INDICE.

Hallábase el Príncipe de los apóstoles en un tiempo tan distante de la sabiduría, como pondera aquel enfáticoPetrus vero sequebatur eum á longe. Tan léjos de los aplausos de docto, quien tenia el título de indiscreto:Nesciens quid diceret.Y aun examinado del conocimiento de la sabiduría, dijo él mesmo que no habia alcanzado la menor noticia:Mulier nescio quid dicis: mulier, non novi illum.Y ¿qué les sucede? Que teniendo estos créditos deignorante, no tuvo la fortuna, si las aflicciones de sabio. ¿Por qué? No se dió otra causal sino:Et hic cum illo erat.Era afecto á la sabiduría, llevábale el corazon, andábase tras ella, preciábase de seguidor y amoroso de la sabiduría; y aunque era tanlongéque no le comprendia ni alcanzaba, bastó para incurrir en sus tormentos. Ni faltó soldado de fuera que no le afligiese, ni mujer doméstica que no le aquejase. Yo confieso que me hallo muy distante de los términos de la sabiduría y que la he dejado seguir, aunque álongé; pero todo ha sido acercarme mas al fuego de la perfeccion, al crisol del tormento; y ha sido con tal estremo, que han llegado á solicitar que se me prohiba el estudio.

Una vez lo consiguieron con una prelada muy santa y muy cándida, que creyó que el estudio era cosa de inquisicion, y me mandó que no estudiase. Yo la obedecí [unos tres meses que duró el poder ella mandar] en cuanto á no tomar libro, que en cuanto á no estudiar absolutamente, como no cae debajo de mi potestad, no lo pude hacer, porque aunque no estudiaba en los libros, estudiaba en todas las cosas que Dios crió, sirviéndome ellas de letras, y de libro toda la máquina universal. Nada veia sin reflexa, nada oia sin consideracion, aun en las cosas mas menudas y materiales; porque como no hay criatura, por baja que sea, en que no se conozca elme fecit Deus, no hay alguna que no pasme el entendimiento, si se considera como se debe. Así yo [vuelvoá decir] las miraba y admiraba todas; de tal manera que de las mismas personas con quienes hablaba, y de lo que me decian, me estaban resultando mil consideraciones: ¿de dónde emanaria aquella variedad de genios é ingenios, siendo todos de una especie? ¿Cuáles serian los temperamentos y ocultas cualidades que lo ocasionaban? Si veia una figura, estaba combinando la proporcion de sus líneas, y midiéndola con el entendimiento, y reduciéndola á otras diferentes. Paseábame algunas veces en el testero de un dormitorio nuestro [que es una pieza muy capaz] y estaba observando que siendo las líneas de sus dos lados paralelas y su techo á nivel, la vista fingia que sus líneas se inclinaban una á otra, y que su techo estaba mas bajo en lo distante que en lo próximo; de donde inferia que las líneas visuales corren rectas, pero no paralelas, sino que van á formar una figura piramidal. Y discurria ¿si seria esta la razon que obligò á los antiguos á dudar si el mundo era esférico ó no? Porque aunque lo parece, podia ser engaño de la vista, demostrando concavidades donde pudiera no haberlas.

Este modo de reparos en todo me sucedia y sucede siempre, sin tener yo arbitrio en ello, que ántes me suelo enfadar, porque me cansa la cabeza; y yo creia que á todos les sucedia esto mismo, y el hacer versos, hasta que la esperiencia me ha mostrado lo contrario; y es de tal manera esta naturaleza ó costumbre, que nada veo sin segunda consideracion. Estaban en mi presencia dos niñas jugando con un trompo, y apénas yo ví el movimiento y la figura, cuando empecé con esta mi locura á considerar el fácil motu de la forma esférica; y como duraba el impulso, ya impreso é independiente de su causa, pues distante la mano de la niña, que era la causa motiva, bailaba el trompillo; y no contenta con esto hice traer harina y cernerla, para que en bailando el trompo encima se conociese si eran círculos perfectos ó no los que describia con su movimiento; y hallé que no eran sino unas líneas espirales que iban perdiendo lo circular cuando se iba remitiendo el impulso. Jugaban otras los alfileres [que es el mas frívolo juego que usa la puerilidad] y yo me llegaba á contemplar las figuras que formaban; y viendo que acaso se ponian tres en triángulo, me ponia á enlazar uno en otro, acordándome de que aquella era la figura que dicen tenia el misterioso anillo de Salomon, en que habia unas lejanas luces y representaciones de la Santísima Trinidad, en virtud de lo cual obraba tantos prodigios y maravillas; y la misma que dicen tuvo el arpa de David, y que por eso sanaba Saul á su sonido; y casi la misma conservan las arpas en nuestros tiempos.

Pues ¿qué os pudiera contar, señora, de los secretos naturales que he descubierto estando guisando? Ver que un huevo se une y frie en la manteca ó aceite; y por contrario se despedaza en el almíbar; ver que para que el azúcar se conserve fluido, basta echarle unmuy mínima parte de agua, en que haya estado membrillo ú otra fruta agria; ver que la yema y clara de un mismo huevo son tan contrarias, que en los unos que sirven para el azúcar, sirve cada una de por sí, y juntas no. Por no cansaros con tales frialdades, que solo refiero por daros entera noticia de mi natural, y creo que os causarán risa... Pero, señora, ¿qué podemos saber las mujeres, sino filosofías de cocina? Bien dijo Supercio Leonardo:Que bien se puede filosofar y aderezar la cena. Y yo suelo decir, viendo estas cosillas:Si Aristóteles hubiera guisado, mucho mas hubiera escrito. Y prosiguiendo en mi modo de cogitaciones, digo, que esto es tan continuo en mí, que no necesito de libros; y en una ocasion que por un grave accidente de estómago me prohibieron los médicos el estudio, pasé así algunos dias; y luego les propuse que era ménos dañoso el concedérmelos, porque eran tan fuertes y vehementes mis cogitaciones, que consumian mas espíritus en un cuarto de hora, que el estudio de los libros en cuatro dias; y así se redujeron á concederme que leyese; y mas, señora mia, que ni aun el sueño se libró de este continuo movimiento de mi imaginativa, ántes suele obrar en él mas libre y desembarazada, confiriendo con mayor claridad y sosiego las especies que ha conservado del dia; arguyendo, haciendo versos, de que os pudiera hacer un catálogo muy grande, y de algunas razones y delgadezas que he alcanzado dormida mejor que despierta; y las dejo porno cansaros, pues basta lo dicho para que vuestra discrecion y trascendencia penetre y se entere perfectamente en toda mi natural, y del principio, medios y estado de mis estudios.

Si estos, señora, fueran méritos (como los veo por tales celebrar en los hombres) no lo hubieran sido en mí, porque obra necesariamente; si son culpa, por la misma razon creo que no la he tenido; mas con todo, vivo siempre tan desconfiada de mí, que ni en esto ni en otra cosa me fio de mi juicio; y así remito la decision á ese soberano talento, somefiéndome luego á lo que sentenciare, sin contradiccion ni repugnancia, pues este no ha sido mas de una simple narracion de mi inclinacion á las letras. Confieso tambien que con ser esto verdad tal, que (como he dicho) no necesitaba de ejemplares, con todo, no me han dejado de ayudar los muchos que he leido, así en divinas como en humanas letras. Porque veo á una Débora dando leyes, así en lo militar como en lo político, y gobernando el pueblo donde habia tantos varones doctos. Veo una sapientísima reina de Sabá, tan docta que se atreve á tentar con enigmas la sabiduría del mayor de los sabios, sin ser por ello reprendida; ántes por ello será juez de los incrédulos. Veo tantas y tan insignes mujeres; unas adornadas del don de profecía, como una Abigail; otras de persuacion, como Ester; otras de piedad, como Raab; otras de perseverancia, como Ana, madre de Samuel, y otras infinitas en otras especies de prendas y virtudes.

Si revuelvo á los gentiles, lo primero que encuentro es con las Sibilas, elegidas de Dios para profetizar los principales misterios de nuestra fe, y en tan doctos y elegantes versos, que suspenden la admiracion. Veo adorar por diosa de las ciencias á una mujer como Minerva, hija del primer Júpiter y maestra de toda la sabiduría de Aténas. Veo una Bola Argentaria que ayudó á Lucano, su marido, á escribir la gran batalla de Farsalia. Veo á la hija del divino Tiresias mas docta que su padre. Veo á una Cenobia, reina de los palmirenos, tan sabia como valerosa; á un Agete, hija de Arístipo, doctísima; á Nicóstrata, inventora de las letras latinas y eruditísima en las griegas; á una Aspasia Milesia que enseñó filosofía y retórica, y fué maestra del filósofo Perícles; á una Hipasía que enseñó astrología, y leyó mucho tiempo en Alejandría; á una Leoncia, griega, que escribió contra el filósofo Teofrasto y le convenció; á una Jucia, á una Corina, á una Cornelia; y en fin, á toda la gran turba de las que merecieron nombre ya de griegos, ya de musas, ya de pitonisas; pues todas no fueron mas que mujeres doctas, tenidas y celebradas, y tambien veneradas de la antigüedad por tales. Sin otras infinitas de que están los libros llenos, pues veo aquella egipciaca Catarina, leyendo y convenciendo todas las sabidurías de los sabios de Egipto; veo una Gertrúdis leer, escribir y enseñar; y para no buscar ejemplos fuera de casa, veo una santísima madre mia Paula, docta en laslenguas hebrea, griega y latina, y aptísima para interpretar las Escrituras. Y ¿qué mas? que siendo su coronista un máximo Gerónimo, apénas se hallaba el Santo digno de serlo, pues con aquella viva ponderacion y enérgica eficacia con que sabe esplicarse dice:Si todos los miembros de mi cuerpo fuesen lenguas, no bastarian á publicar la sabiduría y virtud de Paula. Las mesmas alabanzas le mereció Blesilla, viuda, y las mismas la esclarecida vírgen Eustoquia, hijas ambas de la misma Santa; y la segunda tal, que por su ciencia era llamadaProdigio del mundo. Faviola, romana, fué tambien doctísima en la Sagrada Escritura. Proba Falconia, mujer romana, escribiò un elegante libro con centones de Virgilio, de los misterios de nuestra Santa fe. Nuestra reina doña Isabel, mujer del décimo Alfonso, es corriente que escribió de astrología. Sin otras que omito por no trasladar lo que otros han dicho (que es vicio que siempre he abominado), pues en nuestros tiempos está floreciendo la gran Cristina Alejandra, reina de Suecia, tan docta como valerosa y magnánima,y las Exmas. señoras duquesa de Abeiro y condesa de Villa-umbrosa.

El venerable doctor Arce (digno profesor de Escritura por su virtud y letras) en su estudioBibliorumexcita esta cuestion:An liceat fœminis sacrorum Bibliorum studio incumbere?eaque interpretari? Y trae por la parte contraria muchas sentencias de Santos en especial aquello del Apóstol:Mulieres in Eclesijs taceant, non enim permittitur eis loqui, &.(1. ad Cor, cap. 14. v. 344, cap. 2. v. 3. ad Titum.) Trae despues otras sentencias, y del mismo Apóstol aquel lugarad Titum:Anus similiter in habitu sancto bené docentes, con interpretaciones de los Santos Padres; y al fin resuelve con su prudencia, y el leer publicamente en las cátedras y predicar en los púlpitos, no es lícito en las mujeres; pero que el estudiar, escribir y enseñar privadamente, no solo les es lícito, pero muy provechoso y útil: claro está que esto no se debe entender con todas, sino con aquellas á quienes hubiere Dios dotado de especial virtud y prudencia, y que fueren muy provectas y eruditas, y tuvieren el talento y requisitos necesarios para tan sagrado empleo; y esto es tan justo, que no solo á las mujeres (que por tan ineptas están tenidas) sino á los hombres (que con solo serlo piensan que son sabios) se habia de prohibir la interpretacion de las Sagradas Letras, en no siendo muy doctas y virtuosas, y de ingenios dóciles y bien inclinados; porque de lo contrario, creo yo, que han salido tantos sectarios, y que ha sido la raiz de tantas heregías; porque hay muchos que estudian para ignorar, especialmente los que son de ánimos arrogantes, inquietos y soberbios, amigos de novedades en la ley (que es quien las rehusa); y así, hasta que por decir lo que nadie ha dicho dicen una heregía, no están contentos. De estos dice el Espíritu Santo;In malevolam animan non introibit sapientia. A estosmas daño les hace el saber, que les hiciera el ignorar. Dijo un discreto:Que no es necio entero el que no sabe, latin; pero el que lo sabe, está calificado. Y añado yo, que le perfecciona (si es perfeccion la necedad) el haber estudiado su poco de filosofía y teología, y el tener alguna noticia de lenguas, que con eso es necio en muchas ciencias y lenguas; porque un necio grande no cabe en solo la lengua materna.

A estos vuelvo á decir, hace daño el estudiar, porque es poner espada en manos del furioso; que siendo instrumento nobilísimo para la defensa, en sus manos es muerte suya y de muchos. Tales fueron las divinas letras en poder del malvado Pelagio y del protervo Arrio, del malvado Lutero y de los demas heresiarcas, como lo fué nuestro doctor (nunca fué nuestro ni doctor) Cazalla; á los cuales hizo daño la sabiduría, porque aunque es el mejor alimento y vida del alma, á la manera que en el estómago mal acomplexionado y de viciado calor, miéntras mejores son los alimentos que recibe, más áridos, fermentados y perversos son los humores que cria; así estos malévolos, miéntras mas estudian peores opiniones engendran; obstrúyeseles el entendimiento con lo mismo que habia de alimentarle, y es que estudian mucho y digieren poco, sin proporcionarse al vaso limitado de sus entendimientos. A esto dice el Apóstol:Dico enim per gratiam, quæ data est mihi, omnibus, qui sunt inter vos: Non plus sapere, quam oportet sapere, sedsapere ad sobrietatem, unicuique sicut Deus divisit mensuram fidei.(Ad Rom. Cap. 12, v. 3). Y en verdad, no lo dijo el Apóstol á las mujeres sino á los hombres; y que no es solo para ellos eltaceant, sino es para todos los que no fueren muy aptos. Querer yo saber tanto ó mas que Aristóteles ó que San Agustin, si no tengo la aptitud de San Agustin ó de Aristóteles (aunque estudie mas que los dos), no solo no lo conseguiré sino que debilitaré y entorpeceré la operacion de mi flaco entendimiento, con la desproporcion del objeto.

¡Oh, si todos (y yo la primera, que soy una ignorante) nos tomásemos la medida del talento ántes de estudiar [y lo peor es, de escribir] con ambiciosa codicia de igualar, y aun de exceder á otros, qué poco ánimo nos quedara y de cuántos errores nos escusáramos, y cuántas torcidas inteligencias que andan por ahí no anduvieran! Y pongo las mias en primer lugar, pues si conociera, como debo, esto mismo no escribiera; y protesto que solo lo hago por obedeceros, con tanto recelo, que me debeis mas en tomar la pluma con este temor, que me debiérades si os remitiera mas perfectas obras. Pero bien que va á vuestra correccion: borradlo, rompedlo y reprendedme, que eso apreciaré yo mas que todo cuanto vano aplauso me pueden otros dar:Corripiet me justus in misericordia, & increpabit: oleum autem peccatoris non impinguet caput meum.(Ps. 140, v. 5.)

Y volviendo á nuestro Arce, digo que trae,en confirmacion de su sentir, aquellas palabras de mi padre San Gerónimo,ad Lætam de institutione filiæ, donde dice:Adhut tenera lingua Psalmis dulcibus imbuatur. Ipsa nomina per quæ consuescit paulatim verba contexere, non sint fortuita, sed certa, & conservata de industria, Prophetarum videlicet, atque Apostulorum, & omnis ab Adam Patriarcharum series, de Mathæo, Lucaque descendat, ut dum aliud agit, futuræ memoriæ præparetur. Reddat tibi pensum quotidie de Scripturorum floribus carptum.(Ep. 7.) Pues si así queria el Santo que se educase una niña que apénas empezaba á hablar, ¿Qué querrá en sus monjas y en sus hijas espirituales? Bien se conoce en las referidas Eustoquia y Fabiola y en Marcela, su hermana, Pacátula y otras, á quienes el Santo honra en sus Epístolas exhortándolas á este sagrado ejercicio; como se conoce en la citada epístola donde noté yo aquelReddat tibi pensum, que es reclamo y concordante delBené docentesde San Pablo; pues elReddat tibide mi gran padre da á entender, que la maestra de la niña ha de ser la misma Leta su madre.

¡Oh cuántòs daños se escusaran en nuestra república, si las ancianas fueran doctas como Leta, y que supieran enseñar como manda San Pablo y mi padre San Gerónimo! Y no que por defecto de esto y la suma flojedad en que han dado en dejar á las pobres mujeres, si algunos padres desean doctrinar mas de lo ordinario á sus hijas, les fuerza la necesidad y falta de ancianas sabias á llevar maestros hombres á enseñar á leer, escribir y contar, á tocar y otras habilidades, de que no pocos daños resultan, como se experimentan cada dia en lastimosos ejemplos de desiguales consorcios; porque con la inmediacion del trato y la comunicacion del tiempo, suele hacerse fácil lo que no se pensó ser posible. Por lo cual muchos quieren mas dejar bárbaras é incultas á sus hijas, que no exponerlas á tan notorio peligro, como la familiaridad con los hombres, lo cual se escusara si hubiera ancianas doctas, como quiere San Pablo, y de unas en otras fuese subcediendo el magisterio, como sucede en el de hacer labores, y lo demas que es costumbre. Porque ¿qué inconveniente tiene que una mujer anciana, docta en letras y de santa conversacion y costumbres tuviese á su cargo la educacion de las doncellas? Y no que estas, ó se pierden por falta de doctrina, ó por querérsela aplicar por tan peligrosos medios, cuales son los maestros hombres, que cuando no hubiera mas riesgo que la indecencia de sentarse al lado de una mujer verecunda (que aun se sonrosea de que la mire á la cara su propio padre) un hombre tan estraño, á tratarla con casera familiaridad, y á tratarla con magistral llaneza; el pudor del trato con los hombres y de su conversacion, basta para que no se permitiese. Y no hallo yo que este modo de enseñar de hombres á mujeres pueda ser sin peligro, si no es en el severo tribunal de un confesonario, ó enla distante decencia de los púlpitos, ó en el remoto conocimiento de los libros; pero no en el manoseo de la inmediacion. Y todos conocen que esto es verdad, y con todo, se permite solo por el defecto de no haber ancianas sabias; luego es grande daño el no haberlas. Esto debian considerar las que atados alMulieres in Ecclesia taceant, blasfeman de que las mujeres sepan y enseñen, como que no fuera el mismo Apóstol el que dijo:Bené docentes. Demas de que aquella prohibicion cayó sobre lo historial que refiere Eusebio, y es que en la Iglesia primitiva se ponian las mujeres á enseñar las doctrinas unas á otras en los templos, y este rumor confundia cuando predicaban los apóstoles; y por eso no se les mandó callar, como ahora sucede, que miéntras predica el predicador no se reza en alta voz.

No hay duda de que para la inteligencia de muchos lugares, es menester mucha historia, costumbres, ceremonias, proverbios y aun maneras de hablar de aquellos tiempos en que se escribieron, para saber qué caen y á qué aluden algunas locuciones de las divinas Letras:Seindite corda vestra, & non vestimenta vestra.(Joel, Cap. 2, v. 13.) ¿No es alusion á la ceremonia que tenian los hebreos de rasgar los vestidos en señal de dolor, como lo hizo el mal pontífice cuando dijo que Cristo habia blasfemado? Muchos lugares del Apóstol sobre el socorro da las viudas, ¿no miraban tambien á las costumbres de aquellos tiempos? Aquel lugar de la mujer fuerte:Nobilis impartis vir eius.(Prov. Cap. 31, v. 23) ¿no alude á la costumbre de estar los tribunales de los jueces en las puertas de las ciudades? ElDare terram Deo, ¿no significaba hacer algun voto? ¿Hyemantes, no se llamaban los pecadores públicos, porque hacian penitencia á cielo abierto, á diferencia de los otros que la hacian en un portal? Aquella queja de Cristo al fariseo, de la falta del ósculo y lavatorio de pies, ¿no se fundó en la costumbre que de hacer estas cosas tenian los judíos? Y otros infinitos lugares, no solo de las Letras Divinas, sino tambien de las humanas, que se topan á cada paso, como eladoratem purpuram, que significa obedecer al rey, elManumittee eum, que significa dar libertad, aludiendo á la costumbre y ceremonia de dar una bofetada al esclavo para darle libertad? AquelIntonui Cœlumde Virgilio, que alude al agüero de tronar hácia Occidente, que se tenia por bueno? AquelTu nunquam leporem edistide Marcial, que no solo tiene el donaire del equívoco en elLeporem, sino la alusion á la propiedad que decian, tener la libertad? Aquel proverbio,Maleam legens, quæ sunt domi obliviscere, que alude al gran promontorio de Laconia? Aquella respuesta de la casta matrona al pretensor molesto, depor mi no se untarán los quicios ni arderán las teas, para decir que no queria casarse, aludiendo á la ceremonia de untar las puertas con manteca y encender las teas nupciales en los matrimonios, como si ahora dijéramos: Por mí no se gastarán las arras ni echará bendiciones el cura. Y así hay tanto comento de Virgilio y Homero, y de todos los poetas y oradores. Pues fuera de esto, ¿qué dificultades no se hallan en los lugares sagrados, aun en lo gramatical de ponerse el plural por singular, de pasar de segunda á tercera persona, como aquello de los Cantares:Osculetur me osculo oris sui: quia meliora sunt ubera tua vino?(Cant. 1, Cap. 7, v. 1.) Aquel poner los adjetivos en genitivo, en vez de acusativo, como,Calicem salutaris accipiam?Aquel poner el femenino por masculino; y al contrario, ¿llamar adulterio á cualquier pecado?

Todo esto pide mas leccion de lo que piensan algunos, que de meros gramáticos; ó cuando mucho con cuatro términos de súmulas quieren interpretar las Escrituras, y se aferran delMulieres in Ecclesia taceant, sin saber cómo se ha de entender. Y de otro lugar,Mulieres in silentio discat. Siendo este lugar mas en favor que en contra de las mujeres, pues manda que aprendan; y miéntras aprenden, claro está que es necesario que callen. Y tambien está escrito:Audi Israel, & tace.Donde se habla con toda la coleccion de los hombres y mujeres, y á todos se manda callar; porque quien oye y aprende es mucha razon que atienda y calle. Y si no yo quisiera que estos intérpretes y expositores de San Pablo me explicaran cómo entienden aquel lugar,Mulieres in Ecclesia taceant; porque ó lo han de entender de lo material de los púlpitos y cátedras,ó de lo formal de la universalidad de los fieles, que es la Iglesia: si lo entienden de lo primero, que es (en mi sentir) su verdadero sentido, pues vemos que, con efecto, no se permite en la Iglesia que las mujeres lean pùblicamente ni prediquen, ¿por qué reprenden á las que privadamente estudian? Y si lo entienden de lo segundo y quieren que la prohibicion del Apóstol sea trascendentalmente, que ni en lo secreto se permita escribir ni estudiar á las mujeres, ¿cómo vemos que la Iglesia ha permitido que escriba una Gertrúdis, una Teresa, una Brígida, la monja Agreda y otras muchas? Y si me dicen queestas eran santas, es verdad; pero no obsta á mi argumento: lo primero, porque la proposicion de San Pablo es absoluta y comprende á todas las mujeres sin excepcion de santas; pues tambien en su tiempo lo eran Marta y María, Marcela, María madre de Jacob, y Salomé y otras muchas que habia en el fervor de la primitiva Iglesia, y no las exceptúa; y ahora vemos que la Iglesia permite escribir á las mujeres santas y no santas, pues la Agreda y María de la Antigua no están canonizadas, y corren sus escritos; y ni cuando Santa Teresa y las demas escribieron, lo estaban. Luego la prohibicion de San Pablo solo miró á la publicidad de los púlpitos, pues si el Apóstol prohibiera el escribir, no lo permitiera la Iglesia. Pues ahora yo no me atrevo á enseñar, que fuera en mí muy desmedida presuncion, y el escribir mayor talento que el mio requiere, y muy grande consideracion. Así lo dice San Cipriano:Gravi consideratione indigent, quæ scribimus.Lo que solo he deseado es estudiar para ignorar ménos que (segun San Agustin) unas cosas se aprenden para hacer y otras para solo saber:Discimus quædam, ut sciamus; quædam, ut faciamus.Pues ¿en qué ha estado el delito, si aun lo que es lícito á las mujeres, que es enseñar escribiendo, no hago yo, porque conozco que no tengo caudal para ello? Siguiendo el consejo de Quintiliano:Noseat quisque, & non tantum ex alienis præceptis, sed ex natura sua capiat consilium.Si el crímen está en la Carta Atenagórica, ¿fué aquella mas que referir sencillamente mi sentir, con todas las venias que debo á nuestra Santa Madre Iglesia? Pues si ella con su santísima autoridad no me lo prohibe, ¿por qué me lo han de prohibir los otros? Llevar una opinion contraria á la de Vieyra ¿fué en mí atrevimiento, y no lo que fué en su paternidad llevarla contra los tres Santos Padres de la Iglesia? Mi entendimiento tal cual, ¿no es tan libre como el suyo, pues viene de un solaz? ¿Es alguno de los principios de la Santa Fe revelados su opinion, para que la hayamos de creer á ojos cerrados? Demas que yo ni falté al decoro que á tanto varon se debe, como acá ha faltado su defensor, olvidando la sentencia de Tito Lucio:Artes committatur decor. Ni toqué á la sagrada compañía el pelo de la ropa, ni escribí mas que para el juicio de quien me insinuó; y segun Plinio.Non similis est conditio publicantis, & nominatim dicentis. Que si creyera se habia de publicar, no fuera con tanto desaliño como fué. Si es (como dice el censor) heretica, ¿por qué no la delata? y con eso él quedará vengado y yo contenta, que aprecio (como debo) mas el nombre de católica y obediente hija de mi Santa Madre Iglesia, que todos los aplausos de docta. Si está bárbara (que en eso dice bien) ríase, aunque sea con la risa que dicen del conejo; que yo no le digo que me aplauda, pues como yo fuí libre para disentir de Vieyra, lo será cualquiera para disentir de mi dictámen.

Pero ¿dónde voy, señora mia? que esto no es de aquí ni para vuestros oidos, sino que como voy tratando de mis impugnadores, me acordé de las cláusulas de uno que ha salido ahora, é insensiblemente se deslizó la pluma á quererle responder en particular, siendo mi intento hablar en general. Y así volviendo á nuestro Arce, dice que conoció en esta ciudad dos monjas, la una en el convento de Regina, que tenia el breviario de tal manera en la memoria, que aplicaba con grandísima prontitud y propiedad sus versos, salmos y sentencias de homilías de santos en las conversaciones. La otra en el convento de la Concepcion, tan acostumbrada a leer las Epístolas de mi padre San Gerónimo y locuciones del Santo de tal manera, que dice Arce:Hieronymum ipsum Hispané loquentem audire me existimarem.Y de esta dice que supo, despues de su muerte, habia traducido dichas Epístolas enromance; y se duele de que tales talentos no se hubieran empleado en mayores estudios, con principios científicos, sin decir los nombres de la una ni de la otra, aunque las trae para confirmacion de su sentencia; que es que no solo es lícito, pero utilísimo y necesario á las mujeres el estudio de las sagradas letras; y mucho mas á las monjas, que es lo mismo á que vuestra discrecion me exhorta, y á que concurren tantas razones.

Pues si vuelvo los ojos á la tan perseguida habilidad de hacer versos, que en mí es tan natural que aun me violento para que esta carta no lo sea, y pudiera decir aquello deQuidquid conabar dicere versus erat; viéndola condenar á tantos tanto y acriminar, he buscado muy de propósito cuál sea el daño que puedan tener, y no le he hallado; ántes sí los veo aplaudidos en las bocas de las Sibilas, santificados en las plumas de los profetas, especialmente de David, de quien dice el gran espositor y amado padre mio (dando razon de las mensuras de sus metros):In more Hac, & Pindarum, nunc iambo currit, nunc calico personat, nunc saphicorum, & nunc semipede ingreditur.Los mas de los Libros Sagrados están en metro, como el Cántico de Moises; y los de Job (dice San Isidoro en sus etimologías) que están en verso heróico. En los Epitalamios los escribió Salomon, en los Threnos Jeremías. Y así dice Casiodoro:Omnis Poetica locutio á Divinis Scripturis sumpsit exordium.Pues nuestra Iglesia católica, no solo no los desdeña, mas los usa en sus himnos, y recita los de San Ambrosio, Santo Tomas San Isidoro y otros. San Buenaventura les tuvo tal afecto, que apénas hay plana suya sin versos. San Pablo bien se ve que los habia estudiado, pues los cita, y traduce el de Arato:In ipso enim vivimus, & sumus.Y alega el otro de ParménidesCretenses semper mendaces, malæ bestiæ, pigri. San Gregorio Nacianceno disputa en alegantes versos las cuestiones del matrimonio y la de la virginidad. Y ¿qué me causó? La Reina de la sabiduría y Señora nuestra, con sagrados labios entonó el Cántico del Magnificat; y habiéndola traido por ejemplar, agravio fuera traer ejemplos profanos, aunque sean de varones gravísimos y doctísimos, pues esto sobra para prueba y el ver que aunque como la elegancia hebrea no se pudo estrechar á la mensura latina, á cuya causa el traductor sagrado, mas atento á lo importante del sentido, omitió el verso; con todo, retienen los Psalmos el nombre y divisiones de versos; pues ¿cuál es el daño que pueden tener ellos en sí? Porque el mal uso, no es culpa del arte, sino del mal profesor que los vicia, haciendo bellos lazos del demonio; y esto en todas las facultades y ciencias sucede. Pues si está el mal en que los use una mujer, ya se ve cuantas los han usado loablemente; pues ¿en qué está el hacerlo yo? Confieso desde luego mi ruindad y vileza; pero no juzgo que se habrá visto una copla mia indecente. Demas que yo nunca he escrito cosa alguna por mi voluntad, sino por ruegos y preceptos ajenos; de tal manera que no me acuerdo haber escrito por mi gusto sino un papelillo que llamanSueño. Esa carta que vos, señora mia, honrasteis tanto, la escribí con mas repugnancia que otra cosa; y así porque era de cosas sagradas, á quienes (como he dicho) tengo reverente temor, como porque parecia querer impugnar, cosa á que tengo aversion natural; y creo que si pudiera haber prevenido el dichoso destino á que nacia, pues como á otro Moises la arrojé expósito á las aguas del Nilo del silencio, donde la halló y acarició una princesa como vos; creo (vuelvo á decir) que si yo tal pensara, la ahogara ántes entre las mismas manos en que nacia, de miedo de que pareciesen á la luz de vuestro saber los torpes borrones de mi ignorancia; de donde se conoce la grandeza de vuestra bondad, pues está aplaudiendo vuestra voluntad lo que precisamente ha de estar repugnando vuestro clarísimo entendimiento. Pero ya que su ventura la arrojó á vuestras puertas, tan expósita y huérfana que hasta el nombre le pusisteis vos, pésame que entre mis deformidades llevase tambien los defectos de la prisa; porque así por la poca salud que continuamente tengo, como por la sobra de ocupaciones en que me pone la obediencia, y carecer de quien me ayude á escribir, y estar necesitada á que todo sea de mi mano; y porque como iba contra mi genio y no queria mas que cumplir con la palabra á quien no podia desobedecer, noveia la hora de acabar; y así dejé de poner discursos enteros y muchas pruebas que se me ofrecian, y las dejé por no escribir mas; que á saber que se habia de imprimir, no las hubiera dejado, siquiera por dejar satisfechas algunas objeciones que se han excitado y pudiera remitir. Pero no seré tan desatenta que ponga tan indecentes objetos á la pureza de vuestros ojos; pues basta que los ofenda con mis ignorancias sin que los ofenda ajenos atrevimientos. Si ellos por sí volaren por allá (que son tan livianas que si harán) me ordenareis lo que debo hacer, que si no es interviniendo vuestros preceptos, lo que es por mi defensa nunca tomaré la pluma, porque me parece que no necesita de que otro le responda, quien en lo mismo que se oculta conoce su error; pues (como dice mi padre San Gerónimo)Bonus sermo secreta non quaerit. Y San Ambrosio:Latere criminosae est conscientiae.

Ni yo me tengo por impugnada, pues dice una regla del derecho:Accusatio non tenetur, si non curat de persona, quae produxerit illam.Lo que si es de ponderar es, el trabajo que le ha costado el andar haciendo traslados; ¡rara demencia! cansarse mas en quitarse el crédito, que pudiera en grangearlo.

Yo (señora mia) no he querido responder, aunque otros lo han hecho (sin saberlo yo) hasta que he visto algunos papeles, y entre ellos uno que por docto os remito, y porque el leer os desquite parte del tiempo que os he malgastado en lo que yo escribo. Si señora, vos,gustáredes de que yo haga lo contrario de lo que tenia propuesto á vuestro juicio y sentir, al menor movimiento de vuestro gusto cederá (como es razon) mi dictámen, que, como os he dicho, era de callar, porque aunque dice San Juan Crisóstomo,Calumniatores convincere oportet, interrogatores docere; veo que tambien dice San Gregorio:Victoria non minor est, hostes tolerare, quám hostes vincere; y que la paciencia vence tolerando y triunfa sufriendo. Y si entre los gentiles romanos era costumbre en la mas alta cumbre de la gloria de sus capitanes, cuando entraban triunfando en las naciones, vestidos de púrpura y coronados de laurel, tirando el carro en vez de brutos coronadas frentes de vencidos reyes, acompañados de los despojos de las riquezas de todo el mundo, y adornada la milicia vencedora de las insignias de sus hazañas, oyendo los aplausos populares en tan honrosos títulos y renombres, como llamarlos padres de la patria, columnas del imperio, muros de Roma, amparos de la república, y otros nombren gloriosos; que en este supremo auge de la gloria y felicidad humana fuese un soldado en voz alta diciendo al vencedor (como consentimiento suyo y órden del Senado): “Mira que eres mortal; mira que tienes tal y tal defecto;” sin perdonar los mas vergonzosos, como sucedió en el triunfo de César, que voceaban los mas viles soldados á sus oidos:Cavete Romani, adducimus vobis adulterum, calvum; lo cual se hacia porque en medio de tanta honra, no sedesvaneciese el vencedor, y porque el lastre de estas afrentas hiciese contrapeso á las velas de tantos aplausos, para que no peligrase la nave del juicio entre los vientos de las aclamaciones: si esto, digo, hacian unos gentiles con sola la luz de la ley natural, nosotros católicos, con un precepto de amor á los enemigos, ¿qué mucho haremos en tolerarlos?

Yo de mi puedo asegurar que las calumnias algunas veces me han mortificado; pero nunca me han hecho daño, porque yo tengo por muy necio al que, teniendo ocasion de merecer, pasa el trabajo y pierde el mérito; que es como los que no quieren confesarse al morir, y al fin mueren, sin servir su resistencia de escusar la muerte, sino de quitarles el mérito de la conformidad, y de hacer mala muerte, la muerte que podia ser bien. Y así (señora mia) estas cosas creo que aprovechan mas que dañan; y tengo por mayor el riesgo de los aplausos en la flaqueza humana, que suelen apropiarse lo que no es suyo; y es menester estar con mucho cuidado, y tener escritas en el corazon aquellas palabras del Apóstol:Quid autem habes, quod non accepisti? Si autem accepisti, quid gloriaris quasi non accepisti?para que sirvan de escudo que resista las puntas de las alabanzas, que son lanzas; que en no atribuyéndose á Dios, cuyas son, nos quitan la vida y nos hacen ser ladrones de la honra de Dios y usurpadores de los talentos que nos entregó y de los dones que nos prestó, y de que hemos de dar estrechísima cuenta.Y así (señora) yo temo mas esto que aquello; porque aquello, con solo un acto sencillo de paciencia, está convertido en provecho; y esto, son menester muchos actos reflexos de humildad y propio conocimiento, para que no sea daño. Y así de mí lo conozco y reconozco, que es especial favor de Dios el conocerlo para saberme portar en uno y en otro con aquella sentencia de San Agustin:Amico laudanti credendum non est sicut nec inimico detrahenti.Aunque yo soy tal que las mas veces lo debo de echar á perder, ò mezclarlo con tales defectos é inperfecciones, que vicio lo que de suyo fuera bueno; y así en lo poco que se ha impreso mio, no solo mi nombre, pero ni el consentimiento para la impresion ha sido dictámen propio, sino libertad ajena, que no cae debajo de mi dominio, como lo fué la impresion de la Carta atenagórica; de suerte que solamente unos Ejercicios de la Encarnacion, y unos ofrecimientos de los Dolores se imprimieron con gusto mio, por la pública devocion, pero sin mí nombre; de los cuales remito algunas copias, porque (si os parece) las repartais entre nuestras hermanas las religiosas de esa santa comunidad, y demas de esa ciudad. De los Dolores va solo uno, porque se han consumido ya y no pude hallar mas. Hícelos solo por la devocion de mis hermanas, años ha, y despues se divulgaron; cuyos asuntos son tan improporcionados á mi tibieza como á mi ignorancia, y solo me ayudò en ellos ser cosas de nuestra gran Reina; que nosé qué se tiene, el que en tratando de María Santísima, se enciende el corazon mas helado. Yo quisiera (venerable señora mia) remitiros obras dignas de vuestra virtud y sabiduría, pero como dijo el Poeta:

Ut desint vires, tamen est laudanda voluntas:Hac ego contentus, auguror esse Deos.

Ut desint vires, tamen est laudanda voluntas:Hac ego contentus, auguror esse Deos.

Ut desint vires, tamen est laudanda voluntas:Hac ego contentus, auguror esse Deos.

Si algunas otras cosillas escribiere, siempre irán á buscar el sagrado de vuestras plantas y el seguro de vuestra correccion, pues no tengo otra alhaja con que pagaros; y en sentir de Séneca el que empezó á hacer beneficios, se obligó á continuarlos; y así os pagará á vos vuestra propia liberalidad, que solo así puedo yo quedar dignamente desempeñada, sin que caiga en mí aquello del mismo Séneca:Turpe est beneficijs vinci; que es bizarría del acreedor generoso dar al deudor pobre con qué pueda satisfacer la deuda. Así lo hizo Dios con el mundo imposibilitado de pagar: dióle á su hijo propio para que se le ofreciese por digna satisfaccion. Si el estilo de esta carta (venerable señora mia) no hubiere sido como á vos es debido, os pido perdon de la casera familiaridad, ó ménos autoridad de que tratándoos como á una religiosa de velo hermana mia se me ha olvidado la distancia de vuestra ilustrísima persona, que á veros yo sin velo, no sucediera así; pero vos con vuestra cordura y benignidad suplireis ó enmendareis los términos; y si os pareciere incongruo el vos de que yo he usado, por parecerme que para la reverencia que os debo es muy pocareverencia la Reverencia, mudadlo en el que os pareciere decente á lo que vos mereceis, que yo no me he atrevido á exceder de los límites de vuestro estilo ni romper el márgen de vuestra modestia. Y mantenedme en vuestra gracia para impetrarme la Divina, de que os conceda el Señor muchos aumentos, y os guarde, como le suplico y he menester. De este convento de N. Padre San Gerónimo de Méjico, á primero dia del mes de Marzo de mil seiscientos y noventa y un años.

B. V. M. vuestra mas favorecida,

Juana Ines de la Cruz.

FIN.


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