LVIII

LVIII

C ornadaCeñidlos membrudos brazosal cuello que bien os quiere,por ser asaz de tal dueño,que el mundo otro par no tiene.Non rehuyáis de abrazarme,que brazos de home tan fuertedesentollescen mis tierras,y las de moros tollescen.Facedlo, que bien podéis,é cuidá non me manchedes,que aún finca en las vuesas armasla sangre mora reciente.No atendáis tuertos que os fice,pues tan buen precio merecen,que non quise en mi serviciohomes á quien sirven reyes.Si vos desterré, Rodrigo,fué porque á moros que crecendesterréis sus fechorías,y las vuesas alto vuelen.Non vos eché de mi reinopor falsos que vos mal quieren,sí porque en tierras ajenaspor vos mi poder se muestre.De Álvar Fáñez, vueso primo,recebí vueso presente,no en feudo vueso, Rodrigo,sinon como de parientes.Las banderas que ganasteisá sarracenos de allende,por vuesa mandaderíaen San Pedro las veredes.La vuesa Jimena Gómez,que tanto vos quiso siempre,porque la desmaridémil pleitos contra mí tiene.Non escuchéis sus querellascuando á mí las enderece,que á las fembras más astutascualquier enojo las vence.Acudid en su presencia,que cuido que vos atiendemás ganosa de vos verque vos venides de verme;que si malos consejerosfacen oficios que suelen,en cambio de saludarmeatenderédes mi muerte.Non la atendáis, home bueno,ansí os valga San Llorente,y riñas de por San Juansean paz que dure siempre.Prended al cuello los brazos,que vuesos brazos bien puedenprender en paz vueso rey,pues en guerra cinco prenden.—El rey don Alfonso el Sextole dice esto al Cid valiente,que de lidiar con los morosvictorioso á su rey vuelve.

C ornada

Ceñidlos membrudos brazos

al cuello que bien os quiere,

por ser asaz de tal dueño,

que el mundo otro par no tiene.

Non rehuyáis de abrazarme,

que brazos de home tan fuerte

desentollescen mis tierras,

y las de moros tollescen.

Facedlo, que bien podéis,

é cuidá non me manchedes,

que aún finca en las vuesas armas

la sangre mora reciente.

No atendáis tuertos que os fice,

pues tan buen precio merecen,

que non quise en mi servicio

homes á quien sirven reyes.

Si vos desterré, Rodrigo,

fué porque á moros que crecen

desterréis sus fechorías,

y las vuesas alto vuelen.

Non vos eché de mi reino

por falsos que vos mal quieren,

sí porque en tierras ajenas

por vos mi poder se muestre.

De Álvar Fáñez, vueso primo,

recebí vueso presente,

no en feudo vueso, Rodrigo,

sinon como de parientes.

Las banderas que ganasteis

á sarracenos de allende,

por vuesa mandadería

en San Pedro las veredes.

La vuesa Jimena Gómez,

que tanto vos quiso siempre,

porque la desmaridé

mil pleitos contra mí tiene.

Non escuchéis sus querellas

cuando á mí las enderece,

que á las fembras más astutas

cualquier enojo las vence.

Acudid en su presencia,

que cuido que vos atiende

más ganosa de vos ver

que vos venides de verme;

que si malos consejeros

facen oficios que suelen,

en cambio de saludarme

atenderédes mi muerte.

Non la atendáis, home bueno,

ansí os valga San Llorente,

y riñas de por San Juan

sean paz que dure siempre.

Prended al cuello los brazos,

que vuesos brazos bien pueden

prender en paz vueso rey,

pues en guerra cinco prenden.—

El rey don Alfonso el Sexto

le dice esto al Cid valiente,

que de lidiar con los moros

victorioso á su rey vuelve.


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