AL QUE LEYERE.
Este libro reune las emociones más vivas despertadas en mi ánimo por los maravillosos espectáculos de Italia. No es en realidad un libro de viajes. Yo no he intentado añadir una obra más á las excelentes que tenemos en castellano sobre la nacion artística y que andan entre las manos de todos. Cuando un pueblo, un monumento, un paisaje, han producido honda impresion en mi ánimo, he tomado la pluma y he puesto empeño en comunicar á mis lectores con toda fidelidad esta impresion. No sigo, pues, órden alguno ni itinerario regular en mi libro. Pongo mis cuadros donde mejor me parece, por lo mismo que no tienen unos relacion con otros. Vuelvo á ciudades de donde parecia haber salido, y creo que cada capítulo forma un librito aparte.
Poco se encontrará en estas páginas de la vidacorriente y de las costumbres actuales de Italia. En esta nacion, más que se vive, se recuerda. Es necesario mirarla histórica y estéticamente. Es necesario relacionar sus grandes monumentos con el tiempo en que nacieron, con las generaciones que los levantaron. Es necesario, delante de cada paisaje ó de cada ruina, evocar las sombras augustas que los realzan y recoger las ideas vivas que de su fecundo seno destilan. De otra manera, no se viaja, no, por Italia.
En su historia hay crísis que no son crísis nacionales, sino crísis humanas, como el paso del mundo antiguo al mundo moderno, como el paso de la Edad Media al Renacimiento. Por aquellos edificios tan vistosos, por aquellas estatuas tan serenas, han atravesado todas las tempestades del espíritu humano. Las ideas les han abierto hondas heridas. Y al verlos, se siente en el corazon y en el cerebro el esfuerzo inmenso que ha costado á los siglos crear el espíritu moderno, en que nosotros respiramos y vivimos. Por eso un viaje á Italia es un viaje á todos los tiempos de la historia. Por eso un escrito sobre Italia, más que descripcion, debe ser, en mi concepto, resurreccion. Yo he intentado colocarme siempre en la idea sobre que estas grandes obras de arte, de arqueología, de historia se alzan. Feliz, completamente feliz, si alguna vez lográra sentir á una con mis lectores los pensamientos que, digámoslo así, evaporan las obras artísticas y los recuerdos históricos de la inmortal Italia.
Emilio Castelar.