LXXXIX

LXXXIX

A ornadaÁvosotros, fementidosCondes de villano pecho,como traidores al Reyá entrambos juntos vos reto.Mis fijas os dí, traidores,pero non, que en ello miento,al Rey las dí que las dieseá quien él fuese contento.Á él se fizo esta injuria,á él se fizo este avieso,y él las recibió por fijas,yo á vosotros por mis yernos.Por ser fecha á mi señoresta injuria, por él vuelvo,que el que há vasallos honradosellos le enmiendan sus tuertos.Con mujeres tenéis manos;¡por Dios, bravos caballeros,si al veros con el rey Búcarno fuérais de piés tan prestos!¡Pero bien dice el refránque hay tan valientes guerrerospor los piés, como por manos,y vosotros sois de aquestos!¡Oh cuánto diérais agorapor fallar otros dispuestos,tales como los fallasteiscuando los leones sueltos!Faced cuenta son leoneslos que en este pecho siento,que es un león cada agraviofecho en un honrado pecho.Agradecédselo al Rey,que le veo y le respeto;¡pero pagarlo heis, villanos,si no es que os subáis al cielo!Mas non subiréis, cobardes,que es Dios grande justiciero,y no consiente traidoressin castigo de sus yerros;cuanto más que la Coladay la Tizona yo entiendovos serán tal purgatorio,que vais d’esta culpa absueltos.

A ornada

Ávosotros, fementidos

Condes de villano pecho,

como traidores al Rey

á entrambos juntos vos reto.

Mis fijas os dí, traidores,

pero non, que en ello miento,

al Rey las dí que las diese

á quien él fuese contento.

Á él se fizo esta injuria,

á él se fizo este avieso,

y él las recibió por fijas,

yo á vosotros por mis yernos.

Por ser fecha á mi señor

esta injuria, por él vuelvo,

que el que há vasallos honrados

ellos le enmiendan sus tuertos.

Con mujeres tenéis manos;

¡por Dios, bravos caballeros,

si al veros con el rey Búcar

no fuérais de piés tan prestos!

¡Pero bien dice el refrán

que hay tan valientes guerreros

por los piés, como por manos,

y vosotros sois de aquestos!

¡Oh cuánto diérais agora

por fallar otros dispuestos,

tales como los fallasteis

cuando los leones sueltos!

Faced cuenta son leones

los que en este pecho siento,

que es un león cada agravio

fecho en un honrado pecho.

Agradecédselo al Rey,

que le veo y le respeto;

¡pero pagarlo heis, villanos,

si no es que os subáis al cielo!

Mas non subiréis, cobardes,

que es Dios grande justiciero,

y no consiente traidores

sin castigo de sus yerros;

cuanto más que la Colada

y la Tizona yo entiendo

vos serán tal purgatorio,

que vais d’esta culpa absueltos.


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