Divino dueño mio,Si al tiempo de apartarmeTiene mi amante pechoAlientos de quejarse,Oye mis penas, mira mis males.Aliéntese el dolor,Si puede lamentarse,Y á punto de perderteMi corazon exhaleLlanto á la tierra, quejas al aire.Apénas de tus ojosQuise al sol elevarme,Cuando mi precipicioDa en sentidas señalesVenganza al fuego, nombre á los mares.[H]Apénas tus favoresQuisieron coronarme,Dichosa mas que todos,Felice como nadie,Cuando los gustos fueron pesares.Sin duda el ser dichosaEs la culpa mas grave,Pues mi fortuna adversaDispone que la pagueCon que á mis ojos tus luces falten.¡Ay, dura ley de ausencia!Quién podrá derogarte,Si á donde yo no quieroMe llevas, sin llevarme,Con alma, muerta, vivo cadáver.Será de tus favoresSolo el corazon cárcel,Por ser aun el silencio,Si quiero que los guarde,Custodio indigno, sigilo frágil.Y puesto que me ausento,Por el último valeTe prometo rendidaMi amor y fe constante,Siempre quererte, nunca olvidarte.
Divino dueño mio,Si al tiempo de apartarmeTiene mi amante pechoAlientos de quejarse,Oye mis penas, mira mis males.Aliéntese el dolor,Si puede lamentarse,Y á punto de perderteMi corazon exhaleLlanto á la tierra, quejas al aire.Apénas de tus ojosQuise al sol elevarme,Cuando mi precipicioDa en sentidas señalesVenganza al fuego, nombre á los mares.[H]Apénas tus favoresQuisieron coronarme,Dichosa mas que todos,Felice como nadie,Cuando los gustos fueron pesares.Sin duda el ser dichosaEs la culpa mas grave,Pues mi fortuna adversaDispone que la pagueCon que á mis ojos tus luces falten.¡Ay, dura ley de ausencia!Quién podrá derogarte,Si á donde yo no quieroMe llevas, sin llevarme,Con alma, muerta, vivo cadáver.Será de tus favoresSolo el corazon cárcel,Por ser aun el silencio,Si quiero que los guarde,Custodio indigno, sigilo frágil.Y puesto que me ausento,Por el último valeTe prometo rendidaMi amor y fe constante,Siempre quererte, nunca olvidarte.
Divino dueño mio,Si al tiempo de apartarmeTiene mi amante pechoAlientos de quejarse,Oye mis penas, mira mis males.Aliéntese el dolor,Si puede lamentarse,Y á punto de perderteMi corazon exhaleLlanto á la tierra, quejas al aire.Apénas de tus ojosQuise al sol elevarme,Cuando mi precipicioDa en sentidas señalesVenganza al fuego, nombre á los mares.[H]Apénas tus favoresQuisieron coronarme,Dichosa mas que todos,Felice como nadie,Cuando los gustos fueron pesares.Sin duda el ser dichosaEs la culpa mas grave,Pues mi fortuna adversaDispone que la pagueCon que á mis ojos tus luces falten.¡Ay, dura ley de ausencia!Quién podrá derogarte,Si á donde yo no quieroMe llevas, sin llevarme,Con alma, muerta, vivo cadáver.Será de tus favoresSolo el corazon cárcel,Por ser aun el silencio,Si quiero que los guarde,Custodio indigno, sigilo frágil.Y puesto que me ausento,Por el último valeTe prometo rendidaMi amor y fe constante,Siempre quererte, nunca olvidarte.
Prolija memoria,Permíteme quieraQue por un instanteSosieguen mis penas.Afloja el cordel,Que, segun aprietas,Temo me revientesSi das otra vuelta.Mira que si acabasCon mi vida, cesaDe tus tiraníasLa triste materia.No piedad te pidoEn aquestas treguasSino que otra especieDe tormento sea.Ni de mí presumasQue soy tan grosera,Que la vida soloPara vivir quiera.Bien sabes tú, comoQuien está tan cerca,Que solo la estimoPor sentir con ella,Y porque perdida,Perder era fuerzaUn amor que pideDuracion eterna.Por esto te pidoQue tengas clemencia:No porque yo viva,Sí porque él no muera.¿No bastan cuán vivasSe me representanDe mi ausente cieloLas divinas prendas?¿No basta acordarmeSus caricias tiernas,Sus dulces palabras,Sus nobles finezas?Y ¿no basta queIndustriosa crezcasCon pasadas gloriasMis presentes penas,Sino que (¡ay de mí!Mi bien, quién pudieraNo hacerte este agravioDe temer mi ofensa!)Sino que villanaPersuadirme intentasQue mi agravio esPosible que sea?Y para formarloCon necia agudeza,Con cuerdas palabrasAcciones contestas.Sus proposicionesMe las interpretas,Y lo que en paz digoMe sirve de guerra.¿Para qué examinasSi habrá quien merezcaDe sus bellos ojosAtenciones tiernas?¿Si de otra hermosuraAcaso le llevanMéritos mas altos,Mas dulces ternezas?¿Si de obligacionesLa carga molestaLe obliga en mi agravioA pagar la deuda?¿Para qué ventilasLa cuestion superfluaDe si es la mudanzaHija de la ausencia?Ya yo sé que es frágilLa naturaleza,Y que su constanciaSolo es no tenerla;Sé que la mudanzaPor puntos en ellaEs, de su ser propio,Caduca dolencia.Pero tambien séQue ha habido firmeza,Que ha habido escepcionesDe la comun regla.Pues ¿por qué la suya,Quieres tú que sea,Siendo ambas posibles,De aquella y no de esta?Mas ¡ay! que ya escucho,Que das por respuesta,Que son mas segurasLas cosas adversas.Con estos temoresEn confusa guerra,Entre muerte y vidaMe tienes suspensa.Ven á algún partidoDe una vez, y aceptaPermitir que vivaO dejar que muera.
Prolija memoria,Permíteme quieraQue por un instanteSosieguen mis penas.Afloja el cordel,Que, segun aprietas,Temo me revientesSi das otra vuelta.Mira que si acabasCon mi vida, cesaDe tus tiraníasLa triste materia.No piedad te pidoEn aquestas treguasSino que otra especieDe tormento sea.Ni de mí presumasQue soy tan grosera,Que la vida soloPara vivir quiera.Bien sabes tú, comoQuien está tan cerca,Que solo la estimoPor sentir con ella,Y porque perdida,Perder era fuerzaUn amor que pideDuracion eterna.Por esto te pidoQue tengas clemencia:No porque yo viva,Sí porque él no muera.¿No bastan cuán vivasSe me representanDe mi ausente cieloLas divinas prendas?¿No basta acordarmeSus caricias tiernas,Sus dulces palabras,Sus nobles finezas?Y ¿no basta queIndustriosa crezcasCon pasadas gloriasMis presentes penas,Sino que (¡ay de mí!Mi bien, quién pudieraNo hacerte este agravioDe temer mi ofensa!)Sino que villanaPersuadirme intentasQue mi agravio esPosible que sea?Y para formarloCon necia agudeza,Con cuerdas palabrasAcciones contestas.Sus proposicionesMe las interpretas,Y lo que en paz digoMe sirve de guerra.¿Para qué examinasSi habrá quien merezcaDe sus bellos ojosAtenciones tiernas?¿Si de otra hermosuraAcaso le llevanMéritos mas altos,Mas dulces ternezas?¿Si de obligacionesLa carga molestaLe obliga en mi agravioA pagar la deuda?¿Para qué ventilasLa cuestion superfluaDe si es la mudanzaHija de la ausencia?Ya yo sé que es frágilLa naturaleza,Y que su constanciaSolo es no tenerla;Sé que la mudanzaPor puntos en ellaEs, de su ser propio,Caduca dolencia.Pero tambien séQue ha habido firmeza,Que ha habido escepcionesDe la comun regla.Pues ¿por qué la suya,Quieres tú que sea,Siendo ambas posibles,De aquella y no de esta?Mas ¡ay! que ya escucho,Que das por respuesta,Que son mas segurasLas cosas adversas.Con estos temoresEn confusa guerra,Entre muerte y vidaMe tienes suspensa.Ven á algún partidoDe una vez, y aceptaPermitir que vivaO dejar que muera.
Prolija memoria,Permíteme quieraQue por un instanteSosieguen mis penas.
Afloja el cordel,Que, segun aprietas,Temo me revientesSi das otra vuelta.
Mira que si acabasCon mi vida, cesaDe tus tiraníasLa triste materia.
No piedad te pidoEn aquestas treguasSino que otra especieDe tormento sea.
Ni de mí presumasQue soy tan grosera,Que la vida soloPara vivir quiera.
Bien sabes tú, comoQuien está tan cerca,Que solo la estimoPor sentir con ella,
Y porque perdida,Perder era fuerzaUn amor que pideDuracion eterna.
Por esto te pidoQue tengas clemencia:No porque yo viva,Sí porque él no muera.
¿No bastan cuán vivasSe me representanDe mi ausente cieloLas divinas prendas?
¿No basta acordarmeSus caricias tiernas,Sus dulces palabras,Sus nobles finezas?
Y ¿no basta queIndustriosa crezcasCon pasadas gloriasMis presentes penas,
Sino que (¡ay de mí!Mi bien, quién pudieraNo hacerte este agravioDe temer mi ofensa!)
Sino que villanaPersuadirme intentasQue mi agravio esPosible que sea?
Y para formarloCon necia agudeza,Con cuerdas palabrasAcciones contestas.
Sus proposicionesMe las interpretas,Y lo que en paz digoMe sirve de guerra.
¿Para qué examinasSi habrá quien merezcaDe sus bellos ojosAtenciones tiernas?
¿Si de otra hermosuraAcaso le llevanMéritos mas altos,Mas dulces ternezas?
¿Si de obligacionesLa carga molestaLe obliga en mi agravioA pagar la deuda?
¿Para qué ventilasLa cuestion superfluaDe si es la mudanzaHija de la ausencia?
Ya yo sé que es frágilLa naturaleza,Y que su constanciaSolo es no tenerla;
Sé que la mudanzaPor puntos en ellaEs, de su ser propio,Caduca dolencia.
Pero tambien séQue ha habido firmeza,Que ha habido escepcionesDe la comun regla.
Pues ¿por qué la suya,Quieres tú que sea,Siendo ambas posibles,De aquella y no de esta?
Mas ¡ay! que ya escucho,Que das por respuesta,Que son mas segurasLas cosas adversas.
Con estos temoresEn confusa guerra,Entre muerte y vidaMe tienes suspensa.
Ven á algún partidoDe una vez, y aceptaPermitir que vivaO dejar que muera.
(FRAGMENTOS.)
Sabrás, querido Fabio,Si ignoras que te quiero,Que ignorar lo dichosoEs muy de lo discreto;Que apénas fuiste blancoEn que el rapaz archeroDel tiro indefectibleLogró el mejor acierto,Cuando en mi pecho amanteBrotaron al incendioDe recíprocas llamasConformes ardimientos.¿No has visto, Fabio mio,Cuando el señor de DélosHiere con armas de oroLa luna de un espejo,Que haciendo en el cristalReflejo el rayo bello,Hiere repercusivoEl mas cercano objeto?Pues así del amorLas flechas, que en mi pechoTu resistente nieveLes diò mayor esfuerzo,Vueltas á mí las puntas,Dispuso amor soberbio,Solo con un impulsoDos alcanzar trofeos.Díganlo las ruinasDe mi valor deshecho,...........Las cercenadas vocesQue en balbucientes ecos,Si el amor las impele,Las retiene el respeto;Las niñas de mis ojosQue con mirar traviesoSinceramente parlanDel alma los secretos;El turbado semblanteY el impedido aliento,En cuya muda calmaDa voces el afecto;Aquel decirte masCuando me esplico ménos,Queriendo en negacionesEspresar los conceptos;Y en fin, dígaslo túQue de mis pensamientos,Lince sutíl, penetrasLos mas ocultos senos............
Sabrás, querido Fabio,Si ignoras que te quiero,Que ignorar lo dichosoEs muy de lo discreto;Que apénas fuiste blancoEn que el rapaz archeroDel tiro indefectibleLogró el mejor acierto,Cuando en mi pecho amanteBrotaron al incendioDe recíprocas llamasConformes ardimientos.¿No has visto, Fabio mio,Cuando el señor de DélosHiere con armas de oroLa luna de un espejo,Que haciendo en el cristalReflejo el rayo bello,Hiere repercusivoEl mas cercano objeto?Pues así del amorLas flechas, que en mi pechoTu resistente nieveLes diò mayor esfuerzo,Vueltas á mí las puntas,Dispuso amor soberbio,Solo con un impulsoDos alcanzar trofeos.Díganlo las ruinasDe mi valor deshecho,...........Las cercenadas vocesQue en balbucientes ecos,Si el amor las impele,Las retiene el respeto;Las niñas de mis ojosQue con mirar traviesoSinceramente parlanDel alma los secretos;El turbado semblanteY el impedido aliento,En cuya muda calmaDa voces el afecto;Aquel decirte masCuando me esplico ménos,Queriendo en negacionesEspresar los conceptos;Y en fin, dígaslo túQue de mis pensamientos,Lince sutíl, penetrasLos mas ocultos senos............
Sabrás, querido Fabio,Si ignoras que te quiero,Que ignorar lo dichosoEs muy de lo discreto;
Que apénas fuiste blancoEn que el rapaz archeroDel tiro indefectibleLogró el mejor acierto,
Cuando en mi pecho amanteBrotaron al incendioDe recíprocas llamasConformes ardimientos.
¿No has visto, Fabio mio,Cuando el señor de DélosHiere con armas de oroLa luna de un espejo,
Que haciendo en el cristalReflejo el rayo bello,Hiere repercusivoEl mas cercano objeto?
Pues así del amorLas flechas, que en mi pechoTu resistente nieveLes diò mayor esfuerzo,
Vueltas á mí las puntas,Dispuso amor soberbio,Solo con un impulsoDos alcanzar trofeos.Díganlo las ruinasDe mi valor deshecho,...........Las cercenadas vocesQue en balbucientes ecos,Si el amor las impele,Las retiene el respeto;
Las niñas de mis ojosQue con mirar traviesoSinceramente parlanDel alma los secretos;
El turbado semblanteY el impedido aliento,En cuya muda calmaDa voces el afecto;
Aquel decirte masCuando me esplico ménos,Queriendo en negacionesEspresar los conceptos;
Y en fin, dígaslo túQue de mis pensamientos,Lince sutíl, penetrasLos mas ocultos senos............
(FRAGMENTOS.)
Si acaso, Fabio mio,Despues de penas tantasQuedan para las quejasAlientos en el alma;Si acaso en las cenizasDe mi muerta esperanzaSe libró por pequeñaAlguna débil rama,En donde entretenerseCon fuerza limitada,El rato que me escuchas,Pueda la vital aura,Oye en tristes endechasLas tiernas consonanciasQué al moribundo cisneSirven de exequias blandas............Dame el postrer abrazoCuyas tiernas lazadas,Siendo union de los cuerpos,Ydentifican almas.Oiga tus dulces ecos,Y en cadencias turbadasNo permita el ahogoEnteras las palabras.De tu rostro en el mioHaz amorosa estampaY mis mejillas fríasDe ardiente llanto baña............Recibe de mis labiosEl que en mortales ansiasEl exánime pechoUltimo aliento exhala;Y el espíritu ardiente...........Recibe, y de tu pechoEn la dulce moradaPadron eterno seaDe mi fineza rara.Y á Dios, Fabio querido,Que ya el aliento falta,Y de vivir se alejaLa que de tí se aparta.
Si acaso, Fabio mio,Despues de penas tantasQuedan para las quejasAlientos en el alma;Si acaso en las cenizasDe mi muerta esperanzaSe libró por pequeñaAlguna débil rama,En donde entretenerseCon fuerza limitada,El rato que me escuchas,Pueda la vital aura,Oye en tristes endechasLas tiernas consonanciasQué al moribundo cisneSirven de exequias blandas............Dame el postrer abrazoCuyas tiernas lazadas,Siendo union de los cuerpos,Ydentifican almas.Oiga tus dulces ecos,Y en cadencias turbadasNo permita el ahogoEnteras las palabras.De tu rostro en el mioHaz amorosa estampaY mis mejillas fríasDe ardiente llanto baña............Recibe de mis labiosEl que en mortales ansiasEl exánime pechoUltimo aliento exhala;Y el espíritu ardiente...........Recibe, y de tu pechoEn la dulce moradaPadron eterno seaDe mi fineza rara.Y á Dios, Fabio querido,Que ya el aliento falta,Y de vivir se alejaLa que de tí se aparta.
Si acaso, Fabio mio,Despues de penas tantasQuedan para las quejasAlientos en el alma;Si acaso en las cenizasDe mi muerta esperanzaSe libró por pequeñaAlguna débil rama,En donde entretenerseCon fuerza limitada,El rato que me escuchas,Pueda la vital aura,Oye en tristes endechasLas tiernas consonanciasQué al moribundo cisneSirven de exequias blandas............Dame el postrer abrazoCuyas tiernas lazadas,Siendo union de los cuerpos,Ydentifican almas.Oiga tus dulces ecos,Y en cadencias turbadasNo permita el ahogoEnteras las palabras.De tu rostro en el mioHaz amorosa estampaY mis mejillas fríasDe ardiente llanto baña............Recibe de mis labiosEl que en mortales ansiasEl exánime pechoUltimo aliento exhala;Y el espíritu ardiente...........Recibe, y de tu pechoEn la dulce moradaPadron eterno seaDe mi fineza rara.Y á Dios, Fabio querido,Que ya el aliento falta,Y de vivir se alejaLa que de tí se aparta.
En la profesion de una religiosa.
Celebrad, criaturas,Las dichas que logro,Aunque á mis venturasTodo viene corto.Sabed que mis bienesLlegan á tal colmo,Que aun á la esperanzaExceden mis gozos.Del Señor un ángelMe asiste animoso,Y con nimio celoGuarda mi decoro.Soy esclava humildeDel Señor que adoro,Y por eso ostentoServiles despojos.Con su santo selloSeñaló mi rostro,Para que no admitaMas que su amor solo.Del que ángeles sirvenEsposa me nombro,A quien sol y lunaAdmiran hermoso.Desprecia por CristoMi pecho amorosoEl reino del mundoCon su fausto todo.Ahora que sigoCon paso amorosoAl que ha deseadoMi corazon todo,¡Ay! no me confundas,Señor, con tu enojo,Sino obra conmigoCual siempre piadoso!Dióme en fe su anilloDe su desposorio,Y de ricas joyasCompuso mi adorno.Vistióme con ropasTejidas con oro,Y con su coronaMe honró como esposo.Lo que he deseadoYa lo ven mis ojos,Y lo que esperabaYa felice gozo.
Celebrad, criaturas,Las dichas que logro,Aunque á mis venturasTodo viene corto.Sabed que mis bienesLlegan á tal colmo,Que aun á la esperanzaExceden mis gozos.Del Señor un ángelMe asiste animoso,Y con nimio celoGuarda mi decoro.Soy esclava humildeDel Señor que adoro,Y por eso ostentoServiles despojos.Con su santo selloSeñaló mi rostro,Para que no admitaMas que su amor solo.Del que ángeles sirvenEsposa me nombro,A quien sol y lunaAdmiran hermoso.Desprecia por CristoMi pecho amorosoEl reino del mundoCon su fausto todo.Ahora que sigoCon paso amorosoAl que ha deseadoMi corazon todo,¡Ay! no me confundas,Señor, con tu enojo,Sino obra conmigoCual siempre piadoso!Dióme en fe su anilloDe su desposorio,Y de ricas joyasCompuso mi adorno.Vistióme con ropasTejidas con oro,Y con su coronaMe honró como esposo.Lo que he deseadoYa lo ven mis ojos,Y lo que esperabaYa felice gozo.
Celebrad, criaturas,Las dichas que logro,Aunque á mis venturasTodo viene corto.Sabed que mis bienesLlegan á tal colmo,Que aun á la esperanzaExceden mis gozos.Del Señor un ángelMe asiste animoso,Y con nimio celoGuarda mi decoro.Soy esclava humildeDel Señor que adoro,Y por eso ostentoServiles despojos.Con su santo selloSeñaló mi rostro,Para que no admitaMas que su amor solo.Del que ángeles sirvenEsposa me nombro,A quien sol y lunaAdmiran hermoso.Desprecia por CristoMi pecho amorosoEl reino del mundoCon su fausto todo.Ahora que sigoCon paso amorosoAl que ha deseadoMi corazon todo,¡Ay! no me confundas,Señor, con tu enojo,Sino obra conmigoCual siempre piadoso!Dióme en fe su anilloDe su desposorio,Y de ricas joyasCompuso mi adorno.Vistióme con ropasTejidas con oro,Y con su coronaMe honró como esposo.Lo que he deseadoYa lo ven mis ojos,Y lo que esperabaYa felice gozo.
A la Asuncion.
A la que triunfanteBella emperatrizHuella de los airesLa region feliz;A la que iluminaSu vago confinDe arreboles de oro,Nácar y carmin;A cuyo pié hermosoEspera servirEl trono estrelladoEn campo turquí;A la que confiesanCien mil veces milPor Señora el ángel,Reina el serafin;Cuyo pelo airosoDesprende sutílEn garzotas de oroBandera de Ofir;De quién aprendióEl sol á lucir,La estrella á brillar,La aurora á reir,Cantemos la gloriaDiciendo al subir:Pues vivió sin mancha,¡Que viva sin fin!
A la que triunfanteBella emperatrizHuella de los airesLa region feliz;A la que iluminaSu vago confinDe arreboles de oro,Nácar y carmin;A cuyo pié hermosoEspera servirEl trono estrelladoEn campo turquí;A la que confiesanCien mil veces milPor Señora el ángel,Reina el serafin;Cuyo pelo airosoDesprende sutílEn garzotas de oroBandera de Ofir;De quién aprendióEl sol á lucir,La estrella á brillar,La aurora á reir,Cantemos la gloriaDiciendo al subir:Pues vivió sin mancha,¡Que viva sin fin!
A la que triunfanteBella emperatrizHuella de los airesLa region feliz;A la que iluminaSu vago confinDe arreboles de oro,Nácar y carmin;A cuyo pié hermosoEspera servirEl trono estrelladoEn campo turquí;A la que confiesanCien mil veces milPor Señora el ángel,Reina el serafin;Cuyo pelo airosoDesprende sutílEn garzotas de oroBandera de Ofir;De quién aprendióEl sol á lucir,La estrella á brillar,La aurora á reir,Cantemos la gloriaDiciendo al subir:Pues vivió sin mancha,¡Que viva sin fin!
Al mismo asunto.
De tu ligera plantaEl curso, Fénix rara,Pára, pára;Mira que se adelantaEn tan ligero ensayoA la nave, á la cierva, al ave, al rayo.¿Por qué surcas ligeraEl viento trasparente?Tente, tente;Consuélanos siquiera,No nos lleves contigoEl consuelo, el amparo, el bien y abrigo.Todos los elementosLamentan tu partida;Mida, midaTu piedad sus lamentos:Oye el humilde ruegoA la tierra, á la mar, al aire, al fuego.Las criaturas sensiblesY las que vida ignoran,Lloran, lloranCon llantos indecibles,Invocando tu nombreEl peñasco, la planta, el bruto, el hombre.A llantos repetidosEntre los troncos secos,Ecos, ecosDan á nuestros gemidosPor llorosa respuestaEl monte, el llano, el bosque, la floresta.Si las lumbres atentaHácia el suelo volvieras,Vieras, vierasCuán triste se lamentaCon ansia lastimosaEl pájaro, el reptil, el pez, la rosa.Mas con ardor divinoYa rompiendo las nubesSubes, subes,Y en solio cristalinoBesan tus plantas bellasEl cielo, el sol, la luna, las estrellas.Ya espíritus dichososQue el Olimpo componenPonen, ponenA tus pies, generosos,Con ardientes deseosCoronas, cetros, palmas y trofeos.No olvides, pues, gloriosa,Al que triste suspira;Mira, miraQue ofreciste piadosaSer de clemencia armadaAusilio, amparo, madre y abogada.
De tu ligera plantaEl curso, Fénix rara,Pára, pára;Mira que se adelantaEn tan ligero ensayoA la nave, á la cierva, al ave, al rayo.¿Por qué surcas ligeraEl viento trasparente?Tente, tente;Consuélanos siquiera,No nos lleves contigoEl consuelo, el amparo, el bien y abrigo.Todos los elementosLamentan tu partida;Mida, midaTu piedad sus lamentos:Oye el humilde ruegoA la tierra, á la mar, al aire, al fuego.Las criaturas sensiblesY las que vida ignoran,Lloran, lloranCon llantos indecibles,Invocando tu nombreEl peñasco, la planta, el bruto, el hombre.A llantos repetidosEntre los troncos secos,Ecos, ecosDan á nuestros gemidosPor llorosa respuestaEl monte, el llano, el bosque, la floresta.Si las lumbres atentaHácia el suelo volvieras,Vieras, vierasCuán triste se lamentaCon ansia lastimosaEl pájaro, el reptil, el pez, la rosa.Mas con ardor divinoYa rompiendo las nubesSubes, subes,Y en solio cristalinoBesan tus plantas bellasEl cielo, el sol, la luna, las estrellas.Ya espíritus dichososQue el Olimpo componenPonen, ponenA tus pies, generosos,Con ardientes deseosCoronas, cetros, palmas y trofeos.No olvides, pues, gloriosa,Al que triste suspira;Mira, miraQue ofreciste piadosaSer de clemencia armadaAusilio, amparo, madre y abogada.
De tu ligera plantaEl curso, Fénix rara,Pára, pára;Mira que se adelantaEn tan ligero ensayoA la nave, á la cierva, al ave, al rayo.¿Por qué surcas ligeraEl viento trasparente?Tente, tente;Consuélanos siquiera,No nos lleves contigoEl consuelo, el amparo, el bien y abrigo.Todos los elementosLamentan tu partida;Mida, midaTu piedad sus lamentos:Oye el humilde ruegoA la tierra, á la mar, al aire, al fuego.Las criaturas sensiblesY las que vida ignoran,Lloran, lloranCon llantos indecibles,Invocando tu nombreEl peñasco, la planta, el bruto, el hombre.A llantos repetidosEntre los troncos secos,Ecos, ecosDan á nuestros gemidosPor llorosa respuestaEl monte, el llano, el bosque, la floresta.Si las lumbres atentaHácia el suelo volvieras,Vieras, vierasCuán triste se lamentaCon ansia lastimosaEl pájaro, el reptil, el pez, la rosa.Mas con ardor divinoYa rompiendo las nubesSubes, subes,Y en solio cristalinoBesan tus plantas bellasEl cielo, el sol, la luna, las estrellas.Ya espíritus dichososQue el Olimpo componenPonen, ponenA tus pies, generosos,Con ardientes deseosCoronas, cetros, palmas y trofeos.No olvides, pues, gloriosa,Al que triste suspira;Mira, miraQue ofreciste piadosaSer de clemencia armadaAusilio, amparo, madre y abogada.
A San Pedro.
¡Oh Pastor que has perdidoAl que tu pecho adora!Llora, llora,Y deja doloridoEn lágrimas deshechoEl rostro, el corazon, el alma, el pecho.Si el arrepentimientoTu corazon oprime,Gime, gime;Lastime tu lamentoY doloroso anheloA la tierra, á la mar, al aire, al cielo.Si de suerte mejoras,Las lágrimas te valgan:Salgan, salganTodas las que atesoras;Aneguen tus pesaresLos rios, los arroyos, fuentes, mares,Y pues tu pena raraLágrimas solo borran,Corran, corran,Y dejen en tu caraY en todas tus faccionesSeñales, rayas, surcos, impresiones.Y si á dar tiernas vocesEl duro mal te excita,Grita, grita,Y tus penas atrocesOigan, y tus querellas,Los luceros, el sol, luna y estrellas.El curso ya empezadoTus lágrimas no acaben:Laven, lavenLa mancha del pecado,Hasta que estés gloriosoLimpio, resplandeciente, puro, hermoso.
¡Oh Pastor que has perdidoAl que tu pecho adora!Llora, llora,Y deja doloridoEn lágrimas deshechoEl rostro, el corazon, el alma, el pecho.Si el arrepentimientoTu corazon oprime,Gime, gime;Lastime tu lamentoY doloroso anheloA la tierra, á la mar, al aire, al cielo.Si de suerte mejoras,Las lágrimas te valgan:Salgan, salganTodas las que atesoras;Aneguen tus pesaresLos rios, los arroyos, fuentes, mares,Y pues tu pena raraLágrimas solo borran,Corran, corran,Y dejen en tu caraY en todas tus faccionesSeñales, rayas, surcos, impresiones.Y si á dar tiernas vocesEl duro mal te excita,Grita, grita,Y tus penas atrocesOigan, y tus querellas,Los luceros, el sol, luna y estrellas.El curso ya empezadoTus lágrimas no acaben:Laven, lavenLa mancha del pecado,Hasta que estés gloriosoLimpio, resplandeciente, puro, hermoso.
¡Oh Pastor que has perdidoAl que tu pecho adora!Llora, llora,Y deja doloridoEn lágrimas deshechoEl rostro, el corazon, el alma, el pecho.
Si el arrepentimientoTu corazon oprime,Gime, gime;Lastime tu lamentoY doloroso anheloA la tierra, á la mar, al aire, al cielo.
Si de suerte mejoras,Las lágrimas te valgan:Salgan, salganTodas las que atesoras;Aneguen tus pesaresLos rios, los arroyos, fuentes, mares,
Y pues tu pena raraLágrimas solo borran,Corran, corran,Y dejen en tu caraY en todas tus faccionesSeñales, rayas, surcos, impresiones.
Y si á dar tiernas vocesEl duro mal te excita,Grita, grita,Y tus penas atrocesOigan, y tus querellas,Los luceros, el sol, luna y estrellas.
El curso ya empezadoTus lágrimas no acaben:Laven, lavenLa mancha del pecado,Hasta que estés gloriosoLimpio, resplandeciente, puro, hermoso.
De Santa Catarina Mártir.
Sosiega, Nilo undoso,Tu líquida corriente;Tente, tente,Párate á ver gozosoLa que fecundas bellaDe la tierra, del cielo, rosa, estrella.Tu corriente oportunaQue piadoso movisteViste, visteQue de Moises fué cuna,Siendo arrullo á su oidoLa onda, la espuma, el tumbo y el sonido.Mas venturoso ahoraDe abundancia de bienesTienes, tienesLa que tu márgen doraBelleza mas lozanaQue Abigail, Ester, Raquel, Susana:La hermosa CatarinaQue la gloria gitanaVana, vanaElevó á ser divina,Y en las virtudes truecaDe Débora, Jael, Judit, Rebeca.No en frágil hermosuraQue aprecia el loco abusoPuso, pusoEsperanza segura,Bien que excedió su caraLa de Ruth, Bersabé, Thamar y Sara.A esta, Nilo sagrado,Tu corriente sonanteCante, cante,Y en concierto acordadoTus ondas sean velocesSílabas, lenguas, nùmeros y voces.
Sosiega, Nilo undoso,Tu líquida corriente;Tente, tente,Párate á ver gozosoLa que fecundas bellaDe la tierra, del cielo, rosa, estrella.Tu corriente oportunaQue piadoso movisteViste, visteQue de Moises fué cuna,Siendo arrullo á su oidoLa onda, la espuma, el tumbo y el sonido.Mas venturoso ahoraDe abundancia de bienesTienes, tienesLa que tu márgen doraBelleza mas lozanaQue Abigail, Ester, Raquel, Susana:La hermosa CatarinaQue la gloria gitanaVana, vanaElevó á ser divina,Y en las virtudes truecaDe Débora, Jael, Judit, Rebeca.No en frágil hermosuraQue aprecia el loco abusoPuso, pusoEsperanza segura,Bien que excedió su caraLa de Ruth, Bersabé, Thamar y Sara.A esta, Nilo sagrado,Tu corriente sonanteCante, cante,Y en concierto acordadoTus ondas sean velocesSílabas, lenguas, nùmeros y voces.
Sosiega, Nilo undoso,Tu líquida corriente;Tente, tente,Párate á ver gozosoLa que fecundas bellaDe la tierra, del cielo, rosa, estrella.
Tu corriente oportunaQue piadoso movisteViste, visteQue de Moises fué cuna,Siendo arrullo á su oidoLa onda, la espuma, el tumbo y el sonido.
Mas venturoso ahoraDe abundancia de bienesTienes, tienesLa que tu márgen doraBelleza mas lozanaQue Abigail, Ester, Raquel, Susana:
La hermosa CatarinaQue la gloria gitanaVana, vanaElevó á ser divina,Y en las virtudes truecaDe Débora, Jael, Judit, Rebeca.
No en frágil hermosuraQue aprecia el loco abusoPuso, pusoEsperanza segura,Bien que excedió su caraLa de Ruth, Bersabé, Thamar y Sara.
A esta, Nilo sagrado,Tu corriente sonanteCante, cante,Y en concierto acordadoTus ondas sean velocesSílabas, lenguas, nùmeros y voces.
Al mismo asunto.
(LETRILLA.)
Erase una niñaComo digo á usté,Cuyos años eranOcho sobre diez.Esperen, aguarden,Que yo lo diré.Esta (qué sé yoCómo pudo ser?)Dizque supo mucho,Aunque era mujer.Esperen, aguarden,Que yo lo diré.Porque como dizqueDice no sé quien,Ellas solo sabenHilar y coser.Esperen, aguarden,Que yo lo diré.Pues esta á hombres grandesPudo convencer;Que á un chico, cualquieraLo puede envolver.Esperen, aguarden,Que yo lo diré.Y aun una santitaDizque era tambien,Sin que la estorbasePara eso el saber.Esperen, aguarden,Que yo lo diré.Mas como PatillasNo duerme, al saberQue era santa y doctaSe hizo un Lucifer.Esperen, aguarden,Que yo lo diré.Porque teme el diabloEsto de saberQue hay mujer que sepaMas que supo él.Esperen, aguarden,Que yo lo diré.Pues con esto ¿qué hace?Viene y tienta á un reyQue á ella la tentaraA dejar su ley.Esperen, aguarden,Que yo lo diré.Tentóle de recio;Mas ella, par diez,Se dejó matarAntes que vencer.Esperen, aguarden,Que yó lo diré.No pescudan mas,Porque mas no sé,De que es CatarinaPara siempre, amen.Esperen, aguarden,Que yo lo diré.
Erase una niñaComo digo á usté,Cuyos años eranOcho sobre diez.Esperen, aguarden,Que yo lo diré.Esta (qué sé yoCómo pudo ser?)Dizque supo mucho,Aunque era mujer.Esperen, aguarden,Que yo lo diré.Porque como dizqueDice no sé quien,Ellas solo sabenHilar y coser.Esperen, aguarden,Que yo lo diré.Pues esta á hombres grandesPudo convencer;Que á un chico, cualquieraLo puede envolver.Esperen, aguarden,Que yo lo diré.Y aun una santitaDizque era tambien,Sin que la estorbasePara eso el saber.Esperen, aguarden,Que yo lo diré.Mas como PatillasNo duerme, al saberQue era santa y doctaSe hizo un Lucifer.Esperen, aguarden,Que yo lo diré.Porque teme el diabloEsto de saberQue hay mujer que sepaMas que supo él.Esperen, aguarden,Que yo lo diré.Pues con esto ¿qué hace?Viene y tienta á un reyQue á ella la tentaraA dejar su ley.Esperen, aguarden,Que yo lo diré.Tentóle de recio;Mas ella, par diez,Se dejó matarAntes que vencer.Esperen, aguarden,Que yó lo diré.No pescudan mas,Porque mas no sé,De que es CatarinaPara siempre, amen.Esperen, aguarden,Que yo lo diré.
Erase una niñaComo digo á usté,Cuyos años eranOcho sobre diez.Esperen, aguarden,Que yo lo diré.Esta (qué sé yoCómo pudo ser?)Dizque supo mucho,Aunque era mujer.Esperen, aguarden,Que yo lo diré.Porque como dizqueDice no sé quien,Ellas solo sabenHilar y coser.Esperen, aguarden,Que yo lo diré.Pues esta á hombres grandesPudo convencer;Que á un chico, cualquieraLo puede envolver.Esperen, aguarden,Que yo lo diré.Y aun una santitaDizque era tambien,Sin que la estorbasePara eso el saber.Esperen, aguarden,Que yo lo diré.Mas como PatillasNo duerme, al saberQue era santa y doctaSe hizo un Lucifer.Esperen, aguarden,Que yo lo diré.Porque teme el diabloEsto de saberQue hay mujer que sepaMas que supo él.Esperen, aguarden,Que yo lo diré.Pues con esto ¿qué hace?Viene y tienta á un reyQue á ella la tentaraA dejar su ley.Esperen, aguarden,Que yo lo diré.Tentóle de recio;Mas ella, par diez,Se dejó matarAntes que vencer.Esperen, aguarden,Que yó lo diré.No pescudan mas,Porque mas no sé,De que es CatarinaPara siempre, amen.Esperen, aguarden,Que yo lo diré.
En la dedicacion de un templo.
Aunque ningun lugar esLugar de ofender á Dios,Pues para alabarle en todosSu Magestad los crió,Atencion, atencion,Que aquesta es casa solo de oracion.Como nuestra gran flaquezaSu Magestad conoció,Separó algunos lugaresPara nuestra devocion.Atencion, atencion,Que aquesta es casa solo de oracion.Con especial asistenciaEn ellos determinóHabitar, para que en ellosLe demos adoracion.Atencion, atencion,Que aquesta es casa solo de oracion.Pues ¿qué disculpa tendráDe atreverse nuestro errorAl determinado sitioQue para sí destinó?Atencion, atencion,Que aquesta es casa solo de oracion.Los que al templo venis, seaSolo á dar gracias á Dios;No hagais la casa del PadreCasa de negociacion.Atencion, atencion,Que aquesta es casa solo de oracion.Plazas y lonjas teneisSi buscais conversacion,Que el templo Dios solamenteA su culto reservò.Atencion, atencion,Que aquesta es casa solo de oracion.
Aunque ningun lugar esLugar de ofender á Dios,Pues para alabarle en todosSu Magestad los crió,Atencion, atencion,Que aquesta es casa solo de oracion.Como nuestra gran flaquezaSu Magestad conoció,Separó algunos lugaresPara nuestra devocion.Atencion, atencion,Que aquesta es casa solo de oracion.Con especial asistenciaEn ellos determinóHabitar, para que en ellosLe demos adoracion.Atencion, atencion,Que aquesta es casa solo de oracion.Pues ¿qué disculpa tendráDe atreverse nuestro errorAl determinado sitioQue para sí destinó?Atencion, atencion,Que aquesta es casa solo de oracion.Los que al templo venis, seaSolo á dar gracias á Dios;No hagais la casa del PadreCasa de negociacion.Atencion, atencion,Que aquesta es casa solo de oracion.Plazas y lonjas teneisSi buscais conversacion,Que el templo Dios solamenteA su culto reservò.Atencion, atencion,Que aquesta es casa solo de oracion.
Aunque ningun lugar esLugar de ofender á Dios,Pues para alabarle en todosSu Magestad los crió,Atencion, atencion,Que aquesta es casa solo de oracion.
Como nuestra gran flaquezaSu Magestad conoció,Separó algunos lugaresPara nuestra devocion.Atencion, atencion,Que aquesta es casa solo de oracion.
Con especial asistenciaEn ellos determinóHabitar, para que en ellosLe demos adoracion.Atencion, atencion,Que aquesta es casa solo de oracion.
Pues ¿qué disculpa tendráDe atreverse nuestro errorAl determinado sitioQue para sí destinó?Atencion, atencion,Que aquesta es casa solo de oracion.
Los que al templo venis, seaSolo á dar gracias á Dios;No hagais la casa del PadreCasa de negociacion.Atencion, atencion,Que aquesta es casa solo de oracion.
Plazas y lonjas teneisSi buscais conversacion,Que el templo Dios solamenteA su culto reservò.Atencion, atencion,Que aquesta es casa solo de oracion.
Juguetillo á María.
Como entre espinas la rosa,Como entre nubes la luna,Unica y como ningunaLuce la divina Esposa.Toda pura y toda hermosa,Púrpura y viso vestida,Ciudad de Dios defendida,Arca de su testamento,De la Trinidad asiento,Iris hermoso de paz,Y trescientas cosas mas.Como lirio descolladoEn el márgen cristalino;Como vaso de oro finoDe mil piedras adornado;Como bálsamo quemado,Como fuego reluciente,Como Apolo refulgente.Como poma de olor llena,A quien no tocó la penaQue tuvieron los demas,Y trescientas cosas mas.Como varita olorosaQue asciende desde el desierto;Como bien ballado huertoDe la fruta mas sabrosa;Como palma victoriosa,Como escuadron ordenado,Como paso bien sellado,Como pacífica olivaQue fué del mundo la paz,Y trescientas cosas mas.Trono de Dios soberano,Archivo de todo bien,Gloria de JerusalenY alegria del crístiano;Ester que al género humanoDe la miseria libró;La muger que en Pátmos vióJuan, triunfante del dragon;El trono de SalomonY la señal dada á Acaz,Y trescientas cosas mas.
Como entre espinas la rosa,Como entre nubes la luna,Unica y como ningunaLuce la divina Esposa.Toda pura y toda hermosa,Púrpura y viso vestida,Ciudad de Dios defendida,Arca de su testamento,De la Trinidad asiento,Iris hermoso de paz,Y trescientas cosas mas.Como lirio descolladoEn el márgen cristalino;Como vaso de oro finoDe mil piedras adornado;Como bálsamo quemado,Como fuego reluciente,Como Apolo refulgente.Como poma de olor llena,A quien no tocó la penaQue tuvieron los demas,Y trescientas cosas mas.Como varita olorosaQue asciende desde el desierto;Como bien ballado huertoDe la fruta mas sabrosa;Como palma victoriosa,Como escuadron ordenado,Como paso bien sellado,Como pacífica olivaQue fué del mundo la paz,Y trescientas cosas mas.Trono de Dios soberano,Archivo de todo bien,Gloria de JerusalenY alegria del crístiano;Ester que al género humanoDe la miseria libró;La muger que en Pátmos vióJuan, triunfante del dragon;El trono de SalomonY la señal dada á Acaz,Y trescientas cosas mas.
Como entre espinas la rosa,Como entre nubes la luna,Unica y como ningunaLuce la divina Esposa.Toda pura y toda hermosa,Púrpura y viso vestida,Ciudad de Dios defendida,Arca de su testamento,De la Trinidad asiento,Iris hermoso de paz,Y trescientas cosas mas.
Como lirio descolladoEn el márgen cristalino;Como vaso de oro finoDe mil piedras adornado;Como bálsamo quemado,Como fuego reluciente,Como Apolo refulgente.Como poma de olor llena,A quien no tocó la penaQue tuvieron los demas,Y trescientas cosas mas.
Como varita olorosaQue asciende desde el desierto;Como bien ballado huertoDe la fruta mas sabrosa;Como palma victoriosa,Como escuadron ordenado,Como paso bien sellado,Como pacífica olivaQue fué del mundo la paz,Y trescientas cosas mas.
Trono de Dios soberano,Archivo de todo bien,Gloria de JerusalenY alegria del crístiano;Ester que al género humanoDe la miseria libró;La muger que en Pátmos vióJuan, triunfante del dragon;El trono de SalomonY la señal dada á Acaz,Y trescientas cosas mas.
Villancicos en la fiesta de San José.
Quedito, airecillos,No, no susurreis;Mirad que descansaUn rato José.No, no os movais,Oh no, no voleis;Quedito, pasito,Que duerme José.Para no ver el preñado,José, que le daba enojos,De María, los dos ojosHa cerrado.Centra su vista severoDijo airado, porque víaTestigos contra María,“No los quiero.Si dicen que en el empleoDe mi esposa falta fe,Nunca estoy mas ciego queCuando veo.Y á que en llanto no se aneguenPorque á tanto se atrevieron,Ojos que contra ella fueronLuego cieguen.”Viendo Dios que eran despojosSus ojos de su sentir,Hízole dormido abrirTantos ojos.Hablóle un ángel glorioso,Porque solo él pudo serBastante á satisfacerA un celoso.Ay qué prodigio!Ay qué portento!Vengan á verlo todos,Vengan á verlo!Que si á todos los celosQuitan el sueño,A mi Josef el sueñoQuita los celos.Celos con sueño,Sueño con celos,En Josef solamenteNo son opuestos.Vengan á verlo todosVengan á verlo!
Quedito, airecillos,No, no susurreis;Mirad que descansaUn rato José.No, no os movais,Oh no, no voleis;Quedito, pasito,Que duerme José.Para no ver el preñado,José, que le daba enojos,De María, los dos ojosHa cerrado.Centra su vista severoDijo airado, porque víaTestigos contra María,“No los quiero.Si dicen que en el empleoDe mi esposa falta fe,Nunca estoy mas ciego queCuando veo.Y á que en llanto no se aneguenPorque á tanto se atrevieron,Ojos que contra ella fueronLuego cieguen.”Viendo Dios que eran despojosSus ojos de su sentir,Hízole dormido abrirTantos ojos.Hablóle un ángel glorioso,Porque solo él pudo serBastante á satisfacerA un celoso.Ay qué prodigio!Ay qué portento!Vengan á verlo todos,Vengan á verlo!Que si á todos los celosQuitan el sueño,A mi Josef el sueñoQuita los celos.Celos con sueño,Sueño con celos,En Josef solamenteNo son opuestos.Vengan á verlo todosVengan á verlo!
Quedito, airecillos,No, no susurreis;Mirad que descansaUn rato José.No, no os movais,Oh no, no voleis;Quedito, pasito,Que duerme José.Para no ver el preñado,José, que le daba enojos,De María, los dos ojosHa cerrado.Centra su vista severoDijo airado, porque víaTestigos contra María,“No los quiero.Si dicen que en el empleoDe mi esposa falta fe,Nunca estoy mas ciego queCuando veo.Y á que en llanto no se aneguenPorque á tanto se atrevieron,Ojos que contra ella fueronLuego cieguen.”Viendo Dios que eran despojosSus ojos de su sentir,Hízole dormido abrirTantos ojos.Hablóle un ángel glorioso,Porque solo él pudo serBastante á satisfacerA un celoso.Ay qué prodigio!Ay qué portento!Vengan á verlo todos,Vengan á verlo!Que si á todos los celosQuitan el sueño,A mi Josef el sueñoQuita los celos.Celos con sueño,Sueño con celos,En Josef solamenteNo son opuestos.Vengan á verlo todosVengan á verlo!
POESIA BURLESCA, IMITADA DE JACINTO POLO.
El pintar de Lizarda la bellezaEn que á sí se excedió naturaleza,Con un estilo llano,Se me viene á la pluma y á la mano.Y cierto que es locuraEl querer retratar yo su hermosura,Sin haber en mi vida dibujado,Ni saber qué es azul ó colorado,Qué es regla, qué es pincel, oscuro ó claro,Aparejo, retoque ni reparo.El diablo me ha metido en ser pintora!Dejémoslo, mi Musa, por ahoraA quien sepa el oficio...Mas esta tentacion me quita el juicio!Y sin dejarme pizca,Ya no solo me tienta, me pellizca,Me casca, me hormiguea,Me punza, me rempuja, me aporrea.Y tengo de pintar dé donde diere,Salga como saliere;Aunque saque un retratoTal que despues le ponga,aqueste es gato.Pues no soy la primeraQue con hurtos de sol y primaveraEcho, con mil primores,Una mujer en infusion de flores;Y despues que muy bien alambicadaResulta una belleza destilada,Cuando el hervor se entibia,Si rosa la creyeron, sale endibia.Mas no pienso robar yo sus colores:Descansen por aquesta vez las flores;Que no quiere mi Musa ni se meteEn hacer su hermosura ramillete,Mas ¿con qué he de pintar si ya la venaNo se tiene por buena,Si no forma, hortelana en sus colores,Un gran cuadro de flores?¡Oh siglo desdichado y desvalido,En que todo lo hallamos ya servido!Pues que no hay voz, equívoco ni fraseQue por comun no pase,Y digan los censores:“¿Eso? ya lo pensaron los mayores.”¡Dichosos los antiguos que tuvieronPaño de qué cortar, y así vistieronSus conceptos de albores,De luces, de reflejos y de flores!Que entónces era el sol nuevo y flamante,Y andaba tan valido lo brillanteQue el decir que el cabello era un tesoro,Valia otro tanto oro;Y las estrellas con sus rayos rojosQue aun no estaban cansadas de ser ojos,Cuando eran celebradas¡Oh dulces luces por mi mal halladas,Dulces y alegres cuando Dios queria!,Ya no las puede usar la Musa miaSin que diga severo algun letradoQue Garcilaso está muy maltratadoY en lugar indecente.Mas si no es á su Musa competenteY le ha de dar enojo semejante,Quite aquellos dos versos, y ¡adelante!Digo, pues, que el coral, entre los sabios,Se andaba con la grana aun en los labios,Y las perlas de nítidos orientesAndaban enseñándose á ser dientes,Y alegaba la concha, no muy loca,Que si ellas dientes son, ella es la boca;Desde entónces, no hay duda,Empezó la belleza á ser conchuda.Pues ¿las piedras? ¡ay Dios! y qué riqueza!Era una platería una belleza,Que llevaba por dote en sus faccionesMas de treinta millones.Eso sí era hacer versos descansado,Y no en aqueste siglo desdichadoY de tal desventura,Que está ya tan cansada la hermosuraDe verse en los plantelesDe azucenas, de rosas y claveles,Ya del tiempo marchitos,Recojiendo humedades y mosquitos,Que con enfado estrañoQuisiera mas un saco de hermitaño.Y así andan los poetas desvalidosAchicando antiguallas de vestidos,Y talvez sin mancillalo que es jubon ajustan á ropilla,O hacen de unos centonesDe remiendos diversos los calzones,Y nos quieren vender por estremadaUna belleza rota y remendada.Pues ¿qué es ver las metáforas cansadasEn que han dado las Musas alcanzadas?No hay ciencia, arte ni oficioQue con estraño vicioLos poetas, con vana sutileza,No anden acomodando á la belleza,Y pensando que pintan de los cielosHacen unos retablos de sus duelos.Pero diránme ahoraQue ¿quién á mí me mete á ser censora?Pues de lo que no entiendo es grave exceso;Pero yo les respondo, que por eso:Pues siempre el que censura y contradice,Es quién ménos entiende lo que dice.Mas si alguno se irrita,Murmúreme tambien; ¿quién se lo quita?No haya miedo que en eso me fatigue,Ni que á ninguno obligueA que encargue su alma:Téngasela en su palmaY haga lo que quisiere,Pues su sudor le cuesta al que leyere;Y si ha de disgustarse con leello,Vénguese del trabajo con mordello,Y allí me las dén todas,Pues yo no me he de hallar en esas bodas.Miren, esto de bodas es constanteQue lo dije por solo el consonante;Si alguno halla otra voz que mas espresa,Yo le doy mi poder, y quíteme esa.Mas volviendo á mi arenga comenzada,Válgame por Lizarda retratada,Y ¡qué difícil eres!No es mala propiedad de las mujeres.Mas ya lo prometí, cumplirlo es fuerza,Aunque las manos tuerza:A acabarlo me obligoPues tomo bien la pluma, y Dios conmigo.Vaya, pues, de retrato!Denme un Dios que socorra de barato.¡Ay¡ con toda la trampa,Que una musa dela ampa,A quien ayuda tan propicio Apolo,Se haya rozado con Jacinto PoloEn aquel conceptillo desdichado!¡Y pensarán que es robo muy pensado!Es, pues, Lizarda... es pues... ¡Ay Dios, qué aprietoNo sé quién es Lizarda, les prometo;Que mi atencion sencillaPintarla prometió, no definilla.Digo, pues... ¡oh quepuesestan soeces!¿Todo el papel he de llenar depueses?¡Jesus! qué mal empiezo!....Principio iba á decir, ya lo confieso,Y acordéme al instanteQueprincipiono tiene consonante.Perdonen, que esta menguaEs porque no me ayuda bien la lengua.¡Jesus! y ¡qué cansadosEstarán de esperar desesperadosLos tales mis oyentes;Mas si esperar no gustan, impacientes,Y juzgaren que es largo y que es pesado,Vayan con Dios, que ya esto se ha acabado;Pues quedándome sola y retiradaMi borrador haré mas descansada.Por el cabello empiezo, estense quedos,Que hay aquí que pintar muchos enredos;No hallo comparacion que bien le cuadre;Qué para poco me parió mi madre!¿Rayos de sol? Ya aqueso se ha pasado;La pragmática nueva lo ha quitado.¿Cuerdas de arco de amor en dulce trance?Eso es llamarlo cerda en buen romance.¡Qué linda cosa fueraEl tomar la ocasion por la mollera!Pero aquesta ocasion ya se ha pasado,Y calva está de haberla repelado.Y así en su calva lisaLa cabellera irá tambien postiza,Y el que llegue á cogerlaSe queda con el pelo y no con ella,Y, en fin, despues de tanto dar en ello,¿Qué tenemos, mi Musa, de cabello?El de Absalon viniera aquí nacido,Por tener mi discurso suspendido;Mas no quiero meterme yo en hondurasMostrándome entendida en Escrituras.En ser cabello de Lizarda quede.Que es lo que mas encarecerse puede,Y bájese á la frente mi reparo:¡Gracias á Dios que salgo hácia lo claro!Que me pude perder en la espesuraSino saliera por la comisura.Tendrá, pues, la tal frenteUna caballería largamente,Segun está de limpia y despejada;Y si temen por esto verla arada,Pierdan este recelo,Que estas caballerías son del cielo.¿Qué apostamos que ahora piensan todosQue he perdido los modosDel estilo burlesco,Pues que ya por los cielos me encarezco?Pues no fué este mi intento,Que yo no me acordé del firmamento,Porque mi estilo llanoSe tiene acá otros cielos mas á mano;Que á ninguna belleza se le vedaEl que tener dos cielos juntos pueda;Y ¿cómo? Uno en la boca, otro en la frente.¡Por Dios, que lo he enmendado lindamente!Las cejas son agora, ¿diré arcos?No, que su consonante es luego zarcos,Y si yo pinto zarca su hermosura,Dará Lizarda al diablo la pintura,Y me dirá que solo algun demonioLevantara tan falso testimonio.Pues yo lo he de decir, y en esto ahoraConozco que devéras soy pintora,Que mentir de un retrato en los primoresEs el último exámen de pintores.En fin, ya con ser arcos se han salido;Pero ¿piensan que son los de Cupido?¿O que son paz del dia?Pues no son sino de una cañeríaPor donde encaña el agua á sus enojos,Por mas señas, que tiene allí dos ojos.Esto ¿quién lo ha pensado?¿Me dirán que esto es viejo y es trillado?Mas ya que los nombré, fuerza es pintallos,Aunque no tope verso en qué colgallos.¡Nunca yo los mentara!Que quizas al lector se le olvidara.Empiezo á pintar, pues: nadie se riaDe ver que titubea mi Talia;Que no es hacer buñuelos,Pues tienen su pimienta los ojuelos,Y no hallo en mi concienciaComparacion que tenga convenienciaCon tantos arreboles...¡Jesus! no estuve un tris de decir soles!¡Qué grande barbarismo!Apolo me defienda de sí mismo;Que á los que son de luces sus pecados,Los veo condenar de alucinados,Y temerosa yo, viendo su enojo,Trato de echar mis luces en remojo.Tentacion solariega en mí es estraña...Que se vaya á tentar á la montaña.En fin, yo no hallo símil competentePor mas que doy palmadas en mi frente,Y las uñas me como.¿Dónde elvisteestará y elasí como,Que siempre tan activosSe andan á principiar comparativos?Mas ¡ay! que dondevisteshubo antaño,No hayasí comoogaño;Pues váyanse sin ellos muy serenos,Que no por eso dejan de ser buenos,Ni de ser manantial de perfecciones,Que no todo ha de ser comparaciones;Y ojos de una beldad tan peregrinaRazon es ya que salgan de madrina,Pues á sus niñas fuera hacer ultrageQuererlas tener siempre en pupilage.En fin, nada les cuadra, que es locuraAl círculo buscar la cuadratura.Síguese la nariz, y es tan seguidaQue ya quedó con esto definida;Y nariz torticera tan tremendaNo hay geómetra alguno que la entienda.Pásame á las mejillas;Y aunque es su consonante maravillas,No las quiero yo hacer predicadoresQue digan: Aprended de mí, á las flores.Mas si he de confesarles mi pecado,Algo el carmin y grana me han tentado.Mas agora ponérselos no quiero:Si ella lo quiere, gaste su dinero;Que es grande boberíaEl quererla afeitar á costa mia.Ellas, en fin, aunque parecen rosa,Lo cierto es que son carne, y no otra cosa.¡Válgame Dios! lo que se sigue ahora.Haciéndome está cocos el auroraPor ver si la comparo con su boca;Y el oriente con perlas me provoca;Pero no hay que admirarme,Que ni una sed de oriente ha de costarme.Es, en efecto, de color tan finaQue parece bocado de cecina;Y no he dicho muy mal, pues de saladaDicen que se le ha puesto colorada.Miren cómo sé hacer comparacionesMuy propias en algunas ocasiones.Y es que donde no piensa el que es mas vivo,Falta el comparativo;Y si alguno dijere que es groseraUna comparacion de esta manera,Respóndame la Musa mas ufana,¿Es mejor el gusano que la grana?¿O el clavel, que si el gusto los apuraHará echar las entrañas su amargura?Con todo, númen mio,Aquesto de la boca va muy frio;Yo digo mi pecado,Ya está el pincel cansado;Pero, pues tengo ya frialdad tanta,Gastemos esta nieve en la garganta,Que la tiene tan blanca y tan heladaQue le sale la voz garapiñada.Mas por sus pasos, yendo á paso llano,Se me vienen las manos á la mano.Aquí habrá menester grande cuidado,Pues ya toda la nieve se ha gastado,Y para la blancura que atesoraNo me ha quedado ni una cantimplora;Y fué la causa de estoQue, como iba sin sal, se gastó presto.Mas puesto que pintarla solicito,Por la Vírgen, que esperen un tantito,Miéntras la pluma tajoY me alivio un poquito del trabajo,Y, por decir verdad, miéntras suspensaMi imaginacion piensaAlgun concepto que á sus manos venga.¡Oh! si Lizarda se llamara Menga!Qué equívoco tan lindo me ocurría,Que solo por el nombre se me enfría!Ello fuí desgraciadaEn estar ya Lizarda bautizada.Acabemos, que el tiempo nunca sobra:A las manos, y manos á la obra.Empiezo por la diestra,Que aunque no es ménos bella la siniestra,A la pintura es llanoQue se le ha de asentar la primer mano.Es, pues, blanca y hermosa con exceso,Porque es de carne y hueso,No de marfil ni plata, que es quimeraY á una estatua servir solo pudiera;Y con esto, aunque es bella,Sabe su dueño bien servirse de ella,Y la estima bizarra,Mas que no porque luce, porque agarra.Pues no le queda en zaga la siniestra,Porque aunque no es tan diestra,Y es algo ménos en la lijereza,No tiene un dedo ménos de belleza.Aquí viene rodadaUna comparacion acomodada:Porque, no hay duda, es llanoQue es la una mano como la otra mano.Y si alguno dijere que es frioleraEl querer comparar de esta manera,Respondo á su censura,Que el tal no sabe lo que se murmura,Pues pudiera muy bien naturalezaHaber sacado manca esta belleza;Que yo he visto bellezas muy ramplonasQue, si mancas no son, son macarronas.Ora falta á mi Musa la estrechuraDe pintar la cintura.En ella he de gastar poco capricho,Pues con decirla breve, se está dicho;Porque ella es tan delgada,Que en una línea queda ya pintada.El pié yo no lo he visto, y fuera engañoRetratar el tamaño,Ni mi Musa sus puntos considera,Porque no es zapatera;Pero segun airoso el cuerpo mueve,Debe el pié de ser breve,Porque es, nadie ha ignorado,El pié de arte mayor largo y pesado.Y si en cuenta ha de entrar la vestidura,Que ya es el traje parte en la hermosura,El hasta aquí del garbo y de la galaA la suya no iguala,De fiesta ò de revuelta,Porque está bien prendida, y mas bien suelta.Un adorno garboso y no afectado,Que parece descuido y es cuidado;Un aire con que arrastra la tal niñaCon aseado desprecio la basquiña,En que se van pegandoLas almas entre el polvo que va hollando;Un arrojar el pelo por un lado,Como que la acongoja por copado;Y al arrojar el pelo,Descubrir un... Por poco digo cielo,Quebrantando la ley; mas ¿qué importaraQue yo la quebrantara?A nadie cause escándalo ni espanto,Pues no es la ley de Dios la que quebranto;Y con todo, si á ustedes les parece,Será razon que ya el retrato cese,Que no quiero cansarme,Pues ni aun el coste de él han de pagarme.Veinte años de cumplir en mayo acaba.Juana Ines de la Cruz la retrataba.
El pintar de Lizarda la bellezaEn que á sí se excedió naturaleza,Con un estilo llano,Se me viene á la pluma y á la mano.Y cierto que es locuraEl querer retratar yo su hermosura,Sin haber en mi vida dibujado,Ni saber qué es azul ó colorado,Qué es regla, qué es pincel, oscuro ó claro,Aparejo, retoque ni reparo.El diablo me ha metido en ser pintora!Dejémoslo, mi Musa, por ahoraA quien sepa el oficio...Mas esta tentacion me quita el juicio!Y sin dejarme pizca,Ya no solo me tienta, me pellizca,Me casca, me hormiguea,Me punza, me rempuja, me aporrea.Y tengo de pintar dé donde diere,Salga como saliere;Aunque saque un retratoTal que despues le ponga,aqueste es gato.Pues no soy la primeraQue con hurtos de sol y primaveraEcho, con mil primores,Una mujer en infusion de flores;Y despues que muy bien alambicadaResulta una belleza destilada,Cuando el hervor se entibia,Si rosa la creyeron, sale endibia.Mas no pienso robar yo sus colores:Descansen por aquesta vez las flores;Que no quiere mi Musa ni se meteEn hacer su hermosura ramillete,Mas ¿con qué he de pintar si ya la venaNo se tiene por buena,Si no forma, hortelana en sus colores,Un gran cuadro de flores?¡Oh siglo desdichado y desvalido,En que todo lo hallamos ya servido!Pues que no hay voz, equívoco ni fraseQue por comun no pase,Y digan los censores:“¿Eso? ya lo pensaron los mayores.”¡Dichosos los antiguos que tuvieronPaño de qué cortar, y así vistieronSus conceptos de albores,De luces, de reflejos y de flores!Que entónces era el sol nuevo y flamante,Y andaba tan valido lo brillanteQue el decir que el cabello era un tesoro,Valia otro tanto oro;Y las estrellas con sus rayos rojosQue aun no estaban cansadas de ser ojos,Cuando eran celebradas¡Oh dulces luces por mi mal halladas,Dulces y alegres cuando Dios queria!,Ya no las puede usar la Musa miaSin que diga severo algun letradoQue Garcilaso está muy maltratadoY en lugar indecente.Mas si no es á su Musa competenteY le ha de dar enojo semejante,Quite aquellos dos versos, y ¡adelante!Digo, pues, que el coral, entre los sabios,Se andaba con la grana aun en los labios,Y las perlas de nítidos orientesAndaban enseñándose á ser dientes,Y alegaba la concha, no muy loca,Que si ellas dientes son, ella es la boca;Desde entónces, no hay duda,Empezó la belleza á ser conchuda.Pues ¿las piedras? ¡ay Dios! y qué riqueza!Era una platería una belleza,Que llevaba por dote en sus faccionesMas de treinta millones.Eso sí era hacer versos descansado,Y no en aqueste siglo desdichadoY de tal desventura,Que está ya tan cansada la hermosuraDe verse en los plantelesDe azucenas, de rosas y claveles,Ya del tiempo marchitos,Recojiendo humedades y mosquitos,Que con enfado estrañoQuisiera mas un saco de hermitaño.Y así andan los poetas desvalidosAchicando antiguallas de vestidos,Y talvez sin mancillalo que es jubon ajustan á ropilla,O hacen de unos centonesDe remiendos diversos los calzones,Y nos quieren vender por estremadaUna belleza rota y remendada.Pues ¿qué es ver las metáforas cansadasEn que han dado las Musas alcanzadas?No hay ciencia, arte ni oficioQue con estraño vicioLos poetas, con vana sutileza,No anden acomodando á la belleza,Y pensando que pintan de los cielosHacen unos retablos de sus duelos.Pero diránme ahoraQue ¿quién á mí me mete á ser censora?Pues de lo que no entiendo es grave exceso;Pero yo les respondo, que por eso:Pues siempre el que censura y contradice,Es quién ménos entiende lo que dice.Mas si alguno se irrita,Murmúreme tambien; ¿quién se lo quita?No haya miedo que en eso me fatigue,Ni que á ninguno obligueA que encargue su alma:Téngasela en su palmaY haga lo que quisiere,Pues su sudor le cuesta al que leyere;Y si ha de disgustarse con leello,Vénguese del trabajo con mordello,Y allí me las dén todas,Pues yo no me he de hallar en esas bodas.Miren, esto de bodas es constanteQue lo dije por solo el consonante;Si alguno halla otra voz que mas espresa,Yo le doy mi poder, y quíteme esa.Mas volviendo á mi arenga comenzada,Válgame por Lizarda retratada,Y ¡qué difícil eres!No es mala propiedad de las mujeres.Mas ya lo prometí, cumplirlo es fuerza,Aunque las manos tuerza:A acabarlo me obligoPues tomo bien la pluma, y Dios conmigo.Vaya, pues, de retrato!Denme un Dios que socorra de barato.¡Ay¡ con toda la trampa,Que una musa dela ampa,A quien ayuda tan propicio Apolo,Se haya rozado con Jacinto PoloEn aquel conceptillo desdichado!¡Y pensarán que es robo muy pensado!Es, pues, Lizarda... es pues... ¡Ay Dios, qué aprietoNo sé quién es Lizarda, les prometo;Que mi atencion sencillaPintarla prometió, no definilla.Digo, pues... ¡oh quepuesestan soeces!¿Todo el papel he de llenar depueses?¡Jesus! qué mal empiezo!....Principio iba á decir, ya lo confieso,Y acordéme al instanteQueprincipiono tiene consonante.Perdonen, que esta menguaEs porque no me ayuda bien la lengua.¡Jesus! y ¡qué cansadosEstarán de esperar desesperadosLos tales mis oyentes;Mas si esperar no gustan, impacientes,Y juzgaren que es largo y que es pesado,Vayan con Dios, que ya esto se ha acabado;Pues quedándome sola y retiradaMi borrador haré mas descansada.Por el cabello empiezo, estense quedos,Que hay aquí que pintar muchos enredos;No hallo comparacion que bien le cuadre;Qué para poco me parió mi madre!¿Rayos de sol? Ya aqueso se ha pasado;La pragmática nueva lo ha quitado.¿Cuerdas de arco de amor en dulce trance?Eso es llamarlo cerda en buen romance.¡Qué linda cosa fueraEl tomar la ocasion por la mollera!Pero aquesta ocasion ya se ha pasado,Y calva está de haberla repelado.Y así en su calva lisaLa cabellera irá tambien postiza,Y el que llegue á cogerlaSe queda con el pelo y no con ella,Y, en fin, despues de tanto dar en ello,¿Qué tenemos, mi Musa, de cabello?El de Absalon viniera aquí nacido,Por tener mi discurso suspendido;Mas no quiero meterme yo en hondurasMostrándome entendida en Escrituras.En ser cabello de Lizarda quede.Que es lo que mas encarecerse puede,Y bájese á la frente mi reparo:¡Gracias á Dios que salgo hácia lo claro!Que me pude perder en la espesuraSino saliera por la comisura.Tendrá, pues, la tal frenteUna caballería largamente,Segun está de limpia y despejada;Y si temen por esto verla arada,Pierdan este recelo,Que estas caballerías son del cielo.¿Qué apostamos que ahora piensan todosQue he perdido los modosDel estilo burlesco,Pues que ya por los cielos me encarezco?Pues no fué este mi intento,Que yo no me acordé del firmamento,Porque mi estilo llanoSe tiene acá otros cielos mas á mano;Que á ninguna belleza se le vedaEl que tener dos cielos juntos pueda;Y ¿cómo? Uno en la boca, otro en la frente.¡Por Dios, que lo he enmendado lindamente!Las cejas son agora, ¿diré arcos?No, que su consonante es luego zarcos,Y si yo pinto zarca su hermosura,Dará Lizarda al diablo la pintura,Y me dirá que solo algun demonioLevantara tan falso testimonio.Pues yo lo he de decir, y en esto ahoraConozco que devéras soy pintora,Que mentir de un retrato en los primoresEs el último exámen de pintores.En fin, ya con ser arcos se han salido;Pero ¿piensan que son los de Cupido?¿O que son paz del dia?Pues no son sino de una cañeríaPor donde encaña el agua á sus enojos,Por mas señas, que tiene allí dos ojos.Esto ¿quién lo ha pensado?¿Me dirán que esto es viejo y es trillado?Mas ya que los nombré, fuerza es pintallos,Aunque no tope verso en qué colgallos.¡Nunca yo los mentara!Que quizas al lector se le olvidara.Empiezo á pintar, pues: nadie se riaDe ver que titubea mi Talia;Que no es hacer buñuelos,Pues tienen su pimienta los ojuelos,Y no hallo en mi concienciaComparacion que tenga convenienciaCon tantos arreboles...¡Jesus! no estuve un tris de decir soles!¡Qué grande barbarismo!Apolo me defienda de sí mismo;Que á los que son de luces sus pecados,Los veo condenar de alucinados,Y temerosa yo, viendo su enojo,Trato de echar mis luces en remojo.Tentacion solariega en mí es estraña...Que se vaya á tentar á la montaña.En fin, yo no hallo símil competentePor mas que doy palmadas en mi frente,Y las uñas me como.¿Dónde elvisteestará y elasí como,Que siempre tan activosSe andan á principiar comparativos?Mas ¡ay! que dondevisteshubo antaño,No hayasí comoogaño;Pues váyanse sin ellos muy serenos,Que no por eso dejan de ser buenos,Ni de ser manantial de perfecciones,Que no todo ha de ser comparaciones;Y ojos de una beldad tan peregrinaRazon es ya que salgan de madrina,Pues á sus niñas fuera hacer ultrageQuererlas tener siempre en pupilage.En fin, nada les cuadra, que es locuraAl círculo buscar la cuadratura.Síguese la nariz, y es tan seguidaQue ya quedó con esto definida;Y nariz torticera tan tremendaNo hay geómetra alguno que la entienda.Pásame á las mejillas;Y aunque es su consonante maravillas,No las quiero yo hacer predicadoresQue digan: Aprended de mí, á las flores.Mas si he de confesarles mi pecado,Algo el carmin y grana me han tentado.Mas agora ponérselos no quiero:Si ella lo quiere, gaste su dinero;Que es grande boberíaEl quererla afeitar á costa mia.Ellas, en fin, aunque parecen rosa,Lo cierto es que son carne, y no otra cosa.¡Válgame Dios! lo que se sigue ahora.Haciéndome está cocos el auroraPor ver si la comparo con su boca;Y el oriente con perlas me provoca;Pero no hay que admirarme,Que ni una sed de oriente ha de costarme.Es, en efecto, de color tan finaQue parece bocado de cecina;Y no he dicho muy mal, pues de saladaDicen que se le ha puesto colorada.Miren cómo sé hacer comparacionesMuy propias en algunas ocasiones.Y es que donde no piensa el que es mas vivo,Falta el comparativo;Y si alguno dijere que es groseraUna comparacion de esta manera,Respóndame la Musa mas ufana,¿Es mejor el gusano que la grana?¿O el clavel, que si el gusto los apuraHará echar las entrañas su amargura?Con todo, númen mio,Aquesto de la boca va muy frio;Yo digo mi pecado,Ya está el pincel cansado;Pero, pues tengo ya frialdad tanta,Gastemos esta nieve en la garganta,Que la tiene tan blanca y tan heladaQue le sale la voz garapiñada.Mas por sus pasos, yendo á paso llano,Se me vienen las manos á la mano.Aquí habrá menester grande cuidado,Pues ya toda la nieve se ha gastado,Y para la blancura que atesoraNo me ha quedado ni una cantimplora;Y fué la causa de estoQue, como iba sin sal, se gastó presto.Mas puesto que pintarla solicito,Por la Vírgen, que esperen un tantito,Miéntras la pluma tajoY me alivio un poquito del trabajo,Y, por decir verdad, miéntras suspensaMi imaginacion piensaAlgun concepto que á sus manos venga.¡Oh! si Lizarda se llamara Menga!Qué equívoco tan lindo me ocurría,Que solo por el nombre se me enfría!Ello fuí desgraciadaEn estar ya Lizarda bautizada.Acabemos, que el tiempo nunca sobra:A las manos, y manos á la obra.Empiezo por la diestra,Que aunque no es ménos bella la siniestra,A la pintura es llanoQue se le ha de asentar la primer mano.Es, pues, blanca y hermosa con exceso,Porque es de carne y hueso,No de marfil ni plata, que es quimeraY á una estatua servir solo pudiera;Y con esto, aunque es bella,Sabe su dueño bien servirse de ella,Y la estima bizarra,Mas que no porque luce, porque agarra.Pues no le queda en zaga la siniestra,Porque aunque no es tan diestra,Y es algo ménos en la lijereza,No tiene un dedo ménos de belleza.Aquí viene rodadaUna comparacion acomodada:Porque, no hay duda, es llanoQue es la una mano como la otra mano.Y si alguno dijere que es frioleraEl querer comparar de esta manera,Respondo á su censura,Que el tal no sabe lo que se murmura,Pues pudiera muy bien naturalezaHaber sacado manca esta belleza;Que yo he visto bellezas muy ramplonasQue, si mancas no son, son macarronas.Ora falta á mi Musa la estrechuraDe pintar la cintura.En ella he de gastar poco capricho,Pues con decirla breve, se está dicho;Porque ella es tan delgada,Que en una línea queda ya pintada.El pié yo no lo he visto, y fuera engañoRetratar el tamaño,Ni mi Musa sus puntos considera,Porque no es zapatera;Pero segun airoso el cuerpo mueve,Debe el pié de ser breve,Porque es, nadie ha ignorado,El pié de arte mayor largo y pesado.Y si en cuenta ha de entrar la vestidura,Que ya es el traje parte en la hermosura,El hasta aquí del garbo y de la galaA la suya no iguala,De fiesta ò de revuelta,Porque está bien prendida, y mas bien suelta.Un adorno garboso y no afectado,Que parece descuido y es cuidado;Un aire con que arrastra la tal niñaCon aseado desprecio la basquiña,En que se van pegandoLas almas entre el polvo que va hollando;Un arrojar el pelo por un lado,Como que la acongoja por copado;Y al arrojar el pelo,Descubrir un... Por poco digo cielo,Quebrantando la ley; mas ¿qué importaraQue yo la quebrantara?A nadie cause escándalo ni espanto,Pues no es la ley de Dios la que quebranto;Y con todo, si á ustedes les parece,Será razon que ya el retrato cese,Que no quiero cansarme,Pues ni aun el coste de él han de pagarme.Veinte años de cumplir en mayo acaba.Juana Ines de la Cruz la retrataba.
El pintar de Lizarda la bellezaEn que á sí se excedió naturaleza,Con un estilo llano,Se me viene á la pluma y á la mano.Y cierto que es locuraEl querer retratar yo su hermosura,Sin haber en mi vida dibujado,Ni saber qué es azul ó colorado,Qué es regla, qué es pincel, oscuro ó claro,Aparejo, retoque ni reparo.El diablo me ha metido en ser pintora!Dejémoslo, mi Musa, por ahoraA quien sepa el oficio...Mas esta tentacion me quita el juicio!Y sin dejarme pizca,Ya no solo me tienta, me pellizca,Me casca, me hormiguea,Me punza, me rempuja, me aporrea.Y tengo de pintar dé donde diere,Salga como saliere;Aunque saque un retratoTal que despues le ponga,aqueste es gato.Pues no soy la primeraQue con hurtos de sol y primaveraEcho, con mil primores,Una mujer en infusion de flores;Y despues que muy bien alambicadaResulta una belleza destilada,Cuando el hervor se entibia,Si rosa la creyeron, sale endibia.Mas no pienso robar yo sus colores:Descansen por aquesta vez las flores;Que no quiere mi Musa ni se meteEn hacer su hermosura ramillete,Mas ¿con qué he de pintar si ya la venaNo se tiene por buena,Si no forma, hortelana en sus colores,Un gran cuadro de flores?¡Oh siglo desdichado y desvalido,En que todo lo hallamos ya servido!Pues que no hay voz, equívoco ni fraseQue por comun no pase,Y digan los censores:“¿Eso? ya lo pensaron los mayores.”¡Dichosos los antiguos que tuvieronPaño de qué cortar, y así vistieronSus conceptos de albores,De luces, de reflejos y de flores!Que entónces era el sol nuevo y flamante,Y andaba tan valido lo brillanteQue el decir que el cabello era un tesoro,Valia otro tanto oro;Y las estrellas con sus rayos rojosQue aun no estaban cansadas de ser ojos,Cuando eran celebradas¡Oh dulces luces por mi mal halladas,Dulces y alegres cuando Dios queria!,Ya no las puede usar la Musa miaSin que diga severo algun letradoQue Garcilaso está muy maltratadoY en lugar indecente.Mas si no es á su Musa competenteY le ha de dar enojo semejante,Quite aquellos dos versos, y ¡adelante!Digo, pues, que el coral, entre los sabios,Se andaba con la grana aun en los labios,Y las perlas de nítidos orientesAndaban enseñándose á ser dientes,Y alegaba la concha, no muy loca,Que si ellas dientes son, ella es la boca;Desde entónces, no hay duda,Empezó la belleza á ser conchuda.Pues ¿las piedras? ¡ay Dios! y qué riqueza!Era una platería una belleza,Que llevaba por dote en sus faccionesMas de treinta millones.Eso sí era hacer versos descansado,Y no en aqueste siglo desdichadoY de tal desventura,Que está ya tan cansada la hermosuraDe verse en los plantelesDe azucenas, de rosas y claveles,Ya del tiempo marchitos,Recojiendo humedades y mosquitos,Que con enfado estrañoQuisiera mas un saco de hermitaño.Y así andan los poetas desvalidosAchicando antiguallas de vestidos,Y talvez sin mancillalo que es jubon ajustan á ropilla,O hacen de unos centonesDe remiendos diversos los calzones,Y nos quieren vender por estremadaUna belleza rota y remendada.Pues ¿qué es ver las metáforas cansadasEn que han dado las Musas alcanzadas?No hay ciencia, arte ni oficioQue con estraño vicioLos poetas, con vana sutileza,No anden acomodando á la belleza,Y pensando que pintan de los cielosHacen unos retablos de sus duelos.Pero diránme ahoraQue ¿quién á mí me mete á ser censora?Pues de lo que no entiendo es grave exceso;Pero yo les respondo, que por eso:Pues siempre el que censura y contradice,Es quién ménos entiende lo que dice.Mas si alguno se irrita,Murmúreme tambien; ¿quién se lo quita?No haya miedo que en eso me fatigue,Ni que á ninguno obligueA que encargue su alma:Téngasela en su palmaY haga lo que quisiere,Pues su sudor le cuesta al que leyere;Y si ha de disgustarse con leello,Vénguese del trabajo con mordello,Y allí me las dén todas,Pues yo no me he de hallar en esas bodas.Miren, esto de bodas es constanteQue lo dije por solo el consonante;Si alguno halla otra voz que mas espresa,Yo le doy mi poder, y quíteme esa.Mas volviendo á mi arenga comenzada,Válgame por Lizarda retratada,Y ¡qué difícil eres!No es mala propiedad de las mujeres.Mas ya lo prometí, cumplirlo es fuerza,Aunque las manos tuerza:A acabarlo me obligoPues tomo bien la pluma, y Dios conmigo.Vaya, pues, de retrato!Denme un Dios que socorra de barato.¡Ay¡ con toda la trampa,Que una musa dela ampa,A quien ayuda tan propicio Apolo,Se haya rozado con Jacinto PoloEn aquel conceptillo desdichado!¡Y pensarán que es robo muy pensado!Es, pues, Lizarda... es pues... ¡Ay Dios, qué aprietoNo sé quién es Lizarda, les prometo;Que mi atencion sencillaPintarla prometió, no definilla.Digo, pues... ¡oh quepuesestan soeces!¿Todo el papel he de llenar depueses?¡Jesus! qué mal empiezo!....Principio iba á decir, ya lo confieso,Y acordéme al instanteQueprincipiono tiene consonante.Perdonen, que esta menguaEs porque no me ayuda bien la lengua.¡Jesus! y ¡qué cansadosEstarán de esperar desesperadosLos tales mis oyentes;Mas si esperar no gustan, impacientes,Y juzgaren que es largo y que es pesado,Vayan con Dios, que ya esto se ha acabado;Pues quedándome sola y retiradaMi borrador haré mas descansada.Por el cabello empiezo, estense quedos,Que hay aquí que pintar muchos enredos;No hallo comparacion que bien le cuadre;Qué para poco me parió mi madre!¿Rayos de sol? Ya aqueso se ha pasado;La pragmática nueva lo ha quitado.¿Cuerdas de arco de amor en dulce trance?Eso es llamarlo cerda en buen romance.¡Qué linda cosa fueraEl tomar la ocasion por la mollera!Pero aquesta ocasion ya se ha pasado,Y calva está de haberla repelado.Y así en su calva lisaLa cabellera irá tambien postiza,Y el que llegue á cogerlaSe queda con el pelo y no con ella,Y, en fin, despues de tanto dar en ello,¿Qué tenemos, mi Musa, de cabello?El de Absalon viniera aquí nacido,Por tener mi discurso suspendido;Mas no quiero meterme yo en hondurasMostrándome entendida en Escrituras.En ser cabello de Lizarda quede.Que es lo que mas encarecerse puede,Y bájese á la frente mi reparo:¡Gracias á Dios que salgo hácia lo claro!Que me pude perder en la espesuraSino saliera por la comisura.Tendrá, pues, la tal frenteUna caballería largamente,Segun está de limpia y despejada;Y si temen por esto verla arada,Pierdan este recelo,Que estas caballerías son del cielo.¿Qué apostamos que ahora piensan todosQue he perdido los modosDel estilo burlesco,Pues que ya por los cielos me encarezco?Pues no fué este mi intento,Que yo no me acordé del firmamento,Porque mi estilo llanoSe tiene acá otros cielos mas á mano;Que á ninguna belleza se le vedaEl que tener dos cielos juntos pueda;Y ¿cómo? Uno en la boca, otro en la frente.¡Por Dios, que lo he enmendado lindamente!Las cejas son agora, ¿diré arcos?No, que su consonante es luego zarcos,Y si yo pinto zarca su hermosura,Dará Lizarda al diablo la pintura,Y me dirá que solo algun demonioLevantara tan falso testimonio.Pues yo lo he de decir, y en esto ahoraConozco que devéras soy pintora,Que mentir de un retrato en los primoresEs el último exámen de pintores.En fin, ya con ser arcos se han salido;Pero ¿piensan que son los de Cupido?¿O que son paz del dia?Pues no son sino de una cañeríaPor donde encaña el agua á sus enojos,Por mas señas, que tiene allí dos ojos.Esto ¿quién lo ha pensado?¿Me dirán que esto es viejo y es trillado?Mas ya que los nombré, fuerza es pintallos,Aunque no tope verso en qué colgallos.¡Nunca yo los mentara!Que quizas al lector se le olvidara.Empiezo á pintar, pues: nadie se riaDe ver que titubea mi Talia;Que no es hacer buñuelos,Pues tienen su pimienta los ojuelos,Y no hallo en mi concienciaComparacion que tenga convenienciaCon tantos arreboles...¡Jesus! no estuve un tris de decir soles!¡Qué grande barbarismo!Apolo me defienda de sí mismo;Que á los que son de luces sus pecados,Los veo condenar de alucinados,Y temerosa yo, viendo su enojo,Trato de echar mis luces en remojo.Tentacion solariega en mí es estraña...Que se vaya á tentar á la montaña.En fin, yo no hallo símil competentePor mas que doy palmadas en mi frente,Y las uñas me como.¿Dónde elvisteestará y elasí como,Que siempre tan activosSe andan á principiar comparativos?Mas ¡ay! que dondevisteshubo antaño,No hayasí comoogaño;Pues váyanse sin ellos muy serenos,Que no por eso dejan de ser buenos,Ni de ser manantial de perfecciones,Que no todo ha de ser comparaciones;Y ojos de una beldad tan peregrinaRazon es ya que salgan de madrina,Pues á sus niñas fuera hacer ultrageQuererlas tener siempre en pupilage.En fin, nada les cuadra, que es locuraAl círculo buscar la cuadratura.Síguese la nariz, y es tan seguidaQue ya quedó con esto definida;Y nariz torticera tan tremendaNo hay geómetra alguno que la entienda.Pásame á las mejillas;Y aunque es su consonante maravillas,No las quiero yo hacer predicadoresQue digan: Aprended de mí, á las flores.Mas si he de confesarles mi pecado,Algo el carmin y grana me han tentado.Mas agora ponérselos no quiero:Si ella lo quiere, gaste su dinero;Que es grande boberíaEl quererla afeitar á costa mia.Ellas, en fin, aunque parecen rosa,Lo cierto es que son carne, y no otra cosa.¡Válgame Dios! lo que se sigue ahora.Haciéndome está cocos el auroraPor ver si la comparo con su boca;Y el oriente con perlas me provoca;Pero no hay que admirarme,Que ni una sed de oriente ha de costarme.Es, en efecto, de color tan finaQue parece bocado de cecina;Y no he dicho muy mal, pues de saladaDicen que se le ha puesto colorada.Miren cómo sé hacer comparacionesMuy propias en algunas ocasiones.Y es que donde no piensa el que es mas vivo,Falta el comparativo;Y si alguno dijere que es groseraUna comparacion de esta manera,Respóndame la Musa mas ufana,¿Es mejor el gusano que la grana?¿O el clavel, que si el gusto los apuraHará echar las entrañas su amargura?Con todo, númen mio,Aquesto de la boca va muy frio;Yo digo mi pecado,Ya está el pincel cansado;Pero, pues tengo ya frialdad tanta,Gastemos esta nieve en la garganta,Que la tiene tan blanca y tan heladaQue le sale la voz garapiñada.Mas por sus pasos, yendo á paso llano,Se me vienen las manos á la mano.Aquí habrá menester grande cuidado,Pues ya toda la nieve se ha gastado,Y para la blancura que atesoraNo me ha quedado ni una cantimplora;Y fué la causa de estoQue, como iba sin sal, se gastó presto.Mas puesto que pintarla solicito,Por la Vírgen, que esperen un tantito,Miéntras la pluma tajoY me alivio un poquito del trabajo,Y, por decir verdad, miéntras suspensaMi imaginacion piensaAlgun concepto que á sus manos venga.¡Oh! si Lizarda se llamara Menga!Qué equívoco tan lindo me ocurría,Que solo por el nombre se me enfría!Ello fuí desgraciadaEn estar ya Lizarda bautizada.Acabemos, que el tiempo nunca sobra:A las manos, y manos á la obra.Empiezo por la diestra,Que aunque no es ménos bella la siniestra,A la pintura es llanoQue se le ha de asentar la primer mano.Es, pues, blanca y hermosa con exceso,Porque es de carne y hueso,No de marfil ni plata, que es quimeraY á una estatua servir solo pudiera;Y con esto, aunque es bella,Sabe su dueño bien servirse de ella,Y la estima bizarra,Mas que no porque luce, porque agarra.Pues no le queda en zaga la siniestra,Porque aunque no es tan diestra,Y es algo ménos en la lijereza,No tiene un dedo ménos de belleza.Aquí viene rodadaUna comparacion acomodada:Porque, no hay duda, es llanoQue es la una mano como la otra mano.Y si alguno dijere que es frioleraEl querer comparar de esta manera,Respondo á su censura,Que el tal no sabe lo que se murmura,Pues pudiera muy bien naturalezaHaber sacado manca esta belleza;Que yo he visto bellezas muy ramplonasQue, si mancas no son, son macarronas.Ora falta á mi Musa la estrechuraDe pintar la cintura.En ella he de gastar poco capricho,Pues con decirla breve, se está dicho;Porque ella es tan delgada,Que en una línea queda ya pintada.El pié yo no lo he visto, y fuera engañoRetratar el tamaño,Ni mi Musa sus puntos considera,Porque no es zapatera;Pero segun airoso el cuerpo mueve,Debe el pié de ser breve,Porque es, nadie ha ignorado,El pié de arte mayor largo y pesado.Y si en cuenta ha de entrar la vestidura,Que ya es el traje parte en la hermosura,El hasta aquí del garbo y de la galaA la suya no iguala,De fiesta ò de revuelta,Porque está bien prendida, y mas bien suelta.Un adorno garboso y no afectado,Que parece descuido y es cuidado;Un aire con que arrastra la tal niñaCon aseado desprecio la basquiña,En que se van pegandoLas almas entre el polvo que va hollando;Un arrojar el pelo por un lado,Como que la acongoja por copado;Y al arrojar el pelo,Descubrir un... Por poco digo cielo,Quebrantando la ley; mas ¿qué importaraQue yo la quebrantara?A nadie cause escándalo ni espanto,Pues no es la ley de Dios la que quebranto;Y con todo, si á ustedes les parece,Será razon que ya el retrato cese,Que no quiero cansarme,Pues ni aun el coste de él han de pagarme.Veinte años de cumplir en mayo acaba.Juana Ines de la Cruz la retrataba.