por ellos, señora mia,Postrada beso mil vecesLa tierra que pisas, yLos pies, que no sé si tienes.